Categoría: Evaluación y Tests Psicológicos

  • Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    El test de adicción a las drogas (DAST-10) sirve para detectar problemas relacionados con drogas distintas del alcohol y el tabaco. El AUDIT cumple una función parecida para el alcohol. Son cuestionarios de cribado de 10 preguntas, se corrigen por separado y un puntaje alto indica que conviene evaluar con más detalle. Ninguno confirma por sí solo un diagnóstico.

    Si estás buscando formularios y test psicológicos para evaluar adicciones, más abajo encontrarás el PDF oficial del AUDIT en español y el DAST-10 publicado con permiso por SAMHSA. También hay una tabla breve para decidir qué instrumento corresponde en adultos, adolescentes y situaciones de policonsumo.

    Respuesta corta: usa AUDIT cuando la pregunta clínica es sobre alcohol y DAST-10 para cannabis, cocaína, opioides, sedantes u otras drogas, incluido el uso no médico de fármacos. Si hay consumo de ambos grupos, aplica ambos y conserva dos resultados. No los sumes ni conviertas el total en un diagnóstico.

    ¿AUDIT o DAST-10? La diferencia en una tabla

    AUDIT y DAST-10 se parecen por su brevedad, pero no son intercambiables. La elección depende de la sustancia, la edad, el objetivo de la evaluación y la licencia de uso.

    AspectoAUDITDAST-10
    Qué exploraConsumo de alcohol, consecuencias y posibles señales de dependenciaProblemas vinculados con drogas distintas del alcohol y el tabaco
    Formato10 preguntas con opciones de frecuencia y consecuencias10 preguntas de respuesta sí/no
    Periodo habitualÚltimos 12 mesesÚltimos 12 meses
    Puntaje0 a 400 a 10
    Uso principalCribado de consumo de riesgo y perjudicial de alcoholCribado de problemas relacionados con otras drogas
    PoblaciónPrincipalmente adultosAdultos y jóvenes mayores, según protocolo y validación
    LicenciaInstrumento de la OMS disponible para uso clínicoCopyright de Harvey A. Skinner y CAMH; la reproducción digital requiere revisar la licencia
    DiagnosticaNoNo

    El manual oficial de la OMS describe el AUDIT como una herramienta para identificar consumo excesivo, consumo perjudicial y posibles señales de dependencia. CAMH explica que el DAST-10 entrega un índice de problemas vinculados con drogas, pero no informa qué sustancias se usan, con qué frecuencia ni durante cuánto tiempo.

    Hay una consecuencia práctica: una persona puede obtener un AUDIT bajo y un DAST-10 elevado, o al revés. También puede puntuar alto en ambos. El dato útil está en cada patrón, no en fabricar una cifra combinada.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?

    El DAST-10 explora consecuencias y dificultades asociadas con drogas durante el último año. Incluye cannabis, cocaína, estimulantes, opioides, alucinógenos, sedantes y medicamentos usados fuera de la indicación o en dosis mayores a las prescritas. Excluye alcohol y tabaco.

    El estudio original del DAST90005-3) se diseñó para ofrecer un cribado breve en contextos clínicos (Skinner, 1982). La versión de 10 preguntas puede administrarse como autoinforme o entrevista. La ficha técnica de CAMH aclara algo que suele perderse en los test online: el cuestionario no pregunta la droga específica, la dosis, la frecuencia ni la duración del consumo.

    La validación española encontró buena utilidad clínica y propuso 3 puntos o más como señal para una evaluación más completa en jóvenes y adultos (Pérez-Gálvez et al., 2010). Ese corte orienta una investigación posterior. No demuestra que exista una adicción ni indica por sí mismo el tratamiento necesario.

    Un estudio que comparó AUDIT y DAST-10 en personas con trastorno mental grave también encontró utilidad clínica para ambos instrumentos, con puntos de corte que funcionaron en esa muestra (Maisto et al., 2000). La palabra importante es “muestra”: los cortes pueden comportarse distinto según edad, contexto, prevalencia y población clínica.

    ¿Qué evalúa el Test AUDIT?

    El AUDIT detecta patrones de consumo de alcohol que merecen atención clínica. Como test de alcohol, sus preguntas cubren cantidad y frecuencia, pérdida de control, consecuencias, daño y preocupación expresada por otras personas.

    La corrección clásica del AUDIT va de 0 a 40. El manual de Babor et al. (2001) propone cuatro zonas orientativas para adultos:

    • 0 a 7: consumo de bajo riesgo según el instrumento.
    • 8 a 15: consumo de riesgo, donde suele corresponder retroalimentación e intervención breve.
    • 16 a 19: consumo perjudicial, con evaluación más profunda y seguimiento.
    • 20 o más: posible dependencia, que requiere evaluación diagnóstica y consideración de tratamiento especializado.

    Estos rangos no son etiquetas para pegar sobre una persona. Sexo, edad, embarazo, enfermedad hepática, medicamentos y condiciones médicas pueden cambiar el nivel de riesgo. Una guía clínica sobre enfermedad hepática asociada al alcohol recomienda abstinencia ante ese daño, aunque el puntaje no esté en la zona más alta (Crabb et al., 2020).

    Descargar AUDIT y DAST-10 en PDF de forma legal

    Los dos documentos se pueden consultar desde fuentes institucionales, pero sus condiciones de uso son distintas. Conviene mantener esa diferencia visible, sobre todo si el material se usará en una consulta, capacitación o sitio web.

    PDF del AUDIT en español

    La búsqueda Test AUDIT PDF suele devolver copias sueltas sin contexto. La OMS publica el manual del AUDIT en español con cuestionario, corrección e intervención. Es la mejor versión para descargar porque conserva las instrucciones y el contexto clínico del instrumento.

    Si solo quieres responderlo en línea, puedes usar el test AUDIT del sitio. La página explica la puntuación, muestra las zonas de riesgo y mantiene el aviso de que el resultado es orientativo.

    PDF del DAST-10 y licencia digital

    SAMHSA incluyó el DAST-10 en PDF, con puntuación y atribución dentro de su manual TIP 35. Ese archivo está en inglés y declara que fue adaptado con permiso del autor. Para copias impresas o uso digital profesional, CAMH ofrece el DAST-10 con puntuación y canal de licenciamiento.

    El DAST-10 conserva copyright de Harvey A. Skinner y CAMH. Por eso esta página no publica una traducción propia ni un PDF rehecho. Enlazar el material institucional evita que una versión no autorizada cambie ítems, instrucciones o atribución.

    Para revisar la versión española, la ficha de COPOLAD sobre DAST-10 resume la validación, la corrección y la población estudiada. También puedes consultar nuestra guía específica sobre qué evalúa el DAST-10.

    ¿Qué test psicológico para evaluar adicciones corresponde en este caso?

    La sustancia no es el único criterio. Un profesional también considera edad, objetivo, contexto de uso, capacidad de lectura, riesgo médico y disponibilidad de una entrevista posterior.

    SituaciónInstrumento inicialQué hacer después
    Adulto, consumo de alcoholAUDITRevisar cada respuesta, riesgos médicos y necesidad de intervención breve o evaluación diagnóstica
    Adulto, drogas distintas del alcohol y tabacoDAST-10Preguntar por sustancia, dosis, frecuencia, vía, consecuencias y licencia de la versión utilizada
    Adulto, alcohol y otras drogasAUDIT + DAST-10Conservar dos puntajes, evaluar policonsumo y no sumar las escalas
    AdolescenteCRAFFT suele ser la primera opciónUsar una versión validada, explicar confidencialidad e incluir familia y escuela según el caso
    Objetivo diagnósticoNinguno basta por sí soloCompletar entrevista, criterios DSM-5-TR, funcionamiento, comorbilidad y seguridad
    Seguimiento de tratamientoInstrumento coherente con la sustancia y el protocoloRepetir en condiciones comparables y contrastar con metas y datos clínicos

    Esta guía solo organiza la elección inicial. Si el objetivo es diagnosticar, estimar riesgo de abstinencia o decidir un nivel de atención, hace falta una evaluación clínica. Para adolescentes suele preferirse un instrumento específico, como CRAFFT, antes que trasladar sin más los cortes de adultos.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el DAST-10?

    Cada respuesta indicativa de problema suma un punto. En el ítem 3 la dirección se invierte: una respuesta negativa suma el punto. El total va de 0 a 10.

    La tabla publicada por SAMHSA organiza el resultado así:

    • 0: no se reportan problemas en el cuestionario.
    • 1 a 2: nivel bajo, con seguimiento según el contexto.
    • 3 a 5: nivel moderado, que justifica una investigación más completa.
    • 6 a 8: nivel sustancial, con evaluación intensiva.
    • 9 a 10: nivel severo, también con evaluación intensiva.

    La interpretación correcta empieza después de sumar. Hay que preguntar qué sustancia se consume, cuánto, por qué vía, en qué situaciones, qué consecuencias ha tenido y si existe abstinencia, tolerancia o pérdida de control. La puntuación tampoco distingue entre cannabis, cocaína y opioides, sustancias con perfiles de riesgo muy diferentes.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que los instrumentos breves para drogas pueden detectar consumo no saludable con precisión útil, pero un positivo necesita evaluación diagnóstica adicional (Patnode et al., 2020). Con una prevalencia cercana al 11%, el valor predictivo positivo estimado fue alrededor de 40%. Dicho de forma simple: varios positivos no cumplirán un diagnóstico formal.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el AUDIT?

    Los primeros ocho ítems se puntúan de 0 a 4. Los dos últimos usan 0, 2 o 4. El total se interpreta junto con las respuestas individuales, porque una lesión relacionada con alcohol o la preocupación reciente de alguien cercano merece conversación aunque la suma sea baja.

    El valor del AUDIT no termina en detectar. Una revisión Cochrane de 69 ensayos encontró que las intervenciones breves en atención primaria reducen el consumo en adultos con consumo de riesgo (Kaner et al., 2018). La revisión de la USPSTF estimó una reducción media de 1,6 bebidas por semana y menos episodios de consumo excesivo a los 6 a 12 meses (O’Connor et al., 2018).

    Ese beneficio depende de que el cribado abra una conversación y no se convierta en un formulario archivado. Una devolución útil describe el resultado, pregunta qué sentido tiene para la persona y acuerda el siguiente paso.

    ¿Se pueden aplicar AUDIT y DAST-10 juntos?

    Sí. Cuando hay sospecha de alcohol y otras drogas, aplicar ambos ofrece una cobertura más completa. El DAST-10 excluye alcohol; el AUDIT no evalúa las consecuencias de cannabis, cocaína, opioides u otras drogas.

