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  • Burnout en estudiantes de posgrado y tesistas: señales y qué ayuda

    Burnout en estudiantes de posgrado y tesistas: señales y qué ayuda

    Son las once de la noche, el documento de la tesis lleva tres horas abierto y el cursor sigue en el mismo párrafo. No es flojera: llevas meses leyendo, escribiendo y rehaciendo, y cada vez que te sientas pasa lo mismo. Si te reconoces, lo que te ocurre tiene nombre y bastante investigación detrás: el burnout en estudiantes de posgrado y tesistas, un agotamiento que se acumula cuando las exigencias de la tesis superan por mucho tiempo los recursos con que cuentas para sostenerlas.

    Aquí vas a encontrar qué datos existen de verdad sobre el estrés del posgrado (y cuáles faltan, sobre todo en Chile), por qué una tesis tiene condiciones muy propicias para el desgaste, cómo distinguir el burnout de la depresión o del perfeccionismo, y qué cosas tienen respaldo para recuperarte sin abandonar tus estudios. No incluye un test con puntaje: el instrumento más usado en estudiantes es de licencia paga y uno inventado no serviría.

    Respuesta corta: el burnout de la tesis es un cuadro de agotamiento, distancia mental hacia tu proyecto y sensación de ineficacia. Se parece menos a un defecto personal que a una respuesta a condiciones de trabajo (carga sin cierre, poco control, aislamiento, dependencia de un solo supervisor). Mejora más cuando cambian esas condiciones, con apoyo de pares y de un profesional, que con consejos de autocuidado aislados.

    ¿Existe el burnout de la tesis si no tengo un empleo?

    Sí, aunque la definición oficial no lo diga con esas palabras. La Organización Mundial de la Salud lo incluye en la CIE-11 como un fenómeno ocupacional (código QD85): un estrés crónico en el lugar de trabajo que no se logró manejar. Lo describe con tres dimensiones: agotamiento, distancia mental o cinismo hacia el trabajo, y sensación de ineficacia. No lo clasifica como enfermedad ni como trastorno mental.

    Ahí aparece el problema para quien hace una tesis. Claire Plumbly (2025) cuestiona que la definición se limite al empleo formal, porque deja fuera a estudiantes, tesistas y cuidadores, que hacen trabajo exigente sin contrato. Parker, Tavella y Eyers (2023) van en la misma línea: su Medida de Burnout de Sídney pide a quien no tiene un empleo remunerado que responda pensando en su tarea principal, por ejemplo la investigación o la tesis, porque produce la misma constelación de síntomas.

    En términos prácticos, el nombre importa menos que lo que describe. Para saber cómo se mide, puedes revisar la explicación del MBI y del Copenhagen Burnout Inventory, que aclara cuál es de uso libre (el CBI). Y si quieres el cuadro general, está la guía completa sobre burnout.

    ¿Cuántos estudiantes de posgrado y tesistas están agotados? Lo que dicen los datos

    La respuesta honesta es que depende de qué se mida, y casi nada de lo publicado es chileno. Esto es lo más sólido que encontré:

    EstudioQuiénesQué encontró
    Dreisoerner et al. (2026)Investigadores en etapa temprana de su carrera, metaanálisis de 148 estudios y 138.446 participantesCerca de 30 % con malestar psicológico elevado: síntomas depresivos 29,8 %, ansiosos 29,7 %, ideación suicida 18,8 %
    Hazell et al. (2020)Doctorandos, revisión de 52 artículos con metaanálisisMás estrés que las normas de la población general; el aislamiento fue el factor de riesgo con mejor respaldo
    Dumic et al. (2026)Doctorandos de medicina y ciencias de la salud, revisión de 27 estudiosBurnout muy frecuente, asociado a aislamiento profesional y mala relación con el supervisor
    Taylor et al. (2026)Científicos biomédicos (incluye postdoctorados, personal de laboratorio y académicos), 16 estudios empíricosMás de 30 % con burnout alto, cerca de 45 % con malestar alto y algo más de 34 % con agotamiento emocional alto

