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  • Aburrimiento existencial: qué es y cómo se distingue de la depresión

    Aburrimiento existencial: qué es y cómo se distingue de la depresión

    Cumples con lo que toca, contestas mensajes, ves a gente, y aun así nada engancha. Sin llanto, sin un golpe concreto, sin ganas de quedarte en la cama todo el día. Hay una planicie. Si has buscado “todo me da lo mismo pero no estoy deprimido”, es probable que estés describiendo algo así, y a esa experiencia se la suele llamar aburrimiento existencial. Aquí vas a ver qué dice la psicología sobre ella, en qué se diferencia de la depresión, la anhedonia y la apatía, por qué aparece y qué ayuda.

    Respuesta corta: el aburrimiento existencial es la sensación persistente de que la vida es plana y sin interés, más allá de una tarde monótona. No es un diagnóstico, pero la investigación muestra que el aburrimiento es una experiencia distinta de la apatía, la anhedonia y la depresión, aunque se relacione con ellas (Goldberg et al., 2011). Puede acompañar a una depresión, y por eso conviene mirar qué más está pasando.

    ¿Qué es el aburrimiento existencial?

    “Aburrimiento existencial” es una expresión del lenguaje cotidiano y de la filosofía que no figura en los manuales diagnósticos. Nombra un aburrimiento que no depende de una tarea aburrida: la vida entera se siente sin sabor. Lo que sí tiene la psicología es una definición del aburrimiento en general. Una propuesta muy citada lo describe como la experiencia desagradable de querer participar en una actividad satisfactoria y no poder, porque la atención no logra engancharse ni con lo que hay afuera ni con los propios pensamientos y sentimientos (Eastwood et al., 2012).

    Un trabajo más reciente sugiere que el aburrimiento es una señal de que nos alejamos de una zona óptima de compromiso con lo que hacemos. Esa desviación puede venir de una falta de sentido percibido, de dificultades para sostener la atención o de un empujón a buscar otra cosa en que involucrarse (Danckert y Elpidorou, 2023).

    El equivalente científico más cercano a lo que la gente llama aburrimiento existencial es la “percepción de que la vida es aburrida”. Un estudio con tres muestras comparó formas de entender la propensión al aburrimiento (cuán seguido aburre, cuán intenso es y si la vida entera se percibe como aburrida), y esta última fue la que mejor se asoció con medidas de bienestar, como satisfacción con la vida y malestar psicológico (Tam et al., 2021).

    Una revisión de la literatura agrega dos advertencias. El aburrimiento se relaciona de forma consistente con afecto negativo, divagación mental, sensación de que el tiempo pasa lento y menos sensación de agencia. Pero los estudios lo miden de maneras muy distintas, y hay indicios de que existen tipos diferentes (uno de búsqueda, que empuja a moverse, y otro apático) con correlatos que a veces se oponen (Raffaelli et al., 2018). Quien siente que todo es plano probablemente se reconozca más en el segundo, aunque los estudios revisados no lo midieron en ese sentido.

    ¿Es depresión? Qué lo distingue de la anhedonia y la apatía

    La respuesta honesta es que puede ser otra cosa o puede ser también depresión. Por eso conviene separar las piezas:

    • Aburrimiento. Falta de interés o de compromiso con lo que hay a mano, con ganas de que algo pase. Si aparece algo atractivo, el interés y el placer vuelven.
    • Apatía. Pérdida de iniciativa y de impulso para empezar o sostener conductas dirigidas a una meta. Describe la falta de energía y de impulso.
    • Anhedonia. Incapacidad de sentir placer en lo que antes lo daba. Los manuales de terapia cognitivo-conductual la describen como uno de los dos síntomas cardinales del episodio depresivo (Beck et al., 2024; Tolin, 2024). El otro es el ánimo deprimido.
    • Depresión. Un síndrome completo, que además de lo anterior suele sumar tristeza, culpa, pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo y el futuro, y cambios en el sueño, el apetito y la energía (Beck et al., 2024).

