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  • ¿Cómo saber si soy bisexual? Lo que dice la psicología

    ¿Cómo saber si soy bisexual? Lo que dice la psicología

    Si llegaste hasta aquí buscando cómo saber si soy bisexual, probablemente llevas un tiempo dándole vueltas a algo que sientes y no sabes bien cómo nombrar. Puede que te atraiga alguien que no esperabas, que las etiquetas te queden chicas o que simplemente quieras entenderte mejor. Todo eso es una duda legítima y mucha gente pasa por ella.

    Esta guía reúne lo que dicen las guías clínicas y la investigación sobre orientación sexual: qué significa ser bisexual, por qué no existe un test que lo confirme, cómo ordenar lo que sientes y qué esperar del proceso.

    Respuesta corta: ninguna prueba, test ni señal única te dice si eres bisexual. La bisexualidad se define por sentir atracción hacia más de un género, y quien decide si esa palabra te sirve eres tú. Puedes tomarte el tiempo que necesites, sin definirte antes de estar listo o lista.

    ¿Qué significa ser bisexual?

    Ser bisexual significa sentir atracción afectiva, erótica o romántica hacia personas de más de un género. La Asociación Americana de Psicología (APA, 2021) usa el término «bi+» como paraguas para quienes se identifican como bisexuales, pansexuales, fluidos o queer, y para otras formas de atracción que no se limitan a un solo género.

    Ese «más de un género» no exige una mitad y una mitad. Puedes sentir más atracción por un género que por otro, o que la intensidad cambie según la persona y el momento. Tampoco necesitas haber tenido experiencias sexuales o de pareja con ningún género para reconocerte así.

    ¿Existe un test confiable para saber si soy bisexual?

    No existe un test validado que diga «eres bisexual» o «no lo eres». Los que circulan en revistas y redes son entretenimiento: suman respuestas y devuelven un porcentaje, sin respaldo científico para decidir algo tan personal. Por eso esta guía no incluye uno.

    La razón es de fondo. La orientación sexual reúne varias dimensiones que pueden no coincidir entre sí, y ningún puntaje único las resume.

    En la investigación se usan herramientas como la Klein Sexual Orientation Grid, que mide siete dimensiones (entre ellas atracción, conducta, fantasía e identidad) en tres momentos de la vida.

    Un estudio con 12 adultos gays, lesbianas y bisexuales del sur de Chile la usó para describir cómo cambian esas dimensiones. Sus autores la proponen para conversar con más matices sobre sexualidad, con limitaciones, y no como un diagnóstico (Orellana-Calderón et al., 2026).

    Preguntas para ordenar lo que sientes

    Estas preguntas no son un test ni tienen respuestas correctas. Sirven para mirar tu experiencia por partes, tal como lo hace la investigación:

    1. Atracción física: ¿hacia quiénes sientes deseo, ahora y a lo largo de tu vida? ¿Aparece hacia más de un género?
    2. Atracción emocional y romántica: ¿de quiénes te has enamorado o has querido enamorarte? ¿Coincide con a quiénes deseas?
    3. Fantasías y curiosidad: ¿en qué piensas cuando imaginas intimidad? ¿Hay un género que aparece o varios?
    4. La persona más que el género: ¿hay personas que te atrajeron por quiénes eran, sin que el género fuera lo central?
    5. La etiqueta: ¿cómo te sientes cuando pruebas la palabra «bisexual»? ¿Te da alivio, pertenencia o te incomoda? Si ninguna te calza, también es válido no usar etiqueta.
    6. Lo que se supone de ti: ¿qué esperan tu familia, tu colegio o tu entorno que sientas? ¿Cuánto de eso pesa sobre lo que tú crees que «deberías» sentir?

    Si respondes con dudas, es una respuesta. La APA (2021) considera el cuestionamiento de la orientación un proceso normal, y recomienda que los profesionales acompañen la exploración sin imponer ninguna etiqueta ni forzar una definición.

    Atracción, conducta e identidad no siempre coinciden

    Una confusión frecuente es pensar que la orientación depende de lo que has hecho. Diamond (2008) distingue tres cosas: la atracción (lo que sientes), la conducta (lo que haces) y la identidad (la etiqueta con la que te presentas). Pueden alinearse o no. Alguien puede sentirse atraído por más de un género sin haber tenido ninguna experiencia, y alguien puede haber tenido una experiencia y no identificarse como bisexual.

    La genética apunta en la misma dirección. El mayor estudio genómico sobre sexualidad entre personas del mismo género (477.522 participantes) encontró que los genes asociados con haber tenido alguna vez conducta con personas del mismo género son distintos de los asociados con qué proporción de la conducta es con el mismo género.

    Diamond (2021) lo interpreta como señal de que la diversidad sexual tiene varios componentes, no uno solo, y lo revisa en detalle.

    ¿Es una fase? Fluidez sexual y cambios con el tiempo

    Que la atracción cambie con los años no hace falsa la anterior.

