Etiqueta: adolescentes

  • Tests de Ansiedad Social en PDF: Recursos para evaluación en adultos y adolescentes

    Tests de Ansiedad Social en PDF: Recursos para evaluación en adultos y adolescentes

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Buscas un test de ansiedad social en PDF y terminas encontrando cuestionarios genéricos de “ansiedad” que no dicen nada sobre ansiedad social específicamente. O tests sin instrucciones de puntuación, sin puntos de corte, sin referencia a ningún autor real.

    Esta página es diferente, y conviene que sea clara desde la primera línea: ninguno de estos tests se reparte como PDF gratuito. El SPIN, el SPS, el SIAS, el SAS-A y el SPAI-C tienen autor y derechos vivos; los que circulan por ahí en PDF suelen ser copias subidas sin permiso, a menudo con ítems mal traducidos y sin la hoja de corrección. Lo que sí encontrarás aquí: el SPIN para responder online con corrección automática, y la vía legítima para conseguir cada instrumento, que está al final.

    Reúne los instrumentos que usamos los psicólogos clínicos para evaluar la ansiedad social, separados por edad: una sección para adultos y otra para adolescentes. Cada escala incluye descripción, instrucciones de puntuación y los cortes publicados en la literatura científica.

    Y si quieres empezar ahora mismo: más abajo encontrarás el SPIN (Social Phobia Inventory), un test de 17 preguntas que puedes completar directamente en esta página, en menos de 3 minutos. Antes de llegar al test vale la pena entender qué mide y qué quiere decir tu resultado.


    TL;DR: Los tests de ansiedad social más utilizados en clínica son el SPIN (17 ítems, adultos), el SPS y SIAS (20 ítems cada uno, adultos) y el SAS-A (22 ítems, adolescentes de 11 a 18 años). Todos son instrumentos de cribado, no de diagnóstico: un puntaje elevado indica que vale la pena consultar a un psicólogo, pero no reemplaza ninguna evaluación clínica.


    ¿Qué es la ansiedad social y por qué evaluarla?

    La ansiedad social es el miedo marcado y persistente a situaciones donde la persona puede ser observada o juzgada por otros: hablar frente a un grupo, conocer gente nueva, comer delante de compañeros de trabajo, firmar un documento con alguien mirando. El núcleo del problema no es la situación en sí, sino el temor a la evaluación negativa, a hacer el ridículo o a actuar de un modo que provoque rechazo (Clark & Beck, 2010).

    Eso no es timidez.

    La timidez genera algo de incomodidad ante lo desconocido, pero pasa. La ansiedad social clínica no pasa sola. Afecta aproximadamente al 13% de los adultos a lo largo de la vida (Szuhany & Simon, 2022) y su edad media de inicio son los 13 años. Sin tratamiento, la recuperación a 12 años oscila entre el 37 y el 58%; muchas personas pasan décadas atribuyendo lo que sienten a “ser tímidas por naturaleza” sin saber que existe un nombre para ello y que hay tratamiento efectivo.

    Evaluar sirve para romper ese ciclo. Saber si lo que sientes tiene nombre, qué tan intenso es y cuándo conviene buscar ayuda es el primer paso concreto.

    [EXPERIENCIA: En consulta veo frecuentemente personas que llevan años evitando situaciones sociales clave, como pedir un aumento, hablar en reuniones o simplemente salir con amigos, sin saber que lo que viven tiene tratamiento con muy buen respaldo.]

    Los cuatro mecanismos que mantienen el ciclo, según Clark & Beck (2010), son: los pensamientos automáticos negativos (“todos notarán que estoy nervioso”), la atención autofocalizada en señales internas como el rubor o las palpitaciones, la rumia post-evento donde la persona repasa mentalmente todo lo que salió mal, y las conductas de seguridad que paradójicamente impiden aprender que la situación era más segura de lo que parecía.

    Conocer estos mecanismos ayuda a entender qué miden los tests a continuación, y por qué los resultados tienen sentido clínico.

    Tests de Ansiedad Social para Adultos

    SPIN: el test de ansiedad social más usado en clínica

    El Social Phobia Inventory (SPIN) fue desarrollado por Connor et al. (2000) y es el instrumento de cribado más utilizado en investigación y práctica clínica para la ansiedad social en adultos. Tiene validaciones en español para España, México y Chile, con propiedades psicométricas comparables a las de la versión original.

    Qué mide: 17 afirmaciones agrupadas en tres áreas: miedo a la evaluación negativa (6 ítems), evitación de situaciones sociales (7 ítems) y malestar físico ante situaciones sociales como rubor, temblores o palpitaciones (4 ítems).

    Cómo se puntúa: Cada ítem se responde en una escala de 0 (nada) a 4 (extremadamente). No hay ítems inversos. El puntaje total va de 0 a 68.

    Puntos de corte:

    Puntaje Interpretación
    0 a 18 Sin indicadores de ansiedad social clínica
    19 a 29 Ansiedad social leve
    30 a 39 Ansiedad social moderada
    40 a 49 Ansiedad social severa
    50 o más Ansiedad social muy severa

    El punto de corte de 19 distingue a personas con y sin trastorno de ansiedad social con buena sensibilidad y especificidad (Connor et al., 2000). Existe también una versión de 3 ítems (Mini-SPIN) para cribado rápido, con punto de corte en 6.

    Uso: Libre para clínica e investigación.

    Más abajo puedes completar el SPIN directamente en esta página.


    SPS y SIAS: distinguir el miedo a actuar del miedo a interactuar

    Estas dos escalas de Mattick y Clarke (1998) se usan juntas porque miden dos dimensiones distintas de la ansiedad social que no siempre se presentan con la misma intensidad en la misma persona.

    SPS (Social Phobia Scale): mide el miedo a ser observado mientras realizas actividades cotidianas: escribir, comer, caminar o hablar frente a otros. El eje central es la actuación, el “¿qué pasa cuando otros me ven hacer algo?” 20 ítems, Likert 0-4. Rango: 0-80. Punto de corte: 20 o más.

    SIAS (Social Interaction Anxiety Scale): mide el miedo y el malestar en situaciones de interacción social activa: conversaciones, conocer personas, participar en un grupo. El eje central es la relación, el “¿qué pasa cuando tengo que relacionarme con otros?” 20 ítems, Likert 0-4 (con 5 ítems inversos: 5, 9, 11, 15 y 20, que se recodifican antes de sumar). Rango: 0-80. Punto de corte: 34 o más.

    Usarlas juntas orienta el tratamiento de un modo que el SPIN solo no puede: si la persona punta alto en SPS pero bajo en SIAS, el trabajo de exposición se enfocará en situaciones de actuación. Si es al revés, en situaciones de interacción. Si punta alto en ambas, el TAS es más generalizado.

    Uso: Libre para clínica e investigación.


    Con esto ya tienes el contexto para interpretar bien tu resultado. Completa el SPIN aquí:


    Test SPIN: ¿Cuánta ansiedad social tienes?

    El Social Phobia Inventory (SPIN) es el test de ansiedad social más utilizado en clínica. Son 17 afirmaciones. Elige la opción que mejor describe cómo te has sentido en la última semana.

    0 = Nada  |  1 = Un poco  |  2 = Moderadamente  |  3 = Bastante  |  4 = Extremadamente

    1. Me da miedo que personas con autoridad me causen problemas.

    2. Me molesta que me vean sonrojar.

    3. Las fiestas y reuniones sociales me asustan.

    4. Evito hablar con personas que no conozco.

    5. Me asusta mucho que me critiquen.

    6. Por miedo a la vergüenza evito hacer algunas cosas o hablar con ciertas personas.

    7. Sudar frente a otras personas me genera angustia.

    8. Evito asistir a fiestas.

    9. Evito las actividades en las que soy el centro de atención.

    10. Hablar con personas que no conozco me genera miedo.

    11. Evito tener que dar discursos o hacer presentaciones.

    12. Haría cualquier cosa para evitar que me critiquen.

    13. Cuando estoy con personas que no conozco, los latidos de mi corazón se aceleran.

    14. Tengo miedo de hacer cosas cuando alguien me puede estar mirando.

    15. El quedar en ridículo o avergonzarme delante de otros está entre mis peores temores.

    16. Evito hablar con personas que tienen autoridad.

    17. Me tiemblan las manos o el cuerpo cuando tengo que hacer algo delante de otras personas.


    Importante: Este test es un instrumento de cribado basado en el Social Phobia Inventory (SPIN) de Connor et al. (2000), validado en español para adultos. No es un diagnóstico. Un puntaje elevado indica que puede valer la pena una conversación con un psicólogo, pero solo la evaluación clínica confirma si hay un trastorno de ansiedad social. Si el resultado te genera dudas, consultar es siempre la mejor opción.

    Agendar una consulta


    Tests de Ansiedad Social para Adolescentes

    La ansiedad social en adolescentes no se ve igual que en adultos. Los miedos se organizan alrededor de los pares, del rendimiento frente al grupo en el colegio y del rechazo social en una etapa en que la identidad se está construyendo. Por eso los tests de adultos no ajustan bien para esta edad.

    Si no se detecta y trata a tiempo, la ansiedad social en la adolescencia sigue un curso crónico con consecuencias reales: mayor riesgo de fracaso escolar, dificultades laborales en la adultez, aislamiento progresivo y, frecuentemente, depresión mayor posterior (Clark & Beck, 2010). El inicio promedio son los 13 años, y la brecha media entre el comienzo de los síntomas y la primera consulta profesional es de 16 años. Eso es mucho tiempo.


    SAS-A: el instrumento de referencia para adolescentes

    El Social Anxiety Scale for Adolescents (SAS-A), desarrollado por La Greca y Lopez (1998), es el instrumento con mayor respaldo para evaluar la ansiedad social entre los 11 y los 18 años. Se ha estudiado en adolescentes españoles (Inglés et al., 2010) y su equivalencia de medida entre poblaciones española, estadounidense y china se comprobó después (Torregrosa et al., 2022, de acceso abierto en Psicothema).

    Estructura: 22 ítems en total: 18 se puntúan y 4 son ítems de relleno sobre relaciones positivas con pares que no se suman. Respuesta en Likert 1-5 (1 = Nada en absoluto; 5 = Todo el tiempo).

    Tres subescalas:

    • FNE (Miedo a la Evaluación Negativa, 8 ítems): preocupación por el juicio negativo de los compañeros. Ej.: “Me preocupa lo que mis compañeros piensen de mí.”
    • SAD-New (Evitación/Malestar en Situaciones Nuevas, 6 ítems): malestar al conocer gente nueva o en situaciones sociales desconocidas.
    • SAD-General (Evitación/Malestar General, 6 ítems): evitación de compañeros y situaciones sociales habituales.

    Puntuación: Suma de los 18 ítems puntuados. Rango: 18 a 90.

    Punto de corte: En validaciones españolas, una puntuación de 56 o más (un desvío estándar por encima de la media de ~43) indica un nivel clínicamente elevado. Los puntos de corte varían según la validación regional: conviene usar el estudio de referencia que corresponda a la población evaluada.

    Uso: Libre para investigación y clínica.


    SPAI-C: para niños de 8 a 14 años

    El SPAI-C (Beidel, Turner & Morris, 1995) está diseñado específicamente para niños y adolescentes de 8 a 14 años. 26 ítems en escala de 3 puntos (0-2). Rango total: 0-52. Punto de corte: 18 o más indica presencia significativa de ansiedad social.

    Hay una diferencia importante respecto al SAS-A: el SPAI-C está bajo derechos de Multi-Health Systems (MHS) y no es de distribución libre. Para uso clínico se requiere autorización del editor. Si la situación lo requiere (por ejemplo, cuando el niño evaluado tiene menos de 11 años y el SAS-A no aplica), es el instrumento que hay que solicitar por los canales oficiales.

    ¿Se pueden descargar estos tests en PDF?

    La respuesta corta es no, y vale la pena explicar por qué, porque es la duda con la que llega casi todo el mundo a esta página. Un cuestionario psicométrico no es un formulario: es material con autoría, con una traducción concreta que fue la que se validó y con una hoja de corrección que le da sentido al puntaje. Repartirlo en PDF sin permiso no solo infringe los derechos de quien lo creó; además hace circular versiones que ya no miden lo que dicen medir.

    Así se consigue cada uno por la vía que corresponde (comprobado en agosto de 2026):

    Instrumento Quién tiene los derechos Cómo se accede
    SPIN (adultos) Connor, Davidson y cols., Duke University El artículo original de Connor et al. (2000) es de acceso libre en Cambridge Core y explica la construcción y los cortes, aunque no incluye la lista de ítems. El permiso de uso se pide a los autores. Puedes responderlo online aquí mismo, más arriba.
    SPS y SIAS (adultos) Mattick y Clarke (1998) Los ítems se publicaron en el apéndice de su artículo en Behaviour Research and Therapy, que es de suscripción. Se consulta por biblioteca universitaria o acceso institucional.
    SAS-A (11 a 18 años) Annette M. La Greca, University of Miami Libre para uso clínico e investigación, pero se solicita a la autora, que es quien entrega la versión vigente y sus instrucciones.
    SPAI-C (8 a 14 años) Multi-Health Systems (MHS) Instrumento comercial: se compra al editor y su uso exige cualificación profesional.

    Si lo que necesitas es un resultado hoy, sin trámites, el camino es el SPIN de esta página: se responde en tres minutos y se corrige solo. Y si buscas la escala que aplica el clínico en la entrevista, tenemos una guía aparte de la escala de Liebowitz (LSAS).

    Cómo interpretar los resultados: screening frente a diagnóstico

    Todos los tests de esta página son instrumentos de cribado. Detectan señales que pueden indicar un problema, pero no confirman un diagnóstico.

    Un puntaje elevado en el SPIN o el SAS-A no significa que tengas (o que tu hijo o paciente tenga) un trastorno de ansiedad social. Significa que los síntomas que describes superan el umbral donde habitualmente vale la pena hablar con un psicólogo. La evaluación clínica es la que confirma si hay un trastorno, descarta otras causas posibles y diseña un plan de trabajo.

    Lo mismo al revés: un puntaje bajo no descarta el problema si en la vida cotidiana la ansiedad social genera malestar real o limita actividades importantes. La entrevista clínica considera el contexto, la historia y el impacto real en la vida de la persona, cosas que ningún cuestionario puede capturar solo.

    Un test es una fotografía de un síntoma. Una evaluación clínica es una conversación.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    El TAS tiene muy buenas tasas de respuesta al tratamiento. La terapia cognitivo-conductual es la intervención con más respaldo: un meta-análisis de 92 estudios publicado en 2025 encontró que el protocolo de Clark y Wells alcanzó el mayor tamaño de efecto de todas las psicoterapias evaluadas (SMD: 1.42), y los beneficios se mantienen hasta 12 meses después de terminar el tratamiento (Szuhany & Simon, 2022). Las intervenciones basadas en exposición mostraron los efectos más potentes: Hedges g = 0.78 frente a los controles (Sun et al., 2025).

    Busca consulta si:

    • La ansiedad social te lleva a evitar situaciones que quisieras enfrentar: reuniones, presentaciones, citas, clases, entrevistas de trabajo.
    • El miedo a cómo te perciben los demás ocupa tiempo y energía mental antes, durante o después de cada situación social.
    • Tienes síntomas físicos frecuentes en situaciones sociales: rubor, temblores, palpitaciones, sudoración excesiva.
    • En un adolescente: evitación escolar, rechazo sistemático a actividades grupales, quejas físicas recurrentes justo antes de situaciones sociales.

    No es necesario esperar a que el problema sea grave para consultar. El TAS que se detecta temprano responde mejor al tratamiento, con menos desgaste acumulado.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es el mejor test para ansiedad social?

    Para adultos, el SPIN es el más utilizado en clínica e investigación, con validación en múltiples países hispanohablantes y puntos de corte bien documentados. Para adolescentes de 11 a 18 años, el SAS-A es la opción con mayor respaldo y libre distribución. Ninguno reemplaza la evaluación clínica, pero son buenos puntos de partida.

    ¿El test de ansiedad social sirve para niños?

    Depende de la edad. El SAS-A está validado para adolescentes de 11 a 18 años. Para niños de 8 a 14 años, el SPAI-C es el instrumento específico, aunque requiere autorización del editor. El SPIN está pensado para adultos. Usar una escala de adultos con un niño puede distorsionar los resultados.

    ¿Qué diferencia hay entre ansiedad social y timidez?

    La timidez genera incomodidad ante lo desconocido pero no interfiere significativamente en la vida cotidiana. La ansiedad social clínica implica evitación frecuente, malestar que dura meses o años y deterioro real en el trabajo, los estudios o las relaciones. La timidez suele disminuir con la exposición; la ansiedad social clínica tiende a mantenerse sin intervención.

    ¿Puedo aplicar estos tests yo solo o necesito un psicólogo?

    Puedes hacer los tests por tu cuenta para tener una primera orientación. La interpretación de un puntaje elevado se hace mejor con un psicólogo, que puede revisar el contexto, hacer preguntas de seguimiento y descartar otras causas. Los tests son un punto de partida, no un dictamen.

    ¿Cuándo la ansiedad social necesita tratamiento?

    Cuando genera evitación de situaciones que te importan, cuando el miedo a la evaluación de los demás ocupa espacio mental significativo antes o después de cada interacción, cuando hay síntomas físicos frecuentes en situaciones sociales, o cuando el impacto en el trabajo, los estudios o las relaciones es relevante. No es necesario esperar a que el problema sea grave para consultar.

    ¿El SPIN es válido en español?

    Sí. El SPIN cuenta con validaciones en español para España, México y Chile, con propiedades psicométricas comparables a la versión original en inglés. Es una opción confiable para hispanohablantes en contexto clínico y de investigación.

    Lo siguiente depende de ti

    Un puntaje en un test no define quién eres ni hasta dónde puedes llegar. Lo que sí hace es darte información concreta para tomar una decisión.

    Si el resultado te genera dudas, si quieres entender mejor lo que está pasando o si estás buscando evaluación o terapia, estoy disponible para una consulta. Trabajamos desde un enfoque cognitivo-conductual, con el mismo respaldo científico que respalda estos instrumentos.

    Agendar una consulta

    Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Escrito por Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico | Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) | Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia. Toda la información de este artículo está basada en literatura científica revisada por pares y en la experiencia clínica directa con pacientes.

    Referencias

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2024). Cognitive therapy of depression (2.a ed.). Guilford Press.

    Beidel, D. C., Turner, S. M., & Morris, T. L. (1995). A new inventory to assess childhood social anxiety and phobia: The Social Phobia and Anxiety Inventory for Children. Psychological Assessment, 7(1), 73-79. https://doi.org/10.1037/1040-3590.7.1.73

    Clark, D. M., & Beck, A. T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. Guilford Press.

    Connor, K. M., Davidson, J. R. T., Churchill, L. E., Sherwood, A., Weisler, R. H., & Foa, E. (2000). Psychometric properties of the Social Phobia Inventory (SPIN): New self-rating scale. British Journal of Psychiatry, 176(4), 379-386. https://doi.org/10.1192/bjp.176.4.379

    Inglés, C. J., La Greca, A. M., Marzo, J. C., García-López, L. J., & García-Fernández, J. M. (2010). Social Anxiety Scale for Adolescents: Factorial invariance and latent mean differences across gender and age in Spanish adolescents. Journal of Anxiety Disorders, 24(8), 847-855. https://doi.org/10.1016/j.janxdis.2010.06.007

    La Greca, A. M., & Lopez, N. (1998). Social anxiety among adolescents: Linkages with peer relations and friendships. Journal of Abnormal Child Psychology, 26(2), 83-94. https://doi.org/10.1023/a:1022684520514

    Leichsenring, F., & Leweke, F. (2017). Social anxiety disorder. New England Journal of Medicine, 376(23), 2255-2264. https://doi.org/10.1056/NEJMcp1614701

    Mattick, R. P., & Clarke, J. C. (1998). Development and validation of measures of social phobia scrutiny fear and social interaction anxiety. Behaviour Research and Therapy, 36(4), 455-470. https://doi.org/10.1016/S0005-7967(97)10031-6

    Penninx, B. W., Pine, D. S., Holmes, E. A., & Reif, A. (2021). Anxiety disorders. Lancet, 397(10277), 914-927. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)00359-7

    Ruiz, M. A., Díaz, M. I., & Villalobos, A. (2012). Manual de técnicas de intervención cognitivo-conductuales. Desclée de Brouwer.

    Sun, L., Dai, X., Zhu, S., Liu, Z., & Zhongming, Z. (2025). Psychotherapies for social anxiety disorder in adults: A systematic review and Bayesian network meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 371, 1-11. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.02.092

    Szuhany, K. L., & Simon, N. M. (2022). Anxiety disorders: A review. JAMA, 328(24), 2431-2445. https://doi.org/10.1001/jama.2022.22744

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2.a ed.). Guilford Press.

    Torregrosa, M. S., Gómez-Núñez, M. I., Sanmartín, R., García-Fernández, J. M., La Greca, A. M., Zhou, X., Redondo, J., & Inglés, C. J. (2022). Measurement invariance and latent mean differences between American, Spanish and Chinese adolescents using the Social Anxiety Scale for Adolescents (SAS-A). Psicothema, 34(1), 126-133. https://doi.org/10.7334/psicothema2021.42

    Xiong, Y., Xiao, N., Ding, X., Zhang, J., & Luo, H. (2026). Comparative effectiveness of non-pharmacological interventions for social anxiety disorder in adults: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology, 17, 1787151. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2026.1787151

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test CRAFFT para Adolescentes: Detección del consumo de drogas. Descarga el PDF y guía de aplicación

    Test CRAFFT para Adolescentes: Detección del consumo de drogas. Descarga el PDF y guía de aplicación

    Por Terapia Online Chile

    El Test de CRAFFT PDF permite hacer un cribado breve del consumo de alcohol, cannabis y otras drogas en adolescentes. Aquí puedes descargar la versión 2.1 oficial en español latinoamericano, revisar cómo se puntúa y entender qué hacer después. El cuestionario orienta una conversación clínica; por sí solo no confirma una adicción.

    Si necesitas el formulario ahora, puedes [ir directo a las descargas oficiales](#descargar-test-crafft-pdf). El resto de esta guía explica qué versión elegir y cómo evitar los dos errores más comunes: aplicarlo sin privacidad e interpretar el puntaje como si fuera un diagnóstico.

    Respuesta corta: CRAFFT 2.1 es una herramienta de cribado para jóvenes de 12 a 21 años. Tiene preguntas iniciales sobre días de consumo y seis áreas de riesgo. Cada respuesta afirmativa de la segunda parte suma un punto. Un resultado de 2 o más, junto con consumo en el último año, indica que hace falta ampliar la evaluación (Knight, 2021).

    Si buscabas un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, CRAFFT es la opción específica para población adolescente. El enlace debe llevar al formulario oficial y no a una copia sin fuente, porque el orden de las preguntas, la atribución y el salto lógico forman parte del instrumento.

    ¿Qué es el test CRAFFT y qué detecta?

    CRAFFT es un cuestionario breve creado para identificar consumo de sustancias, situaciones de conducción o traslado inseguro y posible trastorno por consumo en adolescentes y jóvenes. El manual oficial CRAFFT 2.1 lo recomienda para edades de 12 a 21 años y lo ubica dentro del cribado universal en salud (Knight, 2021).

