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  • Cómo ayudar a alguien en una relación tóxica: guía para familiares y amigos

    Cómo ayudar a alguien en una relación tóxica: guía para familiares y amigos

    Tu hermana ya casi no sale con nadie. Tu mejor amigo contesta el celular con un tono que antes no tenía, se disculpa por todo y cambia de tema cuando preguntas por su pareja. Ves lo que pasa, quieres hacer algo y te asusta que una sola frase mal dicha lo aleje más. Ese miedo tiene fundamento, y por eso conviene saber cómo ayudar a alguien en una relación tóxica según lo que dice la investigación, antes de abrir la conversación.

    Esta guía responde a la pregunta «mi amiga está con una pareja tóxica, ¿qué hago?» con lo que se sabe sobre cómo reaccionan las personas cercanas, qué ayuda y qué empeora las cosas, qué hacer si hay riesgo y a quién llamar en Chile. Está escrita para quien rodea a la persona. Si la relación la estás viviendo tú, para eso hay otra guía sobre cómo salir de una relación tóxica.

    Respuesta corta: para ayudar a alguien en una relación tóxica, lo mejor respaldado es quedarte cerca, creerle, escuchar sin juzgar, nombrar conductas concretas en vez de atacar a su pareja, darle información sobre dónde pedir ayuda y aceptar que la decisión de salir es suya y toma tiempo. Lo que más daña es controlar, presionar con ultimátums o retirar el apoyo cuando vuelve con su pareja. Si hay miedo, amenazas o violencia, en Chile puedes llamar tú mismo al 1455 de SernamEG para recibir orientación.

    ¿Es una relación tóxica o es violencia?

    «Relación tóxica» es un rótulo popular, sin definición clínica, que cubre situaciones muy distintas, desde una pareja que se desgasta entre celos, críticas y peleas que se repiten, hasta violencia de pareja con control, miedo y amenazas. La diferencia importa porque la ayuda cambia. Hay investigación abundante sobre lo segundo y muy poca sobre el desgaste sin abuso, así que casi todo lo que sigue viene de estudios sobre violencia de pareja, y lo diremos cada vez que haga falta.

    Estas señales apuntan más a violencia que a desgaste:

    • Le tiene miedo a su pareja o a cómo va a reaccionar.
    • Pide permiso o se justifica por cosas cotidianas, como salir o gastar dinero.
    • La pareja le revisa el teléfono, controla el dinero o decide con quién se junta.
    • Se fue quedando sin amistades y sin actividades propias.
    • Hay lesiones, o explicaciones que no calzan con lo que pasó.
    • La pareja amenaza con hacerle daño, con hacerse daño o con quitarle a los hijos.

    La Ley 21.675, vigente en Chile desde junio de 2024, incluye en la violencia psicológica el control o la vigilancia de conductas, la intimidación, la coacción, la sumisión y el aislamiento. No necesitas decidir tú cuál de los dos casos es. Basta con describir lo que observas, y para ordenar tus dudas sirven las guías sobre ejemplos de violencia psicológica en la pareja, gaslighting y love bombing. Para que lo revise la propia persona, existe un test de relación tóxica.

    Y conviene tener presente cuán cerca queda esto. Según la V Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres de 2024, una de cada tres mujeres de 15 a 65 años ha vivido violencia psicológica, física o sexual en algún momento de su vida (Subsecretaría de Prevención del Delito, 2024). Es probable que más de una persona de tu entorno lo haya pasado o lo esté pasando.

    ¿Por qué no te hace caso y no sale de la relación?

    Desde afuera la salida parece obvia. Desde adentro no lo es, y entender por qué evita que la conversación se convierta en una pelea.

    Un estudio con 134 mujeres bolivianas evaluadas tres veces en seis meses mostró que lo que predijo si seguían o no en la relación fue la intención que se había afianzado hacia el tercer mes, no la del primer día, y que las actitudes hacia quedarse pesaban más que cualquier otro factor medido (Heim et al., 2018). La decisión se construye de a poco. Una revisión de 12 estudios identificó cuatro barreras que se repiten: las pérdidas que implica irse, el contacto que sigue habiendo con la pareja, la inseguridad económica y el juicio de otros por haberse ido, además de la falta de servicios (Stulz et al., 2024).

