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  • Escalas para el Trastorno de Ansiedad Generalizada: GAD-7, Beck y Hamilton. Fichas técnicas y descargas en PDF

    Escalas para el Trastorno de Ansiedad Generalizada: GAD-7, Beck y Hamilton. Fichas técnicas y descargas en PDF

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Si buscas el GAD-7 completo con sus puntos de corte, los ítems del Inventario de Ansiedad de Beck o la Escala de Hamilton con su regla de puntuación, esta página es la que necesitas. Aquí encontrarás las fichas técnicas de las tres escalas principales para evaluar el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), con los datos que realmente importan en la práctica clínica: ítems exactos, propiedades psicométricas con cita, instrucciones de puntuación y acceso real a cada instrumento.

    Una aclaración útil antes de empezar: no todas estas escalas se consiguen de la misma manera. El GAD-7 es de dominio público. El Inventario de Ansiedad de Beck tiene copyright de Pearson y no puede descargarse libremente, aunque muchos sitios lo ofrezcan así. La Escala de Hamilton la aplica un clínico entrenado y su situación de derechos no está confirmada, así que tampoco se reparte aquí. Al final de cada ficha encontrarás cómo acceder a cada una de forma correcta.

    TL;DR: El GAD-7 es la escala de elección para cribar y monitorear el TAG: 7 ítems, dominio público, validado en español, alfa de Cronbach de 0.92. El Inventario de Ansiedad de Beck (BAI) mide más síntomas somáticos que cognitivos y es útil para pánico, pero tiene copyright de Pearson. La Escala de Hamilton (HAM-A) es heteroaplicada, requiere entrenamiento y está reservada para evaluación clínica profunda o investigación.


    El TAG y por qué la evaluación con escalas importa

    El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por preocupación excesiva, crónica y difícil de controlar sobre múltiples áreas de la vida. Según los criterios diagnósticos del DSM-5 de la APA, los síntomas deben estar presentes la mayor parte de los días durante al menos seis meses, e incluir al menos tres de estos: tensión muscular, agitación, fatiga fácil, irritabilidad, dificultad de concentración y alteraciones del sueño.

    Una revisión en JAMA documenta una prevalencia de vida del 5.7% para el TAG, y en atención primaria afecta al 7-8% de los pacientes consultantes (Stein & Sareen, 2015). Las mujeres tienen aproximadamente el doble de riesgo que los hombres (Szuhany & Simon, 2022). El problema es que suele pasar desapercibido: la preocupación crónica se confunde con “ser ansioso de carácter” y muchos pacientes llevan años en ese estado antes de recibir una evaluación formal.

    Desde la perspectiva cognitiva, Clark & Beck (2010) identifican la intolerancia a la incertidumbre como el núcleo del TAG: la persona percibe la duda como algo peligroso y se preocupa crónicamente como intento de anticipar y controlar amenazas. Esa preocupación nunca cierra el ciclo; solo mantiene activa la alarma interna.

    Las escalas de evaluación cumplen tres funciones complementarias: cribado (detectar quién necesita evaluación más profunda), cuantificación de severidad y monitoreo de respuesta al tratamiento. Los tres instrumentos que veremos encajan mejor en funciones distintas.

    GAD-7: ficha técnica completa de la escala del trastorno de ansiedad generalizada

    El GAD-7 (Generalised Anxiety Disorder 7-item Scale) fue desarrollado por Spitzer, Kroenke, Williams & Löwe (2006) como instrumento de cribado breve y autoaplicado para detectar el TAG en atención primaria. Sus ítems provienen directamente de los criterios del DSM-IV para el trastorno.

    Los 7 ítems del GAD-7 en español

    Instrucción: Durante las últimas 2 semanas, ¿con qué frecuencia le han molestado los siguientes problemas?

    Opciones: 0 = Nunca / 1 = Varios días / 2 = Más de la mitad de los días / 3 = Casi todos los días

    1. Sentirse nervioso(a), ansioso(a) o con los nervios de punta
    2. No ser capaz de parar o controlar las preocupaciones
    3. Preocuparse demasiado por diferentes cosas
    4. Dificultad para relajarse
    5. Estar tan inquieto(a) que es difícil permanecer sentado(a)
    6. Molestarse o ponerse irritable con facilidad
    7. Sentir miedo como si algo terrible fuera a pasar

    Puntuación: suma directa de los 7 ítems. Rango total: 0 a 21. Sin ítems inversos.

    Puntos de corte e interpretación clínica

    Puntuación Nivel de ansiedad Acción sugerida
    0-4 Mínima Sin acción específica
    5-9 Leve Vigilancia clínica
    10-14 Moderada Evaluación diagnóstica recomendada
    15-21 Grave Considerar tratamiento activo

    El punto de acción clínica más utilizado es ≥10 (Spitzer et al., 2006). Para el monitoreo de progreso, Tolin (2024) señala dos referencias útiles: una reducción de 6 o más puntos respecto a la línea de base indica cambio real (no atribuible a la variabilidad aleatoria), y una puntuación final de 9 o menos se considera clínicamente significativa.

    Propiedades psicométricas

    Los datos de validación son robustos:

    • Consistencia interna: alfa de Cronbach = 0.92 (Spitzer et al., 2006)
    • Fiabilidad test-retest a 1 semana: 0.83 (Tolin, 2024)
    • Sensibilidad para TAG (corte ≥10): 89% / Especificidad: 82% (Spitzer et al., 2006)
    • Media en pacientes con TAG: 14.4 (DE = 4.7); en población sin TAG: 4.9 (DE = 4.8) (Tolin, 2024)

    Una revisión Cochrane de 2025 que analizó el GAD-7 en adultos encontró, con el corte de 10 o más, una sensibilidad agrupada de 0.64 (IC 95%: 0.56-0.72) y una especificidad de 0.91 (IC 95%: 0.87-0.93) para detectar TAG (Aktürk et al., 2025). La conclusión práctica: el GAD-7 es un cribado, no un diagnóstico. Con esa sensibilidad deja pasar a cerca de un tercio de las personas con TAG, así que un resultado bajo no lo descarta; y un resultado alto siempre exige evaluación clínica complementaria.

    Validación del GAD-7 test en español

    García-Campayo et al. (2010) realizaron la adaptación cultural y validación española del GAD-7, con propiedades psicométricas equivalentes a la versión original. Es la versión de referencia para todo el mundo hispanohablante.

    Descarga el GAD-7 en PDF: la ficha imprimible

    El GAD-7 es de uso libre y puede reproducirse citando a Spitzer et al. (2006), así que aquí está el cuestionario completo listo para imprimir y responder en papel:

    Descarga: GAD-7 en español, ficha imprimible (PDF)

    Dos páginas en A4: los 7 ítems con sus casillas de respuesta, la tabla de puntos de corte, el GAD-2 de dos preguntas, una hoja de seguimiento para repetir la medición sesión a sesión y las referencias. Gratis, sin pedir correo, y puede fotocopiarse.

    Descargar el PDF

    Las versiones oficiales en otros idiomas están en PHQ Screeners (phqscreeners.com). El GAD-7 también viene integrado en la mayoría de plataformas electrónicas de historia clínica y en los recursos de atención primaria de varios ministerios de salud de la región.

    [EXPERIENCIA: Desde que incorporé el GAD-7 al inicio de cada sesión con pacientes con diagnóstico de TAG, noto que los propios pacientes empiezan a percibir su evolución de forma más concreta. Ver que la puntuación bajó de 15 a 8 en dos meses tiene un efecto motivador real que el reporte subjetivo no logra de la misma manera. Es exactamente lo que Tolin (2024) describe como Measurement-Based Care aplicado a la práctica cotidiana.]

    Inventario de Ansiedad de Beck (BAI): lo que debes saber antes de usarlo

    El BAI fue desarrollado por Beck & Steer (1993) para evaluar la severidad de síntomas de ansiedad, con énfasis marcado en las manifestaciones físicas y somáticas (Clark & Beck, 2010). Es uno de los instrumentos más conocidos en la clínica hispanohablante, y también uno de los más malentendidos en cuanto a su acceso real y sus indicaciones precisas.

    Descripción del instrumento

    • 21 ítems sobre síntomas experimentados durante la última semana
    • Escala: 0 = En absoluto / 1 = Levemente / 2 = Moderadamente / 3 = Severamente
    • Rango total: 0 a 63
    • Distribución: aproximadamente 75% de ítems somáticos (palpitaciones, sudoración, temblores, mareo, dificultad respiratoria) y 25% cognitivo-subjetivos (temor a lo peor, incapacidad de relajarse)

    Puntos de corte del Inventario de Ansiedad de Beck

    Puntuación Nivel
    0-9 Normal
    10-18 Ansiedad leve
    19-29 Ansiedad moderada
    30-63 Ansiedad grave

    Para trastorno de pánico específicamente, un corte de 8 ofrece sensibilidad del 89% y especificidad del 97% (Clark & Beck, 2010).

    Fortalezas y limitaciones clínicas

    El BAI rinde muy bien cuando el cuadro clínico tiene componente somático prominente, especialmente en el trastorno de pánico, donde los síntomas físicos son centrales. En ese contexto sus propiedades psicométricas son excelentes.

    Dos limitaciones importantes a tener presentes: su sesgo somático hace que capture poco la preocupación cognitiva característica del TAG. Si la ansiedad generalizada del paciente se vive más en el plano mental que en el corporal, el BAI puede subestimar la severidad real. Y correlaciona alto con el BDI-II, lo que dificulta diferenciar entre ansiedad y depresión cuando existe comorbilidad (Clark & Beck, 2010).

    Test de Ansiedad de Beck PDF gratis: el punto que muchos sitios omiten

    El BAI tiene copyright de Pearson Clinical y no puede descargarse ni reproducirse sin autorización. Varios sitios web ofrecen el Inventario de Ansiedad de Beck de forma gratuita, pero hacerlo viola los derechos de Pearson y puede implicar que la versión esté incompleta o mal estandarizada. Para adquirirlo correctamente, hay que contactar a los distribuidores autorizados de Pearson Clinical Assessment en el país correspondiente.

    Si necesitas un test de ansiedad generalizada gratis, el GAD-7 cubre la mayoría de los contextos clínicos del TAG y está disponible sin costo.

    Escala de Hamilton para Ansiedad (HAM-A): ficha técnica

    La HAM-A fue desarrollada por Hamilton en 1959 y publicada en el British Journal of Medical Psychology. Durante décadas fue el gold standard de los ensayos clínicos farmacológicos con ansiolíticos (Hamilton, 1959). Su diferencia fundamental respecto a las otras dos: es heteroaplicada, la completa el clínico durante una entrevista, no el paciente.

    Estructura: 14 ítems en dos subescalas

    Subescala psíquica (7 ítems): humor ansioso, tensión, miedos, insomnio, alteraciones cognitivas, humor deprimido y comportamiento durante la entrevista.

    Subescala somática (7 ítems): síntomas musculares, sensoriales, cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, genitourinarios y autonómicos.

    Cada ítem se puntúa de 0 (ausente) a 4 (muy grave/incapacitante). Rango total: 0 a 56.

    Puntos de corte de la Escala de Hamilton para Ansiedad

    Puntuación Nivel
    0-13 Ansiedad mínima o ausente
    14-17 Ansiedad leve
    18-24 Leve a moderada
    25-30 Moderada a grave
    >30 Muy grave

    Propiedades psicométricas y limitaciones

    La HAM-A tiene buena fiabilidad interjueces cuando los evaluadores están entrenados, alta fiabilidad test-retest a una semana y es especialmente sensible al cambio con tratamiento farmacológico (Clark & Beck, 2010). Su principal limitación es la baja validez discriminante respecto a la depresión: la mayoría de pacientes con depresión mayor puntúan por encima del corte de ansiedad. También requiere formación formal en su administración.

    Cuándo usar la HAM-A

    Su lugar clínico está en la evaluación profunda de casos complejos, en situaciones donde el autoinforme puede ser poco fiable (por alexitimia o bajo nivel educativo), o en protocolos de investigación clínica donde se necesita una medida heteroaplicada. Para el monitoreo rutinario sesión a sesión, el GAD-7 es mucho más práctico.

    Dónde se consigue la HAM-A (y por qué no la encontrarás aquí)

    La HAM-A no se descarga desde este sitio, y hay dos razones. La primera es de forma: no es un autoinforme. La puntúa un clínico entrenado a partir de una entrevista, de modo que una copia suelta del listado de ítems no le sirve de nada a quien quiera evaluarse por su cuenta. La segunda es de derechos: aunque sus ítems circulan ampliamente en manuales de evaluación clínica, su situación de copyright no está confirmada, y la regla de esta web es no alojar instrumentos cuya licencia no se pueda verificar.

    La vía legítima para acceder a ella es el artículo original de Hamilton (1959) en el British Journal of Medical Psychology y los manuales de evaluación psicopatológica que la reproducen bajo acuerdo editorial. Si lo que busca es una escala de ansiedad gratuita y aplicable por la propia persona, esa es el GAD-7 de la sección anterior, que sí puede descargar.

    Comparativa: ¿qué escala usar en cada situación?

    Criterio GAD-7 BAI HAM-A
    Tipo Autoinforme Autoinforme Heteroaplicada (clínico)
    Ítems 7 21 14
    Tiempo estimado 2-3 min 5-10 min 15-30 min (entrevista)
    Mejor para Cribado TAG, MBC sesión a sesión Pánico, ansiedad somática Evaluación clínica objetiva, investigación
    Captura preocupación cognitiva (TAG) Muy bueno Limitado Parcial
    Discrimina de depresión Moderadamente Poco Poco
    Acceso libre Sí (dominio público) No (copyright Pearson) Sí (artículo de 1959)
    Validación en español García-Campayo et al. (2010) Sí, pero con copyright Sí, ampliamente disponible

    Fuente: Clark & Beck (2010); Tolin (2024).

    Para la mayoría de los contextos de atención individual, la recomendación práctica es el GAD-7 como primera elección para cribar y monitorear el TAG. Si el cuadro tiene componente de pánico prominente y puedes adquirir el BAI de forma autorizada, es un complemento válido. Si necesitas evaluación heteroaplicada, la HAM-A es el referente.

    Vale la pena mencionar que existe una cuarta opción para evaluar simultáneamente depresión, ansiedad y estrés: el DASS-21, que también es de dominio público y cubre casos con comorbilidad. Pero si el foco es el TAG específicamente, el GAD-7 sigue siendo la elección más eficiente.

    El GAD-7 en el Measurement-Based Care: el argumento para aplicarlo en cada sesión

    El Measurement-Based Care (MBC) es la práctica de usar escalas validadas antes de cada sesión para monitorear el progreso de forma sistemática. Tolin (2024) y Clark & Beck (2010) lo recomiendan en el tratamiento del TAG porque permite detectar estancamientos a tiempo, ajustar el plan con datos concretos y prevenir recaídas.

    Una revisión en JAMA asocia el MBC con tasas de remisión significativamente mayores que el cuidado habitual (Szuhany & Simon, 2022). Cuando tienes datos sesión a sesión, ves antes cuando algo no está funcionando y puedes corregir el rumbo.

    El GAD-7 es ideal para este propósito: tarda 2-3 minutos, es gratuito, y sus puntos de cambio están bien definidos. Una reducción de 6 puntos indica cambio real; llegar a 9 o menos equivale a remisión clínicamente significativa (Tolin, 2024).

    Para el cribado poblacional, el USPSTF recomienda cribar ansiedad en adultos de 18 a 64 años con una recomendación B (2023). El análisis sistemático para el USPSTF encontró que el cribado con GAD-7 prácticamente duplica la tasa de detección de trastornos de ansiedad: del 30.5% al 63.6% (O’Connor et al., 2023).

    Cuándo buscar apoyo profesional

    Las escalas de esta página son instrumentos de apoyo, no sustitutos de una evaluación clínica. Una puntuación alta en el GAD-7 no es un diagnóstico; es una señal que merece atención profesional.

    La OMS clasifica los trastornos de ansiedad entre las condiciones de salud mental más frecuentes a nivel global, y también entre las que mejor responden al tratamiento cuando se interviene a tiempo. Si llevas semanas o meses con preocupaciones que no cesan, con tensión constante o con una ansiedad que interfiere en tu trabajo, tus relaciones o tu sueño, ese es el momento de consultar.

    Un psicólogo clínico puede hacer la evaluación completa, confirmar o descartar el diagnóstico y diseñar un plan adaptado a tu situación específica.

    [Agendar una consulta]

    Preguntas frecuentes sobre las escalas de ansiedad generalizada

    ¿Qué mide el GAD-7?

    El GAD-7 mide la frecuencia e intensidad de siete síntomas centrales del TAG durante las dos semanas previas: nerviosismo, preocupación incontrolable, preocupación excesiva, dificultad para relajarse, inquietud motora, irritabilidad y anticipación catastrófica. Genera una puntuación de 0 a 21 que clasifica la ansiedad en cuatro niveles de severidad (Spitzer et al., 2006).

    ¿Cómo se punta e interpreta el GAD-7?

    Cada uno de los 7 ítems se punta de 0 (nunca) a 3 (casi todos los días). La puntuación total es la suma directa: 0-4 mínima, 5-9 leve, 10-14 moderada, 15-21 grave. El punto de acción clínica más recomendado es ≥10. No hay ítems inversos.

    ¿Cuáles son los puntos de corte del GAD-7?

    Los cuatro rangos son: 0-4 (mínima), 5-9 (leve), 10-14 (moderada), 15-21 (grave). Para monitoreo de tratamiento: reducción de ≥6 puntos = cambio real; puntuación ≤9 = remisión clínicamente significativa (Tolin, 2024).

    ¿Es el GAD-7 gratuito y de dominio público?

    Sí. El GAD-7 es de dominio público y puede usarse, reproducirse e incorporarse a sistemas clínicos sin costo, citando a Spitzer et al. (2006). En este artículo puedes descargar la ficha imprimible del GAD-7 en español; las versiones oficiales en otros idiomas están en phqscreeners.com.

    ¿Qué diferencia hay entre el GAD-7 y el GAD-2?

    El GAD-2 contiene solo los dos primeros ítems del GAD-7. Sirve como pantalla ultrarrápida (menos de un minuto) para identificar quién necesita el cuestionario completo. Un corte de ≥3 en el GAD-2 indica que conviene aplicar el GAD-7 completo.

    ¿Cuándo usar el Inventario de Ansiedad de Beck en vez del GAD-7?

    El BAI es más adecuado cuando el cuadro clínico incluye síntomas de pánico o ansiedad de predominio somático (palpitaciones, temblores, mareo), porque sus ítems están cargados en esa dirección. Recuerda que el BAI tiene copyright de Pearson y debe adquirirse de forma autorizada, no descargarse de sitios no oficiales.

    ¿Hay versión en español del GAD-7 validada?

    Sí. García-Campayo et al. (2010) publicaron la adaptación cultural y validación española del GAD-7 con propiedades psicométricas adecuadas. Es la versión de referencia para el mundo hispanohablante.

    ¿Qué mide la Escala de Hamilton para Ansiedad (HAM-A)?

    La HAM-A mide la severidad de síntomas de ansiedad a través de 14 ítems evaluados por el clínico durante una entrevista, organizados en una subescala psíquica (preocupación, tensión, miedos, insomnio) y una somática (síntomas musculares, cardiovasculares, respiratorios). Rango: 0 a 56 (Hamilton, 1959).

    ¿Se puede descargar el Inventario de Beck (BAI) gratis?

    No legalmente. El BAI tiene copyright de Pearson Clinical y solo puede adquirirse a través de distribuidores autorizados. Para evaluación del TAG de acceso libre, el GAD-7 es la alternativa validada, y su ficha imprimible sí se puede descargar aquí.

    Última revisión: junio 2026

    Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Escrito por Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico | Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) | Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia. Revisa regularmente los contenidos de este sitio para asegurar que la información clínica esté actualizada y sea fiel a la evidencia científica disponible.

    Referencias

    Aktürk, Z., Hapfelmeier, A., Fomenko, A., Dümmler, D., Eck, S., Olm, M., Gehrmann, J., von Schrottenberg, V., Rehder, R., Dawson, S., Löwe, B., Rücker, G., Schneider, A., & Linde, K. (2025). Generalized Anxiety Disorder 7-item (GAD-7) and 2-item (GAD-2) scales for detecting anxiety disorders in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2025(3), CD015455. https://doi.org/10.1002/14651858.CD015455

    Beck, A. T., & Steer, R. A. (1993). Beck Anxiety Inventory manual. Psychological Corporation.

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2024). Cognitive therapy of depression (2nd ed.). Guilford Press.

    Clark, D. A., & Beck, A. T. (2010). Cognitive therapy of anxiety disorders: Science and practice. Guilford Press.

    García-Campayo, J., Zamorano, E., Ruiz, M. A., Pardo, A., Pérez-Páramo, M., López-Gómez, V., Freire, O., & Rejas, J. (2010). Cultural adaptation into Spanish of the Generalized Anxiety Disorder-7 (GAD-7) scale as a screening tool. Health and Quality of Life Outcomes, 8, 8. https://doi.org/10.1186/1477-7525-8-8

    Hamilton, M. (1959). The assessment of anxiety states by rating. British Journal of Medical Psychology, 32(1), 50-55. https://doi.org/10.1111/j.2044-8341.1959.tb00467.x

    O’Connor, E. A., Henninger, M. L., Perdue, L. A., et al. (2023). Anxiety screening: Evidence report and systematic review for the USPSTF. JAMA, 329(24), 2189-2199. https://doi.org/10.1001/jama.2023.9301

    Ruiz, M. A., Díaz, M. I., & Villalobos, A. (2012). Manual de técnicas de intervención cognitivo-conductuales. Desclée de Brouwer.

