Por Terapia Online Chile
Un test de consumo de drogas en adolescentes puede abrir una conversación que de otro modo cuesta mucho empezar. El CRAFFT 2.1 es el instrumento breve más conocido para esta edad, pero el puntaje es solo una parte de la evaluación. También importan la privacidad, la frecuencia, la sustancia, el funcionamiento cotidiano y los riesgos inmediatos.
Esta guía explica cómo se realiza esa evaluación, qué significa un resultado de riesgo y qué pasos recomienda MINSAL en Chile. Si necesitas el formulario, encontrarás enlaces a la versión oficial en español y a la autoevaluación de SENDA. Más abajo hay un orientador que te lleva al recurso adecuado sin guardar respuestas ni calcular un diagnóstico.
Respuesta corta: la evaluación del consumo de drogas en adolescentes combina un cribado breve, una entrevista confidencial y una revisión de riesgos, salud mental, familia y vida escolar. CRAFFT ayuda a decidir si basta una intervención preventiva o si hace falta una evaluación especializada. Un resultado positivo no confirma una adicción.
¿Qué es un test de consumo de drogas en adolescentes?
Un test de consumo de drogas en adolescentes es una herramienta de cribado. Su función es detectar señales que justifican preguntas adicionales, una intervención breve o una derivación. No reemplaza la entrevista clínica ni establece por sí solo un trastorno por consumo de sustancias.
CRAFFT 2.1 fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años. Revisa el consumo durante los últimos 12 meses y seis áreas relacionadas con seguridad, motivos de consumo y consecuencias. El sitio oficial de CRAFFT ofrece versiones autoadministradas y de entrevista en español latinoamericano, y recomienda responder en un espacio privado (Knight, 2021).
Si buscas el formulario y su ficha técnica, puedes consultar la guía dedicada al test CRAFFT para adolescentes y su PDF oficial. Esta página se concentra en algo más amplio: cómo integrar ese resultado dentro de una evaluación responsable.
La diferencia es sencilla. El cribado responde “¿hace falta preguntar más?”. La evaluación clínica intenta comprender qué ocurre, cuánto riesgo existe y qué apoyo tiene sentido para ese adolescente concreto.
¿Por qué conviene evaluar aunque el consumo parezca ocasional?
La adolescencia incluye búsqueda de novedad, mayor influencia de pares y una autonomía que todavía está en desarrollo. El consumo puede quedarse en una experiencia aislada, pero también puede avanzar con rapidez cuando se suma inicio temprano, uso frecuente, malestar emocional o un entorno que normaliza las sustancias.
En datos estadounidenses de 2021, 11,8% de estudiantes de último año escolar reportó consumo excesivo de alcohol en las dos semanas previas, 19,5% usó cannabis en el último mes y 12,8% había probado otras drogas ilícitas durante el año anterior (Camenga & Hammer, 2022). Estas cifras no describen automáticamente a Chile, pero muestran por qué preguntar de forma rutinaria puede detectar situaciones que no aparecen en una consulta general.
El tiempo también importa. Un estudio sobre la transición hacia trastornos por uso de drogas encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Una revisión sobre consecuencias del consumo adolescente describe cambios persistentes en circuitos relacionados con cognición, emoción y conducta, aunque el riesgo varía según sustancia, dosis, frecuencia y vulnerabilidad individual (Steinfeld & Torregrossa, 2023).
Hay un matiz necesario. La USPSTF concluyó que la evidencia era insuficiente para estimar el beneficio neto del cribado de drogas en adolescentes de 12 a 17 años, mientras que la Academia Americana de Pediatría recomienda incorporarlo dentro del modelo SBIRT cuando existen recursos para evaluar y tratar (U.S. Preventive Services Task Force, 2020; Camenga & Hammer, 2022). Preguntar sirve cuando la respuesta conduce a apoyo real, no a castigo.
¿Qué incluye una evaluación completa del consumo adolescente?
