Etiqueta: trastorno de estrés postraumático complejo

  • TEPT Complejo (CIE-11): Qué Es y en Qué Se Diferencia del TEPT

    TEPT Complejo (CIE-11): Qué Es y en Qué Se Diferencia del TEPT

    ¿Llevas años con un diagnóstico que nunca te calzó del todo? Depresión que no responde, ansiedad que no cede, “problemas de personalidad” que suenan a reproche. Y detrás, casi siempre, una historia larga: una infancia con maltrato, una relación de años con violencia, un cautiverio. El TEPT complejo es el nombre que la CIE-11 le dio a lo que esa historia deja.

    Este artículo explica qué es, cómo se diferencia del TEPT clásico y del trastorno límite de la personalidad, y cómo se evalúa.

    Más abajo tienes el cuestionario oficial que usa la OMS para detectarlo (el ITQ, validado en Chile), con su regla de puntuación exacta: toma unos cinco minutos y te dice qué grupos de síntomas marcaste y qué significa eso. Ir directo al cuestionario.

    En breve: el trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) es un diagnóstico de la CIE-11 (código 6B41) que aparece tras traumas prolongados o repetidos de los que era difícil escapar. Tiene los tres síntomas del TEPT (revivir, evitar, sentir amenaza) más tres alteraciones en la organización de uno mismo: no poder calmarse, sentirse sin valor y no poder mantener cercanía con otros. No es un TEPT “más grave”: es un cuadro distinto, con evidencia propia y tratamiento eficaz.

    Qué es el TEPT complejo según la CIE-11 y cuáles son sus criterios

    El TEPT complejo es un trastorno que la Organización Mundial de la Salud incluyó en la CIE-11 como “hermano” del TEPT. Para diagnosticarlo hacen falta los tres grupos de síntomas del TEPT y, además, tres alteraciones persistentes en la regulación emocional, en la imagen de uno mismo y en las relaciones. Suele seguir a traumas prolongados, repetidos y de los que costaba escapar.

    De dónde viene la idea

    La idea tiene más de treinta años. Judith Herman propuso el nombre en 1992, en Trauma y recuperación, después de comprobar que el diagnóstico de TEPT (pensado a partir del combate, los desastres y la violación como hecho único) no capturaba lo que veía en sobrevivientes de abuso prolongado: cambios de personalidad, deformaciones en la identidad y en las relaciones, y una vulnerabilidad a volver a ser dañados (Herman, 1992/2015, cap. 6).

    Su tabla original tenía siete criterios, desde la historia de “control totalitario” hasta la pérdida de la fe que sostenía a la persona.

    La CIE-11 tomó esa intuición y la redujo a seis grupos de síntomas. La revisión que resume los estudios de validación previos a su publicación concluyó que los datos respaldan la estructura de seis grupos de síntomas y, sobre todo, la distinción entre TEPT y TEPT-C: quienes cumplen criterios de TEPT complejo han vivido con más frecuencia traumas múltiples y sostenidos, y tienen más deterioro en su vida diaria (Brewin et al., 2017).

    Un metaanálisis factorial de 57 estudios con más de 43.000 personas confirmó después que los dos bloques (TEPT y alteraciones en la autoorganización) se sostienen como constructos separados (Kindred et al., 2026).

    Un dato práctico: en Chile todavía convivimos con el DSM-5-TR, que no tiene esta categoría. Si tu informe dice solo “TEPT” o “TEPT con síntomas disociativos”, no significa que el TEPT complejo no exista en tu caso. Significa que el manual que usó tu profesional no lo contempla.

    Qué tipo de trauma produce un TEPT complejo

    El TEPT complejo se asocia sobre todo a traumas interpersonales, repetidos y ocurridos en distintas etapas de la vida, en especial en la infancia. Herman lo describía como el resultado de estar sometido durante meses o años al control de otra persona: violencia doméstica, abuso físico o sexual infantil, cautiverio, explotación (Herman, 1992/2015, cap. 6).

    Los datos poblacionales van en la misma dirección. En una muestra representativa de adultos irlandeses, la historia de trauma interpersonal y la exposición a varios tipos de trauma en distintos periodos del desarrollo fueron los factores asociados específicamente al TEPT complejo, mientras que otros factores eran compartidos con el TEPT clásico (Hyland et al., 2021).