    La bibliografía clínica en español describe además lo que ocurre cuando alguien de afuera critica a la pareja. La persona tiende a defenderla y a justificar sus conductas, a culparse a sí misma, a negar o minimizar lo que pasa y, si los cercanos insisten en que termine la relación, a evitar la conversación y enfriar el vínculo con quienes critican antes que arriesgar el vínculo con su pareja (Castelló Blasco, 2005). A veces es la propia pareja quien descalifica a la familia y a los amigos, y la persona termina aislada sin que nadie lo haya dicho en voz alta.

    Un estudio cualitativo con 31 mujeres atendidas en servicios especializados del Reino Unido, entrevistadas dos veces en cinco meses, encontró trayectorias largas de ambivalencia, y muchas contaron lo que vivían solo después de haberse ido (Evans y Feder, 2016). Si tu familiar no te cuenta todo, o se retracta después de contarlo, puede que esté en medio de ese proceso de ambivalencia.

    Cómo ayudar a alguien en una relación tóxica sin que se aleje: lo que dice la investigación

    Una revisión de la literatura sobre revelar la violencia a personas cercanas encontró que la mayoría de las víctimas se lo cuenta al menos a alguien de su entorno, que las reacciones positivas (creerle, validar lo que vive) son las más frecuentes y las que ellas mismas califican como más útiles, y que las negativas (no creerle, culparla) se asocian con más síntomas psicológicos (Sylaska y Edwards, 2014). Si la persona te cuenta algo, tu reacción cuenta.

    Un metaanálisis con 51 estudios y 1.871 correlaciones afinó el mensaje, y vale la pena leerlo despacio. Las reacciones negativas, sobre todo las que controlan, distraen o tratan distinto a quien reveló la violencia, se asociaron con peor salud mental. Las reacciones positivas, en cambio, no mostraron un efecto protector claro, y su posible beneficio fue menor que el riesgo de las negativas (Dworkin et al., 2019). Los autores advierten que no se puede concluir causalidad, y que el análisis incluye violencia sexual y otras formas de violencia interpersonal además de la de pareja. La lectura práctica es que la primera meta es no empeorar las cosas, y recién después sumar ayuda.

    Hay un dato más que ordena las expectativas. En un ensayo controlado con 293 amigos preocupados por una mujer que sufría violencia de pareja, reclutados en 41 universidades de Estados Unidos, el 93,7 % ya había intentado alguna estrategia para ayudar y el 89,2 % temía que su amiga resultara gravemente dañada. Una herramienta de planificación de seguridad mejoró la claridad de los participantes sobre sus valores para intervenir y su preparación para decidir qué hacer. A los 12 meses, ambos grupos habían ganado confianza y no se diferenciaban en las estrategias usadas ni en lo útiles que les parecieron (Bloom et al., 2023). En esa muestra, a quien acompaña también le daba miedo, casi todos habían probado algo, y llegar preparado ayudó a decidir mejor.

    Lo que sí ayuda

    1. Creerle y decirlo. «Te creo» y «esto que me cuentas no es normal» valen más que cualquier consejo.
    2. Hablar de conductas, no de la persona. «Me preocupa que te revise el celular» abre una conversación. «Tu pareja es un manipulador» obliga a la persona a defenderla.
    3. Mantener el contacto aunque ella o él no haga lo que le sugieres. La bibliografía clínica insiste en que una red abierta es un refugio para el día en que decida pedir ayuda (Castelló Blasco, 2005; Sarasua et al., 2007).
    4. Tener a mano información concreta. En el estudio de Evans y Feder (2016), contarle a una amistad o a la familia solo llevó a ayuda especializada cuando esa persona conocía el problema o lo había vivido. Saber a dónde derivar es parte del apoyo.
    5. Reconocer lo que ya hace bien. Valorar sus decisiones pequeñas, y no solo la decisión grande, devuelve la sensación de control.