    Hay varios cuidados al leer esta tabla. El primero es que el metaanálisis de Dreisoerner mide malestar psicológico, no burnout: sirve para dimensionar cuánto sufre este grupo, pero ese 30 % no debe leerse como un porcentaje de burnout. Los autores añaden que los síntomas depresivos fueron dos a tres veces más frecuentes, y los ansiosos tres a cinco veces más, que en personas de su misma edad en la población general, aunque la gravedad media fue leve para depresión y ansiedad y moderada para estrés.

    El segundo cuidado es que los estudios usan instrumentos y puntos de corte distintos. Plumbly (2025) menciona rangos de burnout en estudiantes de carreras muy exigentes que van de 7,3 % a 75,2 %, una diferencia tan grande que muestra que los números no se pueden comparar entre sí. Y el tercero es que casi todo es transversal (una fotografía de un momento), de modo que no se sabe qué causó qué.

    Sí se repite un resultado entre los estudios: las dificultades se asocian más a factores del entorno que a rasgos de la persona. Dreisoerner et al. (2026) encontraron que las características demográficas e individuales explicaban poco, y Dumic et al. (2026) llegaron a una conclusión parecida con los doctorandos de salud. Dicho de otra forma, que a tantas personas les pase lo mismo sugiere que la causa no es que todas sean frágiles.

    ¿Por qué una tesis agota tanto? Seis desajustes

    Christina Maslach y Michael Leiter (1997) proponen que el burnout nace de seis desajustes entre la persona y su trabajo: sobrecarga, falta de control, recompensas insuficientes, pérdida de comunidad, falta de equidad y conflicto de valores. Formularon el modelo pensando en organizaciones. Trasladado a una tesis, se ve así:

    DesajusteCómo se ve en una tesis
    SobrecargaLa tarea no tiene cierre diario: siempre hay más literatura que leer o un capítulo que mejorar, y el trabajo invade noches y fines de semana
    Falta de controlPlazos administrativos inciertos, burocracia y dependencia de las decisiones (y los tiempos de respuesta) de un único supervisor
    Recompensas insuficientesBeca escasa o inexistente, meses de esfuerzo invisible y poco reconocimiento
    Pérdida de comunidadTrabajo en soledad, poco contacto con otros tesistas
    Falta de equidadEvaluaciones que se sienten arbitrarias, disputas sobre autoría o falta de vías claras para cambiar de director
    Conflicto de valoresDistancia entre las ganas de conocer y las exigencias de publicar rápido

    La tabla es una aplicación del marco a este contexto, no un resultado de investigación sobre tesistas. Aun así, calza con lo que se observa en las revisiones. Acharya et al. (2023) ordenaron 45 artículos sobre doctorandos en un modelo de demandas y recursos del programa doctoral: la ambigüedad de la estructura del programa, la falta de recursos, la carga y la responsabilidad pesan como demandas, y el apoyo institucional, el apoyo del supervisor y la motivación propia son recursos. Y Mahsood et al. (2025), en una revisión de alcance de 63 registros, concluyen que el bienestar del doctorando se juega en varios niveles a la vez (individual, interpersonal, institucional, comunitario y de políticas).

    También sirve el modelo de demanda, control y apoyo de Karasek, que Marulanda Ruiz (2007) revisa para la salud mental en el trabajo. Una tesis parece ofrecer libertad (“no tengo jefe ni horario”), pero esa libertad es en parte aparente: el control real sobre qué entregar, cuándo y con qué criterio suele ser bajo. Si además hay poco apoyo, ese modelo describe la combinación de mayor riesgo.

    Plumbly (2025) agrega una pieza cultural, la “trampa de la pasión”: la idea de que investigar es una vocación o un privilegio lleva a aceptar sobrecarga, ingresos precarios y falta de límites, porque poner un límite parecería poco comprometido.

