Etiqueta: neuropsicología

  • Pruebas Neuropsicológicas para Evaluar Funciones Ejecutivas: BRIEF-2, TMT y NEPSY-II

    Pruebas Neuropsicológicas para Evaluar Funciones Ejecutivas: BRIEF-2, TMT y NEPSY-II

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Evaluar las funciones ejecutivas es uno de los desafíos más exigentes de la neuropsicología clínica. No porque falten herramientas (al contrario, el campo cuenta con decenas de pruebas neuropsicológicas para evaluar funciones ejecutivas). El verdadero reto es saber cuál elegir, cómo combinarlas y qué decirle al equipo tratante o a la familia con los resultados en la mano.

    Esta guía detalla tres instrumentos que forman el núcleo de cualquier evaluación ejecutiva bien fundamentada: el Trail Making Test (TMT), el BRIEF-2 y la batería NEPSY-II. Para cada uno encontrarás una ficha técnica completa: qué mide, cómo interpretar las puntuaciones, qué dice la evidencia sobre sus propiedades psicométricas y cómo acceder a él.

    Si eres psicólogo, neuropsicólogo o estudiante de posgrado que quiere dominar estos instrumentos en profundidad, empecemos.


    TL;DR: El TMT evalúa flexibilidad cognitiva y atención mediante una prueba de rendimiento breve (partes A y B). El BRIEF-2 mide funciones ejecutivas en la vida diaria a través de cuestionarios para padres, maestros y el propio evaluado. La NEPSY-II es una batería neuropsicológica completa para niños de 3 a 16 años con subpruebas específicas para funciones ejecutivas. Usados juntos, ofrecen una imagen diagnóstica más completa que cualquiera por separado.


    ¿Por qué la evaluación de funciones ejecutivas requiere más de una prueba?

    Las funciones ejecutivas no son un constructo único. Son un conjunto de procesos cognitivos de alto nivel (inhibición, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, planificación, iniciativa, autorregulación) que dependen de la corteza prefrontal y sus circuitos asociados. Esta heterogeneidad tiene una consecuencia práctica directa: ninguna prueba captura el cuadro completo.

    Y hay algo más importante aún.

    Los tests de rendimiento (como el TMT) y las escalas de observación conductual (como el BRIEF-2) no miden lo mismo, aunque ambos lleven la etiqueta “funciones ejecutivas”. Un estudio clásico de Vriezen y Pigott (2002) lo demostró con claridad en niños con traumatismo craneoencefálico moderado a severo: ninguna puntuación índice del BRIEF correlacionó con el TMT-B, el Wisconsin Card Sorting Test ni la fluidez verbal. No porque el BRIEF fuera inválido, sino porque captura aspectos del funcionamiento ejecutivo en el ambiente natural que las pruebas de consultorio no detectan.

    Dicho de otra forma: un niño puede completar el TMT-B dentro del rango normal en la quietud de la consulta y, al mismo tiempo, mostrar puntuaciones muy elevadas en el BRIEF-2 porque en casa y en el colegio (ambientes con múltiples demandas simultáneas, ruido e imprevistos) sus funciones ejecutivas se desorganizan. Esa discrepancia no es una contradicción: es uno de los hallazgos más informativos que puedes obtener en una evaluación ejecutiva.

    Según la Asociación Americana de Psicología (APA), los modelos actuales de funciones ejecutivas reconocen que la evaluación ecológica y la evaluación de rendimiento son ventanas complementarias sobre el mismo fenómeno clínico, no versiones intercambiables.

    [EXPERIENCIA: En las derivaciones que llegan a consulta, lo habitual es que venga el BRIEF o el TMT, casi nunca los dos. Y es precisamente esa combinación la que permite entender si las dificultades aparecen solo bajo demanda estructurada o también en la vida cotidiana, donde realmente importan.]

    El resultado práctico es que un protocolo de evaluación ejecutiva sólido combina al menos una prueba de rendimiento con una medida conductual-ecológica. Las tres herramientas de esta guía están diseñadas exactamente para complementarse.

    Trail Making Test (TMT): ficha técnica completa

    Historia y contexto

    El Trail Making Test fue desarrollado por Partington y Leiter en 1949, bajo el nombre Divided Attention Test. Ralph Reitan lo incorporó posteriormente a la Batería Neuropsicológica Halstead-Reitan, donde adquirió su forma y nomenclatura actuales. Hoy es una de las pruebas neuropsicológicas más citadas a nivel mundial, y su popularidad no es accidental: es breve (5 a 15 minutos para ambas partes), no requiere materiales sofisticados, y su sensibilidad a la disfunción frontal está respaldada por décadas de investigación.

    ¿Qué mide el TMT-A?

    La Parte A consiste en conectar, en orden ascendente, los números del 1 al 25 distribuidos aleatoriamente en una hoja. El sujeto debe hacerlo lo más rápido posible sin levantar el lápiz del papel.

    Lo que mide: velocidad de procesamiento, atención sostenida y rastreo visual. Es una medida relativamente «pura» de eficiencia cognitiva básica, sin implicar flexibilidad ejecutiva. La puntuación es el tiempo en segundos (a menor tiempo, mejor rendimiento). Los errores se corrigen de inmediato por el examinador, por lo que el tiempo final ya los integra.

    ¿Qué mide el TMT-B?

    La Parte B añade complejidad: hay que conectar números y letras alternando entre ambas secuencias (1-A-2-B-3-C…). Requiere mantener dos series mentales en paralelo, alternar entre ellas e inhibir la tendencia automática a seguir solo la secuencia numérica o solo la alfabética.

    Lo que mide: flexibilidad cognitiva, atención alternante, memoria de trabajo e inhibición de respuesta. Es la medida de funcionamiento ejecutivo frontal por excelencia dentro de este instrumento. Arán Filippetti y Gutierrez (2024) confirmaron que el TMT-B mostró mayor relación con otras funciones ejecutivas comparado con el TMT-A, validando su especificidad para el dominio ejecutivo.

    El índice B-A: la medida pura de flexibilidad cognitiva

    Si restas el tiempo del TMT-A al del TMT-B, obtienes el índice B-A. Este índice controla el efecto de la velocidad psicomotora general y es la medida más específica de flexibilidad cognitiva. Arán Filippetti y Gutierrez (2024) demostraron que solo B-A se relacionó principalmente con flexibilidad cognitiva, mientras que el índice B+A se asoció con la mayoría de funciones ejecutivas, comportándose más como una medida de funcionamiento cognitivo general.

