Por Terapia Online Chile
Salir de la consulta con un diagnóstico de TDAH y una receta en la mano deja a casi cualquier familia con la misma sensación: ahora qué. Te dijeron que hay medicación, que hay terapia, que hay que hablar con el colegio. Nadie te dijo en qué orden, cuánto va a mejorar, ni cómo vas a saber si está funcionando.
Esta guía responde eso. El tratamiento del TDAH en niños de 6 a 12 años no es una sola cosa, son tres que trabajan juntas, y las guías clínicas son bastante precisas sobre cuál va primero. Vas a encontrar los números reales de cuánto mejora la medicación (incluido lo que no mejora, que sorprende), el calendario exacto de controles que le corresponde a tu hijo, y qué tratamientos populares no tienen respaldo. Más abajo hay además una herramienta para interpretar los puntajes de seguimiento que entrega el equipo tratante, esa hoja con números que casi nunca alcanza a explicarse en los diez minutos de control.
La respuesta corta
Para un niño de 6 a 12 años con TDAH moderado o grave, la recomendación de las guías es tratamiento combinado: terapia conductual, intervención en el colegio y medicación a la vez. Cuando los síntomas son leves, se empieza solo con lo psicológico. El entrenamiento conductual para los padres se recomienda siempre, con o sin otros problemas asociados. La medicación de primera elección es el metilfenidato o la atomoxetina.
¿Cuál es el tratamiento para el TDAH en niños de 6 a 12 años?
Tres patas: los padres, el colegio y, según la gravedad, el fármaco. La Guía de Práctica Clínica sobre el TDAH en Niños y Adolescentes del Sistema Nacional de Salud español lo dice con una recomendación de grado B, la 7.4.2.1: en TDAH moderado o grave se recomienda el tratamiento combinado, que incluye el tratamiento psicológico conductual, el farmacológico y la intervención psicopedagógica en la escuela (GPC TDAH, 2010).
La palabra que importa ahí es combinado. No es elegir entre pastilla o terapia. Es que las tres cosas cubren huecos distintos, y ninguna cubre sola el problema entero.
Cuando el cuadro es leve, el orden cambia. La misma guía (recomendación D 7.1.2.2) reserva la terapia cognitivo-conductual como tratamiento inicial en varias situaciones concretas: síntomas leves, impacto mínimo, diagnóstico incierto, discrepancia notable entre lo que reportan los padres y los profesores, o cuando la familia rechaza la medicación. Esa última condición está escrita en la guía. Rechazar el fármaco no te deja fuera del sistema.
Vale la pena saber que aquí las guías no dicen todas lo mismo. La versión española de 2017, centrada en intervenciones terapéuticas, es más restrictiva: recomienda el tratamiento farmacológico en escolares y adolescentes solo cuando lo psicológico o psicopedagógico no dio resultados, o en casos de afectación grave (GPC Intervenciones Terapéuticas, 2017). La estadounidense es más rápida en llegar al fármaco. Si te sientes en medio de mensajes contradictorios, no es tu impresión: el grupo europeo de guías del TDAH publicó un análisis dedicado precisamente a por qué las guías internacionales divergen y cómo interpretarlas en la práctica (Coghill et al., 2023).
Si todavía estás en la etapa previa, la de confirmar si esto es lo que tiene tu hijo, la evaluación profesional del TDAH en niños es otro tema y lo tratamos aparte.
¿Por qué el entrenamiento a padres es lo primero que se recomienda?
Porque es la intervención con recomendación de grado B sin condiciones. La guía española (recomendación 7.1.2.1) recomienda aplicar un programa de entrenamiento conductual para los padres de niños y adolescentes diagnosticados de TDAH, con o sin comorbilidad. Sin letra chica.
El nombre suena a que te van a enseñar a ser padre, y esa lectura hace que muchas familias lo rechacen antes de probarlo. Lo que se enseña es más técnico y más concreto: cómo dar una orden que un niño con TDAH pueda ejecutar, cómo montar un sistema de refuerzo que no se desarme a los cuatro días, cuándo usar el tiempo fuera y cuándo no.
Algunas de las técnicas que recoge la guía para padres de la UNAM (Delgado Villegas y Esparza Meza, 2017) son mucho más específicas de lo que uno esperaría:
- Una instrucción a la vez. Nada de encadenar mandatos. Se da una, se espera a que termine, se da la siguiente.
