Etiqueta: consumo de drogas

  • Test CRAFFT para Adolescentes: Detección del consumo de drogas. Descarga el PDF y guía de aplicación

    Test CRAFFT para Adolescentes: Detección del consumo de drogas. Descarga el PDF y guía de aplicación

    Por Terapia Online Chile

    El Test de CRAFFT PDF permite hacer un cribado breve del consumo de alcohol, cannabis y otras drogas en adolescentes. Aquí puedes descargar la versión 2.1 oficial en español latinoamericano, revisar cómo se puntúa y entender qué hacer después. El cuestionario orienta una conversación clínica; por sí solo no confirma una adicción.

    Si necesitas el formulario ahora, puedes [ir directo a las descargas oficiales](#descargar-test-crafft-pdf). El resto de esta guía explica qué versión elegir y cómo evitar los dos errores más comunes: aplicarlo sin privacidad e interpretar el puntaje como si fuera un diagnóstico.

    Respuesta corta: CRAFFT 2.1 es una herramienta de cribado para jóvenes de 12 a 21 años. Tiene preguntas iniciales sobre días de consumo y seis áreas de riesgo. Cada respuesta afirmativa de la segunda parte suma un punto. Un resultado de 2 o más, junto con consumo en el último año, indica que hace falta ampliar la evaluación (Knight, 2021).

    Si buscabas un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, CRAFFT es la opción específica para población adolescente. El enlace debe llevar al formulario oficial y no a una copia sin fuente, porque el orden de las preguntas, la atribución y el salto lógico forman parte del instrumento.

    ¿Qué es el test CRAFFT y qué detecta?

    CRAFFT es un cuestionario breve creado para identificar consumo de sustancias, situaciones de conducción o traslado inseguro y posible trastorno por consumo en adolescentes y jóvenes. El manual oficial CRAFFT 2.1 lo recomienda para edades de 12 a 21 años y lo ubica dentro del cribado universal en salud (Knight, 2021).

    El acrónimo viene de seis palabras en inglés: Car, Relax, Alone, Forget, Family/Friends y Trouble. En español, esas áreas corresponden a vehículo, relajarse, consumir a solas, olvidar, recibir observaciones de familiares o amigos y tener problemas relacionados con el consumo.

    Conviene separar dos ideas desde el principio:

    • Cribado: detecta señales que justifican una conversación o evaluación más profunda.
    • Diagnóstico: requiere entrevista clínica, criterios vigentes, funcionamiento cotidiano, patrón de consumo, salud mental y riesgos.

    Por eso un puntaje alto no equivale a “tener una adicción”. Tampoco un puntaje bajo descarta por completo un problema si hubo miedo a responder, poca privacidad o subregistro. La validez predictiva estudiada durante tres años muestra que CRAFFT ayuda a anticipar qué jóvenes pueden necesitar seguimiento, pero su función sigue siendo orientar el siguiente paso (Shenoi et al., 2019).

    ¿Para qué edad sirve el test de consumo de drogas en adolescentes?

    La versión internacional fue diseñada para jóvenes de 12 a 21 años. En Chile, las orientaciones técnicas de MINSAL y SENDA incorporan CRAFFT dentro de la atención de adolescentes y la detección temprana del consumo de alcohol y otras drogas (Ministerio de Salud, 2015).

    La edad importa porque el mismo puntaje no se comporta igual en todas las etapas. El manual señala que en menores de 18 años el corte habitual es 2, mientras que algunos estudios con adultos jóvenes han encontrado puntos óptimos más altos. Aplicar el instrumento fuera de su población sin revisar la evidencia puede aumentar falsos positivos o dejar riesgos fuera de vista.

    La escala de consumo de drogas también debe corresponder al foco. CRAFFT incluye alcohol, cannabis y otras sustancias, además de la seguridad al viajar o conducir. Para una evaluación adulta de drogas distintas del alcohol existen alternativas como DAST-10; la guía de DAST-10 y CRAFFT por edad explica esa diferencia.

    ¿Qué versión del CRAFFT 2.1 conviene descargar?

    CRAFFT 2.1 tiene una versión autoadministrada y una entrevista para el profesional. Ambas conservan el mismo propósito, pero cambian la forma de responder. La elección depende del contexto, no de cuál parezca más rápida.

    Versión Quién responde o aplica Cuándo resulta útil Cuidado principal
    Autoadministrada El adolescente responde en papel o dispositivo Sala de espera, control preventivo o evaluación inicial Debe completarse fuera de la vista de padres o acompañantes
    Entrevista clínica Un profesional formula las preguntas Cuando se necesita aclarar respuestas y asegurar comprensión Explicar confidencialidad y sus límites antes de comenzar
    CRAFFT 2.1+N Añade cribado de nicotina Cuando también se evaluarán tabaco, vapeo o nicotina Usar el manual y la versión oficial correspondiente

    El manual informa que los adolescentes suelen sentirse más cómodos y responder con mayor honestidad en el formato autoadministrado. Eso no vuelve innecesaria la conversación posterior. Un formulario privado puede mejorar la detección; la devolución clínica permite entender lo que hay detrás de cada respuesta.

    ¿Cómo se aplica el Test de CRAFFT paso a paso?

    La aplicación comienza con tres preguntas de frecuencia sobre los últimos 12 meses. Si las tres respuestas indican cero días de consumo, se formula solo la pregunta de seguridad vinculada a viajar en un vehículo. Si hubo uno o más días de consumo en cualquiera de esas categorías, se aplican las seis preguntas CRAFFT de la segunda parte (Knight, 2021).

    Una secuencia práctica es esta:

    1. Explica que el cuestionario se aplica de forma rutinaria y no como castigo.
    2. Aclara qué información será confidencial y en qué situaciones de seguridad habría que compartir algo.
    3. Permite que el adolescente responda sin que otras personas vean sus respuestas.
    4. Sigue el salto lógico de la Parte A sin omitir ni alterar preguntas.
    5. Suma solo las respuestas afirmativas de la Parte B.
    6. Revisa el resultado junto con la frecuencia de consumo y la pregunta de vehículo.
    7. Acuerda una intervención, seguimiento o derivación según el riesgo.

    La guía chilena describe un uso parecido: evaluación inicial, intervención motivacional y referencia asistida cuando corresponda. Su foco es mantener una relación colaborativa con el adolescente, no obtener una confesión (Ministerio de Salud, 2015).

    En una evaluación, la calidad de las respuestas suele mejorar cuando el encuadre de privacidad se explica antes y con palabras concretas. El adolescente necesita saber qué ocurrirá con la información, no recibir una promesa vaga.

    ¿Cómo se puntúa e interpreta el CRAFFT?

    El puntaje se calcula con las seis preguntas de la Parte B. Cada respuesta “sí” suma un punto, por lo que el total va de 0 a 6. La frecuencia declarada en la Parte A no se suma al total, pero sí cambia la ruta de aplicación y la clasificación del riesgo (Knight, 2021).

    Resultado combinado Lectura orientativa Acción clínica habitual
    Sin consumo en 12 meses y puntaje 0 Riesgo bajo Reforzar la decisión de no consumir y conversar sobre seguridad vial
    Sin consumo propio, pero respuesta positiva en vehículo Riesgo medio por seguridad Dar consejo breve y acordar un plan de transporte seguro
    Consumo en 12 meses y puntaje 0 o 1 Riesgo medio Consejo breve, revisar el contexto y considerar seguimiento
    Consumo en 12 meses y puntaje 2 o más Riesgo alto Ampliar evaluación, intervenir y valorar derivación a tratamiento

    En la validación original, el corte de 2 mostró un equilibrio útil entre sensibilidad y especificidad. Un estudio posterior frente a criterios DSM-5 volvió a encontrar que 2 era el punto más útil en adolescentes para decidir quién necesitaba evaluación adicional (Mitchell et al., 2014).

    También existe evidencia en población hispanohablante. Una validación española con 312 adolescentes informó sensibilidad de 74,4% y especificidad de 96,4% (Rial et al., 2019). En una muestra adolescente de bajos recursos de Argentina, la sensibilidad fue 93,4% y la especificidad 72,5% (Colica et al., 2019). Las diferencias recuerdan que el rendimiento cambia con la población y el contexto.

    Guarda esta idea para la devolución: el corte organiza decisiones, no define una identidad. Dos jóvenes con el mismo total pueden tener riesgos muy distintos según la sustancia, la frecuencia, la conducción, el funcionamiento escolar, la salud mental o el apoyo familiar.

    ¿Qué significa un resultado positivo en CRAFFT?

    Un resultado positivo señala que la evaluación debe continuar. En las orientaciones MINSAL, un puntaje de 2 o más se considera alto riesgo y justifica confirmación diagnóstica, intervención motivacional y una eventual derivación asistida (Ministerio de Salud, 2015).

    La urgencia no depende solo del número. Conviene preguntar por:

    • sustancia, cantidad, frecuencia y vía de consumo;
    • edad de inicio y cambios recientes;
    • conducción o traslados con alguien bajo efectos;
    • accidentes, peleas, problemas escolares o legales;
    • pérdida de control, abstinencia o consumo a solas;
    • depresión, ansiedad, trauma, TDAH, ideas suicidas y otros riesgos;
    • disposición del adolescente y apoyos disponibles.

    Actuar temprano tiene sentido. Un estudio sobre transición hacia trastornos por uso de drogas encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Un ensayo de cribado e intervención breve computarizada observó retraso en el inicio del consumo, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019).

    La evidencia tampoco permite exagerar. La USPSTF concluyó que los datos eran insuficientes para estimar el beneficio neto del cribado de drogas en adolescentes de 12 a 17 años, mientras que la Academia Americana de Pediatría y programas SBIRT recomiendan su uso. Esa tensión se resuelve con una práctica prudente: cribar solo cuando existe capacidad de conversar, evaluar y ofrecer ayuda si aparece riesgo.

    ¿Cómo proteger la privacidad al aplicar CRAFFT?

    La privacidad forma parte de la calidad del instrumento. El manual recomienda que las respuestas no queden a la vista de padres o acompañantes y que la entrevista clínica se realice en un espacio privado. También sugiere explicar que la confidencialidad puede tener límites ante un peligro inmediato (Knight, 2021).

    Con adolescentes, una frase vaga como “esto es confidencial” puede generar desconfianza si luego aparece una excepción. Resulta más claro explicar antes qué se mantiene privado, qué situaciones obligan a actuar por seguridad y cómo se conversará cualquier información que deba compartirse.

    En Chile, la aplicación debe ajustarse a la normativa local, al contexto asistencial y a los deberes de protección de niños, niñas y adolescentes. El puntaje aislado no decide por sí solo qué se comunica. La evaluación completa y el juicio clínico determinan el plan.

    Test de CRAFFT PDF: descarga oficial en español

    Boston Children’s Hospital publica el cuestionario CRAFFT 2.1 en español latinoamericano. La vía correcta es enlazar esos archivos oficiales, que ya conservan el texto, el orden y la atribución autorizada.

    Encuentra el recurso CRAFFT adecuado

    Elige qué necesitas. Este selector no guarda respuestas ni calcula riesgo; solo abre la fuente oficial correcta.



    CRAFFT es un cribado, no un diagnóstico. Ante riesgo inmediato o una urgencia médica, busca atención de urgencia.

    Pintura impresionista de una bicicleta con casco junto a un garage al atardecer, test CRAFFT para adolescentes

    Puedes abrir directamente estos recursos:

    Las preguntas CRAFFT tienen copyright de Boston Children’s Hospital. Su uso en la práctica clínica no requiere permiso si se presentan exactamente como en la versión oficial, pero republicarlas dentro de otro PDF, sitio o programa exige enviar el diseño a CABHRe y recibir aprobación. Por eso esta página entrega el PDF institucional y no fabrica una copia ni transcribe los reactivos.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional o atención urgente?

    Conviene solicitar una evaluación profesional cuando existe un resultado elevado, consumo repetido, problemas familiares o escolares, pérdida de control, uso a solas, conducción insegura, preocupación persistente de la familia o un cambio brusco en el funcionamiento. La guía completa para evaluar adicciones muestra cómo integrar cribado, entrevista, diagnóstico y plan de apoyo.

    El puntaje pasa a segundo plano ante una sobredosis, dificultad respiratoria, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, síntomas graves de abstinencia, ideas suicidas o riesgo inmediato de accidente. En cualquiera de esas situaciones corresponde buscar atención de urgencia.

    Para entender la diferencia entre un cribado positivo y un diagnóstico formal, revisa la guía sobre criterios DSM-5 para trastorno por consumo de sustancias. Si la duda se relaciona con acceso y cobertura local, la evaluación del consumo de drogas en Chile resume las rutas de SENDA y MINSAL.

    Preguntas frecuentes sobre el Test de CRAFFT PDF

    ¿El CRAFFT diagnostica adicción en adolescentes?

    No. CRAFFT es un instrumento de cribado. Un resultado de 2 o más indica mayor probabilidad de un problema relacionado con sustancias y la necesidad de ampliar la evaluación. El diagnóstico exige entrevista clínica, criterios vigentes, revisión del funcionamiento y análisis de riesgos. El puntaje decide el siguiente paso, no una etiqueta.

    ¿Cuántas preguntas tiene el CRAFFT 2.1?

    CRAFFT 2.1 comienza con tres preguntas de frecuencia sobre el último año y luego usa seis áreas de riesgo. Si todas las respuestas iniciales son cero, se formula solo la pregunta de vehículo. Si hubo consumo, se aplican las seis preguntas de la Parte B. El salto lógico forma parte del instrumento oficial.

    ¿Qué puntaje se considera positivo en CRAFFT?

    En adolescentes menores de 18 años, un total de 2 o más junto con consumo en el último año se clasifica habitualmente como alto riesgo y requiere evaluación adicional. Un puntaje de 0 o 1 no significa ausencia automática de riesgo: también importan la frecuencia, la conducción y el contexto clínico.

    ¿El test CRAFFT se puede aplicar a adultos?

    CRAFFT fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años, pero los puntos de corte pueden cambiar desde los 18. Para adultos conviene elegir un instrumento validado para la edad y la sustancia, como AUDIT para alcohol o DAST-10 para otras drogas, y revisar siempre sus condiciones de uso.

    ¿Puedo imprimir el PDF de CRAFFT en español?

    Sí, puedes descargar e imprimir la versión oficial para usarla sin alterar su texto ni atribución. El sitio CRAFFT permite el uso clínico de sus formularios oficiales. Crear una reproducción propia en otra publicación, una web, un formulario electrónico o un PDF rediseñado requiere aprobación previa de CABHRe.

    ¿Quién debe responder el cuestionario?

    La versión autoadministrada la responde el adolescente en privado. La entrevista clínica la aplica un profesional, también sin padres o acompañantes presentes durante las respuestas. Después conviene revisar el resultado con el joven, aclarar los límites de confidencialidad y acordar el siguiente paso según el nivel de riesgo.

    Del puntaje a una conversación que sí ayude

    CRAFFT funciona mejor cuando abre una conversación respetuosa y concreta. El PDF ordena preguntas difíciles; el trabajo clínico comienza al comprender qué sustancia aparece, qué función cumple, cuánto riesgo existe y qué apoyo puede aceptar el adolescente.

    Si el resultado genera preocupación o ya hay consecuencias, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite revisar el contexto con privacidad, diferenciar experimentación de un problema más persistente y definir un plan acorde a la edad, la familia y los recursos disponibles.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y evaluación clínica. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Colica, D., Campana, V., Vázquez Peña, F. R., Barán Cegla, P., & Vietto, V. (2019). Psychometric properties and operating characteristics of the Spanish-adapted version of the CRAFFT questionnaire in adolescents from Greater Buenos Aires. Archivos Argentinos de Pediatría, 117(5), 301-305. https://doi.org/10.5546/aap.2019.eng.301

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258

    Ministerio de Salud. (2015). Orientaciones técnicas para la detección, intervención motivacional y referencia a tratamiento para el consumo de alcohol y otras drogas en adolescentes. Gobierno de Chile. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/06/OT-Deteccion-IM-y-referencia-drogas-adolescentes.pdf

    Mitchell, S. G., Kelly, S. M., Gryczynski, J., Myers, C. P., O’Grady, K. E., Kirk, A. S., & Schwartz, R. P. (2014). The CRAFFT cut-points and DSM-5 criteria for alcohol and other drugs: A reevaluation and reexamination. Substance Abuse, 35(4), 376-380. https://doi.org/10.1080/08897077.2014.936992

    Rial, A., Kim-Harris, S., Knight, J. R., et al. (2019). Validación empírica del CRAFFT Abuse Screening Test en una muestra de adolescentes españoles. Adicciones, 31(2), 160-169. https://doi.org/10.20882/adicciones.1105

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests para Evaluar Dependencia a Sustancias: DAST-10 (adultos) y CRAFFT (adolescentes). Guías y descargas PDF

    Tests para Evaluar Dependencia a Sustancias: DAST-10 (adultos) y CRAFFT (adolescentes). Guías y descargas PDF

    Por Terapia Online Chile

    ¿Qué evalúa el test DAST 10? Evalúa las consecuencias y problemas asociados al uso de drogas durante los últimos 12 meses en personas adultas. No mide alcohol, no detecta sustancias en el cuerpo y no confirma por sí solo una dependencia. Para adolescentes, el instrumento apropiado suele ser CRAFFT, que también considera alcohol y riesgos de conducción.

    Si llegaste buscando un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, conviene detenerse en una diferencia: elegir bien el cuestionario importa tanto como responderlo. Más abajo encontrarás un selector de instrumento, enlaces oficiales y una guía clara para interpretar los resultados sin convertir un cribado en diagnóstico.

    Respuesta corta: DAST-10 es una escala breve para adultos que cuantifica problemas relacionados con drogas, excluido el alcohol. CRAFFT fue creado para adolescentes y explora consumo, consecuencias y seguridad vial. Ambos son instrumentos de cribado. Un resultado elevado indica que hace falta conversar y evaluar con mayor profundidad; no demuestra una adicción.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?

    El DAST-10 evalúa el grado de problemas vinculados al uso de drogas en los últimos 12 meses. Sus preguntas abarcan pérdida de control, malestar, conflictos, consecuencias médicas y sociales, y uso no médico de fármacos. La escala original fue desarrollada por Skinner (1982) como una versión breve del Drug Abuse Screening Test.

    El punto que más confusión genera es este: DAST-10 no incluye alcohol. Si la preocupación central es la bebida, corresponde usar AUDIT. Cuando hay varias sustancias y se necesita distinguir el riesgo de cada una, ASSIST puede resultar más informativo.

    También es distinto de un examen de orina. El DAST-10 pregunta por experiencias y consecuencias; una prueba biológica busca exposición reciente dentro de una ventana limitada. Puedes revisar esta diferencia en la guía sobre pruebas de detección de drogas en orina.

    La ficha institucional del DAST-10 en el repositorio de NIH lo describe como un autoinforme breve para cribado, detección de casos y evaluación de tratamiento. El artículo original encontró buena consistencia interna en una muestra clínica, pero el propio autor advirtió que se necesitaba validación en otros contextos (Skinner, 1982). Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que los instrumentos breves, incluido DAST-10, pueden identificar consumo de riesgo con precisión útil, aunque el rendimiento cambia según población y referencia diagnóstica (Patnode et al., 2020).

    ¿Cómo se puntúa el DAST-10?

    El resultado va de 0 a 10. Cada respuesta indicativa de problema suma un punto; uno de los reactivos se corrige en sentido inverso. Esta página no reproduce las diez preguntas porque el instrumento mantiene copyright y la reproducción digital para un sitio profesional requiere gestionar la licencia con el titular.

    Puntaje Lectura orientativa Paso habitual
    0 No se reportan problemas Mantener observación clínica si existe otra señal de riesgo
    1 a 2 Nivel bajo Monitorear y reevaluar
    3 a 5 Nivel moderado Ampliar la entrevista clínica
    6 a 8 Nivel sustancial Realizar evaluación intensiva
    9 a 10 Nivel severo Realizar evaluación intensiva y definir nivel de atención

    Estas bandas orientan la siguiente conversación. No equivalen a la gravedad diagnóstica del DSM-5-TR ni de la CIE. Un puntaje bajo tampoco descarta un problema si hubo subregistro, miedo a responder o consumo de una sustancia que el cuestionario no cubre.

    ¿Qué es el test de CRAFFT?

    CRAFFT es un instrumento de cribado para jóvenes de 12 a 21 años. Evalúa consumo de alcohol, cannabis y otras drogas, además de consecuencias y situaciones de riesgo. Su nombre reúne las iniciales en inglés de seis áreas: vehículo, relajarse, consumir a solas, olvidar, comentarios de familiares o amigos y problemas.

    La versión 2.1 comienza preguntando cuántos días hubo consumo durante el último año. Después aplica la sección CRAFFT según esas respuestas. Cada respuesta afirmativa de la segunda parte suma un punto y el total va de 0 a 6 (Knight, 2021).

