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  • ¿Por qué lloramos? La función de las lágrimas emocionales

    ¿Por qué lloramos? La función de las lágrimas emocionales

    Estás viendo una película, te despiden de un lugar o escuchas una canción que no oías hace años, y de pronto los ojos se llenan de agua sin que lo hayas decidido. Después viene la pregunta de fondo, la que casi nadie se hace en voz alta: ¿por qué lloramos? Ningún otro animal lo hace por motivos emocionales.

    Si quieres entender por qué lloramos, aquí vas a ver qué son las lágrimas emocionales, por qué aparecen con la tristeza y también con otras emociones, qué hipótesis explican su función, desde cuándo lloramos, qué ocurre en el cuerpo y qué ideas populares sobre el llanto no se sostienen.

    Respuesta corta: lloramos porque las lágrimas emocionales son una señal visible de indefensión que probablemente evolucionó para pedir y recibir ayuda de otras personas. Aparecen con más frecuencia cuando algo nos supera y no podemos resolverlo (una pérdida, una separación, un conflicto), y solo los humanos las producen por motivos emocionales. No hay evidencia de que las lágrimas eliminen toxinas.

    ¿Qué son las lágrimas? Tres tipos y en qué se diferencian

    Las lágrimas son de tres tipos: basales, reflejas y emocionales. Las dos primeras protegen el ojo y las tienen otros animales. Las emocionales aparecen con emociones intensas, son las últimas en desarrollarse y son exclusivas de los humanos. Esta clasificación sigue la del oftalmólogo Juan Murube, que recoge Vingerhoets (2013).

    TipoPara qué sirveCuándo aparece
    BasalesLubrican, limpian y protegen la córnea, de forma continuaYa en el feto, antes de nacer
    ReflejasDiluyen y lavan irritantes (por ejemplo, al cortar cebolla, o el polvo) o acompañan reflejos como estornudar, bostezar o vomitarDías o semanas después del nacimiento
    EmocionalesResponden a estados afectivos (pérdida, impotencia, empatía, alegría intensa) y cumplen una función socialLas últimas en aparecer, en los primeros meses de vida

    Las tres comparten una base de agua, sales y proteínas con función defensiva, como la lisozima y la lactoferrina (Vingerhoets, 2013). Según el mismo autor, lo que distingue a las emocionales es su origen (las activa el cerebro emocional) y su función comunicativa.

    ¿Por qué lloramos cuando estamos tristes?

    Lloramos cuando estamos tristes porque la tristeza suele venir con pérdida e impotencia, y esa sensación de no poder hacer nada es el desencadenante más constante del llanto adulto. La tristeza sola no basta: hay personas muy tristes que no logran llorar, y otras que lloran sin sentir tristeza.

    Esa es la tesis central de Vingerhoets y Bylsma, que en una revisión sobre el enigma del llanto emocional ubican la sensación de no poder actuar adecuadamente como el denominador común de situaciones muy distintas (Vingerhoets y Bylsma, 2016). Según esta idea, cuando la reacción de lucha o huida ya no sirve, el llanto avisa a los demás de que esa persona necesita ayuda.

    En un estudio internacional con más de 5.700 adultos, que describe Vingerhoets (2013), la causa del último episodio de llanto se repartía así:

    • Una pérdida (muerte, ruptura, fin de algo importante): 27 %.
    • Un conflicto con otra persona: 19 %, con más peso en las mujeres (23 % frente a 14 % en los hombres).
    • Presenciar el sufrimiento de alguien: 16 %.
    • Presenciar algo conmovedor o inspirador: 12 %.
    • Sentir que uno falló o no estuvo a la altura: 10 %.
    • Dolor físico: 3 %.

    Ese último dato llama la atención. En los niños el dolor físico es una causa frecuente de llanto, y en los adultos casi desaparece. Con los años pasamos de llorar por lo que duele en el cuerpo a llorar por lo que duele en los vínculos y en la imagen que tenemos de nosotros.

    ¿Cuáles son los tipos de lágrimas emocionales?

    Hay varias maneras de ordenar los tipos de lágrimas emocionales. Una agrupa los episodios por lo que los dispara (Vingerhoets, 2013). Otra surgió de preguntarle a 4.916 adultos neerlandeses cuándo suelen llorar, y encontró cuatro patrones de propensión al llanto: de apego, sociales, sentimentales o morales, y compasivas (Denckla et al., 2014).

