Hay personas que no están y que tampoco se han ido del todo: un hijo del que no se sabe nada, una pareja que un día dejó de contestar, una madre que sigue en casa pero ya no te reconoce. La pérdida ambigua nombra ese dolor, el de perder a alguien sin la certeza ni el ritual que acompañan a una muerte.
Esta guía explica qué es, cuáles son los dos tipos que describió Pauline Boss, qué ejemplos cotidianos y extremos existen, qué dice la investigación sobre su efecto en la salud mental y qué puede ayudar. También responde qué hacer cuando alguien se fue sin despedirse.
Respuesta corta: la pérdida ambigua es un duelo sin muerte confirmada o sin cierre posible. Describe una situación que se puede atravesar con apoyo, y el malestar que produce es una reacción comprensible. En una muestra de refugiados, los síntomas de duelo prolongado fueron más intensos ante un familiar desaparecido que ante uno fallecido. Conviene consultar cuando la incertidumbre te bloquea la vida diaria.
¿Qué es la pérdida ambigua? Definición según Pauline Boss
Pauline Boss, en su libro La pérdida ambigua, la define como una pérdida incompleta, incierta o indeterminada dentro de una relación importante (Boss, 2025). Falta justo lo que una muerte confirmada sí trae: un certificado, un cuerpo, un funeral y una comunidad que te da el pésame. Sin esas señales, el duelo no consigue empezar ni terminar.
Boss llama a ese estado duelo congelado. Su idea central es que el sufrimiento viene de una situación externa que sigue sin resolverse, y que no demuestra un defecto de la persona que sufre (Boss, 2025).
Por eso la pérdida ambigua es una experiencia relacional y no un diagnóstico. Se vive como un vaivén entre la esperanza de que algo cambie y la desesperanza de que no cambie nunca.
¿Cuáles son los dos tipos de pérdida ambigua según Pauline Boss?
Boss, terapeuta familiar que empezó a describir el fenómeno con familias de soldados desaparecidos en combate, distingue dos formas (Boss, 2025). Lo que las une es una discrepancia entre quién está en el cuerpo y quién está en la mente.
Pérdida ambigua tipo 1: ausencia física, presencia psicológica
La persona no está a tu alcance, pero sigue muy presente en tus pensamientos, tus emociones y tus decisiones. No sabes si volverá, si está viva o si vas a recibir una explicación. Boss incluye aquí a los desaparecidos, los secuestrados, el progenitor que se fue tras un divorcio, la madre biológica de un niño dado en adopción y las personas que emigran (Boss, 2025).
Pérdida ambigua tipo 2: presencia física, ausencia psicológica
La persona está a tu lado, pero su mente o su vínculo emocional no. Boss menciona el Alzheimer y otras demencias, los daños cerebrales graves, las adicciones, las enfermedades mentales crónicas y también a quien está tan absorbido por el trabajo que es inalcanzable para su familia (Boss, 2025).
Ejemplos de pérdida ambigua: de lo extremo a lo cotidiano
El concepto nació con las desapariciones, pero la literatura científica lo usa hoy para muchas situaciones. Estos son los ejemplos con más estudios.
- Un familiar desaparecido. Una revisión de alcance de 10 estudios halló sufrimiento emocional y psicológico en todos ellos, muy ligado a la teoría de la pérdida ambigua. La religión, los lazos familiares y los programas de apoyo aparecían como formas de afrontar (Legramante et al., 2025).
- Una persona con daño cerebral o en estado vegetativo. En un estudio cualitativo con 20 cuidadores, el núcleo común fue vivir con alguien que está presente y ausente a la vez (Giovannetti et al., 2015).
- Demencia. En 353 respuestas abiertas de cuidadores de personas con Alzheimer, la mayor barrera parecía ser la mezcla de duelo anticipado y pérdida ambigua, más que las tareas de cuidado (Frank, 2008). Si es tu caso, revisa la guía de deterioro cognitivo y demencia.
- Cáncer de un ser querido. Una síntesis de 14 estudios cualitativos encontró cinco temas: cambio en la relación, incertidumbre para reconciliar las pérdidas, una existencia detenida en el tiempo, vivir con la paradoja y duelo no reconocido (Weiss et al., 2023).
- Adicción de un familiar. En 708 familiares de personas con trastornos por uso de sustancias, la esperanza y la resiliencia se asociaron con menos pérdida ambigua (Florentin y Rice, 2026). Hay más en cómo vivir con un familiar adicto.
- Hermanos de niños con cáncer. Una revisión sistemática de 12 estudios vinculó su malestar con la pérdida ambigua, la disminución de la disponibilidad emocional de los padres y el escaso reconocimiento social (Yuste Segarra et al., 2026).