    No se suman los puntajes. Cada instrumento tiene su escala, puntos de corte y acciones sugeridas. Una lectura conjunta debería responder al menos cuatro preguntas:

    1. ¿Qué sustancias se usan y cuál causa más daño ahora?
    2. ¿Hay policonsumo o mezcla con medicamentos?
    3. ¿Existen riesgos inmediatos, como sobredosis, abstinencia, conducción o violencia?
    4. ¿Qué función cumple el consumo y qué tan preparada está la persona para cambiar?

    Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) proponen una formulación conductual que conecte antecedentes, pensamientos, emociones, conducta y consecuencias. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) añaden el análisis de gatillantes, intentos previos de cambio y habilidades de afrontamiento. Esa información explica lo que el puntaje no puede explicar.

    ¿Qué no detectan estos cuestionarios?

    Un cribado breve deja fuera datos que pueden cambiar por completo la decisión clínica. AUDIT y DAST-10 no sustituyen:

    • una entrevista sobre sustancia, cantidad, frecuencia, vía de administración y última dosis;
    • la evaluación de intoxicación, abstinencia, sobredosis y riesgo suicida;
    • los criterios diagnósticos DSM-5-TR y el deterioro funcional;
    • la revisión de salud física, embarazo, dolor y medicamentos;
    • la exploración de depresión, ansiedad, psicosis, trauma u otras comorbilidades;
    • fuentes adicionales, como familiares con consentimiento, ficha clínica o pruebas biológicas cuando están indicadas.

    La subdetección también importa. Un estudio que comparó registros clínicos con encuestas encontró que los diagnósticos documentados quedaban por debajo de la prevalencia estimada, con brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar con respeto y explicar la confidencialidad mejora la calidad del autoinforme.

    ¿Qué hacer después de un resultado elevado?

    Un resultado elevado pide una decisión proporcional al riesgo. Para consumo de riesgo sin un trastorno confirmado puede bastar una intervención breve, una meta acordada y reevaluación. Cuando hay deterioro marcado, consumo persistente, comorbilidad compleja o intentos fallidos de reducir, corresponde una evaluación especializada.

    Busca atención urgente si hay pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión intensa, alucinaciones, ideas suicidas actuales o sospecha de sobredosis. La abstinencia de alcohol o sedantes puede requerir supervisión médica. Cortar el consumo de golpe sin evaluación no siempre es seguro (Tolin, 2024).

    En Chile, SENDA ofrece orientación gratuita y confidencial en el Fono Drogas y Alcohol 1412, disponible las 24 horas. Su página de orientación también explica cómo acceder a tratamiento. Los programas pueden comenzar en el CESFAM o centro de salud cercano, con evaluación y derivación según necesidad.

    Si necesitas ordenar entrevista, cribado, diagnóstico y pruebas complementarias, revisa la guía completa para evaluar adicciones en un paciente. Para entender qué aporta una prueba biológica, consulta la guía de test de drogas en orina.

    Preguntas frecuentes sobre AUDIT y DAST-10

    ¿El DAST-10 sirve para alcohol?

    No. El DAST-10 excluye expresamente las bebidas alcohólicas y el tabaco. Explora problemas relacionados con otras drogas y con medicamentos usados fuera de indicación. Para alcohol se utiliza AUDIT. Si una persona consume alcohol y otras drogas, conviene aplicar ambos y mantener los resultados separados.

    ¿Un DAST-10 de 3 significa adicción?

    No. Tres puntos se usan como señal para ampliar la evaluación en varias validaciones, incluida la española. El puntaje indica problemas reportados y necesidad de más evaluación. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional, patrón de consumo, riesgos médicos y contexto. Un número aislado no confirma un trastorno.

    ¿El Test AUDIT diagnostica dependencia del alcohol?

    No. Un puntaje de 20 o más aumenta la sospecha de dependencia y orienta a una evaluación diagnóstica, pero no la confirma. El profesional debe revisar las respuestas, los criterios DSM-5-TR, la historia del consumo, el funcionamiento, la salud física y el riesgo de abstinencia antes de concluir.

    ¿Dónde puedo descargar el DAST-10 en español?

    No conviene descargar traducciones sin fuente ni licencia. El PDF de SAMHSA está en inglés y fue publicado con permiso; CAMH gestiona copias y licencias digitales. La ficha de COPOLAD resume la validación española. Para uso profesional o reproducción pública, confirma las condiciones vigentes con CAMH.

    ¿Qué test se usa para adolescentes?

    CRAFFT fue diseñado para cribado de alcohol y drogas en adolescentes. AUDIT y DAST-10 tienen estudios en jóvenes, pero sus cortes no deben trasladarse automáticamente a cualquier edad o contexto. La elección depende del protocolo local, la versión validada y la capacidad de ofrecer una entrevista posterior.

    El puntaje abre una conversación

    AUDIT y DAST-10 sirven cuando ordenan la primera pregunta clínica: ¿hay suficiente riesgo o daño para ampliar la evaluación? Después vienen la historia, la seguridad, el contexto y las preferencias de la persona.

    Si tu resultado te preocupa, puedes agendar una evaluación confidencial para revisar el consumo sin juicios y decidir un siguiente paso realista. Si existe una urgencia médica o riesgo inmediato, usa servicios de emergencia; en Chile también puedes llamar al 1412 de SENDA para orientación.

    Referencias

    Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., & Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2.ª ed.). World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-MSD-MSB-01.6a

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Crabb, D. W., Im, G. Y., Szabo, G., Mellinger, J. L., & Lucey, M. R. (2020). Diagnosis and treatment of alcohol-associated liver diseases: 2019 practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology, 71(1), 306-333. https://doi.org/10.1002/hep.30866

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 161-194). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Kaner, E. F. S., Beyer, F. R., Muirhead, C., Campbell, F., Pienaar, E. D., Bertholet, N., Daeppen, J. B., Saunders, J. B., & Burnand, B. (2018). Effectiveness of brief alcohol interventions in primary care populations. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, CD004148. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004148.pub4

    Maisto, S. A., Carey, M. P., Carey, K. B., Gordon, C. M., & Gleason, J. R. (2000). Use of the AUDIT and the DAST-10 to identify alcohol and drug use disorders among adults with a severe and persistent mental illness. Psychological Assessment, 12(2), 186-192. https://doi.org/10.1037/1040-3590.12.2.186

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., O’Connor, E. A., & Fu, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Pérez-Gálvez, B., García-Fernández, L., de Vicente-Manzanaro, M. P., Oliveras-Valenzuela, M. A., & Lahoz-Lafuente, M. (2010). Validación española del Drug Abuse Screening Test (DAST-20 y DAST-10). Health and Addictions, 10(1), 35-50. https://fase2.copolad.eu/es/banco-de-instrumentos/ficha/118

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Glass, J. E. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups in the Veterans Health Administration. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Pintura impresionista de un cronometro y una regla plegable sobre una mesa, tests AUDIT y DAST-10 para adicciones
  • Tests para Evaluar el Consumo de Drogas: CAD-20 y DAST-10. Descarga los cuestionarios en PDF

    Tests para Evaluar el Consumo de Drogas: CAD-20 y DAST-10. Descarga los cuestionarios en PDF

    Buscaste el cuestionario de abuso de drogas (CAD-20 PDF) porque necesitas el instrumento en la mano, no un ensayo sobre adicciones. Quizás eres estudiante de psicología armando un caso, profesional de salud buscando un test psicológico para detectar consumo de drogas que sea rápido de aplicar, o alguien que quiere entender qué mide realmente ese cuestionario que le pasaron en consulta. Sea cual sea el motivo, la confusión es comprensible: CAD-20, CAD-10, DAST-20, DAST-10 y AUDIT circulan juntos en la literatura de adicciones y no siempre queda claro cuál es cuál.

    Esta ficha ordena los dos instrumentos más buscados para el cribado de consumo de drogas (el CAD-20 y el DAST-10), explica su estructura, su forma de corrección y sus puntos de corte, y te dice dónde conseguir cada uno en su versión validada. Si ya sabes que quieres responder el DAST-10 completo con corrección automática, más abajo te dejamos el enlace directo a esa herramienta. Y si lo que necesitas es un test de alcohol y drogas más amplio que cubra ambas sustancias, esta misma ficha te lleva a los dos.

    Respuesta corta

    El CAD-20 (Cuestionario de Abuso de Drogas) es la adaptación al español, validada en México, del DAST-20 (Drug Abuse Screening Test) que el psicólogo canadiense Harvey Skinner publicó en 1982. Tiene 20 preguntas de sí o no sobre el consumo de drogas (sin contar alcohol ni tabaco) en los últimos 12 meses. Su versión corta, el CAD-10, equivale al DAST-10 y usa las mismas 10 preguntas que ya cubrimos a fondo en nuestro artículo sobre el DAST-10. Ninguno de los dos diagnostica un trastorno por consumo de sustancias: señalan quién necesita una evaluación clínica más completa.

    Cuestionario de abuso de drogas (CAD-20 PDF): ¿qué evalúa?

    El CAD-20 pregunta por conductas concretas de los últimos 12 meses, no por sensaciones difusas. Es, en esencia, una escala de consumo de drogas y sus consecuencias: sus 20 ítems (todos de respuesta sí/no) exploran cinco áreas descritas en la ficha técnica: dependencia o pérdida de control, problemas sociales, problemas médicos, uso de varias drogas y búsqueda de ayuda. Como cuestionario para evaluar consumo de drogas, no pide opiniones ni percepciones vagas: cada ítem describe una conducta puntual que ocurrió o no ocurrió.

    Un estudio de validación en México (Villalobos-Gallegos et al., 2015) comparó el CAD-20 y el CAD-10 en una muestra de 565 personas en tratamiento residencial por adicciones en México, usando la Mini Entrevista Neuropsiquiátrica Internacional como criterio diagnóstico de referencia. El resultado: ambas versiones se comportan como un instrumento de un solo factor (miden un único constructo, “abuso de drogas”), con una consistencia interna alta (alfa de Cronbach de .89 en el CAD-20 y .80 en el CAD-10).

    Un dato práctico que suele sorprender: la versión larga no es mucho mejor que la corta para detectar casos. Ambas mostraron la misma capacidad discriminativa (AUC de .90) para distinguir entre quienes tienen un trastorno por consumo de drogas y quienes no. Por eso en la práctica clínica el CAD-10/DAST-10 se usa tanto o más que el CAD-20: es más rápido y rinde prácticamente igual.