    Y no hace falta que haya golpes: un metaanálisis de 57 estudios con más de 320.000 participantes encontró que el maltrato emocional en la infancia (insultos, humillación, desprecio sostenido) se asocia con los síntomas de TEPT y de TEPT complejo con una fuerza similar, y el abuso emocional pesa incluso algo más que la negligencia (Hashim et al., 2026).

    Esto explica una confusión frecuente. Alguien puede decir “a mí no me pasó nada grave” porque no hubo un episodio único y dramático. Lo que hubo fue algo peor de ver: años de lo mismo.

    TEPT complejo: síntomas (los tres que lo distinguen)

    El TEPT complejo tiene seis grupos de síntomas. Los tres primeros son los del TEPT: reexperimentación (pesadillas, recuerdos que se sienten como si ocurrieran de nuevo), evitación de lo que recuerda al hecho y una sensación persistente de amenaza (estar en guardia, sobresaltarse). Los otros tres son las alteraciones en la autoorganización (en inglés DSO), y son los que definen el cuadro (Jowett et al., 2020):

    • Desregulación emocional. Tardar mucho en calmarse cuando algo altera, o lo contrario: sentirse apagado, anestesiado, desconectado de lo que se siente. Muchas personas alternan entre las dos.
    • Autoconcepto negativo. Sentirse fracasado, sin valor, “defectuoso” de fábrica. No es una idea que aparece cuando las cosas van mal; es una convicción estable sobre uno mismo, acompañada a menudo de vergüenza y culpa.
    • Dificultades en las relaciones. Sentirse distante de la gente, no poder sostener la cercanía emocional aunque se desee, desconfiar de forma persistente. Herman lo describía como la oscilación entre el aislamiento y la búsqueda de alguien que rescate (Herman, 1992/2015, cap. 6).

    Hay un detalle en cómo pregunta el cuestionario oficial que ilustra la diferencia. Para los síntomas de TEPT pregunta “cuánto te ha molestado esto en el último mes”. Para las alteraciones en la autoorganización pregunta “cuán cierto es esto de ti”: cómo te sientes, piensas y te relacionas habitualmente. El TEPT es una reacción; las alteraciones en la autoorganización son una forma de ser que el trauma instaló.

    Con frecuencia se suman otras cosas que la CIE-11 no exige para el diagnóstico pero que acompañan al cuadro: disociación, síntomas físicos sin explicación médica, insomnio crónico, ideas suicidas.

    Herman advertía que estas personas suelen llegar a consulta por eso (por el cuerpo, por el sueño, por las relaciones) y que ni el paciente ni el terapeuta conectan los síntomas con la historia si nadie pregunta por ella de forma explícita (Herman, 1992/2015, cap. 8).

    TEPT y TEPT complejo: diferencias en una tabla

    TEPT TEPT complejo
    Trauma típico Un hecho, o varios, delimitados en el tiempo (accidente, asalto, desastre, violación) Prolongado, repetido, interpersonal y difícil de escapar (abuso infantil, violencia de pareja, cautiverio)
    Síntomas centrales Reexperimentación, evitación, sensación de amenaza Los tres del TEPT más desregulación emocional, autoconcepto negativo y dificultades en las relaciones
    Marco temporal de los síntomas Reacción al hecho (“en el último mes”) Además, un patrón habitual de sentir, pensar y relacionarse
    Deterioro Presente Mayor en promedio (Brewin et al., 2017)
    Comorbilidad con depresión y ansiedad Alta Más alta todavía (Hyland et al., 2021)
    Diagnóstico CIE-11 6B40; DSM-5-TR CIE-11 6B41; no existe en el DSM-5-TR

    Un matiz que la tabla no muestra: una persona puede cumplir los criterios de TEPT o los de TEPT complejo, nunca los dos a la vez. Si cumple todo lo del TEPT-C, ese es el diagnóstico y reemplaza al de TEPT. Y si solo tiene las alteraciones en la autoorganización sin los síntomas de TEPT, la CIE-11 no asigna ninguno de los dos, aunque el sufrimiento sea real y merezca atención.