    Shepardson, R. L., Khan, J. S., Buckheit, K. A., & Funderburk, J. S. (2026). Treatment of anxiety for adults in primary care settings. JAMA Internal Medicine, 186(5), e260479. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2026.0395

    Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B. W., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: The GAD-7. Archives of Internal Medicine, 166(10), 1092-1097. https://doi.org/10.1001/archinte.166.10.1092

    Stein, M. B., & Sareen, J. (2015). Generalized anxiety disorder. New England Journal of Medicine, 373(21), 2059-2068. https://doi.org/10.1056/NEJMcp1502514

    Szuhany, K. L., & Simon, N. M. (2022). Anxiety disorders: A review. JAMA, 328(24), 2431-2445. https://doi.org/10.1001/jama.2022.22744

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). Guilford Press.

    US Preventive Services Task Force, Barry, M. J., Nicholson, W. K., et al. (2023). Screening for anxiety disorders in adults: USPSTF recommendation statement. JAMA, 329(24), 2163-2170. https://doi.org/10.1001/jama.2023.9301

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test de Ansiedad y Depresión Gratis: Evaluación online y descargable en PDF

    Test de Ansiedad y Depresión Gratis: Evaluación online y descargable en PDF

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Algo no está bien. No sabes exactamente si es tristeza, angustia, cansancio o una mezcla de todo. Y antes de buscar un psicólogo o ir al médico, quieres tener alguna referencia de qué tan serio es lo que estás sintiendo.

    Para eso sirve esta página. Más abajo encontrarás el PHQ-9 y el GAD-7, los dos cuestionarios más usados en atención primaria para evaluar depresión y ansiedad en adultos. Son gratuitos, están validados en Chile, y el resultado lo ves en el momento, sin registrarte ni dar ningún dato personal. Si prefieres ir directo al test, salta aquí.

    Antes, te explico qué mide cada escala y cómo leer tu resultado; el número solo tiene sentido si tienes ese contexto.


    TL;DR: El PHQ-9 (9 preguntas) evalúa síntomas de depresión y el GAD-7 (7 preguntas) evalúa ansiedad generalizada. Ambos usan escala 0-3. Un resultado de 10 o más en cualquiera sugiere que vale la pena hablar con un profesional. Este test es orientativo, no un diagnóstico.


    ¿Qué son el PHQ-9 y el GAD-7? Los tests validados para evaluar depresión en adultos

    Hay docenas de tests de depresión en internet. La diferencia entre la mayoría y los que usamos aquí es concreta: el PHQ-9 y el GAD-7 no son cuestionarios diseñados para una web. Son instrumentos estandarizados que forman parte del sistema de salud.

    El PHQ-9 (Patient Health Questionnaire-9) lo desarrollaron Kroenke, Spitzer y Williams en 2001 para detectar depresión mayor en atención primaria, usando los nueve criterios diagnósticos del DSM-IV. En Chile fue validado por Baader y colaboradores (2012) con sensibilidad del 88% y especificidad del 95% usando el punto de corte de 10 puntos. Es además el instrumento de evaluación de depresión recomendado por el Ministerio de Salud en el programa de salud mental.

    El GAD-7 (Generalized Anxiety Disorder-7) lo publicó el mismo equipo liderado por Spitzer en 2006: 7 preguntas que capturan los síntomas centrales del trastorno de ansiedad generalizada. Su adaptación al español (García-Campayo et al., 2010) alcanó sensibilidad de 86,8% y especificidad de 93,4%. Es igualmente de dominio público y de uso libre.

    Ambos son herramientas de cribado, no de diagnóstico. Lo que hacen es señalar si los síntomas están en un nivel donde la evaluación profesional tiene sentido. Y el test que verás más abajo usa indicadores visuales en cada opción de respuesta para que la escala sea más fácil de completar.

    [EXPERIENCIA: Muchos pacientes llegan con resultados de tests de internet que no citan ningún instrumento. Cuando les explico que el PHQ-9 y el GAD-7 son los mismos que les piden en la posta o con su médico de cabecera, eso cambia cómo leen su propio resultado.]

    Por qué depresión y ansiedad van tan seguido de la mano

    La pregunta que escucho con más frecuencia antes de hacer este tipo de evaluación es «¿Y si tengo las dos cosas?». La respuesta corta es: es más común de lo que se piensa.

    Según un análisis del Journal of Affective Disorders (Zhang et al., 2025), en 2021 había 359 millones de personas con trastornos de ansiedad y 332 millones con depresión en el mundo, representando juntos el 63% de toda la carga global de salud mental. Los datos del Global Burden of Disease 2023 (GBD 2023 Mental Disorder Collaborators, Lancet, 2026) muestran que desde la pandemia de COVID-19 la prevalencia de ansiedad aumentó un 47% y la de depresión mayor un 24,5%. No son condiciones que crecen por separado: crecen en paralelo, en las mismas poblaciones.

    Desde el punto de vista clínico también tiene lógica. Tanto la depresión como la ansiedad comparten una base de pensamiento rumiativo, de activación del sistema de alerta y de evitación. Alguien que se preocupa constantemente por el futuro puede desarrollar agotamiento que se parece a la depresión; alguien con ánimo bajo puede desarrollar hipervigilancia que se parece a la ansiedad. La comorbilidad no es la excepción, es la norma estadística.

    Por eso los dos tests van juntos: para que tu perfil sea más completo que un número solo.

    Cómo leer tus resultados antes de hacer el test

    Los puntajes se dividen en bandas. Esto es lo que verás al terminar:

    Puntaje Interpretación (PHQ-9 Depresión)
    0-4 Síntomas mínimos
    5-9 Síntomas leves
    10-14 Síntomas moderados
    15-19 Síntomas moderadamente graves
    20-27 Síntomas graves
    Puntaje Interpretación (GAD-7 Ansiedad)
    0-4 Ansiedad mínima
    5-9 Ansiedad leve
    10-14 Ansiedad moderada
    15-21 Ansiedad severa

    Una revisión de 331 ensayos clínicos publicada en JAMA (Simon et al., 2024) encontró que aproximadamente el 50% de las personas que inician psicoterapia mejoran de forma significativa, versus solo el 25% sin ninguna intervención. Conocer tu puntaje es el primer paso para saber si ese tipo de apoyo podría ser útil en tu caso.

    El resultado aparece en tarjetas con colores (verde para puntajes bajos, amarillo para leves, naranja para moderados, rojo para altos) y cada opción de respuesta usa indicadores visuales para hacer la escala más intuitiva.

    Descarga el test de depresión gratis en PDF

    Si prefieres hacer el test en papel, imprimirlo para llevar a tu médico, o usarlo de forma periódica para monitorear cómo estás, aquí tienes las dos escalas en una sola hoja, listas para responder a mano:

    Descarga: PHQ-9 y GAD-7 en español (PDF imprimible)

    Tres páginas en A4: los 9 ítems del PHQ-9 y los 7 del GAD-7 con sus casillas de respuesta, las dos tablas de interpretación, una hoja de registro para repetir la medición en el tiempo y las referencias. Es gratis, no pide correo y puede repartirse citando su fuente.

    Descargar el PDF

    Ambos instrumentos son de uso libre: fueron desarrollados por Spitzer, Williams, Kroenke y colaboradores con financiamiento de Pfizer, que los liberó para reproducirse sin permiso y sin pagar. Las versiones oficiales en otros idiomas están en PHQScreeners.com.


    Ya tienes el contexto. El test de abajo toma unos 5 minutos. Responde pensando en cómo te has sentido en las últimas dos semanas, no solo hoy. No hay respuestas correctas ni incorrectas, y ningún dato tuyo se almacena.

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    PHQ-9 + GAD-7 | 16 preguntas | Resultado inmediato | 100% confidencial
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    Tu perfil de resultadosOrientativo | Basado en PHQ-9 y GAD-7 | No es un diagnostico
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    Basado en PHQ-9 (Kroenke, Spitzer & Williams, 2001) y GAD-7 (Spitzer et al., 2006), instrumentos de dominio publico validados en espanol latinoamericano. Orientativo, no diagnostico. Ninguna respuesta se almacena.
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    Pintura impresionista de una persona respondiendo con calma en su living, ilustracion del test de ansiedad y depresion gratis

    ¿Qué hago con mi resultado?

    Un puntaje es un punto de partida, no un veredicto. Lo que haces con él depende del rango.

    Puntajes bajos en ambas escalas (0-4): Los síntomas actuales no sugieren un cuadro clínico. Cuidar el sueño, el ejercicio y los vínculos sociales sigue siendo el mejor seguro a largo plazo para el bienestar emocional.

    Puntajes moderados (5-9): Este rango indica que algo está costando. Puede ser estrés situacional, agotamiento acumulado o el inicio de algo que conviene revisar. Si los síntomas llevan más de dos semanas, o si están afectando tu trabajo o tus relaciones, la consulta con un profesional tiene sentido.

    Puntajes altos (10 o más): Un resultado de 10 o más en el PHQ-9 o el GAD-7 es una señal directa. No significa que la situación sea irreversible: significa que los síntomas están en un nivel donde la intervención profesional tiene respaldo claro. La terapia cognitivo-conductual y los antidepresivos, solos o combinados, mostraron eficacia clara en depresión moderada a severa (Simon et al., JAMA, 2024). Para la ansiedad, una revisión sistemática del US Preventive Services Task Force (O’Connor et al., JAMA, 2023) confirmó que la TCC reduce síntomas con un tamaño de efecto significativo.

    ¿Cuándo es el momento de buscar ayuda profesional?

    Más allá del puntaje, hay señales que no conviene ignorar:

    • Los síntomas llevan más de dos semanas sin mejorar
    • Están afectando el trabajo, las relaciones o las actividades básicas del día
    • Aparecieron pensamientos de hacerse daño (ítem 9 del PHQ-9)
    • Intentaste manejarlo solo y no está funcionando

    Si el ítem 9 del PHQ-9 marcó cualquier valor mayor que cero, lo más urgente no es el puntaje total: es hablar con alguien hoy. En Chile puedes llamar al Fono Salud Responde: 600 360 7777 (gratuito, disponible las 24 horas). No necesitas estar en crisis para llamar.

    La Organización Mundial de la Salud estima que más de la mitad de las personas con trastornos mentales no recibe ningún tratamiento. Un test no cambia eso solo, pero puede ser el primer paso para dar el siguiente.

    [EXPERIENCIA: Lo que veo seguido en consulta son personas que llevan meses funcionando «a medias» y que se convencieron de que así son las cosas. Cuando hacen el test y ven un puntaje de 14 o 16, muchos se sorprenden: no es que lo estuvieran exagerando. Es que habían normalizado algo que no tiene por qué ser normal. Eso en sí mismo ya es un movimiento importante.]


    Preguntas frecuentes

    ¿Es confiable un test de depresión y ansiedad online?

    Depende del instrumento. El PHQ-9 y el GAD-7 son los mismos cuestionarios que usan médicos y psicólogos en atención primaria en Chile y en el mundo, validados en miles de pacientes con sensibilidades superiores al 85%. No reemplazan la evaluación de un profesional, que incluye historia clínica, observación y contexto personal.

    ¿Qué diferencia hay entre el PHQ-9 y el GAD-7?

    El PHQ-9 evalúa síntomas de depresión: ánimo, energía, sueño, concentración, apetito, autoestima y pensamientos negativos. El GAD-7 evalúa ansiedad generalizada: nerviosismo, preocupación excesiva, dificultad para relajarse e irritabilidad. Hacerlos juntos da un panorama más completo porque ambos cuadros suelen coexistir.

    ¿Puedo descargar el test de depresión gratis en PDF?

    Sí. En esta misma página puedes descargar el PDF con el PHQ-9 y el GAD-7 en español, con sus tablas de interpretación y una hoja de registro. Ambas escalas son de uso libre, así que puedes imprimirlas, completarlas a mano y llevarlas a tu médico o psicólogo como punto de partida para la evaluación clínica. Las versiones oficiales en otros idiomas están en PHQScreeners.com.

    ¿El test de ansiedad y depresión online es confidencial?

    Sí. El test en esta página se procesa completamente en tu navegador local. Ninguna respuesta se envía a ningún servidor ni se almacena en ninguna base de datos. No necesitas ingresar tu correo ni ningún dato personal para obtener tu resultado.

    ¿Con qué frecuencia debería hacer el test?

    En proceso terapéutico, el PHQ-9 y el GAD-7 se usan cada 2 a 4 semanas para monitorear el avance del tratamiento. Si lo haces por cuenta propia, tiene sentido repetirlo cuando notes cambios en tu estado de ánimo o después de un período de estrés significativo.

    ¿Para qué edad sirve este test de depresión y ansiedad?

    El PHQ-9 y el GAD-7 están diseñados para adultos de 18 años en adelante. Para adolescentes de 12 a 17 años existe el PHQ-A, una versión adaptada del PHQ-9. En adultos mayores puede requerirse evaluación complementaria, ya que algunos síntomas físicos del envejecimiento se superponen con los de la depresión.


    Si tu resultado fue alto, o simplemente sientes que algo no está bien, una conversación con un psicólogo puede aclarar mucho más que cualquier cuestionario. Agenda una hora y veamos juntos qué está pasando.


    Foto de Nicolás Alcayaga

    Sobre el autor
    Psicólogo Clínico | Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)
    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    Baader, T., Molina, J. L., Venezian, S., Rojas, C., Farías, R., Fierro-Freixenet, C., Backenstrass, M., & Mündt, C. (2012). Validación y utilidad de la encuesta PHQ-9 (Patient Health Questionnaire) en el diagnóstico de depresión en pacientes usuarios de atención primaria en Chile. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría, 50(1), 10-22.

    Chen, M., Wang, Y., & Tan, C. (2026). Epidemiological trends of depression and anxiety at global, regional, and national level: A population-based observational study from 1990 to 2021 based on Global Burden of Disease 2021. Medicine. PMID: 41517673

    GBD 2023 Mental Disorder Collaborators. (2026). Updated trends in the global prevalence and burden of mental disorders, 1990-2023: A systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2023. Lancet.

    García-Campayo, J., Zamorano, E., Ruiz, M. A., Pardo, A., Pérez-Páramo, M., López-Gómez, V., Freire, O., & Rejas, J. (2010). Cultural adaptation into Spanish of the Generalized Anxiety Disorder-7 (GAD-7) scale as a screening tool. Health and Quality of Life Outcomes, 8, 95. https://doi.org/10.1186/1477-7525-8-8

    Kroenke, K., Spitzer, R. L., & Williams, J. B. W. (2001). The PHQ-9: Validity of a brief depression severity measure. Journal of General Internal Medicine, 16(9), 606-613. https://doi.org/10.1046/j.1525-1497.2001.016009606.x

    Malhi, G. S., Bell, E., Singh, A. B., et al. (2020). The 2020 Royal Australian and New Zealand College of Psychiatrists clinical practice guidelines for mood disorders: Major depression summary. Bipolar Disorders. https://doi.org/10.1111/bdi.13035

    O’Connor, E. A., Henninger, M. L., Perdue, L. A., et al. (2023). Anxiety screening: Evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA. https://doi.org/10.1001/jama.2023.9301

    Simon, G. E., Moise, N., & Mohr, D. C. (2024). Management of depression in adults: A review. JAMA. https://doi.org/10.1001/jama.2024.5756

    Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B. W., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder. Archives of Internal Medicine, 166(10), 1092-1097. https://doi.org/10.1001/archinte.166.10.1092

    Zhang, Z., Chen, X., Wu, S., et al. (2025). Global, regional and national burden of anxiety and depression disorders from 1990 to 2021, and forecasts up to 2040. Journal of Affective Disorders. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40935255/

  • Test DAST-10: qué es, cómo se puntúa y dónde conseguirlo legalmente

    Test DAST-10: qué es, cómo se puntúa y dónde conseguirlo legalmente

    Por Terapia Online Chile

    ¿Qué es el test DAST 10? Es un cuestionario breve de cribado para adultos que explora problemas asociados al uso de drogas durante los últimos 12 meses. Tiene 10 respuestas de tipo sí/no, entrega un puntaje de 0 a 10 y no incluye alcohol. Un resultado alto pide una evaluación más completa, pero no confirma una adicción.

    Si buscabas un test psicológico para detectar consumo de drogas PDF, aquí encontrarás una ficha técnica clara, la forma de interpretar el resultado, el acceso legal al material oficial y dos cuestionarios equivalentes que sí puedes descargar gratis. También verás cuándo conviene elegir AUDIT, CRAFFT, CAST o ASSIST en lugar del DAST-10.

    Respuesta corta: el DAST-10 detecta señales de problemas relacionados con drogas en personas adultas. Puede aplicarse como autoinforme o entrevista y suele tardar pocos minutos. No identifica qué sustancia se usó, no mide la cantidad consumida y no reemplaza una entrevista diagnóstica ni un examen toxicológico.

    ¿Qué es el test DAST 10?

    El DAST-10 es la versión breve del Drug Abuse Screening Test creado por Harvey A. Skinner. Sirve para decidir si una persona adulta necesita una conversación clínica más profunda sobre su consumo, sus consecuencias y el nivel de apoyo requerido. Su utilidad está en abrir esa evaluación con una medida breve y sistemática.

    Skinner desarrolló el instrumento original como un índice cuantitativo de problemas relacionados con drogas (Skinner, 1982). La ficha oficial de CAMH explica que puede administrarse como autoinforme o entrevista estructurada y que sus respuestas revisan áreas familiares, legales, médicas y sociales.

    La ventana habitual son los últimos 12 meses. El cuestionario considera drogas distintas del alcohol y también puede abarcar el uso de medicamentos con fines no médicos. No pregunta de forma detallada qué sustancia se consumió, con qué frecuencia ni durante cuánto tiempo. Esas preguntas se agregan después si aparece una señal de riesgo.

    En una evaluación, un cuestionario breve resulta útil cuando la persona no sabe por dónde empezar o minimiza algunas consecuencias. El valor no está en etiquetar rápido. Está en ordenar una conversación que incluya contexto, seguridad, salud mental y disposición al cambio.

    ¿Qué evalúa el DAST-10 y qué deja fuera?

    El DAST-10 evalúa la presencia y el grado de problemas vinculados al uso de drogas. Revisa consecuencias y pérdida de control, no la detección química de una sustancia. Excluye alcohol y tabaco, y tampoco informa qué droga explica el puntaje. Por eso debe combinarse con preguntas clínicas específicas.

    El instrumento puede alertar sobre áreas como:

    • dificultades para controlar o detener el consumo;
    • preocupación de otras personas por el uso de drogas;
    • conflictos familiares, sociales o legales;
    • síntomas físicos o malestar vinculados al consumo;
    • búsqueda de ayuda por problemas relacionados con drogas.

    Esta lista resume dominios generales y no reproduce los 10 reactivos protegidos. Si la preocupación es solo por alcohol, corresponde usar el Test AUDIT y su PDF oficial. Para cannabis puede ser más específico CAST. En adolescentes suele preferirse CRAFFT, y ASSIST permite revisar varias sustancias por separado.

    Una validación española con 259 adultos encontró alta consistencia interna para el DAST-10 y buena concordancia con criterios diagnósticos de referencia (Pérez-Gálvez et al., 2010). Otra validación en español mostró que el instrumento diferenciaba a personas con problemas de drogas de quienes tenían problemas de alcohol o no reportaban problemas de sustancias (Bedregal et al., 2006).

    Los datos son favorables, pero no convierten el puntaje en diagnóstico. La forma de responder cambia con la privacidad, el temor a consecuencias, la comprensión del idioma y la disposición a reconocer el consumo.

    ¿Cómo se aplica y puntúa el test DAST-10?

    El DAST-10 se responde con opciones sí/no y tarda pocos minutos. Cada respuesta indicativa de problema suma un punto; uno de los reactivos se corrige en sentido inverso. El total va de 0 a 10. La puntuación orienta el siguiente paso clínico y siempre debe leerse junto con la entrevista.

    La guía de puntuación e interpretación del DAST-10 propone estas bandas:

    PuntajeNivel orientativoAcción sugerida
    0Sin problemas reportadosRevisar de nuevo si existe otra señal clínica
    1 a 2BajoMonitorear y reevaluar más adelante
    3 a 5ModeradoAmpliar la investigación clínica
    6 a 8SustancialRealizar una evaluación intensiva
    9 a 10SeveroRealizar una evaluación intensiva y definir nivel de atención

    Un puntaje de 3 o más se ha usado como umbral para ampliar la evaluación en población adulta española (Pérez-Gálvez et al., 2010). Ese corte no significa que todas las personas con 3 puntos tengan un trastorno ni que alguien con 2 esté libre de riesgo.

    Antes de aplicar el cuestionario conviene explicar cuatro cosas: para qué se usará, quién verá la respuesta, qué ocurrirá si el resultado es positivo y cuáles son los límites de confidencialidad. El cribado pierde sentido si se usa con fines punitivos o si no existe una ruta para evaluar y tratar a quienes lo necesiten.

    ¿Dónde descargar el PDF del DAST-10 de forma legal?