    El manual oficial CRAFFT 2.1 define tres niveles prácticos:

    • Riesgo bajo: no hubo consumo en 12 meses y la pregunta de seguridad vial es negativa.
    • Riesgo medio: hubo consumo con puntaje menor que 2, o no hubo consumo propio pero sí riesgo al viajar en un vehículo.
    • Riesgo alto: hubo consumo y el puntaje es 2 o más. Corresponde ampliar la evaluación, hacer intervención breve y valorar derivación.

    El corte de 2 se ha asociado con trastorno por consumo de sustancias en adolescentes. El estudio original de validación informó sensibilidad de 80% y especificidad de 86% con ese corte (Knight et al., 2002). Un estudio frente a criterios DSM-5 volvió a encontrar 2 como el punto más útil para decidir quién necesita evaluación adicional (Mitchell et al., 2014). La validez predictiva observada hasta tres años refuerza su utilidad como señal de seguimiento, no como diagnóstico automático (Shenoi et al., 2019).

    La privacidad cambia la calidad de la respuesta. El manual recomienda que el adolescente complete el cuestionario a solas y que se expliquen antes los límites de confidencialidad. En consulta suele aparecer una diferencia clara entre responder frente a un adulto significativo y hacerlo en un espacio privado. [EXPERIENCIA: ajustar esta observación a la práctica clínica real del autor].

    DAST-10 o CRAFFT: diferencias en una tabla

    La edad no es el único criterio. También importan la sustancia, el objetivo de la evaluación y el lugar donde se aplicará el cuestionario.

    Instrumento Población principal Qué cubre Qué deja fuera Resultado
    DAST-10 Adultos Problemas asociados a drogas y uso no médico de fármacos Alcohol Índice de 0 a 10 para decidir cuánto ampliar la evaluación
    CRAFFT 2.1 Adolescentes de 12 a 21 años Alcohol, cannabis, otras drogas, consecuencias y seguridad vial No reemplaza entrevista diagnóstica Riesgo bajo, medio o alto según consumo y puntaje
    AUDIT Adultos y algunos contextos juveniles Consumo de alcohol, consecuencias y posible dependencia Otras drogas Zonas de riesgo relacionadas con alcohol
    ASSIST Adultos Alcohol, tabaco y varias drogas por separado No fue diseñado como primera opción pediátrica Nivel de riesgo por sustancia

    Para alcohol en adultos, consulta el Test AUDIT y su PDF oficial. Si necesitas ordenar un proceso completo, la guía para evaluar adicciones explica cómo integrar entrevista, cribado, riesgos y diagnóstico.

    ¿Qué escala de consumo de drogas conviene usar?

    La escala de consumo de drogas se elige según edad y sustancia. El selector siguiente no calcula riesgo ni sustituye una evaluación. Su única función es llevarte al instrumento adecuado sin copiar preguntas protegidas.

    ¿Qué instrumento corresponde?

    Selecciona la edad y el foco principal. Recibirás una recomendación de instrumento, no un puntaje clínico.

    Esta herramienta solo orienta la elección del cuestionario. No evalúa consumo, no guarda respuestas y no entrega un diagnóstico.

    Pintura impresionista de dos llaves distintas colgando del mismo gancho, tests DAST-10 para adultos y CRAFFT para adolescentes

    El resultado del selector es una orientación de acceso. La aplicación clínica requiere revisar el manual, proteger la privacidad y tener disponible una ruta de ayuda si el cribado sale positivo.

    DAST-10 y CRAFFT en PDF: descargas legales y fuentes oficiales

    Los dos instrumentos tienen condiciones distintas. Enlazar una fuente oficial no equivale a copiar sus preguntas dentro de otro sitio.

    Acceso al DAST-10

    El DAST-10 conserva copyright de Harvey A. Skinner y del Centre for Addiction and Mental Health. La ficha de NIH indica que puede reproducirse para usos no comerciales con atribución. Un sitio profesional no debería asumir que esa autorización cubre una republicación digital comercial.

    Por eso aquí no alojamos una copia propia ni un test interactivo del DAST-10. Puedes consultar la ficha oficial del DAST-10 en NIH, que incluye la referencia al documento institucional y al artículo original. Para integrarlo en software o publicarlo en otro formato, corresponde solicitar licencia al titular.

    PDF oficial de CRAFFT en español

    Boston Children’s Hospital ofrece versiones traducidas. Puedes descargar el CRAFFT 2.1 autoadministrado en español latinoamericano o la entrevista clínica CRAFFT 2.1 en español latinoamericano.

    Esos PDF ya contienen la atribución exigida. CRAFFT permite su uso clínico, pero cualquier reproducción en una web, aplicación o formulario propio debe enviarse a CABHRe para aprobación previa. Por esa razón este artículo enlaza el material oficial y no transcribe los reactivos.

    En Chile también está disponible la autoevaluación CRAFFT de SENDA. El resultado es orientativo y no es un diagnóstico. Para profesionales, la Guía Clínica AUGE de MINSAL sobre consumo en menores de 20 años aporta el marco local.

    ¿Qué significa un resultado positivo?

    Un cribado positivo significa que conviene evaluar más. La recomendación de la USPSTF para drogas en adultos indica que la detección tiene sentido cuando existe capacidad para confirmar el problema y ofrecer o derivar a tratamiento (Krist et al., 2020).

    En adultos, un resultado elevado en DAST-10 debería abrir una entrevista sobre sustancia, cantidad, frecuencia, vía, pérdida de control, consecuencias, intentos de cambio y salud mental. La subdetección es frecuente: un estudio que comparó encuestas con registros clínicos encontró brechas especialmente amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022).

    En adolescentes, el puntaje se interpreta junto con los días de consumo y la respuesta sobre vehículo. MINSAL recomienda detección, intervención breve para niveles iniciales de riesgo y derivación asistida cuando existe sospecha de consumo perjudicial o dependencia. La derivación asistida implica comprobar que el joven llega al siguiente nivel de atención, no entregar un número telefónico y cerrar el caso.

    Hay una razón para actuar temprano. Un estudio longitudinal internacional encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). En adolescentes, un ensayo de cribado e intervención breve computarizada mostró retraso del inicio de consumo, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019).

    ¿Cuándo hace falta atención urgente?

    El puntaje deja de ser la prioridad si existe sobredosis, dificultad respiratoria, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, síntomas graves de abstinencia, ideas suicidas o riesgo inmediato de accidente. En esas situaciones corresponde buscar atención de urgencia.

    Para un adolescente, viajar con una persona que ha consumido alcohol o drogas es una señal de seguridad aunque no exista consumo propio. Conviene acordar de antemano una forma de volver a casa sin conducir ni subir al vehículo. La conversación debe proteger al joven, no transformarse en interrogatorio o castigo.

    Preguntas frecuentes sobre DAST-10 y CRAFFT

    ¿El DAST-10 detecta drogas en la orina?

    No. DAST-10 es un cuestionario de autoinforme sobre problemas ocurridos durante los últimos 12 meses. Una prueba de orina busca sustancias o metabolitos durante una ventana de detección y tampoco diagnostica dependencia. Ambas herramientas responden preguntas distintas y pueden complementarse cuando existe una indicación clínica concreta.

    ¿El DAST-10 sirve para evaluar alcohol?

    No. El DAST-10 excluye las bebidas alcohólicas. Para alcohol suele utilizarse AUDIT o AUDIT-C, según el objetivo y el contexto. Si hay alcohol y otras drogas, el profesional puede combinar instrumentos o utilizar ASSIST para revisar varias sustancias, evitando sumar respuestas de alcohol dentro del DAST-10.

    ¿Qué edad se usa para el CRAFFT?

    CRAFFT fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años, con evidencia especialmente sólida en adolescentes. La guía chilena lo incorpora para menores de 20 años. En adultos jóvenes los cortes pueden comportarse de otra manera, por lo que la edad y el contexto deben considerarse al interpretar el resultado.

    ¿Un puntaje de 2 en CRAFFT confirma una adicción?

    No. Un puntaje de 2 o más señala riesgo alto y necesidad de evaluación adicional en adolescentes que reportan consumo. El diagnóstico requiere una entrevista clínica, criterios vigentes, análisis del funcionamiento y revisión de seguridad. El puntaje sirve para decidir el siguiente paso, no para colocar una etiqueta.

    ¿Puedo descargar los test y aplicarlos por mi cuenta?

    Puedes acceder a los PDF oficiales enlazados, pero su aplicación clínica requiere respetar instrucciones, edad, confidencialidad y condiciones de uso. CRAFFT ofrece una versión autoadministrada oficial. DAST-10 mantiene restricciones de reproducción digital. Ningún formulario descargado reemplaza una evaluación si existen consecuencias, pérdida de control o riesgo.

    ¿Cuál es la diferencia entre DAST-10 y CRAFFT?

    DAST-10 se usa principalmente en adultos y evalúa problemas relacionados con drogas, excluido el alcohol. CRAFFT se diseñó para adolescentes, incluye alcohol y otras sustancias, y añade una pregunta de seguridad vial. Los dos son cribados breves, pero su población, contenido y forma de interpretar el resultado no son intercambiables.

    Elegir el instrumento adecuado orienta lo que sigue

    DAST-10 y CRAFFT sirven para abrir una conversación que muchas veces no aparece de forma espontánea. El valor real comienza después del puntaje: entender qué ocurrió, cuánto riesgo existe y qué apoyo necesita la persona.

    Si el consumo ya está causando conflictos, problemas de salud, pérdida de control o preocupación familiar, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite ordenar la situación con privacidad y definir un plan acorde a la edad, la sustancia y el nivel de riesgo.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y evaluación clínica. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Knight, J. R., Sherritt, L., Shrier, L. A., Harris, S. K., & Chang, G. (2002). Validity of the CRAFFT substance abuse screening test among adolescent clinic patients. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, 156(6), 607-614. https://doi.org/10.1001/archpedi.156.6.607

    Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Ministerio de Salud. (2013). Guía clínica AUGE: Consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas en personas menores de 20 años. Gobierno de Chile. https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2016/03/GUIA-CLINICA-CONSUMO-ALCOHOL-MENORES-20-IMPRESA.pdf

    Mitchell, S. G., Kelly, S. M., Gryczynski, J., Myers, C. P., O’Grady, K. E., Kirk, A. S., & Schwartz, R. P. (2014). The CRAFFT cut-points and DSM-5 criteria for alcohol and other drugs: A reevaluation and reexamination. Substance Abuse, 35(4), 376-380. https://doi.org/10.1080/08897077.2014.936992

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Skinner, H. A. (1982). The drug abuse screening test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Evaluación del Consumo de Drogas en Chile: Guía GES para adultos, Encuesta SENDA y tests para adolescentes

    Evaluación del Consumo de Drogas en Chile: Guía GES para adultos, Encuesta SENDA y tests para adolescentes

    Por Terapia Online Chile

    Si buscaste GES drogas adultos, hay una precisión que conviene conocer desde el comienzo: el problema GES 53 sobre consumo perjudicial o dependencia de alcohol y otras drogas cubre a personas menores de 20 años. Para mayores de 18 años sí existen programas gratuitos de tratamiento de SENDA, dirigidos principalmente a personas afiliadas a Fonasa, pero esa vía no debe confundirse con una garantía GES específica para adultos.

    La diferencia importa. Una persona de 20 años no pierde el derecho a pedir ayuda, pero cambia la puerta de entrada, la cobertura aplicable y la ruta de atención. Esta guía ordena las opciones vigentes en Chile y explica cómo se evalúa el consumo en adolescentes sin convertir una encuesta o un test breve en diagnóstico.

    Respuesta corta: El GES 53 cubre a menores de 20 años con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado. El tratamiento debe comenzar dentro de 10 días. Los adultos pueden acceder a evaluación y a programas SENDA, con atención gratuita para mayores de 18 afiliados a Fonasa. CRAFFT se usa como tamizaje adolescente, no como diagnóstico.

    GES drogas adultos: ¿existe una cobertura específica en Chile?

    La expresión GES drogas adultos aparece mucho en búsquedas, pero no corresponde al nombre de un problema GES para personas de 20 años o más. La cobertura oficial relacionada con alcohol y otras drogas es el problema de salud GES 53, destinado a personas menores de 20 años.

    La Superintendencia de Salud describe el GES 53 como una garantía para jóvenes con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado. La confirmación debe realizarla un médico. La guía clínica de MINSAL utiliza los códigos F10 a F19 de la CIE-10 y excluye los trastornos debidos a tabaco o cafeína (Ministerio de Salud, 2013).

    Esto deja una regla sencilla:

    • Si la persona tiene menos de 20 años y cumple los criterios clínicos, puede activar el GES 53.
    • Si tiene 20 años o más, no corresponde activar ese problema GES por edad.
    • Si tiene 18 años o más y está afiliada a Fonasa, puede cumplir requisitos para un programa gratuito de tratamiento de SENDA.

    La edad se superpone entre los 18 y los 19 años. Una persona de ese rango puede ser adulta legalmente y, al mismo tiempo, seguir dentro del límite etario del GES 53. La red tratante debe definir la vía que corresponde según diagnóstico, previsión y oferta local.

    ¿Qué cubre el GES 53 para menores de 20 años?

    El GES 53 ofrece acceso dentro de la red designada, tratamiento oportuno y protección financiera para el problema de salud definido. No se activa solo por haber consumido una sustancia o por obtener un puntaje elevado en un cuestionario. Requiere confirmación diagnóstica.

    Según la información vigente de la Superintendencia de Salud:

    Aspecto Cobertura oficial
    Población Personas menores de 20 años con diagnóstico confirmado
    Problema cubierto Consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y otras drogas
    Inicio del tratamiento Dentro de 10 días desde la confirmación diagnóstica
    Fonasa Atención en CESFAM, CECOSF, consultorio o COSAM de la red; copago 0% para tramos A, B, C y D
    Isapre Atención en el prestador privado designado por la aseguradora; copago de 20% sobre el arancel GES
    Prestaciones señaladas Tratamiento, seguimiento, medicamentos y exámenes incluidos en la canasta específica

    La Guía Clínica AUGE de MINSAL propone una evaluación multidimensional. No basta con contar episodios de consumo. Se revisan la sustancia, frecuencia, edad de inicio, pérdida de control, consecuencias físicas y emocionales, funcionamiento escolar, seguridad, relaciones familiares, pares y posibles trastornos de salud mental (Ministerio de Salud, 2013).

    Cómo se activa en Fonasa

    La puerta habitual es el centro de atención primaria donde la persona está inscrita. El equipo realiza la evaluación inicial y, si existe confirmación diagnóstica, deriva dentro de la red correspondiente. El prestador y el nivel de atención dependen de la complejidad clínica y de la organización territorial.

    Si el plazo garantizado vence, la persona o su representante puede reclamar ante Fonasa dentro de 30 días desde el vencimiento. La aseguradora debe designar un segundo prestador. Si tampoco se cumple esa atención, corresponde reclamar ante la Superintendencia de Salud.

    Cómo se activa en Isapre

    La confirmación diagnóstica debe presentarse a la Isapre para que asigne un prestador de su red GES. Atenderse fuera de esa red puede cambiar la cobertura. Por eso conviene activar formalmente el beneficio antes de iniciar prestaciones privadas pensando que luego serán reembolsadas como GES.

    El diagnóstico no obliga a aceptar cualquier intervención sin participación del joven o su familia. El plan debe explicar objetivos, modalidad, riesgos, confidencialidad y seguimiento.

    Si soy adulto, ¿cómo accedo a tratamiento por consumo de drogas en Chile?

    Una persona de 20 años o más puede pedir evaluación en atención primaria, consultar a su Isapre según su plan o acudir a la red de tratamiento de SENDA. La ausencia de un GES específico para adultos no equivale a ausencia de oferta pública.

    SENDA informa que sus programas para población adulta atienden a hombres y mujeres mayores de 18 años con consumo problemático de alcohol u otras drogas que sean beneficiarios de Fonasa. La institución también mantiene programas específicos para mujeres y otras poblaciones.

    La ruta oficial para acceder a tratamiento indica que estos programas son gratuitos para mayores de 18 años afiliados a Fonasa. Se puede llegar por demanda espontánea o por derivación desde atención primaria, otro programa de tratamiento, la red de salud u organizaciones habilitadas, según la oferta local.

    Un camino práctico es:

    1. Pedir una evaluación en el CESFAM o centro de salud correspondiente.
    2. Describir con honestidad la sustancia, frecuencia, cantidad, vía de uso y consecuencias.
    3. Solicitar información sobre los centros en convenio con SENDA disponibles en la comuna o región.
    4. Si hay consumo problemático, realizar la entrevista de ingreso y acordar un plan según el nivel de apoyo necesario.
    5. Si la persona está en Isapre, consultar directamente la cobertura del plan y la red disponible, porque el programa adulto de SENDA se orienta a beneficiarios de Fonasa.

    El Fono Drogas y Alcohol 1412 ayuda a ordenar qué hacer. SENDA lo ofrece como una línea gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días. El servicio 1412 también cuenta con chat para quien prefiera escribir. Puede orientar a la persona que consume o a alguien de su entorno.

    Si necesitas comprender qué incluye una evaluación profesional, revisa la guía completa para evaluar adicciones. Allí se explica cómo se integran entrevista, historia clínica, seguridad, cribados y diagnóstico.

    ¿Qué muestra la Encuesta SENDA sobre consumo de drogas?

    La Encuesta SENDA describe tendencias poblacionales. Sirve para planificar prevención y políticas públicas, pero no permite diagnosticar a una persona ni calcular su riesgo individual a partir de un promedio nacional.

    El 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General 2024 incluyó a 18.668 personas de 12 a 65 años. SENDA informó que 34,6% declaró consumo de alcohol en el último mes, frente a 39,2% en 2022. Entre quienes habían bebido, 47,2% reportó al menos un episodio de embriaguez en el último mes (SENDA, 2025a).

    El uso de marihuana se situó en 10,1%, frente a 10,9% en 2022. El reporte también informó 0,8% para cocaína y 0,3% para pasta base. La caída del consumo general de alcohol convive con un patrón intenso en parte de quienes beben. Esa combinación muestra por qué una sola cifra nacional puede ocultar riesgos relevantes.

    En adolescentes, el mismo estudio encontró una disminución de la marihuana en el grupo de 12 a 18 años, de 6,7% a 2,4%. El Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar 2023 reportó consumo de alcohol en el último mes de 22,7% y consumo de marihuana de 19,1% entre estudiantes de 8° básico a 4° medio (SENDA, 2025b).

    Los porcentajes no son intercambiables. Cada encuesta tiene población, periodo de referencia y metodología propios. Para interpretar una cifra hay que mirar siempre cuatro cosas: quiénes fueron encuestados, qué sustancia se preguntó, durante qué periodo y cómo se formuló la pregunta.

    Test de consumo de drogas en adolescentes: ¿para qué sirve CRAFFT?

    CRAFFT es un test de consumo de drogas en adolescentes diseñado para detectar riesgo asociado a alcohol, cannabis y otras sustancias. La versión 2.1 se utiliza habitualmente entre los 12 y 21 años. MINSAL lo incorpora en su guía para menores de 20 (Knight, 2021; Ministerio de Salud, 2013).

    El cuestionario pregunta por frecuencia de consumo y por seis áreas de riesgo, entre ellas viajar en un vehículo conducido por alguien que consumió, usar sustancias para relajarse, consumir a solas, olvidar lo ocurrido y tener problemas relacionados. Un puntaje de 2 o más indica que hace falta una evaluación adicional. No confirma dependencia.

    El manual oficial CRAFFT 2.1 recomienda aplicarlo con privacidad y explicar antes los límites de confidencialidad. Esto suele requerir una parte de la consulta sin padres presentes. La familia vuelve a incorporarse para apoyar la seguridad y el tratamiento, salvo que la información deba compartirse antes por riesgo inmediato.

    La evidencia archivada para este clúster respalda su utilidad con matices. Un estudio de validez predictiva encontró que los puntajes se asociaron con trastorno por consumo de sustancias y mantuvieron capacidad predictiva hasta tres años (Shenoi et al., 2019). A la vez, la USPSTF concluyó que la evidencia era insuficiente para determinar el balance de beneficios y daños del cribado universal de drogas en adolescentes asintomáticos (Krist et al., 2020).

    Estas dos afirmaciones pueden convivir. Un instrumento puede identificar riesgo con utilidad clínica y, al mismo tiempo, no existir evidencia suficiente para asegurar que aplicarlo a toda la población mejora resultados de salud. En la práctica, el test funciona mejor cuando hay capacidad para conversar, evaluar y derivar.

    Para comparar CRAFFT con instrumentos de adultos, consulta la guía sobre DAST-10 y CRAFFT. Si la preocupación es diagnóstica, la explicación de los criterios DSM-5 para trastorno por consumo de sustancias ayuda a separar síntomas clínicos de un puntaje de cribado.

    ¿Cómo se evalúa el consumo en un adolescente?

