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  • Escala de Resiliencia de Wagnild y Young (ER): qué mide, cómo se interpreta y dónde conseguirla

    Escala de Resiliencia de Wagnild y Young (ER): qué mide, cómo se interpreta y dónde conseguirla

    Si llegaste buscando el test de resiliencia de Wagnild y Young en PDF, lo primero que conviene saber es qué son esos archivos que aparecen en los primeros resultados. Casi todos son copias subidas a sitios de apuntes y de descargas, sin permiso de quien tiene los derechos del instrumento. Circulan hace años, se copian entre sí, y muchas arrastran una tabla de interpretación que nadie ha validado.

    Este artículo hace otra cosa. Te explica qué mide la escala de verdad, qué significa (y qué no) el número que entrega, dónde se consigue de forma legítima, y qué dice la investigación sobre para qué sirve un puntaje de resiliencia. Más abajo hay una herramienta que interpreta el puntaje que ya tengas, sin inventarte un nivel que la evidencia no respalda.

    La respuesta corta

    La Escala de Resiliencia (ER) de Gail Wagnild y Heather Young es un cuestionario autoaplicado que mide la resiliencia entendida como un recurso personal: la capacidad de sostenerse y recuperarse frente a la adversidad. Tiene una versión original de 25 ítems, con respuestas de 1 a 7, cuyo total va de 25 a 175 puntos, y una versión abreviada de 14 ítems (ER-14) que va de 14 a 98. A mayor puntaje, mayor resiliencia autopercibida.

    Dos cosas que la mayoría de las páginas omite. La primera: la escala tiene derechos reservados y se licencia a través de The Resilience Center, así que un PDF gratuito con los ítems completos casi nunca es una copia autorizada. La segunda: no existe una tabla de baremos validada en español que convierta tu total en «resiliencia baja, normal o alta». Los rangos que circulan por internet no tienen respaldo publicado, y el estudio de validación más sólido en población hispanohablante no entrega puntos de corte.

    Qué es el test de resiliencia de Wagnild y Young: la Escala de Resiliencia (ER)

    La escala nació en 1988 y fue revisada por sus autoras en 1993. Su origen es poco habitual: no salió de un laboratorio, sino de un estudio cualitativo con mujeres mayores que habían atravesado pérdidas importantes y habían seguido adelante. De esas entrevistas se extrajeron las características que se repetían, y con ellas se construyeron los ítems.

    Eso explica su enfoque. La ER no pregunta por síntomas ni por diagnósticos: pregunta por recursos. Es una escala de psicología positiva, no un instrumento de cribado clínico. Mide cuánto se reconoce alguien en una forma determinada de enfrentar la vida.

    ER (versión original) ER-14 (versión abreviada)
    Número de ítems 25 14
    Formato de respuesta Escala tipo Likert de 7 puntos (1 = en desacuerdo, 7 = de acuerdo) Escala tipo Likert de 7 puntos
    Puntaje total posible 25 a 175 14 a 98
    Población Adolescentes y adultos Adolescentes y adultos
    Tiempo aproximado Entre 5 y 10 minutos Menos de 5 minutos
    Quién la administra Autoaplicada; la interpretación es de un profesional Autoaplicada; la interpretación es de un profesional

    Las dos versiones son del mismo equipo autoral. La ER-14 se usa cada vez más porque recorta a la mitad el tiempo de aplicación sin perder consistencia, algo que revisaremos en la sección de propiedades psicométricas.

    ¿Qué evalúa la escala de resiliencia?

    Aquí hay una confusión muy extendida, y vale la pena deshacerla porque cambia cómo se lee un resultado.

    El modelo teórico de Wagnild y Young describe la persona resiliente a partir de varias características: perseverancia (seguir a pesar del desánimo), ecuanimidad (una mirada equilibrada de la propia vida), sentido o significado (tener para qué levantarse), autosuficiencia y confianza en uno mismo (saber de qué se es capaz) y soledad existencial (poder estar consigo mismo sin desarmarse).

    De ahí viene el listado de «cinco dimensiones» o «cinco factores» que se repite en casi todas las fichas técnicas que circulan. El problema es que esas son las características que describe la teoría, no factores separados que la escala mida por separado.

    Cuando se pone a prueba la estructura de la escala con análisis estadístico, el resultado es distinto. En un estudio con 542 universitarios de Lima, de 18 a 40 años, el modelo que mejor ajustó a los datos fue unidimensional: un solo factor general de resiliencia, con índices de ajuste adecuados (CFI = 0,95; TLI = 0,94; RMSEA = 0,05; SRMR = 0,03) y cargas factoriales sobre 0,40 en todos los ítems. Los autores también probaron un modelo de dos dimensiones, pero los dos factores correlacionaron 0,92 entre sí: medían prácticamente lo mismo, así que se quedaron con el modelo de un solo factor (Gonzales-Ramírez et al., 2023).

    En la práctica: el puntaje total de la ER se lee como un único indicador global de resiliencia. Desglosarlo en cinco subpuntajes y compararlos entre sí, como hacen varias plantillas que circulan, no tiene respaldo en la estructura del instrumento.

    Qué tan bien mide: propiedades psicométricas

    Una escala puede estar muy difundida y aun así medir mal. En el caso de la ER, la evidencia disponible en población hispanohablante es razonablemente buena en lo que respecta a consistencia.

    • Consistencia interna. En la validación peruana de la ER-14, el omega de McDonald fue de 0,93, un valor alto: los ítems miden algo coherente entre sí (Gonzales-Ramírez et al., 2023).
    • Validez convergente. En ese mismo estudio, el puntaje de la ER-14 correlacionó de forma negativa con depresión (r = -0,48), ansiedad (r = -0,38) y estrés (r = -0,35), y de forma positiva con satisfacción con la vida (r = 0,47). Se comporta como cabría esperar de una medida de resiliencia.
    • Relación con salud mental, en conjunto. Un meta-análisis que reunió solo estudios hechos con alguna versión de esta escala, 55 estudios con 15.003 pacientes con enfermedades físicas, encontró una correlación media de 0,43 entre resiliencia y salud mental autoinformada (Färber y Rosendahl, 2018).
    • Lo que falta. No hay baremos ni puntos de corte validados en español, ni datos normativos chilenos publicados que hayamos podido localizar. Tampoco hay evidencia clara sobre cuántos puntos se mueve la escala tras un tratamiento eficaz.

    Ese último punto es el que más consecuencias tiene para quien se hace el test por su cuenta, y por eso tiene su propia sección más abajo.

    El test de resiliencia de Wagnild y Young en PDF: qué pasa con las descargas

    Buscar «test de resiliencia de Wagnild y Young pdf» devuelve decenas de archivos descargables. Conviene saber de dónde salen.

