Este test de experiencias adversas en la infancia reúne diez preguntas de Sí o No sobre tus primeros 18 años de vida. Es el cuestionario ACE del estudio de Felitti y Anda, el más usado para contar cuántos tipos de adversidad vivió una persona antes de ser adulta. Tarda unos tres minutos y entrega un número de 0 a 10.
Puedes ir directo al test o descargar el cuestionario ACE en PDF para responderlo en papel. Antes conviene entender qué hace ese número. Describe a grupos grandes de personas y dice bastante menos de lo que muchas páginas prometen sobre una sola. Además, las preguntas son duras: lee el aviso previo y avanza solo si hoy te sientes con ánimo.
En pocas palabras
El cuestionario ACE cuenta cuántas de diez categorías de adversidad viviste antes de los 18 años: abuso emocional, físico o sexual, negligencia y dificultades graves en el hogar. Un puntaje de 4 o más se asocia con más riesgo en estudios de población, y no es un diagnóstico ni predice tu futuro. Dos personas con el mismo número pueden tener historias y recursos muy distintos.
¿Qué es el cuestionario ACE y quién lo creó?
El estudio ACE (Adverse Childhood Experiences) nació de una colaboración entre Kaiser Permanente y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Felitti y sus colegas enviaron un cuestionario a 13.494 adultos atendidos en un gran seguro de salud, y respondieron 9.508. Más de la mitad informó al menos una categoría de adversidad infantil, y una cuarta parte dos o más (Felitti et al., 1998).
El hallazgo que dio la vuelta al mundo fue una relación graduada: a más categorías, más riesgo de problemas de salud en la adultez. Quienes informaron cuatro o más categorías, frente a quienes no informaron ninguna, tenían entre 4 y 12 veces más riesgo de alcoholismo, abuso de drogas, depresión e intento de suicidio.
Ese primer trabajo midió siete categorías. La versión de diez preguntas que circula hoy, y que contiene este test, suma negligencia emocional, negligencia física y separación o divorcio de los padres. Las diez se agrupan en tres bloques:
| Bloque | Categorías |
|---|---|
| Abuso | Emocional, físico y sexual |
| Negligencia | Emocional y física |
| Dificultades en el hogar | Violencia hacia la madre, consumo problemático de alcohol o drogas, enfermedad mental o intento de suicidio, separación o divorcio de los padres, encarcelamiento de un familiar |
El CDC señala que los cuestionarios del estudio no tienen copyright ni costo de uso, por eso podemos ofrecerte aquí el instrumento completo. La versión en español es una traducción propia del original en inglés. Conserva las diez preguntas y la forma de puntuar, pero no cuenta con una validación chilena independiente.
Antes de hacer el test de experiencias adversas en la infancia
Responde con calma y en un lugar privado. Algunas preguntas nombran violencia, abuso sexual y abandono, y puede que remuevan recuerdos que llevabas tiempo sin tocar.
- Puedes detenerte en cualquier momento o dejarlo para otro día.
- Responde según lo que recuerdas hoy, sin tratar de ser exacto en cada detalle.
- Cada pregunta agrupa varias situaciones: marca «Sí» si te ocurrió al menos una.
- Si tienes cerca a alguien de confianza, puede ayudarte conversar después.
- ¿Prefieres papel? Hay un cuestionario de experiencias adversas en la infancia PDF con las mismas diez preguntas y su forma de puntuar.
Ahora sí. No hay respuestas correctas, y el resultado no te evalúa como persona.
¿Cómo se interpreta tu puntaje ACE?
El puntaje suma un punto por cada categoría en la que marcaste «Sí», de 0 a 10. Cuenta tipos de experiencia, así que no distingue una situación aislada de una que se repitió durante años.
| Puntaje | Lectura prudente | Qué sabemos |
|---|---|---|
| 0 | Ninguna de las diez categorías | No descarta otras experiencias difíciles, porque el ACE deja fuera, por ejemplo, el acoso escolar o la violencia en el barrio. |
| 1 a 3 | Resultado frecuente | En el estudio original, más de la mitad de los participantes informó al menos una categoría. |
| 4 o más | Mayor riesgo promedio en grupos | Es la comparación que usaron Felitti y su equipo: cuatro o más contra ninguna. Describe a grupos, y a ti solo te sitúa en uno. |
Conviene aclarar un punto que muchas páginas omiten: el ACE no tiene un punto de corte diagnóstico. El 4 salió de cómo se compararon los grupos en el estudio, y ninguna tabla permite decir «tienes trauma» a partir del número. Lacey y Minnis (2020) revisaron veinte años de investigación con estos puntajes y concluyeron que su simplicidad ayuda a la salud pública, pero arriesga una comunicación simplista del riesgo, con determinismo y estigma.