    La parte más útil es que la depresión puede presentarse sin tristeza visible, solo con pérdida de interés o de placer, así que “no estoy triste” no basta para descartarla (Beck et al., 2024; Tolin, 2024). Por eso la distinción se hace mirando el conjunto de síntomas y cuánto duran. Esta lista es una distinción clínica general, no el hallazgo de un estudio puntual.

    Lo que muestra la investigación es matizado. Un estudio con modelos estadísticos encontró que el aburrimiento se relaciona en distinto grado con la apatía, la anhedonia y la depresión, pero es empíricamente distinto de las tres (Goldberg et al., 2011). Otro, con 2.484 estudiantes universitarios, halló que la propensión al aburrimiento y los síntomas depresivos van de la mano, pero que en los recuerdos que vuelven solos se separan: los síntomas depresivos predijeron recuerdos más vívidos, negativos e intensos, mientras que la propensión al aburrimiento predijo recuerdos menos vívidos y con otros contenidos (Yeung et al., 2024). Es un dato de laboratorio con jóvenes, útil para entender el fenómeno.

    Además, el aburrimiento intenso no es un asunto menor. Un estudio en pacientes psiquiátricos hospitalizados mostró que el aburrimiento del momento se asocia con psicopatología en pacientes y en personas sin diagnóstico, y que en quienes estaban internados predijo tratamientos más largos (Seiler et al., 2023). Es un contexto muy particular (salas cerradas), así que no se traslada tal cual a la vida cotidiana.

    ¿Por qué aparece?

    No hay una causa única, y ningún estudio revisado se hizo sobre “aburrimiento existencial” como tal. Estas son las explicaciones que más se repiten en la literatura y en los manuales consultados:

    1. Falta de sentido. La logoterapia de Frankl plantea que, cuando falta sentido en la vida, aparece aburrimiento. En 279 estudiantes universitarios, la puntuación de sentido de vida y la propensión al aburrimiento se relacionaron de forma inversa y fuerte (r = -0,71), tal como se esperaba (Melton y Schulenberg, 2007). Es una correlación en jóvenes, que no dice qué causa qué.
    2. Una brecha entre lo que se tiene y lo que se quiere. La literatura sobre calidad de vida describe que el bienestar baja cuando la distancia entre lo logrado y lo deseado es grande y la persona no ve cómo acortarla ni tiene metas por delante (Urzúa y Caqueo-Urízar, 2012). En la escala de bienestar psicológico de Ryff, el “propósito en la vida” es una de las seis dimensiones, y su déficit se expresa como no tener claro qué se intenta conseguir (Díaz et al., 2006).
    3. Evitar sentir. Desde la terapia de aceptación y compromiso (ACT), el intento sostenido de no sentir lo aversivo (miedo, tristeza, vergüenza) también amortigua las emociones agradables, y la vida pasa a funcionar en piloto automático, con rutinas ejecutadas sin presencia (Hayes et al., 2012; Forsyth y Eifert, 2016). Según esa literatura, la persona pierde su brújula porque gasta la energía en no sentir, no en ir hacia algo.
    4. Vida muy rígida o muy monótona. Beck y Freeman (2003) describen que quienes llevan vidas hipercontroladas, centradas en el deber y sin espontaneidad, terminan quejándose de una vida “chata” y aburrida.
    5. Un cuadro clínico de fondo. El vacío o el aburrimiento crónico aparecen en el trastorno límite de la personalidad, donde se vinculan a una identidad poco estable y a un adormecimiento emocional (Linehan, 1993; Beck y Freeman, 2003), y en el TDAH adulto, donde se asocian a la dificultad de sostener lo monótono sin una recompensa inmediata (Barkley, 2010). Sentir aburrimiento no implica tener alguno de esos cuadros.

    ¿Qué ayuda? Una advertencia antes

    No existen ensayos clínicos que hayan probado un tratamiento específico para el aburrimiento existencial. Lo que sigue combina lo poco que se sabe del aburrimiento con lo que funciona para problemas vecinos, y se presenta como tal.