    Diamond (2008) siguió durante diez años a cerca de cien mujeres jóvenes que se identificaban como lesbianas, bisexuales o sin etiqueta. Más de dos tercios cambió su etiqueta al menos una vez, y la mayoría de esos cambios fue hacia categorías más amplias o sin etiqueta. Diamond lo interpreta como un ajuste de la palabra a una experiencia que no cabía en dos casillas, y descarta que sea confusión o negación.

    En 188 adultos jóvenes de Estados Unidos con orientación hacia el mismo género, el 63 % de las mujeres y el 50 % de los hombres reportó cambios en sus atracciones (Katz-Wise y Hyde, 2015). Una revisión más reciente describe que la investigación sobre fluidez sexual ha crecido mucho y ya no se limita a muestras de mujeres blancas cisgénero (Katz-Wise y Todd, 2022).

    Esto no significa que todas las personas bisexuales estén «en tránsito» hacia otra cosa. Muchas se reconocen así durante toda la vida. Lo que muestran los estudios es que la identidad puede ser estable o móvil, y que ambas cosas son compatibles con una vida plena.

    ¿A qué edad suele darse cuenta la gente?

    Cada persona lo nota en un momento distinto. Una revisión sistemática y metaanálisis de 30 estudios sobre hitos del desarrollo de la identidad de personas lesbianas, gays, bisexuales y queer calculó edades medias de 12,7 años para notar las primeras atracciones, 13,2 para cuestionarse, 17,8 para identificarse con una etiqueta y 19,6 para contárselo a otros.

    Los autores subrayan que hubo mucha variabilidad, y que los tiempos cambian según el sexo, la orientación, el origen étnico y la generación (Hall et al., 2021).

    Esos son promedios, no plazos. Arnett (2023) describe la adultez emergente (18 a 29 años) como una etapa de exploración del amor y la identidad. McGoldrick et al. (2015) agregan que la presión de la heterosexualidad como supuesto del entorno complica la tarea de definirse. Descubrirse a los 30, a los 40 o después también ocurre.

    ¿Por qué cuesta más ver la bisexualidad?

    Parte de la dificultad está en el entorno. La APA (2021) describe el monosexismo, la idea cultural de que solo se puede sentir atracción por un género, y la binegatividad, que son los prejuicios contra las personas bi+ (decir que están confundidas, que son inestables o indecisas). Estos prejuicios vienen tanto del mundo heterosexual como de las comunidades de minorías sexuales.

    Esto tiene respaldo medible. Un metaanálisis de 61 estudios con más de 32.000 participantes halló que los hombres tienen actitudes más negativas hacia la bisexualidad que las mujeres, sobre todo hacia la bisexualidad masculina (Manalastas et al., 2025). En 180 hombres bisexuales jóvenes, la hostilidad llegó tanto de personas heterosexuales como de gays y lesbianas, sobre todo cuando su pareja seria era una mujer (Sarno et al., 2020).

    En Chile, el estudio con la cuadrícula de Klein encontró que las personas bisexuales describieron experiencias distintas a las de gays y lesbianas, y que todas notaban cambios en su orientación con el tiempo. La mayoría había empezado a preguntarse bajo el supuesto de que lo esperable era ser heterosexual (Orellana-Calderón et al., 2026).

    Bisexualidad y salud mental: qué se sabe y cómo leerlo

    Si estás pensando en esto, conviene que conozcas el contexto sin alarmarte. Un metaanálisis de 52 estudios halló que las personas bisexuales tienen más depresión y ansiedad que las heterosexuales, y tasas iguales o mayores que las de gays y lesbianas (Ross et al., 2018). Los autores proponen como contribuyentes la discriminación, la invisibilidad de la bisexualidad y la falta de apoyo afirmativo.

    Otro metaanálisis de 24 estudios encontró que las personas bisexuales tenían hasta seis veces más probabilidad de autolesión sin intención suicida que otras orientaciones (Dunlop et al., 2020). En el metaanálisis en red, el riesgo de intento de suicidio fue mayor en bisexuales (OR = 6,43) que en gays y lesbianas (OR = 4,54) (Marchi et al., 2025).

    Hay tres precauciones. Casi todo el material es transversal, así que muestra asociaciones y no causas. La mayor parte viene de países occidentales. Y los autores no atribuyen el riesgo a ser bisexual, sino al estigma, al rechazo y a la falta de apoyo que muchas personas viven alrededor de esa identidad.

    En Chile, con datos de la encuesta CASEN, las personas de minorías sexuales reportaron peor salud autopercibida que las heterosexuales (Nettuno et al., 2024). El estudio agrupa varias orientaciones, de modo que no separa a las bisexuales.