    La Escala de Resiliencia es un instrumento con derechos reservados. Se distribuye mediante licencia a través de The Resilience Center, el sitio de sus autoras, que vende el acceso a la versión de 25 ítems, a la ER-14 y a las adaptaciones para niños y para contextos laborales. Los PDF que aparecen en sitios de apuntes universitarios y repositorios de descargas son, en su gran mayoría, copias subidas sin autorización.

    Esto no es un tecnicismo legal sin consecuencias prácticas. Tiene al menos tres:

    • Versiones alteradas. Las copias que circulan se han ido reescribiendo unas a otras. Aparecen traducciones distintas del mismo ítem, numeraciones cambiadas y, en algunos casos, ítems que faltan.
    • Tablas de interpretación inventadas. Muchas de esas copias vienen con rangos del tipo «141-175 = resiliencia alta». No hemos localizado la fuente validada de esos cortes, y el estudio de validación en español más sólido no publica ninguno.
    • Uso profesional. Un psicólogo que aplica un instrumento a partir de una copia no autorizada no puede saber si está usando la versión correcta, que es justamente lo que sostiene la validez del resultado.

    Cómo conseguir la escala legítimamente

    • Para uso clínico o comercial: a través de The Resilience Center, que gestiona las licencias del instrumento.
    • Para investigación o docencia: escribiendo a los titulares de los derechos para solicitar permiso. Es el procedimiento habitual y suele resolverse por correo.
    • Si necesitas una alternativa de acceso más simple: existen otras escalas de resiliencia con buenas propiedades, que revisamos al final del artículo.

    Si lo que buscabas era el PDF para responderlo tú mismo y entender cómo estás, la sección siguiente es probablemente más útil que el archivo.

    Cómo se interpreta el puntaje (y por qué los rangos que circulan no sirven)

    La lógica de la escala es directa: se suman las respuestas y se obtiene un total. En la versión de 25 ítems va de 25 a 175 puntos; en la ER-14, de 14 a 98. Más puntaje significa mayor resiliencia autopercibida.

    El paso siguiente es el que se hace mal casi siempre. Para convertir un puntaje bruto en una categoría hace falta compararlo con una muestra normativa: los puntajes de un grupo grande y representativo de personas parecidas a ti. Eso es un baremo. Para la ER en español no existe un baremo validado y publicado, y la validación peruana de la ER-14, que es el estudio más sólido disponible en la región, no entrega percentiles ni puntos de corte.

    Sin baremo, decir «tu puntaje es 118, tienes resiliencia media» es ponerle una etiqueta a un número comparándolo con nada. La herramienta de aquí abajo hace lo contrario: te dice qué se puede leer de tu puntaje con la evidencia que sí existe, y qué preguntas orientan mejor una decisión que el puntaje mismo.

    Intérprete de tu puntaje de la Escala de Resiliencia

    Si ya respondiste la ER (de Wagnild y Young) y te quedaste con un número sin saber qué significa, esto te dice qué se puede y qué no se puede concluir de él. No reproduce la escala ni te la aplica: la ER tiene copyright.

    1. ¿Qué versión respondiste?

    2. ¿Cuál fue tu puntaje total?

    Escribe solo el número total, sin comas ni puntos.

    3. Marca lo que te esté pasando estas últimas dos semanas




    Si la herramienta te devolvió un porcentaje, léelo por lo que es: la posición de tu total dentro del recorrido posible de la escala, pura aritmética. No es un percentil y no dice cuánta gente puntúa por encima o por debajo de ti.

    Qué predice de verdad un puntaje de resiliencia

    La pregunta razonable, después de todo lo anterior, es para qué sirve entonces medir resiliencia. La investigación da una respuesta consistente, con una condición: son asociaciones de grupo, no pronósticos individuales.

    Se asocia con la salud mental, de forma moderada

    El meta-análisis de 55 estudios con 15.003 pacientes con enfermedades físicas, todos medidos con esta escala, encontró una correlación de 0,43 entre resiliencia y salud mental autoinformada. Los autores concluyen que, en la práctica clínica, un nivel bajo de resiliencia como recurso de afrontamiento puede señalar la necesidad de apoyo psicosocial durante el tratamiento médico (Färber y Rosendahl, 2018).

    En la misma línea, una revisión sistemática con meta-análisis encontró una correlación negativa de -0,42 entre resiliencia y malestar psicológico, algo más marcada en población general (-0,45) que en personal de salud (-0,39). La heterogeneidad entre estudios fue alta, así que la cifra es una tendencia, no una constante (Jeamjitvibool et al., 2022).

    Las personas con depresión puntúan más bajo, en promedio

    Un meta-análisis de 23 estudios encontró que quienes tienen depresión puntúan significativamente más bajo en resiliencia que las personas sin el diagnóstico (diferencia media estandarizada de -0,71), y que en trastorno bipolar la diferencia es aún mayor (-0,99) (Imran et al., 2024).

    Conviene leer eso en el sentido correcto. Significa que los grupos difieren, no que un puntaje bajo indique depresión. Una escala de resiliencia no diagnostica nada. Si lo que te preocupa es el ánimo, lo que corresponde es una evaluación del ánimo; puedes empezar por nuestra guía sobre cómo se evalúa la depresión.

    Se relaciona con la calidad de vida

    En personas con un trastorno mental diagnosticado, un meta-análisis de 8 estudios con 1.439 pacientes encontró una correlación de 0,55 entre resiliencia y calidad de vida, la asociación más fuerte de todas las revisadas aquí (Chuang et al., 2023). Es un argumento a favor de trabajar la resiliencia en terapia, más que de medirla y archivar el número.

    Puntuar bajo es bastante común

    Vale la pena decirlo porque cambia cómo se recibe un resultado. Un meta-análisis de 44 estudios con 51.119 participantes estimó la prevalencia de resiliencia baja en un 27% en conjunto y en un 35% en población general, con cifras más altas en mujeres (Janitra et al., 2023). Los datos vienen del período de pandemia, así que probablemente sobreestiman un momento particularmente duro. Aun así, aproximadamente una de cada tres personas de la población general puntuaba bajo: lejos de ser una rareza personal.

    La resiliencia no es un rasgo con el que se nace

    La idea de que hay gente resiliente y gente que no lo es, y que eso viene de fábrica, aparece mucho en la divulgación. La evidencia apunta a otra cosa: la resiliencia tiene historia.

    La revisión más grande sobre el tema reunió 203 estudios con 145.317 adultos y encontró que el maltrato en la infancia se asocia negativamente con la resiliencia adulta y con sus distintos dominios: afrontamiento, autoestima, regulación emocional, autoeficacia y bienestar. El abuso y la negligencia emocionales fueron los que mostraron la relación más fuerte (Fares-Otero et al., 2025).