    • Cambiar lo que piensas del aburrimiento. En dos estudios con jóvenes (2.495 británicos de 12 a 25 años y 314 adolescentes israelíes seguidos 16 semanas), disgustar mucho del aburrimiento se asoció con aburrirse más seguido y con más intensidad, y con que el aburrimiento pesara más sobre el bienestar. En cambio, aceptar que es una experiencia normal se asoció con mejor bienestar (Tam et al., 2023). Son datos observacionales, pero invitan a dejar de tratar el aburrimiento como una emergencia.
    • Recuperar el sentido. Un metaanálisis de terapias existenciales (15 estudios, 1.792 personas) encontró que las centradas en el sentido tuvieron efectos grandes sobre el sentido de vida (d = 0,65) y moderados sobre síntomas psicológicos (d = 0,47). No se hicieron sobre aburrimiento, pero apuntan a la misma raíz (Vos et al., 2015).
    • Volver a lo que importa, con pasos concretos. En ACT, la vitalidad se construye con la acción: la persona aclara sus valores y da pasos hacia ellos aunque no sienta entusiasmo ese día (Hayes et al., 2012). Si quieres hacerlo, el ejercicio de la hoja de valores es un buen punto de partida.
    • Activar el cuerpo antes que las ganas. La activación conductual parte de que, en la depresión, lo que se pierde primero es el “querer” más que la capacidad de disfrutar, y de que esperar a tener ganas paraliza, por lo que la regla es actuar primero (Beck et al., 2024). Si una actividad pequeña sí te da algo cuando la haces, es una pista a favor de que se trata más de motivación que de falta total de placer. Tienes la guía de activación conductual paso a paso.

    Un ejercicio de autoobservación para una semana, sin puntaje:

    1. Cada día anota un momento en que la vida se sintió plana: qué hacías y con quién estabas.
    2. Anota si ese momento era monótono por fuera (una rutina que no eliges) o si tenías opciones y ninguna te atraía.
    3. Anota qué emoción incómoda podrías estar evitando en ese momento (miedo a fallar, tristeza, vergüenza).
    4. Al final de la semana, elige una cosa pequeña que te importaba antes y hazla una vez, aunque no tengas ganas. Observa si, al hacerla, aparece algo de interés.

    ¿Cuándo conviene consultar?

    Pide una evaluación profesional si:

    • la planicie dura más de dos semanas y la acompañan pérdida de interés en casi todo, cambios en el sueño o el apetito, o cansancio constante;
    • aparecen culpa excesiva, desesperanza o la idea de que nada va a mejorar;
    • afecta tu trabajo, tus estudios o tus relaciones;
    • el aburrimiento viene con consumo de alcohol, apuestas o pantallas para taparlo.

    Si en algún momento piensas en hacerte daño o sientes que no quieres seguir viviendo, no esperes: en Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio, del Ministerio de Salud), al 131 si es una emergencia o a Salud Responde (600 360 7777). En ese caso es urgente hablar con alguien hoy.

    Si lo tuyo se parece más a no sentir placer, revisa el artículo sobre anhedonia. Si por fuera todo parece estar bien pero por dentro no, el de la depresión sonriente puede ayudarte. Y si lo que domina son las preguntas sobre la muerte o el sentido, mira ansiedad existencial y sentido de vida.

    Preguntas frecuentes

    ¿El aburrimiento existencial es un trastorno mental?

    No como diagnóstico propio. No aparece como categoría en los manuales de terapia cognitivo-conductual consultados. Sí puede acompañar o esconder cuadros que se pueden diagnosticar, como una depresión, y por eso vale la pena evaluarlo cuando dura semanas o afecta tu vida (Beck et al., 2024; Tolin, 2024).

    ¿Es lo mismo que el vacío existencial?

    Son vecinos. El vacío existencial se describe como un hueco de sentido o de identidad, mientras que el aburrimiento es la falta de interés o de compromiso con lo que se hace. En la práctica suelen aparecer juntos, y la investigación muestra una relación fuerte entre poco sentido de vida y más propensión al aburrimiento (Melton y Schulenberg, 2007).