    Cómo se punta el CAD-20 y qué significan los resultados

    Cada respuesta afirmativa suma un punto, salvo los ítems 4 y 5: en esas dos preguntas una respuesta negativa suma el punto de riesgo. El puntaje total va de 0 a 20 y se interpreta con dos criterios que conviene distinguir porque responden preguntas distintas:

    • Punto de corte diagnóstico: el estudio de validación mexicano encontró que un puntaje de 5 o más identifica un trastorno por consumo de drogas con 98% de sensibilidad y 97% de eficiencia diagnóstica. Es el corte que usarías si tu pregunta es “¿esta persona necesita evaluación especializada?”.
    • Bandas de severidad clínica, usadas en varios formatos institucionales para graduar el nivel de compromiso: leve (1 a 5 puntos), moderado (6 a 10), sustancial (11 a 15) y severo (16 a 20). Son útiles para conversar con el paciente sobre la magnitud del problema, no para reemplazar una entrevista diagnóstica.

    Ninguno de los dos cortes reemplaza el juicio clínico. Un puntaje alto en un cuestionario de cribado significa “vale la pena mirar esto de cerca”, no “está confirmado el diagnóstico”.

    ¿Qué es el DAST-10 y en qué se diferencia del CAD-20?

    El DAST-10 (o CAD-10, su nombre en la literatura en español) es la versión de 10 preguntas del mismo instrumento. Comparte la lógica del CAD-20 pero recorta los ítems menos discriminativos, así que en unos dos minutos obtienes una estimación casi tan precisa como con la versión larga.

    Si lo que buscas es responder el cuestionario completo y ver tu resultado con la interpretación clínica correspondiente (no solo leer sobre él), ya lo dejamos armado en nuestro artículo dedicado al DAST-10, donde también explicamos en detalle en qué se diferencia del Test AUDIT. Si en cambio buscas un test para evaluar consumo de alcohol PDF, esa es la ficha correcta: tiene el cuestionario AUDIT completo con guía de corrección.

    Vale la pena marcar una diferencia entre versiones: el DAST-10 en inglés que suele citarse en Estados Unidos usa un corte de 4 o más puntos (con 90% de sensibilidad), mientras que la validación mexicana del CAD-10 encontró mejor rendimiento con un corte de 3 (98% de sensibilidad) en población en tratamiento por adicciones. No es un error: son estudios distintos en poblaciones distintas. Para población chilena conviene interpretar el corte con cautela y priorizar normas locales o la validación más cercana disponible; una muestra mexicana no equivale automáticamente a toda Latinoamérica.

    Tabla comparativa de instrumentos de cribado

    InstrumentoQué mideN.º de ítemsCorte de riesgoTiempo aprox.Fuente de validación
    CAD-20 / DAST-20Consumo problemático de drogas (excluye alcohol y tabaco), últimos 12 meses20 (sí/no)≥5 (98% sensibilidad, muestra mexicana)5 minutosSkinner (1982); Villalobos-Gallegos et al. (2015)
    CAD-10 / DAST-10Igual que el CAD-20, versión abreviada10 (sí/no)≥3 (validación mexicana) / ≥4 (validación EE. UU.)2 minutosSkinner (1982); Villalobos-Gallegos et al. (2015)
    Test AUDITConsumo de riesgo de alcohol10 (opción múltiple)≥8 (varía según sexo y edad)3 minutosDesarrollado por la OMS

    Los tres son cuestionarios de cribado, no pruebas diagnósticas. Un resultado positivo en cualquiera de ellos abre la puerta a una evaluación clínica, no la cierra.

    ¿Dónde conseguir el CAD-20 y el DAST-10 en PDF?

    Si buscas un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, evita copias sin fuente. Estas son las versiones institucionales que permiten revisar el cuestionario, sus instrucciones y la forma de corrección:

    En consulta, cuando alguien llega con el CAD-20 ya respondido (a veces impreso por otro profesional, a veces bajado de internet), lo primero que reviso son los ítems concretos que marcó como afirmativos, antes que el puntaje total. Dos personas pueden llegar al mismo puntaje de 6 por razones clínicamente muy distintas.

    Por qué un cuestionario no basta: el lugar del autoinforme en la evaluación

    Tanto el CAD-20 como el DAST-10 dependen de que la persona responda con honestidad, y ahí está su límite principal. El autorreporte puede verse afectado por temor a consecuencias sociales o legales, vergüenza, recuerdo incompleto o minimización del consumo (Mueser, 2015). Por eso Soto Martínez (2025) propone complementar el tamizaje con una entrevista que explore la sustancia, cantidad, frecuencia, craving, situaciones gatillantes y consecuencias concretas.

    Por eso ningún cuestionario de cribado reemplaza la entrevista clínica. El DSM-5-TR define el trastorno por consumo de sustancias con 11 criterios posibles en un plazo de 12 meses, y clasifica la gravedad según cuántos se cumplen: leve (2 a 3 síntomas), moderado (4 a 5) y grave (6 o más). Un cuestionario como el CAD-20 puede sugerir que vale la pena revisar esos criterios con calma. No puede aplicarlos por sí solo.

    La subdetección es además un problema documentado en los sistemas de salud reales, no solo una posibilidad teórica: un estudio que comparó entrevistas estructuradas con fichas clínicas encontró brechas especialmente amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Un cuestionario bien aplicado ayuda a cerrar esa brecha, siempre que alguien lea el resultado y actúe en consecuencia.

    Qué pasa después de un cribado positivo

    Un puntaje alto en el CAD-20 o el DAST-10 no es un punto final, es el inicio de una conversación. Una recomendación de la USPSTF sobre cribado de drogas indica que conviene evaluar el consumo solo cuando el sistema de salud puede ofrecer, después, servicios de evaluación diagnóstica y derivación (no tiene sentido detectar un problema si no hay a dónde derivarlo). El modelo que organiza esa continuidad se conoce como SBIRT (cribado, intervención breve y derivación a tratamiento), y en la práctica se traduce en algo simple: quien puntúa bajo recibe consejo breve, quien puntúa en rango moderado entra a una intervención breve con reevaluación en 1 a 3 meses, y quien cumple criterios de trastorno se deriva a tratamiento especializado.

    Ese mismo proceso de evaluación y derivación, aplicado al alcohol, lo detallamos en nuestra guía completa sobre cómo evaluar el consumo de alcohol: el proceso clínico es prácticamente el mismo, solo cambia el instrumento de partida.

    El primer contacto después de un resultado positivo tiende a funcionar mejor cuando no se plantea como confrontación. Miller y Rollnick (2023), los autores de la entrevista motivacional, describen ese momento como una oportunidad para mostrarle a la persona la distancia entre su consumo actual y lo que realmente quiere para su vida (una relación, un trabajo, la salud), en vez de simplemente señalar el problema. Es un cambio de enfoque que suele bajar bastante la resistencia inicial.

    También ayuda entender por qué alguien llegó ahí. La hipótesis de la automedicación propone que algunas personas recurren a sustancias para aliviar formas específicas de malestar, aunque no describe a todas las personas ni permite inferir motivos a partir de la droga consumida (Khantzian, 1985). El modelo motivacional del consumo agrega que el paso hacia la dependencia ocurre cuando ese alivio empieza a pesar más que cualquier otra meta vital, hasta reorganizar las prioridades de la persona alrededor del consumo.

    Ese proceso de cambio, cuando ocurre, no es lineal. El modelo transteórico de Prochaska y DiClemente (1982, 1992) describe etapas (precontemplación, contemplación, preparación, acción, mantenimiento) por las que la mayoría de las personas transita más de una vez, con recaídas que forman parte esperable del camino y no un fracaso del proceso.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Conviene consultar con un profesional de salud mental si el CAD-20 da 5 puntos o más, si el DAST-10 da 3 o más, o (más allá de cualquier puntaje) si el consumo ya generó problemas concretos: discusiones familiares recurrentes, bajas en el rendimiento laboral o académico, o intentos fallidos de reducir el consumo por cuenta propia. Ninguna de esas señales necesita esperar a un número específico para justificar una consulta.

    Preguntas frecuentes

    ¿El CAD-20 es lo mismo que el DAST-20?
    Sí, en la práctica son el mismo instrumento. El CAD-20 (Cuestionario de Abuso de Drogas) es la adaptación y validación al español del DAST-20 original de Skinner (1982), con estudios propios en población hispanohablante. La etiqueta CAD aparece con frecuencia en materiales latinoamericanos; DAST, en artículos internacionales. El nombre cambia, no el propósito de tamizaje.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?
    Evalúa el consumo problemático de drogas (sin incluir alcohol ni tabaco) durante los últimos 12 meses, a través de 10 preguntas de sí o no. Un puntaje alto sugiere la necesidad de una evaluación clínica más completa, no confirma un diagnóstico por sí solo.

    ¿Puedo usar el CAD-20 para evaluar consumo de alcohol?
    No. El CAD-20 y el DAST-10 excluyen explícitamente el alcohol y el tabaco. Para alcohol se usa el Test AUDIT, desarrollado por la OMS. El AUDIT pregunta por frecuencia, cantidad, pérdida de control y consecuencias vinculadas al alcohol; su resultado tampoco reemplaza una evaluación diagnóstica.

    ¿Cuál conviene usar, el CAD-20 o el CAD-10 (DAST-10)?
    Los dos rinden prácticamente igual para detectar un trastorno por consumo de drogas (AUC de .90 en ambos). En la mayoría de los contextos clínicos conviene el CAD-10 por su brevedad, salvo que se necesite el detalle adicional de los 10 ítems extra del CAD-20.

    ¿Un puntaje alto significa que tengo una adicción?
    No necesariamente. Significa que el patrón de consumo que reportaste coincide con el de personas que, en los estudios de validación, sí tenían un trastorno por consumo de sustancias diagnosticado. Es una señal para buscar evaluación profesional, no un diagnóstico en sí mismo.

    Para cerrar

    El CAD-20 y el DAST-10 son herramientas de cribado, útiles y bien validadas, pero herramientas al fin. Su valor real está en lo que pasa después de aplicarlos: si el resultado se conversa con un profesional y se traduce en un plan concreto, o si se queda archivado como un número sin seguimiento. Si tu puntaje (o el de alguien cercano) te dejó con dudas, agenda una hora de evaluación. Una conversación de 45 minutos aclara mucho más que cualquier cuestionario por sí solo.


    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5.a ed., texto revisado). Editorial Médica Panamericana.

