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  • Tiempos de Respiración para la Ansiedad: 4-7-8, Cuadrada y 5-5 (Cuál Elegir Según la Evidencia)

    Tiempos de Respiración para la Ansiedad: 4-7-8, Cuadrada y 5-5 (Cuál Elegir Según la Evidencia)

    Ya sabes que respirar lento ayuda con la ansiedad. Lo que nadie te aclara es la cuenta: ¿cuántos segundos inhalar, cuántos aguantar, cuántos soltar? Un video dice respiración 4-7-8, otro dice respiración cuadrada, otro habla de 5 y 5, y todos prometen lo mismo. Si llegaste buscando los tiempos de la respiración diafragmática o ejercicios de respiración para la ansiedad con sus segundos, aquí vas a encontrar los tiempos exactos de cada pauta, cuántas respiraciones por minuto implica cada una y, sobre todo, qué se ha comparado de verdad en estudios y qué es tradición sin datos.

    Un adelanto que cambia la forma de mirar el tema: la evidencia no premia una cuenta mágica. Premia un ritmo. Con eso claro, elegir entre 4-7-8, cuadrada o 5-5 deja de ser un acto de fe y pasa a ser una decisión práctica según lo que te cueste y para qué la quieras.

    Respuesta corta: las tres pautas funcionan por el mismo mecanismo (bajar la frecuencia respiratoria a menos de 10 por minuto y, en general, alargar la exhalación), y lo que más se asocia con menos ansiedad es el ritmo lento en sí, no la proporción exacta de los tiempos. La respiración 4-7-8 es la más exigente y la que menos ensayos clínicos tiene; la cuadrada (4-4-4-4) y la coherente (5-5, seis respiraciones por minuto) son las mejor estudiadas. Si te mareas, acorta la retención o elimínala.

    Por qué los tiempos de respiración importan (y cuál es el que más importa)

    Cuando la ansiedad sube, la respiración se vuelve rápida y alta, en el pecho. Las pautas con tiempos existen para forzar lo contrario: menos respiraciones por minuto, con el abdomen, y con pausas. Amigo Vázquez (2015) describe ese patrón entre los efectos del entrenamiento en relajación: frecuencia más baja, ritmo más regular, pausas largas después de exhalar y predominio de la respiración abdominal, junto con una caída de la actividad simpática. Cualquier cuenta que te lleve ahí está haciendo su trabajo.

    ¿Cuánto hay que bajar? La revisión sistemática de Zaccaro et al. (2018) definió como respiración lenta todo lo que baja de 10 respiraciones por minuto y encontró, en personas sanas, aumento de la variabilidad cardiaca (la señal de que el sistema parasimpático está activo), más ondas alfa en el EEG y menos síntomas de activación, ansiedad, rabia y confusión. El metaanálisis de Laborde et al. (2022), con 223 estudios, confirmó que la respiración lenta voluntaria eleva esa variabilidad cardiaca durante la sesión, justo después y tras semanas de práctica, con pocos efectos adversos esperables.

    Ahora la parte que desmonta muchos videos. En un estudio con 828 participantes que hicieron una sesión guiada de 10 minutos, Czub et al. (2024) variaron por separado el ritmo y la proporción entre inhalación y exhalación. Resultado: respirar más lento, dentro del rango de 6 a 12 por minuto, se asoció linealmente con menos ansiedad al terminar, y alargar la exhalación respecto de la inhalación no mostró una relación significativa. La cuenta importa menos que la velocidad total del ciclo.

    Eso no significa que la exhalación larga sea inútil. En una sesión con adultos jóvenes y mayores, Magnon, Dutheil y Vallet (2021) usaron una pauta con exhalación más larga que la inhalación y redujeron la ansiedad-estado en los dos grupos, con un efecto fisiológico mayor en los mayores. La lectura razonable: primero baja el ritmo; la proporción es un ajuste fino, no la base.

    Respiración 4-7-8: tiempos, cómo se hace, cuántas veces repetirla y qué dice la evidencia

    La pauta es inhalar por la nariz durante 4 segundos, retener el aire 7 segundos y exhalar por la boca durante 8 segundos. La popularizó el médico estadounidense Andrew Weil a partir de un ejercicio de pranayama, y suele recomendarse en ciclos de 4 repeticiones al principio, subiendo hasta 8. Cada ciclo dura 19 segundos, así que el ritmo resultante ronda las 3 respiraciones por minuto: es la más lenta de las tres pautas y también la más exigente para alguien que empieza.

