Estás en una comida familiar, cuentas algo que te importa y la conversación sigue como si nada. O le explicas a tu pareja por tercera vez lo que te pasa y la respuesta es “ya, pero no es para tanto”. Nadie fue grosero, y aun así vuelves a casa con la certeza de que nadie te entendió. Sentirse incomprendido es una de las formas más comunes y menos nombradas de malestar social, y tiene explicaciones concretas. En esta guía vas a ver qué significa, por qué duele tanto (hay estudios con resonancia magnética y con diarios de dos semanas que lo muestran), por qué un mensaje llega menos de lo que creemos y qué puedes hacer, paso a paso, para sentirte más entendido.
Respuesta corta: sentirse incomprendido es la sensación de que otra persona no capta lo que piensas, sientes o necesitas, aunque haya oído tus palabras. Es una vivencia subjetiva y frecuente, que puede aparecer rodeado de gente. Suele tener causas identificables: el mensaje llega menos de lo que crees, ocultas parte de lo que sientes, te minimizan, la vergüenza te hace callar o los estilos de comunicación son distintos. Ayuda decir qué tipo de escucha necesitas, nombrar la emoción de fondo y elegir bien con quién hablar. Si dura meses o viene con tristeza persistente, conviene consultar.
¿Qué significa sentirse incomprendido?
Los investigadores lo llaman sentirse comprendido (en inglés, feeling understood) y lo definen como la percepción de que la otra persona capta tus pensamientos, tus sentimientos y tu punto de vista. Así lo definen Gordon y Chen (2016) en una serie de siete estudios sobre conflicto en parejas. Sentirse incomprendido es el reverso: la impresión de que lo tuyo no llegó, o llegó deformado.
Aquí conviene separar dos cosas. Que te entiendan no significa que te den la razón: alguien puede discrepar de ti y aun así dejarte la sensación de que captó lo que querías decir. Y sentirse incomprendido tampoco es lo mismo que estar solo. Cacioppo y Patrick (2008) describen tres niveles de conexión: la íntima (sentirse conocido a fondo por alguien), la relacional (amigos y familia) y la colectiva (pertenecer a un grupo). Cuando falla la primera, aparece esa soledad particular de quien tiene gente alrededor y siente que nadie lo conoce. La escala de soledad de la UCLA, una de las más usadas para medirla, incluye ítems sobre si uno siente que alguien lo conoce bien o lo entiende de verdad (Russell, 1996).
Por eso sentirse solo e incomprendido suelen ir juntos, aunque no siempre. Hay quien tiene una vida social llena y se siente incomprendido en lo que más le importa, y quien tiene pocos vínculos pero uno que lo entiende de verdad. Si lo que más pesa es la soledad en general, tienes la guía sobre por qué me siento solo aunque tenga gente alrededor y la de soledad crónica.
¿Por qué duele tanto no sentirse comprendido?
Porque el cerebro lo trata como algo importante. En un experimento con resonancia magnética, sentirse comprendido activó regiones asociadas a recompensa y conexión social (el estriado ventral y la ínsula media), mientras que no sentirse comprendido activó la ínsula anterior, ligada al afecto negativo (Morelli et al., 2014). Es un experimento de laboratorio, pero coincide con lo que la gente cuenta: se siente en el cuerpo.
Fuera del laboratorio el patrón se repite:
- En un diario de dos semanas, los participantes reportaron más satisfacción con la vida y menos síntomas físicos los días en que se sintieron más comprendidos. El vínculo era más fuerte en las mujeres y en quienes se definen mucho a través de sus relaciones (Lun et al., 2008).
- En 86 jóvenes seguidos durante una semana con evaluaciones varias veces al día, quienes se sentían más invalidados en sus emociones tenían menos afecto positivo en el momento. El estrés diario subió junto con el afecto negativo solo en quienes percibían mucha invalidación (un estudio de evaluación momentánea; Zielinski et al., 2023).
