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  • Compra compulsiva (adicción a las compras): qué es y test

    Compra compulsiva (adicción a las compras): qué es y test

    Si te preguntas si lo tuyo es compra compulsiva o solo gusto por comprar, más abajo hay un test de adicción a las compras de siete preguntas: la Bergen Shopping Addiction Scale (BSAS), una escala publicada en 2015 que mide los mismos siete componentes que se usan para otras adicciones conductuales. Tarda dos minutos y entrega un puntaje de 0 a 28, cuántas preguntas quedaron en la zona de alerta y los dos cortes que se han propuesto, con sus salvedades.

    El test está más abajo. Antes conviene saber qué mide y qué no, porque comprar mucho, comprar por impulso y tener un problema con las compras son tres cosas distintas. Un número suelto puede tranquilizar a quien necesita mirar con atención o asustar a quien solo tuvo una mala semana de ofertas.

    Respuesta corta: ¿qué es la compra compulsiva?

    La compra compulsiva es un patrón persistente de ganas intensas de comprar, pérdida de control y compras que sirven para calmar emociones, con consecuencias como deudas, culpa o peleas en casa. También se llama trastorno de compras, adicción a las compras u oniomanía. No tiene diagnóstico propio en el DSM-5 y la CIE-11 solo la menciona como ejemplo de otros trastornos del control de impulsos especificados. Un metaanálisis de 2016 estimó que afecta a cerca de 5 % de los adultos en población general.

    Test de compra compulsiva: responde las 7 preguntas

    Responde pensando en los últimos 12 meses y en cómo compras de verdad, no en cómo te gustaría comprar. Cuentan todas las compras: tiendas, centros comerciales, tiendas en línea, aplicaciones y redes sociales. No hay respuestas trampa; el cuestionario solo sirve si contestas lo que te pasa.

    Test de compra compulsiva (BSAS): 7 preguntas sobre tus compras de los últimos 12 meses

    Tarda dos minutos. No guarda tus respuestas: se quedan en tu pantalla.

    Esto es una orientación, no un diagnóstico. Se basa en la Bergen Shopping Addiction Scale (BSAS). Responde con calma y con sinceridad, pensando en todas tus compras: tiendas, centros comerciales, tiendas en línea y aplicaciones.
    1 de 7

    Pienso en comprar cosas todo el tiempo





    2 de 7

    Compro cosas para cambiar mi estado de ánimo





    3 de 7

    Compro tanto que afecta negativamente mis obligaciones diarias (por ejemplo, los estudios o el trabajo)





    4 de 7

    Siento que tengo que comprar más y más para obtener la misma satisfacción que antes





    5 de 7

    He decidido comprar menos, pero no he podido hacerlo





    6 de 7

    Me siento mal si por alguna razón no puedo comprar cosas





    7 de 7

    Compro tanto que ha perjudicado mi bienestar






    Basado en la Bergen Shopping Addiction Scale (Andreassen et al., 2015, Frontiers in Psychology, acceso abierto CC BY). La traducción de las preguntas es propia: no es una adaptación validada y no está validada en población chilena. Los cortes (4 de 7 preguntas en 3 o 4, y más de 23 puntos) son provisionales: el primero lo propusieron los autores originales y el segundo viene de Zarate et al. (2022). Ningún cuestionario sustituye una evaluación clínica. Si lo que viste te pesa, puedes escribirme para agendar una consulta.

    Si el resultado te dejó pensando, sigue leyendo: más abajo está lo que significa y qué hacer con él.

    ¿Cómo se interpreta el test de compra compulsiva?

    La BSAS tiene siete afirmaciones, una por cada componente de la adicción: preocupación por comprar, comprar para cambiar el ánimo, conflicto con las obligaciones, tolerancia, intentos fallidos de comprar menos, malestar cuando no puedes comprar y daño al bienestar. Cada una se responde de 0 (totalmente en desacuerdo) a 4 (totalmente de acuerdo), así que el total va de 0 a 28 (Andreassen et al., 2015).

