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  • Duelo migratorio: qué es y cómo atravesarlo

    Duelo migratorio: qué es y cómo atravesarlo

    Llevas semanas o meses en un país nuevo y, aunque en lo práctico todo avanza (trabajo, arriendo, papeles en trámite), algo pesa. Un olor, una canción o una videollamada con tu mamá bastan para que vuelva el nudo en la garganta. Esa mezcla de tristeza, nostalgia y desorientación tiene nombre: duelo migratorio.

    El duelo migratorio es el proceso emocional que sigue a todo lo que se deja al migrar: personas, lugares, idioma, costumbres y el lugar que uno ocupaba. Aquí vemos qué lo compone, en qué se diferencia del síndrome de Ulises, qué dice la investigación y qué ayuda a atravesarlo, con datos de Chile.

    Respuesta corta: el duelo migratorio es una reacción esperable ante pérdidas reales, y no figura como diagnóstico en el DSM-5-TR ni en la CIE-11. Suele ser parcial (lo perdido sigue existiendo), recurrente (reaparece con cada llamada o visita) y múltiple (se pierde mucho a la vez). Ayuda ponerle nombre, sostener los lazos de origen, construir red en el país nuevo y pedir apoyo si el malestar te impide funcionar.

    ¿Qué es el duelo migratorio?

    Es el duelo por lo que se deja atrás al irse de un país, sea por trabajo, estudios, una crisis económica, la violencia o un proyecto de vida. El psiquiatra Joseba Achotegui (2012), quien más lo ha descrito en español, lo distingue del duelo por una muerte: quien emigra se separa de un país que sigue existiendo, y esa separación es lo que se elabora.

    De ahí salen sus tres rasgos, según Achotegui (2012). Es parcial, porque el país y las personas siguen existiendo y volver sigue siendo posible. Es recurrente, porque se reabre con un viaje, una llamada o una foto. Y es múltiple, porque se pierde mucho al mismo tiempo.

    Pauline Boss (1999) llama pérdida ambigua a este tipo de situación: la familia y la patria están físicamente lejos, pero siguen muy presentes en la mente. Como no hay un funeral ni un cierre, el duelo queda sin terminar, y por eso cuesta tanto soltarlo.

    ¿Qué se pierde al migrar? Los siete duelos

    Achotegui (2012) propone siete áreas de pérdida. Dan un mapa para reconocer qué es lo que más duele en tu caso:

    • La familia y los seres queridos: la separación de los vínculos más cercanos.
    • La lengua: el esfuerzo de aprender otra manera de hablar y, a veces, hablar menos la propia.
    • La cultura: costumbres, valores, religión y formas de entender la vida.
    • La tierra: el paisaje, el clima, la luz, los colores y los olores de origen.
    • El estatus social: el trabajo, la vivienda y el papel que uno tenía, que a veces bajan de escala.
    • El contacto con el grupo de pertenencia: enfrentar prejuicios, xenofobia o barreras para integrarse.
    • Los riesgos para la integridad física: frío, trabajos peligrosos, malnutrición o falta de protección sanitaria.

    Es un marco clínico para entender lo que se pierde. Los estudios que revisamos más abajo miden otras cosas (síntomas de depresión y ansiedad, estrés por adaptarse a otra cultura), no estos siete duelos.

    ¿Cuáles son los síntomas del duelo migratorio y cómo se siente?

    No hay una lista oficial de síntomas, pero las personas suelen describir tristeza y nostalgia que suben y bajan, irritabilidad, cansancio, culpa por haberse ido y una sensación de no pertenecer del todo a ningún lado. La pregunta “¿dónde está mi hogar?” aparece con frecuencia.

    También puede sentirse en el cuerpo. Una revisión sobre migrantes (Bianucci et al., 2017) menciona irritabilidad, nerviosismo, dolores de cabeza por tensión, insomnio, cansancio, miedo y pérdida del apetito cuando los estresores de la migración se acumulan.

    Imagina a alguien que lleva ocho meses en Santiago. En el trabajo todo marcha, pero al volver al departamento revisa las fotos del cumpleaños de su hermana, que se perdió. Duerme mal, se irrita por detalles y siente culpa de estar bien aquí mientras allá lo extrañan. Nada de eso significa que migrar fue un error: así suele sentirse el duelo.

