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  • Desarrollo del Bebé Mes a Mes: Hitos de 0 a 12 Meses

    Desarrollo del Bebé Mes a Mes: Hitos de 0 a 12 Meses

    Tu bebé tiene cuatro meses y todavía no se da vuelta. La vecina dice que el suyo lo hacía a los tres. Buscas “desarrollo del bebé mes a mes” a las dos de la mañana y encuentras diez tablas que no coinciden entre sí. Esta guía ordena ese caos con las listas que usan los pediatras de verdad (las de los CDC y la Academia Americana de Pediatría, revisadas en 2022), explica por qué las fechas de las otras tablas no cuadran, te da las ventanas reales de la OMS para sentarse, gatear y caminar, y te dice cómo se vigila el desarrollo en los controles chilenos y cuándo conviene no esperar. Más abajo hay un selector por mes para ver de una vez qué hace un bebé de 2, 4, 6, 9 o 12 meses, y una hoja en PDF para llevar al control.

    Respuesta corta: los hitos del desarrollo de 0 a 12 meses no son fechas de vencimiento. Las listas actuales marcan lo que hace el 75 % o más de los bebés a cada edad: a los 2 meses sonríe cuando le hablas y levanta la cabeza boca abajo; a los 4 sostiene la cabeza firme y se ríe; a los 6 se da vuelta y se lleva todo a la boca; a los 9 se sienta solo y balbucea “mamama”; a los 12 se para afirmándose, dice “chao” con la mano y entiende el “no”. Dos cosas justifican consultar sin esperar al siguiente control: que no haga uno o más hitos de su edad, o que pierda algo que ya hacía.

    ¿Por qué las tablas de hitos no coinciden entre sí?

    Porque miden cosas distintas. Muchas tablas (incluidas varias que aparecen primero en Google) dan la edad promedio a la que se alcanza un hito: la edad en que la mitad de los bebés ya lo hace y la otra mitad todavía no. Eso sirve para describir poblaciones, pero para una familia es una trampa: si tu bebé está en la mitad “de después”, la tabla te dice que va atrasado cuando está perfectamente dentro de lo normal.

    Las listas que usan hoy los pediatras funcionan al revés. En 2022, los CDC y la Academia Americana de Pediatría (AAP) revisaron sus listas de hitos con un criterio explícito: incluir solo habilidades que el 75 % o más de los niños ya tienen a la edad de cada control (Zubler et al., 2022). La razón fue práctica. Con el promedio, cuando un bebé no alcanzaba el hito, la respuesta habitual era “esperemos a ver”, y eso retrasaba la identificación de los niños que sí necesitaban apoyo. Con el percentil 75, si un bebé no hace algo de la lista, hay motivo para mirar más de cerca, sin que eso sea todavía un diagnóstico.

    El cambio fue grande: la revisión eliminó el 26,4 % de los hitos anteriores, reemplazó el 40,9 % y movió un tercio de los que quedaron a otras edades (casi siempre a edades mayores). Por eso, si comparas una tabla de hace diez años con la actual, “dice mamá o papá” aparece más tarde. No es que los bebés hayan cambiado: cambió el criterio, y para bien.

    En esta guía usamos esas listas de 2022 para las edades de control (2, 4, 6, 9 y 12 meses) y, para los meses intermedios, describimos lo que va apareciendo entre un control y otro sin ponerle fecha exacta, porque no la tiene.

    Desarrollo del bebé mes a mes: tabla resumen de las etapas de 0 a 12 meses

    Esta tabla resume las etapas del primer año. Las filas de 2, 4, 6, 9 y 12 meses reproducen las listas CDC/AAP (lo que hace el 75 % o más); las filas intermedias describen lo que suele estar apareciendo, con las edades promedio del Manual MSD como orientación, no como plazo.

    Edad Qué suele estar haciendo Fuente
    Recién nacido a 1 mes Duerme la mayor parte del día, succiona, llora ante el malestar. Hacia las 4 semanas levanta la cabeza un momento boca abajo, sigue objetos en movimiento y se fija en las caras. MSD (promedios)
    2 meses Sonríe cuando le hablas, se calma cuando lo toman, hace “agú”, reacciona a sonidos fuertes, sigue con la mirada, mantiene la cabeza levantada boca abajo, mueve los dos brazos y las dos piernas. CDC/AAP 2022
    3 meses Cabeza firme al sentarlo con apoyo, abre y cierra las manos, empuja con los pies, manotea hacia los juguetes, sonríe con la voz de quien lo cuida. MSD (promedios)
    4 meses Sonríe solo para llamar tu atención, ríe cuando lo haces reír, gorjea y responde con sonidos, gira la cabeza hacia tu voz, cabeza firme sin apoyo, sujeta un juguete, se lleva las manos a la boca, boca abajo se apoya en los codos. CDC/AAP 2022
    5 meses Empieza a darse vuelta, alcanza objetos, reconoce personas, grita de gusto. Algunos ya se sientan con apoyo. MSD (promedios)
    6 meses Reconoce a las personas conocidas, se ríe, se turna contigo para hacer sonidos, hace burbujas, grititos de alegría, se lleva cosas a la boca, estira el brazo para tomar lo que quiere, se da vuelta de boca abajo a boca arriba, se apoya en las manos cuando está sentado. CDC/AAP 2022
    7 a 8 meses Se sienta sin apoyo, pasa objetos de una mano a otra, busca lo que se cae, responde a su nombre, balbucea con consonantes. En Chile, a los 8 meses se aplica la EEDP completa. MSD (promedios) / MINSAL
    9 meses Se sienta solo y sin apoyo, pasa objetos de mano a mano, come con los dedos, busca objetos que caen fuera de su vista, golpea un objeto contra otro, hace “mamamama” y “babababa”, levanta los brazos para que lo tomen, se asusta con desconocidos, reacciona cuando te vas, se ríe con el “¿dónde está el bebé?”. CDC/AAP 2022
    10 a 11 meses Se para afirmándose, camina sujeto de los muebles, “mamá” y “papá” empiezan a tener dueño, aplaude y hace “chao”. MSD (promedios)
    12 meses Juega contigo a dar palmaditas, dice “chao” con la mano, llama a sus padres “mamá” o “papá”, entiende el “no”, mete algo en un recipiente, busca lo que ve que escondes, se afirma para pararse, camina apoyado en los muebles, bebe de un vaso que tú sujetas, toma cosas pequeñas con el índice y el pulgar. CDC/AAP 2022

    Fuentes: Zubler et al. (2022) para las edades de control; tabla del Manual MSD para las edades promedio intermedias; MINSAL (2021) para el calendario chileno. Si tu hijo ya pasó el año, la tabla de desarrollo infantil de 0 a 12 años continúa desde aquí.

    ¿Qué hace un bebé de 6 meses? Y de 2, 4, 9 y 12: las listas completas

    Las listas de los CDC ordenan cada edad en cuatro áreas: social y emocional, lenguaje y comunicación, cognitiva (cómo aprende y resuelve problemas) y movimiento. Elige el mes en el selector y verás las cuatro, más la ventana de la OMS que corresponde y el control que toca en Chile a esa edad. Es la misma información que los pediatras revisan en el control, escrita para que la puedas observar en casa.

