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    Ansiedad por separación en adultos: síntomas, causas y tratamiento

    Hay personas que se pasan la tarde mirando el teléfono porque su pareja salió a una reunión y todavía no avisa que llegó bien. Otras revisan mentalmente todos los accidentes posibles cuando su hijo adulto viaja, o cancelan un trabajo porque quedarse solas en casa les resulta insoportable. Si te reconoces en algo de eso, la ansiedad por separación en adultos existe como diagnóstico, es más frecuente de lo que se creía y tiene tratamiento, aunque la investigación sobre cuál funciona mejor todavía es corta. Este artículo recoge lo que se sabe hoy, con sus límites, y te ayuda a distinguir un apego intenso de un trastorno que merece atención.

    ¿Qué es la ansiedad por separación en adultos?

    La ansiedad por separación en adultos es un miedo o una angustia excesivos, desproporcionados para la edad, ante la separación real o imaginada de las personas a quienes uno está apegado, y que dura meses y limita la vida diaria. Desde el DSM-5 se puede diagnosticar a cualquier edad, sin necesidad de haberla tenido de niño.

    Durante décadas se creyó lo contrario. En el DSM-IV el trastorno figuraba entre los de inicio en la infancia y a un adulto solo se le diagnosticaba si los síntomas habían empezado antes de los 18 años. La revisión que se encargó para el grupo de trabajo del DSM-5 (Bögels et al., 2013) encontró que en adultos el trastorno es frecuente, suele venir acompañado de otros diagnósticos y limita la vida, y que una parte importante de los casos empieza después de la adolescencia. Por eso se eliminó el requisito de edad. Una revisión posterior (Baldwin et al., 2016) explica que ese cambio de lugar se apoyó en estudios epidemiológicos que mostraron una frecuencia en adultos mayor a la esperada.

    La CIE-10 todavía lo clasificaba como un trastorno de la infancia (F93.0). La CIE-11 (código 6B05) lo reconoce en niños, adolescentes y adultos, y describe que en los adultos el foco suele ser la pareja romántica o los hijos (transcripción de la CIE-11, 6B05). Esa precisión importa si lo que te pasa aparece sobre todo en tu relación de pareja.

    Ansiedad por separación en adultos, síntomas según el DSM-5

    El DSM-5 pide miedo o ansiedad excesivos ante la separación de las figuras de apego, con al menos tres de ocho manifestaciones, que en adultos suelen mantenerse unos seis meses o más y que causan malestar importante o afectan el trabajo, los estudios o las relaciones.

    Manifestación (DSM-5)Cómo puede verse en un adulto
    Malestar intenso al anticipar o vivir la separaciónAngustia días antes de un viaje de tu pareja o de que tus hijos se vayan de casa
    Preocupación persistente por perder a la figura de apego o por que le pase algoImaginar enfermedades, accidentes o muertes cuando no responde el teléfono
    Preocupación por un suceso que provoque la separaciónMiedo a perderte, a enfermarte o a tener un accidente que te aleje de tu pareja
    Reticencia a salir de casa o ir al trabajo por miedo a la separaciónRechazar un empleo, un curso o un viaje porque implica estar lejos
    Miedo a quedarte solo o sin la figura de apegoPedir compañía para quedarte en casa o ir a lugares
    Reticencia a dormir fuera de casa o sin estar cerca de la figura de apegoNo poder dormir si tu pareja no está
    Pesadillas repetidas sobre separacionesSoñar con abandono, pérdidas o desastres
    Síntomas físicos ante la separaciónDolor de cabeza, náuseas o malestar de estómago cuando se acerca la despedida

    ¿Cómo se ve la ansiedad por separación cuando la figura de apego es tu pareja?

    En adultos, la figura de apego más frecuente es la pareja. La frase “me da ansiedad cuando mi pareja se va” describe muy bien el cuadro, pero la intensidad es lo que lo distingue: la extrañas y además sientes una alarma interna que te empuja a comprobar, a llamar y a pedir confirmaciones.