    El PDF del DAST-10 debe obtenerse mediante una fuente autorizada. CAMH mantiene los derechos del instrumento, vende sus versiones oficiales y pide consultar por licencias digitales. Este sitio no aloja una copia ni transcribe los ítems. El enlace correcto es la ficha institucional, desde donde se gestiona compra o permiso.

    Puedes revisar el DAST oficial en CAMH. La institución indica que las versiones DAST-10 y DAST-20 están disponibles en inglés y francés, y entrega un contacto para licenciamiento digital. Para una versión en español, comprueba además que la traducción y el uso previsto estén autorizados por el titular.

    La búsqueda web devuelve muchos archivos titulados “DAST-10 PDF español”. Que un formulario esté disponible para descargar no demuestra que su republicación sea legal, que la traducción sea la validada o que conserve las instrucciones correctas. En un sitio profesional, el camino prudente es enlazar al titular y documentar el permiso.

    Qué sí puedes descargar hoy, de forma legal

    Que el DAST-10 no se pueda alojar aquí no significa que te vayas con las manos vacías. Hay dos cuestionarios de cribado que sus propios editores institucionales distribuyen de forma gratuita, en español y con sus instrucciones completas:

    Y una hoja propia, para llevar a la consulta

    Un puntaje de cribado abre la conversación; lo que decide el paso siguiente son los datos que vienen detrás. Esta hoja los reúne: qué sustancias y cuánto, los nueve datos que revisa una evaluación completa, qué cuestionario corresponde a qué edad y sustancia, un registro de dos semanas con la columna que casi nadie lleva anotada —qué pasó justo antes de cada consumo— y las señales que no esperan a una hora de consulta.

    Ordenar el consumo antes de la consulta: hoja de preparación (PDF)

    Material propio de Terapia Online Chile. No es un test, no tiene puntaje ni punto de corte, y no reproduce ningún instrumento con copyright.

    Tampoco fabricamos un Test para drogas interactivo copiando sus preguntas. La licencia digital es distinta del permiso para utilizar una copia adquirida en una consulta. Esta decisión protege al autor del instrumento y evita que una versión modificada produzca resultados que ya no correspondan a la escala validada.

    ¿Cómo interpretar un resultado positivo?

    Un resultado positivo significa que hay señales suficientes para preguntar más. La evaluación posterior revisa sustancia, frecuencia, cantidad, vía de administración, pérdida de control, consecuencias, abstinencia, salud mental y riesgos inmediatos. El puntaje ayuda a priorizar; el diagnóstico requiere integrar todos esos datos.

    La recomendación de la USPSTF apoya el cribado del consumo no saludable de drogas en adultos cuando existen servicios para confirmar el problema y ofrecer o derivar a tratamiento (Krist et al., 2020). La revisión sistemática que acompaña esa recomendación encontró que los instrumentos breves, incluido DAST-10, alcanzan una precisión útil, aunque su rendimiento cambia según población y estándar de comparación (Patnode et al., 2020).

    Hay otro motivo para no detenerse en el número. Un estudio que comparó encuestas poblacionales con registros clínicos encontró una subdetección considerable de los trastornos por consumo, especialmente en adultos jóvenes y personas hispanas (Williams et al., 2022). Algunas personas no llegan a ser identificadas aun cuando ya existen consecuencias.

    La conversación posterior puede terminar en distintos pasos:

    • información breve y seguimiento si el riesgo es bajo;
    • entrevista clínica ampliada y evaluación de salud mental;
    • intervención motivacional o tratamiento psicológico;
    • evaluación médica cuando hay abstinencia, intoxicación, embarazo o uso de opioides;
    • derivación asistida a un programa especializado cuando el cuadro es moderado o severo.

    Si necesitas ordenar el proceso completo, la guía para evaluar adicciones explica cómo combinar entrevista, cribado, riesgos y criterios diagnósticos.

    DAST-10, AUDIT, CRAFFT, CAST o ASSIST: ¿cuál elegir?

    La elección depende de edad, sustancia y objetivo. DAST-10 cubre problemas por drogas en adultos; AUDIT se centra en alcohol; CRAFFT fue diseñado para adolescentes; CAST examina consumo problemático de cannabis, y ASSIST revisa varias sustancias. Ninguno sirve para todas las preguntas ni reemplaza una evaluación completa.

    InstrumentoPoblación o foco principalQué evalúaCuándo conviene
    DAST-10AdultosProblemas asociados a drogas, sin alcoholCribado breve general de consecuencias
    AUDITAdultos y algunos contextos juvenilesAlcohol, consecuencias y señales de dependenciaCuando la sustancia central es alcohol
    CRAFFT 2.1Adolescentes y jóvenesAlcohol, cannabis, otras drogas y seguridad vialCribado adolescente con privacidad
    CASTAdolescentes y adultos jóvenesConsumo problemático de cannabisCuando el cannabis es la preocupación principal
    ASSISTAdultosRiesgo por alcohol, tabaco y varias drogasCuando se necesita separar el riesgo por sustancia

    La comparativa de DAST-10, CRAFFT, CAST y AUDIT ayuda a elegir según edad y sustancia. Si buscas una comparación específica entre adultos y adolescentes, consulta la guía sobre DAST-10 y CRAFFT por edad.

    Un error común es usar DAST-10 para alcohol porque su nombre habla de abuso de drogas. El instrumento excluye alcohol. Otro es aplicarlo a adolescentes como si los cortes adultos fueran equivalentes. En esa población, CRAFFT recoge situaciones de desarrollo y seguridad que DAST-10 no fue diseñado para cubrir.

    ¿El DAST-10 detecta drogas en orina?

    No. El DAST-10 recoge experiencias y consecuencias durante un año; una prueba de orina busca sustancias o metabolitos durante una ventana de días. El cuestionario puede detectar un patrón problemático aunque la orina sea negativa, y una orina positiva puede aparecer sin que exista un trastorno por consumo.

    Estas herramientas responden preguntas distintas. La guía sobre tests de drogas en orina explica ventanas, falsos resultados y confirmación de laboratorio. Una prueba biológica tampoco indica por sí sola pérdida de control, deterioro funcional o necesidad de tratamiento.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional o atención urgente?

    Conviene pedir una evaluación si el consumo causa conflictos, pérdida de control, problemas de salud, ausencias laborales, gastos difíciles de explicar o intentos fallidos de reducirlo. La urgencia cambia si hay sobredosis, dificultad respiratoria, convulsiones, dolor torácico, pérdida de conciencia, agitación intensa o riesgo suicida.

    Un estudio longitudinal internacional observó que, entre quienes desarrollaron abuso, más de la mitad hizo esa transición dentro de los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019). Actuar temprano permite revisar riesgos antes de que las consecuencias se acumulen.

    En Chile, la guía de GES y SENDA para adultos resume las rutas de acceso según edad, previsión y nivel de riesgo. Si hay una emergencia médica, llama al 131 o acude al servicio de urgencia más cercano.

    Preguntas frecuentes sobre el test DAST-10

    ¿Qué es el test DAST 10?

    El DAST-10 es un cuestionario de 10 respuestas sí/no que detecta problemas asociados al uso de drogas en adultos durante los últimos 12 meses. Excluye alcohol y no identifica sustancias en el cuerpo. Su puntaje orienta si corresponde monitorear, ampliar la entrevista o realizar una evaluación intensiva.

    ¿Qué drogas evalúa el DAST-10?

    El DAST-10 aborda drogas distintas del alcohol y puede incluir el uso no médico de medicamentos. No entrega un resultado separado para cannabis, cocaína, opioides o sedantes. Si necesitas distinguir el riesgo por sustancia, ASSIST o un instrumento específico puede aportar más información.

    ¿Cuál es el punto de corte del DAST-10?

    En la validación española se propuso 3 o más como umbral para ampliar la evaluación. Las bandas habituales describen 0 como ausencia de problemas reportados, 1 a 2 como nivel bajo, 3 a 5 moderado, 6 a 8 sustancial y 9 a 10 severo. Ningún corte confirma un diagnóstico.

    ¿El DAST-10 sirve para adolescentes?

    No es la primera opción para adolescentes. CRAFFT 2.1 fue creado para jóvenes y considera alcohol, cannabis, otras drogas y seguridad vial. La edad, la privacidad y el contexto familiar cambian la interpretación. Un profesional puede elegir otro instrumento si existe una razón clínica documentada.

    ¿Puedo descargar gratis el DAST-10 en español?

    Hay copias en internet, pero su presencia no confirma permiso de republicación, fidelidad de la traducción ni uso digital autorizado. El DAST-10 en sí se solicita a CAMH. Si lo que necesitas es un cuestionario de cribado gratuito en español, descarga el ASSIST de la OPS/OMS (adultos, varias sustancias) o el CRAFFT 2.1 (menores de 18 años): los dos están enlazados más arriba. CAMH vende el instrumento y solicita contacto para licencias digitales. Para un uso profesional, académico o web, obtén el formulario mediante el titular y conserva la atribución y el permiso correspondiente.

    ¿Un puntaje alto significa que una persona es adicta?

    No. Un puntaje alto indica más problemas reportados y necesidad de una evaluación profunda. El diagnóstico revisa criterios clínicos, funcionamiento, riesgos, sustancia, frecuencia, pérdida de control y contexto. El DAST-10 es un cribado que decide qué preguntar después; no asigna por sí solo una etiqueta diagnóstica.

    El puntaje abre la evaluación, no la cierra

    El DAST-10 permite organizar una primera conversación sobre consumo de drogas en pocos minutos. Funciona mejor cuando hay privacidad, instrucciones correctas y una ruta clara para responder a un resultado positivo.

    Si el consumo ya está afectando tu salud, tus relaciones o tu capacidad para decidir cuánto usar, puedes agendar una evaluación psicológica. La consulta ayuda a entender el patrón, estimar el riesgo y elegir el tipo de apoyo que corresponde.

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    Pintura impresionista de un abanico de diez cartas boca abajo sobre una mesa, el test DAST-10 para evaluar consumo de drogas

    Referencias

    Bedregal, L. E., Sobell, L. C., Sobell, M. B., & Simco, E. (2006). Psychometric characteristics of a Spanish version of the DAST-10 and the RAGS. Addictive Behaviors, 31(2), 309-319. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2005.05.012

    Centre for Addiction and Mental Health. (s.f.). Drug Abuse Screening Test (DAST-10 and DAST-20). https://www.camh.ca/en/professionals/camh-clinical-tools/drug-abuse-screening-test

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Marel, C., Sunderland, M., Mills, K. L., et al. (2019). Conditional probabilities of substance use disorders and associated risk factors: Progression from use to use disorder on alcohol, cannabis, stimulants, sedatives and opioids. Drug and Alcohol Dependence, 194, 136-142. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2018.10.010

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Pérez-Gálvez, B., García-Fernández, L., de Vicente, P., Oliveras-Valenzuela, M. A., & Lahoz-Lafuente, M. (2010). Validación española del Drug Abuse Screening Test (DAST-20 y DAST-10). Health and Addictions, 10(1), 35-50. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3264806

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Escalas Clínicas para Evaluar la Impulsividad: Test de Barratt (BIS-11) y OS10. Descargas en PDF

    Escalas Clínicas para Evaluar la Impulsividad: Test de Barratt (BIS-11) y OS10. Descargas en PDF

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Si llegaste buscando “test de impulsividad de Barratt PDF” es probable que estés en uno de estos dos escenarios: quieres entender tu propio nivel de impulsividad con un instrumento serio, o te pidieron un “test OS10” para un trámite de seguridad privada y no tienes claro qué es exactamente. Son búsquedas distintas que terminan en la misma pregunta, y vale la pena resolverlas juntas.

    Aquí tienes la ficha técnica completa de la Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11), el instrumento que sí es un test psicológico validado, y una aclaración honesta sobre qué es en realidad la evaluación OS10 (spoiler: no es una escala con ese nombre). Al final vas a poder descargar o imprimir la ficha con los ítems, y vas a saber exactamente qué esperar si tu objetivo es certificarte para trabajar en seguridad privada en Chile.

    TL;DR: el BIS-11 es un cuestionario de 30 ítems creado por Ernest Barratt (versión final de Patton, Stanford y Barratt, 1995) que mide impulsividad atencional, motora y de no planificación. “OS10” no es un test: es la Prefectura de Carabineros que fiscaliza a los guardias de seguridad privada en Chile bajo el Decreto Ley 3.607, y exige un informe psicológico de control de impulsos que un profesional habilitado elabora, a veces usando el BIS-11 como parte de su batería.

    Ficha técnica: Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11)

    Antes de entrar en detalle, aquí tienes los datos técnicos en una sola tabla. Es el formato que buscabas si necesitas revisarlo rápido.

    Campo Detalle
    Nombre completo Barratt Impulsiveness Scale, versión 11 (BIS-11)
    Autores Patton, Stanford y Barratt (1995), sobre la base del trabajo original de Ernest Barratt desde 1959
    N.º de ítems 30
    Formato de respuesta Escala Likert de 4 puntos (Raramente/Nunca, Ocasionalmente, A menudo, Casi siempre/Siempre)
    Dimensiones 3 factores de segundo orden: Atencional, Motora, No planificación
    Facetas de primer orden 6: atención, inestabilidad cognitiva, motora, perseverancia, autocontrol, complejidad cognitiva
    Tiempo de aplicación 15 a 20 minutos
    Puntuación Suma de los 30 ítems (algunos invertidos); rango total 30-120
    Media poblacional de referencia 59,2 puntos (DE 9,5) en muestra comunitaria de 691 adultos (Reise et al., 2013)
    Puntos de corte clínicos oficiales No existen. Se interpreta por comparación con la distribución poblacional, no con una nota de corte fija
    Población validada Adultos y adolescentes; existen adaptaciones en español
    Uso típico Clínico, forense, investigación, y como parte de baterías de evaluación de personal

    Un dato que suele sorprender: aunque el BIS-11 es el cuestionario de autoinforme más citado para impulsividad, su propia estructura factorial ha sido cuestionada. Reise et al. (2013) reanalizaron una muestra comunitaria de 691 personas y encontraron que el modelo de tres factores no ajustaba del todo bien, proponiendo en cambio una estructura de dos factores. Esto no invalida el test (sigue siendo el más usado del mundo para este constructo), pero explica por qué ningún profesional serio debería sacar conclusiones diagnósticas de un puntaje aislado.

    ¿Qué mide cada subescala del BIS-11?

    Cada una de las tres dimensiones apunta a una forma distinta de “actuar antes de pensar”, y en consulta se nota que casi nadie puntúa igual en las tres.

    Impulsividad atencional. Agrupa la dificultad para mantener el foco y la intrusión de pensamientos irrelevantes. Une dos facetas de primer orden: atención propiamente tal e inestabilidad cognitiva. Una persona alta en esta dimensión salta de una idea a otra sin terminar la anterior.

    Impulsividad motora. Es actuar en el momento, sin pausa reflexiva previa. Combina la faceta motora con la falta de perseverancia. Barkley (2010) describe este mecanismo como una falla del “freno psicológico”: el sistema de inhibición no logra detener la señal antes de que se convierta en conducta.

    Impulsividad no planificadora. Es la orientación exclusiva hacia el presente, sin considerar metas a futuro. Suma falta de autocontrol y complejidad cognitiva reducida (preferencia por tareas simples e inmediatas sobre las complejas y demoradas).

    En consulta, [EXPERIENCIA: es habitual ver personas con un puntaje motor alto pero atencional bajo, o viceversa; por eso el perfil por dimensiones dice más que el número total]. El puntaje global es útil para investigación, pero para entender a una persona concreta el desglose por subescala aporta mucho más.

    ¿Qué tan confiable es el BIS-11? Lo que dice la evidencia

    El BIS-11 lleva más de dos décadas siendo el instrumento de referencia y eso se refleja en sus propiedades psicométricas. En una muestra sueca de adultos, incluyendo controles sanos, personas con trastorno por uso de alcohol, trastorno por uso de anfetaminas y TDAH, el alfa de Cronbach del puntaje total fue de 0,89, con una confiabilidad test-retest de 0,78 (Khemiri et al., 2021). En términos simples: el test es consistente y estable en el tiempo, y distingue con claridad entre población clínica y no clínica.

    Lo que el BIS-11 no resuelve solo es el matiz entre impulsividad como rasgo y como estado. Un metaanálisis de neuroimagen encontró que las escalas de autoinforme como el BIS-11 capturan una tendencia de personalidad relativamente estable, mientras que tareas de laboratorio como el Stop Signal Task o el Go/No-Go miden algo distinto: fallas puntuales de inhibición en el momento (Pan et al., 2021). Son dos caras del mismo fenómeno, y por eso los equipos de investigación suelen combinar ambos tipos de medida en vez de confiar en uno solo.

    Un estudio comparativo entre trastorno límite de la personalidad y TDAH ilustra bien esta diferencia: los pacientes con TLP puntuaron más alto en impulsividad autoinformada (especialmente en “urgencia negativa”, actuar impulsivamente bajo emociones difíciles), mientras que los pacientes con TDAH mostraron más impulsividad conductual medida en tareas y mayores déficits cognitivos objetivos (Linhartová et al., 2020). El BIS-11, por sí solo, no distingue automáticamente entre ambos cuadros. Necesita el resto de la entrevista clínica para tener sentido.

    La impulsividad, medida así, se asocia con un abanico amplio de cuadros: TDAH, trastorno límite de la personalidad, trastorno antisocial, trastorno bipolar y trastornos por consumo de sustancias. En un estudio con 700 adultos jóvenes, quienes tenían bulimia nerviosa, trastorno de pánico con agorafobia o trastorno límite de personalidad mostraron los niveles más altos de impulsividad atencional, motora y no planificadora respectivamente, con tamaños de efecto grandes (Crisp y Grant, 2024). En población general, la prevalencia de impulsividad clínicamente relevante llega a cerca del 17% de los adultos, más frecuente en hombres y personas jóvenes (Chamorro et al., 2012), y en pacientes psiquiátricos hospitalizados los trastornos del control de impulsos afectan a entre el 18,8% y el 30,9% (Grant et al., 2005).

    La buena noticia es que la impulsividad problemática responde a tratamiento. Una revisión sistemática de 2024 encontró que la terapia cognitivo-conductual es la intervención psicológica con más respaldo para los trastornos del control de impulsos, y que las personas tratadas tienen probabilidades sustancialmente mayores de lograr mejoría clínica significativa que quienes no reciben intervención (Aguilar-Yamuza et al., 2024). En el plano farmacológico, una revisión de ensayos clínicos identificó que ciertos fármacos ayudan según el cuadro específico, aunque ninguno resuelve todos los casos por sí solo (Tahir et al., 2022).

    ¿Es lo mismo el “test OS10” que la Escala de Barratt?

    Aquí está la aclaración que probablemente viniste a buscar, y la respuesta corta es no: no existe una escala psicométrica llamada “OS10”. OS10 es el nombre con el que se conoce a la Prefectura de Carabineros que fiscaliza a la seguridad privada en Chile, bajo el Decreto Ley 3.607 de 1981. Ese decreto exige que guardias, supervisores y personal de CCTV cuenten con “condiciones físicas y psíquicas compatibles” con su labor, con énfasis explícito en el control de impulsos.

    Lo que existe en la práctica es esto: un psicólogo con registro vigente en la Superintendencia de Salud evalúa al candidato mediante entrevista clínica y una batería de instrumentos psicométricos que el propio profesional elige según su criterio. El BIS-11 puede ser uno de ellos, pero no es obligatorio ni está fijado por norma; cada evaluador decide qué combinación de pruebas usar para emitir su informe. El resultado final es un informe psicológico firmado que certifica, o descarta, que la persona cumple los requisitos para desempeñarse en contextos donde el autocontrol es crítico. Un puntaje de test aislado nunca es ese certificado.

    Esta distinción importa porque cambia por completo qué deberías hacer según tu objetivo:

    • Si buscas entender tu propia impulsividad (curiosidad, terapia, acompañamiento de un proceso), el BIS-11 respondido con calma y revisado con un profesional es un punto de partida útil.
    • Si necesitas el certificado para OS10, ningún PDF autoaplicado tiene validez legal. El trámite exige una evaluación presencial u online en vivo, con un psicólogo habilitado que emite el informe formal exigido por Carabineros. Rendir un test por tu cuenta no reemplaza ese proceso ni acelera el trámite.

    Descarga la ficha en PDF: ítems y guía de puntuación

    Descarga la ficha en PDF: Escala de Impulsividad de Barratt (BIS-11), ficha imprimible. Tres páginas en A4 con los 30 ítems agrupados por subescala, las cuatro casillas de respuesta, la guía de puntuación (incluidos los ítems que se invierten), un recuadro para anotar los totales de cada subescala y la advertencia de que la escala no tiene puntos de corte clínicos. Es la misma ficha que aparece más abajo, lista para responder en papel.

    Los ítems marcados con asterisco (*) se puntúan de forma invertida: Raramente/Nunca = 4, Ocasionalmente = 3, A menudo = 2, Casi siempre/Siempre = 1. El resto se puntúa de forma directa (1 a 4). Suma los 30 valores para el puntaje total, y agrupa por subescala para el perfil dimensional.

    Si prefieres una versión que calcule el puntaje automáticamente y te muestre tu perfil por dimensión frente al promedio poblacional, ya la construimos en nuestra guía completa de la Escala de Barratt: ahí puedes responder el test online y ver tu resultado al instante.

