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    Prosopagnosia: qué es y test (PI20)

    Si reconoces mal las caras, aunque sean las de tu familia o tus compañeros de trabajo, quizás te preguntes si tienes prosopagnosia, también llamada ceguera para las caras. La respuesta corta: es una dificultad para reconocer a las personas por su cara que no se explica por mala vista ni por una lesión cerebral, y que en su forma del desarrollo se calcula que afecta a entre menos de 1 y 2,5 de cada 100 adultos, según cómo se defina. Más abajo hay un prosopagnosia test gratis en español, el PI20, con veinte afirmaciones que tardas unos cinco minutos en responder.

    Antes de hacerlo conviene saber qué mide: es un cuestionario de autoinforme, no una prueba de laboratorio, y su resultado orienta, no diagnostica. En las secciones siguientes está lo que se sabe de la prosopagnosia leve, de su relación con el autismo, de cómo se evalúa y de qué ayuda.

    Prosopagnosia: qué es, síntomas y cómo se manifiesta

    La prosopagnosia es una dificultad persistente para reconocer a las personas por su cara. La forma del desarrollo (o congénita) aparece desde la infancia sin ninguna lesión cerebral previa, y se describe como un déficit de por vida en el reconocimiento facial con inteligencia y visión normales (Nørkær et al., 2024). La forma adquirida aparece después de un daño en el cerebro, por ejemplo tras un ictus o un traumatismo (Byrne y Porter, 2025).

    Quien la tiene suele describir situaciones como estas, que son justo los ítems del cuestionario que vas a ver abajo: confundir con extraños a personas ya conocidas, no reconocer a un compañero fuera de su contexto habitual (el colega del trabajo en el supermercado), tener que avisar a los demás de que uno es “malo para las caras”, perder el hilo de una película porque no distingue a los personajes, o reconocer a la gente por la voz, el pelo, la ropa o el modo de caminar en vez de por el rostro (Shah et al., 2015).

    ¿Cuántas personas tienen prosopagnosia?

    Depende de cómo se defina, y eso cambia la cifra más de lo que parece. En un estudio alemán con 689 escolares y estudiantes de medicina, 17 tenían prosopagnosia congénita (2,47 %), y quienes aceptaron que se examinara a sus familiares tenían parientes de primer grado con lo mismo (Kennerknecht et al., 2006). Esa es la cifra de “2 a 2,5 %” que se repite en casi todas partes.

    Un trabajo posterior con 3.116 adultos de 18 a 55 años aplicó los criterios de diagnóstico que han usado distintas investigaciones y obtuvo estimaciones entre 0,64 y 5,42 % con un método y entre 0,13 y 2,95 % con otro. Con los cortes que más usan los investigadores, la prevalencia fue de 0,93 % (o 0,45 % con percentiles). Tampoco encontraron un grupo natural separado de “malos reconocedores”: la habilidad para reconocer caras se reparte como un continuo (DeGutis et al., 2023). Dicho simple: casi todas las personas están en algún punto de una escala, y dónde se traza la línea es una decisión.

    Prosopagnosia test (PI20): responde 20 afirmaciones

    Esta es la versión en español del Prosopagnosia Index de 20 ítems (PI20), un cuestionario de acceso abierto que se publicó en 2015 para describir los rasgos de prosopagnosia. Piensa en cómo has sido siempre, no en un mal día. Responde rápido, sin buscar la respuesta que quedaría mejor, y contesta todas aunque alguna te parezca rara. Tus respuestas no se guardan.

    Test de prosopagnosia (PI20): 20 afirmaciones sobre cómo reconoces caras

    Tarda unos cinco minutos. No guarda tus respuestas: se quedan en tu pantalla.

    Esto es una orientación, no un diagnóstico. El PI20 es un cuestionario de autoinforme que sirve para saber si tus dificultades se parecen a las de personas con prosopagnosia del desarrollo. No reemplaza las pruebas objetivas de reconocimiento de caras ni una evaluación profesional. Indica cuánto te describe cada afirmación, de 1 (muy en desacuerdo) a 5 (muy de acuerdo), pensando en cómo has sido siempre.
    1 de 20

    Mi capacidad para reconocer caras es peor que la de la mayoría de la gente.





