Test de Alzheimer en 10 Preguntas: Cribado rápido y descarga gratis en PDF

Pintura impresionista de un llavero fuera de su lugar habitual, alusion al test de Alzheimer en diez preguntas

Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

Un padre que repite la misma pregunta tres veces en una tarde. Una madre que de pronto no encuentra las llaves donde siempre las deja, o que se pierde en un barrio que conoce hace treinta años. Cuando eso empieza a pasar, la mayoría de las familias no busca primero un diagnóstico: busca una forma rápida de saber si lo que está viendo es preocupante o no. Por eso “test de Alzheimer en diez preguntas” es de las búsquedas más frecuentes sobre memoria en adultos mayores.

Existe un test breve conocido por ese nombre (lo explicamos más abajo), pero también hay otras herramientas de cribado igual de rápidas, validadas y de acceso libre. En esta guía vas a encontrar varias de ellas explicadas en simple, y al final un test interactivo real, el Cuestionario al Informador sobre el Deterioro Cognitivo (IQCODE), que puedes completar ahora mismo pensando en la persona que te preocupa. Toma unos ocho minutos y entrega un resultado orientativo con su propia interpretación, no solo un número suelto.

Antes de llegar ahí conviene entender qué mide realmente un cribado de este tipo, cuáles son sus límites y cuándo un resultado (alterado o no) amerita dar el siguiente paso con un profesional.

Respuesta rápida

Un test de cribado de demencia gratis es un cuestionario corto (5 a 15 minutos) que ayuda a decidir si conviene una evaluación profesional más completa; no diagnostica Alzheimer por sí solo. Los más usados en atención primaria son el Mini-Cog, el MoCA, el test del reloj, el AD8 y el test del informador (IQCODE). La evidencia de mayor calidad (USPSTF, Cochrane) los respalda como herramientas de detección razonables, con la advertencia de que su especificidad es limitada: un resultado alterado siempre debe confirmarse con una evaluación neuropsicológica formal.

¿Qué es un test de cribado rápido de demencia y para qué sirve?

Un cribado cognitivo breve responde una sola pregunta: ¿vale la pena investigar más? No dice qué tipo de demencia hay, ni qué tan avanzada está, ni descarta con certeza que exista un problema. Eso es trabajo de una evaluación neuropsicológica completa, que puede tomar entre una y tres horas y explora memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas y habilidades visoespaciales por separado.

La diferencia no es solo de tiempo. Un cribado da un resultado prácticamente binario, alterado o no alterado, mientras que una evaluación completa permite un perfil detallado de qué está fallando y qué se conserva. Los manuales de referencia en neuropsicología (Lezak et al., 2012; Jarne, 2010) advierten que la sensibilidad y especificidad de los cribados breves suele ser modesta, y que a menudo no logran identificar qué dominio cognitivo específico está comprometido.

¿Cuándo entonces sí tiene sentido un cribado? Cuando hay una sospecha inicial y se necesita decidir, con algo rápido y accesible, si es momento de pedir hora con un especialista. Esa es la función real de las herramientas de esta guía: una alerta temprana, no un veredicto.

Según la Organización Mundial de la Salud, la demencia afecta hoy a más de 55 millones de personas en el mundo, y el Alzheimer es su causa más frecuente. En Chile, el Ministerio de Salud cuenta con un Plan Nacional de Demencia orientado justamente a mejorar la detección temprana y el acompañamiento de las familias.

Sobre el deterioro cognitivo no diagnosticado hay un dato que conviene tener presente: es más común de lo que parece. Un análisis del Health and Retirement Study en Estados Unidos encontró que cerca del 10% de los adultos de 65 años o más vive con demencia y un 22% adicional con deterioro cognitivo leve, cifras que suben con fuerza según la edad: 3,2% entre los 65 y 74 años, 9,9% entre los 75 y 84, y 29,3% en mayores de 85 (Manly et al., 2022).

