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  • Reparar la confianza después de una infidelidad

    Reparar la confianza después de una infidelidad

    Descubrir una infidelidad desordena todo a la vez: el sueño, el apetito, la memoria de los últimos años y la idea que tenías de tu pareja. Si ya decidiste intentar reparar la confianza después de una infidelidad, o al menos quieres saber si es posible, este artículo ordena el proceso en pasos concretos, con lo que la investigación sí respalda y lo que todavía nadie ha medido bien.

    Aquí no se discute si te conviene quedarte o irte. Esa pregunta tiene su propio texto en cómo superar una infidelidad y en separarse o seguir intentando. Esto parte de que ambos quieren intentarlo, aunque sea con dudas.

    La respuesta corta

    Reparar la confianza tras una infidelidad es posible para una parte de las parejas, pero no es rápido ni automático. Funciona mejor cuando termina el vínculo con la tercera persona, la verdad sale completa y en un espacio acotado, quien fue infiel asume la responsabilidad sin defensas, y ambos aceptan que el dolor del otro tiene su propio ritmo. La terapia de pareja ayuda sobre todo con el malestar emocional, y la satisfacción de la relación es lo que más cuesta recuperar.

    ¿Es posible reparar la confianza después de una infidelidad?

    Sí, y también hay parejas en las que no ocurre. Los datos disponibles son pocos y de muestras pequeñas, así que conviene leerlos con calma.

    Un seguimiento de cinco años tras una terapia de pareja (Marín et al., 2014) siguió a 19 parejas con infidelidad dentro de un ensayo mayor. Las parejas que siguieron casadas no se distinguían de las que nunca habían tenido una infidelidad en estabilidad ni en satisfacción, y su satisfacción subió con el tiempo. Las que se divorciaron mostraron la inestabilidad más alta. El divorcio fue más frecuente cuando la infidelidad se mantuvo en secreto durante la terapia (80%) que cuando se reveló (43%), frente a 23% en las parejas sin infidelidad. Son cifras de un grupo muy pequeño, pero apuntan en la misma dirección que un estudio previo del mismo equipo (Atkins et al., 2005): las parejas que revelaron la infidelidad antes o durante la terapia mejoraron más su satisfacción que las parejas sin infidelidad.

    La otra cara viene de un ensayo aleatorizado alemán con 89 parejas que habían revelado una infidelidad en los seis meses previos (Kröger et al., 2012). La terapia redujo la ansiedad de forma marcada en ambos miembros y la depresión en quien fue infiel, pero la satisfacción con la relación no mejoró lo suficiente para ninguno de los dos, y cerca de la mitad de las parejas abandonó el tratamiento. Reparar la confianza y recuperar la satisfacción son dos metas distintas, y la segunda es la más lenta.

    Un ensayo con 662 parejas militares (Allen et al., 2012) encontró algo parecido en otro formato. El 23,4% tenía historia de infidelidad y, tras un programa de habilidades de pareja, alcanzó puntajes de comunicación comparables a los demás, pero no los mismos niveles de satisfacción conyugal.

    Antes de empezar: las condiciones mínimas

    Reparar algo requiere que lo que lo rompió haya terminado. Estas condiciones no son un trámite, y sin ellas lo que sigue se convierte en desgaste.

    • La relación paralela terminó de verdad. Christensen, Doss y Jacobson (2014) ponen como base el cierre definitivo del contacto con la tercera persona. Si sigue habiendo mensajes, “amistad” o encuentros, la persona herida sigue viviendo bajo amenaza y no puede bajar la guardia.
    • Ambos quieren intentarlo. Puede ser una decisión provisional, pero se necesita que las dos personas se presenten.
    • No hay violencia. Si hubo agresiones, miedo a la reacción del otro o control, la prioridad es la seguridad y no la reconstrucción. Puedes revisar las señales de violencia psicológica sutil y, en Chile, el Fono de Orientación en Violencias de Género 1455.
    • Hay un lugar donde procesar el dolor. Quien fue engañado necesita alguien con quien hablar además de su pareja: una persona de confianza o un profesional.

    Cómo reconstruir la confianza en la pareja: seis pasos

    La literatura clínica no ofrece un protocolo único, pero las fuentes coinciden en un orden razonable: primero se detiene el daño, después se aclara la verdad, luego se cuida a quien fue herido y recién entonces se reconstruye el día a día. Estos son los seis pasos.