    El acrónimo viene de seis palabras en inglés: Car, Relax, Alone, Forget, Family/Friends y Trouble. En español, esas áreas corresponden a vehículo, relajarse, consumir a solas, olvidar, recibir observaciones de familiares o amigos y tener problemas relacionados con el consumo.

    Conviene separar dos ideas desde el principio:

    • Cribado: detecta señales que justifican una conversación o evaluación más profunda.
    • Diagnóstico: requiere entrevista clínica, criterios vigentes, funcionamiento cotidiano, patrón de consumo, salud mental y riesgos.

    Por eso un puntaje alto no equivale a “tener una adicción”. Tampoco un puntaje bajo descarta por completo un problema si hubo miedo a responder, poca privacidad o subregistro. La validez predictiva estudiada durante tres años muestra que CRAFFT ayuda a anticipar qué jóvenes pueden necesitar seguimiento, pero su función sigue siendo orientar el siguiente paso (Shenoi et al., 2019).

    ¿Para qué edad sirve el test de consumo de drogas en adolescentes?

    La versión internacional fue diseñada para jóvenes de 12 a 21 años. En Chile, las orientaciones técnicas de MINSAL y SENDA incorporan CRAFFT dentro de la atención de adolescentes y la detección temprana del consumo de alcohol y otras drogas (Ministerio de Salud, 2015).

    La edad importa porque el mismo puntaje no se comporta igual en todas las etapas. El manual señala que en menores de 18 años el corte habitual es 2, mientras que algunos estudios con adultos jóvenes han encontrado puntos óptimos más altos. Aplicar el instrumento fuera de su población sin revisar la evidencia puede aumentar falsos positivos o dejar riesgos fuera de vista.

    La escala de consumo de drogas también debe corresponder al foco. CRAFFT incluye alcohol, cannabis y otras sustancias, además de la seguridad al viajar o conducir. Para una evaluación adulta de drogas distintas del alcohol existen alternativas como DAST-10; la guía de DAST-10 y CRAFFT por edad explica esa diferencia.

    ¿Qué versión del CRAFFT 2.1 conviene descargar?

    CRAFFT 2.1 tiene una versión autoadministrada y una entrevista para el profesional. Ambas conservan el mismo propósito, pero cambian la forma de responder. La elección depende del contexto, no de cuál parezca más rápida.

    Versión Quién responde o aplica Cuándo resulta útil Cuidado principal
    Autoadministrada El adolescente responde en papel o dispositivo Sala de espera, control preventivo o evaluación inicial Debe completarse fuera de la vista de padres o acompañantes
    Entrevista clínica Un profesional formula las preguntas Cuando se necesita aclarar respuestas y asegurar comprensión Explicar confidencialidad y sus límites antes de comenzar
    CRAFFT 2.1+N Añade cribado de nicotina Cuando también se evaluarán tabaco, vapeo o nicotina Usar el manual y la versión oficial correspondiente

    El manual informa que los adolescentes suelen sentirse más cómodos y responder con mayor honestidad en el formato autoadministrado. Eso no vuelve innecesaria la conversación posterior. Un formulario privado puede mejorar la detección; la devolución clínica permite entender lo que hay detrás de cada respuesta.

    ¿Cómo se aplica el Test de CRAFFT paso a paso?

    La aplicación comienza con tres preguntas de frecuencia sobre los últimos 12 meses. Si las tres respuestas indican cero días de consumo, se formula solo la pregunta de seguridad vinculada a viajar en un vehículo. Si hubo uno o más días de consumo en cualquiera de esas categorías, se aplican las seis preguntas CRAFFT de la segunda parte (Knight, 2021).

    Una secuencia práctica es esta:

    1. Explica que el cuestionario se aplica de forma rutinaria y no como castigo.
    2. Aclara qué información será confidencial y en qué situaciones de seguridad habría que compartir algo.
    3. Permite que el adolescente responda sin que otras personas vean sus respuestas.
    4. Sigue el salto lógico de la Parte A sin omitir ni alterar preguntas.
    5. Suma solo las respuestas afirmativas de la Parte B.
    6. Revisa el resultado junto con la frecuencia de consumo y la pregunta de vehículo.
    7. Acuerda una intervención, seguimiento o derivación según el riesgo.

    La guía chilena describe un uso parecido: evaluación inicial, intervención motivacional y referencia asistida cuando corresponda. Su foco es mantener una relación colaborativa con el adolescente, no obtener una confesión (Ministerio de Salud, 2015).

    En una evaluación, la calidad de las respuestas suele mejorar cuando el encuadre de privacidad se explica antes y con palabras concretas. El adolescente necesita saber qué ocurrirá con la información, no recibir una promesa vaga.

    ¿Cómo se puntúa e interpreta el CRAFFT?

    El puntaje se calcula con las seis preguntas de la Parte B. Cada respuesta “sí” suma un punto, por lo que el total va de 0 a 6. La frecuencia declarada en la Parte A no se suma al total, pero sí cambia la ruta de aplicación y la clasificación del riesgo (Knight, 2021).

    Resultado combinado Lectura orientativa Acción clínica habitual
    Sin consumo en 12 meses y puntaje 0 Riesgo bajo Reforzar la decisión de no consumir y conversar sobre seguridad vial
    Sin consumo propio, pero respuesta positiva en vehículo Riesgo medio por seguridad Dar consejo breve y acordar un plan de transporte seguro
    Consumo en 12 meses y puntaje 0 o 1 Riesgo medio Consejo breve, revisar el contexto y considerar seguimiento
    Consumo en 12 meses y puntaje 2 o más Riesgo alto Ampliar evaluación, intervenir y valorar derivación a tratamiento

    En la validación original, el corte de 2 mostró un equilibrio útil entre sensibilidad y especificidad. Un estudio posterior frente a criterios DSM-5 volvió a encontrar que 2 era el punto más útil en adolescentes para decidir quién necesitaba evaluación adicional (Mitchell et al., 2014).

    También existe evidencia en población hispanohablante. Una validación española con 312 adolescentes informó sensibilidad de 74,4% y especificidad de 96,4% (Rial et al., 2019). En una muestra adolescente de bajos recursos de Argentina, la sensibilidad fue 93,4% y la especificidad 72,5% (Colica et al., 2019). Las diferencias recuerdan que el rendimiento cambia con la población y el contexto.

    Guarda esta idea para la devolución: el corte organiza decisiones, no define una identidad. Dos jóvenes con el mismo total pueden tener riesgos muy distintos según la sustancia, la frecuencia, la conducción, el funcionamiento escolar, la salud mental o el apoyo familiar.

    ¿Qué significa un resultado positivo en CRAFFT?

    Un resultado positivo señala que la evaluación debe continuar. En las orientaciones MINSAL, un puntaje de 2 o más se considera alto riesgo y justifica confirmación diagnóstica, intervención motivacional y una eventual derivación asistida (Ministerio de Salud, 2015).

    La urgencia no depende solo del número. Conviene preguntar por:

    • sustancia, cantidad, frecuencia y vía de consumo;
    • edad de inicio y cambios recientes;
    • conducción o traslados con alguien bajo efectos;
    • accidentes, peleas, problemas escolares o legales;
    • pérdida de control, abstinencia o consumo a solas;
    • depresión, ansiedad, trauma, TDAH, ideas suicidas y otros riesgos;
    • disposición del adolescente y apoyos disponibles.

    Actuar temprano tiene sentido. Un estudio sobre transición hacia trastornos por uso de drogas encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Un ensayo de cribado e intervención breve computarizada observó retraso en el inicio del consumo, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019).

    La evidencia tampoco permite exagerar. La USPSTF concluyó que los datos eran insuficientes para estimar el beneficio neto del cribado de drogas en adolescentes de 12 a 17 años, mientras que la Academia Americana de Pediatría y programas SBIRT recomiendan su uso. Esa tensión se resuelve con una práctica prudente: cribar solo cuando existe capacidad de conversar, evaluar y ofrecer ayuda si aparece riesgo.

    ¿Cómo proteger la privacidad al aplicar CRAFFT?

    La privacidad forma parte de la calidad del instrumento. El manual recomienda que las respuestas no queden a la vista de padres o acompañantes y que la entrevista clínica se realice en un espacio privado. También sugiere explicar que la confidencialidad puede tener límites ante un peligro inmediato (Knight, 2021).

    Con adolescentes, una frase vaga como “esto es confidencial” puede generar desconfianza si luego aparece una excepción. Resulta más claro explicar antes qué se mantiene privado, qué situaciones obligan a actuar por seguridad y cómo se conversará cualquier información que deba compartirse.

    En Chile, la aplicación debe ajustarse a la normativa local, al contexto asistencial y a los deberes de protección de niños, niñas y adolescentes. El puntaje aislado no decide por sí solo qué se comunica. La evaluación completa y el juicio clínico determinan el plan.

    Test de CRAFFT PDF: descarga oficial en español

    Boston Children’s Hospital publica el cuestionario CRAFFT 2.1 en español latinoamericano. La vía correcta es enlazar esos archivos oficiales, que ya conservan el texto, el orden y la atribución autorizada.

    Encuentra el recurso CRAFFT adecuado

    Elige qué necesitas. Este selector no guarda respuestas ni calcula riesgo; solo abre la fuente oficial correcta.



    CRAFFT es un cribado, no un diagnóstico. Ante riesgo inmediato o una urgencia médica, busca atención de urgencia.

    Pintura impresionista de una bicicleta con casco junto a un garage al atardecer, test CRAFFT para adolescentes

    Puedes abrir directamente estos recursos:

    Las preguntas CRAFFT tienen copyright de Boston Children’s Hospital. Su uso en la práctica clínica no requiere permiso si se presentan exactamente como en la versión oficial, pero republicarlas dentro de otro PDF, sitio o programa exige enviar el diseño a CABHRe y recibir aprobación. Por eso esta página entrega el PDF institucional y no fabrica una copia ni transcribe los reactivos.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional o atención urgente?

    Conviene solicitar una evaluación profesional cuando existe un resultado elevado, consumo repetido, problemas familiares o escolares, pérdida de control, uso a solas, conducción insegura, preocupación persistente de la familia o un cambio brusco en el funcionamiento. La guía completa para evaluar adicciones muestra cómo integrar cribado, entrevista, diagnóstico y plan de apoyo.

    El puntaje pasa a segundo plano ante una sobredosis, dificultad respiratoria, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, síntomas graves de abstinencia, ideas suicidas o riesgo inmediato de accidente. En cualquiera de esas situaciones corresponde buscar atención de urgencia.

    Para entender la diferencia entre un cribado positivo y un diagnóstico formal, revisa la guía sobre criterios DSM-5 para trastorno por consumo de sustancias. Si la duda se relaciona con acceso y cobertura local, la evaluación del consumo de drogas en Chile resume las rutas de SENDA y MINSAL.

    Preguntas frecuentes sobre el Test de CRAFFT PDF

    ¿El CRAFFT diagnostica adicción en adolescentes?

    No. CRAFFT es un instrumento de cribado. Un resultado de 2 o más indica mayor probabilidad de un problema relacionado con sustancias y la necesidad de ampliar la evaluación. El diagnóstico exige entrevista clínica, criterios vigentes, revisión del funcionamiento y análisis de riesgos. El puntaje decide el siguiente paso, no una etiqueta.

    ¿Cuántas preguntas tiene el CRAFFT 2.1?

    CRAFFT 2.1 comienza con tres preguntas de frecuencia sobre el último año y luego usa seis áreas de riesgo. Si todas las respuestas iniciales son cero, se formula solo la pregunta de vehículo. Si hubo consumo, se aplican las seis preguntas de la Parte B. El salto lógico forma parte del instrumento oficial.

    ¿Qué puntaje se considera positivo en CRAFFT?

    En adolescentes menores de 18 años, un total de 2 o más junto con consumo en el último año se clasifica habitualmente como alto riesgo y requiere evaluación adicional. Un puntaje de 0 o 1 no significa ausencia automática de riesgo: también importan la frecuencia, la conducción y el contexto clínico.

    ¿El test CRAFFT se puede aplicar a adultos?

    CRAFFT fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años, pero los puntos de corte pueden cambiar desde los 18. Para adultos conviene elegir un instrumento validado para la edad y la sustancia, como AUDIT para alcohol o DAST-10 para otras drogas, y revisar siempre sus condiciones de uso.

    ¿Puedo imprimir el PDF de CRAFFT en español?

    Sí, puedes descargar e imprimir la versión oficial para usarla sin alterar su texto ni atribución. El sitio CRAFFT permite el uso clínico de sus formularios oficiales. Crear una reproducción propia en otra publicación, una web, un formulario electrónico o un PDF rediseñado requiere aprobación previa de CABHRe.

    ¿Quién debe responder el cuestionario?

    La versión autoadministrada la responde el adolescente en privado. La entrevista clínica la aplica un profesional, también sin padres o acompañantes presentes durante las respuestas. Después conviene revisar el resultado con el joven, aclarar los límites de confidencialidad y acordar el siguiente paso según el nivel de riesgo.

    Del puntaje a una conversación que sí ayude

    CRAFFT funciona mejor cuando abre una conversación respetuosa y concreta. El PDF ordena preguntas difíciles; el trabajo clínico comienza al comprender qué sustancia aparece, qué función cumple, cuánto riesgo existe y qué apoyo puede aceptar el adolescente.

    Si el resultado genera preocupación o ya hay consecuencias, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite revisar el contexto con privacidad, diferenciar experimentación de un problema más persistente y definir un plan acorde a la edad, la familia y los recursos disponibles.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y evaluación clínica. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Colica, D., Campana, V., Vázquez Peña, F. R., Barán Cegla, P., & Vietto, V. (2019). Psychometric properties and operating characteristics of the Spanish-adapted version of the CRAFFT questionnaire in adolescents from Greater Buenos Aires. Archivos Argentinos de Pediatría, 117(5), 301-305. https://doi.org/10.5546/aap.2019.eng.301

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258

    Ministerio de Salud. (2015). Orientaciones técnicas para la detección, intervención motivacional y referencia a tratamiento para el consumo de alcohol y otras drogas en adolescentes. Gobierno de Chile. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/06/OT-Deteccion-IM-y-referencia-drogas-adolescentes.pdf

    Mitchell, S. G., Kelly, S. M., Gryczynski, J., Myers, C. P., O’Grady, K. E., Kirk, A. S., & Schwartz, R. P. (2014). The CRAFFT cut-points and DSM-5 criteria for alcohol and other drugs: A reevaluation and reexamination. Substance Abuse, 35(4), 376-380. https://doi.org/10.1080/08897077.2014.936992

    Rial, A., Kim-Harris, S., Knight, J. R., et al. (2019). Validación empírica del CRAFFT Abuse Screening Test en una muestra de adolescentes españoles. Adicciones, 31(2), 160-169. https://doi.org/10.20882/adicciones.1105

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Evaluación del Consumo de Drogas en Chile: Guía GES para adultos, Encuesta SENDA y tests para adolescentes

    Evaluación del Consumo de Drogas en Chile: Guía GES para adultos, Encuesta SENDA y tests para adolescentes

    Por Terapia Online Chile

    Si buscaste GES drogas adultos, hay una precisión que conviene conocer desde el comienzo: el problema GES 53 sobre consumo perjudicial o dependencia de alcohol y otras drogas cubre a personas menores de 20 años. Para mayores de 18 años sí existen programas gratuitos de tratamiento de SENDA, dirigidos principalmente a personas afiliadas a Fonasa, pero esa vía no debe confundirse con una garantía GES específica para adultos.

    La diferencia importa. Una persona de 20 años no pierde el derecho a pedir ayuda, pero cambia la puerta de entrada, la cobertura aplicable y la ruta de atención. Esta guía ordena las opciones vigentes en Chile y explica cómo se evalúa el consumo en adolescentes sin convertir una encuesta o un test breve en diagnóstico.

    Respuesta corta: El GES 53 cubre a menores de 20 años con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado. El tratamiento debe comenzar dentro de 10 días. Los adultos pueden acceder a evaluación y a programas SENDA, con atención gratuita para mayores de 18 afiliados a Fonasa. CRAFFT se usa como tamizaje adolescente, no como diagnóstico.

    GES drogas adultos: ¿existe una cobertura específica en Chile?

    La expresión GES drogas adultos aparece mucho en búsquedas, pero no corresponde al nombre de un problema GES para personas de 20 años o más. La cobertura oficial relacionada con alcohol y otras drogas es el problema de salud GES 53, destinado a personas menores de 20 años.

    La Superintendencia de Salud describe el GES 53 como una garantía para jóvenes con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado. La confirmación debe realizarla un médico. La guía clínica de MINSAL utiliza los códigos F10 a F19 de la CIE-10 y excluye los trastornos debidos a tabaco o cafeína (Ministerio de Salud, 2013).

    Esto deja una regla sencilla:

    • Si la persona tiene menos de 20 años y cumple los criterios clínicos, puede activar el GES 53.
    • Si tiene 20 años o más, no corresponde activar ese problema GES por edad.
    • Si tiene 18 años o más y está afiliada a Fonasa, puede cumplir requisitos para un programa gratuito de tratamiento de SENDA.

    La edad se superpone entre los 18 y los 19 años. Una persona de ese rango puede ser adulta legalmente y, al mismo tiempo, seguir dentro del límite etario del GES 53. La red tratante debe definir la vía que corresponde según diagnóstico, previsión y oferta local.

    ¿Qué cubre el GES 53 para menores de 20 años?

    El GES 53 ofrece acceso dentro de la red designada, tratamiento oportuno y protección financiera para el problema de salud definido. No se activa solo por haber consumido una sustancia o por obtener un puntaje elevado en un cuestionario. Requiere confirmación diagnóstica.

    Según la información vigente de la Superintendencia de Salud:

    Aspecto Cobertura oficial
    Población Personas menores de 20 años con diagnóstico confirmado
    Problema cubierto Consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y otras drogas
    Inicio del tratamiento Dentro de 10 días desde la confirmación diagnóstica
    Fonasa Atención en CESFAM, CECOSF, consultorio o COSAM de la red; copago 0% para tramos A, B, C y D
    Isapre Atención en el prestador privado designado por la aseguradora; copago de 20% sobre el arancel GES
    Prestaciones señaladas Tratamiento, seguimiento, medicamentos y exámenes incluidos en la canasta específica

    La Guía Clínica AUGE de MINSAL propone una evaluación multidimensional. No basta con contar episodios de consumo. Se revisan la sustancia, frecuencia, edad de inicio, pérdida de control, consecuencias físicas y emocionales, funcionamiento escolar, seguridad, relaciones familiares, pares y posibles trastornos de salud mental (Ministerio de Salud, 2013).

    Cómo se activa en Fonasa

    La puerta habitual es el centro de atención primaria donde la persona está inscrita. El equipo realiza la evaluación inicial y, si existe confirmación diagnóstica, deriva dentro de la red correspondiente. El prestador y el nivel de atención dependen de la complejidad clínica y de la organización territorial.

    Si el plazo garantizado vence, la persona o su representante puede reclamar ante Fonasa dentro de 30 días desde el vencimiento. La aseguradora debe designar un segundo prestador. Si tampoco se cumple esa atención, corresponde reclamar ante la Superintendencia de Salud.

    Cómo se activa en Isapre

    La confirmación diagnóstica debe presentarse a la Isapre para que asigne un prestador de su red GES. Atenderse fuera de esa red puede cambiar la cobertura. Por eso conviene activar formalmente el beneficio antes de iniciar prestaciones privadas pensando que luego serán reembolsadas como GES.

    El diagnóstico no obliga a aceptar cualquier intervención sin participación del joven o su familia. El plan debe explicar objetivos, modalidad, riesgos, confidencialidad y seguimiento.

    Si soy adulto, ¿cómo accedo a tratamiento por consumo de drogas en Chile?

    Una persona de 20 años o más puede pedir evaluación en atención primaria, consultar a su Isapre según su plan o acudir a la red de tratamiento de SENDA. La ausencia de un GES específico para adultos no equivale a ausencia de oferta pública.

    SENDA informa que sus programas para población adulta atienden a hombres y mujeres mayores de 18 años con consumo problemático de alcohol u otras drogas que sean beneficiarios de Fonasa. La institución también mantiene programas específicos para mujeres y otras poblaciones.

    La ruta oficial para acceder a tratamiento indica que estos programas son gratuitos para mayores de 18 años afiliados a Fonasa. Se puede llegar por demanda espontánea o por derivación desde atención primaria, otro programa de tratamiento, la red de salud u organizaciones habilitadas, según la oferta local.

    Un camino práctico es:

    1. Pedir una evaluación en el CESFAM o centro de salud correspondiente.
    2. Describir con honestidad la sustancia, frecuencia, cantidad, vía de uso y consecuencias.
    3. Solicitar información sobre los centros en convenio con SENDA disponibles en la comuna o región.
    4. Si hay consumo problemático, realizar la entrevista de ingreso y acordar un plan según el nivel de apoyo necesario.
    5. Si la persona está en Isapre, consultar directamente la cobertura del plan y la red disponible, porque el programa adulto de SENDA se orienta a beneficiarios de Fonasa.

    El Fono Drogas y Alcohol 1412 ayuda a ordenar qué hacer. SENDA lo ofrece como una línea gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días. El servicio 1412 también cuenta con chat para quien prefiera escribir. Puede orientar a la persona que consume o a alguien de su entorno.

    Si necesitas comprender qué incluye una evaluación profesional, revisa la guía completa para evaluar adicciones. Allí se explica cómo se integran entrevista, historia clínica, seguridad, cribados y diagnóstico.

    ¿Qué muestra la Encuesta SENDA sobre consumo de drogas?

    La Encuesta SENDA describe tendencias poblacionales. Sirve para planificar prevención y políticas públicas, pero no permite diagnosticar a una persona ni calcular su riesgo individual a partir de un promedio nacional.

    El 16° Estudio Nacional de Drogas en Población General 2024 incluyó a 18.668 personas de 12 a 65 años. SENDA informó que 34,6% declaró consumo de alcohol en el último mes, frente a 39,2% en 2022. Entre quienes habían bebido, 47,2% reportó al menos un episodio de embriaguez en el último mes (SENDA, 2025a).

    El uso de marihuana se situó en 10,1%, frente a 10,9% en 2022. El reporte también informó 0,8% para cocaína y 0,3% para pasta base. La caída del consumo general de alcohol convive con un patrón intenso en parte de quienes beben. Esa combinación muestra por qué una sola cifra nacional puede ocultar riesgos relevantes.

    En adolescentes, el mismo estudio encontró una disminución de la marihuana en el grupo de 12 a 18 años, de 6,7% a 2,4%. El Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar 2023 reportó consumo de alcohol en el último mes de 22,7% y consumo de marihuana de 19,1% entre estudiantes de 8° básico a 4° medio (SENDA, 2025b).

    Los porcentajes no son intercambiables. Cada encuesta tiene población, periodo de referencia y metodología propios. Para interpretar una cifra hay que mirar siempre cuatro cosas: quiénes fueron encuestados, qué sustancia se preguntó, durante qué periodo y cómo se formuló la pregunta.

    Test de consumo de drogas en adolescentes: ¿para qué sirve CRAFFT?

    CRAFFT es un test de consumo de drogas en adolescentes diseñado para detectar riesgo asociado a alcohol, cannabis y otras sustancias. La versión 2.1 se utiliza habitualmente entre los 12 y 21 años. MINSAL lo incorpora en su guía para menores de 20 (Knight, 2021; Ministerio de Salud, 2013).