Una evaluación completa reúne información del adolescente, el contexto y las consecuencias. El cuestionario organiza la entrada; la comprensión clínica surge al relacionar esos datos sin convertir la conversación en un interrogatorio.
| Área | Qué se explora | Por qué cambia el plan |
|---|---|---|
| Patrón de consumo | Sustancias, frecuencia, cantidad, vía y edad de inicio | Distingue experimentación, consumo de riesgo y posibles signos de trastorno |
| Seguridad | Conducción, viajes con alguien bajo efectos, sobredosis, mezclas y sexo sin protección | Puede exigir una acción inmediata aunque el puntaje sea bajo |
| Funcionamiento | Asistencia y rendimiento escolar, sueño, conflictos, actividades y relaciones | Muestra si el consumo ya está interfiriendo con la vida diaria |
| Salud mental | Depresión, ansiedad, trauma, TDAH, autolesiones e ideas suicidas | El consumo puede estar funcionando como intento de aliviar otro problema |
| Familia y pares | Reglas, apoyo, consumo en el hogar, amistades y presión de grupo | Permite identificar riesgos y apoyos disponibles |
| Disposición al cambio | Qué le preocupa al adolescente y qué estaría dispuesto a modificar | Orienta una intervención motivacional realista |
El resultado no se interpreta fuera de esta matriz. Dos jóvenes con el mismo CRAFFT pueden necesitar planes distintos si uno tuvo un traslado inseguro aislado y el otro consume a solas para manejar síntomas depresivos.
La guía completa para evaluar adicciones muestra cómo integrar cribado, entrevista, diagnóstico y plan de apoyo cuando se necesita ampliar esta primera revisión.
Cuando la preocupación viene de la familia, conviene separar señales de sospecha y evaluación. La guía sobre cómo detectar si un hijo consume drogas explica qué cambios merecen atención y cómo conversar sin partir desde una acusación.
¿Cómo se aplica CRAFFT sin perder la confianza del adolescente?
CRAFFT funciona mejor cuando el adolescente entiende por qué se pregunta y qué ocurrirá con sus respuestas. La versión autoadministrada suele generar mayor comodidad y sinceridad que una entrevista cara a cara, siempre que padres o acompañantes no puedan ver el formulario (Knight, 2021).
Las orientaciones técnicas de MINSAL proponen aplicarlo a solas, explicar la confidencialidad y aclarar sus límites antes de comenzar (Ministerio de Salud, 2015). Entre esos límites se incluyen situaciones de riesgo vital, maltrato o una condición grave de salud. La forma exacta de actuar depende del contexto asistencial y de los deberes de protección aplicables.
Una secuencia cuidadosa tiene cinco momentos:
- Explicar que el cribado se usa para cuidar la salud, no para buscar culpables.
- Pedir que el adolescente responda en privado y sin apuro.
- Mantener el texto, el orden y la lógica de salto de la versión oficial.
- Revisar el resultado junto con la frecuencia, la seguridad y el funcionamiento.
- Acordar el siguiente paso y explicar quién participará.
La primera entrevista no necesita resolver todo. MINSAL advierte que un encuentro demasiado estructurado puede dañar la adherencia. Primero se construye un vínculo suficiente para hablar con honestidad; después se amplía la información que haga falta.
¿Cómo se puntúa y qué significa el resultado CRAFFT?
La Parte A registra días de consumo durante el último año y determina qué preguntas se aplican. El puntaje se obtiene solo de las seis áreas de la Parte B: cada respuesta afirmativa suma un punto. La versión debe usarse tal como fue autorizada, sin cambiar preguntas ni orden (Knight, 2021).
| Resultado orientativo | Lectura clínica | Próximo paso habitual en la guía chilena |
|---|---|---|
| 0 puntos | Riesgo bajo según lo informado | Reforzar el no consumo y conversar sobre seguridad |
| 1 punto | Riesgo intermedio | Consejo breve, intervención motivacional y seguimiento según el contexto |
| 2 puntos o más | Riesgo alto de consumo perjudicial o dependencia | Evaluación clínica completa y derivación asistida a salud mental o tratamiento especializado |
El estudio de validez predictiva del CRAFFT encontró que sus resultados se asociaban con trastornos por consumo presentes y posteriores, aunque la sensibilidad y el mejor corte variaban según gravedad y tiempo de seguimiento (Shenoi et al., 2019). Ese comportamiento confirma su utilidad como señal de alerta, no como diagnóstico automático.
Un puntaje bajo tampoco borra una respuesta preocupante. Viajar con una persona bajo los efectos, una sobredosis, mezclar sustancias o consumir para manejar ideas suicidas requiere atención específica aunque el total no alcance el corte habitual.
¿Se puede hacer el test CRAFFT completo en esta página?
