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  • Escala de Conners: qué evalúa en el TDAH, versiones para padres y profesores, y cómo se interpreta

    Escala de Conners: qué evalúa en el TDAH, versiones para padres y profesores, y cómo se interpreta

    Si el colegio, el pediatra o un psicólogo te entregó un cuestionario con el nombre de escala de Conners (o test de Conners), es normal que te queden varias dudas: quién lo responde, qué mide exactamente y qué significa el número que sale al final. Lo más importante primero: la escala de Conners es una herramienta para ordenar lo que los adultos observan de un niño. Aporta datos útiles, pero no entrega un diagnóstico por sí sola.

    Esta guía explica qué versiones existen (la escala de Conners para padres, la escala de Conners para profesores (o para maestros) y la versión que responde el propio adolescente), por qué padres y profesores casi nunca coinciden del todo, cómo funciona el Conners abreviado que se usa en los colegios chilenos y cómo leer un resultado sin sacar conclusiones apresuradas. También aclara por qué no vas a encontrar aquí los ítems ni las tablas de puntajes.

    En pocas palabras

    La escala de Conners es un grupo de cuestionarios de conducta que responden padres, profesores y, desde cierta edad, el propio niño o adolescente. Cada adulto marca con qué frecuencia aparecen ciertas conductas (inatención, hiperactividad, impulsividad, desafío, ansiedad, dificultades de aprendizaje) y el resultado se compara con normas para su edad y sexo. Sirve para cribar el TDAH, medir su intensidad y ver si un tratamiento funciona, pero un puntaje alto no equivale a un diagnóstico. Hace falta una evaluación clínica completa, con información de más de un contexto.

    ¿Qué es la escala de Conners y para qué se usa?

    La escala de Conners (también llamada test de Conners) es una familia de cuestionarios de calificación de conducta. Su desarrollo comenzó en 1970 con las escalas para padres, y desde entonces se ha revisado varias veces (Gianarris et al., 2001). Cada revisión cambió el número de ítems, los factores que se miden y las normas con que se comparan los resultados.

    Tiene tres usos principales, según la guía de práctica clínica sobre TDAH de GuíaSalud (2010):

    • Cribado. Ayuda a detectar si hay motivos para pensar en un TDAH y derivar a un especialista.
    • Intensidad. Estima cuántos síntomas hay y con qué fuerza aparecen.
    • Seguimiento. Se vuelve a aplicar en las revisiones (por ejemplo al mes, a los tres o a los seis meses) para ver si la medicación o las intervenciones psicopedagógicas están funcionando.

    Esa familia de pruebas tiene una historia que explica una confusión frecuente. Existen varias ediciones: la de 1989 (escalas de 93 y 48 ítems para padres, de 39 y 28 para profesores), la revisada de 1997, la Conners 3 de 2008 (con formas para padres, profesores y autoinforme, en versión larga y abreviada) y la Conners 4, publicada en 2022 por la editorial MHS. Una revisión crítica de la literatura advirtió que tantas versiones, sumadas a su mal uso y a reportes inexactos, dejaron estudios difíciles de interpretar incluso para los investigadores (Gianarris et al., 2001). Por eso, cuando alguien dice “salió alto en el Conners”, la primera pregunta útil es: ¿en cuál de ellos?

    ¿Qué mide la escala de Conners en niños y adolescentes?

    Evalúa conductas observables en la vida diaria y no capacidades ni inteligencia. El adulto que responde indica con qué frecuencia ocurre cada conducta, y el instrumento las agrupa en áreas. Estas áreas varían según la edición.

    En la versión revisada para padres (CPRS-R) un análisis factorial encontró siete áreas: problemas cognitivos, oposicionismo, hiperactividad-impulsividad, ansiedad-timidez, perfeccionismo, problemas sociales y quejas psicosomáticas (Conners et al., 1998). La versión revisada para profesores (CTRS-R) tiene seis: hiperactividad-impulsividad, perfeccionismo, inatención y problemas cognitivos, problemas sociales, oposicionismo y ansiedad-timidez (Conners et al., 1998). Las áreas de padres y profesores no son idénticas, de modo que sus puntajes no se pueden restar uno del otro como si midieran lo mismo.

    Dos ideas ayudan a no perderse:

    • Las versiones largas miden más que el TDAH: incluyen ítems sobre desafío, ansiedad, aprendizaje y problemas sociales, útiles para buscar lo que suele acompañar al TDAH.
    • Las versiones abreviadas se concentran en los síntomas centrales. El índice de TDAH de la Conners 3, por ejemplo, tiene dos factores, uno de síntomas hiperactivo-impulsivos y otro de inatención (Morales-Hidalgo et al., 2017).