    ¿Puedo sentir que todo me da lo mismo y no estar deprimido?

    Sí, puede ser. El aburrimiento es empíricamente distinto de la depresión, la anhedonia y la apatía, aunque se relaciona con ellas (Goldberg et al., 2011). Pero la depresión puede presentarse sin tristeza, solo con pérdida de interés, así que si dura semanas conviene que alguien lo evalúe.

    ¿Hay algún test para medirlo?

    Existen escalas de investigación del aburrimiento, pero ninguna sirve para decir “tienes aburrimiento existencial” y no hay puntos de corte clínicos validados que se hayan revisado para este artículo. Por eso no se incluye un test con puntaje. La autoobservación de arriba es más útil para empezar.

    ¿Qué puedo hacer hoy?

    Elige una acción pequeña ligada a algo que te importa y hazla sin esperar ganas. La regla de la activación conductual es actuar primero y evaluar después (Beck et al., 2024). Si pasan varias semanas sin cambio, consulta.

    Un siguiente paso

    Si la planicie lleva semanas y no logras ubicar qué hay detrás, separar qué parte es ánimo, qué parte es sentido y qué parte es costumbre de evitar te da algo concreto con qué trabajar. Puedes agendar una consulta y partir por una evaluación sin compromiso.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Barkley, R. A. (2010). Taking charge of adult ADHD. Guilford Press.

    Beck, A. T., & Freeman, A. (2003). Terapia cognitiva de los trastornos de personalidad. Paidós.

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2024). Cognitive therapy of depression (2.ª ed.). Guilford Press.

    Danckert, J., & Elpidorou, A. (2023). In search of boredom: Beyond a functional account. Trends in Cognitive Sciences, 27(5), 494-507. https://doi.org/10.1016/j.tics.2023.02.002

    Díaz, D., Rodríguez-Carvajal, R., Blanco, A., Moreno-Jiménez, B., Gallardo, I., Valle, C., & van Dierendonck, D. (2006). Adaptación española de las escalas de bienestar psicológico de Ryff. Psicothema, 18(3), 572-577.

    Eastwood, J. D., Frischen, A., Fenske, M. J., & Smilek, D. (2012). The unengaged mind: Defining boredom in terms of attention. Perspectives on Psychological Science, 7(5), 482-495. https://doi.org/10.1177/1745691612456044

    Forsyth, J. P., & Eifert, G. H. (2016). The mindfulness and acceptance workbook for anxiety (2.ª ed.). New Harbinger Publications.

    Goldberg, Y. K., Eastwood, J. D., LaGuardia, J., & Danckert, J. (2011). Boredom: An emotional experience distinct from apathy, anhedonia, or depression. Journal of Social and Clinical Psychology, 30(6), 647-666. https://doi.org/10.1521/jscp.2011.30.6.647

    Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (2012). Acceptance and commitment therapy: The process and practice of mindful change (2.ª ed.). Guilford Press.

    Linehan, M. M. (1993). Skills training manual for treating borderline personality disorder. Guilford Press.

    Melton, A. M. A., & Schulenberg, S. E. (2007). On the relationship between meaning in life and boredom proneness: Examining a logotherapy postulate. Psychological Reports, 101(3), 1016-1022. https://doi.org/10.2466/pr0.101.4.1016-1022

    Raffaelli, Q., Mills, C., & Christoff, K. (2018). The knowns and unknowns of boredom: A review of the literature. Experimental Brain Research, 236(9), 2451-2462. https://doi.org/10.1007/s00221-017-4922-7

    Seiler, J. P.-H., Zerr, K., Rumpel, S., & Tüscher, O. (2023). High state boredom vastly affects psychiatric inpatients and predicts their treatment duration. Translational Psychiatry, 13, 350. https://doi.org/10.1038/s41398-023-02650-9

