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    Test CAST para Cannabis: Detección del consumo problemático. Descarga la escala en PDF

    Por Nicolás Alcayaga · Psicólogo Clínico, especializado en TCC
    🔬 Revisión de evidencia científica · Actualizado el 5 de agosto de 2026

    Pintura impresionista de una persona podando una enredadera crecida sobre un enrejado, test CAST para cannabis

    El Cannabis Abuse Screening Test (CAST Español) ayuda a detectar señales de consumo problemático de cannabis mediante seis preguntas sobre los últimos 12 meses. Puedes responderlo online en pocos minutos y abrir la escala institucional en PDF. Antes de mirar el puntaje, conviene entender qué versión de corrección estás usando.

    Respuesta breve: el CAST es un cribado de seis ítems para personas que consumieron cannabis durante el último año. Explora uso antes del mediodía o en solitario, memoria, preocupación del entorno, intentos fallidos de reducir y consecuencias. Un puntaje elevado indica que hace falta evaluar más; por sí solo no diagnostica adicción.

    [Ir directo al Test CAST online](#cast-espanol)

    ¿Qué es el Cannabis Abuse Screening Test (CAST Español)?

    El CAST es una escala breve desarrollada para identificar patrones de cannabis que pueden traer consecuencias de salud o sociales. El estudio original de validación evaluó a adolescentes y adultos jóvenes y encontró buen rendimiento frente a otro instrumento de cribado (Legleye et al., 2007).

    Sus seis preguntas cubren situaciones concretas: consumir antes del mediodía, consumir a solas, tener problemas de memoria, recibir comentarios de familiares o amigos, intentar reducir sin conseguirlo y vivir problemas asociados al consumo.

    Eso vuelve al Test CAST cannabis fácil de aplicar. También explica su límite: resume seis señales y no reemplaza una entrevista. El diagnóstico exige revisar frecuencia, cantidad, pérdida de control, deterioro funcional, riesgos, comorbilidad y criterios clínicos vigentes.

    ¿Quién debería responder la escala CAST?

    La escala CAST se diseñó para personas que reportan consumo de cannabis durante los últimos 12 meses. Tiene estudios en adolescentes, adultos jóvenes y población general, pero los puntos de corte cambian según la edad, el país, el objetivo del cribado y la forma de puntuar.

    La validación española de 2022 estudió adolescentes desde los 12 años y confirmó que la versión completa y la binaria pueden funcionar como cribado temprano (Rial et al., 2022). Para adultos no conviene copiar esos cortes sin revisar una validación adecuada al contexto.

    Si nunca consumiste cannabis en el último año, el CAST no aporta una medición útil. Si buscas un test para evaluar consumo de drogas en general, revisa la diferencia entre DAST-10 y CRAFFT por edad. CAST se concentra únicamente en cannabis.

    ¿Cómo se responde el Test CAST cannabis?

    Cada pregunta se contesta con una frecuencia: Nunca, Raramente, De vez en cuando, Bastante a menudo o Muy a menudo. Responde pensando en los últimos 12 meses y marca una sola opción por ítem. Si otra persona te vigila o espera una respuesta determinada, el resultado pierde valor.

    En adolescentes, la privacidad merece atención. Conviene explicar quién verá las respuestas, cuándo habría que compartir información por seguridad y qué ocurrirá después. El cuestionario funciona mejor como apertura de una conversación que como interrogatorio.

    Aclara desde el principio que el puntaje sirve para orientar una conversación y no para castigar. Esa explicación favorece respuestas más sinceras sobre la frecuencia y las consecuencias del consumo.

    Ahora sí: responde con calma. No hay respuestas trampa y el objetivo es orientar el siguiente paso.

    Test CAST para cannabis en español

    Responde pensando en los últimos 12 meses. Este resultado usa los cortes publicados para adolescentes españoles que consumieron cannabis durante ese periodo.

    1. ¿Has fumado cannabis antes del mediodía?
    2. ¿Has fumado cannabis estando solo/a?
    3. ¿Has tenido problemas de memoria al fumar cannabis?
    4. ¿Te han dicho amigos o familiares que deberías reducir tu consumo de cannabis?
    5. ¿Has intentado reducir o dejar de consumir cannabis sin conseguirlo?
    6. ¿Has tenido problemas debido a tu consumo de cannabis, como discusiones, peleas, accidentes o malos resultados escolares?
    Abrir escala institucional en PDF

    Corrección completa CAST-fCorte publicado: 4 o más
    Corrección binaria CAST-bCorte publicado: 2 o más

    Cribado orientativo para adolescentes españoles, no diagnóstico. En adultos y en otros contextos los puntos de corte pueden cambiar. Un profesional debe revisar edad, frecuencia, consecuencias y seguridad.

    Basado en Legleye et al. (2007) y en la validación española de Rial et al. (2022). Instrumento reproducido con atribución.

    ¿Cómo se puntúa e interpreta el CAST?

    El CAST tiene dos correcciones publicadas. La CAST-f conserva los cinco valores de respuesta y suma de 0 a 24. La CAST-b convierte cada ítem en 0 o 1 y suma de 0 a 6. Mezclar una versión con el corte de la otra puede cambiar por completo la conclusión.

    Corrección completa CAST-f

    Asigna 0 a Nunca, 1 a Raramente, 2 a De vez en cuando, 3 a Bastante a menudo y 4 a Muy a menudo. Suma las seis respuestas. En adolescentes españoles, Rial et al. (2022) encontraron un punto de corte óptimo de 4 o más.

    Corrección binaria CAST-b

    En los ítems 1 y 2 puntúan como 1 las respuestas desde De vez en cuando. En los ítems 3 a 6 puntúa como 1 cualquier respuesta desde Raramente. La suma va de 0 a 6. La misma validación española propuso 2 o más como corte óptimo en adolescentes.

    Informes epidemiológicos anteriores usaron otra lectura binaria: 0 a 1 como menor señal, 2 a 3 como riesgo bajo o intermedio y 4 a 6 como alto riesgo. El informe del Observatorio Español sobre Drogas aplicó 4 o más para consumo problemático en estudiantes (OEDA, 2018). La discrepancia no es un error matemático; refleja objetivos y muestras distintas.

    VersiónRangoCorte validado en adolescentes españolesUso prudente
    CAST-f completa0 a 244 o másMantiene la frecuencia de cada respuesta
    CAST-b binaria0 a 62 o másResume cada ítem como presente o ausente
    CAST-b epidemiológica anterior0 a 64 o más para alto riesgoÚtil para comparar encuestas que usaron esa regla

    El puntaje informa probabilidad, no certeza. Un total bajo tampoco invalida una señal concreta. Un accidente, un episodio de pánico, problemas de memoria o varios intentos fallidos de reducir merecen conversación aunque la suma quede bajo el corte.

    Escala CAST PDF: descarga e impresión

    Puedes abrir la escala CAST en el informe institucional del Observatorio Peruano de Drogas. Las páginas 31 y 32 incluyen los seis ítems, las cinco opciones y la regla de dicotomización.

    El PDF institucional permite contrastar la redacción y conservar la atribución. También puedes imprimir esta página desde el navegador o usar el formulario descargable preparado para este artículo cuando el hosting permita subir archivos PDF. El instrumento figura como uso con atribución en el catálogo editorial local y se cita a sus autores.

    ¿Qué significa un resultado positivo?

    Un resultado positivo significa que conviene ampliar la evaluación. La recomendación clínica de la USPSTF aclara que un cribado debe conectarse con capacidad de confirmar el problema y ofrecer o derivar a tratamiento (Krist et al., 2020).

    La evaluación posterior debería revisar:

    • frecuencia, cantidad y potencia aproximada del cannabis;
    • uso en situaciones de riesgo, conducción o mezcla con alcohol y otras drogas;
    • memoria, ansiedad, ánimo, sueño y síntomas psicóticos;
    • pérdida de control, tolerancia, abstinencia e intentos de cambio;
    • impacto en estudios, trabajo, relaciones y obligaciones;
    • apoyos disponibles y disposición a reducir o suspender.

    La subdetección clínica existe. Un estudio que comparó entrevistas con registros de salud encontró brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma directa y sin moralizar ayuda a que el resultado sirva para algo.

    ¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

    Pide una evaluación si el puntaje alcanza el corte, si ya intentaste reducir sin éxito, si el consumo causa conflictos o si alguien cercano está preocupado. También conviene consultar cuando el cannabis se usa para manejar ansiedad, insomnio o ánimo bajo y empieza a desplazar otras formas de cuidado.

    Hay motivos para actuar temprano. Un estudio internacional sobre transición a trastornos por consumo encontró que, entre quienes desarrollaron abuso, más de la mitad lo hizo durante los tres años posteriores al primer consumo (Degenhardt et al., 2019).

    En Chile puedes revisar la guía de evaluación de adicciones y la ruta GES y SENDA para alcohol y drogas. Ante pérdida de conciencia, dolor torácico, agitación intensa, ideas suicidas, psicosis o riesgo inmediato de accidente, llama al 131 o acude a urgencias.

    Preguntas frecuentes sobre el Test CAST

    ¿El CAST diagnostica adicción al cannabis?

    No. CAST es un instrumento de cribado. Un puntaje elevado indica mayor probabilidad de consumo problemático y la necesidad de ampliar la evaluación. El diagnóstico requiere entrevista clínica, criterios vigentes, análisis del funcionamiento y revisión de riesgos. El test ayuda a decidir qué conviene revisar después; no coloca una etiqueta por sí solo.

    ¿Cuántas preguntas tiene la escala CAST?

    La escala CAST tiene seis preguntas y cinco opciones de frecuencia. Todas se refieren a los últimos 12 meses. Exploran consumo antes del mediodía o en solitario, problemas de memoria, comentarios del entorno, intentos fallidos de reducir y problemas vinculados al cannabis. Suele completarse en menos de cinco minutos.

    ¿Qué punto de corte debo usar?

    Depende de la corrección y la población. En adolescentes españoles, la validación de 2022 propuso 4 o más para CAST-f y 2 o más para CAST-b. Estudios epidemiológicos anteriores usaron 4 o más en la versión binaria para alto riesgo. Anota siempre versión, edad y fuente antes de interpretar.

    ¿El CAST sirve para adultos?

    Existen estudios en adultos jóvenes y población general, pero los cortes no son idénticos a los de adolescentes. Un adulto puede responder los seis ítems para ordenar una conversación, aunque la interpretación debería basarse en una validación acorde a su contexto. Si hay consecuencias o pérdida de control, consulta sin esperar un número concreto.

    ¿CAST detecta THC en orina?

    No. CAST es un cuestionario sobre conductas y consecuencias durante 12 meses. Una prueba de orina busca THC o metabolitos dentro de una ventana biológica y tampoco diagnostica un trastorno por consumo. Ambos recursos responden preguntas distintas. Puedes revisar la guía sobre test de drogas de farmacia.

    ¿Puedo descargar la Escala CAST PDF?

    Sí. Este artículo enlaza un PDF institucional que reproduce la escala con su atribución y explica cómo puntuarla. Si guardas o imprimes el formulario, conserva los seis ítems, las cinco opciones, el periodo de 12 meses y la fuente. Evita modificar frases o inventar categorías que no pertenecen a la validación usada.

    Del puntaje a una decisión útil

    La escala de consumo de cannabis sirve cuando el resultado abre una conversación concreta. Revisa qué ítems puntuaron, qué consecuencias aparecieron y qué apoyo sería aceptable. Si el consumo ya afecta tu memoria, seguridad, relaciones o capacidad para reducir, puedes agendar una consulta psicológica para evaluar el patrón con privacidad y acordar un paso realista.

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    Referencias

    Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas. (2014). Consumo problemático de marihuana en la población escolar de secundaria: Validación de la escala CAST. Observatorio Peruano de Drogas. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/3204721/Consumo%20Problem%C3%A1tico%20de%20Marihuana%20en%20la%20Poblaci%C3%B3n%20Escolar%20de%20Secundaria.pdf?v=1654296807

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Fernandez-Artamendi, S., Fernández-Hermida, J. R., Muñiz-Fernández, J., Secades-Villa, R., & García-Fernández, G. (2012). Screening of cannabis-related problems among youth: The CPQ-A-S and CAST questionnaires. Substance Abuse Treatment, Prevention, and Policy, 7, 13. https://doi.org/10.1186/1747-597X-7-13

    Krist, A. H., Davidson, K. W., Mangione, C. M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA, 323(22), 2301-2309. https://doi.org/10.1001/jama.2020.8020

    Legleye, S., Karila, L., Beck, F., & Reynaud, M. (2007). Validation of the CAST, a general population Cannabis Abuse Screening Test. Journal of Substance Use, 12(4), 233-242. https://doi.org/10.1080/14659890701476532

    Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. (2018). Informe 2018: Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. https://drogodependencias.femp.es/sites/default/files/2018OEDA-INFORME.pdf

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Rial, A., García-Couceiro, N., Gómez, P., Mallah, N., Varela, J., Flórez-Menéndez, G., & Isorna, M. (2022). Psychometric properties of CAST for early detection of problematic cannabis use in Spanish adolescents. Addictive Behaviors, 129, 107288. https://doi.org/10.1016/j.addbeh.2022.107288

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Indicadores, proceso y pruebas profesionales

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Indicadores, proceso y pruebas profesionales

    Por Terapia Online Chile

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? La respuesta no sale de una sola pregunta ni de un examen de orina. Una evaluación clínica reúne indicadores de pérdida de control, consecuencias, riesgo médico, historia del consumo, cuestionarios validados y contexto. Después contrasta todo con criterios diagnósticos y acuerda un plan de ayuda.