    ¿Qué hace un bebé a esta edad? Elige el mes

    Lo que hace el 75 % o más de los bebés a cada edad, en las cuatro áreas del desarrollo (listas CDC/AAP 2022), más las ventanas de la OMS y el control que toca en Chile.

    Un detalle que sorprende a muchas familias: la lista de los 12 meses es más corta que la de los 9. No es un error. La revisión de 2022 fue estricta con no incluir hitos que menos del 75 % de los niños hace a esa edad, y por eso dos de los que muchas tablas antiguas pedían al año (dar unos pasos solo y señalar con la mano para pedir algo) hoy aparecen en la lista de los 15 meses.

    Sentarse, gatear, caminar: las ventanas reales de la OMS

    Los hitos motores gruesos son los que más ansiedad producen, porque se ven y se comparan. Aquí la mejor referencia que existe es el estudio multicéntrico de la OMS, que siguió mes a mes a 816 bebés sanos de Ghana, India, Noruega, Omán y Estados Unidos y calculó, para seis hitos, la edad a la que los alcanza el 1 % más precoz y la edad a la que ya lo hizo el 99 % (WHO Multicentre Growth Reference Study Group, 2006).

    Hito Los más precoces (percentil 1) Los más tardíos (percentil 99)
    Sentarse sin apoyo 3,8 meses 9,2 meses
    Pararse con apoyo 4,8 meses 11,4 meses
    Gatear (manos y rodillas) 5,2 meses 13,5 meses
    Caminar con apoyo 5,9 meses 13,7 meses
    Pararse solo 6,9 meses 16,9 meses
    Caminar solo 8,2 meses 17,6 meses

    Tres lecturas prácticas de esta tabla:

    • Las ventanas son anchas y se superponen. Un bebé que camina solo a los 10 meses y otro que lo hace a los 16 están, los dos, dentro de lo esperado. La ventana de "caminar solo" mide más de nueve meses de ancho.
    • El gateo es opcional. En el estudio, un 4,3 % de los bebés sanos nunca gateó sobre manos y rodillas: pasó de sentarse a pararse o se desplazó de otra forma (arrastrándose sentado, por ejemplo). Que tu bebé se salte el gateo no es una señal de nada.
    • Sentarse sin apoyo es la ventana más estrecha (5,4 meses de ancho) y cierra a los 9,2. Por eso "a los 9 meses no se sienta solo" aparece en las listas de señales para revisar, y "a los 9 meses no camina" no aparece en ninguna.

    Señales de alerta de 0 a 12 meses: cuándo consultar sin esperar

    Las listas de hitos son de vigilancia, no de diagnóstico. Lo dice la propia AAP en su guía de vigilancia y cribado del desarrollo: ante una preocupación de los padres o del profesional, lo que corresponde es pasar al siguiente paso (un cribado formal o una derivación directa), no esperar al próximo cumpleaños (Lipkin & Macias, 2020). La indicación de los CDC para las familias es la misma: si el bebé no alcanza uno o más indicadores de su edad, o perdió habilidades que tenía, "no espere".

    Con ese marco, estas son las señales que en el primer año justifican una consulta pronta:

    • A cualquier edad: pierde una habilidad que ya tenía. Dejó de balbucear, dejó de sonreír, dejó de sentarse. La regresión es la señal más importante de todas, independiente del mes.
    • A los 2 o 3 meses: no sonríe cuando le hablan, no sigue con la mirada una cara o un objeto, no reacciona a los sonidos fuertes.
    • A cualquier edad: al tomarlo en brazos se siente muy blando (como si se escurriera) o muy rígido, o mueve claramente menos un lado del cuerpo que el otro.
    • A los 6 meses: no balbucea ni hace sonidos de ida y vuelta contigo, no se ríe, no estira el brazo hacia los objetos.
    • A los 9 meses: no se sienta sin apoyo, no reacciona a su nombre, no muestra expresiones distintas, no hace sonidos con consonantes ("ba", "ma").
    • A los 12 meses: no se para afirmándose, no dice ninguna palabra tipo "mamá" o "papá", no usa gestos como "chao" con la mano, no busca lo que ve que escondes.

    Una cosa más que no es señal de nada: que le falte un hito de la lista y esté avanzando en el resto. La lista completa de una edad tiene entre 10 y 13 puntos. Un bebé de 6 meses que hace 11 de 12 y todavía no se da vuelta no es un bebé con problemas; es un bebé al que conviene mirar ese punto en el control siguiente. El que hace 4 de 12 sí es motivo para no esperar.

    ¿Y si mi bebé nació prematuro?

    Los hitos se leen con la edad corregida, que es la edad que tendría si hubiera nacido en la fecha prevista. Un bebé que nació a las 32 semanas (dos meses antes) y hoy tiene 6 meses de vida tiene 4 meses de edad corregida, y son los hitos de los 4 meses los que le corresponden. La Academia Americana de Pediatría recomienda usar la edad corregida en los niños que nacieron antes de término hasta los 3 años (Committee on Fetus and Newborn, 2004). En Chile, la norma de supervisión de salud infantil aplica el mismo principio: los controles y las curvas de los prematuros se registran por edad corregida, con plazos que dependen de cuán prematuro fue el nacimiento (MINSAL, 2021).

    Esto tiene una consecuencia práctica: si tu bebé fue prematuro, no compares con la tabla por su fecha de nacimiento ni dejes que nadie lo haga. Y si tiene dudas sobre cómo calcular la edad corregida, es una pregunta perfectamente normal para el control.

    Cómo se vigila el desarrollo del bebé en Chile: los controles y la EEDP

    En Chile, la vigilancia del desarrollo del primer año va dentro del control de niño sano, con dos herramientas que conviene conocer porque te van a nombrar en el consultorio (MINSAL, 2021):

    • La pauta breve, a los 4 y a los 12 meses (y a los 15, 21 y 24 si el niño llega a un control adicional o atrasado). Son pocos ítems, tomados de la EEDP, los que la mayoría de los niños aprueba a esa edad. Se considera "alterada" si hay un solo ítem no logrado para la edad, y en ese caso la norma indica citar al niño en un plazo no mayor a 15 días para aplicar la escala completa.
    • La EEDP (Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor), a los 8 y a los 18 meses. Es un instrumento chileno de 0 a 24 meses, con 75 ítems en cuatro áreas (coordinación, social, lenguaje y motora), que un profesional aplica observando al niño directamente (Rodríguez, Arancibia & Undurraga, 1976). Da tres resultados posibles: normal, riesgo y retraso, más la categoría de rezago cuando el puntaje global es normal pero un área queda por debajo de lo esperado. Tenemos una guía completa de la EEDP y sus resultados, con los puntajes de corte y los recursos oficiales del MINSAL.

    Un resultado de "riesgo" o "rezago" es una señal para actuar, no una etiqueta. El flujo del MINSAL contempla evaluación clínica, ingreso a las modalidades de apoyo al desarrollo de Chile Crece Contigo, trabajo con la familia y reevaluación. Si quieres entender qué mide cada prueba y cómo se elige, la guía sobre cómo se evalúa el desarrollo infantil lo explica; y para las escalas más detalladas que se usan cuando hay dudas (Bayley, TADI), está la guía de Bayley, TADI y EDI.

