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  • Test de Denver II: qué evalúa, a qué edades y en qué se diferencia de la EEDP y el TEPSI

    Test de Denver II: qué evalúa, a qué edades y en qué se diferencia de la EEDP y el TEPSI

    El test de Denver II es una prueba de tamizaje que revisa el desarrollo de niños y niñas desde el nacimiento hasta los 6 años en cuatro áreas: personal-social, motor fino, lenguaje y motor grueso. Si llegaste aquí desde una tarea de la universidad, desde un informe que lo nombra o buscando el “Denver II en PDF”, esta guía junta en un solo lugar lo que suele estar repartido: qué evalúa, a qué edades se aplica, cómo se lee el resultado y en qué se diferencia de la EEDP y el TEPSI, los dos instrumentos que se usan en el control sano en Chile.

    Aquí no vas a encontrar los 125 ítems ni el formulario para imprimir. Son material con derechos de su editor, que se vende con manual y se aplica en persona por un examinador entrenado. Lo que sí está en esta página es la ficha completa del test, lo que dice la investigación sobre qué tan bien detecta los retrasos y una tabla para compararlo con las escalas chilenas.

    En pocas palabras

    El test de Denver II es un tamizaje de 125 ítems para niños de 0 a 6 años, creado en Estados Unidos. Clasifica el resultado como normal, sospechoso o no evaluable, sin entregar un coeficiente ni un puntaje de inteligencia. En el control sano chileno se usan otros instrumentos (la EEDP y el TEPSI) y, como todo tamizaje, un resultado sospechoso pide una evaluación más completa antes de sacar conclusiones.

    Ficha técnica del test de Denver II

    Dato Qué dice
    Nombre Denver II, revisión de 1992 del Denver Developmental Screening Test (DDST), publicado en 1967
    Autores William K. Frankenburg y colaboradores
    Para qué sirve Tamizaje (cribado) del desarrollo; separa a los niños que necesitan una mirada más fina de los que siguen una trayectoria esperable
    Edades De 0 a 6 años
    Áreas Personal-social, motor fino-adaptativo, lenguaje y motor grueso
    Ítems 125; en cada niño se prueban solo los que rodean su edad
    Resultado Normal, sospechoso o no evaluable
    Quién lo aplica Un profesional o técnico entrenado, que observa al niño y en algunos ítems pregunta al cuidador
    Acceso Material comercial del editor; no existe una versión libre del formulario
    Normas Más de 2.000 niños evaluados para la revisión de 1992 (Estados Unidos)

    ¿De dónde viene el test de Denver II?

    A veces se lo llama escala Denver o prueba Denver II. El primer Denver apareció en 1967, cuando Frankenburg y Dodds publicaron el Denver Developmental Screening Test (Frankenburg y Dodds, 1967). Se usó en todo el mundo y se readaptó en más de una docena de países, hasta que las críticas de sus usuarios y la necesidad de normas más actuales llevaron a revisarlo.

    La revisión de 1992 probó 336 ítems candidatos en más de 2.000 niños y dejó 125, elegidos por su facilidad de aplicación, su confiabilidad y porque a los niños les resultaban atractivos. Entre los cambios principales están un 86 % más de ítems de lenguaje, dos ítems de articulación, una escala de edades nueva, una categoría nueva para detectar retrasos más leves y una escala para valorar la conducta del niño durante la prueba (Frankenburg et al., 1992, en este artículo de Pediatrics).

    Test de Denver: qué evalúa en cada área

    Mide cuatro áreas del desarrollo. Cada una reúne habilidades que un niño de cierta edad debería mostrar, desde la observación directa o desde lo que cuenta quien lo cuida:

    • Personal-social: cómo se relaciona con otras personas y cuánta autonomía tiene en el cuidado de sí mismo.
    • Motor fino-adaptativo: la coordinación entre la vista y la mano, la manipulación de objetos pequeños y el dibujo.
    • Lenguaje: entender lo que se le dice, hacerse entender y usar las palabras.
    • Motor grueso: el control del cuerpo, desde sostener la cabeza hasta caminar, correr y saltar.

    Esa estructura de cuatro áreas es la que propone el editor. Un estudio con 2.755 niños menores de 3 años de Fortaleza, en Brasil, encontró un buen ajuste con la estructura de cuatro áreas, aunque los datos se acomodaban mejor a dos dimensiones, una motora y una cognitiva (Lopez Boo et al., 2020, Infant Behavior and Development). Las áreas, entonces, sirven para ordenar la observación, y conviene leer con cautela una alerta que aparece en una sola de ellas.

    ¿A qué edades se aplica el test de Denver II?

    El test de Denver II cubre desde el nacimiento hasta los 6 años en un solo formulario, y esa es una de sus diferencias con las escalas chilenas, que se dividen por tramos de edad. Según la ficha del distribuidor Hogrefe, es una prueba para niños de 0 a 6 años.

    El examinador calcula la edad exacta del niño, la marca en el formulario como una línea vertical y prueba las tareas que la cruzan o la rodean. Como el criterio es si el niño logra lo que logra la gran mayoría de los niños de su edad, el test no entrega una “edad de desarrollo” ni un cociente, y no existe una edad fija para hacerlo.

    ¿Cómo se interpreta el resultado del test de Denver II?

    La interpretación sigue una lógica simple, que describe la página de Wikipedia sobre el test y que el manual del editor desarrolla con detalle:

    1. Cada ítem se marca como logrado, fallado o rechazado.
    2. Un ítem fallado cuenta como precaución si lo logran entre el 75 % y el 90 % de los niños de esa edad, y como retraso si lo logra el 90 % o más.
    3. El resultado global es normal cuando no hay retrasos y hay como máximo una precaución; sospechoso cuando hay al menos un retraso o dos o más precauciones; y no evaluable cuando el niño rechazó tantos ítems que el resultado no se puede juzgar.