    Los libros de apego adulto describen un mecanismo que ayuda a entender esa alarma. Según Mikulincer y Shaver (2007), cuando la figura de apego parece impredecible o poco disponible, algunas personas mantienen el sistema de apego encendido de forma permanente (hiperactivación). Eso se traduce en cuatro cosas que aparecen cuando la pareja se aleja: rumiación y catastrofización sobre el abandono, búsqueda intensa de cercanía, protesta o enojo por la distancia y necesidad de reaseguro constante. Ninguna de ellas es una enfermedad por sí sola. El problema aparece cuando se vuelven la reacción habitual y ocupan buena parte del día.

    Imagina esta escena: alguien escribe tres mensajes porque su pareja tardó cuarenta minutos en responder, recibe un “estoy bien, estoy en una reunión” y se calma diez minutos. Después viene la duda siguiente. Ese alivio breve explica por qué el ciclo se repite. Los manuales de terapia cognitivo-conductual sobre ansiedad (Clark y Beck, 2010; Tolin, 2024) describen la misma lógica: la conducta de reaseguro baja la angustia en el momento y le enseña al cerebro que la tranquilidad dependía de ese mensaje, no de que la situación fuera segura.

    La ansiedad por separación no se limita a las personas. Un estudio con 313 adultos (Dowsett et al., 2020) encontró que quienes sentían más ansiedad al separarse de su animal de compañía también puntuaban más alto en ansiedad por separación de personas, tenían más apego ansioso hacia otros humanos y percibían menos apoyo social. Estas variables explicaron el 41 % de la ansiedad por separación de las mascotas. Es un estudio correlacional: muestra qué cosas van juntas, no cuál causa a cuál.

    ¿Es ansiedad por separación o apego ansioso?

    El apego ansioso es una forma de relacionarse, y la ansiedad por separación es un trastorno con criterios y duración. Se parecen y comparten rasgos, pero tener apego ansioso no equivale a tener el trastorno.

    Así lo plantea la literatura clásica del apego (Mikulincer y Shaver, 2007): el apego ansioso se considera una dimensión continua que refleja cuánto teme alguien ser abandonado, y no una enfermedad. Como estilo, puede cambiar a lo largo de la vida, por ejemplo con una pareja disponible y receptiva o con una psicoterapia. Un trastorno de ansiedad por separación, en cambio, supone una angustia que desborda la capacidad de autorregularse y deteriora el funcionamiento.

    El apego ansioso sí se asocia con el trastorno. En 83 pacientes de una clínica de ansiedad, quienes tenían ansiedad por separación adulta puntuaron más alto en necesidad de aprobación y en preocupación por las relaciones (Manicavasagar et al., 2009) que quienes tenían pánico con agorafobia. Los autores interpretan que esa constelación de apego ansioso corresponde al grupo de ansiedad por separación y no al de pánico.

    Un estudio más reciente con 200 estudiantes universitarios de primer año (Hançer et al., 2026) apunta en la misma dirección: quienes puntuaron sobre el corte de ansiedad por separación infantil y adulta tenían menos apego seguro. Menor estabilidad emocional, menor responsabilidad y ser primogénito se asociaron de forma independiente con más síntomas. Fue una sola universidad, con cuestionarios de cribado y no con diagnóstico clínico, así que no sirve para saber qué porcentaje de jóvenes lo padece.

    Si quieres conocer tu estilo de apego, puedes hacer este test de tipo de apego o leer cómo superar el apego ansioso. Un test de apego orienta sobre tu patrón, y solo una evaluación profesional puede diagnosticar el trastorno.

    ¿Cuántas personas tienen ansiedad por separación en la adultez?

    Entre 4,8 % y 6,6 % de los adultos la tiene en algún momento de la vida, según los dos estudios poblacionales más grandes. Es más frecuente de lo que se pensaba y la mayoría de los casos adultos no recibe tratamiento para ella.