    Sobre su evidencia conviene ser directo. Lo que hay en personas sanas es fisiología, no ansiedad clínica: en 43 adultos de 19 a 25 años, tres series de seis ciclos de respiración 4-7-8 bajaron de inmediato la frecuencia cardiaca y la presión sistólica y, en quienes habían dormido bien, subieron la actividad parasimpática medida en la variabilidad cardiaca (Vierra, Boonla y Prasertsri, 2022). Los ensayos clínicos con 4-7-8 que aparecen en las bases biomédicas son de contextos médicos (dolor tras una cirugía de rodilla, tinnitus, miedo antes de una endoscopía), no de trastornos de ansiedad. No encontramos un ensayo aleatorizado que compare la respiración 4-7-8 con otra pauta en personas ansiosas.

    ¿Entonces no sirve? Sirve por lo mismo que las demás: te obliga a un ritmo muy lento con exhalación larga. Sus dos particularidades son la retención de 7 segundos, que a algunas personas les da sensación de ahogo o mareo, y la lentitud extrema, que cuesta sostener con el pecho apretado. Por eso encaja mejor al acostarse o en un momento tranquilo que en plena crisis. Si los 7 segundos te incomodan, usa 4-4-6 o 4-2-6: conservas el ritmo lento y la exhalación larga, que es lo que la evidencia respalda, sin la parte que más molesta.

    Respiración cuadrada (4-4-4-4): tiempos y evidencia

    La respiración cuadrada, o box breathing, reparte el ciclo en cuatro tiempos iguales: inhalar 4 segundos, retener 4, exhalar 4 y quedarse con los pulmones vacíos 4. Son 16 segundos por ciclo, algo menos de 4 respiraciones por minuto. Al ser simétrica, es fácil de contar y de recordar bajo presión, y por eso se enseña en contextos de alto estrés.

    Tiene estudios comparativos, y ese es su punto fuerte. Balban et al. (2023) aleatorizaron a adultos a un mes de práctica diaria de 5 minutos con tres pautas distintas o meditación mindfulness: las pautas respiratorias mejoraron más el ánimo y bajaron más la frecuencia respiratoria que la meditación, y la cuadrada quedó por detrás del suspiro cíclico, del que hablamos más abajo. En un piloto en la vida real con 47 universitarios, Riedl et al. (2026) mostraron que un solo minuto de respiración cuadrada, hecho en el momento en que aparecía la amenaza, redujo la ansiedad-estado medida cinco minutos después frente a no hacer nada, y además redujo los errores de inhibición en una prueba de atención, sobre todo en personas con ansiedad-rasgo alta.

    Un tercer dato la sitúa como herramienta preventiva. En un ensayo con 66 adultos, McAllister et al. (2026) hicieron practicar respiración cuadrada o exhalación prolongada justo antes de una prueba de estrés social: las dos amortiguaron el aumento de frecuencia cardiaca, ansiedad-estado y alfa-amilasa salival frente a respirar normal, y funcionaron parecido entre sí. Si tienes una reunión, un examen o una llamada difícil, dos o tres minutos de cuadrada antes tienen respaldo.

    Las pausas con los pulmones vacíos son lo que a algunas personas les incomoda. Si te pasa, acórtalas a 2 segundos o quítalas: pasas a un 4-4 simple, que es exactamente lo que se enseña en terapia cognitiva para el pánico (Clark y Beck, 2010).

    Respiración coherente o 5-5: seis respiraciones por minuto

    La respiración coherente tiene la cuenta más simple de todas: inhalar 5 segundos, exhalar 5 segundos, sin pausas. Diez segundos por ciclo, 6 respiraciones por minuto. Una variante muy usada es 4-6 (inhalar 4, exhalar 6), que mantiene el mismo ritmo con la exhalación un poco más larga. Ese ritmo, entre 5 y 6 respiraciones por minuto según la persona, es el que se conoce como frecuencia de resonancia, y es el núcleo del biofeedback de variabilidad cardiaca (Amigo Vázquez, 2015; Siebieszuk, Płoński y Baranowski, 2025).

