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  • TEPROSIF-R: qué evalúa el test de procesos de simplificación fonológica y cómo se lee el resultado

    TEPROSIF-R: qué evalúa el test de procesos de simplificación fonológica y cómo se lee el resultado

    El TEPROSIF-R es una prueba chilena que revisa cómo un niño o una niña de 3 a 6 años pronuncia 37 palabras y cuenta qué “atajos” fonológicos usa para decirlas. Si llegaste aquí con un informe de fonoaudiología en la mano, o con una palabra que no habías visto nunca (procesos de simplificación fonológica, nivel de riesgo, deficitario), esta guía explica qué mide el test, a qué edad se aplica, cómo se interpreta el resultado y qué dice el Decreto 170 sobre él.

    Aquí no vas a encontrar las láminas, las palabras del test ni las tablas con los cortes por edad. Son parte de un instrumento clínico con manual propio y se aplica en persona. Lo que sí está en esta página es lo que casi nadie explica en lenguaje claro: qué significa cada nivel, qué no puede decir el test por sí solo y qué preguntarle a quien lo aplicó.

    En pocas palabras

    El TEPROSIF-R es una prueba chilena para niños de 3 a 6 años que registra qué procesos de simplificación fonológica usan al decir 37 palabras. No entrega un puntaje de inteligencia ni una nota: cuenta los procesos, los compara con lo esperable para la edad y clasifica el resultado en normal, riesgo o deficitario.

    ¿Qué es el TEPROSIF-R, qué evalúa y quién lo creó?

    TEPROSIF-R significa Test para evaluar Procesos de Simplificación Fonológica, versión Revisada. Lo crearon en Chile María Mercedes Pavez, Mariangela Maggiolo y Carmen Julia Coloma, y la versión revisada se publicó en 2008 como actualización del TEPROSIF original, de 2000. Una reseña publicada en Onomázein describe el paquete completo: un manual de aplicación de 83 páginas, un set de láminas y dos formatos, uno para registrar las respuestas y otro para analizarlas (Álvarez Andrade, 2009).

    La reseña destaca dos cosas. La primera es el objetivo: identificar con qué procesos los niños de 3 a 6 años simplifican la producción de sus palabras, y además entregar normas para valorar si lo que hace cada niño corresponde a lo esperable para su edad. La segunda es que, al momento de la reseña, era el único instrumento de este tipo disponible en Chile. Las autoras respaldan la validez de la revisión con una muestra de 620 niños de distintos niveles socioeconómicos y de distintas regiones del país (Álvarez Andrade, 2009).

    TEPROSIF-R: para qué sirve

    El TEPROSIF-R sirve para describir cómo habla un niño. Cuánto sabe o cuánto entiende queda para otras pruebas. Parte de una idea de la fonología natural: los niños pequeños no reproducen la palabra adulta tal cual, la simplifican con reglas bastante sistemáticas. Decir “pato” por “plato” es una de ellas. Con el tiempo esas reglas se van abandonando, y la pregunta clínica es si un niño en particular las abandona al ritmo esperable para su edad.

    Los tres grupos de procesos que registra el test

    Según la descripción de la adaptación peruana del test, que repite la clasificación de las autoras chilenas, el TEPROSIF-R considera 8 procesos de estructura de la sílaba y la palabra, 9 de asimilación y 16 de sustitución, 33 en total (Albarracín et al., 2013). La tabla resume qué hace el niño en cada grupo, con ejemplos típicos de la literatura clínica:

    Grupo de procesosQué hace el niñoEjemplo típico
    Estructura de la sílaba y la palabraSimplifica la forma de la palabra: omite consonantes finales, reduce grupos de consonantes o elimina sílabas que no llevan acentoplato dicho como “pato”; cabeza dicho como “beza”
    AsimilaciónCambia un sonido para que se parezca a otro que está en la misma palabragato dicho como “gago”
    SustituciónReemplaza un tipo de sonido por otro más fácil de producirsopa dicho como “topa”; gato dicho como “dato”

    Son ejemplos ilustrativos de la literatura clínica, ajenos a las palabras del test. Las clasificaciones de Mendoza Lara (2016) y García Sánchez (2014) agrupan los procesos de esta misma manera.

    Qué distingue de un problema de articulación

    La reseña de Álvarez Andrade (2009) subraya una distinción que ordena el uso del test: hay procesos que dependen de cómo el niño maneja su sistema de fonemas y otros que dependen de cómo almacena y procesa la palabra. Eso permite acercarse a la diferencia entre un trastorno fonológico y uno fonético o articulatorio. En el articulatorio, la dificultad está en la ejecución motora de un sonido, y el error suele ser constante. En el fonológico, el niño puede producir el sonido aislado, pero lo simplifica o lo cambia dentro de las palabras, y el error depende del contexto (García Sánchez, 2014; Mendoza Lara, 2016).

    Esa diferencia cambia el pronóstico y la terapia, y por eso el TEPROSIF-R cuenta y clasifica procesos en vez de anotar solo qué sonidos le cuestan al niño.

    TEPROSIF edad: de los 3 a los 6 años

    El TEPROSIF-R se aplica a niños de 3 a 6 años. El artículo 38 del Decreto 170 lo incluye para la evaluación fonoaudiológica entre los 3 años y los 5 años 11 meses, así que dentro del sistema escolar chileno ese es el tramo que más aparece.