    Escala de Conners para niños: versiones y edades que cubre cada una

    VersiónQuién respondeEdadesQué recoge
    Conners para padresMadre, padre o cuidador6 a 18 años (Conners 4)Conducta en la casa y en la vida familiar
    Conners para profesoresProfesor jefe o de asignatura6 a 18 años (Conners 4)Conducta y atención en la sala de clases
    Conners de autoinformeEl propio niño o adolescente8 a 18 años (Conners 4)Cómo se ve y se siente la persona evaluada
    Conners Early ChildhoodAdultos que conocen al niñoMenores de 6 añosVersión pensada para preescolares
    CAARSSegún la versión18 años en adelanteVersión para adultos

    Las edades de la Conners 4 y las alternativas para menores de 6 años y para adultos vienen del manual del editor, que indica que la prueba no debe usarse para calificar a personas fuera de esos rangos, porque sus normas no aplican allí. Si buscas algo para adultos, en esta guía de test de TDAH online se explica qué opciones existen.

    Escala de Conners para padres y para profesores: ¿por qué no coinciden?

    Porque cada informante ve a un niño distinto en lugares distintos. En la casa hay una rutina, menos niños y un adulto que puede intervenir. En la sala hay silencio que mantener, tareas largas y veinte o cuarenta compañeros. Un niño puede verse muy inquieto en un lugar y apenas en el otro, y las dos descripciones pueden ser verdaderas.

    Una revisión sistemática de 2026 reunió 11 estudios con 8.796 participantes y encontró que la concordancia entre padres y profesores al calificar síntomas de TDAH es baja (kappa de 0,25). Fue algo mayor en muestras escolares (0,31) y la más baja en muestras clínicas (0,07), aunque esta última diferencia no fue estadísticamente significativa (Fu et al., 2026). Los autores concluyen que esas diferencias merecen atención clínica y no deben tomarse como un error de alguno de los dos.

    Esto tiene una consecuencia práctica. El DSM-5 pide que los síntomas aparezcan en al menos dos contextos, además de iniciarse antes de los 12 años (Posner et al., 2020). Si el profesor marca mucho y tú marcas poco, o al revés, lo más probable es que ambos describan lo que ven. Queda por averiguar qué cambia entre un lugar y otro.

    La información del profesor, además, tiene respaldo propio. Un metaanálisis de 22 estudios con 3.947 niños encontró que las escalas de profesores se correlacionan con las entrevistas clínicas estructuradas (r entre 0,55 y 0,64), sobre todo para la conducta hiperactiva-impulsiva. Con la inatención, en cambio, la correlación con la observación directa en el aula fue baja, por lo que observar al niño puede sumar información que el cuestionario no recoge (Staff et al., 2021).

    ¿Qué es el Conners abreviado que usan los colegios en Chile?

    Es la forma corta (la escala de Conners abreviada) del cuestionario que muchos colegios piden a los profesores para decidir si derivan a un niño. El Decreto 170 del Mineduc, que regula el Programa de Integración Escolar (PIE), enumera en su artículo 45 lo que debe incluir la detección y derivación del TDAH desde la escuela: anamnesis, observación directa del estudiante en el aula durante al menos un semestre, evaluación pedagógica, entrevista a la familia, revisión de antecedentes y la “aplicación de pruebas en base a criterios como el Test de Conners”. Las escuelas con el programa Habilidades para la Vida pueden usar los cuestionarios TOCA-RR (profesores) y PSC (padres) (Ministerio de Educación de Chile, 2010).

    Dos precisiones del mismo artículo conviene tener presentes. La primera es que el decreto nombra el Test de Conners como ejemplo de prueba, no como una versión obligatoria concreta. La segunda es que lo que el colegio hace es detectar y derivar. El diagnóstico llega después, con una evaluación que combina la mirada médica y la psicopedagógica y la información del contexto escolar y familiar. Para ver qué pasa cuando esa evaluación se completa, puedes revisar la guía de TDAH y colegio en Chile: PIE, Decreto 170 y adecuaciones.

    Escala de Conners: interpretación de los puntajes

    Cada ítem se responde según la frecuencia de la conducta. Esas respuestas se suman y se transforman en puntajes estandarizados (normalmente puntajes T y percentiles) que comparan al niño con otros de su misma edad y sexo. Un puntaje alto indica que los adultos observan más conductas de las esperables para esa edad. No dice por qué.