    Qué tan común es el TEPT complejo

    En países sin guerra y de ingresos altos, alrededor de 4 de cada 100 adultos cumplen criterios de TEPT complejo, más que los que cumplen criterios de TEPT (2 de cada 100). Es la cifra del primer metaanálisis de prevalencia con criterios CIE-11, a partir de diez estudios poblacionales con el mismo cuestionario; en los países expuestos a guerra o de menores ingresos las cifras suben a 16 % y 15 % (Fung et al., 2025).

    Los autores piden cautela porque son pocos estudios, pero el patrón se repite: en varios de los países estudiados, el TEPT complejo resultó más frecuente que el TEPT clásico.

    En la muestra irlandesa, el 82 % de los adultos había vivido al menos un suceso traumático, el 7,7 % cumplía criterios de TEPT complejo en el último mes (frente al 5 % de TEPT), y menos de la mitad de los positivos había recibido atención de salud mental en el último año (Hyland et al., 2021).

    Chile no tiene todavía una cifra poblacional comparable; lo que sí tiene es el instrumento validado, del que hablamos más abajo.

    TEPT complejo vs TLP: cómo se distinguen

    El TEPT complejo y el trastorno límite de la personalidad (TLP) comparten la desregulación emocional y los problemas en las relaciones, pero se distinguen por tres cosas que son propias del TLP: el miedo intenso al abandono, la sensación inestable de quién se es y la impulsividad. Además, el trauma es indispensable para el TEPT-C y solo un factor de riesgo para el TLP, que puede darse sin trauma.

    Esta es la confusión diagnóstica más frecuente y también la más cargada. Herman ya describía en 1992 cómo el diagnóstico de TLP funcionaba a veces como “poco más que un insulto sofisticado” aplicado a sobrevivientes de abuso infantil, cuyos síntomas se leían como rasgos de carácter en lugar de como secuelas (Herman, 1992/2015, cap. 6). La evidencia posterior ha ido separando los dos cuadros sin negar que se solapan.

    Qué distingue a un cuadro del otro

    El estudio que primero los separó empíricamente analizó a 280 mujeres con historia de abuso infantil y encontró cuatro grupos claros: síntomas bajos, TEPT, TEPT complejo y TLP.

    Cuatro síntomas aumentaban mucho la probabilidad de estar en el grupo TLP y no en el de TEPT-C: los esfuerzos desesperados por evitar el abandono, el sentido inestable de sí mismo, las relaciones intensas e inestables y la impulsividad (Cloitre et al., 2014).

    Dicho en simple: en el TEPT complejo la persona se siente distante y le cuesta acercarse; en el TLP se acerca con intensidad y teme que la dejen. En el TEPT-C la imagen de uno mismo es negativa pero estable (“no valgo”); en el TLP es inestable (“no sé quién soy”).

    Una revisión sistemática de 2024 que reunió los estudios comparativos encontró que la mayoría distingue perfiles diferentes para los dos cuadros, y que el único estudio sin diferencias usó una población sin trauma grave (Atkinson et al., 2024).

    Ahora bien, en muestras clínicas muy traumatizadas los rasgos se mezclan: un análisis con 195 adultos de un servicio de trauma encontró que los grupos con TEPT complejo tenían también bastantes rasgos límite, y que eran justo los que habían sufrido más traumas interpersonales tempranos y tenían más deterioro (Jowett et al., 2020). Los dos diagnósticos pueden coexistir, y cuando lo hacen el cuadro es más grave.

    Por qué no se reemplaza un diagnóstico por el otro

    Lo que la evidencia no respalda es reemplazar un diagnóstico por el otro. Una revisión de 2026 concluye que el TLP no puede reducirse a un trastorno derivado del trauma (aparece también sin él) y que sería un error sustituirlo por el TEPT-C, aunque el segundo cargue menos estigma (D’Agostino et al., 2026).

    Ford y Courtois llegan a lo mismo desde el otro lado: en su revisión, el TEPT-C aparece como un síndrome distinto que puede coexistir con el TEPT y con el TLP, y no como subtipo de ninguno de los dos (Ford y Courtois, 2021).

    Si alguna vez te diagnosticaron TLP y sientes que la etiqueta no explica tu historia, vale la pena pedir una reevaluación que incluya el trauma de forma explícita; en este otro artículo explicamos cómo se evalúa el TLP y qué instrumentos se usan.

