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  • Asexualidad: qué es y qué no es

    Asexualidad: qué es y qué no es

    Cuando alguien busca “persona asexual qué es”, casi siempre hay detrás una de dos preguntas: si eso describe lo que uno mismo siente o si es lo que le pasa a alguien cercano. La respuesta corta es que una persona asexual no siente atracción sexual por otras personas. Eso es todo lo que la palabra afirma, y deja fuera muchas ideas que circulan sobre el tema.

    Este artículo explica qué es la asexualidad según la investigación, qué relación tiene con la atracción romántica (de ahí lo de asexual y arromántico), en qué se diferencia del celibato, del bajo deseo y de la timidez, cómo saber si te identificas, qué se sabe de las relaciones de pareja y de la salud mental, y cuándo tiene sentido consultar a un profesional.

    Respuesta corta

    La asexualidad es una orientación sexual que consiste en no sentir atracción sexual hacia otras personas. No es una enfermedad, no se elige como se elige el celibato y no impide enamorarse: la mayoría de las personas asexuales sí siente atracción romántica. Se estima que alrededor de 1 de cada 100 adultos se identifica así, aunque las cifras varían según cómo se pregunte. La palabra describe una forma de sentir, y por sí sola no indica que algo deba tratarse.

    ¿Qué es una persona asexual?

    Una persona asexual es alguien que no experimenta atracción sexual hacia otras personas, de manera persistente. Bogaert (2015), el investigador que más ha estudiado el tema, pone la atracción como el centro de la orientación sexual, por encima de la conducta o de la etiqueta que uno se ponga. Dicho de otro modo, lo que define a una persona asexual es lo que siente (o no siente) por los demás, y no lo que hace o deja de hacer en la cama.

    Para que se entienda la idea: la orientación heterosexual, homosexual o bisexual describe hacia quién se siente atracción sexual. La asexualidad describe que esa atracción no aparece hacia nadie. Brotto y Yule (2017), en una revisión sobre cómo clasificar la asexualidad, concluyen que es una realidad heterogénea que probablemente cumple las condiciones para considerarse una orientación sexual, y que no hay evidencia suficiente para tratarla como un trastorno psiquiátrico ni como una disfunción del deseo.

    Una aclaración de vocabulario que ahorra confusiones: la palabra “asexual” también existe en biología, donde habla de reproducción sin pareja (bacterias, plantas). Aquí se usa en el sentido humano, el de la orientación.

    ¿Cuántas personas son asexuales?

    Alrededor del 1 % de los adultos, según la cifra más citada. Sale de una encuesta nacional con más de 18.000 residentes del Reino Unido, donde cerca de 195 personas dijeron no haber sentido nunca atracción sexual por nadie, más mujeres que hombres (Bogaert, 2004). Esa cifra tiene tres matices que conviene saber:

    • Otras encuestas dan números menores. Bogaert (2015) recoge un 0,5 % en una segunda encuesta británica y un 0,4 % en una australiana, y explica parte de la diferencia por el rango de edad y por quiénes aceptan responder.
    • En una muestra nacional de Nueva Zelanda, donde se preguntó la orientación con una casilla abierta, el 0,4 % se describió como asexual (Greaves et al., 2017). Preguntar por atracción y preguntar por identidad no da lo mismo.
    • Bogaert (2015) señala que el 1 % incluso podría quedarse corto, porque quienes tienen poco interés en el sexo suelen negarse a contestar encuestas sobre sexualidad.

    En la búsqueda para este artículo no apareció una cifra chilena que se pueda citar con confianza, así que las cifras de arriba son de otros países. Lo que sí muestran es una minoría pequeña pero real.

    ¿Asexual es que no te gusta nadie?

    No, y esta es la confusión más repetida. Ser asexual significa no sentir atracción sexual, y la atracción romántica es otra cosa. Puedes querer mucho a alguien, desear su compañía, su cercanía y un proyecto de vida con esa persona, y no sentir atracción sexual. Bogaert (2015) insiste en que ambas dimensiones se pueden separar, y por eso una persona asexual puede ser heterorromántica, homorromántica, birromántica o panromántica.