- Desglosar lo que suena simple. “Limpia tu cuarto” es una orden imposible, porque no dice por dónde se empieza. “Primero tiende tu cama”, después “guarda los juguetes en su caja”, después “la ropa sucia al cesto”.
- Contacto visual antes de hablar. Pedirle que te mire, decir su nombre primero, no dar instrucciones desde otra habitación.
- Que repita la instrucción con sus palabras antes de ejecutarla.
- Elogio específico e inmediato. No “te portaste bien”, sino “qué bien que ordenaste tu libreta”. Es la recompensa que más rinde.
- Instrucciones en positivo, diciendo qué sí hacer en lugar de qué está prohibido.
- Tiempo fuera solo en situaciones límite acordadas de antemano, un minuto por año de edad, en un lugar sin distractores, y después conversar con calma.
Lo interesante es cuánto de esto funciona sumado a lo demás. Una revisión sistemática paraguas de las intervenciones para el TDAH en la infancia encontró que las intervenciones conductuales producen mejoras moderadas a grandes en organización y manejo del tiempo, aunque su efecto sobre los síntomas centrales del TDAH es más modesto que el del fármaco (Türk et al., 2023). Traducido: la terapia conductual no apaga la inatención, pero sí cambia cómo funciona el día.
Y hay un detalle que la guía de práctica clínica de la Academia Americana de Pediatría señala y que rara vez se comenta: los padres reportan mayor satisfacción con la terapia conductual que con el fármaco, y sus efectos tienden a persistir, mientras que los del medicamento cesan cuando se suspende (Wolraich et al., 2019).
Si el problema más visible en tu casa es la desorganización, la regla 1-3-5 para organizar tareas es una de las técnicas concretas que se pueden empezar a aplicar esta semana.
¿Qué le corresponde hacer al colegio?
Un programa individualizado, y está por escrito. La guía española lo pone en dos recomendaciones de grado B: los niños con TDAH precisan un programa de intervención individualizado en la escuela que incluya aspectos académicos, sociales y conductuales (7.2.2.1), y cuando el TDAH afecta de forma significativa la competencia académica, las escuelas deberían llevar a cabo adaptaciones para ayudarles en el aula (7.2.4.1).
Esto importa para la conversación con el establecimiento. No estás pidiendo un favor ni un trato especial: estás pidiendo lo que la evidencia clínica indica como parte del tratamiento.
Las adaptaciones habituales son poco espectaculares y bastante eficaces. Instrucciones cortas y verificadas, tiempo adicional en evaluaciones, sentarlo lejos de ventanas y puertas, dividir las tareas largas en partes con entregas intermedias, y un canal de comunicación regular entre el profesor jefe y la casa.
¿Cuánto mejora realmente la medicación?
Bastante en conducta y atención observadas, y con más incertidumbre de la que se suele admitir. La revisión Cochrane más completa sobre metilfenidato en menores reunió 212 ensayos con 16.302 participantes, y encontró que el fármaco puede mejorar los síntomas de TDAH calificados por profesores, con una diferencia media de 10,58 puntos en la escala ADHD-RS (Storebø et al., 2023).
Ese número tiene contexto y conviene leerlo entero. La misma revisión señala que la diferencia mínima que se considera clínicamente relevante en esa escala es de 6,6 puntos, así que 10,58 la supera con holgura. Pero los autores califican la certeza de la evidencia como muy baja en todos los desenlaces, principalmente porque los efectos adversos del metilfenidato son tan reconocibles que rompen el ciego de los estudios: padres y profesores adivinan quién está medicado. De los 212 ensayos, 191 fueron evaluados con alto riesgo de sesgo.
La revisión Cochrane completa también encontró que el metilfenidato mejora la conducta general calificada por profesores, que no parece afectar los eventos adversos graves, y que no se demostró efecto sobre la calidad de vida.
Nada de esto significa que la medicación no sirva. Significa que sirve para cosas concretas y medibles, y que quien te prometa que lo cambia todo está adornando.
Lo que la medicación no hace (y casi nadie te lo dice)
Aquí está el hallazgo más útil de esta guía, y es contraintuitivo. Un ensayo cruzado aleatorizado con 173 niños de 7 a 12 años evaluó si el metilfenidato mejora el aprendizaje de contenidos escolares nuevos. Cada niño recibió medicación durante una fase de instrucción y placebo durante la otra, con enseñanza diaria en grupos pequeños.
El resultado: la medicación tuvo efectos grandes y significativos sobre la productividad en el puesto y la conducta en clase todos los días del período. Y ningún efecto detectable sobre cuánto aprendieron. Los niños aprendieron la misma cantidad de contenidos y de vocabulario estuvieran medicados o no (Pelham et al., 2022).