    Dos matices honestos. Las magnitudes son pequeñas: haber vivido adversidad temprana no condena a nadie a puntuar bajo. Y no hubo diferencias entre muestras clínicas y no clínicas, lo que sugiere que el patrón no es cosa de estar o no en tratamiento.

    Lo útil de este dato para quien acaba de obtener un puntaje bajo: probablemente no habla de un defecto de carácter, sino de recursos que no se pudieron construir en su momento. Los recursos se construyen después. Varios de esos dominios, como la regulación emocional y la autoestima, son objetivos habituales de terapia y se pueden evaluar por separado.

    ¿Se puede subir el puntaje de resiliencia?

    Aquí la evidencia obliga a ser preciso, porque la respuesta corta y entusiasta que suele darse no coincide del todo con los datos.

    El meta-análisis más grande sobre entrenamiento en resiliencia mediante meditación reunió 88 ensayos aleatorizados con 8.728 estudiantes universitarios. Encontró mejoras claras en los factores de resiliencia (diferencia media estandarizada de 0,54, un efecto moderado) y en desenlaces de salud mental relacionados (0,27, un efecto pequeño). Pero el efecto sobre las escalas de resiliencia (el número que entrega un cuestionario como este, no fue concluyente: el intervalo de confianza cruzó el cero (Jacob et al., 2026).

    Dicho de otro modo: hay buena evidencia de que ciertas prácticas mejoran cómo te sientes y cómo enfrentas las cosas, y evidencia débil de que muevan el puntaje de una escala de resiliencia. Perseguir el número, entonces, no es el mejor objetivo.

    Lo que sí tiene respaldo como objetivo de trabajo son los componentes: manejar la activación fisiológica del estrés sostenido, ampliar el repertorio de estrategias de afrontamiento, recuperar actividades con sentido y sostener vínculos. Son objetivos concretos y evaluables, a diferencia de «ser más resiliente».

    Otras escalas de resiliencia, y una advertencia sobre el «estándar de oro»

    La ER de Wagnild y Young se presenta a menudo como el instrumento de referencia para medir resiliencia. Es cierto que es una de las escalas más usadas y con más historia, pero conviene matizar la etiqueta.

    Una revisión de alcance evaluó 12 instrumentos de resiliencia usados en estudiantes de educación superior, a partir de 78 registros publicados entre 2010 y 2022. Su conclusión fue doble: ninguno de los instrumentos contaba con un análisis psicométrico completo publicado, y el mejor evaluado por adecuación y propiedades fue la Connor-Davidson Resilience Scale (CD-RISC), no la ER (Linden et al., 2022).

    Instrumento Ítems Qué conviene saber
    Escala de Resiliencia (ER / ER-14), Wagnild y Young 25 o 14 Muy difundida en Latinoamérica, buena consistencia interna. Licencia comercial y sin baremos validados en español.
    Connor-Davidson (CD-RISC) 25, 10 o 2 La mejor evaluada en la revisión de instrumentos citada. También requiere licencia para algunos usos.
    Brief Resilience Scale (BRS) 6 Muy breve. Mide específicamente la capacidad de recuperarse tras el estrés, no los recursos generales.

    La elección depende de para qué se mide. Para investigación con muestras grandes pesa la brevedad; para uso clínico pesa que el resultado sirva para conversar con la persona que lo respondió. En ningún caso el puntaje sustituye a la entrevista.

    Cuándo conviene consultar

    Lo que orienta para pedir hora es cómo estás funcionando, no un puntaje de resiliencia por sí solo.

    • Llevas dos semanas o más con el ánimo bajo, o sin interés en cosas que antes te importaban.
    • Te está costando cumplir con el trabajo, el estudio o lo de la casa.
    • Duermes o comes bastante distinto que antes, y no por una razón puntual.
    • Estás usando alcohol u otras sustancias para sostener el día.
    • Has tenido pensamientos de hacerte daño o de no querer seguir viviendo.

    Ese último punto no espera. En Chile puedes llamar a Salud Responde, 600 360 7777, o a la línea *4141, gratis y las 24 horas. Si sientes que estás en peligro inmediato, acude a un servicio de urgencia.

    Para el resto, una primera sesión sirve para ordenar qué está pasando y decidir qué conviene evaluar en tu caso, con instrumentos elegidos para tu situación y leídos junto a tu historia, que es lo que un puntaje aislado nunca va a dar.

    Escríbeme para una primera consulta online y conversemos sobre lo que te está costando sostener.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa la escala de resiliencia de Wagnild y Young?

    Evalúa la resiliencia como recurso personal, es decir, cuánto se reconoce alguien en una forma de enfrentar la adversidad que incluye perseverancia, ecuanimidad, sentido de la vida, confianza en sí mismo y capacidad de estar consigo mismo. Aunque la teoría describe esas características por separado, el análisis estadístico en población hispanohablante muestra que la escala mide un solo factor global.

    ¿Cuántos ítems tiene y cómo se puntúa?

    La versión original tiene 25 ítems y la abreviada 14. En ambas se responde en una escala de 1 a 7 y se suman las respuestas. El total va de 25 a 175 puntos en la versión de 25 ítems y de 14 a 98 en la ER-14. Más puntaje indica mayor resiliencia autopercibida.

    ¿Dónde puedo descargar el test de resiliencia de Wagnild y Young en PDF?

    La escala tiene derechos reservados y se licencia a través de The Resilience Center, el sitio de sus autoras. Los PDF gratuitos que aparecen en buscadores suelen ser copias subidas sin autorización, con traducciones alteradas y tablas de interpretación sin respaldo. Para uso clínico o de investigación corresponde solicitar la licencia o el permiso.

    ¿Cuál es un puntaje normal en la escala de resiliencia?

    No hay una respuesta validada para el español. Interpretar un puntaje como «normal» o «bajo» requiere baremos construidos con una muestra representativa, y para esta escala no existen publicados en población hispanohablante. Los rangos que circulan en internet no tienen fuente validada localizable.

    ¿Un puntaje bajo significa que tengo depresión?

    No. La escala no diagnostica. Es cierto que, en promedio, las personas con depresión puntúan más bajo que quienes no la tienen, pero esa es una diferencia entre grupos, no una regla que se aplique a una persona concreta. Si te preocupa el ánimo, lo que corresponde es evaluar el ánimo con instrumentos hechos para eso.

    ¿La resiliencia se puede entrenar?