    La escala no trae bandas por puntaje total. Lo que existe son dos reglas de corte, las dos provisionales:

    Regla Qué exige De dónde sale
    4 de 7 Responder "de acuerdo" o "totalmente de acuerdo" (3 o 4) en al menos cuatro de las siete preguntas Propuesta tentativa de los autores originales, tomada de cómo se cuentan los criterios en otras adicciones (Andreassen et al., 2015)
    Más de 23 Un total sobre 23 de 28 Análisis de teoría de respuesta al ítem en 968 adultos de la comunidad, que lo propone como corte preliminar de mayor riesgo (Zarate et al., 2022)

    Las dos reglas piden cosas muy distintas. Alguien que responde "de acuerdo" (3) a cuatro preguntas suma al menos 12 puntos y cumple la primera regla, pero queda lejos del segundo corte. Que haya dos criterios, y tan distintos, muestra que ninguno está establecido. Por eso el test de arriba te muestra ambos y, sobre todo, te lista las preguntas en que puntuaste alto: eso orienta más que el total.

    ¿Qué tan confiable es este test? Lo que mide y lo que no

    En el estudio original participaron 23.537 personas (edad promedio 35,8 años). La escala mostró buena estructura y una consistencia interna de 0,87, y sus puntajes se parecían mucho a los de otra escala más larga de compra compulsiva (r = 0,80). Además se asociaron con más ansiedad, más depresión y menor autoestima, y con ser más joven. Las mujeres puntuaron más alto que los hombres (Andreassen et al., 2015).

    Hay cuatro límites que conviene tener presentes:

    1. Un cribado no es un diagnóstico. El diagnóstico clínico necesita una entrevista y revisar si las compras son consecuencia de otro cuadro, como un episodio depresivo (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). Más abajo se explican otras dos situaciones que hay que descartar. Una puntuación sobre el corte indica que vale la pena mirar con más detalle.
    2. La muestra original era autoseleccionada. Respondieron personas que leyeron una noticia en línea sobre compras excesivas, con más mujeres y más compradores por internet. Los autores lo reconocen y señalan que falta estudiar la repetición del puntaje en el tiempo y validar la escala en otras culturas (Andreassen et al., 2015).
    3. Las preguntas de este test son una traducción propia. Una búsqueda en Europe PMC hecha el 11 de octubre de 2026 no encontró una validación de la BSAS en español ni en población chilena, así que no hay baremos locales. Los cortes vienen de muestras noruegas y de una muestra en línea de otro país.
    4. Los resultados dependen del momento. Si respondes en pleno periodo de ofertas, en una crisis o después de una racha de estrés, el puntaje lo reflejará. Repetirlo con calma, un par de semanas después, dice más.

    ¿Cómo se llama la adicción a las compras y es una enfermedad?

    Los nombres más usados son compra compulsiva, trastorno de compras compulsivas, adicción a las compras y oniomanía. En la literatura científica en inglés aparece como compulsive buying-shopping disorder (CBSD) o buying-shopping disorder.

    Preguntar si la compra compulsiva es una enfermedad tiene una respuesta con matices. El DSM-5 no la incluye como diagnóstico independiente. Solo la reconoce dentro del trastorno de acumulación, con la especificación "con adquisición excesiva", y como gasto excesivo entre las características del trastorno límite de la personalidad (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). Los estudios tampoco se ponen de acuerdo en dónde ubicarla: unos la sitúan entre los trastornos obsesivo-compulsivos, otros entre las adicciones comportamentales y otros entre los trastornos del ánimo. En la CIE-11 la herramienta de codificación la menciona como ejemplo de otros trastornos del control de impulsos especificados (Müller et al., 2023). Un grupo de investigadores argumenta, con datos de investigación y experiencia clínica, que debería clasificarse como adicción conductual (Müller et al., 2019).

    Mientras no haya criterios oficiales, la referencia más usada son los que propuso un consenso de 138 expertos de 35 países (Müller et al., 2021; Laskowski et al., 2023). Según ese consenso, el cuadro incluye, de forma persistente y recurrente:

    Característica En palabras simples
    Urgencias y preocupación Impulsos o ganas intrusivas e irresistibles de comprar, o pensar en comprar todo el tiempo
    Pérdida de control Cuesta limitar cuánto, cuándo y con qué frecuencia se compra
    Compras que no se usan Se compra en exceso sin darle el uso previsto al objeto
    Regulación emocional La compra funciona para manejar estados internos, como tristeza, ansiedad o aburrimiento
    Consecuencias y deterioro Deudas, conflictos o problemas en el trabajo o los estudios por comprar
    Malestar al parar Emociones y pensamientos negativos cuando se intenta reducir las compras
    Persistir a pesar del daño La conducta continúa o aumenta aunque ya haya consecuencias

    El mismo consenso apoyó un especificador para quienes además acumulan lo comprado. Es una propuesta para investigar, no un diagnóstico vigente.