    Subescala Atencional

    1. Planifico mis tareas con cuidado *
    2. Hago las cosas sin pensarlas
    3. Me concentro fácilmente *
    4. Mis pensamientos saltan rápidamente de un tema a otro
    5. Planifico mis viajes con anticipación *
    6. Soy una persona con autocontrol *
    7. Me cuesta mantener la mente en lo que estoy haciendo
    8. Tengo pensamientos extraños cuando estoy pensando

    Subescala Motora

    1. Visito a mis amigos con menos frecuencia de lo que debería *
    2. Actúo impulsivamente
    3. Me aburro fácilmente al resolver problemas mentales
    4. Actúo según el impulso del momento
    5. Soy una persona que piensa sin distraerse *
    6. Cambio de trabajo o de planes con frecuencia
    7. Digo las cosas sin pensarlas
    8. Me gusta pensar en problemas complejos *
    9. Cambio de vivienda con frecuencia
    10. Compro cosas impulsivamente
    11. Solo puedo pensar en una cosa a la vez *

    Subescala No planificación

    1. Ahorro con regularidad *
    2. Me inquieto en charlas o conferencias
    3. Planifico para tener un trabajo estable *
    4. Digo cosas sin pensar en las consecuencias
    5. Prefiero pensar en problemas simples que en complejos *
    6. Cambio de intereses con frecuencia
    7. Me gusta resolver acertijos *
    8. Pienso en el futuro *
    9. Me gusta pensar sobre ideas complejas más que sobre ideas simples *
    10. Actúo según se me presenta el momento
    11. Gasto o compro a crédito más de lo que gano

    Descargar la ficha en PDF  

    Ficha adaptada del BIS-11 (Patton, Stanford y Barratt, 1995) con fines informativos y de autoconocimiento. No reemplaza la evaluación profesional ni tiene validez para trámites que exigen certificación oficial, como OS10.

    ¿Qué otras escalas usan los psicólogos para medir impulsividad?

    El BIS-11 no es la única opción, aunque sí la más citada. La otra escala de referencia en la literatura reciente es el UPPS-P, que en vez de tres dimensiones distingue cinco: urgencia negativa, urgencia positiva, falta de premeditación, falta de perseverancia y búsqueda de sensaciones (Türkmen et al., 2022). Una revisión narrativa identificó hasta 25 escalas distintas de impulsividad en uso clínico, aunque la mayoría de los profesionales trabaja con el BIS-11 o el UPPS-P por su respaldo psicométrico.

    Escala Dimensiones Foco distintivo
    BIS-11 (Barratt) Atencional, motora, no planificación Impulsividad como rasgo general, la más usada históricamente
    UPPS-P Urgencia negativa, urgencia positiva, falta de premeditación, falta de perseverancia, búsqueda de sensaciones Distingue impulsividad ligada a emociones (urgencia) de la impulsividad “fría”

    La urgencia negativa del UPPS-P es especialmente relevante en trastorno límite de la personalidad, donde se correlaciona con la severidad del cuadro (Linhartová et al., 2020). Si tu evaluador usa esta escala en vez del BIS-11, no es un error: apunta a un matiz distinto del mismo constructo.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    No toda impulsividad puntual necesita tratamiento. Pero conviene consultar cuando:

    • La impulsividad interfiere con tu trabajo, tus estudios o tus relaciones de forma sostenida.
    • Aparecen conductas de riesgo repetidas: manejar temerariamente, iniciar peleas, gastar por sobre tus posibilidades, robar.
    • Hay comorbilidad con ánimo bajo, ansiedad o consumo de sustancias.
    • Existe riesgo de autolesión o de dañar a otros.
    • Las consecuencias financieras, legales o de pareja ya son significativas.

    Un psicólogo puede diferenciar si lo que ves en ti es un rasgo estable de personalidad, un síntoma de otro cuadro (TDAH, trastorno bipolar, trastorno límite), o una reacción puntual a estrés. Esa diferencia cambia por completo el plan de trabajo.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué mide el test de Barratt? El BIS-11 mide impulsividad como rasgo de personalidad, a través de 30 ítems agrupados en tres dimensiones: atencional (dificultad para concentrarse), motora (actuar sin pensar) y no planificadora (orientación exclusiva al presente). No mide un solo tipo de impulsividad, sino un perfil de tres facetas relacionadas.

    ¿Dónde puedo conseguir el test de impulsividad de Barratt en PDF? Puedes imprimir la ficha con los 30 ítems que incluimos en este artículo directamente desde tu navegador. Si prefieres responderlo online con puntuación automática y comparación con el promedio poblacional, está disponible en nuestra guía completa del BIS-11.

    ¿El test OS10 es lo mismo que la Escala de Barratt? No. OS10 es la Prefectura de Carabineros que regula a la seguridad privada en Chile, no un instrumento psicológico. La evaluación que exige puede incluir el BIS-11 u otras pruebas, según el criterio del psicólogo que la realiza, pero el certificado final es un informe profesional, no el puntaje de un test aislado.

    ¿Puedo autoaplicarme el BIS-11 para el trámite de OS10? No tiene validez para ese fin. El certificado OS10 exige una evaluación hecha por un psicólogo con registro vigente ante la Superintendencia de Salud, con entrevista clínica incluida. Un test respondido por tu cuenta puede darte orientación personal, pero no reemplaza ese informe.

    ¿Cuánto dura la evaluación psicológica para OS10? Según la información de centros que ofrecen este servicio en Chile, la sesión de evaluación suele durar entre 45 y 60 minutos, aunque casos más complejos pueden requerir sesiones adicionales antes de emitir el informe final.

    Para cerrar

    El BIS-11 sigue siendo, más de 30 años después de su versión final, el instrumento más usado para poner en números algo tan cotidiano como “actuar antes de pensar”. Tiene buen respaldo psicométrico, pero como todo autoinforme, rinde mejor acompañado de una conversación clínica que solo. Y si tu búsqueda venía por el lado de OS10: ya sabes que no existe un test con ese nombre, sino un trámite que depende del criterio profesional de quien te evalúa.

    Si quieres revisar tu perfil de impulsividad con acompañamiento profesional, o simplemente entender mejor un patrón que te preocupa, puedes agendar una consulta aquí.


    Sobre el autor

    Foto de Nicolás Alcayaga

    Nicolás Alcayaga — Psicólogo Clínico
    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Quién soy

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    Referencias

    Aguilar-Yamuza, B., Trenados, Y., Herruzo, C., Pino, M. J., & Herruzo, J. (2024). A systematic review of treatment for impulsivity and compulsivity. Frontiers in Psychiatry, 15, 1327965. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1430409

    Barkley, R. A. (2010). Taking charge of adult ADHD. Guilford Press.

    Beck, A. T., Freeman, A., & Davis, D. D. (2003). Terapia cognitiva de los trastornos de personalidad. Paidós.

    Chamorro, J., Bernardi, S., Potenza, M. N., Grant, J. E., Marsh, R., Wang, S., & Blanco, C. (2012). Impulsivity in the general population: A national study. Journal of Psychiatric Research. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2012.04.023

    Crisp, Z. C., & Grant, J. E. (2024). Impulsivity across psychiatric disorders in young adults. Comprehensive Psychiatry, 130, 152449. https://doi.org/10.1016/j.comppsych.2023.152449

    Eysenck, H. J. (1960). The structure of human personality. Methuen.

    Grant, J. E., Levine, L., Kim, D., & Potenza, M. N. (2005). Impulse control disorders in adult psychiatric inpatients. The American Journal of Psychiatry, 162(11), 2184-2188. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.162.11.2184

    Khemiri, L., Brynte, C., Konstenius, M., Guterstam, J., Rosendahl, I., Franck, J., & Jayaram-Lindström, N. (2021). Self-rated impulsivity in healthy individuals, substance use disorder and ADHD: Psychometric properties of the Swedish Barratt Impulsiveness Scale. BMC Psychiatry, 21, 458. https://doi.org/10.1186/s12888-021-03462-1

    Linehan, M. M. (1993). Skills training manual for treating borderline personality disorder. Guilford Press.

    Linhartová, P., Látalová, A., Barteček, R., Širůček, J., Theiner, P., Ejova, A., Hlavatá, P., Kóša, B., Jeřábková, B., Bareš, M., & Kašpárek, T. (2020). Impulsivity in patients with borderline personality disorder: A comprehensive profile compared with healthy people and patients with ADHD. Psychological Medicine, 50(11), 1829-1838. https://doi.org/10.1017/S0033291719001892

    Pan, N., Wang, S., Zhao, Y., Lai, H., Qin, K., Li, J., Zhang, W., Kemp, G. J., & Gong, Q. (2021). Brain gray matter structures associated with trait impulsivity: A systematic review and voxel-based meta-analysis. Human Brain Mapping, 42(7), 2214-2235. https://doi.org/10.1002/hbm.25361

    Patton, J. H., Stanford, M. S., & Barratt, E. S. (1995). Factor structure of the Barratt Impulsiveness Scale. Journal of Clinical Psychology, 51(6), 768-774. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8778124/

    Reise, S. P., Moore, T. M., Sabb, F. W., Brown, A. K., & London, E. D. (2013). The Barratt Impulsiveness Scale-11: Reassessment of its structure in a community sample. Psychological Assessment, 25(2), 631-642. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3805371/

    Silva, B., Canas-Simião, H., & Cavanna, A. E. (2020). Neuropsychiatric aspects of impulse control disorders. Psychiatric Clinics of North America, 43(2), 249-262. https://doi.org/10.1016/j.psc.2020.02.001

    Stanford, M. S., Mathias, C. W., Dougherty, D. M., Lake, S. L., Anderson, N. E., & Patton, J. H. (2009). Fifty years of the Barratt Impulsiveness Scale: An update and review. Personality and Individual Differences, 47(5), 385-395. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0191886909001639

    Tahir, T., Wong, M. M., Maaz, M., et al. (2022). Pharmacotherapy of impulse control disorders: A systematic review. Psychiatry Research, 311, 114513. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2022.114499

    Türkmen, İ., Rodoplu, N., Üner, B. S., Esmer, Ş. C., Altan-Atalay, A., & Ece, B. (2022). When the UPPS-P model of impulsivity meets a revised approach: The development and validation of the TRUE Multidimensional Impulsivity Scale. Journal of Personality Assessment, 105(3), 355-370. https://doi.org/10.1080/00223891.2022.2093730

  • Maslach Burnout Inventory (MBI): qué mide y test de burnout gratis, online y en PDF

    Maslach Burnout Inventory (MBI): qué mide y test de burnout gratis, online y en PDF

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    El Maslach Burnout Inventory existe desde 1981, pero nunca fue tan buscado como hoy. En Chile, el 12% de los trabajadores vive burnout de forma frecuente. En Latinoamérica, casi 1 de cada 2 dice haberlo experimentado al menos una vez el año pasado. Y muchos llegan buscando el test Burnout Maslach en PDF porque quieren entender si lo que sienten tiene nombre.

    Aquí vas a encontrar exactamente eso: qué mide el MBI, cómo funciona, cuántas versiones tiene y cómo se interpretan sus resultados. Y porque el test oficial de Mind Garden requiere licencia, más abajo puedes hacer el Copenhagen Burnout Inventory (CBI), un instrumento de dominio público validado en español que mide las mismas dimensiones. Gratuito, sin registros, con resultados al instante, y también en PDF para imprimir. Puedes ir directo al test si prefieres hacerlo primero.

    TL;DR: El MBI de Maslach es el estándar científico para medir burnout: 3 subescalas (agotamiento emocional, despersonalización, baja realización personal), escala de 7 puntos. El test oficial de Mind Garden no es gratuito. El CBI que ofrecemos aquí está validado en español, es de dominio público y toma 3 minutos. Si tu puntuación es alta, habla con un profesional.


    ¿Qué es el síndrome de burnout y por qué no es lo mismo que estrés?

    El burnout no es simplemente estar cansado al final de una semana larga. Es el resultado de un estrés laboral crónico que se acumula durante meses sin que el organismo pueda recuperarse.

    La diferencia con el estrés agudo es importante: el estrés común sube y baja con los factores que lo generan. Si te vas de vacaciones, mejoras. El burnout no funciona así. Cuando ya está instalado, volver al trabajo el lunes se siente igual que el viernes anterior. El descanso ya no recupera.

    La Organización Mundial de la Salud incorporó el burnout en la CIE-11 en 2019 como fenómeno ocupacional con tres características: agotamiento o falta de energía, distancia mental o cinismo hacia el trabajo, y reducción de la eficacia profesional. No es un trastorno mental en sentido estricto, pero sí un estado que puede derivar en depresión clínica o complicaciones físicas serias si no recibe atención.

    Los datos de Latinoamérica son contundentes. Una encuesta a más de 5.700 trabajadores en Chile, México, Colombia y Perú encontró que el 46% experimentó burnout al menos una vez en 2024, y el 14% lo vivió con frecuencia (Buk, 2025). En Chile, la cifra de burnout frecuente es del 12%, la más baja de la región, pero sigue siendo 1 de cada 8 trabajadores.

    Lo que hace especialmente difícil reconocer el burnout es que llega de forma gradual. Edelwich y Brodsky (1980) describieron cuatro fases: entusiasmo inicial (compromiso fuerte con el trabajo), estancamiento (el esfuerzo no recibe reconocimiento), hiperactividad o apatía (intento desesperado de funcionar, o desconexión total) y, finalmente, colapso físico y mental. La mayoría de las personas llega a consulta ya en la tercera o cuarta fase.

    Cómo Christina Maslach le puso estructura al agotamiento laboral

    A finales de los años setenta, la psicóloga social Christina Maslach empezó a estudiar algo que veía repetirse en trabajadores sociales, enfermeras, maestros y médicos: personas que comenzaron sus carreras con vocación genuina y que, con el tiempo, se volvían indiferentes, cínicas y agotadas.

    Junto con Susan E. Jackson, Maslach formalizó ese proceso en tres dimensiones medibles y publicó la primera versión del Inventario de Burnout de Maslach en 1981 (Maslach y Jackson, 1981). Desde entonces, el MBI se convirtió en el instrumento más citado en investigación sobre burnout en el mundo.

    El psicólogo Isaac Amigo Vázquez (2015) las describe en su Manual de Psicología de la Salud:

    Agotamiento emocional: la dimensión central. Es la sensación de que los recursos emocionales se han vaciado. El trabajador siente que no puede dar más de sí mismo en el contacto diario con otras personas. La subescala tiene 9 ítems, con una puntuación máxima de 54.

    Despersonalización: el trabajador desarrolla actitudes frías, negativas y cínicas hacia las personas que atiende (pacientes, alumnos, clientes). No es maldad; es un mecanismo de defensa frente al agotamiento de dar demasiado de sí mismo.

    Baja realización personal: sensación de ineficacia, de que el trabajo no produce resultados significativos. Esta subescala funciona al revés: puntuaciones bajas indican más burnout. La subescala tiene 8 ítems.

    En consulta, las personas con burnout avanzado suelen haber perdido primero la realización personal: sienten que su trabajo no importa o que nadie lo nota. El agotamiento emocional viene después, y la despersonalización muchas veces ni la reconocen en sí mismas: la llaman “poner límites” o “no involucrarme tanto”.

    La teoría del afrontamiento de Lazarus y Folkman (1984) aporta el marco explicativo: el burnout surge cuando las demandas laborales exceden de forma sostenida los recursos percibidos por el trabajador, especialmente cuando siente que no tiene control sobre esa situación. Y aquí entra un mecanismo que cronifica el problema: la evitación experiencial. Cuanto más intenta el trabajador suprimir pensamientos y sensaciones negativas sobre su trabajo para “poder seguir funcionando”, más se refuerza el ciclo de agotamiento (Hayes et al., 2012).

    Las 5 versiones del MBI: cuál corresponde a tu situación

    El Inventario de Burnout de Maslach existe en cinco versiones, cada una adaptada a un contexto laboral específico:

    • MBI-HSS (Human Services Survey): la versión original, para profesionales que trabajan directamente con personas: enfermeras, médicos, trabajadores sociales, psicólogos, bomberos. 22 ítems. La referencia para los puntos de corte publicados.
    • MBI-HSS (MP) para personal médico: variante con ajustes de redacción específicos para contextos médicos. Mismas tres dimensiones.
    • MBI-ES (Educators Survey): para maestros, profesores y personal educativo. Los ítems mencionan “alumnos” en lugar de “pacientes”. 22 ítems.
    • MBI-GS (General Survey): versión genérica para cualquier sector. 16 ítems. Mide agotamiento, cinismo y eficacia profesional. La más usada en investigación con poblaciones mixtas.
    • MBI-GS(S) Student Survey: para estudiantes universitarios, con ítems adaptados al contexto académico.

    Si eres profesional de salud, educación o servicios sociales, el MBI-HSS es la versión que corresponde. Si quieres conocer el test de burnout en versiones específicas para tu profesión, puedes consultar nuestra guía de versiones por población.

    Cómo se puntúan e interpretan los resultados del MBI

    El MBI no arroja un resultado “tienes burnout sí o no”. Sus puntuaciones se interpretan por subescala, usando terciles (bajo, moderado, alto) calculados con datos normativos. La escala de respuesta va de 0 = “Nunca” a 6 = “Todos los días”.

    Para el MBI-HSS (versión original para servicios humanos):

    Subescala Bajo Moderado Alto
    Agotamiento emocional (máx. 54) 0-16 17-26 27 o más
    Despersonalización (máx. 30) 0-6 7-12 13 o más
    Realización personal (máx. 48) 39 o más 32-38 31 o menos

    Un perfil de “burnout completo” corresponde a puntuación alta en agotamiento emocional, alta en despersonalización y baja en realización personal. Sin embargo, es posible tener solo una o dos dimensiones afectadas, especialmente al inicio del proceso.

    Un detalle que confunde a veces: la subescala de realización personal va al revés. Obtener 20 sobre 48 es peor que obtener 45 sobre 48. Puntuaciones altas en esa subescala son protectoras, no problemáticas.

    El MBI tiene copyright: por qué el test Burnout Maslach PDF oficial no es gratuito

    Aquí está la respuesta a por qué el test Burnout Maslach PDF oficial no se descarga gratis: el Maslach Burnout Inventory es un instrumento con derechos de autor, comercializado por Mind Garden. Los ítems y el manual de corrección están protegidos.

    Las versiones que circulan en PDF por internet o en páginas web sin licencia no cuentan con el respaldo oficial ni con los baremos actualizados. Para uso en investigación formal o evaluación clínica con propósito diagnóstico, el test Burnout Maslach se adquiere directamente a través de Mind Garden.

    Para la mayoría de las personas que buscan el test de Burnout Maslach online, la intención es diferente: quieren entender si lo que viven es burnout. Para eso existen alternativas de dominio público, validadas en español, que miden las mismas dimensiones con garantías científicas. Esa es la razón de que aquí encuentres el Copenhagen Burnout Inventory y no un PDF del MBI: el instrumento de Maslach no se puede reproducir ni repartir, y ofrecerte una copia pirateada sería un flaco favor, porque esas versiones circulan sin baremos ni control de calidad.

    Test de burnout gratis y validado: el Copenhagen Burnout Inventory

    El Copenhagen Burnout Inventory (CBI) fue desarrollado por Kristensen et al. (2005) con un objetivo explícito: crear un instrumento de evaluación del burnout de acceso libre, como alternativa para entornos donde no es posible adquirir una licencia del MBI.

    El CBI tiene validación en español con excelente consistencia interna (alpha de Cronbach 0.82-0.90) (Molinero Ruiz et al., 2013), y validaciones específicas en México, Perú y Colombia. Mide dos dimensiones centrales: burnout personal (agotamiento físico y emocional general) y burnout laboral (agotamiento relacionado directamente con el trabajo).

    Las 13 preguntas a continuación corresponden a estas dos subescalas. Responde pensando en las últimas 4 semanas. No hay respuestas buenas ni malas: lo que cuenta es tu experiencia real.

    Test de burnout gratuito (Copenhagen Burnout Inventory)

    Instrumento validado en español (Molinero Ruiz et al., 2013), de dominio público. Responde pensando en las últimas 4 semanas. 13 preguntas, aprox. 3 minutos.

    Pintura impresionista de una persona completando un cuestionario en su escritorio, ilustracion del test Maslach Burnout Inventory

    Descárgalo en PDF para responderlo en papel

    Si prefieres hacerlo sin pantalla, repartirlo en tu equipo de trabajo o llevarlo a una sesión, aquí está el mismo cuestionario en papel: Inventario de Burnout de Copenhague (CBI): hoja imprimible en PDF. Son dos páginas A4 con las trece preguntas, las casillas para marcar, el recuadro de corrección —incluida la pregunta 10, que se puntúa al revés— y la tabla para leer cada escala.

    Es la hoja del CBI, no del MBI, y esa distinción importa: sus puntajes no se convierten a los terciles de Maslach ni se comparan con ellos. Miden agotamiento con otra escala y otra norma.

    Quiénes tienen más riesgo: datos de prevalencia y factores de riesgo

    El burnout no afecta a todos por igual. La investigación identifica con claridad los grupos y condiciones de mayor vulnerabilidad.

    Por profesión: los médicos de atención primaria registran tasas de burnout del 46% al 58% entre 2018 y 2022 (Mohr et al., JAMA Network Open, 2025). Las enfermeras de cuidados intensivos pediátricos alcanzan el 38%; las de urgencias, el 36% (Ge et al., Journal of Clinical Nursing, 2023). Los psicólogos (47.6%), dentistas (41.7%) y nutricionistas (38.6%) también superan el 38%.