    Señales del burnout de la tesis: cómo se ve en la práctica

    Estas son las que más se repiten en las fuentes revisadas:

    • Agotamiento que el fin de semana no repone. Parker, Tavella y Eyers (2023) lo explican con la imagen de un resorte: en el estrés normal recupera su forma con descanso, y en el burnout pasó su límite elástico.
    • Niebla mental. Releer el mismo párrafo varias veces, olvidar lo que acabas de leer, buscar palabras que antes salían solas.
    • Cinismo hacia tu propio tema. Lo que te fascinaba empieza a darte indiferencia o rechazo, o sientes que nada de lo que escribes vale.
    • Evitación y postergación. Abrir el documento y cerrarlo, ordenar cualquier cosa antes de escribir, no responder los correos del supervisor.
    • Aislamiento. Dejar de ir al laboratorio, a las reuniones o a las juntas con amigos para “no perder tiempo”, o por vergüenza de no avanzar.
    • Efectos en el cuerpo y las conductas. Mal sueño, más alcohol, comer en exceso o ataques de pánico.

    Si la postergación te pesa en especial, hay un artículo sobre procrastinación académica y otro sobre estrés académico universitario que complementan este.

    ¿Es burnout, depresión, estrés o perfeccionismo?

    Se solapan, y distinguirlos es tarea de una evaluación clínica. Aun así, las fuentes marcan diferencias útiles:

    • Burnout y depresión. El burnout está atado a un contexto: la persona suele sentirse más ella misma cuando se aleja de la tesis, y mantiene su autoestima básica. La depresión es más global, con desesperanza y autodesprecio que no se limitan a un entorno (Parker et al., 2023). Si la duda es esa, la guía sobre burnout o depresión lo desarrolla.
    • Burnout y estrés normal. El estrés movilizador tiene un problema que resolver y un final a la vista. El burnout aparece cuando la demanda no termina y el descanso común ya no repone (Plumbly, 2025).
    • Burnout y perfeccionismo. Parker et al. (2023) lo plantean como “semilla y tierra”: la semilla son las condiciones externas (carga, poco control, poco apoyo) y la tierra, una personalidad muy responsable y exigente consigo misma. El perfeccionismo no causa el burnout por sí solo, pero hace más fértil el terreno. En una tesis suele verse como pensamiento de todo o nada (“si el capítulo no sale perfecto, fracasé”), relectura sin fin y dificultad para pedir ayuda.
    • Burnout y procrastinación. Parker et al. (2023) escriben que la procrastinación es “la firma del perfeccionista”: la persona duda y queda “bloqueada” por el miedo a cometer errores. Conviene leerla como una señal de ese miedo y no como falta de ganas.

    Una palabra sobre el síndrome del impostor, que aparece a menudo en los relatos de doctorandos. En la revisión de Dumic et al. (2026) fue un tema recurrente en los estudios cualitativos, pero solo un estudio lo midió con un instrumento validado, así que sabemos menos de lo que parece. Si es tu caso, hay un artículo sobre el síndrome del impostor.

    ¿Qué ayuda? Primero, lo que está fuera de ti

    Una de las ideas más repetidas en las fuentes es que tratar el burnout solo como un problema individual no funciona. Maslach y Leiter (1997) critican que las instituciones respondan con talleres de manejo del estrés, porque el mensaje implícito es que el problema es de quien no sabe cuidarse. Dumic et al. (2026) concluyen en el mismo sentido que hacen falta cambios estructurales y no solo apoyo psicológico individual. Y el entusiasmo por la investigación no basta: en esa misma revisión, el compromiso con ella no protegió del burnout.

    Lo que sí aparece como protector en los estudios con doctorandos es poco espectacular. Hazell et al. (2020) identificaron como factores protectores con mejor respaldo el apoyo social, una buena relación con el supervisor, ver el doctorado como un proceso y el autocuidado.

