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  • Acumulador compulsivo: síntomas, causas y tratamiento

    Acumulador compulsivo: síntomas, causas y tratamiento

    Quizá buscaste “acumulador compulsivo” porque la casa de alguien cercano (o la tuya) ya no se puede usar como casa. Hay pasillos que se cerraron, una mesa que dejó de ser mesa, bolsas que esperan una decisión que nunca llega. Tirar algo, que a otros les cuesta un segundo, aquí se siente como perder una parte de uno. Eso tiene nombre y tiene tratamiento, aunque la palabra “compulsivo” no es la que usan los manuales.

    Más abajo puedes hacer un test de acumulación de cinco preguntas, adaptado de una escala que usan los especialistas. Antes conviene entender qué es exactamente este problema, en qué se diferencia de coleccionar o del síndrome de Diógenes y por qué la ayuda funciona mejor cuando se parte del lugar correcto.

    En breve: lo que en la calle se llama acumulador compulsivo se llama en psiquiatría trastorno de acumulación: una dificultad persistente para desprenderse de objetos, aunque valgan poco, que llena los espacios de la casa y causa malestar o problemas en la vida diaria. Afecta a cerca de 2,5 % de las personas (Postlethwaite et al., 2019), suele empezar en la adolescencia y se trata con una terapia cognitivo-conductual diseñada para este problema, que mejora los síntomas aunque casi nunca los borra del todo.

    ¿Qué es un acumulador compulsivo? Significado y nombre clínico

    Un acumulador compulsivo es una persona con trastorno de acumulación (en inglés, hoarding disorder, y a veces llamado síndrome de acumulación compulsiva): le cuesta mucho desprenderse de cosas (tirarlas, regalarlas, reciclarlas o venderlas) porque siente que debe guardarlas o porque soltarlas le produce angustia. Esa dificultad hace que las posesiones se amontonen hasta impedir el uso normal de las habitaciones: cocinar en la cocina, dormir en la cama, sentarse en el sofá (American Psychiatric Association, 2022).

    El DSM-5-TR y la CIE-11 (código 6B24) lo reconocen como un trastorno propio, dentro de la familia obsesivo-compulsiva. Para el diagnóstico se pide, en lenguaje de todos los días:

    • Dificultad persistente para desprenderse de las cosas, sin importar su valor.
    • Una necesidad percibida de guardarlas, o malestar al pensar en soltarlas.
    • Acumulación que congestiona las zonas de la casa que se usan a diario. Si las habitaciones están despejadas, es porque otras personas intervinieron.
    • Malestar importante o deterioro en la vida social, laboral u otras áreas, incluida la imposibilidad de mantener la casa segura.
    • Que no se explique mejor por otra condición médica o por otro trastorno mental.

    A eso se suman dos especificadores: si hay adquisición excesiva (comprar o conseguir objetos de más, algo habitual en estos casos) y cuánta conciencia tiene la persona del problema, que puede ser buena, escasa o prácticamente nula.

    El dato que más sorprende es lo común que es. Un metaanálisis de 11 estudios con más de 53.000 personas estimó una prevalencia de 2,5 % (rango probable de 1,7 a 3,6 %), sin diferencia entre hombres y mujeres (Postlethwaite et al., 2019). Es más o menos una persona de cada 40, y una persona acumuladora de cosas suele vivirlo en silencio.

    ¿En qué se diferencia de coleccionar, del desorden y del síndrome de Diógenes?

    La diferencia no está en cuántas cosas hay sino en lo que pasa con ellas. Quien colecciona elige, ordena y suele mostrar con orgullo lo que reúne. Quien acumula guarda de todo, sin criterio visible, y tiende a esconder la casa por vergüenza. La hoja informativa de la International OCD Foundation lo resume así: los coleccionistas exhiben sus colecciones y las mantienen en orden, mientras que quienes acumulan rara vez muestran sus pertenencias, que están desordenadas.