    Paso 1: terminar con el secreto

    La mayor parte del daño posterior viene del secreto y de la sensación de que la verdad llega en cuotas. Christensen et al. (2014) plantean que la confianza se reconstruye cambiando el balance entre intimidad y secreto: menos reserva, más información disponible.

    Concretamente, eso significa cortar el contacto con la tercera persona, y que ese corte sea verificable en la medida en que ambos lo acuerden. Si hay un vínculo inevitable (compañeros de trabajo, por ejemplo), conviene pactar reglas explícitas sobre cómo se maneja, quién avisa a quién y con qué frecuencia.

    Paso 2: una revelación completa, pero acotada

    Aquí aparece la mayor tensión. La persona engañada siente una sed enorme de información, y la persona infiel teme que cada detalle empeore todo.

    Christensen et al. (2014) proponen un protocolo de revelación delimitada, con una regla central para quien fue infiel: redondear hacia arriba. Si se veían una o dos veces por semana, se dice “dos veces por semana”. Minimizar para no herir termina siendo peor, porque la persona engañada percibe la reticencia y concluye que la verdad es más grande de lo que se admite.

    El protocolo funciona así:

    1. Se acuerdan dos o tres sesiones dedicadas solo a la revelación, idealmente con un terapeuta.
    2. La persona engañada escribe antes todas sus preguntas.
    3. Al preguntar, explica qué miedo hay detrás de cada una (“necesito saber si fue más cariñoso con ella que conmigo”).
    4. La persona infiel responde con sinceridad total.
    5. Fuera de esas sesiones, las preguntas sobre la infidelidad se guardan para la siguiente.

    El trato es simétrico: quien fue engañado obtiene toda la verdad que necesita, y quien fue infiel obtiene el fin del interrogatorio a cualquier hora. Las preguntas apuntan a las dudas emocionales de fondo, y una descripción gráfica de los actos sexuales rara vez las responde.

    Paso 3: entender qué le pasa a quien fue engañado

    Muchas parejas se desgastan porque quien fue infiel no entiende por qué el dolor no cede después de las disculpas. Una revisión sobre infidelidad (Rokach y Chan, 2023) describe que la reacción al descubrimiento puede ser traumática y que no encaja limpiamente en ninguna categoría diagnóstica. Los textos clínicos describen pensamientos intrusivos, rumiación, hipervigilancia y entumecimiento emocional (Josephs, 2020).

    Josephs (2020) describe además los flashbacks que irrumpen en la vida cotidiana: una canción, un lugar, un olor, una escena de intimidad. Según su descripción clínica, esos recuerdos van perdiendo intensidad cuando quien fue infiel responde con paciencia sostenida cada vez que se activan, sin irritarse ni retirarse, y cuando la persona herida aprende a tolerar el malestar sin interpretarlo como una señal de que todo está perdido.

    Un ejemplo ayuda. Imagina que Camila pasa frente al restaurante donde su pareja se veía con otra persona y se le revuelve el estómago. Si él responde “otra vez con lo mismo”, el golpe se repite. Si responde “entiendo que te duela, quiero que me cuentes qué te vino a la cabeza”, el mismo momento deja de ser un reproche y se vuelve un episodio de reparación.

    Paso 4: asumir la responsabilidad sin defensas

    La teoría del apego llama a este tipo de episodio una herida de apego (Johnson et al., 2001): la ruptura de la confianza en un momento de vulnerabilidad, que deja un impase si no se resuelve. En la terapia focalizada en las emociones (Johnson, 2003) se describe que para cerrarla quien hirió necesita escuchar el dolor del otro sin ponerse a la defensiva, reconocer el daño y mostrar un arrepentimiento genuino. La persona herida, a su vez, puede expresar con claridad lo que necesita para sentirse segura, en lugar de atacar.

    Christensen et al. (2014) añaden un matiz útil. Ambos pueden compartir la responsabilidad por los problemas que había antes en la relación, pero la decisión de recurrir al engaño es solo de quien lo hizo. Mezclar los dos niveles suele ser el atajo hacia la culpabilización mutua.

    Robinson (2015) ofrece una fórmula breve, ADIC, para repararse tras romper un acuerdo: Asumir la responsabilidad sin excusas, Disculparse por el dolor causado, Informarse de lo que el otro necesita y Confiarse en un nuevo compromiso que se pueda comprobar. Es una guía orientativa, y cada pareja la adapta a su manera de hablar.

