Volver con mi ex: ¿es buena idea? Lo que dice la investigación

Pintura impresionista de un andén con vías que se bifurcan en la neblina, sobre volver con mi ex

Hace semanas, meses o años que terminó, y de pronto aparece la idea: ¿y si lo intento otra vez? Quizás te escribió él o ella, quizás viste una foto, quizás un domingo por la tarde la casa se sintió demasiado silenciosa. Si buscaste «volver con mi ex es bueno» o «volver con mi ex después de años», probablemente quieres saber si es una buena decisión o una repetición con otro envoltorio. Este artículo reúne los estudios que existen sobre parejas que terminan y vuelven, y dice con franqueza qué sabemos y qué no.

Respuesta corta: volver con un ex puede salir bien, pero la investigación sobre relaciones que se terminan y se retoman (las llamadas relaciones intermitentes) muestra, en promedio, más conflicto, menos compromiso y más malestar emocional que en las relaciones estables. Lo que más pesa es por qué vuelves y qué cambió desde que terminaron. Más abajo tienes los estudios, las preguntas que conviene responderte y las señales que piden detenerse.

¿Qué son las relaciones intermitentes y qué tan comunes son?

Una relación intermitente es la que se termina y se retoma con la misma persona, una o varias veces. En inglés se le llama on-again/off-again o relationship churning, y es mucho más común de lo que se cree: no eres la única persona que lo vive.

En un estudio con 792 jóvenes adultos de Estados Unidos, casi la mitad contó al menos una reconciliación, y más de la mitad de quienes terminaron siguió teniendo sexo con su ex (Halpern-Meekin et al., 2013a). En otra investigación con 445 universitarios, cerca de dos tercios había pasado por una relación de ida y vuelta (Dailey et al., 2009). En el primer estudio, además, quienes convivían sin estar casados tuvieron más ciclos que quienes solo salían (Halpern-Meekin et al., 2013a).

Un matiz sobre estas cifras: casi todo lo publicado viene de Estados Unidos y de adultos jóvenes. Sirve para entender el fenómeno, pero no es una medición de cómo se comportan las parejas chilenas ni las de 45 años.

¿Volver con mi ex es bueno? Lo que muestran los estudios

En promedio, las parejas que se rompen y se retoman reportan peor calidad de relación y más malestar que las estables. Eso no significa que tu caso vaya a ser así, pero conviene conocer el patrón antes de decidir.

Más conflicto, menos compromiso

Dailey y colaboradores (2009) compararon relaciones intermitentes con relaciones que nunca se habían interrumpido. Las primeras mencionaban menos aspectos positivos, como amor y comprensión, y más negativos, como problemas de comunicación e incertidumbre. En un segundo estudio con 236 personas, cuantas más veces la pareja se había retomado, más negativos y menos positivos aparecían.

Más riesgo de violencia

Con la misma muestra de 792 jóvenes, Halpern-Meekin y su equipo compararon tres grupos: parejas estables, parejas separadas para siempre y parejas intermitentes. Quienes iban y volvían tenían el doble de probabilidades de reportar violencia física y una vez y media más de reportar abuso verbal que los otros dos grupos (Halpern-Meekin et al., 2013b). Los separados de forma estable se parecían a los estables. Es una asociación y no demuestra que volver cause violencia, pero es una de las razones por las que más abajo hay una sección entera sobre señales de alarma.

Más síntomas de ansiedad y depresión

En una muestra de 545 personas en relaciones del mismo y de distinto sexo, los ciclos de ruptura y retorno se asociaron con más síntomas de depresión y ansiedad, aun controlando otros factores conocidos (Monk et al., 2018). El mismo grupo siguió a esas personas durante 15 meses y encontró lo mismo a lo largo del tiempo (Monk, Ogolsky et al., 2022).

Otro estudio siguió durante cuatro años a 3.176 madres estadounidenses: las que vivían una relación intermitente tenían peor salud mental que las de relaciones estables, y parecida a la de quienes habían terminado (Halpern-Meekin y Turney, 2023). La muestra es particular (madres con hijos, en su mayoría de zonas urbanas de bajos ingresos), así que sirve para ver que la inestabilidad pesa por sí misma, no para trasladar cifras.

