Técnicas de relajación para niños: cuáles funcionan y cómo enseñarlas

Pintura impresionista de un niño respirando tumbado en la pradera con un adulto, ilustración de técnicas de relajación para niños

Tu hijo se lleva las manos a la barriga antes de una prueba, no duerme la noche anterior a una exposición o se le acelera el pecho cuando lo dejas en el colegio. Buscas técnicas de relajación para niños que sirvan de verdad, y no solo una lista de juegos con nombres de animales.

Esta guía separa lo que tiene respaldo de lo que es costumbre. Reúne metaanálisis, ensayos y manuales de terapia cognitivo-conductual (TCC), y en cada caso dice hasta dónde llega el dato. Conviene saber desde ahora que la relajación ayuda, pero menos de lo que prometen muchos artículos, y que casi toda la investigación sólida se hizo con adolescentes.

Respuesta corta: las técnicas de relajación para niños (respiración abdominal, relajación muscular, imaginería guiada) bajan la tensión del momento y se enseñan mejor con juego, ejercicios de menos de 5 minutos y práctica en un rato tranquilo. En jóvenes de 14 a 24 años redujeron la ansiedad con un efecto moderado. No reemplazan un tratamiento cuando el miedo le limita la vida diaria.

¿Qué técnicas de relajación para niños existen y cuáles tienen respaldo?

Las más usadas son cuatro: respiración abdominal, relajación muscular progresiva, imaginería guiada y mindfulness. Las tres primeras aparecen en los manuales de TCC, y la relajación muscular y la imaginería tienen ensayos pequeños con niños. El mindfulness tiene la evidencia más mixta. Los estudios revisados aquí casi no miden la ansiedad en menores de 7 años.

TécnicaCómo se haceQué respaldo hay
Respiración abdominal («el globo»)El niño apoya una mano en la barriga, inhala por la nariz y siente que se infla, luego suelta el aire despacioLos manuales la describen paso a paso; los metaanálisis citados agrupan varias técnicas y no separan su efecto
Relajación muscular progresiva («piedra y gelatina»)Tensar un grupo de músculos unos segundos y soltarlo de golpeUn ensayo en kínder con 52 niños de 5 a 6 años mostró mejor atención
Imaginería guiadaImaginar un lugar tranquilo o a un personaje admiradoUn ensayo con 60 niños de 6 a 12 años redujo la ansiedad antes de una cirugía menor
MindfulnessNotar el momento presente con curiosidad (comer una pasa con atención, sentir los pies)Efecto pequeño y temporal en niños; no significativo en adolescentes y casi nulo en estudios de países occidentales

Los nombres de animales de las guías de divulgación (la serpiente que sisea, el globo que se infla, la piedra que se vuelve gelatina) son envoltorios de juego para esas mismas técnicas. Sirven para que un preescolar quiera hacerlas. El efecto depende de la técnica de fondo.

¿Funcionan las técnicas de relajación en niños y adolescentes?

Sí, con matices. En jóvenes de 14 a 24 años la relajación redujo la ansiedad con un efecto moderado. En niños más pequeños hay ensayos chicos con resultados favorables. En los programas escolares de mindfulness los resultados son más flojos. La calidad de los estudios va de baja a moderada.

La relajación tiene el mejor respaldo, con letra chica

Un metaanálisis de 65 ensayos con 8.009 jóvenes de 14 a 24 años encontró que las técnicas de relajación redujeron la ansiedad con un efecto moderado (SMD -0,54) y la angustia en general con uno algo menor (SMD -0,48). Para la depresión el efecto fue débil (SMD -0,28) (Hamdani et al., 2022).

Dos matices pesan. La mayoría de los estudios venía de países de ingresos altos y tenía alto riesgo de sesgo. Además, la relajación presencial rindió más (SMD -0,47) que la hecha en línea (SMD -0,22, con un intervalo que incluye el cero). Un video suelto puede quedarse corto, y acompañar al niño probablemente sume.

En niños más pequeños hay ensayos pequeños

En un ensayo con 52 niños de 5 a 6 años, doce semanas de relajación muscular progresiva (dos sesiones semanales de 30 minutos) se asociaron con mejores puntajes de atención, memoria e inhibición motora que la educación física o el juego libre (Jarraya et al., 2022). La muestra es chica, viene de dos jardines privados de Túnez y mide atención, no ansiedad.

Otro ensayo con 60 niños de 6 a 12 años que iban a una cirugía menor encontró que la imaginería guiada con relajación antes de la anestesia se asoció con menos ansiedad antes de la operación y menos dolor después, frente a la atención habitual (Vagnoli et al., 2019). Es un miedo puntual y concreto, distinto de la ansiedad de todos los días.