¿Qué no mide el cuestionario ACE?
Un número del 0 al 10 deja fuera varias cosas que importan para entender una historia:
- Cuánto, cuántas veces y a qué edad. Un episodio puntual y diez años de maltrato suman lo mismo.
- Lo que te protegió. Un adulto que te cuidó, una abuela presente o una escuela segura no restan puntos, aunque cambian mucho la historia.
- Otras adversidades. El acoso escolar, la muerte de un ser querido, la discriminación y la violencia en la comunidad no están entre las diez preguntas. En una muestra urbana representativa de 2.101 adultos chilenos que respondió el ACE-IQ, una versión más amplia del cuestionario, el abuso sexual, el bullying y la violencia colectiva fueron las experiencias más asociadas con problemas de salud mental informados (Santelices et al., 2024).
- Qué tan fiel es el recuerdo. Un metaanálisis de 16 estudios con 25.471 personas comparó los registros hechos durante la infancia con los recuerdos de adultos. El acuerdo entre ambos fue bajo (κ = 0,19), porque cada método identifica a grupos distintos (Baldwin et al., 2019). Eso no vuelve falso el recuerdo de nadie. Indica que las cifras de un cuestionario retrospectivo son una fotografía imperfecta.
¿El puntaje ACE predice lo que te va a pasar?
Para grupos, sí aporta información. Para una persona, mucho menos. Baldwin et al. (2021) siguieron a dos cohortes de nacimiento, una hasta los 18 años y otra hasta los 45. Por cada experiencia adversa adicional, el riesgo de algún problema de salud mental subía 14 %. Aun así, al intentar anticipar quién desarrollaría un problema, la exactitud individual fue baja: un área bajo la curva de 0,58, cuando 0,50 es el azar.
Otro metaanálisis, de 62 estudios que siguieron a las personas en el tiempo, encontró aumentos reales y moderados. Las probabilidades de TEPT eran 2,26 veces mayores en quienes habían vivido adversidad, las de ansiedad 1,78 veces y las de depresión 1,61 veces (Thurston et al., 2025). Son cambios de probabilidad. Muchísimas personas con puntajes altos no desarrollan esos problemas.
La resiliencia también tiene su propio peso. Una revisión de 203 estudios con 145.317 adultos halló que el maltrato infantil se relacionaba con menor resiliencia, pero con asociaciones de magnitud pequeña, algo mayores cuando el maltrato era emocional (Fares-Otero et al., 2025). La adversidad eleva el riesgo y deja abierto el desenlace. Si te interesa cómo se mide esa capacidad, mira el test de resiliencia.
¿Cuánta gente tiene experiencias adversas en la infancia?
Más de lo que se suele pensar. Una síntesis de 1.002 estudios, con 2,6 millones de adultos de 102 países, estimó que el maltrato emocional afectó a 28 % y la negligencia emocional a 22 %, los dos más frecuentes de las diez categorías. La prevalencia varía según el tipo de adversidad, el país y el método de medición (Madigan et al., 2026).
En Chile, la muestra urbana de Santelices et al. (2024) encontró que cerca de 40 % había vivido cuatro o más adversidades. Una encuesta piloto nacional reportó que casi todas las personas participantes tenían al menos una y que más de la mitad tenía cuatro o más, con la violencia comunitaria como la más frecuente (Ramírez Labbé et al., 2022). Ambos estudios usaron el ACE-IQ, que incluye más categorías que las diez de este test, así que sus cifras no son comparables con tu puntaje. Sirven para otra cosa: mostrar que tener un puntaje alto es una experiencia común, y que no te aísla del resto.
¿Es este un test de trauma infantil?
Mucha gente llega aquí buscando un «test de trauma infantil» o un «test de trauma y abuso». El ACE lista exposiciones. No detecta síntomas, así que dos personas con el mismo puntaje pueden estar muy distintas: una con pesadillas, disociación y miedo al contacto, y otra sin molestias importantes.
Para mirar los síntomas de hoy hay otros caminos. Si te preguntas por flashbacks, hipervigilancia o entumecimiento, la guía sobre trastorno de estrés postraumático y la de TEPT complejo explican qué se evalúa y cómo. Si lo tuyo son lagunas de memoria o la sensación de estar fuera de tu cuerpo, tienes el test de disociación DES-II.