    El cuestionario pregunta por frecuencia de consumo y por seis áreas de riesgo, entre ellas viajar en un vehículo conducido por alguien que consumió, usar sustancias para relajarse, consumir a solas, olvidar lo ocurrido y tener problemas relacionados. Un puntaje de 2 o más indica que hace falta una evaluación adicional. No confirma dependencia.

    El manual oficial CRAFFT 2.1 recomienda aplicarlo con privacidad y explicar antes los límites de confidencialidad. Esto suele requerir una parte de la consulta sin padres presentes. La familia vuelve a incorporarse para apoyar la seguridad y el tratamiento, salvo que la información deba compartirse antes por riesgo inmediato.

    La evidencia archivada para este clúster respalda su utilidad con matices. Un estudio de validez predictiva encontró que los puntajes se asociaron con trastorno por consumo de sustancias y mantuvieron capacidad predictiva hasta tres años (Shenoi et al., 2019). A la vez, la USPSTF concluyó que la evidencia era insuficiente para determinar el balance de beneficios y daños del cribado universal de drogas en adolescentes asintomáticos (Krist et al., 2020).

    Estas dos afirmaciones pueden convivir. Un instrumento puede identificar riesgo con utilidad clínica y, al mismo tiempo, no existir evidencia suficiente para asegurar que aplicarlo a toda la población mejora resultados de salud. En la práctica, el test funciona mejor cuando hay capacidad para conversar, evaluar y derivar.

    Para comparar CRAFFT con instrumentos de adultos, consulta la guía sobre DAST-10 y CRAFFT. Si la preocupación es diagnóstica, la explicación de los criterios DSM-5 para trastorno por consumo de sustancias ayuda a separar síntomas clínicos de un puntaje de cribado.

    ¿Cómo se evalúa el consumo en un adolescente?

    La evaluación completa avanza desde una pregunta breve hacia una comprensión clínica más amplia. El orden protege al joven de dos errores: minimizar un riesgo real y etiquetar como dependencia una conducta que todavía no ha sido evaluada.

    1. Tamizaje

    CRAFFT puede detectar riesgo por alcohol y otras drogas. AUDIT se concentra en alcohol. Un resultado positivo abre una conversación y una derivación asistida; no cierra el diagnóstico.

    2. Entrevista clínica completa

    La entrevista revisa edad de inicio, sustancias, frecuencia, cantidad, contexto, pérdida de control, abstinencia, tolerancia, consecuencias y exposición a accidentes. También explora escuela, familia, pares, sexualidad segura, estado de ánimo, ansiedad, TDAH, conducta suicida y violencia.

    La confidencialidad debe explicarse de forma concreta. El adolescente necesita saber qué se mantiene privado y qué situaciones obligan al profesional a pedir ayuda adicional. El consumo inyectable, una dosis potencialmente mortal, ideas suicidas o un riesgo serio de accidente cambian la prioridad hacia la seguridad (Knight, 2021).

    3. Confirmación diagnóstica y plan

    El diagnóstico se basa en entrevista, criterios clínicos vigentes y deterioro funcional. Después se define el nivel de atención: intervención breve, tratamiento ambulatorio, modalidad intensiva, apoyo familiar u hospitalización cuando el riesgo lo exige.

    La participación familiar suele aportar información y sostener cambios, pero no debería convertir la consulta en vigilancia o castigo. La meta es crear condiciones para que el joven pueda hablar y aceptar ayuda.

    ¿Cuándo hay que ir a urgencias?

    Hay que buscar atención inmediata ante pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, alucinaciones, confusión marcada, posible sobredosis, síntomas graves de abstinencia, ideas suicidas o riesgo inminente de accidente.

    En esas situaciones, un test o un trámite GES puede esperar. La prioridad es estabilizar a la persona. En Chile se puede acudir a un servicio de urgencia o llamar al SAMU 131. Si el riesgo está relacionado con conducir, hay que impedir que la persona maneje y organizar un traslado seguro.

    Preguntas frecuentes sobre GES, SENDA y consumo adolescente

    ¿Existe GES para drogas en adultos en Chile?

    No existe un problema GES equivalente al GES 53 para personas de 20 años o más dentro de las fuentes oficiales revisadas. El GES 53 cubre a menores de 20. Los adultos sí pueden pedir evaluación en salud y acceder a programas SENDA; para mayores de 18 afiliados a Fonasa, SENDA informa tratamiento gratuito.

    ¿Qué edad cubre el GES 53?

    El GES 53 cubre a personas menores de 20 años con confirmación diagnóstica de consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y otras drogas. Una persona de 18 o 19 años sigue dentro del límite etario. Al cumplir 20, esa garantía específica deja de aplicar.

    ¿Cuánto demora el inicio del tratamiento GES?

    La garantía de oportunidad fija un máximo de 10 días desde la confirmación diagnóstica para iniciar tratamiento. Si el prestador no cumple, corresponde reclamar primero ante Fonasa o la Isapre dentro del plazo señalado por la normativa y, si el problema continúa, ante la Superintendencia de Salud.

    ¿La Encuesta SENDA sirve para saber si alguien tiene una adicción?

    No. La encuesta estima conductas declaradas en grupos de población y permite observar tendencias. El diagnóstico individual requiere entrevista clínica, análisis del patrón de consumo, consecuencias, funcionamiento y criterios diagnósticos. Compararse con un promedio nacional puede hacer que una persona minimice o exagere su situación.

    ¿Un CRAFFT positivo significa que el adolescente tiene dependencia?

    No. Un puntaje de 2 o más indica riesgo y necesidad de ampliar la evaluación. El resultado debe interpretarse junto con frecuencia, consecuencias, seguridad, salud mental y contexto familiar. El diagnóstico requiere entrevista clínica. Una respuesta de riesgo vial merece atención aunque el puntaje total sea bajo.

    ¿Dónde puedo pedir orientación confidencial?

    El Fono Drogas y Alcohol 1412 de SENDA es gratuito, confidencial y funciona todo el día. También existe chat en horarios informados por SENDA. Sirve para pedir orientación por consumo propio o de una persona cercana y para conocer vías de evaluación o tratamiento disponibles en la comuna.

    Elegir la puerta correcta evita perder tiempo

    La búsqueda “GES drogas adultos” mezcla dos rutas distintas. El GES 53 protege a menores de 20 con diagnóstico confirmado. Para adultos, SENDA y la red general de salud ofrecen evaluación y tratamiento según previsión, necesidad clínica y disponibilidad local.

    Si el consumo está generando pérdida de control, conflictos, riesgos o preocupación familiar, una evaluación psicológica puede ayudar a ordenar la situación antes de que escale. Puedes agendar una consulta para revisar el patrón de consumo, la seguridad y el siguiente paso más adecuado para la edad y el sistema de salud de la persona.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y evaluación clínica. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Ministerio de Salud. (2013). Guía clínica AUGE: Consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas en personas menores de 20 años. Gobierno de Chile. https://diprece.minsal.cl/wrdprss_minsal/wp-content/uploads/2016/03/GUIA-CLINICA-CONSUMO-ALCOHOL-MENORES-20-IMPRESA.pdf

    Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol. (2025a, 4 de diciembre). Consumo de alcohol alcanza su nivel más bajo en 30 años y marihuana en adolescentes llega a mínimo histórico. https://www.senda.gob.cl/noticia/consumo-alcohol-alcanza-nivel-bajo-en-30-anos-marihuana-adolescentes-llega-minimo-historico/

    Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol. (2025b, 20 de marzo). Consumo de tabaco y alcohol en escolares alcanza niveles más bajos y aumenta percepción de riesgo de uso de cannabis. https://www.senda.gob.cl/noticia/consumo-de-tabaco-y-alcohol-en-escolares-alcanza-niveles-mas-bajos-y-aumenta-percepcion-de-riesgo-de-uso-cannabis/

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Superintendencia de Salud. (s.f.). Consumo perjudicial o dependencia de riesgo bajo a moderado de alcohol y drogas en personas menores de 20 años. Gobierno de Chile. https://www.superdesalud.gob.cl/orientacion-en-salud/consumo-perjudicial-o-dependencia-de-riesgo-bajo-a-moderado-de-alcohol-y-drogas-en-personas-menores-de-20-anos/

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests de Habilidades Blandas en PDF y Online: Recursos gratis para adultos y adolescentes

    Tests de Habilidades Blandas en PDF y Online: Recursos gratis para adultos y adolescentes

    Buscaste un test de habilidades blandas para adultos PDF y te aparecieron veinte descargas gratis. Escribas lo que escribas (test para medir habilidades blandas PDF, test para medir habilidades blandas gratis, la variante que sea), la primera plana de Google devuelve casi siempre lo mismo. Y casi todas son la misma cosa: una lista de diez frases, una escala del 1 al 5, y tres etiquetas al final que dicen “necesita mejora”, “satisfactorio” o “excelente”. Ninguna trae autor. Ninguna dice con qué muestra se probó. Ninguna explica de dónde salió el corte entre “satisfactorio” y “excelente”.

    Acá vas a encontrar dos cosas distintas. Primero, cuáles de esos recursos sí puedes descargar gratis y de forma legal, con su autor y su validación a la vista, separados por edad. Y segundo, un mapa interactivo de seis áreas que armé para este sitio: 24 frases, unos cinco minutos, y al final tus áreas ordenadas de la que más te sale a la que más te cuesta. No te va a dar un puntaje comparado con nadie, y más abajo explico por qué eso es lo honesto y no una limitación del recurso.

    Vale la pena leer lo de arriba del test antes de hacerlo. Es lo que separa un resultado que te sirve de uno que te confunde.

    Lo esencial en 30 segundos

    No existe un test de habilidades blandas validado que las mida todas juntas y te dé un puntaje único. Lo que sí existe son instrumentos validados por área (empatía, asertividad, habilidades sociales, regulación emocional), cada uno con su licencia y su población de referencia. Los PDF gratuitos que circulan con nombres genéricos casi nunca son instrumentos: son plantillas sin autor ni norma. Sirven para conversar, no para medir.

    ¿Qué mide realmente un test de habilidades blandas?

    “Habilidades blandas” es un término de recursos humanos, no de psicología. En la literatura científica el constructo se llama competencia socioemocional, y los dos marcos que dominan el campo son el de CASEL (autoconciencia, autorregulación, conciencia social, habilidades de relación y toma de decisiones responsable) y el de la OCDE, que desde 2019 corre una encuesta internacional de habilidades sociales y emocionales en estudiantes de 10 y 15 años.

    Ese detalle importa más de lo que parece. Una revisión de 89 estudios publicada en 2026 comparó los marcos de competencia socioemocional usados en distintos países y concluyó algo incómodo: son artefactos culturales. Los modelos occidentales priorizan la autonomía; los modelos de sociedades colectivistas priorizan la armonía del grupo. No miden lo mismo aunque usen las mismas palabras (Liu et al., 2026). Los autores señalan además que lograr equivalencia de medida entre culturas sigue siendo un problema sin resolver, lo que en español simple quiere decir: un test diseñado en Estados Unidos y traducido al castellano no necesariamente mide en Santiago lo que medía en Boston.

    Por eso conviene desconfiar del test que promete “tu perfil de habilidades blandas” en una escala universal. Esa escala universal no está construida.

    ¿Por qué casi ningún test de habilidades blandas gratis en PDF sirve para lo que promete?

    Porque medir estas cosas es genuinamente difícil, y el típico test de habilidades blandas gratis PDF resuelve la dificultad ignorándola.

    El trabajo de referencia sobre esto es de Angela Duckworth y David Yeager. En un artículo muy citado de Educational Researcher revisaron los tres métodos disponibles para evaluar cualidades personales distintas de la capacidad cognitiva: cuestionarios autoinformados, informes de terceros y tareas de desempeño. Su conclusión fue que cada uno es imperfecto a su manera, y que ninguna medida disponible es adecuada para tomar decisiones de alto impacto sobre una persona o una institución (Duckworth y Yeager, 2015). No dijeron que no sirvan. Dijeron para qué no sirven, que es distinto.

    Los problemas concretos de un autoinforme de habilidades blandas son cuatro, y todos aparecen en la literatura clásica del área:

    • Se puede fingir. Los cuestionarios de competencias dependen de que respondas honestamente, y son fáciles de manipular para dar buena impresión. Bar-On (2000), autor de uno de los inventarios de inteligencia emocional más usados, lo reconoce abiertamente en su propio capítulo. En un proceso de selección de personal, donde hay un puesto en juego, eso deja el resultado sin valor.
    • Miden lo que crees, no lo que haces. Una revisión reciente sobre entrenamiento en habilidades sociales lo plantea sin rodeos: las pruebas de lápiz y papel miden el conocimiento sobre lo que uno debería hacer, y eso no predice de forma fiable el desempeño real. Saber los pasos de una conversación difícil no garantiza poder ejecutarlos con ansiedad encima (Hamet Bagnou et al., 2025).
    • Exigen una introspección que no todos tienen. Para que un autoinforme sea confiable, la persona tiene que juzgarse a sí misma con cierta objetividad. Bellack et al. (2004) advierten que en poblaciones con dificultades de percepción social esa capacidad está alterada, y los datos autoinformados se distorsionan.
    • El constructo mismo está en discusión. Davies, Stankov y Roberts (1998) mostraron que los autoinformes de inteligencia emocional se solapan tanto con los rasgos clásicos de personalidad que queda poco de específico y psicométricamente sólido. La psicóloga Sandra Scarr ya había advertido antes contra la costumbre de rebautizar cualquier virtud humana como una “inteligencia” nueva (Scarr, 1989).

    Un ejemplo de lo que circula: el “Test de Moss” que aparece primero cuando buscas la descarga gratis. La plantilla que se difunde tiene diez frases, una escala de 1 a 5 y tres bandas de resultado. No indica autor, no reporta validación, no tiene baremos y no declara licencia. Y toma prestado el nombre de un instrumento de selección real, que es otra cosa. Descargarlo no te hace daño, pero tampoco te dice nada que no supieras antes de responderlo.

    Con las listas de habilidades sociales pasa algo parecido pero peor: circulan gratis en Scribd y sitios de apuntes escaneos de instrumentos que sí tienen dueño. La lista de chequeo de Goldstein, por ejemplo, es parte de un programa comercial con copyright vigente. Que se encuentre gratis no significa que sea gratis.

    ¿Qué tests de habilidades blandas puedes descargar gratis y de forma legal?

    Esta es la parte útil. No hay una batería completa, pero sí hay instrumentos serios por área, cada uno con su autor, su validación y su licencia. Los ordené por edad.

    Para adultos

    Área Instrumento Estado Dónde conseguirlo
    Empatía Escala de Empatía de Perth (PES), 20 ítems Licencia abierta CC BY-SA 4.0, con versión validada en español Reproducida completa, con su corrección, en nuestro test de empatía gratis
    Asertividad Escala de Asertividad de Rathus (RAS), 30 ítems Publicada en 1973 en una revista con copyright activo. Se trata como propietaria: no la reproducimos Autoevaluación propia en el test de asertividad online
    Habilidades sociales Lista de chequeo de Goldstein, 50 ítems, 6 dimensiones Propietaria (programa comercial Skillstreaming) Comparativa y alternativas en Goldstein y CHASO
    Estilo de comunicación Perfiles de estilo comunicacional Recurso propio Test de estilo de comunicación
    Liderazgo Modelos de Goleman y Lewin Recurso propio Test de liderazgo en PDF
    Toma de decisiones Estilos de decisión (MDMQ) Validación publicada en población adulta hispanohablante Evaluar la habilidad de toma de decisiones

    Sobre la empatía conviene una precisión, porque es el área donde más se confunde el vocabulario. Una revisión de revisiones publicada en Patient Education and Counseling encontró que ni siquiera hay consenso sobre qué es la empatía: los distintos campos la definen de maneras que no se superponen del todo (Håkansson Eklund y Summer Meranius, 2021). La PES resuelve eso midiendo por separado la empatía cognitiva (darte cuenta) y la afectiva (contagiarte), que son procesos distintos (Brett et al., 2023). Para Chile existe además una adaptación local del Cociente de Empatía con propiedades psicométricas reportadas en población chilena (Fernández et al., 2021).

    Un dato que ordena expectativas sobre las listas de habilidades sociales: la validación chilena de la escala de Goldstein se hizo con 185 estudiantes universitarios de carreras de la salud de una universidad privada, de 18 a 30 años (Rodríguez Macayo et al., 2022). Confirmó la estructura de seis dimensiones, pero esa es la población de referencia. No hay baremos para adultos chilenos en general, y aplicar los de un grupo así a un adulto de 45 años que trabaja en otro rubro no tiene respaldo.

    Para adolescentes

    Si lo que buscas es un test de habilidades blandas para adolescentes, acá hay una buena noticia concreta. El Test Situacional de Desarrollo de Competencias Socioemocionales (DCSE-J), del grupo IARS de la Universitat Autònoma de Barcelona, está publicado completo y gratis en el repositorio institucional de la universidad, con su clave de corrección incluida.

    Cómo funciona: cinco historias cotidianas (una excursión de fin de curso, un trabajo en grupo, un cambio de ciudad, una fiesta, un regalo que no llegó) con 32 preguntas de opción múltiple. El adolescente se pone en el lugar del personaje y elige cómo reaccionaría. Evalúa autoestima, asertividad, comprensión de las propias emociones, comprensión de las emociones ajenas, autorregulación y regulación emocional de los demás. Toma entre 20 y 30 minutos. Incluye tres preguntas repetidas en distinto orden para detectar respuestas al azar, un detalle de diseño que casi ningún test gratuito trae.

    Se descarga en la ficha del DCSE-J en el repositorio de la UAB, en español y en catalán, bajo licencia Creative Commons de uso no comercial (Sala Roca et al., 2020). Dos advertencias antes de usarlo: está escrito en español peninsular, con giros que a un adolescente chileno le van a sonar raros, y sus puntajes provienen de la valoración de jueces expertos, no de una tabla de normas poblacionales. Da un perfil de fortalezas relativas, no un percentil.

    Para tamizaje de conducta y comportamiento prosocial en la misma franja etaria, el SDQ (Cuestionario de Capacidades y Dificultades) es gratuito para uso no comercial desde su sitio oficial, con versión de autoinforme desde los 11 años. Ojo con una condición de su licencia que se salta seguido: no se puede modificar el instrumento.

    Mapa de habilidades blandas: seis áreas en cinco minutos

    Ningún test de habilidades blandas online, ni tampoco los instrumentos de arriba, responde la pregunta con la que probablemente llegaste, que es más simple: ¿en qué me apoyo y qué me cuesta? Para eso armé este mapa.

    Sus 24 frases son propias, redactadas para este recurso, y sus seis áreas siguen el marco de CASEL y la OCDE con un eje de asertividad añadido. Lo que devuelve es un orden interno: tus seis áreas de la que hoy te sale más natural a la que más te cuesta. Deliberadamente no trae bandas del tipo “alto, medio, bajo”, porque para ponerlas habría que inventar una tabla poblacional que no existe, y eso es exactamente lo que hacen los PDF que critiqué más arriba.

    Responde pensando en cómo te comportaste estas últimas semanas, no en cómo te gustaría comportarte. Esa diferencia es la que hace que el resultado valga algo.

    Herramienta gratuita

    Mapa de habilidades blandas: en cuáles te apoyas y cuál te cuesta más

    24 frases, unos 5 minutos. Al terminar verás tus seis áreas ordenadas de la que hoy te sale más natural a la que más te cuesta, con el instrumento validado que mide cada una por si quieres profundizar.

    Lee esto antes de partir. Esto no es un test con puntaje de corte, y no existe ninguno que certifique tus habilidades blandas. El mapa solo te compara contigo mismo: ordena tus seis áreas entre sí. Un área baja no significa que estés por debajo de nadie, significa que ahí tienes menos costumbre que en las otras.
    1 · Casi nunca2 · Pocas veces3 · A veces4 · Muchas veces5 · Casi siempre

    ¿Prefieres papel? Si querías un test de habilidades blandas para imprimir, el mismo mapa está en PDF descargable, con su hoja de corrección para completar a mano. Sirve para el aula, para orientación o para llevarlo a una sesión.

    Cómo interpretar tu resultado sin equivocarte

    Un puntaje bajo en un área admite al menos dos lecturas muy distintas, y confundirlas es el error más común que veo cuando alguien llega a consulta con un test hecho en internet.

    Una posibilidad es que no tengas incorporada la habilidad: nadie te la enseñó, no la has practicado, no sabes cómo se hace. La otra es que la tengas perfectamente y no puedas ejecutarla cuando importa, porque la ansiedad te bloquea, porque anticipas la reacción del otro, o porque en ese contexto específico no te lees la situación. Es la distinción clásica entre déficit de adquisición y déficit de ejecución, y se trabaja de manera opuesta: en un caso se enseña la habilidad, en el otro se trabaja lo que la está frenando.

    [EXPERIENCIA: en consulta veo bastante seguido a personas que puntúan bajo en asertividad y que, cuando uno revisa situaciones concretas, resulta que saben perfectamente qué frase habría correspondido decir. La sabían en el momento. Lo que faltó no fue la habilidad sino el permiso interno para usarla.]

    Tres cosas más que el número no te dice:

    Cómo te ven los demás. Los autoinformes describen tu percepción de ti. La forma más objetiva de evaluar una habilidad social sigue siendo la observación directa o el role-play con jueces entrenados, donde alguien externo califica tu desempeño en una interacción simulada (Hamet Bagnou et al., 2025). Eso no cabe en un test online.

    Si el problema es tuyo o del contexto. Las mismas habilidades rinden distinto según con quién estés. Si tu área más baja se hunde solo en el trabajo y funciona bien con tus amigos, mira la diferencia entre ambas situaciones antes que el puntaje: ahí está la información.

    Cuándo deja de ser un tema de habilidades. Los problemas interpersonales persistentes no son neutros para la salud mental. Una revisión metaanalítica de 2025 encontró que las tensiones interpersonales no resueltas escalan la ansiedad y refuerzan percepciones negativas de uno mismo, y que los estilos hostil-sumisos (pasividad, dificultad para poner límites) provocan respuestas dominantes en los demás, lo que encierra a la persona en ciclos de interacciones insatisfactorias (Iovoli et al., 2025). Ahí ya no estamos hablando de una competencia por pulir.

    ¿Las habilidades blandas se pueden entrenar?

    Sí, y esta es la parte con mejor respaldo de todo el artículo.

    En adultos, el entrenamiento asertivo estructurado tiene evidencia de eficacia moderada. Los programas suelen durar entre 6 y 11 sesiones de una a dos horas, con juego de roles, retroalimentación y tareas para la casa, y trabajan tres cosas concretas: rechazar peticiones, hacer peticiones y expresar emociones. Un ensayo controlado con 68 pacientes psiquiátricos mostró aumentos significativos de asertividad al terminar y al mes de seguimiento (Lin et al., 2008). Un matiz honesto de ese mismo estudio: la ansiedad social bajó justo después del entrenamiento pero el efecto no se mantuvo al mes, y la autoestima no mejoró de forma significativa. El entrenamiento enseña conductas, no reescribe la autoimagen de una persona en cuatro semanas.

    En adolescentes, un metaanálisis de 37 estudios con 4.742 participantes evaluó intervenciones digitales de aprendizaje socioemocional en escolares y encontró efectos positivos sobre las habilidades socioemocionales (Cai et al., 2026). El dato que vale la pena mirar es el segundo: al corregir por sesgo de publicación, el efecto sobre habilidades se redujo casi a la mitad, y el efecto sobre actitudes dejó de ser significativo. Los autores también encontraron que el tamaño del efecto dependía de quién reportaba el resultado, con las estimaciones más altas en informes de clínicos y las más bajas en informes de profesores. Traducido: las intervenciones funcionan, pero bastante menos de lo que promete el titular, y parte de lo que se mide depende de quién sostiene el instrumento.