Una excepción que vale la pena conocer

Un estudio con 98 parejas en proceso de separación o divorcio halló algo matizado: haber tenido ciclos antes de separarse se asoció con menos síntomas en las mujeres y con más en los hombres (Monk, Kanter et al., 2022). Los autores lo interpretan como alivio al dejar una relación muy inestable. Es una muestra pequeña y no permite generalizar, pero deja claro que a veces la salida definitiva trae calma.

Lo que estos estudios no pueden decirte

Casi todos son correlacionales. Que las parejas intermitentes sufran más puede deberse al ciclo en sí, o a que quienes ya estaban peor tienden a volver más. Tampoco existe, hasta donde pude encontrar en Europe PMC, un estudio que mida qué porcentaje de las reconciliaciones «sale bien» a largo plazo. Cualquier artículo que te dé esa cifra la está inventando.

¿Por qué volvemos con un ex?

La razón más frecuente es que los sentimientos siguen ahí, pero también pesan la duda sobre lo que significó la ruptura y la inercia de la vida compartida. Entender cuál de estas fuerzas te mueve cambia mucho la decisión.

Dailey y colaboradores preguntaron a 274 personas por qué habían retomado su relación. Los sentimientos que quedaban fueron la razón principal. Volvían más quienes no estaban seguros de qué indicaba la ruptura, quienes no habían salido con otras personas después y quienes sentían que el ir y venir mejoraba la relación. Volvían menos las parejas en que ambos habían decidido terminar y quienes tenían dudas sobre la naturaleza general de su relación (Dailey et al., 2011).

Hay otros mecanismos que la literatura describe:

  • Familiaridad e intimidad previa. Halpern-Meekin y su equipo (2013a) observaron una paradoja: estas parejas reportan más peleas y menos compromiso, pero también mucha confidencia íntima. Haber compartido tanto vuelve doloroso el corte, y la persona que mejor te conoce parece la más indicada para consolarte.
  • Inercia. Stanley, Rhoades y Whitton (2010) distinguen entre dedicación (querer estar) y restricciones (tener que estar: la casa compartida, los amigos en común, el miedo a empezar de cero). Cuando una pareja «se desliza» entre etapas sin decidirlas, las restricciones crecen antes que la dedicación, y salir cuesta más de lo que el vínculo justifica.
  • Apego. Según la síntesis de Mikulincer y Shaver (2007), las personas con apego ansioso sufren más tras una ruptura y tienden a buscar proximidad con la expareja. Kirkpatrick y Hazan (1994, citados en Mikulincer y Shaver, 2007) las siguieron cuatro años y vieron que eran tan propensas como las seguras a seguir con la misma pareja, pero más propensas a romper en el camino. Quienes tienen apego evitativo suelen cortar y no mirar atrás. Si quieres conocer mejor tu estilo, tienes esta guía sobre apego ansioso.
  • Dependencia emocional. Castelló (2005) describe cómo, tras la ruptura, la persona dependiente vive algo parecido a una abstinencia y las ganas de contacto se vuelven casi irrefrenables. Si eso te suena, mira la guía sobre dependencia emocional.

¿Extraño a mi ex o extraño otra cosa?

Antes de decidir conviene separar tres cosas que se sienten igual: extrañar a la persona, extrañar la compañía y extrañar la intensidad del principio. Solo la primera es, por sí sola, una razón para considerar volver.

Esta distinción carece de escala validada. Es una forma de ordenar lo que sugiere la literatura clínica sobre amor y limerencia (Tennov, 1999) y la teoría del apego (Mikulincer y Shaver, 2007), y funciona mejor como conjunto de preguntas:

  • ¿Extraño la intensidad? Si lo que recuerdas son las mariposas, las reconciliaciones apasionadas y el drama, y no el martes cualquiera en que convivían, puede que busques esa sensación. La limerencia (el estado de enamoramiento obsesivo e idealizante) tiene su propia guía en este artículo sobre limerencia.
  • ¿Extraño la compañía? Si la urgencia de escribirle aparece sobre todo cuando estás cansado, aburrido, solo o asustado por el futuro, quizás buscas alivio más que a esa persona. La teoría del apego describe que perder a una figura de apego activa conductas de búsqueda de cercanía cuyo fin es calmar la angustia (Mikulincer y Shaver, 2007).
  • ¿Extraño a la persona real? Con sus defectos, sus incompatibilidades y las razones por las que terminaron, ¿aún la admiras y quieres estar con ella? ¿Y existe disposición mutua a cambiar cosas concretas?