    La distinción importa. Un cuestionario puede detectar riesgo; una prueba biológica puede mostrar exposición reciente; el diagnóstico exige una entrevista más amplia. Mezclar esos tres niveles lleva a dos errores opuestos: etiquetar demasiado pronto o pasar por alto un problema que necesita atención.

    Respuesta corta: evaluar una posible adicción requiere descartar urgencias, describir el consumo sustancia por sustancia, revisar consecuencias y funcionamiento, aplicar el instrumento apropiado, comprobar criterios diagnósticos y entender qué mantiene la conducta. El resultado debe orientar una intervención concreta, no limitarse a entregar un puntaje.

    ¿Cuáles son los indicadores de adicción?

    Los indicadores de adicción forman un patrón. Los más informativos son la pérdida de control, el tiempo creciente dedicado a consumir o recuperarse, el deseo intenso, el abandono de actividades, el uso en situaciones peligrosas y la continuidad pese al daño. Tolerancia y abstinencia también cuentan, pero necesitan interpretación clínica.

    Una señal aislada rara vez resuelve el caso. Dormir mal, aislarse o faltar al trabajo puede tener muchas causas. La sospecha aumenta cuando aparecen cambios persistentes en varias áreas y mantienen una relación temporal con el consumo.

    Área Qué puede observarse Qué conviene aclarar
    Control Consume más o durante más tiempo del previsto Intentos de reducir, promesas incumplidas, episodios de pérdida de control
    Prioridad El consumo desplaza responsabilidades o intereses Tiempo dedicado a conseguir, usar y recuperarse
    Consecuencias Conflictos, ausencias, deuda, lesiones o deterioro de salud Si la persona continúa aun conociendo el daño
    Riesgo Mezclas, conducción, uso en soledad o vías peligrosas Sobredosis previa, último consumo y acceso a ayuda
    Adaptación Necesita más cantidad o presenta síntomas al reducir Sustancia, dosis, duración y riesgo médico de abstinencia
    Malestar y función Usa para aliviar ansiedad, dolor, insomnio o soledad Qué ocurre justo antes y después de consumir

    El DSM-5-TR organiza el diagnóstico de trastorno por consumo de sustancias en 11 criterios durante un periodo de 12 meses. Dos o tres criterios indican gravedad leve, cuatro o cinco moderada, y seis o más grave (American Psychiatric Association, 2022). El conteo ayuda a ordenar la información, pero no reemplaza la cronología, el examen del riesgo ni el diagnóstico diferencial.

    Hay un matiz que suele perderse: tolerancia y abstinencia durante un tratamiento médico indicado no prueban por sí solas una adicción. También debe establecerse deterioro o malestar clínicamente significativo y revisar el resto del patrón.

    Cribado, evaluación y diagnóstico: tres pasos distintos

    El cribado responde si existe suficiente riesgo para continuar la evaluación. La evaluación clínica completa explica la historia, la función y las consecuencias del consumo. El diagnóstico comprueba si el patrón cumple criterios clínicos y con qué gravedad. Tolin (2024), Soto Martínez (2025) y el manual dirigido por Caballo (2013) sitúan la formulación entre el puntaje y el plan de tratamiento.

    Etapa Pregunta principal Herramientas habituales Resultado esperado
    Cribado ¿Hay riesgo que justifique evaluar más? AUDIT, DAST-10, ASSIST, CRAFFT u otro cuestionario validado Nivel inicial de riesgo, nunca un diagnóstico automático
    Evaluación clínica completa ¿Qué se consume, qué daño existe y qué mantiene el patrón? Entrevista, historia clínica, análisis funcional, examen de salud y fuentes colaterales Formulación del caso y necesidades de atención
    Diagnóstico ¿Se cumplen criterios de un trastorno y cuál es su gravedad? Entrevista diagnóstica, criterios DSM-5-TR o CIE y diagnóstico diferencial Diagnóstico por sustancia, gravedad y condiciones concurrentes

    La diferencia protege al paciente. La recomendación de la USPSTF sobre cribado de drogas señala que un resultado positivo necesita evaluación diagnóstica posterior y que el cribado debe conectarse con servicios capaces de diagnosticar y tratar (Krist et al., 2020).

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente paso a paso?

    El proceso puede ocupar una entrevista extensa o varias sesiones. La duración depende del número de sustancias, el riesgo de abstinencia, la comorbilidad y la necesidad de consultar registros o exámenes. El orden siguiente ofrece un mapa clínico, no un protocolo rígido.

    1. Comienza por seguridad y última exposición

    Antes de aplicar escalas, pregunta qué consumió la persona, cuánto, por qué vía y cuándo fue la última vez. Revisa mezclas, sobredosis previas, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, dificultad respiratoria y síntomas de abstinencia.

    También corresponde preguntar de forma directa por ideas suicidas, autolesiones, psicosis, agitación y violencia. Una sospecha de sobredosis, compromiso de conciencia, riesgo suicida actual o abstinencia potencialmente grave requiere atención urgente. El cuestionario puede esperar.

    2. Explica el propósito y la confidencialidad

    La calidad de los datos depende de cómo se pregunta. Un tono moralizante aumenta la vergüenza y favorece respuestas defensivas. La entrevista motivacional propone preguntas abiertas, afirmaciones, escucha reflexiva y resúmenes. No exige que la persona acepte la etiqueta de “adicto” para empezar a revisar lo que ocurre.

    Una apertura útil puede ser: “Pregunto por alcohol, medicamentos y otras drogas a todas las personas porque pueden afectar el sueño, el ánimo y la salud. ¿Qué has usado durante los últimos meses?”. Luego se aclaran los límites de confidencialidad aplicables al contexto clínico.

    3. Construye una historia para cada sustancia

    “Consumo a veces” no alcanza para valorar riesgo. Para cada sustancia conviene registrar:

    • edad de inicio, curso y fecha del último consumo;
    • cantidad, frecuencia, vía y duración de los episodios;
    • consumo en solitario, mezclas y situaciones peligrosas;
    • craving, tolerancia y síntomas al reducir;
    • consecuencias físicas, emocionales, familiares, académicas, laborales, económicas y legales;
    • intentos de cambio, tratamientos previos y razones de recaída;
    • periodos de abstinencia y apoyos que funcionaron.

    La subdetección clínica existe. Un estudio que comparó registros médicos con encuestas poblacionales encontró que los diagnósticos documentados quedaban por debajo de la prevalencia estimada, con brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de manera universal reduce el sesgo basado en apariencia o estereotipos.

    4. Elige una prueba de cribado que corresponda

    La pregunta clínica define el instrumento. AUDIT y AUDIT-C se centran en alcohol. DAST-10 explora problemas relacionados con drogas distintas del alcohol y el tabaco. ASSIST cubre varias sustancias. CRAFFT fue diseñado para adolescentes.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que varios instrumentos breves alcanzan buena sensibilidad y especificidad, pero su rendimiento cambia según la sustancia, la población y el estándar de comparación (Patnode et al., 2020). Un positivo aumenta la necesidad de entrevistar; no autoriza a cerrar el diagnóstico.

    Para comparar herramientas profesionales, revisa la guía sobre AUDIT y DAST-10 en la evaluación de adicciones. Si necesitas una explicación específica del puntaje y alcance del DAST, consulta qué evalúa el DAST-10.

    5. Comprueba criterios y diagnóstico diferencial

    Los criterios deben revisarse para cada sustancia por separado. También hay que distinguir intoxicación, abstinencia, un efecto adverso de medicamentos y un trastorno mental independiente. La cronología orienta: ¿la ansiedad, la psicosis o el insomnio estaban antes del consumo, aparecen durante él, surgen al suspenderlo o persisten después?

    La gravedad diagnóstica es una parte de la decisión. Dos pacientes con cuatro criterios pueden requerir planes distintos si uno cuenta con vivienda estable y apoyo, mientras el otro presenta riesgo de abstinencia, policonsumo y una depresión sin tratar.

    6. Analiza qué función cumple el consumo

    El análisis funcional organiza antecedentes, conducta y consecuencias. Los antecedentes externos pueden ser un lugar, dinero disponible, ciertas personas o una rutina. Los internos incluyen ansiedad, dolor, aburrimiento, pensamientos permisivos y síntomas de abstinencia.

    El consumo puede mantenerse por refuerzo positivo, cuando agrega euforia, pertenencia o placer, y por refuerzo negativo, cuando reduce por un rato ansiedad, soledad, dolor o abstinencia. El alivio llega pronto; las deudas, las ausencias y el daño físico suelen llegar después. Esa diferencia temporal ayuda a entender por qué la conducta persiste aun cuando la persona conoce sus consecuencias (Graña Gómez & Muñoz-Rivas, 2013; Tolin, 2024).

    La formulación cambia el tratamiento. Si el gatillante es una ruta habitual, se trabaja control de estímulos. Si el consumo regula ansiedad social, hacen falta habilidades y alternativas para esa situación. Si la recompensa principal es pertenecer a un grupo, el plan necesita fuentes sociales de refuerzo que compitan con el consumo.

    7. Integra salud, funcionamiento, apoyo y motivación

    Revisa depresión, ansiedad, trauma, TDAH, síntomas psicóticos, dolor, sueño, funcionamiento cognitivo y riesgo suicida. En salud física, las preguntas y exámenes dependen de la sustancia y la vía: embarazo, función hepática, infecciones transmitidas por sangre o electrocardiograma pueden ser pertinentes en casos concretos.

    La evaluación se completa con vivienda, alimentación, relaciones, crianza, estudio, trabajo, dinero, problemas legales y red de apoyo. Pregunta qué quiere cambiar la persona y cuánta confianza tiene en lograrlo. El objetivo inicial puede ser estabilización médica, abstinencia, reducción de daños o ingreso a un programa especializado.

    ¿Cómo se realiza una prueba de adicción?

    La expresión “prueba de adicción” puede referirse a dos cosas diferentes. Un cuestionario pregunta por consumo y consecuencias; una prueba biológica busca sustancias o metabolitos. Ninguna responde por sí sola todas las preguntas de una evaluación.

    Método Qué aporta Qué no demuestra
    Cuestionario validado Riesgo inicial y problemas asociados dentro de un periodo definido Diagnóstico definitivo, causa del consumo o necesidad exacta de tratamiento
    Entrevista clínica Historia, deterioro, criterios, motivación y contexto Puede verse afectada por memoria, miedo o minimización
    Orina, sangre o saliva Exposición reciente a los analitos incluidos y dentro de cierta ventana Adicción, cantidad exacta, deterioro actual o función de la conducta
    Información colateral Cambios observados, tratamientos y consecuencias no recordadas Una verdad libre de sesgos o conflictos familiares
    Examen médico Complicaciones, intoxicación, abstinencia y necesidades de seguridad El patrón completo sin historia clínica

    Los inmunoensayos de orina son pruebas presuntivas. Una revisión sobre interpretación clínica de test urinarios recomienda confirmar resultados inesperados cuando influirán en decisiones clínicas o legales (Moeller et al., 2017). Además, un resultado negativo no descarta consumo si la muestra se tomó fuera de la ventana o el panel no incluía la sustancia.

    Puedes ampliar esta diferencia en la guía sobre test de drogas en orina, detección y fiabilidad. Para una autoevaluación orientativa, el artículo de tests de adicciones gratuitos ayuda a elegir la herramienta sin confundirla con un examen de laboratorio.

    ¿Qué instrumento conviene según la persona evaluada?

    La edad, la sustancia y el contexto modifican la elección. En adolescentes, CRAFFT incluye situaciones vinculadas con pares, conducción y consecuencias. Un estudio longitudinal sobre CRAFFT mostró capacidad para anticipar problemas posteriores, aunque el puntaje siguió necesitando evaluación clínica (Shenoi et al., 2019).

    Durante el embarazo conviene un enfoque universal, confidencial y no punitivo. Herramientas como 4P’s Plus se estudiaron en atención prenatal. Una comparación prospectiva de tres instrumentos prenatales encontró diferencias relevantes entre sensibilidad y especificidad (Coleman-Cowger et al., 2019). El objetivo es conectar con cuidado seguro, no castigar la revelación.