    Test de TEPT complejo: cómo se evalúa con el cuestionario ITQ

    El instrumento estándar para el TEPT complejo es el International Trauma Questionnaire (ITQ): 18 preguntas, de 0 a 4, que evalúan los seis grupos de síntomas y el deterioro que producen. Lo desarrolló el mismo equipo que redactó los criterios de la CIE-11 (Cloitre et al., 2018) y es de dominio público.

    Existe una versión en español latinoamericano, traducida por un equipo de la Universidad de Talca y validada en 275 adultos chilenos: la estructura de dos bloques (TEPT y alteraciones en la autoorganización) se sostuvo, y ambos se asociaron con el número de traumas vividos, las experiencias adversas en la infancia y los niveles de ansiedad, depresión y riesgo suicida (Fresno et al., 2023).

    Cómo se puntúa el ITQ

    La regla de puntuación es la misma en todo el mundo. Un síntoma cuenta como presente cuando se marca 2 (“moderadamente”) o más. Para cumplir el bloque de TEPT hace falta al menos un síntoma de cada uno de los tres grupos (reexperimentación, evitación, amenaza) más al menos un indicador de deterioro. Para el bloque de alteraciones en la autoorganización, lo mismo con sus tres grupos y su propio deterioro. TEPT complejo es cumplir los dos bloques.

    Un cuestionario detecta, no diagnostica. El metaanálisis de Kindred y colaboradores advierte que las subescalas individuales tienen consistencia limitada y que conviene evaluar de forma amplia en vez de apoyarse en un grupo de síntomas suelto (Kindred et al., 2026).

    El resultado que obtengas abajo es una orientación para conversarla con un profesional, que además considerará lo que ningún cuestionario pregunta: qué pasó, cuándo, durante cuánto tiempo y qué más hay ahora. Si lo que te interesa es el TEPT clásico, tenemos también un test de estrés postraumático con otro instrumento.

    Responde pensando en la experiencia que más te perturba. No hay respuestas buenas ni malas; lo único que estropea el resultado es contestar lo que crees que “debería” ser.

    Cuestionario Internacional de Trauma (ITQ): TEPT y TEPT complejo

    Es el cuestionario oficial de la CIE-11 (Cloitre et al., 2018), en su versión en español latinoamericano validada en Chile (Fresno et al., 2023). Son 18 preguntas. Al final aplica la regla de puntuación publicada por los autores y te dice qué bloques marcaste. Piensa en la experiencia que más te perturba y responde en relación con ella.

    Parte 1. En el último mes, ¿cuánto te ha molestado cada uno de estos problemas?

    En el último mes, si has tenido alguno de los problemas anteriores, indica cómo te han afectado:

    Parte 2. ¿Cuán cierto es esto de ti?

    Estas preguntas se refieren a la forma en que normalmente te sientes, a cómo piensas habitualmente sobre ti y a cómo sueles relacionarte con los demás.

    En el último mes, si has tenido alguno de estos problemas con tus emociones, con lo que crees de ti o en tus relaciones, indica cómo te han afectado:


    Esto es un cribado, no un diagnóstico. La regla (síntoma presente si marcas 2 o más; un síntoma de cada grupo más un indicador de deterioro por bloque) es la que publicaron los autores del ITQ, que es de dominio público. El diagnóstico lo hace un profesional con una entrevista clínica que además pregunta por la historia. No guarda nada en el servidor: lo que marques se queda en tu navegador. Si tu resultado te preocupa, conversemos

    Tratamiento del TEPT complejo: qué funciona

    Las terapias centradas en el trauma que funcionan para el TEPT también funcionan para el TEPT complejo, con efectos grandes sobre los síntomas de TEPT y efectos moderados a grandes sobre el autoconcepto negativo y las relaciones. Lo que todavía se discute es el orden: si conviene estabilizar antes de trabajar los recuerdos o ir directo.

    El metaanálisis de 51 ensayos controlados en personas con síntomas clínicamente significativos de al menos un grupo de alteraciones en la autoorganización encontró que la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, la exposición sola y el EMDR fueron superiores a la atención habitual para los síntomas de TEPT, y que la TCC y la exposición tuvieron efectos moderados a grandes también sobre el autoconcepto negativo y las relaciones alteradas.

    Pocos ensayos midieron la desregulación emocional, y el trauma iniciado en la infancia se asoció a peores resultados (Karatzias et al., 2019).

