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  • Soledad no deseada en personas mayores: cómo detectarla y ayudar

    Soledad no deseada en personas mayores: cómo detectarla y ayudar

    Tu mamá dice que está bien, que no necesita nada, y aun así cada vez sale menos, contesta más seco y se queda dormida frente al televisor. La soledad no deseada en personas mayores suele llegar así, sin escándalo, y a menudo se confunde con “cosas de la edad”. En esta guía vas a ver cómo distinguirla de vivir solo, qué tan frecuente es la soledad en la vejez en Chile, qué señales mirar, cómo afecta a la salud y qué hacer desde la familia, con lo que la investigación sí respalda y con lo que no.

    Respuesta corta: la soledad no deseada es la distancia dolorosa entre los vínculos que una persona mayor tiene y los que necesita. No depende de vivir sola: en Chile, cerca de la mitad de las personas de 60 años o más la declara. Se nota en cambios de ánimo, de sueño, de rutina y de trato con los demás. Se asocia con más depresión, demencia y mortalidad, tiene salida, y lo que mejor funciona es ayudar a la persona a sentirse segura y útil antes que empujarla a “salir más”.

    ¿Qué es la soledad no deseada en personas mayores y en qué se diferencia de vivir solo?

    La soledad es una vivencia subjetiva: la insatisfacción con la cantidad o la calidad de los vínculos que se tienen. Así la define el informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, que la separa del aislamiento social, una condición objetiva que se mide por la escasez de contactos. Y vivir solo es una tercera cosa, un dato de convivencia.

    El sociólogo Robert Weiss distinguió además dos tipos. La soledad emocional nace de perder un vínculo íntimo de apego, por ejemplo la pareja o el confidente. La soledad social aparece cuando falta una red más amplia de amigos, vecinos o grupos que den sentido de pertenencia (Weiss, 1973, citado en el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, 2025).

    Lo que sigue importa para la familia: la relación entre lo objetivo y lo subjetivo es modesta. Con datos de dos estudios poblacionales de adultos de 50 años o más, Hughes et al. (2004) mostraron que el estado civil, el tipo de vivienda o el tamaño de la red explican poco de cuán sola se siente la gente. Una persona puede vivir sola y estar a gusto, y otra puede vivir con su pareja o en una residencia y sentirse muy sola. Por eso contar visitas no alcanza para saber cómo está.

    Si quieres ver cómo se vive esta sensación a otras edades, tienes por qué me siento solo aunque tenga gente alrededor y la guía de soledad crónica.

    ¿Cuántos adultos mayores se sienten solos en Chile?

    Muchos. Para hablar de soledad en la vejez, Chile incluido, existe una fuente nacional: la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez UC-Caja Los Andes, la única encuesta nacional que mide por separado la soledad (con la escala UCLA-3) y el riesgo de aislamiento (con la escala de redes de Lubben). Según su ola de 2022, analizada por el Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo (2025), entre las personas de 60 años o más:

    SituaciónPorcentaje
    Declara sentimientos de soledad49,2 %
    Tiene alto riesgo de aislamiento social55,5 %
    Tiene soledad y alto riesgo de aislamiento a la vez30,7 %
    Solo alto riesgo de aislamiento24,9 %
    Solo soledad18,4 %

    La misma encuesta venía subiendo: quienes dijeron sentirse solos fueron 40 % en 2016, 44 % en 2019 y 49 % en 2022 (Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento y Caja Los Andes, 2022).

    El informe también muestra quiénes están más expuestos:

    • Sexo: las mujeres declaran más soledad que los hombres, con una brecha cercana a 8 puntos.
    • Edad: la soledad sube poco con los años (47,3 % entre 60 y 69 años; 52 % desde los 80). El aislamiento sí aumenta: a partir de los 80 años su prevalencia es 14 puntos más alta que entre los 60 y 69.
    • Educación: declara soledad el 57,1 % de quienes solo cursaron enseñanza básica, el 46,6 % con enseñanza media y el 40,4 % con estudios superiores.
    • Vivir solo: entre los hombres, el 65,1 % de los que viven solos se siente solo, frente al 38,4 % de los que viven acompañados. En las mujeres la diferencia es menor (60,7 % y 50,4 %), y tener pareja protege más a ellos que a ellas.
    • Salud: quienes califican peor su salud reportan más soledad y más aislamiento.

    Para ponerlo en perspectiva, un metaanálisis de la prevalencia de soledad en 113 países encontró cifras entre 5,2 % (norte de Europa) y 21,3 % (este de Europa) en personas de 60 años o más, pero con datos casi solo de Europa (Surkalim et al., 2022). No conviene comparar esos números con los de Chile: cambian las escalas, los cortes y las preguntas. Lo sólido es esto: en Chile, más o menos una de cada dos personas mayores dice sentirse sola.

    Señales de soledad no deseada en una persona mayor

    Las personas mayores rara vez dicen “me siento sola”. Muchas lo ocultan por vergüenza, por no preocupar o porque lo toman como parte de envejecer. Lo que se ve son cambios. Cacioppo y Patrick (2008) describen cómo la soledad prolongada altera el ánimo, la atención, la conducta y el cuerpo a la vez, y de ahí salen estas pistas:

    ÁreaQué puedes notarQué dice la investigación
    ÁnimoTristeza, ansiedad, pesimismo, irritabilidad. Las alegrías cotidianas (una visita, una llamada) reconfortan menosCacioppo y Patrick (2008) describen más afecto negativo y menos placer en lo social
    Trato con los demásRespuestas cortantes, sarcasmo, desconfianza ante comentarios neutrales, “aguantar en silencio” sin pedir ayudaLa mente solitaria está más atenta a señales de rechazo y las interpreta con pesimismo (Cacioppo y Patrick, 2008)
    SueñoDuerme las mismas horas, pero se levanta cansada y con sueño durante el díaEl sueño de las personas solas es menos eficiente, aunque la cantidad de horas sea parecida (Cacioppo y Patrick, 2008)
    CuerpoPresión arterial más alta, más malestares sin causa claraLa soledad predice aumentos de la presión sistólica en mayores (Cacioppo y Patrick, 2008)
    RutinaMenos salidas, menos actividad física, comidas pobres o apuradas, tareas repetitivas para llenar el tiempoCacioppo y Patrick (2008) la asocian con menos ejercicio y más hábitos poco saludables

    Ninguna señal prueba nada por sí sola. Las que más conviene mirar son los cambios respecto de cómo era la persona antes: dejó actividades que disfrutaba, habla menos, se descuida en el aseo o en la comida, evita salir “porque ya no vale la pena”. También cuenta lo que ocurrió en los últimos meses: una viudez, una mudanza, la jubilación, una enfermedad o dejar de manejar.

