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    Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Síntomas, Causas y Tratamiento

    Por Nicolás Alcayaga · Psicólogo Clínico, especializado en TCC
    🔬 Revisión de evidencia científica · Actualizado el 3 de septiembre de 2026

    Hay una pregunta que casi nadie te responde de frente cuando buscas sobre estrés postraumático: ¿lo que me pasa es una reacción normal a algo horrible, o ya es un trastorno? La mayoría de las páginas te entrega una lista de síntomas y te deja ahí, con la lista calzando y sin saber qué hacer con eso.

    La respuesta depende de dos cosas concretas, y ninguna de las dos es la intensidad de lo que sentiste: depende de cuánto tiempo ha pasado desde el hecho y de cuánto te está interfiriendo ahora. Un mismo conjunto de síntomas puede ser una reacción esperable la primera semana, un trastorno de estrés agudo al mes, y un TEPT a los tres meses. Son tres marcos distintos, con pronósticos distintos y decisiones distintas.

    Esta es la página madre del tema. Acá está el cuadro completo (qué es, cómo se reconoce, por qué aparece, qué tratamientos funcionan y cuánto), con datos chilenos que rara vez aparecen en este tipo de artículos, y desde acá puedes bajar al detalle de cada parte. Más abajo hay una herramienta breve que te sitúa en el mapa según tu caso. Si andas apurado, salta directo al orientador.

    Respuesta directa: ¿qué es el trastorno de estrés postraumático?

    El TEPT es un trastorno que puede aparecer después de estar expuesto a la muerte, a lesiones graves o a violencia sexual (reales o amenazadas), y que se define por tres cosas que persisten más de un mes: el recuerdo vuelve sin que lo llames, evitas lo que te lo recuerda, y vives en estado de alerta. Para que sea diagnóstico, además, tiene que deteriorar tu funcionamiento.

    Lo importante de esa definición está en dos palabras: más de un mes. Antes de ese plazo, el mismo cuadro tiene otro nombre y otro pronóstico.

    ¿Es normal lo que siento o ya es un trastorno?

    Esta herramienta no te da un puntaje ni un diagnóstico. Te ubica en el marco que corresponde a tu situación según los plazos que usan el DSM-5-TR, la CIE-11 y la nota técnica del Ministerio de Salud de Chile.

    Orientador: ¿reacción normal, estrés agudo o TEPT?

    Lo que separa una reacción esperable de un diagnóstico es, sobre todo, cuánto tiempo ha pasado y cuánto interfiere en tu vida. Responde las tres preguntas y te sitúas en el mapa. Esto no es un test ni un diagnóstico: no entrega puntaje y no reemplaza una evaluación profesional.


    Lo que la mayoría de la gente no sabe: casi nadie termina con TEPT

    Acá está el dato que cambia la lectura de todo lo demás. Vivir un hecho traumático no conduce habitualmente a un TEPT. Es al revés.

    Cuando se sigue en el tiempo a personas expuestas a un mismo suceso, aparecen cuatro trayectorias con frecuencias muy distintas (Ministerio de Salud de Chile, 2024, sobre la base de Bonanno, 2004 y Figueroa et al., 2016):

    Trayectoria Frecuencia Qué se ve
    Resiliencia 35-65% La persona sigue sus rutinas familiares, laborales y sociales con una alteración mínima
    Recuperación 15-25% Tras un período de fuerte perturbación, se recupera al cabo de algunos meses
    Retardada 0-15% Meses de funcionamiento relativamente normal y después síntomas que alcanzan el umbral de un trastorno
    Crónica 5-30% Deterioro rápido del funcionamiento previo, sin recuperación de los síntomas

    Que la trayectoria más frecuente sea la resiliencia no significa que quien desarrolla un TEPT sea menos fuerte. Significa que el TEPT es una complicación posible, no el desenlace por defecto, y que buena parte del malestar de las primeras semanas se resuelve sin intervención especializada.

    La trayectoria que más se pasa por alto es la retardada, porque cuando los síntomas aparecen la persona ya no los relaciona con lo que vivió.

    ¿Cuánta gente tiene TEPT? Las cifras, y la chilena

    A nivel internacional, la prevalencia de TEPT a lo largo de la vida se estima entre 6,1% y 8,3% en Estados Unidos y en 3,9% a nivel global, con cifras consistentemente más altas en mujeres y en veteranos militares (Flesaker et al., 2026).

