Etiqueta: community reinforcement

  • CRAFT: El Método para que un Familiar Acepte Tratamiento

    CRAFT: El Método para que un Familiar Acepte Tratamiento

    Ya lo intentaste casi todo. Le rogaste, le pusiste un ultimátum, escondiste las botellas, revisaste el celular, organizaste una conversación “seria” con toda la familia. Y sigue consumiendo, sigue diciendo que no tiene ningún problema y sigue sin querer ir a ningún lado. Lo que más duele es la conclusión a la que llega la mayoría cuando dice “mi familiar no quiere tratamiento”: que no hay nada que hacer hasta que él quiera.

    Esa conclusión es falsa, y hay ensayos clínicos que lo demuestran. Existe un programa diseñado para la persona que está en tu lugar (la pareja, la madre, el hijo, la hermana de alguien que consume y rechaza ayuda) y, en el campo de las adicciones, es con diferencia el que más personas logra llevar a tratamiento: se llama CRAFT (Community Reinforcement and Family Training, Entrenamiento Familiar y Refuerzo Comunitario), y no le pide nada a la persona que consume. Te entrena a ti.

    En esta guía vas a ver qué es CRAFT, qué números tiene detrás, por qué las estrategias que ya probaste tienden a fallar, cuáles son sus siete pasos con ejemplos de frases concretas, y cómo se puede hacer en Chile.

    Respuesta corta: CRAFT es un entrenamiento de unas 8 a 12 sesiones para el familiar de una persona que consume alcohol o drogas y rechaza tratamiento. Enseña a reforzar la sobriedad, dejar de amortiguar las consecuencias del consumo, comunicarse sin pelear y proponer el tratamiento en el momento en que la persona está más receptiva. En los ensayos clínicos, cerca de dos de cada tres personas terminaron entrando a tratamiento, frente a una de cada ocho cuando el familiar iba a Al-Anon.

    ¿Qué es el modelo CRAFT en adicciones y quién lo creó?

    CRAFT es un programa conductual para familiares y personas cercanas de alguien con consumo problemático que se niega a buscar ayuda. Lo desarrolló el psicólogo Robert J. Meyers a partir de la Aproximación de Refuerzo Comunitario (CRA) que Nathan Azrin había creado en los años setenta para tratar el alcoholismo. Meyers lo adaptó a una pregunta distinta: qué puede hacer la familia cuando la persona con el problema no quiere ir a ninguna parte. Junto a Jane Ellen Smith lo probó en ensayos clínicos y, con Brenda Wolfe, lo convirtió en un manual para el público general (Meyers y Wolfe, 2004).

    La idea de fondo es simple. Nadie consume en el vacío: el consumo es una conducta que se mantiene porque tiene recompensas, y la gente que vive con esa persona forma parte de su entorno cotidiano. Si la familia aprende a cambiar qué recibe la persona cuando está sobria y qué recibe cuando consume, la balanza se puede mover sin gritos ni amenazas (Foote, Wilkens, Kosanke y Higgs, 2014).

    CRAFT trabaja con tres objetivos a la vez: que la persona entre a tratamiento, que reduzca su consumo mientras tanto, y que el familiar recupere su propia vida aunque nada de lo anterior ocurra todavía.

    ¿Funciona? Lo que muestran los ensayos clínicos

    Sí, y con una ventaja grande sobre las alternativas más conocidas. El primer ensayo aleatorizado comparó las tres estrategias que una familia suele encontrar: CRAFT, la facilitación para asistir a Al-Anon, y la “intervención” confrontacional del Instituto Johnson (la reunión sorpresa donde toda la familia enfrenta a la persona). En 130 familiares de personas con problemas de alcohol, CRAFT logró que el 64% entrara a tratamiento, frente al 30% con la intervención confrontacional y el 13% con Al-Anon (Miller, Meyers y Tonigan, 1999).

    Con drogas ilícitas el resultado se repitió. En un segundo ensayo con 90 familiares, CRAFT logró que el 58,6% de las personas que rechazaban tratamiento ingresara, y el 76,7% cuando se sumaban sesiones grupales de seguimiento, frente al 29% con Al-Anon y Nar-Anon. Todos recibieron las mismas 12 horas de trabajo individual (Meyers, Miller, Smith y Tonigan, 2002).