    Hablar con tu supervisor, de forma concreta

    El programa de intervención de Gil-Monte (2019) propone dejar la “lógica del poder” (culpas, tensiones) y usar una “lógica de la racionalidad”: acordar de manera explícita qué, cuándo y cómo se entrega. Suena simple y es lo que más reduce la ambigüedad del rol. Algunas ideas de ese programa y de Parker et al. (2023):

    • No asumas que tu supervisor “ya sabe” lo que necesitas: dilo con claridad.
    • Pide el tipo de retroalimentación que te falta: apoyo emocional (que te escuchen), evaluación técnica (si el método está bien) o indicaciones concretas para resolver un problema.
    • Cuando aceptes una tarea extra (clases, trámites), deja claro que es excepcional, para que no pase a ser permanente.
    • Llega a la reunión con un mapa del estado del proyecto, los cuellos de botella y propuestas de solución, y no con una queja abierta.
    • Después de cada reunión, envía un correo breve con lo acordado y las próximas fechas. Protege frente a cambios de reglas.

    Si el problema es el supervisor mismo (trato hostil, favoritismos, cambios arbitrarios), el correo y los registros son tu respaldo, y conviene buscar apoyo en la unidad de tu universidad que atienda estos casos.

    Comunidad de pares

    Gil-Monte (2019) incluye grupos de apoyo entre pares, no terapéuticos, y Plumbly (2025) recomienda juntarte con otras personas que quieran poner límites a la cultura del sobreesfuerzo. Lo que ofrecen es seguridad psicológica y, algo muy concreto, ver que a los demás les pasa lo mismo y que no es un fallo tuyo. Eso coincide con el aislamiento como factor de riesgo en Hazell et al. (2020).

    ¿Qué ayuda? Lo que puedes hacer tú

    Con las condiciones externas a la vista, quedan herramientas individuales que sí tienen lugar, con límites claros.

    Terapias mente-cuerpo: ayudan al estrés, no está probado que ayuden al burnout. Una revisión de 24 estudios con 2.220 estudiantes de posgrado de profesiones de la salud (Irwin et al., 2026) encontró que mindfulness, meditación, yoga y respiración mejoraron el estrés en 13 de 22 estudios y la ansiedad en 5 de 9. Para depresión, solo 1 de 7 mostró mejoría, y ninguno de los 3 estudios de burnout mostró resultados positivos. Los autores concluyen que la evidencia sobre burnout es muy limitada. Esos datos son de estudiantes de salud, no de tesistas en general.

    Regla de “suficientemente bueno”. Parker et al. (2023) proponen modular el perfeccionismo con la idea de que lo suficientemente bueno es suficiente, que es lo que desbloquea la redacción. En la tesis, un borrador feo que existe vale más que un capítulo perfecto que no existe.

    Cuerpo y descanso. Plumbly (2025) plantea que la parálisis para escribir ocurre cuando el sistema nervioso está en modo de apagado por estrés acumulado. Propone llevarlo antes a un estado de calma, con movimiento breve o pausas deliberadas, en vez de forzarse a seguir. Es una propuesta de una autora clínica con un enfoque propio, y no tiene todavía ensayos en tesistas, así que tómala como una opción para probar.

    Parar no basta, pero ayuda. Parker et al. (2023) distinguen entre quien está empezando a quemarse, a quien unas semanas de descompresión pueden bastarle, y el burnout ya consolidado, donde parar es una tregua necesaria pero insuficiente si al volver todo sigue igual. Plumbly (2025), apoyándose en una investigación de Bernier (1998), señala que en el burnout severo volver a funcionar a plena capacidad toma en promedio de uno a tres años. Parker et al. coinciden en la idea de “trabajar diferente, no más duro”: jornadas más cortas, retorno gradual y desconexión digital.

