Imagina a alguien de 66 años que se jubila un viernes. El lunes no suena la alarma, y durante las primeras semanas se siente liviano. Al tercer mes empieza a preguntarse para qué se levanta. Otra persona, con la misma edad y la misma pensión, se apunta a un taller, retoma a los amigos y dice que nunca durmió tan bien. Las dos viven lo mismo y lo viven distinto, y la ciencia ya tiene una respuesta bastante clara sobre por qué.
El bienestar psicológico en la adultez mayor no sigue una curva única. Cambia con la edad, cambia con la jubilación y cambia con la salud, pero casi nunca en la dirección que dice el cliché. En esta guía vas a ver qué es y cómo se mide, qué mejora y qué empeora con los años, qué pasa con la jubilación y la salud mental, qué dicen los datos de adultos mayores chilenos, qué ayuda de verdad y cuándo conviene sospechar de una depresión.
La respuesta corta
El bienestar psicológico en la vejez es sentir que la propia vida tiene sentido, que uno puede decidir sobre ella y que cuenta con otros. En promedio, las emociones de las personas mayores son más estables que las de los jóvenes. La jubilación no deja un único efecto: en un metaanálisis de 41 estudios se asoció a menos depresión, pero con diferencias enormes entre personas. Lo que más pesa son los vínculos, el rol que se mantiene y la salud percibida.
¿Qué es el bienestar psicológico en la adultez mayor y cómo se mide?
El bienestar psicológico es el funcionamiento positivo de una persona: cómo se valora, cómo se relaciona, cuánto controla su entorno y qué sentido le da a su vida. Va más allá de «estar contento». La psicología distingue varias formas de medirlo y conviene no mezclarlas.
Un artículo en The Lancet (Steptoe et al., 2015) separa tres tipos de bienestar subjetivo. El evaluativo es el juicio sobre la propia vida («en general, estoy conforme»). El hedónico es lo que se siente día a día (alegría, calma, tristeza). El eudaimónico es la sensación de propósito y de que lo que uno hace vale la pena. La tradición hedónica mira la felicidad y la satisfacción; la eudaimónica mira el desarrollo del potencial propio (Díaz et al., 2006; Urzúa y Caqueo-Urízar, 2012).
La escala más usada en español para el lado eudaimónico es la de Ryff, adaptada por Díaz y colaboradores (2006). Describe seis dimensiones:
- Autoaceptación: sentirse bien con quien se es, incluidas las propias limitaciones y la propia historia.
- Relaciones positivas: mantener vínculos cálidos y de confianza.
- Autonomía: decidir con convicciones propias y resistir la presión social.
- Dominio del entorno: poder elegir o crear contextos que se ajusten a lo que uno necesita.
- Propósito en la vida: tener metas y proyectos que den dirección.
- Crecimiento personal: seguir desarrollándose y aprendiendo.
Si quieres ver cómo se puntúa esa escala, tienes la guía de la escala de Ryff y una guía de cómo medir el bienestar psicológico.
¿Qué cambia con la edad y qué se mantiene?
En general, las emociones mejoran con los años. Un estudio que siguió a 184 a 191 personas por más de diez años con muestreo de experiencia encontró que el envejecimiento se asoció a un bienestar emocional más positivo, mayor estabilidad y más complejidad emocional, es decir, más capacidad de sentir alegría y tristeza a la vez (Carstensen et al., 2011). El resultado se mantuvo al descontar personalidad, salud física y variables demográficas.
Eso no significa que todas las personas mayores estén mejor. Los datos de más de 160 países muestran que la famosa curva en U (el bienestar baja hasta los 45 o 54 años y después sube) aparece en los países de altos ingresos de habla inglesa, y no es universal: en la ex Unión Soviética y Europa del Este el bienestar evaluativo cae con la edad, y en América Latina también desciende (Steptoe et al., 2015). El contexto cuenta tanto como la edad.
Y hay un tramo de la vejez donde las cosas sí se complican. El manual de la OMS del módulo WHOQOL-OLD (Power y Schmidt, 2005) comparó personas de 57 a 79 años con personas de 80 a 100 en un estudio de campo internacional con 5.566 participantes. El grupo de 80 años o más tuvo puntajes más bajos de calidad de vida en casi todas las áreas (sentidos, autonomía, actividades, participación social e intimidad). La excepción fue la preocupación por la muerte y el morir, que fue mayor en el grupo más joven. La mayor diferencia de todas apareció según la salud que la persona decía tener: quienes se sentían sanos puntuaban más alto en las seis áreas.
Esa salud percibida pesa más que el diagnóstico médico. En la fase piloto del mismo manual, 7 de cada 10 adultos mayores se describieron como sanos, y el 92% de quienes tenían una o más enfermedades se clasificó igual como «sano». Cómo vive su cuerpo la persona predice más su bienestar que la lista de sus enfermedades.
¿Qué pasa con el bienestar y la salud mental al jubilarse?