    Cuando se juntaron los cuatro ensayos de mayor calidad, con 264 familiares, la revisión sistemática de Roozen y su equipo calculó que CRAFT triplica la probabilidad de ingreso a tratamiento respecto de Al-Anon y la duplica respecto de la intervención confrontacional. En números que se entienden: hace falta entrenar a dos familiares para conseguir un ingreso que no habría ocurrido con Al-Anon. Cerca de dos tercios de las personas entraron a tratamiento, en general después de cuatro a seis sesiones del familiar (Roozen, De Waart y Van Der Kroft, 2010).

    Estrategia del familiar Qué hace Ingreso a tratamiento (Miller et al., 1999)
    CRAFT Entrena al familiar en refuerzo, comunicación y momento oportuno 64%
    Intervención confrontacional (Johnson) Reunión planificada donde la familia enfrenta a la persona 30%
    Facilitación Al-Anon Apoyo al familiar centrado en el desapego 13%

    Hay dos matices que conviene tener claros antes de entusiasmarse. El primero: la forma en que se aplica CRAFT importa muchísimo. Una revisión de 14 estudios con 691 familiares encontró que los programas que combinan sesiones individuales y grupales llegan a tasas de ingreso de 77% a 86%, mientras que el libro de autoayuda sin acompañamiento se queda en 13% a 40%, y en ludopatía las tasas fueron bajas en todos los estudios (Archer, Harwood, Stevelink, Rafferty y Greenberg, 2020). El segundo: no todas las poblaciones responden igual. En un ensayo sueco reciente con padres de jóvenes de 18 a 24 años, CRAFT no superó a una consejería estructurada (33% frente a 31% de ingreso a las 24 semanas), aunque en ambos grupos bajó el consumo de los hijos (Siljeholm, Edvardsson, Bergström y Hammarberg, 2024). CRAFT no es magia; es el método con mejores números, y funciona mejor con un profesional al lado.

    Por qué lo que ya intentaste no funcionó (y no es tu culpa)

    La mayoría de las familias llega a CRAFT después de años de estrategias que parecen lógicas y que la evidencia muestra poco eficaces. Si alguna vez buscaste cómo convencer a un adicto de ir a tratamiento, seguramente te recomendaron varias de ellas. Conviene entender por qué fallan, porque CRAFT se construye justo sobre esa explicación.

    Rogar, sermonear y amenazar aumentan la defensividad. Cada conversación que empieza con “tú siempre” o “tú nunca” termina en una pelea, y la pelea le da a la persona una razón más para irse a consumir. Con el tiempo, la casa se convierte en un lugar donde se habla del consumo todo el día y no pasa nada distinto.

    Amortiguar las consecuencias es más sutil y más frecuente. Llamar al jefe para decir que está enfermo, pagar la deuda, limpiar el desastre de la noche anterior, prepararle algo rico para la resaca. Cada uno de esos gestos nace del cariño, y cada uno le quita al consumo su costo real. La persona no tiene por qué cambiar algo que, gracias a ti, no le sale tan caro (Meyers y Wolfe, 2004).

    El desapego total (“que toque fondo, yo me desentiendo”) tampoco rinde. En los ensayos, el familiar que solo aprende a desapegarse mejora su propio bienestar, pero es el que menos logra que la persona entre a tratamiento. Y mientras tanto, el desgaste sigue. En una encuesta nacional alemana, cerca de una de cada diez personas declaró convivir actualmente con la adicción de un familiar, y que ese grupo tiene 2,4 veces más probabilidades de presentar depresión que quien no pasa por eso (Bischof et al., 2022). Los familiares también reportan más estrés, peor salud física, estigma, culpa y aislamiento, con más carga en las mujeres y en quienes viven con la persona (Di Sarno et al., 2021).

    Nada de esto significa que hayas hecho algo mal. Significa que estabas usando herramientas que nadie te enseñó a usar, contra un problema que no se resuelve con voluntad.

    Los siete pasos de CRAFT

    El programa sigue una secuencia. El orden importa: no se le pide al familiar que cambie su forma de reaccionar al consumo antes de asegurar que está a salvo y de que tiene algo propio a lo que volver.

    1. Seguridad primero

    Antes de cualquier cambio, se evalúa si hay riesgo de violencia. Si lo hay, se arma un plan de protección: señales de alarma, una maleta de emergencia con documentos, llaves y dinero, un lugar donde ir, y a quién llamar. CRAFT es explícito en esto: ninguna meta del programa está por encima de la integridad física del familiar y de los niños de la casa (Meyers y Wolfe, 2004).