    ¿Qué es el síndrome de Ulises y en qué se diferencia?

    El síndrome de Ulises, o síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple, es la forma extrema. Achotegui (2012) lo describe como un cuadro intenso de estrés y duelo que aparece cuando se migra en condiciones límite, que superan la capacidad humana de adaptación. Su nombre viene de Ulises (Odiseo), el héroe que sufrió su travesía lejos de los suyos.

    Achotegui identifica cuatro estresores límite: la separación forzada de los seres queridos, la desesperanza por el fracaso del proyecto migratorio, la lucha por sobrevivir (comida, techo) y el miedo (viajes de alto riesgo, mafias, detención, expulsión). Cuando se suman la soledad y la falta de derechos, el sufrimiento se vuelve crónico.

    Para él se trata de una reacción de estrés proporcional a un entorno extremo, y queda fuera de las enfermedades mentales. Usa la imagen de una habitación a 100 grados: los mareos y calambres no son una enfermedad, son la respuesta del cuerpo al calor. Según Bianucci et al. (2017), si no se atiende puede derivar en una depresión reactiva.

    Duelo migratorio Síndrome de Ulises
    Qué es Reacción esperable a las pérdidas de migrar Forma extrema, con estrés crónico y múltiple
    Contexto Migración en condiciones variadas Condiciones límite: separación forzada, miedo, supervivencia
    Intensidad Sube y baja, con momentos de calma Sufrimiento sostenido que desborda
    Diagnóstico No figura en el DSM-5-TR ni en la CIE-11 Tampoco figura (es un concepto clínico de Achotegui)

    ¿Qué dice la investigación sobre migrar y salud mental?

    Una revisión de 2018 describe que migrar trae estresores propios del trayecto y de la adaptación a la nueva cultura, con posibles efectos sobre la salud mental (Bustamante et al., 2018). Cuánto pesan depende mucho de quién migra y en qué condiciones.

    Una revisión y metaanálisis de 35 estudios calculó que la depresión alcanzaba al 20 % de los trabajadores migrantes y al 44 % de los refugiados, y la ansiedad al 21 % y al 40 % (Lindert et al., 2009). Son estudios publicados hasta 2007 y miden trastornos, no duelo.

    Otro metaanálisis de 25 estudios halló una prevalencia agregada de depresión de 15,6 % entre migrantes internacionales. El nivel educativo, el empleo y el tiempo de residencia modificaban esa cifra, y los recién llegados parecían más vulnerables (Foo et al., 2018).

    En refugiados y solicitantes de asilo, un metaanálisis de 26 estudios con entrevista clínica encontró 31,5 % de depresión y 31,5 % de estrés postraumático, tasas altas y persistentes (Blackmore et al., 2020). Es migración forzada y no se aplica sin más a quien migra por trabajo o estudios.

    Estas cifras describen grupos, no tu caso. Con una prevalencia promedio de 15,6 %, la mayoría de los migrantes de esos estudios no tenía depresión: el duelo migratorio es una reacción frecuente que muchas veces se atraviesa sin llegar a un trastorno.

    ¿Qué agrava el duelo migratorio y qué lo protege?

    Una revisión sistemática de 30 estudios sobre estrés por adaptación cultural en inmigrantes latinos en Estados Unidos encontró factores de protección y de riesgo (Bekteshi y Kang, 2020):

    • Protegen: haber podido elegir migrar, el apoyo social, un mayor ingreso, dominar el idioma, estar casado o casada, el afrontamiento religioso y los valores familiares.
    • Agravan: la discriminación, haber dejado familia en el país de origen, el miedo a la deportación y el conflicto entre la cultura familiar y la del país nuevo.

    En solicitantes de asilo, una revisión de 21 estudios concluyó que la discriminación y el estrés posterior a la llegada se asocian con más trastornos mentales (Jannesari et al., 2020).

    Las fuentes clínicas coinciden en lo práctico. Celia Falicov (2015) destaca el valor de las redes de apoyo, de la adaptación bicultural (conservar las raíces mientras se incorporan códigos del país nuevo) y de mantener contacto con la familia a distancia. La ausencia de red deja a la persona sola frente a cada problema cotidiano.

