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  • Tratamiento Psicológico del Deterioro Cognitivo Leve con TCC: Protocolo Clínico Paso a Paso

    Tratamiento Psicológico del Deterioro Cognitivo Leve con TCC: Protocolo Clínico Paso a Paso

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Un paciente llega a tu consultorio con el informe neuropsicológico en la mano y te mira con una mezcla de miedo y determinación.

    “Me dijeron que tengo deterioro cognitivo leve. Ya sé lo que puede implicar. Vine porque quiero hacer algo mientras todavía puedo.”

    Esa frase lo dice todo. Es alguien que sabe lo que le pasa. Que tiene miedo. Y que todavía tiene los recursos cognitivos y emocionales para trabajar en terapia.

    El problema es que la mayoría de los recursos clínicos disponibles para esta población están diseñados pensando en la demencia establecida, no en este momento bisagra en el que el paciente todavía puede reflexionar, hablar de sus miedos y ser protagonista activo de su propio proceso. El tratamiento psicológico del deterioro cognitivo leve tiene sus propias reglas. Y eso es exactamente lo que vas a encontrar acá.

    En este artículo encontrás un protocolo clínico concreto para trabajar desde TCC con personas con DCL o demencia inicial que conservan conciencia diagnóstica: cómo hablarles, qué decirles, cómo estructurar las sesiones, qué intervenciones priorizar, y cómo manejar los aspectos más difíciles del proceso: el duelo anticipado, la angustia existencial y el trabajo con la identidad preservada.


    TL;DR

    El tratamiento psicológico del DCL con TCC se estructura en tres fases: (1) evaluación, psicoeducación y alianza, (2) trabajo activo sobre comorbilidades emocionales y duelo anticipado, y (3) consolidación de estrategias e identidad preservada. Las adaptaciones clave respecto a la TCC estándar incluyen sesiones más cortas (45–60 min), ritmo más lento, mayor uso de material escrito de apoyo y un énfasis particular en el trabajo con valores y sentido. La evidencia disponible respalda mejoras en calidad de vida y funcionamiento; la reducción de síntomas depresivos es más robusta en demencia leve que en DCL puro.

    ¿Por qué este paciente puede hacer terapia? El perfil neuropsicológico del DCL

    El DCL afecta principalmente la memoria episódica reciente, pero preserva en gran medida el razonamiento, el lenguaje, las funciones ejecutivas básicas y la conciencia de sí mismo, las mismas funciones que hacen posible el trabajo psicoterapéutico. Eso es lo primero que hay que tener claro.

    El DCL amnésico (el más frecuente y el de mayor riesgo de conversión a demencia tipo Alzheimer) se caracteriza por una afectación predominante de la memoria episódica reciente: el paciente olvida conversaciones recientes, citas, dónde dejó las cosas. Pero la imagen clínica es mucho más matizada.

    Lo que típicamente se preserva en el DCL:

    • Memoria semántica: el conocimiento acumulado, el vocabulario, los datos biográficos significativos
    • Memoria procedimental: habilidades motoras y rutinas aprendidas que no se borran con el DCL
    • Funciones ejecutivas básicas: planificación sencilla, razonamiento cotidiano, juicio
    • Lenguaje: comprensión y expresión verbal, en la gran mayoría de los casos
    • Metacognición y conciencia del déficit: la capacidad de reconocer el propio problema (la ausencia de anosognosia es lo que define al grupo de pacientes sobre el que trata este artículo)
    • Inteligencia cristalizada: el conocimiento, el criterio y la sabiduría adquirida a lo largo de la vida

    Traducido a términos clínicos: este paciente puede reflexionar sobre su experiencia, puede hablar de sus miedos, puede aprender estrategias con práctica suficiente y puede tomar decisiones sobre su vida. La clave es adaptar el formato (no el nivel de respeto ni la complejidad del trabajo) a sus limitaciones reales.

    En consulta con pacientes con DCL veo frecuentemente que el propio paciente subestima lo que puede. El diagnóstico a veces actúa como una etiqueta que los lleva a retirarse de actividades que en realidad todavía pueden hacer bien. Parte de la primera fase del tratamiento es justamente calibrar esa auto-percepción y ampliar el foco más allá del déficit.

    El peso emocional del diagnóstico — lo que llega realmente a consulta

    Antes de hablar de intervenciones, hay que entender qué está viviendo el paciente. Y los datos son contundentes.