    Aquí la evidencia en ansiedad es la más sólida. El metaanálisis de Goessl, Curtiss y Hofmann (2017), con 24 estudios y 484 participantes, encontró que el entrenamiento en biofeedback de variabilidad cardiaca reduce el estrés y la ansiedad autoinformados con un efecto grande (g = 0,83 frente a control), y ese efecto no dependió del número de sesiones ni de que hubiera un trastorno de ansiedad diagnosticado. El aparato de biofeedback ayuda a encontrar el ritmo exacto de cada persona, pero la respiración a 6 por minuto sin aparato es lo que sostiene la técnica.

    Es también la pauta que mejor calza con lo que encontró Czub et al. (2024): dentro del rango de 6 a 12 respiraciones por minuto, cuanto más lento, menos ansiedad. La 5-5 está justo en el borde inferior de ese rango, sin exigir retenciones. Para la mayoría de las personas que llegan a consulta con ansiedad es la primera pauta que conviene aprender: fácil de sostener durante 5 o 10 minutos, sin mareos, y con un ritmo que se puede seguir con cualquier temporizador (el de nuestro artículo sobre respiración diafragmática sirve para esto).

    El suspiro cíclico (o suspiro fisiológico): la pauta que ganó la comparación

    No lleva números, pero merece estar en la tabla porque fue la que mejor rindió en el ensayo de Balban et al. (2023). Consiste en inhalar por la nariz, hacer una segunda inhalación corta para terminar de llenar los pulmones y exhalar lento y largo por la boca, repetido durante 5 minutos. El énfasis está en la exhalación prolongada.

    En ese ensayo, con práctica diaria durante un mes, el suspiro cíclico produjo la mayor mejoría del ánimo y la mayor reducción de la frecuencia respiratoria de las cuatro condiciones. En el piloto de Riedl et al. (2026), un minuto de suspiro cíclico redujo la ansiedad-estado igual que la cuadrada, aunque las dos alargaron los tiempos de reacción en una prueba de atención: no la hagas justo antes de algo que exija reflejos rápidos. Es una buena opción para quien no soporta contar segundos o para quien se marea con las retenciones.

    Comparación de los tiempos de respiración

    Pauta Tiempos (segundos) Respiraciones por minuto Para qué encaja mejor Qué evidencia tiene
    Respiración 4-7-8 Inhala 4, retén 7, exhala 8 Cerca de 3 Antes de dormir, momentos tranquilos Cambios fisiológicos en jóvenes sanos (Vierra et al., 2022); sin ensayos en ansiedad clínica
    Cuadrada (4-4-4-4) Inhala 4, retén 4, exhala 4, vacío 4 Cerca de 4 Antes de una situación estresante, ansiedad anticipatoria Ensayos comparativos (Balban et al., 2023; McAllister et al., 2026); un minuto en vivo (Riedl et al., 2026)
    Coherente (5-5 o 4-6) Inhala 5, exhala 5 (o 4 y 6), sin pausas 6 Práctica diaria de base, personas que se marean con retenciones Metaanálisis del biofeedback de variabilidad cardiaca (Goessl et al., 2017); relación dosis-respuesta del ritmo (Czub et al., 2024)
    Suspiro cíclico Doble inhalación nasal, exhalación larga por la boca Variable, lenta Quien no quiere contar; bajar activación en minutos Mejor pauta del ensayo de un mes (Balban et al., 2023); un minuto en vivo (Riedl et al., 2026)
    4-4 simple (protocolo clínico) Inhala 4, exhala 4, pausa breve 7 a 8 Aprender a respirar lento por primera vez Protocolo de terapia cognitiva para el pánico (Clark y Beck, 2010)

    Ninguna de estas pautas está “validada” como la correcta. La revisión de Kwon, Won y Lee (2026), sobre 48 ensayos de respiración diafragmática, encontró protocolos que iban de 2 a 10 respiraciones por minuto y sesiones de 3 a 45 minutos, con beneficio consistente para la ansiedad y sin una pauta única que se imponga a las demás. Siebieszuk, Płoński y Baranowski (2025) llegan a la misma conclusión desde la neurofisiología: las técnicas comparten los mismos mecanismos, y lo que de verdad cambia el efecto son las variables de fondo (ritmo, proporción, respirar por la nariz, atención), no el nombre.