    La evaluación completa avanza desde una pregunta breve hacia una comprensión clínica más amplia. El orden protege al joven de dos errores: minimizar un riesgo real y etiquetar como dependencia una conducta que todavía no ha sido evaluada.

    1. Tamizaje

    CRAFFT puede detectar riesgo por alcohol y otras drogas. AUDIT se concentra en alcohol. Un resultado positivo abre una conversación y una derivación asistida; no cierra el diagnóstico.

    2. Entrevista clínica completa

    La entrevista revisa edad de inicio, sustancias, frecuencia, cantidad, contexto, pérdida de control, abstinencia, tolerancia, consecuencias y exposición a accidentes. También explora escuela, familia, pares, sexualidad segura, estado de ánimo, ansiedad, TDAH, conducta suicida y violencia.

    La confidencialidad debe explicarse de forma concreta. El adolescente necesita saber qué se mantiene privado y qué situaciones obligan al profesional a pedir ayuda adicional. El consumo inyectable, una dosis potencialmente mortal, ideas suicidas o un riesgo serio de accidente cambian la prioridad hacia la seguridad (Knight, 2021).

    3. Confirmación diagnóstica y plan

    El diagnóstico se basa en entrevista, criterios clínicos vigentes y deterioro funcional. Después se define el nivel de atención: intervención breve, tratamiento ambulatorio, modalidad intensiva, apoyo familiar u hospitalización cuando el riesgo lo exige.

    La participación familiar suele aportar información y sostener cambios, pero no debería convertir la consulta en vigilancia o castigo. La meta es crear condiciones para que el joven pueda hablar y aceptar ayuda.

    ¿Cuándo hay que ir a urgencias?

    Hay que buscar atención inmediata ante pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, alucinaciones, confusión marcada, posible sobredosis, síntomas graves de abstinencia, ideas suicidas o riesgo inminente de accidente.

    En esas situaciones, un test o un trámite GES puede esperar. La prioridad es estabilizar a la persona. En Chile se puede acudir a un servicio de urgencia o llamar al SAMU 131. Si el riesgo está relacionado con conducir, hay que impedir que la persona maneje y organizar un traslado seguro.

    Preguntas frecuentes sobre GES, SENDA y consumo adolescente

    ¿Existe GES para drogas en adultos en Chile?

    No existe un problema GES equivalente al GES 53 para personas de 20 años o más dentro de las fuentes oficiales revisadas. El GES 53 cubre a menores de 20. Los adultos sí pueden pedir evaluación en salud y acceder a programas SENDA; para mayores de 18 afiliados a Fonasa, SENDA informa tratamiento gratuito.

    ¿Qué edad cubre el GES 53?

    El GES 53 cubre a personas menores de 20 años con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y otras drogas. Una persona de 18 o 19 años sigue dentro del límite etario. Al cumplir 20, esa garantía específica deja de aplicar.

    ¿Cuánto demora el inicio del tratamiento GES?

    La garantía de oportunidad fija un máximo de 10 días desde la confirmación diagnóstica para iniciar tratamiento. Si el prestador no cumple, corresponde reclamar primero ante Fonasa o la Isapre dentro del plazo señalado por la normativa y, si el problema continúa, ante la Superintendencia de Salud.

    ¿La Encuesta SENDA sirve para saber si alguien tiene una adicción?

    No. La encuesta estima conductas declaradas en grupos de población y permite observar tendencias. El diagnóstico individual requiere entrevista clínica, análisis del patrón de consumo, consecuencias, funcionamiento y criterios diagnósticos. Compararse con un promedio nacional puede hacer que una persona minimice o exagere su situación.

    ¿Un CRAFFT positivo significa que el adolescente tiene dependencia?

    No. Un puntaje de 2 o más indica riesgo y necesidad de ampliar la evaluación. El resultado debe interpretarse junto con frecuencia, consecuencias, seguridad, salud mental y contexto familiar. El diagnóstico requiere entrevista clínica. Una respuesta de riesgo vial merece atención aunque el puntaje total sea bajo.

    ¿Dónde puedo pedir orientación confidencial?

    El Fono Drogas y Alcohol 1412 de SENDA es gratuito, confidencial y funciona todo el día. También existe chat en horarios informados por SENDA. Sirve para pedir orientación por consumo propio o de una persona cercana y para conocer vías de evaluación o tratamiento disponibles en la comuna.

    Elegir la puerta correcta evita perder tiempo

    La búsqueda “GES drogas adultos” mezcla dos rutas distintas. El GES 53 protege a menores de 20 con diagnóstico confirmado. Para adultos, SENDA y la red general de salud ofrecen evaluación y tratamiento según previsión, necesidad clínica y disponibilidad local.

    Si el consumo está generando pérdida de control, conflictos, riesgos o preocupación familiar, una evaluación psicológica puede ayudar a ordenar la situación antes de que escale. Puedes agendar una consulta para revisar el patrón de consumo, la seguridad y el siguiente paso más adecuado para la edad y el sistema de salud de la persona.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y evaluación clínica. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Ministerio de Salud. (2013). Guía clínica AUGE: Consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas en personas menores de 20 años. Gobierno de Chile. https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2016/03/GUIA-CLINICA-CONSUMO-ALCOHOL-MENORES-20-IMPRESA.pdf

    Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol. (2025a, 4 de diciembre). Consumo de alcohol alcanza su nivel más bajo en 30 años y marihuana en adolescentes llega a mínimo histórico. https://www.senda.gob.cl/noticia/consumo-alcohol-alcanza-nivel-bajo-en-30-anos-marihuana-adolescentes-llega-minimo-historico/

    Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol. (2025b, 20 de marzo). Consumo de tabaco y alcohol en escolares alcanza niveles más bajos y aumenta percepción de riesgo de uso de cannabis. https://www.senda.gob.cl/noticia/consumo-de-tabaco-y-alcohol-en-escolares-alcanza-niveles-mas-bajos-y-aumenta-percepcion-de-riesgo-de-uso-cannabis/

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Superintendencia de Salud. (s.f.). Consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y drogas en personas menores de 20 años. Gobierno de Chile. https://www.superdesalud.gob.cl/orientacion-en-salud/consumo-perjudicial-o-dependencia-de-riesgo-bajo-a-moderado-de-alcohol-y-drogas-en-personas-menores-de-20-anos/

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Evaluación del Consumo de Drogas en Adolescentes: Guía y Test CRAFFT

    Evaluación del Consumo de Drogas en Adolescentes: Guía y Test CRAFFT

    Por Terapia Online Chile

    Un test de consumo de drogas en adolescentes puede abrir una conversación que de otro modo cuesta mucho empezar. El CRAFFT 2.1 es el instrumento breve más conocido para esta edad, pero el puntaje es solo una parte de la evaluación. También importan la privacidad, la frecuencia, la sustancia, el funcionamiento cotidiano y los riesgos inmediatos.

    Esta guía explica cómo se realiza esa evaluación, qué significa un resultado de riesgo y qué pasos recomienda MINSAL en Chile. Si necesitas el formulario, encontrarás enlaces a la versión oficial en español y a la autoevaluación de SENDA. Más abajo hay un orientador que te lleva al recurso adecuado sin guardar respuestas ni calcular un diagnóstico.

    Respuesta corta: la evaluación del consumo de drogas en adolescentes combina un cribado breve, una entrevista confidencial y una revisión de riesgos, salud mental, familia y vida escolar. CRAFFT ayuda a decidir si basta una intervención preventiva o si hace falta una evaluación especializada. Un resultado positivo no confirma una adicción.

    ¿Qué es un test de consumo de drogas en adolescentes?

    Un test de consumo de drogas en adolescentes es una herramienta de cribado. Su función es detectar señales que justifican preguntas adicionales, una intervención breve o una derivación. No reemplaza la entrevista clínica ni establece por sí solo un trastorno por consumo de sustancias.

    CRAFFT 2.1 fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años. Revisa el consumo durante los últimos 12 meses y seis áreas relacionadas con seguridad, motivos de consumo y consecuencias. El sitio oficial de CRAFFT ofrece versiones autoadministradas y de entrevista en español latinoamericano, y recomienda responder en un espacio privado (Knight, 2021).

    Si buscas el formulario y su ficha técnica, puedes consultar la guía dedicada al test CRAFFT para adolescentes y su PDF oficial. Esta página se concentra en algo más amplio: cómo integrar ese resultado dentro de una evaluación responsable.

    La diferencia es sencilla. El cribado responde “¿hace falta preguntar más?”. La evaluación clínica intenta comprender qué ocurre, cuánto riesgo existe y qué apoyo tiene sentido para ese adolescente concreto.

    ¿Por qué conviene evaluar aunque el consumo parezca ocasional?

    La adolescencia incluye búsqueda de novedad, mayor influencia de pares y una autonomía que todavía está en desarrollo. El consumo puede quedarse en una experiencia aislada, pero también puede avanzar con rapidez cuando se suma inicio temprano, uso frecuente, malestar emocional o un entorno que normaliza las sustancias.

    En datos estadounidenses de 2021, 11,8% de estudiantes de último año escolar reportó consumo excesivo de alcohol en las dos semanas previas, 19,5% usó cannabis en el último mes y 12,8% había probado otras drogas ilícitas durante el año anterior (Camenga & Hammer, 2022). Estas cifras no describen automáticamente a Chile, pero muestran por qué preguntar de forma rutinaria puede detectar situaciones que no aparecen en una consulta general.

    El tiempo también importa. Un estudio sobre la transición hacia trastornos por uso de drogas encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Una revisión sobre consecuencias del consumo adolescente describe cambios persistentes en circuitos relacionados con cognición, emoción y conducta, aunque el riesgo varía según sustancia, dosis, frecuencia y vulnerabilidad individual (Steinfeld & Torregrossa, 2023).

    Hay un matiz necesario. La USPSTF concluyó que la evidencia era insuficiente para estimar el beneficio neto del cribado de drogas en adolescentes de 12 a 17 años, mientras que la Academia Americana de Pediatría recomienda incorporarlo dentro del modelo SBIRT cuando existen recursos para evaluar y tratar (U.S. Preventive Services Task Force, 2020; Camenga & Hammer, 2022). Preguntar sirve cuando la respuesta conduce a apoyo real, no a castigo.

    ¿Qué incluye una evaluación completa del consumo adolescente?

    Una evaluación completa reúne información del adolescente, el contexto y las consecuencias. El cuestionario organiza la entrada; la comprensión clínica surge al relacionar esos datos sin convertir la conversación en un interrogatorio.

    ÁreaQué se exploraPor qué cambia el plan
    Patrón de consumoSustancias, frecuencia, cantidad, vía y edad de inicioDistingue experimentación, consumo de riesgo y posibles signos de trastorno
    SeguridadConducción, viajes con alguien bajo efectos, sobredosis, mezclas y sexo sin protecciónPuede exigir una acción inmediata aunque el puntaje sea bajo
    FuncionamientoAsistencia y rendimiento escolar, sueño, conflictos, actividades y relacionesMuestra si el consumo ya está interfiriendo con la vida diaria
    Salud mentalDepresión, ansiedad, trauma, TDAH, autolesiones e ideas suicidasEl consumo puede estar funcionando como intento de aliviar otro problema
    Familia y paresReglas, apoyo, consumo en el hogar, amistades y presión de grupoPermite identificar riesgos y apoyos disponibles
    Disposición al cambioQué le preocupa al adolescente y qué estaría dispuesto a modificarOrienta una intervención motivacional realista

    El resultado no se interpreta fuera de esta matriz. Dos jóvenes con el mismo CRAFFT pueden necesitar planes distintos si uno tuvo un traslado inseguro aislado y el otro consume a solas para manejar síntomas depresivos.

    La guía completa para evaluar adicciones muestra cómo integrar cribado, entrevista, diagnóstico y plan de apoyo cuando se necesita ampliar esta primera revisión.

    Cuando la preocupación viene de la familia, conviene separar señales de sospecha y evaluación. La guía sobre cómo detectar si un hijo consume drogas explica qué cambios merecen atención y cómo conversar sin partir desde una acusación.

    ¿Cómo se aplica CRAFFT sin perder la confianza del adolescente?

    CRAFFT funciona mejor cuando el adolescente entiende por qué se pregunta y qué ocurrirá con sus respuestas. La versión autoadministrada suele generar mayor comodidad y sinceridad que una entrevista cara a cara, siempre que padres o acompañantes no puedan ver el formulario (Knight, 2021).

    Las orientaciones técnicas de MINSAL proponen aplicarlo a solas, explicar la confidencialidad y aclarar sus límites antes de comenzar (Ministerio de Salud, 2015). Entre esos límites se incluyen situaciones de riesgo vital, maltrato o una condición grave de salud. La forma exacta de actuar depende del contexto asistencial y de los deberes de protección aplicables.

    Una secuencia cuidadosa tiene cinco momentos:

    1. Explicar que el cribado se usa para cuidar la salud, no para buscar culpables.
    2. Pedir que el adolescente responda en privado y sin apuro.
    3. Mantener el texto, el orden y la lógica de salto de la versión oficial.
    4. Revisar el resultado junto con la frecuencia, la seguridad y el funcionamiento.
    5. Acordar el siguiente paso y explicar quién participará.

    La primera entrevista no necesita resolver todo. MINSAL advierte que un encuentro demasiado estructurado puede dañar la adherencia. Primero se construye un vínculo suficiente para hablar con honestidad; después se amplía la información que haga falta.

    ¿Cómo se puntúa y qué significa el resultado CRAFFT?

    La Parte A registra días de consumo durante el último año y determina qué preguntas se aplican. El puntaje se obtiene solo de las seis áreas de la Parte B: cada respuesta afirmativa suma un punto. La versión debe usarse tal como fue autorizada, sin cambiar preguntas ni orden (Knight, 2021).

    Resultado orientativoLectura clínicaPróximo paso habitual en la guía chilena
    0 puntosRiesgo bajo según lo informadoReforzar el no consumo y conversar sobre seguridad
    1 puntoRiesgo intermedioConsejo breve, intervención motivacional y seguimiento según el contexto
    2 puntos o másRiesgo alto de consumo perjudicial o dependenciaEvaluación clínica completa y derivación asistida a salud mental o tratamiento especializado

    El estudio de validez predictiva del CRAFFT encontró que sus resultados se asociaban con trastornos por consumo presentes y posteriores, aunque la sensibilidad y el mejor corte variaban según gravedad y tiempo de seguimiento (Shenoi et al., 2019). Ese comportamiento confirma su utilidad como señal de alerta, no como diagnóstico automático.

    Un puntaje bajo tampoco borra una respuesta preocupante. Viajar con una persona bajo los efectos, una sobredosis, mezclar sustancias o consumir para manejar ideas suicidas requiere atención específica aunque el total no alcance el corte habitual.

    ¿Se puede hacer el test CRAFFT completo en esta página?

    La vía segura es usar las versiones oficiales. Las preguntas CRAFFT están protegidas por copyright de Boston Children’s Hospital. CABHRe permite su uso clínico, pero una reproducción dentro de otro programa electrónico o sitio web debe enviarse para aprobación previa y conservar texto, orden y atribución.

    Por esa razón, esta página no copia los reactivos ni fabrica una calculadora propia. Puedes acceder a:

    Para personas adultas, el instrumento cambia. El test DAST-10 para adultos revisa problemas vinculados a drogas distintas del alcohol. Si la duda es solo alcohol, el test AUDIT y su PDF suele ser más apropiado.

    ¿Qué hacer después del test de consumo de drogas en adolescentes?

    El siguiente paso depende del riesgo y de la disposición del adolescente. MINSAL diferencia intervención mínima, intervención motivacional y derivación asistida. Esta última significa asegurar el vínculo con el equipo que evaluará o tratará, no entregar un teléfono y dar el caso por cerrado.

    Un ensayo de cribado computarizado y consejería breve observó que la intervención retrasó el primer uso frente a la atención habitual, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019). Otro ensayo por conglomerados en atención primaria pediátrica mostró que implementar SBIRT permitió identificar consumo de riesgo y conectar la detección con intervención y derivación (Sterling et al., 2015).

    El tono importa tanto como el formulario. Una devolución útil puede revisar qué preocupa al joven, relacionar el consumo con sus propias metas y acordar un cambio concreto. Amenazar, avergonzar o convertir la respuesta en prueba disciplinaria reduce la probabilidad de que vuelva a pedir ayuda.

    Ahora sí, usa el orientador para encontrar el recurso que corresponde a tu situación. No solicita datos personales ni reproduce el test.

    Orientador de próximos pasos

    Elige la situación que mejor describe lo que necesitas. Esta herramienta no guarda datos, no reproduce el CRAFFT y no calcula un puntaje.

    Este orientador es educativo. Una evaluación profesional considera consumo, seguridad, salud mental, funcionamiento y contexto.

    ¿Cómo funciona la ruta de atención para adolescentes en Chile?

    Las orientaciones de MINSAL organizan el proceso en tres pasos: evaluar, intervenir y acompañar. CRAFFT puede aplicarse en atención primaria, espacios amigables, escuelas, urgencias y otros programas con personal capacitado (Ministerio de Salud, 2015).

    Con 2 puntos o más, la recomendación chilena es realizar una evaluación para confirmar o descartar consumo perjudicial o dependencia. El profesional construye con el adolescente un plan de derivación, aclara dudas, puede realizar sesiones motivacionales adicionales y contacta al equipo de salud mental para facilitar la primera atención.

    La cobertura GES para consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas se dirige a personas menores de 20 años cuando se cumplen los criterios y condiciones del sistema. La confirmación diagnóstica usa la clasificación clínica vigente para esa garantía, no el CRAFFT aislado.

    SENDA también ofrece orientación y recursos preventivos. El punto de entrada adecuado depende de la comuna, la severidad, la presencia de otras condiciones de salud mental y la urgencia. En una situación no urgente, atención primaria puede ayudar a ordenar esa ruta.

    La guía sobre evaluación del consumo de drogas en Chile reúne las rutas de SENDA, MINSAL y GES para revisar el acceso con más detalle.

    ¿Cuándo la situación requiere atención urgente?

    El puntaje deja de ser la prioridad ante signos de peligro inmediato. Busca atención de urgencia si hay pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, confusión grave, una posible sobredosis, ideas suicidas o riesgo de accidente.

    También se necesita evaluación pronta cuando aparecen consumo diario, mezclas de sustancias, síntomas de abstinencia, uso inyectable, deterioro marcado del funcionamiento o una condición psiquiátrica que aumenta el riesgo. Una guía clínica reciente para adolescentes y adultos jóvenes recomienda ajustar la intensidad del tratamiento a la sustancia, la severidad y las comorbilidades, con intervenciones familiares, motivacionales, cognitivo-conductuales o farmacológicas según el caso (Rockhill et al., 2025).

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación del consumo adolescente

    ¿Cuál es el mejor test de consumo de drogas en adolescentes?

    CRAFFT 2.1 es una de las herramientas breves más usadas para jóvenes de 12 a 21 años porque abarca alcohol, cannabis, otras drogas y seguridad vial. La elección final depende de la edad, el objetivo y el contexto. Un profesional puede complementar con instrumentos específicos para alcohol, nicotina o una sustancia concreta.

    ¿Un CRAFFT positivo significa que mi hijo tiene una adicción?

    No. Un resultado positivo indica que corresponde ampliar la evaluación. El diagnóstico considera el patrón de consumo, consecuencias, pérdida de control, funcionamiento, riesgos y salud mental. Hablar desde la preocupación y buscar una entrevista confidencial suele aportar más información que confrontar al adolescente con una etiqueta.

    ¿Los padres deben estar presentes durante el test?

    Las guías recomiendan que el adolescente responda en privado para favorecer la sinceridad. Antes se explican la confidencialidad y sus límites. Los padres o cuidadores pueden participar después en el plan de seguridad y apoyo, siempre cuidando el vínculo clínico y actuando ante riesgos vitales o graves.

    ¿Qué ocurre si el resultado es de 2 puntos o más?

    MINSAL lo considera un nivel de alto riesgo que requiere una evaluación clínica completa y derivación asistida. El profesional revisa sustancia, frecuencia, consecuencias, salud mental y seguridad, conversa el plan con el adolescente y facilita el contacto con el equipo de salud mental o tratamiento especializado.

    ¿Un examen de orina reemplaza el cuestionario CRAFFT?

    No. El examen biológico puede detectar ciertas sustancias dentro de una ventana limitada, pero no explica motivos, consecuencias ni funcionamiento. CRAFFT organiza una conversación clínica; la toxicología responde otra pregunta. Ambos pueden complementarse cuando existe una indicación médica, pero ninguno basta por sí solo para diagnosticar.

    ¿Dónde puedo hacer una autoevaluación oficial en Chile?

    SENDA ofrece una autoevaluación CRAFFT en línea y Boston Children’s Hospital publica el PDF oficial en español latinoamericano. El resultado es orientativo. Si aparece riesgo, consumo repetido o una preocupación de seguridad, conviene revisarlo con un profesional capacitado en salud adolescente y consumo de sustancias.