    Cómo saber si soy bisexual: qué hacer si tienes dudas

    No hay un orden obligatorio, pero estas pautas se desprenden de lo que recomiendan las guías clínicas:

    1. Date tiempo. Preguntarte esto no te obliga a decidir ni a anunciar nada. La APA (2021) considera normal que la exploración tarde.
    2. Nombra lo que sí sabes. Anotar a quiénes te has sentido atraído o atraída, sin interpretarlo, a veces ordena más que cualquier etiqueta.
    3. Prueba las palabras sin compromiso. «Bisexual», «bi+», «pansexual» o ninguna: puedes usar una un tiempo y cambiarla sin que eso invalide nada.
    4. Decide tú a quién contarle. La APA (2021) reconoce que reservar tu orientación puede ser una forma legítima de protegerte cuando el entorno es hostil.
    5. Busca al menos una persona o espacio que te apoye. Amistades afirmativas, grupos de pares o un profesional con enfoque afirmativo amortiguan el estrés. En el estudio de Campbell et al., con más de 11.000 mujeres australianas, el malestar fue mayor entre quienes estaban inseguras de su identidad en varios momentos, y los autores piden más apoyo para quienes se están cuestionando (Campbell et al., 2022).
    6. Desconfía de cualquier método que prometa «cambiar» tu orientación. La APA (2021) lo considera ineficaz y dañino. En 245 jóvenes adultos LGBT, los intentos de cambiarla se asociaron con depresión, ideación e intentos de suicidio (Ryan et al., 2020).

    Si decides contarlo

    Contarlo es una decisión que puedes tomar cuando estés lista o listo, y no tiene que ser una conversación única. Si piensas en tu familia, la guía cómo decirle a mis padres que soy gay sirve igual si eres bisexual.

    Si estás en el colegio y recibes burlas por esto, encontrarás ideas en la guía sobre bullying por orientación sexual o identidad de género.

    ¿Cuándo conviene consultar con un psicólogo?

    No necesitas estar mal para consultar, pero conviene hacerlo si la duda te quita el sueño, si aparece ansiedad o ánimo bajo sostenido, si sientes culpa o vergüenza intensas o si te estás aislando. Un profesional con enfoque afirmativo acompaña la exploración sin empujarte hacia ninguna etiqueta (APA, 2021). Esta guía para distinguir un mal momento de una depresión puede orientarte.

    Si tienes ideas de hacerte daño o de morir, pide ayuda hoy. En Chile, la Línea *4141 del Ministerio de Salud es gratuita, funciona las 24 horas y la atienden profesionales de salud mental. También puedes leer qué hacer si alguien piensa en suicidarse.

    Preguntas frecuentes

    ¿Hay un test para saber si soy bisexual?

    Ningún test validado lo determina. Los que circulan en medios y redes son recreativos. Lo que sí sirve es observar tu atracción física y emocional, tus fantasías y cómo te sientes con la etiqueta, como en las preguntas de esta guía, y conversarlo con alguien de confianza o con un profesional si te sirve.

    ¿Cómo saber si soy gay o bisexual?

    La diferencia está en si la atracción se dirige a un solo género o a más de uno. Como atracción, conducta e identidad no siempre coinciden (Diamond, 2008), puede ayudar mirar cada una por separado y sin apuro. La etiqueta final la eliges tú, y puede cambiar sin que eso invalide lo que sentiste antes.

    ¿Se puede ser bisexual sin haber estado con alguien de mi mismo género?

    Sí. La orientación se basa en la atracción, no en las experiencias. Muchas personas se reconocen como bisexuales antes de tener cualquier experiencia, y otras tienen experiencias sin que eso defina su identidad (Diamond, 2008).

    ¿Ser bisexual es una fase?

    Los estudios no respaldan esa idea como regla. La atracción y la etiqueta pueden cambiar con los años (Katz-Wise y Hyde, 2015), pero eso aplica a todas las orientaciones y no convierte la bisexualidad en una etapa de paso. Muchas personas se identifican como bisexuales toda su vida.

    ¿Hay que sentir la misma atracción por todos los géneros?

    No. Ser bisexual no exige una atracción pareja. Puedes sentir más atracción por un género que por otro, o que cambie según la persona (APA, 2021).

    ¿Qué hago si no estoy seguro o segura?

    Esperar y observar es una opción válida. No tienes plazo para definirte, y una sesión con un psicólogo afirmativo puede ayudarte a ordenar lo que sientes sin presión (APA, 2021).