    Paso 5: comprender qué pasó, sin convertirlo en excusa

    Gordon y Baucom (1998) propusieron un modelo de tres fases para recuperarse de una traición conyugal:

    • Impacto: el descubrimiento, con desorientación, rabia, acusaciones y control de daños.
    • Sentido: la persona herida intenta entender por qué ocurrió y qué puede esperar a futuro.
    • Seguir adelante: disminuye la motivación de venganza y se hacen posibles los gestos de reconciliación.

    La fase del sentido es delicada. Entender las circunstancias (distancia, secretos acumulados, vacíos de comunicación, consumo de alcohol) no equivale a repartir culpas por igual. Sirve para saber qué cambiar y para recuperar algo de predictibilidad, que es justo lo que el engaño destruyó.

    Paso 6: transparencia sin vigilancia

    Después de la revelación aparece un dilema práctico: cuánta información compartir y cuánto control ejercer. Un exceso de vigilancia (revisar el teléfono, rastrear horarios, cuestionar cada atraso) mantiene la ansiedad en alto y desgasta a ambos. La falta total de información deja a la persona herida sin ningún piso de seguridad.

    Algunas herramientas que describen las fuentes clínicas:

    • Regla de divulgación temprana (McCarthy y McCarthy, 2019): comunicar cualquier situación de riesgo antes de actuar o, como máximo, dentro de las 72 horas siguientes, en lugar de esperar a que el otro pregunte.
    • Termómetro de confianza (Robinson, 2015): cada uno califica de 1 a 10 cuánta confianza siente ese día y lo comparte, para detectar enfriamientos antes de que se vuelvan crisis.
    • Aclarar la intención antes de reaccionar: “¿qué quisiste decir con eso?” desarma muchas escaladas basadas en lo que se supone.

    La transparencia es una etapa, y el acceso a la información baja de forma gradual a medida que la confianza sube.

    ¿Cómo perdonar una infidelidad? Dos tipos de perdón

    Buscar pasos para perdonar una infidelidad suele llevar a una idea equivocada: que perdonar es olvidar o dar el tema por cerrado. Una revisión de alcance (Cowden et al., 2025) distingue dos dimensiones. El perdón decisional es la decisión de no cobrar la deuda, de no vengarse y de tratar al otro sin castigarlo. El perdón emocional es que el rencor ceda de verdad. Ambos se asocian a mayor bienestar, y el emocional se asocia más con el bienestar social, incluida la satisfacción de pareja. La mayoría de esos estudios son transversales, así que no dicen qué causa qué.

    Baumeister, Exline y Sommer (1998) agregan que el perdón completo mezcla un cambio interno (de rencor a compasión) y una expresión hacia el otro. Si solo cambia lo interno, es un perdón silencioso. Si se dice pero el resentimiento sigue, es un perdón hueco.

    Por eso exigir “ya perdónalo” tiene poco sentido. La decisión puede tomarse antes que la emoción, y la emoción tarda lo que tarde. Nagoski (2024) describe el daño como un asunto que ambos cuidan juntos, algo así como un tercer objeto sobre la mesa, en lugar de un arma que uno usa contra el otro.

    ¿Cuánto tarda en volver la confianza?

    Ninguna cifra firme responde a esto. La cifra de un “60% de parejas que se recuperan según Yale” que circula en internet no se pudo respaldar con una fuente primaria al preparar este artículo, así que no se usa aquí.

    Lo que sí se sabe es más modesto:

    • En el seguimiento de cinco años de Marín et al. (2014), la satisfacción de las parejas que siguieron casadas aumentó con el tiempo. La mejoría se mide en años, no en semanas.
    • Los síntomas de tipo traumático pueden durar meses y van cediendo si la respuesta de la pareja es paciente (Josephs, 2020).
    • Es habitual que la ansiedad mejore antes que la satisfacción con la relación (Kröger et al., 2012).

    Un día malo después de seis meses buenos no significa que se perdió todo el avance. Los retrocesos son parte del patrón normal, y lo útil es cómo los maneja la pareja.

    El apego explica por qué duele distinto

    Dos personas pueden vivir la misma infidelidad de forma muy diferente según su estilo de apego. Los estudios sobre traición y perdón que recoge Mikulincer y Shaver (2007) describen que el apego ansioso reacciona con rumiación intensa y un golpe fuerte a la autoestima, mientras que el evitativo tiende a aumentar la distancia, minimizar el hecho o adoptar actitudes de represalia. Quienes tienen apego seguro suelen poder expresar el malestar con más claridad y perdonar si ven una conducta reparadora.