    Tipo de llantoQué lo disparaEmociones que suelen acompañarlo
    De tristeza o pérdidaUna muerte, el fin de una relación, un fracaso, una enfermedadTristeza, duelo, desolación
    De separación o apegoDespedidas, distancia de personas queridas, nostalgia, soledadAñoranza, desamparo
    De empatía o compasiónVer sufrir a otros o sintonizar con su dolorCompasión, malestar empático
    Sentimental o moralActos de generosidad, perdón o justicia; música, cine, bellezaAdmiración, ternura, gratitud, sobrecogimiento
    De alegríaReencuentros, logros, nacimientos, el fin brusco de una tensiónAlegría intensa, alivio
    De rabia con impotenciaUna discusión en la que no logras que te escuchen o cambiar nadaRabia, frustración, indignación

    Lo que cambia entre ellos es el desencadenante. Casi todos comparten el mismo núcleo: algo emocionalmente muy grande que la persona no puede resolver o responder con otra conducta en ese momento. Vingerhoets propone eso mismo para el llanto de alegría, que aparecería cuando la intensidad de lo positivo abruma (Vingerhoets, 2013).

    ¿Para qué sirven las lágrimas emocionales? Lo que muestra la investigación

    La hipótesis mejor respaldada es que las lágrimas emocionales sirven para comunicar, y que su efecto principal ocurre en quien las ve. Una revisión evolutiva propone que surgieron como una señal de angustia que promueve conductas de cuidado, una extensión silenciosa del llanto del bebé (Gračanin et al., 2018).

    Esa idea viene de la teoría del apego. Según la psicóloga Judith Nelson, que cita Vingerhoets (2013), el llanto del lactante es un «cordón umbilical acústico» que mantiene cerca a quien lo cuida. Nelson distingue el llanto de protesta (ruidoso, para revertir una separación) del llanto triste (más callado, cuando la situación ya no se puede cambiar).

    Hay pruebas experimentales de que ver lágrimas mueve a ayudar:

    • En un estudio con 7.007 personas de 41 países, mostrar rostros con lágrimas añadidas digitalmente aumentó la intención de ofrecer apoyo respecto de los mismos rostros sin ellas (d = 0,49). El efecto se explicó en parte porque la persona se percibía más cálida e indefensa, y el observador sentía más conexión y preocupación por ella (Zickfeld et al., 2021).
    • En dos experimentos previos, las lágrimas aumentaron la disposición a ayudar al hacer que el otro pareciera más indefenso y más cercano (Vingerhoets et al., 2016).

    Los matices importan.

    El efecto fue más fuerte en países con mayor PIB per cápita y bienestar subjetivo, con más empatía del observador y cuando la persona no pertenecía a su propio grupo (Zickfeld et al., 2021). Y no siempre juega a favor de quien llora: un reanálisis con los mismos datos halló que las lágrimas no restan competencia en general, pero sí cuando el llanto parece fuera de lugar o la persona parece desvalida (Wróbel et al., 2022).

    Otra propuesta es la de «bandera blanca». Las lágrimas dificultarían ver y mostrarían vulnerabilidad honesta, lo que frenaría la agresión del otro. Un análisis desde la teoría de las señales biológicas concluyó que esa función de señal todavía no se había demostrado, aunque es probable (Hasson, 2009). Es una hipótesis razonable que sigue abierta.

    Los efectos del llanto sobre quien llora (ánimo, cortisol, ansiedad) se tratan aparte, en el artículo sobre si llorar es bueno para la salud.

    ¿Por qué solo los humanos lloran con lágrimas emocionales?

    La evidencia disponible indica que ningún otro animal vierte lágrimas por motivos emocionales. Muchos mamíferos emiten gritos de separación o de angustia, pero sus secreciones oculares cumplen funciones de lubricación o de eliminar sal. Esa conclusión viene de encuestas a veterinarios y zoólogos (Frey, 1985, citado en Vingerhoets, 2013), lo que la hace menos firme que un experimento.

    ¿Por qué aparecieron solo en nuestra especie? Hay una explicación que Vingerhoets (2013) considera plausible, aunque no probada.

    Nacemos muy inmaduros e indefensos porque el cerebro grande obliga a nacer antes. Los gritos fuertes atraen al cuidador, pero en la naturaleza también pueden atraer a un depredador. Y en primates y humanos la vista domina sobre el olfato, así que el rostro se volvió el canal principal de comunicación. Una señal visible y silenciosa sirve para pedir ayuda de cerca.

    La expresión «lágrimas de cocodrilo» viene de relatos antiguos y medievales. Según Vingerhoets (2013), no hay evidencia de lágrimas emocionales en cocodrilos.

    ¿Desde cuándo lloramos? Cómo cambia el llanto con la edad

    Los recién nacidos lloran, pero casi sin lágrimas. Darwin ya había observado que los bebés lloran al principio con «ojos secos», y que las lágrimas emocionales aparecen más tarde, entre las primeras semanas y los primeros meses de vida (Vingerhoets, 2013). Antes de eso, el llanto es solo una señal sonora.

