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    Me aburrí de mi pareja: qué hacer

    Nada grave pasó. No hubo una traición ni una pelea enorme, y aun así te descubres mirando el celular mientras ella o él te cuenta el día, o inventando un plan para no quedarte solo con la rutina de siempre. Si estás pensando “me aburrí de mi pareja” o “se apagó la chispa en la relación”, conviene saber que la monotonía en la pareja tiene explicación, que casi siempre se puede trabajar y que a veces avisa de algo más. Aquí encontrarás una tabla para distinguir cuál es tu caso y lo que muestran los estudios sobre cómo reavivar el vínculo o decidir con calma si seguir.

    En pocas palabras

    Aburrirse de la pareja es frecuente y suele deberse a que, con el tiempo, la relación deja de ofrecer novedad y la pasión baja sin que el cariño desaparezca. Por sí solo no indica desamor. Pero el aburrimiento sostenido durante años sí se asoció con menos satisfacción a largo plazo, así que conviene mirarlo a tiempo. Lo que mejor respaldo tiene es hablarlo sin acusar, hacer juntos cosas nuevas que activen (no solo agradables) y revisar si detrás hay estrés, un conflicto sin hablar o una depresión.

    ¿Qué significa realmente “me aburrí de mi pareja”?

    Significa que la relación dejó de darte la sensación de descubrir, de crecer o de sorprenderte. Puede haber cariño intacto debajo.

    Arthur y Elaine Aron propusieron el modelo de la expansión del yo: nos enamoramos de quien nos hace más grandes, porque al incorporar su mundo, sus ideas y sus amistades aprendemos cosas a toda velocidad. Bradbury y Karney (2019) resumen lo que viene después como el patrón de “luna de miel seguida de años de insipidez”: cuando ya conoces a fondo a la otra persona, el ritmo de ese crecimiento baja, y lo que se siente desde adentro es monotonía.

    Robert Sternberg (1986) describió en su teoría triangular del amor tres componentes: pasión, intimidad y compromiso. La pasión es el más inestable. Con los años, el amor romántico suele convertirse en lo que él llama amor compañero (intimidad y compromiso, con menos pasión). Eso describe un cambio frecuente y, por sí solo, no indica una avería.

    Hay un matiz que quita parte del dramatismo. Un metaanálisis de 25 estudios encontró que el amor romántico sin obsesión sí existe en matrimonios largos y se asocia fuertemente con la satisfacción (Acevedo y Aron, 2009). En una muestra de 274 personas casadas de Estados Unidos, el 40 % de quienes llevaban más de 10 años dijo estar “muy intensamente enamorado” de su pareja (O’Leary et al., 2012). En una segunda muestra de Nueva York esa cifra fue 29 %. Son estudios de otro país y transversales, pero muestran que la pasión larga es menos rara de lo que se cree.

    ¿Es normal que se apague la chispa en la relación?

    Sí, es normal que baje la intensidad inicial. Lo que varía mucho de una pareja a otra es cuánto baja y qué pasa después.

    En un seguimiento de 464 recién casados evaluados ocho veces en cuatro años, los investigadores encontraron cinco trayectorias distintas de satisfacción: algunas parejas partían altas y apenas descendían, y otras bajaban de forma marcada, con tasas de divorcio distintas entre grupos (Lavner y Bradbury, 2010). Es decir, la caída no es un destino único, y quienes parten bien no necesariamente se apagan.

    Con la sexualidad pasa algo parecido. En una encuesta en línea con 38.747 personas que llevaban al menos tres años en pareja (una muestra que se ofreció voluntariamente, así que no representa a todo el mundo), alrededor del 38 % de las mujeres y el 32 % de los hombres dijo que su vida sexual seguía siendo tan apasionada como al comienzo (Frederick et al., 2017). Una buena parte, entonces, no la mantiene igual. Si te interesa ese lado del tema, hay guías sobre qué pasa cuando tu pareja no te desea como antes, cuánto dura el enamoramiento y cuántas veces es normal tener relaciones.

