Etiqueta: eyaculación precoz a qué se debe

  • Eyaculación precoz: causas, tratamiento y cuándo consultar

    Eyaculación precoz: causas, tratamiento y cuándo consultar

    Terminas antes de lo que querías, otra vez, y lo siguiente que sientes es vergüenza, rabia o ganas de que el tema no vuelva a salir. Si buscaste eyaculación precoz a esta hora, probablemente llevas rato dándole vueltas sin hablarlo con nadie. Este artículo explica qué cuenta como eyaculación precoz, a qué se debe, qué tratamientos tienen respaldo (y cuánto), y cuándo conviene ir al médico y cuándo a un psicólogo. Cada dato viene con su estudio, y donde la evidencia es floja, lo digo.

    Respuesta corta: la eyaculación precoz es eyacular antes de lo deseado, con poco control y malestar, y tiene tratamiento. Casi siempre intervienen a la vez factores del cuerpo y de la mente, por eso conviene descartar causas médicas. Lo que mejor respaldo tiene combina técnicas conductuales, trabajo con la ansiedad y la pareja y, si hace falta, un fármaco indicado por un médico.

    ¿Qué es la eyaculación precoz y cuánto es “demasiado rápido”?

    La eyaculación precoz es un patrón en que el hombre eyacula antes de lo que quisiera, siente que no puede retrasarlo y esto le genera malestar. La definición de consenso de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (Serefoglu et al., 2014) pide tres cosas a la vez: eyaculación siempre o casi siempre cerca del minuto de la penetración vaginal (o una baja marcada y molesta del tiempo, a menudo a unos 3 minutos o menos), incapacidad de retrasarla y consecuencias negativas como malestar, frustración o evitación de la intimidad.

    Fíjate en que el reloj es solo una de las tres piezas. El capítulo de Althof (2020) en el manual Principles and Practice of Sex Therapy resume que casi todas las definiciones modernas, incluidas las del DSM-5 y la CIE-11 (que la llama eyaculación temprana masculina), combinan latencia corta, falta de control percibido y malestar personal o de pareja. Sin control y sin malestar, el tiempo por sí solo no basta para hablar de un problema.

    No toda eyaculación rápida es lo mismo. La literatura distingue cuatro cuadros, y esa distinción cambia el tratamiento:

    TipoQué esFrecuencia en 2.593 parejas turcas
    De toda la vidaDesde las primeras experiencias sexuales, típicamente 1 minuto o menos2,3 %
    AdquiridaAparece tras un período de funcionamiento normal, con una baja clara del tiempo3,9 %
    Variable naturalEpisodios irregulares de eyaculación rápida con sensación de poco control, dentro de la variación normal8,5 %
    Subjetiva (disfunción eyaculatoria de tipo precoz)Preocupación por eyacular rápido con un tiempo normal o incluso largo5,1 %

    Los porcentajes salen de una encuesta de la Sociedad Turca de Andrología (Serefoglu et al., 2011); las categorías de variable natural y subjetiva las describen Waldinger y Althof, según recoge el capítulo de Althof (2020). Son datos de un país y de un estudio, pero muestran algo útil: la mayoría de quienes se quejan de eyacular rápido no tiene el cuadro clínico clásico.

    ¿Cuántos hombres tienen eyaculación precoz?

    Las cifras se contradicen, y la razón es metodológica. En la encuesta PEPA (Porst et al., 2007), hecha por internet a 12.133 hombres de entre 18 y 70 años en Estados Unidos, Alemania e Italia, el 22,7 % refirió poco control de la eyaculación con malestar. En la turca, el 20,0 % se quejaba de eyacular rápido, pero cuando se aplican criterios estrictos de toda la vida o adquirida, la cifra baja a poco más del 6 %.

    Una revisión sobre la epidemiología (Saitz y Serefoglu, 2016) lo explica: sin una definición estandarizada, y con diferencias en cómo se recluta y se pregunta, las tasas publicadas chocan entre sí y la prevalencia real sigue sin aclararse. Tampoco encontré datos específicos de Chile ni de Latinoamérica: todas las encuestas grandes son de Estados Unidos, Europa, Turquía o Asia.

    Lo que sí es consistente es el silencio. En PEPA solo el 9,0 % había consultado a un médico por esto, y una revisión sobre el impacto de la eyaculación precoz (Rosen y Althof, 2008) recoge que los hombres tardan en pedir ayuda. Si algo de esto te suena, estás en buena compañía: en esa encuesta, más de nueve de cada diez no habían consultado.

