Llevas meses con un antidepresivo, te sientes mejor y empiezas a preguntarte si ya puedes dejarlo. Dejar los antidepresivos es una decisión común, y también lo son las dudas: si se puede hacer de golpe, qué se siente al bajar la dosis, cuánto dura y cómo saber si lo que aparece es el fármaco que se va o la depresión que vuelve.
Aquí encuentras lo que dicen las guías clínicas y los metaanálisis más recientes, más el marco chileno (quién puede recetar y qué cubre el GES). La pauta concreta de reducción la define quien te receta. Este artículo no trae dosis ni calendarios, a propósito.
Respuesta corta: los antidepresivos no suelen dejarse de golpe. Lo habitual es reducir la dosis de forma gradual, con el médico que los receta, durante semanas o meses. Según cómo se mida, entre 1 de cada 6 personas y la mitad nota algún síntoma al dejarlos, casi siempre pasajero. Si la depresión vuelve, suele tardar semanas, no los dos o tres primeros días.
¿Cuándo tiene sentido pensar en dejar los antidepresivos?
El Royal College of Psychiatrists (RCPsych, 2024) menciona cuatro motivos habituales: el problema de salud mental mejoró, el fármaco no está funcionando, produce efectos secundarios molestos o la persona ya no quiere tomarlo. En todos los casos recomienda hablarlo antes con quien prescribe, que ayuda a decidir si es buen momento y cómo hacerlo con seguridad.
Los antidepresivos suelen mantenerse al menos 6 meses después de que los síntomas desaparecen (RCPsych, 2024). La Guía Clínica AUGE de depresión del Ministerio de Salud (MINSAL, 2013) plantea de 6 a 12 meses desde la remisión completa. Con 3 o más episodios previos, tanto esa guía como NICE (2022) consideran mantenerlos por más tiempo.
Hay una razón para no apresurarse. En el ensayo ANTLER (Lewis et al., 2021), con 478 adultos de consultas de atención primaria que se sentían lo bastante bien como para considerar dejar el fármaco, recayó el 56 % de quienes lo redujeron hasta suspenderlo y el 39 % de quienes lo mantuvieron.
El seguimiento fue de un año, y los participantes tenían historia de al menos dos episodios depresivos o dos años o más de tratamiento.
Ese resultado no dice que nadie deba dejarlos. Dice que la decisión pesa riesgos y beneficios de cada persona: episodios previos, síntomas que quedaron, gravedad inicial, estrés actual y efectos secundarios. Eso se evalúa con quien conoce tu historia.
¿Se pueden dejar los antidepresivos de golpe?
Según el RCPsych (2024), conviene evitar suspender antidepresivos de forma brusca: puede aparecer un cuadro de retirada y aumenta la probabilidad de volver a enfermar. Incluso quienes llevan poco tiempo con el fármaco necesitan, como mínimo, bajar en algunos pasos.
Una revisión de 76 ensayos con 17.379 adultos en remisión de depresión o ansiedad (Zaccoletti et al., 2026) comparó formas de dejar el fármaco. Esto es lo que encontró, tomando la suspensión de golpe como punto de comparación (un riesgo relativo bajo 1 significa menos recaídas):
| Estrategia | Riesgo de recaída frente a suspender de golpe | Certeza de la evidencia |
|---|---|---|
| Seguir con la dosis habitual y apoyo psicológico | 0,40 | Moderada |
| Seguir con la dosis habitual | 0,51 | Moderada |
| Reducción lenta (más de 4 semanas) con apoyo psicológico | 0,52 | Moderada |
| Seguir con una dosis reducida | 0,62 | Baja |
| Reducción lenta sola | 0,81 (sin diferencia clara) | Baja |
Los autores concluyen que, en depresión en remisión, la reducción lenta con apoyo psicológico rindió tanto como continuar con el fármaco para prevenir recaídas, y mejor que la suspensión brusca o la reducción rápida (4 semanas o menos). En ansiedad la evidencia es limitada y la mayoría de los participantes eran blancos, así que conviene generalizar con cautela.
¿Qué síntomas da dejar los antidepresivos y qué se siente?
Los síntomas de discontinuación, que en conjunto se llaman síndrome de discontinuación o de retirada, son distintos en cada persona y en cada fármaco. El RCPsych (2024) describe, entre otros:
- ansiedad que va y viene, a veces en oleadas intensas;
- dificultad para dormir y sueños vívidos o perturbadores;
- ánimo bajo y falta de interés o de placer;
- sensación de malestar físico, mareo (casi siempre leve, a veces tan marcado que impide ponerse de pie sin ayuda) y náuseas;
- sensaciones de descarga eléctrica en la cabeza, los brazos o las piernas, que algunas personas llaman «zaps» y que pueden empeorar al girar la cabeza;
- sensación de irrealidad o de tener «algodón en la cabeza», y problemas para concentrarse;
- irritabilidad, cefalea, inquietud interna y dificultad para quedarse quieto (acatisia).