    En la práctica clínica, reportar ambos índices enriquece la interpretación. Un paciente con TMT-B lento pero B-A dentro del rango tiene un problema de velocidad general, no de flexibilidad específica. La distinción tiene implicaciones directas para el plan de intervención.

    Propiedades psicométricas del TMT

    La fiabilidad test-retest del TMT es aceptable a buena, con una advertencia importante: hay efectos de práctica significativos. Un estudio argentino con 110 niños (Arán Filippetti & Gutierrez, 2024) reportó coeficientes ICC de 0.61–0.74 para el rango de 6–8 años y de 0.53–0.65 para 9–12 años, con mejora notable en la segunda evaluación. Al reevaluar con intervalos cortos, debes esperar una mejora que no necesariamente refleja cambio clínico real.

    En adultos con TDAH (n=416), Ausloos-Lozano et al. (2022) reportaron que las puntuaciones T del TMT-A y TMT-B muestran precisión de clasificación aceptable (AUC = 0.707–0.723), con sensibilidad del 29–36% y especificidad ≥89%. El TMT es, por tanto, un instrumento muy específico pero poco sensible: si el paciente falla, hay alta probabilidad de que exista disfunción real; pero puede pasar por alto casos genuinos.

    La escolaridad influye especialmente en el TMT-B. En datos ecuatorianos (Meneses-Meneses et al., 2023), los participantes con más de 12 años de educación completaron el TMT-B en promedio en 72.9 segundos, frente a 100.6 segundos para quienes tenían entre 1 y 7 años de escolaridad. Usar baremos sin ajuste educativo puede llevar a sobrediagnosticar déficits en personas con menor escolaridad.

    Cómo acceder al TMT

    A diferencia del BRIEF-2 o la NEPSY-II, el TMT es de dominio público. Las hojas de respuesta pueden reproducirse libremente. Basta buscar «Trail Making Test hojas de aplicación» en repositorios universitarios o bases de datos de psicología para encontrar materiales validados.

    Para baremos latinoamericanos, el estudio de Arán Filippetti y Gutierrez (2024) ofrece normas basadas en regresión para población argentina infantil, y el de Meneses-Meneses et al. (2023) aporta datos normativos ecuatorianos en adultos. Ambos son accesibles en abierto.

    BRIEF-2: ficha técnica completa

    ¿Qué es el BRIEF-2 y qué lo diferencia?

    El Behavior Rating Inventory of Executive Function, Second Edition (BRIEF-2) fue desarrollado por Gerard A. Gioia, Peter K. Isquith, Steven C. Guy y Lauren Kenworthy. La primera versión data del año 2000; el BRIEF-2 es la revisión de 2015, ampliamente adoptada en la práctica clínica internacional. En español, lo distribuye Hogrefe TEA Ediciones.

    La diferencia fundamental respecto al TMT o la NEPSY-II es su naturaleza: no es una prueba de rendimiento. Es un cuestionario de observación conductual completado por padres, maestros y/o el propio sujeto, que mide cómo se manifiestan (o fallan) las funciones ejecutivas en la vida cotidiana.

    Estructura: 9 escalas, 3 índices compuestos y 1 índice global

    El BRIEF-2 se organiza en una estructura jerárquica clara. Las 9 escalas clínicas:

    Escala Qué mide
    Inhibición Control de impulsos y conductas inapropiadas
    Supervisión de sí mismo Monitorización del propio comportamiento
    Flexibilidad Cambio entre temas, actividades o enfoques
    Control emocional Regulación emocional en situaciones cambiantes
    Iniciativa Capacidad de comenzar tareas sin ayuda externa
    Memoria de trabajo Mantener información activa mientras se completa una tarea
    Planificación y organización Gestión de tareas presentes y futuras
    Supervisión de la tarea Verificación del propio rendimiento durante y tras una actividad
    Organización de materiales Orden y organización del entorno de trabajo

    Los 3 índices compuestos:

    • Índice de Regulación Conductual (IRC): Inhibición + Supervisión de sí mismo. Mide la regulación y monitorización efectiva de conductas.
    • Índice de Regulación Emocional (IRE): Flexibilidad + Control emocional. Mide la capacidad de modular respuestas emocionales.
    • Índice de Regulación Cognitiva (IRCog): Iniciativa + Memoria de trabajo + Planificación + Supervisión de la tarea + Organización de materiales. Mide el control y la gestión de procesos cognitivos.

    1 Índice Global de la Función Ejecutiva (IGFE): resume las 9 escalas en una medida global de funcionamiento ejecutivo. Además, incluye 3 escalas de validez (Infrecuencia, Inconsistencia y Negatividad) para detectar respuestas poco fiables o sesgadas.

    Cómo interpretar las puntuaciones T

    Las puntuaciones se transforman a puntuaciones T (media = 50, desviación típica = 10). La dirección es contraintuitiva: a mayor puntuación T, mayor disfunción ejecutiva.

    Puntos de corte orientativos:

    • T < 60: dentro del rango normativo
    • T ≥ 60: potencialmente elevado (1 DE sobre la media)
    • T ≥ 65: clínicamente significativo
    • T ≥ 70: altamente significativo

    Los perfiles de escala dan información clínica cualitativa. Una puntuación IRC elevada con IRCog dentro del rango sugiere dificultades de impulsividad y autorregulación conductual sin compromiso de los procesos de planificación; la combinación inversa es más frecuente en los subtipos inatentos del TDAH.

    Propiedades psicométricas y tasas base clínicas

    Shum et al. (2021) analizaron la estructura factorial del BRIEF-2 en 339 niños con preocupaciones relacionadas con TDAH y encontraron que el modelo de tres factores con nueve escalas mostró mejor ajuste, con buena validez convergente respecto a las puntuaciones de síntomas de TDAH en la escala SNAP-IV. Sin embargo, las correlaciones entre el BRIEF-2 y las pruebas de rendimiento ejecutivo no fueron consistentes, confirmando una vez más que miden constructos distintos.