    ¿Cuándo conviene una evaluación profesional en vez de un test online?

    Cuando el costo ya es concreto. Conflictos que se repiten con el mismo guion en distintas relaciones, aislamiento que fue creciendo sin que lo decidieras, agotamiento después de cada interacción medianamente exigente, o dificultades que te están afectando el trabajo, el estudio o la convivencia en la casa.

    Una evaluación profesional no es un test más largo. Integra entrevista, historia, contexto y a veces observación directa o información de terceros, y de ahí sale una hipótesis de qué está pasando y qué conviene trabajar primero. Un puntaje es un punto de partida para esa conversación, no un sustituto.

    Preguntas frecuentes

    ¿Existe un test de habilidades blandas gratis en PDF que sea válido? No existe uno que mida todas las habilidades blandas juntas con validación publicada. Sí existen instrumentos validados por área que se descargan gratis y de forma legal: la Escala de Empatía de Perth para empatía en adultos y el test situacional DCSE-J de la Universitat Autònoma de Barcelona para adolescentes, ambos con su corrección incluida.

    ¿Sirve un test de habilidades blandas para postular a un trabajo? Como preparación personal, sí. Como criterio de selección, no. Los cuestionarios autoinformados de competencias son fáciles de responder estratégicamente cuando hay un puesto en juego, y Duckworth y Yeager (2015) concluyeron que ninguna medida disponible es adecuada para decisiones de alto impacto sobre una persona.

    ¿A qué edad se puede aplicar un test de habilidades blandas? El DCSE-J está diseñado para adolescentes y el SDQ tiene autoinforme desde los 11 años. El mapa de seis áreas de esta página se puede usar desde los 16, idealmente conversándolo con un adulto. Bajo esa edad conviene material específico, porque las competencias socioemocionales cambian mucho con el desarrollo.

    ¿Cuál es la diferencia entre habilidades blandas y habilidades sociales? Las habilidades sociales son un subconjunto: lo que ocurre en la interacción cara a cara (conversar, pedir, rechazar, resolver un conflicto). "Habilidades blandas" es un paraguas más amplio y de origen laboral, que suma adaptabilidad, manejo del tiempo, pensamiento crítico o toma de decisiones, cosas que no siempre implican a otra persona.

    ¿Por qué mi test de habilidades blandas no me da un puntaje comparado con otras personas? Porque para eso haría falta una tabla de normas construida con una muestra representativa de tu población, y ese trabajo no está hecho para las escalas genéricas de habilidades blandas. Los tests que igual entregan esa comparación se la están inventando. Un perfil que ordena tus propias áreas entre sí no necesita normas y no te miente.

    ¿Se pueden mejorar las habilidades blandas en la edad adulta? Sí. El entrenamiento asertivo estructurado, con juego de roles y práctica entre sesiones, tiene evidencia de eficacia moderada en adultos (Lin et al., 2008). Los cambios más sólidos aparecen en la conducta concreta; la autoestima y la ansiedad social se mueven más lento y suelen necesitar trabajo terapéutico específico.

    Por dónde seguir

    Si llegaste hasta acá con un área identificada y una escena concreta en la cabeza, ya tienes más que lo que entrega cualquier PDF con tres bandas de colores. El paso siguiente depende de qué apareció: si fue asertividad, el test de asertividad y la guía de comunicación asertiva profundizan esa área con más detalle.

    Y si el área más baja te está saliendo cara (en el trabajo, en la pareja, con tus hijos), eso se entrena mejor acompañado que a fuerza de voluntad. Puedes agendar una primera sesión online y revisarlo con tu situación concreta sobre la mesa, sin que tengas que traer ningún puntaje.

    Referencias

    • Bar-On, R. (2000). Emotional and social intelligence: Insights from the Emotional Quotient Inventory. En R. Bar-On y J. D. A. Parker (Eds.), The handbook of emotional intelligence (pp. 363-388). Jossey-Bass.
    • Bellack, A. S., Mueser, K. T., Gingerich, S., y Agresta, J. (2004). Social skills training for schizophrenia: A step-by-step guide (2.ª ed.). Guilford Press.
    • Brett, J. D., Becerra, R., Maybery, M. T., y Preece, D. A. (2023). The psychometric assessment of empathy: Development and validation of the Perth Empathy Scale. Assessment, 30(4), 1140-1156. https://doi.org/10.1177/10731911221086987
    • Cai, L., Wu, D., Fan, H., y Guo, S. (2026). Promoting social and emotional learning in K-12 students through digital-based interventions: A systematic review and meta-analysis. BMC Psychology, 14, 744. https://doi.org/10.1186/s40359-026-04434-4
    • Caballo, V. E. (2007). Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales (7.ª ed.). Siglo XXI.
    • Davies, M., Stankov, L., y Roberts, R. D. (1998). Emotional intelligence: In search of an elusive construct. Journal of Personality and Social Psychology, 75(4), 989-1015.
    • Duckworth, A. L., y Yeager, D. S. (2015). Measurement matters: Assessing personal qualities other than cognitive ability for educational purposes. Educational Researcher, 44(4), 237-251. https://doi.org/10.3102/0013189x15584327
    • Fernández, A. M., Baeza, C. G., Pavez, P., y Aldunate, N. (2021). Chilean version of the Empathy Quotient (EQ) scale: Adaptation and psychometric properties. The Spanish Journal of Psychology, 24, e27. https://doi.org/10.1017/SJP.2021.26
    • Håkansson Eklund, J., y Summer Meranius, M. (2021). Toward a consensus on the nature of empathy: A review of reviews. Patient Education and Counseling, 104(2), 300-307. https://doi.org/10.1016/j.pec.2020.08.022
    • Hamet Bagnou, J., Prigent, E., Martin, J.-C., y Clavel, C. (2025). Social skills theoretical framework. En S. Nakamura (Ed.), Multimodal interaction technologies for training affective social skills (pp. 7-24). Springer Nature Singapore.
    • Iovoli, F., Rubel, J. A., Steinbrenner, T., y Lauterbach, R. (2025). Interpersonal problems and their mental health correlates: A meta-analytic review. Journal of Clinical Psychology.
    • Liu, Y., Ma, J., y Huang, Y. (2026). Beyond western paradigms: A cross-cultural review of social-emotional competence frameworks and the promise of AI-driven assessment. Frontiers in Psychology, 17, 1763245. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2026.1763245
    • Lin, Y. R., Wu, M. H., Yang, C. I., Chen, T. H., Hsu, C. C., Chang, Y. C., Tzeng, W. C., Chou, Y. H., y Chou, K. R. (2008). Evaluation of assertiveness training for psychiatric patients. Journal of Clinical Nursing, 17(21), 2875-2883.
    • Mayer, J. D., Salovey, P., y Caruso, D. R. (2000). Emotional intelligence as zeitgeist, as personality, and as a mental ability. En R. Bar-On y J. D. A. Parker (Eds.), The handbook of emotional intelligence (pp. 92-117). Jossey-Bass.
    • Rodríguez Macayo, E., Vidal-Espinoza, R., Gómez-Campos, R., Andruske, C. L., y Cossio-Bolaños, M. (2022). Validity and reliability of a social skills scale among Chilean health sciences students: A cross-sectional study. European Journal of Translational Myology, 32(3). https://doi.org/10.4081/ejtm.2022.10375
    • Sala Roca, J., Soldevila Benet, A., Zárate Alva, N. E., Rodríguez Pérez, S., y Urrea Monclús, A. (2020). Test situacional de desarrollo de competencias socioemocionales de jóvenes (DCSE-J). Universitat Autònoma de Barcelona. https://ddd.uab.cat/record/212951
    • Scarr, S. (1989). Protecting general intelligence: Constructs and consequences for interventions. En R. L. Linn (Ed.), Intelligence: Measurement, theory and public policy (pp. 74-118). University of Illinois Press.
    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Evaluación del Consumo de Drogas en Adolescentes: Guía y Test CRAFFT

    Evaluación del Consumo de Drogas en Adolescentes: Guía y Test CRAFFT

    Por Terapia Online Chile

    Un test de consumo de drogas en adolescentes puede abrir una conversación que de otro modo cuesta mucho empezar. El CRAFFT 2.1 es el instrumento breve más conocido para esta edad, pero el puntaje es solo una parte de la evaluación. También importan la privacidad, la frecuencia, la sustancia, el funcionamiento cotidiano y los riesgos inmediatos.

    Esta guía explica cómo se realiza esa evaluación, qué significa un resultado de riesgo y qué pasos recomienda MINSAL en Chile. Si necesitas el formulario, encontrarás enlaces a la versión oficial en español y a la autoevaluación de SENDA. Más abajo hay un orientador que te lleva al recurso adecuado sin guardar respuestas ni calcular un diagnóstico.

    Respuesta corta: la evaluación del consumo de drogas en adolescentes combina un cribado breve, una entrevista confidencial y una revisión de riesgos, salud mental, familia y vida escolar. CRAFFT ayuda a decidir si basta una intervención preventiva o si hace falta una evaluación especializada. Un resultado positivo no confirma una adicción.

    ¿Qué es un test de consumo de drogas en adolescentes?

    Un test de consumo de drogas en adolescentes es una herramienta de cribado. Su función es detectar señales que justifican preguntas adicionales, una intervención breve o una derivación. No reemplaza la entrevista clínica ni establece por sí solo un trastorno por consumo de sustancias.

    CRAFFT 2.1 fue diseñado para jóvenes de 12 a 21 años. Revisa el consumo durante los últimos 12 meses y seis áreas relacionadas con seguridad, motivos de consumo y consecuencias. El sitio oficial de CRAFFT ofrece versiones autoadministradas y de entrevista en español latinoamericano, y recomienda responder en un espacio privado (Knight, 2021).

    Si buscas el formulario y su ficha técnica, puedes consultar la guía dedicada al test CRAFFT para adolescentes y su PDF oficial. Esta página se concentra en algo más amplio: cómo integrar ese resultado dentro de una evaluación responsable.

    La diferencia es sencilla. El cribado responde “¿hace falta preguntar más?”. La evaluación clínica intenta comprender qué ocurre, cuánto riesgo existe y qué apoyo tiene sentido para ese adolescente concreto.

    ¿Por qué conviene evaluar aunque el consumo parezca ocasional?

    La adolescencia incluye búsqueda de novedad, mayor influencia de pares y una autonomía que todavía está en desarrollo. El consumo puede quedarse en una experiencia aislada, pero también puede avanzar con rapidez cuando se suma inicio temprano, uso frecuente, malestar emocional o un entorno que normaliza las sustancias.

    En datos estadounidenses de 2021, 11,8% de estudiantes de último año escolar reportó consumo excesivo de alcohol en las dos semanas previas, 19,5% usó cannabis en el último mes y 12,8% había probado otras drogas ilícitas durante el año anterior (Camenga & Hammer, 2022). Estas cifras no describen automáticamente a Chile, pero muestran por qué preguntar de forma rutinaria puede detectar situaciones que no aparecen en una consulta general.

    El tiempo también importa. Un estudio sobre la transición hacia trastornos por uso de drogas encontró que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Una revisión sobre consecuencias del consumo adolescente describe cambios persistentes en circuitos relacionados con cognición, emoción y conducta, aunque el riesgo varía según sustancia, dosis, frecuencia y vulnerabilidad individual (Steinfeld & Torregrossa, 2023).

    Hay un matiz necesario. La USPSTF concluyó que la evidencia era insuficiente para estimar el beneficio neto del cribado de drogas en adolescentes de 12 a 17 años, mientras que la Academia Americana de Pediatría recomienda incorporarlo dentro del modelo SBIRT cuando existen recursos para evaluar y tratar (U.S. Preventive Services Task Force, 2020; Camenga & Hammer, 2022). Preguntar sirve cuando la respuesta conduce a apoyo real, no a castigo.

    ¿Qué incluye una evaluación completa del consumo adolescente?

    Una evaluación completa reúne información del adolescente, el contexto y las consecuencias. El cuestionario organiza la entrada; la comprensión clínica surge al relacionar esos datos sin convertir la conversación en un interrogatorio.

    ÁreaQué se exploraPor qué cambia el plan
    Patrón de consumoSustancias, frecuencia, cantidad, vía y edad de inicioDistingue experimentación, consumo de riesgo y posibles signos de trastorno
    SeguridadConducción, viajes con alguien bajo efectos, sobredosis, mezclas y sexo sin protecciónPuede exigir una acción inmediata aunque el puntaje sea bajo
    FuncionamientoAsistencia y rendimiento escolar, sueño, conflictos, actividades y relacionesMuestra si el consumo ya está interfiriendo con la vida diaria
    Salud mentalDepresión, ansiedad, trauma, TDAH, autolesiones e ideas suicidasEl consumo puede estar funcionando como intento de aliviar otro problema
    Familia y paresReglas, apoyo, consumo en el hogar, amistades y presión de grupoPermite identificar riesgos y apoyos disponibles
    Disposición al cambioQué le preocupa al adolescente y qué estaría dispuesto a modificarOrienta una intervención motivacional realista

    El resultado no se interpreta fuera de esta matriz. Dos jóvenes con el mismo CRAFFT pueden necesitar planes distintos si uno tuvo un traslado inseguro aislado y el otro consume a solas para manejar síntomas depresivos.

    La guía completa para evaluar adicciones muestra cómo integrar cribado, entrevista, diagnóstico y plan de apoyo cuando se necesita ampliar esta primera revisión.

    Cuando la preocupación viene de la familia, conviene separar señales de sospecha y evaluación. La guía sobre cómo detectar si un hijo consume drogas explica qué cambios merecen atención y cómo conversar sin partir desde una acusación.

    ¿Cómo se aplica CRAFFT sin perder la confianza del adolescente?

    CRAFFT funciona mejor cuando el adolescente entiende por qué se pregunta y qué ocurrirá con sus respuestas. La versión autoadministrada suele generar mayor comodidad y sinceridad que una entrevista cara a cara, siempre que padres o acompañantes no puedan ver el formulario (Knight, 2021).

    Las orientaciones técnicas de MINSAL proponen aplicarlo a solas, explicar la confidencialidad y aclarar sus límites antes de comenzar (Ministerio de Salud, 2015). Entre esos límites se incluyen situaciones de riesgo vital, maltrato o una condición grave de salud. La forma exacta de actuar depende del contexto asistencial y de los deberes de protección aplicables.

    Una secuencia cuidadosa tiene cinco momentos:

    1. Explicar que el cribado se usa para cuidar la salud, no para buscar culpables.
    2. Pedir que el adolescente responda en privado y sin apuro.
    3. Mantener el texto, el orden y la lógica de salto de la versión oficial.
    4. Revisar el resultado junto con la frecuencia, la seguridad y el funcionamiento.
    5. Acordar el siguiente paso y explicar quién participará.

    La primera entrevista no necesita resolver todo. MINSAL advierte que un encuentro demasiado estructurado puede dañar la adherencia. Primero se construye un vínculo suficiente para hablar con honestidad; después se amplía la información que haga falta.

    ¿Cómo se puntúa y qué significa el resultado CRAFFT?

    La Parte A registra días de consumo durante el último año y determina qué preguntas se aplican. El puntaje se obtiene solo de las seis áreas de la Parte B: cada respuesta afirmativa suma un punto. La versión debe usarse tal como fue autorizada, sin cambiar preguntas ni orden (Knight, 2021).

    Resultado orientativoLectura clínicaPróximo paso habitual en la guía chilena
    0 puntosRiesgo bajo según lo informadoReforzar el no consumo y conversar sobre seguridad
    1 puntoRiesgo intermedioConsejo breve, intervención motivacional y seguimiento según el contexto
    2 puntos o másRiesgo alto de consumo perjudicial o dependenciaEvaluación clínica completa y derivación asistida a salud mental o tratamiento especializado

    El estudio de validez predictiva del CRAFFT encontró que sus resultados se asociaban con trastornos por consumo presentes y posteriores, aunque la sensibilidad y el mejor corte variaban según gravedad y tiempo de seguimiento (Shenoi et al., 2019). Ese comportamiento confirma su utilidad como señal de alerta, no como diagnóstico automático.

    Un puntaje bajo tampoco borra una respuesta preocupante. Viajar con una persona bajo los efectos, una sobredosis, mezclar sustancias o consumir para manejar ideas suicidas requiere atención específica aunque el total no alcance el corte habitual.

    ¿Se puede hacer el test CRAFFT completo en esta página?

    La vía segura es usar las versiones oficiales. Las preguntas CRAFFT están protegidas por copyright de Boston Children’s Hospital. CABHRe permite su uso clínico, pero una reproducción dentro de otro programa electrónico o sitio web debe enviarse para aprobación previa y conservar texto, orden y atribución.

    Por esa razón, esta página no copia los reactivos ni fabrica una calculadora propia. Puedes acceder a:

    Para personas adultas, el instrumento cambia. El test DAST-10 para adultos revisa problemas vinculados a drogas distintas del alcohol. Si la duda es solo alcohol, el test AUDIT y su PDF suele ser más apropiado.

    ¿Qué hacer después del test de consumo de drogas en adolescentes?

    El siguiente paso depende del riesgo y de la disposición del adolescente. MINSAL diferencia intervención mínima, intervención motivacional y derivación asistida. Esta última significa asegurar el vínculo con el equipo que evaluará o tratará, no entregar un teléfono y dar el caso por cerrado.

    Un ensayo de cribado computarizado y consejería breve observó que la intervención retrasó el primer uso frente a la atención habitual, con un efecto más claro para cannabis (Knight et al., 2019). Otro ensayo por conglomerados en atención primaria pediátrica mostró que implementar SBIRT permitió identificar consumo de riesgo y conectar la detección con intervención y derivación (Sterling et al., 2015).

    El tono importa tanto como el formulario. Una devolución útil puede revisar qué preocupa al joven, relacionar el consumo con sus propias metas y acordar un cambio concreto. Amenazar, avergonzar o convertir la respuesta en prueba disciplinaria reduce la probabilidad de que vuelva a pedir ayuda.

    Ahora sí, usa el orientador para encontrar el recurso que corresponde a tu situación. No solicita datos personales ni reproduce el test.

    Orientador de próximos pasos

    Elige la situación que mejor describe lo que necesitas. Esta herramienta no guarda datos, no reproduce el CRAFFT y no calcula un puntaje.

    Este orientador es educativo. Una evaluación profesional considera consumo, seguridad, salud mental, funcionamiento y contexto.

    ¿Cómo funciona la ruta de atención para adolescentes en Chile?

    Las orientaciones de MINSAL organizan el proceso en tres pasos: evaluar, intervenir y acompañar. CRAFFT puede aplicarse en atención primaria, espacios amigables, escuelas, urgencias y otros programas con personal capacitado (Ministerio de Salud, 2015).

    Con 2 puntos o más, la recomendación chilena es realizar una evaluación para confirmar o descartar consumo perjudicial o dependencia. El profesional construye con el adolescente un plan de derivación, aclara dudas, puede realizar sesiones motivacionales adicionales y contacta al equipo de salud mental para facilitar la primera atención.

    La cobertura GES para consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas se dirige a personas menores de 20 años cuando se cumplen los criterios y condiciones del sistema. La confirmación diagnóstica usa la clasificación clínica vigente para esa garantía, no el CRAFFT aislado.

    SENDA también ofrece orientación y recursos preventivos. El punto de entrada adecuado depende de la comuna, la severidad, la presencia de otras condiciones de salud mental y la urgencia. En una situación no urgente, atención primaria puede ayudar a ordenar esa ruta.

    La guía sobre evaluación del consumo de drogas en Chile reúne las rutas de SENDA, MINSAL y GES para revisar el acceso con más detalle.

    ¿Cuándo la situación requiere atención urgente?

    El puntaje deja de ser la prioridad ante signos de peligro inmediato. Busca atención de urgencia si hay pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, dolor torácico, agitación intensa, confusión grave, una posible sobredosis, ideas suicidas o riesgo de accidente.

    También se necesita evaluación pronta cuando aparecen consumo diario, mezclas de sustancias, síntomas de abstinencia, uso inyectable, deterioro marcado del funcionamiento o una condición psiquiátrica que aumenta el riesgo. Una guía clínica reciente para adolescentes y adultos jóvenes recomienda ajustar la intensidad del tratamiento a la sustancia, la severidad y las comorbilidades, con intervenciones familiares, motivacionales, cognitivo-conductuales o farmacológicas según el caso (Rockhill et al., 2025).

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación del consumo adolescente

    ¿Cuál es el mejor test de consumo de drogas en adolescentes?

    CRAFFT 2.1 es una de las herramientas breves más usadas para jóvenes de 12 a 21 años porque abarca alcohol, cannabis, otras drogas y seguridad vial. La elección final depende de la edad, el objetivo y el contexto. Un profesional puede complementar con instrumentos específicos para alcohol, nicotina o una sustancia concreta.

    ¿Un CRAFFT positivo significa que mi hijo tiene una adicción?

    No. Un resultado positivo indica que corresponde ampliar la evaluación. El diagnóstico considera el patrón de consumo, consecuencias, pérdida de control, funcionamiento, riesgos y salud mental. Hablar desde la preocupación y buscar una entrevista confidencial suele aportar más información que confrontar al adolescente con una etiqueta.

    ¿Los padres deben estar presentes durante el test?

    Las guías recomiendan que el adolescente responda en privado para favorecer la sinceridad. Antes se explican la confidencialidad y sus límites. Los padres o cuidadores pueden participar después en el plan de seguridad y apoyo, siempre cuidando el vínculo clínico y actuando ante riesgos vitales o graves.

    ¿Qué ocurre si el resultado es de 2 puntos o más?

    MINSAL lo considera un nivel de alto riesgo que requiere una evaluación clínica completa y derivación asistida. El profesional revisa sustancia, frecuencia, consecuencias, salud mental y seguridad, conversa el plan con el adolescente y facilita el contacto con el equipo de salud mental o tratamiento especializado.

    ¿Un examen de orina reemplaza el cuestionario CRAFFT?

    No. El examen biológico puede detectar ciertas sustancias dentro de una ventana limitada, pero no explica motivos, consecuencias ni funcionamiento. CRAFFT organiza una conversación clínica; la toxicología responde otra pregunta. Ambos pueden complementarse cuando existe una indicación médica, pero ninguno basta por sí solo para diagnosticar.

    ¿Dónde puedo hacer una autoevaluación oficial en Chile?

    SENDA ofrece una autoevaluación CRAFFT en línea y Boston Children’s Hospital publica el PDF oficial en español latinoamericano. El resultado es orientativo. Si aparece riesgo, consumo repetido o una preocupación de seguridad, conviene revisarlo con un profesional capacitado en salud adolescente y consumo de sustancias.

    Una evaluación que sirva para pedir ayuda

    El valor de CRAFFT está en convertir una sospecha difusa en un próximo paso concreto. La evaluación funciona cuando protege la privacidad, escucha el contexto y conecta el resultado con una intervención posible.

    Si existe consumo, conflictos o dudas sobre el nivel de riesgo, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta permite revisar la situación con calma, identificar problemas asociados y definir si basta un plan breve, hace falta seguimiento o conviene coordinar atención especializada.