    Los componentes sí, con evidencia razonable: manejo del estrés, estrategias de afrontamiento, actividades con sentido, vínculos. Lo que la evidencia no respalda con claridad es que esas intervenciones muevan el puntaje de las escalas de resiliencia. El meta-análisis más grande sobre el tema encontró mejoras en los factores de resiliencia y en la salud mental, pero un resultado no concluyente sobre las escalas.

    ¿Sirve la ER-14 o es mejor la de 25 ítems?

    La ER-14 mostró buena consistencia interna (omega de 0,93) y una estructura clara en universitarios de Lima, con la mitad del tiempo de aplicación. Para tamizaje o investigación con muestras grandes suele bastar. La versión de 25 ítems entrega una exploración más extensa, útil cuando el resultado se va a conversar en profundidad.

    ¿Un psicólogo puede aplicarme esta escala en terapia online?

    Sí, siempre que cuente con la licencia correspondiente del instrumento. Lo relevante es que el resultado se interprete junto a la entrevista clínica y a tu historia, no como un número aislado. Sin esa lectura, el puntaje aporta poco.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    • Chuang, S. P., Wu, J. Y. W., & Wang, C. S. (2023). Resilience and Quality of Life in People with Mental Illness: A Systematic Review and Meta-Analysis. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 19, 507-514. https://doi.org/10.2147/ndt.s392332
    • Färber, F., & Rosendahl, J. (2018). The Association Between Resilience and Mental Health in the Somatically Ill. Deutsches Ärzteblatt International, 115(38), 621-627. https://doi.org/10.3238/arztebl.2018.0621
    • Fares-Otero, N. E., Carranza-Neira, J., Womersley, J. S., Stegemann, A., Schalinski, I., Vieta, E., Spies, G., & Seedat, S. (2025). Child maltreatment and resilience in adulthood: a systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e163. https://doi.org/10.1017/s0033291725001205
    • Gonzales-Ramírez, K., Crisostomo-Calderón, D., Adriano-Rengifo, C., & Travezaño-Cabrera, A. (2023). Propiedades psicométricas de la Escala de Resiliencia (ER-14) en estudiantes universitarios de Lima, Perú. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, 15(2), 110-119. https://www.redalyc.org/journal/3334/333478447010/html/
    • Imran, A., Tariq, S., Kapczinski, F., & de Azevedo Cardoso, T. (2024). Psychological resilience and mood disorders: a systematic review and meta-analysis. Trends in Psychiatry and Psychotherapy, 46, e20220524. https://doi.org/10.47626/2237-6089-2022-0524
    • Jacob, R., Ortolano, L. C., Dicks, T., Kemmerer, P., Reichel, J. L., Eggert, V., Rigotti, T., & Dietz, P. (2026). Impact of meditation-only interventions on university students’ resilience: A pairwise and network meta-analysis of randomised actively and passively controlled trials. Applied Psychology: Health and Well-Being, 18(1), e70152. https://doi.org/10.1111/aphw.70152
    • Janitra, F. E., Jen, H. J., Chu, H., Chen, R., Pien, L. C., Liu, D., Hsiao, S. S., Chen, S. R., & Chou, K. R. (2023). Global prevalence of low resilience among the general population and health professionals during the COVID-19 pandemic: A meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 332, 29-46. https://doi.org/10.1016/j.jad.2023.03.077
    • Jeamjitvibool, T., Duangchan, C., Mousa, A., & Mahikul, W. (2022). The Association between Resilience and Psychological Distress during the COVID-19 Pandemic: A Systematic Review and Meta-Analysis. International Journal of Environmental Research and Public Health, 19(22), 14854. https://doi.org/10.3390/ijerph192214854
    • Linden, B., Ecclestone, A., & Stuart, H. (2022). A scoping review and evaluation of instruments used to measure resilience among post-secondary students. SSM – Population Health, 19, 101227. https://doi.org/10.1016/j.ssmph.2022.101227
    • Wagnild, G. M., & Young, H. M. (1993). Development and psychometric evaluation of the Resilience Scale. Journal of Nursing Measurement, 1(2), 165-178.

    Sobre este contenido

    Redactado y revisado por Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico, psicología clínica con atención por videollamada en todo Chile. Revisamos cada afirmación clínica contra literatura científica revisada por pares, y citamos la fuente para que puedas verificarla.

    Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación profesional. No reproducimos los ítems de la Escala de Resiliencia porque es un instrumento con derechos reservados. Si necesitas orientación sobre tu caso, agenda una consulta.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Resiliencia: Qué Es de Verdad y Cómo Se Mide (Test BRS)

    Resiliencia: Qué Es de Verdad y Cómo Se Mide (Test BRS)

    La palabra resiliencia se gastó. Aparece en charlas de empresa, en perfiles de redes sociales y en frases de taza, casi siempre con el mismo mensaje: aguanta, sonríe, levántate. La resiliencia que estudia la psicología es otra cosa, bastante más modesta y bastante más útil: la capacidad de recuperarte después de un golpe. Y esa sí se puede medir. Este test de resiliencia usa la Brief Resilience Scale (BRS), un cuestionario de seis preguntas creado por Bruce Smith y su equipo en 2008, en la versión adaptada y validada con 1.237 jóvenes chilenos. Tarda dos minutos.

    Antes de responder vale la pena entender qué mide exactamente, de dónde salen las bandas de resultado (baja, media, alta) y por qué esas bandas no son tan fijas como las presentan la mayoría de los tests online. Si tienes prisa, ve directo al test y vuelve después a leer qué significa tu puntaje.

    Respuesta corta: en psicología, la resiliencia es la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad y, en la definición más estricta, la de volver al nivel de funcionamiento previo después de un estresor. La BRS mide justo eso, la recuperación, con seis frases que se responden de 1 a 5. El puntaje es el promedio: por debajo de 3,00 se considera bajo y por encima de 4,30 alto, según los cortes que propusieron sus autores en 2013 a partir de la media de 844 personas. Un puntaje bajo no es un diagnóstico, pero se asocia de forma consistente con más síntomas de ansiedad y depresión.

    Qué es la resiliencia (y qué no es)

    La resiliencia es la capacidad de adaptación positiva ante las adversidades y los ambientes cambiantes. Así la define Sandín (2020, p. 399) en el manual de psicopatología de referencia en español. El término viene de la física, donde nombra la resistencia de un cuerpo a romperse por un golpe y la capacidad de un material para recobrar su forma original (Sandín, 2020, p. 398). Esa segunda imagen, la de recobrar la forma, es la que mejor conserva el sentido original del concepto.