    Rasgo Coleccionar Acumular Síndrome de Diógenes
    Qué se guarda Objetos de un tipo, elegidos De todo, incluidas cosas sin uso aparente De todo, incluida basura y restos orgánicos
    Orden Clasificado, a la vista Montones, sin sistema Caos, a menudo con suciedad grave
    Cómo se vive Con placer y orgullo Con apego, culpa, miedo o vergüenza al soltar Con rechazo de ayuda y descuido personal
    La casa Se puede usar Habitaciones que ya no cumplen su función Insalubre y, a veces, peligrosa
    Es un diagnóstico No Sí (trastorno de acumulación) No: es un cuadro descriptivo

    El desorden común es otra cosa: una casa desordenada se sigue pudiendo usar y soltar objetos duele poco. Con el síndrome de Diógenes el cruce es más fino. Se describió en 1975 en mayores con autonegligencia extrema (Clark et al., 1975), no es un diagnóstico oficial y, según una revisión australiana, describir por separado la autonegligencia, la acumulación y la escualidez clasifica mejor a las personas que usar esa etiqueta (Lee y LoGiudice, 2012). Mucha gente con trastorno de acumulación mantiene su higiene personal y su casa no está sucia, solo llena.

    Síntomas del acumulador compulsivo: qué se ve y qué se siente

    Las señales aparecen a dos niveles, lo que se ve en la casa y lo que ocurre por dentro. Según la IOCDF, las más frecuentes son:

    • Dificultad para deshacerse de cosas.
    • Desorden en el hogar, el auto, la oficina o una bodega que dificulta usar muebles y electrodomésticos o moverse con libertad.
    • Pérdida de objetos importantes, como dinero o cuentas, entre los montones.
    • Sensación de agobio por la cantidad de cosas.
    • Comprar por “ganga” o para “abastecerse”.
    • No invitar a nadie, o negar la entrada a quien viene a reparar algo, por vergüenza.

    Por dentro, lo que sostiene el cuadro es una mezcla de emociones fuertes. Soltar un objeto produce culpa, miedo o enojo. Comprar o conseguir uno nuevo da una alegría desproporcionada. Y hay una convicción casi física de que el objeto tiene mucho valor o será útil, incluso cuando nadie más lo querría. Algunas personas sienten además responsabilidad hacia las cosas, como si tirarlas fuera abandonarlas.

    Lo que solemos esperar de una enfermedad (que la persona sufra y pida ayuda) puede no ocurrir. La conciencia del problema varía mucho y, cuando es baja, la persona defiende la situación con sinceridad. Por eso a menudo es la familia la que da la voz de alarma.

    Haz el test de acumulación

    La escala más usada para medir la gravedad de este problema es la Hoarding Rating Scale (HRS), de cinco preguntas. La International OCD Foundation distribuye la versión de autorreporte para uso clínico, y la de abajo es una adaptación al español de ese material. No da un diagnóstico, pero ordena algo difícil de ordenar: cuánto pesan hoy el desorden, la dificultad para soltar y la compra de más.

    Responde pensando en tu casa tal como está hoy. Si quien te preocupa es otra persona, hacer el test por ella no mide lo mismo, porque su mirada sobre el problema puede ser distinta. Más útil que cualquier puntaje es la conversación con ella.

    Test de acumulación: cinco preguntas para ver si el desorden y las cosas acumuladas ya son un problema

    Tarda unos dos minutos. No guarda tus respuestas: se quedan en tu pantalla.

    Esto es una orientación, no un diagnóstico. Es una adaptación al español de la Hoarding Rating Scale (HRS), que se usa para medir la gravedad de la acumulación. Responde pensando en cómo estás hoy y en tu casa tal como está, no como te gustaría que estuviera. En cada pregunta elige un número del 0 al 8.
    1 de 5

    Por el desorden o por la cantidad de cosas que tienes, ¿qué tan difícil te resulta usar las habitaciones de tu casa?









    0 = nada difícil4 = moderado8 = extremadamente difícil
    2 de 5

    ¿Cuánto te cuesta desprenderte (tirar, reciclar, vender o regalar) de cosas corrientes de las que otras personas se deshacerían?









    0 = ninguna dificultad4 = moderada8 = dificultad extrema
    3 de 5

    ¿Hasta qué punto tienes hoy un problema por juntar cosas gratis o por comprar más cosas de las que necesitas, puedes usar o puedes pagar?
    Como referencia: 2 = de vez en cuando (menos de una vez por semana) consigues cosas que no necesitas; 4 = una o dos veces por semana; 6 = varias veces por semana; 8 = a diario o en grandes cantidades.