    ¿Qué se espera dentro de ese tramo? Un estudio chileno con 360 niños de desarrollo típico del lenguaje, con 90 niños por cada año de edad entre los 3 y los 6 y repartidos en tres niveles socioeconómicos, aplicó el TEPROSIF-R y encontró tres resultados (Pavez et al., 2009):

    • Los procesos de simplificación disminuyen de forma significativa entre los 3 y los 6 años.
    • El nivel socioeconómico influye: los niños de nivel medio bajo aparecían con menor desarrollo que los de nivel medio alto.
    • El sexo no influye en el uso de procesos de simplificación.

    Para quien lee un informe, la lección práctica es que “más procesos” tiene un significado distinto a los 3 años que a los 5. Los mismos cambios de sonido que son esperables en un niño de 3 años llaman la atención en uno de 5 años y medio. El test existe, justamente, para poner esa comparación por edad en números.

    Si tu hijo o hija tiene menos de 3 años y te preocupa cómo habla, el TEPROSIF-R no es la herramienta. Para ese tramo conviene mirar los hitos del desarrollo del lenguaje por edad o la guía sobre qué hacer si un niño de 2 años no habla.

    Cómo se aplica el test

    La aplicación es individual. En Chile la hace habitualmente un fonoaudiólogo, porque el Decreto 170 ubica la prueba dentro de la evaluación fonoaudiológica. El niño ve láminas y produce las 37 palabras del test. La adaptación peruana describe una duración de entre 10 y 15 minutos según la edad, y el material incluye el manual, el set de 37 láminas, una hoja de respuestas, una hoja de análisis y un esquema para orientar el análisis (Albarracín et al., 2013).

    Tres detalles técnicos que la reseña de Álvarez Andrade (2009) menciona y que explican por qué la aplicación no es una conversación casual:

    • Imitación diferida. Es el procedimiento de aplicación del test y la reseña insiste en que no debe modificarse, porque cambiarlo altera lo que la prueba mide y le quita confianza a los resultados.
    • Transcripción fonológica. Las respuestas se anotan con un alfabeto fonético y no en ortografía normal. Lo que importa es cómo sonó la palabra, no cómo se escribe.
    • Barrido de 15 palabras. La hoja de respuestas permite hacer un barrido con las primeras 15 palabras cuando el niño pierde la concentración o las ganas de colaborar, y con esa mitad de la muestra pueden obtenerse elementos concluyentes en algunos casos.

    TEPROSIF-R puntaje y resultados: cómo se interpretan

    El TEPROSIF-R no entrega una nota. Después de aplicar las palabras, el evaluador cuenta y clasifica los procesos que el niño usó. El manual trae tablas de interpretación según el total de procesos encontrados, con una regla simple: a mayor desarrollo fonológico, menos procesos de simplificación realiza el niño. Esas tablas establecen tres niveles: normal, riesgo y deficitario (Álvarez Andrade, 2009).

    NivelQué indicaQué suele venir después
    NormalLa cantidad de procesos corresponde a lo esperable para la edadSeguir el desarrollo y observar el lenguaje en contextos cotidianos
    RiesgoHay más procesos de los esperables para la edad, sin llegar al nivel más alto de dificultadMirar con más detalle: completar la evaluación del lenguaje y definir si se estimula, se reevalúa o se interviene
    DeficitarioLa cantidad de procesos está claramente por encima de lo esperable para la edadEvaluación fonoaudiológica completa y, por lo general, una intervención

    La segunda columna es una orientación general, no una regla del manual. Qué hacer con cada nivel lo decide el profesional que evaluó, según la edad del niño, cuánto se le entiende, su comprensión del lenguaje y su historia.

    Tabla puntajes TEPROSIF-R: por qué no la encuentras aquí

    Quien busca “tabla de puntajes del TEPROSIF-R” suele querer saber cuántos procesos son “demasiados” a cierta edad. Esos cortes están en las tablas del manual y no los hemos encontrado publicados en una fuente abierta que se pueda citar de forma confiable, así que no los reproducimos. Tampoco serviría de mucho pasarlos aquí. Para aplicar la tabla hay que haber clasificado bien cada proceso, y esa clasificación depende de una transcripción fonética que se hace en la sesión.

    Circulan por internet copias sueltas del protocolo de registro. Sin el manual y sin entrenamiento sirven poco: una hoja llena de transcripciones no se puede leer con una calculadora.

    ¿Sirven los baremos de otro país?

    La adaptación peruana del test ilustra por qué no. Para usarlo en Lima, sus autoras cambiaron lingüísticamente siete palabras, modificaron el dibujo de 18 láminas, añadieron otras tres y volvieron a calcular las normas con 448 niños de 3 a 6 años (Albarracín et al., 2013). En otras palabras, un test de fonología no se traslada de un país a otro con solo cambiar el papel. Si tu informe viene de un centro en otro país, o usa una tabla de otra versión, conviene preguntar con qué normas se interpretó.

    TEPROSIF Decreto 170: qué exige el artículo 38

    El Decreto 170 fija cómo se identifica a los estudiantes con necesidades educativas especiales que reciben subvención en Chile. Su artículo 38 establece que, para la evaluación fonoaudiológica de niños de 3 a 5 años 11 meses, deben usarse pruebas con normas de referencia nacional. Para el lenguaje expresivo nombra el TEPROSIF y la subprueba expresiva del Screening Test of Spanish Grammar, y para la comprensión el TECAL y la subprueba comprensiva del mismo Screening Test.