    Si necesitas ordenar lo que sientes

    Conversar con alguien que no tenga nada en juego puede aliviar la presión de tener que resolverlo solo o sola. Puedes escribir desde la página de contacto.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    • American Psychological Association. (2021). APA guidelines for psychological practice with sexual minority persons. https://www.apa.org/about/policy/guidelines-sexual-minority.pdf
    • Arnett, J. J. (2023). Emerging adulthood: The winding road from the late teens through the twenties (3.ª ed.). Oxford University Press.
    • Campbell, A., Perales, F., Hughes, T. L., Everett, B. G., & Baxter, J. (2022). Sexual fluidity and psychological distress: What happens when young women’s sexual identities change? Journal of Health and Social Behavior, 63(4), 577-593. https://doi.org/10.1177/00221465221086335
    • Diamond, L. M. (2008). Sexual fluidity: Understanding women’s love and desire. Harvard University Press.
    • Diamond, L. M. (2021). The new genetic evidence on same-gender sexuality: Implications for sexual fluidity and multiple forms of sexual diversity. The Journal of Sex Research, 58(7), 818-837. https://doi.org/10.1080/00224499.2021.1879721
    • Dunlop, B. J., Hartley, S., Oladokun, O., & Taylor, P. J. (2020). Bisexuality and non-suicidal self-injury (NSSI): A narrative synthesis of associated variables and a meta-analysis of risk. Journal of Affective Disorders, 276, 1159-1172. https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.07.103
    • Hall, W. J., Dawes, H. C., & Plocek, N. (2021). Sexual orientation identity development milestones among lesbian, gay, bisexual, and queer people: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology, 12, Artículo 753954. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.753954
    • Katz-Wise, S. L., & Hyde, J. S. (2015). Sexual fluidity and related attitudes and beliefs among young adults with a same-gender orientation. Archives of Sexual Behavior, 44(5), 1459-1470. https://doi.org/10.1007/s10508-014-0420-1
    • Katz-Wise, S. L., & Todd, K. P. (2022). The current state of sexual fluidity research. Current Opinion in Psychology, 48, Artículo 101497. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2022.101497
    • Manalastas, E. J., Blumenau, H. S., & Feinstein, B. A. (2025). Gender differences in attitudes toward bisexual people and bisexuality: A systematic review and meta-analysis. Psychology of Sexual Orientation and Gender Diversity, 12(1), 42-55. https://doi.org/10.1037/sgd0000624
    • Marchi, M., Ferrazzi, G., Pollice, G., Pingani, L., Ferrari, S., Ventriglio, A., & Galeazzi, G. M. (2025). Mental health in sexual and gender minority populations: A systematic review of systematic reviews with narrative synthesis and a network meta-analysis of suicide attempts. International Journal of Social Psychiatry, 72(2), 205-218. https://doi.org/10.1177/00207640251367069
    • McGoldrick, M., García Preto, N. A., & Carter, B. A. (Eds.). (2015). The expanding family life cycle: Individual, family, and social perspectives (5.ª ed.). Pearson.
    • Ministerio de Salud de Chile. (s.f.). Línea de atención 4141: No estás solo, no estás sola. https://www.minsal.cl/linea-de-atencion-4141-no-estas-solo-no-estas-sola/
    • Nettuno, L., Mann, S., & Gonzales, G. (2024). Sexual orientation based health disparities in Chile. PLOS ONE, 19(1), Artículo e0296923. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0296923
    • Orellana-Calderón, L., Silva, A. Y., Arias-Lagos, L., Sandoval, V., Alarcón-Jouanet, T., Schnettler, B., Riquelme-Segura, L., Sepúlveda, J., & Reutter, K. (2026). “In the present I’m gay. Obviously, I’m gay”: Exploring sexual orientation development with the Klein Sexual Orientation Grid in gay, lesbian and bisexual adults in southern Chile. Journal of Homosexuality, 1-24. https://doi.org/10.1080/00918369.2026.2711862
    • Ross, L. E., Salway, T., Tarasoff, L. A., MacKay, J. M., Hawkins, B. W., & Fehr, C. P. (2018). Prevalence of depression and anxiety among bisexual people compared to gay, lesbian, and heterosexual individuals: A systematic review and meta-analysis. The Journal of Sex Research, 55(4-5), 435-456. https://doi.org/10.1080/00224499.2017.1387755
    • Ryan, C., Toomey, R. B., Diaz, R. M., & Russell, S. T. (2020). Parent-initiated sexual orientation change efforts with LGBT adolescents: Implications for young adult mental health and adjustment. Journal of Homosexuality, 67(2), 159-173. https://doi.org/10.1080/00918369.2018.1538407
    • Sarno, E. L., Newcomb, M. E., Feinstein, B. A., & Mustanski, B. (2020). Bisexual men’s experiences with discrimination, internalized binegativity, and identity affirmation: Differences by partner gender. Archives of Sexual Behavior, 49(5), 1783-1798. https://doi.org/10.1007/s10508-020-01712-z

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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  • Bullying por orientación sexual o identidad de género

    Bullying por orientación sexual o identidad de género

    Tu hijo llega del colegio con la mochila rota, o con un apodo que no quiere repetir, y a la tercera pregunta responde «es que me dicen gay». Quizás sea verdad, quizás nunca lo ha hablado contigo, quizás ni él lo sabe todavía. Esa duda cambia lo primero que conviene hacer, y por eso el bullying por orientación sexual o por identidad de género pide un manejo distinto del resto del acoso escolar. En esta guía vas a ver qué es el bullying homofóbico, cuánto más lo sufren los jóvenes LGBTQ+, qué consecuencias tiene, qué puedes hacer como madre, padre o docente, qué ayuda de verdad en el colegio y qué dice la ley chilena.