    • Estados Unidos. En la Replicación de la Encuesta Nacional de Comorbilidad (NCS-R) (Shear et al., 2006), la prevalencia de vida estimada fue de 6,6 % para la forma adulta y 4,1 % para la infantil. El 77,5 % de los casos adultos había empezado en la adultez. La mayoría de las personas con la forma adulta no recibía tratamiento, aunque muchas se atendían por otros problemas. Los autores advierten que usaron una entrevista estructurada sin validación clínica independiente.
    • 18 países. En la Encuesta Mundial de Salud Mental de la OMS (Silove et al., 2015), con 38.993 adultos, la prevalencia de vida promedió 4,8 % y el 43,1 % de los inicios ocurrió después de los 18 años. La prevalencia en los últimos doce meses fue mucho menor, 1,0 %. El deterioro grave fue más común con otro diagnóstico presente (42,4 %) que sin él (18,3 %).

    En consulta clínica los números suben, porque quienes buscan ayuda por ansiedad o depresión suelen tener más de un problema. En 508 pacientes ambulatorios (Pini et al., 2010), el 20,7 % tenía ansiedad por separación adulta sin historia infantil y el 21,7 % la tenía con historia infantil. En 100 pacientes con depresión mayor (Elbay et al., 2021), el 41 % la presentaba, y tres cuartas partes de esos casos eran de inicio adulto. En 955 personas con TOC (Franz et al., 2015), el 27,2 % la había tenido alguna vez y el 4,4 % la tenía en ese momento.

    ¿Qué causa la ansiedad por separación en adultos?

    Ninguna causa explica todos los casos. Los factores que más se repiten en los estudios son las adversidades de la infancia, los eventos traumáticos, el sexo femenino, un temperamento ansioso y las pérdidas importantes.

    El estudio de 18 países encontró que la ansiedad por separación se asociaba con haber vivido adversidades en la infancia y eventos traumáticos a lo largo de la vida, y que estos predictores eran parecidos si el trastorno empezaba en la niñez, la adolescencia o la adultez. También era más frecuente en mujeres. Entre quienes tuvieron el trastorno de niños, el 36,1 % lo mantuvo en la adultez en el estudio de Estados Unidos.

    Con respecto a la personalidad, en 520 pacientes de una clínica de ansiedad (Silove et al., 2010) quienes tenían el trastorno mostraron más neuroticismo y más discapacidad. La asociación con haber tenido ansiedad por separación de niñas apareció solo en las mujeres.

    Otra pista viene del duelo. En 205 personas en duelo (Boelen, 2013), los síntomas de duelo prolongado, de depresión y de ansiedad por separación se comportaron como tres cosas distintas, aunque relacionadas entre sí. Cuando la pérdida había sido violenta, las tres eran más graves. Si estás atravesando un duelo, puede ser útil leer sobre cómo superar un duelo.

    Un estudio con 215 universitarios con ansiedad por separación elevada (Boelen et al., 2014) probó si la intolerancia a la incertidumbre ayuda a explicar los síntomas. La encontraron relacionada, pero más débilmente que con el trastorno de ansiedad generalizada, el TOC y la ansiedad social, y al controlar el neuroticismo y el apego dejó de explicar la ansiedad por separación. La muestra era no clínica y 92 % mujeres.

    Sobre la biología, la revisión del DSM-5 concluye que la evidencia sobre factores de riesgo existe sobre todo para la forma infantil, y que los patrones familiares y genéticos son poco específicos. Cualquier explicación del tipo “es por tu infancia” o “es por tu genética” va más allá de lo que hoy se sabe.

    ¿Con qué se confunde la ansiedad por separación en adultos?

    Se confunde sobre todo con el pánico, la ansiedad generalizada, la depresión, el duelo prolongado y el TOC, y puede convivir con cualquiera de ellos. Esa convivencia puede dejarla tapada detrás de los otros diagnósticos.