    Una evaluación que sirva para pedir ayuda

    El valor de CRAFFT está en convertir una sospecha difusa en un próximo paso concreto. La evaluación funciona cuando protege la privacidad, escucha el contexto y conecta el resultado con una intervención posible.

    Si existe consumo, conflictos o dudas sobre el nivel de riesgo, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite revisar la situación con calma, identificar problemas asociados y definir si basta un plan breve, hace falta seguimiento o conviene coordinar atención especializada.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y consumo de sustancias, elaborado con evidencia científica y documentos institucionales. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Camenga, D. R., & Hammer, L. D. (2022). Improving substance use prevention, assessment, and treatment financing to enhance equity and improve outcomes among children, adolescents, and young adults. Pediatrics, 150(1), e2022057992. https://doi.org/10.1542/peds.2022-057992

    Chen, H., Liu, S., Wang, W., et al. (2025). Global burden of substance use disorders in adolescents and young adults aged 10-24 from 1990 to 2021. Scientific Reports, 15, 25971. https://doi.org/10.1038/s41598-025-11266-6

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258

    Ministerio de Salud. (2015). Orientaciones técnicas para la detección, intervención motivacional y referencia a tratamiento para el consumo de alcohol y otras drogas en adolescentes. Gobierno de Chile. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/06/OT-Deteccion-IM-y-referencia-drogas-adolescentes.pdf

    Ragan-Burnett, K., Schieber, L., Terranella, A., & Mikosz, C. (2025). Substance use screening, brief intervention, and referral to treatment among youth-serving clinicians. JAMA Network Open, 8(5), e2511579. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.11579

    Rockhill, C. M., Ramtekkar, U., Becker, T. D., et al. (2025). Clinical practice guideline: Assessment and treatment of adolescents and young adults with substance use disorders. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.08.006

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Steinfeld, M. R., & Torregrossa, M. M. (2023). Consequences of adolescent drug use. Translational Psychiatry, 13, 313. https://doi.org/10.1038/s41398-023-02590-4

    Sterling, S., Kline-Simon, A. H., Satre, D. D., et al. (2015). Implementation of SBIRT for adolescents in pediatric primary care: A cluster randomized trial. JAMA Pediatrics, 169(11), e153145. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2015.3145

    U.S. Preventive Services Task Force, Krist, A. H., Davidson, K. W., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test de Adicciones Gratis: Autoevaluación online y descargable en PDF

    Test de Adicciones Gratis: Autoevaluación online y descargable en PDF

    Un test de adicciones gratis puede ayudarte a ordenar una duda que cuesta poner en palabras: ¿mi consumo sigue bajo control o ya está trayendo riesgos? En esta página puedes responder el AUDIT online para alcohol, descargar su PDF oficial y encontrar la herramienta correcta para otras drogas, adolescentes o policonsumo.

    El cuestionario online tarda unos tres minutos y calcula el resultado dentro de tu navegador. No pide nombre, correo ni registro. Antes de empezar, conviene elegir bien el instrumento, porque un test de alcohol no responde la misma pregunta que un test para cannabis, cocaína, opioides o medicamentos usados fuera de indicación.

    Respuesta corta: para alcohol, usa AUDIT. Para drogas distintas del alcohol y el tabaco, DAST-10 puede orientar en adultos, pero sus ítems tienen licencia y aquí se enlazan desde fuentes autorizadas. Para adolescentes se prefiere CRAFFT. Un resultado positivo es un cribado, no un diagnóstico de adicción.

    [Ir directo al test AUDIT online](#test-audit-gratis)

    ¿Qué test de adicciones gratis te conviene usar?

    La elección depende de la sustancia y de la edad. Si hay alcohol y otras drogas, hace falta más de un cuestionario o una herramienta que cubra varias sustancias. No se deben sumar puntajes de escalas diferentes.

    Tu situación Herramienta inicial Acceso recomendado
    Te preocupa el alcohol AUDIT, 10 preguntas Test online en esta página y PDF oficial de la OMS
    Te preocupan cannabis, cocaína, opioides, sedantes u otras drogas DAST-10, 10 preguntas Ficha de NIDA y material publicado con permiso
    Hay alcohol y otras drogas ASSIST o combinación de escalas Paquete oficial de la OMS y autoevaluación de SENDA
    La persona es adolescente CRAFFT Versión autorizada y entrevista adaptada a la edad
    Buscas saber si una muestra contiene drogas Prueba de orina o laboratorio No es una autoevaluación psicológica y requiere otra interpretación

    La OMS describe el AUDIT como un método breve para detectar consumo excesivo, perjudicial y posibles señales de dependencia (Babor et al., 2001). El DAST-10 registrado por NIDA examina problemas asociados con drogas distintas del alcohol. Ninguno reemplaza una entrevista clínica.

    Si todavía no sabes cuál corresponde, la autoevaluación oficial de SENDA formula seis preguntas sobre alcohol y otras drogas y orienta sobre la necesidad de revisar el consumo con más detalle. Es una buena puerta de entrada en Chile.

    Haz ahora el test de adicciones gratis para alcohol

    El siguiente AUDIT explora consumo de alcohol durante los últimos 12 meses. Suma frecuencia y cantidad, pérdida de control, consecuencias, lesiones y preocupación de otras personas. Sus 10 preguntas y su puntuación proceden del manual oficial de la OMS.

    Test AUDIT online para alcohol

    Responde pensando en los últimos 12 meses. El cálculo ocurre en este navegador y no envía tus respuestas.

    1. ¿Con qué frecuencia consumes alguna bebida alcohólica?






    2. ¿Cuántas consumiciones de alcohol sueles tomar en un día de consumo normal?






    3. ¿Con qué frecuencia tomas 6 o más consumiciones alcohólicas en una sola ocasión?






    4. Durante el último año, ¿con qué frecuencia no pudiste parar de beber una vez que habías empezado?






    5. Durante el último año, ¿con qué frecuencia no pudiste hacer lo que se esperaba de ti por haber bebido?






    6. Durante el último año, ¿con qué frecuencia necesitaste beber en ayunas para recuperarte después de haber bebido mucho el día anterior?






    7. Durante el último año, ¿con qué frecuencia sentiste culpa o remordimiento después de haber bebido?






    8. Durante el último año, ¿con qué frecuencia no pudiste recordar lo que pasó la noche anterior porque habías estado bebiendo?






    9. ¿Tú u otra persona han resultado heridos porque habías bebido?




    10. ¿Algún familiar, amigo o profesional de salud mostró preocupación por tu consumo o sugirió que dejaras de beber?




    Basado en AUDIT, Babor et al. (2001), Organización Mundial de la Salud. Es un cribado orientativo para adultos, no un diagnóstico. Embarazo, enfermedad hepática, medicamentos y otros riesgos requieren una lectura clínica individual.

    Pintura impresionista de una persona reflexiva en el sofa junto a la ventana, test de adicciones gratis online

    El puntaje ayuda a decidir el paso siguiente. El manual de Babor et al. (2001) organiza la interpretación general en cuatro zonas: 0 a 7, 8 a 15, 16 a 19 y 20 a 40. Edad, sexo, embarazo, enfermedad hepática, medicamentos y contexto clínico pueden cambiar la lectura. Por eso el resultado del widget evita afirmar que una persona "es adicta".

    Un cribado útil abre una conversación. Una revisión de 69 ensayos encontró que las intervenciones breves en atención primaria reducen el consumo de alcohol en adultos con consumo de riesgo (Kaner et al., 2018). La revisión para la USPSTF estimó una reducción media de 1,6 bebidas por semana y menos episodios de consumo excesivo a los 6 a 12 meses (O'Connor et al., 2018).

    ¿Dónde descargar un test de adicciones en PDF?

    La descarga más segura conserva las instrucciones, la atribución y el contexto clínico. Una copia suelta puede cambiar palabras, opciones o cortes sin explicarlo.

    Test AUDIT en PDF, gratis y en español

    La OMS publica el manual del AUDIT en español con cuestionario, corrección e indicaciones. Puedes descargarlo, imprimirlo y responderlo en privado. El archivo incluye mucho más que la hoja de preguntas, por lo que sirve también para entender la devolución.

    Este es el Test de adicciones PDF que podemos ofrecer de forma directa y legal en esta página. AUDIT evalúa alcohol. No debe usarse para sacar conclusiones sobre cannabis, cocaína, opioides u otras drogas.

    DAST-10 para otras drogas: acceso y licencia

    DAST-10 examina consecuencias asociadas con drogas distintas del alcohol y el tabaco, incluido el uso no médico de fármacos. El instrumento conserva copyright de Harvey A. Skinner y CAMH. Por esa razón no copiamos sus 10 ítems en un widget ni generamos un PDF propio.

    Puedes consultar la ficha técnica de NIDA, el PDF en inglés publicado con permiso dentro del manual TIP 35 de SAMHSA y la validación española resumida por COPOLAD. Para reproducción digital profesional, CAMH gestiona las condiciones de uso.

    Esto no vuelve inútil al DAST-10. Evita publicar una versión sin autorización o una traducción alterada. Si necesitas comparar AUDIT y DAST-10 con más detalle, revisa nuestra guía sobre instrumentos profesionales para evaluar adicciones.

    ¿Y si hay varias sustancias?

    El paquete ASSIST de la OMS cubre alcohol, tabaco y varias drogas en una sola entrevista de cribado. Es más amplio que un test breve de 10 preguntas y suele tener más sentido cuando hay policonsumo o cuando la persona no sabe qué sustancia está causando más daño.

    En adolescentes, la evidencia archivada para este artículo señala CRAFFT como herramienta breve específica. Un puntaje de cribado debe revisarse con confidencialidad, edad de inicio, funcionamiento familiar y escolar, seguridad y posibilidad real de derivación. Trasladar los cortes de adultos sin adaptación puede producir una lectura equivocada.

    ¿Qué mide realmente un test de adicciones a las drogas?

    Un cuestionario de cribado busca señales suficientes para ampliar la evaluación. Puede preguntar por pérdida de control, consecuencias, culpa, preocupación de otras personas, lesiones o interferencia con las obligaciones. No determina por sí solo la sustancia principal, la dosis, la vía de consumo ni el riesgo de abstinencia.

    La revisión sistemática sobre cribado de drogas encontró que instrumentos breves como DAST-10 pueden detectar consumo no saludable con precisión útil, pero todo positivo necesita evaluación diagnóstica adicional (Patnode et al., 2020). Con una prevalencia cercana al 11% en los estudios revisados, el valor predictivo positivo estimado fue alrededor de 40%. Varias personas con resultado positivo no cumplirán un trastorno formal.

    También hay falsos negativos. Vergüenza, temor a consecuencias, memoria imprecisa o una definición distinta de "droga" pueden cambiar las respuestas. NotebookLM recuperó de Tolin (2024) y del manual dirigido por Caballo (1998) una recomendación coherente: contrastar el puntaje con entrevista, análisis funcional, deterioro y otras fuentes cuando estén indicadas.

    En la práctica, una evaluación completa pregunta:

    • qué sustancia se usa, en qué cantidad, por qué vía y cuándo fue la última dosis;
    • qué ocurre antes del consumo y qué alivio o recompensa aparece después;
    • si hay tolerancia, abstinencia, craving o intentos fallidos de reducir;
    • qué pasó con el trabajo, estudios, relaciones, salud, dinero y seguridad;
    • si existen depresión, ansiedad, trauma, psicosis, dolor, embarazo o uso de medicamentos;
    • si hay riesgo de sobredosis, conducción, violencia o ideas suicidas actuales.

    Un estudio que comparó registros clínicos con encuestas encontró que los diagnósticos documentados quedaban por debajo de la prevalencia estimada, con brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma clara, privada y sin castigo mejora la posibilidad de obtener una respuesta honesta.

    ¿Un resultado alto significa que tengo una adicción?

    No. Un puntaje alto indica que hay suficientes señales para evaluar con más detalle. El diagnóstico de un trastorno por consumo de sustancias requiere revisar criterios clínicos, patrón temporal, deterioro, riesgos y contexto. Dos personas con el mismo total pueden necesitar respuestas muy distintas.

    Tolin (2024) propone formular la conducta conectando situaciones, pensamientos, emociones y consecuencias. Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) describen una formulación clínica conductual que busca entender qué mantiene el problema. El número orienta; la historia explica.

    Hay situaciones donde el puntaje pierde prioridad. Busca atención urgente ante pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión intensa, alucinaciones, ideas suicidas actuales o sospecha de sobredosis. La abstinencia de alcohol o sedantes puede requerir supervisión médica. No siempre es seguro cortar de golpe sin evaluación.

    ¿Qué hacer después del resultado?

    Si el puntaje es bajo pero algo concreto te preocupa, revisa esa respuesta en vez de ignorarla por la suma. Una lesión, un episodio de conducción, una mezcla peligrosa o la inquietud de alguien cercano merecen conversación aunque el total no sea alto.

    Con riesgo elevado, anota durante una o dos semanas cuándo consumes, cuánto, con quién, qué sentías antes y qué ocurrió después. Ese registro vuelve más precisa la primera consulta. No hace falta llegar con una etiqueta ni prometer abstinencia para pedir orientación.

    En Chile, el Fono Drogas y Alcohol 1412 de SENDA entrega orientación gratuita y confidencial las 24 horas. El Chat 1412 funciona de lunes a domingo entre 8:00 y 20:00. SENDA también informa cómo acceder a programas de tratamiento y al centro de salud correspondiente.

    Si quieres revisar tu resultado en un espacio clínico, puedes agendar una consulta online. La primera meta es entender el patrón y decidir un paso proporcional al riesgo, sin juicios y sin convertir un test en una sentencia.

    Preguntas frecuentes sobre los tests de adicciones

    ¿Existe un test para saber si soy adicto?

    Existen cuestionarios de cribado que estiman riesgo y consecuencias, pero ninguno confirma por sí solo que una persona tenga una adicción. AUDIT sirve para alcohol, DAST-10 para otras drogas y CRAFFT para adolescentes. Un diagnóstico requiere entrevista clínica, funcionamiento, criterios formales, seguridad y contexto.

    ¿Un test de adicciones online es privado?

    Depende del sitio. El AUDIT de esta página calcula el puntaje dentro del navegador y no pide nombre, correo ni registro. Aun así, usa un dispositivo propio si la privacidad te preocupa. Antes de responder en otra web, revisa si envía resultados por correo o guarda datos personales.

    ¿Cuál es el mejor test de adicciones a las drogas?

    No hay uno mejor para todas las situaciones. DAST-10 es breve para drogas distintas del alcohol y el tabaco; ASSIST cubre varias sustancias; CRAFFT se diseñó para adolescentes. La elección también depende del idioma, la licencia, la validación local y la posibilidad de conversar después del resultado.

    ¿Puedo hacer el test pensando en un familiar?

    Los autoinformes están diseñados para que responda la persona sobre su propio consumo. Contestar por otra persona reduce la validez. Si te preocupa un familiar, registra conductas observables, evita confrontarlo durante una intoxicación y pide orientación en SENDA 1412 o con un profesional de adicciones.

    ¿El test detecta drogas en el cuerpo?

    No. AUDIT, DAST-10, ASSIST y CRAFFT son cuestionarios. Una prueba de orina, saliva, sangre o cabello busca sustancias o metabolitos y tiene ventanas de detección específicas. Un resultado biológico tampoco establece por sí solo una adicción. Consulta la guía sobre test de drogas en orina.

    ¿Puedo descargar e imprimir el AUDIT gratis?

    Sí. La OMS ofrece el manual del AUDIT en español con el cuestionario y su corrección. Conviene descargar esa versión institucional porque conserva instrucciones, atribución y contexto. Para DAST-10, usa materiales publicados con permiso y consulta la licencia antes de reproducir sus ítems en una web o documento propio.

    Referencias

    Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., & Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2nd ed.). World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-MSD-MSB-01.6a

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Kaner, E. F. S., Beyer, F. R., Muirhead, C., Campbell, F., Pienaar, E. D., Bertholet, N., Daeppen, J. B., Saunders, J. B., & Burnand, B. (2018). Effectiveness of brief alcohol interventions in primary care populations. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, CD004148. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004148.pub4

    O'Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., O'Connor, E. A., & Fu, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Glass, J. E. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups in the Veterans Health Administration. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    El test de adicción a las drogas (DAST-10) sirve para detectar problemas relacionados con drogas distintas del alcohol y el tabaco. El AUDIT cumple una función parecida para el alcohol. Son cuestionarios de cribado de 10 preguntas, se corrigen por separado y un puntaje alto indica que conviene evaluar con más detalle. Ninguno confirma por sí solo un diagnóstico.

    Si estás buscando formularios y test psicológicos para evaluar adicciones, más abajo encontrarás el PDF oficial del AUDIT en español y el DAST-10 publicado con permiso por SAMHSA. También hay una tabla breve para decidir qué instrumento corresponde en adultos, adolescentes y situaciones de policonsumo.

    Respuesta corta: usa AUDIT cuando la pregunta clínica es sobre alcohol y DAST-10 para cannabis, cocaína, opioides, sedantes u otras drogas, incluido el uso no médico de fármacos. Si hay consumo de ambos grupos, aplica ambos y conserva dos resultados. No los sumes ni conviertas el total en un diagnóstico.

    ¿AUDIT o DAST-10? La diferencia en una tabla

    AUDIT y DAST-10 se parecen por su brevedad, pero no son intercambiables. La elección depende de la sustancia, la edad, el objetivo de la evaluación y la licencia de uso.

    AspectoAUDITDAST-10
    Qué exploraConsumo de alcohol, consecuencias y posibles señales de dependenciaProblemas vinculados con drogas distintas del alcohol y el tabaco
    Formato10 preguntas con opciones de frecuencia y consecuencias10 preguntas de respuesta sí/no
    Periodo habitualÚltimos 12 mesesÚltimos 12 meses
    Puntaje0 a 400 a 10
    Uso principalCribado de consumo de riesgo y perjudicial de alcoholCribado de problemas relacionados con otras drogas
    PoblaciónPrincipalmente adultosAdultos y jóvenes mayores, según protocolo y validación
    LicenciaInstrumento de la OMS disponible para uso clínicoCopyright de Harvey A. Skinner y CAMH; la reproducción digital requiere revisar la licencia
    DiagnosticaNoNo

    El manual oficial de la OMS describe el AUDIT como una herramienta para identificar consumo excesivo, consumo perjudicial y posibles señales de dependencia. CAMH explica que el DAST-10 entrega un índice de problemas vinculados con drogas, pero no informa qué sustancias se usan, con qué frecuencia ni durante cuánto tiempo.

    Hay una consecuencia práctica: una persona puede obtener un AUDIT bajo y un DAST-10 elevado, o al revés. También puede puntuar alto en ambos. El dato útil está en cada patrón, no en fabricar una cifra combinada.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?

    El DAST-10 explora consecuencias y dificultades asociadas con drogas durante el último año. Incluye cannabis, cocaína, estimulantes, opioides, alucinógenos, sedantes y medicamentos usados fuera de la indicación o en dosis mayores a las prescritas. Excluye alcohol y tabaco.

    El estudio original del DAST90005-3) se diseñó para ofrecer un cribado breve en contextos clínicos (Skinner, 1982). La versión de 10 preguntas puede administrarse como autoinforme o entrevista. La ficha técnica de CAMH aclara algo que suele perderse en los test online: el cuestionario no pregunta la droga específica, la dosis, la frecuencia ni la duración del consumo.

    La validación española encontró buena utilidad clínica y propuso 3 puntos o más como señal para una evaluación más completa en jóvenes y adultos (Pérez-Gálvez et al., 2010). Ese corte orienta una investigación posterior. No demuestra que exista una adicción ni indica por sí mismo el tratamiento necesario.

    Un estudio que comparó AUDIT y DAST-10 en personas con trastorno mental grave también encontró utilidad clínica para ambos instrumentos, con puntos de corte que funcionaron en esa muestra (Maisto et al., 2000). La palabra importante es “muestra”: los cortes pueden comportarse distinto según edad, contexto, prevalencia y población clínica.

    ¿Qué evalúa el Test AUDIT?

    El AUDIT detecta patrones de consumo de alcohol que merecen atención clínica. Como test de alcohol, sus preguntas cubren cantidad y frecuencia, pérdida de control, consecuencias, daño y preocupación expresada por otras personas.

    La corrección clásica del AUDIT va de 0 a 40. El manual de Babor et al. (2001) propone cuatro zonas orientativas para adultos:

    • 0 a 7: consumo de bajo riesgo según el instrumento.
    • 8 a 15: consumo de riesgo, donde suele corresponder retroalimentación e intervención breve.
    • 16 a 19: consumo perjudicial, con evaluación más profunda y seguimiento.
    • 20 o más: posible dependencia, que requiere evaluación diagnóstica y consideración de tratamiento especializado.