    Un metaanálisis publicado en JAMA Psychiatry encontró que la prevalencia pooled de depresión en adultos con DCL es del 32% (IC 95%: 27–37%): 25% en muestras comunitarias y hasta 40–42% en pacientes que llegan a servicios especializados (Ismail et al., 2017). La prevalencia de trastornos de ansiedad ronda el 14%.

    Pero la evidencia más relevante proviene del Rotterdam Study: las personas con DCL presentaban 3,13 veces más probabilidades (IC 95%: 1,26–7,77) de desarrollar un trastorno depresivo incidente y 2,59 veces más (IC 95%: 1,31–5,12) de desarrollar un trastorno de ansiedad, comparadas con personas sin DCL (Mirza et al., 2017). El sufrimiento emocional en el DCL no es solo comprensible: es previsible. Si no se interviene, tiende a empeorar.

    ¿Qué llega específicamente a consulta?

    • Hipervigilancia cognitiva: el paciente monitorea constantemente cada olvido como señal de empeoramiento.
    • Anticipación catastrófica: proyectar desde el DCL el escenario de demencia avanzada, como si el futuro posible ya fuera el presente real.
    • Vergüenza y autoexigencia: “Me olvido de cosas que debería saber. Es humillante.”
    • Retraimiento social: evitar situaciones que puedan evidenciar el déficit frente a otros.
    • Duelo anticipado: llorar una pérdida que todavía no ocurrió, pero que el paciente siente que ya comenzó.

    Cada uno de estos patrones tiene una lógica comprensible. Y cada uno tiene una puerta de entrada terapéutica desde la TCC.

    La primera sesión — cómo hablarle a alguien que sabe lo que le pasa

    La primera sesión define la alianza para todo el proceso. El equilibrio que hay que sostener es fino: validar sin catastrofizar, informar sin abrumar, y transmitir que hay algo concreto por hacer.

    Lo que sí conviene decir (con scripts concretos)

    Para recibir al paciente y establecer el encuadre:

    “Me alegra que hayas venido. Entiendo que llegar a un psicólogo con este diagnóstico no es fácil, y también sé que requirió una valentía particular de tu parte. Quiero que este sea un espacio donde podamos trabajar juntos lo que estás viviendo, no solo lo que le pasa a tu memoria.”

    Para explorar el impacto emocional del diagnóstico:

    “Cuando recibiste el diagnóstico, ¿qué fue lo primero que pensaste? ¿Y qué sentiste?”

    Esta pregunta abre la dimensión emocional antes que la cognitiva, y le dice al paciente que acá nos interesa su experiencia subjetiva, no solo su perfil neuropsicológico.

    Para normalizar sin minimizar:

    “Es completamente comprensible que hayas sentido miedo. Recibir este diagnóstico es una noticia que cambia algo en cómo uno se percibe a sí mismo. Eso no significa que tengas que estar bien.”

    Para transmitir agencia terapéutica:

    “El hecho de que hayas venido, de que puedas hablar sobre esto, de que quieras trabajar activamente, eso ya es mucho. La terapia no va a detener el deterioro, pero sí puede hacer una diferencia real en cómo vivís este proceso.”

    Lo que conviene evitar

    • Prometer mejoría cognitiva: excede lo que la evidencia sostiene y genera expectativas que luego decepcionan.
    • Evitar nombrar el diagnóstico si el paciente ya lo conoce: puede sentirse condescendiente.
    • Llenar la primera sesión de psicoeducación técnica: el paciente necesita ser escuchado primero.
    • Proyectar hacia estadios avanzados de demencia sin que el paciente lo haya traído: el foco es el presente y lo que todavía está.

    Un gesto que marca la diferencia

    Pedirle al paciente que traiga algo suyo a la siguiente sesión (una foto de un momento significativo, un objeto que lo represente) no es tarea domiciliaria. Es una señal de que acá la historia de vida importa. En consulta, ese gesto suele cambiar el tono de la segunda sesión por completo.

    Estructura del tratamiento psicológico del deterioro cognitivo leve: fases, sesiones y objetivos

    El formato estándar de la TCC no aplica directamente a esta población. Las adaptaciones más importantes son de ritmo y estructura, no de profundidad conceptual. La revisión Cochrane más reciente sobre intervenciones psicológicas en DCL y demencia documenta un formato de 8 a 15 sesiones individuales durante 10 a 20 semanas (Orgeta et al., 2022). En la práctica clínica, sesiones de 45 a 60 minutos son más manejables para esta población.