    2. Recuperar tu propia vida

    Suena a relleno y es una de las piezas centrales. El familiar define metas propias, retoma actividades que dejó y arma una red de apoyo, de modo que su bienestar deje de depender de si la otra persona consumió o no ese día. Esto tiene un efecto directo sobre el resto del programa: una persona menos agotada y menos desesperada se comunica mejor, refuerza mejor y aguanta mejor las esperas.

    3. El mapa de la conducta (análisis funcional)

    Con el terapeuta se dibuja el patrón del consumo: qué lo antecede (horarios, personas, discusiones, emociones), qué señales indican que la persona ya empezó a consumir, y qué obtiene con el consumo, tanto lo que gana (calma, olvido, pertenencia) como lo que pierde. Ese mapa es la base de todo lo que sigue, porque muestra dónde exactamente el familiar puede intervenir sin pelear.

    4. Comunicación positiva

    Es el paso que más cambia el clima de la casa y merece una sección aparte más abajo. En corto: mensajes cortos, en primera persona, con una cuota de comprensión hacia la otra persona y una parte de responsabilidad compartida, dichos cuando ambos están tranquilos y la persona está sobria.

    5. Reforzar la sobriedad

    El familiar aprende a recompensar de inmediato, de forma proporcionada y variada, los momentos en que la persona está sobria o hace algo distinto al consumo: una conversación agradable, una comida que le gusta, tiempo juntos, un reconocimiento concreto. La lógica es que estar sobrio tiene que empezar a rendir más que consumir, y eso se construye con muchos gestos pequeños y no con un premio grande.

    6. Dejar que el consumo tenga su costo

    Es el reverso del paso anterior: retirar la atención y las recompensas mientras la persona consume, y dejar de amortiguar las consecuencias que le corresponden. Meyers le llama “confrontación silenciosa”, porque el malestar se queda donde tiene que estar, en quien consume, y no en una discusión. También se explica en detalle más abajo, porque tiene límites claros.

    7. Proponer el tratamiento en el momento justo

    CRAFT no propone el tratamiento cuando el familiar ya no aguanta más, sino cuando la persona está más receptiva. Y llega a ese momento con las opciones ya investigadas, para que un “sí” de dos segundos no se pierda en tres semanas de lista de espera.

    Comunicación positiva: qué decir y qué evitar

    Meyers y Wolfe (2004) resumen las reglas en cuatro componentes, que en la edición en español se recuerdan con la sigla PYEC:

    • P, positiva: pide lo que sí quieres, en vez de criticar lo que no quieres.
    • Y, frases con “yo”: habla desde lo que sientes (“me asusta”, “me duele”), no desde lo que el otro es (“eres un irresponsable”).
    • E, entendimiento: incluye una frase que reconozca la dificultad de la otra persona, sin aprobar el consumo.
    • C, compartir la responsabilidad: reconoce tu parte en la dinámica y ofrece trabajar en equipo.

    Se suman tres reglas de aplicación: el mensaje es corto y pide algo concreto; el tono vale más que las palabras (una frase perfecta dicha con sarcasmo no sirve); y se habla solo cuando la persona está sobria y ambos están calmados. Si la respuesta es agresiva, no se discute: se cierra la conversación y se retoma en otro momento.

    En vez de decir Prueba con
    “Siempre echas a perder las noches.” “Disfruto mucho cuando no tomas.”
    “Eres muy desconsiderado por no avisar que no vienes a cenar.” “Me duele cuando no avisas que no vas a venir a cenar.”
    “Eres un peligro cuando tomas.” “Me asusta que tomes tanto.”
    “No deberías tomar esta noche.” “Me haría muy feliz que esta noche no tomaras.”
    “No soporto que mientas.” “Quiero creerte, pero esa historia me sigue sonando rara.”

    Un mensaje que junta los cuatro componentes se ve así: “Entiendo que llegas agotado y frustrado del trabajo. Me asusta cuando llegas tarde y con varias copas encima. Sé que a veces reacciono de forma dura y eso no ayuda. Me encantaría que esta noche cenáramos tranquilos”. No hay reproche, hay una petición concreta y hay una puerta abierta.

    Apoyar no es facilitar: la diferencia está en el momento

    Aquí es donde muchas familias se traban, porque suena a “ser amable con alguien que está destruyendo la casa”. CRAFT no pide ser amable con el consumo; pide ser amable con la sobriedad. La diferencia no está en cuánto cariño das, sino en cuándo lo das y qué conducta premia.