    Un punto más. Casi nunca se queja de soledad quien más la siente. Por eso sirve más preguntar por hechos (“¿con quién hablaste esta semana?”) que por sentimientos (“¿te sientes sola?”).

    Factores de riesgo de la soledad no deseada: ¿por qué aparece en la vejez?

    Varias causas se suman, entre pérdidas y barreras:

    • Pérdidas de vínculos: la muerte de la pareja y de amigos, hijos que se van, la jubilación que corta la rutina de contacto.
    • Salud y movilidad: enfermedades crónicas, dolor, miedo a caerse, dejar de manejar. El informe UC-Confuturo recoge testimonios de personas que se encierran en casa y no se atreven a salir, y de zonas rurales donde el transporte público falta o es caro.
    • Pérdida de audición: una revisión sistemática de 14 estudios encontró que, en la mayoría de los análisis ajustados, la sordera se asociaba con más soledad y más aislamiento, y en varios estudios el vínculo era más fuerte en mujeres (Shukla et al., 2020). Casi todos eran estudios de un solo momento, así que muestran asociación y no causa. Aun así, vale la pena revisar la audición antes de concluir que “ya no quiere conversar”.
    • Menos recursos: menor educación formal, ingresos bajos y redes pequeñas.
    • Expectativas culturales: la socióloga María Soledad Herrera, citada en el informe UC-Confuturo, plantea que la soledad tiene que ver con las expectativas sobre cómo debería ser la propia red, y por eso no crece de forma pareja con la edad.

    Una vez instalada, la soledad se alimenta sola. Según Cacioppo y Patrick (2008), sentirse desconectado activa un modo de alerta ante el rechazo. La persona interpreta lo ambiguo como frío, se protege con distancia o con palabras duras, los demás se alejan, y ella lo vive como la confirmación de lo que temía. Detrás hay miedo, y entenderlo cambia la forma de acercarse.

    Soledad y salud mental en adultos mayores: consecuencias para el ánimo y el cuerpo

    Todo lo que sigue son asociaciones entre grupos, no predicciones para una persona concreta.

    Depresión. En un estudio español con 1.190 personas de 50 años o más seguidas por siete años, quienes tuvieron soledad crónica presentaron seis veces más probabilidad de una depresión mayor en el último año (OR 6,11; IC 95 % 2,62 a 14,22) que quienes no la tuvieron, y quienes la tuvieron de forma transitoria, unas dos veces más (Martín-María et al., 2021). En otro estudio de cinco años con adultos de 50 a 68 años, la soledad predijo los síntomas depresivos posteriores, pero la depresión no predijo la soledad (Cacioppo et al., 2010).

    Mortalidad. Un metaanálisis de 35 estudios y más de 77.000 personas halló que la soledad se asocia con más riesgo de morir por cualquier causa (HR 1,22; IC 95 % 1,10 a 1,35), con un efecto algo mayor en hombres (Rico-Uribe et al., 2018). En una cohorte de adultos de 50 años o más de Estados Unidos, la soledad crónica se asoció con una mortalidad mayor (HR 1,83) que la situacional (HR 1,56) (Shiovitz-Ezra y Ayalon, 2010).

    Demencia. Un metaanálisis de 21 muestras y más de 600.000 personas encontró que la soledad se asociaba con más riesgo de demencia por todas las causas (HR 1,31), y que se mantenía al controlar la depresión y el aislamiento, con bastante variación entre estudios (Luchetti et al., 2024). Quien se siente solo y empieza a olvidar cosas merece una evaluación; la guía sobre reserva cognitiva explica qué ayuda a proteger la memoria.

    Sueño y presión arterial. Cacioppo y Patrick (2008) describen sueño menos reparador y mayor presión sistólica en mayores solos. Si el sueño ya es un problema, mira insomnio en adultos mayores.

    Riesgo suicida. Una revisión narrativa concluyó que tanto vivir solo como sentirse solo se asocian con ideación e intentos de suicidio, y que la soledad subjetiva pesó más (Calati et al., 2019). La mayoría de los estudios incluidos eran de adolescentes y adultos jóvenes, así que en mayores la evidencia es menos directa, pero la conclusión práctica es la misma: preguntar y no minimizar.

    ¿Es soledad, depresión o duelo?

    A veces es una, a veces son varias a la vez, y conviene distinguirlas porque se acompañan distinto.

    • Soledad. Es una evaluación sobre las relaciones (“estoy sola con mi gente cerca”). Cacioppo y Patrick (2008) explican que suele empujar a querer reconectar, aunque con miedo y torpeza.
    • Depresión. Es una evaluación global de la vida. Trae apatía, pérdida de interés en casi todo, cambios de apetito y de sueño, y apaga la motivación de acercarse. Si te suena, revisa terapia para la depresión.
    • Duelo. Tras la muerte de la pareja, la soledad intensa es parte del cuadro. La mayoría se adapta con el tiempo, pero cerca del 10 % desarrolla un duelo prolongado (Szuhany et al., 2021). Los criterios de Prigerson et al. (2021) piden anhelo o preocupación persistentes con deterioro funcional, durante al menos 12 meses según el DSM-5-TR (la CIE-11 pide 6 meses). Más en la guía sobre el duelo.