    En Chile, la autoevaluación de SENDA es una puerta de entrada para alcohol y otras drogas. En una consulta profesional, el resultado debe integrarse con la entrevista, el riesgo y las posibilidades reales de seguimiento.

    Un ejemplo de integración clínica

    Imagina un caso ficticio: una persona consulta porque su pareja encontró cocaína en casa. El DAST-10 resulta positivo, pero ese dato todavía no dice qué gravedad existe. La entrevista muestra consumo semanal, dos intentos fallidos de reducir, ausencias laborales, mezcla con alcohol y uso después de discusiones.

    El análisis funcional agrega que la cocaína reduce cansancio y rabia durante unas horas. La prueba de orina confirma exposición reciente. Aun así, el diagnóstico se decide con criterios clínicos, deterioro y cronología. El plan debe incluir seguridad por la mezcla, gatillantes de conflicto, sueño, habilidades para regular el malestar y nivel de atención.

    Ese ejemplo muestra por qué acumular test no equivale a evaluar. Cada fuente responde una pregunta distinta y adquiere significado cuando se integra con las demás.

    ¿Cuándo derivar a urgencias o a tratamiento especializado?

    Corresponde activar atención urgente ante sospecha de sobredosis, dificultad respiratoria, dolor torácico, convulsiones, compromiso de conciencia, agitación grave, psicosis con riesgo, ideas suicidas actuales o abstinencia potencialmente peligrosa. Alcohol y benzodiazepinas merecen especial cuidado cuando existe consumo sostenido y se plantea una suspensión brusca.

    La atención especializada también puede ser necesaria ante un trastorno moderado o grave, policonsumo, embarazo, comorbilidad médica o psiquiátrica inestable, deterioro cognitivo, red insuficiente o falta de respuesta a intervenciones menos intensivas. En Chile, SENDA informa sobre orientación y acceso a tratamiento.

    La guía clínica para evaluar el consumo de drogas desarrolla con más detalle la entrevista, el diagnóstico diferencial y la planificación del tratamiento.

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación de adicciones

    ¿Un test positivo significa que el paciente tiene una adicción?

    No. Un cuestionario positivo indica que hace falta evaluar más y una prueba biológica positiva muestra exposición dentro de cierta ventana. El diagnóstico exige revisar criterios, deterioro, cronología, seguridad y otras explicaciones posibles. Un resultado inesperado puede requerir confirmación antes de cambiar un tratamiento o tomar una decisión legal.

    ¿Cuánto dura una evaluación de adicciones?

    Un cribado puede tomar pocos minutos. Una evaluación diagnóstica suele requerir una entrevista más extensa y, a veces, varias sesiones. Policonsumo, abstinencia, comorbilidad, fuentes colaterales y exámenes médicos aumentan el tiempo necesario. Acelerar la evaluación puede ocultar datos que cambian el nivel de atención.

    ¿Qué preguntas se hacen para evaluar una adicción?

    Se pregunta por cada sustancia, edad de inicio, cantidad, frecuencia, vía, último consumo, mezclas, craving, pérdida de control, tolerancia, abstinencia, consecuencias e intentos de cambio. También se revisan sobredosis, salud mental, riesgo suicida, funcionamiento, apoyos y motivación. El tono debe ser neutral.

    ¿Es obligatorio pedir un test de orina?

    No. Se solicita cuando responde una pregunta clínica concreta, como confirmar exposición reciente, aclarar una discrepancia o monitorear un acuerdo terapéutico. Debe conocerse el panel, la ventana de detección y la necesidad de confirmación. La orina no mide por sí sola la gravedad ni diagnostica adicción.

    ¿Cómo evaluar a un paciente que niega el consumo?

    Evita una lucha por imponer una etiqueta. Explica el propósito de las preguntas, describe hechos observables y explora metas personales. Con consentimiento y según el contexto, pueden contrastarse registros, familiares o pruebas biológicas. Si existe riesgo inmediato, la seguridad guía la actuación aunque la historia siga incompleta.

    El resultado útil es un plan comprensible

    Evaluar bien transforma datos dispersos en una explicación: qué se consume, cuánto riesgo hay, qué mantiene el patrón y qué apoyo encaja. La devolución debe comprobarse con la persona, corregirse si algo no calza y terminar con próximos pasos, responsables, plazos y señales de alarma.

    Si tú o alguien cercano necesita ordenar su relación con alcohol u otras drogas, puedes agendar una evaluación psicológica. La primera conversación puede aclarar riesgos y opciones de ayuda sin convertir la consulta en un interrogatorio.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Association Publishing.

    Caballo, V. E. (Dir.). (2013). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2). Siglo XXI Editores.

    Coleman-Cowger, V. H., Oga, E. A., Peters, E. N., & Mark, K. (2019). Accuracy of three screening tools for prenatal substance use. Obstetrics & Gynecology, 133(5), 952-961. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003230

    Degenhardt, L., Bharat, C., Glantz, M. D., et al. (2019). Association of cohort and individual substance use with risk of transitioning to drug use, drug use disorder, and remission from disorder. JAMA Psychiatry, 76(7), 708-720. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.0163

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (2013). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2). Siglo XXI Editores.

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    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., et al. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Shenoi, R. P., Linakis, J. G., Bromberg, J. R., et al. (2019). Predictive validity of the CRAFFT for substance use disorder. Pediatrics, 144(2), e20183415. https://doi.org/10.1542/peds.2018-3415

    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentaciones de psicología clínica].

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., et al. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Test de Salud Mental Gratis: Autoevaluación online de tu bienestar psicológico

    Test de Salud Mental Gratis: Autoevaluación online de tu bienestar psicológico

    Por Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico

    Buscar “test de salud mental gratis” a las dos de la mañana es una forma bastante común de pedir ayuda. Uno quiere saber si lo que le pasa tiene nombre, si es grave, si se le va a pasar solo. Lo que casi ningún test online te dice es qué tan bien acierta, y esa es justamente la pregunta que importa antes de creerle al resultado.

    Acá vas a encontrar las dos cosas: una autoevaluación real, con puntaje y bandas publicadas (la escala K-10, diez preguntas, unos dos minutos), y la letra chica que casi nunca se publica, o sea cuántas veces estos cuestionarios aciertan, cuántas se equivocan, y qué conviene hacer con el número que te salga. Vale la pena leer lo que viene antes del test: el resultado se entiende distinto cuando sabes qué mide y qué no.

    Respuesta rápida: ¿sirve un test de salud mental gratis?

    Un test de salud mental gratis sirve para orientarte, no para diagnosticarte. Los cuestionarios validados detectan alrededor del 80% de los casos reales, y también marcan como positivas a personas que no tienen ningún trastorno. Su valor aparece cuando el resultado te lleva a una evaluación profesional, no cuando se queda en la pantalla.

    ¿Qué es un test de salud mental y qué puede decirte de verdad?

    Un test de salud mental es un cuestionario breve de cribado: mide con cuánta frecuencia has tenido ciertos síntomas en las últimas semanas y traduce esas respuestas a un puntaje. Ese puntaje indica intensidad de malestar, no una enfermedad concreta.

    Conviene distinguirlo de otros tests psicológicos que circulan online. Los de personalidad describen rasgos estables, los de habilidad miden rendimiento, y los de cribado (como este) estiman cuánto malestar hay ahora. Son tres cosas distintas, con usos distintos, y mezclarlas es la fuente más común de confusión cuando alguien busca una autoevaluación de su bienestar psicológico.

    La diferencia importa más de lo que parece. Un puntaje alto en una escala de malestar psicológico te dice que estás pasándolo mal con cierta intensidad; no distingue si eso viene de una depresión, de un duelo, de un trabajo que te está aplastando o de tres meses durmiendo cinco horas. El diagnóstico exige una entrevista clínica, historia personal, descartar causas médicas y evaluar cuánto interfiere en tu vida.

    [EXPERIENCIA: En consulta veo seguido a personas que llegan con la captura de pantalla de un test online. Casi nunca el número es lo interesante. Lo interesante es que se tomaron la molestia de buscarlo, y eso suele significar que algo lleva rato incomodando.]

    Los tests de cribado se usan en atención primaria justamente por eso: son rápidos, baratos y funcionan como una primera red. La Organización Mundial de la Salud los recomienda dentro de sistemas de atención, no como herramienta suelta.

    ¿Qué tan confiables son los tests de salud mental online?

    Los cuestionarios validados tienen precisión moderada. El PHQ-9, el más estudiado para depresión, identifica correctamente al 85% de quienes sí tienen depresión y al 85% de quienes no la tienen. Traducido: 15 de cada 100 personas con depresión pasan desapercibidas, y 15 de cada 100 sanas dan positivo.

    Esos números salen de la revisión sistemática con metaanálisis que la US Preventive Services Task Force encargó sobre cribado de depresión, que reunió 47 estudios y 11.234 personas (O’Connor et al., 2023a). Para ansiedad, el GAD-7 con punto de corte de 10 detecta al 79% de los casos y descarta correctamente al 89% de quienes no tienen el trastorno, según el informe de evidencia paralelo sobre cribado de ansiedad (O’Connor et al., 2023b).

    Hay un patrón que conviene tener claro: mientras más corto el test, más falsos positivos. Las versiones ultrabreves de dos preguntas atrapan más casos reales (llegan al 91% de sensibilidad) pero se equivocan mucho más con la gente sana, donde la especificidad cae al 67%. O sea, un tercio de las personas sin depresión daría positivo. Por eso los tests de dos minutos que circulan en redes sociales tienden a asustar de más.

    Ahora, un dato que apunta en la dirección contraria y que también hay que decir: los cuestionarios detectan cosas que la consulta médica común pasa por alto. En un estudio con más de 3.000 personas, la mitad de los casos identificados por cuestionario no había recibido diagnóstico de su médico (Beesdo-Baum et al., 2018). El cribado no es un invento inútil. Es una herramienta con un margen de error que conviene conocer.

    ¿Cómo saber si necesito ayuda psicológica? El test K-10

    Ahora sí, la parte práctica. La escala que vas a responder abajo es la K-10 (Kessler Psychological Distress Scale), diez preguntas sobre cómo te has sentido en los últimos 30 días. Se usa en encuestas nacionales de salud y en atención primaria de varios países porque es corta y rinde bien. Si después quieres la ficha técnica completa del instrumento, la tienes en nuestra guía de la escala de Kessler K-10.

    Su validación en población hispanohablante se hizo en centros de atención primaria de Ciudad de México, con 280 pacientes evaluados también con una entrevista diagnóstica estructurada. Ahí la K-10 mostró un área bajo la curva del 87% para depresión y del 82,4% para ansiedad, y detectó una prevalencia de malestar (26,8%) casi idéntica a la que arrojó la entrevista clínica formal (26,4%) (Vargas Terrez et al., 2011).

    Responde con calma y sin pensarlo demasiado. No hay respuestas trampa ni forma de “salir bien”: el puntaje solo describe tu último mes.

    Evalúa tu malestar psicológico (escala K-10)

    Diez preguntas sobre el último mes. Te toma dos minutos y no se guarda ni se envía nada: el cálculo ocurre en tu propio navegador.

    Conversar con un psicólogo

    Puntaje de 10 a 50 en la Escala de Malestar Psicológico de Kessler (K-10). Es un cribado orientativo, no un diagnóstico: mide cuánto malestar has sentido, no qué lo causa. Bandas y puntos de corte según la validación de Vargas Terrez et al. (2011) en atención primaria.

    Pintura impresionista de una persona con el telefono en la penumbra del dormitorio, test de salud mental gratis

    ¿Qué hago con el resultado que me salió?

    El puntaje va de 10 a 50 y se lee en cuatro tramos: bajo (10 a 15), moderado (16 a 21), alto (22 a 29) y muy alto (30 a 50). En la validación mexicana, el punto de corte que mejor separó a quienes tenían depresión fue 21, y para ansiedad, 22 (Vargas Terrez et al., 2011).

    Un puntaje alto no es un diagnóstico ni una sentencia. Es información sobre un período de 30 días. Si estás en medio de un duelo reciente o de una crisis laboral, es esperable que el número suba, y también es esperable que baje cuando eso se acomode.

    Lo que sí conviene tomarse en serio es la persistencia. Un malestar alto que lleva más de dos o tres semanas sin ceder, que te está costando el sueño, el apetito o la capacidad de trabajar, es el escenario donde la evaluación profesional cambia las cosas. Y hay tres preguntas de la escala que pesan más que las otras: las de desesperanza, tristeza profunda y sentirse sin valor. Si esas están altas, no las promedies mentalmente con el resto.

    ¿Qué test necesito según lo que me preocupa?