    ¿Por qué me aburro de mi pareja? Causas de la monotonía en la pareja

    Casi nunca hay una sola causa. Las que más aparecen en los libros y estudios revisados son estas:

    • Poca novedad compartida. La rutina fija los mismos lugares, los mismos temas y las mismas conversaciones. Es la explicación del modelo de expansión del yo.
    • Estrés y cansancio. Bradbury y Karney (2019) recogen un seguimiento de recién casados durante tres años (de Neff y Karney): con estrés bajo o moderado, las personas excusaban la frialdad de su pareja (“tuvo un mal día”); con estrés alto y sostenido, esa lectura generosa se caía y pasaban a atribuirla al carácter del otro. Parte de lo que se vive como “ya no hay química” puede ser agotamiento leído como falta de amor.
    • Seguridad que apaga el deseo. Esther Perel (2006) sostiene, desde su práctica clínica y no desde un estudio, que la búsqueda de estabilidad y previsibilidad en la pareja puede apagar el erotismo, porque el deseo necesita algo de distancia y misterio. Es una hipótesis de una terapeuta, útil para pensar, y conviene tomarla como tal.
    • Esperar un deseo que llegue solo. Emily Nagoski (2015) explica, apoyándose en el modelo de Rosemary Basson, que en parejas largas el deseo suele ser responsivo: aparece después de que empieza un contexto de cercanía, no antes. Quien espera sentir ganas “de la nada” puede concluir que algo se murió. Está explicado en deseo sexual responsivo.
    • Temas que se evitan. Christensen, Doss y Jacobson (2014) advierten que la evitación sistemática del conflicto puede parecer tranquilidad y funciona, en el fondo, como una forma de alejarse.

    ¿Es aburrimiento o es algo más?

    Esta es la pregunta que más cambia lo que conviene hacer. Los libros de referencia (Bradbury y Karney, 2019; Christensen et al., 2014; Brotto, 2018; Nagoski, 2015) permiten ordenar cuatro situaciones que por fuera se parecen:

    Si lo que pasa es…Cómo suele verseQué suele ayudar
    Caída de la novedad (aburrimiento)Hay cariño y respeto. La apatía se concentra en la rutina con tu pareja, y conservas ganas de ver amigos, tener proyectos o pasarla bien con otras personas.Hablarlo sin acusar y hacer juntos actividades nuevas y estimulantes.
    Desgaste o ciclo de reclamo y retiradaCríticas, defensividad, silencios largos o temas que ya nadie toca. La calma es en realidad evitación.Terapia de pareja y aprender a hablar de lo que duele. Hay una guía sobre los cuatro jinetes de Gottman.
    Estrés externoCansancio, irritabilidad, poco tiempo. Empezó con una carga concreta (trabajo, dinero, hijos, duelo).Bajar la carga si se puede, proteger ratos de pareja y no leer cada frialdad como falta de amor.
    Depresión de una de las dos personasApatía hacia todo, no solo hacia la pareja: aislamiento, agotamiento, pérdida de placer, desesperanza.Evaluación y tratamiento individual. Exigir más entusiasmo a la relación no lo arregla.

    Lori Brotto (2018) señala justamente que el sello de la depresión es esa pérdida de interés generalizada, mientras que en el aburrimiento de pareja la motivación sigue viva para el resto de la vida. Christensen et al. (2014) advierten además que, cuando la depresión de una persona no se reconoce como un problema individual, la otra tiende a criticar o presionar, y así un problema de salud mental se convierte en una crisis de la relación.

    Una pregunta de autoobservación (no es un test ni tiene puntaje): ¿el aburrimiento aparece solo cuando estás con tu pareja, o todo se volvió gris, incluidas las cosas que antes te gustaban? Si es lo segundo, consulta con un profesional de salud mental antes de decidir algo sobre la relación.

    ¿Por qué conviene no dejarlo pasar?

    El aburrimiento sin atender no se queda quieto. Tres hallazgos, con sus límites:

    • Predice menos satisfacción años después. Un seguimiento de parejas mostró que el aburrimiento conyugal medido en un momento predijo menor satisfacción matrimonial nueve años más tarde (Tsapelas et al., 2009). Predecir no es lo mismo que causar, pero marca que no es un detalle menor.
    • Se relaciona con la tentación de buscar afuera. En 109 universitarios con pareja, cuanto menos satisfacía la relación sus necesidades y menos novedad y crecimiento ofrecía, mayor era la susceptibilidad autoinformada a la infidelidad (Lewandowski y Ackerman, 2006). Mide cuán abierta se declara una persona a esa posibilidad, no la conducta real, y la muestra es de estudiantes.
    • La desilusión distingue a las parejas que terminan. En un seguimiento de recién casados durante 13 años, la desilusión (menos amor, menos afecto, más ambivalencia sobre la pareja) distinguió a quienes acabaron divorciados (Huston et al., 2001). El aburrimiento y la desilusión no son lo mismo, pero uno puede abrirle la puerta al otro.