Los tests de cribado más usados (y cuál elegir)

Un aparte sobre el nombre: mucha gente busca esto como “test de demencia senil”, un término coloquial y algo anticuado (hoy en geriatría se prefiere hablar directamente de demencia o deterioro cognitivo en la vejez, sin el calificativo “senil”). Da igual cómo lo busques, los instrumentos son los mismos, y varios de ellos también circulan en formato pdf para imprimir y aplicar en papel; si buscas justo eso, tenemos una guía con los mejores instrumentos de evaluación cognitiva para adultos mayores en pdf. Nosotros preferimos dejarte uno interactivo más abajo: se completa online y calcula el resultado al toque, sin tener que sumar puntos a mano.

No hay un único “mejor test”. Cada uno se diseñó con un objetivo distinto, y una revisión de evidencia para el grupo de trabajo estadounidense en medicina preventiva (USPSTF) identificó varios con precisión diagnóstica aceptable para aplicarse en consulta (Patnode et al., 2020):

  • Mini-Cog. El más breve de todos: recordar tres palabras y dibujar un reloj. Toma unos tres minutos. Una revisión Cochrane lo respalda como herramienta útil en atención primaria por su sencillez (Seitz et al., 2021).
  • Test del reloj (Clock Drawing Test). Pide dibujar un reloj marcando una hora específica. Explora de un vistazo planificación, atención y organización visoespacial.
  • MoCA (Evaluación Cognitiva de Montreal). Unos 10 minutos, más exigente que el Mini-Mental clásico. Se diseñó justamente para detectar deterioro cognitivo leve, que el MMSE suele pasar por alto.
  • AD8. Ocho preguntas de sí/no que responde un familiar, no el paciente. Sensibilidad alta (cerca de 0,91) para detectar demencia, aunque con más falsos positivos que otros instrumentos.
  • Test del informador (IQCODE). También lo completa un familiar o cuidador, comparando el funcionamiento actual con el de hace unos diez años. Es el que puedes hacer más abajo en esta página.
  • Pfeiffer (SPMSQ) y test de los 7 minutos. Muy usados en geriatría, combinan orientación, memoria y cálculo en pocos minutos. Si quieres el detalle de estos dos en particular, tenemos una guía completa sobre cómo evaluar el deterioro cognitivo con el test de los 7 minutos y la escala de Pfeiffer.

El MMSE (Mini-Mental de Folstein) sigue siendo el más estudiado de todos, pero requiere licencia de uso y entre 10 y 15 minutos, por lo que en la práctica muchos equipos prefieren alguno de los anteriores para un primer vistazo (Patnode et al., 2020).

¿Qué es el “test de Alzheimer en diez preguntas”?

La versión de 10 preguntas que suele circular en internet corresponde al Quick Dementia Rating System (QDRS), desarrollado por el neurólogo James E. Galvin. Lo responde un familiar en unos cinco minutos, evaluando diez áreas (memoria, orientación, toma de decisiones, actividades fuera de casa, tareas del hogar, higiene personal, cambios de conducta, lenguaje, ánimo y atención) con cinco opciones cada una, y entrega un puntaje de 0 a 30 donde los valores más altos indican mayor compromiso.

Es un instrumento clínico serio, con buena correlación frente a evaluaciones de referencia como el Clinical Dementia Rating. El detalle es que está protegido por derechos de autor de su creador y de la universidad donde se desarrolló, así que no está disponible para reproducirse libremente fuera de un contexto clínico o de investigación no comercial. Su propio autor lo aclara: el mismo Galvin advierte que quien completa el cuestionario “puede no ser lo bastante confiable”, por desatención a los detalles, poca cercanía con el paciente o incluso interés personal en el resultado, una limitación que comparten todos los tests basados en el reporte de un tercero.

Por eso en esta página vas a encontrar, en cambio, un test hermano de ese enfoque: el Test del Informador (IQCODE), con la misma lógica de comparar el presente con el pasado, de acceso público y validado en distintas poblaciones desde hace más de tres décadas.

Test del Informador (IQCODE): compará cómo está ahora con cómo estaba antes

El IQCODE lo desarrolló el investigador australiano Anthony Jorm y a diferencia del Mini-Cog o el MoCA, no evalúa directamente a la persona con preguntas de memoria o cálculo. Se lo responde alguien que la conoce bien (pareja, hijo, hija, cuidador), comparando su funcionamiento actual con el de aproximadamente diez años atrás.