    Un metaanálisis más reciente de 27 ensayos confirmó efectos grandes sobre TEPT, depresión y ansiedad, y efectos más pequeños en disociación, con la misma advertencia: quienes tenían trauma infantil mejoraban menos que quienes tenían otros traumas (Hu et al., 2025). Menos no es nada: mejoran, solo que el camino es más largo.

    Estabilizar primero o ir directo: el orden del tratamiento

    Sobre el orden, Herman propuso en 1992 el modelo de tres etapas que todavía organiza buena parte de la clínica del trauma complejo: primero seguridad, después recuerdo y duelo, al final reconexión con la vida. Ella misma advertía que las etapas son "una ficción conveniente" y que ningún proceso real las recorre en línea recta (Herman, 1992/2015, cap. 8).

    La pregunta empírica es si esa secuencia mejora los resultados, y la revisión sistemática que comparó tratamientos por fases contra tratamientos sin fases no encontró diferencias significativas en la mayoría de los desenlaces; las intervenciones con varias fases tuvieron alguna ventaja sobre los síntomas de TEPT y sobre la regulación emocional, con pocos ensayos y medidas muy heterogéneas (Lee et al., 2026).

    Dicho de otro modo: estabilizar primero no es obligatorio para que el tratamiento funcione, pero tampoco sobra cuando la persona no puede tolerar todavía el trabajo con los recuerdos.

    Un dato que tranquiliza a quienes temen la exposición: el manual de exposición prolongada de Foa y colaboradores documenta su eficacia también en sobrevivientes de abuso sexual infantil, y dedica un apartado a las consideraciones especiales con quienes sufrieron violencia interpersonal, empezando por construir una alianza sólida porque la desconfianza es parte del cuadro, no un obstáculo al tratamiento (Foa, Hembree y Rothbaum, 2007, cap. 1 y 2).

    En el pilar sobre trastorno de estrés postraumático describimos esas terapias con más detalle. Y si tu historia empieza en la infancia, el artículo sobre trauma psicológico y su evaluación explica cómo se distingue de otros cuadros.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Conviene consultar cuando los síntomas duran más de un mes y afectan el trabajo, las relaciones o el cuidado de los hijos; cuando hay ideas de muerte o autolesión; cuando el cuerpo lleva la cuenta (dolores, insomnio, problemas digestivos sin causa médica); o cuando llevas años acumulando diagnósticos y ninguno explica tu historia completa.

    Dos señales específicas del TEPT complejo merecen atención aunque el resto parezca "manejable". La primera es que el problema no esté en lo que recuerdas sino en cómo te tratas: una vergüenza de fondo, la sensación de estar dañado, la convicción de que no mereces cuidado.

    La segunda es que hayas dejado de intentar acercarte a otros porque la cercanía te resulta insoportable. Ninguna de las dos se resuelve sola con el tiempo, y las dos responden al tratamiento.

    Si en la conversación con un profesional el trauma no aparece, plantéalo tú. Herman recomendaba que la pregunta por la violencia pasada o actual forme parte de toda evaluación diagnóstica, porque las presentaciones atípicas son la regla en el trauma prolongado (Herman, 1992/2015, cap. 8).

    Y si necesitas orientación sobre otros trastornos que se confunden con este, la guía de trastornos de personalidad según el DSM-5 puede ayudarte a ordenar las diferencias. Información general sobre el TEPT en español, revisada por médicos, en MedlinePlus.

    Preguntas frecuentes sobre el TEPT complejo

    ¿El TEPT complejo está en el DSM-5?

    No. El DSM-5-TR de la Asociación Americana de Psiquiatría no incluye el TEPT complejo; solo tiene el TEPT, con un especificador de síntomas disociativos. La categoría existe en la CIE-11 de la OMS (código 6B41), vigente desde 2022. Un profesional que trabaja con el DSM puede reconocer el cuadro pero no puede codificarlo con ese nombre.

    ¿Cuáles son los síntomas del TEPT complejo?

    Los tres del TEPT (revivir el hecho, evitar lo que lo recuerda, sentirse en amenaza constante) más tres alteraciones persistentes: dificultad para calmarse o sensación de estar emocionalmente apagado, una imagen de uno mismo como fracasado o sin valor, y dificultad para sentirse cerca de otras personas. Los seis deben afectar la vida diaria.