    El mismo artículo agrega tres condiciones que importan mucho al leer un informe:

    1. El fonoaudiólogo debe resguardar que se evalúen los niveles comprensivo y expresivo del lenguaje, con sus aspectos fonológico, léxico y morfosintáctico, y complementar con una evaluación del nivel pragmático.
    2. Puede complementar las pruebas formales con otras formales o informales para establecer el diagnóstico de Trastorno Específico del Lenguaje.
    3. La interpretación de los puntajes debe considerar las normas de cada test e incorporar también aspectos cualitativos en el informe.

    Dicho de otro modo, el decreto trata el TEPROSIF como una pieza dentro de una evaluación más amplia, y no como una prueba que diagnostica por sí sola. Si quieres ver el cuadro completo de cómo funciona el sistema, lee la guía sobre el Decreto 170 y las dificultades del aprendizaje.

    Qué no mide el TEPROSIF-R

    Un test de pronunciación de palabras con láminas, en una sola sesión, es una fotografía de un momento. Tiene un valor real y tiene límites que conviene conocer:

    • No evalúa la comprensión. Un niño puede hablar poco claro y entender todo, y otro puede pronunciar bien y no comprender instrucciones sencillas. Por eso hacen falta pruebas de lenguaje comprensivo.
    • No evalúa gramática ni vocabulario. Las fuentes clínicas piden completar con morfosintaxis, vocabulario y una muestra de lenguaje espontáneo, como conversación o recuento de un cuento (García Sánchez, 2014; Mendoza Lara, 2016).
    • No evalúa pragmática. Cómo usa el niño el lenguaje para conversar queda fuera, y el propio decreto pide sumarlo.
    • Depende del día. Cansancio, timidez o poca familiaridad con el examinador pueden bajar el rendimiento en una sesión.

    Esto explica por qué un resultado de riesgo o deficitario es el inicio de una evaluación completa. El TEPROSIF-R rara vez es su conclusión.

    Un test que se usa como referencia para otros

    El TEPROSIF-R también se usa de vara de comparación en la investigación chilena. En un estudio de 2026, un equipo de la Universidad Austral validó una prueba de fonología del español con 152 niños chilenos de 3 a 6 años, de los cuales 72 tenían desarrollo típico y 80 un desarrollo fonológico prolongado. Todos completaron además el TEPROSIF-R, y los resultados de la prueba nueva se correlacionaron de forma significativa con los de este test (Vergara Ponce et al., 2026). Es una señal de que sigue siendo una referencia en el país, aunque se trate de una sola investigación y de un equipo.

    Qué hacer con el informe del fonoaudiólogo

    Si tienes el resultado en la mano, estas preguntas ayudan a entenderlo sin necesidad de ver las tablas:

    • ¿Qué procesos de simplificación usó mi hijo o hija y en qué tipo de palabras?
    • ¿Esos procesos son esperables para su edad exacta o la superan?
    • ¿Se evaluó también la comprensión, la gramática y el vocabulario, o solo la pronunciación?
    • ¿El resultado se parece a lo que se ve en la casa y en el jardín o colegio?
    • ¿Qué recomienda: estimular en casa, reevaluar en unos meses o iniciar terapia?

    Con esas respuestas el resultado deja de ser una etiqueta y pasa a ser un plan. Si además quieres ver cómo se compone una evaluación del lenguaje completa, la guía de evaluación del lenguaje infantil describe cada paso, y el artículo sobre el test CELF-5 explica otra de las pruebas que suelen acompañar a las de fonología.

    ¿Cuándo consultar por cómo habla un niño?

    Las fuentes clínicas y las normas técnicas del Ministerio de Salud coinciden en una idea: derivar a evaluación fonoaudiológica cuando hay señales de alerta, sin esperar a que el problema se resuelva solo. A los 3 años, que casi no se le entienda lo que dice o que no arme oraciones simples es una señal. A los 4 años, que persistan errores de articulación o que el habla siga siendo difícil de entender también lo es (Mendoza Lara, 2016; Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], 2004).

    Hay otro motivo para no esperar. Las dificultades fonológicas tempranas se asocian al trastorno específico del lenguaje y a problemas posteriores de conciencia fonológica y de lectura. Según las fuentes de dislexia en español, la representación fonológica imprecisa dificulta aprender a asociar sonidos y letras (Cuetos, 2010; Jiménez, 2015; Mendoza Lara, 2016). Un antecedente aumenta una sospecha y no confirma un diagnóstico, pero sí justifica mirar con tiempo. Si ya empezó la etapa escolar y la lectura cuesta, la guía del test de dislexia y la comparación entre TEL y TDL son un buen siguiente paso.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa el TEPROSIF-R?

    Evalúa los procesos de simplificación fonológica que un niño de 3 a 6 años usa al decir 37 palabras: cambios en la estructura de la sílaba, asimilaciones y sustituciones de sonidos. Después compara la cantidad de procesos con lo esperable para su edad y clasifica el resultado en normal, riesgo o deficitario.

    ¿A qué edad se aplica el TEPROSIF?