    Sobre Terapia Online Chile

    Contenido educativo sobre salud mental y consumo de sustancias, elaborado con evidencia científica y documentos institucionales. Antes de publicar en vivo, completa la autoría profesional, las credenciales y el registro sanitario en la configuración editorial del sitio.

    Visitar Terapia Online Chile

    Referencias

    Camenga, D. R., & Hammer, L. D. (2022). Improving substance use prevention, assessment, and treatment financing to enhance equity and improve outcomes among children, adolescents, and young adults. Pediatrics, 150(1), e2022057992. https://doi.org/10.1542/peds.2022-057992

    Chen, H., Liu, S., Wang, W., et al. (2025). Global burden of substance use disorders in adolescents and young adults aged 10-24 from 1990 to 2021. Scientific Reports, 15, 25971. https://doi.org/10.1038/s41598-025-11266-6

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Knight, J. R. (2021). The CRAFFT 2.1 manual. Center for Adolescent Behavioral Health Research, Boston Children’s Hospital. https://crafft.org/wp-content/uploads/2021/10/CRAFFT_2.1_Provider-Manual_2021.10.28.pdf

    Knight, J. R., Sherritt, L., Gibson, E. B., et al. (2019). Effect of computer-based substance use screening and brief behavioral counseling vs usual care for youths in pediatric primary care. JAMA Network Open, 2(6), e196258. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.6258

    Ministerio de Salud. (2015). Orientaciones técnicas para la detección, intervención motivacional y referencia a tratamiento para el consumo de alcohol y otras drogas en adolescentes. Gobierno de Chile. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/06/OT-Deteccion-IM-y-referencia-drogas-adolescentes.pdf

    Ragan-Burnett, K., Schieber, L., Terranella, A., & Mikosz, C. (2025). Substance use screening, brief intervention, and referral to treatment among youth-serving clinicians. JAMA Network Open, 8(5), e2511579. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.11579

    Rockhill, C. M., Ramtekkar, U., Becker, T. D., et al. (2025). Clinical practice guideline: Assessment and treatment of adolescents and young adults with substance use disorders. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.08.006

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Steinfeld, M. R., & Torregrossa, M. M. (2023). Consequences of adolescent drug use. Translational Psychiatry, 13, 313. https://doi.org/10.1038/s41398-023-02590-4

    Sterling, S., Kline-Simon, A. H., Satre, D. D., et al. (2015). Implementation of SBIRT for adolescents in pediatric primary care: A cluster randomized trial. JAMA Pediatrics, 169(11), e153145. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2015.3145

    U.S. Preventive Services Task Force, Krist, A. H., Davidson, K. W., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests de Estado Emocional en PDF: Recursos para niños, adolescentes y adultos

    Tests de Estado Emocional en PDF: Recursos para niños, adolescentes y adultos

    Buscar un test para evaluar estado emocional pdf casi siempre empieza con una duda concreta y bastante incómoda: algo está pasando (contigo, con tu hijo, con alguien de la casa) y no tienes idea de si es normal o si ya toca pedir ayuda. Quieres algo que puedas responder hoy, imprimir si hace falta, y que te devuelva algo más útil que una etiqueta de revista.

    Aquí vas a encontrar dos cosas. Primero, un test emocional para adolescentes y adultos que puedes responder ahora mismo, más abajo en esta misma página: son cinco preguntas, toma menos de dos minutos y ajusta el punto de corte según la edad de quien responde, porque no es el mismo para un chico de catorce que para su mamá. Segundo, la parte que casi nadie te cuenta: cuáles de los tests que circulan en PDF se pueden descargar de forma legal y cuáles no, y por qué la mayoría de los que aparecen en los primeros resultados de Google no deberían estar ahí.

    Antes de ver tu resultado conviene entender qué mide exactamente un cuestionario de estos. Es la diferencia entre un número que te sirve y un número que te asusta sin motivo.

    Respuesta directa

    Un test de estado emocional es una herramienta de cribado: detecta señales de que algo puede estar pasando, no diagnostica. El único cuestionario de bienestar emocional con traducción oficial al español, acceso abierto y puntos de corte publicados es el Índice de Bienestar WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud, validado tanto en adultos como en chicos de 10 a 17 años. Los tests más famosos (Beck, MBI, BarOn) tienen copyright y no se pueden descargar gratis de forma legal.

    ¿Qué diferencia hay entre un test de cribado y un diagnóstico?

    Un test de cribado ordena a las personas en dos grupos: las que conviene mirar con más detalle y las que probablemente están bien. Eso es todo lo que hace. El diagnóstico lo pone un profesional después de una entrevista, viendo historia, contexto y cuánto interfiere el problema en la vida real.

    La distancia entre ambas cosas es más grande de lo que parece. El PHQ-9, que es el cuestionario de depresión más usado del mundo, identifica correctamente al 85% de las personas con depresión mayor y al 85% de las que no la tienen, comparado con una entrevista clínica semiestructurada (O’Connor et al., 2023). Traducido: de cada 100 personas con depresión, 15 pasan desapercibidas, y de cada 100 sin depresión, 15 salen marcadas igual.

    Y ese es uno de los buenos. Las versiones ultracortas empeoran el trato. El PHQ-2 detecta más casos (91%), pero solo clasifica bien al 67% de quienes están sanos: uno de cada tres sale positivo sin tener nada (O’Connor et al., 2023).

    El caso más claro de todos lo dejó una revisión Cochrane sobre la escala HADS-A. Con una prevalencia del 17% y el punto de corte habitual, de cada 1.000 personas evaluadas 325 dan positivo, pero solo 126 tienen realmente un trastorno de ansiedad. Las otras 199 pasan por una evaluación que no necesitaban (Fomenko et al., 2025).

    Nada de esto invalida los tests. Explica para qué sirven: para abrir una conversación, no para cerrarla.

    Por qué no sirve el mismo test para un niño, un adolescente y un adulto

    Un test de emociones para adultos aplicado tal cual a un niño de once años entrega un número sin significado. La razón es técnica y simple: los puntos de corte se calculan sobre una muestra de referencia concreta, y si esa muestra no se parece a quien responde, el corte no aplica.

    Hay una segunda razón, más clínica. Los síntomas emocionales no se ven igual a los 8, a los 15 y a los 40. En consulta esto aparece constante: [EXPERIENCIA: un niño que “está triste” muchas veces llega derivado por irritabilidad, dolores de guata sin causa médica o desplome escolar, no porque haya dicho que se siente triste].

    Los datos acompañan esa impresión. En una cohorte poblacional danesa de 1,3 millones de personas, el 15,01% recibió algún diagnóstico de salud mental antes de los 18 años, y el TDAH mostró su punto máximo de incidencia a los 8 años en los niños pero a los 17 en las niñas (Dalsgaard et al., 2020). Esa diferencia de casi una década no es biológica nada más: sugiere que en las niñas se detecta tarde.

    La edad de inicio también se mueve por tipo de problema. En la encuesta representativa estadounidense NCS-A, con 10.123 adolescentes, la mediana de edad de inicio fue de 6 años para los trastornos de ansiedad, 11 para los de conducta, 13 para los del ánimo y 15 para el consumo de sustancias (Merikangas et al., 2010). Un cuestionario diseñado para el ánimo adulto difícilmente va a capturar lo que le pasa a un niño de seis con ansiedad.

    Por eso un test para evaluar estado emocional en niños PDF que no diga sobre qué población se validó es, en la práctica, un papel bonito.

    ¿Qué test emocional para adolescentes tiene respaldo real?

    El Índice de Bienestar WHO-5 es hoy la mejor opción disponible para uso abierto. Son cinco afirmaciones sobre las últimas dos semanas, se responde en un minuto, y desde 2024 su copyright pertenece a la Organización Mundial de la Salud, que lo publica como recurso de acceso abierto con traducción oficial al español-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf).

    Lo que lo separa del resto no es la fama, es que tiene números publicados para cada edad.

    En adultos, la revisión sistemática de toda su literatura concluyó que tiene alta validez clinimétrica y que, cuando se usa para cribado de depresión, el punto de corte es 50 sobre 100 (Topp et al., 2015).

    En chicos, la evidencia es más reciente y bastante sólida. Un estudio comunitario con 6.983 escolares de 10 a 15 años encontró consistencia interna alta (alfa de Cronbach de 0,867), estructura de un solo factor y buena capacidad para detectar depresión: el área bajo la curva fue de 0,84 para depresión moderada y de 0,92 para la grave. En ese rango de edad el corte que recomiendan es de 10 puntos brutos, más exigente que el de adultos (Adachi et al., 2025).

    Y funciona más allá de un solo país. Un análisis con datos de adolescentes de 43 países del estudio HBSC 2022 confirmó que la escala mide una sola dimensión y que su funcionamiento diferencial entre países es solo modesto, o sea que se comporta de forma comparable en contextos culturales distintos (Sischka et al., 2025).

    Eso es lo que hay detrás del test que viene ahora. Respóndelo con calma y pensando en estas dos últimas semanas, no en el día de hoy. No hay respuestas trampa.

    Índice de Bienestar WHO-5: mide tu estado emocional de las últimas dos semanas

    Cinco preguntas, menos de dos minutos. Es el único cuestionario de bienestar emocional que la Organización Mundial de la Salud publica en acceso abierto, con puntos de corte distintos según la edad de quien responde.


    ¿Y ahora qué? Este puntaje describe cómo te has sentido, no lo que tienes. Si el resultado te hizo ruido, una primera sesión sirve para ordenarlo con alguien que sabe leerlo.
    Basado en el Índice de Bienestar WHO-5 en su traducción oficial al español (Organización Mundial de la Salud, 2024). Punto de corte de cribado ≤50 en adultos (Topp et al., 2015) y puntuación bruta ≤10 entre los 10 y los 17 años (Adachi et al., 2025). Es un instrumento de cribado orientativo, no un diagnóstico: ningún cuestionario reemplaza una evaluación profesional.

    Tests de estado emocional en PDF: cuáles puedes descargar y cuáles no

    Esta es la parte incómoda. Muchos de los “test de emociones para imprimir” que circulan en PDF están subidos sin permiso: son instrumentos con copyright que alguien escaneó y publicó. Usarlos no te va a pasar nada a ti, pero sí explica por qué esos archivos aparecen y desaparecen, y por qué suelen venir sin instrucciones de corrección ni baremos.

    Instrumento Para quién ¿Se puede descargar legalmente? Dónde
    WHO-5 (Índice de Bienestar) Desde 10 años hasta adultos mayores Sí, acceso abierto de la OMS PDF oficial en español-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf)
    PHQ-9 y GAD-7 Adultos y adolescentes desde 12 Sí, uso libre sin permiso Ver nuestro test de ansiedad y depresión
    DASS-21 Adultos Sí, uso libre para fines no comerciales Ver la guía de la escala DASS-21
    Inventario de Beck (BDI-II) Adultos No, copyright de Pearson Solo vía profesional acreditado
    BarOn EQ-i:YV Menores de 18 No, copyright de MHS Solo vía profesional acreditado
    SBE (Screening de Bienestar Emocional) 3 a 18 años No, distribución restringida Solo vía profesional acreditado

    Si lo que quieres es un test para evaluar estado emocional en adolescentes PDF que puedas imprimir y responder en papel, el WHO-5 oficial de la OMS es la opción limpia: cabe en una plana, trae su hoja de puntuación y no infringe nada.

    Un aviso sobre los instrumentos con copyright. Que no puedas descargarlos no es burocracia. Esas escalas se venden con manual, baremos por edad y formación de uso, y aplicarlas sin eso es justamente lo que produce los números sin significado del apartado anterior.

    Lo que un test no te va a decir

    Responder un cuestionario y recibir un resultado, por sí solo, no mejora a nadie. Es el hallazgo más consistente y menos citado de esta literatura.

    En 17 ensayos aleatorizados sobre cribado de depresión, las intervenciones que sí mejoraron los desenlaces incluían casi siempre algo más que entregar el resultado: seguimiento organizado, alguien a cargo del caso, acceso real a tratamiento. Con ese acompañamiento, el cribado redujo la prevalencia de depresión a los 6 meses (OR 0,60; IC 95% 0,50 a 0,73) y aumentó las remisiones (OR 1,58; IC 95% 1,23 a 2,02). Sin él, el efecto se diluye (O’Connor et al., 2023).

    Una revisión sistemática de programas de cribado en el mundo llegó a lo mismo desde otro ángulo: las herramientas funcionan, pero los programas fallan de forma inconsistente en el diseño del seguimiento y en las consideraciones éticas (Zedan et al., 2026). El cuello de botella nunca fue el cuestionario.

    Hay además un riesgo puntual que conviene nombrar. Un ensayo con 948 personas sobre cribado de depresión por internet encontró que la devolución no personalizada del resultado se asoció a más empeoramiento de la ideación suicida al mes (12,3% frente a 6,4%; RR 1,92), mientras que la devolución adaptada a cada persona no mostró ese efecto (Sikorski et al., 2025). Un número solo, sin contexto ni salida, puede hacer daño.

    Por eso el test de esta página te devuelve una lectura y una sugerencia, no una etiqueta.

    ¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

    Hay señales que no dependen de ningún puntaje. En niños y adolescentes, lo que amerita evaluación es un cambio marcado en el rendimiento escolar, retraimiento social, alteraciones del sueño o la alimentación, irritabilidad o tristeza que interfieren con el día a día, y cualquier mención de desesperanza o de pensamientos de muerte. Esto último no espera: se consulta ahora.

    En adultos, la referencia práctica son las dos semanas. Si el ánimo bajo, la falta de energía o la desconexión con lo que antes te importaba llevan más de ese tiempo y te están costando el trabajo o los vínculos, ya es motivo suficiente.

    Vale la pena decirlo al revés también: un buen puntaje no cancela lo que sientes. Si algo te preocupa lo bastante como para haber buscado un test, eso ya es un motivo válido de consulta, salga lo que salga en el resultado.

    Si necesitas orientación inmediata en Chile, Salud Responde atiende las 24 horas en el 600 360 7777. La Organización Mundial de la Salud mantiene información general sobre salud mental, y MedlinePlus tiene fichas en español revisadas por profesionales.

    Preguntas frecuentes

    ¿Existe un test para evaluar estado emocional en niños PDF que sea gratuito y válido?

    Sí, pero con un límite de edad. El WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud es gratuito, oficial y está validado desde los 10 años. Bajo esa edad no existe un autoinforme abierto con baremos publicados: la evaluación en niños pequeños se hace con los padres y un profesional, combinando varias fuentes de información.

    ¿Qué test de emociones para adultos es más confiable?

    Depende de qué quieras medir. Para bienestar emocional general, el WHO-5 tiene punto de corte publicado (50 sobre 100) y respaldo de una revisión sistemática completa. Para síntomas específicos de depresión y ansiedad, el PHQ-9 y el GAD-7 son los más usados y también de acceso libre.

    ¿Puedo diagnosticar a mi hijo con un test emocional para adolescentes?

    No. Ningún cuestionario diagnostica, ni siquiera aplicado por un profesional. Un resultado bajo el punto de corte indica que conviene una evaluación, nada más. El diagnóstico requiere entrevista clínica, historia del desarrollo y descartar causas médicas.

    ¿Por qué el punto de corte cambia según la edad?

    Porque cada corte se calcula sobre una muestra de referencia concreta. En el WHO-5, el corte validado en adultos es 50 sobre 100, mientras que en chicos de 10 a 17 años el estudio de validación recomienda 10 puntos brutos, un umbral más exigente. Usar el corte de adultos en un adolescente clasifica mal.

    ¿Sirve un test de emociones para imprimir en papel?

    Sí, siempre que traiga sus instrucciones de puntuación. El PDF oficial del WHO-5 incluye la escala y la hoja de corrección en una plana, así que funciona igual en papel que en pantalla. Lo que no sirve es un test impreso sin regla de puntuación ni baremo.

    Para cerrar

    Un test de estado emocional bien elegido hace una cosa concreta y la hace bien: te dice si lo que estás viviendo se sale de lo esperable para tu edad, y con eso te ahorra semanas de dar vueltas. No hace más que eso, y está bien que así sea.

    Si tu resultado quedó bajo el punto de corte, o si te quedaste con la sensación de que el número no alcanza a describir lo que te pasa, esa es exactamente la conversación que vale la pena tener con alguien. Agenda una primera sesión y lo revisamos juntos, con el resultado en la mano si quieres traerlo.

    Referencias

    Adachi, M., Takahashi, M., Mori, H., Nishimura, T., Osada, M., Adachi, M., Monden, R., Wakuta, M. y Nakamura, K. (2025). Psychometric validation of the WHO-5 and WHO-4 well-being index scales for assessing psychological well-being and detecting depression in Japanese school-aged children: A community-based study. Frontiers in Public Health, 13, 1662332. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1662332

    Dalsgaard, S., Thorsteinsson, E., Trabjerg, B. B., Schullehner, J., Plana-Ripoll, O., Brikell, I. y Pedersen, C. B. (2020). Incidence rates and cumulative incidences of the full spectrum of diagnosed mental disorders in childhood and adolescence. JAMA Psychiatry. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.3523

    Fomenko, A., Dümmler, D., Aktürk, Z., Schlepütz, L., Schneider, A. y Linde, K. (2025). Hospital Anxiety and Depression Scale Anxiety subscale (HADS-A) for detecting anxiety disorders in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 7, CD015305. https://doi.org/10.1002/14651858.cd015456

    Merikangas, K. R., He, J. P., Burstein, M., Swanson, S. A., Avenevoli, S., Cui, L., Benjet, C., Georgiades, K. y Swendsen, J. (2010). Lifetime prevalence of mental disorders in U.S. adolescents: Results from the National Comorbidity Survey Replication-Adolescent Supplement (NCS-A). Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20855043/

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Coppola, E. L., Henninger, M. L., Thomas, R. G. y Gaynes, B. N. (2023). Depression and suicide risk screening: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 329(23), 2068-2085. https://doi.org/10.1001/jama.2023.7787

    Organización Mundial de la Salud. (2024). OMS (cinco) Índice de Bienestar (WHO-5): traducción al español. https://cdn.who.int/media/docs/default-source/mental-health/oms-(cinco)-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf

    Sikorski, F., Löwe, B., Daubmann, A. y Kohlmann, S. (2025). Potential harms of feedback after web-based depression screening: Secondary analysis of negative effects in the randomized controlled DISCOVER trial. Journal of Medical Internet Research, 27, e65925. https://doi.org/10.2196/59476

    Sischka, P. E., Martin, G., Residori, C., Hammami, N., Page, N., Schnohr, C. y Cosma, A. (2025). Cross-national validation of the WHO-5 Well-Being Index within adolescent populations: Findings from 43 countries. Assessment. https://doi.org/10.1177/10731911241309452

    Topp, C. W., Østergaard, S. D., Søndergaard, S. y Bech, P. (2015). The WHO-5 Well-Being Index: A systematic review of the literature. Psychotherapy and Psychosomatics, 84(3), 167-176. https://doi.org/10.1159/000376585

    Zedan, H. S., Alshehri, A., Alqahtani, M. M. J., Alharbi, H., Al-Saab, R., Alosimi, Y. y AlHabeeb, A. (2026). Exploring global efforts in mental health screening and early detection. Frontiers in Psychiatry, 17, 1824068. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1824068

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tratamiento de la Enuresis en Adolescentes: Protocolo Clínico Paso a Paso

    Tratamiento de la Enuresis en Adolescentes: Protocolo Clínico Paso a Paso

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico


    Cuando un adolescente de 16 años llega a tu consulta y la mamá menciona casi de pasada que "todavía moja la cama", ese detalle es probablemente uno de los secretos mejor guardados de esa familia. El adolescente lleva años silenciando el problema, evitando pijamadas, inventando excusas para no ir a campamentos, durmiendo mal por la angustia.

    El tratamiento de la enuresis en adolescentes no falla por falta de opciones. La alarma de enuresis tiene evidencia de nivel 1A y tasas de éxito cercanas al 80%. Falla porque nadie abordó el tema con calma, porque el protocolo se aplicó de forma incompleta, o porque el adolescente abandonó antes de darle suficiente tiempo al proceso.

    Este artículo está diseñado para psicólogos clínicos. No es una guía para padres ni para pacientes: es el mapa clínico que necesitas para evaluar, planificar y conducir el tratamiento de la enuresis en un adolescente (incluyendo los aspectos que los protocolos médicos raramente abordan en profundidad: la alianza terapéutica, el trabajo con la vergüenza y la adherencia).


    TL;DR — Respuesta directa

    El tratamiento de la enuresis nocturna en adolescentes sigue cinco pasos secuenciales: evaluación completa → psicoeducación y alianza → medidas conductuales de base → alarma de enuresis como primera línea (nivel 1A) → Dry Bed Training si la alarma sola no basta. La alarma logra hasta un 80% de éxito en pacientes motivados, con tasas de recaída 75% menores que la farmacoterapia. En adolescentes, la motivación genuina y el manejo de la vergüenza predicen el resultado más que el dispositivo empleado.


    ¿Por qué persiste la enuresis en la adolescencia?

    La enuresis nocturna afecta aproximadamente al 1–2% de los adolescentes a los 15 años y al 0,5–1% de los adultos. Aunque tiene una resolución espontánea del ~15% anual, ese ritmo es clínicamente insuficiente cuando el impacto ya incluye restricciones sociales severas, deterioro en la autoestima e interferencia con hitos del desarrollo.

    La causa no es psicológica en la mayoría de los casos. La enuresis monosintomática primaria tiene una base biológica bien documentada: componente genético (~70% tiene antecedentes familiares), poliuria nocturna por secreción insuficiente de hormona antidiurética, capacidad vesical funcional reducida y umbral de arousal elevado durante el sueño. Los factores psicológicos son relevantes principalmente en la enuresis secundaria y en el mantenimiento del problema, cuando la vergüenza y la evitación bloquean la búsqueda de tratamiento.

    Clasificación clínica que importa en la práctica

    El DSM-5 define la enuresis como emisión repetida de orina en la cama o la ropa (voluntaria o involuntaria) al menos dos veces por semana durante mínimo tres meses consecutivos, en una persona con edad cronológica mínima de 5 años. La ICCS fija un umbral menor: al menos un episodio mensual durante tres meses.

    Más que la frecuencia exacta, en la práctica clínica interesa el subtipo:

    • Primaria vs. secundaria. La enuresis primaria (la más común) implica que el adolescente nunca logró un período sostenido de sequedad de seis meses o más. La secundaria surge después de ese período y suele asociarse a estresores identificables: mudanzas, conflictos familiares, bullying. Cuando llega un caso secundario, busca activamente ese estresor.
    • Monosintomática (MNE) vs. no monosintomática (NMNE). La MNE es enuresis nocturna sin síntomas urinarios diurnos. La NMNE incluye síntomas diurnos (urgencia miccional, escapes, frecuencia anormal) y cambia el orden de tratamiento: los síntomas diurnos deben resolverse primero. No inicies tratamiento para la enuresis nocturna en un caso NMNE sin evaluar y abordar antes el componente diurno.

    Antes de empezar: los cinco elementos de la evaluación inicial

    Una evaluación incompleta es la causa más frecuente de tratamientos que fracasan desde el inicio. Estos cinco elementos son el mínimo clínico antes de planificar cualquier intervención.