    Los datos lo confirman. Al juntar siete estudios previos (4.032 personas), un análisis de Antonsen y colaboradores encontró que el 74 % de las personas asexuales sí siente atracción romántica (Antonsen et al., 2020). Entre ellas, solo el 36 % se describió como heterorromántica, frente al 76 % del grupo no asexual. La asexualidad tiene mucha diversidad interna y no existe un modelo único.

    ¿Qué es ser asexual y arromántico?

    Una persona arromántica es la que no siente atracción romántica, o la siente muy poco. Cuando alguien es asexual y arromántico (a veces se abrevia “aroace”), no hay atracción sexual ni romántica. No quiere decir que no pueda querer a sus amistades o a su familia, ni que sea fría. Quiere decir que el enamoramiento de pareja no forma parte de su forma de vincularse.

    El estudio de Carvalho y Rodrigues, con 447 personas de comunidades asexuales en línea, encontró diferencias entre los dos grupos: las personas asexuales arrománticas se identificaban más con la asexualidad y describían un estilo de apego más evitativo, mientras que las románticas tenían más deseo de una relación de pareja a futuro y menos aversión al sexo (Carvalho y Rodrigues, 2022). La conclusión práctica de los autores es que, al hablar de asexualidad, conviene preguntar siempre también por la orientación romántica.

    ¿Qué no es la asexualidad? Mitos y confusiones frecuentes

    Varias cosas se parecen desde fuera y son distintas por dentro. La diferencia suele estar en el origen, en la estabilidad y en si hay malestar.

    Se parece a… En qué se diferencia de la asexualidad
    Celibato El celibato es una decisión de no tener sexo, a veces religiosa o moral, y quien la toma sí siente atracción y deseo. Para una persona asexual no hay un impulso que contener (Bogaert, 2015).
    Bajo deseo sexual o trastorno del deseo En el trastorno, la falta de deseo se vive con malestar y suele ser una pérdida respecto de antes. La persona asexual, en general, no sufre por no sentir atracción.
    Depresión, ansiedad o efecto de fármacos Aquí el deseo baja como consecuencia de otra cosa y suele volver al mejorar esa causa. La asexualidad es estable y no depende de un episodio.
    Trauma sexual o miedo al sexo La evitación nace de la protección: hay miedo, alerta o recuerdos que invaden. En la asexualidad el rasgo es la falta de atracción, sin que el miedo la explique.
    Aversión al sexo La aversión es rechazo o asco ante el contacto sexual. Algunas personas asexuales lo sienten y otras son indiferentes o incluso abiertas a tener sexo.
    Timidez o inseguridad Quien es tímido quiere acercarse y no se atreve. La persona asexual no siente ese impulso de acercamiento sexual.

    La línea con el bajo deseo merece un detalle, porque es la que más se pregunta. En un estudio con 192 personas que puntuaban alto en asexualidad y 231 que no, comparadas con personas con trastorno de deseo hipoactivo, las asexuales tenían una probabilidad menor de sufrir por su falta de interés sexual, más probabilidad de no haber tenido nunca actividad sexual, y la relación de pareja y el nivel de deseo predecían a qué grupo pertenecía cada persona (Brotto et al., 2015). Los autores concluyen que los datos no respaldan ver la asexualidad como una forma extrema de ese trastorno.

    Tampoco es un problema del cuerpo. En un estudio de laboratorio con 38 mujeres (siete de ellas asexuales), la respuesta genital y la excitación que contaban ante un video erótico fueron parecidas entre asexuales y no asexuales (Brotto y Yule, 2011). Es una muestra pequeña, pero apunta en la misma dirección que el resto: la capacidad física de responder está, y lo que falta es la atracción hacia otras personas.

    ¿Existen tipos de asexualidad? Grados, gris-asexual y demisexual

    Sí. Dentro de la asexualidad hay un espectro, y dos etiquetas son comunes: gris-asexual y demisexual. Una persona gris-asexual siente atracción sexual muy rara vez, con poca intensidad o solo en circunstancias específicas. Una persona demisexual solo siente atracción sexual después de haber formado un vínculo emocional fuerte con alguien (Bogaert, 2015).