    La categoría de precaución es la novedad de 1992 para detectar retrasos leves. “Sospechoso” significa que conviene mirar de nuevo, ya sea repitiendo el tamizaje en unas semanas o completando con una evaluación más profunda, y no equivale a decir que el niño tenga un problema. Un resultado no evaluable pide también repetir el tamizaje.

    ¿Qué tan bien detecta los retrasos del desarrollo?

    El Denver II se publicó sin datos de precisión, y por eso su historia de validación llegó después y en pedazos. Estos son los estudios que más información dan:

    Estudio Quiénes y dónde Qué encontró
    Glascoe et al., 1992 104 niños de 3 a 72 meses de cinco jardines infantiles, Estados Unidos Sensibilidad 83 %, especificidad 43 %; si los casos dudosos se contaban como normales, la sensibilidad bajaba a 56 % y la especificidad subía a 80 %
    De-Andrés-Beltrán et al., 2015 200 niños de 9 meses a 6 años, España Sensibilidad 89 %, especificidad 92 %, comparando un grupo sano con otro con retraso
    Santos et al., 2022 254 niños de 0 a 72 meses con riesgo de retraso, Brasil Sensibilidad entre 73 y 99 % y especificidad entre 58 y 92 %, frente al cuestionario ASQ
    Rubio-Codina et al., 2016 1.311 niños de 6 a 42 meses, Bogotá El Denver II fue el tamizaje multidimensional más factible y válido de los comparados con la Bayley-III; antes de los 19 meses coincidía poco con la Bayley en cognición, lenguaje y motor fino
    Christovão et al., 2023 121 niños prematuros seguidos hasta los 7 años, Brasil Un resultado sospechoso a los 2, 3 y 4 años se asociaba con más riesgo de trastorno de la coordinación a los 7; la capacidad de predicción fue “regular” (AUC entre 0,60 y 0,64)

    Tres lecturas salen de esta tabla. La primera es que el estudio de Glascoe mostró un tamizaje que detecta a la mayoría de los niños con problemas, pero que también marca como dudosos a más de la mitad de los niños con desarrollo normal. Sus autores recomendaron revisar los criterios de puntuación y la ubicación de los ítems según la edad, y solo los ítems de lenguaje ayudaron, de forma modesta, a distinguir entre niños con y sin dificultades (Glascoe et al., 1992). La segunda es que los estudios posteriores, hechos en otros países, dan cifras mejores y muy variables entre sí. La tercera es que el lugar del Denver II depende de con qué se compare: frente a la Bayley-III fue el tamizaje más práctico en Bogotá, y en un ordenamiento de siete escalas globales según su calidad psicométrica quedó en el último lugar (Silva et al., 2020, citado en Soto Hernández et al., 2023).

    El resumen más amplio es un metaanálisis de revisiones de 2026 que identificó 38 instrumentos de tamizaje. Solo tres tenían más de dos muestras independientes (el ASQ, el PEDS y el Denver) y la mayoría no alcanzó a la vez el 80 % de sensibilidad y el 80 % de especificidad, con mucha heterogeneidad entre estudios. Los autores concluyen que ninguno tiene precisión suficiente para usarse como único criterio clínico o poblacional (Arefadib et al., 2026). El Denver II comparte, entonces, el límite de todos los tamizajes: sirve para decidir a quién mirar mejor y no para dar un veredicto.

    Test de Denver II, EEDP y TEPSI: en qué se diferencian

    En Chile, la Norma Técnica de Supervisión de Salud Integral de 2021 del Ministerio de Salud señala que la evaluación del desarrollo en el control de salud infantil se hace hoy con dos instrumentos: la EEDP de 0 a 2 años y el TEPSI de 2 a 5 años (Ministerio de Salud de Chile, 2021, en la norma técnica). El Denver II no figura en ese documento. Esta tabla pone los tres lado a lado:

    Denver II EEDP TEPSI
    Origen Estados Unidos (Frankenburg et al., 1967 y 1992) Chile (Rodríguez, Arancibia y Undurraga, 1976) Chile (Haeussler y Marchant, 1985)
    Edades 0 a 6 años, en un solo formulario 0 a 24 meses 2 a 5 años
    Áreas Personal-social, motor fino-adaptativo, lenguaje, motor grueso Motora, coordinación, lenguaje, social Coordinación, lenguaje, motricidad
    Ítems 125 en total (se prueban los cercanos a la edad) 75 (5 por cada edad) 52
    Resultado Normal, sospechoso, no evaluable Coeficiente de desarrollo: normal desde 0,85, riesgo 0,70 a 0,84, retraso 0,69 o menos Puntaje T: normal desde 40, riesgo 30 a 39, retraso 29 o menos
    Normas Muestra estadounidense Población chilena Población chilena
    En el control sano chileno No figura en la norma Controles de 8 y 18 meses Control de 3 años

    Los ítems, las áreas, las edades de aplicación y los cortes de la EEDP y el TEPSI son los que fija la norma técnica del MINSAL; la guía sobre el retraso del desarrollo psicomotor explica con más detalle cómo se leen.