    Estos rangos no son etiquetas para pegar sobre una persona. Sexo, edad, embarazo, enfermedad hepática, medicamentos y condiciones médicas pueden cambiar el nivel de riesgo. Una guía clínica sobre enfermedad hepática asociada al alcohol recomienda abstinencia ante ese daño, aunque el puntaje no esté en la zona más alta (Crabb et al., 2020).

    Descargar AUDIT y DAST-10 en PDF de forma legal

    Los dos documentos se pueden consultar desde fuentes institucionales, pero sus condiciones de uso son distintas. Conviene mantener esa diferencia visible, sobre todo si el material se usará en una consulta, capacitación o sitio web.

    PDF del AUDIT en español

    La búsqueda Test AUDIT PDF suele devolver copias sueltas sin contexto. La OMS publica el manual del AUDIT en español con cuestionario, corrección e intervención. Es la mejor versión para descargar porque conserva las instrucciones y el contexto clínico del instrumento.

    Si solo quieres responderlo en línea, puedes usar el test AUDIT del sitio. La página explica la puntuación, muestra las zonas de riesgo y mantiene el aviso de que el resultado es orientativo.

    PDF del DAST-10 y licencia digital

    SAMHSA incluyó el DAST-10 en PDF, con puntuación y atribución dentro de su manual TIP 35. Ese archivo está en inglés y declara que fue adaptado con permiso del autor. Para copias impresas o uso digital profesional, CAMH ofrece el DAST-10 con puntuación y canal de licenciamiento.

    El DAST-10 conserva copyright de Harvey A. Skinner y CAMH. Por eso esta página no publica una traducción propia ni un PDF rehecho. Enlazar el material institucional evita que una versión no autorizada cambie ítems, instrucciones o atribución.

    Para revisar la versión española, la ficha de COPOLAD sobre DAST-10 resume la validación, la corrección y la población estudiada. También puedes consultar nuestra guía específica sobre qué evalúa el DAST-10.

    ¿Qué test psicológico para evaluar adicciones corresponde en este caso?

    La sustancia no es el único criterio. Un profesional también considera edad, objetivo, contexto de uso, capacidad de lectura, riesgo médico y disponibilidad de una entrevista posterior.

    SituaciónInstrumento inicialQué hacer después
    Adulto, consumo de alcoholAUDITRevisar cada respuesta, riesgos médicos y necesidad de intervención breve o evaluación diagnóstica
    Adulto, drogas distintas del alcohol y tabacoDAST-10Preguntar por sustancia, dosis, frecuencia, vía, consecuencias y licencia de la versión utilizada
    Adulto, alcohol y otras drogasAUDIT + DAST-10Conservar dos puntajes, evaluar policonsumo y no sumar las escalas
    AdolescenteCRAFFT suele ser la primera opciónUsar una versión validada, explicar confidencialidad e incluir familia y escuela según el caso
    Objetivo diagnósticoNinguno basta por sí soloCompletar entrevista, criterios DSM-5-TR, funcionamiento, comorbilidad y seguridad
    Seguimiento de tratamientoInstrumento coherente con la sustancia y el protocoloRepetir en condiciones comparables y contrastar con metas y datos clínicos

    Esta guía solo organiza la elección inicial. Si el objetivo es diagnosticar, estimar riesgo de abstinencia o decidir un nivel de atención, hace falta una evaluación clínica. Para adolescentes suele preferirse un instrumento específico, como CRAFFT, antes que trasladar sin más los cortes de adultos.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el DAST-10?

    Cada respuesta indicativa de problema suma un punto. En el ítem 3 la dirección se invierte: una respuesta negativa suma el punto. El total va de 0 a 10.

    La tabla publicada por SAMHSA organiza el resultado así:

    • 0: no se reportan problemas en el cuestionario.
    • 1 a 2: nivel bajo, con seguimiento según el contexto.
    • 3 a 5: nivel moderado, que justifica una investigación más completa.
    • 6 a 8: nivel sustancial, con evaluación intensiva.
    • 9 a 10: nivel severo, también con evaluación intensiva.

    La interpretación correcta empieza después de sumar. Hay que preguntar qué sustancia se consume, cuánto, por qué vía, en qué situaciones, qué consecuencias ha tenido y si existe abstinencia, tolerancia o pérdida de control. La puntuación tampoco distingue entre cannabis, cocaína y opioides, sustancias con perfiles de riesgo muy diferentes.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que los instrumentos breves para drogas pueden detectar consumo no saludable con precisión útil, pero un positivo necesita evaluación diagnóstica adicional (Patnode et al., 2020). Con una prevalencia cercana al 11%, el valor predictivo positivo estimado fue alrededor de 40%. Dicho de forma simple: varios positivos no cumplirán un diagnóstico formal.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el AUDIT?

    Los primeros ocho ítems se puntúan de 0 a 4. Los dos últimos usan 0, 2 o 4. El total se interpreta junto con las respuestas individuales, porque una lesión relacionada con alcohol o la preocupación reciente de alguien cercano merece conversación aunque la suma sea baja.

    El valor del AUDIT no termina en detectar. Una revisión Cochrane de 69 ensayos encontró que las intervenciones breves en atención primaria reducen el consumo en adultos con consumo de riesgo (Kaner et al., 2018). La revisión de la USPSTF estimó una reducción media de 1,6 bebidas por semana y menos episodios de consumo excesivo a los 6 a 12 meses (O’Connor et al., 2018).

    Ese beneficio depende de que el cribado abra una conversación y no se convierta en un formulario archivado. Una devolución útil describe el resultado, pregunta qué sentido tiene para la persona y acuerda el siguiente paso.

    ¿Se pueden aplicar AUDIT y DAST-10 juntos?

    Sí. Cuando hay sospecha de alcohol y otras drogas, aplicar ambos ofrece una cobertura más completa. El DAST-10 excluye alcohol; el AUDIT no evalúa las consecuencias de cannabis, cocaína, opioides u otras drogas.

    No se suman los puntajes. Cada instrumento tiene su escala, puntos de corte y acciones sugeridas. Una lectura conjunta debería responder al menos cuatro preguntas:

    1. ¿Qué sustancias se usan y cuál causa más daño ahora?
    2. ¿Hay policonsumo o mezcla con medicamentos?
    3. ¿Existen riesgos inmediatos, como sobredosis, abstinencia, conducción o violencia?
    4. ¿Qué función cumple el consumo y qué tan preparada está la persona para cambiar?

    Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) proponen una formulación conductual que conecte antecedentes, pensamientos, emociones, conducta y consecuencias. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) añaden el análisis de gatillantes, intentos previos de cambio y habilidades de afrontamiento. Esa información explica lo que el puntaje no puede explicar.

    ¿Qué no detectan estos cuestionarios?

    Un cribado breve deja fuera datos que pueden cambiar por completo la decisión clínica. AUDIT y DAST-10 no sustituyen:

    • una entrevista sobre sustancia, cantidad, frecuencia, vía de administración y última dosis;
    • la evaluación de intoxicación, abstinencia, sobredosis y riesgo suicida;
    • los criterios diagnósticos DSM-5-TR y el deterioro funcional;
    • la revisión de salud física, embarazo, dolor y medicamentos;
    • la exploración de depresión, ansiedad, psicosis, trauma u otras comorbilidades;
    • fuentes adicionales, como familiares con consentimiento, ficha clínica o pruebas biológicas cuando están indicadas.

    La subdetección también importa. Un estudio que comparó registros clínicos con encuestas encontró que los diagnósticos documentados quedaban por debajo de la prevalencia estimada, con brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar con respeto y explicar la confidencialidad mejora la calidad del autoinforme.

    ¿Qué hacer después de un resultado elevado?

    Un resultado elevado pide una decisión proporcional al riesgo. Para consumo de riesgo sin un trastorno confirmado puede bastar una intervención breve, una meta acordada y reevaluación. Cuando hay deterioro marcado, consumo persistente, comorbilidad compleja o intentos fallidos de reducir, corresponde una evaluación especializada.

    Busca atención urgente si hay pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión intensa, alucinaciones, ideas suicidas actuales o sospecha de sobredosis. La abstinencia de alcohol o sedantes puede requerir supervisión médica. Cortar el consumo de golpe sin evaluación no siempre es seguro (Tolin, 2024).

    En Chile, SENDA ofrece orientación gratuita y confidencial en el Fono Drogas y Alcohol 1412, disponible las 24 horas. Su página de orientación también explica cómo acceder a tratamiento. Los programas pueden comenzar en el CESFAM o centro de salud cercano, con evaluación y derivación según necesidad.

    Si necesitas ordenar entrevista, cribado, diagnóstico y pruebas complementarias, revisa la guía completa para evaluar adicciones en un paciente. Para entender qué aporta una prueba biológica, consulta la guía de test de drogas en orina.

    Preguntas frecuentes sobre AUDIT y DAST-10

    ¿El DAST-10 sirve para alcohol?

    No. El DAST-10 excluye expresamente las bebidas alcohólicas y el tabaco. Explora problemas relacionados con otras drogas y con medicamentos usados fuera de indicación. Para alcohol se utiliza AUDIT. Si una persona consume alcohol y otras drogas, conviene aplicar ambos y mantener los resultados separados.

    ¿Un DAST-10 de 3 significa adicción?

    No. Tres puntos se usan como señal para ampliar la evaluación en varias validaciones, incluida la española. El puntaje indica problemas reportados y necesidad de más evaluación. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional, patrón de consumo, riesgos médicos y contexto. Un número aislado no confirma un trastorno.

    ¿El Test AUDIT diagnostica dependencia del alcohol?

    No. Un puntaje de 20 o más aumenta la sospecha de dependencia y orienta a una evaluación diagnóstica, pero no la confirma. El profesional debe revisar las respuestas, los criterios DSM-5-TR, la historia del consumo, el funcionamiento, la salud física y el riesgo de abstinencia antes de concluir.

    ¿Dónde puedo descargar el DAST-10 en español?

    No conviene descargar traducciones sin fuente ni licencia. El PDF de SAMHSA está en inglés y fue publicado con permiso; CAMH gestiona copias y licencias digitales. La ficha de COPOLAD resume la validación española. Para uso profesional o reproducción pública, confirma las condiciones vigentes con CAMH.

    ¿Qué test se usa para adolescentes?

    CRAFFT fue diseñado para cribado de alcohol y drogas en adolescentes. AUDIT y DAST-10 tienen estudios en jóvenes, pero sus cortes no deben trasladarse automáticamente a cualquier edad o contexto. La elección depende del protocolo local, la versión validada y la capacidad de ofrecer una entrevista posterior.

    El puntaje abre una conversación

    AUDIT y DAST-10 sirven cuando ordenan la primera pregunta clínica: ¿hay suficiente riesgo o daño para ampliar la evaluación? Después vienen la historia, la seguridad, el contexto y las preferencias de la persona.

    Si tu resultado te preocupa, puedes agendar una evaluación confidencial para revisar el consumo sin juicios y decidir un siguiente paso realista. Si existe una urgencia médica o riesgo inmediato, usa servicios de emergencia; en Chile también puedes llamar al 1412 de SENDA para orientación.

    Referencias

    Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., & Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2.ª ed.). World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-MSD-MSB-01.6a

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Crabb, D. W., Im, G. Y., Szabo, G., Mellinger, J. L., & Lucey, M. R. (2020). Diagnosis and treatment of alcohol-associated liver diseases: 2019 practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology, 71(1), 306-333. https://doi.org/10.1002/hep.30866

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 161-194). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Kaner, E. F. S., Beyer, F. R., Muirhead, C., Campbell, F., Pienaar, E. D., Bertholet, N., Daeppen, J. B., Saunders, J. B., & Burnand, B. (2018). Effectiveness of brief alcohol interventions in primary care populations. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, CD004148. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004148.pub4

    Maisto, S. A., Carey, M. P., Carey, K. B., Gordon, C. M., & Gleason, J. R. (2000). Use of the AUDIT and the DAST-10 to identify alcohol and drug use disorders among adults with a severe and persistent mental illness. Psychological Assessment, 12(2), 186-192. https://doi.org/10.1037/1040-3590.12.2.186

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., O’Connor, E. A., & Fu, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Pérez-Gálvez, B., García-Fernández, L., de Vicente-Manzanaro, M. P., Oliveras-Valenzuela, M. A., & Lahoz-Lafuente, M. (2010). Validación española del Drug Abuse Screening Test (DAST-20 y DAST-10). Health and Addictions, 10(1), 35-50. https://fase2.copolad.eu/es/banco-de-instrumentos/ficha/118

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Glass, J. E. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups in the Veterans Health Administration. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Pintura impresionista de un cronometro y una regla plegable sobre una mesa, tests AUDIT y DAST-10 para adicciones
  • Tests para Evaluar el Consumo de Drogas: CAD-20 y DAST-10. Descarga los cuestionarios en PDF

    Tests para Evaluar el Consumo de Drogas: CAD-20 y DAST-10. Descarga los cuestionarios en PDF

    Buscaste el cuestionario de abuso de drogas (CAD-20 PDF) porque necesitas el instrumento en la mano, no un ensayo sobre adicciones. Quizás eres estudiante de psicología armando un caso, profesional de salud buscando un test psicológico para detectar consumo de drogas que sea rápido de aplicar, o alguien que quiere entender qué mide realmente ese cuestionario que le pasaron en consulta. Sea cual sea el motivo, la confusión es comprensible: CAD-20, CAD-10, DAST-20, DAST-10 y AUDIT circulan juntos en la literatura de adicciones y no siempre queda claro cuál es cuál.

    Esta ficha ordena los dos instrumentos más buscados para el cribado de consumo de drogas (el CAD-20 y el DAST-10), explica su estructura, su forma de corrección y sus puntos de corte, y te dice dónde conseguir cada uno en su versión validada. Si ya sabes que quieres responder el DAST-10 completo con corrección automática, más abajo te dejamos el enlace directo a esa herramienta. Y si lo que necesitas es un test de alcohol y drogas más amplio que cubra ambas sustancias, esta misma ficha te lleva a los dos.

    Respuesta corta

    El CAD-20 (Cuestionario de Abuso de Drogas) es la adaptación al español, validada en México, del DAST-20 (Drug Abuse Screening Test) que el psicólogo canadiense Harvey Skinner publicó en 1982. Tiene 20 preguntas de sí o no sobre el consumo de drogas (sin contar alcohol ni tabaco) en los últimos 12 meses. Su versión corta, el CAD-10, equivale al DAST-10 y usa las mismas 10 preguntas que ya cubrimos a fondo en nuestro artículo sobre el DAST-10. Ninguno de los dos diagnostica un trastorno por consumo de sustancias: señalan quién necesita una evaluación clínica más completa.

    Cuestionario de abuso de drogas (CAD-20 PDF): ¿qué evalúa?

    El CAD-20 pregunta por conductas concretas de los últimos 12 meses, no por sensaciones difusas. Es, en esencia, una escala de consumo de drogas y sus consecuencias: sus 20 ítems (todos de respuesta sí/no) exploran cinco áreas descritas en la ficha técnica: dependencia o pérdida de control, problemas sociales, problemas médicos, uso de varias drogas y búsqueda de ayuda. Como cuestionario para evaluar consumo de drogas, no pide opiniones ni percepciones vagas: cada ítem describe una conducta puntual que ocurrió o no ocurrió.

    Un estudio de validación en México (Villalobos-Gallegos et al., 2015) comparó el CAD-20 y el CAD-10 en una muestra de 565 personas en tratamiento residencial por adicciones en México, usando la Mini Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional como criterio diagnóstico de referencia. El resultado: ambas versiones se comportan como un instrumento de un solo factor (miden un único constructo, “abuso de drogas”), con una consistencia interna alta (alfa de Cronbach de .89 en el CAD-20 y .80 en el CAD-10).

    Un dato práctico que suele sorprender: la versión larga no es mucho mejor que la corta para detectar casos. Ambas mostraron la misma capacidad discriminativa (AUC de .90) para distinguir entre quienes tienen un trastorno por consumo de drogas y quienes no. Por eso en la práctica clínica el CAD-10/DAST-10 se usa tanto o más que el CAD-20: es más rápido y rinde prácticamente igual.

    Cómo se punta el CAD-20 y qué significan los resultados

    Cada respuesta afirmativa suma un punto, salvo los ítems 4 y 5: en esas dos preguntas una respuesta negativa suma el punto de riesgo. El puntaje total va de 0 a 20 y se interpreta con dos criterios que conviene distinguir porque responden preguntas distintas:

    • Punto de corte diagnóstico: el estudio de validación mexicano encontró que un puntaje de 5 o más identifica un trastorno por consumo de drogas con 98% de sensibilidad y 97% de eficiencia diagnóstica. Es el corte que usarías si tu pregunta es “¿esta persona necesita evaluación especializada?”.
    • Bandas de severidad clínica, usadas en varios formatos institucionales para graduar el nivel de compromiso: leve (1 a 5 puntos), moderado (6 a 10), sustancial (11 a 15) y severo (16 a 20). Son útiles para conversar con el paciente sobre la magnitud del problema, no para reemplazar una entrevista diagnóstica.

    Ninguno de los dos cortes reemplaza el juicio clínico. Un puntaje alto en un cuestionario de cribado significa “vale la pena mirar esto de cerca”, no “está confirmado el diagnóstico”.

    ¿Qué es el DAST-10 y en qué se diferencia del CAD-20?

    El DAST-10 (o CAD-10, su nombre en la literatura en español) es la versión de 10 preguntas del mismo instrumento. Comparte la lógica del CAD-20 pero recorta los ítems menos discriminativos, así que en unos dos minutos obtienes una estimación casi tan precisa como con la versión larga.

    Si lo que buscas es responder el cuestionario completo y ver tu resultado con la interpretación clínica correspondiente (no solo leer sobre él), ya lo dejamos armado en nuestro artículo dedicado al DAST-10, donde también explicamos en detalle en qué se diferencia del Test AUDIT. Si en cambio buscas un test para evaluar consumo de alcohol PDF, esa es la ficha correcta: tiene el cuestionario AUDIT completo con guía de corrección.

    Vale la pena marcar una diferencia entre versiones: el DAST-10 en inglés que suele citarse en Estados Unidos usa un corte de 4 o más puntos (con 90% de sensibilidad), mientras que la validación mexicana del CAD-10 encontró mejor rendimiento con un corte de 3 (98% de sensibilidad) en población en tratamiento por adicciones. No es un error: son estudios distintos en poblaciones distintas. Para población chilena conviene interpretar el corte con cautela y priorizar normas locales o la validación más cercana disponible; una muestra mexicana no equivale automáticamente a toda Latinoamérica.

    Tabla comparativa de instrumentos de cribado

    InstrumentoQué mideN.º de ítemsCorte de riesgoTiempo aprox.Fuente de validación
    CAD-20 / DAST-20Consumo problemático de drogas (excluye alcohol y tabaco), últimos 12 meses20 (sí/no)≥5 (98% sensibilidad, muestra mexicana)5 minutosSkinner (1982); Villalobos-Gallegos et al. (2015)
    CAD-10 / DAST-10Igual que el CAD-20, versión abreviada10 (sí/no)≥3 (validación mexicana) / ≥4 (validación EE. UU.)2 minutosSkinner (1982); Villalobos-Gallegos et al. (2015)
    Test AUDITConsumo de riesgo de alcohol10 (opción múltiple)≥8 (varía según sexo y edad)3 minutosDesarrollado por la OMS

    Los tres son cuestionarios de cribado, no pruebas diagnósticas. Un resultado positivo en cualquiera de ellos abre la puerta a una evaluación clínica, no la cierra.

    ¿Dónde conseguir el CAD-20 y el DAST-10 en PDF?

    Si buscas un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, evita copias sin fuente. Estas son las versiones institucionales que permiten revisar el cuestionario, sus instrucciones y la forma de corrección:

    En consulta, cuando alguien llega con el CAD-20 ya respondido (a veces impreso por otro profesional, a veces bajado de internet), lo primero que reviso son los ítems concretos que marcó como afirmativos, antes que el puntaje total. Dos personas pueden llegar al mismo puntaje de 6 por razones clínicamente muy distintas.

    Por qué un cuestionario no basta: el lugar del autoinforme en la evaluación

    Tanto el CAD-20 como el DAST-10 dependen de que la persona responda con honestidad, y ahí está su límite principal. El autorreporte puede verse afectado por temor a consecuencias sociales o legales, vergüenza, recuerdo incompleto o minimización del consumo (Mueser, 2015). Por eso Soto Martínez (2025) propone complementar el tamizaje con una entrevista que explore la sustancia, cantidad, frecuencia, craving, situaciones gatillantes y consecuencias concretas.

    Por eso ningún cuestionario de cribado reemplaza la entrevista clínica. El DSM-5-TR define el trastorno por consumo de sustancias con 11 criterios posibles en un plazo de 12 meses, y clasifica la gravedad según cuántos se cumplen: leve (2 a 3 síntomas), moderado (4 a 5) y grave (6 o más). Un cuestionario como el CAD-20 puede sugerir que vale la pena revisar esos criterios con calma. No puede aplicarlos por sí solo.