- En pareja, el conflicto dañó la satisfacción solo cuando la persona sentía que su pareja no la entendía. Quienes se sentían comprendidos aguantaron mejor las mismas peleas (Gordon y Chen, 2016).
- En una muestra nacional de 530 hombres canadienses, ocultar el malestar se asoció con no sentirse comprendido, esto con más soledad y la soledad con más síntomas depresivos (Cox et al., 2020). Es un estudio transversal: muestra una cadena de asociaciones, no prueba que una cause la otra.
Nada de esto significa que necesites que todos te entiendan todo el tiempo. Significa que sentirse entendido por alguien es una necesidad básica, y que cuando falta sostenidamente tiene un costo.
¿Por qué me siento incomprendido? Las causas más frecuentes
No hay una sola razón. Estas son las que mejor respaldo tienen, y varias pueden coexistir.
1. Tu mensaje llega menos de lo que crees
Cuando hablamos, sabemos lo que queremos decir, y eso nos hace subestimar cuánta ambigüedad hay en lo que dijimos. En experimentos con frases ambiguas, quienes hablaban calculaban que su interlocutor los entendería más veces de las que realmente ocurría, mientras que quienes solo escuchaban la conversación, sabiendo la intención, no cometían ese error sistemático (Keysar y Henly, 2002). Con los mensajes escritos pasa algo parecido: en cinco experimentos sobre correo electrónico, la gente creía transmitir el tono (ironía, humor) mejor de lo que lo lograba (Kruger et al., 2005).
Dicho de otro modo, parte de lo que se vive como “no me entienden” es un mensaje que para ti era transparente y para el otro no. Es la causa más corregible, porque se arregla con un cambio de método (más abajo).
2. Ocultas o recortas lo que sientes
Muchas personas aprendieron a mostrar poco: no cargar a otros, no parecer débiles, no hacer escenas. El problema es que quien recibe una versión recortada responde a esa versión. En dos estudios con parejas de mujeres desconocidas que conversaban sobre un tema que les molestaba, cuando una suprimía sus emociones, la comunicación se deterioraba, la presión arterial de su compañera subía y el vínculo se formaba peor (Butler et al., 2003).
Esta costumbre suele venir de antes. En 127 adultos, haber crecido con emociones minimizadas o castigadas se asoció con más inhibición emocional de grande, y esta con más síntomas de depresión y ansiedad (estudio de Krause et al., 2003). Son autorreportes retrospectivos, así que dan una pista, y no bastan para probar una causa.
3. Te minimizan, te corrigen o te dan soluciones que no pediste
La invalidación emocional tiene frases reconocibles: “no es para tanto”, “estás exagerando”, “mejor pensemos en otra cosa”. Muchas veces nace del cariño o de la incomodidad de ver sufrir al otro, pero el efecto es el mismo: quien las recibe aprende a no mostrar. Los estudios de Zielinski et al. (2023) y Krause et al. (2003) apuntan en esa dirección. Si esto se repite en tu casa, tu trabajo o tu pareja, tu manera de expresarte puede estar bien y aun así no recibir la respuesta que necesitas.
4. La propia sensación de soledad cambia cómo lees a los demás
Cacioppo y Patrick (2008) describen un círculo que se retroalimenta. La soledad activa una alerta ante el rechazo; la persona se vuelve más sensible a señales de amenaza social y tiende a interpretar gestos neutros como fríos o críticos; se protege retrayéndose o respondiendo a la defensiva; los demás reaccionan con distancia, y eso confirma lo que temía. Visto desde dentro, parece prueba de que “nadie me entiende”. Visto desde fuera, es un bucle que se puede cortar.
5. La vergüenza te hace callar
Tangney y Dearing (2002) distinguen la vergüenza de la culpa: la culpa se centra en algo que hiciste, la vergüenza en lo que eres. De ahí el impulso de esconderse y la convicción de que, si el otro supiera cómo estás por dentro, no lo entendería ni lo aceptaría. Neff (2016) agrega que bajo la vergüenza se instala la ilusión de ser el único al que le pasa lo que le pasa. Si te suena, revisa la diferencia entre culpa y vergüenza.