    2 de 20

    Siempre he tenido mala memoria para las caras.





    3 de 20

    Me resulta notablemente más fácil reconocer a personas con rasgos faciales distintivos.





    4 de 20

    A menudo confundo con desconocidos a personas que ya había conocido.





    5 de 20

    Cuando iba al colegio me costaba reconocer a mis compañeros de curso.





    6 de 20

    Cuando alguien cambia de peinado o usa gorro o sombrero, me cuesta reconocerlo.





    7 de 20

    A veces tengo que avisar a las personas que conozco de que soy “malo/a para las caras”.





    8 de 20

    Me resulta fácil imaginar caras concretas en mi mente.





    9 de 20

    Soy mejor que la mayoría de la gente para asociar un nombre con una cara.





    10 de 20

    Si no escucho la voz de las personas, me cuesta reconocerlas.





    11 de 20

    La ansiedad por no reconocer caras me ha llevado a evitar ciertas situaciones sociales o laborales.





    12 de 20

    Tengo que esforzarme más que otras personas para memorizar caras.





    13 de 20

    Tengo mucha confianza en mi capacidad para reconocerme en fotografías.





    14 de 20

    A veces me cuesta seguir una película porque no logro reconocer a los personajes.





    15 de 20

    Mis amigos y mi familia piensan que reconozco mal las caras o que tengo mala memoria para ellas.





    16 de 20

    Siento que ofendo a menudo a la gente por no reconocer quiénes son.





    17 de 20

    Me resulta fácil reconocer a las personas en situaciones en que todos se visten parecido (por ejemplo, con trajes, uniformes o ropa de baño).





    18 de 20

    En reuniones familiares a veces confundo a unos familiares con otros.





    19 de 20

    Me resulta fácil reconocer a famosos en fotos de antes de ser famosos, aunque hayan cambiado mucho.





    20 de 20

    Me cuesta reconocer a personas conocidas cuando las encuentro fuera de contexto (por ejemplo, si me topo con un colega de trabajo en el supermercado).






    Tu puntaje total

    / 100
    Mínimo posible: 20
    Zona en que cae tu puntaje

    Basado en el Prosopagnosia Index de 20 ítems (PI20) de Shah, Gaule, Sowden, Bird y Cook (2015, Royal Society Open Science, licencia CC BY 4.0). Las afirmaciones son una traducción propia al español, sin validación formal en Chile; existe una adaptación mexicana publicada solo como preprint. Los ítems 8, 9, 13, 17 y 19 se puntúan al revés. Los autores describen los rangos de 65 a 74, de 75 a 84 y de 85 a 100 como posiblemente indicativos, en términos generales, de prosopagnosia del desarrollo leve, moderada y grave, y aclaran que el PI20 no debe reemplazar las pruebas objetivas. En su estudio, los controles promediaron 38,9 y 41,7 puntos, y las personas con sospecha de prosopagnosia, 82,0 y 81,2. No hay baremo chileno. Ningún cuestionario sustituye una evaluación clínica. Si lo que viste te deja preguntas, puedes escribirme para agendar una consulta.

    Si el resultado te dejó pensando, sigue leyendo: abajo está cómo se puntúa, qué tan confiable es y qué hacer con el número.

    ¿Cómo se puntúa el PI20 y qué significa tu resultado?

