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  • TEPROSIF-R: qué evalúa el test de procesos de simplificación fonológica y cómo se lee el resultado

    TEPROSIF-R: qué evalúa el test de procesos de simplificación fonológica y cómo se lee el resultado

    El TEPROSIF-R es una prueba chilena que revisa cómo un niño o una niña de 3 a 6 años pronuncia 37 palabras y cuenta qué “atajos” fonológicos usa para decirlas. Si llegaste aquí con un informe de fonoaudiología en la mano, o con una palabra que no habías visto nunca (procesos de simplificación fonológica, nivel de riesgo, deficitario), esta guía explica qué mide el test, a qué edad se aplica, cómo se interpreta el resultado y qué dice el Decreto 170 sobre él.

    Aquí no vas a encontrar las láminas, las palabras del test ni las tablas con los cortes por edad. Son parte de un instrumento clínico con manual propio y se aplica en persona. Lo que sí está en esta página es lo que casi nadie explica en lenguaje claro: qué significa cada nivel, qué no puede decir el test por sí solo y qué preguntarle a quien lo aplicó.

    En pocas palabras

    El TEPROSIF-R es una prueba chilena para niños de 3 a 6 años que registra qué procesos de simplificación fonológica usan al decir 37 palabras. No entrega un puntaje de inteligencia ni una nota: cuenta los procesos, los compara con lo esperable para la edad y clasifica el resultado en normal, riesgo o deficitario.

    ¿Qué es el TEPROSIF-R, qué evalúa y quién lo creó?

    TEPROSIF-R significa Test para evaluar Procesos de Simplificación Fonológica, versión Revisada. Lo crearon en Chile María Mercedes Pavez, Mariangela Maggiolo y Carmen Julia Coloma, y la versión revisada se publicó en 2008 como actualización del TEPROSIF original, de 2000. Una reseña publicada en Onomázein describe el paquete completo: un manual de aplicación de 83 páginas, un set de láminas y dos formatos, uno para registrar las respuestas y otro para analizarlas (Álvarez Andrade, 2009).

    La reseña destaca dos cosas. La primera es el objetivo: identificar con qué procesos los niños de 3 a 6 años simplifican la producción de sus palabras, y además entregar normas para valorar si lo que hace cada niño corresponde a lo esperable para su edad. La segunda es que, al momento de la reseña, era el único instrumento de este tipo disponible en Chile. Las autoras respaldan la validez de la revisión con una muestra de 620 niños de distintos niveles socioeconómicos y de distintas regiones del país (Álvarez Andrade, 2009).

    TEPROSIF-R: para qué sirve

    El TEPROSIF-R sirve para describir cómo habla un niño. Cuánto sabe o cuánto entiende queda para otras pruebas. Parte de una idea de la fonología natural: los niños pequeños no reproducen la palabra adulta tal cual, la simplifican con reglas bastante sistemáticas. Decir “pato” por “plato” es una de ellas. Con el tiempo esas reglas se van abandonando, y la pregunta clínica es si un niño en particular las abandona al ritmo esperable para su edad.

    Los tres grupos de procesos que registra el test

    Según la descripción de la adaptación peruana del test, que repite la clasificación de las autoras chilenas, el TEPROSIF-R considera 8 procesos de estructura de la sílaba y la palabra, 9 de asimilación y 16 de sustitución, 33 en total (Albarracín et al., 2013). La tabla resume qué hace el niño en cada grupo, con ejemplos típicos de la literatura clínica:

    Grupo de procesosQué hace el niñoEjemplo típico
    Estructura de la sílaba y la palabraSimplifica la forma de la palabra: omite consonantes finales, reduce grupos de consonantes o elimina sílabas que no llevan acentoplato dicho como “pato”; cabeza dicho como “beza”
    AsimilaciónCambia un sonido para que se parezca a otro que está en la misma palabragato dicho como “gago”
    SustituciónReemplaza un tipo de sonido por otro más fácil de producirsopa dicho como “topa”; gato dicho como “dato”

    Son ejemplos ilustrativos de la literatura clínica, ajenos a las palabras del test. Las clasificaciones de Mendoza Lara (2016) y García Sánchez (2014) agrupan los procesos de esta misma manera.