La vía segura es usar las versiones oficiales. Las preguntas CRAFFT están protegidas por copyright de Boston Children’s Hospital. CABHRe permite su uso clínico, pero una reproducción dentro de otro programa electrónico o sitio web debe enviarse para aprobación previa y conservar texto, orden y atribución.
Por esa razón, esta página no copia los reactivos ni fabrica una calculadora propia. Puedes acceder a:
- CRAFFT 2.1 autoadministrado en español latinoamericano, PDF oficial
- CRAFFT 2.1 entrevista clínica en español latinoamericano, PDF oficial
- Manual CRAFFT 2.1 para profesionales
- Autoevaluación CRAFFT de SENDA Chile
Para personas adultas, el instrumento cambia. El test DAST-10 para adultos revisa problemas vinculados a drogas distintas del alcohol. Si la duda es solo alcohol, el test AUDIT y su PDF suele ser más apropiado.
¿Qué hacer después del test de consumo de drogas en adolescentes?
El siguiente paso depende del riesgo y de la disposición del adolescente. MINSAL diferencia intervención mínima, intervención motivacional y derivación asistida. Esta última significa asegurar el vínculo con el equipo que evaluará o tratará, no entregar un teléfono y dar el caso por cerrado.
Un ensayo de cribado computarizado y consejería breve observó que la intervención retrasó el primer uso frente a la atención habitual, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019). Otro ensayo por conglomerados en atención primaria pediátrica mostró que implementar SBIRT permitió identificar consumo de riesgo y conectar la detección con intervención y derivación (Sterling et al., 2015).
El tono importa tanto como el formulario. Una devolución útil puede revisar qué preocupa al joven, relacionar el consumo con sus propias metas y acordar un cambio concreto. Amenazar, avergonzar o convertir la respuesta en prueba disciplinaria reduce la probabilidad de que vuelva a pedir ayuda.
Ahora sí, usa el orientador para encontrar el recurso que corresponde a tu situación. No solicita datos personales ni reproduce el test.
Orientador de próximos pasos
Elige la situación que mejor describe lo que necesitas. Esta herramienta no guarda datos, no reproduce el CRAFFT y no calcula un puntaje.
Este orientador es educativo. Una evaluación profesional considera consumo, seguridad, salud mental, funcionamiento y contexto.
¿Cómo funciona la ruta de atención para adolescentes en Chile?
Las orientaciones de MINSAL organizan el proceso en tres pasos: evaluar, intervenir y acompañar. CRAFFT puede aplicarse en atención primaria, espacios amigables, escuelas, urgencias y otros programas con personal capacitado (Ministerio de Salud, 2015).
Con 2 puntos o más, la recomendación chilena es realizar una evaluación para confirmar o descartar consumo perjudicial o dependencia. El profesional construye con el adolescente un plan de derivación, aclara dudas, puede realizar sesiones motivacionales adicionales y contacta al equipo de salud mental para facilitar la primera atención.
La cobertura GES para consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas se dirige a personas menores de 20 años cuando se cumplen los criterios y condiciones del sistema. La confirmación diagnóstica usa la clasificación clínica vigente para esa garantía, no el CRAFFT aislado.
SENDA también ofrece orientación y recursos preventivos. El punto de entrada adecuado depende de la comuna, la severidad, la presencia de otras condiciones de salud mental y la urgencia. En una situación no urgente, atención primaria puede ayudar a ordenar esa ruta.
La guía sobre evaluación del consumo de drogas en Chile reúne las rutas de SENDA, MINSAL y GES para revisar el acceso con más detalle.
¿Cuándo la situación requiere atención urgente?
El puntaje deja de ser la prioridad ante signos de peligro inmediato. Busca atención de urgencia si hay pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, confusión grave, una posible sobredosis, ideas suicidas o riesgo de accidente.
También se necesita evaluación pronta cuando aparecen consumo diario, mezclas de sustancias, síntomas de abstinencia, uso inyectable, deterioro marcado del funcionamiento o una condición psiquiátrica que aumenta el riesgo. Una guía clínica reciente para adolescentes y adultos jóvenes recomienda ajustar la intensidad del tratamiento a la sustancia, la severidad y las comorbilidades, con intervenciones familiares, motivacionales, cognitivo-conductuales o farmacológicas según el caso (Rockhill et al., 2025).
Preguntas frecuentes sobre la evaluación del consumo adolescente
¿Cuál es el mejor test de consumo de drogas en adolescentes?
