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  • Anhedonia: por qué nada da placer

    Anhedonia: por qué nada da placer

    “No siento placer por nada” es una frase que cuesta decir en voz alta, porque suena a ingratitud y a veces ni siquiera la persona se la cree. La música que antes te gustaba pasa de largo, la comida sabe igual a todo y los planes que antes esperabas ahora dan lata. Eso tiene nombre: anhedonia. En esta guía vas a ver qué es, cómo se reconoce, por qué aparece, qué dice la investigación sobre su pronóstico y qué ayuda de verdad a recuperar las ganas y el disfrute.

    Respuesta corta: la anhedonia es la pérdida de interés o de placer en actividades que antes se disfrutaban. Es un síntoma (no figura como trastorno propio) que aparece sobre todo en la depresión, y suele mejorar con tratamiento. Un metaanálisis de 168 estudios encontró que las personas con depresión actual son las que más anhedonia reportan, mientras que quienes ya remitieron vuelven a puntuar dentro del rango de las personas sanas (Trøstheim et al., 2020).

    Anhedonia: ¿qué es y cómo se define?

    En psicología, la anhedonia es la disminución de la capacidad de sentir placer o de interés por las cosas. La palabra viene del griego (hedoné significa placer) y desde el DSM-III figura como uno de los dos síntomas centrales de la depresión mayor, junto con el ánimo deprimido. El DSM-5 la recoge como la disminución importante del interés o del placer por todas o casi todas las actividades (American Psychiatric Association, 2014). Una revisión narrativa la describe como un conjunto de síntomas de límites difusos que mezcla afecto, voluntad y pensamiento (De Fruyt et al., 2020).

    Hoy se sabe que no se trata de una sola cosa. Una revisión sobre cómo se evalúa distingue varias facetas del placer: el deseo, el esfuerzo y la motivación, la anticipación y el disfrute en el momento (Rizvi et al., 2016). Por eso dos personas con anhedonia pueden describirla muy distinto. Una dice que ya nada le provoca ganas de empezar; otra, que lo hace todo y no le llega nada.

    Querer y disfrutar no son lo mismo

    La neurociencia separa dos procesos que en la vida diaria van pegados. El “querer” (la motivación para ir tras algo) y el “gustar” (el agrado cuando lo tienes). Berridge y Robinson (2016) mostraron que la dopamina participa sobre todo en el primero: en ratas, quitar casi toda la dopamina eliminó las ganas de buscar comida, pero dejó intactas las reacciones de placer ante el sabor dulce. Esto desarma una idea muy repetida: la dopamina no es la “hormona de la felicidad”, es más bien la del impulso de ir a buscar.

    Los textos de terapia cognitiva de la depresión usan esa distinción en la práctica. Describen que en la depresión suele fallar sobre todo el arranque, y que una vez que la persona se pone en marcha puede aparecer un grado de agrado que no esperaba (Beck et al., 2024). De ahí sale gran parte del tratamiento, que verás más abajo.

    Anhedonia: síntomas y cómo reconocerla

    La anhedonia rara vez se anuncia con esa palabra. Suele colarse como una colección de pequeñas pérdidas:

    • Dejar de hacer cosas que antes disfrutabas (un deporte, una serie, juntarte con amigos) sin una razón clara.
    • Sentir que la comida, la música, el sexo o un buen momento “no te llegan”, aunque sepas que deberían gustarte.
    • Cumplir con las actividades por obligación, sin ninguna emoción positiva al terminarlas.
    • No esperar nada del futuro: ni el fin de semana, ni las vacaciones, ni el cumpleaños.
    • Aislarte porque socializar cansa y no recompensa.
    • Sentirte culpable o raro por no emocionarte con lo que a los demás les emociona.

    Un detalle que ayuda a reconocerla: la persona con anhedonia a menudo no se siente triste. Siente vacío, como si el volumen emocional estuviera bajado. En los modelos cognitivos, la tristeza se asocia a una pérdida, mientras que la anhedonia es la ausencia de afecto positivo y la convicción de que nada traerá satisfacción más adelante (Beck et al., 2024).