    Estructura interna de cada sesión

    Momento Duración Contenido
    Check-in emocional 5–10 min Estado de ánimo, semana, evento notable
    Repaso de sesión anterior 5 min Con la hoja de resumen escrito como apoyo
    Trabajo central 25–30 min La intervención de la sesión
    Resumen conjunto 5–10 min El paciente dicta o completa la hoja de resumen
    Acuerdo para la semana 5 min Una tarea concreta y simple

    El resumen escrito de sesión es una de las adaptaciones más importantes. Al final de cada encuentro, paciente y terapeuta escriben juntos 3 o 4 ideas centrales. Esa hoja se la lleva el paciente: es un andamiaje para la memoria, no un cuaderno de tarea. En la siguiente sesión, se repasa juntos antes de empezar.

    Fase 1 — Alianza, evaluación y psicoeducación (Sesiones 1 a 3)

    • Establecer la alianza terapéutica y el encuadre
    • Evaluar el impacto emocional del diagnóstico
    • Identificar comorbilidades (depresión, ansiedad, duelo anticipado)
    • Psicoeducación sobre DCL adaptada a las preguntas reales del paciente
    • Acordar metas concretas del tratamiento

    El error más frecuente en esta fase es apurar la psicoeducación. El paciente primero necesita ser escuchado. Preguntas útiles para el mapeo inicial: “¿Qué cambió en tu vida cotidiana desde el diagnóstico?”, “¿Hay cosas que dejaste de hacer?”, “¿Cómo está tu ánimo?”, “¿Qué te preocupa más de lo que viene?”

    Fase 2 — Trabajo activo (Sesiones 4 a 10)

    • Trabajo sobre depresión y ansiedad comórbidas
    • Reestructuración cognitiva adaptada
    • Abordaje del duelo anticipado y la angustia existencial
    • Trabajo con identidad y valores
    • Desarrollo de estrategias compensatorias funcionales

    Los objetivos no son todos para todos: se priorizan según el mapa de problemas del caso.

    Fase 3 — Consolidación y cierre (Sesiones 11 a 15)

    • Revisar qué estrategias funcionaron y consolidarlas
    • Construir la narrativa de identidad preservada
    • Planificar el seguimiento y la coordinación con el equipo de salud
    • Preparar el cierre sin que se sienta como abandono

    El cierre tiene que ser planificado y nombrado con anticipación, al menos dos sesiones antes. Muchos pacientes con DCL tienen un miedo particular al abandono que puede activarse en la terminación. Nombrarlo antes es en sí mismo una intervención terapéutica.

    Las intervenciones TCC adaptadas — el kit de herramientas

    Las intervenciones centrales de la TCC son aplicables en el DCL con adaptaciones de formato. La clave es reducir la carga cognitiva de cada técnica sin reducir su valor terapéutico.

    1. Activación conductual

    La activación conductual tiene la mejor relación costo-beneficio en esta población: bajo costo cognitivo, resultados visibles, fácil de implementar. Su objetivo es interrumpir el ciclo retraimiento → aislamiento → aumento de síntomas depresivos.

    • Identificar actividades que el paciente todavía puede hacer, no las que perdió
    • Priorizar las de alta carga de valor personal: un hobby, contacto social significativo, una salida que disfruta
    • Programar con anclajes concretos en la agenda escrita del paciente
    • Empezar pequeño: una actividad por semana es suficiente al inicio

    “Si pudieras hacer una cosa esta semana que te dé aunque sea un poco de satisfacción o placer, ¿qué sería? No tiene que ser grande, cualquier cosa cuenta.”

    2. Reestructuración cognitiva adaptada

    Funciona mejor con registros visuales simples, un solo pensamiento por sesión, y mayor participación activa del terapeuta en la formulación de la alternativa.

    Pensamiento automático Distorsión Alternativa
    “Cada vez que me olvido algo, significa que estoy peor” Catastrofismo / sobregeneralización “Olvidar es parte de lo que me pasa con el DCL, pero eso no significa que toda mi cognición esté cayendo.”
    “Soy una carga para mi familia” Lectura mental / personalización “Mi familia está eligiendo apoyarme. No soy una carga: tenemos una relación.”
    “Ya no soy la persona que era” Todo o nada “Algunas cosas cambiaron. Pero mis valores, mis afectos y mi historia siguen siendo los mismos.”