    Dos matices que la literatura obliga a decir. El primero: ninguna prueba breve de desarrollo es perfecta. Una revisión de revisiones de 2026, que juntó 38 instrumentos de cribado de 0 a 6 años, encontró que ninguno alcanza a la vez una sensibilidad y una especificidad del 80 % (Arefadib et al., 2026). Traducido: las pruebas se equivocan en las dos direcciones, y por eso lo que tú observas en casa, día tras día, tiene valor propio en el control. El segundo: el instrumento con mejor validación reciente en Chile es el ASQ-3, un cuestionario que responden los padres; en 306 niños de un consultorio de Santiago detectó el 75 % de los retrasos confirmados con Bayley-III, con un 81 % de especificidad, evaluados a los 8, 18 y 30 meses (Schonhaut et al., 2013). La EEDP y el TEPSI, en cambio, no han sido revalidados desde que se crearon, y una publicación chilena de 2026 plantea que necesitan actualización (Bedregal García et al., 2026). Nada de eso cambia lo que debes hacer: llevar tus observaciones al control y pedir una evaluación más completa si algo no cuadra.

    Qué puedes hacer en casa (y qué no hace falta comprar)

    Las listas de los CDC vienen acompañadas, para cada edad, de sugerencias simples. Ninguna requiere juguetes especiales, aplicaciones ni cursos:

    • Responde. Cuando el bebé hace un sonido, contéstale; cuando sonríe, sonríele. Ese ida y vuelta ("se turna contigo para hacer sonidos", a los 6 meses) es el hito social y de lenguaje más importante del primer año, y solo aparece si alguien está al otro lado.
    • Háblale, léele, cántale, desde el primer mes, aunque no entienda. Nómbrale lo que ve, lo que come, lo que siente.
    • Tiempo boca abajo mientras está despierto y con supervisión, desde las primeras semanas. Es como se entrena la cabeza firme de los 4 meses y el darse vuelta de los 6.
    • Juguetes al alcance de la mano (y luego un poco más lejos, para que se estire), objetos seguros para llevarse a la boca, un espejo, el juego de "¿dónde está el bebé?".
    • Deja que se esfuerce. Sostenerlo siempre en brazos o en el coche resta oportunidades de moverse. Sentarlo "para que aprenda" antes de que se sostenga solo tampoco ayuda: el sentarse llega cuando el tronco está listo.

    Lo que no hace falta: andadores, ni programas pagados de estimulación para un bebé sano con desarrollo normal, ni comparar con el bebé de la vecina. Sobre los andadores hay datos duros: en Estados Unidos, más de 230.000 menores de 15 meses llegaron a urgencias por lesiones con andador entre 1990 y 2014, el 90 % con lesiones de cabeza o cuello y tres de cada cuatro por caer por una escalera, y la Academia Americana de Pediatría pide prohibir su fabricación y venta (Sims et al., 2018). Si hay un rezago detectado, el apoyo profesional sí cambia las cosas; para un bebé sano, lo que cambia las cosas es lo de la lista de arriba.

    Descarga la hoja de hitos de 0 a 12 meses en PDF

    Preparamos una hoja de tres páginas con las listas completas de 2, 4, 6, 9 y 12 meses en sus cuatro áreas, con casillas para marcar, la tabla de ventanas de la OMS, las señales para consultar sin esperar y el control chileno que corresponde a cada edad. Es para imprimir y llevar al control, no para puntuar nada.

    Descargar la hoja de hitos del bebé de 0 a 12 meses (PDF, 100 KB)

    Las listas son de dominio público (CDC/AAP 2022), las ventanas son del estudio de la OMS de 2006 y el calendario es de la norma técnica del MINSAL de 2021. Marca en casa lo que ya observaste y comenta en el control lo que falta.

    Preguntas frecuentes sobre el desarrollo del bebé mes a mes

    ¿Qué hace un bebé de 6 meses?

    Según las listas CDC/AAP 2022, el 75 % o más de los bebés de 6 meses reconoce a las personas conocidas, se ríe, se turna contigo para hacer sonidos, hace burbujas con la boca, se lleva objetos a la boca, estira el brazo para tomar lo que quiere, se da vuelta de boca abajo a boca arriba y se apoya en las manos cuando está sentado. Sentarse sin apoyo todavía no se exige: su ventana llega hasta los 9,2 meses.

    ¿A qué edad se sienta solo un bebé?

    Entre los 3,8 y los 9,2 meses, según el estudio de la OMS con 816 bebés sanos de cinco países. Es la ventana más estrecha de los seis hitos motores gruesos, y por eso "a los 9 meses no se sienta sin apoyo" es una de las señales que justifican consultar sin esperar. En la lista CDC/AAP, "se sienta sin apoyo" aparece a los 9 meses.

    ¿Cuándo empieza a caminar un bebé?

    Caminar solo es normal entre los 8,2 y los 17,6 meses (OMS, 2006). A los 12 meses la mayoría todavía no camina sin ayuda: lo que hace el 75 % o más es pararse afirmándose y caminar sujeto de los muebles. Un bebé que camina a los 16 meses no va atrasado. Pasados los 18 meses sin caminar sí conviene una evaluación.

    Mi bebé de 9 meses no gatea, ¿es normal?

    Sí. La ventana del gateo sobre manos y rodillas va de los 5,2 a los 13,5 meses, y en el estudio de la OMS un 4,3 % de los bebés sanos nunca gateó: pasó directamente a pararse o se desplazó de otra forma. Gatear no es un requisito para caminar ni para nada más. Lo que sí conviene revisar a los 9 meses es que se siente sin apoyo y que pase objetos de una mano a la otra.

    ¿Qué pasa si mi bebé no alcanza un hito de su edad?

    Se comenta en el control sin esperar al siguiente. Los CDC y la AAP son explícitos: si el bebé no hace uno o más indicadores de su edad, o perdió habilidades, no hay que "esperar a ver". En Chile, si la pauta breve de los 4 o los 12 meses sale con un ítem no logrado, la norma indica aplicar la EEDP completa en un plazo no mayor a 15 días. La mayoría de las veces el resultado es tranquilizador; cuando no lo es, empezar antes importa.

    ¿A qué edad dice "mamá" o "papá"?

    Con intención (llamando a esa persona), a los 12 meses según la lista CDC/AAP 2022. Antes, hacia los 9 meses, aparece el balbuceo repetido "mamamama" y "babababa", que todavía no es una palabra. Si a los 12 meses no dice ninguna palabra con sentido ni usa gestos como "chao", es un punto para revisar; y si más adelante te preocupa el lenguaje, la guía de evaluación del lenguaje infantil explica cuándo y cómo se evalúa.

    Lo que conviene llevarse de esta guía

    El desarrollo del bebé mes a mes tiene ventanas, no fechas. Las listas que usan los pediatras marcan lo que hace el 75 % o más de los bebés a cada control, precisamente para que faltar a un hito sea motivo de mirar mejor y no de esperar. Sentarse, gatear y caminar tienen rangos de meses de ancho, el gateo es opcional y la regresión es la única señal que manda a consultar a cualquier edad. En Chile ese seguimiento está incluido en el control de niño sano de la atención primaria: tu tarea es observar en casa, anotar y decir lo que ves.