    1. Historia clínica detallada de la enuresis

    Recoge: tipo (primaria/secundaria), frecuencia semanal, horario aproximado de los episodios, antecedentes familiares, tratamientos previos y respuesta a ellos. Y una pregunta frecuentemente omitida: ¿hay síntomas diurnos? La respuesta puede cambiar completamente el plan.

    2. Evaluación médica previa

    Antes de iniciar tratamiento psicológico, el adolescente debe tener un chequeo que descarte infecciones urinarias recurrentes, vejiga hiperactiva, diabetes insípida, espina bífida oculta y causas urológicas estructurales. Si no tiene evaluación médica reciente, deriva antes de iniciar. No es un trámite: es una condición del trabajo seguro.

    3. Diario miccional de dos semanas

    El registro de noches secas/húmedas, volumen de ingesta líquida por horario, y micciones diurnas (si hay síntomas diurnos) cumple doble función: datos clínicos objetivos (incluyendo una aproximación a la capacidad vesical funcional) y el inicio de un hábito de observación activa que ya es parte del tratamiento.

    4. Evaluación de factores psicológicos asociados

    Explora: nivel de malestar subjetivo y vergüenza, impacto funcional (qué evita el adolescente por esto), motivación propia versus inducida por los padres, ansiedad o depresión comórbida, y dinámica familiar alrededor del problema: crítica, sobreprotección, minimización.

    5. Estimación de la capacidad vesical funcional (CVF)

    La CVF se aproxima con el mayor volumen miccional registrado en el diario de las últimas 48 horas. En adolescentes, valores por debajo de 300–400 mL son factor de mal pronóstico para la alarma y pueden requerir evaluación urológica complementaria.

    Paso 1 — Psicoeducación y alianza: el trabajo que hace posible todo lo demás

    El primer paso del tratamiento no es ningún dispositivo. Es desmontar el marco de vergüenza que el adolescente lleva acumulando, a veces durante años.

    Sesión individual sin padres presentes

    Esta es la condición mínima para que el trabajo sea posible. El adolescente necesita un espacio donde este tema se trate con normalidad y sin juicio. Establece explícitamente el pacto de confidencialidad: lo que aquí se trabaja es del adolescente y no se compartirá con sus padres sin su consentimiento, salvo situaciones de riesgo. Este gesto, más que cualquier técnica, instala la alianza que sostiene el proceso.

    Normalizar y desmitificar

    Las tres ideas que el adolescente necesita escuchar (y que probablemente nunca escuchó formuladas así):

    1. "Esto es un retraso madurativo en los mecanismos de control del sueño y la vejiga. No es algo que hagas a propósito ni señal de inmadurez emocional."
    2. "Tiene una base genética fuerte. Muchas probabilidades hay de que alguien en tu familia lo haya tenido también."
    3. "Hay tratamientos con evidencia muy sólida. Se puede resolver."

    [EXPERIENCIA: En consulta es frecuente que el adolescente llegue con la creencia implícita de que la enuresis señala que "algo está mal" en él. Devolverle un marco biológico y normalizador suele producir un alivio visible ya en los primeros minutos de la sesión. Ese alivio es el comienzo de la alianza.]

    Evalúa la motivación genuina

    La pregunta clave es "¿para qué quieres esto ahora?", no "¿quieres tratarte?" (la respuesta a esto último siempre será sí). Si la respuesta es "mis papás me trajeron", el primer trabajo es co-construir una motivación propia. Sin esa motivación, ningún protocolo funciona. Con adolescentes de 16–18 años, la motivación intrínseca suele girar alrededor de hitos concretos: poder quedarse a dormir fuera, el viaje de egresados, no cargar este secreto cuando se vayan a vivir solos.

    Sesión separada con los padres

    Una vez establecida la alianza con el adolescente, trabaja con los padres en sesión aparte. Objetivos: psicoeducación sobre la base biológica del problema, definición de su nuevo rol (apoyo logístico y emocional, no vigilancia ni comentarios sobre el problema), y cierre de patrones de crítica o vergüenza que puedan estar dificultando la adherencia. Si hay conflicto familiar activo alrededor del tema, ese conflicto es parte del caso.

    Paso 2 — Medidas conductuales de base

    Estas medidas son el andamiaje sin el cual el tratamiento activo fracasa. Se implementan desde la primera sesión y se mantienen durante todo el proceso.

    Diario de noches secas/húmedas

    El adolescente registra cada mañana el resultado de la noche anterior (tabla simple, app, mensaje de texto acordado). Tres funciones: monitoreo clínico, construcción de autorresponsabilidad, y visibilización del progreso. Cómo se celebra el avance importa: no como "premio infantil" sino como reconocimiento real de un logro que requiere esfuerzo.

    Gestión de la ingesta de líquidos

    El objetivo es redistribuir, no restringir: el 60–70% de la ingesta del día en la primera mitad, reducción progresiva en las últimas 2–3 horas antes de dormir. Importante: eliminar completamente los líquidos en la tarde reduce la capacidad vesical funcional a largo plazo, que es contraproducente para los objetivos del tratamiento.

    Micción antes de dormir

    Instrucción sencilla y frecuentemente no implementada: orinar justo antes de acostarse, no 30 o 45 minutos antes.

    Refuerzo positivo co-diseñado

    El sistema de refuerzo debe diseñarse con el adolescente, no imponerse desde los padres. Con 15–18 años, los refuerzos más efectivos son de autonomía y privilegios concretos, no puntos en un cuaderno. Lo que definitivamente no funciona: el castigo, los comentarios comparativos, o el registro que los padres controlan sin que el adolescente tenga acceso.

    Paso 3 — La alarma de enuresis: el tratamiento de primera línea

    La alarma de enuresis es la intervención con mayor respaldo empírico disponible. La ICCS, la American Academy of Pediatrics, la Sociedad Europea de Nefrología Pediátrica y la Sociedad Europea de Urología Pediátrica la recomiendan de forma conjunta como intervención de nivel 1, grado A para la enuresis nocturna (Vande Walle et al., 2012).

    ¿Cómo funciona?

    La alarma es un sensor de humedad que emite una señal sonora o vibratoria al detectar las primeras gotas de orina. El mecanismo terapéutico es el condicionamiento clásico: el adolescente aprende gradualmente a despertar ante las señales propioceptivas de vejiga llena, antes de que ocurra la micción. El aprendizaje requiere semanas, no días. Las primeras noches el episodio ocurre igual: la alarma solo lo interrumpe. El condicionamiento se construye a lo largo del tiempo.

    Evidencia de eficacia

    • Tasa de éxito inicial ~80% en pacientes motivados (Bogaert et al., 2020).
    • Una revisión sistemática y metaanálisis de 15 ECA con 1.502 participantes encontró que la alarma produce una tasa de respuesta sostenida 2,89 veces mayor que la desmopresina (OR: 2,89; IC 95%: 1,38–6,04) y una tasa de recaída 75% menor (OR: 0,25; IC 95%: 0,12–0,50) (Peng et al., 2018).
    • Comparada con no tratamiento, la alarma aumenta 7,23 veces la probabilidad de lograr 14 noches consecutivas secas (RR = 7,23; IC 95%: 1,40–37,33) (Caldwell et al., 2013).
    • En un ensayo controlado aleatorizado multicéntrico de 185 pacientes, solo el 3,3% del grupo con alarma recayó frente al 20% del grupo con desmopresina (p < 0,05) (Zhai et al., 2025).

    Protocolo de uso paso a paso

    1. Usar la alarma cada noche, sin excepciones.
    2. Cuando suena, el adolescente debe levantarse, ir al baño y orinar, no apagarla y volver a dormir.
    3. Duración mínima: 2–3 meses continuos, o hasta lograr 14 noches consecutivas secas, lo que ocurra primero.
    4. Criterio de revisión: si no hay ninguna mejora a las 6 semanas, evalúa adherencia y considera ajustar estrategia o sumar una intervención complementaria (Lauters et al., 2022).
    5. Criterio de alta: 14 noches secas consecutivas con alarma activa.

    Cómo presentar la alarma al adolescente

    La privacidad es el punto crítico en esta franja de edad. Aborda directamente: "¿Cómo la usarías sin que nadie en la casa lo sepa si así lo prefieres?" Existen alarmas de vibración silenciosa o de muñeca que solo despiertan al usuario. Esta conversación puede ser lo que decida si el adolescente acepta o rechaza el dispositivo, y es más importante que cualquier dato de eficacia que puedas mostrarle.

    Paso 4 — Dry Bed Training: cuándo y cómo sumarlo

    El Dry Bed Training (DBT), desarrollado originalmente por Azrin, combina la alarma con despertar programado, práctica de limpieza y refuerzo diferencial. Está indicado cuando la alarma sola no ha producido respuesta suficiente o cuando se busca acelerar el proceso en un adolescente altamente motivado.

    Un análisis Cochrane de 2020 encontró que agregar la alarma al DBT aumentó en 3,79 veces la proporción que logró 14 noches secas consecutivas respecto al DBT solo (RR 3,79; IC 95%: 1,85–7,77), lo que confirma que el componente crítico del paquete es la alarma, no el protocolo de despertar en sí mismo (Caldwell et al., 2020).

    Componentes del DBT adaptados a adolescentes

    1. Despertar programado: La primera noche, el adolescente se despierta una vez a mitad del sueño para ir al baño. Las siguientes noches el horario se va moviendo hacia adelante (+30 minutos cada noche) hasta que el despertar ya no sea necesario. Con adolescentes, el despertar debe ser autónomo (alarma de reloj propia, sin que un padre entre a la habitación).
    2. Práctica de limpieza: Si ocurre un episodio, el adolescente se levanta, va al baño y cambia la ropa de cama con mínima intervención externa. No como castigo; como parte del protocolo. Co-negocia esto con el adolescente desde el inicio y encuádralo explícitamente como "parte del entrenamiento, no una consecuencia negativa".
    3. Refuerzo diferencial: Refuerzo positivo específico por noches secas; ausencia de refuerzo (no castigo, no comentario) por noches húmedas.

    Nota clínica: El DBT en su versión clásica puede vivirse como intrusivo o infantilizante. Adaptar los componentes (especialmente prescindir del despertar por parte de los padres y de un número excesivo de repeticiones de la práctica de limpieza) es esencial para que no se convierta en factor de abandono.

    Motivación y adherencia: el predictor más crítico en adolescentes

    El principal motivo de fracaso es el abandono, no la técnica. Las tasas de dropout con la alarma oscilan entre el 10 y el 30% (Bogaert et al., 2020), y son más altas en adolescentes que en niños menores, especialmente cuando el tratamiento es impuesto más que elegido.

    Y aquí viene lo que más importa conocer desde la evaluación: un estudio prospectivo multicéntrico identificó tres factores de mal pronóstico para la respuesta al tratamiento (Zhai et al., 2025):

    • Historia familiar de enuresis: OR 2,37 (IC 95%: 1,16–4,84)
    • Frecuencia mayor de 4 episodios por semana: OR 2,30 (IC 95%: 1,08–4,89)
    • Capacidad vesical reducida: OR 2,29 (IC 95%: 1,12–4,66)

    Estrategias para sostener la adherencia

    • Check-ins breves y frecuentes las primeras semanas: una llamada de 5 minutos o un mensaje acordado puede marcar la diferencia entre continuar y abandonar.
    • Redefinir el éxito antes de que llegue el primer tropiezo: Una noche húmeda después de 5 noches secas es una fluctuación esperada, no un fracaso. El adolescente necesita ese marco antes de que ocurra, no después.
    • Anticipar la frustración inicial: La alarma no produce resultados inmediatos. Las primeras 2–3 semanas el número de episodios puede ser igual o mayor que antes, porque ahora el adolescente se despierta con cada uno en lugar de dormir a través de él. Eso no es retroceso; es el mecanismo en marcha.
    • Autonomía total sobre el dispositivo: El adolescente lo guarda, lo activa, lo apaga. Los padres no acceden al registro sin su consentimiento.
    • Trabajar la vergüenza en sesión, no solo en la psicoeducación inicial: La vergüenza no desaparece con una explicación biológica; reaparece con cada episodio. Técnicas de defusión cognitiva y de autocompasión fortalecen la tolerancia a la frustración y reducen el abandono silencioso.

    [EXPERIENCIA: Los adolescentes de 16–18 años suelen tener una motivación intrínseca real y concreta —el viaje de egresados, poder quedarse a dormir fuera, no cargar este secreto cuando se vayan a vivir solos. Trabajar desde esa motivación específica, y recordársela cuando la adherencia flaquea, es más efectivo que cualquier sistema de refuerzo externo.]

    Coordinación con pediatría y urología: qué pedir y cuándo derivar

    El psicólogo no trabaja solo en este caso. El mapa de coordinación con el equipo médico debe quedar explícito desde el inicio.

    Verifica o solicita antes de iniciar tratamiento

    • Urianálisis y urocultivo (descartar infección urinaria)
    • Ecografía renal y vesical si hay sospecha de causa estructural
    • Valoración de la capacidad vesical funcional
    • Descarte de espina bífida oculta si hay síntomas neurológicos asociados

    Comparte con el pediatra o urólogo en el seguimiento

    • Diario miccional de las primeras dos semanas
    • Respuesta al tratamiento conductual
    • Persistencia o resolución de síntomas diurnos

    El rol clínico de la desmopresina

    La desmopresina (análogo de ADH) es menos eficaz que la alarma a largo plazo, pero tiene un rol específico y concreto: situaciones puntuales donde el adolescente necesita sequedad inmediata (dormir fuera de casa, viajes, campamentos). No es un tratamiento curativo; es una herramienta de gestión situacional que puede combinarse con el tratamiento conductual en curso sin interferir en el proceso de condicionamiento. Según las guías de la ICCS, es la alternativa cuando el adolescente o la familia rechazan la alarma (Vande Walle et al., 2012).

    Cuándo derivar a urología o nefrología pediátrica

    • Ausencia de respuesta tras 3 meses de protocolo conductual completo y bien adherido
    • Sospecha de poliuria nocturna (para valoración de ADH nocturna)
    • CVF marcadamente reducida que no mejora con el tratamiento
    • Síntomas diurnos que no ceden con urotherapy básica

    Pronóstico, manejo de recaídas y seguimiento

    Pronóstico general

    La tasa de curación con alarma bien implementada es alta cuando la motivación y la adherencia están presentes. Los datos de Zhai et al. (2025) son contundentes: recaída del 3,3% con alarma frente al 20% con desmopresina. Sin embargo, la tasa de curación duradera completa en los estudios combinados es inferior al 50%, lo que subraya la importancia del seguimiento post-alta y el manejo activo de las recaídas.

    Manejo de recaídas

    Una recaída (reaparición de dos o más noches húmedas por semana tras 14 noches secas consecutivas) no es un fracaso del tratamiento. Es una señal de que el condicionamiento necesita reforzarse. El protocolo es reiniciar el ciclo completo de la alarma. La segunda ronda suele ser más corta que la primera; el condicionamiento previo actúa como base.

    Calendario de seguimiento sugerido

    • Sesiones semanales o quincenales durante las primeras 6–8 semanas
    • Seguimiento mensual hasta los 3 meses post-alta
    • Revisión a los 6 meses para detección temprana de recaídas

    Preguntas frecuentes sobre el tratamiento de la enuresis en adolescentes

    ¿La enuresis en adolescentes siempre tiene una causa psicológica?

    No. La mayoría de los casos de enuresis monosintomática primaria tienen una base biológica: componente genético, poliuria nocturna y/o umbral de arousal elevado. Los factores psicológicos son relevantes principalmente en la enuresis secundaria (que surge después de un período seco y suele asociarse a un estresor identificable) y en el mantenimiento del problema cuando la vergüenza bloquea la búsqueda de tratamiento.

    ¿La alarma de enuresis funciona en adolescentes de 15 a 18 años?

    Sí. Es el tratamiento de primera línea con nivel 1A de evidencia y hasta un 80% de éxito en pacientes motivados. Los principios de condicionamiento clásico aplican igualmente en adolescentes mayores. Las adaptaciones necesarias son en la presentación y la privacidad, no en el mecanismo terapéutico.

    ¿Cuánto tiempo tarda en funcionar la alarma de enuresis?

    Los primeros resultados suelen observarse entre las semanas 4 y 8. El tratamiento completo requiere 2–3 meses o 14 noches consecutivas secas. Si no hay ninguna mejora a las 6 semanas, se recomienda revisar la adherencia y considerar ajustes o terapias complementarias (Lauters et al., 2022).

    ¿Qué hacer si el adolescente se niega a usar la alarma de enuresis?

    Explorar el motivo. En la mayoría de los casos es la privacidad: las alarmas de vibración silenciosa o de muñeca resuelven esa barrera. Si el rechazo persiste, la desmopresina es la alternativa farmacológica, aunque con menor eficacia a largo plazo. Conviene también explorar si hay motivación genuina: si no la hay, el trabajo previo es construirla.

    ¿Cuándo está indicado derivar a urología por enuresis en adolescentes?

    Derivar si: no hay respuesta tras 3 meses de protocolo conductual bien implementado, hay sospecha de poliuria nocturna, la capacidad vesical funcional es marcadamente reducida y no mejora con el tratamiento, o hay síntomas diurnos persistentes que no responden a la urotherapy básica.


    El tratamiento de la enuresis en adolescentes tiene evidencia sólida y un protocolo claro. Lo que hace la diferencia en esta franja de edad no es el dispositivo: es la calidad de la alianza terapéutica, el trabajo sostenido con la vergüenza, y la devolución de la autonomía al adolescente sobre su propio proceso. Un psicólogo que aborda el problema sin infantilizar al consultante y con un plan estructurado puede transformar un problema que lleva años silenciado en un logro terapéutico en tres meses.

    Si tienes un adolescente con enuresis nocturna en tu práctica clínica y quieres consultar aspectos del protocolo, puedes escribirme directamente. Y si eres padre o madre de un adolescente que vive con este problema, la evaluación psicológica especializada es el punto de partida más completo.

    Foto de Nicolás Alcayaga

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia. Quién soy →

    Referencias

    • Bogaert, G., Stein, R., Undre, S., Nijman, R. J. M., Bhatt, A., Dogan, H. S., & Hoebeke, P. (2020). Practical recommendations of the EAU–ESPU guidelines committee for monosymptomatic enuresis—Bedwetting. Neurourology and Urodynamics, 39(2), 489–497.
    • Caldwell, P. H., Codarini, M., Stewart, F., Hahn, D., & Sureshkumar, P. (2020). Alarm interventions for nocturnal enuresis in children. The Cochrane Database of Systematic Reviews, 5, CD002911. https://doi.org/10.1002/14651858.CD002911.pub2
    • Caldwell, P. H., Nankivell, G., & Sureshkumar, P. (2013). Simple behavioural interventions for nocturnal enuresis in children. The Cochrane Database of Systematic Reviews, 7, CD003637. https://doi.org/10.1002/14651858.CD003637.pub3
    • Lauters, R. A., Garcia, K. W., & Arnold, J. J. (2022). Enuresis in children: Common questions and answers. American Family Physician, 105(5), 498–505.
    • Peng, C. C., Yang, S. S., Austin, P. F., & Chang, S. J. (2018). Systematic review and meta-analysis of alarm versus desmopressin therapy for pediatric monosymptomatic nocturnal enuresis. Scientific Reports, 8, 16755. https://doi.org/10.1038/s41598-018-34621-2
    • Vande Walle, J., Rittig, S., Bauer, S., Eggert, P., Marschall-Kehrel, D., & Tekgul, S. (2012). Practical consensus guidelines for the management of enuresis. European Journal of Pediatrics, 171(6), 971–983. https://doi.org/10.1007/s00431-012-1687-7
    • Zhai, R., Shao, S., Lv, L., et al. (2025). Efficacy of desmopressin and enuresis alarm in the treatment of monosymptomatic nocturnal enuresis: A multicenter prospective randomized controlled study. Pediatric Nephrology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40494946/
    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Regla 1-3-5 para el TDAH: Técnica de organización para adolescentes y adultos

    Regla 1-3-5 para el TDAH: Técnica de organización para adolescentes y adultos

    Por Terapia Online Chile. Contenido educativo pendiente de revisión profesional antes de publicarse en vivo.

    Si buscas qué es la regla 1 3 5 para el TDAH, probablemente no necesitas otra lista bonita que se abandona el jueves. Necesitas una forma de decidir qué cabe de verdad en el día. La estructura propone una tarea grande, tres medianas y cinco pequeñas, pero en adolescentes y adultos funciona mejor como un máximo flexible que como una cuota.

    El cambio importante está en quién decide, cuánta ayuda externa hace falta y qué cuenta como tarea. Un adolescente puede necesitar una revisión breve con un adulto. Una persona adulta suele necesitar proteger la lista de reuniones, trámites e interrupciones que ya consumen el día.

    Respuesta directa: la regla 1-3-5 ordena el día en una tarea grande, tres medianas y hasta cinco pequeñas. Para el TDAH puede servir como apoyo visible para priorizar y sacar pendientes de la memoria. El conteo exacto no es un tratamiento validado y debe reducirse si produce bloqueo, cansancio o culpa.

    ¿Qué es la regla 1 3 5 para el TDAH y qué cambia según la edad?

    La regla reserva nueve espacios: uno para la prioridad que exige más tiempo o energía, tres para tareas de tamaño medio y cinco para acciones breves. La guía general de la regla 1-3-5 para el TDAH explica el formato base. Aquí nos concentraremos en adaptarlo a la autonomía del adolescente y a la carga real de la vida adulta.

    El TDAH puede afectar la planificación, la memoria de trabajo, el inicio de tareas y la estimación del tiempo. En un estudio con niños de 8 a 13 años, los problemas de memoria de trabajo se relacionaron con dificultades organizativas, aunque el perfil varió entre participantes (Kofler et al., 2018). Una lista visible puede descargar parte de ese trabajo mental, pero no funciona igual para todas las personas.

    La evidencia más cercana no estudia el número 1-3-5. Estudia intervenciones más completas que enseñan organización, planificación y manejo del tiempo. Una revisión paraguas de intervenciones para TDAH encontró beneficios de las intervenciones psicosociales, junto con bastante variación entre programas y resultados medidos (Türk et al., 2023). Por eso esta regla se presenta como una adaptación práctica, no como terapia.

    Antes de hacer la lista: convierte proyectos en tareas visibles

    Una lista falla rápido cuando dice “estudiar historia”, “ordenar la casa” o “avanzar el informe”. Esas frases nombran proyectos. No dicen qué acción termina hoy.

    La guía clínica española de intervenciones para el TDAH recomienda anotar tareas y fechas, usar listas de comprobación, dividir actividades y planificar el tiempo de cada paso (Grupo de trabajo de la GPC, 2017). Antes de clasificar por tamaño, aplica tres filtros:

    1. Tiene un resultado visible: “redactar el primer apartado” se puede comprobar; “avanzar” no.
    2. Cabe en el día real: considera clases, reuniones, traslados, comidas y descanso.
    3. Tiene una primera acción física: abrir el documento, sacar los materiales o enviar un mensaje concreto.

    El tamaño combina tiempo, esfuerzo mental y cantidad de pasos. Una llamada de diez minutos puede sentirse mediana si genera ansiedad. Una tarea conocida de cuarenta minutos puede sentirse pequeña en un día tranquilo. Conviene usar la propia experiencia, no la velocidad de otra persona.

    Ejemplo de regla 1-3-5 para un adolescente con TDAH

    En secundaria aumentan los profesores, los materiales y los trabajos de varias semanas, justo cuando se espera más autonomía. La lista debe mostrar lo que corresponde al adolescente y dejar claro qué apoyo dará el adulto.