Herman (2015) describe algo que se repite en la clínica del trauma infantil crónico: quienes lo vivieron rara vez consultan por eso. Llegan por insomnio, dolores sin causa clara, depresión, ansiedad o conflictos de pareja, sin conectarlos con su infancia. Si eso te suena, puedes leer cómo se manifiesta el trauma de infancia en la vida adulta. Y si el motivo de tu búsqueda es un niño, la guía de evaluación del trauma infantil está pensada para madres, padres y profesionales.
¿Qué hacer con tu resultado?
Con un puntaje de 0 a 3, nada obliga a hacer algo por el número. Si de todos modos algo de tu infancia te pesa, eso basta como motivo para conversarlo.
Con 4 o más, tampoco corre prisa. Lo más útil es mirar cómo estás hoy, y el puntaje pasa a segundo plano. Pregúntate cómo duermes, cómo está tu ánimo, cómo son tus relaciones cercanas, si usas alcohol u otras sustancias para calmarte y qué te dice tu cuerpo. Eso es lo que un profesional necesitaría saber.
Si decides trabajarlo en terapia, vale la pena saber cómo suele organizarse. Herman (2015) lo ordena en tres etapas: seguridad y estabilización, recuerdo y duelo, y reconexión con la vida cotidiana. La primera va primero porque, según ella, ningún otro trabajo terapéutico puede tener éxito si la seguridad no está garantizada. En ese marco, el terapeuta acompaña como testigo y no presiona para «desenterrar» recuerdos. Foa et al. (2007) añaden que, antes de pasar a la exposición a recuerdos traumáticos, conviene estabilizar el riesgo suicida, las autolesiones activas, la violencia en curso y el consumo grave de sustancias. Por eso, revisar solo y de golpe lo más doloroso de tu historia no es buena idea cuando te desborda.
Sobre la eficacia, un metaanálisis de ensayos con adultos que vivieron traumas complejos encontró que las intervenciones psicológicas reducían de forma importante los síntomas de TEPT, depresión y ansiedad. Los beneficios fueron algo menores en quienes tenían trauma infantil que en quienes vivieron otros traumas (Hu et al., 2025). La lectura útil es que el camino puede pedir más tiempo y más apoyo, y que el tratamiento sigue siendo una vía con respaldo. Puedes ver cómo se trabaja en la terapia de exposición prolongada y qué señales tiene el apego desorganizado en adultos.
Cuándo buscar ayuda profesional
Conviene consultar si aparecen pesadillas o recuerdos intrusivos frecuentes, momentos en que sientes que te desconectas de tu cuerpo, autolesiones, consumo de alcohol o drogas para calmarte, relaciones que repiten el daño o un ánimo bajo que no se mueve hace semanas. No necesitas un puntaje alto para pedir ayuda.
Si sientes que no puedes más o piensas en hacerte daño, llama gratis al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio, que atiende las 24 horas desde celulares. Salud Responde (600 360 7777) ofrece orientación de salud mental. Si hoy hay violencia en tu casa, el Fono 1455 orienta de forma gratuita, y ante peligro inmediato están el 149, el 133 y el 134.
Si quieres conversar lo que apareció al responder, puedes agendar una consulta. Llevar tus respuestas a la primera conversación, y no solo el número, la vuelve más concreta.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa tener un puntaje ACE de 4 o más?
Significa que marcaste cuatro o más de las diez categorías de adversidad. En el estudio original, ese grupo tenía un riesgo promedio mayor de depresión, alcoholismo y otros problemas que quienes no marcaron ninguna. Es una comparación entre grupos, y no un diagnóstico ni una predicción de lo que te ocurrirá.
¿El cuestionario ACE es lo mismo que un test de trauma?
No. El ACE cuenta qué tipos de adversidad ocurrieron antes de los 18 años y no mide síntomas. El trauma se evalúa mirando cómo estás hoy: recuerdos intrusivos, evitación, ánimo, disociación y relaciones. Dos personas con el mismo puntaje pueden estar muy distintas, por eso conviene una evaluación profesional.
¿Mi puntaje ACE decide cómo será mi vida?
No. Aumenta el riesgo promedio en grupos, pero su exactitud para anticipar a una persona es baja: en dos cohortes alcanzó 0,58 donde 0,50 es el azar. Los apoyos, los vínculos seguros y el tratamiento cambian el camino, y muchas personas con puntajes altos se sienten bien.
¿Por qué obtuve 0 si mi infancia fue difícil?