Esa distinción cambia lo que se le puede pedir al fármaco. El metilfenidato hace que tu hijo esté en condiciones de aprender: sentado, atento, terminando lo que empieza. Enseñarle sigue siendo trabajo del colegio y del apoyo psicopedagógico. Es exactamente la razón por la que las guías insisten en el tratamiento combinado y no en la pastilla sola.
Dosis y ajuste: cómo se llega a la dosis correcta
Se empieza bajo y se sube despacio. Según la guía española, el metilfenidato de liberación inmediata se inicia con 2,5 mg o 5 mg según el peso, repartido en dos o tres tomas (desayuno, almuerzo y merienda), evitando darlo después de las 17:00 horas. Las presentaciones de liberación prolongada arrancan con una dosis única matinal: 18 mg las de tecnología osmótica, 10 mg las de pellets.
El rango terapéutico general va de 0,5 a 2 mg/kg/día. Los incrementos en la liberación inmediata son de 2,5 a 5 mg por semana según tolerancia y respuesta, y el ajuste clínico general se hace de forma progresiva cada 1 a 3 semanas hasta alcanzar la dosis óptima, la remisión de los síntomas, o hasta que los efectos adversos impidan seguir subiendo.
Que el proceso tarde algunas semanas es lo esperado, no una señal de que algo salió mal.
¿Qué efectos adversos tiene y qué hay que controlar?
Los más frecuentes son los conocidos: menos apetito y problemas para dormir. La revisión Cochrane confirma que el metilfenidato puede causar más efectos adversos no graves que el placebo, con un riesgo relativo de 1,23, siendo los problemas de sueño y la disminución del apetito los típicos (Storebø et al., 2023).
Lo que rara vez llega completo a las familias es el calendario de controles. La guía española lo especifica con precisión, y conviene tenerlo anotado:
| Qué se controla | Cada cuánto |
|---|---|
| Presión arterial, frecuencia cardíaca, peso y talla | Antes de empezar, siempre (recomendación D 7.3.12.1) |
| Talla | Cada 6 meses |
| Peso | A los 3 meses, a los 6 meses, y luego cada 6 meses |
| Presión arterial y frecuencia cardíaca | Cada 3 meses, y además antes y después de cada cambio de dosis |
El peso y la talla deben registrarse de forma continua en una curva de crecimiento revisada por el médico responsable. Antes de iniciar el tratamiento también se buscan de forma activa antecedentes personales y familiares de enfermedad cardiovascular, síncope con el ejercicio u otros síntomas cardíacos.
Si en los controles de tu hijo no se está midiendo esto con esa frecuencia, es razonable pedirlo.
¿La medicación afecta el crecimiento?
Sí, algo, y menos de lo que se teme. Vale la pena separar el efecto durante el tratamiento del efecto sobre la estatura final, porque son cosas distintas.
Durante el tratamiento el efecto está medido. El estudio MTA encontró que a los 2 años de seguimiento el grupo medicado tenía 1,38 cm menos de lo esperado y 1,3 kg menos de peso; a los 3 años, la diferencia acumulada era de 2 cm y 2,7 kg (recogido en GPC TDAH, 2010). Un metaanálisis de 2026 con 33 estudios confirmó reducciones significativas en el Z-score de talla, con una diferencia media de -0,13, y sus autores describen los tamaños de efecto como pequeños, recomendando monitorización individualizada (Cao et al., 2026).
El efecto depende de la dosis: se ha observado retraso significativo del crecimiento a los 4 años con dosis superiores a 2,5 mg/kg/día, más pronunciado durante el primer año y atenuándose después. Las estimaciones de la guía sitúan la talla final en 1 a 3 cm por debajo de lo esperado en tratamiento continuado.
Sobre la estatura adulta definitiva, una revisión centrada en talla final encontró que los estudios tempranos observaron supresión del crecimiento durante el tratamiento activo pero sin diferencias en la talla adulta final, mientras que el análisis del MTA sugiere que el uso prolongado de dosis significativas sí puede comprometer la talla final en el subgrupo de uso consistente (Wojnowski et al., 2022).
Por eso la guía recomienda seguimiento regular del crecimiento (recomendación C 7.3.13.1) y asegurar un aporte nutricional adecuado si aparece falta de apetito.