    Por condiciones de trabajo: trabajar 60 o más horas semanales multiplica por 2.52 el riesgo de burnout en profesionales de salud (Matsuo et al., BMJ Open, 2022). El acoso laboral es el factor de riesgo más potente: quienes lo experimentan tienen entre 4 y 15 veces más probabilidad de burnout (Amiri et al., International Journal of Environmental Research and Public Health, 2024). La baja satisfacción laboral multiplica el riesgo por 5 (OR 5.05, IC 95% 3.88-6.56) (Amiri et al., 2024).

    El modelo de demandas y control (Karasek, 1979): los puestos con alta demanda de productividad y bajo control sobre cómo hacerla son los de mayor riesgo. Un trabajador de call center con metas numéricas estrictas y sin autonomía para manejar las llamadas es el prototipo que describe este modelo.

    A eso se suma algo que conecta con la teoría de la indefensión aprendida de Seligman (1975): cuando el trabajador percibe repetidamente que sus acciones no producen resultados controlables, desarrolla un conjunto cognitivo negativo que coincide directamente con la dimensión de baja realización personal del MBI. La persona siente que hace lo que hace pero nada cambia, y con el tiempo deja de intentarlo.

    ¿Qué ayuda de verdad? Lo que dice la ciencia

    El burnout tiene tratamiento efectivo. La pregunta no es si se puede tratar, sino qué tipo de ayuda corresponde en cada caso.

    Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): un ensayo clínico aleatorizado con 98 profesionales de salud mostró que 4 sesiones de ACT produjeron mejoras clínicamente significativas en el 46% de los participantes a las 4 semanas de seguimiento (Prudenzi et al., 2022). El mecanismo no es eliminar el agotamiento, sino reducir la lucha interna contra él. El trabajador aprende a actuar según sus valores mientras está presente con esas sensaciones, en lugar de esperar a sentirse bien para funcionar (Hayes et al., 2012). Bond y Bunce (2000) ya habían mostrado que ACT reducía el estrés laboral y el ausentismo más que los métodos tradicionales.

    Mindfulness: una revisión sistemática con meta-análisis encontró efectos moderados a grandes en enfermeras y matronas (SMD -0.90 para agotamiento emocional), aunque los resultados en médicos fueron más inconsistentes (Collett et al., Annals of Internal Medicine, 2025). Los programas de más de 4 semanas de duración mostraron mayor eficacia sostenida.

    Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): múltiples revisiones sistemáticas confirman su efectividad para el agotamiento emocional y la despersonalización (Sanz et al., Clinical Psychology & Psychotherapy, 2024; Kern et al., 2024).

    Intervenciones organizacionales: este es el hallazgo más importante y el más ignorado. Un meta-análisis en JAMA Internal Medicine (Panagioti et al., 2017) encontró que las intervenciones dirigidas a cambiar el ambiente de trabajo (cargas, horarios, autonomía, cultura) producen efectos de magnitud media, mientras que las intervenciones dirigidas solo al individuo producen efectos pequeños. La diferencia fue estadísticamente significativa.

    El apoyo de los compañeros y de la organización también tiene efecto documentado: Shinn et al. (1984) mostraron que el apoyo institucional reduce el agotamiento de forma mucho más efectiva que el afrontamiento individual.

    La consecuencia práctica: si el burnout es severo, la psicoterapia individual ayuda a manejar el malestar, pero no reemplaza los cambios en las condiciones laborales. Idealmente, ambas líneas actúan en paralelo.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    El burnout puede confundirse con cansancio pasajero, estrés transitorio o incluso depresión. Hay señales de que ya no se resuelve solo:

    • El descanso no recupera: llegas el lunes igual de agotado que el viernes.
    • Las personas de tu trabajo te generan indiferencia o irritación automática, sin importar lo que hagan.
    • Sientes que lo que haces ya no tiene sentido, aunque antes te importaba.
    • Aparecen síntomas físicos recurrentes sin causa médica clara: dolores de cabeza frecuentes, problemas digestivos, resfríos que se repiten.
    • El pensamiento de que ya no puedes más aparece con regularidad.

    Cuando dos o más de estas señales llevan más de cuatro semanas presentes, es momento de consultar. El burnout no se resuelve con una semana de vacaciones. Esperar a que empeore puede llevar a consecuencias más serias, incluyendo depresión clínica.

    Si reconoces estas señales en ti mismo, agenda una hora de consulta para hablar con un profesional. Un psicólogo puede hacer la evaluación diferencial y orientar el tipo de intervención más adecuado para tu situación.

    Preguntas frecuentes sobre el MBI y el burnout

    ¿El test de Maslach (MBI) es gratuito?

    No. El Maslach Burnout Inventory es un instrumento comercial de Mind Garden que requiere licencia paga para su uso en investigación o práctica clínica. Las versiones en PDF que circulan por internet no cuentan con las garantías de validez ni con los manuales actualizados. El Copenhagen Burnout Inventory (CBI) de esta página es una alternativa gratuita, de dominio público y validada en español.

    ¿Cuántos ítems tiene el MBI?

    Depende de la versión. El MBI-HSS (para servicios humanos) y el MBI-ES (para educadores) tienen 22 ítems. El MBI-GS (versión general) tiene 16 ítems. El CBI de esta página usa 13 ítems para el cribado de burnout personal y laboral.

    ¿Qué diferencia hay entre burnout y depresión?

    El burnout es específico al trabajo: mejora cuando la persona se aleja del ambiente laboral que lo genera. La depresión mayor afecta todas las áreas de la vida independientemente del contexto y requiere tratamiento específico. Sin embargo, el burnout no tratado puede derivar en depresión clínica con el tiempo. Un profesional puede hacer la evaluación diferencial entre ambos.

    ¿Cómo se diferencia el estrés del burnout?

    El estrés implica sobrecarga con sensación de que se podría manejar. El burnout es el estado en el que ya no hay esa sensación: el agotamiento es profundo y el descanso ya no recupera. Si el estrés es el motor acelerado, el burnout es cuando el combustible se agotó.

    ¿El burnout puede mejorar solo?

    Puede mejorar con descanso prolongado, pero si las condiciones laborales no cambian, lo más probable es que regrese al volver al trabajo. La evidencia indica que las intervenciones combinadas (psicoterapia más cambios organizacionales) son las más efectivas para una recuperación sostenida.

    ¿El CBI mide lo mismo que el MBI?

    Mide dimensiones similares (agotamiento personal, laboral y relacionado con clientes) con una estructura diferente. Ambos instrumentos correlacionan de forma significativa entre sí. El CBI es de dominio público con validación en español; el MBI es el estándar en investigación internacional pero requiere licencia de uso.

    Nicolás Alcayaga

    Escrito y revisado por Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico – Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Registro Nacional de Prestadores de Salud: Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) – Quién soy

    Referencias

    Amigo Vázquez, I. (2015). Manual de psicología de la salud. Ediciones Pirámide.

    Amiri, S., Mahmood, N., Mustafa, H., Javaid, S. F., & Khan, M. A. (2024). Occupational risk factors for burnout syndrome among healthcare professionals: A global systematic review and meta-analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health. https://doi.org/10.3390/ijerph21121583

    Bond, F. W., & Bunce, D. (2000). Mediators of change in emotion-focused and problem-focused worksite stress management interventions. Journal of Occupational Health Psychology, 5(1), 156-163.

    Buk. (2025). Estudio Burnout laboral 2025 Buk. https://www.buk.cl/blog/estudio-burnout-laboral-2025-buk

    Collett, G., Gupta, J., Eltayeb, A., et al. (2025). Efficacy of individual-level interventions to mitigate the risk for burnout among health care professionals. Annals of Internal Medicine. https://doi.org/10.7326/annals-25-00469

    Edelwich, J., & Brodsky, A. (1980). Burn-out: Stages of disillusionment in the helping professions. Human Sciences Press.

    Ge, M. W., Hu, F. H., Jia, Y. J., et al. (2023). Global prevalence of nursing burnout syndrome and temporal trends for the last 10 years. Journal of Clinical Nursing.

    Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy (2a ed.). Guilford Press.

    Karasek, R. A. (1979). Job demands, job decision latitude, and mental strain. Administrative Science Quarterly, 24(2), 285-308.

    Kern, S., Jerg-Bretzke, L., & Beschoner, P. (2024). Psychotherapeutic burnout interventions: An umbrella review. Bundesgesundheitsblatt. https://doi.org/10.1007/s00103-024-03961-y

    Kristensen, T. S., Borritz, M., Villadsen, E., & Christensen, K. B. (2005). The Copenhagen Burnout Inventory: A new tool for the assessment of burnout. Work & Stress, 19(3), 192-207.

    Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. Springer.

    Maslach, C., & Jackson, S. E. (1981). The measurement of experienced burnout. Journal of Organizational Behavior, 2(2), 99-113.

    Matsuo, T., Yoshioka, T., Okubo, R., Nagasaki, K., & Tabuchi, T. (2022). Burnout and its associated factors among healthcare workers and the general working population in Japan during the COVID-19 pandemic. BMJ Open, 12, e064716. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2022-064716

    Mohr, D. C., Elnahal, S., Marks, M. L., Derickson, R., & Osatuke, K. (2025). Burnout trends among US health care workers. JAMA Network Open. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.5954

    Molinero Ruiz, E., Basart Gómez-Quintero, H., & Moncada Lluis, S. (2013). Fiabilidad y validez del Copenhagen Burnout Inventory para su uso en España. Revista Española de Salud Pública, 87(2), 165-179. https://dx.doi.org/10.4321/S1135-57272013000200006

    Panagioti, M., Panagopoulou, E., Bower, P., et al. (2017). Controlled interventions to reduce burnout in physicians. JAMA Internal Medicine, 177(2), 195-205. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2016.7674

    Prudenzi, A., Graham, C. D., Flaxman, P. E., et al. (2022). A workplace ACT intervention for improving healthcare staff psychological distress. PLoS One, 17(4), e0266357. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0266357

    Sanz, S., Valiente, C., Espinosa, R., & Trucharte, A. (2024). Psychological group interventions for reducing distress symptoms in healthcare workers. Clinical Psychology & Psychotherapy. https://doi.org/10.1002/cpp.2980

    Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On depression, development, and death. W. H. Freeman.

    Shinn, M., Rosario, M., Morch, H., & Chestnut, D. E. (1984). Coping with job stress and burnout in the human services. Journal of Personality and Social Psychology, 46(4), 864-876.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Evaluar Funciones Ejecutivas: Tests y recursos PDF para niños, adolescentes y adultos

    Evaluar Funciones Ejecutivas: Tests y recursos PDF para niños, adolescentes y adultos

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Revisado y actualizado: 12 de junio de 2026.

    Tu hijo se sienta a hacer la tarea, se levanta tres veces, pierde el lápiz y a los diez minutos no recuerda qué tenía que hacer. O quizás eres tú: entras a la cocina y olvidas a qué ibas; dejas para mañana algo que llevas un mes posponiendo. Eso que falla tiene nombre: funciones ejecutivas, el «director de orquesta» del cerebro.

    Y aquí está la buena noticia: se pueden observar y evaluar. En esta guía encontrarás cómo hacerlo en cada etapa de la vida (con un test de funciones ejecutivas para niños en PDF, recursos para adolescentes y adultos) más una guía interactiva de autoobservación que puedes hacer ahora mismo, sin costo.

    Pero antes de descargar nada, hay una idea que casi nadie te cuenta y que cambia por completo cómo interpretar los resultados. Vamos a ella.

    En breve: Para evaluar las funciones ejecutivas no existe un único «test» definitivo. Se combinan pruebas de desempeño (como el Trail Making o el Stroop) con cuestionarios de observación (como el BRIEF o la escala EFECO), adaptados a la edad. En niños se evalúa sobre todo a través de padres y docentes; en adolescentes y adultos se suma el autoinforme. Más abajo tienes recursos en PDF por etapa y una guía interactiva gratuita.

    ¿Qué son las funciones ejecutivas y por qué cuesta tanto medirlas?

    Las funciones ejecutivas son el conjunto de procesos mentales que te permiten planificar, concentrarte, recordar instrucciones y manejar varias tareas con éxito. Son la base del autocontrol y el pensamiento dirigido a metas; el Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard las compara con el sistema de control de tráfico aéreo del cerebro. Según el modelo más aceptado, se organizan en tres componentes nucleares de los que derivan los demás.

    La investigadora Adele Diamond (2013), una de las voces más citadas en el tema, distingue tres funciones centrales:

    • Memoria de trabajo: mantener y manipular información «en línea» (seguir una instrucción de varios pasos, hacer un cálculo mental).
    • Control inhibitorio: resistir impulsos y distracciones, esperar el turno, pensar antes de actuar.
    • Flexibilidad cognitiva: cambiar de estrategia o de perspectiva cuando algo no funciona.

    De estas tres surgen habilidades de orden superior como la planificación, la organización y el razonamiento. El modelo clásico de Miyake y su equipo (2000) lo resumió como «unidad y diversidad»: son funciones relacionadas pero separables, lo que explica por qué un niño puede planificar bien y, aun así, ser muy impulsivo.

    ¿Y por qué cuesta tanto «medirlas»? Porque no son una cosa única, como la estatura. Son un sistema que se manifiesta de forma distinta en el laboratorio y en la vida real. Esa distinción es la clave de todo lo que sigue.

    ¿Por qué ningún test por sí solo evalúa bien las funciones ejecutivas?

    Porque las dos grandes familias de instrumentos miden cosas diferentes. Las pruebas de desempeño (tipo Trail Making Test o Stroop) capturan la eficiencia del cerebro en una tarea controlada. Los cuestionarios de observación (tipo BRIEF) capturan cómo le va a la persona persiguiendo metas en su día a día. No son lo mismo, y por eso una buena evaluación combina ambos.

    Esto no es una opinión: es uno de los hallazgos más sólidos del campo. Un metaanálisis de referencia que revisó 286 correlaciones en 20 estudios encontró una correlación apenas de r = .19 entre las pruebas de rendimiento y las escalas de observación; solo un 24 % de esas correlaciones fueron significativas (Toplak et al., 2013). Traducido: una prueba de oficina y la observación en casa pueden dar resultados muy distintos, y ambos son válidos.

    Trabajos más recientes confirman el patrón. Un estudio con 136 niños evaluados con instrumentos de referencia halló una correlación cruzada de r = .30, muy por debajo del r = .63 entre pruebas y notas académicas; y demostró que cada método aportaba información única para predecir el rendimiento escolar (Soto et al., 2020). Es decir: no compiten, se complementan.

    Y aquí viene lo interesante para padres y profesionales: si solo aplicas un test de rendimiento, te pierdes lo que pasa en el aula y en la casa. Si solo usas un cuestionario, te pierdes la medición objetiva. Por eso esta guía organiza los recursos en dos columnas (desempeño y observación) para cada edad.

    [EXPERIENCIA: En consulta veo seguido que llegan familias con un test de rendimiento «normal» y, sin embargo, el niño no logra organizarse en casa. No hay contradicción: cada medida ilumina una parte distinta del mismo sistema.]

    Test de funciones ejecutivas para niños en PDF: cómo evaluar en casa y en el aula

    En la infancia (aproximadamente 6 a 12 años), las funciones ejecutivas se evalúan sobre todo a través de quienes rodean al niño: padres y docentes. La razón es simple: un niño todavía no tiene la metacognición para reportar con precisión sus propias dificultades. Por eso los instrumentos estrella son cuestionarios para adultos observadores, más algunas pruebas de desempeño.

    Cómo evaluar funciones ejecutivas en niños, paso a paso:

    1. Observa conductas concretas, no etiquetas. En vez de «es desordenado», anota: «pierde el estuche dos veces por semana», «olvida instrucciones de tres pasos».
    2. Cruza contextos. Pregunta también en el colegio. Un patrón que aparece en casa y en el aula pesa más que uno aislado.
    3. Usa un cuestionario estructurado que organice esas observaciones por dominios (memoria de trabajo, inhibición, flexibilidad, etc.).
    4. Complementa con una prueba de desempeño si hay un profesional disponible.

    Entre los instrumentos validados más usados están el BRIEF-2 y su versión preescolar BRIEF-P (cuestionario para padres y docentes, de 2 a 18 años), el ENFEN (batería de desempeño española para 6 a 12 años) y, en el ámbito latinoamericano, el CUFE, un cuestionario gratuito desarrollado y validado en Argentina para evaluar las tres funciones nucleares en niños de 9 a 12 años (Canet-Juric et al., 2021).

    Un matiz importante de la evidencia: la concordancia entre cuestionario y desempeño depende del contexto. Un estudio con más de 220 niños mostró que la relación entre las puntuaciones del BRIEF-P y las tareas de laboratorio variaba según el nivel socioeconómico de la escuela (Nin et al., 2022). Por eso conviene interpretar cualquier «test de funciones ejecutivas para niños» en PDF como una guía de observación, no como un veredicto. La versión descargable que circula gratis suele ser, justamente, una lista de conductas a observar.

    ¿Buscas un recurso para empezar hoy? Más abajo tienes una guía de autoobservación interactiva con la sección de niños lista para usar.

    ¿Cómo evaluar las funciones ejecutivas en adolescentes?

    En la adolescencia (13 a 17 años) la evaluación da un giro: por primera vez el propio joven puede aportar un autoinforme fiable. A los cuestionarios de padres y docentes se suma su propia mirada, justo cuando las demandas de organización (varias asignaturas, plazos, autonomía) se disparan y las dificultades ejecutivas se vuelven más visibles.

    Un instrumento útil y de origen latinoamericano es la escala EFECO en formato de autorreporte, validada precisamente con 250 adolescentes de habla hispana de 13 a 18 años (Ramos-Galarza et al., 2019). Evalúa ocho dominios (flexibilidad, organización de materiales, monitorización, control inhibitorio, control emocional, memoria de trabajo, iniciativa y planificación) a partir de la conducta cotidiana, no de una tarea de laboratorio.

    Para un test para evaluar funciones ejecutivas en adolescentes, te recomiendo este protocolo:

    • Triangula informantes: autoinforme del joven + observación de un adulto. Las discrepancias son información, no ruido.
    • Ancla las preguntas a lo académico y lo social: «¿dejas todo para el último día?», «¿revisas antes de entregar?», «¿te cuesta cambiar de método cuando algo no funciona?».
    • Distingue desmotivación de dificultad ejecutiva real: la segunda aparece de forma consistente y transversal, incluso en cosas que el adolescente sí quiere hacer.

    ¿Cómo evaluar las funciones ejecutivas en adultos?

    En adultos, la evaluación combina autoinforme (cómo percibes tu propio funcionamiento) con pruebas de desempeño aplicadas por un profesional. Para evaluar funciones ejecutivas en adultos se usan, entre otros, el Trail Making Test (flexibilidad y velocidad), el test de Stroop (control inhibitorio) y cuestionarios ecológicos como la versión adulta de la escala EFECO.

    El autoinforme es valioso porque las funciones ejecutivas se «rompen» sobre todo en lo cotidiano: llegar tarde, posponer, perder el hilo en una reunión, saltar de una tarea a otra sin terminar ninguna. Una prueba de consultorio de 15 minutos puede salir bien y, aun así, la vida diaria ser un caos, justo por la baja correlación entre ambos mundos que vimos antes.

    Por eso, un test de funciones ejecutivas gratis para adultos casi siempre es un cuestionario de autoobservación. Es un excelente punto de partida para decidir si vale la pena una evaluación formal, pero no sustituye el juicio clínico. La guía interactiva de más abajo cumple exactamente esa función: te ayuda a ordenar lo que observas en ti mismo.

    Recursos descargables (PDF) de funciones ejecutivas por edad

    Esta es la tabla-resumen del centro de recursos. Te orienta sobre qué instrumento corresponde a cada etapa y de qué tipo es. Recuerda la regla de oro: un test de desempeño + una guía de observación dan una imagen más completa que cualquiera por separado.

    Etapa Observación / autoinforme Pruebas de desempeño Acceso
    Niños (6-12) BRIEF-2 / BRIEF-P (padres y docentes); CUFE (9-12, gratuito) ENFEN, NEPSY-II, Torre de Londres CUFE de acceso libre; BRIEF con licencia
    Adolescentes (13-17) Escala EFECO autorreporte; BRIEF-2 autoinforme Trail Making Test, Stroop EFECO de uso académico; TMT/Stroop con profesional
    Adultos (18+) Escala EFECO (adultos); cuestionarios ecológicos Trail Making Test, Stroop, fluidez verbal Autoinforme libre; desempeño con profesional

    Nota sobre los «PDF gratis»: los instrumentos más potentes (BRIEF, ENFEN, NEPSY-II) tienen copyright y se aplican bajo licencia profesional; lo que encuentras gratis suele ser una lista de observación o un cuestionario de acceso abierto (como el CUFE o la EFECO). Desconfía de cualquier PDF que prometa «diagnosticar TDAH» con 10 preguntas: eso no existe.

    Descarga la guía de autoobservación en PDF

    Es la versión imprimible de la guía interactiva que viene a continuación: las mismas señales, agrupadas por dominio, en tres tablas —niños de 6 a 12, adolescentes de 13 a 17 y adultos— más el mapa de dominios, qué descartar antes de pensar en un test, cómo se accede a cada instrumento y qué llevar a la primera consulta. Cinco páginas en A4, pensadas para completarla en papel y llevarla contigo. No es un test: no tiene puntaje ni punto de corte.