    Jacobson et al. (2020) examinaron el BRIEF-2 en 1.381 niños referidos clínicamente y encontraron que la sensibilidad fue consistentemente menor que la especificidad para distinguir niños con y sin síntomas de TDAH. Las escalas que mejor discriminaron fueron Inhibición, Memoria de Trabajo y Organización de Materiales.

    Los datos de tasas base de Aita et al. (2022) en 1.323 niños con TDAH, TEA o dificultades de lectura muestran la potencia clínica de estos puntos de corte:

    Grupo diagnóstico ≥1 elevación T≥60 ≥1 elevación T≥65 ≥1 elevación T≥70
    TDAH Combinado 90.5–98.1% 66.7–97.2% 52.4–89.4%
    TDAH Inatento 83.9–98.7% 77.5–94.9% 64.8–84.2%
    TEA 90.3–96.9% 77.3–92.7% 54.5–83.2%
    Trastorno aprendizaje (lectura) 60.0–78.4% 38.5–64.0% 26.9–44.1%

    Estos datos tienen una implicación concreta: en un niño con TDAH Combinado o TEA, encontrar al menos una escala T≥60 es casi la norma. La ausencia de elevaciones debería llevar a revisar la validez del protocolo de evaluación.

    El estudio longitudinal de Waschl et al. (2023) con 1.322 niños durante 3 años demostró que el BRIEF-2 tiene validez predictiva para habilidades académicas y socioemocionales, algo que no se ha demostrado con la misma consistencia para las pruebas de rendimiento. Eso le da al BRIEF-2 una ventaja real cuando lo que interesa es el funcionamiento futuro del paciente.

    [EXPERIENCIA: Las discrepancias entre el informe de padres y maestros son frecuentes y clínicamente valiosas. Un niño que muestra regulación conductual normal según la maestra pero muy elevada según los padres puede estar haciendo un esfuerzo compensatorio enorme en el colegio, un esfuerzo que se descompensa en casa. Explorar esa discrepancia siempre aporta información cualitativa que los números solos no capturan.]

    ¿Se puede descargar el BRIEF-2?

    El BRIEF-2 es un instrumento comercial con acceso restringido a profesionales. No existe ni debe existir una versión de descarga gratuita: su uso requiere formación especializada y un contexto clínico supervisado.

    Para adquirirlo: Hogrefe TEA Ediciones es el distribuidor oficial en España y Latinoamérica. En su web están disponibles extractos gratuitos del manual técnico y del manual de aplicación. Muchas universidades con programas de posgrado en psicología clínica o neuropsicología tienen acceso institucional. Versiones disponibles según respondiente:

    • BRIEF-2: para niños de 5 a 18 años (formularios para padres y maestros)
    • BRIEF-2 Autoinforme: para adolescentes de 11 a 18 años
    • BRIEF-P: versión preescolar (2–5 años), completada por padres y cuidadores
    • BRIEF-A: versión para adultos (18 años en adelante)

    Batería NEPSY-II: ficha técnica completa

    ¿Qué es la NEPSY-II?

    La Neuropsychological Assessment, Second Edition (NEPSY-II) es una batería desarrollada por Marit Korkman, Ursula Kirk y Sally Kemp para evaluar el funcionamiento cognitivo de niños y adolescentes de 3 a 16 años. Es la herramienta de evaluación neuropsicológica infantil más completa disponible en la práctica clínica actual.

    A diferencia del TMT (una prueba única) o del BRIEF-2 (un cuestionario conductual), la NEPSY-II es una batería flexible de 36 subpruebas organizadas en 6 dominios funcionales. El clínico selecciona las subpruebas relevantes para la pregunta diagnóstica de cada caso, lo que la hace adaptable tanto a evaluaciones de cribado como a perfiles neuropsicológicos completos.

    Los 6 dominios y las subpruebas de funciones ejecutivas

    Los 6 dominios de la NEPSY-II:

    1. Atención y Función Ejecutiva: el dominio central de esta guía
    2. Lenguaje: comprensión y producción verbal
    3. Memoria y Aprendizaje: retención y recuperación de información
    4. Percepción Social: reconocimiento de emociones e interacción interpersonal
    5. Procesamiento Visoespacial: percepción visual y orientación en el espacio
    6. Sensoriomotor: coordinación motora fina y gruesa

    Subpruebas específicas de Atención y Función Ejecutiva:

    Subprueba Qué mide
    Animal Sorting Categorización flexible, formación de conceptos abstractos
    Auditory Attention / Response Set Atención auditiva sostenida y selectiva; adaptación a reglas cambiantes
    Clocks Planificación visoespacial y comprensión de conceptos temporales
    Design Fluency Fluencia figural, iniciativa y organización
    Inhibition Inhibición de respuesta automática (naming vs. inhibición)
    Statue Inhibición motora y atención sostenida (3–6 años)

    La subprueba de Inhibition merece atención especial. Compara la velocidad de nombramiento (una tarea automatizada) con el control inhibitorio real (nombrar el opuesto o una alternativa). Esa comparación permite separar el componente de velocidad del componente ejecutivo puro, un matiz diagnóstico que pocas pruebas capturan con esta precisión.

    Cómo administrar e interpretar la NEPSY-II

    La NEPSY-II puede administrarse de forma general (visión panorámica), diagnóstica (confirmación de diagnósticos específicos), selectiva (adaptada a preguntas clínicas concretas) o completa (todas las subpruebas). El tiempo varía entre 45 minutos y 3 horas según la modalidad y la edad del niño.

    Las puntuaciones se expresan principalmente en puntuaciones escaladas (media = 10, SD = 3) y percentiles, con análisis cualitativos de proceso. La NEPSY-II no solo entrega un puntaje; permite analizar el tipo de error: ¿el niño pierde el set de reglas? ¿comete errores de comisión o de omisión? ¿mejora con retroalimentación? Cada patrón tiene implicaciones clínicas distintas para la intervención.

    La batería es especialmente útil para:

    • Perfiles neuropsicológicos completos en TDAH, TEA, dislexia y dificultades del aprendizaje
    • Evaluación del impacto de prematuridad, epilepsia u otras condiciones neurológicas
    • Diferenciación de subtipos cognitivos dentro de un mismo diagnóstico
    • Planificación de intervenciones educativas individualizadas

    Cómo acceder a la NEPSY-II

    La NEPSY-II es un instrumento comercial de Pearson Clinical Assessment, distribuido en España y Latinoamérica por Pearson Clinical España. Requiere credenciales profesionales para su adquisición. La batería completa incluye manual de administración y puntuación, cuadernillos de estímulos, hojas de respuesta y materiales manipulativos.