    En Chile existe un dato propio, y conviene tenerlo a mano porque casi ningún artículo en español lo cita. El estudio de epidemiología del trauma y el TEPT en población chilena encontró una prevalencia de vida de 4,4% para toda la población, 2,5% en hombres y 6,2% en mujeres, considerando todo tipo de evento traumático (Zlotnick et al., 2006, citado en la nota técnica del MINSAL de 2024).

    Esa diferencia entre hombres y mujeres, más del doble, no es un detalle estadístico: es uno de los hallazgos más replicados del área, y aparece también cuando se sigue a las personas de forma prospectiva.

    ¿Cuáles son los síntomas del TEPT?

    La CIE-11 organiza el cuadro en tres grupos, y el DSM-5-TR en cuatro. Los grupos de la CIE-11, que es la clasificación que usa el sistema de salud chileno, son:

    1. Re-experimentar el evento en el presente, en forma de recuerdos vívidos intrusivos, flashbacks o pesadillas. La re-experimentación puede darse por una o varias modalidades sensoriales y típicamente viene acompañada de emociones fuertes o abrumadoras, en particular miedo u horror, y de sensaciones físicas intensas.
    2. Evitación de pensamientos y recuerdos del evento, o evitación de actividades, situaciones o personas que lo recuerden.
    3. Percepciones persistentes de una amenaza actual acentuada, por ejemplo hipervigilancia o una reacción de sobresalto aumentada ante estímulos inesperados como ruidos.

    A eso se suma el requisito temporal y funcional: los síntomas persisten al menos varias semanas y causan un deterioro significativo en el funcionamiento personal, familiar, social, educativo u ocupacional (MINSAL, 2024).

    El DSM-5-TR añade un cuarto grupo que conviene conocer porque explica síntomas que la gente no asocia con trauma: las alteraciones negativas del pensamiento y el estado de ánimo, que incluyen amnesia disociativa de partes del evento, creencias negativas persistentes sobre uno mismo o el mundo, y sentimientos de culpa o desapego del entorno.

    Si quieres el mapa conceptual completo de qué cuenta como trauma y qué tipos se distinguen, está desarrollado en qué es el trauma psicológico y cómo se evalúa.

    TEPT, estrés agudo y reacción normal: la diferencia está en el calendario

    Esta es la distinción que más confusión genera, y es puramente temporal:

    Reacción de estrés Trastorno de estrés agudo TEPT
    Cuándo Primeros días Desde los 3 días hasta 1 mes Más de 1 mes
    Qué se espera Se resuelve sola en la mayoría de los casos Se resuelve espontáneamente en la mayoría de los casos Requiere tratamiento
    Qué hacer Cubrir necesidades básicas, no aislarse, evitar alcohol Consultar si el malestar es intenso Evaluación clínica y tratamiento

    El dato que ordena la transición entre uno y otro: aproximadamente el 40% de las personas que presentan un trastorno de estrés agudo en el primer mes tras el trauma evolucionan después a un TEPT (MINSAL, 2024). Dicho al revés, que es como conviene leerlo: la mayoría no.

    Hay una recomendación de esa misma nota que va contra la intuición y conviene subrayar: en el trastorno de estrés agudo no se recomiendan intervenciones psicológicas específicas de entrada para todo el mundo, y el uso de benzodiacepinas debe evitarse todo lo posible, por el riesgo de dependencia y porque interfiere en el procesamiento de las memorias traumáticas.

    ¿Por qué a unas personas les queda y a otras no?

    Es la pregunta que más peso tiene y la que peor se responde en internet, normalmente con listas de "factores de riesgo" sin ninguna medida de cuánto pesa cada uno.

    Un metaanálisis de datos individuales que agrupó cinco estudios prospectivos de urgencias y cuidados críticos (2.571 participantes), con seguimiento desde el período agudo hasta más de un año después, encontró lo siguiente (Ratanatharathorn et al., 2026):

    • Ser mujer se asoció a mayor riesgo de TEPT y depresión, tanto agudos como persistentes (rango de odds ratio 1,48 a 2,14).
    • Haber vivido un accidente, frente a una agresión u otro tipo de suceso, se asoció a menor riesgo (rango de OR 0,39 a 0,66). El trauma interpersonal pesa más que el accidental.
    • La gravedad de los síntomas depresivos en los primeros dos meses predijo el TEPT persistente (OR 1,17), y siguió prediciéndolo incluso al controlar por la gravedad del propio TEPT agudo (OR 1,14).
    • Entre los grupos de síntomas, fue la re-experimentación la que se asoció a la persistencia (OR 1,18).

