Llega una notificación del tribunal, o tu abogado te dice que hace falta un “peritaje psicológico”. Tal vez tu psicólogo te ofrece un informe y no sabes si es lo mismo. No lo es, y confundirlos tiene consecuencias: lo que le cuentas a un perito no queda protegido como lo que le cuentas a un terapeuta.
Un peritaje psicológico es una evaluación que un psicólogo hace para responder una pregunta que plantea un proceso judicial, y no para tratarte. Esta guía explica qué es un peritaje psicológico, en qué se diferencia de un informe clínico, quién puede pedirlo en Chile, cómo se hace y qué puedes esperar el día de la evaluación. No incluye un test con puntaje: ningún cuestionario decide si necesitas un peritaje, eso lo decide el proceso en que estás.
¿Qué es un peritaje psicológico? La respuesta corta
Un peritaje psicológico (también llamado pericia psicológica) es una evaluación imparcial que hace un psicólogo, a petición de un tribunal o de una de las partes de un juicio, para responder una pregunta que el juez no puede resolver solo, como el daño psíquico tras un hecho o la capacidad de cuidado de un padre. Termina en un informe escrito y, si el tribunal lo pide, en una declaración oral.
La ley chilena lo describe en términos parecidos. El Código Procesal Penal establece que el informe de peritos procede cuando, para apreciar un hecho relevante para la causa, hacen falta conocimientos especiales de una ciencia, arte u oficio, y que debe emitirse con imparcialidad (Ley 19.696, 2000, art. 314).
¿Qué significa “forense” en un peritaje psicológico?
“Forense” viene de “foro”, el lugar donde en la antigua Roma se discutían los asuntos públicos y se resolvían las disputas legales. Hoy indica que el trabajo del psicólogo se hace ante la justicia y para ayudarla a decidir (Sierra et al., 2006).
Por eso, cuando el encargo viene de un proceso judicial, “peritaje psicológico” y “peritaje psicológico forense” nombran lo mismo.
Los manuales ordenan los términos de lo general a lo particular. La psicología jurídica abarca todo el cruce entre psicología y derecho. La psicología forense es la parte que trabaja con tribunales y fiscalías. La evaluación forense es el proceso de examinar a la persona, y el peritaje es el informe y la declaración con que se entregan sus resultados (Dujo López et al., 2022; Sierra et al., 2006).
¿Para qué sirve un peritaje psicológico?
Sirve para que quien decide un caso cuente con información técnica sobre una persona. Tratarla y dictar sentencia quedan fuera de su función. El perito describe y explica (qué le pasa a la persona, desde cuándo, cuánto la limita, si es compatible con el hecho que se investiga), y el juez decide qué hacer con eso.
Las evaluaciones forenses responden preguntas con efecto legal (responsabilidad penal, riesgo de violencia, capacidad legal, custodia), por eso se les exige más rigor, transparencia y posibilidad de replicarse que a una evaluación clínica habitual (Verde y Gritti, 2026). Un artículo teórico de 2026 lo plantea así, aunque se apoya en tres casos italianos y no en un estudio con datos.
¿En qué se diferencia un peritaje de un informe psicológico o clínico?
La diferencia principal es para quién trabaja el psicólogo. En la clínica trabaja para ti, y en el peritaje trabaja para el proceso. De ahí se desprende todo lo demás.
| Dimensión | Informe o evaluación clínica | Peritaje psicológico |
|---|---|---|
| Objetivo | Entender qué te pasa para planificar un tratamiento y aliviar el sufrimiento | Aportar prueba técnica a un proceso judicial sobre una pregunta legal |
| Quién lo recibe | Tú, o el profesional que tú autorizas | El tribunal, la fiscalía o la parte que contrató al perito (el evaluado no es el destinatario) |
| Confidencialidad | Secreto profesional casi absoluto | Limitada: lo relevante pasa al expediente y puede discutirse en audiencia |
| Cómo se verifica lo que dices | Se parte de tu relato en una relación de confianza | Se contrasta con el expediente, pruebas con escalas de validez y otras fuentes |
| Pregunta que responde | ¿Qué diagnóstico hay? ¿Qué tratamiento conviene? | ¿Hay daño psíquico vinculado al hecho? ¿Puede esta persona cuidar a sus hijos? ¿Entendía lo que hacía? |
| Rol del psicólogo | Apoyo y alianza terapéutica | Perito imparcial, auxiliar de la justicia |
La tabla resume lo que describen los manuales de psicología forense (Sierra et al., 2006; Rogers y Bender, 2018) y la guía de buenas prácticas del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (2014). Son fuentes españolas y estadounidenses, y lo propiamente chileno (quién pide el peritaje, qué dice la ley) viene de las secciones siguientes.