    Hay tres diferencias que importan en la práctica:

    • El resultado se expresa distinto. La EEDP y el TEPSI transforman el puntaje en un número comparado con niños chilenos de la misma edad. El Denver II compara ítem por ítem con la edad del niño y termina en una de tres etiquetas.
    • Las escalas chilenas son más antiguas. La EEDP es de 1976 y el TEPSI de 1985. La norma técnica reconoce que estos instrumentos podrían actualizarse, y una revisión de 2024 en Andes Pediátrica sobre el nuevo TADI señala que no se habían revalidado en décadas (Schonhaut Berman et al., 2024). El cuestionario ASQ-3, en cambio, sí se validó en Santiago, con una sensibilidad de 75 % y una especificidad de 81 % frente a la Bayley-III (Schonhaut et al., 2013, en Pediatrics).
    • Falta una comparación directa. En las bases que revisamos (Europe PMC) no aparece ningún estudio de validación del Denver II en población chilena, ni uno que lo compare cara a cara con la EEDP o el TEPSI. Decir que uno “es mejor” que otro no tiene respaldo hoy.

    El control sano también incluye una pauta breve, de cuatro ítems por edad tomados principalmente de la EEDP, que se aplica a los 4, 12 y 24 meses (y a los 15 y 21 si hay un control adicional). Si un niño falla uno o más ítems, se cita a la EEDP completa dentro de 15 días (Ministerio de Salud de Chile, 2021).

    ¿Se usa el test de Denver II en Chile?

    La norma técnica vigente no lo incluye, así que lo que el consultorio registra, deriva y reevalúa se apoya en la EEDP y el TEPSI. Eso no lo vuelve un test desconocido, porque tiene una literatura internacional amplia, como los estudios de la tabla anterior. Si en tu informe figura un resultado de Denver II, vale la pena preguntar quién lo aplicó y con qué formación, ya que no es el instrumento del control sano.

    Otra pregunta útil es en qué áreas salió la alerta. El nombre del test importa menos que saber qué se hace después con el resultado.

    Test de Denver II en PDF para imprimir: ¿existe una versión gratis y confiable?

    El formulario oficial y el manual del Denver II los vende su editor a profesionales. Por eso no existe un “Denver II en PDF” libre y confiable. En internet circulan copias parciales, sin el manual y sin forma de saber si son del test original o de una adaptación. Un ítem mal puntuado o una línea de edad mal puesta cambia la categoría, así que usar una copia para “evaluar” a un niño en casa lleva a conclusiones que parecen precisas y no lo son.

    Si necesitas el material para estudiar, lo más seguro es pedirle el manual a la cátedra o a la biblioteca de tu universidad. Si quieres saber cómo va el desarrollo de un niño que conoces, hay dos caminos con respaldo. Uno es el control sano de tu consultorio. El otro son las listas de hitos por edad, que el sitio explica en la tabla de desarrollo infantil de 0 a 12 años, en la guía de desarrollo del bebé mes a mes y en la de hitos del lenguaje por edad.

    Qué hacer si el resultado salió sospechoso o si te preocupa el desarrollo

    Un resultado sospechoso en un tamizaje es un motivo para evaluar mejor y todavía no un diagnóstico. Estos pasos ayudan a ordenar lo que viene:

    1. Pregunta qué áreas se alteraron y en qué ítems. No es lo mismo una alerta en lenguaje que en motricidad gruesa.
    2. Pide una evaluación complementaria. Cuando el tamizaje deja dudas, se pasa a escalas más completas, como las que explica la guía sobre las escalas Bayley, TADI y EDI, o a una evaluación psicológica o del lenguaje, según el área.
    3. No esperes al próximo control si algo te preocupa. La Academia Americana de Pediatría recomienda que una preocupación sobre el desarrollo, surgida en cualquier visita, lleve a un tamizaje estandarizado o a una derivación directa a intervención y a especialidad (Lipkin y Macias, 2020, Pediatrics).
    4. En Chile, parte por el consultorio. Ahí aplican la EEDP o el TEPSI, activan las prestaciones de estimulación del subsistema Chile Crece Contigo y derivan si corresponde. Esa ruta está explicada en la guía sobre el retraso del desarrollo psicomotor y la visión general del proceso en la guía de evaluación del desarrollo infantil.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué evalúa el test de Denver II?

    Evalúa el desarrollo de niños de 0 a 6 años en cuatro áreas: personal-social, motor fino-adaptativo, lenguaje y motor grueso. Son 125 ítems, de los que se aplican solo los cercanos a la edad de cada niño. El resultado se clasifica en normal, sospechoso o no evaluable. Es un tamizaje, no un diagnóstico ni una medición de inteligencia.

    ¿A qué edad se aplica el test de Denver?

    Desde el nacimiento hasta los 6 años, en un solo formulario. El examinador marca la edad exacta del niño como una línea sobre la hoja y prueba las tareas que la rodean. Por eso no hay una edad concreta para hacerlo, a diferencia de lo que ocurre en el control sano chileno, donde la EEDP se aplica a los 8 y 18 meses y el TEPSI a los 3 años.

    ¿Cómo se califica el test de Denver II?

    Cada ítem fallado se clasifica como precaución (lo logra entre el 75 % y el 90 % de los niños de esa edad) o como retraso (lo logra el 90 % o más). El resultado global queda normal con como máximo una precaución y ningún retraso, sospechoso con un retraso o con dos o más precauciones, y no evaluable cuando el niño rechaza muchos ítems.

    ¿Hay un test de Denver II en PDF gratis y confiable?

    No. El formulario y el manual oficiales son material comercial que vende su editor, y las copias que circulan en internet son parciales o de origen incierto. Una puntuación hecha con ellas puede cambiar la categoría del resultado. Para estudiar el test, lo mejor es acudir al manual en la biblioteca de tu universidad; para vigilar el desarrollo, el control sano y las listas de hitos.