    Si algo de lo que leíste te dejó con una inquietud concreta sobre tu hijo, no la guardes hasta el próximo control. Coméntala con su pediatra, o agenda una consulta para ordenar lo que observas y decidir si corresponde una evaluación más completa. Una preocupación de los padres es, por sí sola, razón suficiente para mirar más de cerca.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Arefadib, N., Stewart, B., Crespo-Gonzalez, C., Coghill, D., Hunt, R. W., Lingam, R. P., & Mulraney, M. (2026). Umbrella review and meta-analysis: Screening tools for the identification of developmental delay in early childhood. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 65(7), 886-901. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.09.011

    Bedregal García, P., Binda Vergara, V., Viviani García, P., Villalobos Mercado, A., & Paúl Delfau, M. A. (2026). Tamizaje del desarrollo psicomotor en Chile: relevancia actual y oportunidades con la incorporación del instrumento GSED. Andes Pediatrica, 97(3). https://doi.org/10.32641/andespediatr.v97i3.6129

    Centers for Disease Control and Prevention. (s.f.). Indicadores del desarrollo de los CDC. Aprenda los signos. Reaccione pronto. https://www.cdc.gov/act-early/es/milestones/index.html

    Committee on Fetus and Newborn. (2004). Age terminology during the perinatal period. Pediatrics, 114(5), 1362-1364. https://doi.org/10.1542/peds.2004-1915

    Lipkin, P. H., & Macias, M. M. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

    Merck & Co. (s.f.). Hitos del desarrollo desde el nacimiento hasta los 12 meses [Tabla]. Manual MSD versión para público general. https://www.msdmanuals.com/es/hogar/multimedia/table/hitos-del-desarrollo-desde-el-nacimiento-hasta-los-12-meses

    Ministerio de Salud de Chile. (2021). Norma técnica para la supervisión de salud integral de niños y niñas de 0 a 9 años en la Atención Primaria de Salud (2.a ed., actualización 2021). MINSAL. https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2021/12/Capi%CC%81tulo-2-Web.pdf

    Rodríguez, S., Arancibia, V., & Undurraga, C. (1976). Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor de 0 a 24 meses. Galdoc.

    Sims, A., Chounthirath, T., Yang, J., Hodges, N. L., & Smith, G. A. (2018). Infant walker-related injuries in the United States. Pediatrics, 142(4), e20174332. https://doi.org/10.1542/peds.2017-4332

    Schonhaut, L., Armijo, I., Schönstedt, M., Alvarez, J., & Cordero, M. (2013). Validity of the Ages and Stages Questionnaires in term and preterm infants. Pediatrics, 131(5), e1468-e1474. https://doi.org/10.1542/peds.2012-3313

    WHO Multicentre Growth Reference Study Group. (2006). WHO Motor Development Study: Windows of achievement for six gross motor development milestones. Acta Paediatrica, 95(S450), 86-95. https://doi.org/10.1111/j.1651-2227.2006.tb02379.x

    Zubler, J. M., Wiggins, L. D., Macias, M. M., Whitaker, T. M., Shaw, J. S., Squires, J. K., Pajek, J. A., Wolf, R. B., Slaughter, K. S., Broughton, A. S., Gerndt, K. L., Mlodoch, B. J., & Lipkin, P. H. (2022). Evidence-informed milestones for developmental surveillance tools. Pediatrics, 149(3), e2021052138. https://doi.org/10.1542/peds.2021-052138

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y evaluación psicológica. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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  • Mi Hijo de 2 Años No Habla: Cuándo Preocuparse

    Mi Hijo de 2 Años No Habla: Cuándo Preocuparse

    Tiene dos años, entiende todo lo que le dices, señala lo que quiere y se ríe con sus primos. Pero no habla. Dice “mamá”, “agua”, quizás “no”, y de ahí no pasa.

    La abuela dice que su tío también habló tarde y salió igual de bien. La educadora del jardín te sugirió “mirar el tema”. Y tú escribes “mi hijo de 2 años no habla” en el teléfono a medianoche y encuentras dos bandos: los que dicen que es normal y los que dicen que corras al fonoaudiólogo.

    Este artículo ordena lo que se sabe de verdad: qué se espera a los 24 meses, qué proporción de estos niños se pone al día sola, qué señales a esta edad predicen que el retraso va a durar, cómo se distingue de un problema de audición o del autismo, y a quién ir en Chile.

    Más abajo hay una lista de señales para revisar en dos minutos, que te dice si conviene consultar ahora, en el próximo control, o simplemente estimular y observar.

    Respuesta corta:

    • A los 2 años se espera que un niño junte al menos dos palabras (“más leche”), señale dibujos de un libro cuando le preguntas, muestre dos partes del cuerpo y use gestos como soplar besos.
    • Si no lo hace, las listas actuales de la Academia Americana de Pediatría dicen “no espere”: consulta. Muchos hablantes tardíos alcanzan a sus pares, pero cerca de 4 de cada 10 siguen con dificultades a los 3 y 4 años, y con los datos de los 2 años nadie puede predecir con certeza quién será quién.
    • Tres señales justifican consultar sin esperar al siguiente control: perder palabras que ya decía, no señalar ni usar gestos para comunicarse, y no responder cuando lo llamas.

    ¿Qué se espera que hable un niño de 2 años?

    Menos de lo que muchas tablas de internet prometen, y más de lo que a veces se tolera con un “ya hablará”. Las listas de indicadores que usan los pediatras en Estados Unidos, revisadas en 2022 por los CDC y la Academia Americana de Pediatría, fijan cada hito en la edad a la que el 75 % o más de los niños ya lo hace.

    Se diseñaron así, según explica el grupo de trabajo que las revisó, para desalentar el “esperar a ver” (Zubler et al., 2022). Para el lenguaje y la comunicación, a los 24 meses esperan cuatro cosas:

    • Dice al menos dos palabras juntas, como “más leche”.
    • Señala las cosas que aparecen en los libros cuando le preguntas (“¿dónde está el osito?”).
    • Señala al menos dos partes del cuerpo cuando le pides que te las muestre.
    • Usa más gestos que solo saludar con la mano o señalar: sopla besos, dice que sí con la cabeza.

    Fíjate en que no hay una cifra de palabras. La cuenta de “unas 50 palabras” aparece recién en la lista de los 30 meses, junto con nombrar las cosas de un libro y decir “yo” o “mí”.

    Y a los 18 meses lo esperado era intentar decir tres palabras o más (además de mamá y papá) y seguir una instrucción de un paso sin gestos, como entregar un juguete cuando le dices “dámelo”.

    En Chile la referencia oficial es la norma técnica de supervisión de salud de MINSAL, que a los 36 meses espera frases de 4 a 5 palabras, un vocabulario de alrededor de 1.000 palabras y que los extraños le entiendan casi todo lo que dice (Ministerio de Salud, 2021).

    Entre los 2 y los 3 años pasa muchísimo. Por eso mismo importa mirar bien los 24 meses: es la edad en que un retraso se puede ver y todavía hay tiempo de sobra para actuar.

    Mi hijo de 2 años no habla pero entiende todo: ¿es un hablante tardío?