En el colegio los resultados son mixtos

Un metaanálisis en red de 137 estudios con más de 56.000 niños y jóvenes halló que, en secundarias, los programas universales de mindfulness y relajación redujeron la ansiedad frente al currículo habitual (SMD -0,65). Había señales de que los estudios pequeños inflaban ese resultado, y los autores concluyeron que hay poca evidencia de que los programas escolares de prevención de ansiedad y depresión funcionen (Caldwell et al., 2019).

¿Sirve el mindfulness para niños y adolescentes?

El mindfulness tiene un efecto pequeño y temporal sobre la ansiedad en niños, no significativo en adolescentes y casi nulo en los estudios de países occidentales. En el mayor ensayo escolar no superó a la enseñanza habitual. Puede ser una práctica agradable, pero hoy no hay buenas razones para esperar que baje la ansiedad por sí sola.

Un metaanálisis de 20 ensayos encontró un efecto pequeño justo después del programa (d = 0,26), significativo en niños (d = 0,41) y no en adolescentes (d = 0,21). En el seguimiento ya no había efecto, y en los estudios de países occidentales fue casi nulo (d = 0,05) (Odgers et al., 2020).

El ensayo MYRIAD asignó al azar a 85 colegios del Reino Unido, con 8.376 estudiantes de 11 a 14 años. Al año, el entrenamiento escolar de mindfulness no fue superior a la enseñanza habitual en riesgo de depresión, funcionamiento socioemocional ni bienestar, y no hubo eventos adversos (Kuyken et al., 2022).

Otra revisión de programas escolares vio mejoría del estrés, pero no de la depresión ni de la ansiedad (Fulambarkar et al., 2023).

Desde la terapia de aceptación y compromiso, Hayes et al. (2012) proponen convertir el «detenerse, notar y responder» en un juego para niños muy pequeños, y usan la atención a las plantas de los pies con adolescentes para bajar los impulsos agresivos. Son ejercicios de la práctica clínica, no resultados de un ensayo.

Si quieres probar el enfoque, la guía de mindfulness para empezar y la de ACT para adolescentes lo desarrollan.

¿Cómo enseñar técnicas de relajación a un niño paso a paso?

Se enseñan en un momento tranquilo, no en plena crisis. Primero se ayuda al niño a reconocer cómo se siente la tensión en su cuerpo, después se modela cada movimiento y se practica en bloques de menos de 5 minutos. El adulto muestra primero y el niño imita.

  1. Elige un rato sin tensión. Después de la merienda o antes de una actividad calmada funciona mejor que justo antes de una prueba. Aprender primero en calma y usarlo en una crisis después es el orden más realista.
  2. Ponle nombre a las señales del cuerpo. Kendall y Hedtke (2006) y Tolin (2024) parten de ayudar al niño a notar corazón acelerado, respiración corta, sudor o músculos duros. Una forma concreta: tras el ejercicio, que pinte una silueta humana con rojo en las zonas muy tensas, amarillo en las algo relajadas y azul en las totalmente relajadas (Rapee et al., 2000, citado en Tolin, 2024).
  3. Muéstralo tú primero. Tolin (2024) recomienda demostrar cada movimiento y usar órdenes concretas, como «aprieta las rodillas como si sostuvieras una moneda entre ellas».
  4. Que sea corto y con una escena. Tolin (2024) indica ejercicios simples de no más de 5 minutos, con imágenes como estar tumbado en una playa o flotar en el espacio.
  5. Repite y premia el intento. Para que la habilidad se fije, Tolin (2024) recomienda practicar al menos dos veces al día, con una frecuencia que se ajusta a la edad y la paciencia del niño. Una tabla de estrellas por intentarlo sirve más que insistir.
  6. No lo practiques en la cama. Tolin (2024) advierte que, si el objetivo es aprender a regular la tensión durante el día, quedarse dormido a mitad del ejercicio lo anula.

Una ayuda práctica del mismo autor es grabar tu voz guiando el ejercicio en el celular, para que el niño pueda seguirlo solo sin memorizar las instrucciones.

Cómo enseñar la respiración abdominal

Ruiz et al. (2012) describen el procedimiento clásico: una mano sobre el abdomen y la otra encima, inspirar suave por la nariz durante unos 3 a 5 segundos, hacer una pausa breve y exhalar despacio. A un niño se le puede pedir que imagine que su barriga es un globo que se infla al tomar aire y se desinfla al soltarlo.