    Hay tres razones para no interpretar el número en casa:

    • Las normas importan. La guía de práctica clínica sobre TDAH de GuíaSalud (2010) advierte que no se dispone de baremos adaptados a la población española para las escalas de Conners. Un estudio con casi 1.800 profesores y 900 padres de escolares españoles encontró que los puntajes brutos que corresponden a un puntaje T clínico fueron más altos que en la versión original, y que los niños puntuaron más alto que las niñas (Morales-Hidalgo et al., 2017). Si las normas de otro país cambian el significado de un mismo número, aplicarlas sin cuidado puede inflar o reducir el resultado.
    • Hay poca investigación local. En Chile, un estudio con 265 estudiantes de 8 a 18 años evaluó la forma abreviada de autoinforme de la Conners 3. Encontró una estructura de cinco factores consistente y una consistencia interna aceptable, y concluyó que sirve para la fase de detección, siempre como parte de una evaluación más amplia (Ancapichún et al., 2024). Es un paso importante, pero no reemplaza una evaluación individual.
    • Un puntaje alto puede tener varias causas. Inatención y desorden también aparecen con ansiedad, dificultades de aprendizaje, problemas de sueño o un ambiente escolar que no se ajusta al niño. Las versiones largas ayudan a sospechar algunas de esas causas, pero solo un profesional puede ponerlas en contexto. Si tu preocupación es la concentración en general, te sirve la guía Mi hijo no se concentra: por qué pasa y qué hacer, y para distinguir TDAH de un problema de aprendizaje, la de dificultad de aprendizaje o TDAH.

    Lo que un puntaje alto sí dice

    Dice que quienes conviven con el niño observan con frecuencia ciertas conductas, y que vale la pena mirar más a fondo. Dice también en qué áreas se concentra la dificultad (atención, hiperactividad, oposicionismo, ansiedad), lo que orienta qué preguntar en la consulta. Y deja una línea de base para comparar más adelante.

    Lo que un puntaje alto no dice

    Un puntaje alto no confirma que el niño “tenga TDAH”, ni indica la causa, ni si necesita medicación, ni si el problema está en el niño o en las condiciones de la sala o la casa. Un puntaje normal tampoco cierra la pregunta si las dificultades persisten: la escala es una foto de lo que algunos adultos observaron durante un período acotado.

    ¿Qué tan confiable es la escala de Conners?

    Tiene buen respaldo como herramienta de apoyo y límites claros como herramienta única. Algunos datos concretos:

    • Los autores de la versión revisada para profesores encontraron que, usando todos sus factores, la escala clasificó correctamente al 85 % de los niños con TDAH y sin él en su muestra de estandarización (Conners et al., 1998). Es un dato del propio equipo que creó la prueba, y conviene leerlo con esa cautela.
    • En niños de 6 a 11 años derivados a una clínica, el formato abreviado para padres de la Conners 3 mostró apoyo empírico para identificar TDAH frente a una entrevista diagnóstica estructurada (Gomez et al., 2021).
    • Las escalas de padres, profesores y autoinforme de la Conners 3 no resultaron redundantes entre sí en una muestra italiana, lo que respalda aplicar varias a la vez (Izzo et al., 2019).
    • La guía de GuíaSalud reporta que las escalas de Conners de 1997 mostraron sensibilidad y especificidad superiores al 94 % en estudios comunitarios, y que su capacidad de discriminar baja de forma importante en la práctica clínica real o en atención primaria.
    • Una actualización de 2026 sobre evaluación basada en evidencia ubica a la Conners entre las escalas con mejor información descriptiva y mayor sensibilidad al tratamiento (junto con ADHD-RS, SNAP y Vanderbilt), y a la vez señala que faltan estudios sobre cuánto coinciden entre sí distintos evaluadores (Bunford et al., 2026).

    El mensaje de las guías va en una sola dirección. La revisión sistemática más amplia, de 231 estudios, concluyó que ningún instrumento aislado reemplaza el juicio de un clínico con experiencia, y que el diagnóstico requiere escalas con varios informantes en varios entornos (Peterson et al., 2024). La guía de la Academia Americana de Pediatría pide, además, obtener información de padres, docentes y otros profesionales, y descartar explicaciones alternativas (Wolraich et al., 2019).

    ¿Dónde se consigue la escala de Conners y por qué no la publicamos aquí?

    La escala de Conners es un instrumento comercial. Los derechos de la edición actual pertenecen a la editorial MHS, y los puntajes se calculan con tablas de normas que forman parte del producto. En internet circulan muchos archivos PDF con “el cuestionario de Conners”, pero esas copias no traen las normas, no se sabe de qué edición vienen y no incluyen la forma correcta de interpretarlas. Un puntaje calculado con una copia suelta puede verse muy preciso y no significar nada.