    Conviene separar tres ideas que en el lenguaje corriente se mezclan. Siguiendo la revisión de Becoña (2006, citado en Sandín, 2020, p. 399), la resiliencia se ha usado para nombrar tres fenómenos distintos: desarrollarse bien a pesar de crecer en una situación de alto riesgo, funcionar bien bajo amenaza, y recuperarse de un trauma. Son tres cosas que no necesariamente van juntas. Alguien puede tener una infancia muy protegida, funcionar bien bajo presión y aun así tardar años en recuperarse de una pérdida.

    La ciencia tampoco tiene una sola definición, sino tres, y ese desorden explica buena parte de la confusión. Una revisión sistemática de 26 programas de resiliencia en el trabajo encontró que los estudios la definen como rasgo (una característica de la persona), como proceso (algo dinámico que cambia con el contexto) o como resultado (haber salido bien de algo), y que el 46% de ellos era inconsistente: la definía de una manera, la medía de otra y la entrenaba de una tercera (Hollaar, Kemmere, Kocken y Denktaş, 2025). Para Sandín (2020, p. 399), más que un rasgo fijo es un patrón: un proceso dinámico de adaptación que implica a la vez un proceso y un resultado, y en el que tienen que estar presentes tanto los factores de riesgo como los de protección.

    Hay una definición operativa que sirve para aterrizar todo esto. La revisión Cochrane sobre entrenamiento de resiliencia la resume así: mantener o recuperar rápido la salud mental durante o después de periodos de exposición a estresores (Kunzler et al., 2020). Fíjate en lo que no dice: no dice no sufrir, no dice no quebrarse, no dice sonreír. Dice recuperarse.

    Lo que la resiliencia no es

    Hay tres confusiones que se repiten en casi todo lo que circula sobre el tema, y las tres tienen respuesta en la literatura.

    La primera: resiliencia no es ausencia de malestar. Feldman (2020), en un artículo conceptual publicado en World Psychiatry, criticó que el concepto se defina por negación, como la mera ausencia de síntomas después de un trauma, y propuso anclarlo en tres rasgos positivos: plasticidad, socialidad y sentido. Una persona resiliente se afecta, y mucho. Lo que la distingue es lo que pasa después.

    La segunda: resiliencia no es lo mismo que afrontamiento ni que resistencia. Lazarus y Folkman (1984, p. 175) asociaron la resiliencia con la flexibilidad en el afrontamiento, o sea con la capacidad de cambiar de estrategia según lo que la situación permita, y no con la rigidez de aguantar siempre igual. La resistencia al estrés o hardiness (Kobasa, 1979, citado en Sandín, 2020, p. 398) es un constructo distinto: describe a quien resiste sin quebrarse, mientras que la resiliencia describe a quien se recupera después de quebrarse. Si quieres ver cuál es tu estilo al enfrentar problemas, esa es otra medición, con otro cuestionario, y la encontrarás en el artículo sobre técnicas para manejar el estrés.

    La tercera: resiliencia no es una virtud individual que se tiene o no se tiene. Lazarus y Folkman (1984, p. 299) advertían que juzgar a alguien como “falto de resiliencia” sin conocer las condiciones en que vive es tener solo la mitad de la historia: una persona puede estar funcionando razonablemente bien en un ambiente que le plantea problemas extraordinarios. Una revisión reciente de 17 estudios sobre autolesión y resiliencia hizo la misma crítica desde el otro lado: el concepto se movió hace años de “cualidad del individuo” a “proceso entre sistemas” (biológico, psicológico, social), pero la mayoría de los estudios sigue midiéndola como si fuera un atributo personal (Weedage, Kool-Goudzwaard, Meijnckens, Vermeiren y Boonmann, 2025). Este test tampoco escapa a esa limitación, y lo verás dicho en tu resultado.

    ¿Se puede medir la resiliencia con un test?

    Sí, con instrumentos validados, pero ninguno es el estándar de oro y cada uno mide una cosa algo distinta. Una revisión metodológica de 19 escalas concluyó que todas tenían información psicométrica incompleta y que las tres mejor evaluadas eran la Connor-Davidson (CD-RISC), la Resilience Scale for Adults y la Brief Resilience Scale (Windle, Bennett y Noyes, 2011). Una revisión posterior contó 58 instrumentos distintos que entre todos miden 54 factores protectores diferentes (Terrana y Al-Delaimy, 2023). Cuando un test online te dice “tu nivel de resiliencia”, la pregunta correcta es: ¿resiliencia según qué escala?

    La diferencia más importante es qué mide cada una. Casi todas las escalas de resiliencia miden recursos que hacen posible la resiliencia: optimismo, autoeficacia, apoyo social, sentido de control, tenacidad. La CD-RISC, la más usada, es de ese tipo; también lo es la escala de Wagnild y Young que circula en muchos PDF, y que además es un instrumento con licencia comercial. La BRS es distinta: mide directamente la capacidad de recuperarse, que es la resiliencia en sí misma y no sus ingredientes. Un estudio que aplicó las dos a los mismos estudiantes encontró que la CD-RISC y la BRS se correlacionan mucho pero no son intercambiables: cada una predice por su cuenta la depresión y la satisfacción vital (Ye, Wu, Huang y Yang, 2022).

    Para un test en un sitio web, la BRS tiene tres ventajas prácticas: es corta (seis frases), se distribuye en acceso abierto y sin costo, y tiene una adaptación chilena publicada con datos de referencia. Por eso es la que usa este artículo, y por eso no encontrarás aquí la escala de Wagnild ni la CD-RISC.

    Qué es el test de resiliencia BRS y cómo se puntúa

    La Brief Resilience Scale (BRS) tiene seis frases que se responden en una escala de 1 (totalmente en desacuerdo) a 5 (totalmente de acuerdo). Tres van al derecho y tres al revés; el puntaje es el promedio de las seis, entre 1 y 5. La publicaron Smith y su equipo en 2008 después de probarla en cuatro muestras: dos de estudiantes, una de pacientes cardíacos y una de personas con dolor crónico (Smith et al., 2008). En todas se comportó como una medida única y se relacionó, como se esperaba, con menos ansiedad, menos depresión y menos síntomas físicos, incluso descontando el efecto del optimismo, el apoyo social y otras escalas de resiliencia.

    Las frases 2, 4 y 6 están redactadas en negativo (“tengo dificultad para superar eventos estresantes”) y se invierten antes de promediar: un 1 vale 5 y un 5 vale 1. Ese detalle importa más de lo que parece. En un estudio con 1.023 trabajadores holandeses, una parte respondía las frases directas y las invertidas en la misma dirección, como si no hubiera leído el sentido, y eso distorsionaba la estructura de la escala (Soer et al., 2019). El test de abajo revisa esa consistencia y te avisa si tus respuestas se contradicen.