6. Estilos de comunicación o de procesamiento distintos
A veces el desajuste es de estilo. El “problema de la doble empatía”, propuesto por Milton (2012; artículo original), plantea que los malentendidos entre personas autistas y no autistas van en las dos direcciones, y no se deben solo a un déficit de la persona autista. Hay datos que lo apoyan: en grupos de ocho personas que se pasaban una historia, los autistas transmitieron la información tan bien entre ellos como los no autistas entre ellos, pero los grupos mixtos transmitieron bastante menos y reportaron menos rapport (Crompton et al., 2020). Y 102 estudiantes no autistas que vieron videos de conversaciones calificaron las conversaciones mixtas como las menos exitosas, frente a las de parejas del mismo tipo (Jones et al., 2024).
Esto tiene un costo cuando la persona oculta su forma natural de comunicar para encajar. Entre 342 adultos autistas, más enmascaramiento se asoció con más ansiedad y depresión, menor autoestima y menor sensación de autenticidad (estudio de Evans et al., 2024). Sentirse incomprendido no indica por sí solo que alguien sea autista, pero si esta descripción te resuena, puedes leer sobre autismo en mujeres adultas y burnout autista. Y si lo que te cuesta es ponerle palabras a lo que sientes, la alexitimia es otra pista que vale la pena revisar. Un artículo teórico plantea además que ser malinterpretado de forma sostenida por la mayoría aumenta el riesgo de aislamiento y de problemas de salud mental (Mitchell et al., 2021).
7. En la pareja: el ciclo demanda-retirada
Cuando una persona siente que su pareja no la entiende, suele insistir, reprochar o subir el tono; la otra se siente atacada y se calla o se aleja; y cuanto más se aleja, más insiste la primera. Christensen et al. (2014) lo llaman patrón demanda-retirada y Bradbury y Karney (2019) también lo describen. Ninguno de los dos es “el que no entiende”: es un círculo en el que ambos participan. Si te sientes solo estando con alguien, mira sentirse solo en pareja y alexitimia en la pareja.
| Causa probable | Cómo se ve desde dentro | Qué suele ayudar |
|---|---|---|
| Mensaje ambiguo | “Se lo dije clarísimo” | Decirlo con situación, emoción y petición |
| Ocultar lo que sientes | “No quiero cargar a nadie” | Compartir una parte real, aunque sea pequeña |
| Invalidación del entorno | “Siempre me dicen que exagero” | Elegir con quién hablar y poner límites |
| Soledad que distorsiona la lectura | “Nadie se interesa de verdad” | Revisar la interpretación y dar pasos pequeños |
| Vergüenza | “Si supieran, no me aceptarían” | Autocompasión y hablar con una persona segura |
| Estilos distintos | “Hablamos idiomas diferentes” | Pares con estilo parecido, acuerdos explícitos |
| Ciclo de pareja | “Cuanto más pido, menos me escucha” | Mirar el patrón juntos y pausar a tiempo |
¿Son ellos o soy yo? Preguntas para ubicarte
No existe un test validado con puntaje para esto, y inventar uno no tendría sentido. Lo que sí sirve es una guía de autoobservación, sin número ni diagnóstico, que te ayuda a ver dónde está el desajuste:
- ¿Dije lo que realmente sentía o una versión recortada?
- ¿Pedí algo concreto (que me escuchen, que me ayuden, que me den la razón) o esperé que lo adivinaran?
- ¿Me pasa con una persona, con un grupo o con casi todos?
- ¿Aumenta cuando estoy cansado, ansioso o llevo días sin hablar con nadie?
- Cuando alguien sí me escucha bien, ¿lo noto o me cuesta creerlo?
- ¿Me responden con frases como “no es para tanto” de forma repetida?