La jubilación no tiene un solo efecto sobre el bienestar. Los estudios que siguen a las mismas personas antes y después de jubilarse encuentran varios caminos que coexisten, y por eso la literatura parecía contradecirse.
Un estudio con dos muestras del Health and Retirement Survey de Estados Unidos (n = 994 y n = 1.066) halló tres patrones distintos de cambio del bienestar psicológico entre los jubilados, y concluyó que no se ajustan de manera uniforme (Wang, 2007). En una muestra alemana de 1.456 jubilados, la satisfacción con la vida siguió tres trayectorias: bajó al jubilarse y luego se estabilizó o subió, subió mucho y después declinó, o subió apenas y de forma pasajera (Pinquart y Schindler, 2007). Los grupos diferían en edad de jubilación, sexo, nivel socioeconómico, estado civil y salud, y las personas con más recursos tenían menos probabilidad de que su satisfacción cambiara con el retiro.
Un metaanálisis de 19 estudios sobre ansiedad ante la jubilación y satisfacción con la vida lo resume bien: 32% de los estudios encontró una relación positiva, 47% una negativa y 21% ninguna, y el efecto medio no fue significativo (Ugwu et al., 2024). Otro metaanálisis, de 188 publicaciones, mostró que los grandes eventos de la vida (la jubilación entre ellos) mueven más la evaluación que la persona hace de su vida que su estado de ánimo cotidiano (Luhmann et al., 2012).
¿La jubilación causa depresión?
En promedio, no. Un metaanálisis de 41 estudios con 557.111 personas encontró que jubilarse se asoció a un menor riesgo de depresión (tamaño de efecto 0,83; intervalo de confianza 95% 0,74-0,93), cerca de un 20% menos, sobre todo en los estudios longitudinales y de mayor calidad (Odone et al., 2021). Pero la heterogeneidad fue altísima (I² = 93,4%), así que ese promedio esconde personas a quienes la jubilación les cayó muy mal. Si en alguna página viste que «la depresión de la jubilación afecta al 40% de los jubilados», esa cifra no tiene una fuente verificable detrás.
¿Qué dice la evidencia con adultos mayores chilenos?
Hay un estudio chileno que ayuda a ubicarse. Espinoza y colaboradores (2011) aplicaron el cuestionario WHOQOL-BREF de la OMS a 1.503 adultos mayores de la provincia de Santiago, con una edad media de 72 años (± 8), reclutados en programas municipales del adulto mayor de comunas de nivel socioeconómico alto, medio y bajo. Los puntajes, en una escala transformada de 4 a 20, fueron:
| Dominio | Promedio (desviación estándar) |
|---|---|
| Salud psicológica | 14,5 (2,2) |
| Salud física | 14,4 (2,4) |
| Relaciones sociales | 14,0 (2,5) |
| Ambiente | 13,2 (2,1) |
El dominio psicológico fue el más alto y el ambiente (seguridad, vivienda, recursos económicos, acceso a servicios) el más bajo, cerca de un punto bajo los demás. Una advertencia necesaria: ese estudio es de validación del cuestionario, no analiza qué variables (ingresos, sexo, escolaridad) se asocian a mejores o peores puntajes, y sus autores lo señalan como tarea para estudios posteriores. Tampoco permite decir cómo estaban los mayores chilenos antes o después de jubilarse. Un dato cultural del mismo trabajo: la pregunta sobre la vida sexual fue la más omitida del cuestionario (26,8%), algo que los autores atribuyen a que el tema sigue siendo tabú en la vejez.
Una última precaución sobre comparar. Urzúa y Caqueo-Urízar (2012) recuerdan que la calidad de vida depende de cómo cada persona evalúa la distancia entre lo que tiene y lo que quería tener, y también de con quién se compara. Compararse con quienes están peor amortigua el estrés; compararse con quienes están mejor tiende a producir frustración. Por eso un puntaje alto no significa lo mismo en todas las personas ni en todas las culturas.
¿Qué ayuda al bienestar psicológico del adulto mayor?
Lo que mejor respaldo tiene es mantener roles y pertenencias, más que llenar la agenda. Los estudios son mayoritariamente observacionales o de calidad limitada, así que conviene leerlos como orientación y no como receta.
- Tener un rol explícito. Una revisión sistemática de 11 estudios sobre intervenciones para promover roles sociales en la transición a la jubilación encontró que los programas que daban un rol concreto con estructura de grupo de apoyo mejoraron, en algunos estudios, la satisfacción con la vida, el apoyo social, la actividad y la salud (Heaven et al., 2013). La evidencia es de calidad baja a moderada, y solo tres de las siete intervenciones tenían asignación aleatoria.
- Pertenecer a grupos antes y después de jubilarse. En 170 trabajadores australianos recién jubilados, tener más grupos antes del retiro no mejoró directamente el bienestar, pero ayudó a mantener algunas membresías y ganar nuevas, y eso se asoció a mejor salud percibida y más satisfacción con la vida (Haslam et al., 2023). Es una muestra pequeña.