    ¿Compra compulsiva o impulsiva? Diferencia con comprar mucho

    Comprar mucho, por sí solo, no es un problema. Quien compra con frecuencia suele querer el objeto, lo usa y puede pagarlo. La compra por impulso es una respuesta puntual a un estímulo del entorno, como una oferta o una vitrina, y no deja un patrón de malestar. En la compra compulsiva el alivio viene del acto de comprar más que del objeto, que después se guarda sin darle valor (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). Suele ser un problema crónico y con recaídas (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024), y deja culpa y arrepentimiento después de la compra (Müller et al., 2019).

    Una pista práctica para distinguirlas: pregúntate qué pasa cuando intentas parar. Si lo logras sin esfuerzo y sin malestar, probablemente es un hábito de consumo. Si aparece inquietud, culpa o la necesidad de esconder lo comprado, es lo que describen los criterios de arriba.

    También se confunde con la acumulación. Quien acumula tiene dificultad para desprenderse de las cosas, y sus objetos se amontonan en la casa. En la compra compulsiva el problema central es la adquisición, no el desprenderse. Cuando las dos coinciden, el especificador de acumulación del consenso de expertos describe esa combinación (Müller et al., 2021).

    ¿Qué tan común es la compra compulsiva?

    Un metaanálisis de 40 estudios y 49 estimaciones de 16 países (cerca de 32.000 personas) calculó la prevalencia según el tipo de muestra (Maraz et al., 2016):

    Tipo de muestra Prevalencia estimada
    Adultos, muestras representativas 4,9 % (IC 95 %: 3,4 a 6,9)
    Estudiantes universitarios 8,3 % (5,9 a 11,5)
    Adultos, muestras no representativas 12,3 % (7,6 a 19,1)
    Personas reclutadas en contextos de compras 16,2 % (8,8 a 27,8)

    Las cifras varían tanto porque cada estudio usó otra escala y otro periodo de tiempo (actual o a lo largo de la vida). Ser joven y ser mujer se asociaron con mayor tendencia. En una encuesta telefónica a 2.513 adultos de Estados Unidos, la prevalencia fue 5,8 % (6,0 % en mujeres y 5,5 % en hombres) (Koran et al., 2006), y en una muestra representativa de 2.159 personas en Galicia, España, fue 7,1 % (Otero-López y Villardefrancos, 2014).

    No encontré estudios de prevalencia hechos en Chile: todas estas cifras vienen de otros países, y la de Chile no está medida.

    ¿Por qué ocurre y qué la mantiene?

    La compra compulsiva es, en buena parte, una forma de manejar emociones. La compra produce un alivio o una emoción agradable en el momento y, después, culpa y arrepentimiento, lo que empuja a buscar otra vez el alivio. Una revisión de 16 estudios encontró que las personas con compras problemáticas tenían niveles más altos de estrés percibido que los grupos de comparación, con efectos grandes, aunque la mayoría de los estudios eran transversales y no permiten saber qué causa qué (Thomas et al., 2024).

    Entre los factores que se repiten están la edad temprana, la baja autoestima, el neuroticismo (la tendencia a vivir las emociones con intensidad) y la impulsividad (Andreassen et al., 2015; Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). La insatisfacción con el cuerpo aparece de forma constante como predictor, y las mujeres se ven más afectadas: comprar puede ser una forma de lidiar con el malestar sobre la imagen propia (Laskowski et al., 2025).

    ¿Y la adicción a las compras en línea?