Los síntomas suelen empezar uno o dos días después de reducir o suspender el fármaco, y a veces tras olvidar una sola dosis. Con fluoxetina, que tarda mucho más en salir del organismo, pueden aparecer a los días o a las semanas (RCPsych, 2024). Algunas personas también tienen pensamientos suicidas durante la retirada. Si ocurre, se avisa de inmediato a quien prescribe (más abajo, en cuándo consultar).
¿Qué tan frecuentes son los síntomas de discontinuación?
Depende de cómo se mida, y hay una discusión abierta entre grupos de investigación. Las cifras principales:
| Fuente | Qué midió | Resultado |
|---|---|---|
| Henssler et al. (2024) | 79 estudios, 21.002 pacientes | Al menos un síntoma en el 31 % tras dejar el antidepresivo y en el 17 % tras dejar un placebo; la diferencia neta ronda el 15 % (1 de cada 6 o 7 personas). Síntomas graves: 2,8 % frente a 0,6 % |
| Kalfas et al. (2025) | 50 estudios, 17.828 participantes, a la semana de dejarlo | Aproximadamente un síntoma más en la escala DESS que con placebo o continuando. Más mareo, náuseas, vértigo y nerviosismo; el mareo fue el más frecuente |
| Moncrieff et al. (2025) | Reanálisis con solo 5 estudios que midieron la retirada de forma sistemática | 55 % (intervalo de confianza de 31 % a 81 %), con alta heterogeneidad y tratamientos previos de 12 semanas o menos en casi todos |
| Davies y Read (2019) | 24 estudios | Entre 27 % y 86 %, con un promedio ponderado de 56 % |
El RCPsych (2024) resume la situación diciendo que entre un tercio y la mitad de las personas que toman un antidepresivo tiene síntomas de retirada en algún grado, y que hoy no se puede predecir quién tendrá los más intensos.
Las diferencias vienen de cómo se mide. Henssler et al. descuentan los efectos inespecíficos, porque una parte de los síntomas aparece también al dejar una pastilla sin principio activo. Moncrieff et al. critican esa revisión: dicen que se apoyó en estudios de eficacia donde la retirada era un tema secundario, con síntomas registrados de forma espontánea y observaciones cortas.
Lo que sí comparten todas las fuentes es que la mayoría de los casos son de intensidad leve a moderada y que una minoría experimenta síntomas graves. En el metaanálisis de Kalfas et al., dejar el fármaco no se asoció con empeoramiento del ánimo.
¿Cuánto duran los síntomas al dejar los antidepresivos?
En los casos leves o bien manejados con una reducción gradual, los síntomas suelen desaparecer en una o dos semanas (RCPsych, 2024). Otras personas tienen síntomas más intensos que duran bastante más, a veces meses o incluso más de un año.
La revisión de Davies y Read (2019) encontró que en siete de diez estudios sobre duración una parte importante de quienes tenían síntomas los mantenía más de dos semanas. Por eso estas autoras piden actualizar las guías que los daban por autolimitados en una o dos semanas.
Los síntomas que duran 6 semanas o más tienen una evidencia pobre. En una revisión sistemática (Rennwald y Hengartner, 2025) solo siete estudios cumplían los criterios. Una cohorte pequeña informó una frecuencia del 15 % en personas con trastorno de pánico y agorafobia.
La duración varió de 1,5 a 166 meses, y el uso prolongado de paroxetina apareció como posible factor de riesgo. No hay evidencia confiable sobre cómo tratar estos síntomas persistentes. La certeza de todo esto es baja.
¿Qué antidepresivos dan más síntomas de retirada?
La retirada depende en parte de cuánto tarda el fármaco en eliminarse del cuerpo. El RCPsych (2024) incluye en su grupo de mayor riesgo a paroxetina, venlafaxina, desvenlafaxina, duloxetina y mirtazapina, además de los inhibidores de la monoaminooxidasa. NICE (2022) destaca paroxetina y venlafaxina entre los más recetados.
La revisión de Henssler et al. (2024) apunta a desvenlafaxina, venlafaxina, imipramina y escitalopram como los que más síntomas producen, y a imipramina, paroxetina y desvenlafaxina o venlafaxina como los de mayor gravedad. Una revisión clínica (Wallis, 2026) señala que la probabilidad también sube con los tratamientos largos.
La fluoxetina se elimina despacio, y por eso los síntomas pueden tardar días o semanas en aparecer y cuesta más saber si vienen de la retirada. El RCPsych la ubica en riesgo intermedio. Que un fármaco tenga menor riesgo no lo vuelve cero.