    ¿El test de Denver II sirve para saber si mi hijo tiene autismo?

    El Denver II es un tamizaje global del desarrollo y no identifica un diagnóstico concreto: un resultado sospechoso solo avisa que hay que mirar con más detalle. La detección del autismo usa instrumentos específicos y una evaluación clínica completa, así que si ese es tu motivo de consulta, conviene plantearlo directamente en el control o con un profesional.

    ¿Es mejor el Denver II que la EEDP o el TEPSI?

    Ningún estudio indexado que hayamos encontrado los compara directamente, así que no hay respaldo para elegir uno sobre otro. Cada uno responde a un uso distinto: el Denver II es el más estudiado en otros países y las escalas chilenas están normadas con niños chilenos y son las que usa el sistema de salud. Ninguno de los tres sustituye a una evaluación completa cuando hay dudas.

    Si necesitas conversar sobre un informe de desarrollo

    Si tienes un informe con un resultado de Denver II, EEDP o TEPSI y no sabes qué hacer con él, o lo que observas en casa no calza con lo que te dijeron, puedes escribir desde la página de contacto. Se puede ordenar el informe contigo y pensar los pasos siguientes. La aplicación de estas pruebas la hacen profesionales entrenados en persona.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Arefadib, N., Stewart, B., Crespo-Gonzalez, C., Coghill, D., Hunt, R. W., Lingam, R. P., & Mulraney, M. (2026). Umbrella review and meta-analysis: Screening tools for the identification of developmental delay in early childhood. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 65(7), 886-901. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2025.09.011

    Christovão, I. S., Pereira, D. A. G., de Castro Magalhães, L., & Camargos, A. C. R. (2023). Predictive validity of the Denver developmental screening test (Denver-II) to detect risk of developmental coordination disorder in preterm children. Early Human Development, 184, 105836. https://doi.org/10.1016/j.earlhumdev.2023.105836

    De-Andrés-Beltrán, B., Rodríguez-Fernández, Á. L., Güeita-Rodríguez, J., & Lambeck, J. (2015). Evaluation of the psychometric properties of the Spanish version of the Denver Developmental Screening Test II. European Journal of Pediatrics, 174(3), 325-329. https://doi.org/10.1007/s00431-014-2410-7

    Frankenburg, W. K., Dodds, J., Archer, P., Shapiro, H., & Bresnick, B. (1992). The Denver II: A major revision and restandardization of the Denver Developmental Screening Test. Pediatrics, 89(1), 91-97. https://doi.org/10.1542/peds.89.1.91

    Frankenburg, W. K., & Dodds, J. B. (1967). The Denver Developmental Screening Test. The Journal of Pediatrics, 71(2), 181-191. https://doi.org/10.1016/s0022-3476(67)80070-2

    Glascoe, F. P., Byrne, K. E., Ashford, L. G., Johnson, K. L., Chang, B., & Strickland, B. (1992). Accuracy of the Denver-II in developmental screening. Pediatrics, 89(6, Pt 2), 1221-1225. https://doi.org/10.1542/peds.89.6.1221

    Hogrefe. (s.f.). Denver II developmental screening test [Ficha de producto]. https://www.hogrefe.com/uk/shop/denver-ii-developmental-screening-test.html

    Lipkin, P. H., Macias, M. M., & Council on Children with Disabilities, Section on Developmental and Behavioral Pediatrics. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

    Lopez Boo, F., Cubides Mateus, M., & Llonch Sabatés, A. (2020). Initial psychometric properties of the Denver II in a sample from Northeast Brazil. Infant Behavior and Development, 58, 101391. https://doi.org/10.1016/j.infbeh.2019.101391

    Ministerio de Salud de Chile. (2021). Norma técnica para la supervisión de salud integral de niños y niñas de 0 a 9 años en la Atención Primaria de Salud (2.ª ed.). Programa Nacional de Salud de la Infancia. https://diprece.minsal.cl/wp-content/uploads/2022/03/Norma-Tecnica-para-la-Supervision-de-Salud-de-Ninos-y-Ninas-de-0-a-9-anos-en-la-APS-V2.pdf

    Rubio-Codina, M., Araujo, M. C., Attanasio, O., Muñoz, P., & Grantham-McGregor, S. (2016). Concurrent validity and feasibility of short tests currently used to measure early childhood development in large scale studies. PLOS ONE, 11(8), e0160962. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0160962

    Santos, J. A. T., Ayupe, K. M. A., Lima, A. L. O., Albuquerque, K. A. de, Morgado, F. F. da R., & Gutierres Filho, P. J. B. (2022). Propriedades psicométricas da versão brasileira do Denver II: Teste de triagem do desenvolvimento. Ciência & Saúde Coletiva, 27(3), 1097-1106. https://doi.org/10.1590/1413-81232022273.40092020

    Schonhaut, L., Armijo, I., Schönstedt, M., Alvarez, J., & Cordero, M. (2013). Validity of the Ages and Stages Questionnaires in term and preterm infants. Pediatrics, 131(5), e1468-e1474. https://doi.org/10.1542/peds.2012-3313

    Schonhaut Berman, L., Edwards, M., Pardo, M., & Valdés, A. (2024). Propiedades del Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil “TADI”, en el contexto de las políticas de validación de escalas para niños y niñas menores de 6 años en Chile y Latinoamérica. Andes Pediátrica, 95(4), 353-363. https://doi.org/10.32641/andespediatr.v95i4.5149

    Soto Hernández, H., Cadima Coelho, P., Rabelo Almeida Farias, M., Teixeira Coutinho, R., & Hazin, I. (2023). Escalas de evaluación del desarrollo infantil para niños de entre 6 a 18 meses: Una revisión sistemática. Neuropsicología Latinoamericana, 15(3), 13-29.