    Con más de 12.000 respuestas a una encuesta internacional de la comunidad ace, Copulsky y Hammack vieron que quienes se identifican como asexuales tienen el menor impulso sexual de los tres grupos y son los que más a menudo se declaran arrománticos, mientras que los gris-asexuales y los demisexuales ocupan posiciones intermedias (Copulsky y Hammack, 2023). Las etiquetas ayudan a ubicarse, y cada persona las usa a su manera.

    ¿Una persona asexual tiene sexo, fantasías o se masturba?

    A veces sí y a veces no. La ausencia de atracción no obliga a una conducta concreta, y por eso el rango es amplio.

    • Sexo con otras personas. En una encuesta con 1.093 personas del espectro ace, solo alrededor del 4 % de las personas asexuales y gris-asexuales dijo tener interés en volver a tener “sexo” en el futuro. La razón más citada por las asexuales fue el desinterés o el rechazo (43 %). En las demisexuales, en cambio, pesaba sobre todo la conexión emocional (Hille et al., 2020). Otro estudio, con nueve mujeres asexuales, describe que cuando tenían relaciones sexuales era sobre todo por complacer a la pareja (Van Houdenhove et al., 2015).
    • Masturbación y fantasías. En un estudio con 351 personas asexuales, las mujeres asexuales se masturbaban menos que las no asexuales, y tanto hombres como mujeres asexuales tenían más a menudo la experiencia de no haber tenido nunca una fantasía sexual. Aun así, el solapamiento con el grupo no asexual era grande (Yule et al., 2017). Bogaert (2015) cuenta que el cuerpo puede excitarse sin que esa excitación se dirija a alguien.

    Ser asexual no implica abstenerse de todo contacto sexual: lo que cada persona haga o deje de hacer es decisión suya, y no prueba su identidad.

    ¿Cómo saber si eres asexual?

    No existe un examen médico ni un test que lo confirme. Saberlo es un proceso de conocerse, y el criterio central es si sientes o no atracción sexual por otras personas. Los investigadores desarrollaron un cuestionario de 12 preguntas, la Escala de Identificación de Asexualidad (Yule et al., 2015), pero se creó para identificar participantes en investigaciones, no para que alguien se autodiagnostique, y la identidad la define cada persona.

    Si te estás preguntando esto, estas preguntas pueden ordenar tus ideas. No suman puntos ni dan un resultado:

    1. ¿Alguna vez sentiste atracción sexual por alguien, antes o ahora, o la sensación siempre fue la de “no entender de qué hablaba la gente”?
    2. Si hubo atracción, ¿ocurrió solo después de conocer muy bien a la persona, o solo en situaciones muy específicas?
    3. ¿Tu falta de interés viene de siempre o apareció en un momento concreto (un duelo, una depresión, un medicamento nuevo, una experiencia dolorosa)?
    4. Cuando piensas en tener sexo, ¿sientes indiferencia, rechazo, miedo, dolor o culpa?
    5. ¿Te incomoda la idea, o lo que te incomoda es la presión de los demás por sentir algo que no sientes?
    6. ¿Qué tipo de cercanía sí te gusta: abrazos, compañía, conversación, proyectos compartidos?

    Las respuestas 3 y 4 son las que más aclaran. Si la falta de interés es reciente, o va acompañada de miedo, dolor o tristeza, vale la pena mirar otras causas antes de ponerle una etiqueta (más abajo, en la sección de cuándo consultar). Tomar tiempo para decidirlo está bien: en las historias de mujeres asexuales entrevistadas por Van Houdenhove y colaboradores, un hilo común fue sentirse “distintas” desde siempre y encontrar una palabra que lo nombrara como un alivio, junto con una gran variedad en cómo cada una vivía el sexo y el amor (Van Houdenhove et al., 2015).

    ¿Es un trastorno? ¿Tiene cura?

    No es un trastorno y no necesita cura. Brotto y Yule (2017) no encontraron base para clasificarla como enfermedad, y el DSM-5 (American Psychiatric Association [APA], 2013) establece que no se diagnostica una disfunción del interés o del deseo sexual cuando la falta de deseo se explica mejor porque la persona se identifica como asexual. Hall y Binik (2020), en el manual de referencia de la terapia sexual, tratan la asexualidad como una orientación y piden distinguir entre quien sufre por su deseo y quien simplemente no lo siente.