    Cox, W. M., y Klinger, E. (1988). A motivational model of alcohol use. Journal of Abnormal Psychology, 97(2), 168-180. https://doi.org/10.1037/0021-843X.97.2.168

    Khantzian, E. J. (1985). The self-medication hypothesis of addictive disorders: Focus on heroin and cocaine dependence. American Journal of Psychiatry, 142(11), 1259-1264. https://doi.org/10.1176/ajp.142.11.1259

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Marel, C., Sunderland, M., Mills, K. L., Slade, T., Teesson, M., y Chapman, C. (2019). Conditional probabilities of substance use disorders and associated risk factors. Drug and Alcohol Dependence, 194, 136-142. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2018.10.010

    Miller, W. R., y Rollnick, S. (2023). Motivational interviewing: Helping people change and grow (4.a ed.). Guilford Press.

    Mueser, K. T. (2015). Tratamiento cognitivo-conductual de la esquizofrenia. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Siglo XXI Editores.

    Prochaska, J. O., y DiClemente, C. C. (1982). Transtheoretical therapy: Toward a more integrative model of change. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 19(3), 276-288. https://doi.org/10.1037/h0088437

    Skinner, H. A. (1982). The drug abuse screening test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentación].

    Villalobos-Gallegos, L., Pérez-López, A., Mendoza-Hassey, R., Graue-Moreno, J., y Marín-Navarrete, R. (2015). Psychometric and diagnostic properties of the Drug Abuse Screening Test (DAST): Comparing the DAST-20 vs. the DAST-10. Salud Mental, 38(2), 89-94. https://doi.org/10.17711/SM.0185-3325.2015.012

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tabla de Desarrollo Infantil de 0 a 12 años: Hitos, indicadores y recursos descargables en PDF

    Tabla de Desarrollo Infantil de 0 a 12 años: Hitos, indicadores y recursos descargables en PDF

    ¿Tu hijo o hija ya debería estar caminando, hablando o siguiendo instrucciones de dos pasos y no estás seguro si va “a tiempo”? Es la pregunta que más se repite en la consulta pediátrica y también en la psicológica: los padres comparan a su hijo con el sobrino, con el vecino, con lo que vieron en un video, y terminan más confundidos que al principio.

    Esta guía junta en un solo lugar la tabla de hitos del desarrollo de 0 a 12 años (motor, lenguaje, social y cognitivo), el calendario oficial con el que Chile evalúa el desarrollo psicomotor en el sistema público, y las señales que sí ameritan una consulta. Al final vas a encontrar una tabla imprimible en PDF para guardar o llevar al control de tu hijo, y una checklist interactiva para revisar hitos por rango de edad sin necesidad de descargar nada.

    En corto: los hitos del desarrollo son habilidades que la mayoría de los niños alcanza dentro de un rango de edad, no en un día exacto. En Chile, el sistema público evalúa el desarrollo psicomotor con dos instrumentos formales, el EEDP (0 a 24 meses) y el TEPSI (2 a 5 años), en controles específicos del programa Chile Crece Contigo. Una lista de hitos como la de más abajo sirve para orientarte en casa; no reemplaza esa evaluación profesional.

    ¿Qué es un hito del desarrollo y por qué se mide por edad?

    Un hito del desarrollo es una habilidad concreta (sentarse, decir una palabra, compartir un juego) que la mayoría de los niños de una edad determinada ya domina. La Academia Americana de Pediatría (AAP) y los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. (CDC) actualizaron en 2022 sus listas de hitos por primera vez desde 2004, y el cambio no fue cosmético: pasaron de usar el percentil 50 (lo que hace la mitad de los niños) al percentil 75 (lo que ya hace al menos 3 de cada 4) (CDC/AAP, revisión 2022).

    La razón práctica: con el percentil 50, un niño que iba “más lento que la mitad” todavía calificaba como normal, y eso retrasaba derivaciones. Con el percentil 75, si un niño no alcanza el hito a la edad indicada, hay más certeza de que conviene mirarlo con más atención, sin que eso signifique automáticamente un diagnóstico.

    Los hitos se agrupan en cuatro a cinco áreas: motricidad gruesa (moverse, caminar, correr), motricidad fina (manos, pinza, dibujo), lenguaje y comunicación, área social y emocional, y cognición (resolver problemas, memoria, atención). [EXPERIENCIA: en consulta veo seguido que los padres llegan preocupados por un área (el lenguaje, casi siempre) sin haberse fijado en que el resto del desarrollo va perfectamente encaminado; mirar las cuatro áreas juntas suele bajar la ansiedad inicial.]

    Tabla de desarrollo infantil de 0 a 5 años: hitos por edad y dominio

    Esta tabla resume los hitos principales según la revisión CDC/AAP 2022, organizados por dominio. Cada hito corresponde al percentil 75: si tu hijo todavía no lo alcanza exactamente en esa edad, no es necesariamente un problema, pero es el punto en el que conviene prestar atención.

    Edad Motor grueso Motor fino Lenguaje y comunicación Socioemocional Cognitivo
    2 meses Sostiene brevemente la cabeza boca abajo Lleva las manos a la boca Emite sonidos distintos del llanto Sonríe ante estímulos sociales Sigue objetos con la mirada
    6 meses Se sienta sin apoyo por unos segundos Pasa objetos de una mano a otra Balbucea con consonantes Reconoce caras familiares Explora objetos llevándolos a la boca
    12 meses Camina apoyado o da pasos solo Pinza fina incipiente Dice 1 o 2 palabras además de mamá/papá Juega juegos como aplaudir Busca objetos que se esconden
    18 meses Camina solo, sube escalones con ayuda Usa la cuchara Vocabulario de varias palabras, señala para pedir Muestra afecto a personas conocidas Imita acciones de otros
    2 años Corre, sube y baja escaleras con apoyo Garabatea en forma circular Combina 2 palabras en frases Juego paralelo con otros niños Sigue instrucciones de 2 pasos
    3 a 4 años Salta, se sostiene un momento en un pie Copia formas simples, usa tijeras Frases de 3 a 4 palabras, se le entiende fuera de casa Juego cooperativo, expresa emociones Cuenta hasta 3 o 4, entiende “igual” y “diferente”
    5 años Salta y brinca alternando los pies Copia un triángulo, escribe algunas letras Narra historias con oraciones completas Sigue reglas, distingue realidad de fantasía Cuenta hasta 10, conoce colores

    Un dato que se suele pasar por alto: un hito calculado al percentil 75 implica que hasta un 25% de los niños sanos puede no haberlo alcanzado todavía a esa edad exacta, sin que eso sea señal de nada. Es justamente la razón por la que las listas de 2022 dejaron el percentil 50, que subestimaba a la mitad de los casos con retraso real.

    ¿Y entre los 6 y los 12 años?

    Acá los competidores suelen quedarse cortos, y con razón: no existen listas formales de hitos del desarrollo del CDC ni de la AAP para la etapa escolar. El monitoreo en esta franja se apoya en otros indicadores: rendimiento académico esperado para la edad, comportamiento y atención en clase, calidad de las relaciones con pares, y el inicio del desarrollo puberal, todo evaluado con juicio clínico e historia funcional en cada control (Koopman y Fiore, 2025). Si un niño de 8 o 10 años arrastra dificultades escolares persistentes o se aísla de forma marcada, ahí sí conviene una evaluación, aunque no exista una “tabla” que lo confirme con un número.

    Cómo evalúa Chile el desarrollo psicomotor: EEDP y TEPSI

    Acá es donde una tabla genérica (casi siempre traducida de EE. UU.) se queda corta para una familia en Chile. El sistema público chileno no usa las listas del CDC: usa dos instrumentos propios, definidos en las Normas Técnicas de Estimulación y Evaluación del Desarrollo Psicomotor del MINSAL (2004), que hoy se aplican dentro del programa Chile Crece Contigo.

    EEDP (Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor). Se aplica de 0 a 24 meses. Fue elaborada por Rodríguez y colaboradores y mide cuatro áreas: motora, lenguaje, social y coordinación. El resultado se expresa como Coeficiente de Desarrollo (CD), que compara la edad mental del niño con su edad cronológica:

    • Normal: CD igual o mayor a 0,85.
    • Riesgo: CD entre 0,70 y 0,84 (una desviación estándar bajo el promedio).
    • Retraso: CD igual o menor a 0,69 (más de una desviación estándar bajo el promedio).

    TEPSI (Test de Desarrollo Psicomotor). Se aplica de 2 a 5 años. Lo desarrollaron Haeussler y Marchant, y se organiza en tres subtests: coordinación (motricidad fina, dibujo), lenguaje (comprensión y expresión) y motricidad (control del propio cuerpo). Usa puntaje T, con promedio en 50:

    • Normalidad: puntaje T de 40 o más.
    • Riesgo: puntaje T entre 30 y 39.
    • Retraso: puntaje T de 29 o menos.

    El calendario de controles combina evaluaciones masivas (la escala completa) con una pauta breve de tamizaje en los controles intermedios:

    Edad del control Instrumento Objetivo
    2 meses EEDP (evaluación masiva) Pesquisa de problemas neurosensoriales
    4, 8 y 12 meses Pauta breve Screening preventivo
    18 meses EEDP (evaluación masiva) Detectar déficit por falta de estímulo
    24 y 36 meses Pauta breve Screening preventivo
    4 años TEPSI (evaluación masiva) Detección antes del ingreso escolar

    Si el resultado es “riesgo” o “retraso”, el niño se deriva a la Consulta del Niño con Déficit del Desarrollo Psicomotor, donde se capacita a la familia en estimulación específica y se reevalúa después (a los 6 meses en el caso de los lactantes detectados a los 2 meses).

    Tamizaje o evaluación formal: qué diferencia hay

    Una lista de hitos (como la tabla de más arriba) y un instrumento como el EEDP o el TEPSI no cumplen la misma función, y confundirlas genera tanto alarmas innecesarias como falsas tranquilidades.

    El tamizaje o vigilancia (listas de hitos, pauta breve, cuestionarios tipo ASQ-3) es rápido, lo puede aplicar personal técnico o incluso el propio cuidador, y da una señal de alerta, no un diagnóstico: funciona con un simple “pasa o no pasa”. La evaluación formal (EEDP, TEPSI, Bayley-III) exige observación directa de un profesional entrenado, toma más tiempo (el Bayley-III promedia unos 60 minutos) y entrega una puntuación cuantitativa que sirve para diagnosticar y para medir el avance con tratamiento.

    Ninguna reemplaza a la otra: el tamizaje es el filtro inicial, la evaluación formal es la que confirma o descarta. Por eso esta tabla te ayuda a orientarte, pero el diagnóstico lo pone quien evalúa a tu hijo en persona.