    Imagina un miércoles con clases hasta las 16:00 y una prueba el viernes:

    TamañoPlan del díaCómo hacerlo visible

    |—|—|—|

    GrandePreparar la prueba de HistoriaLeer dos apartados, escribir cinco preguntas y responderlas
    Mediana 2Preparar la mochila del juevesUsar horario y lista de materiales
    Mediana 3Entrenamiento deportivoContar traslado, ducha y colación dentro del tiempo
    Pequeña 1Subir una tarea a la plataformaConfirmar que aparece como enviada
    Pequeña 2Pedir una fecha al profesorEnviar un mensaje concreto
    Pequeña 3Guardar ropa limpiaSolo la ropa de hoy, no ordenar todo el dormitorio
    Pequeña 4Cargar el computadorDejarlo conectado antes de cenar
    Pequeña 5Poner dos alarmasUna para empezar Historia y otra para cerrar

    La actividad deportiva cuenta como tarea mediana porque ocupa tiempo y energía. Ignorarla haría que el plan compitiera con el calendario desde el comienzo.

    Acompañar sin convertir la lista en vigilancia

    El papel del adulto puede reducirse a una conversación de cinco minutos: preguntar qué entrega es prioritaria, revisar si la tarea grande tiene pasos y acordar una sola hora de seguimiento. Las guías del notebook recomiendan aumentar la autonomía de manera gradual, con instrucciones claras, apoyos visuales y refuerzo del esfuerzo (Grupo de trabajo de la GPC, 2010; Delgado Villegas & Esparza Meza, 2017).

    Tres límites ayudan:

    • El adolescente elige entre opciones y participa en los ajustes.
    • El adulto revisa el sistema acordado, no persigue cada casilla durante el día.
    • Una tarea incompleta se analiza por tamaño, tiempo o dificultad; no se usa como prueba de flojera.

    Si la versión completa resulta pesada, empieza con 1-2-3. El objetivo de la primera semana es aprender a estimar, no llenar nueve espacios.

    Ejemplo de regla 1-3-5 para un adulto con TDAH

    En adultos, la misma estructura necesita contar el trabajo invisible: reuniones, cuidado de otras personas, traslados, compras y recuperación después de una jornada exigente. El TDAH puede persistir con deterioro funcional en la vida adulta, aunque la trayectoria y las necesidades varían mucho (Cortese et al., 2025).

    Imagina una persona que trabaja desde casa y tiene control médico a las 17:00:

    TamañoPlan del díaAcción inicial

    |—|—|—|

    GrandeEntregar el borrador del informe mensualAbrir la plantilla y completar introducción y gráfico 1
    Mediana 2Comprar alimentosUsar una lista de diez productos
    Mediana 3Revisar cuentas del mesAbrir banco y registrar pagos pendientes
    Pequeña 1Responder dos correos prioritariosElegirlos antes de abrir toda la bandeja
    Pequeña 2Confirmar una reuniónEnviar hora y enlace
    Pequeña 3Poner una lavadoraDejar canasto junto a la máquina
    Pequeña 4Pedir una horaAbrir el portal y reservar
    Pequeña 5Preparar ropa de mañanaDejar un conjunto listo

    El control médico ocupa un espacio mediano. Si se trata como un hueco entre tareas, la lista promete más de lo que el día permite.

    Para el trabajo adulto, deja una tarea mediana como comodín cuando tu rol recibe urgencias. Si no se usa, puedes tomar algo de la lista maestra. Si aparece un imprevisto, ya tiene un lugar y no desplaza automáticamente la prioridad principal.

    Prueba la técnica durante siete días, sin convertirla en un test

    Siete días sirven para recoger datos propios, no para diagnosticar TDAH ni decidir si la persona “puede organizarse”. Al final de cada jornada, registra cinco observaciones simples:

    • ¿La tarea grande empezó? Si no, ¿faltaba una acción inicial clara?
    • ¿Cuántas tareas cambiaron de tamaño al hacerlas?
    • ¿Qué se olvidó porque no estaba visible?
    • ¿Cuántos recordatorios externos hicieron falta?
    • ¿La lista redujo el estrés o añadió presión?

    Cuenta también avances parciales. Si el informe no terminó, pero quedaron listos la introducción y un gráfico, esa información sirve para dimensionar mejor el siguiente bloque.

    Después de una semana, conserva solo lo que ayudó. Puedes cambiar papel por una nota digital, mover la tarea grande a tu horario de mayor energía o reducir el formato. La regla tiene que ahorrar decisiones durante el día. Si mantenerla demanda más esfuerzo que ejecutar, simplifícala.

    ¿Qué hacer cuando nueve tareas son demasiadas?

    Nueve es un techo, no una obligación. La capacidad cambia con el sueño, el ánimo, las interrupciones y la dificultad de la jornada. Estas variantes mantienen la jerarquía sin fingir que todos los días son iguales:

    • 1-2-3: una prioridad, dos tareas medianas y tres pequeñas para comenzar.
    • 1-1-3: útil en días con clases extensas, reuniones o citas.
    • 1-0-2: una tarea importante y dos acciones de mantenimiento en un día de baja capacidad.
    • Comodín: reserva un espacio mediano para una urgencia real.

    Estas cifras alternativas tampoco son protocolos clínicos. Son formas prudentes de aplicar el principio de ajustar expectativas y dividir tareas. El CDC recomienda metas realistas, instrucciones breves y pasos más simples al apoyar a niños con TDAH.

    Una señal práctica para reducir la lista es repetir tres días la misma tarea grande sin iniciarla. Primero vuelve a escribirla como un tramo más pequeño. Si sigue bloqueada, revisa si necesita ayuda, información, descanso o una decisión de otra persona.

    Lo que la regla 1-3-5 puede hacer y lo que no

    La regla puede ordenar prioridades, externalizar pendientes y hacer visible la capacidad diaria. No diagnostica TDAH, no corrige por sí sola la inatención o la impulsividad y no reemplaza un plan de tratamiento.

    Las intervenciones conductuales y organizativas pueden mejorar el funcionamiento, pero los efectos dependen del programa y del resultado evaluado. La evidencia en adolescentes también exige cautela: una revisión sobre tratamiento del TDAH en esta etapa encontró límites en la evidencia de largo plazo y en algunas comparaciones entre tratamientos (Chan et al., 2016).

    Tampoco conviene usar el cumplimiento de la lista para premiar obediencia o medir valor personal. Una lista fallida puede indicar que las tareas estaban mal definidas, que el día ya estaba lleno o que existen dificultades emocionales, de sueño o aprendizaje que necesitan otro tipo de apoyo.

    ¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?

    Conviene consultar cuando la desorganización persiste y afecta el estudio, el trabajo, las relaciones, las finanzas o el cuidado personal, incluso después de probar apoyos simples. En adolescentes, preocupa especialmente el deterioro en más de un contexto, como casa y colegio.

    También merece evaluación la presencia de ansiedad intensa, ánimo bajo, consumo de sustancias, conflictos frecuentes o agotamiento sostenido. La evaluación profesional del TDAH en adolescentes integra historia del desarrollo, información de distintos contextos y diagnóstico diferencial. Para una orientación inicial por edad, revisa los tests de TDAH para niños, adolescentes y adultos, recordando que un cribado no confirma el diagnóstico.

    La guía clínica de la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda planes individualizados, seguimiento de la respuesta y apoyos coordinados para niños y adolescentes (Wolraich et al., 2019). La lista diaria puede ser una pieza del manejo, nunca el plan completo.

    Preguntas frecuentes sobre la regla 1-3-5 y el TDAH

    ¿Hay que completar las nueve tareas todos los días?

    No. Las nueve tareas son un límite orientativo. Clases, reuniones, traslados y cuidados también consumen tiempo y energía, aunque no parezcan pendientes. Si el plan completo añade presión, usa 1-2-3 o 1-1-3. La medida útil es si la lista ayuda a elegir y empezar, no cuántas casillas se tachan.

    ¿Cómo se adapta la regla 1-3-5 a un adolescente?

    Empieza con menos tareas, usa un horario visible y convierte proyectos escolares en pasos concretos. El adolescente debe participar en la elección. Un adulto puede revisar el plan una vez al día y ayudar a estimar, pero evita recordar cada tarea. La autonomía crece mejor con apoyo acordado que con vigilancia continua.

    ¿La regla 1-3-5 sirve para adultos con TDAH?

    Puede servir como soporte de organización, especialmente para sacar pendientes de la memoria y limitar prioridades. Debe contar reuniones, traslados y cuidados como carga real. La regla exacta no está validada como tratamiento para adultos. Si se abandona repetidamente, simplifica el formato y revisa qué obstáculo concreto impide usarlo.

    ¿La regla 1-3-5 tiene evidencia científica para el TDAH?

    No existe evidencia clínica directa sobre esa combinación exacta de números. Sí hay respaldo para entrenar organización, planificación, manejo del tiempo y división de tareas en TDAH. La regla es una forma sencilla de aplicar esos principios. No sustituye evaluación, psicoterapia, apoyos escolares o medicación cuando un profesional los indica.

    ¿Qué hago si la tarea grande nunca se termina?

    Cámbiala por un tramo con final visible. “Hacer el trabajo” puede convertirse en “escribir el esquema y el primer apartado”. Si sigue sin empezar, comprueba si faltan materiales, instrucciones, tiempo o ayuda. Repetir la misma frase al día siguiente conserva el problema; redefinir la acción inicial permite probar otra entrada.

    Una buena lista deja espacio para vivir

    Mañana prueba una versión pequeña. Elige una prioridad con final visible, dos tareas medianas y tres pequeñas. Mira el calendario antes de cerrar el plan. Por la noche, anota qué calculaste bien y qué necesita otro tamaño.

    Si después de varias semanas la organización sigue dañando el estudio, el trabajo o la convivencia, puedes agendar una consulta psicológica. Una evaluación permite distinguir si el problema está en la planificación, el ánimo, el sueño, el aprendizaje o una combinación que una lista no puede resolver.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    • Chan, E., Fogler, J. M., & Hammerness, P. G. (2016). Treatment of attention-deficit/hyperactivity disorder in adolescents. JAMA, 315(18), 1997-2008. https://doi.org/10.1001/jama.2016.5453
    • Cortese, S., Bellgrove, M. A., Brikell, I., et al. (2025). Attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD) in adults: Evidence base, uncertainties and controversies. World Psychiatry, 24(3), 347-371. https://doi.org/10.1002/wps.21374
    • Delgado Villegas, Y., & Esparza Meza, E. M. (2017). Guía para padres de niños con TDAH: ¿Mi hijo tiene TDAH? Lo que los padres necesitan saber acerca del déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México.
    • Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. (2010). Guía de práctica clínica sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; Fundació Sant Joan de Déu. https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_477_TDAH_AIAQS_compl.pdf
    • Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre las Intervenciones Terapéuticas en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). (2017). Guía de práctica clínica sobre las intervenciones terapéuticas en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud. https://portal.guiasalud.es/wp-content/uploads/2018/12/GPC_574_TDAH_IACS_compl.pdf
    • Kofler, M. J., Sarver, D. E., Harmon, S. L., Moltisanti, A., Aduen, P. A., Soto, E. F., & Ferretti, N. (2018). Working memory and organizational skills problems in ADHD. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 59(1), 57-67. https://doi.org/10.1111/jcpp.12773
    • Türk, S., Korfmacher, A. K., Gerger, H., van der Oord, S., & Christiansen, H. (2023). Interventions for ADHD in childhood and adolescence: A systematic umbrella review and meta-meta-analysis. Clinical Psychology Review, 102, 102271. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2023.102271
    • Wolraich, M. L., Hagan, J. F., Allan, C., et al. (2019). Clinical practice guideline for the diagnosis, evaluation, and treatment of attention-deficit/hyperactivity disorder in children and adolescents. Pediatrics, 144(4), e20192528. https://doi.org/10.1542/peds.2019-2528
    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests para Evaluar Trastornos de Personalidad: Recursos profesionales para adolescentes y adultos

    Tests para Evaluar Trastornos de Personalidad: Recursos profesionales para adolescentes y adultos

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Si estás formándote como psicólogo clínico, psiquiatra o ya ejerces y necesitas elegir un instrumento para evaluar un posible trastorno de personalidad, sabes que la oferta es amplia y no toda igual de rigurosa. Entre cuestionarios de autoinforme, entrevistas estructuradas y versiones adaptadas para adolescentes, elegir mal el instrumento puede costarte un diagnóstico impreciso o, peor, prematuro en un paciente joven.

    Aquí vas a encontrar un panorama técnico y actualizado de los principales instrumentos validados para adultos y para adolescentes, con sus características psicométricas, sus limitaciones documentadas y las precauciones que la evidencia reciente recomienda al aplicarlos. Nada de listados genéricos: cada test que aparece abajo tiene su ficha técnica, su fuente y el contexto clínico en el que realmente rinde.

    En resumen: para diagnosticar un trastorno de personalidad no basta un cuestionario aislado. La evidencia muestra que la concordancia entre autoinformes y entrevistas estructuradas es baja (kappa mediana de apenas 0,25), así que el estándar de buena práctica combina un instrumento de cribado con una entrevista clínica estructurada y, en adolescentes, con especial cautela dado que la personalidad todavía se está consolidando.

    ¿Por qué evaluar un trastorno de personalidad es más complejo que aplicar un test?

    Un trastorno de personalidad no es un síntoma puntual: el DSM-5-TR lo define como un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta marcadamente de lo esperado culturalmente, y que debe manifestarse en al menos dos de cuatro áreas (cognición, afectividad, funcionamiento interpersonal y control de impulsos), además de ser inflexible y estable desde al menos la adolescencia o la adultez temprana (American Psychiatric Association, 2022).

    Esa exigencia de estabilidad es justamente lo que un test de un solo momento no puede certificar por sí solo. Por eso el DSM-5 ofrece hoy dos maneras de mirar el problema. El modelo categorial clásico (Sección II) organiza los 10 trastornos en tres clusters: A (paranoide, esquizoide, esquizotípico), B (antisocial, límite, histriónico, narcisista) y C (evitación, dependencia, obsesivo-compulsivo). El Modelo Alternativo (AMPD, Sección III), en cambio, evalúa el funcionamiento de la personalidad y rasgos patológicos en un continuo, precisamente porque el sistema categorial mostró baja fiabilidad entre clínicos y un alto solapamiento diagnóstico (Sharp, 2022).

    En consulta, esta distinción no es solo académica: cuando un paciente llega con un diagnóstico previo de “trastorno límite” hecho a partir de un solo cuestionario, conviene revisar con qué método se llegó a esa etiqueta antes de asumirla como definitiva. Un patrón de personalidad rígido se confirma con el tiempo, no con un puntaje.

    La teoría de Theodore Millon aporta aquí un matiz clínico útil: sostiene que los trastornos de personalidad no son enfermedades que se “adquieren” sino estilos de funcionamiento (activos o pasivos, orientados al placer o al dolor, al sí-mismo o a los otros) que se vuelven disfuncionales cuando pierden flexibilidad (Millon, 1981; Millon & Everly, 1985). Su modelo biosocial, que integra temperamento y aprendizaje social, es la base teórica del MCMI y del MACI, dos de los instrumentos que revisamos abajo.

    Instrumentos para evaluar trastornos de personalidad en adultos

    Para población adulta, tres instrumentos concentran la mayor parte del uso clínico y de investigación, cada uno con una función distinta dentro del proceso diagnóstico.

    PDQ-4+ (Personality Diagnostic Questionnaire-4+). Cuestionario de autoinforme desarrollado por Hyler (1994) en el New York State Psychiatric Institute. Su función es la de filtro inicial: identifica rasgos patológicos que después deben confirmarse con otro método, ya que su validez como criterio único de diagnóstico es limitada. Es de administración rápida, lo que lo hace útil en cribados a gran escala, pero no reemplaza una entrevista.

    MMPI-2-RF (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota, forma reestructurada). Inventario de autoinforme estandarizado que ofrece un perfil clínico completo, no solo de personalidad (Ben-Porath & Tellegen, 2011). En trastorno límite suelen elevarse las escalas asociadas a ansiedad, depresión e ideación inusual; en narcisista, las de desviación psicopática y manía; en antisocial, la escala 4 de forma marcada. Su fortaleza es la riqueza del perfil y las escalas de validez que detectan deseabilidad social o exageración de síntomas.

    SCID-5-PD (Structured Clinical Interview for DSM-5 Personality Disorders). Entrevista estructurada dirigida por el clínico, considerada el estándar de referencia para el diagnóstico formal (First et al., 2015). A diferencia de los autoinformes, permite observar directamente el comportamiento del paciente durante la entrevista (tono, actitud defensiva, manejo de la relación con el entrevistador), lo que aporta información que ningún cuestionario captura. Requiere entrenamiento y entre una y dos horas de aplicación.

    Una opción de cribado accesible: si buscas algo más breve, el IPDE-SQ (versión de cribado del International Personality Disorder Examination, desarrollado por la OMS; Loranger, 1999) usa un formato verdadero/falso con un punto de corte de referencia de 3 respuestas positivas por trastorno, y existe también el Cuestionario Salamanca, de origen español y validado contra el IPDE (Pérez Urdániz et al., 2004), pensado específicamente para el screening ágil en consulta diaria en español.

    Instrumentos para evaluar trastornos de personalidad en adolescentes

    La evaluación en adolescentes exige instrumentos diseñados y baremados específicamente para esa etapa, no versiones recortadas de los tests de adultos.

    MACI-II (Inventario Clínico para Adolescentes de Millon). Autoinforme de 160 ítems verdadero/falso para jóvenes de 13 a 18 años, construido sobre la teoría evolutiva de Millon (Millon et al., 2005). Incluye 24 escalas clínicas que abordan estilos de personalidad y preocupaciones expresadas propias de la adolescencia (identidad, autoimagen, relación con figuras de autoridad), enmarcadas dentro del estilo de personalidad del joven en lugar de tratarlas como síntomas aislados.

    PAI-A (Inventario de Evaluación de la Personalidad para Adolescentes). Autoinforme de 264 ítems (existe una versión abreviada de 165) para el rango de 12 a 18 años, con 22 escalas: 4 de validez, 11 clínicas, 5 de consideraciones de tratamiento y 2 de relaciones interpersonales (Morey, 2007). Su administración toma alrededor de 45 minutos.

    La precaución que ningún manual debería omitir. La evidencia disponible es clara en un punto: los rasgos desadaptativos no se cristalizan en un patrón estable de trastorno de personalidad hasta bien entrada la adolescencia, y la estabilidad diagnóstica entre la adolescencia y la adultez joven es de baja a moderada incluso en muestras de alto riesgo (d’Huart et al., 2022). El propio DSM-5-TR reconoce que los rasgos que aparecen en la infancia no siempre persisten sin cambios (American Psychiatric Association, 2022). Esto no significa evitar el diagnóstico cuando el deterioro es real y significativo, pero sí sostenerlo con seguimiento longitudinal y no con un puntaje aislado en el MACI o el PAI-A.

    Autoinforme o entrevista estructurada: por qué ninguno basta solo

    Este es, probablemente, el dato más útil de toda la investigación reciente para quien elige un instrumento: la concordancia entre cuestionarios de autoinforme y entrevistas clínicas estructuradas para diagnosticar trastornos de personalidad es baja, con una kappa mediana de apenas 0,25 entre los distintos métodos, apenas por encima del azar. La concordancia es todavía menor cuando se compara un autoinforme con una entrevista que cuando se comparan dos entrevistas entre sí.

    ¿Significa esto que los autoinformes no sirven? No. Un estudio prospectivo a 5 años encontró que tanto los autoinformes como las entrevistas estructuradas aportan validez predictiva incremental sobre el diagnóstico clínico no estructurado (el que hace un terapeuta “a ojo”) para anticipar el funcionamiento psicosocial futuro del paciente. Curiosamente, el diagnóstico clínico sin estructura no añadió nada por encima de los otros dos métodos. Eso respalda una conclusión práctica simple: combina un instrumento estructurado (autoinforme o entrevista) con el juicio clínico, en vez de confiar en uno solo.

    La razón de fondo tiene que ver con cómo vive el paciente su propio patrón. Muchos rasgos de personalidad son egosintónicos, el paciente los experimenta como “así soy yo” y no como un problema, lo que dificulta que los reporte con precisión en un cuestionario. A esto se suma la deseabilidad social y la dependencia del estado de ánimo: alguien que atraviesa un episodio depresivo puntuará más alto en rasgos negativos que no necesariamente forman parte de su personalidad de base. Por eso el diagnóstico definitivo se sostiene mejor cuando los síntomas agudos han remitido y cuando se cuenta con observación directa del comportamiento, no solo con lo que el paciente reporta de sí mismo.

    Cuándo estos hallazgos cambian el pronóstico de un paciente

    Un dato que suele sorprender incluso a colegas con experiencia: para el trastorno límite de personalidad específicamente, aunque la remisión sintomática es más lenta que en un episodio depresivo mayor, una vez lograda resulta notablemente estable. En un seguimiento a 10 años, cerca del 85% de los pacientes alcanzó remisión y solo un 11% recayó, frente a un 67% de recaída en depresión mayor. Esto tiene una implicancia directa para la conversación con el paciente y su familia: un diagnóstico de trastorno de personalidad, bien evaluado, no equivale a una condena de por vida.

    Sobre el tratamiento, una revisión Cochrane de 75 ensayos controlados aleatorizados (más de 4.500 pacientes) mostró que la psicoterapia, comparada con el tratamiento habitual, produce efectos moderados pero clínicamente relevantes en la severidad global del TLP, la autolesión, la conducta suicida y el funcionamiento psicosocial. Las terapias con más respaldo son la terapia dialéctico-conductual (DBT) y la terapia basada en mentalización (MBT); ambas muestran resultados similares al año, aunque la DBT parece reducir algo más rápido la autolesión y la desregulación emocional.

    En cuanto a comorbilidad, conviene tenerla presente al momento de evaluar: hasta la mitad de los pacientes psiquiátricos puede cumplir criterios para algún trastorno de personalidad, y la prevalencia comunitaria (0,7-2,7% en adultos, ligeramente mayor en adolescentes) se dispara en contextos clínicos, llegando a más del 22% en hospitalizados adultos y a un 35,6% en adolescentes hospitalizados (Sharp, 2022). Un cuadro de ansiedad o depresión que no mejora con el tratamiento esperado es, muchas veces, la primera pista de un trastorno de personalidad subyacente que no se había evaluado.

    Cuándo derivar a una evaluación profesional completa

    Ni el MACI, ni el PAI-A, ni el MMPI-2-RF, ni ningún cuestionario reemplazan el criterio profesional. Si en tu práctica identificas un patrón de funcionamiento rígido, con impacto claro en las relaciones o en el trabajo/estudio, sostenido en el tiempo y presente en múltiples contextos, ese es el momento de avanzar hacia una evaluación clínica de la personalidad completa, no solo un cuestionario de cribado. Y si el paciente o su familia llegan preguntando por un trastorno de personalidad específico tras una búsqueda en internet, vale la pena explicar primero cómo funciona realmente el proceso diagnóstico antes de aplicar cualquier test.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es el mejor test para evaluar un trastorno de personalidad?
    No existe un único “mejor” test: depende del objetivo. Para cribado rápido, un autoinforme como el PDQ-4+ o el Cuestionario Salamanca es suficiente. Para confirmación diagnóstica, la SCID-5-PD (entrevista estructurada) es el estándar de referencia. Lo ideal es combinar ambos enfoques.