    La compra en línea cambia el escenario. Es cómoda, rápida y accesible, y pagar con tarjeta o con medios de pago digitales hace que los gastos grandes se perciban como menos reales. A eso se suma la publicidad personalizada, que adapta lo que ves a tus gustos y a tu comportamiento anterior en la red (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). En un grupo de 122 pacientes que consultaron por compras problemáticas, 33,6 % cumplía el umbral de probable problema de compra en línea, y esto se asociaba con ser más joven y con más ansiedad y depresión (Müller et al., 2019). Eso sí, ningún estudio de tratamiento revisado hasta 2022 se había centrado en la compra en línea (Müller et al., 2023), así que lo que se sabe de tratamiento viene de compras en general.

    ¿Con qué otros problemas suele ir junta?

    La compra compulsiva rara vez viene sola. La guía clínica de Socidrogalcohol describe depresión (con más compras en las épocas en que los síntomas depresivos son más intensos), trastornos de ansiedad, otros trastornos del control de impulsos como el abuso de sustancias o la cleptomanía, trastornos de la conducta alimentaria (sobre todo bulimia y atracones) y rasgos o trastornos de personalidad límite, evitativo y obsesivo-compulsivo (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). Una revisión sistemática encontró que se asocia a menudo con trastornos alimentarios, sobre todo el trastorno por atracón, y que en las mujeres hay más bulimia asociada (Laskowski et al., 2025). Si te interesa esa conexión, hay una guía sobre el trastorno por atracón.

    Hay dos situaciones que conviene descartar antes de hablar de compra compulsiva:

    • Manía o hipomanía. Los criterios del episodio maníaco incluyen conductas de riesgo como las compras desenfrenadas (American Psychiatric Association, 2013). Si las compras desmedidas aparecen solo durante episodios de ánimo muy elevado, con poca necesidad de dormir y pensamiento acelerado, el cuadro corresponde al trastorno bipolar. En la compra compulsiva, el patrón es persistente y no depende de un episodio.
    • Medicamentos que afectan el control de impulsos. Un análisis de reportes de efectos adversos de la agencia de medicamentos de Estados Unidos (FDA) encontró una asociación muy marcada entre los agonistas dopaminérgicos (usados en Parkinson, síndrome de piernas inquietas e hiperprolactinemia) y problemas de juego, hipersexualidad y compras compulsivas (Moore et al., 2014). Si las compras empezaron después de iniciar o subir un fármaco así, hay que conversarlo con quien lo receta, sin suspenderlo por cuenta propia.

    ¿Cómo se trata la compra compulsiva?

    La psicoterapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento con más respaldo, aunque la calidad de la evidencia es baja. Esto es lo que se sabe:

    • En un ensayo piloto, 28 personas que recibieron TCC grupal redujeron los episodios de compra y el tiempo gastado comprando, frente a 11 en lista de espera, y las mejoras se mantuvieron seis meses después (Mitchell et al., 2006).
    • Una revisión de 29 estudios concluyó que la psicoterapia grupal parece la opción más prometedora, pero solo 5 estudios tenían buena calidad metodológica (Hague et al., 2016).
    • La actualización de 2023 revisó 13 estudios de tratamiento hasta 2022. La TCC grupal reduce los síntomas, y los antidepresivos ISRS y el topiramato no superaron al placebo. Los mecanismos de cambio casi no se han estudiado y el riesgo de sesgo era alto en la mayoría (Müller et al., 2023).
    • Un metaanálisis encontró reducciones grandes antes y después del tratamiento tanto con psicoterapia (g = 1,00) como con fármacos (g = 1,52), pero esas cifras comparan a las mismas personas antes y después, sin grupo control, así que tienden a sobreestimar el efecto (Goslar et al., 2020).
    • Una revisión de 24 trabajos, con recomendaciones GRADE, ubicó a la TCC como la intervención con mayor apoyo, seguida de antidepresivos más TCC y de antidepresivos solos, con calidad moderada en general (Vasiliu, 2022).

    En 97 pacientes que hicieron 12 sesiones de TCC individual, cerca de la mitad (46,4 %) abandonó el programa y casi la mitad tuvo recaídas durante el mismo. Ser hombre y tener más síntomas depresivos y obsesivo-compulsivos predijo peor adherencia (Granero et al., 2017). Por eso conviene tratar también la depresión o la ansiedad de base.