    Tam, K. Y. Y., Chan, C. S., van Tilburg, W. A. P., Lavi, I., & Lau, J. Y. F. (2023). Boredom belief moderates the mental health impact of boredom among young people: Correlational and multi-wave longitudinal evidence gathered during the COVID-19 pandemic. Journal of Personality, 91(3), 638-652. https://doi.org/10.1111/jopy.12764

    Tam, K. Y. Y., van Tilburg, W. A. P., & Chan, C. S. (2021). What is boredom proneness? A comparison of three characterizations. Journal of Personality, 89(4), 831-846. https://doi.org/10.1111/jopy.12618

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2.ª ed.). Guilford Press.

    Urzúa, A., & Caqueo-Urízar, A. (2012). Calidad de vida: Una revisión teórica del concepto. Terapia Psicológica, 30(1), 61-71. https://doi.org/10.4067/S0718-48082012000100006

    Vos, J., Craig, M., & Cooper, M. (2015). Existential therapies: A meta-analysis of their effects on psychological outcomes. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 83(1), 115-128. https://doi.org/10.1037/a0037167

    Yeung, R. C., Danckert, J., van Tilburg, W. A. P., & Fernandes, M. A. (2024). Disentangling boredom from depression using the phenomenology and content of involuntary autobiographical memories. Scientific Reports, 14, 2106. https://doi.org/10.1038/s41598-024-52495-5

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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  • Anhedonia: por qué nada da placer

    Anhedonia: por qué nada da placer

    “No siento placer por nada” es una frase que cuesta decir en voz alta, porque suena a ingratitud y a veces ni siquiera la persona se la cree. La música que antes te gustaba pasa de largo, la comida sabe igual a todo y los planes que antes esperabas ahora dan lata. Eso tiene nombre: anhedonia. En esta guía vas a ver qué es, cómo se reconoce, por qué aparece, qué dice la investigación sobre su pronóstico y qué ayuda de verdad a recuperar las ganas y el disfrute.

    Respuesta corta: la anhedonia es la pérdida de interés o de placer en actividades que antes se disfrutaban. Es un síntoma (no figura como trastorno propio) que aparece sobre todo en la depresión, y suele mejorar con tratamiento. Un metaanálisis de 168 estudios encontró que las personas con depresión actual son las que más anhedonia reportan, mientras que quienes ya remitieron vuelven a puntuar dentro del rango de las personas sanas (Trøstheim et al., 2020).

    Anhedonia: ¿qué es y cómo se define?

    En psicología, la anhedonia es la disminución de la capacidad de sentir placer o de interés por las cosas. La palabra viene del griego (hedoné significa placer) y desde el DSM-III figura como uno de los dos síntomas centrales de la depresión mayor, junto con el ánimo deprimido. El DSM-5 la recoge como la disminución importante del interés o del placer por todas o casi todas las actividades (American Psychiatric Association, 2014). Una revisión narrativa la describe como un conjunto de síntomas de límites difusos que mezcla afecto, voluntad y pensamiento (De Fruyt et al., 2020).

    Hoy se sabe que no se trata de una sola cosa. Una revisión sobre cómo se evalúa distingue varias facetas del placer: el deseo, el esfuerzo y la motivación, la anticipación y el disfrute en el momento (Rizvi et al., 2016). Por eso dos personas con anhedonia pueden describirla muy distinto. Una dice que ya nada le provoca ganas de empezar; otra, que lo hace todo y no le llega nada.

    Querer y disfrutar no son lo mismo

    La neurociencia separa dos procesos que en la vida diaria van pegados. El “querer” (la motivación para ir tras algo) y el “gustar” (el agrado cuando lo tienes). Berridge y Robinson (2016) mostraron que la dopamina participa sobre todo en el primero: en ratas, quitar casi toda la dopamina eliminó las ganas de buscar comida, pero dejó intactas las reacciones de placer ante el sabor dulce. Esto desarma una idea muy repetida: la dopamina no es la “hormona de la felicidad”, es más bien la del impulso de ir a buscar.