    Frases que sirven

    • «Estoy aquí, sin importar lo que decidas.»
    • «No tiene que ser todo de una vez. Podemos pensarlo juntos.»
    • «Me preocupa cómo te veo desde hace un tiempo. ¿Quieres contarme cómo estás?»
    • «Nada de lo que me cuentes cambia lo que pienso de ti.»
    • «Si algún día necesitas irte, puedes contar conmigo.»

    Lo que empeora las cosas

    • Preguntar «¿por qué no lo dejas?». Se lee como reproche y alimenta la vergüenza. La incomprensión y las críticas del entorno son un factor de vulnerabilidad que amplifica el impacto del maltrato (Muñoz, 2013).
    • Ultimátums y exigir una ruptura inmediata. Si la persona aún no está preparada, la presión suele traer más angustia y que deje de contarte cosas.
    • Hablar mal de su pareja de forma constante. Obliga a elegir bando, y por lo que vimos, muchas personas eligen proteger el vínculo.
    • Controlar o tomar decisiones por ella o él. El metaanálisis de Dworkin y colaboradores (2019) señala justamente el control como una de las reacciones más dañinas.
    • Confrontar a la pareja por tu cuenta. Casi no existe investigación sobre qué pasa después de que un tercero interviene: una revisión de alcance de 13 estudios concluyó que las reacciones inmediatas dependen mucho del contexto y que casi no se conocen los resultados a largo plazo (Kuskoff y Parsell, 2024). Ante esa incertidumbre, la prudencia consiste en no exponer a la persona a una represalia.
    • Retirar el apoyo cuando vuelve con su pareja. Es lo que más tienta, y el siguiente apartado explica por qué conviene resistirlo.

    ¿Y si vuelve con su pareja?

    Volver puede formar parte del proceso. Si te cansas, si te frustras, si sientes que perdiste el tiempo, es esperable, y las fuentes clínicas advierten que cuando el entorno se agota y se aleja, se refuerza la posición de control de quien maltrata (Castelló Blasco, 2005; Sarasua et al., 2007). Lo que queda a tu alcance es seguir disponible, sin reproches y sin reabrir la discusión.

    Hay una excepción importante. Irse tampoco es el fin del riesgo. Una revisión de alcance de 17 estudios concluyó que la separación es un periodo de riesgo significativo, con escalada de la violencia en muchas familias, y que los factores modificables asociados a más seguridad incluyen la distancia física respecto de la pareja, el apoyo de otras personas y los servicios centrados en quien los necesita (Krella et al., 2026). Por eso, si la persona decide irse, conviene que alguien especializado la ayude a planificar cómo.

    Si hay riesgo: seguridad y a quién llamar en Chile

    Si hay amenazas, miedo intenso o violencia física, tu rol cambia: pasas de acompañar a ayudar a que la persona llegue a quienes saben cómo protegerla. En Chile:

    • Fono 1455 de SernamEG: orientación gratuita en violencia de género, de lunes a domingo, de 8:00 a 00:00 horas, incluidos festivos. También se puede escribir por WhatsApp al +56 9 9700 7000. Según ChileAtiende, puede llamar también quien es testigo de violencia contra una mujer para recibir orientación, así que no necesitas esperar a que ella te lo pida.
    • Centros de la Mujer de SernamEG: atención psicológica, social y jurídica. El sitio de SernamEG indica cómo encontrar el de su región.
    • Carabineros: 133 ante una emergencia y 149 (Fono Familia) para denunciar o pedir ayuda por violencia intrafamiliar, según la misma ficha de ChileAtiende.

    Si la persona que está en riesgo es un hombre, o la pareja es del mismo sexo, la investigación citada aquí es más escasa y los servicios públicos de orientación están pensados sobre todo para mujeres. Los principios de trato (creer, no controlar, mantener el contacto) son los mismos, y un psicólogo puede ayudar a buscar la red más adecuada.

    Por qué la ayuda especializada importa

    Apoyar no reemplaza a un servicio especializado, y la evidencia lo respalda. Una revisión sistemática con metaanálisis de 29 estudios del Reino Unido encontró que, al cierre del caso, el 58,7 % de quienes pasaron por programas de acompañamiento especializado reportó que el abuso había cesado, frente al 46,2 % de quienes pasaron por programas de alcance comunitario, con la advertencia de alto riesgo de sesgo en la mayoría de los estudios (Carlisle et al., 2025). Otro metaanálisis de 25 ensayos con 4.683 participantes mostró que las intervenciones psicosociales mejoraron la depresión, la salud general y el apoyo social, y que el empoderamiento fue un ingrediente central sobre todo para depresión y estrés postraumático (Karakurt et al., 2022). Tu papel es facilitar ese puente: un teléfono, un acompañamiento a la primera cita, un «yo te llevo».