    La respuesta corta

    El bullying por orientación sexual o identidad de género es el acoso repetido dirigido a un estudiante por ser (o parecer) gay, lesbiana, bisexual, trans o de género no conforme. Los jóvenes de minorías sexuales sufren en promedio más victimización escolar que sus pares heterosexuales (Toomey y Russell, 2016), y ese acoso se asocia con más síntomas depresivos y menos sensación de pertenecer al colegio. Lo que más protege es un colegio con reglas claras y adultos de confianza, y una familia que escuche sin interrogar.

    Un matiz antes de seguir: casi todos los estudios son de Estados Unidos, Europa y Australia, y la mayoría es observacional. Describen asociaciones fuertes y consistentes, pero no prueban por sí solos que el acoso cause cada problema que se le asocia.

    ¿Qué es el bullying homofóbico y transfóbico?

    Es el acoso escolar cuyo blanco es la orientación sexual o la identidad y expresión de género, real o supuesta. Sirve igual para el acoso escolar por ser gay que para el que recibe una niña por «parecer marimacho» o un niño trans al que nadie respeta el nombre. La definición que usa la investigación incluye tanto a quienes ya se identifican como LGBTQ+ como a quienes los compañeros perciben así, sea cierto o no (Collier et al., 2013).

    Barbara Coloroso lo ubica entre las cinco grandes áreas de prejuicio que los agresores usan para elegir a su víctima, junto con la orientación sexual y la identidad y expresión de género (Coloroso, 2008). Cada una funciona igual: señala a alguien como «distinto» y convierte esa diferencia en excusa para el desprecio.

    En la práctica se ve así:

    • Insultos con palabras como «maricón», «torta» o «travesti», dichos a gritos o susurrados en el pasillo.
    • Burlas a un varón porque se ve «poco masculino» y a una mujer por rumores sobre su vida sexual (Coloroso, 2008).
    • Exclusión: nadie quiere ir con él en el grupo, nadie se sienta al lado, el curso entero «le hace el vacío».
    • Agresiones físicas, esconder o romper sus cosas, y ciberacoso en grupos de WhatsApp o redes.
    • Humillaciones a una persona trans: usar el nombre antiguo a propósito, burlarse en el baño o la ropa de educación física.

    La guía sobre qué es el bullying explica cómo distinguirlo de un conflicto puntual. Aquí la diferencia está en el motivo, y en lo que ese motivo le impide hacer a la víctima.

    ¿Cuánto más bullying por orientación sexual sufren los jóvenes LGBTQ+?

    Bastante más que sus pares heterosexuales, aunque el tamaño del efecto es moderado. Un metaanálisis de 18 estudios y 56.752 participantes encontró que los jóvenes de minoría sexual sufren más victimización escolar que los heterosexuales (d = 0,33, un efecto moderado). La diferencia crecía con los años y era mayor en los estudios con más varones (Toomey y Russell, 2016).

    Otro metaanálisis, de Williams et al. (2021), estudió a jóvenes LGBTQ+ de 12 a 25 años que ya habían tenido conductas de autolesión o suicidio. En ese grupo, la victimización aparecía como factor de riesgo en el 36 % (prevalencia agrupada de 0,36), y era mucho más frecuente que entre sus pares cisgénero y heterosexuales con las mismas experiencias (OR 3,74). Ojo con la lectura: el estudio describe qué había en la historia de quienes ya estaban mal, no mide qué porcentaje de víctimas acaba haciéndose daño.

    No encontré una cifra chilena comparable con respaldo suficiente para citarla aquí. Que en Chile exista el mismo patrón es razonable, y los colegios chilenos tienen que atenderlo igual, pero conviene decir que esas cifras vienen de otros países.

    ¿Qué consecuencias tiene?

    Una revisión sistemática de 39 estudios de 12 países encontró evidencia bastante sólida de que el acoso por orientación sexual o identidad y expresión de género se asocia con menos sentido de pertenencia a la escuela y más síntomas depresivos. Con el estrés traumático, las trayectorias educativas interrumpidas y el consumo de alcohol y drogas también hay asociaciones. Con las conductas suicidas los resultados fueron más mixtos (Collier et al., 2013).

    Entre adolescentes y jóvenes trans, un metaanálisis de 29 estudios y casi un millón de participantes halló mucha más ideación suicida que en sus pares cisgénero (alrededor de 50 % en varones y mujeres trans, frente a 18 % y 22 % en varones y mujeres cisgénero). Los autores advierten alta heterogeneidad y posible sesgo de publicación, así que las cifras exactas deben tomarse con cautela (Hassan et al., 2026).

    Hay otro mecanismo que los estudios describen y que pasa desapercibido. Cuando un joven escucha todo el día que ser como es resulta vergonzoso, puede empezar a creerlo. Una revisión con metaanálisis mostró que la homofobia internalizada se asocia con más síntomas depresivos (correlaciones de 0,19 a 0,24 en el análisis más uniforme), aunque con ideación y conducta suicida la relación fue más débil e incierta (Williams et al., 2023).

    Todo esto describe riesgos poblacionales. No significa que tu hijo o hija vaya a desarrollar una depresión, y menos que su orientación o identidad sea el problema: el factor de riesgo es el trato que recibe.