    Sobre los fármacos, la guía de Socidrogalcohol señala que ninguno está validado por la agencia estadounidense de medicamentos (FDA) para la compra compulsiva y que no hay evidencia suficiente para recomendar alguno. Según su resumen de evidencia, los antidepresivos como grupo no fueron más efectivos que el placebo, y los antagonistas opioides podrían ayudar, con un grado de recomendación moderado (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). La decisión de medicar corresponde a un psiquiatra. Como todos necesitamos comprar, el objetivo que plantea la guía es reeducar la conducta hasta llegar a una compra sana.

    ¿Qué puedes hacer tú? Estrategias para comprar menos

    En las adicciones en que el dinero es el mediador, como el juego y las compras compulsivas, la guía clínica de Socidrogalcohol describe medidas de control externo: barreras iniciales que dificultan la conducta y que la persona acepta de forma voluntaria al comenzar el tratamiento (Arias Horcajadas y Orío Ortiz, 2024). Para las compras, las que menciona son:

    1. No llevar dinero ni tarjetas, o llevar solo lo justo para lo que vas a comprar, justificando el gasto con la boleta.
    2. Una tarjeta de recarga limitada. La guía la llama tarjeta monedero: se le pone una cantidad determinada de dinero, se repone cuando se agota y el extracto deja ver los gastos. En Chile se parece a una tarjeta prepago.
    3. Cuentas mancomunadas. Son cuentas en las que cualquiera de los titulares necesita el visto bueno de los demás para operar, así que no puedes mover el dinero sin el consentimiento del otro titular.
    4. Cerrar cuentas en tiendas en línea y bloquear la publicidad de compras en la medida de lo posible.

    Además de eso, hay ideas prácticas que mucha gente usa, aunque en este artículo no hay un estudio que las respalde una por una: comprar con una lista de lo que de verdad necesitas, dejar pasar un tiempo fijo entre las ganas y el pago para que el impulso baje, anotar cada compra con lo que sentías antes (así ves si compras más cuando estás triste, cansado o eufórico) y buscar otra actividad que cumpla el papel de relajarte o animarte. Son un apoyo, no reemplazan el tratamiento.

    Si hay deudas que ya no puedes pagar, además de la parte psicológica conviene buscar asesoría financiera, porque la angustia por las cuentas alimenta el ciclo de compra y alivio.

    ¿Y si el test lo haces por otra persona?

    Este test lo debe responder quien compra; si lo contesta un familiar por otro, el resultado no vale. Si convives con alguien que tiene compras problemáticas, las medidas de control del dinero de la sección anterior (tarjeta de recarga, cuentas mancomunadas) solo las acuerda la propia persona, de forma voluntaria, al comenzar un tratamiento. Para saber cómo conversarlo y cómo acompañar sin desgastarte, hay más herramientas en la guía de CRAFT para familias con adicciones y en cómo vivir con un familiar adicto.

    ¿Cuándo conviene consultar a un psicólogo?

    El puntaje solo no decide cuándo consultar. Cuenta más lo que está pasando en tu vida. Conviene pedir ayuda cuando:

    • intentas comprar menos y no lo logras;
    • compras para calmar la tristeza, la ansiedad, el aburrimiento o la culpa;
    • te estás endeudando, pides préstamos o no alcanzas a cubrir gastos básicos;
    • escondes las compras, mientes sobre cuánto gastas o te da vergüenza que alguien lo sepa;
    • las compras generan peleas en la familia o en la pareja, o afectan tu trabajo o tus estudios;
    • sientes malestar fuerte, irritabilidad o inquietud cuando no puedes comprar.

    Si en algún momento pensaste en hacerte daño por las deudas o por la culpa, no esperes: en Chile puedes llamar a la línea de prevención del suicidio, *4141, o ir a urgencias. Hay una guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas.

    Si quieres conversarlo en una consulta online, puedes escribirme desde la página de contacto. Un psicólogo puede ayudarte a ver qué mantiene el patrón, si hay depresión, ansiedad u otro cuadro de fondo y cómo ordenar las deudas y las emociones al mismo tiempo.

    ¿Hay un test de adicción a las compras en PDF?

    Si buscabas el test de compra compulsiva en PDF o para imprimir, las siete preguntas de la BSAS están completas aquí. La escala se publicó en un artículo de acceso abierto con licencia Creative Commons de atribución (CC BY), que permite reproducirla citando a los autores y la revista. Las preguntas son traducción propia.