    Probablemente sí, y ese término tiene una definición precisa. En la literatura, “hablante tardío” (late talker) es el niño que a los 2 años tiene un retraso de vocabulario sin una causa reconocida: sin sordera, sin problema neurológico o cognitivo, sin autismo.

    Elvira Mendoza Lara, en su manual sobre el trastorno específico del lenguaje, recoge el criterio clásico de Rescorla: entre los 24 y los 31 meses, un vocabulario expresivo de menos de 50 palabras o ninguna combinación de dos palabras (Mendoza Lara, 2016, p. 98).

    Es un grupo grande: en torno al 13-15 % de los niños cumple ese criterio a los 2 años (Mendoza Lara, 2016, p. 97). Una cohorte canadiense de 1.023 niños seguidos desde el embarazo encontró un 12,6 % de hablantes tardíos entre los 24 y los 30 meses (Collisson et al., 2016).

    En cualquier sala de jardín con 20 niños de dos años hay dos o tres en esta situación. Un retraso del lenguaje a los 2 años es frecuente, y no es culpa de nadie. ¿Sientes que es culpa tuya? No lo es.

    Lo que sí cambia las cosas es la comprensión. “Entiende todo” es la frase que más tranquiliza a los padres, y con razón, pero conviene ponerla a prueba con cuidado.

    Un niño de dos años entiende muchísimo por el contexto: si tomas las llaves y dices “vamos”, va a la puerta aunque no haya procesado la palabra. Comprender de verdad es seguir una instrucción sin gestos ni pistas (“trae el zapato” cuando el zapato no está a la vista), señalar dibujos que nombras, mostrar partes del cuerpo.

    Mendoza Lara resume la evidencia así: una parte importante de los niños con inicio tardío del lenguaje expresivo también tiene problemas de comprensión, y los “comprendedores tardíos” avanzan más lento en vocabulario que los que solo producen tarde (Mendoza Lara, 2016, p. 99).

    Esta distinción va a reaparecer en cada sección de este artículo, porque es la que más pesa.

    ¿Se le pasará solo? Lo que dicen los estudios que siguieron a estos niños

    A muchos sí. A bastantes no. Y lo incómodo es que a los 2 años no se puede saber con certeza en qué grupo está tu hijo.

    El estudio más grande sobre esto siguió a 8.386 gemelos ingleses evaluados a los 2 años: los que tenían el vocabulario bajo el percentil 10 fueron reevaluados a los 3 y 4 años.

    El 44,1 % seguía con dificultades de lenguaje a los 3 años y el 40,2 % a los 4, contra 7-8 % en el resto de los niños (Dale, Price, Bishop y Plomin, 2003). Visto al revés: unos 6 de cada 10 se habían puesto al día.

    Los autores añaden dos cosas que vale la pena leer despacio. Primera, la predicción a partir de los datos de los 2 años fue “demasiado imprecisa para ser clínicamente útil”.

    Segunda, los niños que siguieron con problemas no eran necesariamente los que peor estaban al principio.

    Qué pasa a largo plazo

    ¿Y a largo plazo? Leslie Rescorla, que acuñó buena parte de este campo, siguió a un grupo de hablantes tardíos identificados entre los 24 y 31 meses hasta los 17 años. A esa edad rendían dentro del rango promedio en todas las pruebas de lenguaje y lectura, pero con puntajes de vocabulario, gramática y memoria verbal más bajos que sus pares del mismo nivel socioeconómico (Rescorla, 2009).

    Su revisión de 2011 lo resume: la mayoría de los hablantes tardíos alcanza puntajes promedio hacia los 5, 6 o 7 años, pero como grupo quedan un escalón por debajo hasta la adolescencia (Rescorla, 2011).

    Mendoza Lara lo llama “debilidad subclínica”, y recoge una regla aproximada que sale de juntar varios estudios: un tercio sigue con problemas, un tercio avanza a medias y un tercio alcanza el rango normal (Mendoza Lara, 2016, pp. 99 y 108).

    Hay un dato tranquilizador que también viene de una cohorte grande. En Australia Occidental siguieron a 142 hablantes tardíos y 1.245 controles desde los 2 hasta los 17 años.

    A los 2 años los hablantes tardíos tenían más problemas de conducta, lo que tiene sentido si no puedes decir lo que quieres. Pero a los 5, 8, 10, 14 y 17 años no había ninguna diferencia en problemas emocionales o de conducta una vez ajustado por las variables familiares (Whitehouse, Robinson y Zubrick, 2011).

    Hablar tarde, por sí solo, no marca el carácter.

    Entonces, ¿esperar? La respuesta de la literatura actual es que no. Una revisión pediátrica de 2018 lleva el argumento en el título: el enfoque de “esperar a ver” está desactualizado, porque los que persisten no deben pasarse por alto, hablar tarde afecta la socialización y la preparación escolar, y la intervención guiada por los padres reduce el riesgo (Capone Singleton, 2018).

    No se trata de alarmar: se trata de que “esperar” y “estimular con orientación mientras se observa” cuestan lo mismo y solo la segunda opción mejora el pronóstico.

    Qué señales a los 2 años predicen que el retraso va a durar

    Ningún dato aislado lo predice bien. Pero hay cuatro que, sumados, orientan bastante.

    1. La comprensión. Es el predictor más repetido. Un metaanálisis de 20 muestras con 2.134 hablantes tardíos encontró que lo que predecía el lenguaje expresivo en edad preescolar era el tamaño del vocabulario a los 2 años, el lenguaje receptivo y el nivel socioeconómico; el sexo, la historia familiar y que combinara o no frases no predijeron el resultado en ese análisis (Fisher, 2017).

    Un estudio italiano que siguió a 50 hablantes tardíos entre los 2 y los 4 años lo afinó: el 61 % tenía además retraso en la comprensión de oraciones simples a los 2 años, y ese retraso de comprensión a los 28 meses fue lo que separó a los que a los 4 años tenían un trastorno del lenguaje de los que se recuperaron (Chilosi et al., 2019).

    2. Los gestos y la intención de comunicarse. Antes de las palabras vienen los gestos: señalar para mostrar, extender los brazos, negar con la cabeza, llevar a la mamá de la mano hasta lo que quiere.

    Una revisión de 37 estudios sobre predictores tempranos del trastorno del desarrollo del lenguaje encontró que el retraso en la producción de gestos, en el vocabulario receptivo y expresivo, en la comprensión sintáctica o en la combinación de palabras hasta los 30 meses son los indicadores más consistentes (Sansavini et al., 2021).

    Mendoza Lara señala que los hablantes tardíos que usan pocos gestos son, sobre todo, los que también tienen problemas de comprensión (Mendoza Lara, 2016, p. 101).

    Un niño de dos años que no habla y solo señala o hace sonidos, pero te muestra cosas y te arrastra a la cocina para pedir galletas, está comunicando muchísimo; el que no hace nada de eso preocupa más aunque diga las mismas cinco palabras.

    3. La combinación de dos palabras. Es la señal de alarma de los 24 meses que más se repite en las guías.

    Una revisión sistemática de 54 estudios sobre señales de alerta del neurodesarrollo las resume en tres para el lenguaje: no balbucear a los 9-12 meses, no decir palabras a los 15-18 meses y no combinar dos palabras a los 24 meses (Araújo, 2026).