Porque el ACE mide diez categorías concretas y deja fuera experiencias como el acoso escolar, la muerte de un ser querido, la discriminación o la violencia en el barrio. Un 0 solo dice que no marcaste esas diez. Tu historia puede haber sido dolorosa igualmente, y eso merece atención.
¿Hay una versión del test ACE validada en Chile?
Existen estudios chilenos que usaron el ACE-IQ, una versión ampliada, en muestras de adultos. La traducción de este test es propia y no tiene una validación chilena independiente, así que conviene leer el resultado como orientación. Por eso lo acompañamos de sus límites y no lo usamos para diagnosticar.
¿Qué hago si el test me removió recuerdos difíciles?
Detente, respira y haz algo que te calme o te ancle en el presente: caminar, tomar agua, hablar con alguien de confianza. No hace falta seguir revisando tu historia ese día. Si la incomodidad dura, vuelve con frecuencia o te desborda, conviene conversarlo con un psicólogo o psiquiatra.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Referencias
Baldwin, J. R., Caspi, A., Meehan, A. J., Ambler, A., Arseneault, L., Fisher, H. L., Harrington, H., Matthews, T., Odgers, C. L., Poulton, R., Ramrakha, S., Moffitt, T. E., & Danese, A. (2021). Population vs individual prediction of poor health from results of adverse childhood experiences screening. JAMA Pediatrics, 175(4), 385-393. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2020.5602
Baldwin, J. R., Reuben, A., Newbury, J. B., & Danese, A. (2019). Agreement between prospective and retrospective measures of childhood maltreatment: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 76(6), 584-593. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0097
Fares-Otero, N. E., Carranza-Neira, J., Womersley, J. S., Stegemann, A., Schalinski, I., Vieta, E., Spies, G., & Seedat, S. (2025). Child maltreatment and resilience in adulthood: A systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e163. https://doi.org/10.1017/s0033291725001205
Felitti, V. J., Anda, R. F., Nordenberg, D., Williamson, D. F., Spitz, A. M., Edwards, V., Koss, M. P., & Marks, J. S. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258. https://doi.org/10.1016/s0749-3797(98)00017-8
Foa, E. B., Hembree, E. A., & Rothbaum, B. O. (2007). Prolonged exposure therapy for PTSD: Emotional processing of traumatic experiences. Therapist guide. Oxford University Press.
Herman, J. L. (2015). Trauma and recovery: The aftermath of violence, from domestic abuse to political terror. Basic Books.
Hu, J.-H., Ma, Y.-Q., Zhou, Y., Wang, S.-B., Jia, F.-J., & Hou, C.-L. (2025). Efficacy of psychological interventions for complex post-traumatic stress disorder in adults exposed to complex traumas: A meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Affective Disorders, 380, 515-526. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.03.153
Lacey, R. E., & Minnis, H. (2020). Practitioner review: Twenty years of research with adverse childhood experience scores: Advantages, disadvantages and applications to practice. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 61(2), 116-130. https://doi.org/10.1111/jcpp.13135
Madigan, S., Lunney, C. A., Ly, A., Fearon, R. M. P., Sin, G., Kaser, A., Salama, H., Ilangovan, A., Nivison, M. D., Thiemann, R., Zhu, J., Berlinguette, K., Ligertwood, A., Tomlinson, M., & Neville, R. D. (2026). Prevalence of adverse childhood experience items: A systematic review and meta-analyses. The Lancet Public Health, 11(7), e427-e437. https://doi.org/10.1016/s2468-2667(26)00077-0
Ramírez Labbé, S., Santelices, M. P., Hamilton, J., & Velasco, C. (2022). Adverse childhood experiences: Mental health consequences and risk behaviors in women and men in Chile. Children, 9(12), 1841. https://doi.org/10.3390/children9121841
Santelices, M. P., Barrera, P., Undurraga, C., Valenzuela, E., Viviani, P., Hamilton, J., & Murillo, J. (2024). Analyzing the relationship between individual and cumulative score of adverse childhood experiences (ACEs) with self-reported mental health disorders in Chile. Child Abuse & Neglect, 155, 106997. https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2024.106997
Thurston, C., Murray, A. L., Franchino-Olsen, H., Silima, M., Hemady, C. L., & Meinck, F. (2025). Prospective longitudinal associations between adverse childhood experiences and adult mental health outcomes: Systematic review and meta-analysis. Trauma, Violence, & Abuse, 27(4), 1700-1718. https://doi.org/10.1177/15248380251358223