    Cuando se juntan, se tratan juntas.

    Cómo combatir la soledad no deseada y ayudar a una persona mayor

    Lo primero es una mala noticia a medias: juntar gente no basta. En el metaanálisis de Masi et al. (2011), con 20 ensayos aleatorizados, las intervenciones que cambiaban cómo la persona interpreta los vínculos (cognición social desadaptativa) lograron el mayor efecto (d = -0,60). Aumentar el apoyo social tuvo un efecto pequeño pero significativo (d = -0,16). Ampliar las oportunidades de contacto (d = -0,06) y entrenar habilidades sociales (d = 0,02) no mostraron efecto. Inscribir a alguien en un taller sin tocar el miedo al rechazo suele rendir poco.

    Revisiones más recientes apuntan en la misma dirección, con matices. Una red de metaanálisis de 60 estudios en mayores que viven en la comunidad encontró el mayor beneficio en las intervenciones psicológicas, seguidas por el ejercicio, el apoyo social sin tecnología y la activación conductual; las que integraban participación social activa se veían más prometedoras (Yu et al., 2023). Otra revisión de 70 estudios halló que la mayoría de las intervenciones tenía un efecto pequeño, que la terapia con animales y la videoconferencia en residencias mostraron efectos grandes pero muy variables, y que la calidad global de la evidencia era muy baja (Hoang et al., 2022). En residencias de larga estadía, la mayoría de los estudios revisados reportó descensos de la soledad, con la risoterapia, la horticultura y la terapia de reminiscencia entre las más eficaces (Quan et al., 2020).

    Con eso, un plan razonable para la familia:

    1. Primero, seguridad. Según Cacioppo y Patrick (2008), la conducta cortante o rígida de un mayor solo suele ser miedo a ser rechazado o a ser una carga. Discutir con lógica (“pero si todos te queremos”) aumenta la resistencia. Lo que calma es una presencia constante y sin juicio.
    2. Pasos chicos, previsibles y de bajo riesgo. Una visita corta a hora fija, un café, una llamada que siempre llega a la misma hora. Exigir que “salga de su caparazón” de golpe suele fracasar.
    3. Dar un rol, no solo compañía. Cacioppo y Patrick (2008) cuentan el caso de Experience Corps, un programa en que adultos mayores aislados ayudan a niños en escuelas: ser útil restaura la sensación de pertenencia sin la amenaza de sentirse juzgado. Pedirle una receta, que enseñe a un nieto a tejer o que cuide una planta compartida funciona de manera parecida.
    4. Revisar lo que bloquea. La audición, la visión, el dolor, el transporte, el miedo a caerse. A veces el problema práctico es lo único que hay que resolver.
    5. Ayudarle a cuestionar pensamientos como “nadie me llama”. Sin discutirle: pedirle que recuerde la última vez que alguien sí lo hizo. Esa es la lógica de la terapia cognitivo-conductual que mostró más efecto en el metaanálisis de Masi.
    6. Cuidar a quien cuida. Si tú eres el único apoyo, también te desgastas. Mira la guía sobre el síndrome del cuidador.

    Lo que conviene evitar: los consejos del tipo “sal más, haz amigos”, tratarla como si fuera incapaz, decidir por ella cómo debería ocupar su tiempo y comparar (“la vecina sí va al club”). Quitan autonomía y refuerzan la vergüenza.

    Dónde pedir apoyo en Chile. El Fono Mayor de SENAMA (800 400 035) orienta a personas mayores y familias; confirma su horario en senama.gob.cl. El programa Vínculos de SENAMA acompaña a personas mayores en situación de vulnerabilidad y se ejecuta a través de las municipalidades, así que se consulta en la municipalidad. El CESFAM es la puerta de entrada para que revisen su salud general, incluida la audición. Para ideas de actividades y participación, mira envejecimiento activo y bienestar psicológico en la adultez mayor.

    ¿Se puede medir la soledad? La escala UCLA-3

    La versión breve de la escala UCLA tiene tres preguntas: con qué frecuencia sientes que te falta compañía, que te dejan de lado o que estás aislado de los demás. Se responde “casi nunca”, “algunas veces” o “a menudo” (1 a 3 puntos cada una), y el total va de 3 a 9. Sus autores la diseñaron para encuestas telefónicas, donde los 20 ítems de la escala completa resultaban demasiado largos, y su puntaje se correlaciona 0,82 con el de esa escala completa (Hughes et al., 2004). En el artículo original no se definió un punto de corte: es una medida continua, útil para ordenar lo que se siente y no para etiquetar.

    Si quieres probarla tú o acompañar a alguien a hacerlo, está en el test de soledad. Orienta, no diagnostica.

    Cuándo pedir ayuda profesional

    Conviene consultar si la soledad lleva semanas o meses, si la persona ha dejado de comer bien o de cuidarse, si duerme muy mal, si hay tristeza que no cede, si aparecen olvidos nuevos, si bebe más alcohol o si perdió el interés por casi todo. Un psicólogo puede evaluar si es soledad, depresión, duelo o varias, y la terapia (en especial la cognitivo-conductual) tiene respaldo. También se puede hacer en línea, algo útil cuando salir de casa es difícil.

    Si dice que no quiere vivir, que es una carga o que “ya sería mejor no estar”, no lo dejes pasar: en Chile puedes llamar a la Línea de Prevención del Suicidio (*4141, gratuita, desde celulares) o ir a un servicio de urgencia. En una emergencia, el 131 conecta con SAMU.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es la soledad no deseada en personas mayores?

    Es la sensación de que los vínculos que se tienen no alcanzan, en una persona de 60 años o más. Se distingue del aislamiento social, que se mide por la cantidad de contactos, y de vivir solo, que es un dato de convivencia. Puede ocurrir con la familia cerca y se asocia con más depresión y peor salud.

    ¿Vivir solo es lo mismo que sentirse solo?