    Apoyar es dar atención, afecto y ayuda cuando la persona está sobria o intentando algo distinto. Facilitar es dar esas mismas cosas mientras consume, mientras está con resaca o justo después de un episodio: taparle la falta al trabajo, cocinarle algo especial, pagarle la cuenta, recogerlo a las cuatro de la mañana. Dejar de facilitar significa hacerse a un lado y permitir que el consumo tenga las consecuencias que le corresponden: dormir con la ropa puesta, llegar tarde, aguantar la molestia del jefe.

    Esto tiene límites que el programa deja escritos. No se trata de que la persona “toque fondo”: no se permiten consecuencias que pongan en riesgo la vida o la salud de nadie, como manejar con alcohol, una sobredosis o una situación de violencia. Ahí se interviene, se pide ayuda de emergencia y se vuelve al plan de seguridad del paso 1. La regla es filtrar: consecuencias incómodas, sí; consecuencias peligrosas, nunca.

    Si quieres leer más sobre cómo cuidarte mientras convives con la situación, en la guía sobre cómo vivir con un familiar adicto está desarrollado el lado del autocuidado, y en cómo poner límites hay herramientas para sostenerlos sin pelear.

    La ventana de oportunidad: cómo reconocerla y qué decir

    La motivación para pedir ayuda no es un estado estable. Sube y baja, y los momentos en que sube suelen durar poco, a veces uno o dos días (Foote et al., 2014). CRAFT le llama a esos momentos “ventanas de oportunidad” y entrena al familiar para reconocerlos y usarlos.

    Cómo se reconocen. Aparecen después de una crisis, cuando la persona siente remordimiento o ve el costo de lo que pasó. También en rachas de calma, cuando llevan varios días sin pelear y la relación está cálida. A veces la abre un comentario de un tercero (un médico, un amigo) o la propia curiosidad de la persona al notar que en la casa algo cambió. Y hay una condición del lado del familiar: solo se propone cuando tú estás tranquilo, descansado y sin apuro. Nunca durante una discusión, nunca con la persona intoxicada o en plena resaca.

    Por qué hay que tener el tratamiento listo antes. Por cada razón que la persona tiene para pedir ayuda suele tener dos para evitarla. Si en el momento del “sí” el familiar recién empieza a buscar dónde, la ambivalencia gana. Por eso, antes de la ventana, el familiar ya investigó opciones y las tiene como un menú: una consulta de evaluación, un psicólogo, un médico, un grupo, un programa. Ofrecer varias alternativas cambia la conversación de un “sí o no” a un “cuál”, y eso respeta la autonomía de la persona, que es justo lo que la confrontación pisotea.

    Cómo se dice. Con las mismas reglas de comunicación positiva, y con tres ajustes:

    1. Empieza pequeño. No “tienes que internarte”, sino “¿irías a una sola cita para ver qué te dicen?”, o “¿probarías dos sesiones y después decides?”.
    2. Engancha con lo que a la persona le importa. Dormir mejor, manejar el estrés, no perder el trabajo, arreglar las cosas con los hijos. La adicción puede no ser su problema; esas cosas sí.
    3. Ofrece acompañar. “Podemos ir juntos” o “podríamos hacer esto como pareja” baja la barrera de entrada.

    Si dice que no. No se discute. Se agradece que lo haya escuchado (“está bien, gracias por considerarlo, lo podemos hablar en otro momento”) y se cierra. Un no es la respuesta a esa conversación, no al proceso. Las ventanas se vuelven a abrir, y mientras tanto el familiar sigue con lo suyo: reforzar la sobriedad, dejar de amortiguar y cuidarse.

    ¿Y si acepta y después recae?

    Es frecuente y CRAFT lo prepara. Un episodio de consumo después de un período sobrio no borra lo avanzado ni es una prueba de que “no sirve de nada”. El programa entrena al familiar para tratar el desliz como información: qué lo antecedió, qué señal se pasó por alto, qué habría que ajustar en el mapa de conducta. La reacción que más daña es la de “lo sabía, siempre igual”, porque confirma la expectativa de fracaso y le da a la persona la excusa perfecta para seguir. La que más ayuda es volver a la comunicación positiva y al refuerzo en cuanto la persona vuelve a estar sobria.