Un detalle práctico: un informe clínico y un peritaje pueden usar las mismas pruebas e incluso parecerse en la forma, pero no son intercambiables. Un informe de tu terapeuta sirve para contar cómo ha sido tu tratamiento. No reemplaza un peritaje, y esa diferencia importa más abajo, en la sección sobre tu psicólogo tratante.
¿Quién puede pedir un peritaje psicológico en Chile?
Hay dos caminos, y conviene saber cuál es el tuyo.
El peritaje que pide el tribunal o la fiscalía. Si el caso es penal, civil o de familia, un órgano judicial puede ordenar que el Servicio Médico Legal (SML) evalúe la salud mental de una persona. Según ChileAtiende, las horas las otorga directamente el tribunal o la fiscalía, hace falta el oficio con una pregunta médico-legal clara, el examen es gratuito y se pide el consentimiento de la persona durante la evaluación. El informe se entrega solo al órgano que lo pidió: la persona accede a él por medio de su abogado, cuando ya está en el expediente. Una persona sola no puede solicitarle un examen al SML.
El peritaje de parte. Cualquiera de las partes puede presentar el informe de un perito de su confianza. En el sistema penal, el Código Procesal Penal permite que los intervinientes presenten informes de peritos de su confianza y que pidan que declaren en juicio, acompañando los comprobantes de su idoneidad profesional (art. 314). En los tribunales de familia pasa algo parecido: las partes pueden recabar informes de peritos y pedir que sean citados a la audiencia (Ley 19.968, 2004, art. 45), y los honorarios corresponden a la parte que los presenta (art. 47).
Este segundo camino es el que suele costar dinero, y las fuentes consultadas no traen una cifra de referencia. Vale preguntarle el valor al profesional antes de contratar, y a quien te asesora legalmente qué tipo de peritaje conviene en tu caso.
Dos cosas más que dice la ley de familia. El perito debe entregar su informe por escrito, con copias para las partes, al menos cinco días antes de la audiencia, y a petición de parte debe concurrir a declarar (art. 46). Y los peritos no pueden ser inhabilitados, pero en la audiencia se les pueden hacer preguntas sobre su objetividad, su idoneidad y el rigor técnico de sus conclusiones (art. 48). Un peritaje, entonces, no queda como una verdad cerrada: se puede cuestionar.
Tipos de peritaje psicológico según el ámbito
Cambia la pregunta, y con ella la evaluación. Según los manuales y la guía del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (2014), los ámbitos más frecuentes son estos:
- Penal. Sobre el imputado: si en el momento del hecho tenía conservadas sus capacidades de entender y de querer (imputabilidad), su estado mental actual y el riesgo de violencia. Sobre una víctima o testigo: si hay lesión o secuela psíquica y qué tan vulnerable es.
- Familia y custodia. Las capacidades de cuidado de los padres, qué alternativa protege mejor el interés del niño y cómo está adaptado emocionalmente al entorno familiar. La guía advierte que evaluar a un solo progenitor permite opinar solo sobre sus capacidades, y no sobre la coparentalidad.
- Civil y daño psíquico. Si hay daño o secuelas psicológicas por un hecho (un accidente, una negligencia, una agresión) y si existe relación entre ese hecho y el cuadro. También la capacidad de una persona para tomar decisiones o administrar sus bienes.
- Laboral. Si un cuadro es compatible con una situación de acoso o estrés laboral y cuánto limita la capacidad de trabajar.
Si tu caso es de violencia, la guía sobre evaluación psicológica en violencia y daño psicológico detalla cómo se evalúa ese daño. Para entender la evaluación psicológica en general, está la guía de evaluación psicológica.
¿Cómo es un informe pericial?
No existe un formato único impuesto por ley, pero casi todos siguen una estructura reconocible. El informe escrito es el núcleo de la práctica forense: sigue un esquema esperado que permite presentar los datos necesarios para una opinión razonada sobre las preguntas legales (Norko y Buchanan, 2015). Y el principio rector es ser exhaustivo, científico e imparcial (Young, 2016).