    No. Vivir solo es una situación de convivencia, y sentirse solo es una vivencia subjetiva. En Chile, entre los hombres de 60 años o más que viven solos, 65,1 % declara soledad, y entre los que viven acompañados, 38,4 %. Hay mayores que viven solos y están bien, y otros que conviven y se sienten solos.

    ¿Cuántos adultos mayores se sienten solos en Chile?

    Según la ola de 2022 de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez, el 49,2 % de las personas de 60 años o más declara soledad y el 55,5 % tiene alto riesgo de aislamiento social. Un 30,7 % vive ambas situaciones. Las mujeres y quienes tienen menos educación están más expuestos.

    ¿Cómo sé si mi papá o mi mamá se siente solo?

    Mira los cambios: menos salidas, ánimo más bajo o irritable, sueño poco reparador, descuido de la comida o del aseo, respuestas más cortantes. Pregunta por hechos (“¿con quién hablaste esta semana?”) en vez de por sentimientos. Muchos mayores no dicen que están solos por vergüenza o para no preocupar.

    ¿Qué hago si no quiere salir ni recibir visitas?

    Evita insistir o discutir. Ofrece contactos breves, previsibles y de bajo riesgo, y busca una actividad en la que se sienta útil. Descarta causas prácticas como la audición, el dolor o el miedo a caerse. Si el rechazo se prolonga o hay tristeza marcada, conviene una evaluación profesional.

    ¿La soledad puede causar demencia?

    Se asocia con más riesgo de demencia (HR 1,31 en un metaanálisis de más de 600.000 personas), pero eso describe promedios de grupo y no prueba que la soledad la cause. La relación puede ir en ambas direcciones. Si hay olvidos nuevos, lo adecuado es consultar para una evaluación cognitiva.

    Qué puedes hacer esta semana

    Elige una sola acción. Fija una llamada corta a la misma hora dos veces por semana, pide a tu papá o a tu mamá que te enseñe algo que sabe, o revisa si oye bien. Si después de unas semanas la situación sigue igual, o si te quedó la sensación de que hay algo más, escríbenos desde la página de contacto y vemos cómo acompañar a tu familiar, o a ti, con calma.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Cacioppo, J. T., Hawkley, L. C., & Thisted, R. A. (2010). Perceived social isolation makes me sad: 5-year cross-lagged analyses of loneliness and depressive symptomatology in the Chicago Health, Aging, and Social Relations Study. Psychology and Aging, 25(2), 453-463. https://doi.org/10.1037/a0017216

    Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human nature and the need for social connection. W. W. Norton & Company.

    Calati, R., Ferrari, C., Brittner, M., Oasi, O., Olié, E., Carvalho, A. F., & Courtet, P. (2019). Suicidal thoughts and behaviors and social isolation: A narrative review of the literature. Journal of Affective Disorders, 245, 653-667. https://doi.org/10.1016/j.jad.2018.11.022

    Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento, & Caja Los Andes. (2022). Personas mayores recuperan satisfacción con la vida a niveles prepandemia, pero aumenta la soledad [Noticia sobre la VI Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez]. Pontificia Universidad Católica de Chile. https://www.uc.cl/noticias/personas-mayores-recuperan-satisfaccion-con-la-vida-a-niveles-pre-pandemia-pero-aumenta-la-soledad/

    Hoang, P., King, J. A., Moore, S., Moore, K., Reich, K., Sidhu, H., Tan, C. V., Whaley, C., & McMillan, J. (2022). Interventions associated with reduced loneliness and social isolation in older adults: A systematic review and meta-analysis. JAMA Network Open, 5(10), e2236676. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.36676

    Hughes, M. E., Waite, L. J., Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2004). A short scale for measuring loneliness in large surveys: Results from two population-based studies. Research on Aging, 26(6), 655-672. https://doi.org/10.1177/0164027504268574

    Luchetti, M., Aschwanden, D., Sesker, A. A., Zhu, X., O’Súilleabháin, P. S., Stephan, Y., Terracciano, A., & Sutin, A. R. (2024). A meta-analysis of loneliness and risk of dementia using longitudinal data from >600,000 individuals. Nature Mental Health, 2(11), 1350-1361. https://doi.org/10.1038/s44220-024-00328-9

    Martín-María, N., Caballero, F. F., Lara, E., Domènech-Abella, J., Haro, J. M., Olaya, B., Ayuso-Mateos, J. L., & Miret, M. (2021). Effects of transient and chronic loneliness on major depression in older adults: A longitudinal study. International Journal of Geriatric Psychiatry, 36(1), 76-85. https://doi.org/10.1002/gps.5397

    Masi, C. M., Chen, H.-Y., Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2011). A meta-analysis of interventions to reduce loneliness. Personality and Social Psychology Review, 15(3), 219-266. https://doi.org/10.1177/1088868310377394

    Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo. (2025). Soledad no deseada y aislamiento social en la vejez: Prevalencia, factores de riesgo y estrategias de acción (Reporte ODE n.º 37). Pontificia Universidad Católica de Chile. https://observatorioenvejecimiento.uc.cl/wp-content/uploads/2025/05/Reporte-ODE-37-Soledad-no-Deseada-y-Aislamiento-Social-en-la-Vejez-Prevalencia-Factores-de-Riesgo-y-Estrategias-de-Accion.pdf

    Prigerson, H. G., Boelen, P. A., Xu, J., Smith, K. V., & Maciejewski, P. K. (2021). Validation of the new DSM-5-TR criteria for prolonged grief disorder and the PG-13-Revised (PG-13-R) scale. World Psychiatry, 20(1), 96-106. https://doi.org/10.1002/wps.20823

    Quan, N. G., Lohman, M. C., Resciniti, N. V., & Friedman, D. B. (2020). A systematic review of interventions for loneliness among older adults living in long-term care facilities. Aging & Mental Health, 24(12), 1945-1955. https://doi.org/10.1080/13607863.2019.1673311