    Cada afirmación se responde de 1 (muy en desacuerdo) a 5 (muy de acuerdo). Quince se suman tal cual y cinco (las número 8, 9, 13, 17 y 19, que describen facilidad para reconocer o imaginar caras) se puntúan al revés, de modo que un puntaje alto siempre indica más dificultad. El total va de 20 a 100 (Shah et al., 2015). Estos son los datos que importan para leerlo:

    Dato Qué se sabe
    Controles sin dificultades Promedio de 38,9 (estudio 1, 242 adultos) y de 41,7 (estudio 2, 18 adultos)
    Personas con sospecha de prosopagnosia Promedio de 82,0 (77 personas) y de 81,2 (18 personas con déficit confirmado en pruebas objetivas)
    Quiénes superaron 66 puntos 74 de las 77 personas con sospecha (96,1 %), que es más de 2,5 desviaciones sobre la media de controles
    Rangos que proponen los autores De 65 a 74, de 75 a 84 y de 85 a 100 podrían indicar, en términos generales, una forma leve, moderada y grave
    Consistencia interna Alfa de Cronbach de 0,96 en el estudio 1

    Los autores aclaran que el PI20 no debería reemplazar las pruebas objetivas de reconocimiento de caras. Lo presentan como un complemento: si tu autoinforme y tu rendimiento en pruebas coinciden, el cuadro es más sólido; si no coinciden, conviene seguir evaluando (Shah et al., 2015). La condición tampoco está en el DSM-5 como trastorno psiquiátrico, y no existe un criterio diagnóstico formal único.

    ¿Qué tan confiable es el test? Lo que mide y lo que no

    El PI20 tiene tres respaldos. Sus puntajes se asocian con el rendimiento en el Cambridge Face Memory Test, una prueba de laboratorio de memoria de caras (r de -0,68 en el estudio original) y no con el reconocimiento de objetos como autos, lo que indica que mide caras y no una dificultad visual general (Shah et al., 2015). Esa asociación se replicó en dos muestras de población general sin historia de pruebas formales (Gray et al., 2017). Y las personas con puntajes altos rindieron peor en pruebas objetivas y tuvieron más probabilidad de alcanzar niveles de exactitud asociados con prosopagnosia (Tsantani et al., 2021).

    Aun así, tiene límites que conviene tener presentes:

    1. Es un autoinforme. Depende de cuánto te conoces. Quien nunca ha comparado su forma de reconocer con la de otros puede no darse cuenta.
    2. No tiene baremo chileno. Los estudios reclutaron a sus participantes sobre todo por internet, con una parte importante en Reino Unido; existe una adaptación al español de México, pero solo como preprint, sin revisión por pares (Mejía et al., 2025). Esta traducción es propia y no está validada.
    3. Los rangos son orientativos. Los propios autores los describen como "posiblemente indicativos". Cambiar de 74 a 75 puntos no cambia nada importante.
    4. Un puntaje alto no confirma y uno bajo no descarta. Para confirmar hace falta una evaluación con pruebas objetivas.
    5. No hay consenso sobre cómo diagnosticar. En una revisión de 224 estudios, las investigaciones que explican su método usan 40 herramientas distintas (Nørkær et al., 2024).

    ¿Existe la prosopagnosia leve?

    Sí, en el sentido de que las dificultades se reparten en un continuo y hay personas con problemas reales pero menos marcados. Los autores del PI20 proponen precisamente el rango de 65 a 74 como posible indicador de una forma leve. Los autores de un estudio de prevalencia discuten, además, distinguir una forma "leve" y una "mayor" con una lógica parecida a la del DSM-5 (DeGutis et al., 2023), aunque eso es una propuesta y no un estándar vigente.

    Lo que importa para quien lo vive es otra cosa que el nombre: cuánto interfiere con su vida. Una prosopagnosia leve puede significar reconocer a casi todos con esfuerzo, pero confundir a dos compañeros parecidos o no reconocer a alguien en un lugar inesperado. Esa dificultad, aunque sea leve, puede cansar y generar vergüenza, y es razonable consultar por ello.

    Prosopagnosia y autismo: qué relación hay

    Las dificultades para reconocer caras son frecuentes en el autismo, pero no son lo mismo que la prosopagnosia ni la explican por completo. Un metaanálisis de 112 estudios (5.390 participantes) encontró que el reconocimiento de caras es, en promedio, cerca de una desviación estándar más bajo en personas autistas que en personas con desarrollo típico (g de -0,86 en reconocimiento y de -0,82 en discriminación) (Griffin et al., 2021).