    CuadroQué lo diferenciaQué dice la evidencia
    Trastorno de pánico con agorafobiaEn el pánico el miedo central es a las sensaciones del cuerpo y a no poder escapar. En la ansiedad por separación, a perder a alguien o separarse de élEntre pacientes ansiosos, el grupo con ansiedad por separación mostró más apego ansioso que el de pánico (Manicavasagar et al., 2009)
    Ansiedad generalizadaLa preocupación del TAG salta entre muchos temas. Aquí se concentra en las figuras de apegoLos manuales de TCC consultados tratan la angustia por separación en adultos casi solo como criterio de diagnóstico diferencial
    Depresión mayorLa depresión baja el ánimo y el interés. La ansiedad por separación se activa con la distancia41 % de los pacientes con depresión mayor la presentaba (Elbay et al., 2021)
    Duelo prolongadoEl duelo gira en torno a una pérdida ya ocurridaSon dimensiones distintas, aunque relacionadas (Boelen, 2013)
    TOCEn el TOC predominan obsesiones y compulsiones de varios tipos27,2 % de los pacientes con TOC la había tenido alguna vez (Franz et al., 2015)
    Dependencia emocionalNo es un diagnóstico del DSM-5 ni de la CIE-11: describe un patrón de relación de necesidad excesivaSe solapan, pero la dependencia emocional se define por el tipo de vínculo y la ansiedad por separación por el miedo a la separación

    Los celos también pueden parecerse, sobre todo cuando la ausencia de la pareja despierta sospecha. Si el tema te resuena, hay una guía para distinguir celos normales de celotipia. Y si lo que predomina son ataques de angustia, puede servirte entender la diferencia entre un ataque de ansiedad y uno de pánico.

    ¿Por qué conviene atenderla?

    Porque se asocia con deterioro real en el trabajo y las relaciones, y con peor respuesta a otros tratamientos. Que sea común no significa que sea inofensiva.

    En los 508 pacientes del estudio de Pini et al. (2010), la ansiedad por separación se asoció con deterioro grave en el trabajo y en las relaciones sociales, incluso después de controlar por otros trastornos de ansiedad. En el estudio de depresión mayor, tener ansiedad por separación se vinculó con más ansiedad y con mayor probabilidad de responder poco al tratamiento habitual de la depresión (Elbay et al., 2021). La revisión de Manicavasagar et al. (2010) señala que tenerla junto a otros trastornos de ansiedad parece anunciar mala respuesta a la TCC.

    Un estudio de 384 pacientes ambulatorios (Pini et al., 2025) encontró que la ansiedad por separación adulta se asociaba con anhedonia (pérdida de placer), y que tanto la anhedonia como la puntuación del cuestionario ASA-27 predecían pensamientos y conductas suicidas. Los grupos con y sin el trastorno no se diferenciaban en las escalas generales de ansiedad y depresión, lo que sugiere que esas escalas por sí solas no lo distinguen. Es un estudio transversal: señala una asociación, no que la ansiedad por separación provoque el suicidio.

    Tratamiento para la ansiedad por separación en adultos: ¿qué funciona?

    Hoy no existe un tratamiento con evidencia sólida específica para este trastorno en adultos. Los estudios son pequeños y de tipo piloto, y la psicoterapia que se usa en la práctica se adapta de lo que funciona en otros trastornos de ansiedad.

    Esto es lo que hay publicado, con sus tamaños:

    • Un ensayo aleatorizado piloto con un fármaco. En 24 adultos (Schneier et al., 2017), vilazodona frente a placebo durante 12 semanas no mostró diferencias significativas en la tasa de respuesta a la semana 12. Sí hubo más mejoría en algunas escalas y en calidad de vida, con tamaños de efecto grandes. Los autores lo presentan como prueba de que un ensayo es factible y no como prueba de eficacia.
    • Un estudio piloto abierto de psicoterapia. Entre 46 adultos con ansiedad que no habían respondido a tratamientos previos, 37 (80 %) tenían síntomas clínicamente significativos de ansiedad por separación. Cinco completaron 12 semanas de una psicoterapia psicodinámica enfocada en el apego (Milrod et al., 2016) y mejoraron en ansiedad por separación, ansiedad general y gravedad global. Sin grupo de comparación: es una señal que invita a estudiarlo, no una demostración.
    • Una propuesta teórica. Una revisión (Milrod et al., 2014) plantea que quienes tienen ansiedad por separación responden peor tanto a fármacos como a psicoterapia, y que las terapias centradas en las relaciones y en la separación podrían ayudar. Es una hipótesis razonable, sin ensayo que la confirme todavía.