    Cómo elegir tu pauta y cómo ajustarla

    Empieza por el ritmo que puedas sostener sin esfuerzo, no por el más lento. En terapia cognitiva para el pánico, Clark y Beck (2010) enseñan primero la respiración abdominal a un ritmo normal y solo después la bajan a 8 o 12 respiraciones por minuto con una cuenta de 4 segundos de inhalación y 4 de exhalación, repitiendo “relájate” al soltar el aire. Desde ahí se puede alargar la exhalación (4-6) y, si apetece, probar retenciones. Ir al 4-7-8 el primer día es la forma más rápida de marearse y abandonar.

    Practica lo suficiente para que el cuerpo lo aprenda. Bentley et al. (2023) revisaron 58 estudios y encontraron que las intervenciones con mejores resultados evitaban las sesiones de menos de 5 minutos y los ritmos exclusivamente rápidos, e incluían varias sesiones y al menos una semana de práctica. El protocolo de Clark y Beck (2010) pide dos o tres sesiones diarias de 10 minutos. Un minuto en medio de la calle sirve para el momento (Riedl et al., 2026), pero el efecto sobre la ansiedad de base viene de la práctica repetida en calma.

    Ajusta lo que moleste sin culpa. Si la retención te ahoga, quítala. Si contar te pone más nervioso, usa el suspiro cíclico o una grabación que marque el ritmo. Si respirar “hondo” te marea, es que estás hiperventilando y bajando el CO2 en sangre (Clark y Beck, 2010): respira más lento, no más profundo. Y respira por la nariz al inhalar; Zaccaro et al. (2018) proponen que parte del efecto de la respiración lenta pasa por los receptores de la vía nasal.

    Ten expectativas realistas. El metaanálisis de Fincham et al. (2023) sobre ensayos aleatorizados encontró efectos pequeños a moderados de las prácticas respiratorias sobre la ansiedad (g = -0,32), el estrés (g = -0,35) y los síntomas depresivos (g = -0,40), con riesgo de sesgo moderado en muchos estudios y una advertencia explícita contra la exageración comercial. Es una herramienta útil y barata. No es un tratamiento de la ansiedad por sí sola.

    Cuándo la respiración no es la herramienta y conviene consultar

    Hay un escenario en el que contar segundos puede jugar en contra: el trastorno de pánico. Clark y Beck (2010) resumen un estudio de desmantelamiento en el que añadir reentrenamiento respiratorio a la terapia cognitivo-conductual no mejoró los resultados, y al año de seguimiento el grupo sin respiración tenía más personas recuperadas (57 % frente a 37 %). Su lectura es que la respiración controlada puede convertirse en una conducta de seguridad: la persona respira para “escapar” de sensaciones que en realidad no son peligrosas, y eso mantiene el miedo. Por eso hoy la consideran opcional y reservada a quien claramente hiperventila durante la crisis. La revisión de Banushi et al. (2023) en trastornos de ansiedad diagnosticados va en la misma línea: hay mejorías con distintas intervenciones respiratorias, pero no está demostrado que una pauta corte por sí sola un ataque de pánico. Si tus crisis se repiten, lo que funciona es el tratamiento del trastorno de pánico con exposición a las sensaciones, y la respiración es, como mucho, un complemento.

    Ten cuidado con las retenciones largas si estás embarazada, si tienes asma o EPOC no controlados, si sufres hipotensión o mareos frecuentes, o si tienes sensibilidad a la falta de aire (típica del pánico). En esos casos usa pautas sin retención, como la 5-5 o la 4-6, y consulta con tu médico antes de forzar el ritmo. Los ensayos reportan pocos efectos adversos (Laborde et al., 2022), pero casi ninguno los mide de forma sistemática, así que “pocos” no es “ninguno”.

    Consulta con un psicólogo si la ansiedad lleva más de unas semanas, si evitas lugares o actividades por miedo a que aparezca, si te despierta de noche o si ya probaste respirar todos los días y sigues igual. Las técnicas de relajación y el manejo del estrés ayudan, pero la ansiedad que persiste se trata con terapia cognitivo-conductual, el tratamiento psicológico con más respaldo para los trastornos de ansiedad (Clark y Beck, 2010). La Asociación Americana de Psicología tiene una guía breve sobre manejo del estrés y MedlinePlus una ficha de técnicas de relajación que son un buen punto de partida.