    Cuidarte tú también

    Acompañar cansa, y el cansancio es medible. En un estudio cualitativo con 23 adultos que apoyaban a mujeres sobrevivientes, los participantes describieron efectos negativos sobre su bienestar emocional y su salud física, algunos prolongados, compatibles con estrés traumático secundario, y notaron que no existen servicios pensados para ellos (Gregory et al., 2017). Otro trabajo con amigos de sobrevivientes identificó tres dimensiones de lo que se vive al recibir la revelación: malestar emocional, validación y confusión, y en la muestra de Estados Unidos el malestar se relacionó con más síntomas de depresión y estrés postraumático en los amigos (Sigurvinsdottir et al., 2016).

    Eso significa que está bien tener límites, hablar con alguien de confianza sobre lo que cargas y, si lo necesitas, pedir orientación para ti. Ayudar durante meses o años exige cuidar a quien ayuda.

    Cuándo consultar con un psicólogo

    Conviene consultar si la situación te desborda, si te cuesta dormir o concentrarte por preocupación, si discuten tú y tu entorno por este tema, o si quieres preparar con calma cómo plantear la conversación. Un psicólogo clínico puede orientarte sobre cómo apoyar a alguien en una relación abusiva sin forzar y, si la persona acepta, trabajar con ella el proceso de decidir. Puedes agendar una consulta para conversarlo, y hay evaluaciones y guías complementarias como la de dependencia emocional y el pilar sobre relaciones de pareja dañinas.

    Si en algún momento crees que hay un peligro inmediato, llama a Carabineros al 133.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo ayudar a alguien que no quiere ver que su relación es tóxica?

    Quédate cerca y habla de conductas concretas, sin juzgar a su pareja. Las críticas directas suelen activar la defensa de la relación (Castelló Blasco, 2005). Mantener el contacto, creerle y dejar la puerta abierta es más útil que convencerla. La persona decide cuándo está lista, y tu presencia hace que ese día tenga a quién llamar.

    ¿Qué le digo a una amiga que está con una pareja tóxica?

    Empieza por lo que observas y por cuánto te importa: «Te noto más apagada y me preocupa. ¿Cómo estás?». Evita las etiquetas sobre su pareja y las preguntas que suenan a reproche, como «¿por qué sigues con él?». Si cuenta algo, créele primero y aconseja después, si es que te lo pide.

    ¿Debo decirle que deje a su pareja?

    Presionar a que termine suele resultar contraproducente cuando la persona aún no está preparada. Puedes decirle que lo que cuenta te preocupa y que la apoyarás con lo que decida. Si hay violencia, ofrécele información sobre servicios especializados. La separación es además un periodo de riesgo (Krella et al., 2026), de modo que conviene que no se haga a la carrera.

    ¿Qué hago si siempre vuelve con él o con ella?

    Seguir disponible sin reproches. Volver puede formar parte del proceso, y que la red cercana se aleje refuerza la posición de control de quien maltrata (Sarasua et al., 2007). Si el cansancio te supera, pide apoyo para ti y baja la intensidad sin cortar el contacto.

    ¿Puedo llamar al 1455 si la víctima no soy yo?