    La conclusión práctica de los autores es que la rumiación depresiva parece intervenir en el mantenimiento del cuadro. Traducido: no es solo cuánto miedo pasaste, es cuánto sigue dando vueltas después.

    A esos factores la nota técnica del MINSAL suma los que se observan en el sistema chileno: historia previa de trauma, bajo nivel socioeconómico o educacional, historia de adversidad en la niñez (incluido trauma o abuso infantil), trastorno psiquiátrico previo, escaso apoyo social, lesiones físicas como parte del evento y una reacción inicial muy intensa.

    Sobre la adversidad temprana hay un matiz metodológico que importa. Al comparar 24 estudios con 15.485 personas, las medidas retrospectivas del maltrato infantil (lo que la persona recuerda y relata) se asociaron a psicopatología con un OR de 2,21, frente a un OR de 1,56 de las medidas prospectivas (registros de terceros). Los autores concluyen que el malestar se liga más al recuerdo y la interpretación subjetiva del hecho que a su registro externo (Baldwin et al., 2024). Es una mala noticia para quien busca objetividad y una buena noticia clínica: lo que se puede trabajar en terapia es justamente eso.

    El trauma no siempre se expresa como TEPT

    Un error frecuente es buscar TEPT y, al no encontrarlo, concluir que el trauma "no dejó nada". La huella puede tomar otras formas:

    • El maltrato en la infancia multiplica por 2,5 las probabilidades de depresión adulta (OR agrupado 2,49; 77 estudios, 516.302 participantes) (Watson et al., 2025).
    • Las experiencias adversas y el maltrato infantil se asocian de manera consistente al TEPT adulto en una revisión de 26 estudios, aunque sin cifra agrupada (Umar et al., 2025).
    • El trauma infantil es un factor de riesgo establecido de síntomas psicóticos, y las intervenciones centradas en el trauma en psicosis reducen los delirios (g = -0,44) pero no las alucinaciones (g = -0,12) (Toutountzidis et al., 2026).

    ¿Qué es el TEPT complejo y en qué se diferencia?

    El TEPT complejo entró en la CIE-11 para describir lo que deja el trauma prolongado o repetido del que resulta difícil o imposible escapar: maltrato sostenido en la infancia, violencia de pareja mantenida, cautiverio. Además de los tres grupos del TEPT, añade lo que se denomina alteraciones en la autoorganización: problemas persistentes de regulación afectiva, una creencia de sí mismo como alguien disminuido o derrotado acompañada de vergüenza o culpa, y dificultad para mantener relaciones cercanas.

    La distinción se sostiene empíricamente, pero con una advertencia. Un metaanálisis factorial de 57 estudios (43.066 participantes) con el International Trauma Questionnaire confirmó el buen ajuste del modelo de dos factores de la CIE-11, y encontró que un modelo de siete factores ajustaba todavía mejor. Sin embargo, la consistencia interna a nivel de subescala resultó limitada, por lo que los propios autores piden evaluaciones amplias en vez de apoyarse en una subescala suelta (Kindred et al., 2026).

    Existe además un debate clínico muy concreto: ¿hay que estabilizar antes de exponer? La respuesta actual es menos categórica de lo que suele afirmarse. Una revisión sistemática que comparó intervenciones por fases (estabilización primero) contra intervenciones sin fases no encontró diferencias significativas en la mayoría de los desenlaces, ni entre exposición y no exposición. Sí hubo excepciones: las intervenciones multifase tuvieron mejores efectos sobre el TEPT, y las de fases y exposición mejoraron más la regulación afectiva (Lee et al., 2026). Los autores advierten que hay pocos ensayos y mucha heterogeneidad, así que conviene leerlo como "las dos rutas son defendibles", no como un veredicto.

    ¿Cómo se evalúa el TEPT?

    Con entrevista clínica. La nota técnica del MINSAL es explícita en un punto que sorprende a mucha gente: no se recomienda el uso de rutina de herramientas de tamizaje; la sospecha y el diagnóstico se basan en la evaluación clínica y en la historia de un evento traumático.