    Wikipedia. (s.f.). Denver Developmental Screening Tests. En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://en.wikipedia.org/wiki/Denver_Developmental_Screening_Tests

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y desarrollo infantil para traducirla en orientación clara y prudente.

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  • M-CHAT-R/F: el cuestionario de detección de autismo de 16 a 30 meses, cómo se puntúa y qué hacer con el resultado

    M-CHAT-R/F: el cuestionario de detección de autismo de 16 a 30 meses, cómo se puntúa y qué hacer con el resultado

    El M-CHAT-R/F es un cuestionario de 20 preguntas que responden los padres para detectar a niños y niñas de 16 a 30 meses que conviene evaluar por autismo. Si llegaste aquí con una hoja del control sano en la mano, o con un número que no sabes cómo leer, esta guía explica cómo se suma el puntaje, qué significa cada nivel y qué viene después en cada caso. Es un tamizaje: un puntaje alto dice que hay que mirar con más detalle, y no que tu hijo o hija tenga autismo.

    Aquí no vas a encontrar las 20 preguntas ni un test para responder en pantalla. El instrumento tiene derechos de autor y sus creadoras piden usarlo completo y sin cambios, así que la versión chilena oficial se descarga gratis desde su sitio, y más abajo está el enlace. Lo que sí está en esta página es lo que casi nadie explica bien: cómo se puntúa, a qué edad se aplica, qué tan confiable es y cómo conversar el resultado con el equipo de salud.

    En pocas palabras

    El M-CHAT-R/F suma de 0 a 20 puntos. De 0 a 2 el riesgo es bajo, de 3 a 7 es medio y se completa con una entrevista de seguimiento, y de 8 a 20 es alto y se deriva a evaluación diagnóstica sin esperar la entrevista. Un resultado positivo confirma autismo en poco más de la mitad de los casos y casi siempre señala algún retraso o preocupación del desarrollo que vale la pena estudiar.

    ¿Qué es el M-CHAT-R/F y quién lo creó?

    El M-CHAT-R/F (Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised with Follow-Up) lo crearon Diana Robins, Deborah Fein y Marianne Barton, y se publicó en 2009 como revisión del M-CHAT original, que tenía 23 preguntas. Funciona en dos etapas. La primera es un cuestionario de 20 preguntas de sí o no que responde la madre, el padre o quien cuida al niño. La segunda es una entrevista de seguimiento que solo se hace cuando el puntaje de la primera etapa lo pide.

    Sus autoras lo diseñaron para no dejar escapar casos: busca la máxima sensibilidad, y por eso tiene una tasa alta de falsos positivos. Lo dicen ellas mismas en las instrucciones oficiales, junto con una advertencia importante: incluso con la entrevista de seguimiento, muchos niños que dan positivo no recibirán un diagnóstico de autismo, aunque sí tienen más probabilidad de otros trastornos o retrasos del desarrollo, y por eso merecen evaluación (Robins et al., 2009).

    La versión en español de Chile la adaptó el Grupo TEA de la Pontificia Universidad Católica en 2016. En un estudio de validación con 20 niños con sospecha de autismo y 100 controles de 16 a 30 meses, la versión chilena mostró una confiabilidad de 0,889 y una sensibilidad y especificidad de 100 % y 98 % para distinguir ambos grupos (Coelho-Medeiros et al., 2019, en Revista Chilena de Pediatría). Son muestras pequeñas, y los propios autores aclaran que validar el instrumento es un proceso que sigue abierto.

    ¿A qué edad se aplica el M-CHAT-R/F?

    El M-CHAT-R/F está pensado para niños y niñas de 16 a 30 meses. No sirve igual antes ni después de ese tramo, porque las conductas que pregunta (mirar hacia donde se señala, imitar, mostrar cosas) se esperan en esa ventana del desarrollo.

    M-CHAT 18 meses: ¿es la edad para hacerlo?

    Sí, los 18 y los 24 meses son las edades donde más se aplica. La Academia Americana de Pediatría recomienda un tamizaje estandarizado de autismo a los 18 y a los 24 meses, además de la vigilancia del desarrollo en cada control (Hyman et al., 2020). El estudio que validó el M-CHAT-R/F evaluó a 16.071 niños justamente en los controles de esas dos edades (Robins et al., 2014, en Pediatrics).

    En Chile, la Ley 21.545, publicada el 10 de marzo de 2023, ordena que la atención primaria realice dentro de la supervisión de salud integral un proceso de detección del autismo entre los 16 y los 30 meses, y otro entre los 30 y los 59 meses (Ley 21.545, 2023; nota del Ministerio de Salud). Una revisión de herramientas validadas en el país señala que el M-CHAT, el Q-CHAT y el AMSE son las escalas específicas de autismo con respaldo local para niños mayores de 15 a 18 meses (Schonhaut et al., 2023, en Andes Pediátrica).

    Si tu hijo o hija tiene menos de 16 meses, o ya pasó los 30, el M-CHAT-R/F no es la herramienta. Eso no significa esperar: ante cualquier preocupación, se consulta a la edad que sea. Para el tramo de 2 a 3 años puedes leer también las señales tempranas de autismo en niños de 2 y 3 años.