    En la vida diaria, un estudio sobre la tendencia a perdonar (Kachadourian et al., 2004) mostró que en parejas de novios y casadas depende del apego y de la satisfacción con la relación, y Mikulincer et al. (2006) observaron que en personas con mayor inseguridad el perdón cotidiano se complica a menos que la pareja ofensora se mantenga atenta y disponible de forma consistente.

    Conocer tu patrón ayuda a no leer cada reacción como un ataque. Si te reconoces en alguno, puedes revisar cómo superar el apego ansioso o el test de apego por estilo.

    Intimidad y sexo después de la infidelidad

    El sexo suele convertirse en terreno minado: para quien fue engañado puede disparar imágenes y comparaciones, y para quien fue infiel puede sentirse como una prueba constante. Josephs (2020) recomienda que quien fue infiel ejercite una aceptación paciente cuando los recuerdos irrumpen en la intimidad, sin retirarse ni enojarse, mientras la persona herida practica tolerar el malestar sin romper el contacto. No hay un calendario correcto para retomar la vida sexual. Lo razonable es avanzar al ritmo de la persona que fue herida y hablarlo en lugar de suponerlo.

    ¿Cuándo conviene la terapia de pareja por infidelidad?

    Conviene cuando el dolor desborda lo que pueden manejar solos, cuando las conversaciones terminan siempre en el mismo ciclo de reproche y defensa, o cuando hay síntomas persistentes de ansiedad, depresión o trauma. Una revisión sobre terapia de pareja (Lebow y Snyder, 2022) concluye que los distintos modelos convergen más de lo que se dice y que la elección depende de ajustar el enfoque a la pareja concreta. Para una visión general de lo que cabe esperar, puedes leer si la terapia de pareja funciona.

    La evidencia para infidelidad específicamente es limitada: pocos ensayos, muestras pequeñas y altas tasas de abandono. Por eso importa elegir a alguien con experiencia en el tema y acordar al comienzo qué se espera lograr.

    Señales de que no está funcionando

    • La relación paralela continúa, con otra forma o con otro nombre.
    • Siguen apareciendo detalles nuevos que se habían negado antes.
    • Uno de los dos exige que el dolor del otro termine en una fecha.
    • Las conversaciones sobre el tema se vuelven humillaciones o amenazas.
    • Aparecen miedo, control o violencia. En ese caso se revisan primero los signos de una relación dañina.

    Si la persona engañada tiene ideas de hacerse daño, se aplica otro criterio: hablar de inmediato con un profesional o llamar a la Línea de Prevención del Suicidio, *4141, sin esperar a la próxima sesión.

    También hay parejas que, después de intentarlo en serio, concluyen que la relación no va a recuperarse. Esa conclusión también puede ser un resultado legítimo de haberlo intentado en serio. Para ordenar la decisión, sirve cómo saber si tu relación es sana.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuánto tiempo tarda en reconstruirse la confianza después de una infidelidad?

    El plazo exacto se desconoce. En el seguimiento de cinco años de Marín et al. (2014), las parejas que siguieron casadas fueron mejorando su satisfacción con el tiempo, y los síntomas de tipo traumático pueden durar meses. Conviene pensar en etapas de meses a años, con retrocesos normales, en lugar de una fecha de término.

    ¿Hay que contarlo todo para reparar la confianza?

    Hay que contar lo suficiente para que la persona engañada entienda qué ocurrió, sin minimizar. Christensen et al. (2014) proponen dos o tres sesiones acotadas de revelación, con preguntas preparadas, y evitar los detalles gráficos. El secreto sostenido durante la terapia se asoció con más divorcio en el seguimiento de Marín et al. (2014).

    ¿Qué pasos ayudan a perdonar una infidelidad?

    Primero termina el vínculo con la tercera persona y la verdad sale completa. Después, quien fue infiel asume la responsabilidad sin defensas, y la persona herida expresa lo que necesita. El perdón decisional puede tomarse antes que el emocional, que suele llegar después. Ninguno de los dos se puede exigir con fecha.

    ¿Sirve la terapia de pareja después de una infidelidad?

    Ayuda a reducir la ansiedad y el malestar, y puede ofrecer un marco seguro para la revelación y la reparación. La satisfacción con la relación es lo más difícil de recuperar, y en un ensayo con 89 parejas cerca de la mitad abandonó el tratamiento (Kröger et al., 2012). Vale la pena elegir un terapeuta con experiencia en el tema.

    ¿Es normal que los recuerdos vuelvan meses después?