    ¿Cuándo usar el TMT, el BRIEF-2 o la NEPSY-II?

    No hay una respuesta única: depende de la pregunta clínica. Esta tabla sintetiza los criterios de decisión:

    Criterio TMT BRIEF-2 NEPSY-II
    Edad 8 años – adultos mayores 5–18 años (BRIEF-P: 2–5 / BRIEF-A: 18+) 3–16 años
    Tiempo 5–15 minutos 10–15 min por formulario 45 min – 3 horas
    Tipo de medida Rendimiento Conductual-ecológica Rendimiento (batería)
    Quién lo completa El paciente Padres / maestros / adolescente El paciente
    Acceso Dominio público Comercial (Hogrefe TEA) Comercial (Pearson)
    Ideal para Screening rápido FE en adultos Evaluar FE en vida diaria; TDAH, TEA, TBI Evaluación pediátrica neuropsicológica completa

    Usa el TMT cuando necesitas una medida rápida de flexibilidad cognitiva en adultos, quieres añadir una prueba de rendimiento a un protocolo más amplio, o haces seguimiento longitudinal del cambio cognitivo (con cuidado por los efectos de práctica).

    Usa el BRIEF-2 cuando la pregunta clínica es cómo funcionan las funciones ejecutivas en la vida diaria del paciente, no en el consultorio. Es el instrumento de elección en TDAH, TEA, TBI y siempre que haya discrepancia entre el rendimiento en pruebas y los reportes del entorno.

    Usa la NEPSY-II cuando evalúas un niño de 3 a 16 años y necesitas un perfil neuropsicológico que vaya más allá de las funciones ejecutivas. También cuando la pregunta clínica requiere diferenciación fina: ¿el déficit de inhibición es motora, verbal o generalizada?

    Qué nos dice la discrepancia entre BRIEF-2 y las pruebas de rendimiento

    Cuando encuentras discrepancia entre el BRIEF-2 y el TMT, no descartes ninguno. Plantéate estas preguntas:

    • ¿El ambiente de evaluación es suficientemente estructurado como para que el paciente compense?
    • ¿Las dificultades ejecutivas aparecen principalmente bajo demanda ambiental variable (casa, recreo, trabajo) o también en condiciones controladas?
    • ¿El BRIEF-2 elevado con TMT normal sugiere competencia cognitiva intacta pero falla en la implementación real?

    Vriezen y Pigott (2002) mostraron que el BRIEF y las pruebas de rendimiento como el TMT-B miden constructos relacionados pero distintos. La falta de correlación entre ambos es, en sí misma, un dato diagnóstico: habla de la distancia entre lo que el sistema ejecutivo puede hacer bajo condiciones ideales versus lo que hace en el caos organizado de la vida cotidiana.

    Y eso, en la práctica clínica, es muchas veces la información más útil de toda la evaluación.

    El estudio longitudinal de Waschl et al. (2023) con seguimiento de 3 años mostró que el BRIEF-2 predice habilidades académicas y socioemocionales futuras, algo que las pruebas de rendimiento no han demostrado con la misma consistencia. Eso le da al BRIEF-2 una ventaja real cuando lo que interesa es el funcionamiento futuro del paciente.

    [EXPERIENCIA: Una de las situaciones más comunes en evaluaciones de niños con TDAH es encontrar un TMT-B en rango normal y un BRIEF-2 con el Índice de Regulación Cognitiva muy elevado. Los padres suelen preguntar cómo puede ser que el niño «salga bien» en las pruebas y aun así no pueda organizar su mochila ni sus tareas. La respuesta está exactamente en esa discrepancia: el sistema ejecutivo funciona cuando hay estructura externa. La vida real no ofrece esa estructura.]

    Según la OMS (CIE-11), los trastornos de las funciones ejecutivas representan un componente transversal en múltiples condiciones del neurodesarrollo, lo que refuerza la necesidad de evaluaciones multimétodo que combinen pruebas de rendimiento con medidas ecológicas.

    Cuándo derivar a evaluación neuropsicológica profesional

    Las pruebas de esta guía son instrumentos clínicos que requieren formación especializada para administrarlos e interpretarlos. No son cuestionarios de autoayuda ni pueden sustituir a una evaluación profesional completa.

    Considera derivar cuando observes alguno de estos indicadores:

    • Dificultades de organización y planificación que afectan el rendimiento académico o laboral sin explicación aparente
    • Impulsividad persistente que no responde a estrategias psicoeducativas
    • Rigidez cognitiva que dificulta cambios de rutina o adaptación a situaciones nuevas
    • Sospecha de TDAH, TEA o dificultades del aprendizaje en niños o adolescentes
    • Cambios cognitivos después de traumatismo craneal, accidente cerebrovascular u otra condición neurológica
    • Discrepancia entre el potencial intelectual y el rendimiento real que los docentes no pueden explicar

    Una evaluación neuropsicológica completa no solo identifica déficits: genera un perfil funcional que orienta la intervención, las adaptaciones educativas y el seguimiento a largo plazo.

    Preguntas frecuentes sobre pruebas neuropsicológicas de funciones ejecutivas

    ¿Qué evalúa el test TMT?

    El Trail Making Test evalúa, en su Parte A, atención sostenida y velocidad de procesamiento; en su Parte B, flexibilidad cognitiva y atención alternante. El índice B-A es la medida más específica de flexibilidad cognitiva, ya que controla el efecto de la velocidad motora general. Es de dominio público y puede administrarse a partir de los 8 años.

    ¿Qué evalúa el test NEPSY?

    La batería NEPSY-II evalúa el funcionamiento neuropsicológico infantil en seis dominios: atención y función ejecutiva, lenguaje, memoria y aprendizaje, percepción social, procesamiento visoespacial y sensoriomotor. En el dominio ejecutivo, sus subpruebas clave son Inhibition, Response Set, Animal Sorting, Statue y Design Fluency, para niños de 3 a 16 años.