    Por esa razón esta guía no reproduce los ítems y no incluye una calculadora de puntaje. Hacerlo sería entregar una apariencia de test sin el respaldo que lo hace útil. Si lo que buscas es una herramienta de acceso abierto para empezar a ordenar lo que observas, existen cuestionarios con sus propias condiciones de uso, como el SNAP-IV y el Vanderbilt. Te explicamos cómo usarlos y qué límites tienen en la guía de test para detectar TDAH en niños y en la evaluación profesional del TDAH en niños.

    ¿Qué hacer con el resultado?

    Si ya tienes el resultado en la mano, estos pasos ayudan a que sirva:

    1. Pregunta qué versión se aplicó y quién la respondió. No es lo mismo una forma abreviada de profesor que una completa de padres.
    2. Pide que se conozcan las dos miradas. Si solo respondió el colegio, comparte lo que ves en casa, y al revés.
    3. Lleva el resultado a un profesional de salud. El pediatra, un neurólogo o psiquiatra infantil, o un psicólogo clínico pueden integrarlo con la entrevista y la historia del desarrollo.
    4. Si hay dudas sobre aprendizaje o funciones ejecutivas, una evaluación neuropsicológica puede aportar, aunque sola tampoco diagnostica.
    5. Guarda una copia del informe y pide una devolución. Un resultado sin explicación suele generar más ansiedad que claridad.

    Para ver el cuadro completo de síntomas por edad, puedes seguir con la guía de síntomas de TDAH en niños de 6 a 12 años y con la guía general del TDAH.

    ¿Cuándo consultar a un profesional?

    Conviene consultar cuando las conductas se repiten en más de un lugar durante meses, cuando afectan las notas, la convivencia o el ánimo del niño, o cuando el colegio ya sugirió una evaluación. También si el resultado de un cuestionario te dejó con más preguntas que respuestas. Si el niño está muy angustiado, tiene conductas peligrosas o su ánimo cambió de forma marcada, no esperes a completar escalas: busca atención cuanto antes. En esta consulta podemos ayudarte a ordenar la información y definir los siguientes pasos desde la página de contacto.

    Preguntas frecuentes

    ¿La escala de Conners diagnostica el TDAH?

    No. La escala de Conners es una herramienta de cribado y seguimiento: ordena lo que padres y profesores observan y lo compara con normas para la edad. El diagnóstico lo establece un profesional de salud con entrevista, historia del desarrollo, criterios del DSM-5 e información de más de un entorno. Un resultado alto orienta, pero no sustituye esa evaluación.

    ¿Quién responde la escala de Conners?

    Depende de la versión. En la escala de Conners para padres responde la madre, el padre o un cuidador que conoce bien al niño. En la de profesores responde quien lo ve en el aula. La versión de autoinforme la contesta el propio niño o adolescente desde los 8 años. Lo ideal es reunir más de una opinión, porque cada persona ve contextos distintos.

    ¿Puedo hacer la escala de Conners en casa con un PDF?

    Puedes descargar muchos archivos, pero no sirven para interpretar un resultado. La escala de Conners es un instrumento comercial y sus puntajes se calculan con normas por edad y sexo que no vienen en las copias sueltas. Un número obtenido así puede confundirte. Es mejor completar un cuestionario guiado por un profesional o usar una guía para observar y llevar esa información a consulta.

    ¿Existe una escala de Conners para adultos?

    Sí, pero es otro instrumento. Las versiones de Conners para niños y adolescentes tienen un rango de edad definido, y el manual del editor indica no usarlas fuera de él. Para adultos existe la CAARS, con sus propias normas. En ambos casos, el resultado se interpreta dentro de una entrevista clínica completa.

    ¿Qué pasa si mis respuestas y las del profesor no coinciden?

    Es lo más habitual y no indica que alguien se equivoque. Una revisión de 11 estudios encontró una concordancia baja entre padres y profesores al calificar síntomas de TDAH. Cada uno observa en un contexto distinto. Lo útil es preguntarse qué diferencia a la casa de la sala y llevar esa pregunta a la consulta.

    ¿Sirve la escala de Conners para saber si el tratamiento funciona?