    En la práctica, el psicólogo clínico suele combinar principios de la TCC para la ansiedad (Clark y Beck, 2010; Tolin, 2024), que son los que mejor se conocen y se aplican a muchos cuadros parecidos. Esos manuales no tratan la ansiedad por separación adulta como un capítulo propio, así que aplicarlos aquí es una adaptación con criterio clínico, no un protocolo validado. Sus piezas principales son:

    1. Identificar los pensamientos catastróficos (“si no contesta es porque le pasó algo”) y ponerlos a prueba con evidencia, calculando qué tan probable es de verdad lo que se teme.
    2. Exposición gradual a la separación: empezar por ausencias cortas y crecientes, y quedarse con la angustia sin neutralizarla.
    3. Reducir las conductas de seguridad y de reaseguro (llamar, enviar mensajes de comprobación, pedir que avise cada paso), acordadas de antemano y con un plan de reemplazo. Los manuales explican que esas conductas mantienen el problema porque impiden aprender que la situación era segura sin ellas.
    4. Practicar tolerar la incertidumbre, por ejemplo no llamar de inmediato cuando alguien se retrasa y observar qué pasa. La intolerancia a la incertidumbre no explica por sí sola la ansiedad por separación, según el estudio de Boelen et al. (2014), de modo que esta pieza se usa como apoyo, no como centro.

    Si el foco está en la relación y no solo en la persona, la terapia de pareja integrativa de Christensen, Doss y Jacobson (2014) trabaja el patrón de demanda y retirada, en el que uno presiona por cercanía y el otro se aleja. Su idea de mirar ese ciclo como un problema compartido, y no como un defecto de uno, puede bajar la defensividad de ambos.

    ¿Qué puedes hacer tú mientras tanto?

    Estas ideas vienen de los libros de apego y de pareja consultados para este artículo, y no de ensayos sobre este trastorno. Sirven de apoyo, y la evaluación profesional sigue siendo necesaria si el malestar es intenso.

    • Nombra la alarma. “Mi sistema de apego se activó” describe mejor lo que pasa que “algo malo ocurrió”. Pone una pausa entre la sensación y la conducta.
    • Cuenta los reaseguros. Durante una semana, anota cuántas veces pides confirmación a tu pareja y cuánto te dura el alivio. Ver el patrón en números ayuda a decidir qué recortar primero.
    • Pacta, en vez de vigilar. Según Bradbury y Karney (2019), en parejas con distancia geográfica ayuda usar la tecnología de forma intencional, con acuerdos claros de reconexión (por ejemplo, un mensaje al llegar y una llamada a la noche) en lugar de monitorear.
    • Cuida tu espacio propio. Esther Perel (2006) propone mantener proyectos, amistades e identidad individual para que la relación no cargue con toda la seguridad. En términos prácticos, aliviar la presión sobre tu pareja puede mejorar la relación y bajar tu propia angustia.
    • Habla desde la vulnerabilidad, no desde la exigencia. Pedir (“me ayuda saber que llegaste”) y exigir (“avísame siempre”) tienen efectos distintos en quien escucha. La primera forma respeta que el otro pueda decir que no.

    Si tu pareja es quien vive este patrón, evita convertirte en la fuente de calma permanente: responder cada consulta mantiene el ciclo. Es más útil acordar juntos un plan de contacto razonable y alentar que consulte.

    ¿Cuándo consultar a un profesional?

    Consulta cuando la angustia por separarte dure meses, te lleve a evitar trabajo, estudios o viajes, afecte tu relación o venga con tristeza persistente, pérdida de interés o ideas de hacerte daño. En el estudio de Estados Unidos, muchas personas con la forma adulta se atendían por otros problemas sin recibir tratamiento para esta (Shear et al., 2006), así que puede ayudar plantearlo desde la primera consulta.