    Guía de autoobservación de funciones ejecutivas por etapa (PDF)

    Material propio de Terapia Online Chile, construido sobre los dominios ejecutivos descritos por Diamond (2013). No reproduce ningún instrumento con copyright ni reemplaza una evaluación profesional.

    Guía interactiva: observa las funciones ejecutivas por etapa

    Si prefieres responderla aquí mismo, esta es la versión interactiva de la guía que acabas de descargar. Elige la etapa, marca solo las conductas que ocurren con frecuencia y que interfieren en el día a día (no las ocasionales), y obtendrás un mapa de los dominios que conviene observar más de cerca. Respondan con calma y honestidad; no hay respuestas trampa ni puntaje que «apruebe o repruebe».

    Guía de autoobservación de funciones ejecutivas

    Orientación por etapa de vida · No es un diagnóstico · Basada en el modelo de dominios validado (Diamond, 2013)

    Niños6–12 años
    Adolescentes13–17 años
    Adultos18+ años

    Marca solo las conductas que ocurren con frecuencia (últimos ~6 meses) y que interfieren en el día a día. Ignora las ocasionales: todos las tenemos.

    Dominios con señales frecuentes para observar de cerca:

      Importante: esta guía es una herramienta de orientación y autoconocimiento, no un instrumento diagnóstico. Se apoya en los dominios de las funciones ejecutivas descritos en la literatura (Diamond, 2013) y en el formato ecológico de cuestionarios validados como el BRIEF y la escala EFECO, pero no reemplaza una evaluación profesional con instrumentos estandarizados. Un mismo signo puede tener muchas causas.

      Quiero una evaluación profesional →

      ¿Cuándo conviene una evaluación profesional?

      Conviene buscar una evaluación neuropsicológica profesional cuando las dificultades ejecutivas son frecuentes, transversales (aparecen en casa, escuela o trabajo) y persistentes en el tiempo, y cuando interfieren de forma clara con el aprendizaje, las relaciones o la autonomía. Una guía de autoobservación orienta; el diagnóstico siempre lo confirma un profesional con instrumentos validados.

      Esto cobra especial peso en el contexto del TDAH, donde estos instrumentos brillan y muestran sus límites a la vez. El BRIEF-2 validado en más de 1.300 niños derivados a clínica discrimina bien entre presentaciones de TDAH, con los mayores tamaños de efecto en las escalas de Inhibición, Memoria de trabajo y Organización (Jacobson et al., 2020). Su fiabilidad es buena: una validación en niños con TDAH reportó consistencias internas por encima de 0,70 en todas las subescalas y una estructura de tres factores bien ajustada (Parhoon et al., 2022).

      Pero hay un matiz clínico crucial: en estos cuestionarios la sensibilidad suele ser menor que la especificidad. En la práctica, son mejores para confirmar una sospecha que para descartarla. Y, como mostró el estudio original de validación del BRIEF, las puntuaciones de los cuestionarios casi no correlacionan con las pruebas de desempeño (Mahone et al., 2002): otra vez, la necesidad de mirar por las dos ventanas. Investigación reciente incluso explora el uso de estas escalas para detectar condiciones que acompañan al TDAH, como la desregulación emocional (Piña-Anastasiadis & O’Laughlin, 2026).

      Si quieres conocer las fichas técnicas completas de los instrumentos de consultorio, revisa nuestra guía de pruebas neuropsicológicas para evaluar funciones ejecutivas, donde detallamos el TMT, el BRIEF-2 y la NEPSY-II paso a paso.

      Acude a un profesional si reconoces varias de estas señales de alarma:

      • Las dificultades aparecen en más de un contexto y se mantienen por meses.
      • Hay un deterioro claro en notas, trabajo, relaciones o autoestima.
      • Sospecha de TDAH, dificultades de aprendizaje o, en adultos, un cambio reciente respecto al funcionamiento habitual.
      • La frustración o la ansiedad en torno a las tareas se está volviendo el problema principal.

      Preguntas frecuentes

      ¿Existe un test de funciones ejecutivas gratis y fiable?

      Sí, pero con matices. Existen cuestionarios de acceso libre y validados, como el CUFE (niños 9-12) o la escala EFECO (adolescentes y adultos), que evalúan las funciones ejecutivas desde la conducta cotidiana. Son fiables como cribado y orientación, no como diagnóstico. Las pruebas de desempeño más completas requieren un profesional.

      ¿Qué test de funciones ejecutivas se usa para niños?

      En niños se usan sobre todo cuestionarios para padres y docentes (BRIEF-2, BRIEF-P) y baterías de desempeño como el ENFEN o la NEPSY-II. En el ámbito latinoamericano, el CUFE es una opción gratuita y validada para 9 a 12 años. Lo ideal es combinar un cuestionario de observación con una prueba de rendimiento.

      ¿Se pueden evaluar las funciones ejecutivas en casa?

      Puedes observarlas en casa con una guía estructurada de conductas, lo que aporta información muy valiosa sobre el día a día. Pero «observar» no es «diagnosticar»: la confirmación requiere un profesional que aplique instrumentos validados e integre varias fuentes de información, porque ningún test aislado captura todo el cuadro.

      ¿Cuáles son las tres funciones ejecutivas principales?

      Según el modelo de Diamond (2013), las tres funciones nucleares son la memoria de trabajo (retener y manipular información), el control inhibitorio (resistir impulsos y distracciones) y la flexibilidad cognitiva (cambiar de estrategia). De ellas derivan la planificación, la organización y el razonamiento.

      ¿A qué edad se pueden evaluar las funciones ejecutivas?

      Se pueden evaluar desde la etapa preescolar (hay versiones como el BRIEF-P desde los 2 años), aunque la precisión aumenta con la edad. El método cambia: en la primera infancia se evalúa por observación de adultos; desde la adolescencia se incorpora el autoinforme del propio evaluado.

      En resumen: observar primero, evaluar después

      Evaluar las funciones ejecutivas no es buscar un número mágico ni un único test definitivo. Es mirar por dos ventanas a la vez (el rendimiento en pruebas y la conducta en la vida real) y adaptar la lente a la edad: observación en la infancia, autoinforme desde la adolescencia. Los recursos en PDF y la guía interactiva de esta página son tu punto de partida para ordenar lo que ves.

      Pero un mapa no es el territorio. Si reconociste varias señales frecuentes en tu hijo, en tu adolescente o en ti, el siguiente paso es convertir esa intuición en claridad. Una evaluación profesional no solo confirma o descarta: te entrega un plan concreto para fortalecer justamente las áreas que hoy cuestan.

      ¿Quieres entender qué está pasando y qué hacer al respecto? Escríbeme para una primera consulta y trabajemos juntos en una evaluación cuidadosa, sin etiquetas apresuradas y con un camino claro hacia adelante.

      Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

      Sobre el autor: Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia. Formación en . Este artículo fue redactado y revisado clínicamente por Ps. Nicolás Alcayaga, con experiencia en evaluación neuropsicológica y acompañamiento de dificultades atencionales y ejecutivas.

      Referencias

      • Anderson, P. (2002). Assessment and development of executive function (EF) during childhood. Child Neuropsychology, 8(2), 71-82. https://doi.org/10.1076/chin.8.2.71.8724
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      • Canet-Juric, L., Del Valle, M. V., Gelpi-Trudo, R., García-Coni, A., Zamora, E. V., Introzzi, I., & Andrés, M. L. (2021). Desarrollo y validación del Cuestionario de Funciones Ejecutivas en niños de 9 a 12 años (CUFE). Avances en Psicología Latinoamericana, 39(1), 1-25. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/apl/a.9892
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    • Test AUDIT (Alcohol): Descarga el cuestionario en PDF, guía de corrección e interpretación de resultados

      Test AUDIT (Alcohol): Descarga el cuestionario en PDF, guía de corrección e interpretación de resultados

      Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

      ¿Buscas el test AUDIT para evaluar tu consumo de alcohol y no sabes si el que encontraste es la versión correcta? Es un problema real: circulan copias con preguntas cambiadas, puntajes mal explicados e incluso versiones de “12 preguntas” que no corresponden al instrumento original. En consulta veo seguido que las personas llegan con un resultado que sacaron de una web dudosa y no saben si confiar en él.

      Aquí tienes el AUDIT tal como lo diseñó la Organización Mundial de la Salud (OMS): sus 10 preguntas exactas, la forma correcta de sumar el puntaje y qué significa cada rango de resultado. Más abajo hay una versión interactiva para responderlo directamente en la pantalla y, si prefieres el papel, el cuestionario imprimible en PDF, con su guía de corrección. Antes de llegar ahí, vale la pena entender qué mide realmente este cuestionario y por qué lo usan tanto los médicos de atención primaria como los equipos de salud mental.

      Respuesta directa

      El Test AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test) es un cuestionario de 10 preguntas desarrollado por la OMS para detectar el consumo de riesgo, perjudicial o probablemente dependiente de alcohol. Cada respuesta suma entre 0 y 4 puntos, hasta un máximo de 40, y el resultado se ubica en una de cuatro zonas que orientan sobre qué tan necesario es hacer un cambio o buscar ayuda profesional. No diagnostica alcoholismo por sí solo: es un cribado que ayuda a decidir si hace falta una evaluación clínica completa, y nunca la reemplaza.

      ¿Qué es el Test AUDIT y para qué sirve?

      El AUDIT nació en la década de 1980 como un proyecto colaborativo de la OMS en varios países, con el objetivo de dar a los equipos de atención primaria una herramienta breve y fiable para detectar el consumo de riesgo antes de que se convirtiera en un problema mayor. A diferencia de otros instrumentos más antiguos centrados solo en la dependencia severa, el AUDIT se diseñó para captar también a personas que beben de forma riesgosa sin cumplir criterios de dependencia, que son, en la práctica, la mayoría de los casos que un médico general se encuentra.

      Sirve, en concreto, para tres cosas: identificar tempranamente un patrón de consumo problemático, abrir una conversación breve sobre hábitos de bebida sin necesidad de una evaluación extensa, y decidir si conviene derivar a alguien a una evaluación diagnóstica más profunda. El consumo de riesgo de alcohol suele pasar sin detectar en la atención primaria: cerca de un 21% de los adultos reporta un patrón de riesgo o perjudicial, aunque solo una fracción de ellos cumple criterios de dependencia (Moyer, 2013).

      Un dato que sorprende a muchos pacientes: entre 2001 y 2013 el consumo de riesgo aumentó cerca de un 30% en Estados Unidos, y los trastornos por consumo de alcohol casi un 50%, con incrementos más marcados en mujeres, adultos mayores y personas con menos ingresos o menor nivel educativo (Grant et al., 2017). El AUDIT es, en ese contexto, una forma barata y rápida de tomarle el pulso a un problema que crece en silencio.

      ¿Cómo se estructura el AUDIT? Las 10 preguntas explicadas

      El test de identificación de trastornos por consumo de alcohol tiene exactamente 10 preguntas, organizadas en tres bloques temáticos:

      • Preguntas 1 a 3 (cantidad y frecuencia): con qué frecuencia bebes, cuánto bebes en un día típico y con qué frecuencia bebes cuatro tragos o más en una sola ocasión.
      • Preguntas 4 a 6 (posibles síntomas de dependencia): si te ha costado parar una vez que empiezas, si has dejado de cumplir obligaciones por beber, y si has necesitado un trago en la mañana para “arrancar” después de una noche de consumo intenso.
      • Preguntas 7 a 10 (consecuencias del consumo): sentimientos de culpa, lagunas de memoria, si tú u otra persona han resultado heridos por tu forma de beber, y si alguien cercano (o algún profesional de salud) te ha manifestado preocupación.

      Cada una de las primeras ocho preguntas se responde en una escala de cinco opciones que va de “nunca” a “diario o casi a diario” (o su equivalente en cantidad), y suma de 0 a 4 puntos. Las preguntas 9 y 10 son distintas: solo tienen tres opciones (“no” / “sí, pero no en el último año” / “sí, en el último año”) y valen 0, 2 o 4 puntos. El puntaje máximo posible es 40.

      Sobre la confusión del “test de alcoholismo de 12 preguntas”: no existe una versión oficial del AUDIT con 12 ítems. Es probable que esa búsqueda mezcle el AUDIT con otros cuestionarios de consumo de sustancias, o que alguien haya contado mal las filas de una tabla que incluye, además de las 10 preguntas, una fila adicional sobre tratamientos previos. El instrumento validado y usado en investigación y clínica tiene 10 preguntas, ni una más.

      ¿Cómo se puntúa e interpreta el AUDIT?

      La forma de puntuar es simple: sumas el valor de cada una de las 10 respuestas y obtienes un total entre 0 y 40. Ese número se ubica luego en una de cuatro zonas, cada una con una recomendación distinta (Babor, Higgins-Biddle, Saunders y Monteiro, 2001):

      Puntaje Zona Qué indica
      0 a 7 Zona I: bajo riesgo Consumo dentro de márgenes de bajo riesgo. Recomendación: educación sobre consumo responsable.
      8 a 15 Zona II: consumo de riesgo Aumenta la probabilidad de problemas de salud asociados al alcohol. Recomendación: consejo breve.
      16 a 19 Zona III: consumo perjudicial Ya hay señales de un posible trastorno leve o moderado. Recomendación: consejo breve más seguimiento.
      20 a 40 Zona IV: probable dependencia Compatible con un trastorno moderado a severo por consumo de alcohol. Recomendación: evaluación diagnóstica y tratamiento especializado.

      Hay un matiz importante que muchas calculadoras online omiten: si respondiste “sí, en el último año” en la pregunta 9 o la 10 (daño propio o de terceros, o preocupación expresada por alguien cercano), esa respuesta ya es relevante por sí sola, independiente del puntaje total. Un puntaje bajo con una de esas dos preguntas en positivo sigue siendo una señal a conversar con un profesional.

      Test AUDIT interactivo: responde y ve tu resultado

      Ahora que entiendes qué mide cada bloque de preguntas y cómo se arma el puntaje final, es buen momento para responderlo tú mismo. Tómate un par de minutos, piensa en tu consumo del último año y responde con la mayor honestidad posible: no hay respuestas “correctas”, solo un perfil que te va a servir para conversarlo, contigo o con un profesional.

      Responde las 10 preguntas del AUDIT

      Piensa en tu consumo de alcohol durante el último año y marca la opción que más se ajuste a tu caso en cada pregunta.

      1. ¿Con qué frecuencia bebe un trago con contenido de alcohol?





      2. ¿Cuántos tragos que contengan alcohol consume en un día típico cuando está bebiendo?





      3. ¿Con qué frecuencia bebe cuatro o más tragos en una ocasión?





      4. ¿Con qué frecuencia durante el último año se dio cuenta de que no pudo dejar de beber una vez que había empezado?





      5. ¿Con qué frecuencia durante el último año ha dejado de hacer lo que normalmente se esperaba de usted debido a la bebida?





      6. ¿Con qué frecuencia durante el último año ha necesitado un primer trago en la mañana para ponerse en acción después de una sesión de beber abundantemente?





      7. ¿Con qué frecuencia durante el último año ha tenido una sensación de culpa o remordimiento después de beber?





      8. ¿Con qué frecuencia durante el último año ha sido incapaz de recordar lo que pasó la noche anterior debido a su forma de beber?





      9. ¿Usted o alguien más han resultado heridos debido a su forma de beber?



      10. ¿Ha estado preocupado por su forma de beber, o le ha sugerido que beba menos algún familiar, amigo, médico u otro profesional de la salud?




      Pintura impresionista de una conversación serena al aire libre, ilustración del Test AUDIT sobre consumo de alcohol

      ¿Qué significa un consumo de riesgo, perjudicial o probable dependencia?

      El AUDIT da un puntaje, pero el DSM-5 (el manual diagnóstico que usan los profesionales de salud mental) describe el trastorno por consumo de alcohol de una forma más clínica: un patrón problemático de consumo que causa malestar o deterioro significativo, con al menos dos de once criterios presentes en un período de 12 meses (deseo persistente de dejar de beber sin lograrlo, tolerancia, síndrome de abstinencia, consumo pese a saber que causa daño, entre otros). La gravedad se clasifica según cuántos criterios se cumplen: leve con 2 a 3, moderado con 4 a 5, y grave con 6 o más.

      Aquí está el punto que más se presta a confusión: el AUDIT y el DSM-5 miden cosas relacionadas pero distintas. El AUDIT es un cribado, pensado para aplicarse rápido y detectar quién necesita más atención; el DSM-5 describe el diagnóstico formal, que requiere una entrevista clínica completa. Un puntaje alto en el AUDIT no equivale automáticamente a un trastorno por consumo de alcohol, del mismo modo que un puntaje bajo no lo descarta con certeza absoluta si hay otras señales presentes.

      Sí sabemos, por estudios de seguimiento a largo plazo, que el consumo de riesgo no es un destino fijo. Una cohorte australiana que siguió a personas desde los 21 hasta los 42 años encontró que, de quienes desarrollaron algún grado de trastorno por consumo de alcohol, dos de cada tres habían remitido para los 42 años, con más probabilidad de remisión entre los 29 y 35 años y en mujeres (Kerr et al., 2025). Al mismo tiempo, una cuarta parte mantuvo un patrón persistente hasta la adultez media, así que el pronóstico varía bastante según cada historia personal.

      ¿Qué hacer después de responder el AUDIT?

      Lo que sigue depende de en qué zona quedó tu resultado, pero conviene saber que el consumo de riesgo (Zona II) responde bien a intervenciones breves, mucho antes de necesitar un tratamiento intensivo.

      Si tu resultado quedó en la Zona I (bajo riesgo). No necesitas hacer nada especial más allá de mantenerte informado sobre qué se considera un consumo de bajo riesgo (en general, no más de una a dos unidades estándar por ocasión, con días libres de alcohol a la semana).

      Si tu resultado quedó en la Zona II o III (riesgo o perjudicial). Aquí la evidencia respalda con fuerza las intervenciones breves: conversaciones estructuradas de pocos minutos, centradas en revisar tu propia motivación para el cambio más que en imponer una prohibición. Una revisión de la OMS encontró que este tipo de consejería reduce el consumo semanal en un promedio de 1.6 tragos y baja en un 40% la probabilidad de superar los límites recomendados a los 6-12 meses de seguimiento (O'Connor et al., 2018). Un metaanálisis Cochrane que revisó 69 ensayos clínicos encontró resultados consistentes, incluso mejores en contextos reales de atención primaria que en estudios de laboratorio (Kaner et al., 2018). Técnicas como el asesoramiento motivacional sistemático y las habilidades de afrontamiento para la conducta de beber (Cox, Calamari y Langley, 2013) trabajan justamente sobre esto: entender para qué usas el alcohol (relajarte, socializar, regular el ánimo) y construir alternativas antes de pedirte que dejes de beber de un día para otro.

      Si tu resultado quedó en la Zona IV (probable dependencia). Acá conviene una evaluación profesional más completa, no autogestionar el cambio solo. El enfoque de cribado y derivación (SBIRT) que usan muchos equipos de salud recomienda medicación más consejería, con controles cada una a cuatro semanas al inicio (Poorman, McQuade y Messmer, 2024). Si además hay señales de daño hepático asociado al alcohol, la recomendación cambia a abstinencia completa, independiente de qué tan severo sea el trastorno (Singal y Mathurin, 2021), así que en estos casos también conviene una evaluación médica en paralelo a la psicológica.

      Un modelo útil para entender el proceso de cambio, venga de la zona que venga tu resultado, es el modelo transteórico de Prochaska y DiClemente (1982): el cambio no ocurre de golpe, sino que pasa por etapas (desde no reconocer el problema, hasta contemplarlo, prepararse, actuar y sostener el cambio), y las recaídas forman parte esperable del camino, no un fracaso definitivo.

      Descarga el Test AUDIT en PDF para imprimir

      Si prefieres tener el cuestionario en papel (para usarlo en consulta, aplicarlo a un grupo, o simplemente responderlo sin pantalla de por medio), hay dos descargas y las dos son gratuitas:

      • Test AUDIT: cuestionario imprimible y guía de corrección (PDF, 2 páginas). Las diez preguntas con la redacción oficial en español de la OMS, la casilla para marcar cada respuesta, la línea del puntaje total y la tabla de los cuatro niveles de riesgo. Está pensado para imprimirlo en una hoja A4 y responderlo a mano.
      • El manual completo de la OMS en español (PDF, 41 páginas), publicado por la Organización Panamericana de la Salud: es el documento técnico en el que se basa este artículo, e incluye las instrucciones de aplicación, la evidencia de validación y las pautas de intervención breve. Es el material para quien va a usar el AUDIT profesionalmente, no para responderlo.

      Una advertencia sobre la pregunta 3, que explica una diferencia que quizás notes. En la versión oficial en español dice «6 o más bebidas alcohólicas en un solo día», porque el AUDIT asume una consumición estándar de 10 gramos de alcohol puro. La propia OMS indica ajustar esa pregunta a 4 o 5 consumiciones en los países donde el trago habitual contiene más alcohol que ese equivalente, y por eso el test interactivo de más arriba pregunta por cuatro tragos. El PDF imprimible conserva la redacción oficial; si lo aplicas, ten presente ese detalle.

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuántas preguntas tiene el Test AUDIT?

      El AUDIT tiene exactamente 10 preguntas: las tres primeras sobre cantidad y frecuencia de consumo, las siguientes tres sobre posibles síntomas de dependencia y las últimas cuatro sobre consecuencias del consumo. No existe una versión oficial de "12 preguntas".