    M-CHAT puntaje: cómo se calcula y qué significa cada nivel

    Cada pregunta suma un punto cuando la respuesta indica riesgo. En casi todas las preguntas, la respuesta de riesgo es «no». En tres de ellas (la 2, la 5 y la 12) es al revés, y la respuesta de riesgo es «sí». Se suman los puntos de las 20 preguntas y el total, de 0 a 20, define el nivel:

    Puntaje totalNivelQué sigue
    0 a 2Riesgo bajoSi tiene menos de 24 meses, se repite el cuestionario después de su segundo cumpleaños. No hace falta nada más, salvo que la vigilancia del desarrollo muestre otras señales.
    3 a 7Riesgo medioSe aplica la entrevista de seguimiento. Si después el puntaje sigue en 2 o más, el resultado es positivo y se deriva a evaluación diagnóstica y a atención temprana. Con 0 o 1, es negativo.
    8 a 20Riesgo altoSe puede omitir la entrevista y derivar de inmediato a evaluación diagnóstica y a atención temprana.

    Estos cortes y los pasos de cada nivel vienen de la versión chilena oficial del instrumento. Una actualización de marzo de 2025 hizo solo cambios menores de terminología (por ejemplo, habla de probabilidad de autismo en vez de riesgo), sin tocar las preguntas ni el algoritmo. Corregir el cuestionario toma menos de dos minutos, según sus autoras.

    Dos detalles evitan errores al responder. Las preguntas piden la conducta habitual del niño o niña: si lo hizo una o dos veces pero no es lo de siempre, la instrucción es responder «no». Y el cuestionario sirve solo completo, porque la evidencia indica que ningún subconjunto de preguntas tiene propiedades adecuadas.

    ¿Cómo es la entrevista de seguimiento?

    Cuando el puntaje cae entre 3 y 7, un profesional retoma solo las preguntas en que hubo respuesta de riesgo. Pide ejemplos concretos de lo que el niño hace, por ejemplo cómo reacciona cuando alguien le señala algo al otro lado de la habitación, y cada ítem se marca como «pasa» o «no pasa». La entrevista es positiva si el niño o niña no pasa dos ítems.

    Un punto que las instrucciones dejan explícito: si el profesional o la familia tienen cualquier preocupación sobre un posible autismo, el niño se deriva a evaluación aunque el puntaje del M-CHAT-R/F o de la entrevista haya sido bajo. El puntaje orienta, y la preocupación de los padres cuenta como señal por sí sola.

    M-CHAT interpretación: ¿qué tan confiable es el resultado?

    La interpretación honesta combina dos cosas: el instrumento detecta bastante, y un positivo no equivale a diagnóstico.

    • Con las dos etapas. En el estudio de validación original, los niños con un puntaje de 3 o más al inicio y de 2 o más tras la entrevista tuvieron un 47,5 % de probabilidad de recibir un diagnóstico de autismo y un 94,6 % de probabilidad de tener algún retraso o preocupación del desarrollo (Robins et al., 2014). Dicho simple: en casi todos hay algo que mirar, y en casi la mitad es autismo.
    • En muchos países. Un metaanálisis de 15 estudios con 49.841 niños de 10 países encontró que, tras un tamizaje positivo, el diagnóstico de autismo se confirmaba en un 57,7 % de los casos (75,6 % en muestras de alto riesgo y 51,2 % en bajo riesgo). Los autores piden explicarle a la familia que la probabilidad es moderada (Aishworiya et al., 2023, en Pediatrics).
    • Detectar y descartar. Otro metaanálisis, de 50 estudios, estimó una sensibilidad de 0,83 y una especificidad de 0,94 para el M-CHAT y el M-CHAT-R/F, con diferencias según cómo se usó: funcionó mejor con la entrevista de seguimiento y en niños de bajo riesgo (Wieckowski et al., 2023).
    • En Chile. En dos centros de salud familiar de Santiago, 44 de 272 niños de 18 a 30 meses tuvieron un M-CHAT alterado, y 5 de ellos recibieron el diagnóstico de autismo tras la evaluación de un neurólogo infantil (Yáñez et al., 2021, en Andes Pediátrica). Es una ilustración local de lo mismo: muchos positivos en el tamizaje y una fracción menor con diagnóstico.

    ¿Qué hacer si el M-CHAT-R/F sale positivo?

    Un positivo es una señal para actuar con calma y sin demora. Estos son los pasos que recomiendan las guías clínicas:

    1. Confirma que el resultado esté completo. Si el puntaje inicial fue de 3 a 7, falta la entrevista de seguimiento antes de decidir. Con 8 o más, se pasa directo al paso siguiente.
    2. Pide la derivación a una evaluación diagnóstica y a atención temprana. Las guías piden no usar la espera como estrategia: ante una señal de alerta o una preocupación explícita de la familia, no se posterga con un «ya hablará» (Fuentes et al., 2021, en European Child & Adolescent Psychiatry). En un CESFAM puedes pedir expresamente que se evalúe el desarrollo comunicativo y social del niño o niña y que se derive.
    3. Haz revisar la audición. La guía española de atención primaria incluye descartar un problema auditivo, porque una pérdida de audición puede parecerse a una falta de respuesta al nombre (Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica, 2009).
    4. No esperes el diagnóstico para apoyar. Mientras la familia espera la evaluación formal, lo que se observó sobre las habilidades y dificultades del niño puede orientar apoyos generales desde ya, según el consenso europeo de la ESCAP (Fuentes et al., 2021).
    5. Anota ejemplos concretos. Cuándo señala, cómo responde a su nombre, a qué juega, qué palabras o gestos usa. Llegar con ejemplos hace que la primera consulta rinda más.