    Un matiz que vale la pena conocer si estás comparando datos de otros países: la adaptación transcultural del Bayley-III para población latinoamericana encontró que usar directamente los baremos estadounidenses, sin ajuste, puede llevar a diagnósticos de retraso equivocados, porque factores económicos y culturales cambian el desempeño esperado en varios ítems (Madaschi, Mecca, Macedo y Paula, 2016). Una revisión de escalas de desarrollo infantil de 6 a 18 meses en la región va en la misma línea: buena parte de los instrumentos usados en Latinoamérica siguen siendo traducciones sin normas locales propias, lo que limita su precisión (Revisión sistemática, Neuropsicología Latinoamericana, 2023).

    Checklist orientativa: ¿qué hitos ves ya en tu hijo o hija?

    Elegí el rango de edad y marcá lo que observás hoy. No es un test diagnóstico ni reemplaza al EEDP o al TEPSI: es una guía de autoobservación para llevar al control, respondan con calma, no hay respuestas trampa.



    Esto no es el EEDP ni el TEPSI, no da un coeficiente de desarrollo ni una categoría de riesgo: es una guía de observación para conversar en el control de salud. La confirmación de cualquier duda la da la evaluación profesional presencial.

    Señales de alerta que sí ameritan una consulta

    Más allá de "cumplir o no" un hito puntual, hay señales que conviene tomar en serio en cualquier etapa:

    • Lactante (0 a 12 meses): no sonríe socialmente hacia los 2 o 3 meses, tono muscular muy rígido o muy flojo, no sigue objetos con la mirada, no balbucea hacia los 6 meses, no se sienta hacia los 9 meses.
    • 1 a 3 años: no camina solo hacia los 18 meses, vocabulario casi nulo a los 18 o 24 meses, pérdida de habilidades que ya tenía (esto siempre es señal de alarma, sin importar la edad), no muestra interés en jugar con otros.
    • Preescolar (3 a 5 años): habla que resulta ininteligible para un extraño, no sigue instrucciones de 2 pasos, dificultad marcada para relacionarse o sostener contacto visual, torpeza motora significativa (caídas frecuentes, no logra saltar).
    • Escolar (6 a 12 años): dificultades académicas que se sostienen en el tiempo y exceden lo esperado para la edad, problemas de conducta o atención que interfieren en el día a día, aislamiento social marcado.

    La regresión (perder una habilidad que ya estaba adquirida) es la señal de alarma más consistente en todas las etapas: amerita evaluación pronto, sin esperar al próximo control programado.

    Vale la pena mencionar que no todas las entidades de salud coinciden en el mismo grado de recomendación. La AAP respalda con fuerza el cribado universal con instrumentos validados a los 9, 18 y 30 meses; el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (USPSTF), en cambio, concluye que la evidencia todavía es insuficiente para recomendar ese cribado universal en niños sin síntomas, para trastornos del habla, lenguaje o autismo. La discrepancia no significa que el cribado sea inútil: significa que la certeza estadística sobre "cribar a todos versus cribar por sospecha" todavía se discute en el campo, mientras que la vigilancia en cada control sí tiene consenso amplio (Koopman y Fiore, 2025).

    Descarga la tabla de desarrollo infantil en PDF

    Si preferís tener esta información a mano, sin abrir el navegador cada vez, descarga la tabla completa de desarrollo infantil de 0 a 12 años en PDF. Incluye la tabla de hitos por dominio, el calendario de control chileno con EEDP y TEPSI, y las señales de alerta por etapa, lista para imprimir o llevar al control de tu hijo.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Ningún listado de hitos, tabla o checklist reemplaza una evaluación en persona. Si tu hijo se atrasa en varios hitos a la vez, si perdió una habilidad que ya tenía, o si algo simplemente no te cierra aunque no sepas explicarlo con precisión, esa intuición vale una consulta. [EXPERIENCIA: en la práctica clínica, la observación de un padre o madre atento suele anticipar hallazgos que después confirma la evaluación formal; no hace falta esperar a tener "la señal exacta del manual" para pedir hora.] Un psicólogo o pediatra puede indicar la evaluación con EEDP, TEPSI o el instrumento que corresponda, y desde ahí definir si hace falta estimulación, derivación a un especialista o simplemente más tiempo.

    Preguntas frecuentes

    ¿A qué edad debo preocuparme si mi hijo no cumple un hito?

    No hay una edad única: depende del hito y del área. Como referencia, si a los 18 meses no camina, si a los 2 años casi no tiene palabras, o si pierde una habilidad que ya tenía, conviene consultar antes del próximo control programado.

    ¿Qué diferencia hay entre el EEDP y el TEPSI?

    El EEDP se aplica de 0 a 24 meses y mide áreas motora, de lenguaje, social y de coordinación. El TEPSI se aplica de 2 a 5 años y evalúa coordinación, lenguaje y motricidad. Los dos son instrumentos formales del sistema público chileno, no listas de autoevaluación.

    ¿Los hitos del desarrollo son iguales para todos los niños?

    No exactamente. Las listas marcan lo que la mayoría alcanza a cierta edad (percentil 75), pero hay variación normal, y factores culturales y socioeconómicos también influyen en los baremos, algo que los estudios de adaptación de instrumentos a Latinoamérica remarcan.

    ¿Qué significa que mi hijo salga "en riesgo" en el control del niño sano?

    En el EEDP significa un Coeficiente de Desarrollo entre 0,70 y 0,84; en el TEPSI, un puntaje T entre 30 y 39. No es un diagnóstico cerrado: activa una derivación a estimulación específica y una reevaluación posterior.

    ¿Existen hitos oficiales del desarrollo entre los 6 y los 12 años?

    No hay listas formales tipo CDC o AAP para esa etapa. El seguimiento se hace con criterios de rendimiento escolar, conducta, atención y relaciones sociales, evaluados por el juicio clínico del profesional en cada control.

    Si algo de esta guía te dejó con más preguntas que respuestas sobre el desarrollo de tu hijo o hija, agendar una hora es el paso más simple para resolverlas con calma, y no en medio de la ansiedad de un solo control de 15 minutos.


    Foto de Nicolás Alcayaga

    Sobre el autor: Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) — Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Quién soy

    Referencias

    • American Academy of Family Physicians. (2022). CDC's revised developmental milestone checklists. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2022/1000/editorial-cdc-developmental-milestone-checklist.html
    • Haeussler, I. M., y Marchant, T. (s.f.). Test de Desarrollo Psicomotor (TEPSI). En Ministerio de Salud de Chile, Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor (2004).
    • Johnson, S. B., Kuehn, M., Lambert, J. O., et al. (2024). Developmental milestone attainment in US children before and during the COVID-19 pandemic. JAMA Pediatrics, 178(6), 586-594. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2024.0683
    • Koopman, J. J., y Fiore, D. C. (2025). Approach to developmental screening and surveillance in young children. American Family Physician, 112(1), 55-61. https://www.aafp.org/afp/2025/0700/developmental-screening-young-children
    • Madaschi, V., Mecca, T. P., Macedo, E. C., y Paula, C. S. (2016). Bayley-III scales of infant and toddler development: Transcultural adaptation and psychometric properties. Paideia (Ribeirão Preto), 26(64), 189-197.
    • Ministerio de Salud de Chile (MINSAL). (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años. Santiago: MINSAL.
    • Neuropsicología Latinoamericana. (2023). Revisión sistemática de escalas de evaluación del desarrollo infantil de 6 a 18 meses.
    • Rodríguez, S., y colaboradores. (s.f.). Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP). En Ministerio de Salud de Chile, Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor (2004).
  • Test de Drogas en Orina: Guía completa sobre detección, fiabilidad y sustancias

    Test de Drogas en Orina: Guía completa sobre detección, fiabilidad y sustancias

    Un resultado de laboratorio puede afectar un tratamiento, un trabajo o un proceso legal. Por eso, frente a un test de alcohol y drogas orina, la pregunta útil no es solo si salió positivo o negativo. También importa qué panel se usó, cuándo se tomó la muestra, cuál era el valor de corte y si el hallazgo fue confirmado.

    Esta guía explica lo que esos resultados permiten concluir, y también sus límites. Las ventanas que verás son orientativas: ningún cuadro puede predecir con exactitud el resultado de una persona.

    Respuesta corta: ¿qué detecta un test de alcohol y drogas en orina?

    Un test de orina busca una droga o, con mayor frecuencia, sus metabolitos por encima de un valor de corte. Suele detectar consumo ocurrido desde horas hasta varios días antes. Un resultado positivo inicial es presuntivo: no prueba intoxicación actual, cantidad consumida ni adicción, y puede requerir confirmación con una técnica más específica.

    ¿Cómo funciona un test de drogas en orina?

    La orina es la muestra más usada porque se obtiene sin agujas y suele ofrecer una ventana de detección más larga que la sangre. El laboratorio no busca siempre la sustancia original. Muchas veces identifica un metabolito, es decir, un producto que el cuerpo genera al procesarla.

    El resultado depende de un valor de corte. Si la concentración medida queda bajo ese umbral, el informe puede decir “negativo” o “no reactivo” aunque exista una cantidad menor en la muestra. Si lo supera, el tamizaje se informa como positivo presuntivo. La guía clínica de MedlinePlus explica por qué un positivo inicial suele requerir una prueba de seguimiento más precisa.

    Hay dos niveles que conviene distinguir:

    • Inmunoensayo o prueba de tamizaje: es rápida, relativamente económica y suele informar por clase de sustancias. Puede tener reacciones cruzadas y no detectar bien algunas drogas.
    • Prueba confirmatoria: usa cromatografía y espectrometría de masas, como GC-MS o LC-MS. Distingue compuestos y metabolitos con mucha más precisión.

    Una revisión clínica sobre interpretación de pruebas urinarias recomienda confirmar los resultados inesperados cuando la decisión posterior tiene consecuencias clínicas, laborales o legales (Moeller et al., 2017).

    ¿Qué sustancias detecta un panel de orina?

    No existe un panel universal. Un examen básico puede buscar cannabis, cocaína, anfetaminas, opioides y fenciclidina. Otros añaden benzodiazepinas, barbitúricos, metadona, buprenorfina, oxicodona, fentanilo, MDMA o metabolitos del alcohol.

    Este detalle cambia mucho la interpretación. Un “test de drogas negativo” significa que el panel no encontró sus analitos objetivos por encima del corte. No significa que descartó todas las sustancias posibles.