    ¿Por qué no siento placer por nada? Causas y cuadros en que aparece

    Varias situaciones pueden producirla, y la investigación permite ubicar las más frecuentes.

    En la depresión. La pérdida de interés y de placer es el síntoma más estudiado en este cuadro. En un metaanálisis de 168 estudios y 16.494 personas, quienes tenían depresión mayor actual obtuvieron puntuaciones de anhedonia más altas que las personas sanas y que los demás grupos clínicos analizados. Quienes habían remitido de la depresión puntuaron dentro del rango sano (Trøstheim et al., 2020). Esa es una buena noticia: la anhedonia depresiva puede revertir.

    En otros problemas de salud. El mismo metaanálisis encontró más anhedonia que en personas sanas en la esquizofrenia, el consumo problemático de sustancias, la enfermedad de Parkinson y el dolor crónico (Trøstheim et al., 2020). Por eso conviene mirar el cuadro completo y no suponer que siempre es depresión.

    Con estrés sostenido. Las revisiones del campo proponen que el estrés prolongado puede alterar los circuitos de recompensa del cerebro y facilitar la anhedonia, aunque ese modelo sigue en investigación (Pizzagalli, 2022).

    Con medicamentos o abstinencia. Algunas personas notan sensación de desconexión emocional al iniciar, cambiar o retirar un antidepresivo. Si te pasa, coméntalo con tu médico y no suspendas el fármaco por tu cuenta, porque la retirada brusca puede empeorar el cuadro.

    Anhedonia, tristeza, apatía y cansancio: ¿cómo se diferencian?

    Los términos se mezclan mucho. Esta tabla resume la distinción clínica habitual:

    Qué sientesCómo suele describirseQué cambia
    TristezaPena por algo que perdiste o que dolióHay afecto negativo y un motivo identificable
    Anhedonia“Nada me da placer ni ganas”Falta el afecto positivo y la expectativa de disfrutar
    Apatía“Nada me importa lo suficiente para empezar”Baja la motivación general, incluso sin malestar
    Cansancio“No tengo energía”Mejora con descanso o con quitar la carga

    Pueden darse juntos, y en la consulta se ordenan caso a caso. La anhedonia depresiva y la tristeza, además, pueden convivir: lo que ayuda a distinguirlas es qué falta.

    ¿Es grave tener anhedonia? Lo que dice la investigación

    Conviene tomarla en serio por una razón simple: es un buen marcador de cómo va a evolucionar el cuadro, y también de qué hay que vigilar. Estos son los datos más sólidos:

    • Recuperación más lenta. En el ensayo TORDIA, con 334 adolescentes cuya depresión no había respondido a un antidepresivo, la anhedonia fue la única dimensión de síntomas que predijo más tiempo hasta la remisión y menos días sin depresión (McMakin et al., 2012).
    • Peor calidad de vida y funcionamiento. Un metaanálisis de 20 estudios en personas con depresión mayor encontró que más anhedonia se asocia con peor calidad de vida (r = -0,41) y con más deterioro funcional (r = 0,39) (Wong et al., 2024). Son correlaciones, y los autores piden replicarlas.
    • Más riesgo de ideación suicida. Un metaanálisis de 15 estudios halló que la anhedonia se asocia con ideación suicida actual con un tamaño de efecto medio, incluso al controlar la gravedad de la depresión (Ducasse et al., 2018). Otro metaanálisis más reciente con 20 estudios y 11.212 personas encontró una correlación moderada (r = 0,31), algo mayor para la anhedonia ligada a las relaciones con otros (Gillissie et al., 2023).

    Estos datos describen asociaciones y no predicen lo que le pasará a una persona concreta. Si tienes anhedonia, vale la pena consultar pronto; eso no quiere decir que vayas a empeorar. Y si en algún momento aparece la idea de que “nada va a mejorar” o de hacerte daño, la guía clínica es hablarlo de frente: preguntar por el suicidio no instala la idea y suele ser un alivio (Beck et al., 2024; Tolin, 2024). En Chile puedes llamar al *4141 (Línea de Prevención del Suicidio del Minsal, gratuita, 24 horas) o acudir a un servicio de urgencia.