    Mendoza Lara cita un estudio que comparó ambos criterios y encontró que no combinar palabras a los 24 meses predecía mejor un trastorno del lenguaje que no haber dicho las primeras palabras a los 15 (Mendoza Lara, 2016, pp. 106-107).

    4. La historia familiar. Aquí los estudios discrepan, y conviene decirlo. En el metaanálisis de Fisher (2017) no predijo el resultado, pero en la revisión de Sansavini y colaboradores (2021) aparece como el mayor factor de riesgo.

    Mendoza Lara recoge que entre el 18 % y el 48 % de los hijos de padres con problemas de lenguaje también los presentan (Mendoza Lara, 2016, p. 104).

    Que el tío haya hablado tarde “y saliera bien” es una anécdota; que en la familia haya varios con dificultades de lenguaje, dislexia o problemas escolares es un antecedente que hay que contar en la consulta.

    Guárdate estas cuatro: comprensión, gestos, dos palabras juntas, historia familiar. Son las que revisa la lista de más abajo.

    Retraso del lenguaje, TDL o autismo: cómo se distinguen

    Esta es la duda que más angustia, y la que menos se resuelve por internet. Con calma:

    Retraso simple del lenguaje (hablante tardío). Es lo que describimos arriba. Comprende, se comunica con gestos y con la mirada, juega a imitar (le da de comer a la muñeca, habla por un teléfono de juguete), busca a los adultos y a otros niños; solo le faltan las palabras.

    Cuando este cuadro persiste y se confirma más adelante, pasa a llamarse trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), el término que el consenso internacional CATALISE adoptó en 2017 en lugar del antiguo TEL (Bishop, Snowling, Thompson y Greenhalgh, 2017). Si te interesa esa historia, la contamos en qué diferencia hay entre TEL y TDL.

    El TDL es más frecuente de lo que se cree: un estudio poblacional inglés al entrar al colegio encontró un 7,58 % de niños con trastorno del lenguaje de origen desconocido: unos dos por cada sala de 30 (Norbury et al., 2016).

    Y buena parte no llega a diagnosticarse: un análisis de registros clínicos estimó que casi tres cuartos de los niños con dificultades de lenguaje no reciben diagnóstico ni tratamiento adecuados (Nitin et al., 2022).

    Trastorno del espectro autista (TEA). Aquí lo que falla primero no son las palabras: es la comunicación social.

    A los 2 años preocupa que no responda a su nombre, que no señale para mostrarte algo (no para pedir, para compartir), que no siga tu mirada, que no imite, que use tu mano como herramienta para alcanzar cosas, que tenga poco juego de “hacer como si”.

    Un dato que ayuda a entender por qué el vocabulario no sirve para distinguir: cuando se compararon niños de 30 meses con autismo y hablantes tardíos de 25 meses con el mismo número de palabras, las categorías de palabras que usaban y la proporción que combinaba palabras eran muy parecidas (Ellis Weismer et al., 2011).

    La diferencia está en para qué usa el lenguaje y los gestos, no en cuántas palabras tiene.

    Para cribarlo existe el M-CHAT-R/F, un cuestionario de 20 preguntas para padres: un metaanálisis de 50 estudios le atribuye una sensibilidad de 0,83 y una especificidad de 0,94, mejores cuando se aplica con su entrevista de seguimiento (Wieckowski et al., 2023).

    En Chile, el protocolo de MINSAL de 2024 indica aplicarlo entre los 16 y los 30 meses a todo niño con una señal de alerta de TEA o con una alteración del desarrollo en el área del lenguaje o social (Ministerio de Salud, 2024). Un puntaje positivo no es un diagnóstico; es una razón para una evaluación completa.

    Hipoacusia. Es lo primero que hay que descartar, siempre, aunque “escuche perfecto”. Los niños con pérdida auditiva leve o de un oído se las arreglan sorprendentemente bien en casa y fallan justo en el lenguaje.

    La norma de MINSAL lo dice sin rodeos: ante un retraso del lenguaje hay que descartar hipoacusia y no asumir falta de estimulación ni sobreprotección (Ministerio de Salud, 2021).

    Sobre las otitis repetidas, que muchos padres señalan como causa, un metaanálisis de 14 estudios prospectivos encontró asociaciones nulas o muy pequeñas con el lenguaje posterior en niños por lo demás sanos (Roberts, Rosenfeld y Zeisel, 2004).

    O sea: pídele al pediatra una audiometría o un examen de audición, y no le atribuyas el retraso a las otitis sin más.

    Otras causas. Retraso global del desarrollo (cuando también van atrasadas la motricidad y el juego), problemas motores del habla (entiende, quiere hablar y no le sale el sonido), deprivación severa. Todas se sospechan por lo que acompaña a la falta de palabras, y ninguna se diagnostica con un test de internet. La guía sobre cómo se evalúa el lenguaje de un niño explica qué mira un fonoaudiólogo en esa evaluación.

    Cuándo preocuparse si un niño no habla: señales para consultar sin esperar

    La Academia Americana de Pediatría cambió hace años su regla para las familias: ante cualquier preocupación de los padres o del pediatra, la derivación a evaluación se indica de inmediato, sin esperar al siguiente control, porque las listas de hitos no diagnostican, solo disparan el siguiente paso (Lipkin y Macias, 2020).

    Con esa lógica, estas son las situaciones en las que conviene consultar ahora, no “en el control de los 3”:

    • Perdió palabras o habilidades que ya tenía. La regresión es señal de alarma a cualquier edad, sin excepciones.
    • No señala, no muestra, no usa gestos para comunicarse, ni siquiera para pedir.
    • No responde a su nombre ni busca tu mirada cuando le hablas.
    • No entiende instrucciones simples sin gestos (“dame el zapato”, “ven”).
    • Tienes dudas sobre si escucha bien, o tuvo otitis a repetición, o nació prematuro.
    • A los 24 meses no junta dos palabras ni cumple uno o más de los otros indicadores de su edad.
    • Hay historia familiar de retraso del lenguaje, dislexia o dificultades escolares.

    Si no marca ninguna de estas, y solo tiene pocas palabras pero se comunica, comprende y juega, la recomendación razonable es estimular con las estrategias de más abajo y volver a mirar en el control de los 30 meses.

    Los cribados de lenguaje, además, empiezan a rendir recién a esa edad: una revisión por edades concluyó que antes de los 2 años no tienen sensibilidad suficiente y que a los 2 años y medio varios instrumentos ya superan el 70-80 % de sensibilidad y especificidad (Park y Chang, 2025).

    Eso no contradice el “no espere”: significa que si hay señales, se consulta ya, y si no las hay, la próxima ventana buena para revisar es cerca de los 30 meses.

    La lista que sigue junta las dos cosas. Marca lo que ves en tu hijo y te devuelve una orientación: consultar ahora, no esperar al próximo control, o estimular y observar. No calcula un puntaje ni diagnostica nada.

    Lista de señales a los 2 años: ¿consultar ahora, no esperar al control, o estimular y observar?

    Para niños de 24 a 30 meses. Marca lo que ves en tu hijo. No calcula un puntaje ni diagnostica nada: aplica las reglas publicadas (listas CDC/AAP 2022, el «no espere» de la Academia Americana de Pediatría, la norma MINSAL 2021 y el protocolo chileno de autismo 2024) y te dice qué paso corresponde.