    La subdetección es además un problema documentado en los sistemas de salud reales, no solo una posibilidad teórica: un estudio que comparó entrevistas estructuradas con fichas clínicas encontró brechas especialmente amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Un cuestionario bien aplicado ayuda a cerrar esa brecha, siempre que alguien lea el resultado y actúe en consecuencia.

    Qué pasa después de un cribado positivo

    Un puntaje alto en el CAD-20 o el DAST-10 no es un punto final, es el inicio de una conversación. Una recomendación de la USPSTF sobre cribado de drogas indica que conviene evaluar el consumo solo cuando el sistema de salud puede ofrecer, después, servicios de evaluación diagnóstica y derivación (no tiene sentido detectar un problema si no hay a dónde derivarlo). El modelo que organiza esa continuidad se conoce como SBIRT (cribado, intervención breve y derivación a tratamiento), y en la práctica se traduce en algo simple: quien puntúa bajo recibe consejo breve, quien puntúa en rango moderado entra a una intervención breve con reevaluación en 1 a 3 meses, y quien cumple criterios de trastorno se deriva a tratamiento especializado.

    Ese mismo proceso de evaluación y derivación, aplicado al alcohol, lo detallamos en nuestra guía completa sobre cómo evaluar el consumo de alcohol: el proceso clínico es prácticamente el mismo, solo cambia el instrumento de partida.

    El primer contacto después de un resultado positivo tiende a funcionar mejor cuando no se plantea como confrontación. Miller y Rollnick (2023), los autores de la entrevista motivacional, describen ese momento como una oportunidad para mostrarle a la persona la distancia entre su consumo actual y lo que realmente quiere para su vida (una relación, un trabajo, la salud), en vez de simplemente señalar el problema. Es un cambio de enfoque que suele bajar bastante la resistencia inicial.

    También ayuda entender por qué alguien llegó ahí. La hipótesis de la automedicación propone que algunas personas recurren a sustancias para aliviar formas específicas de malestar, aunque no describe a todas las personas ni permite inferir motivos a partir de la droga consumida (Khantzian, 1985). El modelo motivacional del consumo agrega que el paso hacia la dependencia ocurre cuando ese alivio empieza a pesar más que cualquier otra meta vital, hasta reorganizar las prioridades de la persona alrededor del consumo.

    Ese proceso de cambio, cuando ocurre, no es lineal. El modelo transteórico de Prochaska y DiClemente (1982, 1992) describe etapas (precontemplación, contemplación, preparación, acción, mantenimiento) por las que la mayoría de las personas transita más de una vez, con recaídas que forman parte esperable del camino y no un fracaso del proceso.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Conviene consultar con un profesional de salud mental si el CAD-20 da 5 puntos o más, si el DAST-10 da 3 o más, o (más allá de cualquier puntaje) si el consumo ya generó problemas concretos: discusiones familiares recurrentes, bajas en el rendimiento laboral o académico, o intentos fallidos de reducir el consumo por cuenta propia. Ninguna de esas señales necesita esperar a un número específico para justificar una consulta.

    Preguntas frecuentes

    ¿El CAD-20 es lo mismo que el DAST-20?
    Sí, en la práctica son el mismo instrumento. El CAD-20 (Cuestionario de Abuso de Drogas) es la adaptación y validación al español del DAST-20 original de Skinner (1982), con estudios propios en población hispanohablante. La etiqueta CAD aparece con frecuencia en materiales latinoamericanos; DAST, en artículos internacionales. El nombre cambia, no el propósito de tamizaje.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?
    Evalúa el consumo problemático de drogas (sin incluir alcohol ni tabaco) durante los últimos 12 meses, a través de 10 preguntas de sí o no. Un puntaje alto sugiere la necesidad de una evaluación clínica más completa, no confirma un diagnóstico por sí solo.

    ¿Puedo usar el CAD-20 para evaluar consumo de alcohol?
    No. El CAD-20 y el DAST-10 excluyen explícitamente el alcohol y el tabaco. Para alcohol se usa el Test AUDIT, desarrollado por la OMS. El AUDIT pregunta por frecuencia, cantidad, pérdida de control y consecuencias vinculadas al alcohol; su resultado tampoco reemplaza una evaluación diagnóstica.

    ¿Cuál conviene usar, el CAD-20 o el CAD-10 (DAST-10)?
    Los dos rinden prácticamente igual para detectar un trastorno por consumo de drogas (AUC de .90 en ambos). En la mayoría de los contextos clínicos conviene el CAD-10 por su brevedad, salvo que se necesite el detalle adicional de los 10 ítems extra del CAD-20.

    ¿Un puntaje alto significa que tengo una adicción?
    No necesariamente. Significa que el patrón de consumo que reportaste coincide con el de personas que, en los estudios de validación, sí tenían un trastorno por consumo de sustancias diagnosticado. Es una señal para buscar evaluación profesional, no un diagnóstico en sí mismo.

    Para cerrar

    El CAD-20 y el DAST-10 son herramientas de cribado, útiles y bien validadas, pero herramientas al fin. Su valor real está en lo que pasa después de aplicarlos: si el resultado se conversa con un profesional y se traduce en un plan concreto, o si se queda archivado como un número sin seguimiento. Si tu puntaje (o el de alguien cercano) te dejó con dudas, agenda una hora de evaluación. Una conversación de 45 minutos aclara mucho más que cualquier cuestionario por sí solo.


    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5.a ed., texto revisado). Editorial Médica Panamericana.

    Cox, W. M., y Klinger, E. (1988). A motivational model of alcohol use. Journal of Abnormal Psychology, 97(2), 168-180. https://doi.org/10.1037/0021-843X.97.2.168

    Khantzian, E. J. (1985). The self-medication hypothesis of addictive disorders: Focus on heroin and cocaine dependence. American Journal of Psychiatry, 142(11), 1259-1264. https://doi.org/10.1176/ajp.142.11.1259

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Marel, C., Sunderland, M., Mills, K. L., Slade, T., Teesson, M., y Chapman, C. (2019). Conditional probabilities of substance use disorders and associated risk factors. Drug and Alcohol Dependence, 194, 136-142. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2018.10.010

    Miller, W. R., y Rollnick, S. (2023). Motivational interviewing: Helping people change and grow (4.a ed.). Guilford Press.

    Mueser, K. T. (2015). Tratamiento cognitivo-conductual de la esquizofrenia. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Siglo XXI Editores.

    Prochaska, J. O., y DiClemente, C. C. (1982). Transtheoretical therapy: Toward a more integrative model of change. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 19(3), 276-288. https://doi.org/10.1037/h0088437

    Skinner, H. A. (1982). The drug abuse screening test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentación].

    Villalobos-Gallegos, L., Pérez-López, A., Mendoza-Hassey, R., Graue-Moreno, J., y Marín-Navarrete, R. (2015). Psychometric and diagnostic properties of the Drug Abuse Screening Test (DAST): Comparing the DAST-20 vs. the DAST-10. Salud Mental, 38(2), 89-94. https://doi.org/10.17711/SM.0185-3325.2015.012

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test DAST-10: ¿Qué evalúa y en qué se diferencia del AUDIT? (Guía sobre detección de abuso de drogas)

    Test DAST-10: ¿Qué evalúa y en qué se diferencia del AUDIT? (Guía sobre detección de abuso de drogas)

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Escribiste “DAST 10” en el buscador porque en algún lado leíste esas siglas y no quedó claro qué significan, o porque ya conoces el Test AUDIT y ahora te preguntas si el DAST-10 es lo mismo pero para drogas. Es una confusión razonable: ambos son cuestionarios breves de tamizaje, ambos usan puntajes cortos y ambos aparecen juntos en programas de salud primaria. Pero no miden lo mismo, y saber en qué se diferencian importa si buscas entender un resultado propio o el de alguien cercano.

    Este artículo responde primero qué es y qué evalúa el DAST-10, después cómo se puntúa, y cierra con la comparación directa con el AUDIT que probablemente te trajo aquí. Más abajo, si quieres, puedes responder el cuestionario completo y ver tu resultado con la interpretación clínica correspondiente.

    Respuesta corta

    El DAST-10 (Drug Abuse Screening Test) es un cuestionario de tamizaje de 10 preguntas de sí o no que evalúa el consumo problemático de drogas (excluyendo alcohol y tabaco) durante los últimos 12 meses. Lo desarrolló el psicólogo Harvey Skinner en 1982 (Skinner, 1982) y hoy es uno de los instrumentos de cribado más usados en atención primaria y salud mental. No diagnostica nada por sí solo: identifica quién necesita una evaluación clínica más completa.

    ¿Qué es el DAST-10 y qué evalúa exactamente?

    El DAST-10 pregunta por conductas concretas, no por sensaciones vagas. Sus 10 ítems (sí/no) indagan si usaste medicamentos fuera de lo indicado por un médico, si combinaste sustancias, si perdiste el control sobre tu consumo, si tuviste lagunas mentales, culpa, quejas de tu entorno, descuido de responsabilidades familiares, conductas ilegales para conseguir droga, síntomas de abstinencia o problemas médicos derivados del consumo.

    La palabra “drogas” en el DAST-10 tiene un alcance específico: cubre cannabis, tranquilizantes, sedantes, cocaína, estimulantes, alucinógenos, opioides y el uso de medicamentos con o sin receta en dosis mayores a las indicadas. El alcohol y el tabaco quedan fuera a propósito, porque para ellos existen instrumentos dedicados (el más conocido, el Test AUDIT, del que hablamos abajo).

    Skinner diseñó el DAST tomando como modelo el Michigan Alcoholism Screening Test, pero adaptado a otras sustancias (Skinner, 1982). La versión original tenía 28 ítems; el DAST-10 es la versión corta, validada, que se volvió estándar por su rapidez sin perder capacidad de detección: en estudios de validación llega a una sensibilidad de al menos 0,80 y una especificidad de al menos 0,85 frente a entrevistas estructuradas (Patnode et al., 2020). En español, la traducción más usada en programas clínicos y de intervención breve conserva la estructura de 10 preguntas sí/no referidas al último año (aunque algunos formularios institucionales adaptan la ventana a los últimos 30 días según el contexto de admisión).

    ¿Cómo se aplica y se puntúa el DAST-10?

    Cada respuesta “Sí” suma 1 punto, con una excepción: la pregunta 3 (“¿eras capaz de parar de usar drogas cuando te lo proponías?”) se puntúa al revés, así que un “No” es el que suma el punto. El resultado va de 0 a 10.

    La interpretación por bandas es la siguiente:

    • 0: sin indicios de problema en este momento.
    • 1-2: nivel bajo. Vale la pena observar cómo evoluciona.
    • 3-5: nivel moderado. Amerita una evaluación clínica más a fondo.
    • 6-8: nivel sustancial. Se recomienda una evaluación intensiva.
    • 9-10: nivel severo. Evaluación intensiva y probable derivación a tratamiento especializado.

    Aquí conviene una precisión que se pierde fácil: el DAST-10 es un instrumento de tamizaje, no de diagnóstico. La distinción no es solo semántica. Un tamizaje es descriptivo: registra síntomas y conductas de forma rápida, fiable y estandarizada, funcionando como un filtro inicial (Castro Camacho y Ángel de Greiff, 2013, en Caballo, 2013). Un diagnóstico, en cambio, es explicativo: busca las relaciones entre esos síntomas y las variables que los mantienen (contexto, función que cumple la sustancia, comorbilidad) para diseñar una intervención. El propio marco del modelo SBIRT (tamizaje, intervención breve, derivación a tratamiento) que sigue buena parte de la salud primaria de hoy ubica al DAST-10 justo en la primera etapa: sirve para decidir si alguien necesita pasar al siguiente nivel de atención, no para cerrar un diagnóstico ahí mismo.

    Por eso el propio equipo del USPSTF (el organismo estadounidense de referencia en medicina preventiva) recomienda el tamizaje de consumo de drogas solo en contextos donde exista la posibilidad real de ofrecer o derivar a tratamiento después: un puntaje positivo sin ese siguiente paso no sirve de mucho (Krist et al., 2020).

    ¿En qué se diferencia el DAST-10 del test AUDIT?

    Esta es probablemente la pregunta que te trajo aquí, así que vamos directo.

    El Test AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test) lo desarrolló la Organización Mundial de la Salud específicamente para consumo de alcohol: tiene 10 preguntas, pero con escala de respuesta de 0 a 4 puntos cada una (no sí/no), lo que da un rango total de 0 a 40. El DAST-10 mide todo lo demás (menos alcohol y tabaco), con preguntas binarias sí/no y un rango de 0 a 10. Son instrumentos primos, no intercambiables: si alguien busca “test DAST” pensando en su consumo de alcohol, en realidad necesita el AUDIT, y viceversa.

    ¿Por qué no existe un único cuestionario para todas las sustancias? En parte porque la función que cumple cada sustancia suele ser distinta: quienes recurren al alcohol tienden a buscar alivio de la ansiedad, mientras que el consumo de estimulantes o de opioides suele responder a otros patrones emocionales y de afrontamiento. Separar el tamizaje por sustancia permite después una intervención más precisa, en vez de una etiqueta genérica de “consumo problemático”. Existen también instrumentos combinados como el ASSIST (Alcohol, Smoking and Substance Involvement Screening Test), que cubre varias sustancias en una sola pasada y funciona bien como primer filtro amplio en atención primaria, pero incluso ahí la guía clínica exige indagar después cada sustancia por separado (gatillantes, frecuencia, cantidad) antes de sacar conclusiones.

    Si tu interés es específicamente el consumo de alcohol, en ¿Cómo evaluar el consumo de alcohol? Guía completa de métodos, tests y proceso clínico revisamos el proceso de evaluación completo, con el AUDIT como una de sus herramientas centrales.

    Qué dice la evidencia sobre el consumo de riesgo y el valor del tamizaje

    El consumo de riesgo de drogas no es un fenómeno marginal ni exclusivo de “casos extremos”. En Estados Unidos afecta a cerca de un 12% de los adultos, con una cifra bastante más alta entre los 18 y los 25 años (24%) que entre los mayores (10%); el cannabis es, por lejos, la sustancia más reportada, seguida del uso indebido de analgésicos y de opioides (Patnode et al., 2020). Y hay un problema adicional de subdetección: cuando se compara la prevalencia real (medida con entrevista estructurada) contra lo que efectivamente queda registrado en las fichas clínicas, la brecha es amplia, sobre todo en personas de 18 a 34 años y en población hispana, donde el consumo real puede duplicar o triplicar lo documentado (Williams et al., 2022). Esa brecha es exactamente el problema que un tamizaje breve como el DAST-10 busca cerrar.

    El uso indebido de medicamentos con receta (el ítem 1 del DAST-10 apunta justo a esto) tampoco es un dato menor: un seguimiento de más de 30 años a adultos estadounidenses encontró que casi la mitad reportó, en algún momento entre los 18 y los 50 años, haber usado opioides, estimulantes o sedantes fuera de lo indicado, y todas las trayectorias de mal uso se asociaron a mayor riesgo de desarrollar síntomas de trastorno por consumo de sustancias en la adultez (McCabe et al., 2022).

    Sin intervención, el consumo de riesgo no tiende a quedarse quieto. La probabilidad acumulada de terminar desarrollando un trastorno por consumo varía según la sustancia (más alta en estimulantes, seguida de opioides, sedantes, alcohol y cannabis), y en una parte importante de los casos la progresión ocurre rápido: más de la mitad de quienes desarrollan un patrón de abuso lo hacen dentro de los primeros tres años de consumo (Marel et al., 2019). El riesgo individual de avanzar hacia un consumo problemático también está influido por lo que ocurre alrededor: las tendencias de consumo de la propia generación (cohorte etaria) se asocian con el riesgo personal de transición, más allá de la historia individual (Degenhardt et al., 2019).

    La buena noticia es que un tamizaje positivo, seguido de la intervención adecuada, sí cambia el curso. Cuando alguien recibe una intervención psicosocial tras un cribado positivo, aumenta la abstinencia y bajan tanto los días de consumo como su severidad a los 3-4 meses; a más largo plazo (6-12 meses) el beneficio persiste sobre todo en la abstinencia (Patnode et al., 2020). El tipo de intervención varía según la sustancia: para opioides, la combinación de farmacoterapia y consejería es el estándar (incluida la atención a embarazadas y en posparto); para el resto, las intervenciones psicosociales (terapia cognitivo-conductual, entrevista motivacional, manejo de contingencias) tienen mejor respaldo. Muchos trastornos por consumo son crónicos y recurrentes, así que no es raro que el tratamiento deba repetirse más de una vez.

    Responde el Test DAST-10

    Ahora que entiendes qué mide y cómo se interpreta, aquí tienes el cuestionario completo. Responde con calma, pensando en los últimos 12 meses; no hay respuestas correctas, solo información útil para ti.

    Test DAST-10: ¿tu consumo de drogas necesita revisión?

    Responde con sinceridad pensando en los últimos 12 meses. Las preguntas no incluyen alcohol ni tabaco: se refieren solo a otras sustancias (cannabis, tranquilizantes, cocaína, estimulantes, alucinógenos, opioides u otros medicamentos usados fuera de lo indicado). Toma menos de 2 minutos.

    1. ¿Usaste drogas que no eran necesarias por razones médicas?


    2. ¿Abusaste de más de una droga a la vez?


    3. ¿Eras capaz de parar de usar drogas cada vez que te lo proponías?


    4. ¿Tuviste lagunas mentales o “pérdidas de memoria” repentinas como resultado del uso de drogas?


    5. ¿Te sentiste mal o culpable por tu uso de drogas?


    6. ¿Tu pareja o algún familiar se ha quejado alguna vez de tu consumo de drogas?


    7. ¿Has desatendido a tu familia por tu uso de drogas?


    8. ¿Te has involucrado en actividades ilegales para conseguir drogas?


    9. ¿Sentiste síntomas de abstinencia (malestar físico) al dejar de usar drogas?


    10. ¿Tuviste problemas médicos como resultado de tu uso de drogas (pérdida de memoria, hepatitis, convulsiones, hemorragia, etc.)?


    Falta responder una o más preguntas. Revisa el cuestionario completo antes de ver tu resultado.

    0/10

    Escríbeme para una primera consulta confidencial

    El DAST-10 (Skinner, 1982) es un instrumento de tamizaje, no de diagnóstico. Este resultado es orientativo y no reemplaza una evaluación clínica profesional. Si tu puntaje es elevado, o si tienes dudas aunque el puntaje sea bajo, conversarlo con un profesional es el paso indicado.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    Un puntaje de 3 o más ya justifica conversarlo con un profesional, y uno de 6 o más lo hace con más urgencia. Pero el número no es lo único que importa: [EXPERIENCIA: en consulta, es común ver a personas que puntúan bajo en el DAST-10 pero que igual llegan preocupadas porque algo en su relación con una sustancia cambió recientemente, y esa intuición suele valer la pena revisarla aunque el cuestionario no la capture del todo]. El DAST-10 mide conductas de los últimos 12 meses; no mide lo que tú ya notaste en ti mismo la semana pasada.

    Si el resultado es moderado o alto, el siguiente paso no es un diagnóstico instantáneo. Es una evaluación clínica que va a explorar contexto, función del consumo (qué necesidad está cubriendo esa sustancia en tu vida), comorbilidad con ansiedad o ánimo, y recién ahí definir un plan. Eso puede incluir terapia, y en el caso de ciertas sustancias (especialmente opioides), también apoyo farmacológico.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué diferencia hay entre el DAST-10 y el test AUDIT?

    El AUDIT (OMS) evalúa exclusivamente el consumo de alcohol con una escala de 0 a 40 puntos. El DAST-10 evalúa el consumo de otras drogas (cannabis, estimulantes, opioides, sedantes, medicamentos mal usados, entre otras), excluye alcohol y tabaco, y usa una escala más simple de 0 a 10 puntos con preguntas de sí o no.

    ¿El DAST-10 sirve para diagnosticar una adicción?

    No. Es un instrumento de tamizaje, pensado para detectar quién necesita una evaluación más profunda, no para confirmar un diagnóstico por sí mismo. El diagnóstico de un trastorno por consumo de sustancias, según los criterios del DSM-5, requiere una evaluación clínica completa.

    ¿Qué significa un puntaje alto en el DAST-10?

    Un puntaje de 6 o más (nivel sustancial o severo) indica que el patrón descrito amerita una evaluación clínica intensiva, no que exista automáticamente una adicción diagnosticada. Es una señal de alarma que conviene tomar en serio, conversándolo con un profesional.

    ¿El DAST-10 incluye el consumo de alcohol o tabaco?

    No. El instrumento excluye explícitamente el alcohol y el tabaco de todas sus preguntas; para el alcohol existe el Test AUDIT, que revisamos en un artículo aparte.

    ¿Cada cuánto tiempo conviene repetir el DAST-10?

    Como cubre los últimos 12 meses, tiene sentido volver a responderlo si pasó ese tiempo o si algo cambió de forma notoria en tu consumo. No es una herramienta de seguimiento semanal.