    Preguntas frecuentes sobre los tiempos de respiración para la ansiedad

    ¿Cuántos segundos hay que inhalar y exhalar para calmar la ansiedad?

    No hay una cifra única validada. Lo que la evidencia asocia con menos ansiedad es respirar por debajo de 10 veces por minuto, y dentro de ese rango, cuanto más lento mejor. En la práctica: 4 segundos de inhalación y 4 a 6 de exhalación para empezar, y 5-5 o 4-6 como pauta de base. La proporción exacta importa menos que el ritmo total.

    ¿La respiración 4-7-8 funciona de verdad para la ansiedad?

    Funciona por el mismo mecanismo que las demás pautas lentas, pero es la que menos evidencia propia tiene: hay datos fisiológicos en jóvenes sanos (baja la frecuencia cardiaca y la presión) y ensayos en contextos médicos, no en trastornos de ansiedad. Si te resulta cómoda, úsala. Si la retención de 7 segundos te marea, cambia a 4-4-6 o a 5-5 sin perder nada.

    ¿Cuántas veces al día y cuánto tiempo hay que practicar?

    Los protocolos con mejores resultados usan sesiones de al menos 5 minutos, varias sesiones y al menos una semana de práctica. En terapia cognitiva para el pánico se piden dos o tres sesiones diarias de 10 minutos. Un minuto en el momento de la ansiedad ayuda, pero el efecto sobre la ansiedad de base viene de practicar cuando estás tranquilo.

    ¿Es mejor la respiración cuadrada o la 4-7-8?

    Depende de lo que toleres. La cuadrada (4-4-4-4) tiene ensayos comparativos y funciona bien antes de una situación estresante; la 4-7-8 es más lenta y exigente y no tiene ensayos en ansiedad. Para la mayoría de las personas la mejor primera opción es la coherente 5-5, sin retenciones, con seis respiraciones por minuto.

    ¿Sirve la respiración 4-7-8 durante un ataque de pánico?

    No es la mejor opción en ese momento. Retener el aire 7 segundos puede aumentar la sensación de ahogo, y en el trastorno de pánico la respiración controlada puede convertirse en una conducta de seguridad que mantiene el miedo. Si tienes crisis repetidas, lo que ayuda es el tratamiento con exposición; la respiración lenta sin retención es solo un complemento.

    ¿Puedo hacer estas técnicas si estoy embarazada o tengo asma?

    Las pautas sin retención (5-5, 4-6) son las más seguras. Evita las retenciones largas (los 7 segundos del 4-7-8, las pausas en vacío de la cuadrada) si estás embarazada, si tienes asma o EPOC no controlados o si te mareas con facilidad, y consulta a tu médico antes de forzar el ritmo. Los estudios reportan pocos efectos adversos, pero casi ninguno los mide de forma sistemática.

    Lo que conviene recordar

    Las tres pautas comparten el mecanismo: respirar por debajo de 10 veces por minuto, con el abdomen, alargando la exhalación. La cuenta que mejor funciona es la que puedes sostener sin marearte, y el ritmo pesa más que la proporción exacta. La 5-5 es la mejor primera opción para la mayoría; la cuadrada tiene el respaldo comparativo más claro para el estrés anticipatorio; la 4-7-8 es la más exigente y la menos estudiada. Y ninguna sustituye un tratamiento cuando la ansiedad ya se instaló.

    Si llevas semanas respirando a conciencia y la ansiedad sigue mandando en tu día, puedes agendar una consulta para revisar qué la mantiene y qué tratamiento tiene sentido en tu caso.

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    Referencias

    Amigo Vázquez, I. (2015). Manual de psicología de la salud. Ediciones Pirámide.