    ¿Se puede descargar el BRIEF de funciones ejecutivas?

    No. El BRIEF-2 es un instrumento comercial con acceso restringido a profesionales. No existe versión de descarga gratuita y hacerlo sería contrario a las normas éticas de uso de tests psicológicos. Para estudio, Hogrefe TEA Ediciones ofrece extractos gratuitos del manual técnico en su web. Para uso clínico, debe adquirirse a través del distribuidor oficial.

    ¿Cuál es la diferencia entre el BRIEF-2 y el TMT?

    El TMT mide el rendimiento ejecutivo bajo condiciones controladas de consultorio. El BRIEF-2 mide cómo se manifiestan las funciones ejecutivas en la vida diaria mediante informes de padres, maestros y el propio sujeto. La evidencia muestra que ambos miden constructos relacionados pero distintos, y la discrepancia entre ellos tiene valor diagnóstico propio.

    ¿A qué edad se puede aplicar el NEPSY-II?

    El NEPSY-II está diseñado para niños y adolescentes de 3 a 16 años. Las subpruebas disponibles varían según la edad: algunas son exclusivas para los más pequeños (como Statue, para 3–6 años), mientras que otras solo aplican a partir de los 5 o 7 años.

    ¿Cuándo es más útil el BRIEF-2 que el TMT?

    El BRIEF-2 es superior al TMT cuando la pregunta clínica es el funcionamiento ejecutivo en la vida cotidiana. Es el instrumento de elección cuando hay discrepancia entre el rendimiento en pruebas y los reportes del entorno, y en condiciones como TDAH, TEA o traumatismo craneal donde el impacto funcional real es la variable más relevante.

    La evaluación ejecutiva bien hecha transforma el plan de intervención

    Las funciones ejecutivas son uno de los constructos más relevantes de la neuropsicología clínica contemporánea, y de los más frecuentemente mal evaluados. No por falta de herramientas, sino por elegir solo una.

    El TMT te dice cómo rinde el sistema bajo condiciones controladas. El BRIEF-2 te dice cómo funciona en el mundo real. La NEPSY-II te da un perfil completo del desarrollo neuropsicológico de un niño. Usadas con criterio clínico, estas tres herramientas ofrecen una imagen del funcionamiento ejecutivo que ninguna por sí sola puede proporcionar.

    Si necesitas apoyo profesional para interpretar los resultados de una evaluación neuropsicológica, o si sospechas que alguien cercano podría beneficiarse de una evaluación de funciones ejecutivas, Terapia Online Chile ofrece evaluaciones psicológicas completas en modalidad online. Puedes agendar una primera consulta sin compromiso en https://www.terapiaonlinechile.cl.

    Foto de Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Quién soy completo →

    Referencias

    Aita, S. L., Holding, E. Z., Greene, J., et al. (2022). Multivariate base rates of score elevations on the BRIEF2 in children with ADHD, autism spectrum disorder, or specific learning disorder with impairment in reading. Child Neuropsychology, 28(7), 979-996. https://doi.org/10.1080/09297049.2022.2060201

    Arán Filippetti, V., & Gutierrez, M. (2024). Interpreting the direct- and derived-Trail Making Test scores in Argentinian children: Regression-based norms, convergent validity, test-retest reliability, and practice effects. The Clinical Neuropsychologist.

    Ausloos-Lozano, J. E., Bing-Canar, H., Khan, H., et al. (2022). Assessing performance validity during attention-deficit/hyperactivity disorder evaluations: Cross-validation of non-memory embedded validity indicators. Developmental Neuropsychology, 47, 247-257.

    Gioia, G. A., Isquith, P. K., Guy, S. C., & Kenworthy, L. (2015). BRIEF-2: Behavior Rating Inventory of Executive Function, Second Edition. Psychological Assessment Resources.

    Jacobson, L. A., Pritchard, A. E., Koriakin, T. A., Jones, K. E., & Mahone, E. M. (2020). Initial examination of the BRIEF2 in clinically referred children with and without ADHD symptoms. Journal of Attention Disorders. https://doi.org/10.1177/1087054716663632

    Korkman, M., Kirk, U., & Kemp, S. (2007). NEPSY-II: A developmental neuropsychological assessment (2nd ed.). Psychological Corporation.

    Meneses-Meneses, A. Y., Flores-Paredes, E. G., & Poenitz, A. V. (2023). Trail Making Test TMT: Primera aproximación a las propiedades psicométricas en población ecuatoriana adulta. Revista Ecuatoriana de Neurología, 32(2). http://scielo.senescyt.gob.ec/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2631-25812023000200049

    Partington, J. E., & Leiter, R. G. (1949). Partington’s Pathway Test. The Psychological Service Center Bulletin, 1, 11-20.

    Shum, K. K., Zheng, Q., Chak, G. S., et al. (2021). Dimensional structure of the BRIEF2 and its relations with ADHD symptoms and task performance on executive functions in Chinese children. Child Neuropsychology.

    Vriezen, E. R., & Pigott, S. E. (2002). The relationship between parental report on the BRIEF and performance-based measures of executive function in children with moderate to severe traumatic brain injury. Child Neuropsychology.

    Waschl, N., Khng, K. H., Bull, R., Ng, E. L., Sun, H., & Chan, W. T. (2023). Screening for executive function difficulties: An evaluation of the Behavior Rating Inventory of Executive Function-2nd Edition Screener, Teacher Report (BRIEF2-TS). Psychological Assessment, 35(4), 366-377. https://doi.org/10.1037/pas0001188

    Woods, D. L., Wyma, J. M., Herron, T. J., & Yund, E. W. (2015). The effects of aging, malingering, and traumatic brain injury on computerized Trail-Making Test performance. PLoS One.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Fundamentos de la Velocidad de Procesamiento Cognitivo

    Fundamentos de la Velocidad de Procesamiento Cognitivo

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Hay personas que leen una página en el tiempo que otras leen un párrafo. Personas que necesitan un par de segundos extra antes de responder en una conversación, que tardan más en tomar decisiones sencillas o que, al final de un día cargado de información, sienten que el cerebro ya no da más.

    No es falta de inteligencia. No es descuido.