CRAFFT 2.1 es una de las herramientas breves más usadas para jóvenes de 12 a 21 años porque abarca alcohol, cannabis, otras drogas y seguridad vial. La elección final depende de la edad, el objetivo y el contexto. Un profesional puede complementar con instrumentos específicos para alcohol, nicotina o una sustancia concreta.
¿Un CRAFFT positivo significa que mi hijo tiene una adicción?
No. Un resultado positivo indica que corresponde ampliar la evaluación. El diagnóstico considera el patrón de consumo, consecuencias, pérdida de control, funcionamiento, riesgos y salud mental. Hablar desde la preocupación y buscar una entrevista confidencial suele aportar más información que confrontar al adolescente con una etiqueta.
¿Los padres deben estar presentes durante el test?
Las guías recomiendan que el adolescente responda en privado para favorecer la sinceridad. Antes se explican la confidencialidad y sus límites. Los padres o cuidadores pueden participar después en el plan de seguridad y apoyo, siempre cuidando el vínculo clínico y actuando ante riesgos vitales o graves.
¿Qué ocurre si el resultado es de 2 puntos o más?
MINSAL lo considera un nivel de alto riesgo que requiere una evaluación clínica completa y derivación asistida. El profesional revisa sustancia, frecuencia, consecuencias, salud mental y seguridad, conversa el plan con el adolescente y facilita el contacto con el equipo de salud mental o tratamiento especializado.
¿Un examen de orina reemplaza el cuestionario CRAFFT?
No. El examen biológico puede detectar ciertas sustancias dentro de una ventana limitada, pero no explica motivos, consecuencias ni funcionamiento. CRAFFT organiza una conversación clínica; la toxicología responde otra pregunta. Ambos pueden complementarse cuando existe una indicación médica, pero ninguno basta por sí solo para diagnosticar.
¿Dónde puedo hacer una autoevaluación oficial en Chile?
SENDA ofrece una autoevaluación CRAFFT en línea y Boston Children’s Hospital publica el PDF oficial en español latinoamericano. El resultado es orientativo. Si aparece riesgo, consumo repetido o una preocupación de seguridad, conviene revisarlo con un profesional capacitado en salud adolescente y consumo de sustancias.
Una evaluación que sirva para pedir ayuda
El valor de CRAFFT está en convertir una sospecha difusa en un próximo paso concreto. La evaluación funciona cuando protege la privacidad, escucha el contexto y conecta el resultado con una intervención posible.
Si existe consumo, conflictos o dudas sobre el nivel de riesgo, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite revisar la situación con calma, identificar problemas asociados y definir si basta un plan breve, hace falta seguimiento o conviene coordinar atención especializada.
Referencias
Camenga, D. R., & Hammer, L. D. (2022). Improving substance use prevention, assessment, and treatment financing to enhance equity and improve outcomes among children, adolescents, and young adults. Pediatrics, 150(1), e2022057992. https://doi.org/10.1542/peds.2022-057992
Chen, H., Liu, S., Wang, W., et al. (2025). Global burden of substance use disorders in adolescents and young adults aged 10-24 from 1990 to 2021. Scientific Reports, 15, 25971. https://doi.org/10.1038/s41598-025-11266-6
Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163
Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf
Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258
Ministerio de Salud. (2015). Orientaciones técnicas para la detección, intervención motivacional y referencia a tratamiento para el consumo de alcohol y otras drogas en adolescentes. Gobierno de Chile. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/06/OT-Deteccion-IM-y-referencia-drogas-adolescentes.pdf
Ragan-Burnett, K., Schieber, L., Terranella, A., & Mikosz, C. (2025). Substance use screening, brief intervention, and referral to treatment among youth-serving clinicians. JAMA Network Open, 8(5), e2511579. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.11579
Rockhill, C. M., Ramtekkar, U., Becker, T. D., et al. (2025). Clinical practice guideline: Assessment and treatment of adolescents and young adults with substance use disorders. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.08.006
Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415
Steinfeld, M. R., & Torregrossa, M. M. (2023). Consequences of adolescent drug use. Translational Psychiatry, 13, 313. https://doi.org/10.1038/s41398-023-02590-4
Sterling, S., Kline-Simon, A. H., Satre, D. D., et al. (2015). Implementation of SBIRT for adolescents in pediatric primary care: A cluster randomized trial. JAMA Pediatrics, 169(11), e153145. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2015.3145
U.S. Preventive Services Task Force, Krist, A. H., Davidson, K. W., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