- Migración y divorcio. Boss los describe como pérdidas del tipo 1 (Boss, 2025). Sobre lo primero hay una guía de duelo migratorio, y sobre lo segundo otra de duelo por divorcio.
Hay también una forma colectiva. Tras la toma masiva de rehenes en Israel, un estudio con 740 personas halló que la incertidumbre compartida se asociaba con más malestar psicológico general, incluso entre quienes no conocían a ningún rehén (Yehene et al., 2024). Es un contexto de guerra, así que no conviene extrapolarlo sin más.
¿Y si alguien se fue sin despedirse? Ghosting, abandono y rupturas
Boss dedica un capítulo, «Marcharse sin decir adiós», a las personas que se van sin explicación: divorcios, abandonos, distanciamientos familiares (Boss, 2025). Según ella, la falta de causa clara lleva a buscar explicaciones dentro de uno mismo y a pensar que la marcha fue por culpa propia.
Boss no habla de ghosting. Aun así, el patrón encaja con su tipo 1: la persona se fue y sigue ocupando tu cabeza. Aplicar el concepto a un mensaje que nadie contesta es una extensión razonable, pero es una extensión, no un hallazgo.
La investigación sobre ghosting es más cauta de lo que se lee en redes. En 626 adultos de 18 a 40 años, haber sido ghosteado no se relacionó por sí solo con menos satisfacción vital, más soledad ni más indefensión. Sí se relacionó el breadcrumbing, que es dar migajas de atención sin compromiso (Navarro et al., 2020).
Es un estudio transversal y preliminar: no prueba que el ghosting no duela, solo que en esa muestra no se distinguió.
Otra investigación cambia un poco la lectura. En experimentos con distintos escenarios, quienes hacían ghosting decían preocuparse por el bienestar de la otra persona más de lo que ella creía, en parte porque quien es ignorado subestima los motivos de cuidado del otro (Park y Klein, 2024). No quita el dolor del silencio, pero puede ayudar a no leerlo como prueba de que no valías.
Si la relación era larga o central en tu vida, la pérdida se parece más a una ruptura. Para ese caso, mira cómo superar una ruptura amorosa.
¿Por qué duele distinto que un duelo por una muerte?
Hay varias razones que la investigación va describiendo.
Los límites de la familia se vuelven borrosos. Boss usa el término ambigüedad de límites para la confusión sobre quién está dentro o fuera de la familia y qué rol tiene cada uno: «¿sigo casada si mi marido está desaparecido?», «¿tengo o no un padre si se fue?» (Boss, 2025).
En 47 refugiados sirios con síntomas postraumáticos, tener un familiar cercano desaparecido y más ambigüedad de límites se asociaron con un duelo prolongado más intenso, y la ambigüedad de límites también con más depresión (Renner et al., 2021).
La mente sigue buscando. En 64 cuidadores de personas con trastornos de conciencia, la ambigüedad de límites mediaba la relación entre la necesidad de cierre, la frecuencia de visitas y la sensación de que el paciente seguía presente, por un lado, y el duelo, por otro. Las autoras interpretan que esa ambigüedad dificulta integrar la pérdida (Zaksh et al., 2019).
Falta el reconocimiento. Sin funeral y sin pésame, el duelo queda «sin reconocer». Una revisión de la literatura sobre personas desaparecidas señala que, a diferencia de la muerte, aquí la esperanza forma parte de la experiencia porque la persona podría volver, y que falta investigación sobre su papel (Wayland et al., 2016).
Puede ser más intenso que el duelo por una muerte. En 87 refugiados en Alemania, quienes tenían un familiar desaparecido (33) mostraron más síntomas de duelo prolongado que quienes tenían un familiar fallecido (54), aunque la proporción con probable trastorno no difirió. Los autores plantean que podría ser un factor de riesgo específico (Comtesse et al., 2022).
El papel de la rumiación y la autocompasión
En 137 familiares de personas desaparecidas hace tiempo, más autocompasión se asoció con menos duelo prolongado, depresión y estrés postraumático. La rumiación sobre el duelo explicó parte de esa relación (Lenferink et al., 2017). Es un estudio transversal: sugiere un camino, no lo demuestra.
¿La pérdida ambigua es un trastorno? ¿Y el duelo prolongado?
No. «Pérdida ambigua» describe una situación, no un diagnóstico. Y el duelo prolongado, que sí es un diagnóstico, parte de una muerte: el DSM-5-TR exige que haya pasado al menos 12 meses desde la muerte de una persona cercana (Prigerson et al., 2021), y la CIE-11 pide como requisito una historia de duelo tras el fallecimiento de alguien cercano (OMS, 2024).
Eso significa que ante una desaparición, un abandono o una enfermedad que cambia a la persona, ese diagnóstico no aplica por definición. Lo que sí puede aparecer es depresión, ansiedad, estrés postraumático o un bloqueo para tomar decisiones, y todo eso se evalúa y se trata.