    Los cuestionarios tienen un lugar, pero es un lugar acotado: ordenan la conversación y miden el cambio, no ponen el diagnóstico. Si quieres el detalle de cada instrumento, está repartido así:

    Hay algo que la nota del MINSAL recomienda sobre la entrevista misma y que sirve también para quien acompaña a alguien: indagar respetuosamente buscando una descripción breve de lo sucedido, sin entrar en detalles, y evitar obtener detalles demasiado intensos emocionalmente. Hacer que alguien relate su trauma con lujo de detalle no es terapéutico por sí mismo.

    Tratamiento del TEPT: qué funciona y cuánto

    Acá está la parte que justifica todo lo anterior, y empieza con el número que más importa.

    Cuánta gente se recupera

    Un metaanálisis de 34 ensayos clínicos aleatorizados (3.208 participantes) del repositorio del National Center for PTSD midió algo más útil que la reducción de puntaje: cuántas personas dejan de cumplir criterios de TEPT al terminar el tratamiento. En muestras civiles, las estimaciones para los tratamientos centrados en el trauma fueron de 65% a 86%. En muestras militares y de veteranos, las cifras bajaron a 44%-50% para terapia de procesamiento cognitivo y exposición prolongada (Milligan et al., 2025).

    Un detalle honesto de ese mismo trabajo: los intervalos de confianza se solapaban parcialmente entre todos los tratamientos centrados en el trauma. O sea que el estudio no permite coronar a uno sobre los demás.

    La psicoterapia: cuál y por qué funciona

    La modalidad con mejor base de evidencia es la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (Bandelow, 2026). Un metaanálisis de datos individuales lo confirma con números: la TCC centrada en el trauma fue claramente superior a las condiciones inactivas (β = -0,78; OR de remisión 2,34) y no se diferenció significativamente de otras condiciones activas (Wright et al., 2025).

    Ese patrón (muy superior a no hacer nada, equivalente a las otras terapias serias) se repite en toda el área, y con él se interpreta el resto.

    Vale la pena entender por qué funciona, porque explica por qué el tratamiento a veces resulta contraintuitivo. Según el modelo del procesamiento emocional de Foa, en el TEPT existe una estructura de miedo patológica que asocia erróneamente estímulos y respuestas corporales con un significado de peligro extremo. Dos cosas la mantienen: la evitación de los recordatorios (que alivia a corto plazo por refuerzo negativo, pero impide procesar la memoria y cronifica el temor) y un par de creencias generalizadas: "el mundo es completamente peligroso" y "soy completamente incompetente para afrontarlo", a las que se suma la idea de que la ansiedad durará para siempre si no se escapa.

    Para modificar esa estructura hacen falta dos condiciones: activarla (entrar en contacto con el recuerdo o la situación temida pero segura) e incorporar información correctiva incompatible con lo que está almacenado. La exposición prolongada lo consigue por habituación, por la discriminación entre recordar el evento, que es perturbador pero seguro, y ser retraumatizado, por el bloqueo del refuerzo negativo de la evitación, y por la sensación de maestría que deja enfrentar sistemáticamente lo que se evitaba (Foa, Hembree y Rothbaum, 2007).

    ¿Y el EMDR?

    Acá hay que ser preciso, porque las fuentes no dicen exactamente lo mismo y es fácil encontrar afirmaciones tajantes en cualquiera de las dos direcciones.

    Frente a no recibir tratamiento, el EMDR funciona: un metaanálisis de 12 ensayos encontró que aumenta la probabilidad de perder el diagnóstico (RR 2,13) y reduce síntomas (DME -1,19), aunque con certeza GRADE baja a muy baja y sin datos sobre efectos a largo plazo (Villegas-Ortega et al., 2026). Frente a otras terapias activas, en cambio, los efectos son menores y comparables (Peji et al., 2026), y la revisión de consenso de Bandelow señala directamente que el EMDR no demostró superioridad frente a los controles.

    La lectura razonable de todo eso junta las dos piezas: el EMDR es mejor que esperar, y no es mejor que las otras terapias centradas en el trauma. La nota técnica del MINSAL lo incluye entre las opciones de primera línea junto a la TCC y la exposición prolongada.