    Por ejemplo, los inmunoensayos generales para “opiáceos” suelen responder mejor a morfina y codeína. Pueden no detectar fentanilo, buprenorfina, metadona u oxicodona si no se solicitaron pruebas específicas. Algo parecido ocurre con ciertas benzodiazepinas, entre ellas clonazepam, lorazepam o alprazolam, según el método usado. La revisión de American Family Physician describe estas limitaciones con detalle (Kale, 2019).

    ¿Cuánto tiempo duran las drogas en la orina para un test?

    La ventana de detección es el período durante el cual una sustancia o su metabolito puede superar el valor de corte. No es un cronómetro exacto. Cambia con la dosis, la frecuencia de uso, el metabolismo, la función renal, la hidratación, el analito buscado y la sensibilidad del ensayo.

    Sustancia o analitoVentana urinaria orientativaMatiz necesario
    Anfetaminas y metanfetaminas1 a 3 díasAlgunos medicamentos pueden cruzarse con ciertos inmunoensayos.
    Cocaína, mediante benzoylecgonina2 a 4 díasEl uso intenso puede prolongar la detección.
    Cannabis, uso aislado1 a 3 díasLa frecuencia de consumo cambia mucho el plazo.
    Cannabis, uso frecuente o intenso2 a 6 semanas, a veces másNo permite saber si la persona está bajo efecto en ese momento.
    Codeína, morfina y heroína1 a 3 díasLa heroína tiene un metabolito específico con una ventana mucho más breve.
    Fentanilo1 a 3 díasRequiere un ensayo específico; un panel de opiáceos puede no detectarlo.
    Metadona2 a 11 díasSuele solicitarse como prueba separada.
    Benzodiazepinas1 a 5 días; más con fármacos de acción larga o uso intensoLa sensibilidad varía según la molécula y el ensayo.
    Fenciclidina (PCP)2 a 10 díasEl uso repetido puede ampliar la ventana.
    Alcohol, etanolCerca de 7 a 12 horasRefleja consumo muy reciente.
    Alcohol, EtG o EtSAproximadamente 2 a 4 díasDetecta exposición reciente, no deterioro funcional actual ni patrón de consumo.

    La tabla combina rangos clínicos publicados por SAMHSA y revisiones médicas. El cuadro de detección de SAMHSA muestra, por ejemplo, 1 a 2 días para anfetaminas y fentanilo, 2 a 4 días para cocaína, y hasta 30 días para cannabis en uso crónico. Kale (2019) informa plazos más largos para algunos patrones de cannabis y benzodiazepinas. Esa variación entre fuentes es precisamente la razón para leer cada plazo como rango, no como garantía.

    ¿El test de orina detecta alcohol?

    Sí, si el examen fue diseñado para buscarlo. “Alcohol en orina” puede referirse al etanol o a metabolitos directos, sobre todo etilglucurónido (EtG) y etilsulfato (EtS). No son equivalentes.

    El etanol tiene una ventana corta. EtG y EtS permanecen más tiempo y se usan para detectar exposición reciente una vez que el alcohol ya no está presente en sangre o aliento. Un estudio sobre EtG urinario informó detección de hasta unas 80 horas en determinadas condiciones (Wurst et al., 2002). Otros trabajos describen rangos que pueden llegar a cuatro días.

    Aquí hace falta cuidado. Un EtG positivo no indica cuántas copas tomó la persona, a qué hora exacta ni si estaba incapacitada al momento de la prueba. El corte del laboratorio, el tiempo transcurrido y posibles exposiciones no destinadas al consumo deben considerarse antes de sacar conclusiones.

    Si la duda es sobre el patrón de consumo y sus consecuencias, un biomarcador se complementa mejor con una entrevista y un instrumento validado. Puedes revisar el cuestionario AUDIT completo y nuestra guía sobre cómo evaluar el consumo de alcohol.

    ¿Qué tan fiable es un test de drogas en orina?

    La fiabilidad depende de la etapa. Un inmunoensayo bien elegido sirve para tamizaje, pero sus resultados siguen siendo presuntivos. La confirmación por GC-MS o LC-MS tiene mayor especificidad y permite identificar la sustancia o el metabolito con más precisión (Moeller et al., 2008; Moeller et al., 2017).

    En la práctica, conviene desconfiar de dos atajos:

    • “Salió positivo, por lo tanto consumió esa droga concreta”. Una reacción cruzada o una vía metabólica compartida puede producir otra explicación.
    • “Salió negativo, por lo tanto no consumió nada”. La sustancia pudo estar fuera de la ventana, bajo el corte o fuera del panel solicitado.

    En evaluación clínica, un resultado inesperado abre preguntas. Se revisan la receta, la última dosis, el panel, la ventana y la historia de consumo antes de interpretar el dato como conducta del paciente.

    Falsos positivos y falsos negativos: ¿por qué ocurren?

    Un falso positivo aparece cuando el tamizaje reacciona como si estuviera presente una droga que la prueba confirmatoria no encuentra. Puede deberse a reactividad cruzada con medicamentos, alimentos o compuestos químicamente parecidos. Los ejemplos dependen del fabricante; una lista tomada de internet nunca reemplaza el inserto del ensayo ni la consulta al laboratorio.

    Un falso negativo puede ocurrir cuando:

    • la concentración está bajo el valor de corte;
    • la muestra se tomó fuera de la ventana de detección;
    • el panel no incluye la sustancia;
    • el inmunoensayo responde mal a esa molécula;
    • la orina está muy diluida;
    • hubo un problema preanalítico o de identificación de la muestra.

    La revisión de Kale (2019) señala que deben confirmarse tanto los positivos como los negativos inesperados. En especial, un test común de opiáceos no permite descartar exposición a fentanilo si el panel no incluye un ensayo específico.

    ¿Qué significa un resultado positivo o negativo?

    Un positivo confirmado demuestra que el analito identificado estaba en la muestra por encima del corte. Por sí solo no establece la dosis, el momento exacto del consumo, el grado de deterioro durante una jornada ni la existencia de un trastorno por consumo de sustancias.

    Un negativo indica que los analitos buscados no se detectaron por encima del umbral. Puede ser compatible con ausencia de consumo, pero también con una ventana cerrada, concentración baja o panel incompleto.

    La concentración urinaria tampoco equivale a concentración en sangre. Depende de cómo la persona metaboliza y elimina el compuesto, además de la hidratación. Por eso no debe usarse como una regla directa de “más concentración igual a más intoxicación”.

    ¿Un test positivo diagnostica adicción?

    No. La información clínica de MedlinePlus es explícita: una prueba de drogas puede detectar uso, pero no diagnostica un trastorno por consumo. El diagnóstico requiere conocer el patrón, la pérdida de control, el deseo intenso, los riesgos, las consecuencias y el funcionamiento de la persona a lo largo del tiempo.

    Los cuestionarios tampoco sustituyen esa evaluación, aunque ayudan a ordenarla. Si necesitas revisar instrumentos de cribado, consulta nuestra comparación de CAD-20 y DAST-10 o el artículo dedicado al DAST-10.

    El mejor uso clínico del resultado es conversarlo sin castigo automático. Una discrepancia puede señalar un problema del ensayo, un medicamento no informado o un consumo que necesita una evaluación más cuidadosa.

    ¿Cómo prepararse para el examen sin alterar la muestra?

    Sigue las instrucciones del centro que tomará la muestra. Por lo general, no se requiere ayuno, pero el protocolo puede variar. Lleva una lista de medicamentos recetados, productos sin receta y suplementos. No suspendas un tratamiento por tu cuenta para cambiar el resultado.

    Tampoco intentes “limpiar” la orina con exceso de agua, diuréticos o productos detox. Esto puede dañar tu salud. Una muestra muy diluida también puede informarse como inválida o requerir repetición. En contextos laborales, forenses o deportivos se aplican controles de identidad, temperatura, integridad y cadena de custodia.

    Antes de entregar la muestra, pregunta:

    • qué sustancias incluye el panel;
    • si el resultado inicial es presuntivo;
    • qué método se usará para confirmar un hallazgo inesperado;
    • quién recibirá el informe y con qué finalidad;
    • cómo se protege la confidencialidad.

    ¿Cuándo conviene pedir confirmación o evaluación profesional?

    Pide que el resultado se revise cuando contradice la medicación declarada, cuando es inesperado o cuando tendrá consecuencias importantes. La confirmación también es pertinente si la persona discute el resultado, si se necesita distinguir moléculas concretas o si un negativo no concuerda con la situación clínica.

    Busca evaluación clínica si el consumo está afectando el trabajo, los estudios, el sueño o las relaciones; si aparecen síntomas de abstinencia, pérdida de control o intentos fallidos de reducirlo; o si hubo una sobredosis. Ante respiración lenta, pérdida de conciencia, convulsiones o confusión intensa, corresponde atención de urgencia.

    Preguntas frecuentes sobre el test de drogas en orina

    ¿Cuánto tiempo sale positivo un test de drogas en orina?

    Para muchas drogas, la ventana es de uno a cuatro días. Cannabis, benzodiazepinas de acción larga y algunos barbitúricos pueden detectarse durante semanas en ciertos patrones de uso. El plazo cambia con la dosis, frecuencia, metabolismo, hidratación, analito y valor de corte. Ningún rango garantiza un resultado individual.

    ¿El alcohol aparece en un examen de orina de drogas?

    Solo si el panel incluye etanol o metabolitos de alcohol. El etanol suele detectarse durante pocas horas. EtG y EtS pueden ampliar la ventana a dos, tres o hasta cuatro días. Un EtG positivo indica exposición reciente, pero no demuestra intoxicación actual, cantidad exacta ni un trastorno por consumo de alcohol.

    ¿Un medicamento con receta puede dar falso positivo?

    Sí. Algunos inmunoensayos reaccionan con medicamentos o compuestos parecidos a la droga buscada. La posibilidad depende del ensayo, no de una lista universal. Informa todas tus medicaciones antes de la toma. Si el resultado es inesperado, una prueba confirmatoria por cromatografía y espectrometría puede distinguir la sustancia con mayor precisión.

    ¿Un resultado negativo descarta por completo el consumo?

    No. Significa que el panel no encontró los analitos buscados por encima del valor de corte. La sustancia pudo eliminarse, estar en baja concentración, requerir un ensayo específico o quedar fuera del panel. Un negativo inesperado también puede necesitar confirmación, sobre todo cuando orientará una decisión clínica importante.

    ¿Son confiables los test de drogas de farmacia o para usar en casa?