En Chile, el Código Procesal Penal exige tres cosas del informe (art. 315): la descripción de la persona o cosa evaluada, la relación circunstanciada de todas las operaciones practicadas y su resultado, y las conclusiones conforme a los principios de la ciencia. La ley de familia remite a esa misma norma (art. 46).
En la práctica, un buen informe incluye:
- Datos del perito y de la persona evaluada, y la pregunta que se debe responder.
- La metodología: cuántas sesiones, cuándo, con qué técnicas e instrumentos, y qué documentos del expediente se revisaron.
- Los antecedentes y la historia de la persona, y su versión de los hechos.
- El examen del estado mental y los resultados de las pruebas, con las puntuaciones para que otro profesional pueda revisarlas.
- La discusión: las hipótesis que se plantearon, cómo se descartó la exageración de síntomas y cómo se relacionan los hallazgos con la literatura.
- Las conclusiones, que responden la pregunta del tribunal sin pronunciarse sobre culpabilidad ni inocencia.
El proceso completo tiene etapas. La guía del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (2014) describe cinco: contacto inicial, preparación y planificación, análisis y valoración de resultados, redacción del informe y ratificación y defensa oral. El protocolo de la Unidad de Psicología Forense de la Universidad Diego Portales para pericias derivadas por tribunales de familia, que es un trabajo de tesina de magíster y no una norma, las ordena en cuatro fases: preparación, entrevista, análisis y redacción, y defensa (Beltrán Campos, 2020).
¿Qué te deberían explicar antes de empezar?
Antes de la primera pregunta, el perito debe explicarte el encuadre y pedir tu consentimiento. En palabras simples, debería quedarte claro lo siguiente:
- Que no es terapia. El perito no te va a tratar: su tarea es responder la pregunta del tribunal.
- Que el secreto profesional es limitado. La información relevante que obtenga irá al informe. El protocolo de la Universidad Diego Portales lo dice con claridad: si no quieres que algo aparezca en el informe, es mejor no mencionarlo durante la evaluación (Beltrán Campos, 2020). Los datos íntimos que no tengan relación con el caso deberían quedar fuera.
- Quién recibe el informe. El tribunal, la fiscalía o la parte que contrató al perito, según el caso. Pasa a formar parte del expediente y puede leerse y discutirse en audiencia.
- Cómo se hará. Qué instrumentos se aplicarán, cuántas sesiones habrá y que las conclusiones pueden ser favorables o desfavorables para ti.
Si el perito no te explica estos puntos, tienes derecho a preguntar. Es una señal de calidad que lo haga sin que lo pidas.
¿Puede tu psicólogo tratante hacerte el peritaje?
No, y las guías son claras. La guía del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (2014) señala que una evaluación pericial no debe realizarla el terapeuta de una de las partes, y que el perito no debe haber tenido ninguna relación previa, profesional ni personal, con la persona evaluada. La razón es que el terapeuta trabaja a favor de tu bienestar y el perito debe mantenerse neutral. Si tu tratante emitiera una conclusión desfavorable, la alianza terapéutica se rompería. Si buscara no perjudicarte, perdería la imparcialidad.
Pasar de terapeuta a perito es una transición difícil, y la literatura sobre evaluaciones civiles de daño psicológico detalla los problemas éticos y legales que trae (Foote et al., 2020). Lo que sí puede hacer tu psicólogo tratante es declarar como testigo sobre lo que observó en el tratamiento, o entregarte un informe clínico de tu proceso, que sirve para contar tu historia pero no es un peritaje.
¿Cómo se detecta la exageración de síntomas?
Esta parte inquieta a muchas personas, así que conviene explicarla. En un contexto judicial puede haber un incentivo (una indemnización, una custodia, una pena menor), y por eso el perito está obligado a comprobar que lo que se informa es consistente. Para eso reúne varias fuentes: la entrevista, el expediente, informantes externos y pruebas que incluyen escalas de validez.
Estas pruebas se usan cada vez más. Un informe de 2022 sobre varios países europeos, entre ellos España, concluyó que la evaluación de la validez de síntomas y de rendimiento ganó un lugar mucho más firme en la práctica real en la última década (Merten et al., 2022). Entre las herramientas, la entrevista SIRS-2 se revisó para reducir los falsos positivos y lo logró en gran parte, a costa de una menor sensibilidad (Wygant et al., 2022). La obra de referencia sobre el tema es el manual de Rogers y Bender (2018).