    Rico-Uribe, L. A., Caballero, F. F., Martín-María, N., Cabello, M., Ayuso-Mateos, J. L., & Miret, M. (2018). Association of loneliness with all-cause mortality: A meta-analysis. PLOS ONE, 13(1), e0190033. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0190033

    Shiovitz-Ezra, S., & Ayalon, L. (2010). Situational versus chronic loneliness as risk factors for all-cause mortality. International Psychogeriatrics, 22(3), 455-462. https://doi.org/10.1017/s1041610209991426

    Shukla, A., Harper, M., Pedersen, E., Goman, A., Suen, J. J., Price, C., Applebaum, J., Hoyer, M., Lin, F. R., & Reed, N. S. (2020). Hearing loss, loneliness, and social isolation: A systematic review. Otolaryngology-Head and Neck Surgery, 162(5), 622-633. https://doi.org/10.1177/0194599820910377

    Surkalim, D. L., Luo, M., Eres, R., Gebel, K., van Buskirk, J., Bauman, A., & Ding, D. (2022). The prevalence of loneliness across 113 countries: Systematic review and meta-analysis. BMJ, 376, e067068. https://doi.org/10.1136/bmj-2021-067068

    Szuhany, K. L., Malgaroli, M., Miron, C. D., & Simon, N. M. (2021). Prolonged grief disorder: Course, diagnosis, assessment, and treatment. Focus, 19(2), 161-172. https://doi.org/10.1176/appi.focus.20200052

    Yu, D. S. F., Li, P. W. C., Lin, R. S. Y., Kee, F., Chiu, A., & Wu, W. (2023). Effects of non-pharmacological interventions on loneliness among community-dwelling older adults: A systematic review, network meta-analysis, and meta-regression. International Journal of Nursing Studies, 144, 104524. https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2023.104524

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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  • Test de soledad (escala UCLA) gratis

    Test de soledad (escala UCLA) gratis

    Si llegaste buscando un test de soledad, aquí hay uno con una escala detrás: la UCLA-3, tres preguntas publicadas en 2004 por investigadores estadounidenses y validadas después en países como España, Japón o la República Checa. Casi todos los cuestionarios que aparecen primero en Google son listas de sí o no sin ninguna escala citada. Este toma un minuto y da un puntaje de 3 a 9.

    El test está más abajo. Antes conviene saber qué mide, porque sentirse solo y estar solo son cosas distintas, y puede sentirse solo alguien que vive con pareja, familia o compañeros de trabajo.

    Respuesta corta: ¿cómo saber si te sientes solo?

    La soledad es la distancia entre las relaciones que tienes y las que quisieras tener. La UCLA-3 la mide con tres preguntas: con qué frecuencia sientes que te falta compañía, que te dejan de lado y que estás aislado de los demás. Cada una se responde con “casi nunca”, “algunas veces” o “a menudo” (1, 2 o 3 puntos), así que el total va de 3 a 9. Los autores no fijaron un punto de corte oficial: tratan la soledad como un continuo, y un puntaje alto es una señal para atender, nunca un diagnóstico.

    Test de soledad gratis (UCLA-3): responde 3 preguntas

    Responde pensando en cómo te sientes en tu vida en general, no solo esta semana. No hay respuestas trampa: el test solo sirve si contestas lo que te pasa, aunque no sea lo que te gustaría que pasara. Si quieres, indica antes con quién vives; esa información no suma puntos, pero cambia un párrafo del resultado.

    Test de soledad (UCLA-3): 3 preguntas para ver cómo estás de compañía

    Tarda un minuto. No guarda tus respuestas: se quedan en tu pantalla.

    Esto es una orientación, no un diagnóstico. Es una traducción al español de la escala corta de soledad UCLA de tres ítems (Hughes y cols., 2004). Responde pensando en cómo te sientes en tu vida en general, no solo hoy.
    Antes de empezar (opcional, no suma puntos)

    ¿Con quién vives?


    1 de 3

    ¿Con qué frecuencia sientes que te falta compañía?



    2 de 3

    ¿Con qué frecuencia te sientes dejado de lado (excluido)?



    3 de 3

    ¿Con qué frecuencia te sientes aislado de los demás?




    Basado en la escala corta de soledad UCLA de tres ítems de Hughes, Waite, Hawkley y Cacioppo (2004, Research on Aging). La traducción de las preguntas es propia: no es la adaptación española validada de Trucharte y cols. (2023) y no está validada en población chilena. La escala no trae un punto de corte oficial: el 6 que se usa en el resultado es una referencia de un estudio de 2025 con cuidadores. Ningún cuestionario sustituye una evaluación clínica. Si lo que viste te pesa, puedes escribirme para agendar una consulta.

    Si el resultado te dejó pensando, sigue leyendo: más abajo está lo que significa y qué hacer con él.

    ¿Cómo se puntúa el test de soledad UCLA y qué significa tu resultado?

    Se suman las tres respuestas. Tres "casi nunca" dan 3 puntos (el mínimo) y tres "a menudo" dan 9. No hay preguntas invertidas: las tres apuntan en la misma dirección, así que más puntos siempre significa más soledad percibida (Hughes et al., 2004).

    Lo que dicen los estudios sobre cómo leer ese número es esto:

    Punto de referencia Qué se sabe Fuente
    Promedio en adultos mayores de 50 años de EE. UU. 3,89 puntos (desviación estándar de 1,34) Hughes et al. (2004)
    Punto de corte oficial No existe: los autores usaron el puntaje como medida continua Hughes et al. (2004)
    Referencia de 6 puntos En 571 cuidadores familiares de personas con demencia, 6 y 6,5 fueron los cortes que salieron del análisis; con 6 o más quedó clasificado el 59 % como más solo Ali et al. (2025)

    El test de arriba usa 6 como umbral para el rango alto solo porque es la referencia publicada más cercana, y se lo dice con todas las letras. Es una convención de investigación hecha con una muestra muy específica (cuidadores, 81,6 % mujeres, de varios países), y no un baremo para la población chilena. Si sacaste 5 o 6, estás en la zona donde el número dice poco por sí solo y pesan más tus tres respuestas una por una.