    Qué distingue de un problema de articulación

    La reseña de Álvarez Andrade (2009) subraya una distinción que ordena el uso del test: hay procesos que dependen de cómo el niño maneja su sistema de fonemas y otros que dependen de cómo almacena y procesa la palabra. Eso permite acercarse a la diferencia entre un trastorno fonológico y uno fonético o articulatorio. En el articulatorio, la dificultad está en la ejecución motora de un sonido, y el error suele ser constante. En el fonológico, el niño puede producir el sonido aislado, pero lo simplifica o lo cambia dentro de las palabras, y el error depende del contexto (García Sánchez, 2014; Mendoza Lara, 2016).

    Esa diferencia cambia el pronóstico y la terapia, y por eso el TEPROSIF-R cuenta y clasifica procesos en vez de anotar solo qué sonidos le cuestan al niño.

    TEPROSIF edad: de los 3 a los 6 años

    El TEPROSIF-R se aplica a niños de 3 a 6 años. El artículo 38 del Decreto 170 lo incluye para la evaluación fonoaudiológica entre los 3 años y los 5 años 11 meses, así que dentro del sistema escolar chileno ese es el tramo que más aparece.

    ¿Qué se espera dentro de ese tramo? Un estudio chileno con 360 niños de desarrollo típico del lenguaje, con 90 niños por cada año de edad entre los 3 y los 6 y repartidos en tres niveles socioeconómicos, aplicó el TEPROSIF-R y encontró tres resultados (Pavez et al., 2009):

    • Los procesos de simplificación disminuyen de forma significativa entre los 3 y los 6 años.
    • El nivel socioeconómico influye: los niños de nivel medio bajo aparecían con menor desarrollo que los de nivel medio alto.
    • El sexo no influye en el uso de procesos de simplificación.

    Para quien lee un informe, la lección práctica es que “más procesos” tiene un significado distinto a los 3 años que a los 5. Los mismos cambios de sonido que son esperables en un niño de 3 años llaman la atención en uno de 5 años y medio. El test existe, justamente, para poner esa comparación por edad en números.

    Si tu hijo o hija tiene menos de 3 años y te preocupa cómo habla, el TEPROSIF-R no es la herramienta. Para ese tramo conviene mirar los hitos del desarrollo del lenguaje por edad o la guía sobre qué hacer si un niño de 2 años no habla.

    Cómo se aplica el test

    La aplicación es individual. En Chile la hace habitualmente un fonoaudiólogo, porque el Decreto 170 ubica la prueba dentro de la evaluación fonoaudiológica. El niño ve láminas y produce las 37 palabras del test. La adaptación peruana describe una duración de entre 10 y 15 minutos según la edad, y el material incluye el manual, el set de 37 láminas, una hoja de respuestas, una hoja de análisis y un esquema para orientar el análisis (Albarracín et al., 2013).

    Tres detalles técnicos que la reseña de Álvarez Andrade (2009) menciona y que explican por qué la aplicación no es una conversación casual:

    • Imitación diferida. Es el procedimiento de aplicación del test y la reseña insiste en que no debe modificarse, porque cambiarlo altera lo que la prueba mide y le quita confianza a los resultados.
    • Transcripción fonológica. Las respuestas se anotan con un alfabeto fonético y no en ortografía normal. Lo que importa es cómo sonó la palabra, no cómo se escribe.
    • Barrido de 15 palabras. La hoja de respuestas permite hacer un barrido con las primeras 15 palabras cuando el niño pierde la concentración o las ganas de colaborar, y con esa mitad de la muestra pueden obtenerse elementos concluyentes en algunos casos.

    TEPROSIF-R puntaje y resultados: cómo se interpretan

    El TEPROSIF-R no entrega una nota. Después de aplicar las palabras, el evaluador cuenta y clasifica los procesos que el niño usó. El manual trae tablas de interpretación según el total de procesos encontrados, con una regla simple: a mayor desarrollo fonológico, menos procesos de simplificación realiza el niño. Esas tablas establecen tres niveles: normal, riesgo y deficitario (Álvarez Andrade, 2009).