    La versión en español y la adaptación chilena

    La primera versión en español la validaron Rodríguez-Rey, Alonso-Tapia y Hernansaiz-Garrido (2016) con 620 adultos españoles: buena fiabilidad (alfa de 0,83), una sola dimensión y relaciones coherentes con ansiedad, depresión, estrés percibido y crecimiento postraumático. En Ecuador, la escala mostró propiedades adecuadas en 657 adultos y midió lo mismo en hombres y mujeres (Peña Contreras et al., 2020).

    Lo que usa este test es la adaptación chilena. Hidalgo-Rasmussen, Chávez-Flores, Rojas María y Vilugrón (2021) tradujeron la escala con doble traducción, retrotraducción y entrevistas cognitivas, con autorización escrita de los autores originales, y la aplicaron a 1.237 estudiantes de 18 a 24 años de una universidad de la zona central de Chile. Dos decisiones de traducción son propias del español chileno: “reponerse” en vez de “recuperarse” en cuatro frases, y “superar” en vez de “sobrellevar” en dos, porque el autor de la escala insiste en la recuperación y no en el aguante. El tiempo promedio de respuesta fue de dos minutos. La fiabilidad fue de 0,81 (omega) y la frase 2 fue la que peor funcionó, por admitir dos lecturas.

    Esa muestra chilena deja dos datos de referencia que verás en tu resultado: los hombres promediaron 3,52 y las mujeres 3,24, con diferencias significativas en todas las frases y ninguna diferencia por edad. Un estudio previo del mismo grupo con 1.572 universitarios mexicanos y 1.345 chilenos mostró que la tendencia a responder “de acuerdo” a todo (aquiescencia) afecta de manera distinta a cada país (Hidalgo-Rasmussen y González-Betanzos, 2019). Y un análisis de 10.259 personas de 21 países concluyó que la BRS es fiable, pero que las comparaciones entre países y grupos de edad hay que hacerlas con cautela, porque la escala no mide exactamente lo mismo en todas partes (Zhou y Ma, 2026). Por eso la referencia que más te sirve es la chilena, y por eso el test te la muestra.

    De dónde salen las bandas “baja, media y alta” (y por qué no son sagradas)

    Casi todos los tests de resiliencia online que usan la BRS reportan tres bandas: baja por debajo de 3,00, media entre 3,00 y 4,30, alta por encima de 4,30. Lo que casi ninguno dice es de dónde salen. Esas bandas no están en el artículo original de 2008. Las propusieron Smith, Epstein, Ortiz, Christopher y Tooley (2013) en un capítulo de libro, a partir de la media de una muestra combinada de 844 personas: promedio 3,70, desviación estándar cercana a 0,68, y la convención de considerar bajo o alto lo que queda a más de una desviación estándar de la media. En la práctica, “bajo” significa “en el 16% inferior de esa muestra”, y “alto” el 16% superior.

    Una revisión de 32 estudios que clasificaron puntajes de la BRS encontró que 25 usaron esas bandas fijas y que 17 de ellos las atribuyeron al artículo de 2008, que no las contiene (Queme, 2026; es un preprint, todavía sin revisión por pares). El problema de fondo es aritmético: si una muestra tiene una media más baja que la de Smith, la banda fija clasifica como “bajos” a más personas de esa muestra, sin que sean menos resilientes que nadie. El mismo trabajo recoge que Smith y su equipo publicaron en 2023 normas actualizadas sobre 121 estudios, con siete niveles, en las que “bajo” pasa a ser por debajo de 2,67 y “alto” desde 4,00 (Smith, deCruz-Dixon, Schodt y Torres, 2023).

    ¿Qué hace este test con eso? Te muestra las dos lecturas, la banda de 2013 (que es la que usó la validación chilena) y el nivel según las normas de 2023, y además te ubica respecto del promedio de los jóvenes chilenos. Ninguna de las tres es “la verdad”. Las tres juntas te dicen dónde estás parado respecto de otras personas que respondieron lo mismo.

    Haz el test de resiliencia ahora

    Ahora sí. Piensa en cómo has reaccionado ante las situaciones difíciles de tu vida en general, no solo en la última semana. Responde con calma, sin buscar la respuesta “correcta”: la escala está hecha para captar cómo te recuperas, y no hay forma de responderla mal salvo contradecirse.

    Test de resiliencia (Brief Resilience Scale, 6 frases)

    Usa la siguiente escala y marca, para cada enunciado, qué tan de acuerdo o en desacuerdo estás con él. Piensa en cómo sueles reaccionar ante las situaciones difíciles de tu vida.

    1Totalmente en desacuerdo2En desacuerdo3Neutral4De acuerdo5Totalmente de acuerdo

    Ítems de la Brief Resilience Scale (Smith et al., 2008) en la adaptación chilena de Hidalgo-Rasmussen, Chávez-Flores, Rojas María y Vilugrón (2021), validada con 1.237 jóvenes de 18 a 24 años. Las bandas baja/media/alta son las que propusieron Smith et al. (2013) a partir de la media de 844 personas; los siete niveles son las normas de Smith et al. (2023) sobre 121 estudios, según las reproduce Queme (2026). Es una orientación sobre tu capacidad de recuperarte del estrés, no un diagnóstico: un puntaje bajo se asocia con más síntomas de ansiedad y depresión, pero solo una evaluación profesional puede decir si hay algo que tratar.

    Pintura impresionista de un arbolito joven doblado por el viento enderezandose de nuevo, sobre la resiliencia y el test BRS

    Qué significa tu resultado (y qué no)

    Un puntaje bajo en la BRS no diagnostica nada, pero sí se asocia con más malestar psicológico, y eso es lo que vale la pena mirar. Un meta-análisis de 44 estudios con 51.119 personas estimó que, durante la pandemia, un 27% de las personas tenía resiliencia baja, y un 35% en población general, con cifras mayores en mujeres y en trabajadores de primera línea (Janitra et al., 2023). O sea, estar en la banda baja es algo común, no una rareza.

    Lo que sí es consistente es la relación con los síntomas. Otro meta-análisis del mismo periodo encontró una correlación de -0,42 entre resiliencia y malestar psicológico, parecida en población general, pacientes y personal de salud (Jeamjitvibool, Duangchan, Mousa y Mahikul, 2022). Y las personas con trastornos del ánimo puntúan claramente más bajo que los controles: la diferencia es grande en depresión y aún mayor en trastorno bipolar, según una revisión de 23 estudios (Imran, Tariq, Kapczinski y de Azevedo Cardoso, 2024). En Chile, la validación de la escala mostró correlaciones de 0,24 a 0,48 con las dimensiones de calidad de vida y de -0,29 con las conductas de riesgo suicida (Hidalgo-Rasmussen et al., 2021).