    Se aplica entre los 3 y los 6 años. En el marco del Decreto 170, el artículo 38 lo menciona para la evaluación fonoaudiológica de niños de 3 años a 5 años 11 meses. Antes de los 3 años se usan otras herramientas de lenguaje y desarrollo.

    ¿Quién puede aplicar el TEPROSIF-R?

    En Chile lo aplica habitualmente un fonoaudiólogo. El Decreto 170 ubica la prueba dentro de la evaluación fonoaudiológica, y transcribir las respuestas con alfabeto fonético y clasificar los procesos requiere formación específica.

    ¿Dónde encuentro la tabla de puntajes o el PDF del TEPROSIF-R?

    Las tablas por edad forman parte del manual del test y no están publicadas completas en una fuente abierta confiable, por eso no se reproducen aquí. Circulan copias del protocolo de registro, pero sin el manual y sin entrenamiento no se pueden interpretar. Lo recomendable es pedir la explicación al profesional que evaluó.

    Mi hijo salió en nivel de riesgo, ¿es grave?

    Riesgo significa que tiene más procesos de simplificación que los esperables para su edad, y suele llevar a completar la evaluación del lenguaje y a decidir entre estimular, reevaluar o intervenir. No equivale a un trastorno por sí solo. El fonoaudiólogo que lo evaluó puede explicar qué procesos pesaron y qué hacer.

    ¿El TEPROSIF-R diagnostica un trastorno del lenguaje?

    No por sí solo. Mide la producción fonológica, y el Decreto 170 pide evaluar además comprensión, léxico, morfosintaxis y pragmática antes de hablar de Trastorno Específico del Lenguaje. El diagnóstico sale del conjunto de pruebas y de la historia del niño.

    Si el informe te dejó preguntas

    Un resultado de fonología se entiende mejor con alguien que mire el informe completo, la edad del niño y cómo habla en su vida diaria. Si quieres conversar el informe, o evaluar si conviene una consulta de orientación sobre el desarrollo de tu hijo, puedes escribirnos desde la página de contacto.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Albarracín, E., Carranza, P., & Meléndez, E. (2013). Adaptación psicométrica del test para evaluar procesos de simplificación fonológica (Teprosif-R). Persona, 16, 73-91. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=147131896003

    Álvarez Andrade, M. (2009). Test para evaluar procesos de simplificación fonológica. TEPROSIF-R [Reseña del libro Test para evaluar procesos de simplificación fonológica. TEPROSIF-R, de M. M. Pavez, M. Maggiolo y C. J. Coloma]. Onomázein, 19, 151-154. https://doi.org/10.7764/onomazein.19.08

    Cuetos Vega, F. (2010). Psicología de la lectura (8.ª ed.). Wolters Kluwer España.

    García Sánchez, J. N. (2014). Manual de dificultades de aprendizaje: Lenguaje, lecto-escritura y matemáticas (3.ª ed.). Narcea Ediciones.

    Jiménez, J. E. (Coord.). (2015). Dislexia en español: Prevalencia e indicadores cognitivos, culturales, familiares y biológicos. Ediciones Pirámide.

    Mendoza Lara, E. (2016). Trastorno específico del lenguaje (TEL): Avances en el estudio de un trastorno invisible. Ediciones Pirámide.

    Ministerio de Educación. (2010). Decreto 170: Fija normas para determinar los alumnos con necesidades educativas especiales que serán beneficiarios de las subvenciones para educación especial (art. 38). Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://iura.cl/dto-170-mineduc/38.html

    Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], Programa de Salud del Niño. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años. MINSAL.

    Pavez, M. M., Maggiolo, M., Peñaloza, C., & Coloma, C. J. (2009). Desarrollo fonológico en niños de 3 a 6 años: Incidencia de la edad, el género y el nivel socioeconómico. RLA. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 47(2), 89-109. https://doi.org/10.4067/S0718-48832009000200006

    Vergara Ponce, P., Heredia-Tudela, F., Bernhardt, B. M., Diez-Itza, E., Parada-Morollón, J., Cerón, P., & Martínez, V. (2026). Development and validation of a phonological screening procedure for Chilean Spanish based on the Whole Word Match measure. Clinical Linguistics & Phonetics, 1-21. https://doi.org/10.1080/02699206.2026.2668119

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y desarrollo infantil para traducirla en orientación clara y prudente.

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  • TECAL test: qué evalúa la comprensión auditiva del lenguaje y cómo se interpreta

    TECAL test: qué evalúa la comprensión auditiva del lenguaje y cómo se interpreta

    El TECAL test aparece con frecuencia en informes fonoaudiológicos chilenos. Si tienes uno delante, probablemente ves puntajes de vocabulario, morfología y sintaxis, además de una clasificación que cuesta traducir a la vida diaria. Esta guía explica qué evalúa el TECAL, a qué edades se aplica y cómo leer el resultado sin convertir un número aislado en un diagnóstico.

    Aquí no se reproducen las láminas, los estímulos, el protocolo ni las tablas normativas. Ese material pertenece al instrumento y necesita aplicación profesional. Lo útil para una familia o un estudiante está en otra parte: entender qué habilidad examina, qué puede significar un desempeño bajo y qué información debería acompañarlo.