    Duelo migratorio en Chile

    En Chile hay datos propios. En un estudio con 431 inmigrantes sudamericanos (colombianos y peruanos) en Antofagasta, la mayor fuente de estrés por adaptación fue la distancia del origen, seguida de las dificultades en las relaciones sociales y de la discriminación percibida. Cerca de la mitad tenía un malestar elevado, y el estrés se relacionaba con más síntomas (Urzúa et al., 2016).

    Es un estudio transversal: muestra una relación entre estrés y síntomas, no que uno cause el otro. Aun así, coincide con lo que describen las revisiones internacionales.

    Una revisión narrativa encontró que las personas migrantes enfrentan inequidades de salud mental y de acceso a atención en Chile, dentro de un sistema que agrava la vulnerabilidad social (Blukacz et al., 2020). La Política de Salud de Migrantes Internacionales (MINSAL, 2018) reconoce la migración como determinante social de la salud y menciona el duelo migratorio y la discriminación entre los factores de estrés crónico.

    Si te preocupa el acceso, el Ministerio de Salud explica que una persona migrante sin documentos puede incorporarse a Fonasa tramo A con una declaración de carencia de recursos (Salud Responde). Los requisitos pueden cambiar: confírmalos en Fonasa o en tu consultorio.

    ¿Cómo atravesar y superar el duelo migratorio?

    Lo que sigue combina lo que proponen las fuentes clínicas con sentido común. No son pasos con resultado garantizado: en las búsquedas que hicimos no apareció un ensayo que pruebe una “receta” para el duelo migratorio como tal.

    1. Ponle nombre. Reconocer que lo que sientes es un duelo reduce la culpa de “no estar agradecido”. Neimeyer (2019) habla de duelos que el entorno no valida, y cuando nadie reconoce una pérdida la persona la vive en soledad y con vergüenza. Extrañar tu país es una respuesta legítima.
    2. Mantén los lazos sin vivir en dos lugares. Boss (1999) propone ampliar la idea de familia y de hogar: la familia psicológica puede no coincidir con la que ves cada día. Las videollamadas, la música y las comidas de origen conservan la conexión. Contar también lo difícil, no solo lo bueno, suele evitar que la distancia crezca.
    3. Crea tus propios rituales. Falicov (2015) señala que migrar no tiene ritos de paso colectivos, como los tiene un funeral. Puedes inventar los tuyos: una fecha para cocinar el plato de tu casa, un álbum, una carta.
    4. Construye pertenencia aquí sin borrar allá. Las fuentes clínicas coinciden en favorecer vínculos con personas de la sociedad de acogida y una adaptación bicultural (Achotegui, 2012; Falicov, 2015). Un grupo de compatriotas ayuda, y una red mixta suma más.
    5. No pospongas el duelo esperando volver. Falicov (2015) observa que muchos migrantes aplazan el duelo con la ilusión de “recuperar un hogar completo” al regresar. Al volver o reunirse con la familia, a veces descubren que hay una brecha cultural y poca historia compartida reciente.
    6. Busca apoyo psicológico si el malestar persiste. En migración forzada hay evidencia de que los tratamientos psicológicos reducen los síntomas.

    Un metaanálisis de 84 estudios en adultos (6.302 personas) y 32 en niños y adolescentes halló que los tratamientos psicológicos reducen los síntomas de estrés postraumático, depresión y ansiedad, con efectos que se mantuvieron en el seguimiento y sin que un tipo destacara sobre los demás (Molendijk et al., 2024). Otro metaanálisis en refugiados encontró que la terapia cognitivo-conductual fue la más eficaz (Sambucini et al., 2020).

    Esos estudios incluyen a personas con estrés postraumático, depresión o ansiedad tras migrar por la fuerza, y varios no tenían grupo de comparación. No prueban cómo funciona la terapia en un duelo migratorio sin trastorno, aunque indican que el acompañamiento psicológico ayuda a quienes migraron en condiciones duras.

    ¿Y si vuelvo a mi país?

    Achotegui (2012) plantea que volver es una nueva migración. Durante el tiempo fuera, tú cambiaste y el país y las personas también, y regresar a “como eran las cosas” no es posible. Quien vuelve puede sentir otro duelo, esta vez por la vida que construyó afuera.