La memoria tampoco ayuda: Tennov (1999) describe cómo la limerencia idealiza a la persona amada, y cuando el presente duele es fácil suavizar las razones del quiebre. Preguntarte «¿por qué terminamos, exactamente?» y responderlo por escrito, con hechos, es más útil que cualquier intuición de domingo.

¿Cuándo sí puede funcionar volver con un ex?

Los estudios apuntan a que importa menos volver o no volver que si los motivos de la ruptura se trabajaron y si ambos deciden activamente. No hay un test que prediga el resultado, pero hay pistas.

Dailey y su equipo estudiaron 299 personas en relaciones intermitentes y vieron dos patrones. Cuando predominaban dinámicas positivas (la relación mejoraba, se mantenía el interés), las transiciones eran más exitosas y la calidad de la relación mayor. Cuando se mezclaban dinámicas positivas y negativas, había cambios buenos, pero también interés que se apagaba y más dificultad para negociar cada paso (Dailey et al., 2013). En otro trabajo con seguimiento semanal durante ocho semanas, las oscilaciones en el compromiso percibido inquietaban a las parejas estables, pero no a las intermitentes, en las que parecían dar una visión más firme de la relación (Dailey et al., 2017). Para algunas parejas, entonces, el ir y venir se vuelve parte de su normalidad.

Un estudio cualitativo con 21 jóvenes que estaban renovando, terminando o dudando propuso un concepto útil: la «resiliencia para decidir». Incluye cuatro áreas: identidad, comunicación, dinámicas de poder y control, e intencionalidad (Washburn-Busk et al., 2020). Es una muestra pequeña, pero ordena bien las preguntas clínicas.

A partir de estas pistas y de los marcos de terapia de pareja que cita la literatura (Christensen et al., 2014; Bradbury y Karney, 2019), estas preguntas sirven para pensarlo:

  1. ¿Qué provocó la ruptura, con nombre y apellido? Si no puedes describirlo en dos frases concretas, todavía no hay base para que haya algo distinto.
  2. ¿Qué cambió desde entonces, en la otra persona y en ti? Las promesas pesan menos que las conductas sostenidas en el tiempo.
  3. ¿Hay un patrón de conflicto que se repite? Christensen y colaboradores (2014) describen el ciclo en que uno presiona y critica mientras el otro se retira. Si ese baile sigue intacto, volver lo reactiva.
  4. ¿Los dos quieren, o uno cede? La literatura sobre compromiso diferencia entre decidir y deslizarse (Stanley et al., 2010). Volver debería ser una decisión que se pueda explicar, no una costumbre.
  5. ¿Pueden hablar de lo difícil sin que escale? Aceptar parte de las diferencias y cambiar otra parte es el núcleo de lo que proponen esos marcos (Christensen et al., 2014).
  6. ¿Hay seguridad física y emocional? Si hubo miedo, control o agresión, ve directo a la sección de señales de alarma.

Si estás evaluando algo más amplio que tu caso, puedes complementar con la guía separarse o seguir intentando.

Volver con mi ex después de años

Sobre reencuentros tras años de separación no encontré estudios directos, y es mejor decirlo. La investigación citada arriba se centra en ciclos de ruptura y retorno relativamente cercanos en el tiempo, en parejas jóvenes.

Lo que sí se puede decir con cierta prudencia es que muchas de las preguntas se mantienen. Después de años, las dos personas probablemente cambiaron, y eso puede jugar a favor (si el cambio es real y verificable) o en contra (si lo que vuelve es la nostalgia). Dos cuidados específicos:

  • Compara a la persona de hoy, no a la de entonces. Pasar tiempo con ella, en situaciones cotidianas y sin la urgencia de «recuperar lo perdido», dice más que una conversación emotiva por mensajes.
  • Mira qué estaba pasando en tu vida. Una soledad reciente, una ruptura nueva, una crisis o un aniversario pueden hacer que cualquier figura del pasado parezca un refugio. Si el impulso aparece justo en un mal momento, es más información sobre el momento que sobre ella.