    Los textos de terapia cognitiva de la depresión usan esa distinción en la práctica. Describen que en la depresión suele fallar sobre todo el arranque, y que una vez que la persona se pone en marcha puede aparecer un grado de agrado que no esperaba (Beck et al., 2024). De ahí sale gran parte del tratamiento, que verás más abajo.

    Anhedonia: síntomas y cómo reconocerla

    La anhedonia rara vez se anuncia con esa palabra. Suele colarse como una colección de pequeñas pérdidas:

    • Dejar de hacer cosas que antes disfrutabas (un deporte, una serie, juntarte con amigos) sin una razón clara.
    • Sentir que la comida, la música, el sexo o un buen momento “no te llegan”, aunque sepas que deberían gustarte.
    • Cumplir con las actividades por obligación, sin ninguna emoción positiva al terminarlas.
    • No esperar nada del futuro: ni el fin de semana, ni las vacaciones, ni el cumpleaños.
    • Aislarte porque socializar cansa y no recompensa.
    • Sentirte culpable o raro por no emocionarte con lo que a los demás les emociona.

    Un detalle que ayuda a reconocerla: la persona con anhedonia a menudo no se siente triste. Siente vacío, como si el volumen emocional estuviera bajado. En los modelos cognitivos, la tristeza se asocia a una pérdida, mientras que la anhedonia es la ausencia de afecto positivo y la convicción de que nada traerá satisfacción más adelante (Beck et al., 2024).

    ¿Por qué no siento placer por nada? Causas y cuadros en que aparece

    Varias situaciones pueden producirla, y la investigación permite ubicar las más frecuentes.

    En la depresión. La pérdida de interés y de placer es el síntoma más estudiado en este cuadro. En un metaanálisis de 168 estudios y 16.494 personas, quienes tenían depresión mayor actual obtuvieron puntuaciones de anhedonia más altas que las personas sanas y que los demás grupos clínicos analizados. Quienes habían remitido de la depresión puntuaron dentro del rango sano (Trøstheim et al., 2020). Esa es una buena noticia: la anhedonia depresiva puede revertir.

    En otros problemas de salud. El mismo metaanálisis encontró más anhedonia que en personas sanas en la esquizofrenia, el consumo problemático de sustancias, la enfermedad de Parkinson y el dolor crónico (Trøstheim et al., 2020). Por eso conviene mirar el cuadro completo y no suponer que siempre es depresión.

    Con estrés sostenido. Las revisiones del campo proponen que el estrés prolongado puede alterar los circuitos de recompensa del cerebro y facilitar la anhedonia, aunque ese modelo sigue en investigación (Pizzagalli, 2022).

    Con medicamentos o abstinencia. Algunas personas notan sensación de desconexión emocional al iniciar, cambiar o retirar un antidepresivo. Si te pasa, coméntalo con tu médico y no suspendas el fármaco por tu cuenta, porque la retirada brusca puede empeorar el cuadro.

    Anhedonia, tristeza, apatía y cansancio: ¿cómo se diferencian?

    Los términos se mezclan mucho. Esta tabla resume la distinción clínica habitual:

    Qué sientesCómo suele describirseQué cambia
    TristezaPena por algo que perdiste o que dolióHay afecto negativo y un motivo identificable
    Anhedonia“Nada me da placer ni ganas”Falta el afecto positivo y la expectativa de disfrutar
    Apatía“Nada me importa lo suficiente para empezar”Baja la motivación general, incluso sin malestar
    Cansancio“No tengo energía”Mejora con descanso o con quitar la carga

    Pueden darse juntos, y en la consulta se ordenan caso a caso. La anhedonia depresiva y la tristeza, además, pueden convivir: lo que ayuda a distinguirlas es qué falta.