    Pueden orientar como tamizaje si están autorizados y se siguen bien sus instrucciones, pero un resultado casero no reemplaza el laboratorio. MedlinePlus recomienda confirmar los positivos. Para fines laborales, judiciales o clínicos se necesitan procedimientos de identificación, cadena de custodia y una técnica confirmatoria apropiada para la consecuencia del resultado.

    Un resultado necesita contexto, no una sentencia rápida

    El test de orina responde una pregunta limitada: si ciertos analitos superaron un corte en una muestra concreta. La interpretación responsable añade el panel usado, el tiempo, los medicamentos y, cuando corresponde, una confirmación. Si además existe preocupación por el patrón de consumo, una evaluación clínica puede convertir ese dato aislado en un plan de cuidado útil.

    Si quieres revisar tu relación con alcohol u otras drogas en un espacio confidencial y sin juicios, puedes agendar una evaluación psicológica. La primera conversación sirve para ordenar antecedentes, riesgos y opciones de apoyo.

    Referencias

    Kale, N. (2019). Urine drug tests: Ordering and interpretation. American Family Physician, 99(1), 33-39. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2019/0101/p33.html

    Moeller, K. E., Kissack, J. C., Atayee, R. S., & Lee, K. C. (2017). Clinical interpretation of urine drug tests: What clinicians need to know about urine drug screens. Mayo Clinic Proceedings, 92(5), 774-796. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2016.12.007

    Moeller, K. E., Lee, K. C., & Kissack, J. C. (2008). Urine drug screening: Practical guide for clinicians. Mayo Clinic Proceedings, 83(1), 66-76. https://doi.org/10.4065/83.1.66

    Substance Abuse and Mental Health Services Administration. (2012). Clinical drug testing in primary care (Technical Assistance Publication Series 32). U.S. Department of Health and Human Services. https://library.samhsa.gov/sites/default/files/sma12-4668.pdf

    Substance Abuse and Mental Health Services Administration. (2021). Medications for opioid use disorder (Treatment Improvement Protocol 63, updated 2021). U.S. Department of Health and Human Services. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK574912/

    U.S. National Library of Medicine. (2025). Pruebas de drogas. MedlinePlus. https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/pruebas-de-drogas/

    Wurst, F. M., & Metzger, J. (2002). The ethanol conjugate ethyl glucuronide is a useful marker of recent alcohol consumption. Alcoholism: Clinical and Experimental Research, 26(7), 1114-1119. https://doi.org/10.1111/j.1530-0277.2002.tb02646.x

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? La respuesta clínica empieza por la seguridad y sigue con una conversación sin juicios, una historia detallada del consumo, cuestionarios validados, criterios diagnósticos y análisis del contexto. Ningún test aislado basta. La meta es entender el riesgo, la gravedad y qué ayuda necesita esa persona.

    Una evaluación bien hecha no busca atrapar a alguien en una contradicción. Busca ordenar información que suele venir mezclada con miedo, vergüenza, presión familiar o problemas médicos. El resultado útil no es una etiqueta: es una formulación compartida y un plan posible.

    Respuesta corta: ¿cómo evaluar adicciones en un paciente?

    La evaluación combina cinco fuentes: entrevista clínica, cribado validado, criterios DSM-5-TR, examen de salud física y mental, y datos objetivos cuando están indicados. Primero se descartan urgencias. Después se describe cada sustancia, se analiza la función del consumo, se valora la motivación y se decide el nivel de atención.

    ¿Qué es una evaluación de drogas y para qué sirve?

    Una evaluación de drogas es un proceso clínico, no un examen único. Sirve para saber si existe consumo de riesgo o un trastorno por uso de sustancias, qué tan grave es, qué peligros están presentes y qué factores mantienen el patrón. También permite distinguir un problema primario de síntomas causados o agravados por una sustancia.

    El cribado es solo la puerta de entrada. La recomendación de la USPSTF sobre consumo no saludable de drogas indica que un resultado positivo necesita evaluación diagnóstica adicional y que el cribado tiene sentido cuando existe acceso a diagnóstico y tratamiento (Krist et al., 2020).

    La formulación va un paso más allá. Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) describen la evaluación conductual como la construcción de hipótesis sobre qué antecede al consumo, qué obtiene la persona de él y qué consecuencias lo mantienen. Esa información conecta el diagnóstico con decisiones concretas de tratamiento.

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Proceso en 10 pasos

    El orden puede variar según el contexto, pero la seguridad siempre va primero. Los pasos siguientes orientan la evaluación inicial y las sesiones posteriores. No reemplazan protocolos locales, supervisión clínica ni valoración médica cuando hay intoxicación o abstinencia.

    1. Descarta una urgencia antes de seguir

    Pregunta por la última sustancia consumida, cantidad aproximada, mezcla de drogas, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, dificultad respiratoria y antecedentes de sobredosis. Evalúa también ideas suicidas, psicosis, agitación grave, violencia y capacidad de autocuidado.

    La abstinencia de alcohol y sedantes puede ser peligrosa. Una persona con confusión, alucinaciones, convulsiones, temblor intenso o inestabilidad médica necesita evaluación urgente. La sospecha de sobredosis o riesgo suicida actual tampoco se resuelve con un cuestionario en consulta.

    2. Explica confidencialidad y crea una conversación sin castigo

    Antes de preguntar por drogas, aclara para qué se usará la información, qué se mantiene confidencial y cuáles son los límites legales de esa confidencialidad. El tono importa. Preguntas neutrales como “¿qué sustancias has usado en los últimos tres meses?” suelen obtener más información que “¿tienes un problema con las drogas?”.

    Soto Martínez (2025) y Tolin (2024) proponen una relación colaborativa. Confrontar la negación, moralizar o discutir sobre etiquetas suele aumentar la defensividad. La entrevista motivacional explora la ambivalencia y la diferencia entre el consumo actual y las metas de la persona, sin convertir la sesión en un juicio.

    3. Construye una historia sustancia por sustancia

    No preguntes solo por la “droga principal”. Revisa alcohol, cannabis, estimulantes, opioides, sedantes, alucinógenos, inhalantes, nicotina, medicamentos usados sin indicación y otras sustancias. Para cada una registra:

    • edad de inicio y fecha del último consumo;
    • cantidad, frecuencia, duración y vía de administración;
    • episodios de consumo intenso, mezcla de sustancias y contexto;
    • tolerancia, síntomas al reducir y experiencias de sobredosis;
    • consecuencias físicas, emocionales, familiares, académicas, laborales, económicas o legales;
    • intentos previos de reducir o dejar, tratamientos recibidos y qué ocurrió después.

    Conviene traducir unidades vagas. “Bebo bastante” puede convertirse en tipo de bebida, tamaño del vaso, número de unidades y días de consumo. “Uso a veces” necesita una frecuencia y un periodo. Ese nivel de detalle permite medir cambios sin fingir una precisión que el recuerdo no tiene.

    4. Aplica un instrumento de cribado apropiado

    El instrumento depende de la sustancia y la población. Para alcohol puede usarse el Test AUDIT. Para otras drogas existen DAST-10, CAD-20, TAPS y ASSIST. En adolescentes, CRAFFT cuenta con validación específica. El objetivo es detectar riesgo y decidir quién necesita una evaluación más profunda.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que varias herramientas breves alcanzan buena precisión, aunque su rendimiento cambia según sustancia, población y criterio de comparación (Patnode et al., 2020). Con prevalencias bajas, una parte de los positivos serán falsos positivos. Por eso el puntaje no equivale a diagnóstico.

    Si necesitas comparar instrumentos y acceder a sus fichas, revisa la guía de CAD-20 y DAST-10 para consumo de drogas. El artículo dedicado al DAST-10 explica su corrección y su diferencia con el AUDIT.

    5. Confirma criterios diagnósticos y gravedad

    El DSM-5-TR define el trastorno por uso de sustancias como un patrón problemático que causa malestar o deterioro clínicamente significativo. Se revisan 11 criterios durante 12 meses: pérdida de control, deseo persistente de reducir, tiempo dedicado, craving, incumplimiento, conflictos, abandono de actividades, uso riesgoso, continuidad pese al daño, tolerancia y abstinencia (American Psychiatric Association, 2022).

    La gravedad se clasifica por número de criterios: leve con 2 o 3, moderada con 4 o 5 y grave con 6 o más. Debe evaluarse cada sustancia por separado. Tolerancia o abstinencia bajo tratamiento médico apropiado no se interpretan automáticamente como trastorno.

    También hay que distinguir intoxicación, abstinencia, efectos de medicamentos y trastornos mentales independientes. La cronología ayuda: ¿los síntomas aparecieron antes del consumo, solo durante él, al suspenderlo o persisten tras un periodo razonable sin la sustancia?

    6. Haz un análisis funcional del consumo

    El análisis funcional pregunta qué ocurrió antes, qué pensó o sintió la persona, qué hizo exactamente y qué pasó después. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) explican que esta secuencia permite reconocer gatillantes y consecuencias que refuerzan el consumo.

    Parte de la secuencia Qué indagar Ejemplo clínico
    Antecedentes Lugar, hora, personas, dinero, dolor, insomnio, discusión o emoción Sale del trabajo con ansiedad y pasa frente al punto de compra
    Pensamientos y emociones Craving, expectativas, permiso interno, vergüenza o rabia “Solo hoy, necesito bajar la tensión”
    Conducta Sustancia, cantidad, vía, duración y acciones asociadas Consume cocaína y alcohol durante cuatro horas
    Consecuencias inmediatas Placer, pertenencia, alivio, sueño o desaparición de abstinencia La ansiedad baja durante un rato
    Consecuencias tardías Deuda, conflicto, síntomas, ausencias, culpa o riesgo legal Falta al trabajo y discute con su pareja

    El consumo puede mantenerse por refuerzo positivo, como euforia o aceptación social, y por refuerzo negativo, como alivio del dolor, ansiedad o abstinencia. El modelo de automedicación es una hipótesis posible, no una explicación universal. Debe comprobarse en la historia concreta.

    7. Evalúa salud mental, salud física y funcionamiento

    Explora depresión, ansiedad, trauma, TDAH, síntomas psicóticos, manía, dolor crónico, problemas de sueño y funcionamiento cognitivo. Pregunta por ideación suicida y autolesiones de forma directa. La patología dual es frecuente y puede cambiar la urgencia, el diagnóstico diferencial y el tratamiento.

    La evaluación física puede incluir signos vitales, examen médico, revisión de fármacos, embarazo, infecciones transmisibles por sangre, función hepática y otros estudios según la sustancia y la vía. La necesidad depende del caso. No corresponde pedir una batería fija a toda persona sin una pregunta clínica.