    Cuánto dura y cuánta gente lo termina

    Un metaanálisis de 73 ensayos (5.696 participantes) sobre dosis e intensidad encontró efectos globales medios a grandes y una tasa media de finalización del 71,8%. Lo interesante son los moderadores: más sesiones efectivamente completadas y un número de sesiones personalizado se asociaron a mejores resultados, y los tratamientos más intensivos tuvieron mayores tasas de finalización (Leithner et al., 2026). Concentrar el tratamiento no hace que la gente lo abandone; en estos datos, ocurre lo contrario.

    Medicamentos

    La revisión Cochrane de farmacoterapia del TEPT incluyó 66 ensayos aleatorizados (7.442 participantes). Para los ISRS frente a placebo encontró beneficio con certeza moderada: mejoraron el 58% de quienes los recibieron frente al 35% con placebo (RR 0,66). Los abandonos por efectos adversos fueron más frecuentes con ISRS, aunque en términos absolutos fueron pocos: 9%. No hubo evidencia de beneficio para los antipsicóticos (Williams et al., 2026).

    En Chile, la nota técnica del MINSAL privilegia fluoxetina, sertralina y paroxetina, considera la venlafaxina ante falta de respuesta o cuadros de gran intensidad, y establece que el tratamiento farmacológico puede extenderse entre seis meses y un año para prevenir recaídas. La combinación de psicoterapia y fármacos tiende a ser favorecida sobre la monoterapia, aunque la evidencia todavía es incompleta (Bandelow, 2026).

    Nada de esto es una indicación: quién debe medicarse, con qué y por cuánto tiempo lo decide un médico contigo.

    Qué NO funciona (aunque suene lógico)

    Tres cosas con respaldo suficiente como para decirlas sin rodeos:

    1. Las benzodiacepinas están contraindicadas en el tratamiento del TEPT, con recomendación fuerte, por el efecto que tienen sobre el procesamiento de las memorias traumáticas (MINSAL, 2024). Es probablemente el error más frecuente y el más comprensible: alivian la angustia inmediata y por eso se piden.
    2. La psicoterapia preventiva aplicada de entrada a todas las víctimas de un trauma es inefectiva y puede ser dañina (Bandelow, 2026). Sentar a todo el mundo a relatar lo ocurrido apenas ocurrió no previene el TEPT.
    3. Ningún medicamento puede recomendarse con fines profilácticos en víctimas de trauma.

    TEPT en Chile: por dónde entrar

    Conviene decirlo con claridad porque genera falsas expectativas: el TEPT no está incluido hoy entre los problemas de salud con Garantías Explícitas en Salud (GES). Las patologías de salud mental cubiertas por GES son depresión en personas de 15 años y más, trastorno bipolar, esquizofrenia y consumo perjudicial de alcohol y drogas en menores de 20 años.

    Que no tenga GES no significa que no haya atención. La ruta habitual es:

    1. CESFAM o consultorio que te corresponda, que es la puerta de entrada al sistema público y donde se hace la primera evaluación.
    2. Desde ahí, derivación al COSAM (Centro Comunitario de Salud Mental) o al nivel de especialidad cuando el cuadro lo requiere.
    3. En caso de ideación suicida activa, ideas de daño a terceros, síntomas psicóticos o compromiso funcional grave, la derivación es urgente y no debe esperar hora programada (MINSAL, 2024).

    Si estás en crisis ahora: *4141 es la Línea de Prevención del Suicidio, gratuita y disponible 24 horas desde cualquier celular, y 600 360 7777 es Salud Responde.

    Existe además evidencia local sobre el tratamiento: un estudio chileno evaluó la efectividad de la terapia cognitivo-conductual para el malestar postdesastre en síntomas de estrés postraumático tras el terremoto y tsunami (Leiva-Bianchi et al., 2018).

    TEPT en niños y adolescentes

    El TEPT infantil no es el mismo cuadro en versión pequeña, y evaluarlo con criterios de adulto lleva a subdiagnosticar. En preescolares, por ejemplo, no se requiere que los recuerdos recurrentes resulten molestos, porque muchos niños se muestran neutrales o incluso agitados con el recuerdo, y basta con un síntoma del bloque de evitación y alteraciones del ánimo, no varios (MINSAL, 2024). La disminución del interés puede verse como juego restringido, y la irritabilidad como rabietas extremas.