Una lectura orientativa: si ocurre sobre todo con una persona, probablemente sea una dinámica de ese vínculo. Si ocurre con casi todos y se acompaña de desconfianza o de retraimiento, vale la pena revisar tu lectura de los demás y cuánto sueles callar. Y si te minimizan de forma sistemática en tu entorno cercano, la dificultad está en el entorno más que en tu manera de hablar. Las tres cosas pueden darse a la vez.
¿Qué hacer cuando te sientes incomprendido?
1. Elige una sola cosa que quieras que entiendan
Cuando uno se siente incomprendido suele contar todo junto, con detalle, para evitar el malentendido. Eso satura. Prueba con una estructura corta: lo que pasó, cómo te sentiste y qué necesitas. Christensen et al. (2014) proponen mostrar las emociones “suaves” (tristeza, miedo a alejarse, soledad) en lugar de las “duras” (rabia, reproche). Compara: “Nunca te importa lo que me pasa” invita a defenderse. “Hoy me sentí solo en la reunión y me gustaría contártelo sin que me des soluciones” invita a escuchar.
2. Di qué tipo de escucha necesitas
Muchas veces el desencuentro es entre quien quiere desahogarse y quien responde con consejos. Avisar sirve: “ahora solo quiero que me escuches” o “quiero tu opinión sobre esto”. Importa porque la calidad de la escucha cambia lo que ocurre en quien habla: en cinco experimentos, una escucha empática, atenta y sin juicio redujo la ansiedad social de quienes hablaban y los llevó a aclarar mejor lo que pensaban (Itzchakov et al., 2018). También influye cómo responde el otro: en dos estudios sobre la receptividad de la pareja, las personas expresaban más lo que sentían cuando percibían al otro más receptivo, y el efecto apareció también al manipular esa percepción de forma experimental (Ruan et al., 2020).
3. Escribe antes de hablar
Escribir puede ayudarte a entender primero tú qué te pasa. Pennebaker y Smyth (2016) describen el método de escritura expresiva: entre 15 y 30 minutos al día durante tres o cuatro días, sobre lo que más te afecta, sin corregir ortografía ni estilo, y en privado. Es normal sentir algo de tristeza al terminar, que suele pasar en una o dos horas; si un tema te desborda, déjalo o cambia de tema. No reemplaza la terapia ni es lo mismo que mandarle ese texto a otra persona.
4. Elige a quién se lo cuentas
No todas las personas son igual de capaces de escuchar en un momento dado, y eso no te define. Gordon y Diamond (2023), en una revisión, muestran que sentirse comprendido y valorado depende de la pareja, de uno mismo y de la dinámica entre ambos, y que incluso las percepciones inexactas pesan en la satisfacción de la relación. Un metaanálisis de 21 estudios con 2.739 participantes encontró que la exactitud con que una persona lee a su pareja se asocia solo de forma pequeña (r = 0,13) con la satisfacción (Sened et al., 2017). Lo que pesa es que el otro responda con interés, aunque no adivine todo. Elige a quienes lo hacen, aunque sean pocos. Cacioppo y Patrick (2008) también recomiendan priorizar calidad sobre cantidad.
5. Revisa tu lectura de los demás (sobre todo si hay soledad)
Si te reconociste en el círculo de la causa 4, el mejor respaldo está en el metaanálisis de intervenciones para la soledad de Masi et al. (2011). Compararon cuatro estrategias y la que más redujo la soledad en personas que la sufrían fue trabajar la cognición social desadaptativa, o sea, los patrones de interpretación (d = -0,60). El apoyo social tuvo un efecto pequeño (-0,16), y ni aumentar las oportunidades de contacto ni entrenar habilidades sociales produjeron cambios significativos. Dicho simple: juntarte con más gente o aprender a conversar ayuda menos que revisar cómo interpretas lo que pasa en esas conversaciones.
Cacioppo y Patrick (2008) lo bajan a cuatro pasos (EASE): extenderte con pequeños gestos sociales sin esperar mucho a cambio; hacer un plan de acción para frenar las interpretaciones de rechazo, recordando que el descuido de otro puede ser solo un descuido; seleccionar los vínculos que muestran interés mutuo; y esperar lo mejor con calidez y paciencia. Un enfoque con esta lógica es la terapia cognitivo-conductual, que trabaja justamente esas interpretaciones.