    ¿Qué tan confiable es el resultado? Lo que mide y lo que no

    La UCLA-3 nació para encuestas grandes, donde no había tiempo para las 20 preguntas de la escala original. La versión corta se correlacionó 0,82 con la completa (Hughes et al., 2004), y en una muestra representativa de 1.951 personas de España mostró buena consistencia interna (alfa de 0,82), una sola dimensión y relación moderada con depresión, ansiedad y bienestar (Trucharte et al., 2023).

    Hay cuatro límites que conviene tener presentes:

    1. Tres preguntas dan una foto gruesa. Sirven para ubicar el nivel general de soledad, no para describir qué tipo de vínculo te falta. Algunos autores separan la soledad emocional (falta de una relación íntima) de la social (falta de red), pero esta escala mide la sensación general y no las distingue.
    2. No hay baremos chilenos. No encontré ningún estudio que haya validado la UCLA-3 en población chilena ni que fije un corte para Chile. Las preguntas de este test son una traducción propia, no la adaptación española validada.
    3. Un puntaje queda lejos de un diagnóstico. Ni el DSM-5-TR ni la CIE-11 incluyen la soledad como trastorno; la tratan como una experiencia que se asocia con otros problemas de salud, y esa asociación no prueba que una cause la otra en cada persona.
    4. Cambia con el momento. Una ruptura, una mudanza o la pérdida de alguien pueden subir el puntaje de forma pasajera. Conviene repetir el test pasadas unas semanas antes de sacar conclusiones.

    ¿Es un test de soledad emocional, de soledad no deseada o percibida?

    Los dos nombres apuntan a la misma experiencia que la investigación llama soledad subjetiva o percibida: sentir que la compañía que tienes no alcanza. "Soledad no deseada" es la expresión que se usa en Chile en estudios y políticas públicas, y "soledad emocional" la que usa la gente al buscar en Google. Si buscabas un test de soledad emocional, un test de soledad no deseada o un test de soledad percibida, este mide esa sensación general. No pregunta si la soledad te la impusieron o la elegiste, porque la UCLA-3 no incluye esa distinción.

    ¿Qué es la soledad y en qué se diferencia de estar solo?

    Estar solo es un hecho que se puede contar: vivir solo, tener pocos contactos, pasar días sin ver a nadie. Sentirse solo es una evaluación: la sensación de que lo que tienes no alcanza para lo que necesitas. La definición que usan Hughes y su equipo es justamente esa discrepancia entre las relaciones que tienes y las que quisieras. Dos personas con la misma agenda social pueden sentirse muy distinto.

    Por eso la relación entre ambas es modesta. Cacioppo y Patrick (2008), en su libro sobre la soledad, explican que una persona puede estar casada y rodeada de gente y sentirse profundamente aislada si falta una conexión de fondo, mientras que otra disfruta de pasar días a solas sin malestar alguno, lo que se llama solitud. Una revisión sobre las consecuencias de la soledad lo resume en que la soledad no es simplemente estar solo (Hawkley y Cacioppo, 2010).

    Por eso es posible tener pareja, hijos y un grupo de amigos, y aun así sacar 8 o 9 en el test: algo de esa cercanía no llega como se necesita.

    ¿Cuánta gente se siente sola? Lo que se sabe en Chile y en el mundo

    Depende de cómo se pregunte. Un metaanálisis con datos de 113 países halló que, en adultos europeos, la soledad problemática va de 2,9 % entre los jóvenes del norte de Europa a 21,3 % entre los mayores del este, y que casi no hay datos de adultos fuera de Europa, lo que incluye a Chile (Surkalim et al., 2022).

    En Chile hay dos cifras recientes, con una advertencia: vienen de reportes de prensa sobre estudios que no revisé en su texto original, y miden cosas distintas.

    • Población adulta: el Termómetro de Salud Mental Achs-UC de 2025, con 2.315 personas, reportó que el 19 % se siente solo; 26,6 % entre los 30 y 39 años y 21,7 % de las mujeres frente a 16,1 % de los hombres (Radio Agricultura, 2025).
    • Personas mayores: un informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo indicó que el 49,2 % declara soledad no deseada y el 55,5 % tiene alto riesgo de aislamiento social (El Mostrador, 2025).

    La nota de prensa no precisa qué escala usaron, así que estas cifras no se pueden comparar con tu puntaje de la UCLA-3. Lo que sí muestran es que sentirse solo es frecuente y que sacar un puntaje alto no te pone en un grupo raro. Eso no lo vuelve trivial: ayuda a no leerlo como un defecto personal.

    ¿Por qué importa la soledad para la salud?

    Porque se asocia con problemas serios, sin que sea un trastorno en sí. Un metaanálisis de 2015 encontró que la soledad se asoció con 26 % más probabilidad de morir en el periodo de seguimiento (OR 1,26), un efecto comparable al de otros factores de riesgo conocidos (Holt-Lunstad et al., 2015). Y una revisión de 32 estudios longitudinales con población general concluyó que las personas que se sentían solas a menudo tenían más del doble de posibilidades de desarrollar depresión después (OR 2,33), aunque con bastante heterogeneidad entre estudios y con la mayoría centrada en adultos mayores (Mann et al., 2022).

    Dos matices para no asustarse de más. Estas son asociaciones de poblaciones grandes y no predicen lo que le pasará a una persona concreta. Y la dirección va en los dos sentidos: la depresión también te lleva a retirarte y a sentirte más solo. Si junto con la soledad notas ánimo bajo, pérdida de interés o cansancio constante, mira la guía sobre depresión.

    ¿Por qué la soledad se mantiene sola? El círculo de la soledad crónica

    Hay una razón por la que la soledad prolongada cuesta tanto de romper. Según Cacioppo y Patrick (2008), la soledad es una alarma, parecida al hambre, que empuja a buscar compañía. Cuando se vuelve crónica, la alarma se descalibra y arma un círculo:

    1. La mente se pone en alerta ante cualquier señal de rechazo (un mensaje sin responder, un gesto frío).
    2. Esa alerta sesga la interpretación: lo ambiguo se lee como desinterés y se esperan críticas.
    3. Para protegerte, te retraes o te pones a la defensiva, y los demás perciben distancia.
    4. La distancia genera rechazo real, que confirma el temor del principio.