    Con una mirada más cercana a la prosopagnosia, en un estudio con 80 adultos autistas sin discapacidad intelectual, más de un tercio cumplía criterios de prosopagnosia, y esas personas no eran conscientes de su dificultad. Los autores aclaran que no era una muestra epidemiológica y que falta comprobar si se generaliza (Minio-Paluello et al., 2020). Al revés, entre 43 personas con prosopagnosia del desarrollo, quienes tenían más rasgos autistas mostraron la misma dificultad con la memoria y la percepción de caras que quienes tenían pocos, y además les costaba más reconocer emociones faciales (Fry et al., 2023).

    Para ti, esto significa dos cosas. Tener prosopagnosia no implica ser autista, y ser autista no implica tener prosopagnosia. Y si además te reconoces en las señales del autismo, una evaluación profesional puede estudiar ambas cosas por separado. Puedes ver cómo se evalúa el autismo en adultos en autismo en mujeres adultas: señales, camuflaje y diagnóstico tardío.

    ¿Cómo se diagnostica la prosopagnosia?

    El estándar de investigación combina pruebas objetivas y autoinformes. Entre las pruebas figuran el Cambridge Face Memory Test (memoria de caras no familiares), el Cambridge Face Perception Test (percepción) y los tests de reconocimiento de rostros famosos, y el criterio más usado es un rendimiento muy por debajo del promedio, de unas 2 desviaciones estándar, respecto de un grupo comparable. Esas pruebas se complementan con cuestionarios como el PI20 (Shah et al., 2015).

    En Chile suele evaluarlo un neuropsicólogo o un neurólogo, con una evaluación que explora si el problema está en percibir la cara, en recordarla o en asociarla con una persona, y que descarta alteraciones de la visión y otras causas. Si te interesa cómo funciona ese proceso, lo explico en evaluación neuropsicológica en adultos. Un test de internet no sustituye eso, y no todos los que circulan tienen estudios que los respalden.

    ¿Tiene cura la prosopagnosia? Qué ayuda según la evidencia

    Ninguna intervención conocida la elimina, y la evidencia sobre ellas es limitada, pero hay datos: una revisión sistemática de 14 estudios encontró dos estrategias que mejoraron el reconocimiento de caras. Una fue el aprendizaje perceptivo (un entrenamiento que busca mejorar la percepción, que lleva tiempo y necesita software específico). La otra fue aprender a asociar rasgos distintivos de cada cara, que es rápida de enseñar pero cuyos avances no se extienden a caras no entrenadas. La revisión señala que faltan ensayos aleatorizados y diseños de caso único, y que todavía no hay consenso sobre cómo evaluar y diagnosticar (Byrne y Porter, 2025).

    Otra revisión sistemática, centrada en la rehabilitación del reconocimiento de objetos y caras, concluyó que la prosopagnosia parece beneficiarse más de tratamientos basados en el procesamiento holístico de la cara, pero advirtió de un posible sesgo de publicación y pidió más estudios (Gobbo et al., 2022). Resumido: las intervenciones existen, la evidencia es modesta, y la mayor parte del día a día se resuelve con estrategias de compensación.

    Esas estrategias, descritas en la literatura, son apoyarse en señales distintas a la cara: la voz, el peinado, la ropa, el modo de caminar o el contexto en que encuentras a la persona, fijarse en un rasgo propio (un lunar, la forma de las cejas) y avisar con naturalidad a quienes te rodean de que te cuesta reconocer caras (Shah et al., 2015).

    El peso emocional: ansiedad, vergüenza y evitación

    Reconocer mal a la gente tiene un costo social. En el estudio original del PI20, uno de los ítems describe evitar situaciones sociales o laborales por ansiedad ante el reconocimiento, y otro, ofender a las personas por no saber quiénes son (Shah et al., 2015).