Si la razón principal es que nunca cerraste la historia, quizás lo que necesitas es procesar esa ruptura antes que reabrir la relación.

Señales de que volver con mi ex no es buena idea

Si hubo violencia, control o miedo, volver tiene un riesgo concreto, y la nostalgia no lo elimina. Es la parte menos romántica del tema y la que más importa.

Un estudio con 179 personas que acababan de terminar encontró que la agresión psicológica y física durante la relación se asoció con reconciliarse dentro de los seis meses siguientes, y que la sensación de cercanía con el ex mediaba esa asociación, sobre todo cuando la agresión era de una sola parte (Dailey et al., 2022). Dicho de otro modo, haber vivido agresión se asoció con una mayor probabilidad de volver. Además, entre personas con historia de abuso, quienes terminaron y formaron una pareja nueva tenían más probabilidades de salir de la violencia que quienes volvieron con la misma persona (Halpern-Meekin y Turney, 2021).

Tomadas con cuidado, estas señales merecen una pausa seria:

  • Después de cada reencuentro hay una «luna de miel» breve y luego las mismas conductas, o peores. El ciclo de la violencia describe exactamente ese patrón.
  • Tu ex pone condiciones para volver (con quién hablas, qué ropa usas, a qué hora respondes) o cada reconciliación trae reglas nuevas más estrictas.
  • Sientes miedo de decir lo que piensas, o has empezado a creer que los problemas eran culpa tuya.
  • Los celos, las revisiones del teléfono o las amenazas se repiten. En el sitio tienes una guía de relaciones de pareja dañinas.
  • Sientes que no podrías cortar aunque quisieras, como un impulso que te supera. Eso se parece a lo que Castelló (2005) describe en la dependencia emocional.

Si eres mujer y vives o viviste violencia, en Chile existe el Fono de orientación en violencias de género 1455, gratuito y disponible todos los días de 8:00 a 00:00 horas. Si hay peligro inmediato, llama a Carabineros (133).

Cómo decidir si volver con mi ex: qué hacer antes

Darte un plazo, ordenar tus motivos y probar con hechos pequeños protege más que decidir en caliente. Una secuencia razonable:

  1. Escribe los motivos de la ruptura y los de volver. En dos columnas, con hechos y no con sensaciones. Léelo al día siguiente.
  2. Pregunta qué cambió, y observa si hay conductas que lo respalden. Una disculpa vale mucho menos que dos meses de coherencia.
  3. Cuida el contacto mientras decides. En personas recién separadas de un matrimonio, más contacto presencial con el ex predijo más malestar dos meses después, aunque solo entre quienes no tenían hijos (O’Hara et al., 2020). Otro estudio mostró que importaba cuánto había aceptado cada persona la separación: entre quienes mantenían contacto, los que aún no la aceptaban tenían peor ajuste que los que sí, y entre estos últimos el contacto se asoció con mejor ajuste que no tenerlo (Mason et al., 2012). Son muestras de personas casadas, no de noviazgos, así que valen como pista y menos como regla.
  4. Evita volver como alivio de una mala semana. Si el impulso viene con soledad, insomnio o ansiedad, primero trata eso.
  5. Si decides intentarlo, hazlo con acuerdos explícitos. Qué pasó, qué cambia, cómo van a hablar de lo difícil y cuándo se revisa cómo les va. Eso es lo contrario a deslizarse.
  6. Si decides no volver, el cierre también se trabaja. No basta con bloquear: hay duelo, hay rumia y hay hábitos que reemplazar.

¿Cuándo pedir ayuda profesional?

Conviene consultar si llevas semanas dándole vueltas, si ya volvieron más de una vez con el mismo conflicto o si hay violencia. La terapia individual ayuda a decidir con claridad, y la de pareja puede servir si ambos quieren intentarlo con herramientas.

Las señales para no esperar más: pensar en tu ex casi todo el día, dormir mal, dejar de hacer lo que antes hacías, sentir que no puedes cortar el contacto, o tener ideas de hacerte daño. En ese último caso, no lo dejes para después: busca ayuda urgente en un servicio de salud o con alguien de confianza. Puedes coordinar una primera sesión online desde la página de contacto.