¿Crea adicción? La pregunta que más asusta
Es la duda que frena a muchas familias, y tiene una respuesta empírica sólida. Un estudio publicado en JAMA Psychiatry siguió a 579 niños diagnosticados entre los 7 y 9 años hasta una edad media de 25 años, con 10 evaluaciones a lo largo de 16 años.
No encontró evidencia de que el tratamiento con estimulantes (ni el actual, ni el previo, ni más años de tratamiento, ni el tratamiento continuo sin interrupciones) se asociara con mayor consumo posterior de alcohol, marihuana, tabaco u otras sustancias. El resultado fue el mismo cuando el desenlace analizado fue el trastorno por consumo de sustancias (Molina et al., 2023).
Ni protege ni aumenta el riesgo. Simplemente no es la variable que decide eso.
¿Cómo saber si el tratamiento está funcionando?
Con mediciones repetidas, no con impresiones. Y ahí entra la escala que probablemente ya viste.
La SNAP-IV es el cuestionario que más se usa en el seguimiento del TDAH, el mismo instrumento que se empleó en el estudio MTA. Entrega dos puntajes, uno de falta de atención y otro de hiperactividad e impulsividad, cada uno como un promedio por ítem entre 0 y 3. Su autor publicó puntos de corte distintos para padres y para profesores, porque un mismo niño se ve distinto en la mesa del comedor y en una sala con treinta compañeros.
Esa hoja con números suele entregarse sin traducción. La herramienta de abajo la interpreta: le dices quién respondió y qué puntajes salieron, y te dice de qué lado del corte quedó cada subescala y cuánto cambió respecto de la medición anterior.
Una advertencia antes de usarla. No reproduce los ítems de la escala ni sirve para evaluar a nadie desde cero: solo interpreta puntajes que ya tienes. Si buscas orientación inicial, eso es otra cosa y lo cubrimos en los tests de TDAH para niños y adultos.
¿Está funcionando el tratamiento? Intérprete de puntajes SNAP-IV
Si el equipo que atiende a tu hijo usa la escala SNAP-IV para el seguimiento, aquí puedes traducir esos números a algo legible y compararlos con los de la vez anterior. No es un test: no reproduce los ítems ni sirve para diagnosticar. Solo interpreta puntajes que ya tienes.
Los puntos de corte son los del propio autor de la escala (Swanson, 2007) y son distintos según quién responde, porque padres y profesores ven al niño en situaciones distintas. Un puntaje bajo el corte no significa que el TDAH desapareció, ni un puntaje sobre el corte que el tratamiento fracasó: quien decide eso es el equipo tratante, mirando además cómo le va en el colegio, en casa y con otros niños.
Más allá del puntaje, la señal de que un tratamiento va bien es aburrida y cotidiana: las tareas tardan menos, hay menos llamados del colegio, las mañanas dejan de ser una negociación. Si a las pocas semanas de alcanzar la dosis óptima nada de eso se movió, es información para llevar al control, no para esperar sentado.
¿Cuánto dura el tratamiento? ¿Se puede dejar?
Mientras siga siendo útil, y sí, se puede evaluar dejarlo. La guía española es explícita (recomendación B 7.3.15.1): el tratamiento con metilfenidato y atomoxetina debería continuarse en el tiempo mientras demuestre efectividad clínica. La guía de 2017 recomienda no interrumpirlo para evitar recaídas y mantener los resultados académicos.
Interrumpir por cuenta propia tiene un costo previsible: los síntomas reaparecen rápido y el impacto se nota en lo familiar, lo social y lo escolar.
Distinto es evaluar la suspensión de forma planificada. La guía contempla suspender el tratamiento durante períodos cortos de 1 a 2 semanas al año, de común acuerdo entre el médico y la familia, para valorar si los síntomas persisten o están en remisión. Y una revisión sobre discontinuación intencional de psicoestimulantes que analizó 35 artículos encontró que existe un subgrupo definido de niños y adolescentes que no recaen ni empeoran al retirar la medicación, lo que respalda considerar periódicamente ensayos de suspensión para determinar si sigue haciendo falta (Lohr et al., 2021).
Sobre las llamadas vacaciones terapéuticas de fin de semana o de verano, la respuesta corta es que no se recomiendan de forma sistemática (recomendación 7.3.17.1). Sí se contemplan en dos situaciones: para reducir efectos adversos como la falta de apetito o la desaceleración del crecimiento, y cuando el desarrollo de peso y talla se ha visto afectado de forma significativa, donde conviene plantear un descanso durante las vacaciones escolares.