    ¿A qué se debe la eyaculación precoz? Causas físicas y psicológicas

    Durante décadas se la trató como un problema puramente de la cabeza. La guía clínica de la Sociedad Italiana de Andrología (Sansone et al., 2021) afirma que esa idea es un error frecuente: hay cada vez más evidencia de factores orgánicos, como inflamación de la próstata, alteraciones hormonales y otras disfunciones sexuales. Según Althof (2020), entre los factores biológicos se estudian la regulación de la serotonina y la oxitocina, la herencia familiar y una sensibilidad aumentada del pene, y ninguno explica por sí solo más que una parte pequeña de los casos.

    Del lado psicológico, el mismo capítulo describe tres explicaciones que conviven:

    • Aprendizaje temprano. Masters y Johnson planteaban que las primeras experiencias, hechas con prisa, nervios o miedo a ser descubierto, condicionan al cuerpo a eyacular rápido. La masturbación apurada de la adolescencia funciona igual.
    • Poca conciencia de la propia excitación. Según Kaplan, el hombre pasa de excitación baja a “ya no hay vuelta atrás” sin registrar los niveles intermedios, y por eso no tiene dónde frenar.
    • Ansiedad de desempeño. Preocuparse por el rendimiento no suele causar el primer episodio, pero es lo que más mantiene el problema con el tiempo.

    Para la forma adquirida, que aparece después de una etapa normal, la revisión sobre su fisiopatología (McMahon et al., 2016) señala como causas habituales la ansiedad de desempeño sexual, los problemas psicológicos o de relación y la disfunción eréctil, y de forma ocasional la prostatitis y el hipertiroidismo. Quienes la tienen suelen ser mayores y con más enfermedades asociadas, algo que también apunta el consenso de la ISSM (Serefoglu et al., 2014).

    El vínculo con la erección merece atención aparte. Un metaanálisis de 18 estudios y 57.229 pacientes (Corona et al., 2015) encontró que tener eyaculación precoz se asoció con más riesgo de disfunción eréctil (OR 3,68; IC 95 % 2,61-5,18), y sus autores proponen verlas como dimensiones relacionadas. Althof (2020) describe la secuencia: si el hombre nota que pierde la erección, apura el coito para terminar antes y, de tanto repetirlo, condiciona un patrón rápido.

    ¿Y la ansiedad como rasgo de personalidad? Un estudio griego pequeño (Mourikis et al., 2015) halló que los hombres con eyaculación precoz primaria tenían más ansiedad del momento que los controles sanos, pero no más ansiedad como rasgo ni más depresión. Es una muestra chica, y sugiere que la ansiedad aparece más en el acto mismo que como forma de ser.

    ¿Qué papel juegan la ansiedad de desempeño y la pareja?

    Aquí está lo que más se puede trabajar. La ansiedad de desempeño funciona como un círculo: el hombre se concentra en controlar la eyaculación, anticipa que va a fallar y deja de atender las sensaciones de su propio cuerpo, que justamente le servirían para frenar a tiempo. Masters y Johnson llamaron spectatoring a esa autoobservación desde afuera, como si uno viera la escena desde la butaca.

    Muchos hombres, además, creen que atender a la excitación los hará terminar antes, y recurren a trucos de distracción: calcular mentalmente, morderse el labio, usar dos condones. Según Althof (2020), esas tácticas suelen salir mal: quitan placer, alejan de la pareja, aumentan la autoobservación y pueden terminar provocando problemas de erección o bajar el deseo.

    La pareja también forma parte del círculo. Una revisión sobre qué significa para el hombre, la mujer y la pareja (Graziottin y Althof, 2011) recoge que las parejas de hombres con eyaculación precoz refieren más problemas sexuales, menos satisfacción, más malestar y más dificultad interpersonal. Tanto ellos como ellas ven la falta de control como el centro del problema, y sin tratamiento puede aparecer irritabilidad y distancia emocional. Por eso se recomienda incluir a la pareja siempre que se pueda.

    Con frecuencia el conflicto crece en el silencio: él evita el contacto para no excitarse demasiado, ella lo interpreta como desinterés, y ambos dejan de tocarse. Si en tu relación pasa algo parecido, quizá te sirva leer cómo distinguir una relación sana de una que se está desgastando y qué esperar de la terapia de pareja.

    ¿Tiene solución la eyaculación precoz? Tratamientos con respaldo

    Sí, tiene tratamiento, y muchos hombres mejoran su control y su satisfacción. Lo que cuesta es prometer una solución definitiva, porque la calidad de los estudios es desigual. Esto es lo que se sabe, técnica por técnica.