    En pocas palabras

    El TECAL evalúa cuánto comprende un niño del lenguaje oral en tres áreas: vocabulario, morfología y sintaxis. Se aplica individualmente entre los 3 años y los 6 años 11 meses. El niño escucha un estímulo y señala una imagen, por lo que puede responder sin hablar. El puntaje se compara con normas por edad y debe interpretarse junto con otras pruebas, observación clínica y antecedentes del desarrollo.

    ¿Qué es el TECAL test?

    TECAL significa Test para la Comprensión Auditiva del Lenguaje de E. Carrow, aplicación en Chile. Parte del Test for Auditory Comprehension of Language creado por Elizabeth Carrow y fue adaptado para población chilena por María Mercedes Pavez. La bibliografía clínica chilena identifica el manual como Test de evaluación de la comprensión auditiva del lenguaje. TECAL (Pavez, 2006).

    La búsqueda TECAL comprensión auditiva del lenguaje se refiere a este instrumento chileno, no a una prueba de audición ni a un examen de comprensión lectora.

    Su propósito es observar cómo un niño comprende palabras y estructuras gramaticales que escucha. La tarea reduce la exigencia expresiva: el evaluador presenta un estímulo oral y el niño elige una de tres imágenes. Así se puede examinar la comprensión incluso cuando hablar, pronunciar o construir una respuesta verbal le resulta difícil.

    Una descripción clínica chilena del instrumento informa índices de confiabilidad de 0,77 y validez de 0,80, tomados del manual, y lo describe como una prueba con normas nacionales para niños de 3 a 6 años 11 meses (Maggiolo et al., 2014). Esos coeficientes aportan respaldo, aunque no convierten al test en una respuesta completa sobre el lenguaje del niño.

    ¿Qué evalúa el TECAL de comprensión auditiva del lenguaje?

    La comprensión oral requiere reconocer palabras, captar las marcas gramaticales que cambian su significado y entender cómo se ordenan dentro de una oración. El TECAL distribuye 101 ítems en tres áreas: 41 de vocabulario, 48 de morfología y 12 de sintaxis. El niño señala la imagen que corresponde al estímulo que escucha (Herrera-Lillo & Leal-Kaymalyz, 2023).

    Vocabulario

    El bloque de vocabulario revisa si una palabra escuchada activa el significado correcto. Cuetos Vega (2010) llama léxico auditivo al conjunto de representaciones que permite reconocer las palabras por su forma sonora y acceder a su significado.

    Un desempeño bajo puede sugerir que el repertorio receptivo es más reducido de lo esperado, que algunas palabras todavía no tienen una representación precisa o que el niño confunde conceptos próximos. El puntaje indica el rendimiento durante esa aplicación. Para saber cómo comprende palabras en su vida cotidiana hacen falta conversación, juego, instrucciones reales y antecedentes entregados por sus cuidadores.

    Morfología

    La morfología reúne las pequeñas marcas que cambian el significado de las palabras: género, número, persona, tiempo verbal, artículos, pronombres y otras terminaciones. Comprender “corren” exige reconocer que la acción corresponde a más de una persona; captar “la niña” requiere integrar artículo, género y número.

    Mendoza Lara (2016) explica que varios niños con trastorno del lenguaje muestran dificultades sutiles en estas marcas, incluso cuando conocen las palabras principales de la oración. Por eso alguien puede reconocer cada sustantivo por separado y aun así perder parte del mensaje.

    Sintaxis

    La sintaxis organiza las palabras y permite saber quién hace qué. Una oración con vocabulario conocido puede volverse difícil cuando cambia el orden habitual, incluye una relación espacial o incorpora más de una idea.

    Las tareas con láminas permiten comprobar si el niño usa las marcas gramaticales para elegir la escena correcta. También tienen límites: la respuesta puede verse afectada por memoria de trabajo, atención, familiaridad con el dibujo o por la plausibilidad de la escena. Cuetos Vega (2010) y Mendoza Lara (2016) advierten que comprender oraciones aisladas no equivale a seguir una narración, inferir información o sostener una conversación.

    TECAL edad: ¿desde cuándo y hasta qué edad se aplica?

    El rango del instrumento va de 3 años a 6 años 11 meses. La edad exacta importa porque el puntaje se compara con niños del mismo tramo etario. No corresponde leer con la misma tabla el resultado de un niño recién cumplidos los 3 años y el de otro próximo a cumplir 7.

    Hay una segunda cifra que suele confundir. El artículo 38 del Decreto 170 exige el TECAL dentro de la evaluación fonoaudiológica de niños de 3 años a 5 años 11 meses para el procedimiento regulado por esa norma. Esto describe el tramo administrativo del decreto, no el límite superior del manual. El test también tiene normas para los 6 años.

    Antes de los 3 años se usan otros procedimientos de desarrollo y lenguaje. Si esa es tu duda, conviene revisar los hitos del desarrollo del lenguaje por edad y la evaluación del desarrollo infantil.

    ¿Cómo se aplica el TECAL test?

    La aplicación es individual y sigue instrucciones estandarizadas. El profesional presenta las láminas, dice el estímulo correspondiente y registra la imagen que señala el niño. Una respuesta correcta suma un punto. Después se calculan los resultados de vocabulario, morfología, sintaxis y el total, según las reglas del manual.

    La ausencia de una respuesta hablada compleja es una ventaja cuando se busca separar comprensión y expresión. Aun así, la tarea no queda libre de otras exigencias. El niño necesita escuchar con claridad, atender, retener brevemente el estímulo y examinar las alternativas visuales.