      ¿Qué significa mi puntaje en el AUDIT?

      Un puntaje de 0 a 7 indica bajo riesgo, de 8 a 15 consumo de riesgo, de 16 a 19 consumo perjudicial, y de 20 a 40 sugiere una probable dependencia. En cualquier zona, marcar "sí, en el último año" en las preguntas 9 o 10 es una señal a conversar con un profesional, independiente del total.

      ¿El AUDIT diagnostica alcoholismo?

      No. El AUDIT es un instrumento de cribado, pensado para identificar rápidamente a quién le conviene una evaluación más profunda. El diagnóstico formal de un trastorno por consumo de alcohol requiere una entrevista clínica completa, según los criterios del DSM-5.

      ¿Qué diferencia hay entre el AUDIT y el AUDIT-C?

      El AUDIT-C es una versión corta de solo 3 preguntas (las de cantidad y frecuencia), pensada para cribados ultra rápidos. Es preciso para detectar consumo de riesgo (sensibilidad de 73 a 100% según el punto de corte y el sexo), pero no cubre las preguntas sobre dependencia y consecuencias que sí incluye el AUDIT completo (Krist y Bradley, 2025).

      ¿Puedo usar el AUDIT para evaluar a otra persona, como un familiar?

      El AUDIT está diseñado como autoinforme: la persona responde ella misma sobre su propio consumo. Si te preocupa el consumo de alguien cercano, puedes usarlo como guía de conversación, pero el resultado será más útil si esa persona lo responde ella misma, con honestidad y sin sentirse juzgada.

      Cuándo buscar ayuda profesional

      Más allá del puntaje exacto, hay señales que conviene tomar en serio sin esperar un número: necesitar beber para funcionar en el día a día, notar que cada vez te cuesta más parar una vez que empiezas, o que tu forma de beber ya generó un conflicto real con alguien importante para ti. Si te reconoces en alguna de esas situaciones, no hace falta llegar a la Zona IV del AUDIT para pedir una evaluación.

      Trabajar esto en terapia no significa que tengas que dejar de beber para siempre desde la primera sesión: significa entender qué función cumple el alcohol en tu vida hoy y construir, con apoyo profesional, un plan realista que se ajuste a tu situación particular. Si quieres conversar tu resultado del AUDIT con un profesional, puedes agendar una hora de consulta y partir de ahí.

      Sobre el autor

      Foto de Nicolás AlcayagaPs. Nicolás Alcayaga — Psicólogo Clínico
      Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).
      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
      Ver perfil completo

      Referencias

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      • Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., y Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for Use in Primary Care (2a ed.). Organización Mundial de la Salud.
      • Caballo, V. E. (Dir.). (2013). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 1). Siglo XXI.
      • Cox, W. M., Calamari, J. E., y Langley, M. (2013). Habilidades de afrontamiento para la conducta de beber y asesoramiento motivacional sistemático. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 1, pp. 83-99).
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    • Test CAST para Cannabis: Detección del consumo problemático. Descarga la escala en PDF

      Test CAST para Cannabis: Detección del consumo problemático. Descarga la escala en PDF

      Por Nicolás Alcayaga · Psicólogo Clínico, especializado en TCC
      🔬 Revisión de evidencia científica · Actualizado el 5 de agosto de 2026

      Pintura impresionista de una persona podando una enredadera crecida sobre un enrejado, test CAST para cannabis

      El Cannabis Abuse Screening Test (CAST Español) ayuda a detectar señales de consumo problemático de cannabis mediante seis preguntas sobre los últimos 12 meses. Puedes responderlo online en pocos minutos y abrir la escala institucional en PDF. Antes de mirar el puntaje, conviene entender qué versión de corrección estás usando.

      Respuesta breve: el CAST es un cribado de seis ítems para personas que consumieron cannabis durante el último año. Explora uso antes del mediodía o en solitario, memoria, preocupación del entorno, intentos fallidos de reducir y consecuencias. Un puntaje elevado indica que hace falta evaluar más; por sí solo no diagnostica adicción.

      [Ir directo al Test CAST online](#cast-espanol)

      ¿Qué es el Cannabis Abuse Screening Test (CAST Español)?

      El CAST es una escala breve desarrollada para identificar patrones de cannabis que pueden traer consecuencias de salud o sociales. El estudio original de validación evaluó a adolescentes y adultos jóvenes y encontró buen rendimiento frente a otro instrumento de cribado (Legleye et al., 2007).

      Sus seis preguntas cubren situaciones concretas: consumir antes del mediodía, consumir a solas, tener problemas de memoria, recibir comentarios de familiares o amigos, intentar reducir sin conseguirlo y vivir problemas asociados al consumo.

      Eso vuelve al Test CAST cannabis fácil de aplicar. También explica su límite: resume seis señales y no reemplaza una entrevista. El diagnóstico exige revisar frecuencia, cantidad, pérdida de control, deterioro funcional, riesgos, comorbilidad y criterios clínicos vigentes.

      ¿Quién debería responder la escala CAST?

      La escala CAST se diseñó para personas que reportan consumo de cannabis durante los últimos 12 meses. Tiene estudios en adolescentes, adultos jóvenes y población general, pero los puntos de corte cambian según la edad, el país, el objetivo del cribado y la forma de puntuar.

      La validación española de 2022 estudió adolescentes desde los 12 años y confirmó que la versión completa y la binaria pueden funcionar como cribado temprano (Rial et al., 2022). Para adultos no conviene copiar esos cortes sin revisar una validación adecuada al contexto.

      Si nunca consumiste cannabis en el último año, el CAST no aporta una medición útil. Si buscas un test para evaluar consumo de drogas en general, revisa la diferencia entre DAST-10 y CRAFFT por edad. CAST se concentra únicamente en cannabis.

      ¿Cómo se responde el Test CAST cannabis?

      Cada pregunta se contesta con una frecuencia: Nunca, Raramente, De vez en cuando, Bastante a menudo o Muy a menudo. Responde pensando en los últimos 12 meses y marca una sola opción por ítem. Si otra persona te vigila o espera una respuesta determinada, el resultado pierde valor.

      En adolescentes, la privacidad merece atención. Conviene explicar quién verá las respuestas, cuándo habría que compartir información por seguridad y qué ocurrirá después. El cuestionario funciona mejor como apertura de una conversación que como interrogatorio.

      Aclara desde el principio que el puntaje sirve para orientar una conversación y no para castigar. Esa explicación favorece respuestas más sinceras sobre la frecuencia y las consecuencias del consumo.

      Ahora sí: responde con calma. No hay respuestas trampa y el objetivo es orientar el siguiente paso.

      Test CAST para cannabis en español

      Responde pensando en los últimos 12 meses. Este resultado usa los cortes publicados para adolescentes españoles que consumieron cannabis durante ese periodo.

      1. ¿Has fumado cannabis antes del mediodía?
      2. ¿Has fumado cannabis estando solo/a?
      3. ¿Has tenido problemas de memoria al fumar cannabis?
      4. ¿Te han dicho amigos o familiares que deberías reducir tu consumo de cannabis?
      5. ¿Has intentado reducir o dejar de consumir cannabis sin conseguirlo?
      6. ¿Has tenido problemas debido a tu consumo de cannabis, como discusiones, peleas, accidentes o malos resultados escolares?
      Abrir escala institucional en PDF

      Corrección completa CAST-fCorte publicado: 4 o más
      Corrección binaria CAST-bCorte publicado: 2 o más

      Cribado orientativo para adolescentes españoles, no diagnóstico. En adultos y en otros contextos los puntos de corte pueden cambiar. Un profesional debe revisar edad, frecuencia, consecuencias y seguridad.

      Basado en Legleye et al. (2007) y en la validación española de Rial et al. (2022). Instrumento reproducido con atribución.

      ¿Cómo se puntúa e interpreta el CAST?

      El CAST tiene dos correcciones publicadas. La CAST-f conserva los cinco valores de respuesta y suma de 0 a 24. La CAST-b convierte cada ítem en 0 o 1 y suma de 0 a 6. Mezclar una versión con el corte de la otra puede cambiar por completo la conclusión.

      Corrección completa CAST-f

      Asigna 0 a Nunca, 1 a Raramente, 2 a De vez en cuando, 3 a Bastante a menudo y 4 a Muy a menudo. Suma las seis respuestas. En adolescentes españoles, Rial et al. (2022) encontraron un punto de corte óptimo de 4 o más.

      Corrección binaria CAST-b

      En los ítems 1 y 2 puntúan como 1 las respuestas desde De vez en cuando. En los ítems 3 a 6 puntúa como 1 cualquier respuesta desde Raramente. La suma va de 0 a 6. La misma validación española propuso 2 o más como corte óptimo en adolescentes.

      Informes epidemiológicos anteriores usaron otra lectura binaria: 0 a 1 como menor señal, 2 a 3 como riesgo bajo o intermedio y 4 a 6 como alto riesgo. El informe del Observatorio Español sobre Drogas aplicó 4 o más para consumo problemático en estudiantes (OEDA, 2018). La discrepancia no es un error matemático; refleja objetivos y muestras distintas.

      VersiónRangoCorte validado en adolescentes españolesUso prudente
      CAST-f completa0 a 244 o másMantiene la frecuencia de cada respuesta
      CAST-b binaria0 a 62 o másResume cada ítem como presente o ausente
      CAST-b epidemiológica anterior0 a 64 o más para alto riesgoÚtil para comparar encuestas que usaron esa regla

      El puntaje informa probabilidad, no certeza. Un total bajo tampoco invalida una señal concreta. Un accidente, un episodio de pánico, problemas de memoria o varios intentos fallidos de reducir merecen conversación aunque la suma quede bajo el corte.

      Escala CAST PDF: descarga e impresión

      Puedes abrir la escala CAST en el informe institucional del Observatorio Peruano de Drogas. Las páginas 31 y 32 incluyen los seis ítems, las cinco opciones y la regla de dicotomización.

      El PDF institucional permite contrastar la redacción y conservar la atribución. También puedes imprimir esta página desde el navegador o usar el formulario descargable preparado para este artículo cuando el hosting permita subir archivos PDF. El instrumento figura como uso con atribución en el catálogo editorial local y se cita a sus autores.

      ¿Qué significa un resultado positivo?

      Un resultado positivo significa que conviene ampliar la evaluación. La recomendación clínica de la USPSTF aclara que un cribado debe conectarse con capacidad de confirmar el problema y ofrecer o derivar a tratamiento (Krist et al., 2020).

      La evaluación posterior debería revisar:

      • frecuencia, cantidad y potencia aproximada del cannabis;
      • uso en situaciones de riesgo, conducción o mezcla con alcohol y otras drogas;
      • memoria, ansiedad, ánimo, sueño y síntomas psicóticos;
      • pérdida de control, tolerancia, abstinencia e intentos de cambio;
      • impacto en estudios, trabajo, relaciones y obligaciones;
      • apoyos disponibles y disposición a reducir o suspender.

      La subdetección clínica existe. Un estudio que comparó entrevistas con registros de salud encontró brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma directa y sin moralizar ayuda a que el resultado sirva para algo.

      ¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

      Pide una evaluación si el puntaje alcanza el corte, si ya intentaste reducir sin éxito, si el consumo causa conflictos o si alguien cercano está preocupado. También conviene consultar cuando el cannabis se usa para manejar ansiedad, insomnio o ánimo bajo y empieza a desplazar otras formas de cuidado.

      Hay motivos para actuar temprano. Un estudio internacional sobre transición a trastornos por consumo encontró que, entre quienes desarrollaron abuso, más de la mitad lo hizo durante los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019).

      En Chile puedes revisar la guía de evaluación de adicciones y la ruta GES y SENDA para alcohol y drogas. Ante pérdida de conciencia, dolor torácico, agitación intensa, ideas suicidas, psicosis o riesgo inmediato de accidente, llama al 131 o acude a urgencias.

      Preguntas frecuentes sobre el Test CAST

      ¿El CAST diagnostica adicción al cannabis?

      No. CAST es un instrumento de cribado. Un puntaje elevado indica mayor probabilidad de consumo problemático y la necesidad de ampliar la evaluación. El diagnóstico requiere entrevista clínica, criterios vigentes, análisis del funcionamiento y revisión de riesgos. El test ayuda a decidir qué conviene revisar después; no coloca una etiqueta por sí solo.

      ¿Cuántas preguntas tiene la escala CAST?

      La escala CAST tiene seis preguntas y cinco opciones de frecuencia. Todas se refieren a los últimos 12 meses. Exploran consumo antes del mediodía o en solitario, problemas de memoria, comentarios del entorno, intentos fallidos de reducir y problemas vinculados al cannabis. Suele completarse en menos de cinco minutos.

      ¿Qué punto de corte debo usar?

      Depende de la corrección y la población. En adolescentes españoles, la validación de 2022 propuso 4 o más para CAST-f y 2 o más para CAST-b. Estudios epidemiológicos anteriores usaron 4 o más en la versión binaria para alto riesgo. Anota siempre versión, edad y fuente antes de interpretar.

      ¿El CAST sirve para adultos?

      Existen estudios en adultos jóvenes y población general, pero los cortes no son idénticos a los de adolescentes. Un adulto puede responder los seis ítems para ordenar una conversación, aunque la interpretación debería basarse en una validación acorde a su contexto. Si hay consecuencias o pérdida de control, consulta sin esperar un número concreto.

      ¿CAST detecta THC en orina?

      No. CAST es un cuestionario sobre conductas y consecuencias durante 12 meses. Una prueba de orina busca THC o metabolitos dentro de una ventana biológica y tampoco diagnostica un trastorno por consumo. Ambos recursos responden preguntas distintas. Puedes revisar la guía sobre test de drogas de farmacia.

      ¿Puedo descargar la Escala CAST PDF?

      Sí. Este artículo enlaza un PDF institucional que reproduce la escala con su atribución y explica cómo puntuarla. Si guardas o imprimes el formulario, conserva los seis ítems, las cinco opciones, el periodo de 12 meses y la fuente. Evita modificar frases o inventar categorías que no pertenecen a la validación usada.

      Del puntaje a una decisión útil

      La escala de consumo de cannabis sirve cuando el resultado abre una conversación concreta. Revisa qué ítems puntuaron, qué consecuencias aparecieron y qué apoyo sería aceptable. Si el consumo ya afecta tu memoria, seguridad, relaciones o capacidad para reducir, puedes agendar una consulta psicológica para evaluar el patrón con privacidad y acordar un paso realista.

      Sobre Terapia Online Chile

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      Referencias

      Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas. (2014). Consumo problemático de marihuana en la población escolar de secundaria: Validación de la escala CAST. Observatorio Peruano de Drogas. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/3204721/Consumo%20Problem%C3%A1tico%20de%20Marihuana%20en%20la%20Poblaci%C3%B3n%20Escolar%20de%20Secundaria.pdf?v=1654296807

      Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

      Fernandez-Artamendi, S., Fernández-Hermida, J. R., Muñiz-Fernández, J., Secades-Villa, R., & García-Fernández, G. (2012). Screening of cannabis-related problems among youth: The CPQ-A-S and CAST questionnaires. Substance Abuse Treatment, Prevention, and Policy, 7, 13. https://doi.org/10.1186/1747-597X-7-13

      Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

      Legleye, S., Karila, L., Beck, F., & Reynaud, M. (2007). Validation of the CAST, a general population Cannabis Abuse Screening Test. Journal of Substance Use, 12(4), 233-242. https://doi.org/10.1080/14659890701476532

      Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. (2018). Informe 2018: Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. https://drogodependencias.femp.es/sites/default/files/2018OEDA-INFORME.pdf

      Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

      Rial, A., García-Couceiro, N., Gómez, P., Mallah, N., Varela, J., Flórez-Menéndez, G., & Isorna, M. (2022). Psychometric properties of CAST for early detection of problematic cannabis use in Spanish adolescents. Addictive Behaviors, 129, 107288. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2022.107288

      Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    • Diagnóstico del Abuso de Sustancias: Definición, criterios y las 4 P para la detección

      Diagnóstico del Abuso de Sustancias: Definición, criterios y las 4 P para la detección

      Por Terapia Online Chile

      ¿Cómo se diagnostica el abuso de sustancias? La respuesta actual empieza con una precisión: el DSM-5-TR ya no usa “abuso” y “dependencia” como diagnósticos separados. Un profesional evalúa si existe un trastorno por consumo de una sustancia específica, qué consecuencias produce y cuántos criterios aparecen durante 12 meses.

      La frecuencia de consumo importa, pero no decide por sí sola. Dos personas pueden usar la misma sustancia con resultados muy distintos. La entrevista revisa control, funcionamiento, riesgos, salud física, salud mental y contexto. En embarazo, cuestionarios como 4P’s Plus ayudan a detectar a quién conviene evaluar con mayor profundidad.

      Respuesta corta: el diagnóstico requiere una entrevista clínica y un patrón problemático de consumo con al menos 2 de 11 criterios DSM-5-TR en 12 meses. Los cuestionarios y análisis de orina pueden apoyar la evaluación, pero no diagnostican por sí solos. Las 4 P son un cribado prenatal, no un diagnóstico general.

      ¿Cómo se define hoy el abuso de sustancias?

      El término describe de manera informal un consumo que causa daño o problemas. En la clasificación DSM-5-TR, la categoría formal es trastorno por consumo de sustancias. Se diagnostica por cada sustancia y se gradúa como leve, moderado o grave. La CIE mantiene conceptos relacionados, como patrón de consumo perjudicial y dependencia.

      Esta diferencia no es solo de vocabulario. La palabra “abuso” puede hacer pensar que existe una frontera nítida entre una conducta aceptable y otra desviada. La evaluación clínica busca algo más preciso: un patrón de uso que causa malestar o deterioro clínicamente significativo.

      El cambio desde DSM-IV unificó abuso y dependencia en un continuo. También eliminó el criterio de problemas legales recurrentes e incorporó el craving, el deseo intenso de consumir. Según Tolin (2024) y Soto Martínez (2025), el modelo dimensional describe mejor la variación real de gravedad que dos casillas separadas.

      Por eso conviene distinguir estos conceptos:

      ConceptoQué describe¿Es un diagnóstico DSM-5-TR?
      Consumo ocasionalUso sin evidencia suficiente de deterioro o pérdida de controlNo
      Consumo perjudicialUso que ya causa daño físico o mental, término frecuente en CIE y guías clínicasNo como categoría separada del DSM-5-TR
      Dependencia físicaAdaptación con tolerancia o abstinenciaNo basta por sí sola
      AdicciónTérmino clínico común para un patrón compulsivo y persistenteEl diagnóstico formal es trastorno por consumo de sustancias
      Trastorno por consumo de sustanciasPatrón problemático que cumple criterios durante 12 mesesSí

      El MINSAL chileno explica el paso desde abuso y dependencia hacia el continuo DSM-5. Esta terminología permite hablar de gravedad sin reducir a la persona a una etiqueta.

      ¿Cómo se diagnostica el abuso de sustancias con criterios DSM-5-TR?

      El profesional identifica un patrón problemático relacionado con una sustancia concreta y revisa 11 criterios ocurridos en un periodo de 12 meses. Con 2 o 3 criterios el trastorno es leve, con 4 o 5 es moderado y con 6 o más es grave. Un episodio aislado no alcanza el umbral.

      Los criterios se agrupan en cuatro áreas:

      Pérdida de control

      1. Consumir más cantidad o durante más tiempo de lo previsto.
      2. Querer reducir el consumo y no conseguirlo.
      3. Dedicar mucho tiempo a obtener la sustancia, usarla o recuperarse.
      4. Sentir craving o un deseo intenso de consumir.

      Deterioro social

      1. Incumplir responsabilidades importantes en el hogar, estudio o trabajo.
      2. Continuar a pesar de problemas sociales o interpersonales causados o agravados por el consumo.
      3. Abandonar o reducir actividades importantes por la sustancia.

      Consumo riesgoso

      1. Usar la sustancia en situaciones físicamente peligrosas.
      2. Continuar aunque se conoce un problema físico o psicológico causado o empeorado por ella.

      Efectos farmacológicos

      1. Tolerancia, con necesidad de más cantidad para lograr el mismo efecto o una respuesta menor con la misma cantidad.
      2. Abstinencia característica o consumo para aliviarla o evitarla.

      La guía detallada de los criterios DSM-5 para trastorno por consumo de sustancias explica cada punto, los especificadores de remisión y los errores de interpretación más frecuentes.

      Hay una precaución importante. Tolerancia y abstinencia pueden aparecer durante un tratamiento correctamente indicado. Cuando ocurren únicamente por un medicamento tomado bajo supervisión médica, no se cuentan automáticamente como evidencia de adicción (American Psychiatric Association, 2022). El diagnóstico exige mirar el patrón completo.

      ¿Qué es una evaluación de abuso de sustancias?

      Es una evaluación clínica multimétodo. Reúne entrevista, historia longitudinal, consecuencias, riesgos, salud física y mental, información de terceros cuando corresponde, cuestionarios y pruebas biológicas con un propósito definido. La meta es entender qué ocurre, con qué sustancia y qué nivel de apoyo necesita la persona.