    ¿Es grave tener anhedonia? Lo que dice la investigación

    Conviene tomarla en serio por una razón simple: es un buen marcador de cómo va a evolucionar el cuadro, y también de qué hay que vigilar. Estos son los datos más sólidos:

    • Recuperación más lenta. En el ensayo TORDIA, con 334 adolescentes cuya depresión no había respondido a un antidepresivo, la anhedonia fue la única dimensión de síntomas que predijo más tiempo hasta la remisión y menos días sin depresión (McMakin et al., 2012).
    • Peor calidad de vida y funcionamiento. Un metaanálisis de 20 estudios en personas con depresión mayor encontró que más anhedonia se asocia con peor calidad de vida (r = -0,41) y con más deterioro funcional (r = 0,39) (Wong et al., 2024). Son correlaciones, y los autores piden replicarlas.
    • Más riesgo de ideación suicida. Un metaanálisis de 15 estudios halló que la anhedonia se asocia con ideación suicida actual con un tamaño de efecto medio, incluso al controlar la gravedad de la depresión (Ducasse et al., 2018). Otro metaanálisis más reciente con 20 estudios y 11.212 personas encontró una correlación moderada (r = 0,31), algo mayor para la anhedonia ligada a las relaciones con otros (Gillissie et al., 2023).

    Estos datos describen asociaciones y no predicen lo que le pasará a una persona concreta. Si tienes anhedonia, vale la pena consultar pronto; eso no quiere decir que vayas a empeorar. Y si en algún momento aparece la idea de que “nada va a mejorar” o de hacerte daño, la guía clínica es hablarlo de frente: preguntar por el suicidio no instala la idea y suele ser un alivio (Beck et al., 2024; Tolin, 2024). En Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio del Minsal, gratuita, 24 horas) o acudir a un servicio de urgencia.

    ¿Cómo se trata la anhedonia?

    Pensar en positivo o esperar a que vuelvan las ganas rara vez funciona. Hay dos vías con respaldo, que se pueden combinar, y conviene saber cómo se accede a ellas en Chile.

    Activación conductual: actuar primero, disfrutar después

    Es la intervención más usada para esta pregunta. En la terapia cognitivo-conductual de la depresión se le pide a la persona que registre sus actividades hora por hora y puntúe dos cosas: cuánto logro sintió y cuánto agrado. Ese registro suele mostrar pequeños momentos de disfrute que el pesimismo borraba. Después se programan actividades graduadas, de menor a mayor dificultad, como experimentos para poner a prueba la predicción “no me va a gustar” (Beck et al., 2024).

    El orden importa. Los manuales de TCC repiten una regla práctica: no esperes a tener ganas para actuar, porque en la depresión la motivación llega después de la acción. Tolin (2024) lo resume como hacer las cosas para sentirse mejor, y propone cambiar el “pero” por el “y”: “quiero salir y estoy deprimido”, en vez de “quiero salir, pero estoy deprimido”.

    La evidencia reciente apunta en la misma dirección. En un ensayo con 96 personas con depresión o ansiedad, 15 sesiones de un tratamiento diseñado para aumentar la sensibilidad a la recompensa mejoraron más el afecto positivo que una TCC centrada en reducir la amenaza. A los seis meses también hubo menos síntomas depresivos, ansiosos y de estrés, y menos ideación suicida (1,7 % frente a 12,0 %) (Craske et al., 2019). Otro ensayo con 116 adultos comparó la activación conductual para la anhedonia con terapia cognitiva basada en mindfulness: ambas redujeron la anhedonia en una magnitud similar y no se pudo mostrar que una fuera superior a la otra (Cernasov et al., 2024). Es un estudio de tamaño modesto y sin seguimiento largo.

    Medicación

    Una revisión sistemática de 17 estudios en depresión mayor concluyó que la mayoría de los antidepresivos mostró efectos beneficiosos sobre medidas de anhedonia, además del resto de los síntomas (Cao et al., 2019). Los datos son heterogéneos y no permiten decir cuál fármaco es mejor. La decisión de usar medicación y cuál le corresponde a un médico, tras una evaluación.