    La K-10 es un termómetro general: te dice que hay fiebre, no de qué. Si ya tienes una sospecha más precisa, conviene un instrumento específico. Esta es la ruta:

    Lo que te preocupaInstrumento habitualDónde seguir
    Ánimo bajo, ansiedad o ambosPHQ-9, GAD-7Test de ansiedad y depresión gratis
    Quieres comparar escalas clínicasBDI-II, DASS-21, GoldbergGuía de escalas clínicas
    Distinguir estrés de ansiedadDASS-21Qué evalúa la escala DASS-21
    Estrés sostenido o sobrecargaPSS, MBITests psicológicos para medir el estrés
    Dormir mal hace semanasÍndices de calidad del sueñoTest de hábitos de sueño
    Consumo de alcoholAUDITTest de alcohol AUDIT
    Consumo de otras sustanciasDAST-10Test de adicciones
    Tu relación de parejaEscalas de dependencia emocionalTest de dependencia emocional
    Dificultad para poner límitesRAS de RathusTest de asertividad

    Ninguno de estos reemplaza una evaluación. Sirven para llegar a la consulta con algo más preciso que “ando mal”.

    ¿Puede hacerme daño autoevaluarme por internet?

    Puede, y vale la pena saber cómo. El riesgo más común es el falso positivo. En una revisión Cochrane sobre la subescala de ansiedad de la HADS, los autores calcularon que, con una prevalencia del 17%, de cada 1.000 personas evaluadas 325 darían positivo pero solo 126 tendrían realmente un trastorno de ansiedad (Fomenko et al., 2025). Casi 200 personas quedarían preocupadas sin motivo.

    Hay un hallazgo más delicado. Un ensayo aleatorizado alemán con 948 participantes evaluó qué pasa cuando un test de depresión online devuelve el resultado automáticamente. En general no hubo más diagnósticos erróneos ni empeoramiento del cuadro. Pero la retroalimentación genérica, la misma para todos, se asoció a un aumento del deterioro en ideación suicida al mes (12,3% frente a 6,4% en el grupo sin devolución). La retroalimentación adaptada al perfil de cada persona no mostró ese efecto (Sikorski et al., 2025).

    Por eso el test de esta página cambia lo que te muestra según lo que respondas, y por eso insiste con los recursos de ayuda cuando marcas alto en las preguntas de desesperanza.

    El otro riesgo es el opuesto al susto: la falsa tranquilidad. Un puntaje bajo en alguien que está tomando alcohol para dormir, o que dejó de ver a sus amigos hace seis meses, no significa que no pase nada. Significa que esa escala no mide eso.

    ¿Por qué el test solo no alcanza?

    Acá está el hallazgo que más me interesa de toda la evidencia sobre cribado, y el que ningún directorio de tests menciona. El cribado por sí solo no mejora los resultados de nadie. Lo que mejora las cosas es el cribado acompañado de un circuito de atención que se haga cargo del resultado.

    En los ensayos revisados por la USPSTF, los programas que combinaron cribado con gestión de cuidados redujeron la depresión a los seis meses y aumentaron las tasas de remisión entre quienes tenían síntomas elevados (O’Connor et al., 2023a). Los programas que solo entregaban el puntaje, no. Una revisión sistemática de programas de cribado en salud mental a nivel global llegó a algo parecido: las herramientas funcionan, y lo que varía entre programas exitosos y fallidos es el diseño del seguimiento, no el cuestionario elegido (Zedan et al., 2026).

    La lectura práctica para ti es simple: el test que acabas de responder vale lo que valga lo que hagas después. Si el número te preocupó, el paso que convierte esto en algo útil es agendar una evaluación.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    Busca evaluación profesional si el malestar lleva más de dos semanas sin ceder, si te está afectando el sueño, el apetito, el trabajo o tus relaciones, o si estás usando alcohol o fármacos para poder funcionar. No hace falta un puntaje alto para pedir una hora: la molestia sostenida ya es razón suficiente.

    Hay situaciones que no admiten espera. Si aparecen ideas de hacerte daño, de que los demás estarían mejor sin ti, o si sientes que perdiste el control de lo que estás pensando, busca atención el mismo día. En Chile, Salud Responde (600 360 7777) atiende las 24 horas con orientación en salud mental, y desde un celular puedes marcar ***4141**. En una urgencia inmediata, el servicio de urgencia del hospital más cercano corresponde igual que para cualquier otro problema de salud.

    Menos de la mitad de las personas con un problema de salud mental recibe atención, y las barreras suelen ser prácticas: costo, desconexión entre la atención primaria y la salud mental, y la sensación de que “no es para tanto” (O’Connor et al., 2023a). Un test no derriba ninguna de esas barreras. Solo ayuda a nombrar lo que pasa.

    Preguntas frecuentes

    ¿Es fiable un test de salud mental gratis?

    Los tests basados en escalas validadas son razonablemente fiables como cribado: detectan alrededor del 80% de los casos reales. No son fiables como diagnóstico. Un resultado positivo indica que conviene una evaluación clínica, y uno negativo no descarta un problema si el malestar persiste.

    ¿Un test online puede diagnosticar depresión o ansiedad?

    No. Ningún cuestionario autoaplicado diagnostica. El diagnóstico requiere una entrevista clínica que evalúe duración, intensidad, interferencia en tu vida y descarte otras causas, incluidas las médicas. El test aporta un dato que el profesional interpreta junto con tu historia.

    ¿Qué significa mi puntaje en la escala K-10?

    El puntaje va de 10 a 50 e indica cuánto malestar psicológico has sentido en 30 días: bajo (10-15), moderado (16-21), alto (22-29) y muy alto (30-50). En su validación en atención primaria, los puntos de corte fueron 21 para sospechar depresión y 22 para ansiedad (Vargas Terrez et al., 2011).

    ¿Cuál es el mejor test de salud mental gratis?

    No hay uno mejor para todo. La K-10 sirve como termómetro general de malestar. Si tu preocupación es más específica, el instrumento adecuado cambia: PHQ-9 para depresión, GAD-7 para ansiedad, AUDIT para consumo de alcohol. Lo que define la calidad es que la escala tenga validación y puntos de corte publicados.

    ¿Los tests de salud mental online son confidenciales?

    Depende de la plataforma. El test de esta página calcula el resultado en tu propio navegador y no guarda ni envía tus respuestas. Antes de responder un test en otro sitio, revisa si pide datos personales y qué dice su política de privacidad.

    ¿Qué hago si mi resultado salió alto?

    No tomes decisiones ni conclusiones grandes con ese número solo. Agenda una evaluación profesional dentro de las próximas semanas y anota qué síntomas aparecieron, desde cuándo y qué los empeora. Si hay ideas de hacerte daño, busca atención el mismo día llamando a Salud Responde (600 360 7777) o al *4141.

    Un número no es un diagnóstico, pero sí un punto de partida

    Si llegaste hasta acá, probablemente el resultado te dijo algo que ya sospechabas. Los tests de salud mental gratis son buenos para eso: ponerle un número a una intuición y quitarle la ambigüedad. Lo que no pueden hacer es explicarte por qué te pasa lo que te pasa, ni cuánto va a durar, ni qué hacer al respecto.

    Eso se trabaja conversando. Si tu puntaje quedó en el rango alto, o si lleva semanas incomodándote aunque el número sea bajo, agenda una primera sesión. Una hora de evaluación aclara en concreto lo que un cuestionario solo puede insinuar.

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico
    Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) · Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud)

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Perfil profesional

    Referencias

    • Beesdo-Baum, K., Knappe, S., Einsle, F., Wittchen, H.-U., & Hoyer, J. (2018). Wie häufig werden psychische Störungen in der primärärztlichen Versorgung erkannt? Bundesgesundheitsblatt.
    • Fomenko, A., Dümmler, D., Aktürk, Z., Eck, S., Teusen, C., Karapetyan, S., Gehrmann, J., Hower, K. I., Schneider, A., & Linde, K. (2025). Hospital Anxiety and Depression Scale Anxiety subscale (HADS-A) for detecting anxiety disorders in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 7, CD015456. https://doi.org/10.1002/14651858.CD015456
    • Grupo Lisis. (2011). Escala de Malestar Psicológico de Kessler (K10). Adaptación al castellano. Universidad Autónoma de Nuevo León. https://www.uv.es/lisis/instrumentos13/malestar-psicologico.pdf
    • O’Connor, E. A., Henninger, M. L., Perdue, L. A., Coppola, E. L., Thomas, R. G., & Gaynes, B. N. (2023b). Anxiety screening: Evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 329(24), 2171-2184. https://doi.org/10.1001/jama.2023.6369
    • O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Coppola, E. L., Henninger, M. L., Thomas, R. G., & Gaynes, B. N. (2023a). Depression and suicide risk screening: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 329(23), 2068-2085. https://doi.org/10.1001/jama.2023.7787
    • Sánchez-Moreno, E., Gallardo-Peralta, L. P., & Gálvez-Nieto, J. L. (2025). Validación psicométrica de la Escala de Malestar Psicológico Kessler 10 (K-10) en personas mayores en España. Gaceta Sanitaria, 39, 102452. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2025.102452
    • Sikorski, F., Löwe, B., Daubmann, A., & Kohlmann, S. (2025). Potential harms of feedback after web-based depression screening: Secondary analysis of negative effects in the randomized controlled DISCOVER trial. Journal of Medical Internet Research, 27, e59476. https://doi.org/10.2196/59476
    • Vargas Terrez, B. E., Villamil Salcedo, V., Rodríguez Estrada, C., Pérez Romero, J., & Cortés Sotres, J. (2011). Validación de la escala Kessler 10 (K-10) en la detección de depresión y ansiedad en el primer nivel de atención. Propiedades psicométricas. Salud Mental, 34(4), 323-331. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000400005
    • Zedan, H. S., Alshehri, A., Alqahtani, M. M. J., Alharbi, H., Al-Saab, R., Alosimi, Y., & AlHabeeb, A. (2026). Exploring global efforts in mental health screening and early detection. Frontiers in Psychiatry, 17, 1824068. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1824068
  • Tests de Estado Emocional en PDF: Recursos para niños, adolescentes y adultos

    Tests de Estado Emocional en PDF: Recursos para niños, adolescentes y adultos

    Buscar un test para evaluar estado emocional pdf casi siempre empieza con una duda concreta y bastante incómoda: algo está pasando (contigo, con tu hijo, con alguien de la casa) y no tienes idea de si es normal o si ya toca pedir ayuda. Quieres algo que puedas responder hoy, imprimir si hace falta, y que te devuelva algo más útil que una etiqueta de revista.

    Aquí vas a encontrar dos cosas. Primero, un test emocional para adolescentes y adultos que puedes responder ahora mismo, más abajo en esta misma página: son cinco preguntas, toma menos de dos minutos y ajusta el punto de corte según la edad de quien responde, porque no es el mismo para un chico de catorce que para su mamá. Segundo, la parte que casi nadie te cuenta: cuáles de los tests que circulan en PDF se pueden descargar de forma legal y cuáles no, y por qué la mayoría de los que aparecen en los primeros resultados de Google no deberían estar ahí.

    Antes de ver tu resultado conviene entender qué mide exactamente un cuestionario de estos. Es la diferencia entre un número que te sirve y un número que te asusta sin motivo.

    Respuesta directa

    Un test de estado emocional es una herramienta de cribado: detecta señales de que algo puede estar pasando, no diagnostica. El único cuestionario de bienestar emocional con traducción oficial al español, acceso abierto y puntos de corte publicados es el Índice de Bienestar WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud, validado tanto en adultos como en chicos de 10 a 17 años. Los tests más famosos (Beck, MBI, BarOn) tienen copyright y no se pueden descargar gratis de forma legal.

    ¿Qué diferencia hay entre un test de cribado y un diagnóstico?

    Un test de cribado ordena a las personas en dos grupos: las que conviene mirar con más detalle y las que probablemente están bien. Eso es todo lo que hace. El diagnóstico lo pone un profesional después de una entrevista, viendo historia, contexto y cuánto interfiere el problema en la vida real.

    La distancia entre ambas cosas es más grande de lo que parece. El PHQ-9, que es el cuestionario de depresión más usado del mundo, identifica correctamente al 85% de las personas con depresión mayor y al 85% de las que no la tienen, comparado con una entrevista clínica semiestructurada (O’Connor et al., 2023). Traducido: de cada 100 personas con depresión, 15 pasan desapercibidas, y de cada 100 sin depresión, 15 salen marcadas igual.

    Y ese es uno de los buenos. Las versiones ultracortas empeoran el trato. El PHQ-2 detecta más casos (91%), pero solo clasifica bien al 67% de quienes están sanos: uno de cada tres sale positivo sin tener nada (O’Connor et al., 2023).

    El caso más claro de todos lo dejó una revisión Cochrane sobre la escala HADS-A. Con una prevalencia del 17% y el punto de corte habitual, de cada 1.000 personas evaluadas 325 dan positivo, pero solo 126 tienen realmente un trastorno de ansiedad. Las otras 199 pasan por una evaluación que no necesitaban (Fomenko et al., 2025).