    Para cerrar

    El DAST-10 no te va a decir si tienes o no una adicción, y tampoco pretende hacerlo. Lo que sí hace, en menos de dos minutos, es poner en palabras concretas algo que muchas veces se mantiene difuso: cuántas de estas diez señales están presentes en tu último año. Ese punto de partida, con o sin puntaje alto, es información suficiente para decidir si vale la pena una conversación profesional.

    Si tu resultado te generó dudas, o si simplemente quieres revisar tu relación con alguna sustancia con más detalle, agenda una hora de evaluación. Es un espacio confidencial, sin juicios, para mirar esto con calma.


    Sobre el autor

    Foto de perfil

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Ver perfil completo


    Referencias

    Caballo, V. E. (Dir.). (2013). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Siglo XXI Editores.

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder: Findings from the World Mental Health Surveys. JAMA Psychiatry, 76(9), 917-926. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Marel, C., Sunderland, M., Mills, K. L., Slade, T., Teesson, M., y Chapman, C. (2019). Conditional probabilities of substance use disorders and associated risk factors: Progression from first use to use disorder on alcohol, cannabis, stimulants, sedatives and opioids. Drug and Alcohol Dependence, 194, 136-142. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2018.10.010

    McCabe, S. E., Schulenberg, J. E., Schepis, T. S., et al. (2022). Trajectories of prescription drug misuse among US adults from ages 18 to 50 years. JAMA Network Open, 5(1), e2141995. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2021.41995

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., y Hoggatt, K. J. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups in the Veterans Health Administration. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Fuente adicional consultada (marco conceptual tamizaje/formulación clínica): Castro Camacho, L., y Ángel de Greiff, E. (2013). Formulación clínica conductual. En Caballo (2013).


  • ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? La respuesta clínica empieza por la seguridad y sigue con una conversación sin juicios, una historia detallada del consumo, cuestionarios validados, criterios diagnósticos y análisis del contexto. Ningún test aislado basta. La meta es entender el riesgo, la gravedad y qué ayuda necesita esa persona.

    Una evaluación bien hecha no busca atrapar a alguien en una contradicción. Busca ordenar información que suele venir mezclada con miedo, vergüenza, presión familiar o problemas médicos. El resultado útil no es una etiqueta: es una formulación compartida y un plan posible.

    Respuesta corta: ¿cómo evaluar adicciones en un paciente?

    La evaluación combina cinco fuentes: entrevista clínica, cribado validado, criterios DSM-5-TR, examen de salud física y mental, y datos objetivos cuando están indicados. Primero se descartan urgencias. Después se describe cada sustancia, se analiza la función del consumo, se valora la motivación y se decide el nivel de atención.

    ¿Qué es una evaluación de drogas y para qué sirve?

    Una evaluación de drogas es un proceso clínico, no un examen único. Sirve para saber si existe consumo de riesgo o un trastorno por uso de sustancias, qué tan grave es, qué peligros están presentes y qué factores mantienen el patrón. También permite distinguir un problema primario de síntomas causados o agravados por una sustancia.

    El cribado es solo la puerta de entrada. La recomendación de la USPSTF sobre consumo no saludable de drogas indica que un resultado positivo necesita evaluación diagnóstica adicional y que el cribado tiene sentido cuando existe acceso a diagnóstico y tratamiento (Krist et al., 2020).

    La formulación va un paso más allá. Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) describen la evaluación conductual como la construcción de hipótesis sobre qué antecede al consumo, qué obtiene la persona de él y qué consecuencias lo mantienen. Esa información conecta el diagnóstico con decisiones concretas de tratamiento.

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Proceso en 10 pasos

    El orden puede variar según el contexto, pero la seguridad siempre va primero. Los pasos siguientes orientan la evaluación inicial y las sesiones posteriores. No reemplazan protocolos locales, supervisión clínica ni valoración médica cuando hay intoxicación o abstinencia.

    1. Descarta una urgencia antes de seguir

    Pregunta por la última sustancia consumida, cantidad aproximada, mezcla de drogas, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, dificultad respiratoria y antecedentes de sobredosis. Evalúa también ideas suicidas, psicosis, agitación grave, violencia y capacidad de autocuidado.

    La abstinencia de alcohol y sedantes puede ser peligrosa. Una persona con confusión, alucinaciones, convulsiones, temblor intenso o inestabilidad médica necesita evaluación urgente. La sospecha de sobredosis o riesgo suicida actual tampoco se resuelve con un cuestionario en consulta.

    2. Explica confidencialidad y crea una conversación sin castigo

    Antes de preguntar por drogas, aclara para qué se usará la información, qué se mantiene confidencial y cuáles son los límites legales de esa confidencialidad. El tono importa. Preguntas neutrales como “¿qué sustancias has usado en los últimos tres meses?” suelen obtener más información que “¿tienes un problema con las drogas?”.

    Soto Martínez (2025) y Tolin (2024) proponen una relación colaborativa. Confrontar la negación, moralizar o discutir sobre etiquetas suele aumentar la defensividad. La entrevista motivacional explora la ambivalencia y la diferencia entre el consumo actual y las metas de la persona, sin convertir la sesión en un juicio.

    3. Construye una historia sustancia por sustancia

    No preguntes solo por la “droga principal”. Revisa alcohol, cannabis, estimulantes, opioides, sedantes, alucinógenos, inhalantes, nicotina, medicamentos usados sin indicación y otras sustancias. Para cada una registra:

    • edad de inicio y fecha del último consumo;
    • cantidad, frecuencia, duración y vía de administración;
    • episodios de consumo intenso, mezcla de sustancias y contexto;
    • tolerancia, síntomas al reducir y experiencias de sobredosis;
    • consecuencias físicas, emocionales, familiares, académicas, laborales, económicas o legales;
    • intentos previos de reducir o dejar, tratamientos recibidos y qué ocurrió después.

    Conviene traducir unidades vagas. “Bebo bastante” puede convertirse en tipo de bebida, tamaño del vaso, número de unidades y días de consumo. “Uso a veces” necesita una frecuencia y un periodo. Ese nivel de detalle permite medir cambios sin fingir una precisión que el recuerdo no tiene.

    4. Aplica un instrumento de cribado apropiado

    El instrumento depende de la sustancia y la población. Para alcohol puede usarse el Test AUDIT. Para otras drogas existen DAST-10, CAD-20, TAPS y ASSIST. En adolescentes, CRAFFT cuenta con validación específica. El objetivo es detectar riesgo y decidir quién necesita una evaluación más profunda.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que varias herramientas breves alcanzan buena precisión, aunque su rendimiento cambia según sustancia, población y criterio de comparación (Patnode et al., 2020). Con prevalencias bajas, una parte de los positivos serán falsos positivos. Por eso el puntaje no equivale a diagnóstico.

    Si necesitas comparar instrumentos y acceder a sus fichas, revisa la guía de CAD-20 y DAST-10 para consumo de drogas. El artículo dedicado al DAST-10 explica su corrección y su diferencia con el AUDIT.

    5. Confirma criterios diagnósticos y gravedad

    El DSM-5-TR define el trastorno por uso de sustancias como un patrón problemático que causa malestar o deterioro clínicamente significativo. Se revisan 11 criterios durante 12 meses: pérdida de control, deseo persistente de reducir, tiempo dedicado, craving, incumplimiento, conflictos, abandono de actividades, uso riesgoso, continuidad pese al daño, tolerancia y abstinencia (American Psychiatric Association, 2022).

    La gravedad se clasifica por número de criterios: leve con 2 o 3, moderada con 4 o 5 y grave con 6 o más. Debe evaluarse cada sustancia por separado. Tolerancia o abstinencia bajo tratamiento médico apropiado no se interpretan automáticamente como trastorno.

    También hay que distinguir intoxicación, abstinencia, efectos de medicamentos y trastornos mentales independientes. La cronología ayuda: ¿los síntomas aparecieron antes del consumo, solo durante él, al suspenderlo o persisten tras un periodo razonable sin la sustancia?

    6. Haz un análisis funcional del consumo

    El análisis funcional pregunta qué ocurrió antes, qué pensó o sintió la persona, qué hizo exactamente y qué pasó después. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) explican que esta secuencia permite reconocer gatillantes y consecuencias que refuerzan el consumo.

    Parte de la secuencia Qué indagar Ejemplo clínico
    Antecedentes Lugar, hora, personas, dinero, dolor, insomnio, discusión o emoción Sale del trabajo con ansiedad y pasa frente al punto de compra
    Pensamientos y emociones Craving, expectativas, permiso interno, vergüenza o rabia “Solo hoy, necesito bajar la tensión”
    Conducta Sustancia, cantidad, vía, duración y acciones asociadas Consume cocaína y alcohol durante cuatro horas
    Consecuencias inmediatas Placer, pertenencia, alivio, sueño o desaparición de abstinencia La ansiedad baja durante un rato
    Consecuencias tardías Deuda, conflicto, síntomas, ausencias, culpa o riesgo legal Falta al trabajo y discute con su pareja

    El consumo puede mantenerse por refuerzo positivo, como euforia o aceptación social, y por refuerzo negativo, como alivio del dolor, ansiedad o abstinencia. El modelo de automedicación es una hipótesis posible, no una explicación universal. Debe comprobarse en la historia concreta.

    7. Evalúa salud mental, salud física y funcionamiento

    Explora depresión, ansiedad, trauma, TDAH, síntomas psicóticos, manía, dolor crónico, problemas de sueño y funcionamiento cognitivo. Pregunta por ideación suicida y autolesiones de forma directa. La patología dual es frecuente y puede cambiar la urgencia, el diagnóstico diferencial y el tratamiento.

    La evaluación física puede incluir signos vitales, examen médico, revisión de fármacos, embarazo, infecciones transmisibles por sangre, función hepática y otros estudios según la sustancia y la vía. La necesidad depende del caso. No corresponde pedir una batería fija a toda persona sin una pregunta clínica.

    Registra el impacto en vivienda, alimentación, relaciones, crianza, estudio, trabajo, dinero y problemas legales. Un diagnóstico se entiende mejor cuando queda claro qué áreas se deterioraron y cuáles todavía protegen a la persona.

    8. Triangula la información cuando esté indicado

    Con consentimiento y respetando las reglas del contexto, puede ser útil revisar registros clínicos o conversar con familiares y otros profesionales. Las fuentes colaterales también tienen sesgos. Su función es contrastar información, no reemplazar la voz del paciente.

    Las pruebas biológicas responden preguntas acotadas. Un test de drogas en orina puede mostrar exposición reciente a los analitos incluidos en el panel, pero no informa cantidad exacta, deterioro actual ni adicción. Una revisión sobre interpretación clínica de pruebas urinarias recomienda confirmar resultados inesperados antes de decisiones importantes (Moeller et al., 2017).

    9. Evalúa motivación, metas y nivel de atención

    Pregunta qué le preocupa a la persona, qué quiere cambiar y cuánta confianza tiene en poder hacerlo. Abstinencia, reducción de riesgos y estabilización médica pueden ocupar lugares distintos según la sustancia, la gravedad y el momento. La meta se negocia sin perder de vista la seguridad.

    La intervención breve puede ayudar a adultos con consumo de riesgo de alcohol. Una revisión de intervenciones conductuales en atención primaria halló reducciones en consumo semanal y episodios de consumo excesivo (O’Connor et al., 2018). Un trastorno moderado o grave, abstinencia compleja, comorbilidad inestable o fracaso de intervenciones previas puede requerir atención especializada o intensiva.

    10. Devuelve una formulación clara y acuerda el plan

    Resume lo encontrado en lenguaje comprensible: sustancias, nivel de riesgo, criterios presentes, peligros, función del consumo, recursos y barreras. Pregunta si la explicación calza con la experiencia de la persona. La devolución puede corregirse; no es una sentencia.

    El plan debe indicar los próximos pasos, responsable, plazo y señales para pedir ayuda urgente. Puede incluir evaluación médica, psicoterapia, tratamiento farmacológico cuando corresponda, intervención familiar, reducción de daños, apoyo social y seguimiento con medidas comparables a la línea base.

    ¿Cómo se mide el consumo de drogas?

    El consumo se mide con datos de frecuencia, cantidad, intensidad, vía, contexto, consecuencias y criterios clínicos. Los cuestionarios estandarizan una parte del problema; las pruebas biológicas detectan exposición; la entrevista explica el significado y el deterioro. La medición más fiable surge de comparar métodos, no de elegir uno como verdad absoluta.

    Método Qué aporta Qué no demuestra
    Entrevista clínica Historia, función, consecuencias, motivación y contexto Puede verse afectada por memoria, miedo o minimización
    Cuestionario validado Cribado comparable y nivel inicial de riesgo No confirma por sí solo un diagnóstico
    Autorregistro Patrones cotidianos, gatillantes y cambios Depende del registro oportuno y honesto
    Prueba biológica Exposición reciente dentro de una ventana y panel No prueba adicción, cantidad ni intoxicación actual
    Fuente colateral Consecuencias observadas y datos no recordados También puede tener conflictos o sesgos

    La subdetección es un problema real. Un estudio que comparó diagnósticos en registros clínicos con encuestas encontró brechas amplias, sobre todo en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma universal y neutral reduce la selección basada en estereotipos.

    ¿Qué instrumento conviene usar según el contexto?

    La elección depende de la población y la pregunta clínica. AUDIT o AUDIT-C se usan para alcohol; DAST-10 y CAD-20 se enfocan en otras drogas; ASSIST cubre múltiples sustancias. En adolescentes, CRAFFT fue diseñado para su etapa del desarrollo. Durante el embarazo se prefieren herramientas estudiadas en atención prenatal, como 4P’s Plus, junto con una entrevista no punitiva.

    En adolescentes, el contexto escolar, la edad de inicio, la familia y los pares necesitan más espacio. Un estudio de seguimiento del CRAFFT mostró capacidad predictiva para problemas posteriores, aunque ningún punto de corte elimina la evaluación clínica (Shenoi et al., 2019).

    En embarazo, el miedo a consecuencias sociales puede reducir la revelación. Una comparación prospectiva de herramientas prenatales encontró diferencias importantes entre sensibilidad y especificidad (Coleman-Cowger et al., 2019). El objetivo es conectar a la persona con cuidado seguro, no usar el resultado como castigo.

    Errores frecuentes al evaluar adicciones

    Los errores más costosos suelen ocurrir antes de interpretar un puntaje. Una entrevista técnicamente completa puede fallar si la persona siente que cada respuesta será usada en su contra.

    • Moralizar o usar etiquetas: describe conductas y consecuencias con lenguaje centrado en la persona.
    • Confrontar la negación: explora ambivalencia y discrepancias sin disputar quién tiene razón.
    • Convertir un positivo en diagnóstico: confirma criterios, cronología y deterioro.
    • Ignorar el policonsumo: evalúa alcohol, medicamentos y otras drogas por separado.
    • Omitir seguridad: pregunta siempre por sobredosis, abstinencia, suicidio, psicosis y violencia.
    • Usar una sola fuente: triangula cuando sea pertinente y posible.
    • Planificar sin motivación: ajusta la intervención al grado de disposición y a las metas.

    Otro error es asumir una progresión lineal e inevitable. Un estudio poblacional sobre transición hacia trastornos por drogas mostró trayectorias variables y, a la vez, que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de tres años desde el primer uso (Degenhardt et al., 2019). La evaluación debe reconocer riesgo sin fatalismo.

    ¿Cuándo derivar a urgencias o a tratamiento especializado?

    Deriva a urgencias ante sospecha de sobredosis, compromiso de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, agitación o psicosis grave, riesgo suicida actual o abstinencia potencialmente peligrosa. En Chile, puedes consultar orientación y acceso a tratamiento en SENDA. Si hay peligro inmediato, corresponde activar los servicios de urgencia locales.

    La derivación especializada también está indicada cuando existe trastorno moderado o grave, policonsumo complejo, embarazo, comorbilidad médica o psiquiátrica inestable, deterioro cognitivo, falta de vivienda segura o ausencia de respuesta a intervenciones de menor intensidad. La evaluación del nivel de atención debe considerar recursos y riesgos, no solo el número de criterios.

    Para un problema centrado en alcohol, la guía sobre cómo evaluar el consumo de alcohol desarrolla el proceso y sus instrumentos específicos.

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación de adicciones

    ¿Un test positivo significa que el paciente tiene una adicción?

    No. Un cuestionario positivo indica riesgo y una prueba biológica positiva indica que un analito superó el valor de corte dentro de cierta ventana. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional y diagnóstico diferencial. Los resultados inesperados pueden necesitar confirmación antes de cambiar un tratamiento o tomar una decisión legal.

    ¿Cuánto dura una evaluación de consumo de sustancias?

    Un cribado puede tomar pocos minutos, pero una evaluación diagnóstica suele necesitar una entrevista más extensa y, a veces, varias sesiones. La duración depende de policonsumo, urgencias, comorbilidad, fuentes colaterales y exámenes médicos. Acelerar el proceso puede dejar fuera datos que cambian el nivel de atención.

    ¿Qué preguntas se hacen para evaluar una adicción?

    Se pregunta por cada sustancia, edad de inicio, cantidad, frecuencia, vía, última vez, mezcla, craving, pérdida de control, tolerancia, abstinencia, consecuencias e intentos de cambio. También se revisan salud mental, riesgo suicida, sobredosis, funcionamiento, apoyos y motivación. El tono debe ser neutral y explicar la confidencialidad.

    ¿Es obligatorio pedir un test de orina?

    No en todos los casos. Se solicita cuando responde una pregunta clínica concreta, como confirmar exposición reciente, aclarar un resultado inesperado o monitorear un tratamiento acordado. Debe conocerse el panel, la ventana y la necesidad de confirmación. La orina nunca reemplaza la entrevista ni mide por sí sola la gravedad.

    ¿Cómo evaluar a un paciente que niega el consumo?

    Evita una lucha por imponer la etiqueta. Explica el propósito de las preguntas, usa lenguaje neutral, explora hechos observables y pregunta por metas personales. Con consentimiento y según el contexto, contrasta registros, familiares o pruebas biológicas. Si existe riesgo inmediato, la seguridad guía la actuación aunque la historia permanezca incompleta.

    Evaluar bien cambia la conversación clínica

    Una evaluación útil transforma datos dispersos en una explicación comprensible: qué se consume, qué riesgo existe, qué mantiene el patrón y qué apoyo encaja. El diagnóstico importa, pero la formulación permite decidir qué hacer el lunes por la mañana.

    Si tú o alguien cercano necesita ordenar su relación con alcohol u otras drogas en un espacio confidencial, puedes agendar una evaluación psicológica. La primera meta será aclarar riesgos y opciones de ayuda, sin convertir la conversación en un interrogatorio.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Association Publishing.

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Coleman-Cowger, V. H., Oga, E. A., Peters, E. N., & Mark, K. (2019). Accuracy of three screening tools for prenatal substance use. Obstetrics & Gynecology, 133(5), 952-961. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003230

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., Sampson, N. A., Scott, K., Lim, C. C. W., Aguilar-Gaxiola, S., Al-Hamzawi, A., Alonso, J., Andrade, L. H., Bunting, B., de Girolamo, G., Gureje, O., Haro, J. M., Karam, E. G., Karam, G., Kovess-Masfety, V., Lee, S., Lepine, J. P., … Kessler, R. C. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 161-194). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., Barry, M. J., Cabana, M., Caughey, A. B., Donahue, K., Doubeni, C. A., Epling, J. W., Kubik, M., Ogedegbe, G., Pbert, L., Silverstein, M., Simon, M. A., Tseng, C. W., & Wong, J. B. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Moeller, K. E., Kissack, J. C., Atayee, R. S., & Lee, K. C. (2017). Clinical interpretation of urine drug tests: What clinicians need to know about urine drug screens. Mayo Clinic Proceedings, 92(5), 774-796. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2016.12.007

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., Dana, T., Blazina, I., Bougatsos, C., Grusing, S., & Chou, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., Casper, T. C., Richards, R., Mello, M. J., Spirito, A., Chun, T. H., & Pediatric Emergency Care Applied Research Network. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentación de diplomado]. Departamento de Psicología, Universidad de Chile.

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Hausmann, L. R. M. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Qué es la adicción: guía completa sobre el trastorno por uso de sustancias

    Qué es la adicción: guía completa sobre el trastorno por uso de sustancias

    Por Terapia Online Chile, contenido educativo en psicología basado en fuentes científicas.

    Entender qué es la adicción ayuda a mirar el problema sin culpas ni etiquetas. Una persona puede consumir alcohol o una droga sin cumplir criterios de un trastorno. También puede tener tolerancia a un medicamento y no presentar una conducta adictiva. La señal clínica aparece cuando el consumo empieza a gobernar decisiones, tiempo y prioridades, y continúa a pesar del daño.

    Esta guía reúne lo que necesitas para reconocer ese cambio: qué significa trastorno por uso de sustancias, cómo se diagnostica, qué factores aumentan el riesgo, qué ocurre en el cerebro y qué tratamientos tienen respaldo. Al final encontrarás rutas de orientación disponibles en Chile.