    Lo que está en juego, muchas veces, es la velocidad de procesamiento cognitivo: una función del sistema nervioso que determina con qué rapidez tu cerebro recibe información, la interpreta y genera una respuesta. Y aunque se habla poco de ella comparada con la memoria o la atención, sin una velocidad adecuada el resto de funciones cognitivas trabaja con un lastre invisible.

    Aquí vas a entender qué es, de qué depende neurobiológicamente, cómo se evalúa en una consulta especializada y qué estrategias tienen respaldo científico para mejorarla.


    TL;DR: La velocidad de procesamiento cognitivo es la rapidez con que el cerebro ejecuta operaciones mentales rutinarias. Depende de la mielinización neuronal y la integridad de la sustancia blanca. Una velocidad baja no indica menor inteligencia, pero sobrecarga la memoria de trabajo. El ejercicio de resistencia, el entrenamiento cognitivo y las intervenciones multidominio tienen la mejor evidencia para mejorarla.


    ¿Qué es la velocidad de procesamiento cognitivo?

    La velocidad de procesamiento cognitivo es la tasa a la que el cerebro ejecuta operaciones mentales simples y rutinarias: desde registrar un estímulo visual hasta generar una respuesta motora o verbal. No es cuánto sabes ni cuán bien razonas, sino con qué eficiencia se mueve esa maquinaria de base.

    Dentro del modelo Cattell-Horn-Carroll (CHC), el marco teórico más respaldado hoy para clasificar las capacidades cognitivas humanas, la velocidad de procesamiento corresponde al factor Gs. Se define como la rapidez para completar tareas cognitivas de baja complejidad cuando están cronometradas. Es uno de los ocho factores del modelo, junto a la inteligencia fluida (Gf), la inteligencia cristalizada (Gc), la memoria de trabajo (Gwm) y otros.

    Muriel Lezak, cuya obra Neuropsychological Assessment (2012) sigue siendo referencia central en la disciplina, la denomina Activity Rate (tasa de actividad) y la sitúa dentro de las “variables de actividad mental”: funciones que no tienen un producto conductual único, sino que condicionan la eficiencia de todos los demás procesos (Lezak et al., 2012). Si la velocidad falla, la productividad cognitiva global se resiente aunque la memoria, el lenguaje o el razonamiento estén intactos.

    Hay un mecanismo concreto que lo explica: cuando el procesamiento es lento, la información empieza a “desvanecerse” de la memoria de trabajo antes de que el sistema pueda terminar de procesarla. No es que la memoria sea mala; es que llega tarde.

    El motor invisible: bases neurales

    La velocidad de procesamiento no es una metáfora. Tiene una base estructural precisa.

    Mielinización y sustancia blanca. Los axones cubiertos de mielina transmiten impulsos eléctricos mucho más rápido que los no mielinizados. La sustancia blanca del cerebro, compuesta principalmente por estos axones mielinizados, actúa como la autopista del sistema nervioso. Cuando esa autopista pierde integridad, la señal llega más lento (Lezak et al., 2012). La relación entre velocidad de procesamiento y mielinización es directa y bien documentada: por eso la velocidad de procesamiento alcanza su pico en la adultez joven y declina antes que otras funciones con el envejecimiento.

    Cuerpo calloso e integración hemisférica. Mantener velocidades normales requiere que ambos hemisferios “hablen” con fluidez a través del cuerpo calloso. Lesiones en esta estructura se asocian de forma consistente con tiempos de reacción más largos (Lezak et al., 2012).

    Estructuras subcorticales. El daño axonal difuso, las lesiones en los ganglios basales o en el cerebelo también producen enlentecimiento cognitivo. Son las mismas estructuras que se ven afectadas en lesiones cerebrales traumáticas, esclerosis múltiple y enfermedades neurodegenerativas.

    Vía ventral (occipitotemporal). El aprendizaje visual-verbal rápido, clave en tareas como la Clave de Números del WAIS-IV, está mediado por la vía que conecta los centros visuales del lóbulo occipital con los centros verbales del temporal. Una alteración aquí dificulta específicamente las tareas de velocidad que implican asociar símbolos con significado.

    [EXPERIENCIA: Cuando un paciente describe que “tarda más en leer” o “necesita que le repitan las cosas”, la primera hipótesis que manejo no es la memoria, sino la velocidad de procesamiento. A veces el sistema nervioso recibe bien la información, pero la digiere más despacio.]

    ¿Cómo se evalúa la velocidad de procesamiento cognitivo?

    La evaluación clínica no es subjetiva. Hay instrumentos validados con normas por edad y nivel educativo que la cuantifican con precisión.

    Índice de Velocidad de Procesamiento (IVP) del WAIS-IV. El WAIS-IV (Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos, cuarta edición) incluye el IVP como uno de sus cuatro índices principales, junto al Índice de Comprensión Verbal (ICV), el Índice de Razonamiento Perceptivo (IRP) y el Índice de Memoria de Trabajo (IMT). El IVP se compone de dos subtests núcleo (Lezak et al., 2012; Wechsler, 2008):

    • Claves (Coding): el evaluado copia símbolos emparejados con dígitos del 1 al 9 siguiendo una clave de referencia, en 120 segundos. Involucra velocidad grafomotora, atención visual y memoria visual a corto plazo.
    • Búsqueda de Símbolos (Symbol Search): el evaluado revisa filas de símbolos e indica si alguno de los dos símbolos objetivo está presente en el grupo de búsqueda. Mide discriminación visual rápida y escáner visual.

    Un IVP bajo con ICV alto (mucho vocabulario y razonamiento verbal, pero lentitud en tareas cronometradas) es uno de los patrones clínicos más relevantes. Aparece con frecuencia en personas con altas capacidades intelectuales, TDAH y ciertas condiciones neurológicas.

    Symbol Digit Modalities Test (SDMT). Probablemente el instrumento más usado en investigación clínica de velocidad de procesamiento. El evaluado sustituye símbolos por dígitos durante 90 segundos. En esclerosis múltiple, el SDMT es el test de referencia para monitorear el estado cognitivo: el deterioro clínicamente significativo se define como un rendimiento superior a 1,5 desviaciones estándar por debajo de la norma ajustada por edad y educación, según una revisión de 2020 en The Lancet Neurology que sintetiza el estado actual de la evaluación cognitiva en EM (Benedict et al., 2020).