    Esto tiene una consecuencia clínica concreta. Los intentos de cambiar una orientación sexual, mal llamados terapias de conversión, no tienen respaldo científico y las asociaciones de salud mental los rechazan (la APA reúne su postura y sus recursos sobre orientación sexual). Tampoco hay fármaco que “active” la atracción: Bogaert (2015) señala que la asexualidad no se explica por una falta de testosterona. Un psicólogo que atiende a una persona asexual no busca cambiarla. Ayuda a entenderse, a manejar la presión del entorno y, si hay malestar real, a trabajar en eso.

    ¿Cómo son las relaciones de pareja de las personas asexuales?

    Muy variadas. Una persona asexual romántica puede enamorarse, convivir, casarse y formar familia. En el análisis de Antonsen et al. (2020), las personas asexuales con atracción romántica tenían más probabilidad de estar en pareja y habían tenido más parejas, más besos y más deseo sexual orientado a una pareja que las arrománticas. Y la persona arromántica puede vivir muy bien sin pareja, con amistades y comunidad.

    Cuando una persona asexual y una no asexual forman pareja, la diferencia de deseo es el tema central. Estas ideas, que recogen Nagoski, McCarthy y McCarthy y Hall y Binik, son un buen punto de partida:

    • Hablarlo pronto y con sinceridad. Que la persona asexual explique lo que siente y lo que no, y que la otra cuente lo que necesita, sin acusaciones.
    • Separar afecto de sexo. Abrazos, masajes, dormir abrazados o ducharse juntos pueden ser contacto físico sin expectativa de sexo. Un acuerdo habitual en terapia sexual es dejar el coito fuera de la mesa por un tiempo para quitar la presión de rendir (McCarthy y McCarthy, 2019).
    • Poder decir que no sin castigo. Nagoski (2015) subraya que la culpa y la coerción arruinan la intimidad. Si participar en algo sexual es una opción de la persona asexual (por afecto o curiosidad), tiene que ser una opción real, con derecho a parar o a negarse sin reproche.
    • Mirar los acuerdos de la pareja. Algunas parejas negocian arreglos distintos, incluida la no monogamia consensuada. No es una solución para todas, y exige acuerdo genuino de ambos. Puedes leer qué dice la investigación en relaciones abiertas de pareja.

    Si eres pareja de una persona asexual y te sientes rechazado o confundido, esa reacción es comprensible. La falta de atracción hacia ti no habla de tu valor ni de tu cuerpo. Para ordenar lo que ocurre, puede ayudarte leer sobre por qué una pareja no te desea como antes y sobre la frecuencia sexual normal en pareja, ya que muchas dudas se parecen.

    ¿Qué pasa con la salud mental de las personas asexuales?

    La asexualidad en sí no daña la salud mental, y el estrés viene de cómo la trata el entorno. En la muestra nacional neozelandesa, comparadas con personas heterosexuales, las asexuales no mostraron un deterioro de salud física ni mental atribuible a serlo (Greaves et al., 2017).

    Lo que sí pesa es el rechazo. En una encuesta en línea con 12.449 personas del espectro asexual, el 64,8 % había vivido estrés de minoría por su orientación sexual o romántica (agresiones verbales, victimización, discriminación en la atención de salud). En los últimos 12 meses, el 32,2 % tuvo ideas suicidas, el 10,6 % hizo un plan y el 2,7 % hizo un intento. La victimización fue lo más fuertemente asociado a esos pensamientos (Chan y Leung, 2023). Los autores advierten que el estudio es de corte transversal, así que no prueba causa y efecto, y que la muestra se reclutó en línea, por lo que sus cifras no se pueden extender a toda la población asexual.

    Ese dato importa porque frases como “solo no has encontrado a la persona indicada” o “algo te pasó de chico” no son inocentes: invalidan y suman a un estrés que ya existe. Si tú o alguien cercano está pasando por pensamientos de hacerse daño, en Chile puedes llamar al *4141 (línea de prevención del suicidio del Ministerio de Salud), al 131 (SAMU) o al 133 (Carabineros). También puedes leer cómo ayudar a alguien con ideas suicidas.

    ¿Cuándo consultar a un psicólogo?