    ¿Por qué este acoso es distinto de otros tipos de bullying?

    Tres rasgos lo hacen más difícil de detectar y de manejar.

    Se calla más. Un niño acosado por su peso o por sus notas puede contarlo en casa. Uno acosado por ser gay, o por sospecharlo, a menudo guarda silencio por miedo: a que lo juzguen, a tener que explicar algo que aún no entiende o a que la familia reaccione mal. Coloroso describe que los acosados rara vez cuentan que lo son, y aquí el motivo agrega una razón más para callar (Coloroso, 2008).

    A veces los adultos del colegio son parte del problema. Una revisión sobre bullying de estudiantes LGBTQ+ en escuelas describe formas físicas, verbales y sociales de agresión, y subraya que en algunos contextos el propio personal del colegio participa en esas conductas (Stańczykiewicz y Senczyszyn, 2024). Es una revisión centrada en Polonia, pero describe un riesgo que cualquier familia puede revisar en su propio colegio.

    La familia no siempre es un refugio seguro. En terapia infantil el trabajo con los padres suele ser central. Cuando el joven teme que en casa lo rechacen, Tolin (2024) recomienda no forzar ninguna revelación y centrar el tratamiento en lo que sí está al alcance: regular la emoción, tolerar el malestar y construir apoyos afirmativos fuera del entorno hostil.

    ¿Qué hacer si tu hijo sufre acoso escolar por ser gay, lesbiana, trans o por parecerlo?

    Estos pasos combinan lo que recomienda Coloroso para cualquier acoso con las particularidades de este motivo.

    1. Escucha primero, pregunta después. Una frase como «cuéntame» sirve más que un interrogatorio de quién, cuándo y dónde. Coloroso insiste en atender primero el dolor y dejar los datos para más tarde (Coloroso, 2008).
    2. No le preguntes si es gay. Ahora lo urgente es el acoso. Su orientación o su identidad la cuenta cuando quiere, y presionar puede cerrarlo del todo. Si lo cuenta él, agradécelo y dile que lo quieres igual.
    3. Dile que la responsabilidad es del que agrede. Evita preguntas como «¿qué hiciste para que te digan eso?» y las frases de «solo son bromas» o «cosas de chicos» (Coloroso, 2008).
    4. No le pidas que se esconda ni que cambie. Sugerir que cambie de pasillo, que se cuide de «no parecer» o que evite al grupo traslada la culpa a la víctima y le confirma al agresor que funcionó (Coloroso, 2008).
    5. No enfrentes tú al agresor ni a sus padres. Suele endurecer posiciones. Es mejor canalizarlo por el colegio.
    6. Escribe el relato. Fechas, qué pasó, quiénes estaban, cómo le afecta. Eso será la base de la denuncia formal.
    7. Haz la denuncia por escrito al encargado de convivencia y a la dirección, y pide medidas de protección y respuesta con plazos. La guía de qué hacer cuando el colegio no hace nada recorre el procedimiento completo.
    8. Observa su ánimo con atención. Cambios de sueño, aislamiento, bajón de notas, desesperanza o frases sobre hacerse daño piden consultar pronto. Más abajo están las señales y los teléfonos.

    Para detectar el acoso antes de que te lo cuente, sirve la guía de señales de bullying por edad. Si el hostigamiento viaja por redes, está también qué hacer ante el ciberbullying.

    ¿Qué debe hacer el colegio y qué funciona de verdad?

    La evidencia sobre intervenciones específicas es escasa, pero apunta en una dirección clara. Una revisión realista de 17 estudios encontró pocas intervenciones escolares para esta población y concluyó que, para funcionar, deben involucrar a toda la escuela y no solo al estudiante afectado. Identificó ocho componentes necesarios (McDermott et al., 2024):

    • Señales visibles de que el colegio es un espacio afirmativo.
    • Derivación a apoyo externo especializado.
    • Una charla o actividad puntual.
    • Grupos de apoyo en el colegio.
    • Contenidos en la clase.
    • Formación del personal.
    • Políticas de inclusión.
    • Un adulto de confianza.

    Esa lista coincide con otros hallazgos. En escuelas con un clima más positivo, los estudiantes LGBTQ tenían menos riesgo de suicidalidad y menos síntomas depresivos, según una revisión sistemática de seis estudios (Ancheta et al., 2021). Y una revisión de 64 artículos sobre factores protectores nombró las políticas inclusivas, el apoyo de familia, escuela y comunidad, y sentirse conectado con el colegio (Fernandes et al., 2023).

    Coloroso agrega un criterio práctico para evaluar la respuesta de un colegio: debe sancionar de forma explícita el acoso por homofobia o transfobia, capacitar a los adultos para actuar al instante y evitar las soluciones que castigan a la víctima, como cambiarla de curso (Coloroso, 2008).