    Trail Making Test, parte A (TMT-A). El evaluado conecta números del 1 al 25 dispersos en una hoja lo más rápido posible. Mide velocidad de procesamiento, rastreo visual y secuenciación numérica simple. La parte B añade alternancia (números y letras) e implica más funciones ejecutivas.

    Velocidad lenta no es lo mismo que poca inteligencia

    Este punto merece su propio espacio.

    La velocidad de procesamiento (Gs) y la inteligencia fluida (Gf, capacidad de razonamiento nuevo) son factores distintos dentro del modelo CHC. Puedes tener un razonamiento abstracto excelente y una velocidad de procesamiento baja al mismo tiempo. Ocurre con más frecuencia de lo que se piensa.

    En la práctica clínica, este patrón aparece a menudo en personas con altas capacidades intelectuales. El ICV puede estar en percentil 95 mientras el IVP se sitúa en percentil 30. La persona razona muy bien, pero “ejecuta” despacio. El sistema puede generar respuestas brillantes, pero las produce a un ritmo que en ciertos contextos (exámenes cronometrados, conversaciones rápidas, entornos de alta demanda) se convierte en un obstáculo real.

    Lo que sí implica una velocidad de procesamiento baja es mayor esfuerzo cognitivo por tarea: más fatiga, más errores bajo presión de tiempo y más dificultad para hacer varias cosas a la vez. No es menor capacidad; es un motor que trabaja con más calor para lograr el mismo rendimiento.

    Condiciones que cursan con velocidad de procesamiento reducida

    Distintas condiciones producen enlentecimiento, aunque por mecanismos diferentes:

    Esclerosis múltiple (EM). Es la condición en que la velocidad de procesamiento está más documentada como déficit predominante. Un artículo de revisión en The Lancet Neurology reporta que afecta al 27-51% de los pacientes con EM según el instrumento empleado, y es el primer dominio cognitivo en verse alterado. El deterioro cognitivo global en EM varía del 20-25% en el síndrome clínico aislado hasta el 50-75% en la forma secundaria progresiva (Benedict et al., 2020).

    Depresión mayor. La depresión enlentece el procesamiento, pero con un patrón específico: los individuos con depresión sin enfermedad neurológica muestran lentitud principalmente en las tareas de mayor demanda cognitiva. Cuando la depresión coexiste con EM, el enlentecimiento se extiende también a tareas de menor demanda, lo que sugiere un efecto aditivo (Lubrini et al., 2017).

    TDAH. El patrón ICV alto con IVP bajo en el WAIS-IV es frecuente en adultos con TDAH. No confirma el diagnóstico por sí solo, pero es uno de los perfiles neuropsicológicos más consistentes. Explica esa sensación de “puedo pensar bien, pero no puedo seguir el ritmo”.

    Deterioro cognitivo leve (DCL) y demencia. El enlentecimiento es a menudo una señal precoz. Una caída notable en la velocidad de procesamiento, especialmente cuando se acompaña de cambios en la memoria de trabajo, puede ser un indicador temprano de transición hacia deterioro cognitivo clínicamente significativo.

    Lesión cerebral traumática (TCE), hipotiroidismo, trastornos del sueño. El daño axonal difuso del TCE afecta directamente los tractos de sustancia blanca. El hipotiroidismo altera la velocidad de conducción neural. La privación crónica de sueño reduce la velocidad de procesamiento de forma medible y reversible.

    ¿Cambia con la edad?

    Sí, y de forma predecible.

    La velocidad de procesamiento es uno de los dominios cognitivos que más precoz y consistentemente declina con el envejecimiento normal. Los estudios longitudinales muestran cambios medibles desde los 30 años, con una aceleración progresiva a partir de los 60-65. La inteligencia cristalizada (vocabulario, conocimiento acumulado) se mantiene o incluso mejora con la edad; la velocidad de procesamiento no.

    Esto no es deterioro cognitivo. El envejecimiento normal reduce gradualmente la velocidad, pero conserva la capacidad de razonamiento, el lenguaje y la memoria episódica en niveles funcionales. El problema aparece cuando el declive es rápido, desproporcionado para la edad, o acompaña cambios en otras áreas.

    Un referente clínico: en esclerosis múltiple, una caída de 4 puntos o más en el SDMT en un período de 6 meses es señal de actividad de la enfermedad (Benedict et al., 2020). El envejecimiento normal produce un descenso mucho más gradual.

    ¿Se puede mejorar? Lo que dice la evidencia

    La respuesta corta: sí. Con matices.

    Ejercicio de resistencia (fuerza). Una revisión sistemática y metaanálisis de redes de 73 estudios con 5.606 participantes encontró que el ejercicio de resistencia tiene la mayor probabilidad de ser la intervención más efectiva para frenar el declive de la cognición global, con una diferencia de medias estandarizada de 1.05 (Jamil et al., 2025). Para hacerlo concreto: es el equivalente a pasar del percentil 50 al 85 en rendimiento cognitivo. Entre las personas con deterioro cognitivo leve, solo el ejercicio de resistencia mostró efectos significativos sobre la memoria.

    Intervenciones multidominio. El ensayo FINGER, un programa de 2 años que combinó dieta, ejercicio, entrenamiento cognitivo y manejo de riesgo vascular, produjo una reducción medible del declive cognitivo con mejoras específicas en velocidad de procesamiento, funciones ejecutivas y memoria en adultos en riesgo (Jamil et al., 2025). No son mejoras espectaculares; son incrementos modestos y consistentes que acumulan impacto real a largo plazo.

    Entrenamiento cognitivo simultáneo. Un metaanálisis de redes de 4.052 adultos encontró que el entrenamiento simultáneo (hacer tareas físicas y cognitivas al mismo tiempo, como caminar mientras se resuelven problemas) supera al entrenamiento secuencial en efectos sobre la cognición global (Jamil et al., 2025). En esclerosis múltiple, el entrenamiento cognitivo mejora de manera específica la velocidad de procesamiento y la memoria (Benedict et al., 2020).

    Pérdida de peso voluntaria. En personas con sobrepeso u obesidad, un metaanálisis de 20 estudios encontró mejoras significativas en atención y memoria tras la pérdida de peso (Jamil et al., 2025). La velocidad de procesamiento se beneficia de forma indirecta al reducirse la inflamación sistémica y mejorar la calidad del sueño.