    La duración también puede influir. En una encuesta transversal a 123 fonoaudiólogos de la Región de Valparaíso, 81,3 % consideró que el TECAL tardaba demasiado y solo 17,9 % valoró positivamente la calidad de sus imágenes. Ese estudio recoge percepciones profesionales y no mide validez ni desempeño infantil, pero sirve para recordar que el formato de aplicación afecta la experiencia del niño (Herrera-Lillo & Leal-Kaymalyz, 2023).

    TECAL puntaje: cómo se interpretan los resultados

    El TECAL puntaje comienza con el número de respuestas correctas. Ese puntaje bruto se separa por área y se convierte usando las normas del rango de edad. El informe puede expresar el resultado con promedio, desviación estándar, percentil o categorías como normal, riesgo y deficiente, según el formato utilizado por el profesional y la edición del manual.

    Una lectura útil sigue cuatro pasos:

    1. Confirmar la edad usada para el baremo. La comparación debe corresponder a la edad cronológica exacta y a la versión chilena aplicada.
    2. Mirar el perfil, además del total. Un total parecido puede esconder perfiles distintos. Un niño puede rendir mejor en vocabulario y mostrar más dificultad en morfología o sintaxis.
    3. Leer las observaciones de la sesión. Atención, cansancio, audición, comprensión de las instrucciones, familiaridad cultural con las imágenes y necesidad de repetición ayudan a explicar el resultado.
    4. Cruzar con otras fuentes. La comprensión cotidiana, el lenguaje expresivo, una muestra de conversación o narración, la pragmática y los antecedentes de desarrollo completan la lectura.

    Qué significan normal, riesgo y deficiente

    Cuando el informe usa estas categorías, normal indica que el rendimiento quedó dentro del rango esperado para la edad. Riesgo señala una distancia respecto de ese rango que justifica mirar con más detalle y decidir seguimiento. Deficiente describe una diferencia mayor frente a la norma y suele llevar a completar la evaluación y planificar apoyos.

    Las palabras nombran posiciones frente a una muestra normativa. No describen el potencial del niño, su inteligencia ni cuánto podrá aprender. Tampoco fijan por sí solas un diagnóstico de TEL o TDL.

    Por qué aquí no aparece una tabla de puntajes TECAL

    Las conversiones por edad forman parte del manual. Copiar una tabla suelta puede vulnerar el instrumento y, además, invita a errores: para interpretarla hay que confirmar la versión, calcular la edad correctamente y revisar cómo se obtuvo cada respuesta.

    Si el informe solo trae un número, pide al fonoaudiólogo el rango etario usado, la categoría obtenida en cada área y la explicación cualitativa de los errores. Es bastante más informativo que comparar el total con una foto encontrada en internet.

    TECAL Decreto 170: qué exige en Chile

    El TECAL Decreto 170 aparece en el artículo 38 como una de las pruebas con normas de referencia nacional para medir comprensión del lenguaje. Para niños de 3 a 5 años 11 meses, la norma nombra:

    • TECAL, versión adaptada por la Universidad de Chile.
    • Screening Test of Spanish Grammar, subprueba comprensiva, versión adaptada por la Universidad de Chile.

    El mismo artículo pide evaluar lenguaje comprensivo y expresivo en los aspectos fonológico, léxico y morfosintáctico, agregar evaluación pragmática y considerar información cualitativa. El fonoaudiólogo puede sumar otras pruebas formales o informales según su criterio.

    Esto deja una conclusión bastante concreta: el Decreto 170 tampoco trata el TECAL como diagnóstico aislado. Lo ubica dentro de una batería. Su compañero frecuente para la producción fonológica es el TEPROSIF-R, mientras que una visión más amplia está en la guía de evaluación del lenguaje infantil y en la explicación sobre TEL y TDL.

    ¿Qué no mide el TECAL por sí solo?

    El TECAL estudia una parte relevante del lenguaje, pero deja varias preguntas abiertas:

    • No evalúa audición. Una dificultad auditiva puede afectar cualquier tarea basada en estímulos orales y debe descartarse cuando corresponda.
    • No mide producción fonológica. Pronunciar y comprender son habilidades relacionadas, pero diferentes.
    • No agota el lenguaje expresivo. Hace falta observar vocabulario producido, gramática, longitud de los enunciados y claridad del mensaje.
    • No mide por completo pragmática ni comunicación social. Turnarse, ajustar el mensaje al interlocutor y entender usos sociales del lenguaje requieren observación en interacción.
    • No cubre toda la comprensión narrativa. Seguir un cuento, conectar causas y consecuencias e inferir información exige más que elegir una imagen ante una palabra u oración.
    • No identifica por sí solo la causa de un resultado bajo. Audición, desarrollo cognitivo, atención, experiencia lingüística, bilingüismo y condiciones del neurodesarrollo pueden influir.

    Una revisión sistemática de pruebas de lenguaje infantil encontró vacíos importantes en las propiedades psicométricas reportadas por varias baterías para niños de 4 a 12 años (Denman et al., 2017). Otra revisión sobre herramientas de cribado mostró que el rendimiento de estos instrumentos varía y que cribado y diagnóstico no son equivalentes (So & To, 2022). El TECAL es una prueba estandarizada, no una conversación completa sobre el desarrollo del niño.