    ¿Cómo se trata la anhedonia?

    Pensar en positivo o esperar a que vuelvan las ganas rara vez funciona. Hay dos vías con respaldo, que se pueden combinar, y conviene saber cómo se accede a ellas en Chile.

    Activación conductual: actuar primero, disfrutar después

    Es la intervención más usada para esta pregunta. En la terapia cognitivo-conductual de la depresión se le pide a la persona que registre sus actividades hora por hora y puntúe dos cosas: cuánto logro sintió y cuánto agrado. Ese registro suele mostrar pequeños momentos de disfrute que el pesimismo borraba. Después se programan actividades graduadas, de menor a mayor dificultad, como experimentos para poner a prueba la predicción “no me va a gustar” (Beck et al., 2024).

    El orden importa. Los manuales de TCC repiten una regla práctica: no esperes a tener ganas para actuar, porque en la depresión la motivación llega después de la acción. Tolin (2024) lo resume como hacer las cosas para sentirse mejor, y propone cambiar el “pero” por el “y”: “quiero salir y estoy deprimido”, en vez de “quiero salir, pero estoy deprimido”.

    La evidencia reciente apunta en la misma dirección. En un ensayo con 96 personas con depresión o ansiedad, 15 sesiones de un tratamiento diseñado para aumentar la sensibilidad a la recompensa mejoraron más el afecto positivo que una TCC centrada en reducir la amenaza. A los seis meses también hubo menos síntomas depresivos, ansiosos y de estrés, y menos ideación suicida (1,7 % frente a 12,0 %) (Craske et al., 2019). Otro ensayo con 116 adultos comparó la activación conductual para la anhedonia con terapia cognitiva basada en mindfulness: ambas redujeron la anhedonia en una magnitud similar y no se pudo mostrar que una fuera superior a la otra (Cernasov et al., 2024). Es un estudio de tamaño modesto y sin seguimiento largo.

    Medicación

    Una revisión sistemática de 17 estudios en depresión mayor concluyó que la mayoría de los antidepresivos mostró efectos beneficiosos sobre medidas de anhedonia, además del resto de los síntomas (Cao et al., 2019). Los datos son heterogéneos y no permiten decir cuál fármaco es mejor. La decisión de usar medicación y cuál le corresponde a un médico, tras una evaluación.

    Acceso en Chile

    La depresión en personas desde 15 años tiene garantía GES (acceso, oportunidad y protección financiera), así que el diagnóstico y el tratamiento pueden iniciarse por la red de salud. Si quieres entender mejor el cuadro de base, tienes la guía sobre la depresión y la de terapia para la depresión.

    ¿Qué puedes hacer esta semana si ya no disfrutas nada?

    Son pasos pequeños, pensados para cuando la energía es poca. No reemplazan una evaluación, pero sirven de punto de partida:

    1. Anota una semana. Cada noche, escribe qué hiciste y puntúa de 0 a 10 cuánto logro y cuánto agrado sentiste. Es un registro, no una evaluación de ti.
    2. Elige una actividad pequeña que antes te gustaba. Diez minutos de caminata, una canción completa, un café con alguien. Que sea tan chica que sea difícil decir que no.
    3. Agéndala con día y hora. Decidir de antemano evita pelear con la inercia el mismo día.
    4. Hazla aunque no tengas ganas. El punto es probar si el disfrute aparece mientras la haces, y no esperar a sentirlo antes.
    5. Revisa el registro. Si hubo un 3 o un 4 donde esperabas un cero, ese dato es una pista de por dónde empezar.

    Si en dos semanas todo sigue igual, o si aparece un bajón fuerte, pasa a la consulta.

    ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

    Conviene consultar si la pérdida de interés o de placer dura al menos dos semanas y afecta tu trabajo, tus estudios o tus vínculos. También si se acompaña de insomnio o sueño de más, cambios de apetito, culpa, cansancio constante o dificultad para concentrarte. Y con urgencia si aparece la idea de morir o de hacerte daño. La evaluación sirve para ordenar qué hay detrás (depresión, estrés sostenido, un problema médico, un efecto de medicamentos) y para elegir tratamiento.