    También hay un dato útil sobre lo que no funciona. En un ensayo con 13 equipos juveniles de rugby, una charla breve de jugadores profesionales no redujo el lenguaje homofóbico (Denison et al., 2023). Antes de la intervención, la mitad de los jóvenes decía haber usado ese lenguaje en las dos semanas previas. Los autores sugieren probar educación entre pares y normas aplicadas por los entrenadores. La lección vale para un colegio: una charla única, sola, rara vez cambia el clima.

    Las redes de apoyo también cuentan. Un metaanálisis de 253 estudios halló que el apoyo social (de la familia, los pares o la escuela) se asocia con menos síntomas depresivos y ansiosos en personas de minorías sexuales y de género (r = -0,26), y que el efecto era similar sin importar la fuente (Katz et al., 2026). Es una asociación, no una prueba de causa, pero respalda algo que sirve a cualquier madre o padre: que tu hijo tenga al menos un adulto y un amigo que lo acepten ya importa.

    ¿Y si el acoso en el colegio es por identidad de género?

    El acoso por identidad de género en el colegio, el que sufren niños, niñas y adolescentes trans o de género no conforme, sigue los mismos pasos que el resto, con una capa adicional: el trato cotidiano. Usar el nombre y los pronombres que la persona pide, respetar el uso del baño y del uniforme, y no exponerla frente al curso son parte de la prevención, y su ausencia puede ser en sí misma un acto de hostigamiento.

    En Chile, la Superintendencia de Educación publicó una circular actualizada en diciembre de 2021 sobre el trato a estudiantes trans, que incluye el uso del nombre social. Si tu hijo o hija es trans y el colegio se niega a respetarlo, pide por escrito el protocolo y consulta con la Superintendencia (más abajo).

    ¿Qué dice la ley en Chile?

    Desde el 1 de julio de 2026 rige la Ley 21.809 de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, que reescribió las reglas sobre acoso escolar de la Ley General de Educación. Tres puntos son útiles en este caso:

    • El artículo 16 B define el acoso escolar como toda acción u omisión de agresión u hostigamiento reiterado contra otro estudiante, dentro o fuera del colegio y por cualquier medio, incluido el digital. La definición no exige un motivo particular, así que el acoso por orientación sexual o identidad de género entra igual.
    • Los colegios deben tener un canal seguro y confidencial para recibir denuncias, con reserva de identidad (artículo 16 E, letra e). Un estudiante o un apoderado pueden denunciar sin exponerse.
    • El colegio debe adoptar medidas de protección inmediatas para el estudiante afectado (artículo 16 E, letra j). Cuando denuncies, pide por escrito cuáles son.

    Si el colegio no activa su protocolo, la Superintendencia de Educación recibe denuncias en atencionsie.supereduc.cl y en el 600 3600 390.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Conviene consultar si, después de semanas de acoso, tu hijo o hija:

    • Evita ir al colegio o a lugares concretos del colegio.
    • Duerme mal, tiene dolores de estómago o de cabeza sin causa médica.
    • Está muy triste, irritable o ansioso la mayor parte del día.
    • Se aísla de amigos y de la familia, o baja de pronto el rendimiento.
    • Habla de que no vale nada o de que no tiene salida.

    Si hay ideas de hacerse daño o de no seguir viviendo, no esperes una hora disponible. En Chile funciona la línea *4141 de prevención del suicidio y Salud Responde, 600 360 7777, las 24 horas. La organización Todo Mejora tiene material para madres, padres y docentes sobre prevención del suicidio en adolescentes LGBT y bullying.

    Cómo es una terapia afirmativa

    Las guías de la American Psychological Association (2021) para la práctica con personas de minorías sexuales piden una atención afirmativa y no patologizante, y rechazan los intentos de cambiar la orientación sexual (las llamadas terapias de conversión) por falta de respaldo científico y por el daño que causan. Tolin (2024) llega a la misma conclusión desde la terapia cognitivo-conductual: no debe usarse nunca para cambiar la orientación o la identidad de una persona.

    En la práctica, eso cambia el encuadre. En lugar de preguntar si el malestar viene de pensamientos distorsionados, la terapia afirmativa entiende la ansiedad o la tristeza como una respuesta comprensible al estigma y a la discriminación. De ahí salen tareas concretas: poner en palabras lo que el acoso le enseñó sobre sí mismo, fortalecer redes que lo acepten y reconocer sus recursos (Tolin, 2024). El ritmo de contárselo a la familia lo decide el joven.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es el bullying homofóbico? Es el acoso escolar repetido dirigido a un estudiante por ser o parecer gay, lesbiana, bisexual o de género no conforme. Incluye insultos, burlas, exclusión, agresiones físicas y ciberacoso. También lo reciben estudiantes heterosexuales a quienes los compañeros perciben «distintos».

    ¿Mi hijo es gay si le dicen que lo es? No se puede saber por eso. Los apodos y los insultos homofóbicos se usan contra estudiantes de cualquier orientación, sobre todo contra quienes no encajan en el molde de género del curso. Lo útil es escuchar, proteger del acoso y dejar que sea él quien hable de su identidad cuando quiera.