Ese diseño tiene una ventaja concreta: capta el declive real en la vida diaria incluso cuando la propia persona no es consciente de sus fallas, algo que ocurre con frecuencia en las etapas iniciales de un deterioro cognitivo (lo que en clínica se llama anosognosia). También es menos sensible al nivel educativo que los tests de desempeño directo, donde alguien con poca escolaridad puede puntuar bajo sin tener ningún problema cognitivo real.

En consulta es común ver a familias que llegan convencidas de que “algo cambió” mucho antes de que aparezca un resultado alterado en un test de desempeño puro: el ojo de quien convive día a día con la persona suele detectar patrones que un cuestionario de diez minutos no siempre alcanza a capturar. El IQCODE existe, en buena parte, para darle un marco estructurado a esa observación.

La forma corta que vas a responder tiene 16 preguntas y un desarrollo validado por su autor (Jorm, 1994), usado en estudios clínicos alrededor del mundo. Antes de empezar: responde pensando en la persona mayor por la que te preocupas, no en ti mismo. No hay forma de “aprobar” o “reprobar”, cada respuesta suma información.

Test del Informador sobre el Deterioro Cognitivo (IQCODE, versión corta)

Responde pensando en la persona mayor que te preocupa (no en ti mismo), comparando cómo está ahora con cómo estaba hace unos 10 años. No hay respuestas correctas o incorrectas: marca la opción que mejor describa el cambio que has notado.

Por favor responde las 16 preguntas antes de continuar.

Tu resultado

–

Este cuestionario (IQCODE, forma corta, Jorm, 1994) es una herramienta de cribado orientativo, no un diagnóstico. Se basa en la percepción de un familiar o cuidador y su precisión depende de qué tan bien conoce a la persona evaluada. Un resultado alterado, o incluso uno normal si la preocupación persiste, amerita una evaluación profesional para confirmar o descartar un problema real.

Conversar con un psicólogo sobre este resultado

¿Qué tan fiables son estos tests? Lo que dice la evidencia

Acá conviene ser honesto con las expectativas. Una revisión de evidencia encargada por la USPSTF concluyó que, pese a más de 260 estudios sobre precisión diagnóstica de estos instrumentos, solo existe un ensayo clínico aleatorizado sobre el beneficio real de aplicar cribado cognitivo, y no encontró evidencia clara de beneficio ni de daño al hacerlo de forma sistemática en personas sin síntomas (Owens et al., 2020; Patnode et al., 2020).

Eso no significa que estos tests sean inútiles. Significa que hay que usarlos para lo que sirven: una señal de alerta razonable, no una sentencia. El AD8, por ejemplo, tiene una sensibilidad de aproximadamente 0,91 (detecta a la mayoría de los casos reales) pero una especificidad más baja, cerca de 0,76, lo que quiere decir que también genera falsos positivos, personas que el test marca como "en riesgo" sin que en realidad tengan un problema cognitivo relevante. El punto de corte de 3,3 que suele usarse en el IQCODE tiene un perfil similar: sensibilidad de 0,80 y especificidad de 0,84 para detectar demencia.

Otros factores distorsionan cualquiera de estos resultados si no se toman en cuenta:

  • Escolaridad y contexto cultural. Lo que más pesa es la calidad de la educación recibida, más que la simple cantidad de años de estudio. En el MoCA, por ejemplo, la especificidad para detectar deterioro cae de forma marcada (de cerca de 74% a 40-43%) en poblaciones con menos años de escolaridad si se usa el punto de corte estándar, lo que obliga a ajustar ese umbral según el nivel educativo.
  • Reserva cognitiva. Una alta escolaridad o una vida intelectualmente activa puede enmascarar los primeros síntomas de una demencia real: la persona sigue puntuando "normal" en el test aunque ya exista un daño cerebral incipiente.
  • Sesgo del informante. En tests como el IQCODE o el AD8, quien responde puede subestimar los cambios por negación, o sobreestimarlos por el desgaste propio de cuidar a alguien. Ninguno de los dos sesgos invalida el test, pero conviene tenerlos presentes al leer el resultado.
  • Estado de ánimo. La depresión en adultos mayores imita con facilidad un deterioro cognitivo (a veces se le llama seudodemencia): antes de asumir lo peor por un resultado alterado, vale la pena revisar también cómo ha estado el ánimo de la persona.