6. Si hay vergüenza, empieza por tratarte con compasión
Neff (2016) propone tres movimientos frente a la vergüenza: recordar que equivocarse y sufrir son parte de la experiencia humana compartida, hablarte con la calidez con que le hablarías a un amigo y observar lo que sientes sin hundirte en ello. No arregla el malentendido, pero baja la necesidad de esconderte, y eso hace más probable que digas algo real.
7. En pareja: miren el patrón, no al culpable
Christensen et al. (2014) proponen hablar del problema como algo que les pasa a ambos (“nos atrapamos en el ciclo en que yo presiono y tú te alejas”), en lugar de repartir culpas. Cuando notes que la conversación sube de tono, conviene pausarla y retomarla con calma. Si el ciclo se repite pese a intentarlo, una terapia de pareja ayuda a romperlo.
8. Busca a personas con un estilo parecido al tuyo
Los datos de la causa 6 muestran que, entre personas autistas, la información circula tan bien como entre personas no autistas. Extrapolarlo a otros contextos es una hipótesis razonable, no un resultado probado, pero tiene sentido probar grupos de pares, comunidades de intereses y espacios con experiencias parecidas, donde no tengas que traducirte todo el tiempo.
Si eres tú quien quiere entender a alguien
La otra cara del tema vale un párrafo. Si alguien cercano te dice que se siente incomprendido, no hace falta que lo resuelvas: lo que ayuda es mostrar que captaste lo que dijo. Repite con tus palabras lo que escuchaste, pregunta antes de aconsejar y deja de lado la tentación de decir “no es para tanto”. Un estudio preregistrado con 1.001 adolescentes de 13 a 16 años, que vieron videos de un joven contando algo difícil a un adulto que escuchaba bien o mal, encontró que ver una buena escucha parental se asoció con mayor bienestar anticipado y más disposición a contar (estudio de Weinstein et al., 2021). Es un diseño con videos, no una familia real, pero apunta en la misma dirección que el resto.
¿Cuándo consultar con un profesional?
Es normal sentirse incomprendido de vez en cuando: es parte de la vida. Conviene consultar con un psicólogo clínico si:
- Lleva semanas o meses y no cambia pese a haber intentado hablar.
- Se acompaña de tristeza persistente, pérdida de interés, ansiedad social o cambios de sueño y apetito.
- Te lleva a evitar a la gente, o sientes que ya no vale la pena intentar que alguien te entienda.
- Aparece en todas tus relaciones, o se repite con cada pareja.
- Hay un entorno que te invalida de forma sistemática y no sabes cómo salir.
Si piensas en quitarte la vida o en hacerte daño, no esperes: en Chile puedes llamar al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud (gratuita, desde celulares, las 24 horas), y en una urgencia vital al 131 o ir al servicio de urgencia más cercano. Tienes también la guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas. La OMS reúne información sobre cómo la conexión social se relaciona con la salud.
En terapia se puede revisar con calma de dónde viene el desajuste (cómo comunicas, cómo lees a los demás, qué callas y por qué) y ensayar formas distintas de decirlo. Si el cuadro es de soledad más amplia, tienes además el test de soledad como orientación.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me siento incomprendido aunque tenga gente a mi alrededor?
Porque sentirse comprendido depende de la conexión íntima, no de la cantidad de gente. Puedes tener vida social y no sentir que alguien capta lo que de verdad piensas o sientes. Suele deberse a mensajes que llegan recortados, a callar lo importante o a un entorno que minimiza.
¿Sentirse incomprendido es un trastorno?
No figura como diagnóstico. Es una vivencia que puede aparecer en cualquier persona y que, cuando es muy persistente, puede acompañar a la depresión, la ansiedad social o la soledad crónica. Lo que decide si hace falta ayuda es cuánto dura y cuánto afecta tu vida.
¿Cómo hago para que me entiendan?