    Un estudio con 88 personas con prosopagnosia del desarrollo y 58 controles midió la ansiedad social con una escala validada. El 44 % de las personas con prosopagnosia superaba un punto de corte de probable ansiedad social clínica, frente al 14 % de los controles. La ansiedad era mayor al mezclarse con desconocidos. Algunas personas casi no tenían ansiedad, y eran más extrovertidas, con menos rasgos autistas y hablaban más abiertamente de su dificultad (Kirsch et al., 2025). Contar que te cuesta reconocer caras, entonces, puede proteger.

    Si esa ansiedad es lo que más pesa en tu caso, puedes ver ansiedad social: qué es, síntomas y tratamiento. La ansiedad es tratable aunque la prosopagnosia en sí no tenga cura.

    ¿Qué diferencia hay con la afantasia u otras dificultades?

    La prosopagnosia se confunde con otras condiciones. Una relación que se menciona a menudo es con la afantasia, la incapacidad de formar imágenes mentales. En un estudio con 65 personas con afantasia y 55 controles, el grupo con afantasia rindió peor tanto en recordar caras como en recordar autos, es decir, tenía un déficit leve y no exclusivo de las caras. Los autores concluyen que no hay una prevalencia aumentada de prosopagnosia en la afantasia (Monzel et al., 2023). Una persona puede tener una sin la otra.

    Distinto es el caso de una pérdida que aparece de golpe en la adultez. Si dejas de reconocer caras de un día para otro, o junto con debilidad, dolor de cabeza intenso, problemas del habla o confusión, no pienses en una prosopagnosia del desarrollo. Puede ser una lesión cerebral y requiere atención médica urgente.

    ¿Cuándo conviene consultar a un profesional?

    El puntaje del test no decide cuándo consultar. Cuenta más lo que pasa en tu vida. Conviene pedir una evaluación cuando:

    • tus dificultades para reconocer caras te hacen evitar reuniones, trabajos o encuentros sociales;
    • sientes vergüenza o ansiedad persistente por no reconocer a la gente, o te sientes mal contigo por ello;
    • tu puntaje en el PI20 es de 65 o más, o tu vida diaria está claramente afectada aunque el puntaje sea menor;
    • sospechas que también hay rasgos autistas, TDAH u otra condición que quieras aclarar;
    • la dificultad apareció de forma repentina después de un golpe en la cabeza, un ictus u otra enfermedad. En ese caso llama al 131 o ve a un servicio de urgencias.

    Una evaluación profesional puede decir si lo tuyo es prosopagnosia, qué la explica y qué estrategias te servirían. Si quieres conversarlo, puedes escribirme desde la página de contacto.

    ¿Hay un test de prosopagnosia en PDF o en papel?

    El PI20 se puede hacer en papel. Escribe de 1 a 5 al lado de cada afirmación (1 es muy en desacuerdo y 5 es muy de acuerdo), cambia el valor de las cinco afirmaciones marcadas con "invertir" (1 por 5, 2 por 4, 3 queda igual, 4 por 2 y 5 por 1) y suma las veinte:

    N.º Afirmación Invertir
    1 Mi capacidad para reconocer caras es peor que la de la mayoría de la gente No
    2 Siempre he tenido mala memoria para las caras No
    3 Me resulta notablemente más fácil reconocer a personas con rasgos faciales distintivos No
    4 A menudo confundo con desconocidos a personas que ya había conocido No
    5 Cuando iba al colegio me costaba reconocer a mis compañeros de curso No
    6 Cuando alguien cambia de peinado o usa gorro o sombrero, me cuesta reconocerlo No
    7 A veces tengo que avisar a las personas que conozco de que soy "malo/a para las caras" No
    8 Me resulta fácil imaginar caras concretas en mi mente Sí
    9 Soy mejor que la mayoría de la gente para asociar un nombre con una cara Sí
    10 Si no escucho la voz de las personas, me cuesta reconocerlas No
    11 La ansiedad por no reconocer caras me ha llevado a evitar ciertas situaciones sociales o laborales No
    12 Tengo que esforzarme más que otras personas para memorizar caras No
    13 Tengo mucha confianza en mi capacidad para reconocerme en fotografías Sí
    14 A veces me cuesta seguir una película porque no logro reconocer a los personajes No
    15 Mis amigos y mi familia piensan que reconozco mal las caras o que tengo mala memoria para ellas No
    16 Siento que ofendo a menudo a la gente por no reconocer quiénes son No
    17 Me resulta fácil reconocer a las personas en situaciones en que todos se visten parecido Sí
    18 En reuniones familiares a veces confundo a unos familiares con otros No
    19 Me resulta fácil reconocer a famosos en fotos de antes de ser famosos, aunque hayan cambiado mucho Sí
    20 Me cuesta reconocer a personas conocidas cuando las encuentro fuera de contexto No