Deterioro cognitivo leve (DCL): la etapa intermedia que suele pasar inadvertida

Entre el envejecimiento normal y una demencia establecida existe una zona intermedia, el deterioro cognitivo leve (DCL): hay una queja real de memoria o de otra función, y cierta evidencia objetiva de cambio, pero la persona todavía se vale por sí misma en su día a día.

No todo DCL avanza hacia una demencia, y el momento en que se detecta cambia bastante el pronóstico. Un estudio de cohorte con seguimiento de más de tres años encontró que las personas con DCL detectado tempranamente convierten a demencia a un ritmo de 4,3% anual, frente a 18,6% anual en quienes ya tenían un deterioro más avanzado al momento del diagnóstico. De hecho, un tercio de los casos de DCL temprano revierte a una cognición normal en el primer año, contra apenas un 5% de los casos más avanzados (Lin et al., 2022).

Ese dato tiene una implicancia práctica directa: pesquisar temprano detecta problemas antes, y de paso identifica a un grupo importante de personas cuyo deterioro es transitorio o reversible (por estrés, medicación, falta de sueño, entre otras causas) y que con el manejo adecuado vuelve a un funcionamiento normal. Otro hallazgo respalda la misma idea: quienes llegan a una clínica de memoria por DCL avanzan hacia la demencia unas cuatro veces más rápido que quienes se detectan en la comunidad, lo que sugiere que en el primer grupo el deterioro funcional ya era mayor antes del diagnóstico (Farias et al., 2009). En otras palabras: cuanto antes se hace la consulta, más margen de maniobra suele haber.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

La recomendación de las guías clínicas es directa: cualquier resultado de cribado alterado necesita confirmarse con una evaluación neuropsicológica completa, y en algunos casos un resultado "normal" también amerita seguir investigando si la preocupación de la familia persiste.

Según los lineamientos de evaluación de demencia y cambio cognitivo en adultos mayores de la American Psychological Association, conviene derivar a una evaluación completa cuando hay discordancia entre el puntaje del cribado y el estado funcional real de la persona, cuando existe sospecha de que la depresión o factores educativos están distorsionando el resultado, o simplemente cuando se necesita diferenciar entre un proceso neurodegenerativo y una causa psiquiátrica o médica tratable. Esa evaluación completa debe cubrir memoria, atención, velocidad de procesamiento, funciones ejecutivas, lenguaje y habilidades visoespaciales, además del estado de ánimo.

Algunas señales concretas que ameritan pedir hora, más allá de lo que arroje cualquier test online:

  • Los olvidos empiezan a afectar la seguridad de la persona (dejar el fuego encendido, perderse en trayectos conocidos, confundir medicamentos).
  • Hay cambios de personalidad o de conducta que antes no existían.
  • La familia nota el cambio con más claridad que la propia persona.
  • El deterioro avanza de forma notoria en pocos meses, no en años.

Ninguna de estas señales, por sí sola, confirma un diagnóstico. Pero juntas, o sostenidas en el tiempo, son motivo suficiente para no esperar. Y si el diagnóstico ya está confirmado, el siguiente paso lógico es entender las opciones de tratamiento para el deterioro cognitivo, que van desde fármacos hasta terapias no farmacológicas y apoyo para la familia cuidadora.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el test de Alzheimer de diez preguntas que se menciona en internet?

Es el Quick Dementia Rating System (QDRS), desarrollado por el neurólogo James E. Galvin. Lo responde un familiar en unos cinco minutos y da un puntaje de 0 a 30. Es un instrumento clínico protegido por derechos de autor, por lo que no está disponible para reproducirse libremente fuera de un uso clínico o de investigación; en esta página ofrecemos en su lugar el IQCODE, un test con el mismo enfoque y de acceso público.