    ¿Cuál es la diferencia entre TEPT y TEPT complejo?

    El TEPT complejo suma a los síntomas del TEPT tres alteraciones estables en cómo la persona regula sus emociones, se ve a sí misma y se relaciona. Suele seguir a traumas prolongados e interpersonales, sobre todo en la infancia, y se asocia a más deterioro y más comorbilidad. Una persona recibe uno de los dos diagnósticos, nunca ambos.

    ¿Cómo se diferencia el TEPT complejo del trastorno límite de la personalidad?

    Comparten la desregulación emocional y los problemas de relación. Los distingue lo que es propio del TLP: miedo intenso al abandono, sentido inestable de quién se es, relaciones intensas e inestables e impulsividad. En el TEPT complejo la persona tiende a distanciarse, y su imagen negativa de sí misma es estable. Además, el trauma es indispensable para el TEPT-C y solo un factor de riesgo para el TLP.

    ¿Qué tan común es el TEPT complejo?

    En población general de países sin guerra, alrededor del 4 % de los adultos cumple criterios, más que el 2 % que cumple criterios de TEPT, según el primer metaanálisis con criterios CIE-11 (Fung et al., 2025). En países afectados por guerra las cifras suben a 15 % y 16 %. Para Chile no hay todavía una cifra poblacional publicada.

    ¿El TEPT complejo tiene cura?

    Responde al tratamiento. Los metaanálisis de ensayos controlados muestran efectos grandes de las terapias centradas en el trauma (TCC, exposición, EMDR) sobre los síntomas de TEPT y efectos moderados a grandes sobre el autoconcepto negativo y las relaciones. Las personas con trauma iniciado en la infancia mejoran algo menos y suelen necesitar tratamientos más largos, pero mejoran.

    ¿Se puede tener TEPT complejo sin recordar un trauma concreto?

    El diagnóstico exige haber vivido un suceso o serie de sucesos extremadamente amenazantes, pero no exige un recuerdo detallado. En el trauma prolongado de la infancia son frecuentes las lagunas de memoria y la disociación. Si los síntomas están y hay indicios de una historia de maltrato, una evaluación profesional puede preguntar por ella con cuidado, sin forzar recuerdos.

    Para cerrar

    El TEPT complejo tiene nombre desde 2018 en la clasificación de la OMS, un cuestionario de dominio público validado en Chile y tratamientos que funcionan.

    Lo que sigue faltando, con frecuencia, es que alguien pregunte por la historia. Si al leer esto reconociste la tuya, o si el cuestionario de arriba marcó los dos bloques, puedes agendar una primera sesión para ordenar qué te pasa y qué tratamiento tiene sentido en tu caso. Sin apuro y sin obligación de contar nada que no quieras contar todavía.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Atkinson, J. R., Kristinsdottir, K. H., Lee, T., & Freestone, M. C. (2024). Comparing the symptom presentation similarities and differences of complex posttraumatic stress disorder and borderline personality disorder: A systematic review. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, 15(4), 241-253. https://doi.org/10.1037/per0000664

    Brewin, C. R., Cloitre, M., Hyland, P., Shevlin, M., Maercker, A., Bryant, R. A., Humayun, A., Jones, L. M., Kagee, A., Rousseau, C., Somasundaram, D., Suzuki, Y., Wessely, S., van Ommeren, M., & Reed, G. M. (2017). A review of current evidence regarding the ICD-11 proposals for diagnosing PTSD and complex PTSD. Clinical Psychology Review, 58, 1-15. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2017.09.001

    Cloitre, M., Garvert, D. W., Weiss, B., Carlson, E. B., & Bryant, R. A. (2014). Distinguishing PTSD, complex PTSD, and borderline personality disorder: A latent class analysis. European Journal of Psychotraumatology, 5, 25097. https://doi.org/10.3402/ejpt.v5.25097

    Cloitre, M., Shevlin, M., Brewin, C. R., Bisson, J. I., Roberts, N. P., Maercker, A., Karatzias, T., & Hyland, P. (2018). The International Trauma Questionnaire: Development of a self-report measure of ICD-11 PTSD and complex PTSD. Acta Psychiatrica Scandinavica, 138(6), 536-546. https://doi.org/10.1111/acps.12956

    D'Agostino, A., Moselli, M., & Starcevic, V. (2026). Complex posttraumatic stress disorder and borderline personality disorder: A truly complex relationship or a diagnostic artefact? Current Opinion in Psychiatry, 39(1), 47-51. https://doi.org/10.1097/yco.0000000000001045

    Foa, E. B., Hembree, E. A., & Rothbaum, B. O. (2007). Prolonged exposure therapy for PTSD: Emotional processing of traumatic experiences. Therapist guide. Oxford University Press.