Dos aclaraciones que importan para quien será evaluado:
- Una escala de validez no mide si eres una persona mentirosa. Detecta un estilo de respuesta incoherente con lo que se observa en cuadros clínicos reales. Una revisión de 2025 aclara que no son “pruebas de simulación” y que la tasa base de respuesta inválida es en general inferior al 30 % (Young et al., 2025), aunque esa revisión la escribieron autores que defienden estas pruebas, y el campo mantiene un debate abierto sobre cuánto pesan.
- Exagerar no borra el sufrimiento. Un resultado elevado no equivale a decir que no sufres. Una persona puede exagerar y tener, además, un malestar real.
Intentar “prepararse” memorizando respuestas o buscando guías para pasar los tests rara vez ayuda: las pruebas incluyen escalas pensadas justamente para detectar esos patrones. Lo recomendable es responder con sinceridad y, cuando no recuerdes algo, decir “no lo sé”.
¿Qué te preguntan en un peritaje psicológico?
Las preguntas cambian según el encargo. Según los manuales, la entrevista recorre cinco áreas (Dujo López et al., 2022; Sierra et al., 2006; Beltrán Campos, 2020).
- Tu historia personal y familiar: con quién creciste, cómo te fue en el colegio y en el trabajo, tus relaciones de pareja y las personas que te apoyan.
- Tu salud: enfermedades, diagnósticos y tratamientos anteriores, hospitalizaciones, medicamentos, y consumo de alcohol o drogas.
- Los hechos: tu versión de lo ocurrido, cómo lo viviste y cómo te afectó.
- Cómo estás hoy: el perito observa y pregunta por tu atención, tu memoria, tu lenguaje, tu forma de pensar y tu estado de ánimo. Es el examen del estado mental.
- Lo que pide el caso: en un proceso penal, si conocías el proceso y entendías lo que hacías. En una custodia, tus pautas de crianza. En un daño psíquico, cuánto te limita el malestar en la vida diaria.
Sobre los hechos, el perito parte pidiéndote que los cuentes con tus palabras, sin interrumpirte, y pregunta después para precisar. Los manuales recomiendan preguntas abiertas, como “cuéntame qué pasó” o “mencionaste esto, ¿puedes contarme más?”.
También piden evitar las preguntas que sugieren la respuesta, las que acusan o desafían, las que juntan varias en una y las que usan jerga legal. Repetir la misma pregunta una y otra vez tampoco se recomienda, porque la persona puede pensar que su respuesta fue incorrecta y cambiarla (Sierra et al., 2006).
Cómo es el día de la evaluación
No hay una duración fija, y depende del ámbito y de la complejidad de la pregunta. Los manuales de psicología forense describen evaluaciones que se reparten en varias sesiones presenciales, de pocas horas cada una para evitar el cansancio, además del trabajo del perito con el expediente, las entrevistas a terceros y la redacción del informe.
Cada sesión suele seguir un orden. Primero el encuadre y el consentimiento. Después una conversación inicial sobre tu historia, que sirve para bajar la ansiedad. Luego tu relato de los hechos, primero libre y después con preguntas para precisar. Más tarde las pruebas y cuestionarios, y al final un cierre para comprobar cómo te sientes antes de irte, sobre todo si tuviste que hablar de algo difícil.
Qué puedes hacer para llegar bien:
- Duerme y come antes, y evita el alcohol y los fármacos que no te indicaron. El perito comprueba tu estado antes de empezar, y ChileAtiende pide lo mismo para el examen del SML (llegar alimentado y sobrio, tomar la medicación indicada, reservar varias horas).
- Lleva tus lentes o audífonos si los usas, y tu cédula de identidad.
- Responde con sinceridad, pregunta lo que no entiendas y no adivines.
- Si evalúan a un menor, el SML pide que acuda con dos adultos.
Si quien se evalúa es un niño o adolescente
El propósito del peritaje es el mismo, responder la pregunta que formuló el tribunal o la fiscalía. Lo que cambia bastante es la forma de entrevistar, porque la investigación sobre la memoria y la sugestionabilidad de los niños se ha traducido en principios de práctica propios para hablar con ellos (Saywitz et al., 2010).