    Nada de esto invalida los tests. Explica para qué sirven: para abrir una conversación, no para cerrarla.

    Por qué no sirve el mismo test para un niño, un adolescente y un adulto

    Un test de emociones para adultos aplicado tal cual a un niño de once años entrega un número sin significado. La razón es técnica y simple: los puntos de corte se calculan sobre una muestra de referencia concreta, y si esa muestra no se parece a quien responde, el corte no aplica.

    Hay una segunda razón, más clínica. Los síntomas emocionales no se ven igual a los 8, a los 15 y a los 40. En consulta esto aparece constante: [EXPERIENCIA: un niño que “está triste” muchas veces llega derivado por irritabilidad, dolores de guata sin causa médica o desplome escolar, no porque haya dicho que se siente triste].

    Los datos acompañan esa impresión. En una cohorte poblacional danesa de 1,3 millones de personas, el 15,01% recibió algún diagnóstico de salud mental antes de los 18 años, y el TDAH mostró su punto máximo de incidencia a los 8 años en los niños pero a los 17 en las niñas (Dalsgaard et al., 2020). Esa diferencia de casi una década no es biológica nada más: sugiere que en las niñas se detecta tarde.

    La edad de inicio también se mueve por tipo de problema. En la encuesta representativa estadounidense NCS-A, con 10.123 adolescentes, la mediana de edad de inicio fue de 6 años para los trastornos de ansiedad, 11 para los de conducta, 13 para los del ánimo y 15 para el consumo de sustancias (Merikangas et al., 2010). Un cuestionario diseñado para el ánimo adulto difícilmente va a capturar lo que le pasa a un niño de seis con ansiedad.

    Por eso un test para evaluar estado emocional en niños PDF que no diga sobre qué población se validó es, en la práctica, un papel bonito.

    ¿Qué test emocional para adolescentes tiene respaldo real?

    El Índice de Bienestar WHO-5 es hoy la mejor opción disponible para uso abierto. Son cinco afirmaciones sobre las últimas dos semanas, se responde en un minuto, y desde 2024 su copyright pertenece a la Organización Mundial de la Salud, que lo publica como recurso de acceso abierto con traducción oficial al español-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf).

    Lo que lo separa del resto no es la fama, es que tiene números publicados para cada edad.

    En adultos, la revisión sistemática de toda su literatura concluyó que tiene alta validez clinimétrica y que, cuando se usa para cribado de depresión, el punto de corte es 50 sobre 100 (Topp et al., 2015).

    En chicos, la evidencia es más reciente y bastante sólida. Un estudio comunitario con 6.983 escolares de 10 a 15 años encontró consistencia interna alta (alfa de Cronbach de 0,867), estructura de un solo factor y buena capacidad para detectar depresión: el área bajo la curva fue de 0,84 para depresión moderada y de 0,92 para la grave. En ese rango de edad el corte que recomiendan es de 10 puntos brutos, más exigente que el de adultos (Adachi et al., 2025).

    Y funciona más allá de un solo país. Un análisis con datos de adolescentes de 43 países del estudio HBSC 2022 confirmó que la escala mide una sola dimensión y que su funcionamiento diferencial entre países es solo modesto, o sea que se comporta de forma comparable en contextos culturales distintos (Sischka et al., 2025).

    Eso es lo que hay detrás del test que viene ahora. Respóndelo con calma y pensando en estas dos últimas semanas, no en el día de hoy. No hay respuestas trampa.

    Índice de Bienestar WHO-5: mide tu estado emocional de las últimas dos semanas

    Cinco preguntas, menos de dos minutos. Es el único cuestionario de bienestar emocional que la Organización Mundial de la Salud publica en acceso abierto, con puntos de corte distintos según la edad de quien responde.


    ¿Y ahora qué? Este puntaje describe cómo te has sentido, no lo que tienes. Si el resultado te hizo ruido, una primera sesión sirve para ordenarlo con alguien que sabe leerlo.
    Basado en el Índice de Bienestar WHO-5 en su traducción oficial al español (Organización Mundial de la Salud, 2024). Punto de corte de cribado ≤50 en adultos (Topp et al., 2015) y puntuación bruta ≤10 entre los 10 y los 17 años (Adachi et al., 2025). Es un instrumento de cribado orientativo, no un diagnóstico: ningún cuestionario reemplaza una evaluación profesional.

    Tests de estado emocional en PDF: cuáles puedes descargar y cuáles no

    Esta es la parte incómoda. Muchos de los “test de emociones para imprimir” que circulan en PDF están subidos sin permiso: son instrumentos con copyright que alguien escaneó y publicó. Usarlos no te va a pasar nada a ti, pero sí explica por qué esos archivos aparecen y desaparecen, y por qué suelen venir sin instrucciones de corrección ni baremos.

    Instrumento Para quién ¿Se puede descargar legalmente? Dónde
    WHO-5 (Índice de Bienestar) Desde 10 años hasta adultos mayores Sí, acceso abierto de la OMS PDF oficial en español-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf)
    PHQ-9 y GAD-7 Adultos y adolescentes desde 12 Sí, uso libre sin permiso Ver nuestro test de ansiedad y depresión
    DASS-21 Adultos Sí, uso libre para fines no comerciales Ver la guía de la escala DASS-21
    Inventario de Beck (BDI-II) Adultos No, copyright de Pearson Solo vía profesional acreditado
    BarOn EQ-i:YV Menores de 18 No, copyright de MHS Solo vía profesional acreditado
    SBE (Screening de Bienestar Emocional) 3 a 18 años No, distribución restringida Solo vía profesional acreditado

    Si lo que quieres es un test para evaluar estado emocional en adolescentes PDF que puedas imprimir y responder en papel, el WHO-5 oficial de la OMS es la opción limpia: cabe en una plana, trae su hoja de puntuación y no infringe nada.

    Un aviso sobre los instrumentos con copyright. Que no puedas descargarlos no es burocracia. Esas escalas se venden con manual, baremos por edad y formación de uso, y aplicarlas sin eso es justamente lo que produce los números sin significado del apartado anterior.

    Lo que un test no te va a decir

    Responder un cuestionario y recibir un resultado, por sí solo, no mejora a nadie. Es el hallazgo más consistente y menos citado de esta literatura.

    En 17 ensayos aleatorizados sobre cribado de depresión, las intervenciones que sí mejoraron los desenlaces incluían casi siempre algo más que entregar el resultado: seguimiento organizado, alguien a cargo del caso, acceso real a tratamiento. Con ese acompañamiento, el cribado redujo la prevalencia de depresión a los 6 meses (OR 0,60; IC 95% 0,50 a 0,73) y aumentó las remisiones (OR 1,58; IC 95% 1,23 a 2,02). Sin él, el efecto se diluye (O’Connor et al., 2023).

    Una revisión sistemática de programas de cribado en el mundo llegó a lo mismo desde otro ángulo: las herramientas funcionan, pero los programas fallan de forma inconsistente en el diseño del seguimiento y en las consideraciones éticas (Zedan et al., 2026). El cuello de botella nunca fue el cuestionario.

    Hay además un riesgo puntual que conviene nombrar. Un ensayo con 948 personas sobre cribado de depresión por internet encontró que la devolución no personalizada del resultado se asoció a más empeoramiento de la ideación suicida al mes (12,3% frente a 6,4%; RR 1,92), mientras que la devolución adaptada a cada persona no mostró ese efecto (Sikorski et al., 2025). Un número solo, sin contexto ni salida, puede hacer daño.

    Por eso el test de esta página te devuelve una lectura y una sugerencia, no una etiqueta.

    ¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

    Hay señales que no dependen de ningún puntaje. En niños y adolescentes, lo que amerita evaluación es un cambio marcado en el rendimiento escolar, retraimiento social, alteraciones del sueño o la alimentación, irritabilidad o tristeza que interfieren con el día a día, y cualquier mención de desesperanza o de pensamientos de muerte. Esto último no espera: se consulta ahora.

    En adultos, la referencia práctica son las dos semanas. Si el ánimo bajo, la falta de energía o la desconexión con lo que antes te importaba llevan más de ese tiempo y te están costando el trabajo o los vínculos, ya es motivo suficiente.

    Vale la pena decirlo al revés también: un buen puntaje no cancela lo que sientes. Si algo te preocupa lo bastante como para haber buscado un test, eso ya es un motivo válido de consulta, salga lo que salga en el resultado.

    Si necesitas orientación inmediata en Chile, Salud Responde atiende las 24 horas en el 600 360 7777. La Organización Mundial de la Salud mantiene información general sobre salud mental, y MedlinePlus tiene fichas en español revisadas por profesionales.

    Preguntas frecuentes

    ¿Existe un test para evaluar estado emocional en niños PDF que sea gratuito y válido?

    Sí, pero con un límite de edad. El WHO-5 de la Organización Mundial de la Salud es gratuito, oficial y está validado desde los 10 años. Bajo esa edad no existe un autoinforme abierto con baremos publicados: la evaluación en niños pequeños se hace con los padres y un profesional, combinando varias fuentes de información.

    ¿Qué test de emociones para adultos es más confiable?

    Depende de qué quieras medir. Para bienestar emocional general, el WHO-5 tiene punto de corte publicado (50 sobre 100) y respaldo de una revisión sistemática completa. Para síntomas específicos de depresión y ansiedad, el PHQ-9 y el GAD-7 son los más usados y también de acceso libre.

    ¿Puedo diagnosticar a mi hijo con un test emocional para adolescentes?

    No. Ningún cuestionario diagnostica, ni siquiera aplicado por un profesional. Un resultado bajo el punto de corte indica que conviene una evaluación, nada más. El diagnóstico requiere entrevista clínica, historia del desarrollo y descartar causas médicas.

    ¿Por qué el punto de corte cambia según la edad?

    Porque cada corte se calcula sobre una muestra de referencia concreta. En el WHO-5, el corte validado en adultos es 50 sobre 100, mientras que en chicos de 10 a 17 años el estudio de validación recomienda 10 puntos brutos, un umbral más exigente. Usar el corte de adultos en un adolescente clasifica mal.

    ¿Sirve un test de emociones para imprimir en papel?

    Sí, siempre que traiga sus instrucciones de puntuación. El PDF oficial del WHO-5 incluye la escala y la hoja de corrección en una plana, así que funciona igual en papel que en pantalla. Lo que no sirve es un test impreso sin regla de puntuación ni baremo.

    Para cerrar

    Un test de estado emocional bien elegido hace una cosa concreta y la hace bien: te dice si lo que estás viviendo se sale de lo esperable para tu edad, y con eso te ahorra semanas de dar vueltas. No hace más que eso, y está bien que así sea.

    Si tu resultado quedó bajo el punto de corte, o si te quedaste con la sensación de que el número no alcanza a describir lo que te pasa, esa es exactamente la conversación que vale la pena tener con alguien. Agenda una primera sesión y lo revisamos juntos, con el resultado en la mano si quieres traerlo.

    Referencias

    Adachi, M., Takahashi, M., Mori, H., Nishimura, T., Osada, M., Adachi, M., Monden, R., Wakuta, M. y Nakamura, K. (2025). Psychometric validation of the WHO-5 and WHO-4 well-being index scales for assessing psychological well-being and detecting depression in Japanese school-aged children: A community-based study. Frontiers in Public Health, 13, 1662332. https://doi.org/10.3389/fpubh.2025.1662332

    Dalsgaard, S., Thorsteinsson, E., Trabjerg, B. B., Schullehner, J., Plana-Ripoll, O., Brikell, I. y Pedersen, C. B. (2020). Incidence rates and cumulative incidences of the full spectrum of diagnosed mental disorders in childhood and adolescence. JAMA Psychiatry. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2019.3523

    Fomenko, A., Dümmler, D., Aktürk, Z., Schlepütz, L., Schneider, A. y Linde, K. (2025). Hospital Anxiety and Depression Scale Anxiety subscale (HADS-A) for detecting anxiety disorders in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 7, CD015305. https://doi.org/10.1002/14651858.cd015456

    Merikangas, K. R., He, J. P., Burstein, M., Swanson, S. A., Avenevoli, S., Cui, L., Benjet, C., Georgiades, K. y Swendsen, J. (2010). Lifetime prevalence of mental disorders in U.S. adolescents: Results from the National Comorbidity Survey Replication-Adolescent Supplement (NCS-A). Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20855043/

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Coppola, E. L., Henninger, M. L., Thomas, R. G. y Gaynes, B. N. (2023). Depression and suicide risk screening: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 329(23), 2068-2085. https://doi.org/10.1001/jama.2023.7787

    Organización Mundial de la Salud. (2024). OMS (cinco) Índice de Bienestar (WHO-5): traducción al español. https://cdn.who.int/media/docs/default-source/mental-health/oms-(cinco)-indice-de-bienestar-(oms-5).pdf

    Sikorski, F., Löwe, B., Daubmann, A. y Kohlmann, S. (2025). Potential harms of feedback after web-based depression screening: Secondary analysis of negative effects in the randomized controlled DISCOVER trial. Journal of Medical Internet Research, 27, e65925. https://doi.org/10.2196/59476

    Sischka, P. E., Martin, G., Residori, C., Hammami, N., Page, N., Schnohr, C. y Cosma, A. (2025). Cross-national validation of the WHO-5 Well-Being Index within adolescent populations: Findings from 43 countries. Assessment. https://doi.org/10.1177/10731911241309452

    Topp, C. W., Østergaard, S. D., Søndergaard, S. y Bech, P. (2015). The WHO-5 Well-Being Index: A systematic review of the literature. Psychotherapy and Psychosomatics, 84(3), 167-176. https://doi.org/10.1159/000376585

    Zedan, H. S., Alshehri, A., Alqahtani, M. M. J., Alharbi, H., Al-Saab, R., Alosimi, Y. y AlHabeeb, A. (2026). Exploring global efforts in mental health screening and early detection. Frontiers in Psychiatry, 17, 1824068. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2026.1824068

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    Tests para evaluar adicciones: AUDIT y DAST-10, PDF y guía de uso

    El test de adicción a las drogas (DAST-10) sirve para detectar problemas relacionados con drogas distintas del alcohol y el tabaco. El AUDIT cumple una función parecida para el alcohol. Son cuestionarios de cribado de 10 preguntas, se corrigen por separado y un puntaje alto indica que conviene evaluar con más detalle. Ninguno confirma por sí solo un diagnóstico.