    Hay dos matices que el resultado te va a recordar. El primero: la BRS se mueve con el momento que estás viviendo. En una muestra representativa de 1.128 adultos alemanes, puntuaron más bajo las mujeres, las personas mayores y, sobre todo, quienes tenían más estrés percibido, menos optimismo y menos sensación de control (Kunzler et al., 2018). Si respondes en medio de una crisis, es esperable que salga más bajo que hace un año.

    El segundo matiz es más incómodo. En 655 personas de 76 años seguidas durante tres años, el puntaje de la BRS se explicaba en buena parte por la estabilidad emocional (el reverso del neuroticismo) y por el bienestar, y no predijo quién iba a declinar en cognición o en estado físico (Taylor, Ritchie, Madden y Deary, 2020). Los autores lo dicen sin rodeos: no está claro cuánto de lo que mide la BRS es distinto de la personalidad y del bienestar. Por eso este test te devuelve una orientación y no una etiqueta.

    ¿La resiliencia se puede entrenar?

    Algo, con dos precisiones: los programas mejoran más los ingredientes de la resiliencia (y el estrés) que el puntaje de las escalas, y la calidad de la evidencia es baja. La revisión Cochrane en profesionales de la salud encontró, con 44 ensayos, un efecto moderado sobre la resiliencia (DME 0,45), pequeño sobre la depresión (-0,29), moderado sobre el estrés (-0,61) y ninguno sobre la ansiedad ni el bienestar. Toda la evidencia era de certeza muy baja y sin seguimiento a largo plazo (Kunzler et al., 2020). En estudiantes de medicina, 21 estudios mostraron un efecto pequeño sobre la resiliencia y mediano sobre el estrés, con intervalos de predicción que cruzan el cero: en un estudio nuevo, el efecto podría ser nulo (Sperling et al., 2025).

    El dato más revelador viene de la meditación. Un meta-análisis de 88 ensayos con 8.728 universitarios encontró que las intervenciones basadas solo en meditación mejoraban los factores de resiliencia (DME 0,54) y la salud mental relacionada (0,27), pero no movían de forma concluyente las escalas de resiliencia (-0,11, con un intervalo enorme) (Jacob et al., 2026). Es una buena noticia y una advertencia a la vez: lo que se entrena son los recursos, y el puntaje del test puede tardar en reflejarlo o no reflejarlo nunca.

    ¿Qué recursos? Los mismos que la BRS predice. En dos muestras de la población general alemana, 2.609 personas en total, el puntaje de la BRS fue mayor en quienes afrontaban de forma activa, reinterpretaban en positivo, aceptaban y usaban el humor, y menor en quienes negaban, se desahogaban sin resolver, consumían sustancias o se culpaban (Chmitorz et al., 2018). Son exactamente las estrategias que se trabajan en terapia. La terapia de aceptación y compromiso apunta a la flexibilidad que Lazarus y Folkman (1984, p. 175) ya asociaban con la resiliencia; la terapia cognitivo-conductual trabaja la reinterpretación y la resolución de problemas; y medir tu estrés percibido te dice desde dónde partes.

    Un límite que vale la pena conocer: la historia temprana pesa, pero menos de lo que se cree. Un meta-análisis de 203 estudios con 145.317 adultos encontró que el maltrato en la infancia se asocia con menos resiliencia adulta, con efectos pequeños (correlaciones entre -0,08 y -0,33) y mayores para el abuso y la negligencia emocional (Fares-Otero et al., 2025). Pequeño no significa cero, pero sí significa que una infancia difícil no fija tu puntaje para siempre.

    Cuándo un puntaje bajo merece una consulta

    Un puntaje bajo en la BRS, por sí solo, no es motivo de alarma: como viste, es común, cambia con el momento y se mezcla con el ánimo. Lo que sí merece una evaluación es la combinación de un puntaje bajo con alguna de estas señales:

    • Llevas más de dos semanas con el ánimo bajo, sin ganas o sin disfrutar lo que antes disfrutabas.
    • Después de un golpe (una pérdida, una ruptura, un despido, una enfermedad) sientes que no has vuelto a ser el mismo y ya pasaron meses.
    • Estás usando alcohol, pastillas u otras sustancias para aguantar el día.
    • Te descubres pensando que sería mejor no estar, o que los demás estarían mejor sin ti.

    En el último caso no esperes a una consulta programada: en Chile puedes llamar a Salud Responde (600 360 7777) o a la línea de prevención del suicidio *4141, las 24 horas. Para el resto, una evaluación con un psicólogo permite distinguir entre una recuperación que va lenta y un cuadro de ansiedad o depresión que necesita tratamiento. Si tienes dudas sobre qué es normal y qué no después de un estresor grande, en el artículo sobre estrés crónico encontrarás las señales que lo distinguen del estrés que pasa solo.

    Preguntas frecuentes sobre el test de resiliencia

    ¿Qué es la resiliencia en psicología?

    Es la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad y, en su sentido más estricto, de recuperarse tras un estresor hasta el nivel de funcionamiento previo. No implica no sufrir ni no quebrarse. La ciencia la ha definido como rasgo, como proceso y como resultado, y hoy se la entiende más como un proceso dinámico entre la persona y su entorno que como una cualidad fija.

    ¿Cómo saber si soy una persona resiliente?

    La forma más directa es responder un instrumento validado como la BRS, que pregunta cuánto tardas en reponerte de eventos difíciles. Si tu promedio está por encima de 4,30 en la banda de 2013 o de 4,00 en las normas de 2023, tu recuperación es más rápida que la de la mayoría. Con una salvedad: el puntaje cambia con el momento que vives y se mezcla con tu estado de ánimo.

    ¿Este test de resiliencia gratis es confiable?

    Sí. La Brief Resilience Scale se distribuye en acceso abierto, sin costo, y ha sido evaluada en 21 países, incluida una adaptación chilena con 1.237 jóvenes que obtuvo una fiabilidad de 0,81. Lo que no puede hacer ningún test de seis preguntas es diagnosticar: entrega una orientación sobre tu capacidad de recuperación, no un veredicto sobre tu salud mental.

    ¿Qué diferencia hay entre resiliencia y afrontamiento?

    El afrontamiento es lo que haces frente a un problema (resolver, pedir ayuda, distraerte, negar). La resiliencia es el resultado: cuánto y qué tan rápido te recuperas después. Un afrontamiento flexible, que cambia de estrategia según la situación, se asocia con más resiliencia; la rigidez, con menos. Se miden con cuestionarios distintos.

    ¿La resiliencia se nace o se hace?