    BSAS (7 afirmaciones; piensa en los últimos 12 meses; 0 = totalmente en desacuerdo, 1 = en desacuerdo, 2 = ni de acuerdo ni en desacuerdo, 3 = de acuerdo, 4 = totalmente de acuerdo):

    N.º Afirmación Componente
    1 Pienso en comprar cosas todo el tiempo Preocupación
    2 Compro cosas para cambiar mi estado de ánimo Cambio del ánimo
    3 Compro tanto que afecta negativamente mis obligaciones diarias (por ejemplo, los estudios o el trabajo) Conflicto
    4 Siento que tengo que comprar más y más para obtener la misma satisfacción que antes Tolerancia
    5 He decidido comprar menos, pero no he podido hacerlo Recaída
    6 Me siento mal si por alguna razón no puedo comprar cosas Malestar al parar
    7 Compro tanto que ha perjudicado mi bienestar Problemas

    Existen otras herramientas clásicas, como la Compulsive Buying Scale, la Edwards Compulsive Buying Scale, la versión para compras de la escala Yale-Brown, el Test de Adicción a las Compras de Echeburúa y el cuestionario de De la Gándara, que recoge la guía de Socidrogalcohol. No las reproduzco porque no están publicadas con licencia abierta. Si te interesan otros cribados de conductas adictivas, hay una guía con tests de adicciones para autoevaluación, y el marco general está en qué es la adicción.

    Preguntas frecuentes sobre la compra compulsiva y su test

    ¿Cómo saber si soy una persona compradora compulsiva?

    Fíjate en cuatro señales: ganas de comprar que cuestan controlar, comprar para cambiar el ánimo, esconder o justificar lo gastado y consecuencias que ya notas (deudas, culpa, peleas). El test de arriba reúne estas señales en siete preguntas. Es una guía orientativa; confirmarlo requiere una entrevista con un profesional de la salud mental.

    ¿La compra compulsiva se cura?

    Se puede tratar y mucha gente mejora, sobre todo con terapia cognitivo-conductual, que es el enfoque con más respaldo. La evidencia viene de estudios pequeños y de calidad limitada, así que los resultados exactos son inciertos. La meta es recuperar una forma planificada y sin culpa de comprar, porque dejar de comprar del todo no es posible.

    ¿Qué hacer para dejar de comprar compulsivamente?

    Lo más útil es combinar barreras prácticas y trabajo emocional: llevar menos dinero y menos acceso digital, comprar con lista, hacer una pausa antes de pagar y anotar qué sentías antes de cada compra. Si a pesar de eso no logras parar, o hay deudas y malestar, conviene hacerlo con un psicólogo.

    ¿Por qué una persona compra compulsivamente?

    Suele ser una forma de manejar emociones difíciles como tristeza, ansiedad, soledad o baja autoestima. Comprar da un alivio rápido y después viene la culpa, lo que repite el ciclo. Influyen la edad joven, rasgos como la impulsividad y el neuroticismo, y la facilidad de comprar en línea.

    ¿La compra compulsiva es una enfermedad mental?

    No tiene un diagnóstico propio en el DSM-5 ni en la CIE-11, pero se reconoce como un problema de salud mental que causa sufrimiento y deterioro, y la CIE-11 la menciona como ejemplo de otros trastornos del control de impulsos especificados. Puede diagnosticarse dentro de esa categoría o junto a otros cuadros como depresión o ansiedad.

    ¿Un test en línea puede diagnosticar la compra compulsiva?

    No. Un test en línea es un cribado: una forma rápida de ver si conviene mirar más a fondo. El diagnóstico requiere una entrevista clínica que revise tus criterios, tu historial de deudas, tu estado de ánimo y otros cuadros posibles. Hasta las mejores escalas pueden dar falsos positivos y falsos negativos.