    Nada de esto convierte al aburrimiento en una condena. Lo que sugiere es que, como se puede intervenir, conviene hacerlo temprano.

    ¿Qué hacer si ya te aburriste de tu pareja? Pasos con respaldo

    1. Ubica de dónde viene el aburrimiento. Revisa la tabla de arriba. Pregúntate también si te aburres con tu pareja o con tu vida en general (trabajo, rutina, falta de proyectos propios). Es una pregunta de autoexploración, no un hallazgo de un estudio, pero cambia a quién le toca moverse.
    2. Díselo, sin acusar y empezando por lo blando. Christensen et al. (2014) recomiendan sustituir el reproche (“eres aburrido”) por la emoción de abajo (“me da pena que casi no hagamos cosas distintas”). Elige un momento tranquilo, habla de lo que sientes y de lo que echas de menos, y pregunta qué le pasa a la otra persona. Es probable que no seas el único que lo nota.
    3. Hagan cosas nuevas que activen, no solo cosas agradables. Es la intervención con más estudios experimentales entre los materiales revisados. En encuestas y tres experimentos de laboratorio, hacer juntos una tarea novedosa y activante aumentó la calidad de la relación frente a una tarea corriente, y en las encuestas el aburrimiento mediaba la asociación entre actividades emocionantes y satisfacción (Aron et al., 2000). En un ensayo aleatorizado con 101 parejas, cuatro semanas de actividades emocionantes compartidas (90 minutos por semana) aumentaron la excitación en la relación, el afecto positivo y la satisfacción frente a una lista de espera, y cuatro meses después el grupo seguía por encima de su punto de partida (Coulter y Malouff, 2013). “Activante” quiere decir algo que implique un poco de reto o novedad (bailar, escalar, aprender algo juntos, viajar a un lugar nuevo). Cenar en el mismo restaurante de siempre es agradable y no cuenta.
    4. Cuida el contexto del deseo en vez de forzarlo. Nagoski (2015) propone bajar los “frenos” (estrés, autocrítica, cansancio, falta de privacidad) antes de buscar el “acelerador”. Si el deseo bajó, en 229 personas con relaciones largas las estrategias hechas en pareja (comunicar, probar otras formas de intimidad, acercarse físicamente sin presión) se asociaron con más satisfacción que las individuales, aunque ninguna se asoció con más deseo (Vowels y Mark, 2020; estudio transversal, de autorreporte). Brotto (2018) describe además programas de mindfulness de ocho semanas adaptados al bajo deseo, con resultados favorables en los estudios de su propio equipo; es un campo en desarrollo.
    5. Dale un plazo y sé honesto sobre los resultados. McCarthy y McCarthy (2019) sugieren que, si tras tres a seis meses de intentarlo por su cuenta no hay cambios, la pareja pida ayuda profesional antes de que la apatía se vuelva resentimiento. Bradbury y Karney (2019) apuntan que muchas parejas esperan en promedio unos seis años de malestar antes de consultar, y llegan con los problemas muy instalados.

    ¿Me quedo o termino la relación?

    El aburrimiento no alcanza por sí solo para decidir. Lo que ayuda es mirar qué sostiene la relación. Stanley, Rhoades y Whitton (2010) separan la dedicación personal (“quiero estar”) del compromiso por restricción (“tengo que estar”: arriendo compartido, hijos, dinero, qué dirán). Muchas parejas llegan a la convivencia por inercia, “deslizándose”, sin haber decidido, y cuando aparece el aburrimiento se sienten atrapadas.

    Según el modelo de inversión de Rusbult, que recogen Bradbury y Karney (2019), el compromiso depende de la satisfacción, de lo que se ha invertido y de las alternativas que se perciben fuera. Por eso una relación puede durar años con la satisfacción muy baja si las barreras son altas.