    Acceso en Chile

    La depresión en personas desde 15 años tiene garantía GES (acceso, oportunidad y protección financiera), así que el diagnóstico y el tratamiento pueden iniciarse por la red de salud. Si quieres entender mejor el cuadro de base, tienes la guía sobre la depresión y la de terapia para la depresión.

    ¿Qué puedes hacer esta semana si ya no disfrutas nada?

    Son pasos pequeños, pensados para cuando la energía es poca. No reemplazan una evaluación, pero sirven de punto de partida:

    1. Anota una semana. Cada noche, escribe qué hiciste y puntúa de 0 a 10 cuánto logro y cuánto agrado sentiste. Es un registro, no una evaluación de ti.
    2. Elige una actividad pequeña que antes te gustaba. Diez minutos de caminata, una canción completa, un café con alguien. Que sea tan chica que sea difícil decir que no.
    3. Agéndala con día y hora. Decidir de antemano evita pelear con la inercia el mismo día.
    4. Hazla aunque no tengas ganas. El punto es probar si el disfrute aparece mientras la haces, y no esperar a sentirlo antes.
    5. Revisa el registro. Si hubo un 3 o un 4 donde esperabas un cero, ese dato es una pista de por dónde empezar.

    Si en dos semanas todo sigue igual, o si aparece un bajón fuerte, pasa a la consulta.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    Conviene consultar si la pérdida de interés o de placer dura al menos dos semanas y afecta tu trabajo, tus estudios o tus vínculos. También si se acompaña de insomnio o sueño de más, cambios de apetito, culpa, cansancio constante o dificultad para concentrarte. Y con urgencia si aparece la idea de morir o de hacerte daño. La evaluación sirve para ordenar qué hay detrás (depresión, estrés sostenido, un problema médico, un efecto de medicamentos) y para elegir tratamiento.

    La evaluación clínica de la depresión y la guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas pueden orientarte mientras decides. La ficha de la OMS sobre depresión también resume sus síntomas y opciones de tratamiento.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es la anhedonia?

    Es la pérdida de interés o de la capacidad de sentir placer en actividades que antes se disfrutaban. Aparece sobre todo en la depresión, aunque también en otros cuadros. El DSM-5 la incluye como uno de los criterios centrales de la depresión mayor y se considera un síntoma, no un trastorno independiente.

    ¿Es lo mismo anhedonia que depresión?

    No. La anhedonia es un síntoma y la depresión es un cuadro con varios síntomas. Puedes tener anhedonia sin cumplir criterios de depresión, y puedes tener depresión con tristeza marcada y poca anhedonia. También aparece en la esquizofrenia, el consumo de sustancias, el Parkinson y el dolor crónico.

    ¿La anhedonia se cura?

    Suele mejorar con tratamiento. En un metaanálisis, las personas con depresión remitida puntuaron dentro del rango sano en anhedonia. Con todo, la anhedonia es de los síntomas que más tardan en irse y se asocia a recuperación más lenta, por eso conviene tratarla de forma específica.

    ¿Qué ayuda más a recuperar el placer?

    La activación conductual, que combina registrar actividades y programarlas de forma gradual, tiene el mejor respaldo en la literatura de TCC. Hay ensayos con tratamientos dirigidos a la recompensa y la mayoría de los antidepresivos mostró beneficios sobre la anhedonia en una revisión. La elección la define un profesional tras evaluarte.

    ¿Cuándo es una urgencia?

    Cuando aparece la idea de que no vale la pena vivir, de hacerte daño o de que “nada va a mejorar”. La anhedonia se asocia a más ideación suicida, aun al controlar la depresión. En Chile, llama al *4141 (gratis, 24 horas) o acude a urgencias. Hablarlo de frente no empeora las cosas.

    Un siguiente paso

    Si te reconoces en esto, lo que conviene primero es una evaluación que separe qué parte es depresión, qué parte es estrés y qué parte puede tener otra causa. No hace falta que estés “lo bastante mal”: basta con que lleves semanas sin disfrutar lo que antes disfrutabas. Puedes agendar una consulta y partir por una conversación.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y bienestar emocional. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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