    Para el ciclo completo (origen, tránsito, destino y retorno), la política de salud de migrantes del MINSAL (2018) reconoce que cada fase exige reordenamientos personales y familiares. Si estás en esa etapa, no hace falta decidir de una vez: el duelo admite ir y venir.

    ¿Cuándo es duelo prolongado y cuándo pedir ayuda?

    Los criterios de duelo prolongado de la CIE-11 y del DSM-5-TR están definidos para la muerte de una persona querida: la CIE-11 exige al menos 6 meses desde el fallecimiento y el DSM-5-TR, 12 meses en adultos (Prigerson et al., 2021; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2024). No se aplican tal cual a la migración, donde lo perdido sigue existiendo.

    Si quieres comparar con un duelo por muerte, tenemos una guía sobre las etapas del duelo y otra sobre qué es el duelo.

    Conviene consultar si aparece alguna de estas señales:

    • Tristeza, llanto o vacío casi todos los días durante semanas, sin momentos de alivio.
    • Insomnio, pérdida de apetito o cansancio que no mejoran, o dolores de cabeza y malestar físico sin causa clara.
    • Dificultad para trabajar, estudiar o cuidar a otros, o aislarte de todos.
    • Consumo de alcohol u otras sustancias para soportar la distancia.
    • Pensamientos de que la vida no vale la pena o de hacerte daño.

    Si piensas en morir o en hacerte daño, llama ahora a la Línea de Prevención del Suicidio, *4141.

    Para decidir si lo que sientes pide ayuda, mira la guía para saber si necesitas terapia o es un mal momento, la de depresión y la de estrés crónico. Si la soledad pesa, el test de soledad puede orientarte. La terapia online permite recibir apoyo en tu idioma y horario, aunque vivas lejos de los tuyos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es el duelo migratorio?

    Es el duelo por lo que se deja al migrar: familia, amigos, idioma, cultura, paisaje y el lugar social que uno tenía. Achotegui lo describe como parcial, recurrente y múltiple. No figura como diagnóstico en el DSM-5-TR ni en la CIE-11. Es una reacción esperable que suele atravesarse con apoyo, tiempo y vínculos.

    ¿Qué es el síndrome de Ulises?

    Es la forma extrema del duelo migratorio, descrita por Achotegui: un cuadro de estrés y duelo muy intenso que aparece cuando se migra en condiciones límite, como separación forzada de la familia, desesperanza, lucha por sobrevivir y miedo. Cursa con irritabilidad, insomnio y cansancio, y sin atención puede evolucionar a una depresión.

    ¿Cuánto dura el duelo migratorio?

    Cada persona lleva su ritmo, y nadie ha demostrado una duración fija. Achotegui lo describe como recurrente: puede volver con un viaje, una llamada o una fecha. En los metaanálisis, el tiempo de residencia modifica la prevalencia de depresión, y los recién llegados parecen más vulnerables. Lo que decide cuándo consultar es cuánto interfiere en tu vida, no el calendario.

    ¿Es normal extrañar mi país o ya es depresión?

    Extrañar tu país es normal. Se acerca a un problema de salud mental cuando casi todos los días hay tristeza sin alivio, no puedes dormir, comer o funcionar, o aparecen pensamientos de hacerte daño. Esa evaluación la hace un profesional. En un metaanálisis, la depresión alcanzó al 15,6 % de los migrantes (Foo et al., 2018).

    ¿Cómo superar el duelo migratorio?

    No se “supera” como una tarea con fin. Se atraviesa con apoyo: ponerle nombre, mantener los lazos de origen, crear rituales propios, construir red en el país nuevo y consultar a un psicólogo si el malestar persiste. Los tratamientos psicológicos tienen respaldo en migración forzada; en duelo migratorio puro aún falta evidencia propia.

    Si extrañar tu país se volvió demasiado pesado

    Hablarlo con alguien que entienda la distancia ayuda a que el duelo deje de sentirse como una falla personal. En terapia online se trabaja con técnicas que tienen respaldo, a tu ritmo y desde donde estés. Si quieres conversarlo, escríbenos desde la página de contacto.