El protocolo más estudiado es el NICHD, una entrevista estructurada que busca obtener el relato del propio niño. Una revisión de estudios controlados concluyó que la calidad de la entrevista mejora de forma fiable al usarlo y que ninguna otra técnica ha mostrado un efecto igual (Lamb et al., 2007). Esa revisión la firma el equipo que desarrolló el protocolo, un dato útil para leerla con criterio.
En Chile, la Ley 21.057 regula la entrevista investigativa videograbada de niños, niñas y adolescentes víctimas de ciertos delitos, entre ellos los sexuales, para prevenir la victimización secundaria (art. 1). Sobre la entrevista establece lo siguiente:
- La realiza un entrevistador con acreditación vigente, designado por el fiscal (art. 6).
- En la sala solo están el entrevistador y el niño. El fiscal puede autorizar a un intérprete u otro especialista si hay dificultades de comunicación (art. 8).
- Se graba en video (art. 5).
- Una segunda entrevista solo procede si aparecen hechos nuevos que puedan afectar sustancialmente la investigación (art. 10).
La misma ley fija una regla para el perito. Si durante la pericia el niño relata hechos que hagan presumible uno de esos delitos, el perito solo registra lo que el niño expresa, sin preguntas para establecer los hechos. Además, debe informar al Ministerio Público dentro de 24 horas. Si la pericia la ordenó un tribunal de familia, avisa a ese tribunal en el mismo plazo (art. 4).
Si acompañas a un menor a su evaluación, conviene evitar ensayar con él lo que va a decir o volver a preguntarle los hechos. Los protocolos buscan precisamente que un adulto no influya en lo que el niño manifiesta por sí mismo (Ley 21.057, art. 4). Si te cuenta algo por iniciativa propia, escúchalo con calma y comunícaselo al profesional que lo evalúa.
Límites del peritaje y sesgos del perito
Conviene tener expectativas realistas. Un peritaje trabaja con probabilidades, no con certezas: sus conclusiones se refieren a una persona, un hecho y un momento. Conocer los límites empíricos de los métodos de evaluación forense es lo que permite reconocer sus fortalezas y mejorarlos (Grisso y Vincent, 2005).
El perito también puede equivocarse. Una opinión sobre si los síntomas se deben a un hecho no puede apoyarse solo en que ocurrieron después, en que parecen plausibles o en que existe un diagnóstico: exige distinguir si el hecho ocurrió, si hay daño psicológico, cuánto limita el funcionamiento y qué dice la ley (Tortes Saint-Jammes, 2026). En la misma línea, los sesgos de confirmación y de primera impresión son riesgos conocidos, y se controlan con una evaluación de varias fuentes y con hipótesis alternativas (Verde y Gritti, 2026).
Un experimento con estudiantes de máster en psicología forense lo ilustra: quienes leyeron una descripción más explícita de los crímenes mostraron más preocupación por la salud mental del imputado, con idénticos puntajes en las pruebas (Rassin, 2022). No fue un estudio con peritos en ejercicio, pero muestra cómo información irrelevante puede mover el juicio.
La calidad también varía entre países y casos. En Francia, tras el caso Outreau, hubo críticas a la fiabilidad de las conclusiones periciales, y los autores de un análisis proponen más formación, aplicación del código ético y consenso metodológico (Combalbert et al., 2014). Es otro sistema legal, pero sirve para recordar por qué la ley chilena exige que el perito acredite su idoneidad (Ley 19.696, 2000, art. 314).
Y un último límite: el perito no decide el caso. Evalúa el efecto psicológico de un hecho, y calificar jurídicamente ese hecho, o decidir culpabilidad, inocencia o monto de una indemnización, le corresponde al juez.
¿Se puede hacer un peritaje online?
Con cautela. La evaluación forense a distancia exige considerar antes los desafíos profesionales, éticos y legales: no hay directrices explícitas sobre si conviene hacerla ni cómo, y la videoconferencia plantea problemas para la entrevista y para aplicar pruebas psicométricas (Goldenson y Josefowitz, 2021). Si tu peritaje es por orden del tribunal, lo habitual es que se haga de forma presencial. Si eres tú quien contrata a un perito de parte, pregúntale cómo resolvería esos problemas.