    Ser asexual no es motivo de consulta. Sí lo son algunas situaciones que lo rodean:

    • Malestar con el propio deseo. Si perdiste un deseo que antes tenías, y eso te angustia, es otra situación y se puede trabajar. Más en falta de deseo sexual.
    • Dolor al intentar el contacto sexual. Necesita evaluación médica y no se explica por orientación alguna (ver dolor en las relaciones sexuales).
    • Experiencias de abuso o trauma sexual que hoy generan miedo, alerta o recuerdos que invaden.
    • Depresión, ansiedad o medicamentos que bajaron tu interés en todo, no solo en lo sexual.
    • Estrés de minoría: rechazo familiar, soledad, culpa por no “encajar” o presión de la pareja. Un profesional que no patologice la asexualidad puede acompañar ese proceso.
    • Conflicto en una pareja mixta que no logra acuerdos. La terapia sexual y la terapia de pareja tratan justamente estos acuerdos.

    Si consultas, es razonable preguntar de entrada cómo entiende el profesional la asexualidad. Alguien que parta de “te falta algo” no es la persona adecuada. En Chile puedes verificar que un psicólogo esté inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud. La Organización Mundial de la Salud incluye en su concepto de salud sexual el derecho a vivir la sexualidad, o su ausencia, sin coerción ni discriminación. Y si prefieres conocer a otras personas con tu misma experiencia, la red AVEN reúne información y foros de la comunidad asexual.

    Preguntas frecuentes

    Asexual: qué es y qué significa

    Significa no sentir atracción sexual hacia otras personas, de forma duradera. Es una orientación sexual, como la heterosexualidad o la bisexualidad. No dice nada sobre si la persona siente atracción romántica, si tiene pareja o si tiene o no sexo.

    ¿Una persona asexual puede enamorarse?

    Sí. Según el análisis de siete estudios con 4.032 personas, el 74 % de las personas asexuales siente atracción romántica (Antonsen et al., 2020). Puede enamorarse, tener pareja y formar familia. La excepción son las personas arrománticas, que no sienten atracción romántica pero sí pueden tener vínculos profundos de amistad y familia.

    ¿Ser asexual es lo mismo que ser célibe?

    No. El celibato es una decisión de abstenerse del sexo, y quien la toma sí siente atracción y deseo. La asexualidad no se decide, porque describe lo que la persona siente, y no exige ningún esfuerzo de contención (Bogaert, 2015).

    ¿La asexualidad se cura o es consecuencia de un trauma?

    Una orientación sexual no se cura. La investigación no ha mostrado que la asexualidad sea resultado de un trauma, y los intentos de cambiar una orientación carecen de respaldo (Brotto y Yule, 2017). Ahora bien, el trauma, la depresión o algunos fármacos sí pueden bajar el deseo, y eso conviene descartarlo con un profesional si la falta de interés es reciente o viene con malestar.

    ¿Cómo saber si soy asexual o tengo bajo deseo?

    Las pistas más claras son el momento y el malestar. La asexualidad suele ser de toda la vida y no genera angustia por sí misma, mientras que el bajo deseo suele ser un cambio respecto de antes, con sufrimiento. En la práctica puede haber zonas grises, y por eso ayuda conversarlo con un psicólogo sin prisa (Brotto et al., 2015).

    ¿Qué diferencia hay entre asexual y arromántico?

    Asexual se refiere a la atracción sexual, y arromántico a la atracción romántica. Una persona puede ser asexual y sentir atracción romántica, o ser asexual y arromántica a la vez. Son dos ejes que se combinan de formas distintas (Carvalho y Rodrigues, 2022).

    Qué llevarte de todo esto

    Una persona asexual no siente atracción sexual por otras personas, y eso no la hace estar rota, ni incapaz de amar, ni obligada a explicar por qué. Hay mucha variedad dentro de la asexualidad (romántica o arromántica, gris, demisexual), y la mayoría de las personas asexuales sí se enamora.

    Si te preguntas si eres asexual, no hay un examen que lo decida: te sirve observar con calma qué sientes, desde cuándo y con qué emoción, y descartar causas que se parecen cuando el cambio es reciente o duele. Si tu duda es por una pareja o por un cambio que te angustia, conversarlo con un psicólogo puede ahorrar mucho desgaste. Puedes agendar una consulta o conocer más sobre la terapia psicológica online.