    0 = ninguno4 = moderado8 = extremo
    4 de 5

    ¿Cuánto malestar emocional te producen el desorden, la dificultad para desprenderte de las cosas o los problemas para comprar o conseguir cosas?









    0 = ninguno4 = moderado8 = extremo
    5 de 5

    ¿Cuánto afectan a tu vida (rutina diaria, trabajo o estudios, vida social, vida familiar, problemas de dinero) el desorden, la dificultad para desprenderte de las cosas o los problemas para comprar o conseguir cosas?









    0 = nada4 = moderado8 = extremo

    Adaptado de la Hoarding Rating Scale (Tolin, Frost y Steketee, 2010), en la versión que distribuye la International OCD Foundation. La traducción es propia, no está validada en población chilena, y el punto de corte de 14 viene de estudios en inglés. Ningún cuestionario sustituye una evaluación clínica. Si lo que viste te pesa, puedes escribirme para agendar una consulta.

    ¿Cómo se lee el resultado del test?

    El puntaje va de 0 a 40, con cinco preguntas de 0 a 8. La IOCDF indica que una puntuación de 14 o más sugiere un probable problema de acumulación. Para dar contexto, en el estudio de desarrollo de la escala las personas con acumulación promediaron 24 puntos y las que no la tenían, 3 (Tolin et al., 2010). Los investigadores también usan un criterio por preguntas: 4 o más en la dificultad para usar las habitaciones y en la de desprenderse, y 4 o más en el malestar o en el efecto sobre la vida (Tolin et al., 2008).

    Resultado Qué sugiere Qué hacer
    14 puntos o más Probable problema de acumulación Conversarlo con un psicólogo clínico o psiquiatra
    Menos de 14, pero cumple el criterio por preguntas Señales de acumulación significativa que el total no alcanza a mostrar Consultar igual: el puntaje total no es la única vara
    Menos de 14, sin el criterio Sin señales claras de acumulación significativa Observar si crece o te pesa

    Hay dos límites que importan. El corte de 14 se estableció en estudios en inglés y la traducción de este test no está validada en Chile. Y un cuestionario no ve la casa: quien conoce el cuadro de verdad mira las habitaciones, el historial y otras explicaciones posibles, como la depresión o un problema neurológico.

    Acumulador compulsivo: causas

    Varios factores se refuerzan entre sí, y ninguno lo explica solo. El modelo cognitivo-conductual de Frost y Hartl es el que más ha guiado la investigación y el tratamiento (Frost y Hartl, 1996). Ese modelo junta cuatro piezas: una forma particular de procesar información (dificultad para decidir, categorizar y organizar), creencias intensas sobre el valor y el significado de los objetos, emociones muy fuertes al descartar o adquirir, y las conductas que de ahí salen (guardar, evitar tirar, seguir adquiriendo).

    • La forma de pensar y decidir. Se ha hablado mucho de dificultades de atención, memoria y toma de decisiones. Una revisión sistemática de 22 estudios encontró, en cambio, que la diferencia más consistente frente a personas sin el trastorno estaba en la categorización: cuesta agrupar las cosas en categorías útiles (Stumpf et al., 2023). El cuadro cognitivo es menos uniforme de lo que se pensaba.
    • El significado de los objetos. Para quien acumula, una cosa guarda recuerdos, identidad, seguridad o la promesa de una utilidad futura. Soltarla se vive como perder un recuerdo o una oportunidad. Frost y Steketee (2010) describen ese apego emocional como una pieza central del cuadro.
    • La herencia. Un estudio con más de 5.000 gemelos calculó que los factores genéticos explican alrededor de la mitad de la variación en la conducta de acumular, en mujeres, y que el resto depende de experiencias individuales (Iervolino et al., 2009). No hay un gen de la acumulación, pero sí una tendencia que corre en familias.
    • Los acontecimientos de la vida. Una pérdida grande, como la muerte de la pareja o de uno de los padres, puede empeorar el cuadro, según la IOCDF (ver también cómo se vive un duelo). La idea de que todo viene de una infancia de pobreza o de escasez no tiene apoyo en la investigación hasta hoy.
    • La edad. Suele empezar en la adolescencia, y la edad promedio de quienes consultan ronda los 50 años, cuando décadas de acumulación ya llenaron la casa.