    El círculo no necesita que haya mala suerte ni gente cruel alrededor. Se sostiene en cómo se interpreta lo que ocurre (Hawkley y Cacioppo, 2010). Y tiene una consecuencia práctica importante para elegir qué hacer, que veremos en la sección de abajo.

    También hay una soledad que viene de afuera. Williams (2001), en su libro sobre el ostracismo, describe que ser ignorado o excluido amenaza cuatro necesidades básicas: pertenencia, autoestima, control y la sensación de que tu existencia importa. Cuando la exclusión se alarga, los recursos para afrontarla se agotan y aparecen alienación, desesperanza y depresión. Si tu puntaje alto tiene detrás un episodio de rechazo (un grupo que te dejó fuera, un trabajo, un colegio), puede que ahí esté el origen.

    ¿Qué hacer según tu resultado en el test de soledad?

    Si quedaste en el rango bajo

    No hace falta cambiar nada. Si una de las tres respuestas pesó más que las otras, esa es la pista: falta de compañía, sensación de exclusión o de aislamiento. Cada una pide cosas distintas. Cuidar uno o dos vínculos estables, aunque sea con un mensaje por semana, es un buen punto de partida.

    Si quedaste en el rango alto

    La evidencia permite orientarse con bastante claridad, y no apunta adonde la mayoría supone. El metaanálisis de Masi y su equipo (2011) comparó cuatro formas de reducir la soledad. En los ensayos aleatorizados, la que más funcionó fue trabajar los pensamientos que distorsionan cómo lees a los demás (tamaño de efecto de -0,60). Las otras tres, mejorar habilidades sociales, aumentar el apoyo social o aumentar las oportunidades de contacto, tuvieron efectos pequeños o nulos (Masi et al., 2011). Una revisión más reciente de 31 ensayos con 3.959 participantes confirmó que las intervenciones psicológicas reducen la soledad (g = 0,43), la más común es la terapia cognitivo-conductual y hay mucha heterogeneidad entre estudios (Hickin et al., 2021).

    En la práctica, esto lleva a tres ideas:

    1. Juntarte más no basta por sí solo. Un grupo o un taller ayuda, pero si sigues leyendo cada encuentro como una prueba de que no encajas, el alivio dura poco. Combina el contacto con el trabajo sobre lo que piensas mientras estás ahí.
    2. Trata el pensamiento "a nadie le interesa verme" como una hipótesis. Anota qué esperas que pase antes de escribirle a alguien o ir a un plan, y después compara con lo que pasó. Los ensayos de Masi no probaron este ejercicio en concreto; es la versión casera de la idea que sí funcionó, y por eso sirve de punto de partida y no de tratamiento.
    3. Elige un vínculo y cuídalo antes que ampliar la lista. Como la soledad es una distancia percibida, cuenta más la calidad que la cantidad: una conversación en la que sientes que te escuchan vale más que diez saludos. Si te cuesta empezar, el artículo sobre cómo hacer amigos de adulto explica por qué es más difícil que de niño, y si venías de un periodo largo de aislamiento, la pérdida de habilidades sociales es más común de lo que parece.

    Nada de esto reemplaza una consulta cuando el puntaje es alto y se mantiene. La terapia cognitivo-conductual fue la intervención psicológica más frecuente en esos ensayos, y suele trabajar justo el círculo de arriba: detectar los pensamientos, probarlos contra la realidad y volver a acercarse a las personas con apoyo.

    ¿Es soledad, depresión o ansiedad social? Cómo distinguirlas

    Las tres se mezclan, y a veces una alimenta a otra:

    • Soledad: el malestar se centra en los vínculos. En general se conserva el deseo de estar con gente que te hace bien.
    • Depresión: la tristeza o el vacío abarcan todo, también lo que antes te gustaba, y se acompañan de cambios en el sueño, el apetito o la energía. La guía de activación conductual explica una de las formas de tratarla.
    • Ansiedad social: quieres estar con gente, pero el miedo a ser juzgado te frena. La guía de ansiedad social y la de cómo superar la timidez ayudan a diferenciar.

    Ninguna excluye a las otras. Una persona con ansiedad social puede aislarse y terminar con una soledad alta, y esa soledad puede llevar a un ánimo bajo.

    ¿Cuándo conviene consultar a un psicólogo?

    El puntaje solo no decide cuándo consultar. Cuenta más lo que pasa en tu vida. Conviene pedir ayuda cuando:

    • la sensación de soledad lleva meses y no mejora aunque tengas gente cerca;
    • evitas planes o a personas por miedo a que te rechacen, y cada vez te cuesta más salir;
    • notas ánimo bajo, sueño alterado, pérdida de interés o poca energía que ya venías arrastrando;
    • usas alcohol, pantallas o comida para aguantar el vacío;
    • aparecen pensamientos de que sobras o de que sería mejor no estar. En ese caso llama de inmediato a la Línea de Prevención del Suicidio, al *4141 (gratuita, 24 horas).

    Si quieres conversarlo, puedes escribirme desde la página de contacto.

    ¿Hay un test de soledad UCLA en PDF?

    Si buscas el test de soledad UCLA pdf, hay que distinguir dos versiones. La original tiene 20 preguntas y es la más usada en investigación, pero no pude confirmar sus condiciones de uso, así que no la reproduzco aquí. La versión corta de 3 preguntas se publicó en la revista Research on Aging y es la que ves en este artículo, con traducción propia.