    Si tienes pensamientos de quitarte la vida, no esperes a una cita: en Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio) o ir a la urgencia más cercana. La evaluación de ansiedad por separación en adultos suele combinar entrevista clínica y cuestionarios como el ASA-27; el diagnóstico lo hace un profesional, no un puntaje.

    Si quieres evaluar tu situación, puedes agendar una consulta. También hay un artículo hermano sobre ansiedad por separación en niños, útil si además eres madre o padre y esto se repite en tu familia, y una guía sobre terapia cognitivo-conductual para la ansiedad.

    Preguntas frecuentes

    ¿Es normal sentir ansiedad cuando mi pareja se va?

    Sentir algo de nostalgia o inquietud al despedirse es normal. Se vuelve motivo de consulta cuando el miedo es desproporcionado, dura meses, te impide hacer tu vida o te lleva a comprobar y exigir confirmaciones de forma constante. Si “me da ansiedad cuando mi pareja se va” describe tu día a día, conviene evaluarlo.

    ¿Puede empezar la ansiedad por separación en la adultez?

    Sí. En los estudios, entre 43,1 % (18 países) y 77,5 % (Estados Unidos) de los casos adultos empezaron después de los 18 años. El DSM-5 eliminó el requisito de inicio en la infancia precisamente por esos datos.

    ¿Cuál es la diferencia entre ansiedad por separación y dependencia emocional?

    La ansiedad por separación es un diagnóstico con criterios y se define por el miedo a la separación de figuras de apego. La dependencia emocional no es un diagnóstico del DSM-5 ni de la CIE-11: describe un patrón de necesidad excesiva en el vínculo. Pueden coexistir.

    ¿La ansiedad por separación en adultos se cura sola?

    Hay casos que mejoran y otros que persisten. Entre los casos infantiles de Estados Unidos, el 36,1 % continuó en la adultez, y hay estudios que asocian la ansiedad por separación con peor respuesta a otros tratamientos. Cuando limita tu vida y dura meses, es mejor consultar que esperar a que pase.

    ¿Qué dice la CIE-10 y qué dice la CIE-11?

    La CIE-10 la clasificaba como trastorno de la infancia (F93.0). La CIE-11 la reconoce en cualquier edad (6B05) y menciona la pareja y los hijos como foco típico en adultos.

    ¿Hay medicamentos para la ansiedad por separación en adultos?

    La evidencia de fármacos específicos es mínima: el único ensayo aleatorizado piloto publicado (24 adultos, vilazodona) no mostró diferencias en la tasa de respuesta a las 12 semanas. Un psiquiatra puede tratar los cuadros que la acompañan, como la depresión o la ansiedad, y decidir con cada persona.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Baldwin, D. S., Gordon, R., Abelli, M., & Pini, S. (2016). The separation of adult separation anxiety disorder. CNS Spectrums, 21(4), 289-294. https://doi.org/10.1017/s1092852916000080

    Boelen, P. A. (2013). Symptoms of prolonged grief, depression, and adult separation anxiety: Distinctiveness and correlates. Psychiatry Research, 207(1-2), 68-72. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2012.09.021

    Boelen, P. A., Reijntjes, A., & Carleton, R. N. (2014). Intolerance of uncertainty and adult separation anxiety. Cognitive Behaviour Therapy, 43(2), 133-144. https://doi.org/10.1080/16506073.2014.888755

    Bögels, S. M., Knappe, S., & Clark, L. A. (2013). Adult separation anxiety disorder in DSM-5. Clinical Psychology Review, 33(5), 663-674. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2013.03.006

    Bradbury, T. N., & Karney, B. R. (2019). Intimate relationships (3.ª ed.). W. W. Norton & Company.

    Christensen, A., Doss, B. D., & Jacobson, N. S. (2014). Reconcilable differences: Rebuild your relationship by rediscovering the partner you love, without losing yourself (2.ª ed.). The Guilford Press.

    Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. The Guilford Press.