    Lo que la evidencia no respalda son las apps de “brain training” genéricas sin estructura clínica. La mayoría mejoran la tarea entrenada sin transferencia a la velocidad de procesamiento general.

    [EXPERIENCIA: Lo que veo en consulta es que combinar movimiento físico regular con actividades cotidianas cronometradas (juegos de cartas, lectura con tiempo, tareas que exigen respuesta rápida) produce cambios más notorios en la vida diaria que el entrenamiento cognitivo aislado en pantalla.]

    ¿Cuándo consultar a un profesional?

    La velocidad de procesamiento baja rara vez se presenta sola. Las señales que justifican una evaluación neuropsicológica incluyen:

    • Dificultades que interfieren con actividades instrumentales (trabajo, estudios, manejo del hogar), no solo episodios de cansancio puntual
    • Declive percibido como progresivo por la persona o su entorno
    • Coexistencia con cambios en memoria, atención o lenguaje
    • Síntomas neurológicos acompañantes
    • Condiciones conocidas que afectan la cognición (hipotiroidismo sin controlar, TCE previo, depresión mayor)

    Una evaluación neuropsicológica puede cuantificar la velocidad de procesamiento con instrumentos estandarizados, identificar el patrón (¿es general o específico por modalidad?), compararlo con las normas para la edad y el nivel educativo, y distinguir una velocidad constitucionalmente lenta de un deterioro adquirido.

    Lo que no conviene: sacar conclusiones de tests de internet sin normas validadas. Un tiempo de reacción en una app de móvil no equivale a una evaluación clínica.

    Preguntas frecuentes sobre la velocidad de procesamiento cognitivo

    ¿Una velocidad de procesamiento lenta significa que soy menos inteligente?

    No. La velocidad de procesamiento (factor Gs del modelo CHC) y la inteligencia fluida (Gf) son dominios cognitivos distintos y separables. Se puede tener razonamiento abstracto en percentil alto y velocidad de procesamiento por debajo de la media. Lo que implica una velocidad baja es mayor esfuerzo cognitivo por tarea, no menor capacidad intelectual.

    ¿Cómo sé si tengo la velocidad de procesamiento baja?

    Las señales cotidianas incluyen: necesitar más tiempo para responder en conversaciones, releer párrafos varias veces, tardar más que otros en tareas rutinarias como leer o escribir, y fatiga mental rápida al manejar mucha información. La confirmación requiere evaluación neuropsicológica con instrumentos estandarizados (WAIS-IV, SDMT, TMT-A).

    ¿Se puede mejorar la velocidad de procesamiento con entrenamiento?

    Sí. Un metaanálisis de redes de 73 estudios encontró que el ejercicio de resistencia tiene el mayor efecto sobre la cognición global (SMD 1.05; Jamil et al., 2025), equivalente a pasar del percentil 50 al 85. Las intervenciones multidominio (dieta, ejercicio, entrenamiento cognitivo y control de riesgo vascular) también mejoran la velocidad de procesamiento de forma específica.

    ¿La velocidad de procesamiento baja tiene relación con el TDAH?

    Sí. El patrón de Índice de Comprensión Verbal alto con Índice de Velocidad de Procesamiento bajo en el WAIS-IV es frecuente en adultos con TDAH. No confirma el diagnóstico por sí solo, pero es uno de los perfiles neuropsicológicos más consistentes en esta población.

    ¿La velocidad de procesamiento disminuye con la edad?

    Sí, es uno de los dominios cognitivos que más declinan con el envejecimiento normal. Los cambios son medibles desde los 30 años y se aceleran a partir de los 60-65. La diferencia con el deterioro patológico está en la velocidad del declive y en si afecta otras funciones cognitivas simultáneamente.

    ¿En qué enfermedades es importante evaluar la velocidad de procesamiento?

    En esclerosis múltiple es el dominio cognitivo más frecuentemente afectado (27-51% de los pacientes; Benedict et al., 2020). También es relevante en TDAH, depresión mayor, deterioro cognitivo leve, lesión cerebral traumática, hipotiroidismo e insuficiencia vascular cerebral.

    Tu ritmo cognitivo es una variable, no una sentencia

    Entender que el cerebro puede procesar a su propio ritmo y que ese ritmo tiene bases neurobiológicas concretas y modificables es el primer paso para dejar de interpretar la lentitud como un defecto de carácter y empezar a tratarla como lo que es: una función evaluable y mejorable.

    Si las dificultades que describes te generan un impacto real en tu vida cotidiana, una evaluación neuropsicológica puede darte un mapa preciso de tu punto de partida y orientarte hacia las estrategias más efectivas para tu perfil.

    ¿Te animas a dar ese primer paso? Escríbeme para una primera consulta y lo exploramos juntos.


    Foto de Nicolás Alcayaga

    Nicolás Alcayaga | Psicólogo Clínico

    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) • Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Quién soy completo

    Referencias

    • Benedict, R. H. B., Amato, M. P., DeLuca, J., & Geurts, J. J. G. (2020). Cognitive impairment in multiple sclerosis: Clinical management, MRI, and therapeutic avenues. Lancet Neurology, 19(10), 860-871. https://doi.org/10.1016/S1474-4422(20)30277-5
    • Jamil, Y., Krishnaswami, A., Orkaby, A. R., et al. (2025). The impact of cognitive impairment on cardiovascular disease. Journal of the American College of Cardiology, 86(1), 67-88. https://doi.org/10.1016/j.jacc.2025.04.014
    • Lezak, M. D., Howieson, D. B., Bigler, E. D., & Tranel, D. (2012). Neuropsychological Assessment (5a ed.). Oxford University Press.
    • Lubrini, G., Ríos Lago, M., Periáñez, J. A., et al. (2017). The contribution of depressive symptoms to slowness of information processing in relapsing remitting multiple sclerosis. Multiple Sclerosis, 23(9), 1253-1261. https://doi.org/10.1177/1352458516672015
    • Sumowski, J. F., Benedict, R., Enzinger, C., et al. (2018). Cognition in multiple sclerosis: State of the field and priorities for the future. Neurology, 90(6), 278-288.
    • Wechsler, D. (2008). Wechsler Adult Intelligence Scale – Fourth Edition (WAIS-IV). Pearson.
    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.