¿Retirada o recaída? Cómo distinguirlas
Algunos síntomas de retirada se parecen mucho a la depresión o la ansiedad por las que empezaste el tratamiento: ánimo bajo, mal sueño, sensación de pánico. El RCPsych (2024) propone tres pistas:
| Pista | Retirada | Recaída |
|---|---|---|
| Cuándo empieza | A los 1 o 2 días de bajar la dosis (con fluoxetina, a los días o semanas) | Semanas o meses después |
| Qué se siente | Cosas que no tenías antes: «zaps», mareo, sensaciones raras. Es frecuente oír «esto no se siente como mi depresión» | Vuelve el cuadro que ya conoces: tristeza persistente, pérdida de interés, cansancio |
| Qué pasa si retomas la dosis | Mejora en horas o días | Mejora en semanas, como al empezar el tratamiento |
Esto orienta, no decide. La evaluación la hace quien te acompaña, porque la mezcla de ambas cosas es posible. En el metaanálisis de Kalfas et al. (2025), dejar el fármaco no se asoció con empeoramiento del ánimo, y los autores interpretan que una depresión que reaparece más tarde apunta a recaída.
En otro ensayo con 103 pacientes (Volkmann et al., 2026), un 29 % tuvo síndrome de retirada, más mujeres que hombres. De los 83 con datos de seguimiento, el 35 % recayó, y haber tenido síntomas de retirada se asoció con mayor riesgo de recaída. Es una muestra pequeña y los intervalos son amplios, así que conviene leerlo como una señal, con cautela.
¿Cómo dejar los antidepresivos de forma segura? La retirada gradual
La retirada gradual (en inglés, tapering) significa bajar la dosis en pasos, con tiempo entre cada uno para ver cómo responde el cuerpo. Según el RCPsych (2024), la mayoría de las personas puede dejar el fármaco en unas semanas o meses. Quienes llevan poco tiempo en tratamiento necesitan pocos pasos, y quienes llevan mucho, o ya tuvieron una retirada difícil, necesitan más tiempo.
Lo que se repite en las guías y en la revisión de Wallis (2026):
- El plan se acuerda con quien prescribe antes de empezar, y se revisa durante el proceso.
- Los pasos se hacen más pequeños a medida que la dosis baja. En algunos casos se usan presentaciones líquidas o preparados de farmacia para llegar a dosis muy bajas.
- El mejor esquema todavía no se conoce, y puede ser distinto para cada persona.
- Si aparecen síntomas intensos, se avisa a quien prescribe. Puede ser necesario subir de nuevo, de forma temporal, a la última dosis que se toleraba bien, y bajar después más despacio.
Tener síntomas no significa que no puedas dejar el fármaco ni que estés recayendo. A veces significa que el ritmo era demasiado rápido.
¿Ayuda la psicoterapia al dejar los antidepresivos?
La revisión de Zaccoletti et al. (2026) apunta a que sí, como apoyo: la reducción lenta con apoyo psicológico igualó a la continuación en prevenir recaídas, mientras que la reducción lenta sin ese apoyo no mostró diferencia clara frente a suspender de golpe, con certeza baja. El resumen de la revisión no detalla qué tipo de intervención fue.
Hay respaldo adicional en las guías. NICE (2022) recomienda ofrecer un curso de psicoterapia centrado en prevenir recaídas (terapia cognitivo-conductual grupal o terapia cognitiva basada en mindfulness) a quien tiene mayor riesgo de recaer y decide no continuar con el fármaco. La Guía Clínica AUGE (MINSAL, 2013) recomienda la psicoeducación y las técnicas cognitivo-conductuales para prevenir recaídas.
Según Beck et al. (2024), la terapia cognitivo-conductual deja habilidades que se mantienen después de terminar: detectar señales tempranas de bajón, diseñar un plan escrito de prevención y no interpretar una fluctuación del ánimo como un fracaso. Si quieres revisar qué es y cómo funciona, está explicado en terapia cognitivo-conductual, y también en mindfulness.
Qué puede y qué no puede hacer un psicólogo, y a quién acudir en Chile
En Chile la receta es el instrumento con el que «el profesional habilitado para prescribir» indica un medicamento (Código Sanitario, art. 101). Los servicios del psicólogo, según el artículo 113, consisten en asistir, aconsejar o hacer psicoterapia; cuando atiende a una persona con una enfermedad mental debe ponerlo de inmediato en conocimiento de un médico especialista y puede colaborar con él.
La Ley 21.331 (art. 10) agrega que la prescripción de medicamentos se hace a partir de evaluaciones profesionales pertinentes, y que la persona debe ser atendida periódicamente por el profesional competente. En la práctica, indicar, modificar o suspender un antidepresivo corresponde a un médico: tu médico general, el del CESFAM o un psiquiatra. Cómo elegir entre ambos está en psicólogo o psiquiatra.