El error más común es respirar «lo más profundo posible» y rápido. Eso puede producir mareo, hormigueo y sensación de ahogo, que el niño interpreta como más miedo.

Tolin (2024) propone contar 4 segundos al inhalar por la nariz y 6 al exhalar, con el pecho quieto y la barriga como lo único que se mueve. Si te interesa el detalle del ejercicio en adultos, la guía de respiración diafragmática lo explica.

¿Cómo adaptar las técnicas de relajación para niños según su edad?

La edad cambia el lenguaje y la duración de los ejercicios de relajación para niños, mientras el principio se mantiene. Con preescolares todo pasa por el juego y la imitación. Entre los 7 y los 13 años funcionan el lenguaje concreto y las metáforas. Con adolescentes sirve más un trato cercano al de un adulto, con explicaciones y autonomía.

Preescolares

Ruiz et al. (2012) señalan que, antes de enseñar respiración o relajación muscular a un niño pequeño, conviene comprobar que pueda quedarse sentado un rato, mantener la mirada, imitar y seguir órdenes sencillas. Si le cuesta sostener la atención, proponen imágenes emotivas (Lazarus y Abramovitz, 1979, citados en Ruiz et al., 2012): evocar a un personaje admirado que despierte valentía o cariño, en vez de forzar una relajación larga.

Aquí encajan los juegos: soplar un globo imaginario, ponerse duro como una piedra y soltarse como gelatina, silbar como serpiente con la mano en la barriga. Cada ejercicio dura segundos.

De 7 a 12 años

El programa Coping Cat de Kendall y Hedtke (2006) se diseñó para niños de 7 a 13 años y usa el plan FEAR: notar las sensaciones de miedo en el cuerpo, identificar los pensamientos ansiosos, actuar con herramientas (aquí entra la relajación) y evaluar el resultado. El lenguaje es concreto. Los pensamientos ansiosos se personifican como una «voz de preocupación» y las tareas difíciles se llaman «Demuestro que puedo».

A esta edad una relajación muscular corta, la respiración abdominal y una escena de calma funcionan bien. La guía de ansiedad en niños ayuda a distinguir un miedo normal de uno que necesita más que respiración.

Adolescentes

Con adolescentes, Kendall y Hedtke (2006) describen un lenguaje parecido al de la TCC de adultos, con registros de pensamientos y experimentos conductuales. El metaanálisis de relajación trabajó con jóvenes de 14 a 24 años (Hamdani et al., 2022), así que es el tramo con mejor respaldo.

Conviene que el adolescente elija la técnica y la practique a su manera, sin un adulto supervisando cada intento. La guía de ansiedad en adolescentes profundiza.

¿Cuándo la relajación no ayuda o puede empeorar la ansiedad?

La relajación es una herramienta de apoyo, no el tratamiento de fondo. Puede aumentar la tensión en algunos niños, y puede convertirse en una forma de evitar el miedo en vez de enfrentarlo. Cuando eso pasa, el ejercicio mantiene el problema en lugar de aliviarlo.

Ansiedad inducida por la relajación. Ruiz et al. (2012), con trabajos de Heide y Borkovec (1983), describen que algunas personas sienten más tensión al intentar relajarse. En menores con tendencia al pánico o a preocuparse por su salud, quedarse quieto con los ojos cerrados dirige la atención a latidos y sensaciones del cuerpo, y eso dispara la alarma.

La solución que proponen es ir gradual: ojos abiertos al comienzo y metas más pequeñas por sesión.

Relajación como conducta de seguridad. Clark y Beck (2010) y Tolin (2024) advierten que, si el niño la usa para escapar de inmediato del malestar («solo estoy a salvo si estoy relajado»), interfiere con el aprendizaje de que la ansiedad se tolera. En la TCC de la ansiedad infantil, el ingrediente activo principal es la exposición gradual a lo temido y la relajación queda como habilidad de apoyo (Kendall y Hedtke, 2006).

Controlar la ansiedad puede empeorarla. Para la terapia de aceptación y compromiso, intentar eliminar una sensación obliga a vigilarla, y eso la mantiene en primer plano (Hayes et al., 2012). La misma respiración puede ser una herramienta de atención al presente o una forma de pelear contra el síntoma. La diferencia está en el propósito, y vale la pena hablarlo con el niño.

Por eso, en pleno ataque de ansiedad, evita exigirle «respira» o «relájate». Tolin (2024) indica no obligar al niño a relajarse de manera desesperada durante la ansiedad o una tarea de exposición.

¿Qué papel tienen los padres?