Los investigadores igual miden síntomas de duelo prolongado en estos contextos. Hay un instrumento en desarrollo para esto, el Ambiguous Loss Inventory Plus, que tiene validez aparente y de contenido preliminar y todavía necesita evaluaciones psicométricas (Comtesse et al., 2023). Por eso esta guía no incluye un test con puntaje: no existe uno validado.
Si tu pérdida fue una muerte, el test de duelo prolongado y la guía de duelo y sus tipos son un mejor punto de partida.
¿Cómo vivir con una pérdida ambigua? Las seis pautas de Boss
Boss propone aprender a vivir con la incertidumbre en vez de esperar un cierre que quizá nunca llegue. Para ello describe seis pautas (Boss, 2025):
- Encontrar sentido. Nombrar lo que te pasa como pérdida ambigua quita parte del desconcierto y de la culpa. También implica sostener dos ideas a la vez: «mi ser querido se ha ido y, en otro sentido, sigue conmigo».
- Ajustar el control. Soltar la exigencia de una solución perfecta y poner la energía en las decisiones cotidianas que sí dependen de ti.
- Reconstruir la identidad. Redefinir quién eres y qué rol tienes ahora, por ejemplo como cuidadora o como madre o padre que cría solo.
- Normalizar la ambivalencia. Sentir amor y rabia, o querer que la persona vuelva y a la vez que la espera termine, es una respuesta comprensible ante algo sin resolver.
- Revisar el apego. Pasar de la cercanía física a una conexión psicológica o simbólica, de modo que el cariño no congele tu vida ni cierre la puerta a otros vínculos.
- Descubrir una nueva esperanza. Orientarla hacia metas realistas, la creatividad o la ayuda a otros, en vez de hacia un final perfecto.
Boss también plantea que, sin ritos oficiales, vale la pena crear los propios para nombrar el dolor y honrar lo que se perdió y lo que permanece (Boss, 2025). Robert Neimeyer (2019) coincide en que el objetivo es reescribir la historia de vida para integrar el cambio, y no olvidar.
Qué dice la investigación sobre lo que ayuda
Conviene ser claros: en la búsqueda que hicimos para esta guía no apareció ningún ensayo clínico aleatorizado ni metaanálisis que compare tratamientos para la pérdida ambigua. Lo que hay es evidencia más débil.
- Autocompasión y menos rumiación se asocian con menos síntomas en familiares de desaparecidos (Lenferink et al., 2017).
- Esperanza y resiliencia se asocian con menos pérdida ambigua en familiares de personas con adicción (Florentin y Rice, 2026).
- Validación emocional, comunicación abierta en la familia y apoyo psicosocial aparecieron como factores protectores en hermanos de niños con cáncer (Yuste Segarra et al., 2026).
- Psicoeducación sobre la ambigüedad de límites en grupos de apoyo es una propuesta de los autores de un estudio con refugiados, no un tratamiento probado (Renner et al., 2021).
- Un grupo de pares para madres de adolescentes autistas que usó el marco de la pérdida ambigua describió más comprensión, autocompasión y estrategias de afrontamiento. Es un solo caso, no una prueba de eficacia (Chase, 2022).
Una advertencia más: casi todos estos estudios miran asociaciones. Que la esperanza acompañe a una menor pérdida ambigua no demuestra que tenerla cause alivio, porque puede ser al revés.
Un estudio cualitativo con ocho familiares de personas desaparecidas en Italia observó que, sin hallazgo de la persona, algunos desarrollaban duelo prolongado y otros un impulso a ayudar a otros, descrito como crecimiento postraumático. También destacó que la comunidad puede ayudar o empeorar las cosas (Testoni et al., 2020).
¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?
Boss recomienda consultar cuando la incertidumbre produce síntomas que limitan la vida (depresión profunda, ansiedad crónica, insomnio), cuando la persona o la familia no logra tomar decisiones prácticas, o cuando aparecen formas de afrontar que dañan, como el abuso de alcohol o el aislamiento extremo (Boss, 2025).
También cuenta que muchas personas llegan a terapia por conflictos de pareja o por una tristeza «sin causa clara» y no mencionan una pérdida inconclusa de fondo, como un divorcio no digerido, el abandono de una pareja o la demencia de un progenitor. Si te suena familiar, nómbralo en la primera sesión.
Pide ayuda con urgencia si aparecen ideas de morir o de hacerte daño. En Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio, MINSAL) y, en una emergencia, al 131. Si el trauma de la pérdida aparece como recuerdos intrusivos, revisa duelo traumático.
Lo que todavía no se sabe
La pérdida ambigua es un concepto clínico muy influyente, pero la base empírica es joven. Casi todos los estudios citados son transversales, cualitativos o con muestras pequeñas, y muchos vienen de contextos de guerra o desplazamiento. No hay un instrumento validado con puntos de corte ni ensayos de tratamientos específicos.