    Qué puedes hacer esta semana

    1. Anota qué parte de la tesis te consume más: la carga, la incertidumbre de plazos, la relación con tu supervisor, la soledad o la plata. Cada una se aborda distinto.
    2. Escribe tres líneas con qué necesitas, cuándo y cómo, y pide una reunión para acordarlo. Después de la reunión, manda el correo con lo conversado.
    3. Fija un horario de cierre al día, aunque la tesis nunca esté terminada, y un día a la semana sin tocarla.
    4. Contacta a otra persona que esté en tu misma etapa. Basta con un café o un chat semanal.
    5. Si estás bloqueado con un capítulo, escribe una versión mala en 30 minutos y déjala. Después la corriges.
    6. Si el cansancio lleva semanas y afecta tu sueño o tu ánimo, agenda con un profesional. La guía para recuperarse del burnout y la de poner límites en el trabajo te pueden servir de apoyo.

    ¿Cuándo consultar con un psicólogo?

    Conviene pedir ayuda profesional si el agotamiento lleva más de unas semanas y no cede con descanso, si afecta tu sueño, tu ánimo o tus relaciones fuera de la tesis, si aparecen síntomas de depresión o ansiedad (llanto frecuente, pérdida de interés, ataques de pánico), si estás recurriendo a alcohol o a medicamentos para dormir o desconectarte, o si sientes que ya no puedes avanzar en nada. Y de inmediato si hay ideas de hacerte daño. Este punto merece atención: en el metaanálisis de Dreisoerner et al. (2026), cerca de uno de cada cinco investigadores jóvenes reportó ideación suicida, así que no la des por descartada solo porque lo tuyo “parece burnout”. La Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud atiende gratis, las 24 horas, al *4141 desde un celular.

    Un profesional puede evaluar si se trata de burnout, depresión o ambos, trabajar los pensamientos de todo o nada y la exigencia, y ayudarte a preparar qué plantear en tu programa. La decisión de pausar, pedir licencia o cambiar de director se toma con apoyo y con esa evaluación; ninguna de las fuentes revisadas dice que abandonar sea la respuesta ni que quedarse a toda costa lo sea.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puede haber burnout por la tesis si no tengo un trabajo formal?

    Sí. La CIE-11 lo define como fenómeno ocupacional, pero autoras como Plumbly (2025) y Parker et al. (2023) señalan que el mismo cuadro aparece en estudiantes, tesistas y cuidadores, porque las exigencias sostenidas son las mismas. La definición oficial es más estrecha que la experiencia.

    ¿Qué porcentaje de doctorandos tiene burnout?

    La cifra cambia según el estudio. Una revisión de investigadores biomédicos halló más de 30 % con burnout alto, y un metaanálisis de investigadores jóvenes halló cerca de 30 % con malestar psicológico elevado. Los instrumentos varían mucho y casi no hay datos chilenos, así que cualquier porcentaje nacional conviene tomarlo con cautela.

    ¿Cómo sé si es burnout o depresión?

    El burnout se concentra en la tesis y deja intacta la autoestima básica. La depresión invade toda la vida, con desesperanza y autodesprecio. Se solapan mucho, y un puntaje alto en un cuestionario puede ser cualquiera de los dos o una enfermedad médica, por eso la distinción requiere una evaluación clínica.

    ¿Sirve el mindfulness para el burnout de la tesis?

    Ayuda con el estrés y la ansiedad, pero no hay respaldo claro para el burnout. En una revisión de 24 estudios con estudiantes de posgrado de salud, ninguno de los tres que medían burnout mostró mejoría. Puede complementar los cambios en la carga y el apoyo, no reemplazarlos.

    ¿Tengo que dejar el doctorado o la tesis?