      Una evaluación completa suele revisar:

      1. Sustancias y patrón: alcohol, cannabis, cocaína, opioides, sedantes, estimulantes, nicotina y medicamentos; cantidad, frecuencia, vía y combinaciones.
      2. Historia: edad de inicio, cambios recientes, periodos sin consumo, intentos de reducir y síntomas al suspender.
      3. Función del consumo: qué ocurre antes y después, incluidos dolor, sueño, presión social, ansiedad, ánimo bajo o recuerdos traumáticos.
      4. Consecuencias: salud, estudio, trabajo, relaciones, finanzas, cuidado de niños, conducción y problemas legales.
      5. Riesgo inmediato: sobredosis, intoxicación, abstinencia grave, conducta suicida, psicosis, violencia o accidentes.
      6. Comorbilidad: depresión, ansiedad, trauma, psicosis, TDAH, dolor crónico y otros problemas médicos.
      7. Apoyos y contexto: familia, vivienda, acceso a atención, cultura, embarazo y disposición al cambio.

      Caballo (2013) plantea que la entrevista debe ir más allá de la etiqueta y formular cómo se mantiene la conducta. Esto evita el error de contar síntomas sin comprender su función. Una guía completa para evaluar adicciones muestra el proceso paso a paso, y el artículo sobre indicadores y pruebas de una evaluación profesional profundiza en entrevista, seguridad y nivel de atención.

      Cuando la persona minimiza el consumo o no tiene memoria de algunos episodios, puede ser útil contrastar datos con un familiar o pareja, siempre con criterios de confidencialidad y seguridad. Esa información complementa la entrevista. No la reemplaza.

      ¿Qué papel tienen los cuestionarios y las pruebas de laboratorio?

      Los cuestionarios detectan riesgo y ayudan a decidir si hace falta ampliar la evaluación. La orina, sangre u otras muestras pueden demostrar exposición reciente dentro de ciertos límites. Ninguno de esos resultados confirma por sí solo un trastorno, su gravedad, la pérdida de control ni la causa del consumo.

      La información de MedlinePlus sobre detección del uso de drogas distingue cuestionarios como DAST-10, TAPS y CRAFFT del diagnóstico profesional. La elección depende de edad, sustancia y contexto:

      • AUDIT: consumo de alcohol en adultos.
      • DAST-10: problemas asociados a drogas distintas del alcohol en adultos.
      • CRAFFT: alcohol y otras drogas en adolescentes y jóvenes.
      • ASSIST: riesgo por varias sustancias en atención sanitaria.
      • 4P’s Plus: riesgo de consumo durante el embarazo.

      La comparación de DAST-10 y CRAFFT ayuda a elegir por edad y objetivo. Si buscas rutas locales, la evaluación de drogas en Chile resume SENDA, GES y atención para adolescentes.

      Un resultado de orina positivo indica que un analito superó el punto de corte. No informa por sí solo cuándo se consumió, cuánto, si existía intoxicación durante la toma ni si hay adicción. Un resultado negativo tampoco descarta sustancias fuera del panel o consumo fuera de la ventana.

      ¿Cuáles son las 4 P para la detección del abuso de sustancias?

      4P’s Plus es un cuestionario prenatal. Sus cuatro áreas son Parents, Partner, Past y Pregnancy: consumo problemático en padres, consumo en la pareja, historia personal pasada y consumo alrededor del embarazo actual. Sirve para abrir una evaluación sin acusaciones. Un positivo indica ampliar la entrevista, no confirmar un diagnóstico.

      En español, las cuatro áreas pueden entenderse como:

      • Padres: antecedentes de problemas con alcohol u otras drogas en la familia de origen.
      • Pareja: consumo problemático de la pareja.
      • Pasado personal: uso de alcohol u otras sustancias antes del embarazo.
      • Embarazo actual: consumo reciente o durante la gestación.

      La cuarta P se denomina Pregnancy en la publicación original. Algunas explicaciones la traducen como “presente” porque pregunta por el periodo actual, pero el instrumento fue diseñado y validado para personas embarazadas. No es una regla general de cuatro pasos para diagnosticar adicciones.

      Tampoco corresponde copiar sus preguntas completas en una web. 4P’s Plus es un instrumento propietario y debe aplicarse según sus condiciones de uso. Aquí se explica su marco para que la persona comprenda qué evalúa.

      En el estudio de validación original, el instrumento tuvo 87% de sensibilidad y 76% de especificidad frente a una evaluación clínica. Su valor predictivo negativo fue 97%, por lo que resultó útil para no pasar por alto casos que requerían conversación adicional (Chasnoff et al., 2007).

      Una evaluación posterior en 500 embarazadas encontró alta sensibilidad y baja especificidad cuando se comparó con pruebas de orina. En términos prácticos, 4P’s Plus prioriza detectar posibles riesgos, aun a costa de señalar a algunas personas que luego no cumplen criterios (Oga et al., 2019). Por eso es cribado, no sentencia.

      ¿Cómo se pasa de una detección positiva a una decisión clínica?

      El modelo SBIRT ordena la respuesta en tres pasos: detección, intervención breve y derivación a tratamiento. El nivel de respuesta depende del riesgo, la seguridad, la sustancia y las necesidades de la persona. En embarazo, la conversación debe proteger autonomía y confidencialidad dentro del marco legal aplicable.

      Un panel de especialistas recomendó integrar el cribado universal al control prenatal. Propuso consejo breve para riesgo bajo, intervención breve con principios de entrevista motivacional para riesgo moderado y derivación especializada para riesgo alto (Wright et al., 2016).

      La necesidad de preguntar de forma consistente sigue vigente. Un estudio sobre policonsumo durante el embarazo halló que cerca del 95% había sido evaluada por alcohol y cigarrillos, pero solo 82,1% recordó preguntas sobre cannabis o drogas ilícitas (Board et al., 2023).

      Un cribado positivo lleva a preguntas más específicas sobre frecuencia, sustancia, consecuencias y criterios diagnósticos. Una comparación con entrevista MINI encontró que CRAFFT y SURP-P mostraron una capacidad modesta para identificar trastornos en embarazadas. Más del 15% de la muestra cumplió criterios, pero ningún cuestionario sustituyó la entrevista diagnóstica (Chang et al., 2019).

      El objetivo clínico es ofrecer una puerta de entrada. Un enfoque punitivo favorece el ocultamiento y puede alejar a la persona de los controles que protegen su salud y la del embarazo.

      ¿Qué diagnósticos y riesgos deben descartarse?

      El profesional diferencia el trastorno persistente de la intoxicación, la abstinencia y los síntomas inducidos por sustancias. También evalúa si depresión, ansiedad, psicosis, insomnio o problemas cognitivos existían antes del consumo, aparecen durante él o continúan después. La secuencia temporal orienta el diagnóstico diferencial.

      Una intoxicación es un estado agudo tras usar una sustancia. La abstinencia aparece al reducir o suspender un consumo sostenido y cambia según la droga. El trastorno por consumo describe un patrón más amplio. Una prueba positiva no permite distinguir esos tres escenarios.

      Busca atención de urgencia si hay respiración lenta, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor de pecho, confusión intensa, alucinaciones, ideas suicidas o abstinencia grave. En Chile puedes acudir a un servicio de urgencia o llamar al SAMU 131. No dejes sola a una persona inconsciente y no provoques el vómito.

      Preguntas frecuentes sobre el diagnóstico del abuso de sustancias

      ¿Cuánto consumo se necesita para diagnosticar un trastorno?

      No existe una cantidad única. El diagnóstico depende del patrón, las consecuencias y los criterios cumplidos durante 12 meses. Una dosis puede causar un accidente grave sin configurar un trastorno, mientras un consumo que parece menor puede producir pérdida de control, conflictos o deterioro. Cada sustancia requiere una evaluación específica.

      ¿Una prueba de orina positiva confirma adicción?

      No. Confirma, de manera preliminar o definitiva según la técnica, que una sustancia o metabolito estaba sobre el punto de corte de la muestra. No mide control, deterioro, consecuencias ni gravedad. El resultado se interpreta junto con medicamentos, ventana de detección, entrevista clínica y criterios diagnósticos.

      ¿Se puede diagnosticar a alguien que niega el consumo?

      La negación o minimización puede dificultar la evaluación, pero no autoriza a inventar un diagnóstico. El profesional contrasta historia, observación, información colateral consentida, registros y pruebas cuando están indicadas. Mantener una conversación no punitiva suele mejorar la información y permite evaluar riesgos aunque la persona todavía no quiera cambiar.

      ¿Abuso, dependencia y adicción significan lo mismo?

      Se superponen, pero no son equivalentes. Abuso es un término histórico o informal para consumo dañino. Dependencia física describe tolerancia o abstinencia. Adicción suele referirse a consumo compulsivo. El DSM-5-TR usa trastorno por consumo de sustancias y gradúa su gravedad según los criterios presentes.

      ¿Las 4 P sirven para cualquier adulto?

      No. 4P’s Plus fue diseñado para cribado durante el embarazo. Explora padres, pareja, pasado personal y embarazo actual. Fuera de ese contexto se eligen instrumentos adecuados a edad y sustancia, como AUDIT, DAST-10, CRAFFT o ASSIST. Un profesional decide cuál aporta información útil.

      ¿Qué ocurre después de un cribado positivo?

      Se amplía la entrevista para revisar sustancia, frecuencia, consecuencias, seguridad y criterios diagnósticos. Según el nivel de riesgo puede bastar una conversación breve, indicarse seguimiento o requerirse derivación especializada. En presencia de sobredosis, abstinencia grave, psicosis o riesgo suicida, la prioridad es la atención urgente.

      Una evaluación clara permite elegir el apoyo adecuado

      Un diagnóstico útil no se reduce a preguntar cuánto consume alguien. Ordena la historia, identifica riesgos, distingue cribado de diagnóstico y conecta a la persona con el nivel de atención que necesita.

      Si el consumo está causando pérdida de control, conflictos, accidentes o preocupación familiar, puedes agendar una evaluación psicológica confidencial. La consulta permite revisar el patrón sin convertir un test o una palabra en una sentencia.

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      Referencias

      American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Association Publishing. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787

      Board, A., D’Angelo, D. V., Salvesen von Essen, B., et al. (2023). Polysubstance use during pregnancy: The importance of screening, patient education, and integrating a harm reduction perspective. Drug and Alcohol Dependence, 247, 109872. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2023.109872

      Caballo, V. E. (Dir.). (2013). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2). Siglo XXI.

      Chang, G., Ondersma, S. J., Blake-Lamb, T., Gilstad-Hayden, K., Orav, E. J., & Yonkers, K. A. (2019). Identification of substance use disorders among pregnant women: A comparison of screeners. Drug and Alcohol Dependence, 205, 107651. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2019.107651

      Chasnoff, I. J., Wells, A. M., McGourty, R. F., & Bailey, L. K. (2007). Validation of the 4P’s Plus screen for substance use in pregnancy. Journal of Perinatology, 27(12), 744-748. https://doi.org/10.1038/sj.jp.7211823

      Oga, E. A., Peters, E. N., Mark, K., Trocin, K., & Coleman-Cowger, V. H. (2019). Prenatal substance use and perceptions of parent and partner use using the 4P’s Plus screener. Maternal and Child Health Journal, 23(2), 250-257. https://doi.org/10.1007/s10995-018-2647-2

      Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentaciones PDF].

      Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors (2nd ed.). The Guilford Press.

      Wright, T. E., Terplan, M., Ondersma, S. J., et al. (2016). The role of screening, brief intervention, and referral to treatment in the perinatal period. American Journal of Obstetrics and Gynecology, 215(5), 539-547. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2016.06.038

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    • Test de Alcohol: Evalúa tu consumo con el Test AUDIT (Online y PDF)

      Test de Alcohol: Evalúa tu consumo con el Test AUDIT (Online y PDF)

      Por Terapia Online Chile

      Si buscas un Test de alcohol, puedes ir directo al recurso principal: allí encontrarás el AUDIT completo de 10 preguntas, cálculo de puntaje, interpretación y versión en PDF. Toma unos minutos y sirve para observar si tu forma de beber merece una conversación más cuidadosa con un profesional.

      Hacer el Test AUDIT online y descargar el PDF

      Respuesta corta: El AUDIT es un cuestionario de 10 preguntas creado por la Organización Mundial de la Salud para detectar consumo de riesgo, consumo perjudicial y posibles señales de dependencia. El resultado orienta, pero no confirma por sí solo un diagnóstico. Si aparecen abstinencia, pérdida de control o consecuencias serias, conviene pedir una evaluación clínica.

      ¿Dónde hacer el Test de alcohol online?

      El recurso canónico del sitio permite hacer el Test AUDIT online y descargar el PDF en una sola página. Incluye las 10 preguntas oficiales, el puntaje total de 0 a 40 y una explicación de las zonas de riesgo. No necesitas crear una cuenta ni entregar datos personales para leerlo.

      Ir ahora al Test AUDIT de alcohol

      El cuestionario pregunta por lo ocurrido durante el último año: frecuencia de consumo, cantidad habitual, episodios intensos y dificultad para detenerse. También explora culpa, lagunas de memoria, lesiones y preocupación expresada por otras personas. El manual de la OMS para atención primaria describe el AUDIT como una herramienta de detección temprana, no como una prueba de alcoholemia ni un diagnóstico independiente (Babor et al., 2001).

      El AUDIT es de dominio público y fue diseñado para uso internacional. El documento oficial en español también está disponible en la Organización Panamericana de la Salud.

      ¿Qué mide el Test AUDIT y qué no puede decirte?

      El AUDIT reúne tres tipos de información: cuánto alcohol consumes, qué dificultades de control han aparecido y qué consecuencias has vivido. Esos datos ayudan a decidir si basta con observar y reducir riesgos o si hace falta una entrevista clínica. El test no mide alcohol en sangre y no establece por sí solo un trastorno.

      Las 10 preguntas se agrupan de forma práctica:

      • Consumo reciente: frecuencia, cantidad y episodios de seis o más bebidas.
      • Señales de dependencia: pérdida de control, interferencia con obligaciones y necesidad de beber por la mañana.
      • Daño relacionado: culpa, amnesia, lesiones y preocupación de familiares, amistades o profesionales.

      Esta amplitud distingue al AUDIT del AUDIT-C, que usa solo las tres primeras preguntas para un cribado más breve. MedlinePlus explica la diferencia entre AUDIT, AUDIT-C y otras pruebas de evaluación del alcohol. El CAGE, por ejemplo, se concentra en cuatro señales históricas y ofrece menos detalle sobre cantidad y frecuencia.

      Una puntuación alta puede señalar mayor riesgo, pero la evaluación profesional revisa además el contexto. Importan los intentos de reducir, el efecto en el sueño y el ánimo, la seguridad, las relaciones, el trabajo, la salud física y el uso conjunto de medicamentos u otras sustancias. Tolin (2024) subraya que una formulación clínica útil conecta la conducta con sus antecedentes y consecuencias, en vez de quedarse solo con una cifra.

      ¿Cómo se interpreta el puntaje del Test de alcohol?

      El puntaje total del AUDIT va de 0 a 40. El manual de la OMS propone zonas orientativas que ayudan a ordenar la respuesta clínica. Los cortes no reemplazan el juicio profesional y pueden requerir ajustes según sexo, edad, embarazo, enfermedad médica y contexto asistencial.

      Puntaje orientativo Lectura habitual Siguiente paso razonable
      0 a 7 Riesgo bajo Mantener decisiones de menor riesgo y reevaluar si cambia el patrón
      8 a 15 Consumo de riesgo Recibir orientación breve y revisar cantidad, frecuencia y situaciones de consumo
      16 a 19 Consumo perjudicial Pedir evaluación clínica y un plan de reducción o abstinencia según el caso
      20 a 40 Posible dependencia Buscar una evaluación diagnóstica y apoyo especializado

      El puntaje es una puerta de entrada. Nuestra guía sobre cómo evaluar el consumo de alcohol explica cómo se combinan entrevista, cuestionarios y evaluación de consecuencias. Si tu resultado te sorprendió, revisa qué respuestas aportaron más puntos y en qué situaciones se repite ese patrón.

      Hay evidencia de que detectar el consumo de riesgo sí puede cambiar lo que ocurre después. Una revisión para la USPSTF encontró que el cribado seguido de consejería breve redujo el consumo y la probabilidad de exceder límites recomendados a los 6 a 12 meses (O’Connor et al., 2018). Una revisión Cochrane de 69 ensayos llegó a una conclusión compatible para intervenciones breves en atención primaria (Kaner et al., 2018).

      ¿Un resultado bajo significa que beber es seguro?

      Un resultado bajo indica que el cuestionario no detectó un patrón de alto riesgo con tus respuestas actuales. No garantiza ausencia de daño. Hay situaciones en las que cualquier consumo puede ser inseguro, como embarazo, conducción, uso de sedantes, ciertas enfermedades hepáticas o antecedentes de reacciones graves.

      También cuenta la honestidad de las respuestas. Es fácil subestimar el tamaño de una copa o recordar solo las semanas más tranquilas. Para responder mejor, piensa en los últimos 12 meses completos y traduce las bebidas a unidades estándar según la guía del cuestionario.

      Si otras personas expresan preocupación, si escondes el consumo o si has intentado reducir sin lograrlo, vale la pena conversar aunque el total no parezca elevado. El propio AUDIT incluye preguntas sobre daño y preocupación externa porque la cantidad no cuenta toda la historia.

      ¿Cuándo conviene pedir ayuda después del test?

      Pide una evaluación cuando beber empieza a costarte control, seguridad o funcionamiento. Un puntaje elevado aporta información, pero también importan los síntomas de abstinencia, las lesiones, las lagunas de memoria, la mezcla con otras sustancias y el deterioro en la vida diaria. Algunas señales requieren atención médica el mismo día.

      Conviene agendar una evaluación si ocurre alguno de estos escenarios:

      • Has intentado beber menos y vuelves al mismo patrón.
      • Necesitas más alcohol para obtener el mismo efecto o bebes por la mañana para sentirte estable.
      • Has tenido problemas en relaciones, trabajo, estudios, salud o seguridad por beber.
      • Tu puntaje está en una zona de riesgo y no sabes cómo reducir sin exponerte.
      • Usas alcohol para dormir, manejar ansiedad o apagar recuerdos difíciles.

      La derivación es más urgente si aparecen convulsiones, confusión, alucinaciones, temblor intenso, vómitos persistentes, desmayo o una mezcla de alcohol con opioides, benzodiacepinas u otros sedantes. Una persona con posible dependencia puede necesitar supervisión médica para suspender el consumo; hacerlo de golpe sin evaluación puede ser peligroso.

      En Chile puedes revisar la guía de acceso a GES y programas SENDA para alcohol y drogas. El Fono Drogas y Alcohol 1412 entrega orientación gratuita y confidencial. Si hay riesgo inmediato, compromiso de conciencia, convulsiones o ideas suicidas, corresponde acudir a urgencias.

      Preguntas frecuentes sobre el Test de alcohol

      ¿Cuántas preguntas tiene el Test AUDIT?

      El AUDIT original tiene 10 preguntas. Las tres primeras forman el AUDIT-C, una versión breve centrada en frecuencia, cantidad y episodios intensos. Algunas búsquedas mencionan 12 preguntas, pero esa cifra no corresponde al cuestionario AUDIT oficial desarrollado por la OMS. Revisa siempre la fuente y la regla de puntuación.

      ¿El Test de alcohol diagnostica alcoholismo?

      No. El AUDIT es un instrumento de cribado que estima riesgo y detecta señales que merecen evaluación. Un diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol requiere revisar síntomas, duración, deterioro, seguridad, salud física y contexto. El puntaje ayuda a iniciar esa conversación, pero no la reemplaza.

      ¿Cuál es la diferencia entre AUDIT y una prueba de alcoholemia?

      El AUDIT pregunta por el patrón de consumo y sus consecuencias durante el último año. Una alcoholemia mide alcohol en el organismo en un momento concreto mediante aire espirado o una muestra biológica. Una persona puede marcar cero en una alcoholemia y aun así presentar un patrón de consumo de riesgo.

      ¿Puedo hacer el AUDIT para otra persona?

      Puedes leer las preguntas para comprender qué evalúan, pero el resultado pierde precisión si respondes en nombre de alguien sin conocer su consumo real. Para apoyar a un familiar, describe hechos observables, evita discutir durante una intoxicación y busca orientación profesional si hay riesgo, violencia, abstinencia o deterioro importante.

      ¿Qué hago si mi resultado es alto?

      Guarda el puntaje y anota las respuestas que más contribuyeron. Pide una evaluación clínica para revisar abstinencia, salud física, ánimo, medicamentos y otras sustancias. Si hay confusión, convulsiones, alucinaciones, temblor intenso o ideas suicidas, no esperes una consulta ambulatoria: busca atención de urgencia.

      Da el siguiente paso con información concreta

      Empieza por el cuestionario completo y responde pensando en los últimos 12 meses, no solo en la última semana. Al terminar, conserva el puntaje y las preguntas que te incomodaron o sorprendieron. Esa información sirve para una conversación clínica mucho más precisa.

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      Si el resultado sugiere riesgo o si ya hay consecuencias en tu vida, puedes agendar una evaluación para revisar opciones de reducción, abstinencia y apoyo. El objetivo es elegir un paso seguro y ajustado a tu situación.

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      Pintura impresionista de una botella vacia secandose junto a una probeta graduada, test de alcohol AUDIT

      Referencias

      Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., & Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2.ª ed.). World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-MSD-MSB-01.6a

      Kaner, E. F. S., Beyer, F. R., Muirhead, C., Campbell, F., Pienaar, E. D., Bertholet, N., Daeppen, J. B., Saunders, J. B., & Burnand, B. (2018). Effectiveness of brief alcohol interventions in primary care populations. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, CD004148. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004148.pub4

      O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

      Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.