¿Es confiable un test de demencia gratis hecho en línea?

Es una orientación inicial, no un diagnóstico. Los cribados breves tienen sensibilidad razonable pero especificidad limitada, lo que significa que pueden marcar falsos positivos. Un resultado alterado debe confirmarse siempre con una evaluación profesional.

¿Qué diferencia hay entre un test para el paciente y uno para un familiar (como el IQCODE)?

Los tests de desempeño (Mini-Cog, MoCA) evalúan directamente a la persona con tareas de memoria o cálculo. Los tests de informante (IQCODE, AD8) los responde alguien cercano, comparando el funcionamiento actual con el de años atrás. Son complementarios: el segundo tipo suele captar mejor los cambios cuando la persona no tiene plena conciencia de sus propias fallas.

¿Qué significa tener deterioro cognitivo leve (DCL)?

Es una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia: hay cambios objetivos de memoria u otra función cognitiva, pero la persona conserva su independencia funcional. Una parte importante de los casos de DCL, especialmente cuando se detecta temprano, revierte a la normalidad con el tiempo.

¿Un resultado normal en el test descarta un problema cognitivo?

No del todo. Los cribados breves pueden dar falsos negativos, sobre todo en personas con alta escolaridad (reserva cognitiva) o en etapas muy iniciales. Si la preocupación de la familia continúa pese a un resultado normal, vale la pena consultar de todas formas.

Si algo de esto resuena con lo que estás viendo en tu familia, no hace falta esperar a tener certeza absoluta antes de pedir ayuda. Una primera conversación con un psicólogo puede ordenar la situación, definir si corresponde una evaluación neuropsicológica y acompañar a la familia mientras se aclara el diagnóstico.


Sobre el autor

Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) (Reg. Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud))

Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

Perfil profesional

Referencias

Farias, S. T., Mungas, D., Reed, B. R., Harvey, D., & DeCarli, C. (2009). Progression of mild cognitive impairment to dementia in clinic- vs community-based cohorts. Archives of Neurology, 66(9), 1151-1157. https://doi.org/10.1001/archneurol.2009.106

Jarne, A. (2010). Manual de neuropsicología forense. Herder.

Jorm, A. F. (1994). A short form of the Informant Questionnaire on Cognitive Decline in the Elderly (IQCODE): Development and cross-validation. Psychological Medicine, 24(1), 145-153.

Junqué, C., & Barroso, J. (2009). Manual de neuropsicología. Síntesis.

Lezak, M. D., Howieson, D. B., Bigler, E. D., & Tranel, D. (2012). Neuropsychological assessment (5.a ed.). Oxford University Press.

Lin, S. Y., Lin, P. C., Lin, Y. C., et al. (2022). The clinical course of early and late mild cognitive impairment. Frontiers in Neurology, 13, 685636. https://doi.org/10.3389/fneur.2022.685636

Manly, J. J., Jones, R. N., Langa, K. M., et al. (2022). Estimating the prevalence of dementia and mild cognitive impairment in the US. JAMA Neurology, 79(12), 1242-1249. https://doi.org/10.1001/jamaneurol.2022.3543

Mast, B. T., Benitez, A., Levy, S. A., et al. (2021). Evaluation of dementia and age-related cognitive change. American Psychological Association.

Owens, D. K., Davidson, K. W., et al. (2020). Screening for cognitive impairment in older adults: USPSTF recommendation statement. JAMA, 323(8), 757-763. https://doi.org/10.1001/jama.2020.0435

Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rossom, R. C., et al. (2020). Screening for cognitive impairment in older adults: Updated evidence report and systematic review for the USPSTF. JAMA, 323(8), 764-785. https://doi.org/10.1001/jama.2019.22258

Seitz, D. P., Chan, C. C., Newton, H. T., et al. (2021). Mini-Cog for the detection of dementia within a primary care setting. Cochrane Database of Systematic Reviews, 7, CD011415. https://doi.org/10.1002/14651858.CD011415.pub3