- Cuidar los vínculos y la soledad. Un metaanálisis de 70 ensayos con 8.259 personas de 55 a 100 años concluyó que las intervenciones contra la soledad tienen en su mayoría un efecto pequeño, y que la calidad global de la evidencia es muy baja (Hoang et al., 2022). La soledad importa, y todavía no sabemos bien cómo cambiarla.
- Mirar las áreas que importan en esta etapa. El módulo WHOQOL-OLD de la OMS es un buen mapa: habilidades sensoriales, autonomía, actividades pasadas, presentes y futuras, participación social, muerte y agonía, e intimidad (Power y Schmidt, 2005). Conviene preguntarse en cuál de las seis estás más cómodo y en cuál menos.
Si quieres revisar qué te hace sentir bien con tu vida hoy, el test de satisfacción con la vida y la guía de calidad de vida son un buen punto de partida. También ayuda atender lo que suele acompañar a esta etapa: el insomnio en adultos mayores, los cambios de personalidad con la edad y los duelos.
¿Cuándo es depresión y no «cosas de la edad»?
Sentirse más sensible, más cansado o con menos ganas durante unas semanas puede ser parte de un ajuste. Pasa a ser un problema clínico cuando el ánimo bajo o la pérdida de interés duran más de dos semanas casi todos los días, cuando afectan el sueño, el apetito o la capacidad de cuidarse, o cuando aparecen ideas de que la vida no vale la pena. La depresión en personas mayores a veces se nota más en el cuerpo (dolores, lentitud, olvidos) que en la tristeza, y puede confundirse con demencia: lo explicamos en la pseudodemencia depresiva.
Existe una escala breve para mayores, la GDS-15, que puedes revisar en la guía de evaluación de depresión en adultos mayores. Orienta, no diagnostica. Si el cuadro tiene la forma de una depresión, conviene consultar. En Chile, el Fono Salud Responde (600 360 7777) orienta sobre dónde atenderse, y ante riesgo inmediato se llama al 131 o se va a urgencias.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el bienestar psicológico en adultos mayores? Es el funcionamiento positivo de la persona mayor: aceptarse, tener vínculos, decidir por sí misma, sentir que domina su entorno, tener propósito y seguir creciendo. Se mide con escalas como la de Ryff (seis dimensiones) y es distinto de no tener enfermedades.
¿Qué factores influyen en el bienestar de un adulto mayor? Los que más pesan en los estudios son la salud que la persona percibe, la autonomía, la participación social, los vínculos y mantener actividades con sentido. La edad avanzada (80 años o más) se asocia a puntajes más bajos, sobre todo cuando hay pérdidas funcionales o sensoriales.
¿La jubilación causa depresión? En promedio no: un metaanálisis de 41 estudios encontró cerca de un 20% menos de depresión tras jubilarse. Pero hay mucha variación entre personas, y algunas viven la jubilación como una pérdida de rol e identidad. Si el ánimo bajo dura más de dos semanas, conviene consultar.
¿El bienestar baja con la edad? No necesariamente. En el estudio de Carstensen el bienestar emocional mejoró con los años. En países de América Latina, en cambio, el bienestar evaluativo tiende a bajar con la edad, y a partir de los 80 años suele haber más pérdidas de autonomía y de salud.
¿Cómo se mide el bienestar en la vejez? Con cuestionarios como la escala de Ryff (bienestar psicológico), el WHOQOL-BREF y su módulo WHOQOL-OLD (calidad de vida) o la escala de satisfacción con la vida. Ninguno diagnostica: sirven para ubicar qué áreas están más débiles y conversar con un profesional.
¿Cuándo consultar a un psicólogo? Cuando el ánimo bajo o la apatía duran más de dos semanas, hay insomnio persistente, aislamiento creciente, pensamientos de que no vale la pena vivir o dificultad para cuidarse. Consultar pronto es más simple que esperar a que el cuadro se instale.
Si quieres conversar sobre tu bienestar o el de alguien cercano
Si estás atravesando una jubilación, una pérdida o un periodo en que la vida se siente sin dirección, o si te preocupa el ánimo de un familiar mayor, puedes escribirme desde la página de contacto para evaluar el caso y definir un plan de atención online. Basta con una conversación breve para distinguir un ajuste esperable de algo que conviene tratar.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
Referencias
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- Díaz, D., Rodríguez-Carvajal, R., Blanco, A., Moreno-Jiménez, B., Gallardo, I., Valle, C., & van Dierendonck, D. (2006). Adaptación española de las escalas de bienestar psicológico de Ryff. Psicothema, 18(3), 572-577. PMID: 17296089
- Espinoza, I., Osorio, P., Torrejón, M. J., Lucas-Carrasco, R., & Bunout, D. (2011). Validación del cuestionario de calidad de vida (WHOQOL-BREF) en adultos mayores chilenos. Revista Médica de Chile, 139(5), 579-586. https://doi.org/10.4067/s0034-98872011000500003
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