    CRAFT adicciones en Chile: cómo hacerlo con un psicólogo

    CRAFT es un entrenamiento con un profesional, no un consejo. Se hace en sesiones individuales con un psicólogo formado en el modelo, en general entre 8 y 12, y se puede hacer por videollamada: el ensayo sueco de 2024 pasó a aplicarse por videoconferencia durante la pandemia. Los formatos que combinan trabajo individual y grupal son los que mejores tasas muestran, y el libro sin acompañamiento es la opción con peores resultados (Archer et al., 2020). Si quieres leer antes de decidir, el manual de Meyers y Wolfe está traducido al español como Cómo mantener sobrio a tu ser querido; es una buena base, pero no reemplaza el entrenamiento.

    Sobre la pregunta que casi todas las familias hacen: no, en Chile no se puede internar a un adulto contra su voluntad porque consuma. La Ley 21.331 de salud mental define la hospitalización involuntaria como una medida excepcional, que solo procede cuando no es posible un tratamiento ambulatorio y hay una situación real de riesgo cierto e inminente para la vida o la integridad de la persona o de terceros, con prescripción de dos profesionales de distintas disciplinas, según resume la guía legal del Ministerio de Salud. Fuera de una emergencia de ese tipo, la entrada a tratamiento tiene que ser voluntaria. Eso, lejos de ser una mala noticia, es exactamente lo que CRAFT sabe conseguir.

    Para tener el menú de opciones listo cuando se abra la ventana, conviene saber cómo funciona la cobertura pública para el consumo de alcohol y drogas en Chile y qué se entiende clínicamente por adicción o trastorno por uso de sustancias. Si dudas de si el consumo de tu familiar ya es problemático, el test AUDIT es una buena referencia para el alcohol, y si se trata de un hijo adolescente hay una guía de señales para padres.

    ¿Cuándo pedir ayuda para ti?

    CRAFT parte de una premisa que a muchos familiares les cuesta aceptar: tú también necesitas atención, no solo la persona que consume. Conviene consultar por tu cuenta si:

    • Llevas semanas durmiendo mal, con el ánimo por el suelo o con la sensación de no poder con tu vida.
    • Tu día gira en torno a vigilar, esconder, controlar o reparar lo que la otra persona hace.
    • Hay violencia, amenazas o miedo en la casa. En ese caso la prioridad es la seguridad, antes que cualquier programa.
    • Ya intentaste todo lo que se te ocurre y sientes que no queda nada.

    En una primera consulta se evalúa la situación, se revisa el riesgo y se decide si CRAFT es lo indicado o si hace falta otra cosa antes. La persona que consume no tiene que saberlo ni asistir.

    Preguntas frecuentes sobre CRAFT

    ¿CRAFT es lo mismo que hacer una “intervención”?

    No. La intervención confrontacional (modelo Johnson) es una reunión sorpresa donde la familia enfrenta a la persona con sus consecuencias y le ofrece tratamiento bajo presión. CRAFT es un entrenamiento gradual para el familiar, sin confrontación. En el ensayo de Miller y colaboradores, CRAFT logró el doble de ingresos a tratamiento que la intervención confrontacional.

    ¿Cuánto tarda CRAFT en dar resultado?

    En los estudios, la mayoría de las personas que entraron a tratamiento lo hicieron después de cuatro a seis sesiones del familiar, dentro de un programa de 8 a 12 sesiones. No hay garantía de plazo: alrededor de un tercio no ingresa en ese período, y el familiar igual mejora en estrés, salud y calidad de la relación.

    ¿Se puede obligar a un adulto a internarse en Chile?

    Solo en situaciones excepcionales. La Ley 21.331 permite la hospitalización involuntaria únicamente cuando no es posible un tratamiento ambulatorio y existe riesgo cierto e inminente para la vida o la integridad de la persona o de terceros, con prescripción de dos profesionales. El consumo por sí solo no cumple ese requisito.

    ¿Debo echarlo de la casa?

    CRAFT no lo recomienda como estrategia general. Dejar que el consumo tenga consecuencias es distinto de cortar el vínculo, y el vínculo es justamente la herramienta con la que trabaja el programa. La excepción es la seguridad: si hay violencia o amenazas, protegerte a ti y a los niños va primero, y eso puede implicar separarse.

    ¿Sirve si la persona vive en otra casa?

    Sí, con menos palanca. Cuanto más contacto cotidiano hay, más oportunidades de reforzar la sobriedad y de reconocer una ventana de oportunidad. Si el contacto es esporádico, el trabajo se concentra en la comunicación positiva en cada encuentro y en tener las opciones de tratamiento listas.