    Técnicas conductuales: parar y empezar, compresión y foco sensorial

    La técnica de parar y empezar (Semans, modificada por Kaplan) entrena la conciencia de la excitación. El hombre usa una escala subjetiva de 0 a 10, donde 9 es el punto sin retorno, y practica estimularse hasta cerca de 6, parar hasta que baje a 3 o 4, y retomar. Primero a solas y después con la pareja, hasta llegar al coito. La compresión (Masters y Johnson) consiste en apretar el glande al acercarse al límite. Según Althof (2020), el parar y empezar modificado resulta claramente superior: la compresión exige retirarse por completo en el coito y puede doler. El foco sensorial son caricias sin meta de coito ni orgasmo, que bajan la presión y rompen la evitación.

    ¿Qué tan bien funcionan? Una revisión sistemática de 10 ensayos aleatorizados con 521 participantes (Cooper et al., 2015) encontró que en dos de cuatro ensayos contra lista de espera, la compresión, el parar y empezar y el foco sensorial aumentaron el tiempo de latencia entre 7 y 9 minutos, y que en otros dos (foco sensorial por web y un dispositivo) no hubo diferencia. El riesgo de sesgo era poco claro y los autores hablan de evidencia limitada. La revisión Cochrane de intervenciones psicosociales (Melnik et al., 2011) llegó a una conclusión parecida: evidencia débil e inconsistente, con solo 4 ensayos pequeños, y los éxitos de más del 97 % que reportaron Masters y Johnson nunca se pudieron replicar. En un ensayo con lista de espera, la terapia conductual alargó el coito unos 408 segundos de diferencia media.

    Un ensayo con parejas (de Carufel y Trudel, 2006) comparó un tratamiento funcional-sexológico nuevo (que enseña a controlar la excitación sin interrumpir el acto), uno conductual con compresión y parar y empezar, y lista de espera. Ambos tratamientos mejoraron la duración del coito, la satisfacción y el funcionamiento sexual, con resultados parecidos entre sí y con seguimiento a tres meses.

    Terapia psicosexual: lo que el cuerpo solo no resuelve

    Una revisión de Althof (2016) explica que el tratamiento psicológico trabaja habilidades y técnicas, pero también autoestima, ansiedad de desempeño y conflicto de pareja. Reconoce que los estudios de psicoterapia sola son difíciles de interpretar (sin grupo control, muestras pequeñas, sin seguimiento), aunque los pocos mejores sugieren una opción prometedora.

    Sobre el trabajo cognitivo-conductual y el mindfulness hay que ser honestos: en mi revisión no encontré ensayos que los hayan puesto a prueba específicamente en eyaculación precoz. Lo más cercano es un estudio piloto de 10 hombres con disfunción eréctil situacional (Bossio et al., 2018), que mostró que un grupo de mindfulness de cuatro semanas era viable y prometedor para la función eréctil. Es una pista para la eyaculación precoz, todavía lejos de ser una prueba. Si quieres saber qué es el mindfulness y cómo se practica, tienes una guía para empezar.

    Suelo pélvico

    En un ensayo aleatorizado de 40 hombres (Pastore et al., 2012), el 57 % de quienes hicieron rehabilitación del suelo pélvico durante 12 semanas logró controlar el reflejo eyaculatorio, con un tiempo medio de 126,6 segundos, frente a una mejora mayor con dapoxetina (entre el 62,5 % y el 72 % superó los 180 segundos, según la dosis). El estudio es pequeño y los autores lo describen como prometedor. Si lo quieres probar, hazlo con un kinesiólogo o fisioterapeuta de suelo pélvico, y no solo con ejercicios de internet.

    Pastillas y fármacos: su lugar y la combinación con terapia

    Los medicamentos (dapoxetina, antidepresivos de la familia de los ISRS, anestésicos tópicos) los indica un médico, y aquí solo importa entender su lugar. Un metaanálisis de 22 ensayos (Castiglione et al., 2016) mostró que la dapoxetina mejora el tiempo con eficacia modesta, y que para ISRS, anestésicos tópicos y otros la eficacia sigue poco clara por la gran heterogeneidad de los estudios.