Por eso esta guía describe lo observado y las orientaciones de Boss y Neimeyer, sin prometer una receta. Tampoco sabemos si el ghosting entre adultos jóvenes produce un duelo comparable al de una desaparición. Con lo recuperado, eso no se puede afirmar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la pérdida ambigua en palabras simples?
Es perder a alguien sin certeza ni despedida: la persona no está físicamente pero sigue muy presente en tu mente, o está a tu lado pero ya no es la misma por una enfermedad o una adicción. Pauline Boss la describe como un duelo sin cierre posible, que puede dejar a la persona atascada entre la esperanza y la desesperanza.
¿Cuáles son ejemplos de pérdida ambigua?
Un familiar desaparecido, un hijo dado en adopción, un divorcio o un abandono sin explicación, la migración de un ser querido, la demencia o el daño cerebral de un familiar, la adicción o una enfermedad mental crónica en alguien cercano, o la hermana de un niño con cáncer que se queda sin la atención de sus padres.
¿Se puede vivir un duelo sin muerte?
Sí. Aunque el diagnóstico de duelo prolongado exige una muerte, el dolor por una desaparición, un abandono o una enfermedad que cambia a la persona es real y está estudiado. En 87 refugiados, el duelo por un familiar desaparecido fue incluso más intenso, en síntomas, que por uno fallecido.
¿Cómo se supera una pérdida ambigua?
Boss plantea aprender a vivir con la incertidumbre en lugar de esperar un cierre que quizás no llegue: nombrar la pérdida, ajustar el control, sostener el pensamiento «tanto lo uno como lo otro», normalizar la ambivalencia, revisar el apego y encontrar una nueva esperanza. No hay ensayos clínicos que comparen tratamientos específicos.
¿El ghosting es una pérdida ambigua?
Puede parecerse, porque alguien se va sin explicación y sigue ocupando tu cabeza, pero Boss no habla de ghosting y la evidencia es limitada. En un estudio con 626 adultos, el ghosting por sí solo no se asoció con menos satisfacción vital ni más soledad. Si la relación era central en tu vida, el duelo sí puede ser real.
¿Cuándo debo consultar a un psicólogo?
Cuando la incertidumbre te impide funcionar: depresión o ansiedad que limitan tu día, insomnio persistente, dificultad para decidir, aislamiento o consumo de alcohol para tolerar el malestar. También si te cuesta entender por qué estás tan mal por una pérdida que nadie reconoce. Ante ideas de morir, llama al *4141.
Si necesitas conversarlo con alguien
Una pérdida ambigua pesa más cuando nadie la nombra. Si llevas tiempo viviendo con una espera, una ausencia o una persona que ya no es la misma, puedes conversarlo en una consulta online. No necesitas tener claro qué sientes para empezar: basta con contar cómo estás. Para una mirada más amplia, revisa también cómo explicarle la muerte a un niño si en tu familia hay niños viviendo la situación.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Referencias
- Boss, P. (2025). La pérdida ambigua: Cómo aprender a vivir con un duelo no terminado. Herder. (Obra original publicada en 1999 por Harvard University Press.)
- Chase, B. (2022). The unexpected comfort of feeling it all: A support group for mothers of autistic adolescents using the lens of ambiguous loss. Clinical Social Work Journal, 50(4), 436-444. https://doi.org/10.1007/s10615-022-00834-2
- Comtesse, H., Killikelly, C., Hengst, S. M. C., Lenferink, L. I. M., de la Rie, S. M., Boelen, P. A., & Smid, G. E. (2023). The Ambiguous Loss Inventory Plus (ALI+): Introduction of a measure of psychological reactions to the disappearance of a loved one. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(6), 5117. https://doi.org/10.3390/ijerph20065117
- Comtesse, H., Lechner-Meichsner, F., Haneveld, J., Vogel, A., & Rosner, R. (2022). Prolonged grief in refugees living in Germany confronted with ambiguous or confirmed loss. Anxiety, Stress, & Coping, 35(3), 259-269. https://doi.org/10.1080/10615806.2021.1967936
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- Frank, J. B. (2008). Evidence for grief as the major barrier faced by Alzheimer caregivers: A qualitative analysis. American Journal of Alzheimer’s Disease & Other Dementias, 22(6), 516-527. https://doi.org/10.1177/1533317507307787
- Giovannetti, A. M., Černiauskaitė, M., Leonardi, M., Sattin, D., & Covelli, V. (2015). Informal caregivers of patients with disorders of consciousness: Experience of ambiguous loss. Brain Injury, 29(4), 473-480. https://doi.org/10.3109/02699052.2014.990514
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