    Qué llevarte de este test

    El puntaje de la BSAS es una foto de cómo vives tus compras hoy. Importan más las preguntas en que respondiste "de acuerdo" o "totalmente de acuerdo" que el total, sobre todo las de querer comprar menos y no poder, comprar para cambiar el ánimo y el daño al bienestar. Si cumples alguno de los cortes y te cuesta cambiarlo solo, vale la pena conversarlo con un psicólogo. Escríbeme desde la página de contacto y vemos cómo acompañarte.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). American Psychiatric Publishing. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596

    Andreassen, C. S., Griffiths, M. D., Pallesen, S., Bilder, R. M., Torsheim, T., & Aboujaoude, E. (2015). The Bergen Shopping Addiction Scale: Reliability and validity of a brief screening test. Frontiers in Psychology, 6, Artículo 1374. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.01374

    Arias Horcajadas, F., & Orío Ortiz, L. (Coords.). (2024). Guía clínica sobre adicciones comportamentales basada en la evidencia. Socidrogalcohol. https://socidrogalcohol.org/wp-content/uploads/2024/02/Guia_Adicciones_Comportamentales_completa-1.pdf

    Goslar, M., Leibetseder, M., Muench, H. M., Hofmann, S. G., & Laireiter, A.-R. (2020). Treatments for internet addiction, sex addiction and compulsive buying: A meta-analysis. Journal of Behavioral Addictions, 9(1), 14-43. https://doi.org/10.1556/2006.2020.00005

    Granero, R., Fernández-Aranda, F., Mestre-Bach, G., Steward, T., Baño, M., Agüera, Z., Mallorquí-Bagué, N., Aymamí, N., Gómez-Peña, M., Sancho, M., Sánchez, I., Menchón, J. M., Martín-Romera, V., & Jiménez-Murcia, S. (2017). Cognitive behavioral therapy for compulsive buying behavior: Predictors of treatment outcome. European Psychiatry, 39, 57-65. https://doi.org/10.1016/j.eurpsy.2016.06.004

    Hague, B., Hall, J., & Kellett, S. (2016). Treatments for compulsive buying: A systematic review of the quality, effectiveness and progression of the outcome evidence. Journal of Behavioral Addictions, 5(3), 379-394. https://doi.org/10.1556/2006.5.2016.064

    Koran, L. M., Faber, R. J., Aboujaoude, E., Large, M. D., & Serpe, R. T. (2006). Estimated prevalence of compulsive buying behavior in the United States. American Journal of Psychiatry, 163(10), 1806-1812. https://doi.org/10.1176/ajp.2006.163.10.1806

    Laskowski, N. M., Ballero Reque, C., Reiß, P., Pahlenkemper, M., Brandt, G., & Paslakis, G. (2025). Interconnected desires: A systematic review of compulsive buying-shopping disorder and its links to disordered eating and body image by gender. Journal of Behavioral Addictions, 14(2), 679-713. https://doi.org/10.1556/2006.2025.00042

    Laskowski, N. M., Trotzke, P., Ali, K., Fassnacht, D. B., Kyrios, M., Häder, M., & Müller, A. (2023). Comparison of clinicians' and researchers' ratings of proposed diagnostic criteria for compulsive buying-shopping disorder within a Delphi study. PLOS ONE, 18(4), e0283978. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0283978

    Maraz, A., Griffiths, M. D., & Demetrovics, Z. (2016). The prevalence of compulsive buying: A meta-analysis. Addiction, 111(3), 408-419. https://doi.org/10.1111/add.13223

    Mitchell, J. E., Burgard, M., Faber, R., Crosby, R. D., & de Zwaan, M. (2006). Cognitive behavioral therapy for compulsive buying disorder. Behaviour Research and Therapy, 44(12), 1859-1865. https://doi.org/10.1016/j.brat.2005.12.009

    Moore, T. J., Glenmullen, J., & Mattison, D. R. (2014). Reports of pathological gambling, hypersexuality, and compulsive shopping associated with dopamine receptor agonist drugs. JAMA Internal Medicine, 174(12), 1930-1933. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2014.5262

    Müller, A., Brand, M., Claes, L., Demetrovics, Z., de Zwaan, M., Fernández-Aranda, F., Frost, R. O., Jimenez-Murcia, S., Lejoyeux, M., Steins-Loeber, S., Mitchell, J. E., Moulding, R., Nedeljkovic, M., Trotzke, P., Weinstein, A., & Kyrios, M. (2019). Buying-shopping disorder: Is there enough evidence to support its inclusion in ICD-11? CNS Spectrums, 24(4), 374-379. https://doi.org/10.1017/s1092852918001323

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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