    Si estás buscando formularios y test psicológicos para evaluar adicciones, más abajo encontrarás el PDF oficial del AUDIT en español y el DAST-10 publicado con permiso por SAMHSA. También hay una tabla breve para decidir qué instrumento corresponde en adultos, adolescentes y situaciones de policonsumo.

    Respuesta corta: usa AUDIT cuando la pregunta clínica es sobre alcohol y DAST-10 para cannabis, cocaína, opioides, sedantes u otras drogas, incluido el uso no médico de fármacos. Si hay consumo de ambos grupos, aplica ambos y conserva dos resultados. No los sumes ni conviertas el total en un diagnóstico.

    ¿AUDIT o DAST-10? La diferencia en una tabla

    AUDIT y DAST-10 se parecen por su brevedad, pero no son intercambiables. La elección depende de la sustancia, la edad, el objetivo de la evaluación y la licencia de uso.

    AspectoAUDITDAST-10
    Qué exploraConsumo de alcohol, consecuencias y posibles señales de dependenciaProblemas vinculados con drogas distintas del alcohol y el tabaco
    Formato10 preguntas con opciones de frecuencia y consecuencias10 preguntas de respuesta sí/no
    Periodo habitualÚltimos 12 mesesÚltimos 12 meses
    Puntaje0 a 400 a 10
    Uso principalCribado de consumo de riesgo y perjudicial de alcoholCribado de problemas relacionados con otras drogas
    PoblaciónPrincipalmente adultosAdultos y jóvenes mayores, según protocolo y validación
    LicenciaInstrumento de la OMS disponible para uso clínicoCopyright de Harvey A. Skinner y CAMH; la reproducción digital requiere revisar la licencia
    DiagnosticaNoNo

    El manual oficial de la OMS describe el AUDIT como una herramienta para identificar consumo excesivo, consumo perjudicial y posibles señales de dependencia. CAMH explica que el DAST-10 entrega un índice de problemas vinculados con drogas, pero no informa qué sustancias se usan, con qué frecuencia ni durante cuánto tiempo.

    Hay una consecuencia práctica: una persona puede obtener un AUDIT bajo y un DAST-10 elevado, o al revés. También puede puntuar alto en ambos. El dato útil está en cada patrón, no en fabricar una cifra combinada.

    ¿Qué evalúa el test DAST 10?

    El DAST-10 explora consecuencias y dificultades asociadas con drogas durante el último año. Incluye cannabis, cocaína, estimulantes, opioides, alucinógenos, sedantes y medicamentos usados fuera de la indicación o en dosis mayores a las prescritas. Excluye alcohol y tabaco.

    El estudio original del DAST90005-3) se diseñó para ofrecer un cribado breve en contextos clínicos (Skinner, 1982). La versión de 10 preguntas puede administrarse como autoinforme o entrevista. La ficha técnica de CAMH aclara algo que suele perderse en los test online: el cuestionario no pregunta la droga específica, la dosis, la frecuencia ni la duración del consumo.

    La validación española encontró buena utilidad clínica y propuso 3 puntos o más como señal para una evaluación más completa en jóvenes y adultos (Pérez-Gálvez et al., 2010). Ese corte orienta una investigación posterior. No demuestra que exista una adicción ni indica por sí mismo el tratamiento necesario.

    Un estudio que comparó AUDIT y DAST-10 en personas con trastorno mental grave también encontró utilidad clínica para ambos instrumentos, con puntos de corte que funcionaron en esa muestra (Maisto et al., 2000). La palabra importante es “muestra”: los cortes pueden comportarse distinto según edad, contexto, prevalencia y población clínica.

    ¿Qué evalúa el Test AUDIT?

    El AUDIT detecta patrones de consumo de alcohol que merecen atención clínica. Como test de alcohol, sus preguntas cubren cantidad y frecuencia, pérdida de control, consecuencias, daño y preocupación expresada por otras personas.

    La corrección clásica del AUDIT va de 0 a 40. El manual de Babor et al. (2001) propone cuatro zonas orientativas para adultos:

    • 0 a 7: consumo de bajo riesgo según el instrumento.
    • 8 a 15: consumo de riesgo, donde suele corresponder retroalimentación e intervención breve.
    • 16 a 19: consumo perjudicial, con evaluación más profunda y seguimiento.
    • 20 o más: posible dependencia, que requiere evaluación diagnóstica y consideración de tratamiento especializado.

    Estos rangos no son etiquetas para pegar sobre una persona. Sexo, edad, embarazo, enfermedad hepática, medicamentos y condiciones médicas pueden cambiar el nivel de riesgo. Una guía clínica sobre enfermedad hepática asociada al alcohol recomienda abstinencia ante ese daño, aunque el puntaje no esté en la zona más alta (Crabb et al., 2020).

    Descargar AUDIT y DAST-10 en PDF de forma legal

    Los dos documentos se pueden consultar desde fuentes institucionales, pero sus condiciones de uso son distintas. Conviene mantener esa diferencia visible, sobre todo si el material se usará en una consulta, capacitación o sitio web.

    PDF del AUDIT en español

    La búsqueda Test AUDIT PDF suele devolver copias sueltas sin contexto. La OMS publica el manual del AUDIT en español con cuestionario, corrección e intervención. Es la mejor versión para descargar porque conserva las instrucciones y el contexto clínico del instrumento.

    Si solo quieres responderlo en línea, puedes usar el test AUDIT del sitio. La página explica la puntuación, muestra las zonas de riesgo y mantiene el aviso de que el resultado es orientativo.

    PDF del DAST-10 y licencia digital

    SAMHSA incluyó el DAST-10 en PDF, con puntuación y atribución dentro de su manual TIP 35. Ese archivo está en inglés y declara que fue adaptado con permiso del autor. Para copias impresas o uso digital profesional, CAMH ofrece el DAST-10 con puntuación y canal de licenciamiento.

    El DAST-10 conserva copyright de Harvey A. Skinner y CAMH. Por eso esta página no publica una traducción propia ni un PDF rehecho. Enlazar el material institucional evita que una versión no autorizada cambie ítems, instrucciones o atribución.

    Para revisar la versión española, la ficha de COPOLAD sobre DAST-10 resume la validación, la corrección y la población estudiada. También puedes consultar nuestra guía específica sobre qué evalúa el DAST-10.

    ¿Qué test psicológico para evaluar adicciones corresponde en este caso?

    La sustancia no es el único criterio. Un profesional también considera edad, objetivo, contexto de uso, capacidad de lectura, riesgo médico y disponibilidad de una entrevista posterior.

    SituaciónInstrumento inicialQué hacer después
    Adulto, consumo de alcoholAUDITRevisar cada respuesta, riesgos médicos y necesidad de intervención breve o evaluación diagnóstica
    Adulto, drogas distintas del alcohol y tabacoDAST-10Preguntar por sustancia, dosis, frecuencia, vía, consecuencias y licencia de la versión utilizada
    Adulto, alcohol y otras drogasAUDIT + DAST-10Conservar dos puntajes, evaluar policonsumo y no sumar las escalas
    AdolescenteCRAFFT suele ser la primera opciónUsar una versión validada, explicar confidencialidad e incluir familia y escuela según el caso
    Objetivo diagnósticoNinguno basta por sí soloCompletar entrevista, criterios DSM-5-TR, funcionamiento, comorbilidad y seguridad
    Seguimiento de tratamientoInstrumento coherente con la sustancia y el protocoloRepetir en condiciones comparables y contrastar con metas y datos clínicos

    Esta guía solo organiza la elección inicial. Si el objetivo es diagnosticar, estimar riesgo de abstinencia o decidir un nivel de atención, hace falta una evaluación clínica. Para adolescentes suele preferirse un instrumento específico, como CRAFFT, antes que trasladar sin más los cortes de adultos.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el DAST-10?

    Cada respuesta indicativa de problema suma un punto. En el ítem 3 la dirección se invierte: una respuesta negativa suma el punto. El total va de 0 a 10.

    La tabla publicada por SAMHSA organiza el resultado así:

    • 0: no se reportan problemas en el cuestionario.
    • 1 a 2: nivel bajo, con seguimiento según el contexto.
    • 3 a 5: nivel moderado, que justifica una investigación más completa.
    • 6 a 8: nivel sustancial, con evaluación intensiva.
    • 9 a 10: nivel severo, también con evaluación intensiva.

    La interpretación correcta empieza después de sumar. Hay que preguntar qué sustancia se consume, cuánto, por qué vía, en qué situaciones, qué consecuencias ha tenido y si existe abstinencia, tolerancia o pérdida de control. La puntuación tampoco distingue entre cannabis, cocaína y opioides, sustancias con perfiles de riesgo muy diferentes.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que los instrumentos breves para drogas pueden detectar consumo no saludable con precisión útil, pero un positivo necesita evaluación diagnóstica adicional (Patnode et al., 2020). Con una prevalencia cercana al 11%, el valor predictivo positivo estimado fue alrededor de 40%. Dicho de forma simple: varios positivos no cumplirán un diagnóstico formal.

    ¿Cómo se corrige e interpreta el AUDIT?

    Los primeros ocho ítems se puntúan de 0 a 4. Los dos últimos usan 0, 2 o 4. El total se interpreta junto con las respuestas individuales, porque una lesión relacionada con alcohol o la preocupación reciente de alguien cercano merece conversación aunque la suma sea baja.

    El valor del AUDIT no termina en detectar. Una revisión Cochrane de 69 ensayos encontró que las intervenciones breves en atención primaria reducen el consumo en adultos con consumo de riesgo (Kaner et al., 2018). La revisión de la USPSTF estimó una reducción media de 1,6 bebidas por semana y menos episodios de consumo excesivo a los 6 a 12 meses (O’Connor et al., 2018).

    Ese beneficio depende de que el cribado abra una conversación y no se convierta en un formulario archivado. Una devolución útil describe el resultado, pregunta qué sentido tiene para la persona y acuerda el siguiente paso.

    ¿Se pueden aplicar AUDIT y DAST-10 juntos?

    Sí. Cuando hay sospecha de alcohol y otras drogas, aplicar ambos ofrece una cobertura más completa. El DAST-10 excluye alcohol; el AUDIT no evalúa las consecuencias de cannabis, cocaína, opioides u otras drogas.

    No se suman los puntajes. Cada instrumento tiene su escala, puntos de corte y acciones sugeridas. Una lectura conjunta debería responder al menos cuatro preguntas:

    1. ¿Qué sustancias se usan y cuál causa más daño ahora?
    2. ¿Hay policonsumo o mezcla con medicamentos?
    3. ¿Existen riesgos inmediatos, como sobredosis, abstinencia, conducción o violencia?
    4. ¿Qué función cumple el consumo y qué tan preparada está la persona para cambiar?

    Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) proponen una formulación conductual que conecte antecedentes, pensamientos, emociones, conducta y consecuencias. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) añaden el análisis de gatillantes, intentos previos de cambio y habilidades de afrontamiento. Esa información explica lo que el puntaje no puede explicar.

    ¿Qué no detectan estos cuestionarios?