    NivelQué indicaQué suele venir después
    NormalLa cantidad de procesos corresponde a lo esperable para la edadSeguir el desarrollo y observar el lenguaje en contextos cotidianos
    RiesgoHay más procesos de los esperables para la edad, sin llegar al nivel más alto de dificultadMirar con más detalle: completar la evaluación del lenguaje y definir si se estimula, se reevalúa o se interviene
    DeficitarioLa cantidad de procesos está claramente por encima de lo esperable para la edadEvaluación fonoaudiológica completa y, por lo general, una intervención

    La segunda columna es una orientación general, no una regla del manual. Qué hacer con cada nivel lo decide el profesional que evaluó, según la edad del niño, cuánto se le entiende, su comprensión del lenguaje y su historia.

    Tabla puntajes TEPROSIF-R: por qué no la encuentras aquí

    Quien busca “tabla de puntajes del TEPROSIF-R” suele querer saber cuántos procesos son “demasiados” a cierta edad. Esos cortes están en las tablas del manual y no los hemos encontrado publicados en una fuente abierta que se pueda citar de forma confiable, así que no los reproducimos. Tampoco serviría de mucho pasarlos aquí. Para aplicar la tabla hay que haber clasificado bien cada proceso, y esa clasificación depende de una transcripción fonética que se hace en la sesión.

    Circulan por internet copias sueltas del protocolo de registro. Sin el manual y sin entrenamiento sirven poco: una hoja llena de transcripciones no se puede leer con una calculadora.

    ¿Sirven los baremos de otro país?

    La adaptación peruana del test ilustra por qué no. Para usarlo en Lima, sus autoras cambiaron lingüísticamente siete palabras, modificaron el dibujo de 18 láminas, añadieron otras tres y volvieron a calcular las normas con 448 niños de 3 a 6 años (Albarracín et al., 2013). En otras palabras, un test de fonología no se traslada de un país a otro con solo cambiar el papel. Si tu informe viene de un centro en otro país, o usa una tabla de otra versión, conviene preguntar con qué normas se interpretó.

    TEPROSIF Decreto 170: qué exige el artículo 38

    El Decreto 170 fija cómo se identifica a los estudiantes con necesidades educativas especiales que reciben subvención en Chile. Su artículo 38 establece que, para la evaluación fonoaudiológica de niños de 3 a 5 años 11 meses, deben usarse pruebas con normas de referencia nacional. Para el lenguaje expresivo nombra el TEPROSIF y la subprueba expresiva del Screening Test of Spanish Grammar, y para la comprensión el TECAL y la subprueba comprensiva del mismo Screening Test.

    El mismo artículo agrega tres condiciones que importan mucho al leer un informe:

    1. El fonoaudiólogo debe resguardar que se evalúen los niveles comprensivo y expresivo del lenguaje, con sus aspectos fonológico, léxico y morfosintáctico, y complementar con una evaluación del nivel pragmático.
    2. Puede complementar las pruebas formales con otras formales o informales para establecer el diagnóstico de Trastorno Específico del Lenguaje.
    3. La interpretación de los puntajes debe considerar las normas de cada test e incorporar también aspectos cualitativos en el informe.

    Dicho de otro modo, el decreto trata el TEPROSIF como una pieza dentro de una evaluación más amplia, y no como una prueba que diagnostica por sí sola. Si quieres ver el cuadro completo de cómo funciona el sistema, lee la guía sobre el Decreto 170 y las dificultades del aprendizaje.