    La evaluación diagnóstica no la hace un cuestionario ni una sola persona. Se recomienda un equipo con médico (neuropediatra, psiquiatra infantil o pediatra del desarrollo), psicólogo clínico con formación en instrumentos como el ADOS-2, fonoaudiólogo y, según el caso, terapeuta ocupacional (Fuentes et al., 2021). Integra la historia del desarrollo, la observación directa del niño y lo que cuentan quienes lo conocen.

    ¿Por qué un niño sin autismo puede salir positivo?

    Porque el M-CHAT-R/F detecta señales de comunicación social, y varias condiciones las alteran. Los textos especializados mencionan, como causas frecuentes de un falso positivo, los trastornos del lenguaje, la discapacidad intelectual o el retraso global del desarrollo, el TDAH y las dificultades de audición (Dieckhaus et al., 2025). Un niño que casi no habla puede fallar varias preguntas sin tener autismo, igual que uno que no oye bien y por eso no responde al nombre.

    De ahí que un positivo sin autismo igual sea útil: en el estudio de validación, el 94,6 % de los niños con resultado positivo tras las dos etapas tenía algún retraso o preocupación del desarrollo (Robins et al., 2014). Si tu duda principal es el habla, tienes la guía sobre qué hacer cuando un niño de 2 años no habla y la tabla de hitos del lenguaje por edad.

    ¿Y si el resultado es negativo pero algo te preocupa?

    Escucha esa preocupación. Un M-CHAT-R/F negativo reduce la probabilidad de autismo, y no la elimina: en un estudio de 1.269 niños de la población general, casi uno de cada cuatro niños con autismo (23,8 %) no fue identificado en la primera visita sino en una posterior (Pierce et al., 2019). Esa es también la razón de fondo para repetir el cuestionario después de los 24 meses cuando el primer resultado fue bajo y el niño era menor de esa edad.

    La guía española de atención primaria define cuatro señales de alerta inmediata que justifican una evaluación específica sin importar el puntaje de ningún cuestionario (Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica, 2009):

    • No balbucea ni hace gestos comunicativos, como señalar o decir adiós con la mano, a los 12 meses.
    • No dice palabras sencillas a los 18 meses.
    • No dice frases espontáneas de dos palabras a los 24 meses.
    • Pierde habilidades de lenguaje o de interacción social que ya tenía, a cualquier edad. Sobre este punto, mira qué es la regresión en el desarrollo infantil.

    ¿Existe un M-CHAT MINSAL? La versión chilena y dónde descargar el PDF

    Quienes buscan «M-CHAT MINSAL» suelen querer la versión que se usa en el control de salud. Esta guía no afirma que el Ministerio de Salud tenga una versión propia: la adaptación al español de Chile que circula es la del Grupo TEA de la Pontificia Universidad Católica (2016), publicada por las autoras del instrumento. Qué instrumento y qué calendario usa cada establecimiento lo define el equipo de salud, y es una pregunta legítima para hacerle en tu control.

    El cuestionario M-CHAT PDF con su entrevista de seguimiento está disponible en el sitio oficial de las autoras, en la versión Español-Chile. Es de descarga gratuita para fines clínicos, de investigación y de formación. Para quien lo usa en casa, la regla práctica es descargarlo desde ahí y usar el documento íntegro. Las versiones online sueltas que cambian preguntas o las reparten en pasos no son el instrumento validado, y sus autoras exigen un acuerdo de licencia para publicarlo en un sitio web o en un software.

    Cuándo buscar ayuda profesional

    Conviene consultar si el M-CHAT-R/F salió en riesgo medio o alto, si tu hijo o hija tiene menos de 16 meses o más de 30 y te preocupa su desarrollo, si hay alguna de las cuatro señales de alerta de arriba, o si simplemente algo no te cuadra y quieres que alguien lo mire. La consulta no tiene que esperar a que un cuestionario lo confirme.

    Si quieres conversar el resultado o ordenar los pasos que siguen para tu familia, puedes escribirnos desde la página de contacto. Para entender cómo se ve el desarrollo típico antes de la consulta, la guía de evaluación del desarrollo infantil explica qué pautas se usan en Chile.

    Preguntas frecuentes

    ¿El M-CHAT-R/F diagnostica autismo?

    No. Es un cuestionario de tamizaje que indica si hace falta una evaluación completa. Un resultado positivo tras las dos etapas se confirma como autismo en alrededor de la mitad de los casos, y en casi todos aparece algún otro retraso o preocupación del desarrollo. El diagnóstico lo hace un equipo clínico con observación directa y entrevista a la familia.

    ¿Qué puntaje del M-CHAT-R/F es riesgo alto?

    De 8 a 20 puntos es riesgo alto, y en ese caso se puede omitir la entrevista de seguimiento y derivar de inmediato a evaluación diagnóstica. De 3 a 7 es riesgo medio y requiere la entrevista. De 0 a 2 es riesgo bajo. El puntaje se calcula sumando una vez cada respuesta que indica riesgo, de un máximo de 20.

    ¿Puedo aplicar el M-CHAT-R/F yo en casa?

    Las preguntas las responde la madre, el padre o quien cuida al niño, así que sí puedes contestarlas. La corrección rápida y la entrevista de seguimiento corresponden a un profesional de salud. Responderlo en casa sirve para llegar preparado a la consulta, y no reemplaza la evaluación ni permite sacar conclusiones por tu cuenta.

    ¿Sirve el M-CHAT-R/F si mi hijo tiene menos de 16 meses o más de 30?