    Si prefieres hacerlo en papel, anota 1, 2 o 3 al lado de cada pregunta (1 es casi nunca, 2 algunas veces, 3 a menudo), suma y compara con los puntos de más arriba:

    N.º Pregunta
    1 ¿Con qué frecuencia sientes que te falta compañía?
    2 ¿Con qué frecuencia te sientes dejado de lado (excluido)?
    3 ¿Con qué frecuencia te sientes aislado de los demás?

    Si te interesa seguir explorando cómo te sientes, el test de ansiedad y depresión mide otras dos cosas que suelen ir de la mano con la soledad.

    Preguntas frecuentes sobre el test de soledad

    ¿Cuántas preguntas tiene el test de soledad UCLA?

    La versión original tiene 20 y la corta, la UCLA-3 que usa este artículo, tiene 3. Cada pregunta se responde con casi nunca, algunas veces o a menudo, y el puntaje total va de 3 a 9. La versión corta se creó para encuestas grandes y se correlaciona 0,82 con la completa.

    ¿Qué puntaje indica soledad en la escala UCLA-3?

    No hay un punto de corte oficial: los autores usaron el puntaje como continuo. Como referencia, un estudio de 2025 con cuidadores de personas con demencia usó 6 puntos, y el promedio del estudio original en adultos mayores fue de 3,89. Ninguno de los dos son baremos chilenos ni un diagnóstico.

    ¿Se puede sentir soledad estando acompañado?

    Sí. La soledad mide la distancia entre las relaciones que tienes y las que quisieras, y no cuántas personas hay a tu alrededor. Puedes vivir con pareja o familia y sentirte aislado si falta una conexión que te importe. A la inversa, hay quienes pasan mucho tiempo solos y se sienten bien.

    ¿Cuál es la diferencia entre soledad y aislamiento social?

    El aislamiento social se puede contar: pocos contactos, vivir solo, pocas visitas. La soledad es la sensación subjetiva de que esa compañía no alcanza. Los estudios encuentran una relación modesta entre ambas, así que una puede estar sin la otra y conviene medirlas por separado.

    ¿Es lo mismo soledad que depresión?

    Son dos cosas distintas que se influyen. En una revisión de estudios longitudinales, sentirse solo a menudo se asoció con más del doble de posibilidades de desarrollar depresión después. La depresión abarca el ánimo, el sueño, el interés y la energía en general; la soledad apunta a los vínculos.

    ¿Qué hacer si el test sale alto?

    Empieza por mirar cuál de las tres respuestas pesó más. Después ensaya una pequeña acción: escribirle a una persona concreta y comparar lo que esperabas con lo que pasó. Si el puntaje alto se mantiene por semanas o viene con ánimo bajo, conversarlo con un psicólogo es el siguiente paso.

    Qué llevarte de este test

    El puntaje de la UCLA-3 es una foto de cómo sientes tus vínculos hoy, y lo más útil son las tres respuestas por separado. Si quedaste alto y se mantiene, no esperes a que se pase solo: la evidencia dice que la soledad prolongada se sostiene sobre cómo se leen las relaciones, y eso se puede trabajar. Escríbeme desde la página de contacto y vemos cómo acompañarte.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Ali, A. M., Al-Dossary, S. A., Laranjeira, C., Selim, A., Hallit, S., Alkhamees, A. A., Aljubilah, A. F., Aljaberi, M. A., Alzeiby, E. A., Pakai, A., & Khatatbeh, H. (2025). Loneliness among dementia caregivers: Evaluation of the psychometric properties and cutoff score of the Three-item UCLA Loneliness Scale. Frontiers in Psychiatry, 16, 1526569. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1526569

    Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human nature and the need for social connection. W. W. Norton & Company.

    El Mostrador. (2025, 1 de julio). Soledad en la vejez: la mitad de los adultos mayores chilenos se siente sola. https://www.elmostrador.cl/agenda-pais/agenda-social/2025/07/01/soledad-en-la-vejez-la-mitad-de-los-adultos-mayores-chilenos-se-siente-sola/

    Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2010). Loneliness matters: A theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Annals of Behavioral Medicine, 40(2), 218-227. https://doi.org/10.1007/s12160-010-9210-8

    Hickin, N., Käll, A., Shafran, R., Sutcliffe, S., Manzotti, G., & Langan, D. (2021). The effectiveness of psychological interventions for loneliness: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 88, 102066. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2021.102066

    Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015). Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: A meta-analytic review. Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227-237. https://doi.org/10.1177/1745691614568352

    Hughes, M. E., Waite, L. J., Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2004). A short scale for measuring loneliness in large surveys: Results from two population-based studies. Research on Aging, 26(6), 655-672. https://doi.org/10.1177/0164027504268574

    Mann, F., Wang, J., Pearce, E., Ma, R., Schlief, M., Lloyd-Evans, B., Ikhtabi, S., & Johnson, S. (2022). Loneliness and the onset of new mental health problems in the general population. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 57(11), 2161-2178. https://doi.org/10.1007/s00127-022-02261-7

    Masi, C. M., Chen, H.-Y., Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2011). A meta-analysis of interventions to reduce loneliness. Personality and Social Psychology Review, 15(3), 219-266. https://doi.org/10.1177/1088868310377394

    Radio Agricultura. (2025, 15 de junio). Salud mental: Estudio alerta sobre aumento de la soledad en Chile. https://www.radioagricultura.cl/noticias/salud-mental-estudio-alerta-sobre-aumento-de-la-soledad-en-chile_20250615/

    Surkalim, D. L., Luo, M., Eres, R., Gebel, K., van Buskirk, J., Bauman, A., & Ding, D. (2022). The prevalence of loneliness across 113 countries: Systematic review and meta-analysis. BMJ, 376, e067068. https://doi.org/10.1136/bmj-2021-067068

    Trucharte, A., Calderón, L., Cerezo, E., Contreras, A., Peinado, V., & Valiente, C. (2023). Three-item loneliness scale: Psychometric properties and normative data of the Spanish version. Current Psychology, 42(9), 7466-7474. https://doi.org/10.1007/s12144-021-02110-x

    Williams, K. D. (2001). Ostracism: The power of silence. Guilford Press.

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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