    ¿Qué puede significar un resultado bajo?

    Un resultado bajo indica que, durante esa aplicación, el niño resolvió menos tareas de comprensión que las esperables para su grupo normativo. Es una señal que merece explicación. Mendoza Lara (2016) recomienda formular hipótesis y contrastarlas con otras medidas, en vez de cerrar el diagnóstico con una puntuación.

    La evaluación complementaria suele revisar:

    • audición y condiciones sensoriales;
    • vocabulario y gramática expresiva;
    • producción fonológica;
    • comprensión de instrucciones y relatos;
    • pragmática e interacción social;
    • atención, memoria de trabajo y desarrollo cognitivo;
    • lenguas a las que está expuesto el niño y contexto sociocultural;
    • muestras de lenguaje espontáneo e información de familia y escuela.

    Esta amplitud evita confundir una diferencia lingüística con un trastorno. Un trabajo sobre evaluación culturalmente sensible advierte que aplicar normas de una población distinta puede clasificar como problema una diferencia de lengua o contexto (Washington et al., 2023).

    Qué hacer después de un resultado bajo

    El siguiente paso depende del perfil, no solo de la etiqueta. El profesional puede completar pruebas, pedir una evaluación auditiva, observar lenguaje espontáneo, conversar con el jardín o colegio y acordar seguimiento o intervención.

    Hay razones para tomar en serio una dificultad receptiva persistente. Una revisión sobre identificación temprana del trastorno del desarrollo del lenguaje señala que la comprensión sintáctica y el vocabulario receptivo y expresivo ayudan a reconocer riesgo temprano, dentro de una evaluación que combina pruebas estandarizadas y medidas psicolingüísticas (Sansavini et al., 2021).

    Cuando se confirma una dificultad de comprensión, la intervención se dirige al lenguaje y a su uso cotidiano. Una revisión de 25 estudios y 2.460 niños encontró resultados positivos en 80 % de los estudios, aunque la calidad y amplitud de la evidencia eran variables (Tarvainen et al., 2020). Un metaanálisis posterior concluyó que trabajar directamente el lenguaje, el entorno lingüístico y estrategias compensatorias muestra mejores resultados que entrenar un supuesto procesamiento auditivo aislado; el contenido de la intervención pesó más que sumar horas sin una meta lingüística clara (Tarvainen et al., 2025).

    Para la familia, las recomendaciones suelen ser concretas: hablar con oraciones claras y completas, dar tiempo para procesar, acompañar instrucciones con contexto, leer cuentos conversando sobre lo que ocurre y seguir el plan acordado con fonoaudiología. Son apoyos cotidianos y no reemplazan una evaluación.

    TECAL PDF, manual y láminas: qué puedes descargar y qué no

    Buscar TECAL PDF suele llevar a copias del manual, hojas de respuestas, protocolos o láminas subidas sin contexto. El manual y el material de estímulos no son un recurso de autoaplicación. Publicarlos completos también puede afectar la seguridad del test: si el niño conoce las respuestas o practica las láminas, el resultado deja de reflejar una aplicación estándar.

    Para estudiar el instrumento, busca el manual por canales editoriales, bibliotecas universitarias o el centro de documentación de tu institución. Para entender un informe, pide la devolución al profesional que lo aplicó. Esta página no enlaza copias no autorizadas ni reproduce el protocolo.

    Existe una adaptación peruana documentada en una tesis de maestría que desarrolló baremos propios por edad y gestión escolar (Caycho Linares & Fernández Fernández, 2015). Ese trabajo ilustra una regla básica: adaptar un test a otra población exige estudiar su contenido y construir normas nuevas; una tabla peruana no sustituye el baremo chileno.

    Preguntas para entender un informe TECAL

    Lleva estas preguntas a la devolución fonoaudiológica:

    • ¿Qué versión del TECAL se aplicó y con qué norma de edad?
    • ¿Cómo salió cada área: vocabulario, morfología y sintaxis?
    • ¿Qué errores se repitieron y cómo aparecen en la vida diaria?
    • ¿Se evaluó audición o hay antecedentes que convenga revisar?
    • ¿Cómo está el lenguaje expresivo, la pronunciación y la narración?
    • ¿Qué observaron sobre atención, fatiga y comprensión de instrucciones?
    • ¿El resultado justifica seguimiento, nuevas pruebas o intervención?
    • ¿Qué metas concretas se trabajarán primero y cuándo se reevaluarán?

    Si el informe incluye además una batería más amplia, la ficha del CELF-5 puede ayudarte a distinguir qué aporta cada prueba. Para entender el marco escolar, revisa la guía del Decreto 170 y las dificultades de aprendizaje.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa el TECAL test?

    El TECAL evalúa comprensión oral en tres áreas: vocabulario, morfología y sintaxis. El niño escucha una palabra u oración y señala una de tres imágenes. El resultado muestra cómo rindió frente a las normas de su edad, pero no evalúa todo el lenguaje ni entrega un diagnóstico por sí solo.

    ¿A qué edad se aplica el TECAL?

    El instrumento tiene normas desde los 3 años hasta los 6 años 11 meses. En el procedimiento del Decreto 170, el artículo 38 lo exige para la evaluación fonoaudiológica entre los 3 años y los 5 años 11 meses. Son dos rangos relacionados, pero no idénticos.