Si el diagnóstico es depresión en personas de 15 años o más, el GES 34 garantiza tratamiento, con consulta con especialista dentro de 30 días desde la derivación, y en Fonasa el copago es $0. Entre los fármacos del listado figuran fluoxetina, sertralina, venlafaxina y mirtazapina.
Para entender el cuadro de fondo, puedes ver depresión, cómo salir de la depresión y terapia para la depresión. Si el fármaco es por ansiedad: tratamiento de la ansiedad.
Este artículo trata antidepresivos. Si lo que quieres dejar es una benzodiacepina como el clonazepam, el proceso es distinto: mira cómo dejar el clonazepam y abstinencia de benzodiacepinas.
Cuándo consultar sin esperar
Avisa a quien receta lo antes posible si durante la retirada aparece cualquiera de estas señales:
- pensamientos de hacerte daño o de morir, que el RCPsych incluye entre los síntomas posibles;
- mareo tan intenso que te impide caminar o mantenerte de pie;
- síntomas que empeoran en vez de ceder después de unos días;
- un ánimo bajo que se mantiene o crece durante semanas.
Si tienes ideas de suicidio, no esperes a la próxima hora: pide ayuda de inmediato en un servicio de urgencia o llama al *4141, la línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud.
Preguntas frecuentes
¿Los antidepresivos son adictivos?
Según el RCPsych (2024), una adicción implica ansia por la sustancia, pérdida de control y una sensación de placer o «subidón», y eso no ocurre con los antidepresivos. Lo que sí puede pasar es una dependencia física: el cuerpo se adapta al fármaco y, al faltar, aparecen síntomas de retirada que ceden al retomarlo.
¿Cuánto dura la abstinencia de los antidepresivos?
En los casos leves, entre una y dos semanas. Algunas personas tienen síntomas durante meses, y unas pocas durante más de un año, según el RCPsych (2024). La evidencia sobre los síntomas que duran más de 6 semanas es escasa y de baja certeza. Cuanto más gradual la reducción, más suaves tienden a ser los síntomas.
¿Qué pasa si dejo un antidepresivo de golpe?
Aumenta la probabilidad de síntomas de retirada y de recaída. En la revisión de Zaccoletti et al. (2026), la suspensión brusca tuvo más recaídas que continuar el tratamiento o que reducir lentamente con apoyo psicológico. Si ya lo dejaste de golpe, no hace falta alarmarse: consulta a quien te lo recetó para ver cómo seguir.
¿Puedo dejar los antidepresivos si ya me siento bien?
Sentirte bien es la razón más común para plantearlo, y suele ser buen momento para conversarlo. Lo habitual es esperar al menos 6 meses desde que desaparecen los síntomas (RCPsych, 2024). Quien decide si conviene intentarlo, y cómo, es quien prescribe, según tu historia de episodios y los síntomas que hayan quedado.
¿Dejar los antidepresivos adelgaza?
Ninguna de las revisiones usadas para este artículo mide el peso tras dejar el fármaco, así que falta una cifra que dar. Durante la retirada se describen náuseas, molestias digestivas y pérdida de apetito. Si notas cambios de peso que te preocupan, coméntalo con quien prescribe: pueden venir de la retirada o del ánimo.
¿Qué hago si tengo síntomas muy intensos al bajar la dosis?
Avisa a quien prescribe sin cambiar la dosis por tu cuenta. Puede indicarte volver temporalmente a la última dosis que tolerabas y reducir más despacio después. Si aparecen pensamientos suicidas, pide ayuda de inmediato: urgencias o *4141.
Referencias
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- Davies, J., & Read, J. (2019). A systematic review into the incidence, severity and duration of antidepressant withdrawal effects: Are guidelines evidence-based? Addictive Behaviors, 97, 111-121. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2018.08.027
- Henssler, J., Schmidt, Y., Schmidt, U., Schwarzer, G., Bschor, T., & Baethge, C. (2024). Incidence of antidepressant discontinuation symptoms: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Psychiatry, 11(7), 526-535. https://doi.org/10.1016/s2215-0366(24)00133-0
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- Lewis, G., Marston, L., Duffy, L., Freemantle, N., Gilbody, S., Hunter, R., Kendrick, T., Kessler, D., Mangin, D., King, M., Lanham, P., Moore, M., Nazareth, I., Wiles, N., Bacon, F., Bird, M., Brabyn, S., Burns, A., Clarke, C. S., . . . Lewis, G. (2021). Maintenance or discontinuation of antidepressants in primary care. New England Journal of Medicine, 385(14), 1257-1267. https://doi.org/10.1056/nejmoa2106356
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