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    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    • Achotegui, J. (2012). Emigrar hoy en situaciones extremas: El síndrome de Ulises. Aloma: Revista de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport, 30(2), 79-86.
    • Bekteshi, V., & Kang, S. W. (2020). Contextualizing acculturative stress among Latino immigrants in the United States: A systematic review. Ethnicity & Health, 25(6), 897-914. https://doi.org/10.1080/13557858.2018.1469733
    • Bianucci, R., Charlier, P., Perciaccante, A., Lippi, D., & Appenzeller, O. (2017). The “Ulysses syndrome”: An eponym identifies a psychosomatic disorder in modern migrants. European Journal of Internal Medicine, 41, 30-32. https://doi.org/10.1016/j.ejim.2017.03.020
    • Blackmore, R., Boyle, J. A., Fazel, M., Ranasinha, S., Gray, K. M., Fitzgerald, G., Misso, M., & Gibson-Helm, M. (2020). The prevalence of mental illness in refugees and asylum seekers: A systematic review and meta-analysis. PLOS Medicine, 17(9), e1003337. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1003337
    • Blukacz, A., Cabieses, B., & Markkula, N. (2020). Inequities in mental health and mental healthcare between international immigrants and locals in Chile: A narrative review. International Journal for Equity in Health, 19, 197. https://doi.org/10.1186/s12939-020-01312-2
    • Boss, P. (1999). Ambiguous loss: Learning to live with unresolved grief. Harvard University Press.
    • Bustamante, L. H. U., Cerqueira, R. O., Leclerc, E., & Brietzke, E. (2018). Stress, trauma, and posttraumatic stress disorder in migrants: A comprehensive review. Revista Brasileira de Psiquiatria, 40(2), 220-225. https://doi.org/10.1590/1516-4446-2017-2290
    • Falicov, C. J. (2015). Migration and the family life cycle. En M. McGoldrick, N. A. García Preto, & B. A. Carter (Eds.), The expanding family life cycle: Individual, family, and social perspectives (5.ª ed., pp. 222-239). Pearson.
    • Foo, S. Q., Tam, W. W., Ho, C. S., Tran, B. X., Nguyen, L. H., McIntyre, R. S., & Ho, R. C. (2018). Prevalence of depression among migrants: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 15(9), 1986. https://doi.org/10.3390/ijerph15091986
    • Jannesari, S., Hatch, S., Prina, M., & Oram, S. (2020). Post-migration social-environmental factors associated with mental health problems among asylum seekers: A systematic review. Journal of Immigrant and Minority Health, 22(5), 1055-1064. https://doi.org/10.1007/s10903-020-01025-2
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    • Ministerio de Salud de Chile. (2018). Política de salud de migrantes internacionales. https://www.minsal.cl/salud-del-inmigrante/
    • Molendijk, M., Baart, C., Schaffeld, J., Akçakaya, Z., Rönnau, C., Kooistra, M., de Kleine, R., Strater, C., & Mooshammer, L. (2024). Psychological interventions for PTSD, depression, and anxiety in child, adolescent and adult forced migrants: A systematic review and frequentist and Bayesian meta-analyses. Clinical Psychology & Psychotherapy, 31(4), e3042. https://doi.org/10.1002/cpp.3042
    • Neimeyer, R. A. (2019). Aprender de la pérdida: Una guía para afrontar el duelo. Planeta.
    • Organización Mundial de la Salud. (2024). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11): 6B42 Trastorno de duelo prolongado. https://icd.who.int/es
    • Prigerson, H. G., Boelen, P. A., Xu, J., Smith, K. V., & Maciejewski, P. K. (2021). Validation of the new DSM-5-TR criteria for prolonged grief disorder and the PG-13-Revised (PG-13-R) scale. World Psychiatry, 20(1), 96-106. https://doi.org/10.1002/wps.20823
    • Sambucini, D., Aceto, P., Begotaraj, E., & Lai, C. (2020). Efficacy of psychological interventions on depression, anxiety and somatization in migrants: A meta-analysis. Journal of Immigrant and Minority Health, 22(6), 1320-1346. https://doi.org/10.1007/s10903-020-01055-w
    • Urzúa M., A., Heredia B., O., & Caqueo-Urízar, A. (2016). Salud mental y estrés por aculturación en inmigrantes sudamericanos en el norte de Chile. Revista Médica de Chile, 144(5), 563-570. https://doi.org/10.4067/s0034-98872016000500002

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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