    Sobre tratamiento, los datos son sólidos: la TF-CBT (terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma) muestra efectos grandes en síntomas postraumáticos infantiles en un metaanálisis de 76 estudios (Schreyer et al., 2024), y el EMDR muestra efecto grande frente a lista de espera en 8 ensayos, sin diferencia significativa frente a la TF-CBT en los estudios que las compararon (Sutton et al., 2025). En menores de 8 años, las intervenciones deben diseñarse por etapa del desarrollo y no reducirse desde las de adultos (Guyon-Harris y Humphreys, 2026).

    El detalle práctico está en evaluación del trauma infantil y en evaluación del TEPT en niños y adolescentes.

    Preguntas frecuentes sobre el trastorno de estrés postraumático

    ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para hablar de TEPT?

    Más de un mes desde el evento, con síntomas presentes y deterioro del funcionamiento. Entre los 3 días y el mes, el cuadro se llama trastorno de estrés agudo. Antes de los 3 días, ningún manual permite hablar de trastorno.

    ¿El TEPT se cura?

    En muestras civiles, entre el 65% y el 86% de las personas que reciben una terapia centrada en el trauma dejan de cumplir criterios de TEPT al terminar el tratamiento (Milligan et al., 2025). Es una de las tasas de respuesta más altas de la psicopatología adulta.

    ¿Puedo tener TEPT si el hecho fue hace años?

    Sí. Entre el 0% y el 15% de las personas expuestas sigue una trayectoria de aparición retardada, con meses de funcionamiento normal antes de que los síntomas alcancen el umbral. Que aparezca tarde no lo hace menos tratable.

    ¿Hace falta contar el trauma en detalle para superarlo?

    No en la primera conversación, y no de cualquier manera. La recomendación del MINSAL para la evaluación es indagar buscando una descripción breve, sin entrar en detalles y evitando los que resulten demasiado intensos. El trabajo con el recuerdo en profundidad es parte del tratamiento, con un profesional entrenado y en el momento adecuado.

    ¿Es verdad que un test online puede decirme si tengo TEPT?

    No. La propia nota técnica del MINSAL señala que no se recomienda el uso de rutina de herramientas de tamizaje, y que la sospecha se basa en evaluación clínica. Un cuestionario sirve para decidir si consultas, nunca para concluir.

    ¿Sirve tomar algo para dormir mientras tanto?

    Las benzodiacepinas están contraindicadas en el TEPT con recomendación fuerte, precisamente porque interfieren con el procesamiento de las memorias traumáticas. El insomnio es un motivo legítimo para consultar, pero la respuesta no pasa por ahí.

    ¿El TEPT tiene cobertura GES en Chile?

    No. Las patologías de salud mental con GES son depresión en personas de 15 años y más, trastorno bipolar, esquizofrenia y consumo perjudicial de alcohol y drogas en menores de 20 años. El TEPT se atiende igualmente en la red pública entrando por el CESFAM.

    ¿Cuál es la diferencia entre TEPT y TEPT complejo?

    El TEPT complejo, incorporado en la CIE-11, suma a los tres grupos del TEPT las llamadas alteraciones en la autoorganización: dificultades persistentes de regulación afectiva, una autoimagen de derrota acompañada de vergüenza o culpa, y problemas para sostener relaciones cercanas. Suele asociarse a trauma prolongado o repetido del que es difícil escapar.

    Qué hacer con esto

    Si llegaste hasta acá, probablemente ya sabes en cuál de los cuatro escenarios estás. Lo que corresponde ahora depende de eso, y no es lo mismo en cada caso: si pasaron días, cuidar lo básico y no aislarte; si pasó más de un mes y sigue interfiriendo, pedir una evaluación; si hay ideas de muerte, hoy.

    Lo que no conviene es quedarse en la lista de síntomas. El TEPT es de los cuadros con mejor pronóstico cuando se trata bien, y el principal factor que lo cronifica es justamente el que parece más razonable desde adentro: evitar.

    Si quieres ordenar tu caso con alguien, podemos ver juntos qué encaja, qué corresponde descartar y qué tratamiento tiene sentido para lo que estás viviendo.