    Las afirmaciones provienen de Shah y colaboradores (2015), publicadas con licencia abierta (CC BY 4.0), y están traducidas por mí al español. Puedes leer el artículo original completo con las afirmaciones en inglés y los datos.

    Preguntas frecuentes sobre la prosopagnosia

    ¿Qué es la prosopagnosia?

    Es una dificultad persistente para reconocer a las personas por su cara. En la forma del desarrollo aparece desde la infancia, sin lesión cerebral, con visión e inteligencia normales. La adquirida aparece después de un daño cerebral. Muchas personas con prosopagnosia reconocen sin esfuerzo objetos, voces y lugares.

    ¿Cómo sé si tengo prosopagnosia?

    Un cuestionario como el PI20 sirve para orientarte, pero la confirmación requiere pruebas objetivas de reconocimiento de caras, como el Cambridge Face Memory Test, hechas por un profesional. El PI20 con puntajes de 65 o más puede indicar dificultades relevantes, según sus autores, y es un buen motivo para consultar.

    ¿La prosopagnosia se cura?

    Por ahora ninguna intervención la elimina. Las revisiones muestran que algunas intervenciones mejoran el reconocimiento de caras entrenadas, pero la evidencia es limitada y los avances no siempre se generalizan. Lo que más ayuda en la vida diaria son las estrategias de compensación (voz, ropa, contexto, rasgos propios) y avisar a las personas cercanas.

    ¿Hay una prosopagnosia leve?

    Sí, en la práctica hay un continuo de dificultades. Los autores del PI20 describen el rango de 65 a 74 puntos como posiblemente indicativo de una forma leve, y otros investigadores proponen distinguir formas leves y mayores. No hay un estándar oficial, así que lo decisivo es cuánto afecta tu vida.

    ¿La prosopagnosia es un síntoma de autismo?

    No necesariamente. Las dificultades de reconocimiento facial son frecuentes en el autismo, y en un estudio de adultos autistas más de un tercio cumplía criterios de prosopagnosia, pero una cosa no implica la otra. Se evalúan por separado, y se puede tener prosopagnosia sin ser autista.

    ¿Cuántas personas tienen ceguera facial?

    Se repite que entre 2 y 2,5 % de la población, a partir de un estudio alemán de 2006. Un trabajo con más de 3.000 adultos mostró que la cifra depende del criterio y puede ir de menos de 1 % a casi 6 %. Es mejor pensar en un continuo de habilidad que en una línea que separa a "los que tienen" de "los que no".

    Qué llevarte de este test

    El PI20 te da un número entre 20 y 100 y una zona de referencia. Lo más útil es fijarte en las afirmaciones en que puntuaste más alto, porque ahí está tu dificultad concreta: con familiares, con compañeros, fuera de contexto o en el cine, más que en el número total. Si el resultado cae en el rango de 65 o más, o si reconocer caras te quita tranquilidad en el día a día, el siguiente paso es una evaluación con pruebas objetivas, y no seguir probando tests en internet.