    Con los libros de referencia como guía, hay situaciones que justifican pensar seriamente en terminar: que el compromiso se mantenga solo por restricciones, sin dedicación de ninguno de los dos; que el aburrimiento esconda una diferencia de fondo que no se puede negociar (tener o no tener hijos, proyectos de vida incompatibles); que una de las personas se niegue a trabajar el problema; o que exista control, agresión o miedo. En ese último caso la prioridad es la seguridad, y es mejor consultar a solas. Para pensar esa decisión tienes separarse o seguir intentando, cómo saber si tu relación es sana y, si ya lo decidiste, cómo terminar sin hacer más daño.

    ¿Sirve la terapia de pareja cuando hay monotonía?

    Puede servir, con una advertencia sobre lo que se sabe. Los grandes ensayos se hicieron con parejas en malestar serio, no con aburrimiento leve. En el más conocido, 134 parejas casadas con distrés grave y crónico fueron asignadas a terapia conductual tradicional o integrativa. Cinco años después, el 50,0 % de las parejas de terapia integrativa y el 45,9 % de las de terapia tradicional mostraban una mejoría clínicamente significativa, y entre el 25,7 % y el 27,9 % estaba separada o divorciada (Christensen et al., 2010). Para parejas con una monotonía sin conflicto grave, un abordaje más breve y centrado en novedad, comunicación y deseo suele ser lo razonable, y un profesional puede ayudarte a ver cuál corresponde.

    Consulta si llevan meses intentando cambiar la rutina sin que nada se mueva, si hay desprecio, silencios de días o temas prohibidos, si uno de los dos ya piensa en terminar, o si el ánimo o el sueño de alguien se están resintiendo. Cómo es el proceso está en terapia de pareja: cuándo funciona y en qué esperar en la primera sesión. Para información general, la APA tiene una página sobre relaciones y la OMS sobre salud mental.

    Preguntas frecuentes

    ¿Es normal aburrirse de la pareja después de varios años?

    Sí. La caída de la novedad y de la intensidad inicial es un cambio habitual en relaciones largas. Lo que importa es si el aburrimiento se queda como sensación pasajera o se instala durante años sin que nadie lo hable. Un estudio longitudinal asoció el aburrimiento conyugal con menos satisfacción nueve años después.

    ¿Cómo saber si me aburro de mi pareja o ya no la quiero?

    Mira el alcance. Si hay cariño y respeto, y la apatía se limita a la rutina de pareja, suele ser aburrimiento. Si hay desprecio, indiferencia hacia lo que le pasa a la otra persona o alivio cuando no está, puede haber desamor o un conflicto de fondo. Si todo te da igual, incluso tus pasatiempos, conviene descartar una depresión.

    ¿Se puede reavivar la chispa?

    Muchas veces sí. Los experimentos con actividades nuevas y estimulantes hechas en pareja mejoraron la calidad de la relación, y un ensayo aleatorizado con 101 parejas mantuvo la mejoría a los cuatro meses. Los resultados varían y las muestras son de otros países, así que son una buena apuesta, no una garantía.

    ¿El aburrimiento lleva a la infidelidad?

    El aburrimiento no determina que vaya a haber una infidelidad. Un estudio con universitarios mostró que menos novedad y menos satisfacción de necesidades se asociaban con mayor apertura a la infidelidad, pero midió una actitud declarada, no conductas. Hablar del aburrimiento a tiempo suele ser más útil que buscarle una salida por fuera.

    ¿Cuánto tiempo esperar antes de pedir ayuda?

    Una pauta clínica es de tres a seis meses de esfuerzo propio sin cambios (McCarthy y McCarthy, 2019). Antes, si hay desprecio, violencia, miedo o una depresión, no hay que esperar ese plazo.

    ¿Qué hago si mi pareja me dice que se aburrió de mí?

    Escucha lo que hay debajo antes de defenderte. Suele ser una forma torpe de decir que extraña algo (cercanía, juego, atención). Pregunta qué echa de menos y qué le gustaría hacer distinto, y propongan juntos algo nuevo. Si la conversación se vuelve acusación mutua, un terapeuta de pareja puede ordenarla.