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    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

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    Referencias

    American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed.). American Psychiatric Publishing.

    Antonsen, A. N., Zdaniuk, B., Yule, M., & Brotto, L. A. (2020). Ace and aro: Understanding differences in romantic attractions among persons identifying as asexual. Archives of Sexual Behavior, 49(5), 1615-1630. https://doi.org/10.1007/s10508-019-01600-1

    Bogaert, A. F. (2004). Asexuality: Prevalence and associated factors in a national probability sample. The Journal of Sex Research, 41(3), 279-287. https://doi.org/10.1080/00224490409552235

    Bogaert, A. F. (2015). Understanding asexuality. Rowman & Littlefield.

    Brotto, L. A., & Yule, M. (2017). Asexuality: Sexual orientation, paraphilia, sexual dysfunction, or none of the above? Archives of Sexual Behavior, 46(3), 619-627. https://doi.org/10.1007/s10508-016-0802-7

    Brotto, L. A., & Yule, M. A. (2011). Physiological and subjective sexual arousal in self-identified asexual women. Archives of Sexual Behavior, 40(4), 699-712. https://doi.org/10.1007/s10508-010-9671-7

    Brotto, L. A., Yule, M. A., & Gorzalka, B. B. (2015). Asexuality: An extreme variant of sexual desire disorder? The Journal of Sexual Medicine, 12(3), 646-660. https://doi.org/10.1111/jsm.12806

    Carvalho, A. C., & Rodrigues, D. L. (2022). Sexuality, sexual behavior, and relationships of asexual individuals: Differences between aromantic and romantic orientation. Archives of Sexual Behavior, 51(4), 2159-2168. https://doi.org/10.1007/s10508-021-02187-2

    Chan, R. C. H., & Leung, J. S. Y. (2023). Experiences of minority stress and their impact on suicidality among asexual individuals. Journal of Affective Disorders, 325, 794-803. https://doi.org/10.1016/j.jad.2023.01.025

    Copulsky, D., & Hammack, P. L. (2023). Asexuality, graysexuality, and demisexuality: Distinctions in desire, behavior, and identity. The Journal of Sex Research, 60(2), 221-230. https://doi.org/10.1080/00224499.2021.2012113

    Greaves, L. M., Barlow, F. K., Huang, Y., Stronge, S., Fraser, G., & Sibley, C. G. (2017). Asexual identity in a New Zealand national sample: Demographics, well-being, and health. Archives of Sexual Behavior, 46(8), 2417-2427. https://doi.org/10.1007/s10508-017-0977-6

    Hall, K. S. K., & Binik, Y. M. (Eds.). (2020). Principles and practice of sex therapy (6.ª ed.). Guilford Press.

    Hille, J. J., Simmons, M. K., & Sanders, S. A. (2020). “Sex” and the ace spectrum: Definitions of sex, behavioral histories, and future interest for individuals who identify as asexual, graysexual, or demisexual. The Journal of Sex Research, 57(7), 813-823. https://doi.org/10.1080/00224499.2019.1689378

    McCarthy, B., & McCarthy, E. (2019). Rekindling desire: A step-by-step program to help low-sex and no-sex marriages (3.ª ed.). Routledge.

    Nagoski, E. (2015). Come as you are: The surprising new science that will transform your sex life. Simon & Schuster.

    Van Houdenhove, E., Gijs, L., T’Sjoen, G., & Enzlin, P. (2015). Stories about asexuality: A qualitative study on asexual women. Journal of Sex & Marital Therapy, 41(3), 262-281. https://doi.org/10.1080/0092623x.2014.889053

    Yule, M. A., Brotto, L. A., & Gorzalka, B. B. (2015). A validated measure of no sexual attraction: The Asexuality Identification Scale. Psychological Assessment, 27(1), 148-160. https://doi.org/10.1037/a0038196

    Yule, M. A., Brotto, L. A., & Gorzalka, B. B. (2017). Sexual fantasy and masturbation among asexual individuals: An in-depth exploration. Archives of Sexual Behavior, 46(1), 311-328. https://doi.org/10.1007/s10508-016-0870-8

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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