    Un cribado breve deja fuera datos que pueden cambiar por completo la decisión clínica. AUDIT y DAST-10 no sustituyen:

    • una entrevista sobre sustancia, cantidad, frecuencia, vía de administración y última dosis;
    • la evaluación de intoxicación, abstinencia, sobredosis y riesgo suicida;
    • los criterios diagnósticos DSM-5-TR y el deterioro funcional;
    • la revisión de salud física, embarazo, dolor y medicamentos;
    • la exploración de depresión, ansiedad, psicosis, trauma u otras comorbilidades;
    • fuentes adicionales, como familiares con consentimiento, ficha clínica o pruebas biológicas cuando están indicadas.

    La subdetección también importa. Un estudio que comparó registros clínicos con encuestas encontró que los diagnósticos documentados quedaban por debajo de la prevalencia estimada, con brechas amplias en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar con respeto y explicar la confidencialidad mejora la calidad del autoinforme.

    ¿Qué hacer después de un resultado elevado?

    Un resultado elevado pide una decisión proporcional al riesgo. Para consumo de riesgo sin un trastorno confirmado puede bastar una intervención breve, una meta acordada y reevaluación. Cuando hay deterioro marcado, consumo persistente, comorbilidad compleja o intentos fallidos de reducir, corresponde una evaluación especializada.

    Busca atención urgente si hay pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión intensa, alucinaciones, ideas suicidas actuales o sospecha de sobredosis. La abstinencia de alcohol o sedantes puede requerir supervisión médica. Cortar el consumo de golpe sin evaluación no siempre es seguro (Tolin, 2024).

    En Chile, SENDA ofrece orientación gratuita y confidencial en el Fono Drogas y Alcohol 1412, disponible las 24 horas. Su página de orientación también explica cómo acceder a tratamiento. Los programas pueden comenzar en el CESFAM o centro de salud cercano, con evaluación y derivación según necesidad.

    Si necesitas ordenar entrevista, cribado, diagnóstico y pruebas complementarias, revisa la guía completa para evaluar adicciones en un paciente. Para entender qué aporta una prueba biológica, consulta la guía de test de drogas en orina.

    Preguntas frecuentes sobre AUDIT y DAST-10

    ¿El DAST-10 sirve para alcohol?

    No. El DAST-10 excluye expresamente las bebidas alcohólicas y el tabaco. Explora problemas relacionados con otras drogas y con medicamentos usados fuera de indicación. Para alcohol se utiliza AUDIT. Si una persona consume alcohol y otras drogas, conviene aplicar ambos y mantener los resultados separados.

    ¿Un DAST-10 de 3 significa adicción?

    No. Tres puntos se usan como señal para ampliar la evaluación en varias validaciones, incluida la española. El puntaje indica problemas reportados y necesidad de más evaluación. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional, patrón de consumo, riesgos médicos y contexto. Un número aislado no confirma un trastorno.

    ¿El Test AUDIT diagnostica dependencia del alcohol?

    No. Un puntaje de 20 o más aumenta la sospecha de dependencia y orienta a una evaluación diagnóstica, pero no la confirma. El profesional debe revisar las respuestas, los criterios DSM-5-TR, la historia del consumo, el funcionamiento, la salud física y el riesgo de abstinencia antes de concluir.

    ¿Dónde puedo descargar el DAST-10 en español?

    No conviene descargar traducciones sin fuente ni licencia. El PDF de SAMHSA está en inglés y fue publicado con permiso; CAMH gestiona copias y licencias digitales. La ficha de COPOLAD resume la validación española. Para uso profesional o reproducción pública, confirma las condiciones vigentes con CAMH.

    ¿Qué test se usa para adolescentes?

    CRAFFT fue diseñado para cribado de alcohol y drogas en adolescentes. AUDIT y DAST-10 tienen estudios en jóvenes, pero sus cortes no deben trasladarse automáticamente a cualquier edad o contexto. La elección depende del protocolo local, la versión validada y la capacidad de ofrecer una entrevista posterior.

    El puntaje abre una conversación

    AUDIT y DAST-10 sirven cuando ordenan la primera pregunta clínica: ¿hay suficiente riesgo o daño para ampliar la evaluación? Después vienen la historia, la seguridad, el contexto y las preferencias de la persona.

    Si tu resultado te preocupa, puedes agendar una evaluación confidencial para revisar el consumo sin juicios y decidir un siguiente paso realista. Si existe una urgencia médica o riesgo inmediato, usa servicios de emergencia; en Chile también puedes llamar al 1412 de SENDA para orientación.

    Referencias

    Babor, T. F., Higgins-Biddle, J. C., Saunders, J. B., & Monteiro, M. G. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2.ª ed.). World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/WHO-MSD-MSB-01.6a

    Castro Camacho, L., & Ángel de Greiff, E. (1998). Formulación clínica conductual. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 3-79). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Crabb, D. W., Im, G. Y., Szabo, G., Mellinger, J. L., & Lucey, M. R. (2020). Diagnosis and treatment of alcohol-associated liver diseases: 2019 practice guidance from the American Association for the Study of Liver Diseases. Hepatology, 71(1), 306-333. https://doi.org/10.1002/hep.30866

    Graña Gómez, J. L., & Muñoz-Rivas, M. J. (1998). Tratamiento cognitivo-conductual de la adicción a la heroína y a la cocaína. En V. E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2, pp. 161-194). Siglo Veintiuno de España Editores.

    Kaner, E. F. S., Beyer, F. R., Muirhead, C., Campbell, F., Pienaar, E. D., Bertholet, N., Daeppen, J. B., Saunders, J. B., & Burnand, B. (2018). Effectiveness of brief alcohol interventions in primary care populations. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2, CD004148. https://doi.org/10.1002/14651858.CD004148.pub4

    Maisto, S. A., Carey, M. P., Carey, K. B., Gordon, C. M., & Gleason, J. R. (2000). Use of the AUDIT and the DAST-10 to identify alcohol and drug use disorders among adults with a severe and persistent mental illness. Psychological Assessment, 12(2), 186-192. https://doi.org/10.1037/1040-3590.12.2.186

    O’Connor, E. A., Perdue, L. A., Senger, C. A., Rushkin, M., Patnode, C. D., Bean, S. I., & Jonas, D. E. (2018). Screening and behavioral counseling interventions to reduce unhealthy alcohol use in adolescents and adults: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 320(18), 1910-1928. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12086

    Patnode, C. D., Perdue, L. A., Rushkin, M., O’Connor, E. A., & Fu, R. (2020). Screening for unhealthy drug use: Updated evidence report and systematic review for the US Preventive Services Task Force. JAMA, 323(22), 2310-2328. https://doi.org/10.1001/jama.2019.21381

    Pérez-Gálvez, B., García-Fernández, L., de Vicente-Manzanaro, M. P., Oliveras-Valenzuela, M. A., & Lahoz-Lafuente, M. (2010). Validación española del Drug Abuse Screening Test (DAST-20 y DAST-10). Health and Addictions, 10(1), 35-50. https://fase2.copolad.eu/es/banco-de-instrumentos/ficha/118

    Skinner, H. A. (1982). The Drug Abuse Screening Test. Addictive Behaviors, 7(4), 363-371. https://doi.org/10.1016/0306-4603(82)90005-3

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Glass, J. E. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups in the Veterans Health Administration. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Pintura impresionista de un cronometro y una regla plegable sobre una mesa, tests AUDIT y DAST-10 para adicciones
  • ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Guía completa sobre la evaluación del consumo de drogas

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? La respuesta clínica empieza por la seguridad y sigue con una conversación sin juicios, una historia detallada del consumo, cuestionarios validados, criterios diagnósticos y análisis del contexto. Ningún test aislado basta. La meta es entender el riesgo, la gravedad y qué ayuda necesita esa persona.

    Una evaluación bien hecha no busca atrapar a alguien en una contradicción. Busca ordenar información que suele venir mezclada con miedo, vergüenza, presión familiar o problemas médicos. El resultado útil no es una etiqueta: es una formulación compartida y un plan posible.

    Respuesta corta: ¿cómo evaluar adicciones en un paciente?

    La evaluación combina cinco fuentes: entrevista clínica, cribado validado, criterios DSM-5-TR, examen de salud física y mental, y datos objetivos cuando están indicados. Primero se descartan urgencias. Después se describe cada sustancia, se analiza la función del consumo, se valora la motivación y se decide el nivel de atención.

    ¿Qué es una evaluación de drogas y para qué sirve?

    Una evaluación de drogas es un proceso clínico, no un examen único. Sirve para saber si existe consumo de riesgo o un trastorno por uso de sustancias, qué tan grave es, qué peligros están presentes y qué factores mantienen el patrón. También permite distinguir un problema primario de síntomas causados o agravados por una sustancia.

    El cribado es solo la puerta de entrada. La recomendación de la USPSTF sobre consumo no saludable de drogas indica que un resultado positivo necesita evaluación diagnóstica adicional y que el cribado tiene sentido cuando existe acceso a diagnóstico y tratamiento (Krist et al., 2020).

    La formulación va un paso más allá. Tolin (2024) y Castro Camacho y Ángel de Greiff (1998) describen la evaluación conductual como la construcción de hipótesis sobre qué antecede al consumo, qué obtiene la persona de él y qué consecuencias lo mantienen. Esa información conecta el diagnóstico con decisiones concretas de tratamiento.

    ¿Cómo evaluar adicciones en un paciente? Proceso en 10 pasos

    El orden puede variar según el contexto, pero la seguridad siempre va primero. Los pasos siguientes orientan la evaluación inicial y las sesiones posteriores. No reemplazan protocolos locales, supervisión clínica ni valoración médica cuando hay intoxicación o abstinencia.

    1. Descarta una urgencia antes de seguir

    Pregunta por la última sustancia consumida, cantidad aproximada, mezcla de drogas, pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico, dificultad respiratoria y antecedentes de sobredosis. Evalúa también ideas suicidas, psicosis, agitación grave, violencia y capacidad de autocuidado.

    La abstinencia de alcohol y sedantes puede ser peligrosa. Una persona con confusión, alucinaciones, convulsiones, temblor intenso o inestabilidad médica necesita evaluación urgente. La sospecha de sobredosis o riesgo suicida actual tampoco se resuelve con un cuestionario en consulta.

    2. Explica confidencialidad y crea una conversación sin castigo

    Antes de preguntar por drogas, aclara para qué se usará la información, qué se mantiene confidencial y cuáles son los límites legales de esa confidencialidad. El tono importa. Preguntas neutrales como “¿qué sustancias has usado en los últimos tres meses?” suelen obtener más información que “¿tienes un problema con las drogas?”.

    Soto Martínez (2025) y Tolin (2024) proponen una relación colaborativa. Confrontar la negación, moralizar o discutir sobre etiquetas suele aumentar la defensividad. La entrevista motivacional explora la ambivalencia y la diferencia entre el consumo actual y las metas de la persona, sin convertir la sesión en un juicio.

    3. Construye una historia sustancia por sustancia

    No preguntes solo por la “droga principal”. Revisa alcohol, cannabis, estimulantes, opioides, sedantes, alucinógenos, inhalantes, nicotina, medicamentos usados sin indicación y otras sustancias. Para cada una registra:

    • edad de inicio y fecha del último consumo;
    • cantidad, frecuencia, duración y vía de administración;
    • episodios de consumo intenso, mezcla de sustancias y contexto;
    • tolerancia, síntomas al reducir y experiencias de sobredosis;
    • consecuencias físicas, emocionales, familiares, académicas, laborales, económicas o legales;
    • intentos previos de reducir o dejar, tratamientos recibidos y qué ocurrió después.

    Conviene traducir unidades vagas. “Bebo bastante” puede convertirse en tipo de bebida, tamaño del vaso, número de unidades y días de consumo. “Uso a veces” necesita una frecuencia y un periodo. Ese nivel de detalle permite medir cambios sin fingir una precisión que el recuerdo no tiene.

    4. Aplica un instrumento de cribado apropiado

    El instrumento depende de la sustancia y la población. Para alcohol puede usarse el Test AUDIT. Para otras drogas existen DAST-10, CAD-20, TAPS y ASSIST. En adolescentes, CRAFFT cuenta con validación específica. El objetivo es detectar riesgo y decidir quién necesita una evaluación más profunda.

    Una revisión sistemática para la USPSTF encontró que varias herramientas breves alcanzan buena precisión, aunque su rendimiento cambia según sustancia, población y criterio de comparación (Patnode et al., 2020). Con prevalencias bajas, una parte de los positivos serán falsos positivos. Por eso el puntaje no equivale a diagnóstico.

    Si necesitas comparar instrumentos y acceder a sus fichas, revisa la guía de CAD-20 y DAST-10 para consumo de drogas. El artículo dedicado al DAST-10 explica su corrección y su diferencia con el AUDIT.