    Sí. Una de sus funciones es medir cambios en el tiempo, y la guía de GuíaSalud contempla repetirla en las revisiones para comparar con la medición inicial. Aun así, los cambios de medicación o de plan los decide el equipo tratante, no el puntaje por sí mismo.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Ancapichún, A., Sánchez, S., & Cáceres-Serrano, P. (2024). Propiedades psicométricas de la escala Conners-3 (SR-S) en estudiantes chilenos. Terapia Psicológica, 42(1), 69-90. https://doi.org/10.4067/s0718-48082024000100069

    Bunford, N., Koppány, D., Ágrez, K., Hámori, G., & Evans, S. W. (2026). Update on the evidence-based assessment of attention-deficit/hyperactivity disorder in youth. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 55(5), 773-799. https://doi.org/10.1080/15374416.2026.2660295

    Conners, C. K., Sitarenios, G., Parker, J. D. A., & Epstein, J. N. (1998). The Revised Conners’ Parent Rating Scale (CPRS-R): Factor structure, reliability, and criterion validity. Journal of Abnormal Child Psychology, 26(4), 257-268. https://doi.org/10.1023/a:1022602400621

    Conners, C. K., Sitarenios, G., Parker, J. D. A., & Epstein, J. N. (1998). Revision and restandardization of the Conners Teacher Rating Scale (CTRS-R): Factor structure, reliability, and criterion validity. Journal of Abnormal Child Psychology, 26(4), 279-291. https://doi.org/10.1023/a:1022606501530

    Fu, Q.-Q., Chen, D.-H., Shen, Z.-P., Zhuang, Q., Zhang, H., Lock, M. F., Zhao, N., & Zang, Y.-F. (2026). Parent-teacher agreement on ADHD symptom ratings: A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 17, Artículo 1770305. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1770305

    Gianarris, W. J., Golden, C. J., & Greene, L. (2001). The Conners’ Parent Rating Scales: A critical review of the literature. Clinical Psychology Review, 21(7), 1061-1093. https://doi.org/10.1016/s0272-7358(00)00085-4

    Gomez, R., Vance, A., Watson, S., & Stavropoulos, V. (2021). ROC analyses of relevant Conners 3-Short Forms, CBCL, and TRF scales for screening ADHD and ODD. Assessment, 28(1), 73-85. https://doi.org/10.1177/1073191119876023

    Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en Niños y Adolescentes. (2010). Guía de práctica clínica sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; GuíaSalud.

    Izzo, V. A., Donati, M. A., & Primi, C. (2019). Assessing ADHD through the multi-informant approach: The contribution of the Conners’ 3 scales. Journal of Attention Disorders, 23(6), 641-650. https://doi.org/10.1177/1087054718815581

    Ministerio de Educación de Chile. (2010). Decreto Supremo N° 170 de 2009: Fija normas para determinar los alumnos con necesidades educativas especiales que serán beneficiarios de las subvenciones para educación especial. Biblioteca del Congreso Nacional. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1012570

    Morales-Hidalgo, P., Hernández-Martínez, C., Vera, M., Voltas, N., & Canals, J. (2017). Psychometric properties of the Conners-3 and Conners Early Childhood Indexes in a Spanish school population. International Journal of Clinical and Health Psychology, 17(1), 85-96. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2016.07.003

    Multi-Health Systems. (s. f.). Conners 4 manual: Age ranges. https://manuals.mhs.com/conners4/chapter-2-administration/age-ranges/

    Peterson, B. S., Trampush, J., Brown, M., Maglione, M., Bolshakova, M., Rozelle, M., Miles, J., Pakdaman, S., Yagyu, S., Motala, A., & Hempel, S. (2024). Tools for the diagnosis of ADHD in children and adolescents: A systematic review. Pediatrics, 153(4), e2024065854. https://doi.org/10.1542/peds.2024-065854

    Posner, J., Polanczyk, G. V., & Sonuga-Barke, E. (2020). Attention-deficit hyperactivity disorder. The Lancet, 395(10222), 450-462. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(19)33004-1

    Staff, A. I., Oosterlaan, J., van der Oord, S., Hoekstra, P. J., Vertessen, K., de Vries, R., van den Hoofdakker, B. J., & Luman, M. (2021). The validity of teacher rating scales for the assessment of ADHD symptoms in the classroom: A systematic review and meta-analysis. Journal of Attention Disorders, 25(11), 1578-1593. https://doi.org/10.1177/1087054720916839

    Wolraich, M. L., Hagan, J. F., Allan, C., Chan, E., Davison, D., Earls, M., Evans, S. W., Flinn, S. K., Froehlich, T., Frost, J., Holbrook, J. R., Lehmann, C. U., Lessin, H. R., Okechukwu, K., Pierce, K. L., Winner, J. D., & Zurhellen, W. (2019). Clinical practice guideline for the diagnosis, evaluation, and treatment of attention-deficit/hyperactivity disorder in children and adolescents. Pediatrics, 144(4), e20192528. https://doi.org/10.1542/peds.2019-2528

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y evaluación psicológica para traducirla en orientación clara y prudente.

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