    Sí. Según ChileAtiende, el 1455 recibe también a quien es testigo de violencia contra una mujer, para orientarla sobre cómo apoyar. Atiende todos los días de 8:00 a 00:00 horas, también por WhatsApp al +56 9 9700 7000. En una emergencia, llama a Carabineros al 133.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Bloom, T. L., Perrin, N., Brown, M. L., Campbell, J., Clough, A., Grace, K. T., Laughon, K., Messing, J., Eden, K. B., Turner, R., & Glass, N. (2023). Concerned friends of intimate partner violence survivors: Results from the myPlan randomized controlled trial on college campuses. BMC Public Health, 23(1), 1033. https://doi.org/10.1186/s12889-023-15918-y

    Carlisle, S., Bunce, A., Prina, M., McManus, S., Barbosa, E., Feder, G., & Lewis, N. V. (2025). Effectiveness of UK-based support interventions and services aimed at adults who have experienced or used domestic and sexual violence and abuse: A systematic review and meta-analysis. BMC Public Health, 25(1), 1003. https://doi.org/10.1186/s12889-025-21891-5

    Castelló Blasco, J. (2005). Dependencia emocional: Características y tratamiento. Alianza Editorial.

    Dworkin, E. R., Brill, C. D., & Ullman, S. E. (2019). Social reactions to disclosure of interpersonal violence and psychopathology: A systematic review and meta-analysis. Clinical Psychology Review, 72, 101750. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2019.101750

    Evans, M. A., & Feder, G. S. (2016). Help-seeking amongst women survivors of domestic violence: A qualitative study of pathways towards formal and informal support. Health Expectations, 19(1), 62-73. https://doi.org/10.1111/hex.12330

    Gregory, A., Feder, G., Taket, A., & Williamson, E. (2017). Qualitative study to explore the health and well-being impacts on adults providing informal support to female domestic violence survivors. BMJ Open, 7(3), e014511. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2016-014511

    Heim, E., Ajzen, I., Schmidt, P., & Seddig, D. (2018). Women’s decisions to stay in or leave an abusive relationship: Results from a longitudinal study in Bolivia. Violence Against Women, 24(14), 1639-1657. https://doi.org/10.1177/1077801217741993

    Karakurt, G., Koc, E., Katta, P., Jones, N., & Bolen, S. D. (2022). Treatments for female victims of intimate partner violence: Systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology, 13, 793021. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.793021

    Krella, K. A., Painter, F. L., Booth, A. T., Holtzworth-Munroe, A., Evans, E., Jiang, H., & McIntosh, J. E. (2026). Enhancing safety for separating families affected by domestic and family violence: A scoping review of modifiable factors. Trauma, Violence, & Abuse, 27(3), 796-811. https://doi.org/10.1177/15248380251325195

    Kuskoff, E., & Parsell, C. (2024). Bystander intervention in intimate partner violence: A scoping review of experiences and outcomes. Trauma, Violence, & Abuse, 25(3), 1799-1813. https://doi.org/10.1177/15248380231195886

    Muñoz, J. M. (2013). La evaluación psicológica forense del daño psíquico: Propuesta de un protocolo de actuación pericial. Anuario de Psicología Jurídica, 23, 61-69. https://doi.org/10.5093/aj2013a10

    Sarasua, B., Zubizarreta, I., Echeburúa, E., & de Corral, P. (2007). Perfil psicopatológico diferencial de las víctimas de violencia de pareja en función de la edad. Psicothema, 19(3), 459-466.

    Sigurvinsdottir, R., Riger, S., & Ullman, S. E. (2016). The impact of disclosure of intimate partner violence on friends. Journal of Interpersonal Violence, 31(18), 2940-2957. https://doi.org/10.1177/0886260515584334

    Stulz, V., Francis, L., Naidu, A., & O’Reilly, R. (2024). Women escaping domestic violence to achieve safe housing: An integrative review. BMC Women’s Health, 24(1), 321. https://doi.org/10.1186/s12905-024-03143-7

    Subsecretaría de Prevención del Delito. (2024). V Encuesta Nacional de Violencia contra las Mujeres (ENVCM 2024): Resultados nacionales. Ministerio de Seguridad Pública, Gobierno de Chile. https://spd-archivo.subprevenciondeldelito.gob.cl/noticia/v-encuesta-nacional-de-violencia-contra-las-mujeres-revela-disminucion-en-las-victimas-que-sufrieron-un-tipo-de-violencia-durante-su-vida/

    Sylaska, K. M., & Edwards, K. M. (2014). Disclosure of intimate partner violence to informal social support network members: A review of the literature. Trauma, Violence, & Abuse, 15(1), 3-21. https://doi.org/10.1177/1524838013496335

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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