    5. Confirma criterios diagnósticos y gravedad

    El DSM-5-TR define el trastorno por uso de sustancias como un patrón problemático que causa malestar o deterioro clínicamente significativo. Se revisan 11 criterios durante 12 meses: pérdida de control, deseo persistente de reducir, tiempo dedicado, craving, incumplimiento, conflictos, abandono de actividades, uso riesgoso, continuidad pese al daño, tolerancia y abstinencia (American Psychiatric Association, 2022).

    La gravedad se clasifica por número de criterios: leve con 2 o 3, moderada con 4 o 5 y grave con 6 o más. Debe evaluarse cada sustancia por separado. Tolerancia o abstinencia bajo tratamiento médico apropiado no se interpretan automáticamente como trastorno.

    También hay que distinguir intoxicación, abstinencia, efectos de medicamentos y trastornos mentales independientes. La cronología ayuda: ¿los síntomas aparecieron antes del consumo, solo durante él, al suspenderlo o persisten tras un periodo razonable sin la sustancia?

    6. Haz un análisis funcional del consumo

    El análisis funcional pregunta qué ocurrió antes, qué pensó o sintió la persona, qué hizo exactamente y qué pasó después. Graña Gómez y Muñoz-Rivas (1998) explican que esta secuencia permite reconocer gatillantes y consecuencias que refuerzan el consumo.

    Parte de la secuencia Qué indagar Ejemplo clínico
    Antecedentes Lugar, hora, personas, dinero, dolor, insomnio, discusión o emoción Sale del trabajo con ansiedad y pasa frente al punto de compra
    Pensamientos y emociones Craving, expectativas, permiso interno, vergüenza o rabia “Solo hoy, necesito bajar la tensión”
    Conducta Sustancia, cantidad, vía, duración y acciones asociadas Consume cocaína y alcohol durante cuatro horas
    Consecuencias inmediatas Placer, pertenencia, alivio, sueño o desaparición de abstinencia La ansiedad baja durante un rato
    Consecuencias tardías Deuda, conflicto, síntomas, ausencias, culpa o riesgo legal Falta al trabajo y discute con su pareja

    El consumo puede mantenerse por refuerzo positivo, como euforia o aceptación social, y por refuerzo negativo, como alivio del dolor, ansiedad o abstinencia. El modelo de automedicación es una hipótesis posible, no una explicación universal. Debe comprobarse en la historia concreta.

    7. Evalúa salud mental, salud física y funcionamiento

    Explora depresión, ansiedad, trauma, TDAH, síntomas psicóticos, manía, dolor crónico, problemas de sueño y funcionamiento cognitivo. Pregunta por ideación suicida y autolesiones de forma directa. La patología dual es frecuente y puede cambiar la urgencia, el diagnóstico diferencial y el tratamiento.

    La evaluación física puede incluir signos vitales, examen médico, revisión de fármacos, embarazo, infecciones transmisibles por sangre, función hepática y otros estudios según la sustancia y la vía. La necesidad depende del caso. No corresponde pedir una batería fija a toda persona sin una pregunta clínica.

    Registra el impacto en vivienda, alimentación, relaciones, crianza, estudio, trabajo, dinero y problemas legales. Un diagnóstico se entiende mejor cuando queda claro qué áreas se deterioraron y cuáles todavía protegen a la persona.

    8. Triangula la información cuando esté indicado

    Con consentimiento y respetando las reglas del contexto, puede ser útil revisar registros clínicos o conversar con familiares y otros profesionales. Las fuentes colaterales también tienen sesgos. Su función es contrastar información, no reemplazar la voz del paciente.

    Las pruebas biológicas responden preguntas acotadas. Un test de drogas en orina puede mostrar exposición reciente a los analitos incluidos en el panel, pero no informa cantidad exacta, deterioro actual ni adicción. Una revisión sobre interpretación clínica de pruebas urinarias recomienda confirmar resultados inesperados antes de decisiones importantes (Moeller et al., 2017).

    9. Evalúa motivación, metas y nivel de atención

    Pregunta qué le preocupa a la persona, qué quiere cambiar y cuánta confianza tiene en poder hacerlo. Abstinencia, reducción de riesgos y estabilización médica pueden ocupar lugares distintos según la sustancia, la gravedad y el momento. La meta se negocia sin perder de vista la seguridad.

    La intervención breve puede ayudar a adultos con consumo de riesgo de alcohol. Una revisión de intervenciones conductuales en atención primaria halló reducciones en consumo semanal y episodios de consumo excesivo (O’Connor et al., 2018). Un trastorno moderado o grave, abstinencia compleja, comorbilidad inestable o fracaso de intervenciones previas puede requerir atención especializada o intensiva.

    10. Devuelve una formulación clara y acuerda el plan

    Resume lo encontrado en lenguaje comprensible: sustancias, nivel de riesgo, criterios presentes, peligros, función del consumo, recursos y barreras. Pregunta si la explicación calza con la experiencia de la persona. La devolución puede corregirse; no es una sentencia.

    El plan debe indicar los próximos pasos, responsable, plazo y señales para pedir ayuda urgente. Puede incluir evaluación médica, psicoterapia, tratamiento farmacológico cuando corresponda, intervención familiar, reducción de daños, apoyo social y seguimiento con medidas comparables a la línea base.

    ¿Cómo se mide el consumo de drogas?

    El consumo se mide con datos de frecuencia, cantidad, intensidad, vía, contexto, consecuencias y criterios clínicos. Los cuestionarios estandarizan una parte del problema; las pruebas biológicas detectan exposición; la entrevista explica el significado y el deterioro. La medición más fiable surge de comparar métodos, no de elegir uno como verdad absoluta.

    Método Qué aporta Qué no demuestra
    Entrevista clínica Historia, función, consecuencias, motivación y contexto Puede verse afectada por memoria, miedo o minimización
    Cuestionario validado Cribado comparable y nivel inicial de riesgo No confirma por sí solo un diagnóstico
    Autorregistro Patrones cotidianos, gatillantes y cambios Depende del registro oportuno y honesto
    Prueba biológica Exposición reciente dentro de una ventana y panel No prueba adicción, cantidad ni intoxicación actual
    Fuente colateral Consecuencias observadas y datos no recordados También puede tener conflictos o sesgos

    La subdetección es un problema real. Un estudio que comparó diagnósticos en registros clínicos con encuestas encontró brechas amplias, sobre todo en adultos jóvenes y población hispana (Williams et al., 2022). Preguntar de forma universal y neutral reduce la selección basada en estereotipos.

    ¿Qué instrumento conviene usar según el contexto?

    La elección depende de la población y la pregunta clínica. AUDIT o AUDIT-C se usan para alcohol; DAST-10 y CAD-20 se enfocan en otras drogas; ASSIST cubre múltiples sustancias. En adolescentes, CRAFFT fue diseñado para su etapa del desarrollo. Durante el embarazo se prefieren herramientas estudiadas en atención prenatal, como 4P’s Plus, junto con una entrevista no punitiva.

    En adolescentes, el contexto escolar, la edad de inicio, la familia y los pares necesitan más espacio. Un estudio de seguimiento del CRAFFT mostró capacidad predictiva para problemas posteriores, aunque ningún punto de corte elimina la evaluación clínica (Shenoi et al., 2019).

    En embarazo, el miedo a consecuencias sociales puede reducir la revelación. Una comparación prospectiva de herramientas prenatales encontró diferencias importantes entre sensibilidad y especificidad (Coleman-Cowger et al., 2019). El objetivo es conectar a la persona con cuidado seguro, no usar el resultado como castigo.

    Errores frecuentes al evaluar adicciones

    Los errores más costosos suelen ocurrir antes de interpretar un puntaje. Una entrevista técnicamente completa puede fallar si la persona siente que cada respuesta será usada en su contra.

    • Moralizar o usar etiquetas: describe conductas y consecuencias con lenguaje centrado en la persona.
    • Confrontar la negación: explora ambivalencia y discrepancias sin disputar quién tiene razón.
    • Convertir un positivo en diagnóstico: confirma criterios, cronología y deterioro.
    • Ignorar el policonsumo: evalúa alcohol, medicamentos y otras drogas por separado.
    • Omitir seguridad: pregunta siempre por sobredosis, abstinencia, suicidio, psicosis y violencia.
    • Usar una sola fuente: triangula cuando sea pertinente y posible.
    • Planificar sin motivación: ajusta la intervención al grado de disposición y a las metas.

    Otro error es asumir una progresión lineal e inevitable. Un estudio poblacional sobre transición hacia trastornos por drogas mostró trayectorias variables y, a la vez, que más de la mitad de quienes desarrollaron abuso lo hicieron dentro de tres años desde el primer uso (Degenhardt et al., 2019). La evaluación debe reconocer riesgo sin fatalismo.

    ¿Cuándo derivar a urgencias o a tratamiento especializado?

    Deriva a urgencias ante sospecha de sobredosis, compromiso de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, dolor torácico, agitación o psicosis grave, riesgo suicida actual o abstinencia potencialmente peligrosa. En Chile, puedes consultar orientación y acceso a tratamiento en SENDA. Si hay peligro inmediato, corresponde activar los servicios de urgencia locales.

    La derivación especializada también está indicada cuando existe trastorno moderado o grave, policonsumo complejo, embarazo, comorbilidad médica o psiquiátrica inestable, deterioro cognitivo, falta de vivienda segura o ausencia de respuesta a intervenciones de menor intensidad. La evaluación del nivel de atención debe considerar recursos y riesgos, no solo el número de criterios.

    Para un problema centrado en alcohol, la guía sobre cómo evaluar el consumo de alcohol desarrolla el proceso y sus instrumentos específicos.

    Preguntas frecuentes sobre la evaluación de adicciones

    ¿Un test positivo significa que el paciente tiene una adicción?

    No. Un cuestionario positivo indica riesgo y una prueba biológica positiva indica que un analito superó el valor de corte dentro de cierta ventana. El diagnóstico requiere entrevista, criterios clínicos, deterioro funcional y diagnóstico diferencial. Los resultados inesperados pueden necesitar confirmación antes de cambiar un tratamiento o tomar una decisión legal.

    ¿Cuánto dura una evaluación de consumo de sustancias?

    Un cribado puede tomar pocos minutos, pero una evaluación diagnóstica suele necesitar una entrevista más extensa y, a veces, varias sesiones. La duración depende de policonsumo, urgencias, comorbilidad, fuentes colaterales y exámenes médicos. Acelerar el proceso puede dejar fuera datos que cambian el nivel de atención.

    ¿Qué preguntas se hacen para evaluar una adicción?

    Se pregunta por cada sustancia, edad de inicio, cantidad, frecuencia, vía, última vez, mezcla, craving, pérdida de control, tolerancia, abstinencia, consecuencias e intentos de cambio. También se revisan salud mental, riesgo suicida, sobredosis, funcionamiento, apoyos y motivación. El tono debe ser neutral y explicar la confidencialidad.

    ¿Es obligatorio pedir un test de orina?

    No en todos los casos. Se solicita cuando responde una pregunta clínica concreta, como confirmar exposición reciente, aclarar un resultado inesperado o monitorear un tratamiento acordado. Debe conocerse el panel, la ventana y la necesidad de confirmación. La orina nunca reemplaza la entrevista ni mide por sí sola la gravedad.

    ¿Cómo evaluar a un paciente que niega el consumo?

    Evita una lucha por imponer la etiqueta. Explica el propósito de las preguntas, usa lenguaje neutral, explora hechos observables y pregunta por metas personales. Con consentimiento y según el contexto, contrasta registros, familiares o pruebas biológicas. Si existe riesgo inmediato, la seguridad guía la actuación aunque la historia permanezca incompleta.

    Evaluar bien cambia la conversación clínica

    Una evaluación útil transforma datos dispersos en una explicación comprensible: qué se consume, qué riesgo existe, qué mantiene el patrón y qué apoyo encaja. El diagnóstico importa, pero la formulación permite decidir qué hacer el lunes por la mañana.

    Si tú o alguien cercano necesita ordenar su relación con alcohol u otras drogas en un espacio confidencial, puedes agendar una evaluación psicológica. La primera meta será aclarar riesgos y opciones de ayuda, sin convertir la conversación en un interrogatorio.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). American Psychiatric Association Publishing.

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    Coleman-Cowger, V. H., Oga, E. A., Peters, E. N., & Mark, K. (2019). Accuracy of three screening tools for prenatal substance use. Obstetrics & Gynecology, 133(5), 952-961. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000003230

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    Soto Martínez, M. I. (2025). Uso de sustancias y tratamiento para adicciones [Presentación de diplomado]. Departamento de Psicología, Universidad de Chile.

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). The Guilford Press.

    Williams, E. C., Fletcher, O. V., Frost, M. C., Harris, A. H. S., Washington, D. L., Hoggatt, K. J., & Hausmann, L. R. M. (2022). Comparison of substance use disorder diagnosis rates from electronic health record data with substance use disorder prevalence rates reported in surveys across sociodemographic groups. JAMA Network Open, 5(6), e2219651. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2022.19651

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.