    Lo que hace tu hijo (indicadores de los 24 meses)
    Señales que cambian la urgencia

    Orientación para padres, no un instrumento de diagnóstico. Los indicadores son los de las listas CDC/AAP 2022 (lo que hace el 75 % o más de los niños a los 24 meses); las señales de alarma siguen a Lipkin y Macias (2020), Araújo (2026), la norma MINSAL (2021) y el protocolo MINSAL de TEA (2024). Cualquier preocupación de los padres es, por sí sola, motivo suficiente para consultar.

    Qué ayuda de verdad (y qué no) cuando tu hijo de 2 años habla poco

    Lo que más evidencia tiene es, por suerte, lo más barato: que los padres aprendan a estimular el lenguaje en la rutina diaria.

    Un metaanálisis de 76 ensayos con 5.848 niños encontró que entrenar a los padres en estrategias de lenguaje se asoció a mejoras moderadas en la comunicación y el lenguaje de los niños, y en los que tenían un trastorno del desarrollo del lenguaje el efecto fue grande, tanto en comprensión como en expresión (Roberts, Curtis, Sone y Hampton, 2019).

    El metaanálisis anterior del mismo grupo, con 18 estudios en niños de 18 a 60 meses, ya había mostrado efectos positivos en lenguaje receptivo y expresivo, con y sin discapacidad intelectual (Roberts y Kaiser, 2011).

    Y una revisión sistemática de 34 estudios de intervención con hablantes tardíos de 18 a 42 meses encontró que el 93 % reportó mejoras en vocabulario expresivo, y que todos los enfoques indirectos e híbridos incluían entrenamiento a los padres (Carson, Baker y Munro, 2022).

    Mendoza Lara lo pone en una frase: la estimulación focalizada aplicada por los padres consigue efectos medianos a grandes, porque atiende al niño en su ambiente natural y multiplica sus oportunidades de comunicarse (Mendoza Lara, 2016, p. 111).

    ¿Qué es “estimulación focalizada” en la práctica? Estas estrategias son las que enseñan esos programas, y se pueden empezar hoy:

    • Ponte a su altura y espera. Después de decir algo, cuenta hasta cinco en silencio mirándolo. Los niños que hablan poco necesitan más tiempo para armar la respuesta, y los adultos solemos llenar ese silencio.
    • Sigue su interés, no el tuyo. Nombra lo que él está mirando o tocando, no lo que tú quieres enseñarle. “Auto. El auto va rápido. Auto rojo.”
    • Interpreta y expande. Si dice “agua”, responde “quieres agua”, “agua fría”. Una palabra más que la suya, no una frase de diez.
    • Elige 5-10 palabras objetivo de cosas que le importan (galleta, pelota, arriba, más, chao) y repítelas muchas veces al día en distintos contextos, sin exigirle que las diga.
    • Dale opciones en vez de adivinar. “¿Quieres la manzana o el plátano?” mientras muestras los dos. Hasta señalar es una respuesta.
    • Lee con él todos los días, aunque sean dos minutos, y deja que él dé vuelta las páginas y señale. En la cohorte canadiense, que les leyeran o mostraran libros a diario fue uno de los factores que más protegía de hablar tarde (Collisson et al., 2016).
    • Cantar, jugar a imitar sonidos de animales, hacer como si. El juego simbólico y el lenguaje crecen juntos.

    Y dos cosas que no ayudan. La primera es corregirlo o pedirle “di agua” antes de darle el agua: convierte cada intercambio en un examen y el niño se cierra. Modela, no exijas.

    La segunda son las pantallas como “estimulación”. Un metaanálisis de 42 estudios con 18.905 niños encontró que más horas de pantalla se asocian a peor lenguaje, la televisión de fondo también, mientras que los contenidos educativos vistos junto con un adulto y empezar más tarde con las pantallas se asocian a mejor lenguaje (Madigan et al., 2020).

    El lenguaje se aprende en la ida y vuelta con una persona; un video no responde.

    Lo que puedes hacer en casa no reemplaza al fonoaudiólogo cuando hay señales de alarma. Las dos cosas van juntas: la terapia enseña justamente estas estrategias, y las adapta a tu hijo.

    A quién ir en Chile: el control de los 2 años, el fonoaudiólogo y las escuelas de lenguaje

    La primera puerta es el control de salud infantil del CESFAM o de tu pediatra. La norma técnica de MINSAL contempla a los 24 meses una pauta breve de desarrollo (tomada de la EEDP); si un solo ítem no está logrado, el niño debe citarse dentro de 15 días para la escala completa.

    A los 3 años se aplica el TEPSI, que evalúa por separado coordinación, lenguaje y motricidad y puede marcar “rezago” en el área de lenguaje aunque el puntaje global sea normal (Ministerio de Salud, 2021).

    Desde el control se deriva a médico para continuar el diagnóstico y, en paralelo, a las Modalidades de Apoyo al Desarrollo Infantil (MADI: salas de estimulación, servicio itinerante o atención domiciliaria) de Chile Crece Contigo. La confirmación diagnóstica y el manejo fonoaudiológico corresponden al nivel secundario.

    Si tu hijo aún no cumple dos años, la guía del desarrollo de 0 a 12 años te sirve para ubicar el resto de los hitos; y sobre el TEPSI hay un artículo aparte.

    No dejes que el calendario decida por ti. Puedes pedir hora con el pediatra o el médico del CESFAM entre controles, y llevar dos cosas: una lista de las palabras que dice (todas, incluidas las mal pronunciadas y las onomatopeyas) y un video corto de cómo se comunica en casa.

    Pide explícitamente tres cosas: un examen de audición, la aplicación del M-CHAT-R/F si ves cualquier señal social, y la derivación a fonoaudiología.

    Si el sistema público va lento, un fonoaudiólogo infantil particular puede hacer la evaluación en una o dos sesiones.

    Y hay una tercera puerta que muchos padres no conocen: las escuelas de lenguaje, establecimientos gratuitos de educación especial regulados por el Decreto Exento 1300 de 2002 de MINEDUC, que atienden a niños mayores de 3 años con trastorno específico del lenguaje diagnosticado por un fonoaudiólogo, en jornadas de nivel medio mayor a segundo nivel de transición (texto en LeyChile).

    Una advertencia honesta al respecto: un estudio sobre las matrículas en 66 escuelas de lenguaje del Maule plantea que a los 3 años el diagnóstico de TEL es complejo de establecer y que existe el riesgo de incorporar a niños con un retraso transitorio (Granada-Azcárraga, Cáceres-Zúñiga, Pomés-Correa e Ibáñez-Córdova, 2023).

    Es una razón más para que la evaluación sea completa, con comprensión y no solo con conteo de palabras, y para que se reevalúe cada año, como la misma norma exige.

    Si lo que sospechas es autismo, desde 2023 la Ley 21.545 obliga al sistema de salud a ofrecer detección de señales de alerta y evaluación diagnóstica integral; el protocolo de MINSAL de 2024 fija la ruta: M-CHAT-R/F entre los 16 y los 30 meses, derivación a evaluación interdisciplinaria si sale alterado y confirmación por médico (Ministerio de Salud, 2024).