    3. Resolución de problemas en 3 pasos

    La Terapia de Resolución de Problemas tiene evidencia específica de beneficio en pacientes con deterioro cognitivo y síntomas depresivos. La versión simplificada en 3 pasos funciona bien en DCL:

    1. ¿Cuál es el problema concreto? En una frase, escrita en el papel
    2. ¿Qué opciones hay? Lluvia de ideas breve, sin juzgar
    3. ¿Cuál elegimos y cuándo lo hacemos? Compromiso específico con fecha

    Escribir estos pasos en papel durante la sesión multiplica su eficacia. La tarea queda registrada y el paciente puede consultarla durante la semana.

    4. Técnicas de relajación y regulación emocional

    La ansiedad en el DCL suele tener un componente de hipervigilancia cognitiva: el paciente monitorea constantemente su rendimiento en busca de señales de empeoramiento. Las técnicas de relajación interrumpen ese ciclo y además dan al paciente una experiencia de eficacia.

    • Respiración diafragmática (simple, sin pasos a memorizar)
    • Relajación muscular progresiva en versión abreviada
    • Mindfulness informal de 3 a 5 minutos (anclaje en el presente)

    Un estudio de Reynolds et al. publicado en The American Journal of Medicine (2021) reportó que las intervenciones de mindfulness son factibles y seguras en DCL, con efectos preliminares positivos sobre ansiedad, atención y función ejecutiva.

    El duelo anticipado y la angustia existencial — la parte más difícil

    El paciente con DCL que conserva insight está atravesando una forma particular de duelo, no por lo que ya perdió, sino por lo que teme perder. Ese duelo anticipado tiene su propia fenomenología y sus propias necesidades terapéuticas. Ignorarlo es el error clínico más frecuente en este trabajo.

    El duelo anticipado en el DCL no es una distorsión cognitiva que hay que corregir. Es una respuesta humana comprensible ante la perspectiva de pérdidas reales. La TCC no viene acá a decirle al paciente que está equivocado cuando teme lo que viene. Viene a acompañarlo en ese miedo y a ampliar el foco más allá de él.

    Lo que el paciente teme (y que conviene explorar directamente):

    • Perder la independencia
    • Ser una carga para su familia
    • Perder la capacidad de reconocer a sus seres queridos
    • “Desaparecer” como persona
    • No poder hacer las cosas que todavía quería hacer

    “Me gustaría preguntarte algo que puede ser difícil de responder. Cuando pensás en lo que puede venir, ¿qué es lo que más te asusta? No lo que creés que deberías sentir, lo que realmente te asusta.”

    Intervenciones específicas para el duelo anticipado

    1. Separar el presente del futuro imaginado

    La anticipación catastrófica proyecta desde hoy el escenario de demencia avanzada. Ayudar al paciente a distinguir entre el presente real y el futuro imaginado es una intervención central:

    “¿Eso que describes ya está pasando ahora mismo, o es lo que imaginás que podría pasar? ¿Cómo es tu vida hoy, concretamente?”

    2. Trabajo con valores y “lo que todavía está”

    “Si tu memoria sigue igual que hoy durante los próximos dos años (no peor, igual), ¿qué querrías hacer en ese tiempo?”

    Esta pregunta activa la agencia y el foco en el presente. Puede llevar a conversaciones sobre cosas pendientes, relaciones a cuidar, experiencias a vivir. Y a un plan de acción real.

    3. Defusión cognitiva

    Los pensamientos intrusivos sobre la progresión no necesitan ser combatidos ni validados. La defusión cognitiva los trata como eventos mentales que se pueden observar sin fundirse con ellos:

    “Ese pensamiento de ‘¿cuándo voy a perder la memoria?’ aparece seguido. ¿Qué pasaría si lo dejás pasar sin tratar de contestarlo ni empujarlo lejos? Solo notarlo: ‘ahí está ese pensamiento otra vez.’”

    4. Nombrar lo que ya vivió y construyó

    “Que no puedas recordar algo no significa que no haya pasado, ni que no haya sido real, ni que no te haya formado. Tu historia no la borra el diagnóstico.”