    Después, el llanto sigue una curva que describe Vingerhoets (2013):

    1. Primeros meses. La frecuencia aumenta hasta un pico a las 6 semanas aproximadamente y luego baja.
    2. 8 a 12 meses. Surge el llanto por separación y por la presencia de desconocidos.
    3. Desde los 2 años. El llanto baja de forma marcada, en parte porque el lenguaje permite protestar con palabras.
    4. Hasta los 11 o 12 años. Niños y niñas lloran con una frecuencia parecida.
    5. Desde la pubertad. Los varones lloran bastante menos, y esa diferencia se mantiene en la adultez.

    En adultos de países occidentales, las mujeres lloran en promedio entre 2 y 4 veces al mes, y los hombres rara vez más de una vez cada dos meses (Vingerhoets, 2013). En un estudio clásico con diario de 30 días que cita el mismo autor, las mujeres registraron 5,3 episodios al mes y los hombres 1,4. Son cifras antiguas y de contextos concretos.

    ¿Por qué esa brecha? Se han propuesto causas biológicas y sociales, y la respuesta sigue abierta.

    Una cosa sí está medida: la idea de que el llanto femenino depende del ciclo menstrual no se confirma. En un estudio con diarios, las mujeres creían llorar más antes de la regla, pero sus registros diarios no lo mostraron (van Tilburg et al., 2003).

    Los roles de género y las creencias sobre el llanto se relacionan con llorar o no (Sharman et al., 2019). También hay diferencias por país: en un estudio de 37 países, se reportó llorar más en los más ricos, democráticos e individualistas (van Hemert et al., 2011).

    ¿Qué pasa en el cuerpo mientras lloras?

    Mientras lloras conviven señales de activación y de calma. Al inicio hay activación del sistema nervioso simpático (el que prepara para actuar), y cuando el episodio se resuelve aparece un «rebote» parasimpático, que baja la frecuencia cardíaca. Esto último se observó en personas sin depresión y no en personas con depresión (Rottenberg et al., 2003).

    Un ensayo con 197 mujeres midió la respuesta fisiológica ante un video triste. En quienes lloraron, la respiración se mantuvo estable (en los otros grupos subió) y la frecuencia cardíaca bajó justo antes de empezar. No hubo diferencias de cortisol (Sharman et al., 2020). Son mujeres jóvenes en laboratorio, de modo que el resultado no se extiende sin más a todos.

    Dos fenómenos corporales tienen explicaciones probables, sin ser concluyentes. El sollozo se ha descrito como una respiración entrecortada que imita los primeros esfuerzos respiratorios del recién nacido. Y el «nudo en la garganta» sería una tensión muscular de la glotis, que el cuerpo mantiene abierta por la activación mientras tú intentas tragar o hablar (Vingerhoets, 2013).

    Cuatro ideas sobre las lágrimas que no se sostienen

    • «Las lágrimas eliminan toxinas». William Frey propuso en 1985 que las lágrimas emocionales depuraban la sangre de hormonas del estrés. Vingerhoets (2013) intentó replicarlo comparando lágrimas por una película con lágrimas por cebolla y no halló diferencias químicas sistemáticas. Además, la saliva, el sudor y la orina eliminan esas sustancias en cantidades mucho mayores sin que nadie sienta alivio por ello.
    • «Llorar siempre alivia». Alivia a veces, y no de inmediato. En laboratorio el ánimo suele empeorar justo después de llorar. En un experimento con una película emotiva, el ánimo de quienes lloraron empeoró primero y mejoró recién a los 90 minutos (Gračanin et al., 2015). Y una revisión concluyó que el efecto depende de cómo se mide, del entorno social y de los rasgos de la persona (Rottenberg et al., 2008).
    • «Las mujeres lloran por las hormonas». Como viste arriba, el ciclo menstrual no lo explica en los registros diarios, y la socialización y las creencias sobre el llanto pesan en los datos.
    • «Los hombres que lloran son débiles». Es una creencia cultural reciente. Vingerhoets (2013) recoge que en la Grecia clásica o en la Edad Media el llanto masculino ante la pérdida o la victoria se leía como señal de nobleza.

    ¿Cuándo el llanto merece una consulta?

    Llorar es una respuesta humana normal y no necesita justificación. Conviene consultar si lloras casi todos los días durante más de dos semanas junto con pérdida de interés, cambios en el sueño o el apetito y sentimientos de inutilidad. También si el llanto aparece de forma súbita y sin relación con lo que sientes, o si quieres llorar y no puedes, y eso viene acompañado de vacío emocional.