    Sí. La reacción al descubrimiento puede tener un componente traumático, con imágenes intrusivas, rumiación y sobresaltos ante recordatorios (Rokach y Chan, 2023). Josephs (2020) describe que se atenúan cuando la pareja responde con paciencia. Si interfieren con el sueño o el trabajo de forma sostenida, conviene consultar.

    ¿Cómo sé si estoy listo para volver a confiar?

    La confianza vuelve en partes, no de golpe. Puedes notar que te sobresaltas menos, que dejas de revisar y que puedes hablar del tema sin que todo estalle. No hace falta sentirte completamente seguro para avanzar, pero sí poder nombrar lo que necesitas. Si no tienes ningún avance con el paso del tiempo, consulta con un profesional.

    Un cierre práctico

    Reparar la confianza después de una infidelidad pide trabajo de los dos, con roles distintos: quien fue infiel carga con la transparencia y la paciencia, y quien fue engañado con el proceso de recuperarse, que no se acelera por presión. Si sientes que solos no logran avanzar, una consulta con un psicólogo con experiencia en parejas puede ordenar el camino. Puedes agendar una consulta y partir por contar qué ocurrió y qué esperas de este proceso.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Allen, E. S., Rhoades, G. K., Stanley, S. M., Loew, B., & Markman, H. J. (2012). The effects of marriage education for army couples with a history of infidelity. Journal of Family Psychology, 26(1), 26-35. https://doi.org/10.1037/a0026742

    Atkins, D. C., Eldridge, K. A., Baucom, D. H., & Christensen, A. (2005). Infidelity and behavioral couple therapy: Optimism in the face of betrayal. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(1), 144-150. https://doi.org/10.1037/0022-006x.73.1.144

    Baumeister, R. F., Exline, J. J., & Sommer, K. L. (1998). The victim role, grudge theory, and two dimensions of forgiveness. En E. L. Worthington, Jr. (Ed.), Dimensions of forgiveness: Psychological research and theological perspectives (pp. 79-104). John Templeton Press.

    Christensen, A., Doss, B. D., & Jacobson, N. S. (2014). Reconcilable differences: Rebuild your relationship by rediscovering the partner you love, without losing yourself (2.a ed.). The Guilford Press.

    Cowden, R. G., Worthington, E. L., Chung, C. A., & Chen, Z. J. (2025). Differential effects of decisional and emotional forgiveness on psychological, spiritual, social, volitional, and physical well-being: A scoping review. Healthcare, 13(9), 992. https://doi.org/10.3390/healthcare13090992

    Gordon, K. C., & Baucom, D. H. (1998). Understanding betrayals in marriage: A synthesized model of forgiveness. Family Process, 37(4), 425-449. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.1998.00425.x

    Johnson, S. M., Makinen, J. A., & Millikin, J. W. (2001). Attachment injuries in couple relationships: A new perspective on impasses in couples therapy. Journal of Marital and Family Therapy, 27(2), 145-155. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2001.tb01152.x

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    Kachadourian, L. K., Fincham, F., & Davila, J. (2004). The tendency to forgive in dating and married couples: The role of attachment and relationship satisfaction. Personal Relationships, 11(3), 373-393. https://doi.org/10.1111/j.1475-6811.2004.00088.x

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    Lebow, J., & Snyder, D. K. (2022). Couple therapy in the 2020s: Current status and emerging developments. Family Process, 61(4), 1359-1385. https://doi.org/10.1111/famp.12824

    Marín, R. A., Christensen, A., & Atkins, D. C. (2014). Infidelity and behavioral couple therapy: Relationship outcomes over 5 years following therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 3(1), 1-12. https://doi.org/10.1037/cfp0000012

    McCarthy, B., & McCarthy, E. (2019). Rekindling desire: Bringing passion back to your relationship (3.a ed.). Routledge.

    Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2007). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. The Guilford Press.

    Mikulincer, M., Shaver, P. R., & Slav, K. (2006). Attachment, mental representations of others, and gratitude and forgiveness in romantic relationships. En M. Mikulincer & G. S. Goodman (Eds.), Dynamics of romantic love: Attachment, caregiving, and sex (pp. 190-215). The Guilford Press.

    Nagoski, E. (2024). Come together: The science (and art!) of creating lasting sexual connections. Random House.

    Robinson, J. (2015). Milagros de comunicación para parejas. Grupo Planeta / Pax México.

    Rokach, A., & Chan, S. H. (2023). Love and infidelity: Causes and consequences. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(5), 3904. https://doi.org/10.3390/ijerph20053904

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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