    Dowsett, E., Delfabbro, P., & Chur-Hansen, A. (2020). Adult separation anxiety disorder: The human-animal bond. Journal of Affective Disorders, 270, 90-96. https://doi.org/10.1016/j.jad.2020.03.147

    Elbay, R. Y., Görmez, A., Kılıç, A., & Avcı, S. H. (2021). Separation anxiety disorder among outpatients with major depressive disorder: Prevalence and clinical correlates. Comprehensive Psychiatry, 105, 152219. https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2020.152219

    Franz, A. P., Rateke, L., Hartmann, T., McLaughlin, N., Torres, A. R., do Rosário, M. C., Filho, E. C. M., & Ferrão, Y. A. (2015). Separation anxiety disorder in adult patients with obsessive-compulsive disorder: Prevalence and clinical correlates. European Psychiatry, 30(1), 145-151. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2014.04.007

    Hançer, G., Deniz, İ. H., Kırpınar, M. M., & Kocabaşoğlu, N. (2026). Separation anxiety in emerging adults: The role of attachment styles and personality traits. Psychiatry Investigation, 23(8), 1058-1070. https://doi.org/10.30773/pi.2026.0158

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    Manicavasagar, V., Silove, D., Marnane, C., & Wagner, R. (2009). Adult attachment styles in panic disorder with and without comorbid adult separation anxiety disorder. Australian & New Zealand Journal of Psychiatry, 43(2), 167-172. https://doi.org/10.1080/00048670802607139

    Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2007). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. The Guilford Press.

    Milrod, B., Altemus, M., Gross, C., Busch, F., Silver, G., Christos, P., Stieber, J., & Schneier, F. (2016). Adult separation anxiety in treatment nonresponders with anxiety disorders: Delineation of the syndrome and exploration of attachment-based psychotherapy and biomarkers. Comprehensive Psychiatry, 66, 139-145. https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2016.01.004

    Milrod, B., Markowitz, J. C., Gerber, A. J., Cyranowski, J., Altemus, M., Shapiro, T., Hofer, M., & Glatt, C. (2014). Childhood separation anxiety and the pathogenesis and treatment of adult anxiety. American Journal of Psychiatry, 171(1), 34-43. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2013.13060781

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    Pini, S., Abelli, M., Shear, K. M., Cardini, A., Lari, L., Gesi, C., Muti, M., Calugi, S., Galderisi, S., Troisi, A., Bertolino, A., & Cassano, G. B. (2010). Frequency and clinical correlates of adult separation anxiety in a sample of 508 outpatients with mood and anxiety disorders. Acta Psychiatrica Scandinavica, 122(1), 40-46. https://doi.org/10.1111/j.1600-0447.2009.01480.x

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    Schneier, F. R., Moskow, D. M., Choo, T.-H., Galfalvy, H., Campeas, R., & Sanchez-Lacay, A. (2017). A randomized controlled pilot trial of vilazodone for adult separation anxiety disorder. Depression and Anxiety, 34(12), 1085-1095. https://doi.org/10.1002/da.22693

    Shear, K., Jin, R., Ruscio, A. M., Walters, E. E., & Kessler, R. C. (2006). Prevalence and correlates of estimated DSM-IV child and adult separation anxiety disorder in the National Comorbidity Survey Replication. American Journal of Psychiatry, 163(6), 1074-1083. https://doi.org/10.1176/ajp.2006.163.6.1074

    Silove, D., Alonso, J., Bromet, E., Gruber, M., Sampson, N., Scott, K., Andrade, L., Benjet, C., Caldas de Almeida, J. M., De Girolamo, G., de Jonge, P., Demyttenaere, K., Fiestas, F., Florescu, S., Gureje, O., He, Y., Karam, E., Lepine, J.-P., Murphy, S., … Kessler, R. C. (2015). Pediatric-onset and adult-onset separation anxiety disorder across countries in the World Mental Health Survey. American Journal of Psychiatry, 172(7), 647-656. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2015.14091185

    Silove, D. M., Marnane, C. L., Wagner, R., Manicavasagar, V. L., & Rees, S. (2010). The prevalence and correlates of adult separation anxiety disorder in an anxiety clinic. BMC Psychiatry, 10, Artículo 21. https://doi.org/10.1186/1471-244x-10-21

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2.ª ed.). The Guilford Press.

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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