    ¿Se puede diagnosticar un trastorno de personalidad en un adolescente?
    Sí, cuando el patrón es lo bastante estable y generalizado, pero con cautela: los rasgos desadaptativos no siempre se consolidan hasta el final de la adolescencia, y la estabilidad diagnóstica de la adolescencia a la adultez joven es de baja a moderada. Se recomienda seguimiento longitudinal antes de fijar una etiqueta.

    ¿Los tests de personalidad se pueden aplicar y puntuar por cuenta propia?
    Instrumentos como el MMPI-2-RF, el MACI-II, el PAI-A y la SCID-5-PD tienen derechos de autor y requieren adquisición a través de la editorial correspondiente además de entrenamiento clínico para su aplicación e interpretación. Existen opciones de dominio más abierto para cribado, como el IPDE-SQ o el Cuestionario Salamanca.

    ¿Qué diferencia hay entre un cuestionario de autoinforme y una entrevista clínica estructurada?
    El autoinforme lo responde el paciente sobre sí mismo y es rápido de aplicar, pero está sujeto a deseabilidad social y al estado de ánimo del momento. La entrevista estructurada la dirige el clínico, permite observar el comportamiento directamente y tiene mayor fiabilidad diagnóstica, aunque exige más tiempo y entrenamiento.

    ¿Cuánto dura la evaluación completa de un trastorno de personalidad?
    Una entrevista estructurada como la SCID-5-PD puede tomar entre una y dos horas. Sumando el cribado inicial, la historia clínica y, en adolescentes, el contraste con información de la familia, un proceso diagnóstico riguroso suele extenderse por varias sesiones, no una sola cita.

    Elegir el instrumento correcto es solo el primer paso: lo que sostiene un diagnóstico de trastorno de personalidad es la mirada clínica que lo acompaña en el tiempo. Si trabajas con pacientes adolescentes o adultos donde sospechas un patrón de este tipo y quieres una segunda evaluación o supervisión de caso, puedes agendar una consulta para revisarlo juntos.


    Nicolás Alcayaga

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga — Psicólogo Clínico

    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Quién soy

    Referencias

    • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
    • Ben-Porath, Y. S., & Tellegen, A. (2011). MMPI-2-RF: Manual for administration, scoring, and interpretation. University of Minnesota Press.
    • Bohus, M., Stoffers-Winterling, J., Sharp, C., Krause-Utz, A., Schmahl, C., & Lieb, K. (2021). Borderline personality disorder. The Lancet, 398(10310), 1528-1540. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(21)00476-1
    • Caballo, V. E. (2013). Evaluación de los trastornos de la personalidad. https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2020/04/08.Caballo-2_9-3oa-1.pdf
    • d’Huart, D., Steppan, M., Seker, S., Bürgin, D., Boonmann, C., Birkhölzer, M., Jenkel, N., Fegert, J. M., Schmid, M., & Schmeck, K. (2022). Prevalence and 10-year stability of personality disorders from adolescence to young adulthood in a high-risk sample. Frontiers in Psychiatry, 13, 840678. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2022.840678
    • First, M. B., Williams, J. B. W., Benjamin, L. S., & Spitzer, R. L. (2015). Structured Clinical Interview for DSM-5 Personality Disorders (SCID-5-PD). American Psychiatric Association Publishing.
    • Gunderson, J. G., Stout, R. L., McGlashan, T. H., Shea, M. T., Morey, L. C., Grilo, C. M., Zanarini, M. C., Yen, S., Markowitz, J. C., Sanislow, C., Ansell, E., Pinto, A., & Skodol, A. E. (2011). Ten-year course of borderline personality disorder: Psychopathology and function from the Collaborative Longitudinal Personality Disorders Study. Archives of General Psychiatry, 68(8), 827-837. https://doi.org/10.1001/archgenpsychiatry.2011.37
    • Hyler, S. E. (1994). Personality Diagnostic Questionnaire-4 (PDQ-4). New York State Psychiatric Institute.
    • Loranger, A. W. (1999). International Personality Disorder Examination (IPDE). Psychological Assessment Resources.
    • Millon, T. (1981). Disorders of personality: DSM-III, Axis II. Wiley.
    • Millon, T. (1998). Trastornos de la personalidad: Más allá del DSM-IV. Masson.
    • Millon, T., & Everly, G. S. (1985). Personality and its disorders. Wiley.
    • Millon, T., Millon, C., Davis, R., & Grossman, S. (2005). MACI-II: Millon Adolescent Clinical Inventory manual (2nd ed.). Pearson.
    • Morey, L. C. (2007). Personality Assessment Inventory-Adolescent (PAI-A): Professional manual. Psychological Assessment Resources.
    • Pérez Urdániz, A., Rubio Larrosa, V., & Gómez Gazol, M. E. (2004). Cuestionario Salamanca para el screening de trastornos de la personalidad.
    • Perry, J. C. (1992). Problems and considerations in the valid assessment of personality disorders. American Journal of Psychiatry, 149(12), 1645-1653. https://doi.org/10.1176/ajp.149.12.1645
    • Samuel, D. B., Sanislow, C. A., Hopwood, C. J., Shea, M. T., Skodol, A. E., Morey, L. C., Ansell, E. B., Markowitz, J. C., Zanarini, M. C., & Grilo, C. M. (2013). Convergent and incremental predictive validity of clinician, self-report, and structured interview diagnoses for personality disorders over 5 years. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(4), 650-659. https://doi.org/10.1037/a0032813
    • Sharp, C. (2022). Personality disorders. New England Journal of Medicine, 387(10), 916-923. https://doi.org/10.1056/NEJMra2120164
  • Tests de Habilidades Sociales en PDF: Recursos para niños, adolescentes (CHASO) y adultos

    Tests de Habilidades Sociales en PDF: Recursos para niños, adolescentes (CHASO) y adultos

    Por Terapia Online Chile, contenido educativo en psicología basado en fuentes científicas.

    Si llegaste buscando el Cuestionario de habilidades sociales (CHASO PDF), conviene detenerse un minuto antes de descargarlo. Un cuestionario para adultos no se vuelve válido para un niño solo porque sus preguntas parezcan sencillas. La edad, el informante y el contexto cambian qué instrumento sirve y qué significa el resultado.

    En esta guía encontrarás recursos para niños de 6 a 12 años, adolescentes y adultos. Más abajo hay un selector que tarda menos de un minuto y te orienta hacia el tipo de evaluación que corresponde. No calcula diagnósticos ni inventa puntos de corte.

    TL;DR: El CHASO es un autoinforme de 40 ítems validado principalmente con adultos jóvenes españoles. Para niños conviene combinar información de familia, escuela y observación. En adolescentes se necesita una escala con normas para esa edad. Un PDF aislado orienta, pero no reemplaza una evaluación contextual ni permite diagnosticar un trastorno.

    ¿Cuál es el mejor test de habilidades sociales según la edad?

    El mejor test es el que coincide con la edad, el objetivo y la persona que observa la conducta. En niños suele pesar más la combinación de padres, docentes y observación. En adolescentes puede sumarse el autoinforme. En adultos, instrumentos dimensionales como el CHASO ayudan a describir fortalezas y dificultades percibidas.

    Edad Recurso útil Quién responde Para qué sirve Precaución principal
    6 a 12 años SDQ, SSIS o evaluación directa como SELweb-S Padres, docentes y niño según edad Cribado amplio, planificación escolar o evaluación de habilidades socioemocionales No reducir la conclusión a una sola puntuación
    12 a 17 años SDQ, SSRS/SSIS o inventarios validados específicamente en adolescentes Adolescente, familia y escuela Comparar contextos y detectar áreas para apoyo El CHASO original no aporta normas específicas para escolares chilenos
    18 años o más CHASO y observación o entrevista clínica cuando haga falta Adulto, y a veces un observador Perfil de habilidades sociales percibidas No tiene un corte diagnóstico universal

    El selector siguiente ordena estas opciones. Responde pensando en la persona que será evaluada y en el uso real del resultado.

    Encuentra el recurso adecuado por edad

    Este selector orienta hacia un tipo de evaluación. No calcula puntuaciones ni entrega diagnósticos.

    1. ¿Qué edad tiene la persona?




    2. ¿Para qué necesitas el recurso?




    Si el resultado influirá en decisiones clínicas, escolares o laborales, confirma que el instrumento tenga normas para la edad, el idioma y la población.

    ¿Qué mide un cuestionario de habilidades sociales?

    Un cuestionario de habilidades sociales estima conductas aprendidas que ayudan a alcanzar metas personales y sostener relaciones adecuadas al contexto. Incluye aspectos verbales, no verbales, perceptivos y cognitivos. La competencia social es más amplia: describe si esas conductas funcionan en una situación y para una edad determinadas.

    Una persona puede saber iniciar una conversación y, aun así, quedarse en blanco cuando siente ansiedad. También puede hablar poco por preferencia y relacionarse con respeto y eficacia. Por eso, introversión, timidez, ansiedad social y déficit de habilidades no son sinónimos.

    En niños y adolescentes, Michelson y Wood (1980) propusieron una evaluación conductual que observa qué hace el menor en situaciones concretas. Los programas Skillstreaming añaden instrucción, modelado, práctica, retroalimentación y tareas en la vida cotidiana (McGinnis & Goldstein, 2003). Baker (2023) recomienda entrevistar a adultos significativos y observar al niño en los lugares donde aparecen las dificultades, como la sala de clases o el recreo.

    Test de habilidades sociales para niños de 6 a 12 años

    Un test de habilidades sociales para niños de 6 a 12 años funciona mejor cuando reúne datos de varias fuentes. La mirada de la familia muestra lo que ocurre en casa; la del docente permite comparar con pares; la observación revela si el niño puede aplicar una habilidad bajo las demandas reales del momento.

    SELweb-S: evaluación directa en español para los primeros cursos

    SELweb-S es una evaluación web de reconocimiento emocional, toma de perspectiva, resolución de problemas sociales y autocontrol. Su estudio en español incluyó 524 estudiantes desde kínder hasta tercero básico. Los módulos mostraron consistencia de moderada a alta y estabilidad moderada a seis meses (Russo et al., 2018).

    Esto importa porque evalúa desempeño, no solo la opinión del adulto. Aun así, el artículo de validación de SELweb-S no equivale a un formulario libre para imprimir. Sirve para conocer la herramienta y su evidencia; el acceso al sistema debe verificarse con sus desarrolladores.

    SDQ: un cribado amplio y descargable, no un test puro de habilidades sociales

    El Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ) tiene versiones para padres y docentes de 4 a 17 años, y autoinforme desde los 11 años. Incluye conducta prosocial y problemas con pares, pero también síntomas emocionales, conducta e hiperactividad. Por eso ayuda a detectar si hace falta mirar más de cerca, aunque no reemplaza una evaluación específica de competencia social.

    La página oficial del SDQ en español rioplatense ofrece formularios PDF y pautas de puntuación. Las normas españolas publicadas con 6.775 estudiantes de 5 a 17 años apoyan su uso como cribado (Español-Martín et al., 2021). En Chile, los resultados deben interpretarse con cautela porque las normas y los usos lingüísticos no son idénticos.

    SSIS: útil para escuela, pero comercial

    El Social Skills Improvement System (SSIS) reúne versiones para padres, docentes y estudiantes. Evalúa habilidades sociales y conductas problemáticas con comparación normativa. Es una opción profesional útil para planificar apoyos, pero pertenece a Pearson Assessments y no corresponde descargar copias informales desde repositorios o redes sociales.

    Un patrón que se ve a menudo en evaluación es este: el niño se desenvuelve bien en casa y se bloquea en grupos grandes, o ocurre al revés. Esa discrepancia no invalida el test. Muestra que la conducta depende del contexto y señala dónde observar.

    Test de habilidades sociales para adolescentes PDF

    Un test de habilidades sociales para adolescentes PDF debería haber sido estudiado en población adolescente y considerar escuela, amistades, autoridad, presión de pares y comunicación digital. El autoinforme aporta la experiencia subjetiva, pero no conviene usarlo como única fuente.

    Un estudio del SSRS con estudiantes australianos de séptimo año encontró consistencia interna adecuada en gran parte de la escala, pero estabilidad test-retest insuficiente para confiar en cambios pequeños. Los autores recomendaron sumar informes de padres y profesores (Vaz et al., 2013). Puedes revisar el estudio completo del SSRS adolescente.

    Otra opción con evidencia específica es la versión breve del Inventario de Habilidades Sociales para Adolescentes, estudiada en 2.291 jóvenes brasileños de 12 a 17 años. Sus cuatro dimensiones fueron autocontrol, acercamiento afectivo, empatía y asertividad (Leme et al., 2017). Su validación brasileña no crea automáticamente baremos chilenos ni una versión libre en español.

    Si el objetivo real es evaluar ansiedad social, conviene usar una medida de ese constructo. En el sitio puedes revisar los tests de ansiedad social para adolescentes y adultos y la Escala de Liebowitz. Medir ansiedad no es lo mismo que medir habilidades, aunque ambas áreas puedan relacionarse.

    Cuestionario de habilidades sociales (CHASO PDF) para adultos

    El Cuestionario de habilidades sociales (CHASO PDF) es un autoinforme multidimensional creado por Caballo, Salazar y el equipo CISO-A. La versión final tiene 40 ítems, cuatro por cada una de diez habilidades: interactuar con personas atractivas, defender derechos, hablar en público o con autoridad, mantener la calma ante situaciones embarazosas, pedir disculpas, interactuar con desconocidos, expresar sentimientos positivos, afrontar el ridículo, rechazar peticiones y afrontar críticas.

    Quien busca un test de habilidades sociales para adultos PDF suele esperar una cifra global. El CHASO entrega un perfil: permite revisar dimensiones por separado y detectar cuál requiere más atención.

    El estudio original aplicó una versión de 76 ítems a 826 participantes de varias regiones de España. La mayoría eran estudiantes universitarios y la edad media fue 25,87 años. Tras el análisis factorial se seleccionaron los cuatro mejores ítems de cada dimensión para formar el CHASO de 40 preguntas (Caballo et al., 2017).

    Cada conducta se valora de 1, “muy poco característica de mí”, a 5, “muy característica de mí”. El resultado describe un perfil por dimensiones. El artículo no propone un único punto de corte que permita decir “tienes” o “no tienes” habilidades sociales.

    Puedes consultar el PDF del artículo original y su apéndice con el CHASO. El repositorio universitario identifica el artículo con una licencia CC BY-NC-ND 4.0. Esa licencia permite compartir el trabajo con atribución, sin fines comerciales y sin modificarlo. No autoriza a transformar sus ítems en un test comercial ni a presentar una adaptación como si fuera la versión validada.

    ¿Se puede usar el CHASO con adolescentes?

    El CHASO se ha aplicado en investigaciones posteriores con adolescentes, pero la muestra original fue mayoritariamente universitaria y adulta joven. No hay base suficiente para afirmar que el puntaje de un escolar chileno pueda interpretarse con los mismos valores de referencia. Para menores conviene elegir una medida validada para su tramo etario y combinar fuentes.

    ¿Por qué no ofrecemos un CHASO online con resultado automático?

    Publicar los 40 ítems dentro de un widget, modificar su redacción o inventar bandas de “bajo, medio y alto” introduciría dos problemas: no se confirmó una licencia para esa adaptación y el estudio original no entrega un corte clínico universal. Por eso esta página enlaza el documento fuente y ofrece un selector de recursos sin puntaje.

    Descargas legales y recursos que requieren compra

    Esta tabla distingue el acceso al material de la validez para una edad. Que un PDF esté disponible no significa que sus normas sirvan para todas las poblaciones.

    Recurso Edad orientativa Acceso Uso prudente
    CHASO, artículo original y apéndice Adultos, con muestra mayoritariamente universitaria PDF del editor Perfil dimensional, sin diagnóstico ni corte universal
    SDQ en español rioplatense Padres/docentes 4 a 17; autoinforme 11 a 17 Portal oficial con PDFs Cribado amplio de salud mental y conducta, no prueba pura de habilidades sociales
    SELweb-S Kínder a tercero básico en el estudio Artículo de validación Evaluación directa; confirmar acceso con el proveedor
    SSIS Niños y adolescentes Comercial, Pearson Assessments Aplicación profesional con varios informantes
    SRS-2 Niñez a adultez Comercial, WPS Evalúa responsividad social vinculada a TEA; no habilidades sociales generales
    Lista de Goldstein/Skillstreaming Por edición, infancia o adolescencia Comercial, Research Press No reproducir los 50 ítems desde copias informales

    Si buscas la Lista de Chequeo de Goldstein, revisa el artículo específico sobre el test de habilidades sociales de Goldstein cuando esté disponible. Su formulario forma parte de un programa comercial; que circule en Scribd o apuntes universitarios no lo convierte en dominio público.

    ¿Cómo interpretar resultados diferentes entre casa, escuela y autoinforme?

    Las diferencias entre informantes suelen indicar especificidad situacional. El niño puede conversar con familiares y quedarse callado entre pares. Un adolescente puede sentirse torpe aunque el profesor observe una conducta adecuada. Una persona adulta puede saber qué hacer y no ejecutarlo cuando la ansiedad sube.

    Conviene revisar cuatro preguntas:

    1. ¿En qué contexto aparece la dificultad?
    2. ¿La persona conoce la conducta esperada o necesita aprenderla?
    3. ¿La ansiedad, la impulsividad, el lenguaje o una condición del neurodesarrollo interfieren?
    4. ¿Hay impacto real en amistades, aprendizaje, trabajo o bienestar?

    Una evaluación completa integra entrevista, escalas, observación y ejemplos cotidianos. El puntaje ordena información; la conclusión clínica surge del conjunto.

    ¿Cuándo conviene pedir una evaluación profesional?

    Busca evaluación profesional cuando las dificultades se mantienen, aparecen en más de un contexto o afectan amistades, rendimiento, trabajo o participación cotidiana. También cuando hay aislamiento marcado, conflictos repetidos, acoso, ansiedad intensa, sospecha de TEA o TDAH, o una diferencia grande entre lo que la persona sabe y lo que logra hacer.

    Un metaanálisis de intervenciones conductuales en niños y adolescentes encontró que los resultados varían según edad, diagnóstico y características del programa (Darling et al., 2021). Los entrenamientos con respaldo suelen combinar explicación, modelado, práctica, feedback y tareas para generalizar fuera de la sesión. El formato se ajusta a la meta, no a una etiqueta obtenida en internet.

    En adultos, la terapia puede trabajar asertividad, conversación, manejo de críticas, límites y exposición gradual a situaciones evitadas. Si poner límites es el problema principal, esta guía para decir no sin culpa ofrece un punto de partida práctico.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es el mejor test de habilidades sociales para niños?

    No existe uno único. Para un niño conviene una herramienta con normas para su edad y, de ser posible, versiones para padres y docentes. El SDQ permite un cribado amplio; el SSIS es una opción profesional; SELweb-S evalúa desempeño socioemocional temprano. La observación en recreo y aula completa la información.

    ¿El CHASO sirve para adolescentes?

    Puede describir conductas parecidas a las de adolescentes mayores, pero su validación original fue mayoritariamente con universitarios y adultos jóvenes españoles. No debe interpretarse como una escala con baremos chilenos para escolares. Para 12 a 17 años es preferible un instrumento estudiado específicamente en ese rango y con varios informantes.

    ¿Cómo se califica el CHASO?

    Cada ítem se responde de 1 a 5 y los cuatro ítems de cada dimensión forman un perfil de diez habilidades. Una puntuación mayor indica que la conducta es más característica de la persona. El artículo original no establece un corte clínico universal, por lo que no corresponde convertir la suma total en diagnóstico.

    ¿Un puntaje bajo significa ansiedad social o autismo?

    No. Un puntaje bajo puede reflejar poca práctica, ansiedad, diferencias culturales, dificultades de lenguaje, impulsividad o una percepción negativa del propio desempeño. El TEA y la ansiedad social requieren evaluación específica. Un cuestionario de habilidades sociales solo aporta una parte de la información necesaria.

    ¿Puedo descargar y aplicar cualquier test que aparece en internet?

    No. Algunos formularios son comerciales y otros permiten descarga con condiciones. Usa la fuente oficial, revisa la licencia y no modifiques ítems ni cortes. Para decisiones clínicas, escolares o laborales, confirma que exista validación para la edad, el idioma y la población en la que se aplicará.

    El siguiente paso depende del contexto, no del número

    Elegir un buen instrumento evita dos errores frecuentes: tratar la introversión como problema y usar un test adulto para decidir sobre un niño. Descarga solo desde fuentes oficiales, mira la edad de validación y compara lo que ocurre en distintos ambientes.

    Si las dificultades sociales generan malestar o limitan la vida diaria, una consulta psicológica puede precisar si hace falta aprender una habilidad, trabajar ansiedad o evaluar otro factor. Puedes agendar una orientación en Terapia Online Chile para revisar el caso y elegir una evaluación adecuada.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    Baker, J. (2023). Social skills training: For children and adolescents with autism & social-communication differences (2.ª ed.). Future Horizons.

    Caballo, V. E., Salazar, I. C., & Equipo de Investigación CISO-A España. (2017). Desarrollo y validación de un nuevo instrumento para la evaluación de las habilidades sociales: el Cuestionario de Habilidades Sociales (CHASO). Behavioral Psychology/Psicología Conductual, 25(1), 5-24. https://www.behavioralpsycho.com/wp-content/uploads/2018/10/01.Caballo_25-1-1.pdf

    Darling, S. J., Goods, M., Ryan, N. P., Chisholm, A. K., Haebich, K., & Payne, J. M. (2021). Behavioral intervention for social challenges in children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. JAMA Pediatrics, 175(12), e213982. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2021.3982

    Español-Martín, G., Pagerols, M., Prat, R., Rivas, C., Sixto, L., Valero, S., Soler Artigas, M., Ribasés, M., Ramos-Quiroga, J. A., Casas, M., & Bosch, R. (2021). Strengths and Difficulties Questionnaire: Psychometric properties and normative data for Spanish 5- to 17-year-olds. Assessment, 28(5), 1442-1458. https://doi.org/10.1177/1073191120918929

    Leme, V. B. R., Valentini, F., Campos, J. R., Del Prette, A., & Del Prette, Z. A. P. (2017). Psychometric properties of the brief version of the Social Skills Inventory for Adolescents. The Spanish Journal of Psychology, 20, E36. https://doi.org/10.1017/sjp.2017.29

    McGinnis, E., & Goldstein, A. P. (2003). Skillstreaming in early childhood: New strategies and perspectives for teaching prosocial skills (Rev. ed.). Research Press.

    Michelson, L., & Wood, R. (1980). Behavioral assessment and training of children’s social skills. En M. Hersen, R. M. Eisler, & P. M. Miller (Eds.), Progress in behavior modification (Vol. 9). Academic Press.

    Russo, J. M., McKown, C., Russo-Ponsaran, N. M., & Allen, A. (2018). Reliability and validity of a Spanish language assessment of children’s social-emotional learning skills. Psychological Assessment, 30(3), 416-421. https://doi.org/10.1037/pas0000508

    Vaz, S., Parsons, R., Passmore, A. E., Andreou, P., & Falkmer, T. (2013). Internal consistency, test-retest reliability and measurement error of the self-report version of the Social Skills Rating System in a sample of Australian adolescents. PLOS ONE, 8(9), e73924. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0073924

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.