Elige una sola idea, cuenta qué pasó, cómo te sentiste y qué necesitas, y avisa qué tipo de escucha buscas (solo escuchar, ayuda concreta u opinión). Elige a alguien que suela responder con interés. Si es por escrito, cuida el tono: los mensajes se malinterpretan más de lo que parece.
¿Qué hago si mi pareja nunca me entiende?
Evita las frases que acusan (“nunca me escuchas”) y muestra la emoción de fondo (tristeza, soledad). Pide algo concreto y pausen la conversación cuando suba el tono. Mirar el ciclo de demanda y retirada como un problema compartido suele ser más productivo que buscar al culpable. Si se repite, una terapia de pareja puede ayudar.
¿Sentirse incomprendido significa que soy autista?
No por sí solo. Es una vivencia común en mucha gente. Si además tienes dificultad persistente con las señales sociales, sensibilidad sensorial o agotamiento después de socializar, conviene consultar con un profesional que evalúe adultos. La investigación sobre doble empatía muestra que los malentendidos entre estilos distintos van en ambos sentidos.
¿Cuándo debo ir al psicólogo por sentirme incomprendido?
Cuando lleva semanas o meses, te hace evitar a las personas, viene con tristeza o ansiedad, o se repite en todas tus relaciones. Si aparecen ideas de hacerte daño o de morir, busca ayuda de inmediato: en Chile, el *4141 atiende las 24 horas.
Si quieres conversarlo con alguien
Sentirse incomprendido cansa, y muchas personas llegan a terapia después de años tratando de explicarse sin que nadie capte lo que querían decir. En terapia online se puede ordenar qué quieres que se entienda, revisar cómo suelen ir tus conversaciones y practicar otras maneras de decirlo. Puedes escribirnos desde la página de contacto y contarnos tu caso.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Referencias
Bradbury, T. N., & Karney, B. R. (2019). Intimate relationships (3.ª ed.). W. W. Norton & Company.
Butler, E. A., Egloff, B., Wilhelm, F. H., Smith, N. C., Erickson, E. A., & Gross, J. J. (2003). The social consequences of expressive suppression. Emotion, 3(1), 48-67. https://doi.org/10.1037/1528-3542.3.1.48
Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human nature and the need for social connection. W. W. Norton & Company.
Christensen, A., Doss, B. D., & Jacobson, N. S. (2014). Reconcilable differences (2.ª ed.). Guilford Press.
Cox, D. W., Ogrodniczuk, J. S., Oliffe, J. L., Kealy, D., Rice, S. M., & Kahn, J. H. (2020). Distress concealment and depression symptoms in a national sample of Canadian men: Feeling understood and loneliness as sequential mediators. Journal of Nervous and Mental Disease, 208(6), 510-513. https://doi.org/10.1097/nmd.0000000000001153
Crompton, C. J., Ropar, D., Evans-Williams, C. V., Flynn, E. G., & Fletcher-Watson, S. (2020). Autistic peer-to-peer information transfer is highly effective. Autism, 24(7), 1704-1712. https://doi.org/10.1177/1362361320919286
Evans, J. A., Krumrei-Mancuso, E. J., & Rouse, S. V. (2024). What you are hiding could be hurting you: Autistic masking in relation to mental health, interpersonal trauma, authenticity, and self-esteem. Autism in Adulthood, 6(2), 229-240. https://doi.org/10.1089/aut.2022.0115
Gordon, A. M., & Chen, S. (2016). Do you get where I’m coming from?: Perceived understanding buffers against the negative impact of conflict on relationship satisfaction. Journal of Personality and Social Psychology, 110(2), 239-260. https://doi.org/10.1037/pspi0000039
Gordon, A. M., & Diamond, E. (2023). Feeling understood and appreciated in relationships: Where do these perceptions come from and why do they matter? Current Opinion in Psychology, 53, 101687. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2023.101687