¿Qué tratamientos para el TDAH no tienen respaldo?
Varios de los más ofrecidos. Esta sección existe porque el mercado alrededor del TDAH infantil es grande y las guías son inusualmente claras al respecto.
- Dietas de eliminación de colorantes y aditivos. No recomendadas como tratamiento general aplicable (recomendación D 7.6.2.1).
- Suplementos de omega-3 y omega-6. No se recomiendan como abordaje de aplicación general, porque la evidencia acumulada sobre su eficacia no es concluyente (recomendación D 7.6.2.2).
- Homeopatía y medicina herbaria, incluidas flores de Bach e hierba de San Juan. No recomendadas: las revisiones de ensayos clínicos indican que carecen de efectividad sobre los síntomas frente al placebo (recomendación B 7.6.2.4).
- Neurofeedback o biofeedback por EEG. No recomendado. La guía detalla que los estudios que lo defienden suelen estar cargados de sesgos metodológicos, efecto placebo e influencia de otros tratamientos simultáneos (recomendación B 7.6.2.4).
- Entrenamiento cognitivo computarizado del tipo entrenamiento de memoria de trabajo. Produce mejoras grandes en las tareas de la propia pantalla, sin beneficios demostrados sobre los síntomas del TDAH en el aula ni sobre el funcionamiento ejecutivo diario que reportan padres y docentes.
Ninguno de estos es peligroso en sí mismo. El costo es otro: tiempo, dinero y meses de tratamiento efectivo postergado.
¿Qué puedes hacer en casa desde esta semana?
Cosas chicas y sostenidas. La guía para padres de la UNAM insiste en el entorno físico más de lo que uno esperaría:
- Etiquetar los espacios. Colores, calcomanías o etiquetas en estantes y cajones para que cada cosa tenga un lugar identificable. Hacerlo junto al niño es parte del ejercicio.
- Reglas acordadas por escrito, conversadas en familia y aplicadas igual por todos los adultos de la casa.
- Límites claros de pantallas, y prohibición estricta antes de acostarse, porque desplazan y alteran el sueño.
- Ejercicio diario de intensidad moderada: bicicleta, parque, saltar. Canaliza energía y ayuda con el ánimo.
Nada de esto reemplaza al tratamiento. Todo esto hace que el tratamiento rinda más.
¿Cuándo consultar?
Si tu hijo tiene un diagnóstico y llevas más de unas semanas sin ver cambios, si los efectos adversos están afectando su alimentación o su sueño de forma sostenida, si el colegio sigue sin implementar adaptaciones, o si aparecieron problemas emocionales o de conducta que antes no estaban, corresponde una revisión con el equipo tratante.
También vale consultar cuando lo que se agotó eres tú. El entrenamiento parental existe justamente porque manejar el día a día del TDAH sin herramientas desgasta, y ese desgaste termina afectando al niño.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el tratamiento para la hiperactividad en niños de 6 a 12 años?
El tratamiento combinado: terapia conductual, adaptaciones escolares y medicación cuando el cuadro es moderado o grave. Para síntomas leves se empieza solo con intervención psicológica. El metilfenidato y la atomoxetina son los fármacos de primera elección según la guía española (recomendación A 7.3.2.1).
¿Cuánto tarda en hacer efecto la medicación para el TDAH?
Los estimulantes actúan el mismo día en que se toman, pero encontrar la dosis correcta toma semanas. El ajuste se hace de forma progresiva cada 1 a 3 semanas hasta alcanzar la dosis óptima o hasta que los efectos adversos impidan subir más. Que el proceso tarde es lo normal.
¿La medicación para el TDAH afecta el crecimiento de mi hijo?
Tiene un efecto medible y pequeño. Durante el tratamiento se han documentado alrededor de 2 cm y 2,7 kg menos de lo esperado a los 3 años, con efectos mayores a dosis altas y durante el primer año. Por eso la talla se controla cada 6 meses y el peso a los 3 y 6 meses.
¿Mi hijo va a tomar medicación toda la vida?
No necesariamente. Se mantiene mientras demuestre efectividad clínica, y existe un subgrupo de niños que no recae al suspenderla. La guía contempla ensayos planificados de suspensión de 1 a 2 semanas al año, acordados con el médico, para evaluar si sigue haciendo falta.
¿Sirve el omega-3 para el TDAH?
Las guías no lo recomiendan como abordaje general porque la evidencia sobre su eficacia no es concluyente (recomendación D 7.6.2.2). Lo mismo aplica a las dietas de eliminación de colorantes, la homeopatía y el neurofeedback.