    ¿Funciona para ludopatía o apuestas?

    Con menos evidencia. En la revisión de Archer y colaboradores, los cinco estudios con apuestas mostraron tasas de ingreso bajas, entre 12,5% y 23%. Las habilidades del programa siguen siendo útiles para el familiar, pero conviene ajustar las expectativas y combinar con otras estrategias.

    ¿Y si nunca acepta tratamiento?

    Puede pasar, y CRAFT lo contempla desde el primer día. Por eso el programa trabaja tres metas en paralelo: el ingreso a tratamiento, la reducción del consumo y la vida del familiar. En los ensayos clásicos, los familiares mejoraron su funcionamiento y su salud con independencia de si la persona entró o no a tratamiento; el ensayo sueco con padres, en cambio, no encontró cambios en su depresión ni en su estrés, así que ese beneficio tampoco está garantizado.

    Lo que sí depende de ti

    No puedes obligar a nadie a tratarse, y la ley chilena lo confirma. Pero la idea de que “no hay nada que hacer hasta que quiera” no resiste los datos: con el entrenamiento adecuado, dos de cada tres familias consiguen que la persona dé el paso, y las que no lo consiguen suelen salir del programa con más vida propia y una relación menos rota.

    Si llevas tiempo cargando con esto, agenda una primera consulta. Puede ser online, no requiere que la persona que consume participe ni lo sepa, y sirve para evaluar tu situación y ver si CRAFT es el camino.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Archer, M., Harwood, H., Stevelink, S., Rafferty, L. y Greenberg, N. (2020). Community reinforcement and family training and rates of treatment entry: A systematic review. Addiction, 115(6), 1024-1037. https://doi.org/10.1111/add.14901

    Bischof, G., Bischof, A., Velleman, R., Orford, J., Kuhnert, R., Allen, J., Borgward, S. y Rumpf, H.-J. (2022). Prevalence and self-rated health and depression of family members affected by addictive disorders: Results of a nation-wide cross-sectional study. Addiction, 117(12), 3140-3147. https://doi.org/10.1111/add.15960

    Di Sarno, M., De Candia, V., Rancati, F., Madeddu, F., Calati, R. y Di Pierro, R. (2021). Mental and physical health in family members of substance users: A scoping review. Drug and Alcohol Dependence, 219, 108439. https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2020.108439

    Foote, J., Wilkens, C., Kosanke, N. y Higgs, S. (2014). Beyond addiction: How science and kindness help people change. Scribner.

    Ley 21.331 (2021). Establece normas para el reconocimiento y protección de los derechos de las personas en la atención de salud mental. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1159383

    Meyers, R. J., Miller, W. R., Smith, J. E. y Tonigan, J. S. (2002). A randomized trial of two methods for engaging treatment-refusing drug users through concerned significant others. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 70(5), 1182-1185. https://doi.org/10.1037/0022-006X.70.5.1182

    Meyers, R. J. y Wolfe, B. L. (2004). Get your loved one sober: Alternatives to nagging, pleading, and threatening. Hazelden. (Edición en español: Cómo mantener sobrio a tu ser querido).

    Miller, W. R., Meyers, R. J. y Tonigan, J. S. (1999). Engaging the unmotivated in treatment for alcohol problems: A comparison of three strategies for intervention through family members. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 67(5), 688-697. https://doi.org/10.1037/0022-006X.67.5.688

    Ministerio de Salud de Chile. (2022). Guía legal: Ley 21.331. Departamento de Prevención y Control de Enfermedades. https://diprece.minsal.cl/wp-content/uploads/2022/09/Guia-legal-Ley-21.331.pdf

    Roozen, H. G., De Waart, R. y Van Der Kroft, P. (2010). Community reinforcement and family training: An effective option to engage treatment-resistant substance-abusing individuals in treatment. Addiction, 105(10), 1729-1738. https://doi.org/10.1111/j.1360-0443.2010.03016.x

    Siljeholm, O., Edvardsson, K., Bergström, M. y Hammarberg, A. (2024). Community Reinforcement and Family Training versus counselling for parents of treatment-refusing young adults with hazardous substance use: A randomized controlled trial. Addiction, 119(5), 915-927. https://doi.org/10.1111/add.16429

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico. Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud).

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Conocer más · Agendar una consulta