Acompañar sin presionar. Tolin (2024) indica que los padres no deben presionar ni castigar para que el niño practique, y sí reforzar los intentos con recompensas pequeñas, como una tabla de estrellas. Con adolescentes, cuando los padres supervisan en exceso, la indicación es darles espacio y dejar que asuman su práctica.

Tu propia práctica también cuenta: Tolin (2024) recomienda que el adulto demuestre cada movimiento antes de pedírselo al niño. Si las rabietas son lo que más se repite, la guía de rabietas y pataletas y la de regulación emocional en niños cubren lo que la respiración sola no resuelve.

¿Cuándo consultar a un profesional?

Consulta si la ansiedad dura semanas, le causa malestar al niño o a la familia, o interfiere con el colegio, la casa o los amigos. El Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. (NIMH) menciona, en niños pequeños, miedo o preocupación y dolores de barriga o cabeza repetidos sin causa médica. En mayores, aislarse y evitar situaciones.

Si la ansiedad aparece sobre todo al ir al colegio, la guía de rechazo escolar es un buen punto de partida. Para decidir si ya es momento, cuándo llevar a un niño al psicólogo ordena las señales. Y si lo que buscas es el tratamiento, la TCC para la ansiedad es el marco donde la relajación tiene un lugar acotado.

Si tu hijo o hija habla de no querer vivir o de hacerse daño, no esperes: en Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio, todos los días) o a Salud Responde al 600 360 7777. Si hay peligro inmediato, llama al 131.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se pueden enseñar técnicas de relajación a un niño?

Antes de los 7 años se enseñan jugando, con imitación y ejercicios de segundos. Ruiz et al. (2012) piden comprobar primero que el niño pueda quedarse sentado un rato, mantener la mirada y seguir órdenes simples. La investigación con ansiedad es más sólida desde los 14 años (Hamdani et al., 2022).

¿Cuánto debe durar un ejercicio de relajación para niños?

Menos de 5 minutos. Tolin (2024) recomienda ejercicios simples y breves en niños, con imágenes atractivas y con el adulto demostrando cada movimiento antes. Si el niño se aburre o se inquieta, se acorta; es preferible repetir un ejercicio corto que alargar uno que no sostiene.

¿La respiración profunda puede marear a un niño?

Sí, si respira muy rápido o hinchando el pecho, porque eso puede causar mareo y hormigueo. Se evita enseñando una respiración abdominal lenta, con el pecho quieto y la barriga como un globo (Tolin, 2024). Si el mareo aparece igual, se baja el ritmo o se cambia a relajación muscular o imaginería.

¿Sirven las técnicas de relajación para niños con TDAH?

Ruiz et al. (2012) las destacan para la hiperactividad, el estrés y la atención en niños, y el ensayo en kínder mejoró la atención de niños de 5 y 6 años (Jarraya et al., 2022). Ninguna fuente incluida aquí probó la relajación en niños con TDAH diagnosticado, así que conviene verlas como un apoyo y no como un tratamiento. La guía de TDAH y ansiedad en niños amplía el tema.

¿Un video o una aplicación reemplaza a un adulto que acompañe?

Probablemente no del todo. La relajación presencial tuvo más efecto que la en línea en jóvenes (SMD -0,47 contra -0,22, Hamdani et al., 2022). Tolin (2024) sugiere grabar la voz de un adulto cercano para guiar el ejercicio, lo que mantiene el acompañamiento aunque no estés presente.

¿Qué hago si mi hijo se resiste a hacer los ejercicios?

No lo obligues. A los niños pequeños les cuesta mantener la atención en la relajación muscular tradicional, y Ruiz et al. (2012) proponen imágenes lúdicas o una historia con un personaje admirado. Tolin (2024) indica premiar los intentos voluntarios y no castigar la negativa. Cambiar de técnica suele ayudar más que insistir.

Si necesitas ayuda para acompañar a tu hijo

Cuando la relajación no alcanza, o el miedo de tu hijo se repite y te desborda, puedes conversarlo en una consulta online. No hace falta llegar con todo claro: basta con contar qué ha notado.

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Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

Referencias

  • Caldwell, D. M., Davies, S. R., Hetrick, S. E., Palmer, J. C., Caro, P., López-López, J. A., Gunnell, D., Kidger, J., Thomas, J., French, C., Stockings, E., Campbell, R., & Welton, N. J. (2019). School-based interventions to prevent anxiety and depression in children and young people: A systematic review and network meta-analysis. The Lancet Psychiatry, 6(12), 1011-1020. https://doi.org/10.1016/s2215-0366(19)30403-1
  • Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. Guilford Press.
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  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2.ª ed.). Guilford Press.
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Sobre el autor

Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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