¿Tomar estimulantes de niño aumenta el riesgo de adicciones después?
No según la mejor evidencia disponible. Un seguimiento de 579 niños hasta los 25 años no encontró asociación entre el tratamiento con estimulantes y el consumo posterior de alcohol, marihuana, tabaco u otras sustancias, ni con el trastorno por consumo de sustancias.
Un último punto
El tratamiento del TDAH en niños de 6 a 12 años funciona mejor cuando la familia sabe qué esperar de cada parte: el fármaco ordena la conducta y la atención, el colegio enseña, y el trabajo con los padres cambia la dinámica diaria. Pedir lo que corresponde en cada frente, y medir si está funcionando, es la mitad del tratamiento.
Si estás en ese punto, con un diagnóstico reciente o con un tratamiento que no termina de acomodarse, podemos ayudarte a ordenarlo. El acompañamiento a padres es parte del tratamiento, no un extra.
Sobre el autor
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
Referencias
- Cao, M., Song, T., Hou, X., y Yu, X. (2026). Effect of methylphenidate on physical growth indicators in children and adolescents with attention-deficit/hyperactivity disorder: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 17, 1794403. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1794403
- Coghill, D., Banaschewski, T., Cortese, S., Asherson, P., Brandeis, D., Buitelaar, J., … Simonoff, E. (2023). The management of ADHD in children and adolescents: Bringing evidence to the clinic. Perspective from the European ADHD Guidelines Group (EAGG). European Child & Adolescent Psychiatry, 32(8), 1337-1361. https://doi.org/10.1007/s00787-021-01871-x
- Delgado Villegas, Y., y Esparza Meza, E. M. (2017). Guía para padres de niños con TDAH: ¿Mi hijo tiene TDAH? Lo que los padres necesitan saber acerca del déficit de atención con hiperactividad. Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México.
- Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. (2010). Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; Fundació Sant Joan de Déu.
- Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre las Intervenciones Terapéuticas en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). (2017). Guía de Práctica Clínica sobre las Intervenciones Terapéuticas en el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.
- Lohr, W. D., Wanta, J. W., Baker, M., Grudnikoff, E., Morgan, W., Chhabra, D., y Lee, T. (2021). Intentional discontinuation of psychostimulants used to treat ADHD in youth: A review and analysis. Frontiers in Psychiatry, 12, 642798. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.642798
- Molina, B. S. G., Kennedy, T. M., Howard, A. L., Swanson, J. M., Arnold, L. E., Mitchell, J. T., … Vitiello, B. (2023). Association between stimulant treatment and substance use through adolescence into early adulthood. JAMA Psychiatry, 80(9), 933-941. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2023.2157
- Pelham, W. E., Altszuler, A. R., Merrill, B. M., Raiker, J. S., Macphee, F. L., Ramos, M., … Pelham, W. E. (2022). The effect of stimulant medication on the learning of academic curricula in children with ADHD: A randomized crossover study. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 90(5), 367-380. https://doi.org/10.1037/ccp0000725
- Storebø, O. J., Storm, M. R. O., Pereira Ribeiro, J., Skoog, M., Groth, C., Callesen, H. E., … Gluud, C. (2023). Methylphenidate for children and adolescents with attention deficit hyperactivity disorder (ADHD). Cochrane Database of Systematic Reviews, 3, CD009885. https://doi.org/10.1002/14651858.CD009885.pub3
- Swanson, J. M. (2007). SNAP-IV 26-item teacher and parent rating scale. University of California, Irvine.
- Türk, S., Korfmacher, A. K., Gerger, H., van der Oord, S., y Christiansen, H. (2023). Interventions for ADHD in childhood and adolescence: A systematic umbrella review and meta-meta-analysis. Clinical Psychology Review, 102, 102271. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2023.102271
- Wojnowski, N. M., Zhou, E., y Jee, Y. H. (2022). Effect of stimulants on final adult height. Journal of Pediatric Endocrinology & Metabolism, 35(11), 1337-1344. https://doi.org/10.1515/jpem-2022-0344
- Wolraich, M. L., Hagan, J. F., Allan, C., Chan, E., Davison, D., Earls, M., … Zurhellen, W. (2019). Clinical practice guideline for the diagnosis, evaluation, and treatment of attention-deficit/hyperactivity disorder in children and adolescents. Pediatrics, 144(4), e20192528. https://doi.org/10.1542/peds.2019-2528