    El costo real de acumular

    Aunque a veces se mira como una manía inofensiva, el trastorno de acumulación pesa. Una encuesta a más de 800 personas con acumulación autoidentificada mostró unos 7 días de trabajo afectados al mes, tanto como en los trastornos psicóticos, y entre un 8 y un 12 % había sido desalojado o amenazado de desalojo por esa causa (Tolin et al., 2008). Los riesgos de la casa son concretos: según la IOCDF, el desorden grave amenaza la salud y la seguridad de quienes viven ahí y puede causar problemas de salud, daños estructurales, incendios y, a veces, la muerte.

    Además, casi nunca viene solo. Un estudio con 217 personas con acumulación encontró tasas altas de depresión mayor y de trastornos ligados a adquirir (compra compulsiva, cleptomanía, recoger cosas gratis), y menos de 20 % cumplía criterios de TOC. El TDAH de tipo inatento (ver terapia del TDAH en adultos) apareció en 28 %, frente a 3 % en un grupo con TOC (Frost et al., 2011). Para quien tiene dudas, el trastorno obsesivo compulsivo es un pariente cercano (hay un test de TOC aparte), con un cuadro distinto, y por eso lo que funciona para el TOC suele rendir menos aquí.

    Acumulador compulsivo: tratamiento

    El tratamiento que mejor está probado es la terapia cognitivo-conductual diseñada para este problema (Steketee y Frost, 2007). Funciona en varios frentes a la vez: entrevista motivacional para trabajar la ambivalencia, entrenamiento en clasificar y decidir, exposición a no adquirir y a soltar objetos (primero con acompañamiento, en la propia casa si es posible) y trabajo sobre las creencias que hacen difícil desprenderse. Es una variante de la terapia cognitivo-conductual general, con técnicas propias.

    ¿Cuánto ayuda? Un ensayo con 46 personas comparó 26 sesiones de esta terapia con una lista de espera: a las 12 semanas el grupo tratado mejoró más, y al final 71 % fue considerado mejorado por su terapeuta y 81 % se sintió mejor, aunque solo 41 % de quienes completaron cambió de forma clínicamente significativa (Steketee et al., 2010). Los metaanálisis dicen algo parecido: un efecto grande en 16 estudios (Rodgers et al., 2021), pero con cambio clínico real en una minoría, entre 24 y 43 % (Tolin et al., 2015). La revisión más reciente, con 41 estudios y 1.343 personas, encontró que las terapias psicológicas superan a no recibir tratamiento, que la TCC no resultó superior a otras terapias psicológicas y que los síntomas suelen seguir por sobre el corte clínico al terminar (O'Brien y Laws, 2025).

    Eso se parece más a una mejoría gradual y sostenida que a una cura. El objetivo realista es recuperar el uso de la casa, bajar el riesgo y aprender a decidir distinto, con la expectativa de que la tendencia a guardar seguirá ahí y habrá que sostener lo ganado.

    Dos matices sobre cómo se adapta el tratamiento:

    • En personas mayores se ha probado una versión adaptada. El programa CREST suma ejercicios de rehabilitación cognitiva (atención, planificación, organización) a la exposición, y en un ensayo con 58 mayores redujo más los síntomas que el manejo de casos geriátrico, un efecto que se mantuvo a los 6 meses (Ayers et al., 2018).
    • Los medicamentos tienen un papel acotado. Según una guía para atención primaria, lo central es tratar las condiciones asociadas (depresión, TDAH) y revisar los medicamentos que la persona ya toma (Gleason et al., 2021). La IOCDF añade que los tratamientos que suelen funcionar para el TOC no han respondido igual en la acumulación.

    Si quien acumula es un familiar

    Ver a alguien querido rodeado de cosas es duro, y el impulso natural es vaciar la casa. Los autores de los programas de tratamiento advierten que limpiar sin acuerdo daña la confianza, vuelve a llenar la casa y deja a la persona más a la defensiva (Frost y Steketee, 2010; Tolin et al., 2014). Funciona mejor preguntar qué le gustaría poder hacer en su casa que no puede hacer hoy (recibir visitas, cocinar, dormir tranquila) y acompañar lo que ella decida cambiar primero, aunque sea pequeño.