    Qué no mide el TEPROSIF-R

    Un test de pronunciación de palabras con láminas, en una sola sesión, es una fotografía de un momento. Tiene un valor real y tiene límites que conviene conocer:

    • No evalúa la comprensión. Un niño puede hablar poco claro y entender todo, y otro puede pronunciar bien y no comprender instrucciones sencillas. Por eso hacen falta pruebas de lenguaje comprensivo.
    • No evalúa gramática ni vocabulario. Las fuentes clínicas piden completar con morfosintaxis, vocabulario y una muestra de lenguaje espontáneo, como conversación o recuento de un cuento (García Sánchez, 2014; Mendoza Lara, 2016).
    • No evalúa pragmática. Cómo usa el niño el lenguaje para conversar queda fuera, y el propio decreto pide sumarlo.
    • Depende del día. Cansancio, timidez o poca familiaridad con el examinador pueden bajar el rendimiento en una sesión.

    Esto explica por qué un resultado de riesgo o deficitario es el inicio de una evaluación completa. El TEPROSIF-R rara vez es su conclusión.

    Un test que se usa como referencia para otros

    El TEPROSIF-R también se usa de vara de comparación en la investigación chilena. En un estudio de 2026, un equipo de la Universidad Austral validó una prueba de fonología del español con 152 niños chilenos de 3 a 6 años, de los cuales 72 tenían desarrollo típico y 80 un desarrollo fonológico prolongado. Todos completaron además el TEPROSIF-R, y los resultados de la prueba nueva se correlacionaron de forma significativa con los de este test (Vergara Ponce et al., 2026). Es una señal de que sigue siendo una referencia en el país, aunque se trate de una sola investigación y de un equipo.

    Qué hacer con el informe del fonoaudiólogo

    Si tienes el resultado en la mano, estas preguntas ayudan a entenderlo sin necesidad de ver las tablas:

    • ¿Qué procesos de simplificación usó mi hijo o hija y en qué tipo de palabras?
    • ¿Esos procesos son esperables para su edad exacta o la superan?
    • ¿Se evaluó también la comprensión, la gramática y el vocabulario, o solo la pronunciación?
    • ¿El resultado se parece a lo que se ve en la casa y en el jardín o colegio?
    • ¿Qué recomienda: estimular en casa, reevaluar en unos meses o iniciar terapia?

    Con esas respuestas el resultado deja de ser una etiqueta y pasa a ser un plan. Si además quieres ver cómo se compone una evaluación del lenguaje completa, la guía de evaluación del lenguaje infantil describe cada paso, y el artículo sobre el test CELF-5 explica otra de las pruebas que suelen acompañar a las de fonología.

    ¿Cuándo consultar por cómo habla un niño?

    Las fuentes clínicas y las normas técnicas del Ministerio de Salud coinciden en una idea: derivar a evaluación fonoaudiológica cuando hay señales de alerta, sin esperar a que el problema se resuelva solo. A los 3 años, que casi no se le entienda lo que dice o que no arme oraciones simples es una señal. A los 4 años, que persistan errores de articulación o que el habla siga siendo difícil de entender también lo es (Mendoza Lara, 2016; Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], 2004).

    Hay otro motivo para no esperar. Las dificultades fonológicas tempranas se asocian al trastorno específico del lenguaje y a problemas posteriores de conciencia fonológica y de lectura. Según las fuentes de dislexia en español, la representación fonológica imprecisa dificulta aprender a asociar sonidos y letras (Cuetos, 2010; Jiménez, 2015; Mendoza Lara, 2016). Un antecedente aumenta una sospecha y no confirma un diagnóstico, pero sí justifica mirar con tiempo. Si ya empezó la etapa escolar y la lectura cuesta, la guía del test de dislexia y la comparación entre TEL y TDL son un buen siguiente paso.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa el TEPROSIF-R?

    Evalúa los procesos de simplificación fonológica que un niño de 3 a 6 años usa al decir 37 palabras: cambios en la estructura de la sílaba, asimilaciones y sustituciones de sonidos. Después compara la cantidad de procesos con lo esperable para su edad y clasifica el resultado en normal, riesgo o deficitario.

    ¿A qué edad se aplica el TEPROSIF?

    Se aplica entre los 3 y los 6 años. En el marco del Decreto 170, el artículo 38 lo menciona para la evaluación fonoaudiológica de niños de 3 años a 5 años 11 meses. Antes de los 3 años se usan otras herramientas de lenguaje y desarrollo.