    ¿Cómo se interpreta el puntaje del TECAL?

    Se cuentan las respuestas correctas en vocabulario, morfología y sintaxis, y el puntaje se convierte con las normas del rango de edad. Conviene mirar cada área, las observaciones cualitativas y el resto de la evaluación. Un puntaje bajo indica riesgo o dificultad; por sí solo no confirma TEL o TDL.

    ¿El TECAL diagnostica trastorno del lenguaje?

    El TECAL aporta evidencia sobre comprensión auditiva. El diagnóstico requiere revisar lenguaje expresivo, fonología, pragmática, audición, desarrollo, funcionamiento cotidiano y otras pruebas. El propio Decreto 170 exige una evaluación más amplia y permite al fonoaudiólogo sumar procedimientos formales e informales.

    ¿Dónde encuentro el TECAL en PDF?

    El manual, las láminas, el protocolo y las tablas normativas forman parte del instrumento y no se reproducen aquí. Las copias sueltas de internet pueden estar incompletas, corresponder a otra edición o exponer las respuestas. Para estudiar el test, usa bibliotecas universitarias o canales editoriales autorizados.

    ¿Qué hago si el informe dice riesgo o deficiente?

    Pide que te expliquen qué áreas bajaron, qué norma se usó y si el resultado coincide con lo observado en casa y en el colegio. El paso siguiente puede incluir evaluación auditiva, más pruebas de lenguaje, seguimiento o intervención fonoaudiológica. La decisión depende del perfil completo del niño.

    Si todavía no entiendes el informe

    Un puntaje se vuelve útil cuando se traduce en preguntas, fortalezas y próximos pasos. Si necesitas ordenar un informe o decidir a qué profesional consultar, puedes escribirnos desde la página de contacto. La orientación no reemplaza la evaluación fonoaudiológica, pero puede ayudarte a entender qué información falta.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Caycho Linares, P. L., & Fernández Fernández, E. A. (2015). Adaptación del test para la comprensión auditiva del lenguaje de E. Carrow en instituciones educativas de la UGEL No 07-San Borja [Tesis de maestría, Pontificia Universidad Católica del Perú]. http://hdl.handle.net/20.500.12404/5898

    Cuetos Vega, F. (2010). Psicología de la lectura (8.ª ed.). Wolters Kluwer España.

    Denman, D., Speyer, R., Munro, N., Pearce, W. M., Chen, Y. W., & Cordier, R. (2017). Psychometric properties of language assessments for children aged 4-12 years: A systematic review. Frontiers in Psychology, 8, 1515. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.01515

    Herrera-Lillo, A., & Leal-Kaymalyz, C. G. (2023). Speech-language-hearing therapists’ perceptions of the characteristics of structured assessment tests proposed by current Chilean regulations. Revista CEFAC, 25(1), e0722. https://doi.org/10.1590/1982-0216/20232510722

    Maggiolo, M., Varela, V., Arancibia, C., & Ruiz, F. (2014). Dificultades de lenguaje en niños preescolares con antecedente de prematuridad extrema. Revista Chilena de Pediatría, 85(3), 319-327. https://doi.org/10.4067/S0370-41062014000300008

    Mendoza Lara, E. (2016). Trastorno específico del lenguaje (TEL): Avances en el estudio de un trastorno invisible. Ediciones Pirámide.

    Ministerio de Educación. (2010). Decreto 170: Fija normas para determinar los alumnos con necesidades educativas especiales que serán beneficiarios de las subvenciones para educación especial (art. 38). Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1012570&idParte=8912177&idVersion=2010-04-21

    Pavez, M. M. (2006). Test de evaluación de la comprensión auditiva del lenguaje. TECAL. Editorial Universitaria.

    Sansavini, A., Favilla, M. E., Guasti, M. T., Marini, A., Millepiedi, S., Di Martino, M. V., et al. (2021). Developmental language disorder: Early predictors, age for the diagnosis, and diagnostic tools. A scoping review. Brain Sciences, 11(5), 654. https://doi.org/10.3390/brainsci11050654

    So, K. K. H., & To, C. K. S. (2022). Systematic review and meta-analysis of screening tools for language disorder. Frontiers in Pediatrics, 10, 801220. https://doi.org/10.3389/fped.2022.801220

    Tarvainen, S., Frizelle, P., Granroth-Wilding, H., Stolt, S., & Launonen, K. (2025). Intervention factors associated with efficacy, when targeting oral language comprehension of children with or at risk for developmental language disorder: A meta-analysis. International Journal of Language & Communication Disorders, 60(2), e70013. https://doi.org/10.1111/1460-6984.70013

    Tarvainen, S., Stolt, S., & Launonen, K. (2020). Oral language comprehension interventions in 1-8-year-old children with language disorders or difficulties: A systematic scoping review. Autism & Developmental Language Impairments, 5. https://doi.org/10.1177/2396941520946999

    Washington, K. N., Karem, R. W., Kokotek, L. E., & León, M. (2023). Supporting culturally responsive assessment practices with preschoolers: Guidance from methods in the Jamaican context. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 66(12), 4716-4738. https://doi.org/10.1044/2023_JSLHR-23-00106

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y desarrollo infantil para traducirla en orientación clara y prudente.

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