    También hay límites. Si hay niños, mayores frágiles o personas con discapacidad en la casa, o riesgo grave de incendio, la seguridad no puede esperar a que la motivación aparezca. En esos casos corresponde pedir ayuda a los servicios de salud o sociales de la comuna. Una revisión sobre mayores que viven en escualidez propone en estas situaciones evaluar la capacidad de decisión de la persona en vez de suponerla (Lee et al., 2022).

    ¿Cuándo pedir ayuda profesional?

    Conviene consultar si el desorden ya impide cocinar, dormir o moverse con seguridad, si las discusiones familiares giran alrededor de las cosas, si compras más de lo que puedes pagar o guardar, o si sientes culpa y vergüenza que te aíslan. También si ya hay riesgo físico (pasillos bloqueados, objetos cerca de estufas, plagas) o si tienes pensamientos de hacerte daño; en ese caso puedes llamar al *4141, la línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud. Una evaluación con un psicólogo clínico permite además descartar depresión, TDAH o un deterioro cognitivo que estén detrás. Si quieres conversarlo, puedes escribirme desde la página de contacto.

    Preguntas frecuentes

    ¿Acumulador compulsivo y síndrome de Diógenes son lo mismo?

    No. El acumulador compulsivo tiene un trastorno de acumulación, reconocido en el DSM-5-TR y la CIE-11, y suele mantener su higiene y una casa sin suciedad grave. El síndrome de Diógenes describe autonegligencia, escualidez y aislamiento, a menudo en mayores con demencia u otra enfermedad, y no es un diagnóstico oficial.

    ¿Acumular cosas es una enfermedad mental?

    Cuando cumple los criterios del DSM-5-TR (dificultad persistente para soltar, habitaciones inutilizables y malestar o deterioro), sí: es el trastorno de acumulación. Tener muchas cosas o ser muy ahorrativo no lo es. Lo que decide es el efecto en el uso de la casa y en la vida de la persona.

    ¿El acumulador compulsivo es un TOC?

    Antes se consideraba una forma de TOC, pero hoy es un trastorno aparte. En un estudio de 217 personas con acumulación, menos de 20 % cumplía criterios de TOC (Frost et al., 2011). Comparten familia diagnóstica, pero la lógica del cuadro y la respuesta al tratamiento difieren.

    ¿Tiene cura el trastorno de acumulación?

    Tiene tratamiento eficaz, aunque casi siempre queda alguna dificultad residual. La terapia cognitivo-conductual específica produce mejorías grandes en los estudios y cambios clínicamente significativos en una parte de las personas. La meta es recuperar el uso de la casa y sostener lo ganado.

    ¿Por qué un acumulador no puede tirar nada?

    Porque cada objeto carga un significado: recuerdo, identidad, seguridad o una utilidad futura. Soltarlo produce culpa, miedo o enojo, y se suman dificultades para decidir y clasificar. Poner el problema en la voluntad suele empeorarlo, y la presión externa tiene el mismo efecto.

    ¿Cuándo coleccionar se vuelve un problema?

    Cuando la colección o el amontonamiento ocupa los espacios de uso diario, genera conflictos o gastos que no puedes sostener, o te causa culpa y vergüenza en lugar de placer. Una colección se muestra y se cuida; la acumulación problemática se esconde y desborda.

    Para llevarte

    El acumulador compulsivo existe, tiene un nombre clínico (trastorno de acumulación) y tiene tratamiento, aunque exige paciencia y un plan que respete a la persona. Si la casa, la tuya o la de alguien cercano, dejó de ser un lugar seguro y habitable, el siguiente paso es una evaluación con un profesional. El test de arriba puede servir de punto de partida para esa conversación.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed., texto rev.). American Psychiatric Publishing. https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787

    Ayers, C. R., Dozier, M. E., Twamley, E. W., Saxena, S., Granholm, E., Mayes, T. L., & Wetherell, J. L. (2018). Cognitive rehabilitation and exposure/sorting therapy (CREST) for hoarding disorder in older adults: A randomized clinical trial. The Journal of Clinical Psychiatry, 79(2), 85-93. https://doi.org/10.4088/jcp.16m11072