    ¿Quién puede aplicar el TEPROSIF-R?

    En Chile lo aplica habitualmente un fonoaudiólogo. El Decreto 170 ubica la prueba dentro de la evaluación fonoaudiológica, y transcribir las respuestas con alfabeto fonético y clasificar los procesos requiere formación específica.

    ¿Dónde encuentro la tabla de puntajes o el PDF del TEPROSIF-R?

    Las tablas por edad forman parte del manual del test y no están publicadas completas en una fuente abierta confiable, por eso no se reproducen aquí. Circulan copias del protocolo de registro, pero sin el manual y sin entrenamiento no se pueden interpretar. Lo recomendable es pedir la explicación al profesional que evaluó.

    Mi hijo salió en nivel de riesgo, ¿es grave?

    Riesgo significa que tiene más procesos de simplificación que los esperables para su edad, y suele llevar a completar la evaluación del lenguaje y a decidir entre estimular, reevaluar o intervenir. No equivale a un trastorno por sí solo. El fonoaudiólogo que lo evaluó puede explicar qué procesos pesaron y qué hacer.

    ¿El TEPROSIF-R diagnostica un trastorno del lenguaje?

    No por sí solo. Mide la producción fonológica, y el Decreto 170 pide evaluar además comprensión, léxico, morfosintaxis y pragmática antes de hablar de Trastorno Específico del Lenguaje. El diagnóstico sale del conjunto de pruebas y de la historia del niño.

    Si el informe te dejó preguntas

    Un resultado de fonología se entiende mejor con alguien que mire el informe completo, la edad del niño y cómo habla en su vida diaria. Si quieres conversar el informe, o evaluar si conviene una consulta de orientación sobre el desarrollo de tu hijo, puedes escribirnos desde la página de contacto.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Albarracín, E., Carranza, P., & Meléndez, E. (2013). Adaptación psicométrica del test para evaluar procesos de simplificación fonológica (Teprosif-R). Persona, 16, 73-91. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=147131896003

    Álvarez Andrade, M. (2009). Test para evaluar procesos de simplificación fonológica. TEPROSIF-R [Reseña del libro Test para evaluar procesos de simplificación fonológica. TEPROSIF-R, de M. M. Pavez, M. Maggiolo y C. J. Coloma]. Onomázein, 19, 151-154. https://doi.org/10.7764/onomazein.19.08

    Cuetos Vega, F. (2010). Psicología de la lectura (8.ª ed.). Wolters Kluwer España.

    García Sánchez, J. N. (2014). Manual de dificultades de aprendizaje: Lenguaje, lecto-escritura y matemáticas (3.ª ed.). Narcea Ediciones.

    Jiménez, J. E. (Coord.). (2015). Dislexia en español: Prevalencia e indicadores cognitivos, culturales, familiares y biológicos. Ediciones Pirámide.

    Mendoza Lara, E. (2016). Trastorno específico del lenguaje (TEL): Avances en el estudio de un trastorno invisible. Ediciones Pirámide.

    Ministerio de Educación. (2010). Decreto 170: Fija normas para determinar los alumnos con necesidades educativas especiales que serán beneficiarios de las subvenciones para educación especial (art. 38). Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://iura.cl/dto-170-mineduc/38.html

    Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], Programa de Salud del Niño. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años. MINSAL.

    Pavez, M. M., Maggiolo, M., Peñaloza, C., & Coloma, C. J. (2009). Desarrollo fonológico en niños de 3 a 6 años: Incidencia de la edad, el género y el nivel socioeconómico. RLA. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 47(2), 89-109. https://doi.org/10.4067/S0718-48832009000200006

    Vergara Ponce, P., Heredia-Tudela, F., Bernhardt, B. M., Diez-Itza, E., Parada-Morollón, J., Cerón, P., & Martínez, V. (2026). Development and validation of a phonological screening procedure for Chilean Spanish based on the Whole Word Match measure. Clinical Linguistics & Phonetics, 1-21. https://doi.org/10.1080/02699206.2026.2668119

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y desarrollo infantil para traducirla en orientación clara y prudente.

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