    TL;DR: La adicción es un patrón de consumo con pérdida de control y persistencia pese a consecuencias relevantes. El DSM-5-TR la ubica dentro del trastorno por uso de sustancias y gradúa su severidad. Surge por la interacción entre vulnerabilidad, aprendizaje, ambiente y cambios cerebrales. Es tratable, y la ayuda debe adaptarse a la sustancia, los riesgos y las metas de cada persona.

    ¿Qué es la adicción y qué significa trastorno por uso de sustancias?

    La adicción es la forma más grave de un patrón en el que una persona pierde capacidad para regular el consumo y sigue usando una sustancia aunque ya vea consecuencias en su salud, relaciones, estudios, trabajo o seguridad. En clínica se prefiere el término trastorno por uso de sustancias, porque describe un continuo que puede ser leve, moderado o grave.

    La definición sanitaria del CDC resume tres componentes: síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos, junto con la persistencia del consumo pese a problemas importantes. La American Psychiatric Association (2022) dejó atrás la antigua separación entre abuso y dependencia del DSM-IV y reunió ambos cuadros en un solo diagnóstico dimensional.

    TérminoQué describeQué no permite concluir por sí solo
    Uso o consumoContacto ocasional o repetido con una sustancia.No demuestra pérdida de control ni trastorno.
    Consumo de riesgo o perjudicialUn patrón que aumenta el peligro o ya produce daño.No define automáticamente la severidad DSM-5-TR.
    ToleranciaNecesidad de más cantidad para obtener un efecto similar, o menor efecto con la misma dosis.Puede aparecer durante un tratamiento médico bien indicado.
    Dependencia físicaAdaptación del organismo, con síntomas si la sustancia se reduce o suspende de forma brusca.No equivale por sí misma a adicción.
    Adicción o TUS gravePérdida de control, prioridad del consumo y persistencia pese al daño.No se diagnostica con una sola conducta ni con un examen de orina.

    La distinción importa mucho con opioides, benzodiacepinas y otros fármacos. El National Institute on Drug Abuse señala que la dependencia física puede aparecer aun cuando el medicamento se use según la indicación. Suspenderlo de golpe puede ser peligroso, por lo que el retiro debe planificarse con un profesional.

    ¿Cómo se diagnostica la adicción según el DSM-5-TR?

    El diagnóstico considera un patrón de síntomas durante un periodo de 12 meses. No depende de cuánto consume otra persona ni de si una sustancia es legal. Importan la pérdida de control, el deterioro, el riesgo y la respuesta del organismo. Una evaluación revisa once criterios, que pueden entenderse en cuatro grupos.

    1. Control cada vez menor

    • Consumir más cantidad o durante más tiempo de lo previsto.
    • Querer reducir o dejar el consumo y no conseguirlo en repetidos intentos.
    • Dedicar mucho tiempo a obtener la sustancia, consumirla o recuperarse de sus efectos.
    • Sentir craving: un deseo intenso o impulso por consumir.

    2. La vida cotidiana empieza a ceder espacio

    • Incumplir responsabilidades relevantes en el trabajo, los estudios o el hogar.
    • Mantener el consumo pese a conflictos sociales o interpersonales causados o empeorados por él.
    • Reducir o abandonar actividades sociales, laborales o recreativas importantes.

    3. Consumo que continúa frente al riesgo o el daño

    • Usar la sustancia repetidamente en situaciones físicamente peligrosas.
    • Seguir consumiendo aun sabiendo que existe un problema físico o psicológico relacionado.

    4. Adaptación fisiológica

    • Tolerancia.
    • Abstinencia, o consumo para aliviar o evitar sus síntomas.

    La gravedad se clasifica como leve con 2 o 3 criterios, moderada con 4 o 5 y grave con 6 o más (American Psychiatric Association, 2022). Tolerancia y abstinencia pueden no contar cuando aparecen durante un tratamiento médico correctamente supervisado. Para revisar el proceso con más detalle, consulta la guía de criterios DSM-5 para sustancias.

    Un cuestionario como AUDIT, DAST-10 o CRAFFT sirve para detectar riesgo y decidir si hace falta una evaluación completa. El diagnóstico se completa con entrevista, historia clínica, funcionamiento, riesgos actuales, otras condiciones de salud y, cuando corresponde, exámenes. La evaluación clínica de adicciones explica cómo se combinan esas fuentes.

    ¿Qué tipos de adicción a sustancias existen?

    El DSM-5-TR organiza los trastornos según la sustancia principal. La experiencia no es idéntica entre alcohol, cannabis, estimulantes o sedantes: cambian la intoxicación, la abstinencia, el riesgo de sobredosis y las opciones farmacológicas. También puede existir policonsumo, donde varias sustancias se alternan o mezclan.

    GrupoEjemplosAspectos que requieren atención
    AlcoholCerveza, vino, destiladosAbstinencia potencialmente grave, daño orgánico, accidentes y problemas sociales.
    CannabisMarihuana y productos con THCDificultades de memoria y motivación, ansiedad, deterioro funcional y abstinencia en algunos usuarios.
    EstimulantesCocaína, anfetaminas, metanfetaminaCraving intenso, alteraciones del sueño, síntomas cardiovasculares, paranoia o psicosis.
    OpioidesHeroína, fentanilo, analgésicos opioidesAlto riesgo de sobredosis y depresión respiratoria; existen medicamentos específicos para el tratamiento.
    Sedantes y ansiolíticosBenzodiacepinas y otros hipnóticosEl retiro brusco puede causar convulsiones u otras complicaciones; requiere supervisión médica.
    NicotinaCigarrillos, tabaco y otros productosDependencia frecuente, craving y recaídas; hay tratamientos conductuales y farmacológicos.
    Otras sustanciasAlucinógenos, inhalantes y sustancias desconocidasEl perfil de riesgo cambia según dosis, composición, vía y contexto.

    Si se combinan sustancias, el riesgo no es la simple suma de cada una. Alcohol con sedantes u opioides puede aumentar la depresión del sistema nervioso. La guía sobre policonsumo de drogas profundiza en las mezclas y sus señales. Para medicamentos ansiolíticos, revisa la guía clínica de benzodiacepinas.

    También se habla de adicciones conductuales. Conviene ser preciso: el DSM-5-TR reconoce el trastorno por juego de apuestas dentro de los trastornos adictivos, mientras la CIE-11 incluye además el trastorno por videojuegos. Usar mucho el teléfono, comprar o trabajar en exceso puede causar problemas, pero la palabra adicción no reemplaza una evaluación clínica.

    ¿Cuáles son las causas de la adicción?

    No existe una causa única. La adicción aparece cuando varias vulnerabilidades coinciden con exposición a una sustancia, aprendizaje de sus efectos y un entorno que facilita o mantiene el consumo. Dos personas pueden usar la misma droga y seguir trayectorias muy distintas.

    • Biología y genética: la heredabilidad aporta riesgo, pero no fija un destino. También influyen la respuesta al estrés y la sensibilidad a recompensa o castigo.
    • Edad y desarrollo: comenzar temprano amplía el tiempo de exposición y ocurre mientras maduran capacidades de planificación y control de impulsos.
    • Salud mental: depresión, trauma, bipolaridad, TDAH y otros problemas pueden coexistir. A veces la sustancia se usa para dormir, disminuir ansiedad o escapar de recuerdos, y luego empeora el cuadro.
    • Aprendizaje: el alivio rápido refuerza la repetición. Lugares, personas, horarios y emociones pueden convertirse en disparadores de craving.
    • Familia y comunidad: violencia, negligencia, presión de pares, disponibilidad, pobreza, estigma y barreras de tratamiento modifican el riesgo. Vínculos estables y acceso temprano a ayuda pueden proteger.
    • Propiedades de la sustancia: potencia, rapidez de llegada al cerebro, vía de administración, dosis y frecuencia cambian la probabilidad de intoxicación, dependencia y daño.

    Un estudio epidemiológico con 36.309 adultos de Estados Unidos encontró asociación entre el trastorno por uso de drogas y varios trastornos mentales, incluido estrés postraumático, depresión mayor, bipolaridad y algunos trastornos de personalidad (Grant et al., 2016). La asociación no dice qué apareció primero en cada caso. Sí indica que evaluar ambos lados suele ser necesario.

    ¿Qué ocurre en el cerebro durante una adicción?

    La adicción modifica sistemas de motivación, hábito, estrés y autocontrol. Eso ayuda a entender por qué el deseo puede sentirse urgente y por qué una promesa sincera de dejar el consumo no siempre basta. El cerebro conserva capacidad de cambio, pero necesita tiempo, nuevas experiencias y, con frecuencia, tratamiento.

    La revisión neurocircuital de Koob y Volkow (2016) describe un ciclo de tres etapas. No todas las personas recorren cada fase del mismo modo, y el modelo no borra la influencia de la historia personal o el ambiente. Sirve para ordenar mecanismos que se alimentan entre sí.

    EtapaQué predominaSistemas implicados
    Atracón o intoxicaciónRecompensa, saliencia y formación de hábitos.Ganglios basales, dopamina y péptidos opioides.
    Abstinencia o afecto negativoDisforia, irritabilidad, estrés y consumo para aliviar malestar.Amígdala extendida, menor función de recompensa y sistemas como CRF y dinorfina.
    Preocupación o anticipaciónCraving, atención capturada por señales y menor control ejecutivo.Corteza prefrontal, ínsula, glutamato y conexiones con los otros circuitos.

    Una revisión sobre recompensa y adicción explica una aparente paradoja: con la exposición repetida, la respuesta dopaminérgica al consumo puede atenuarse, mientras las señales asociadas a la droga siguen capturando atención y motivación (Volkow, Michaelides, & Baler, 2019). El resultado puede ser buscar con intensidad algo que ya produce menos placer.

    ¿Cuáles son las señales de que el consumo se volvió un problema?

    Una señal aislada no confirma una adicción. El patrón preocupa cuando varias conductas se repiten, aumentan o interfieren con áreas importantes. Mira el cambio respecto de la vida habitual de la persona, no una imagen estereotipada de cómo debería verse alguien con consumo problemático.

    • El consumo ocupa cada vez más tiempo mental o práctico.
    • Se necesita más cantidad, se consume antes de lo previsto o cuesta detenerse.
    • Hay intentos de reducir que duran poco o terminan en un retorno rápido al patrón anterior.
    • Aparecen ausencias, deudas, discusiones, accidentes o conductas que antes no eran habituales.
    • Se dejan hobbies, vínculos o responsabilidades para proteger el momento de consumo.
    • La sustancia se usa para aliviar abstinencia, ansiedad, insomnio, vergüenza o malestar producido por el propio consumo.
    • Se mezclan sustancias, se cambia la vía o se toman riesgos que aumentan la posibilidad de sobredosis.
    • La persona continúa aunque reconoce daño físico, emocional o interpersonal.

    Los exámenes biológicos detectan exposición dentro de una ventana, pero no muestran pérdida de control ni severidad. Los cuestionarios de cribado tampoco entregan un diagnóstico. Si quieres una primera orientación, la página de tests de adicciones gratuitos explica qué instrumento corresponde según edad y sustancia.

    ¿Qué tan frecuente es el trastorno por uso de sustancias?

    Las cifras cambian según país, sustancia, edad y definición. En Estados Unidos, Grant et al. (2016) estimaron que el trastorno por uso de drogas, sin contar alcohol ni tabaco, afectó al 3,9 % de los adultos durante el año previo y al 9,9 % alguna vez en la vida. Solo el 13,5 % de los casos del último año había recibido tratamiento.

    Los ritmos también varían. Un análisis de encuestas de salud mental en 25 países mostró que la transición hacia problemas suele concentrarse en los primeros años después del inicio, mientras la remisión puede tardar bastante más (Degenhardt et al., 2019). Por eso una señal temprana merece conversación, aunque todavía no exista un cuadro grave.

    No conviene trasladar esas cifras directamente a Chile. Para datos y acceso locales, revisa la guía de evaluación de drogas en Chile, que reúne recursos SENDA, atención para adultos y orientación para adolescentes.

    ¿Cómo se trata la adicción?

    El tratamiento se diseña según la sustancia, la gravedad, el riesgo médico, la salud mental, el apoyo disponible y las metas de la persona. No existe un programa único que funcione igual para todos. La OMS y la UNODC recomiendan atención ética, basada en evidencia y conectada con servicios de salud.

    Evaluación y seguridad primero

    La primera tarea es saber qué se consume, cuánto, con qué frecuencia y en qué combinación. También se revisan sobredosis previas, abstinencia, embarazo, enfermedades médicas, medicamentos, riesgo suicida, psicosis y red de apoyo. Alcohol, benzodiacepinas y otras sustancias pueden producir abstinencias que requieren manejo médico.

    Intervenciones psicológicas y sociales

    La entrevista motivacional ayuda a trabajar ambivalencia sin confrontación. La terapia cognitivo-conductual identifica disparadores, entrena respuestas al craving y organiza prevención de recaídas. El manejo de contingencias refuerza cambios observables. Según el caso se suman trabajo familiar, vivienda, empleo, apoyo entre pares y tratamiento de trauma u otros trastornos mentales.

    Medicamentos cuando la sustancia y el cuadro lo indican

    Existen medicamentos con respaldo para algunos trastornos, como alcohol, opioides y nicotina. No hay una pastilla general para todas las adicciones. En trastorno por consumo de alcohol, una revisión Cochrane de 21 ensayos y 4.746 participantes encontró que añadir tratamiento farmacológico a una intervención psicosocial probablemente reduce la proporción de personas con consumo intenso; la certeza fue moderada y los resultados no se aplican igual a todas las poblaciones (Minozzi et al., 2025).

    Atención ambulatoria o residencial

    Muchas personas se tratan de forma ambulatoria. La hospitalización o un programa residencial se considera cuando hay abstinencia complicada, riesgo vital, psicosis, falta de un entorno seguro o necesidades que no pueden cubrirse afuera. La intensidad puede cambiar durante el proceso. Internar por sí solo no reemplaza un plan terapéutico y de continuidad.

    ¿La recuperación significa no recaer nunca?

    La recuperación es un proceso con metas clínicas y personales: reducir riesgos, recuperar funcionamiento, mejorar salud y sostener cambios. Para algunas personas la meta es abstinencia; otras comienzan por disminuir consumo y daños mientras construyen condiciones para un cambio mayor. El plan debe ser seguro y revisarse con datos, no con castigo.

    Una recaída o un retorno puntual al consumo señala que el plan necesita ajuste. Puede requerir revisar disparadores, tratar dolor o insomnio, aumentar apoyo, cambiar medicación o elevar temporalmente el nivel de atención. El riesgo de sobredosis puede aumentar después de un periodo de abstinencia porque baja la tolerancia.

    La investigación internacional muestra que la remisión ocurre, aunque puede ser gradual (Degenhardt et al., 2019). La continuidad del tratamiento y la atención de necesidades médicas, psicológicas y sociales mejoran la posibilidad de sostener los cambios.

    ¿Cuándo pedir ayuda y dónde hacerlo en Chile?

    Conviene pedir una evaluación cuando el consumo genera dudas repetidas, intentos fallidos de reducir, síntomas de abstinencia, conflictos, deterioro del funcionamiento o conductas de riesgo. No hace falta esperar a perderlo todo. Una consulta temprana puede aclarar si existe un trastorno, qué riesgos son prioritarios y qué nivel de atención corresponde.

    1. Habla con un profesional de salud mental, médico o equipo de atención primaria. En Chile puedes consultar en tu CESFAM.
    2. Llama al Fono Drogas y Alcohol 1412 de SENDA. Es gratuito y confidencial, funciona las 24 horas y orienta tanto a la persona que consume como a familiares.
    3. Si hay inconsciencia, respiración lenta o ausente, convulsiones, confusión extrema, dolor de pecho, conducta violenta incontrolable o riesgo suicida, llama al SAMU 131 o acude a urgencias.
    4. No dejes sola a una persona inconsciente y no provoques el vómito. Si sabes qué tomó, cuánto y cuándo, entrega esa información al equipo de emergencia.

    Si te preocupa un hijo o familiar, describe hechos concretos y evita iniciar la conversación durante la intoxicación. Pregunta, escucha y acuerda el siguiente paso. La guía sobre cómo detectar consumo de drogas en un hijo incluye señales, límites y formas de acercarse sin convertir la charla en un interrogatorio.

    Preguntas frecuentes sobre la adicción

    ¿Qué es la adicción en palabras simples?

    Es un patrón en el que consumir una sustancia adquiere prioridad y resulta difícil detenerse, incluso cuando la persona reconoce consecuencias en su salud, vínculos o responsabilidades. La clínica habla de trastorno por uso de sustancias y lo clasifica por gravedad. No es una falta de carácter ni se define por una sola recaída.

    ¿Cómo saber si es consumo o adicción?

    Observa control, consecuencias y funcionamiento. Preocupa consumir más de lo planeado, fallar repetidamente al intentar reducir, dedicar demasiado tiempo a la sustancia y continuar pese al daño. Dos o más criterios DSM-5-TR en doce meses justifican una evaluación diagnóstica. Un test online puede orientar, pero no confirmar el trastorno.

    ¿Dependencia física y adicción son lo mismo?

    No. La dependencia física es una adaptación del organismo que puede causar abstinencia al suspender una sustancia. Puede aparecer con medicamentos prescritos y bien usados. La adicción añade pérdida de control, prioridad del consumo y persistencia pese a consecuencias. Nunca suspendas alcohol, benzodiacepinas u opioides de forma brusca sin orientación médica.

    ¿La adicción se puede tratar?

    Sí. El tratamiento puede combinar psicoterapia, medicamentos para sustancias específicas, manejo médico, apoyo familiar y cambios sociales. La elección depende del riesgo y las necesidades de la persona. La recuperación puede tener avances y retrocesos; un retorno al consumo pide revisar el plan, no concluir que toda ayuda fracasó.

    ¿Qué sustancias pueden causar adicción?

    Alcohol, nicotina, cannabis, opioides, estimulantes, sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, inhalantes y otras sustancias pueden asociarse a un trastorno. El riesgo y la abstinencia cambian entre grupos. También existen adicciones conductuales reconocidas, como el juego de apuestas. Cada cuadro requiere evaluación y tratamiento específicos.

    ¿Una persona puede recuperarse sin internarse?

    Sí. Muchos tratamientos eficaces son ambulatorios y permiten mantener actividades diarias. La atención residencial u hospitalaria se reserva para necesidades que requieren más estructura o seguridad, como abstinencia complicada, riesgo médico, psicosis o falta de un entorno seguro. La decisión debe basarse en evaluación clínica, no en castigo.

    Entender el problema permite elegir el siguiente paso

    Saber qué es la adicción cambia la pregunta. En vez de discutir si alguien tiene suficiente voluntad, conviene mirar qué sustancia usa, cuánto control ha perdido, qué daños aparecen y qué apoyo necesita ahora. Ese análisis puede mostrar un consumo de riesgo, un trastorno leve que aún pasa inadvertido o una urgencia que no debe esperar.

    Si tu consumo, o el de alguien cercano, está afectando la vida diaria, puedes agendar una orientación en Terapia Online Chile. La primera meta es ordenar la situación con respeto, evaluar riesgos y definir una ruta realista de ayuda.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing.

    Degenhardt, L., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder: Findings from the World Mental Health Surveys. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Grant, B. F., Saha, T. D., Ruan, W. J., Goldstein, R. B., Chou, S. P., Jung, J., Zhang, H., Smith, S. M., Pickering, R. P., Huang, B., & Hasin, D. S. (2016). Epidemiology of DSM-5 drug use disorder: Results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions-III. JAMA Psychiatry, 73(1), 39-47. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2015.2132

    Koob, G. F., & Volkow, N. D. (2016). Neurobiology of addiction: A neurocircuitry analysis. The Lancet Psychiatry, 3(8), 760-773. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)00104-8

    Minozzi, S., La Rosa, G. R. M., Salis, F., Camposeragna, A., Saulle, R., Leggio, L., & Agabio, R. (2025). Combined pharmacological and psychosocial interventions for alcohol use disorder. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2025(3), CD015673. https://doi.org/10.1002/14651858.CD015673.pub2

    United Nations Office on Drugs and Crime, & World Health Organization. (2020). International standards for the treatment of drug use disorders: Revised edition incorporating results of field-testing. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/international-standards-for-the-treatment-of-drug-use-disorders

    Volkow, N. D., Koob, G. F., & McLellan, A. T. (2016). Neurobiologic advances from the brain disease model of addiction. New England Journal of Medicine, 374(4), 363-371. https://doi.org/10.1056/NEJMra1511480

    Volkow, N. D., Michaelides, M., & Baler, R. (2019). The neuroscience of drug reward and addiction. Physiological Reviews, 99(4), 2115-2140. https://doi.org/10.1152/physrev.00014.2018

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.