Itzchakov, G., DeMarree, K. G., Kluger, A. N., & Turjeman-Levi, Y. (2018). The listener sets the tone: High-quality listening increases attitude clarity and behavior-intention consequences. Personality and Social Psychology Bulletin, 44(5), 762-778. https://doi.org/10.1177/0146167217747874
Jones, D. R., Botha, M., Ackerman, R. A., King, K., & Sasson, N. J. (2024). Non-autistic observers both detect and demonstrate the double empathy problem when evaluating interactions between autistic and non-autistic adults. Autism, 28(8), 2053-2065. https://doi.org/10.1177/13623613231219743
Keysar, B., & Henly, A. S. (2002). Speakers’ overestimation of their effectiveness. Psychological Science, 13(3), 207-212. https://doi.org/10.1111/1467-9280.00439
Krause, E. D., Mendelson, T., & Lynch, T. R. (2003). Childhood emotional invalidation and adult psychological distress: The mediating role of emotional inhibition. Child Abuse & Neglect, 27(2), 199-213. https://doi.org/10.1016/s0145-2134(02)00536-7
Kruger, J., Epley, N., Parker, J., & Ng, Z.-W. (2005). Egocentrism over e-mail: Can we communicate as well as we think? Journal of Personality and Social Psychology, 89(6), 925-936. https://doi.org/10.1037/0022-3514.89.6.925
Lun, J., Kesebir, S., & Oishi, S. (2008). On feeling understood and feeling well: The role of interdependence. Journal of Research in Personality, 42(6), 1623-1628. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2008.06.009
Masi, C. M., Chen, H.-Y., Hawkley, L. C., & Cacioppo, J. T. (2011). A meta-analysis of interventions to reduce loneliness. Personality and Social Psychology Review, 15(3), 219-266. https://doi.org/10.1177/1088868310377394
Milton, D. E. M. (2012). On the ontological status of autism: The ‘double empathy problem’. Disability & Society, 27(6), 883-887. https://doi.org/10.1080/09687599.2012.710008
Mitchell, P., Sheppard, E., & Cassidy, S. (2021). Autism and the double empathy problem: Implications for development and mental health. British Journal of Developmental Psychology, 39(1), 1-18. https://doi.org/10.1111/bjdp.12350
Morelli, S. A., Torre, J. B., & Eisenberger, N. I. (2014). The neural bases of feeling understood and not understood. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 9(12), 1890-1896. https://doi.org/10.1093/scan/nst191
Neff, K. (2016). Sé amable contigo mismo. Planeta.
Pennebaker, J. W., & Smyth, J. M. (2016). Opening up by writing it down: How expressive writing improves health and eases emotional pain (3.ª ed.). Guilford Press.
Ruan, Y., Reis, H. T., Clark, M. S., Hirsch, J. L., & Bink, B. D. (2020). Can I tell you how I feel? Perceived partner responsiveness encourages emotional expression. Emotion, 20(3), 329-342. https://doi.org/10.1037/emo0000650
Russell, D. W. (1996). UCLA Loneliness Scale (Version 3): Reliability, validity, and factor structure. Journal of Personality Assessment, 66(1), 20-40. https://doi.org/10.1207/s15327752jpa6601_2
Sened, H., Lavidor, M., Lazarus, G., Bar-Kalifa, E., Rafaeli, E., & Ickes, W. (2017). Empathic accuracy and relationship satisfaction: A meta-analytic review. Journal of Family Psychology, 31(6), 742-752. https://doi.org/10.1037/fam0000320
Tangney, J. P., & Dearing, R. L. (2002). Shame and guilt. Guilford Press.
Weinstein, N., Huo, A., & Itzchakov, G. (2021). Parental listening when adolescents self-disclose: A preregistered experimental study. Journal of Experimental Child Psychology, 209, 105178. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2021.105178
Zielinski, M. J., Veilleux, J. C., Fradley, M. F., & Skinner, K. D. (2023). Perceived emotion invalidation predicts daily affect and stressors. Anxiety, Stress, & Coping, 36(2), 214-228. https://doi.org/10.1080/10615806.2022.2033973