    Dónde seguir

    Si quieres entender qué pasa en tu relación y decidir qué hacer, puedes agendar una consulta y revisarlo con calma, sola, solo o en pareja. Hay terapia online desde cualquier lugar de Chile (terapia psicológica online).

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Acevedo, B. P., & Aron, A. (2009). Does a long-term relationship kill romantic love? Review of General Psychology, 13(1), 59-65. https://doi.org/10.1037/a0014226

    Aron, A., Norman, C. C., Aron, E. N., McKenna, C., & Heyman, R. E. (2000). Couples’ shared participation in novel and arousing activities and experienced relationship quality. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 273-284. https://doi.org/10.1037/0022-3514.78.2.273

    Bradbury, T. N., & Karney, B. R. (2019). Intimate relationships (3.ª ed.). W. W. Norton.

    Brotto, L. A. (2018). Better sex through mindfulness: How women can cultivate desire. Greystone Books.

    Christensen, A., Atkins, D. C., Baucom, B., & Yi, J. (2010). Marital status and satisfaction five years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 78(2), 225-235. https://doi.org/10.1037/a0018132

    Christensen, A., Doss, B. D., & Jacobson, N. S. (2014). Reconcilable differences (2.ª ed.). Guilford Press.

    Coulter, K., & Malouff, J. M. (2013). Effects of an intervention designed to enhance romantic relationship excitement: A randomized-control trial. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 2(1), 34-44. https://doi.org/10.1037/a0031719

    Frederick, D. A., Lever, J., Gillespie, B. J., & Garcia, J. R. (2017). What keeps passion alive? Sexual satisfaction is associated with sexual communication, mood setting, sexual variety, oral sex, orgasm, and sex frequency in a national U.S. study. The Journal of Sex Research, 54(2), 186-201. https://doi.org/10.1080/00224499.2015.1137854

    Huston, T. L., Caughlin, J. P., Houts, R. M., Smith, S. E., & George, L. J. (2001). The connubial crucible: Newlywed years as predictors of marital delight, distress, and divorce. Journal of Personality and Social Psychology, 80(2), 237-252. https://doi.org/10.1037/0022-3514.80.2.237

    Lavner, J. A., & Bradbury, T. N. (2010). Patterns of change in marital satisfaction over the newlywed years. Journal of Marriage and Family, 72(5), 1171-1187. https://doi.org/10.1111/j.1741-3737.2010.00757.x

    Lewandowski, G. W., Jr., & Ackerman, R. A. (2006). Something’s missing: Need fulfillment and self-expansion as predictors of susceptibility to infidelity. The Journal of Social Psychology, 146(4), 389-403. https://doi.org/10.3200/SOCP.146.4.389-403

    McCarthy, B., & McCarthy, E. (2019). Rekindling desire: A step-by-step program to help low-sex and no-sex marriages (2.ª ed.). Routledge.

    Nagoski, E. (2015). Come as you are: The surprising new science that will transform your sex life. Simon & Schuster.

    O’Leary, K. D., Acevedo, B. P., Aron, A., Huddy, L., & Mashek, D. (2012). Is long-term love more than a rare phenomenon? If so, what are its correlates? Social Psychological and Personality Science, 3(2), 241-249. https://doi.org/10.1177/1948550611417015

    Perel, E. (2006). Mating in captivity: Reconciling the erotic and the domestic. HarperCollins.

    Stanley, S. M., Rhoades, G. K., & Whitton, S. W. (2010). Commitment: Functions, formation, and the securing of romantic attachment. Journal of Family Theory & Review, 2(4), 243-257. https://doi.org/10.1111/j.1756-2589.2010.00060.x

    Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological Review, 93(2), 119-135. https://doi.org/10.1037/0033-295x.93.2.119

    Tsapelas, I., Aron, A., & Orbuch, T. (2009). Marital boredom now predicts less satisfaction 9 years later. Psychological Science, 20(5), 543-545. https://doi.org/10.1111/j.1467-9280.2009.02332.x

    Vowels, L. M., & Mark, K. P. (2020). Strategies for mitigating sexual desire discrepancy in relationships. Archives of Sexual Behavior, 49(3), 1017-1028. https://doi.org/10.1007/s10508-020-01640-y

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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