    No está pensado para esas edades, porque se validó entre los 16 y los 30 meses. Si tu hijo o hija es menor o mayor y hay una preocupación sobre su comunicación o su juego, la consulta no necesita un cuestionario previo. En el equipo de salud se usan otras herramientas de vigilancia del desarrollo según la edad.

    ¿Qué diferencia hay entre el M-CHAT original y el M-CHAT-R/F?

    El M-CHAT original tenía 23 preguntas, y el M-CHAT-R/F tiene 20 más una entrevista de seguimiento. La versión revisada detecta más casos de autismo que el original y reduce el número de niños que necesitan la entrevista. Las dos aparecen mezcladas en muchos estudios, por lo que conviene mirar cuál se usó al comparar cifras.

    ¿Existe una versión del M-CHAT-R/F validada en Chile?

    Sí. El Grupo TEA de la Pontificia Universidad Católica adaptó el instrumento en 2016, y un estudio publicado en 2019 evaluó su confiabilidad y su capacidad de distinguir a niños con sospecha de autismo de controles de 16 a 30 meses. La muestra fue pequeña, y los autores señalan que la validación continúa.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Aishworiya, R., Ma, V. K., Stewart, S., Hagerman, R., & Feldman, H. M. (2023). Meta-analysis of the Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised/Follow-up for screening. Pediatrics, 151(6), e2022059393. https://doi.org/10.1542/peds.2022-059393

    Coelho-Medeiros, M. E., Bronstein, J., Aedo, K., Pereira, J. A., Arraño, V., Perez, C. A., Valenzuela, P. M., Moore, R., Garrido, I., & Bedregal, P. (2019). Validación del M-CHAT-R/F como instrumento de tamizaje para detección precoz en niños con trastorno del espectro autista. Revista Chilena de Pediatría, 90(5), 492-499. https://doi.org/10.32641/rchped.v90i5.703

    Dieckhaus, M. F. S., Thomas, R. P., Frisch, M., Moreno, M. P., Suh, J., & Fein, D. A. (2025). Related disorders (intellectual, attention, and language disorders) and ASD. En D. R. Dixon, P. Sturmey, & J. L. Matson (Eds.), Handbook of early intervention for autism spectrum disorders. Springer Nature.

    Fuentes, J., Hervás, A., & Howlin, P. (2021). ESCAP practice guidance for autism: A summary of evidence-based recommendations for diagnosis and treatment. European Child & Adolescent Psychiatry, 30, 961-984. https://doi.org/10.1007/s00787-020-01587-4

    Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos del Espectro Autista en Atención Primaria. (2009). Guía de práctica clínica para el manejo de pacientes con trastornos del espectro autista en atención primaria. Ministerio de Sanidad y Política Social.

    Hyman, S. L., Levy, S. E., Myers, S. M., Council on Children with Disabilities, Section on Developmental and Behavioral Pediatrics, Kuo, D. Z., Apkon, S., Davidson, L. F., Ellerbeck, K. A., Foster, J. E. A., Noritz, G. H., Leppert, M. O., Saunders, B. S., Stille, C., Yin, L., Weitzman, C. C., Childers, D. O., Levine, J. M., Peralta-Carcelen, A. M., … Bridgemohan, C. (2020). Identification, evaluation, and management of children with autism spectrum disorder. Pediatrics, 145(1), e20193447. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3447

    Ley 21.545. (2023, 10 de marzo). Ley TEA. Diario Oficial de la República de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?i=1190123

    Pierce, K., Gazestani, V. H., Bacon, E., Barnes, C. C., Cha, D., Nalabolu, S., Lopez, L., Moore, A., Pence-Stophaeros, S., & Courchesne, E. (2019). Evaluation of the diagnostic stability of the early autism spectrum disorder phenotype in the general population starting at 12 months. JAMA Pediatrics, 173(6), 578-587. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2019.0624

    Robins, D. L., Casagrande, K., Barton, M., Chen, C.-M. A., Dumont-Mathieu, T., & Fein, D. (2014). Validation of the Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised with Follow-up (M-CHAT-R/F). Pediatrics, 133(1), 37-45. https://doi.org/10.1542/peds.2013-1813

    Robins, D. L., Fein, D., & Barton, M. (2009). Cuestionario M-CHAT revisado de detección del autismo en niños pequeños con entrevista de seguimiento (M-CHAT-R/F), versión Español-Chile (adaptación del Grupo TEA, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2016). https://www.mchatscreen.com/wp-content/uploads/2017/01/M-CHAT-R_F_Espanol-Chile2017.pdf

    Schonhaut, L., Buron, V., Aguilera, R., & Vargas, L. (2023). Detección temprana de trastorno del espectro autista: Revisión de las herramientas de tamizaje validadas en Chile. Andes Pediátrica, 94(4), 425-435. https://doi.org/10.32641/andespediatr.v94i4.4901

    Wieckowski, A. T., Williams, L. N., Rando, J., Lyall, K., & Robins, D. L. (2023). Sensitivity and specificity of the Modified Checklist for Autism in Toddlers (original and revised). JAMA Pediatrics, 177(4), 373-383. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2022.5975

    Yáñez, C., Maira, P., Elgueta, C., Brito, M., Crockett, M. A., Troncoso, L., López, C., & Troncoso, M. (2021). Estimación de la prevalencia de trastorno del espectro autista en población urbana chilena. Andes Pediátrica, 92(4), 519-525. https://doi.org/10.32641/andespediatr.v92i4.2503

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa evidencia científica sobre salud mental y desarrollo infantil para traducirla en orientación clara y prudente.

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