Preguntas frecuentes

¿Es buena idea volver con mi ex?

Depende de por qué terminaron y de qué cambió. En promedio, las relaciones que se retoman reportan más conflicto y más malestar que las estables, pero no todas fracasan. Es más probable que funcione si los problemas de fondo se resolvieron, la decisión es de ambos y no hubo violencia ni control.

¿Cuántas veces se puede volver con un ex?

Los estudios no fijan un tope; lo que sí muestran es que, a más reconciliaciones, más aspectos negativos y menos positivos reportan las parejas (Dailey et al., 2009). Si ya volvieron varias veces por el mismo motivo, el patrón dice más que la intención de esta vez.

¿Las relaciones intermitentes funcionan?

Algunas sí, pero en promedio se asocian a más conflicto, menos compromiso y más síntomas de ansiedad y depresión. Dailey y colaboradores (2013) vieron que las transiciones salían mejor cuando predominaban dinámicas positivas, como mejora de la relación e interés sostenido. Hay que mirar cada caso, no el promedio.

¿Volver con mi ex después de años funciona?

No hay estudios directos sobre reencuentros tras años, y por eso nadie puede darte una cifra seria. Valen las mismas preguntas: qué provocó la ruptura, qué cambió de verdad en ambos y si la decisión es mutua. Conviene conocer de nuevo a la persona de hoy antes de asumir que sigue siendo la de entonces.

¿Por qué extraño tanto a mi ex aunque la relación era mala?

Porque el apego y la intimidad compartida no se apagan con la razón. Halpern-Meekin y colaboradores (2013a) describen que estas parejas, pese a pelear más, comparten mucha confidencia íntima, y perderla duele. A eso se suma la tendencia a recordar lo bueno. Extrañar no obliga a volver.

¿Cómo dejo de pensar en volver con mi ex?

Ayuda reducir el contacto mientras el dolor es agudo, escribir los motivos de la ruptura para releerlos cuando la nostalgia aprieta y llenar los momentos vacíos con rutinas y personas. Si los pensamientos ocupan tu día o te impiden dormir, la terapia ofrece herramientas específicas para la rumia y el duelo.

Qué te llevas de todo esto

Volver con un ex puede ser un error o una segunda oportunidad, y los estudios no permiten saberlo de antemano. Las relaciones que se retoman tienden a traer más conflicto y malestar, pero cada historia depende de lo que cambió y de si ambos eligen volver con los ojos abiertos. Antes de decidir, ponle nombre a por qué terminaron, a qué te mueve ahora y a qué ha cambiado en hechos. Si hubo violencia o control, prioriza tu seguridad. Y si te cuesta decidir solo, un psicólogo puede acompañarte a ordenar las piezas: escríbenos desde la página de contacto para agendar una primera sesión online.

¿Te gustaría conversarlo con alguien?

Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

Agenda una hora

Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

Referencias

Bradbury, T. N., & Karney, B. R. (2019). Intimate relationships (3rd ed.). W. W. Norton & Company.

Castelló Blasco, J. (2005). Dependencia emocional: Características y tratamiento. Alianza Editorial.

Christensen, A., Doss, B. D., & Jacobson, N. S. (2014). Reconcilable differences (2nd ed.). Guilford Press.

Dailey, R. M., Crook, B., Brody, N., & Lefebvre, L. (2017). Fluctuation in on-again/off-again romantic relationships: Foreboding or functional? Personal Relationships, 24(4), 748-767. https://doi.org/10.1111/pere.12211

Dailey, R. M., Hazlett, A. D., & Brass-Rosenfield, C. (2022). The role of psychological and physical aggression in relationship reconciliation. Journal of Interpersonal Violence, 37(23-24), NP22066-NP22091. https://doi.org/10.1177/08862605211068082

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Washburn-Busk, M., Vennum, A., McAllister, P., & Busk, P. (2020). Navigating “breakup remorse”: Implications for disrupting the on-again/off-again cycles in young adult dating relationships. Journal of Marital and Family Therapy, 46(3), 413-430. https://doi.org/10.1111/jmft.12425

Sobre el autor

Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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