    Lo que sí aparece una y otra vez es que la combinación rinde más que cada parte. La guía de la ISSM (Althof et al., 2014) recomienda tratamientos farmacológicos, psicológicos y combinados, y la guía italiana propone asociar farmacoterapia con terapia cognitivo-conductual en un enfoque centrado en la pareja. En un ensayo abierto de 50 hombres durante 24 semanas (Cormio et al., 2015), dapoxetina más tratamiento conductual funcionó mejor que dapoxetina sola (con la limitación de ser abierto y pequeño). Y en la revisión de Cooper, tres ensayos favorecieron fármaco más técnica conductual sobre fármaco solo, con diferencias pequeñas de 0,5 a 1 minuto y mejor satisfacción, control y ansiedad.

    La lógica clínica que describe Althof (2020) es sencilla. El fármaco da un primer empujón y devuelve algo de confianza; la terapia trabaja lo que el fármaco no toca (la ansiedad, los guiones rígidos, el conflicto de pareja) y enseña las habilidades que permiten ir retirando el medicamento. Si se suspende de golpe sin esa base, la eyaculación rápida suele volver.

    ¿Y si vuelve?

    Las recaídas son parte del camino. Althof (2020) describe que los terapeutas sexuales suelen planificar sesiones de refuerzo a los 6 o 12 meses, tratar un episodio rápido como un tropiezo y no como una recaída total, y mantener citas de intimidad sin exigencia de coito. Los estudios de seguimiento a largo plazo (más de 6 meses) son escasos, y es un hueco real de la investigación.

    ¿Cuándo conviene ir al médico y cuándo al psicólogo?

    Una evaluación médica tiene sentido sobre todo en estas situaciones, según Althof (2020) y las guías ya citadas:

    • La eyaculación rápida apareció después de una etapa normal (forma adquirida).
    • Hay problemas de erección, que pueden estar detrás del patrón rápido.
    • Se sospecha prostatitis o un problema de tiroides.
    • Tomas medicamentos que pueden influir o consumes alcohol u otras sustancias con frecuencia.

    Puede evaluarte un médico general, un urólogo o un especialista en medicina sexual. La evaluación incluye historia médica y sexual, examen físico y, si corresponde, exámenes de tiroides, próstata o testosterona. Un psicólogo no receta fármacos ni hace ese estudio, pero sí trabaja la ansiedad de desempeño, las técnicas conductuales, la comunicación y los guiones sexuales, y puede coordinarse con el médico cuando el cuadro lo pide.

    Hay un caso en que lo que más ayuda es información. Si tus episodios son irregulares (a veces rápido, a veces no) o si tu tiempo es normal y aun así te preocupa, probablemente estás en la variable natural o subjetiva. Waldinger y Althof, según el capítulo de Althof (2020), señalan que en esos casos no se justifica recetar ISRS por sus efectos adversos, y que lo indicado es tranquilizar, explicar y orientar conductualmente. Si el origen es ansiedad, la ansiedad anticipatoria también tiene tratamiento propio.

    ¿Qué puedes hacer esta semana?

    Estas son cosas con respaldo que puedes empezar sin esperar la consulta. No reemplazan la evaluación si tu caso es de los que la piden.

    1. Suelta los trucos de distracción. El cálculo mental y el resto suelen empeorar la autoobservación. Mejor atender las sensaciones, aunque dé miedo.
    2. Practica la escala de 0 a 10 a solas. El objetivo es reconocer los niveles intermedios de excitación, no aguantar. Parar a tiempo y retomar es el ejercicio.
    3. Cuéntaselo a tu pareja. Con frecuencia el silencio hace más daño que la eyaculación rápida. Plantéalo como un desafío compartido y no como un fallo tuyo.
    4. Si terminas antes, quédate. No te disculpes ni te retires con vergüenza. Seguir abrazando y dando placer por otras vías evita que la intimidad se corte de golpe.
    5. No tomes ISRS por tu cuenta. Tienen efectos adversos y exigen indicación médica.

    Preguntas frecuentes

    ¿A qué se debe la eyaculación precoz?

    Casi siempre a una mezcla de factores. Hay componentes biológicos (serotonina, herencia, sensibilidad del pene, problemas de próstata o tiroides) y psicológicos (aprendizaje temprano, poca conciencia de la excitación y ansiedad de desempeño). Ninguno explica por sí solo la mayoría de los casos, y en la forma adquirida suele haber además problemas de erección.

    ¿La eyaculación precoz tiene solución definitiva?

    Tiene tratamiento y muchos hombres mejoran su control y su satisfacción, sobre todo con técnicas conductuales, trabajo con la ansiedad y la pareja y, si hace falta, fármacos indicados por un médico. Los estudios son pequeños y de calidad desigual, así que ninguna fuente respalda prometer una cura definitiva para todos.