    Referencias

    Baldwin, J. R., Coleman, O., Francis, E. R., & Danese, A. (2024). Prospective and retrospective measures of child maltreatment and their association with psychopathology: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 81(8), 769-781. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2024.0818

    Bandelow, B. (2026). Treatment of posttraumatic stress disorder (PTSD). Dialogues in Clinical Neuroscience, 28, 229-239. https://doi.org/10.1080/19585969.2026.2680838

    Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28. https://doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20

    Figueroa, R. A., Cortés, P. F., Accatino, L., & Sorensen, R. (2016). Trauma psicológico en la atención primaria: orientaciones de manejo. Revista Médica de Chile, 144(5), 643-655. https://doi.org/10.4067/S0034-98872016000500013

    Flesaker, M., Slimovitch, R., Shiner, B., Sumner, J. A., & Gradus, J. L. (2026). State of the Science: The epidemiology of posttraumatic stress disorder. Journal of Traumatic Stress, 39, 353-363. https://doi.org/10.1002/jts.70091

    Foa, E. B., Hembree, E. A., & Rothbaum, B. O. (2007). Prolonged exposure therapy for PTSD: Emotional processing of traumatic experiences. Therapist guide. Oxford University Press.

    Guyon-Harris, K. L., & Humphreys, K. L. (2026). Annual Research Review: Interventions for young children exposed to trauma. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 67, 508-523. https://doi.org/10.1111/jcpp.70121

    Kindred, R., Jak, S., Hamer, R., Nedeljkovic, M., & Bates, G. W. (2026). Evaluating the ICD-11 PTSD and complex PTSD constructs: A meta-analytic confirmatory factor analysis of the International Trauma Questionnaire. Assessment, 33(4), 510-532. https://doi.org/10.1177/10731911251340837

    Lee, Y., Park, S., & Cho, Y. E. (2026). Phase-based versus non-phase-based psychological interventions for complex PTSD: A systematic review and meta-analysis. European Journal of Psychotraumatology, 17, 2644112. https://doi.org/10.1080/20008066.2026.2644112

    Leithner, C., Schreyer, B., Däumling, S., Semmlinger, V., & Ehring, T. (2026). The role of dosage and intensity in trauma-focused treatments for posttraumatic stress disorder: A meta-analysis. Clinical Psychology Review, 125, 102720. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2026.102720

    Leiva-Bianchi, M., Cornejo, F., Fresno, A., Rojas, C., & Serrano, C. (2018). Effectiveness of cognitive-behavioural therapy for post-disaster distress in post-traumatic stress symptoms after Chilean earthquake and tsunami. Gaceta Sanitaria, 32(3), 291-296. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.07.018

    Milligan, T., Smolenski, D., Lara-Ruiz, J., & Kelber, M. S. (2025). Loss of PTSD diagnosis in response to evidence-based treatments: A systematic review and meta-analysis. JAMA Psychiatry, 82(7), 718-727. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2025.0695

    Ministerio de Salud de Chile. (2024). Nota técnica: Recomendaciones para el abordaje de personas con síntomas asociados a trauma en el contexto de incendios forestales 2024. Departamento de Salud Mental, División de Prevención y Control de Enfermedades. https://diprece.minsal.cl/wp-content/uploads/2024/03/Nota_Tecnica_TEPT_7_marzo_2024.pdf

    Peji, R. G. A., Lipat, D. D., & De Rojas, A. M. (2026). Efficacy of eye movement desensitization and reprocessing for posttraumatic stress disorder: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials comparing passive and active control conditions. Cureus, 18, e111244. https://doi.org/10.7759/cureus.111244

    Ratanatharathorn, A., Bryant, R. A., Kessler, R. C., Keyes, K. M., Matsuoka, Y., Olff, M., & Shalev, A. Y. (2026). Individual participant data meta-analysis identifies risk factors for acute and persistent posttraumatic stress disorder and depression symptoms following trauma. Depression and Anxiety, 2026, 9859948. https://doi.org/10.1155/da/9859948

    Schreyer, B., Thielemann, J. F. B., Kasparik, B., & Rosner, R. (2024). Differences of TF-CBT treatment effects using various outcome measures: A meta-analysis. European Journal of Psychotraumatology, 15, 2406136. https://doi.org/10.1080/20008066.2024.2406136

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    Sobre este contenido

    Revisado por el equipo clínico de Terapia Online Chile, psicólogos clínicos con práctica en atención de adultos. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación clínica individual. Toda afirmación clínica está referenciada a su fuente en el apartado de Referencias. Última actualización: septiembre de 2026.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.