    Si lloras con mucha facilidad o, al revés, ya casi no logras llorar, hay artículos aparte sobre por qué lloro por todo y sobre no puedo llorar.

    Para ordenar lo que sientes puedes leer cómo controlar las emociones, qué es la alexitimia o por qué el vocabulario emocional ayuda a regular lo que sientes. Para entender por qué una emoción ajena se nos pega, mira el contagio emocional, y si lloras por una pérdida reciente, la guía sobre el duelo.

    Si junto con las lágrimas aparecen pensamientos de hacerte daño o de que sería mejor no estar, no esperes: llama al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio, en Chile) o acude a un servicio de urgencia.

    Preguntas frecuentes

    ¿Por qué lloramos cuando estamos tristes?

    Porque la tristeza suele venir con una pérdida o con la sensación de no poder cambiar la situación, y esa impotencia es el desencadenante más constante del llanto adulto (Vingerhoets y Bylsma, 2016). Además, las lágrimas son una señal visible que invita a los demás a acercarse y ayudar.

    ¿Por qué lloramos de felicidad?

    Vingerhoets (2013) propone que las lágrimas de alegría aparecen cuando la emoción positiva es tan intensa que abruma y no hay otra conducta con la que expresarla, o cuando una tensión larga termina de golpe. Comparte con el llanto de otras emociones que lo que cuenta es la intensidad, sea la emoción agradable o no.

    ¿Para qué sirve llorar?

    La hipótesis con más respaldo es que sirve para comunicar angustia y recibir apoyo: en un estudio de 41 países, ver lágrimas aumentó la intención de ayudar (Zickfeld et al., 2021). Sobre sus efectos en quien llora, la evidencia es más matizada y depende de la persona y el contexto.

    ¿Por qué solo los humanos lloran con lágrimas emocionales?

    No se sabe con certeza. Encuestas a veterinarios y zoólogos no encontraron lágrimas emocionales en otras especies. Una explicación plausible, aunque no probada, es que los bebés humanos nacen muy indefensos y una señal visual y silenciosa de angustia ayuda a conseguir cuidado sin atraer depredadores (Vingerhoets, 2013).

    ¿Por qué las mujeres lloran más que los hombres?

    La diferencia aparece alrededor de la pubertad y tiene causas biológicas y sociales que aún se discuten. La idea de que depende del ciclo menstrual no se confirma en estudios con diarios (van Tilburg et al., 2003), y los roles de género y las creencias sobre el llanto influyen (Sharman et al., 2019).

    ¿Cuántos tipos de lágrimas hay?

    Tres: basales (lubrican el ojo todo el tiempo), reflejas (limpian irritantes) y emocionales (responden a emociones intensas y son exclusivas de los humanos). Dentro de las emocionales se distinguen tipos según lo que las provoca: pérdida, apego, empatía, conmoción moral, alegría y rabia con impotencia (Vingerhoets, 2013).

    Si tus lágrimas te dejan con preguntas

    Las lágrimas emocionales tienen una función que casi siempre apunta a los demás: pedir cercanía cuando algo nos supera. Observar cuándo lloras (con quién, ante qué, qué sientes después) dice bastante sobre lo que te importa y sobre lo que sientes que no puedes resolver solo.

    Si el llanto te desborda, si ya casi no lloras y sientes la emoción apagada, o si quieres entender qué hay detrás de tus lágrimas, una evaluación psicológica ayuda a distinguir una reacción esperable de un cuadro que necesita tratamiento. Si quieres conversarlo, puedes escribirnos desde la página de contacto.

    Referencias

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    Gračanin, A., Bylsma, L. M., & Vingerhoets, A. J. J. M. (2018). Why only humans shed emotional tears: Evolutionary and cultural perspectives. Human Nature, 29(2), 104-133. https://doi.org/10.1007/s12110-018-9312-8

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    Zickfeld, J. H., van de Ven, N., Pich, O., Schubert, T. W., Berkessel, J. B., Pizarro, J. J., Bhushan, B., Mateo, N. J., Barbosa, S., Sharman, L., Kökönyei, G., Schrover, E., Kardum, I., Aruta, J. J. B., Lazarevic, L. B., Escobar, M. J., Stadel, M., Arriaga, P., Dodaj, A., . . . Vingerhoets, A. (2021). Tears evoke the intention to offer social support: A systematic investigation of the interpersonal effects of emotional crying across 41 countries. Journal of Experimental Social Psychology, 95, Artículo 104137. https://doi.org/10.1016/j.jesp.2021.104137

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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