    Identidad preservada — el trabajo más olvidado (y más poderoso)

    Hay un momento en muchos de estos tratamientos en que el paciente dice algo como esto:

    “¿Pero si pierdo la memoria, sigo siendo yo?”

    Es una pregunta filosófica y una pregunta de duelo al mismo tiempo. Y no conviene esquivarla. La respuesta clínica no es metafísica: es práctica. El trabajo de identidad en el DCL consiste en ayudar al paciente a reconectarse con lo que es independientemente de lo que recuerda.

    ¿Qué construye la identidad más allá de la memoria episódica?

    • Los valores: qué le importa, qué defiende, en qué cree
    • Los roles activos: seguir siendo padre/madre, pareja, amigo, persona con oficio
    • Las capacidades todavía presentes: lo que sabe hacer, lo que disfruta hacer
    • Las relaciones: el reconocimiento y la pertenencia que otros le ofrecen
    • La narrativa de vida: la historia de quién fue y lo que construyó

    Técnicas para el trabajo de identidad

    1. Línea de vida o cronología emocional

    Se construye junto con el paciente una línea de vida con hitos importantes, no para ejercitar la memoria, sino para recordar quién es. Fotografías, objetos, relatos. Es a la vez una intervención de reminiscencia y de identidad narrativa, y suele ser una de las sesiones más significativas de todo el proceso.

    2. Carta al yo futuro

    El paciente escribe — o dicta — una carta dirigida a sí mismo en el futuro: lo que le importa, lo que quiere que otros sepan sobre quién es ahora. Muchos pacientes la guardan para leer en momentos de angustia. No es un testamento; es un anclaje de identidad.

    3. Mapa de valores

    Se identifican 3 a 5 valores centrales y se rastrean en la historia de vida y en el presente actual del paciente. El objetivo es demostrarle (con ejemplos de su propia vida) que sus valores no dependen de su memoria. Son parte de quién es.

    “Pensá en alguien que te conoce bien, que te quiere. Si yo le preguntara cómo sos vos — qué clase de persona sos — ¿qué te parece que diría? No qué recordás, sino cómo sos.”

    Adaptaciones prácticas que hacen la diferencia

    Las adaptaciones de la TCC para el DCL no son simplificaciones del tratamiento — son ajustes de formato que hacen posible el mismo trabajo en profundidad con menores demandas sobre la memoria de trabajo.

    En la estructura de sesión: sesiones de 45 a 60 minutos máximo; un objetivo por sesión; resumen escrito al final (3–4 ideas que el paciente se lleva); repaso del resumen al inicio de la siguiente sesión.

    En las tareas entre sesiones: una sola tarea concreta y breve; registros visuales en lugar de diarios escritos extensos; tarjetas ancla con el aprendizaje central de cada sesión en letra grande.

    En la comunicación dentro de sesión: frases cortas, una idea por turno; verificar comprensión con preguntas abiertas (“¿Cómo entendiste lo que trabajamos hoy?”); ritmo más lento, más pausas.

    En la relación con el cuidador: la inclusión del cuidador puede ser un aliado fundamental, pero en algunos casos inhibe la expresión del paciente. Criterios para incluirlo: el paciente lo solicita, hay tareas que requieren apoyo externo, o hay dificultades de transferencia al entorno real. Cuando se incluye, siempre conviene reservar una parte de la sesión solo con el paciente.

    Cuándo el trabajo cambia de forma — señales de alerta y límites del proceso

    La transición a un estadio de mayor deterioro no es un fracaso terapéutico — es una parte del proceso que conviene planificar desde el inicio. La Organización Mundial de la Salud estima que hay 55 millones de personas con demencia en el mundo, con 10 millones de nuevos casos por año, la gran mayoría pasando antes por una etapa de DCL.

    Señales de que algo está cambiando:

    • Dificultad progresiva para recordar el contenido de sesiones incluso con el resumen escrito
    • Reducción marcada de la iniciativa verbal dentro de sesión
    • Desorientación temporal o espacial que antes no estaba presente
    • Aparición de anosognosia donde antes había plena consciencia diagnóstica
    • El cuidador reporta cambios conductuales significativos entre sesiones

    Cuando estas señales aparecen: nombrarlo abiertamente con el paciente si todavía puede participar de esa conversación; coordinar con neurología o neuropsicología para reevaluación; adaptar los objetivos hacia el bienestar emocional y la reducción del sufrimiento; ampliar el trabajo con el cuidador como parte más central del proceso.