    Esa decisión es tuya y conviene tomarla con una evaluación y con tiempo, no en el peor momento. Según Parker et al. (2023), parar sin cambiar las condiciones suele ser una tregua: si vuelves a lo mismo, el desgaste regresa. Primero se prueba cambiar la carga, la comunicación con el supervisor y el apoyo.

    ¿Cómo le planteo mi agotamiento a mi supervisor?

    Con hechos y propuestas, no con una queja general. El programa de Gil-Monte (2019) sugiere acordar qué, cuándo y cómo se entrega, pedir el tipo de retroalimentación que necesitas y dejar por escrito lo acordado. Llevar un mapa del avance y de los obstáculos ordena la conversación.

    Si el cansancio ya no se va

    Estar agotado por una tesis no te hace menos capaz: describe lo que le pasa a una persona que sostuvo mucho tiempo exigencias altas con pocos apoyos. Si quieres revisar tu caso con un psicólogo clínico, puedes agendar una consulta, y si estás en un momento de crisis, llama al *4141.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Acharya, V., Rajendran, A., & Shenoy, S. (2023). A framework for doctoral education in developing students’ mental well-being by integrating the demand and resources of the program: An integrative review. F1000Research, 12, 431. https://doi.org/10.12688/f1000research.131766.2

    Dreisoerner, A., Goetz, V., Frohnmayer, D., Tran, U. S., Voracek, M., & Nater, U. M. (2026). Prevalence and severity of mental health problems in early-career researchers: A systematic review and meta-analysis. Nature Human Behaviour, 10(9), 1698-1717. https://doi.org/10.1038/s41562-026-02505-5

    Dumic, L., Lovrincevic Pavlovic, N., & Miskulin, M. (2026). Psychological outcomes and research engagement among PhD students in medicine and health sciences: A systematic review. Behavioral Sciences, 16(9), 1575. https://doi.org/10.3390/bs16091575

    Gil-Monte, P. R. (2019). Prevención y tratamiento del síndrome de quemarse por el trabajo (burnout): Programa de intervención. Ediciones Pirámide.

    Hazell, C. M., Chapman, L., Valeix, S. F., Roberts, P., Niven, J. E., & Berry, C. (2020). Understanding the mental health of doctoral researchers: A mixed methods systematic review with meta-analysis and meta-synthesis. Systematic Reviews, 9, 197. https://doi.org/10.1186/s13643-020-01443-1

    Irwin, K. E., Campione, E., Bargouthi, H., Collins, C., Pop, J., Reamer, V., & Bannon, C. (2026). Effectiveness of mind-body therapies on anxiety, burnout, depression, and stress in graduate health professions students: A systematic review. Journal of Allied Health, 55(3), 553-577. https://doi.org/10.21091/jah.2026.03066

    Mahsood, N., Mahboob, U., Asim, M., & Shaheen, N. (2025). Assessing the well-being of PhD scholars: A scoping review. BMC Psychology, 13, 362. https://doi.org/10.1186/s40359-025-02668-2

    Marulanda Ruiz, I. C. (2007). Estrés laboral: Enemigo silencioso de la salud mental y la satisfacción con la vida. Universidad de los Andes.

    Maslach, C., & Leiter, M. P. (1997). The truth about burnout: How organizations cause personal stress and what to do about it. Jossey-Bass.

    Parker, G., Tavella, G., & Eyers, K. (2023). Burnout: A guide to identifying burnout and pathways to recovery. Routledge.

    Plumbly, C. (2025). The trauma of burnout: How to manage your nervous system before it manages you. Balance.

    Taylor, M. J., Shanafelt, T. D., & Williams, L. G. (2026). Overwhelmed and unnoticed: Burnout in biomedical scientists. A narrative review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 23(8), 963. https://doi.org/10.3390/ijerph23080963

    Organización Mundial de la Salud. (2019). Burn-out an “occupational phenomenon”: International Classification of Diseases. https://www.who.int/news/item/28-05-2019-burn-out-an-occupational-phenomenon-international-classification-of-diseases

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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