    Preguntas frecuentes: niño de 2 años no habla

    ¿Es normal que un niño de 2 años no hable?

    Es frecuente, que no es lo mismo que normal. Entre el 12 y el 15 % de los niños de 2 años son hablantes tardíos: tienen menos de 50 palabras o no juntan dos.

    Más de la mitad se pone al día sola, pero cerca de 4 de cada 10 sigue con dificultades a los 3 y 4 años, y no se puede saber de antemano cuáles. Por eso se recomienda consultar, no esperar.

    ¿Cuántas palabras debe decir un niño de 2 años?

    Las listas actuales de los CDC y la Academia Americana de Pediatría no fijan un número a los 24 meses: piden que junte dos palabras (“más leche”), señale dibujos y partes del cuerpo y use gestos. La cifra de unas 50 palabras corresponde a los 30 meses. El criterio clásico de hablante tardío es menos de 50 palabras o ninguna combinación entre los 24 y 31 meses.

    Mi hijo de 2 años no habla pero entiende todo, ¿es autismo?

    Que entienda, señale para mostrarte cosas, responda a su nombre, te mire y juegue a imitar va en contra del autismo, no a favor. En el TEA lo que falla primero es la comunicación social, no el número de palabras: niños con autismo y hablantes tardíos con el mismo vocabulario usan palabras muy parecidas.

    Si tienes cualquier duda, pide el M-CHAT-R/F en el CESFAM; se aplica entre los 16 y 30 meses.

    ¿Las pantallas hacen que hable más tarde?

    Se asocian a peor lenguaje cuando son muchas horas y cuando la televisión queda de fondo, según un metaanálisis de 42 estudios. Ver contenidos educativos junto con un adulto y empezar más tarde con las pantallas se asociaron a mejor lenguaje. El lenguaje se aprende conversando con una persona que responde; reemplaza pantalla por libro, canción o juego de imitación siempre que puedas.

    ¿Es mejor esperar hasta los 3 años para ir al fonoaudiólogo?

    No. Si hay señales de alarma (perdió palabras, no señala ni usa gestos, no responde a su nombre, no entiende sin gestos, no junta dos palabras a los 24 meses), la recomendación es consultar ahora. Entrenar a los padres en estimulación del lenguaje tiene efectos moderados a grandes y se puede empezar de inmediato. Si no hay señales, estimula y revisa cerca de los 30 meses.

    ¿Los niños hablan más tarde que las niñas?

    Ser niño es un factor de riesgo para hablar tarde: en una cohorte canadiense el sexo masculino y la historia familiar fueron los dos factores de riesgo, y los trastornos del lenguaje son más frecuentes en varones. Pero el sexo no predijo cómo evolucionaban después los hablantes tardíos en el metaanálisis de Fisher (2017).

    “Es niño” explica por qué hay más varones con retraso; no explica por qué a tu hijo se le va a pasar.

    Lo que conviene llevarse de esta guía

    A los 2 años se espera que junte dos palabras, señale lo que le nombras y use gestos; a los 30 meses, unas 50 palabras. Uno de cada ocho niños es hablante tardío, y aunque más de la mitad se pone al día, cuatro de cada diez no, y nadie puede decirte hoy en cuál de los dos grupos está tu hijo.

    Lo que sí se sabe es que comprender bien, usar gestos y juntar palabras son buenas señales, que perder habilidades o no comunicarse con gestos son motivo de consulta inmediata, y que la audición se descarta siempre.

    Y que estimular con las estrategias de arriba, mientras esperas la evaluación, es lo que más evidencia tiene.

    ¿Te quedó una duda concreta al revisar la lista de señales? No la guardes hasta el control de los 3 años. Coméntala con su pediatra o agenda una consulta para ordenar lo que observas, decidir qué evaluación corresponde y salir con un plan de estimulación para la casa. Una preocupación de los padres es, por sí sola, razón suficiente para mirar más de cerca.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

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    Referencias

    Araújo, L. A. (2026). Warning signs for identifying neurodevelopmental disorders: A systematic literature review. Jornal de Pediatria, 102(Supl. 1), 101478. https://doi.org/10.1016/j.jped.2025.101478

    Bishop, D. V. M., Snowling, M. J., Thompson, P. A., Greenhalgh, T., & CATALISE-2 consortium. (2017). Phase 2 of CATALISE: A multinational and multidisciplinary Delphi consensus study of problems with language development: Terminology. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 58(10), 1068-1080. https://doi.org/10.1111/jcpp.12721

    Capone Singleton, N. (2018). Late talkers: Why the wait-and-see approach is outdated. Pediatric Clinics of North America, 65(1), 13-29. https://doi.org/10.1016/j.pcl.2017.08.018

    Carson, L., Baker, E., & Munro, N. (2022). A systematic review of interventions for late talkers: Intervention approaches, elements, and vocabulary outcomes. American Journal of Speech-Language Pathology, 31(6), 2861-2874. https://doi.org/10.1044/2022_AJSLP-21-00168

    Centers for Disease Control and Prevention. (s.f.). Indicadores del desarrollo: 2 años. Aprenda los signos. Reaccione pronto. https://www.cdc.gov/act-early/es/milestones/2-years.html

    Chilosi, A. M., Pfanner, L., Pecini, C., Salvadorini, R., Casalini, C., Brizzolara, D., & Cipriani, P. (2019). Which linguistic measures distinguish transient from persistent language problems in Late Talkers from 2 to 4 years? A study on Italian speaking children. Research in Developmental Disabilities, 89, 59-68. https://doi.org/10.1016/j.ridd.2019.03.005

    Collisson, B. A., Graham, S. A., Preston, J. L., Rose, M. S., McDonald, S., & Tough, S. (2016). Risk and protective factors for late talking: An epidemiologic investigation. The Journal of Pediatrics, 172, 168-174.e1. https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2016.02.020

    Dale, P. S., Price, T. S., Bishop, D. V. M., & Plomin, R. (2003). Outcomes of early language delay: I. Predicting persistent and transient language difficulties at 3 and 4 years. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 46(3), 544-560. https://doi.org/10.1044/1092-4388(2003/044)

    Ellis Weismer, S., Gernsbacher, M. A., Stronach, S., Karasinski, C., Eernisse, E. R., Venker, C. E., & Sindberg, H. (2011). Lexical and grammatical skills in toddlers on the autism spectrum compared to late talking toddlers. Journal of Autism and Developmental Disorders, 41(8), 1065-1075. https://doi.org/10.1007/s10803-010-1134-4

    Fisher, E. L. (2017). A systematic review and meta-analysis of predictors of expressive-language outcomes among late talkers. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 60(10), 2935-2948. https://doi.org/10.1044/2017_JSLHR-L-16-0310

    Granada-Azcárraga, M., Cáceres-Zúñiga, F., Pomés-Correa, M., & Ibáñez-Córdova, A. (2023). Trastorno específico del lenguaje y retraso de lenguaje: Un estudio sobre matrículas en escuelas de lenguaje en Chile. Revista Electrónica Educare, 27(1), 1-23. https://doi.org/10.15359/ree.27-1.14581

    Lipkin, P. H., Macias, M. M., & Council on Children with Disabilities, Section on Developmental and Behavioral Pediatrics. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y evaluación psicológica. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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