    El cierre tiene que incluir: repaso de las herramientas que funcionaron; un documento escrito que el paciente pueda conservar; una conversación sobre qué hacer si en el futuro quisieran retomar; claridad sobre los referentes del equipo de salud.

    Preguntas frecuentes sobre el tratamiento psicológico del deterioro cognitivo leve

    ¿Tiene sentido hacer terapia si el deterioro cognitivo leve no tiene cura?
    El objetivo no es revertir el deterioro cognitivo sino mejorar la calidad de vida, reducir el sufrimiento emocional y acompañar al paciente a vivir mejor en el presente. La evidencia muestra que la TCC mejora la calidad de vida y el funcionamiento en actividades cotidianas, con certeza moderada (Orgeta et al., 2022).

    ¿Cuántas sesiones necesita un paciente con deterioro cognitivo leve?
    El formato documentado en la evidencia es de 8 a 15 sesiones individuales de 45 a 60 minutos, con frecuencia semanal. La duración exacta depende de los objetivos terapéuticos y la velocidad de progresión del cuadro.

    ¿Puede el paciente con DCL recordar lo que trabajamos en sesión?
    La memoria episódica es la más afectada, pero el trabajo puede sostenerse con apoyos externos: resúmenes escritos de sesión, tarjetas ancla y registros visuales. El aprendizaje con repetición espaciada sigue siendo posible a un ritmo más lento.

    ¿Cuándo hay que derivar a neuropsicología?
    Siempre que el paciente no cuente todavía con una evaluación neuropsicológica formal, conviene derivar desde el inicio del tratamiento psicológico. Si ya la tiene, una reevaluación cada 6 a 12 meses permite ajustar los objetivos según la evolución del cuadro.

    ¿Se debe incluir al cuidador en el tratamiento?
    Depende del caso. La participación del cuidador puede ser muy valiosa, especialmente en la fase de consolidación. Pero el paciente debe tener siempre su propio espacio en las sesiones. La decisión la toma el paciente, no el terapeuta.


    Trabajar con alguien que sabe lo que le está pasando (y que todavía puede hacer algo al respecto) es uno de los privilegios más significativos de la clínica.

    No es un trabajo fácil. Exige contener el miedo sin evadirlo, adaptar las técnicas sin abandonar el rigor, y acompañar una forma de pérdida que es distinta a todo lo que la TCC estándar prepara para manejar. Pero también es un trabajo que, cuando se hace bien, le devuelve al paciente algo fundamental: la sensación de que todavía es el protagonista de su propia vida.

    Si sos colega y estás atendiendo a alguien con DCL o demencia inicial y querés un espacio para pensar el caso, o si tenés un familiar que está buscando acompañamiento psicológico especializado para esta etapa, podés escribirnos para coordinar.


    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Ver perfil completo →


    Referencias

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    Mirza, S. S., Ikram, M. A., Bos, D., et al. (2017). Mild cognitive impairment and risk of depression and anxiety: A population-based study. Alzheimer Disease and Associated Disorders, 31(2), 94–100. https://doi.org/10.1016/j.jalz.2016.06.2361

    Nimmons, D., Aker, N., Burnand, A., et al. (2024). Clinical effectiveness of pharmacological and non-pharmacological treatments for the management of anxiety in community dwelling people living with dementia. Neuroscience and Biobehavioral Reviews.

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    Orgeta, V., Leung, P., Del-Pino-Casado, R., et al. (2022). Psychological treatments for depression and anxiety in dementia and mild cognitive impairment. Cochrane Database of Systematic Reviews, 4(4), CD009125. https://doi.org/10.1002/14651858.CD009125.pub3

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    Reynolds, G. O., Willment, K., & Gale, S. A. (2021). Mindfulness and cognitive training interventions in mild cognitive impairment: Impact on cognition and mood. The American Journal of Medicine, 134(5), 578–595. https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2020.10.041

    Saragih, I. D., Susanto, H., & Saragih, I. S. (2026). A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials on the effect of cognitive behavioural therapy for people with dementia. Journal of Clinical Nursing.

    Taylor, W. D. (2014). Depression in the elderly. The New England Journal of Medicine, 371(13), 1228–1236.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

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