    ¿Cómo sé si el acoso es por orientación sexual o identidad de género? Fíjate en el contenido de los insultos y en cuándo empezaron. Si las burlas usan palabras homofóbicas o transfóbicas, aluden a su «masculinidad» o «feminidad», o empezaron cuando alguien sospechó o supo algo sobre su identidad, ese es el motivo, aunque el niño no lo diga.

    ¿Qué hago si el colegio minimiza el acoso porque «son cosas de chicos»? Denuncia por escrito al encargado de convivencia y a la dirección, cita el artículo 16 B y pide medidas de protección inmediatas y plazos. Si no activan el protocolo, la Superintendencia de Educación recibe denuncias. Guarda copia de todo lo que envíes y recibas.

    ¿Una charla sobre diversidad en el colegio alcanza para frenar el bullying? Sola, rara vez. Las revisiones indican que lo que funciona es un enfoque de toda la escuela: políticas claras, formación del personal, un adulto de confianza y grupos de apoyo. Un ensayo con una charla breve sobre lenguaje homofóbico en equipos juveniles no mostró reducción.

    ¿Qué puede hacer una terapia por el acoso por orientación sexual? Ayuda a procesar lo vivido, bajar la ansiedad o la tristeza, recuperar la autoestima y armar redes de apoyo, con un enfoque afirmativo que respeta la identidad de la persona. No busca cambiar la orientación ni la identidad. El ritmo para contarlo en casa lo decide el joven.

    Si tu hijo o hija está pasando por esto

    Un adolescente acosado por quién es suele cargar solo con la vergüenza y el miedo, y a veces con la duda sobre si vale la pena contarlo. En terapia se trabaja el malestar, las herramientas para protegerse en el colegio y, si corresponde, cómo acompañar a la familia sin presionar. Puedes escribirnos desde la página de contacto y coordinar una primera conversación.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    • American Psychological Association. (2021). Guidelines for psychological practice with sexual minority persons. https://www.apa.org/about/policy/guidelines-sexual-minority.pdf
    • Ancheta, A. J., Bruzzese, J.-M., & Hughes, T. L. (2021). The impact of positive school climate on suicidality and mental health among LGBTQ adolescents: A systematic review. The Journal of School Nursing, 37(2), 75-86. https://doi.org/10.1177/1059840520970847
    • Collier, K. L., van Beusekom, G., Bos, H. M. W., & Sandfort, T. G. M. (2013). Sexual orientation and gender identity/expression related peer victimization in adolescence: A systematic review of associated psychosocial and health outcomes. The Journal of Sex Research, 50(3-4), 299-317. https://doi.org/10.1080/00224499.2012.750639
    • Coloroso, B. (2008). The bully, the bullied, and the bystander: From preschool to high school, how parents and teachers can help break the cycle of violence (ed. actualizada). Collins Living.
    • Denison, E., Faulkner, N., O’Brien, K. S., Jeanes, R., & Canning, M. (2023). Effectiveness of an educational intervention targeting homophobic language use by young male athletes: A cluster randomised controlled trial. British Journal of Sports Medicine, 57(9), 515-520. https://doi.org/10.1136/bjsports-2022-105916
    • Fernandes, T., Alves, B., & Gato, J. (2023). Between resilience and agency: A systematic review of protective factors and positive experiences of LGBTQ+ students. Healthcare, 11(14), Artículo 2098. https://doi.org/10.3390/healthcare11142098
    • Hassan, N. A. I. F., Toraih, E. A., Shebl, M. A., Usmani, A., Atwal, U., Laraib-Ijaz, A., Samuel, H. A. O., Eldessouky, A. I., Alhouli, A., Elsawah, Y., Sunny, S., Aslam, M., Shah, J., Hazimeh, Y., & Aiash, H. (2026). Suicide risk among transgender adolescents and young adults: A meta-analysis of nearly one million participants. International Journal of Methods in Psychiatric Research, 35(2), Artículo e70077. https://doi.org/10.1002/mpr.70077
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    • Ley 21.809. (2026). De convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas. Diario Oficial de la República de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1222799
    • McDermott, E., Kaley, A., Kaner, E., Limmer, M., McGovern, R., McNulty, F., Nelson, R., Geijer-Simpson, E., & Spencer, L. (2024). Reducing LGBTQ+ adolescent mental health inequalities: A realist review of school-based interventions. Journal of Mental Health, 33(6), 768-778. https://doi.org/10.1080/09638237.2023.2245894
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    • Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.
    • Toomey, R. B., & Russell, S. T. (2016). The role of sexual orientation in school-based victimization: A meta-analysis. Youth & Society, 48(2), 176-201. https://doi.org/10.1177/0044118×13483778
    • Williams, A. J., Jones, C., Arcelus, J., Townsend, E., Lazaridou, A., & Michail, M. (2021). A systematic review and meta-analysis of victimisation and mental health prevalence among LGBTQ+ young people with experiences of self-harm and suicide. PLOS ONE, 16(1), Artículo e0245268. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0245268
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