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    Referencias

    Byrne, S., & Porter, M. (2025). Rehabilitation and intervention of developmental and acquired prosopagnosia: A systematic review. Neuropsychological Rehabilitation, 35(9), 1715-1758. https://doi.org/10.1080/09602011.2024.2449068

    DeGutis, J., Bahierathan, K., Barahona, K., Lee, E., Evans, T. C., Shin, H. M., Mishra, M., Likitlersuang, J., & Wilmer, J. B. (2023). What is the prevalence of developmental prosopagnosia? An empirical assessment of different diagnostic cutoffs. Cortex, 161, 51-64. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2022.12.014

    Fry, R., Li, X., Evans, T. C., Esterman, M., Tanaka, J., & DeGutis, J. (2023). Investigating the influence of autism spectrum traits on face processing mechanisms in developmental prosopagnosia. Journal of Autism and Developmental Disorders, 53(12), 4787-4808. https://doi.org/10.1007/s10803-022-05705-w

    Gobbo, S., Calati, R., Silveri, M. C., Pini, E., & Daini, R. (2022). The rehabilitation of object agnosia and prosopagnosia: A systematic review. Restorative Neurology and Neuroscience, 40(4-6), 217-240. https://doi.org/10.3233/rnn-211234

    Gray, K. L. H., Bird, G., & Cook, R. (2017). Robust associations between the 20-item prosopagnosia index and the Cambridge Face Memory Test in the general population. Royal Society Open Science, 4(3), 160923. https://doi.org/10.1098/rsos.160923

    Griffin, J. W., Bauer, R., & Scherf, K. S. (2021). A quantitative meta-analysis of face recognition deficits in autism: 40 years of research. Psychological Bulletin, 147(3), 268-292. https://doi.org/10.1037/bul0000310

    Kennerknecht, I., Grueter, T., Welling, B., Wentzek, S., Horst, J., Edwards, S., & Grueter, M. (2006). First report of prevalence of non-syndromic hereditary prosopagnosia (HPA). American Journal of Medical Genetics Part A, 140A(15), 1617-1622. https://doi.org/10.1002/ajmg.a.31343

    Kirsch, L., Evans, T. C., Fry, R., Campbell, A., & DeGutis, J. (2025). Social interaction anxiety in developmental prosopagnosia: Prevalence, severity, and individual differences. Archives of Clinical Neuropsychology, 40(3), 409-424. https://doi.org/10.1093/arclin/acae074

    Mejía, M. A., Cardoso, A., Lozoya, V., & Bobes-Leon, A. (2025). Adaptation of the 20-item prosopagnosia index for the screening of developmental prosopagnosia in Mexico [Preprint]. medRxiv. https://doi.org/10.1101/2025.09.10.25335477

    Minio-Paluello, I., Porciello, G., Pascual-Leone, A., & Baron-Cohen, S. (2020). Face individual identity recognition: A potential endophenotype in autism. Molecular Autism, 11, 81. https://doi.org/10.1186/s13229-020-00371-0

    Monzel, M., Vetterlein, A., Hogeterp, S. A., & Reuter, M. (2023). No increased prevalence of prosopagnosia in aphantasia: Visual recognition deficits are small and not restricted to faces. Perception, 52(9), 629-644. https://doi.org/10.1177/03010066231180712

    Nørkær, E., Gobbo, S., Roald, T., & Starrfelt, R. (2024). Disentangling developmental prosopagnosia: A scoping review of terms, tools and topics. Cortex, 176, 161-193. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2024.04.011

    Shah, P., Gaule, A., Sowden, S., Bird, G., & Cook, R. (2015). The 20-item prosopagnosia index (PI20): A self-report instrument for identifying developmental prosopagnosia. Royal Society Open Science, 2(6), 140343. https://doi.org/10.1098/rsos.140343

    Tsantani, M., Vestner, T., & Cook, R. (2021). The twenty item prosopagnosia index (PI20) provides meaningful evidence of face recognition impairment. Royal Society Open Science, 8(11), 202062. https://doi.org/10.1098/rsos.202062

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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