Preguntas frecuentes sobre el peritaje psicológico
¿Qué es un peritaje psicológico? Es una evaluación imparcial que hace un psicólogo para responder una pregunta de un proceso judicial, como el daño psíquico tras un hecho, la capacidad de cuidado de un padre o la capacidad de entender lo que se hace. Se entrega por escrito al tribunal o a la parte que lo pidió, y el perito puede ser citado a declarar.
¿En qué se diferencia de un informe psicológico? El informe clínico sirve a tu tratamiento y se rige por el secreto profesional. El peritaje sirve al proceso judicial, va al tribunal, verifica lo que se informa con otras fuentes y limita la confidencialidad. Quien te trata no puede ser tu perito, porque su rol es el contrario: acompañarte.
¿Quién puede pedir un peritaje psicológico en Chile? Un tribunal o una fiscalía puede ordenarlo, por ejemplo al Servicio Médico Legal, con un oficio y una pregunta clara. Las partes de un juicio pueden presentar el informe de un perito de su confianza (Código Procesal Penal, art. 314; Ley 19.968, art. 45). Una persona sola no puede pedirle un examen al SML.
¿Cuánto cuesta un peritaje psicológico? El examen del SML ordenado por un tribunal o una fiscalía es gratuito. En un peritaje de parte, los honorarios los paga la parte que presenta al perito, y las fuentes consultadas no dan una cifra de referencia. Conviene pedir el presupuesto por escrito y consultarlo con quien te asesora legalmente.
¿Mi psicólogo tratante puede hacerme el peritaje? No. Las guías de buenas prácticas indican que el perito no debe haber tenido una relación previa con la persona evaluada, porque su imparcialidad se vería comprometida. Tu psicólogo puede entregarte un informe clínico de tu tratamiento o declarar como testigo de lo que observó, pero no actuar como perito.
¿Es confidencial un peritaje? Solo en parte. A diferencia de una terapia, no hay secreto profesional absoluto: la información relevante va al informe, que pasa a formar parte del expediente y puede discutirse en audiencia. Por eso el perito debe explicártelo antes de empezar y pedirte tu consentimiento.
Si estás en medio de un proceso judicial
Un juicio desgasta, y la espera del informe también. Tener claro qué es un peritaje, quién lo pide y qué se puede esperar baja parte de esa incertidumbre. Lo primero es conversar con quien te asesora legalmente: sabrá qué tipo de peritaje corresponde a tu caso y si te conviene uno de parte.
Si además quieres un espacio para sostener el proceso (la ansiedad antes de la audiencia, el cansancio, lo que remueven los hechos), puedes escribirme desde la página de contacto. Este artículo orienta y no reemplaza el consejo legal ni una evaluación pericial.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
Referencias
- Beltrán Campos, M. R. (2020). Protocolo de actuación para realizar pericias psicológicas derivadas por tribunales de familia [Tesina de magíster, Universidad Diego Portales]. Unidad de Psicología Forense, Universidad Diego Portales.
- ChileAtiende. (s. f.). Examen de salud mental en el Servicio Médico Legal. Gobierno de Chile. https://www.chileatiende.gob.cl/fichas/3292-examen-de-salud-mental-pericial
- Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, Sección de Psicología Jurídica y Forense. (2014). Guía de buenas prácticas para la evaluación psicológica forense y la práctica pericial. COPC.
- Combalbert, N., Andronikof, A., Armand, M., Robin, C., & Bazex, H. (2014). Forensic mental health assessment in France: Recommendations for quality improvement. International Journal of Law and Psychiatry, 37(6), 628-634. https://doi.org/10.1016/j.ijlp.2014.02.037
- Dujo López, V., González Trijueque, D., & Graña Gómez, J. L. (2022). Manual de psicología forense en el ámbito laboral. Ediciones Pirámide.
- Foote, W. E., Goodman-Delahunty, J., & Young, G. (2020). Civil forensic evaluation in psychological injury and law: Legal, professional, and ethical considerations. Psychological Injury and Law, 13(4), 327-353. https://doi.org/10.1007/s12207-020-09398-3
- Goldenson, J., & Josefowitz, N. (2021). Remote forensic psychological assessment in civil cases: Considerations for experts assessing harms from early life abuse. Psychological Injury and Law, 14(2), 89-103. https://doi.org/10.1007/s12207-021-09404-2
- Grisso, T., & Vincent, G. M. (2005). The empirical limits of forensic mental health assessment. Law and Human Behavior, 29(1), 1-5. https://doi.org/10.1007/s10979-005-1396-0
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