    Ford, J. D., & Courtois, C. A. (2021). Complex PTSD and borderline personality disorder. Borderline Personality Disorder and Emotion Dysregulation, 8(1), 16. https://doi.org/10.1186/s40479-021-00155-9

    Fresno, A., Ramos Alvarado, N., Núñez, D., Ulloa, J. L., Arriagada, J., Cloitre, M., Bisson, J. I., Roberts, N. P., Shevlin, M., & Karatzias, T. (2023). Initial validation of the International Trauma Questionnaire (ITQ) in a sample of Chilean adults. European Journal of Psychotraumatology, 14(2), 2263313. https://doi.org/10.1080/20008066.2023.2263313

    Fung, H. W., Leousi, A., Chau, A. K. C., Sit, K. Y., Lam, C. C., Lay, C. M., Huang, C. H. O., Cheung, C. T. Y., Lam, S. K. K., Wang, E. K. S., & Ho, G. W. K. (2025). Prevalence of ICD-11 post-traumatic stress disorder (PTSD) and complex PTSD in the general populations: A systematic review and meta-analysis. Asian Journal of Psychiatry, 110, 104610. https://doi.org/10.1016/j.ajp.2025.104610

    Hashim, M., Sheel, H., Rahman, B., Altaf, A., Galan, C. A., Halligan, S. L., Rehman, U., Seedat, S., Del Toro, J., & Fares-Otero, N. E. (2026). Childhood emotional maltreatment and trauma-related outcomes: A systematic review and multilevel meta-analysis. European Journal of Psychotraumatology, 17(1), 2694185. https://doi.org/10.1080/20008066.2026.2694185

    Herman, J. L. (2015). Trauma and recovery: The aftermath of violence, from domestic abuse to political terror. Basic Books. (Obra original publicada en 1992)

    Hu, J.-H., Ma, Y.-Q., Zhou, Y., Wang, S.-B., Jia, F.-J., & Hou, C.-L. (2025). Efficacy of psychological interventions for complex post-traumatic stress disorder in adults exposed to complex traumas: A meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Affective Disorders, 380, 515-526. https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.03.153

    Hyland, P., Vallières, F., Cloitre, M., Ben-Ezra, M., Karatzias, T., Olff, M., Murphy, J., & Shevlin, M. (2021). Trauma, PTSD, and complex PTSD in the Republic of Ireland: Prevalence, service use, comorbidity, and risk factors. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 56(4), 649-658. https://doi.org/10.1007/s00127-020-01912-x

    Jowett, S., Karatzias, T., Shevlin, M., & Albert, I. (2020). Differentiating symptom profiles of ICD-11 PTSD, complex PTSD, and borderline personality disorder: A latent class analysis in a multiply traumatized sample. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment, 11(1), 36-45. https://doi.org/10.1037/per0000346

    Karatzias, T., Murphy, P., Cloitre, M., Bisson, J., Roberts, N., Shevlin, M., Hyland, P., Maercker, A., Ben-Ezra, M., Coventry, P., Mason-Roberts, S., Bradley, A., & Hutton, P. (2019). Psychological interventions for ICD-11 complex PTSD symptoms: Systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 49(11), 1761-1775. https://doi.org/10.1017/s0033291719000436

    Kindred, R., Jak, S., Hamer, R., Nedeljkovic, M., & Bates, G. W. (2026). Evaluating the ICD-11 PTSD and complex PTSD constructs: A meta-analytic confirmatory factor analysis of the International Trauma Questionnaire. Assessment, 33(4), 510-532. https://doi.org/10.1177/10731911251340837

    Lee, Y., Park, S., & Cho, Y. E. (2026). Phase-based versus non-phase-based psychological interventions for complex PTSD: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Psychotraumatology, 17(1), 2644112. https://doi.org/10.1080/20008066.2026.2644112

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Conocer más · Agendar una consulta