    ¿Cuánto tiempo es normal?

    Lo normal cubre un rango amplio. La definición de consenso usa cerca de 1 minuto (toda la vida) o unos 3 minutos o menos (adquirida) como referencia, pero además exige poco control y malestar. Hay hombres preocupados con tiempos normales o largos, y en ellos lo indicado es información y orientación, no fármacos.

    ¿La eyaculación precoz es psicológica?

    Tiene un componente psicológico importante, pero también orgánico. Durante años se creyó que era puramente psicológica, y las guías actuales reconocen factores orgánicos como la inflamación de la próstata, problemas hormonales y disfunción eréctil. Lo psicológico (sobre todo la ansiedad de desempeño) pesa mucho en mantenerla, y por eso se trata con un enfoque combinado.

    ¿Debo ir al psicólogo o al urólogo?

    Depende del cuadro, y a veces a los dos. Si apareció de repente, si hay problemas de erección o sospecha de próstata o tiroides, parte por un médico. Si hay ansiedad, evitación o tensión de pareja, un psicólogo trabaja eso. Un buen plan suele coordinar ambos.

    ¿Funcionan los ejercicios de parar y empezar?

    Hay evidencia de que mejoran el control en parte de los casos: en dos ensayos contra lista de espera subieron el tiempo entre 7 y 9 minutos, aunque otros estudios no encontraron diferencia y la calidad es limitada. Funcionan mejor guiados y con la pareja incluida, y suelen combinarse con otros tratamientos.

    Si quieres hablarlo con un psicólogo

    Si la eyaculación precoz te genera ansiedad, te hace evitar la intimidad o está tensando tu relación, en terapia se puede trabajar la ansiedad de desempeño, la comunicación con tu pareja y las técnicas conductuales, y coordinarlo con una evaluación médica cuando haga falta. Puedes agendar una consulta aquí y partir por contar qué está pasando, sin necesidad de llegar con todo claro.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Althof, S. E. (2016). Psychosexual therapy for premature ejaculation. Translational Andrology and Urology, 5(4), 475-481. https://doi.org/10.21037/tau.2016.05.15

    Althof, S. E. (2020). Treatment of premature ejaculation: Psychotherapy, pharmacotherapy, and combined therapy. En K. S. K. Hall & Y. M. Binik (Eds.), Principles and practice of sex therapy (6.ª ed., cap. 6).

    Althof, S. E., McMahon, C. G., Waldinger, M. D., Serefoglu, E. C., Shindel, A. W., Adaikan, P. G., Becher, E., Dean, J., Giuliano, F., Hellstrom, W. J., Giraldi, A., Glina, S., Incrocci, L., Jannini, E., McCabe, M., Parish, S., Rowland, D., Segraves, R. T., Sharlip, I., & Torres, L. O. (2014). An update of the International Society of Sexual Medicine’s guidelines for the diagnosis and treatment of premature ejaculation (PE). The Journal of Sexual Medicine, 11(6), 1392-1422. https://doi.org/10.1111/jsm.12504

    Bossio, J. A., Basson, R., Driscoll, M., Correia, S., & Brotto, L. A. (2018). Mindfulness-based group therapy for men with situational erectile dysfunction: A mixed-methods feasibility analysis and pilot study. The Journal of Sexual Medicine, 15(10), 1478-1490. https://doi.org/10.1016/j.jsxm.2018.08.013

    Castiglione, F., Albersen, M., Hedlund, P., Gratzke, C., Salonia, A., & Giuliano, F. (2016). Current pharmacological management of premature ejaculation: A systematic review and meta-analysis. European Urology, 69(5), 904-916. https://doi.org/10.1016/j.eururo.2015.12.028

    Cooper, K., Martyn-St James, M., Kaltenthaler, E., Dickinson, K., Cantrell, A., Wylie, K., Frodsham, L., & Hood, C. (2015). Behavioral therapies for management of premature ejaculation: A systematic review. Sexual Medicine, 3(3), 174-188. https://doi.org/10.1002/sm2.65

    Corona, G., Rastrelli, G., Limoncin, E., Sforza, A., Jannini, E. A., & Maggi, M. (2015). Interplay between premature ejaculation and erectile dysfunction: A systematic review and meta-analysis. The Journal of Sexual Medicine, 12(12), 2291-2300. https://doi.org/10.1111/jsm.13041