    Registra el impacto en vivienda, alimentación, relaciones, crianza, estudio, trabajo, dinero y problemas legales. Un diagnóstico se entiende mejor cuando queda claro qué áreas se deterioraron y cuáles todavía protegen a la persona.

    8. Triangula la información cuando esté indicado

    Con consentimiento y respetando las reglas del contexto, puede ser útil revisar registros clínicos o conversar con familiares y otros profesionales. Las fuentes colaterales también tienen sesgos. Su función es contrastar información, no reemplazar la voz del paciente.

    Las pruebas biológicas responden preguntas acotadas. Un test de drogas en orina puede mostrar exposición reciente a los analitos incluidos en el panel, pero no informa cantidad exacta, deterioro actual ni adicción. Una revisión sobre interpretación clínica de pruebas urinarias recomienda confirmar resultados inesperados antes de decisiones importantes (Moeller et al., 2017).

    9. Evalúa motivación, metas y nivel de atención

    Pregunta qué le preocupa a la persona, qué quiere cambiar y cuánta confianza tiene en poder hacerlo. Abstinencia, reducción de riesgos y estabilización médica pueden ocupar lugares distintos según la sustancia, la gravedad y el momento. La meta se negocia sin perder de vista la seguridad.

    La intervención breve puede ayudar a adultos con consumo de riesgo de alcohol. Una revisión de intervenciones conductuales en atención primaria halló reducciones en consumo semanal y episodios de consumo excesivo (O’Connor et al., 2018). Un trastorno moderado o grave, abstinencia compleja, comorbilidad inestable o fracaso de intervenciones previas puede requerir atención especializada o intensiva.

    10. Devuelve una formulación clara y acuerda el plan

    Resume lo encontrado en lenguaje comprensible: sustancias, nivel de riesgo, criterios presentes, peligros, función del consumo, recursos y barreras. Pregunta si la explicación calza con la experiencia de la persona. La devolución puede corregirse; no es una sentencia.

    El plan debe indicar los próximos pasos, responsable, plazo y señales para pedir ayuda urgente. Puede incluir evaluación médica, psicoterapia, tratamiento farmacológico cuando corresponda, intervención familiar, reducción de daños, apoyo social y seguimiento con medidas comparables a la línea base.

    ¿Cómo se mide el consumo de drogas?

    El consumo se mide con datos de frecuencia, cantidad, intensidad, vía, contexto, consecuencias y criterios clínicos. Los cuestionarios estandarizan una parte del problema; las pruebas biológicas detectan exposición; la entrevista explica el significado y el deterioro. La medición más fiable surge de comparar métodos, no de elegir uno como verdad absoluta.

    Método Qué aporta Qué no demuestra
    Entrevista clínica Historia, función, consecuencias, motivación y contexto Puede verse afectada por memoria, miedo o minimización
    Cuestionario validado Cribado comparable y nivel inicial de riesgo No confirma por sí solo un diagnóstico
    Autorregistro Patrones cotidianos, gatillantes y cambios Depende del registro oportuno y honesto
    Prueba biológica Exposición reciente dentro de una ventana y panel No prueba adicción, cantidad ni intoxicación actual
    Fuente colateral Consecuencias observadas y datos no recordados También puede tener conflictos o sesgos

    La subdetección es un problema real. Un estudio que comparó diagnósticos en registros clínicos con encuestas encontró brechas amplias, sobre todo en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma universal y neutral reduce la selección basada en estereotipos.

    ¿Qué instrumento conviene usar según el contexto?

    La elección depende de la población y la pregunta clínica. AUDIT o AUDIT-C se usan para alcohol; DAST-10 y CAD-20 se enfocan en otras drogas; ASSIST cubre múltiples sustancias. En adolescentes, CRAFFT fue diseñado para su etapa del desarrollo. Durante el embarazo se prefieren herramientas estudiadas en atención prenatal, como 4P’s Plus, junto con una entrevista no punitiva.

    En adolescentes, el contexto escolar, la edad de inicio, la familia y los pares necesitan más espacio. Un estudio de seguimiento del CRAFFT mostró capacidad predictiva para problemas posteriores, aunque ningún punto de corte elimina la evaluación clínica (Shenoi et al., 2019).

    En embarazo, el miedo a consecuencias sociales puede reducir la revelación. Una comparación prospectiva de herramientas prenatales encontró diferencias importantes entre sensibilidad y especificidad (Coleman-Cowger et al., 2019). El objetivo es conectar a la persona con cuidado seguro, no usar el resultado como castigo.

    Errores frecuentes al evaluar adicciones

    Los errores más costosos suelen ocurrir antes de interpretar un puntaje. Una entrevista técnicamente completa puede fallar si la persona siente que cada respuesta será usada en su contra.

    • Moralizar o usar etiquetas: describe conductas y consecuencias con lenguaje centrado en la persona.
    • Confrontar la negación: explora ambivalencia y discrepancias sin disputar quién tiene razón.
    • Convertir un positivo en diagnóstico: confirma criterios, cronología y deterioro.
    • Ignorar el policonsumo: evalúa alcohol, medicamentos y otras drogas por separado.
    • Omitir seguridad: pregunta siempre por sobredosis, abstinencia, suicidio, psicosis y violencia.
    • Usar una sola fuente: triangula cuando sea pertinente y posible.
    • Planificar sin motivación: ajusta la intervención al grado de disposición y a las metas.

    Otro error es asumir una progresión lineal e inevitable. Un estudio poblacional sobre transición hacia trastornos por drogas mostró trayectorias variables y, a la vez, que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de tres años desde el primer uso (Degenhardt et al., 2019). La evaluación debe reconocer riesgo sin fatalismo.

    ¿Cuándo derivar a urgencias o a tratamiento especializado?

    Deriva a urgencias ante sospecha de sobredosis, compromiso de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, agitación o psicosis grave, riesgo suicida actual o abstinencia potencialmente peligrosa. En Chile, puedes consultar orientación y acceso a tratamiento en SENDA. Si hay peligro inmediato, corresponde activar los servicios de urgencia locales.

    La derivación especializada también está indicada cuando existe trastorno moderado o grave, policonsumo complejo, embarazo, comorbilidad médica o psiquiátrica inestable, deterioro cognitivo, falta de vivienda segura o ausencia de respuesta a intervenciones de menor intensidad. La evaluación del nivel de atención debe considerar recursos y riesgos, no solo el número de criterios.

    Para un problema centrado en alcohol, la guía sobre cómo evaluar el consumo de alcohol desarrolla el proceso y sus instrumentos específicos.

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación de adicciones

    ¿Un test positivo significa que el paciente tiene una adicción?

    No. Un cuestionario positivo indica riesgo y una prueba biológica positiva indica que un analito superó el valor de corte dentro de cierta ventana. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional y diagnóstico diferencial. Los resultados inesperados pueden necesitar confirmación antes de cambiar un tratamiento o tomar una decisión legal.

    ¿Cuánto dura una evaluación de consumo de sustancias?

    Un cribado puede tomar pocos minutos, pero una evaluación diagnóstica suele necesitar una entrevista más extensa y, a veces, varias sesiones. La duración depende de policonsumo, urgencias, comorbilidad, fuentes colaterales y exámenes médicos. Acelerar el proceso puede dejar fuera datos que cambian el nivel de atención.

    ¿Qué preguntas se hacen para evaluar una adicción?

    Se pregunta por cada sustancia, edad de inicio, cantidad, frecuencia, vía, última vez, mezcla, craving, pérdida de control, tolerancia, abstinencia, consecuencias e intentos de cambio. También se revisan salud mental, riesgo suicida, sobredosis, funcionamiento, apoyos y motivación. El tono debe ser neutral y explicar la confidencialidad.

    ¿Es obligatorio pedir un test de orina?

    No en todos los casos. Se solicita cuando responde una pregunta clínica concreta, como confirmar exposición reciente, aclarar un resultado inesperado o monitorear un tratamiento acordado. Debe conocerse el panel, la ventana y la necesidad de confirmación. La orina nunca reemplaza la entrevista ni mide por sí sola la gravedad.

    ¿Cómo evaluar a un paciente que niega el consumo?

    Evita una lucha por imponer la etiqueta. Explica el propósito de las preguntas, usa lenguaje neutral, explora hechos observables y pregunta por metas personales. Con consentimiento y según el contexto, contrasta registros, familiares o pruebas biológicas. Si existe riesgo inmediato, la seguridad guía la actuación aunque la historia permanezca incompleta.

    Evaluar bien cambia la conversación clínica

    Una evaluación útil transforma datos dispersos en una explicación comprensible: qué se consume, qué riesgo existe, qué mantiene el patrón y qué apoyo encaja. El diagnóstico importa, pero la formulación permite decidir qué hacer el lunes por la mañana.

    Si tú o alguien cercano necesita ordenar su relación con alcohol u otras drogas en un espacio confidencial, puedes agendar una evaluación psicológica. La primera meta será aclarar riesgos y opciones de ayuda, sin convertir la conversación en un interrogatorio.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Association Publishing.

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Coleman-Cowger, V. H., Oga, E. A., Peters, E. N., & Mark, K. (2019). Accuracy of three screening tools for prenatal substance use. Obstetrics & Gynecology, 133(5), 952-961. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003230

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., Sampson, N. A., Scott, K., Lim, C. C. W., Aguilar-Gaxiola, S., Al-Hamzawi, A., Alonso, J., Andrade, L. H., Bunting, B., de Girolamo, G., Gureje, O., Haro, J. M., Karam, E. G., Karam, G., Kovess-Masfety, V., Lee, S., Lepine, J. P., … Kessler, R. C. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos: Vol. 2. Formulación clínica, medicina conductual y trastornos de relación (pp. 161-194). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., Barry, M. J., Cabana, M., Caughey, A. B., Donahue, K., Doubeni, C. A., Epling, J. W., Kubik, M., Ogedegbe, G., Pbert, L., Silverstein, M., Simon, M. A., Tseng, C. W., & Wong, J. B. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Moeller, K. E., Kissack, J. C., Atayee, R. S., & Lee, K. C. (2017). Clinical interpretation of urine drug tests: What clinicians need to know about urine drug screens. Mayo Clinic Proceedings, 92(5), 774-796. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2016.12.007

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., Dana, T., Blazina, I., Bougatsos, C., Grusing, S., & Chou, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., Casper, T. C., Richards, R., Mello, M. J., Spirito, A., Chun, T. H., & Pediatric Emergency Care Applied Research Network. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentación de diplomado]. Departamento de Psicología, Universidad de Chile.

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Hausmann, L. R. M. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.