    Balban, M. Y., Neri, E., Kogon, M. M., Weed, L., Nouriani, B., Jo, B., Holl, G., Zeitzer, J. M., Spiegel, D., & Huberman, A. D. (2023). Brief structured respiration practices enhance mood and reduce physiological arousal. Cell Reports Medicine, 4(1), 100895. https://doi.org/10.1016/j.xcrm.2022.100895

    Banushi, B., Brendle, M., Ragnhildstveit, A., Murphy, T., Moore, C., Egberts, J., & Robison, R. (2023). Breathwork interventions for adults with clinically diagnosed anxiety disorders: A scoping review. Brain Sciences, 13(2), 256. https://doi.org/10.3390/brainsci13020256

    Bentley, T. G. K., D’Andrea-Penna, G., Rakic, M., Arce, N., LaFaille, M., Berman, R., Cooley, K., & Sprimont, P. (2023). Breathing practices for stress and anxiety reduction: Conceptual framework of implementation guidelines based on a systematic review of the published literature. Brain Sciences, 13(12), 1612. https://doi.org/10.3390/brainsci13121612

    Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. The Guilford Press.

    Czub, M., Kowal, M., Esteve Zarazaga, R., Serrano-Ibáñez, E. R., Ruíz-Párraga, G. T., Ramírez-Maestre, C., López-Martínez, A. E., Paccione, C., & Piskorz, J. (2024). A slow diaphragmatic breathing intervention for anxiety: How do respiration rate and inhalation/exhalation ratio influence self-reported anxiety? Stress and Health, 40(6), e3496. https://doi.org/10.1002/smi.3496

    Fincham, G. W., Strauss, C., Montero-Marin, J., & Cavanagh, K. (2023). Effect of breathwork on stress and mental health: A meta-analysis of randomised-controlled trials. Scientific Reports, 13(1), 432. https://doi.org/10.1038/s41598-022-27247-y

    Goessl, V. C., Curtiss, J. E., & Hofmann, S. G. (2017). The effect of heart rate variability biofeedback training on stress and anxiety: A meta-analysis. Psychological Medicine, 47(15), 2578-2586. https://doi.org/10.1017/S0033291717001003

    Kwon, C. Y., Won, J., & Lee, B. (2026). The health effects of diaphragmatic breathing: A systematic review. Complementary Therapies in Medicine, 96, 103317. https://doi.org/10.1016/j.ctim.2025.103317

    Laborde, S., Allen, M. S., Borges, U., Dosseville, F., Hosang, T. J., Iskra, M., Mosley, E., Salvotti, C., Spolverato, L., Zammit, N., & Javelle, F. (2022). Effects of voluntary slow breathing on heart rate and heart rate variability: A systematic review and a meta-analysis. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 138, 104711. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2022.104711

    Magnon, V., Dutheil, F., & Vallet, G. T. (2021). Benefits from one session of deep and slow breathing on vagal tone and anxiety in young and older adults. Scientific Reports, 11(1), 19267. https://doi.org/10.1038/s41598-021-98736-9

    McAllister, M. J., Martaindale, M. H., Sutton, N., & Andersen, J. P. (2026). Box breathing and prolonged exhalation reduces markers of physiological stress reactivity in response to a virtual Trier Social Stress Test. Comprehensive Psychoneuroendocrinology, 27, 100360. https://doi.org/10.1016/j.cpnec.2026.100360

    Riedl, E. M., Bracklo, T., Wimmer, K., Perzl, J., Gdynia, H. J., Thomas, J., & Surzykiewicz, J. (2026). Simply breathing anxiety away? A pilot, just-in-time ecological momentary intervention study of one-minute cyclic sighing versus box breathing as tools for acute anxiety reduction and attention promotion in real life. Anxiety, Stress, and Coping, 39(5), 608-622. https://doi.org/10.1080/10615806.2026.2659809

    Siebieszuk, A., Płoński, A. F., & Baranowski, M. (2025). Breathwork for chronic stress and mental health: Does choosing a specific technique matter? Medical Sciences, 13(3), 127. https://doi.org/10.3390/medsci13030127

    Vierra, J., Boonla, O., & Prasertsri, P. (2022). Effects of sleep deprivation and 4-7-8 breathing control on heart rate variability, blood pressure, blood glucose, and endothelial function in healthy young adults. Physiological Reports, 10(13), e15389. https://doi.org/10.14814/phy2.15389

    Zaccaro, A., Piarulli, A., Laurino, M., Garbella, E., Menicucci, D., Neri, B., & Gemignani, A. (2018). How breath-control can change your life: A systematic review on psycho-physiological correlates of slow breathing. Frontiers in Human Neuroscience, 12, 353. https://doi.org/10.3389/fnhum.2018.00353

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y evaluación psicológica. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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