    Cormio, L., Massenio, P., La Rocca, R., Verze, P., Mirone, V., & Carrieri, G. (2015). The combination of dapoxetine and behavioral treatment provides better results than dapoxetine alone in the management of patients with lifelong premature ejaculation. The Journal of Sexual Medicine, 12(7), 1609-1615. https://doi.org/10.1111/jsm.12925

    de Carufel, F., & Trudel, G. (2006). Effects of a new functional-sexological treatment for premature ejaculation. Journal of Sex & Marital Therapy, 32(2), 97-114. https://doi.org/10.1080/00926230500442292

    Graziottin, A., & Althof, S. (2011). What does premature ejaculation mean to the man, the woman, and the couple? The Journal of Sexual Medicine, 8(Suppl. 4), 304-309. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2011.02426.x

    McMahon, C. G., Jannini, E. A., Serefoglu, E. C., & Hellstrom, W. J. (2016). The pathophysiology of acquired premature ejaculation. Translational Andrology and Urology, 5(4), 434-449. https://doi.org/10.21037/tau.2016.07.06

    Melnik, T., Althof, S., Atallah, Á. N., Puga, M. E., Glina, S., & Riera, R. (2011). Psychosocial interventions for premature ejaculation. Cochrane Database of Systematic Reviews, (8), Artículo CD008195. https://doi.org/10.1002/14651858.cd008195.pub2

    Mourikis, I., Antoniou, M., Matsouka, E., Vousoura, E., Tzavara, C., Ekizoglou, C., Papadimitriou, G. N., Vaidakis, N., & Zervas, I. M. (2015). Anxiety and depression among Greek men with primary erectile dysfunction and premature ejaculation. Annals of General Psychiatry, 14, Artículo 34. https://doi.org/10.1186/s12991-015-0074-y

    Pastore, A. L., Palleschi, G., Leto, A., Pacini, L., Iori, F., Leonardo, C., & Carbone, A. (2012). A prospective randomized study to compare pelvic floor rehabilitation and dapoxetine for treatment of lifelong premature ejaculation. International Journal of Andrology, 35(4), 528-533. https://doi.org/10.1111/j.1365-2605.2011.01243.x

    Porst, H., Montorsi, F., Rosen, R. C., Gaynor, L., Grupe, S., & Alexander, J. (2007). The Premature Ejaculation Prevalence and Attitudes (PEPA) survey: Prevalence, comorbidities, and professional help-seeking. European Urology, 51(3), 816-824. https://doi.org/10.1016/j.eururo.2006.07.004

    Rosen, R. C., & Althof, S. (2008). Impact of premature ejaculation: The psychological, quality of life, and sexual relationship consequences. The Journal of Sexual Medicine, 5(6), 1296-1307. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2008.00825.x

    Saitz, T. R., & Serefoglu, E. C. (2016). The epidemiology of premature ejaculation. Translational Andrology and Urology, 5(4), 409-415. https://doi.org/10.21037/tau.2016.05.11

    Sansone, A., Aversa, A., Corona, G., Fisher, A. D., Isidori, A. M., La Vignera, S., Limoncin, E., Maggi, M., Merico, M., & Jannini, E. A. (2021). Management of premature ejaculation: A clinical guideline from the Italian Society of Andrology and Sexual Medicine (SIAMS). Journal of Endocrinological Investigation, 44(5), 1103-1118. https://doi.org/10.1007/s40618-020-01458-4

    Serefoglu, E. C., McMahon, C. G., Waldinger, M. D., Althof, S. E., Shindel, A., Adaikan, G., Becher, E. F., Dean, J., Giuliano, F., Hellstrom, W. J., Giraldi, A., Glina, S., Incrocci, L., Jannini, E., McCabe, M., Parish, S., Rowland, D., Segraves, R. T., Sharlip, I., & Torres, L. O. (2014). An evidence-based unified definition of lifelong and acquired premature ejaculation: Report of the second International Society for Sexual Medicine Ad Hoc Committee for the Definition of Premature Ejaculation. The Journal of Sexual Medicine, 11(6), 1423-1441. https://doi.org/10.1111/jsm.12524

    Serefoglu, E. C., Yaman, O., Cayan, S., Asci, R., Orhan, I., Usta, M. F., Ekmekcioglu, O., Kendirci, M., Semerci, B., & Kadioglu, A. (2011). Prevalence of the complaint of ejaculating prematurely and the four premature ejaculation syndromes: Results from the Turkish Society of Andrology Sexual Health Survey. The Journal of Sexual Medicine, 8(2), 540-548. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2010.02095.x

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

    Conocer más · Agendar una consulta