    Clark, A. N. G., Mankikar, G. D., & Gray, I. (1975). Diogenes syndrome: A clinical study of gross neglect in old age. The Lancet, 305(7903), 366-368. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(75)91280-5

    Frost, R. O., & Hartl, T. L. (1996). A cognitive-behavioral model of compulsive hoarding. Behaviour Research and Therapy, 34(4), 341-350. https://doi.org/10.1016/0005-7967(95)00071-2

    Frost, R. O., & Steketee, G. (2010). Stuff: Compulsive hoarding and the meaning of things. Houghton Mifflin Harcourt.

    Frost, R. O., Steketee, G., & Tolin, D. F. (2011). Comorbidity in hoarding disorder. Depression and Anxiety, 28(10), 876-884. https://doi.org/10.1002/da.20861

    Gleason, A., Perkes, D., & Wand, A. P. F. (2021). Managing hoarding and squalor. Australian Prescriber, 44(3), 79-84. https://doi.org/10.18773/austprescr.2021.020

    Iervolino, A. C., Perroud, N., Fullana, M. A., Guipponi, M., Cherkas, L., Collier, D. A., & Mataix-Cols, D. (2009). Prevalence and heritability of compulsive hoarding: A twin study. American Journal of Psychiatry, 166(10), 1156-1161. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2009.08121789

    Lee, S. M., Martino, E., Bismark, M., & Bentley, R. (2022). Evidence to guide ethical decision-making in the management of older people living in squalor: A narrative review. Internal Medicine Journal, 52(8), 1304-1312. https://doi.org/10.1111/imj.15862

    Lee, S. M., & LoGiudice, D. (2012). Phenomenology of squalor, hoarding and self-neglect: An Australian aged care perspective. Internal Medicine Journal, 42(1), 98-101. https://doi.org/10.1111/j.1445-5994.2011.02634.x

    O'Brien, E., & Laws, K. R. (2025). Decluttering minds: Psychological interventions for hoarding disorder - A systematic review and meta-analysis. Journal of Psychiatric Research, 181, 738-751. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2024.12.029

    Postlethwaite, A., Kellett, S., & Mataix-Cols, D. (2019). Prevalence of hoarding disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 256, 309-316. https://doi.org/10.1016/j.jad.2019.06.004

    Rodgers, N., McDonald, S., & Wootton, B. M. (2021). Cognitive behavioral therapy for hoarding disorder: An updated meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 290, 128-135. https://doi.org/10.1016/j.jad.2021.04.067

    Steketee, G., & Frost, R. O. (2007). Compulsive hoarding and acquiring: Therapist guide. Oxford University Press.

    Steketee, G., Frost, R. O., Tolin, D. F., Rasmussen, J., & Brown, T. A. (2010). Waitlist-controlled trial of cognitive behavior therapy for hoarding disorder. Depression and Anxiety, 27(5), 476-484. https://doi.org/10.1002/da.20673

    Stumpf, B. P., de Souza, L. C., Mourão, M. S. F., Rocha, F. L., Fontenelle, L. F., & Barbosa, I. G. (2023). Cognitive impairment in hoarding disorder: A systematic review. CNS Spectrums, 28(3), 300-312. https://doi.org/10.1017/s1092852922000153

    Tolin, D. F., Frost, R. O., & Steketee, G. (2010). A brief interview for assessing compulsive hoarding: The Hoarding Rating Scale-Interview. Psychiatry Research, 178(1), 147-152. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2009.05.001

    Tolin, D. F., Frost, R. O., & Steketee, G. (2014). Buried in treasures: Help for compulsive acquiring, saving, and hoarding (2.ª ed.). Oxford University Press.

    Tolin, D. F., Frost, R. O., Steketee, G., Gray, K. D., & Fitch, K. E. (2008). The economic and social burden of compulsive hoarding. Psychiatry Research, 160(2), 200-211. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2007.08.008

    Tolin, D. F., Frost, R. O., Steketee, G., & Muroff, J. (2015). Cognitive behavioral therapy for hoarding disorder: A meta-analysis. Depression and Anxiety, 32(3), 158-166. https://doi.org/10.1002/da.22327

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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