    Las dos cosas, y ninguna del todo. La estabilidad emocional, que tiene un componente heredado, explica parte del puntaje. Pero los programas de entrenamiento mejoran los recursos que la sostienen (afrontamiento activo, aceptación, reinterpretación) con efectos pequeños a moderados, y una infancia difícil se asocia con menos resiliencia adulta solo con efectos pequeños. Nada de eso fija el puntaje para siempre.

    ¿Por qué este test no usa la escala de resiliencia de Wagnild y Young?

    Porque es un instrumento con licencia comercial que no puede reproducirse sin permiso, y porque mide recursos (autoconfianza, sentido, ecuanimidad) más que la recuperación en sí. La BRS mide directamente la capacidad de reponerse, se distribuye en acceso abierto y tiene datos de referencia chilenos publicados. Puedes leer más sobre cómo se evalúa la resiliencia en general en la guía sobre los principios de la evaluación de la resiliencia.

    Lo que conviene hacer con tu puntaje

    Si te salió alto, tienes una recuperación rápida y probablemente un repertorio de afrontamiento flexible; cuídalo, porque el puntaje baja cuando el estrés sube. Si te salió medio, estás donde está la mayoría de los jóvenes chilenos que respondieron esta escala. Si te salió bajo, no te pongas una etiqueta: mira el momento en que lo respondiste y, si además reconoces alguna de las señales de arriba, consulta.

    La resiliencia que sirve no es la del eslogan. Es la que se construye con estrategias concretas, con apoyo y, cuando hace falta, con tratamiento. Si tu resultado te dejó pensando o si llevas tiempo sin lograr reponerte de algo, agenda una consulta online: trabajamos sobre los recursos que la evidencia muestra que sí se mueven, y a tu ritmo.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Chmitorz, A., Wenzel, M., Stieglitz, R.-D., Kunzler, A., Bagusat, C., Helmreich, I., Gerlicher, A., Kampa, M., Kubiak, T., Kalisch, R., Lieb, K., & Tüscher, O. (2018). Population-based validation of a German version of the Brief Resilience Scale. PLoS ONE, 13(2), e0192761. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0192761

    Fares-Otero, N. E., Carranza-Neira, J., Womersley, J. S., Stegemann, A., Schalinski, I., Vieta, E., Spies, G., & Seedat, S. (2025). Child maltreatment and resilience in adulthood: A systematic review and meta-analysis. Psychological Medicine, 55, e163. https://doi.org/10.1017/s0033291725001205

    Feldman, R. (2020). What is resilience: An affiliative neuroscience approach. World Psychiatry, 19(2), 132-150. https://doi.org/10.1002/wps.20729

    Hidalgo-Rasmussen, C. A., Chávez-Flores, Y. V., Rojas María, J., & Vilugrón, F. (2021). Adaptación transcultural y validación de la Brief Resilience Scale (BRS) para jóvenes chilenos. Anales de Psicología, 37(2), 243-252. https://doi.org/10.6018/analesps.412931

    Hidalgo-Rasmussen, C. A., & González-Betanzos, F. (2019). El tratamiento de la aquiescencia y la estructura factorial de la Escala Breve de Resiliencia (BRS) en estudiantes universitarios mexicanos y chilenos. Anales de Psicología, 35(1), 26-32. https://doi.org/10.6018/analesps.35.1.297781

    Hollaar, M. H. L., Kemmere, B., Kocken, P. L., & Denktaş, S. (2025). Resilience-based interventions in the public sector workplace: A systematic review. BMC Public Health, 25, 350. https://doi.org/10.1186/s12889-024-21177-2

    Imran, A., Tariq, S., Kapczinski, F., & de Azevedo Cardoso, T. (2024). Psychological resilience and mood disorders: A systematic review and meta-analysis. Trends in Psychiatry and Psychotherapy, 46, e20220524. https://doi.org/10.47626/2237-6089-2022-0524

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    Janitra, F. E., Jen, H.-J., Chu, H., Chen, R., Pien, L.-C., Liu, D., Lai, Y.-J., Banda, K. J., Lee, T.-Y., Lin, H.-C., Chang, C.-Y., & Chou, K.-R. (2023). Global prevalence of low resilience among the general population and health professionals during the COVID-19 pandemic: A meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 332, 29-46. https://doi.org/10.1016/j.jad.2023.03.077

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    Kunzler, A. M., Chmitorz, A., Bagusat, C., Kaluza, A. J., Hoffmann, I., Schäfer, M., Quiring, O., Rigotti, T., Kalisch, R., Tüscher, O., Franke, A. G., van Dick, R., & Lieb, K. (2018). Construct validity and population-based norms of the German Brief Resilience Scale (BRS). European Journal of Health Psychology, 25(3), 107-117. https://doi.org/10.1027/2512-8442/a000016

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    Rodríguez-Rey, R., Alonso-Tapia, J., & Hernansaiz-Garrido, H. (2016). Reliability and validity of the Brief Resilience Scale (BRS) Spanish version. Psychological Assessment, 28(5), e101-e110. https://doi.org/10.1037/pas0000191

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    Smith, B. W., Dalen, J., Wiggins, K., Tooley, E., Christopher, P., & Bernard, J. (2008). The Brief Resilience Scale: Assessing the ability to bounce back. International Journal of Behavioral Medicine, 15(3), 194-200. https://doi.org/10.1080/10705500802222972

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    Smith, B. W., Epstein, E. M., Ortiz, J. A., Christopher, P. J., & Tooley, E. M. (2013). The foundations of resilience: What are the critical resources for bouncing back from stress? En S. Prince-Embury y D. H. Saklofske (Eds.), Resilience in children, adolescents, and adults: Translating research into practice (pp. 167-187). Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-4939-3_13

    Soer, R., Six Dijkstra, M. W. M. C., Bieleman, H. J., Stewart, R. E., Reneman, M. F., Oosterveld, F. G. J., & Schreurs, K. M. G. (2019). Measurement properties and implications of the Brief Resilience Scale in healthy workers. Journal of Occupational Health, 61(3), 242-250. https://doi.org/10.1002/1348-9585.12041

    Sperling, E. L., Manion, B., Gresner, E., LaBarre, A., Krych, P., & Mallender, Z. C. (2025). The effect of resilience training on resilience and stress in medical students: A systematic review and meta-analysis. BMC Medical Education, 26, 7. https://doi.org/10.1186/s12909-025-08171-x

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    Zhou, Z., & Ma, Z. (2026). Evaluating the Brief Resilience Scale in 21 countries: Psychometric properties and measurement invariance across sex, age, and countries. Assessment, 33(5), 765-783. https://doi.org/10.1177/10731911251355124

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

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