    La evaluación clínica de la depresión y la guía sobre cómo ayudar a alguien con ideas suicidas pueden orientarte mientras decides. La ficha de la OMS sobre depresión también resume sus síntomas y opciones de tratamiento.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es la anhedonia?

    Es la pérdida de interés o de la capacidad de sentir placer en actividades que antes se disfrutaban. Aparece sobre todo en la depresión, aunque también en otros cuadros. El DSM-5 la incluye como uno de los criterios centrales de la depresión mayor y se considera un síntoma, no un trastorno independiente.

    ¿Es lo mismo anhedonia que depresión?

    No. La anhedonia es un síntoma y la depresión es un cuadro con varios síntomas. Puedes tener anhedonia sin cumplir criterios de depresión, y puedes tener depresión con tristeza marcada y poca anhedonia. También aparece en la esquizofrenia, el consumo de sustancias, el Parkinson y el dolor crónico.

    ¿La anhedonia se cura?

    Suele mejorar con tratamiento. En un metaanálisis, las personas con depresión remitida puntuaron dentro del rango sano en anhedonia. Con todo, la anhedonia es de los síntomas que más tardan en irse y se asocia a recuperación más lenta, por eso conviene tratarla de forma específica.

    ¿Qué ayuda más a recuperar el placer?

    La activación conductual, que combina registrar actividades y programarlas de forma gradual, tiene el mejor respaldo en la literatura de TCC. Hay ensayos con tratamientos dirigidos a la recompensa y la mayoría de los antidepresivos mostró beneficios sobre la anhedonia en una revisión. La elección la define un profesional tras evaluarte.

    ¿Cuándo es una urgencia?

    Cuando aparece la idea de que no vale la pena vivir, de hacerte daño o de que “nada va a mejorar”. La anhedonia se asocia a más ideación suicida, aun al controlar la depresión. En Chile, llama al *4141 (gratis, 24 horas) o acude a urgencias. Hablarlo de frente no empeora las cosas.

    Un siguiente paso

    Si te reconoces en esto, lo que conviene primero es una evaluación que separe qué parte es depresión, qué parte es estrés y qué parte puede tener otra causa. No hace falta que estés “lo bastante mal”: basta con que lleves semanas sin disfrutar lo que antes disfrutabas. Puedes agendar una consulta y partir por una conversación.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

    Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.

    Agenda una hora

    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) (5.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.

    Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (2024). Cognitive therapy of depression (2nd ed.). Guilford Press.

    Berridge, K. C., & Robinson, T. E. (2016). Liking, wanting, and the incentive-sensitization theory of addiction. American Psychologist, 71(8), 670-679. https://doi.org/10.1037/amp0000059

    Cao, B., Zhu, J., Zuckerman, H., Rosenblat, J. D., Brietzke, E., Pan, Z., Subramanieapillai, M., Park, C., Lee, Y., & McIntyre, R. S. (2019). Pharmacological interventions targeting anhedonia in patients with major depressive disorder: A systematic review. Progress in Neuro-Psychopharmacology and Biological Psychiatry, 92, 109-117. https://doi.org/10.1016/j.pnpbp.2019.01.002

    Cernasov, P. M., Walsh, E. C., Nagy, G. A., Kinard, J. L., Kelley, L., Phillips, R. D., Pisoni, A., Diehl, J., Haworth, K., West, J., Freeman, L., Pfister, C., Scott, M., Daughters, S. B., Gaylord, S., Dichter, G. S., & Smoski, M. J. (2024). A parallel-arm, randomized trial of Behavioral Activation Therapy for anhedonia versus mindfulness-based cognitive therapy for adults with anhedonia. Behaviour Research and Therapy, 182, 104620. https://doi.org/10.1016/j.brat.2024.104620

    Craske, M. G., Meuret, A. E., Ritz, T., Treanor, M., Dour, H., & Rosenfield, D. (2019). Positive affect treatment for depression and anxiety: A randomized clinical trial for a core feature of anhedonia. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 87(5), 457-471. https://doi.org/10.1037/ccp0000396

    De Fruyt, J., Sabbe, B., & Demyttenaere, K. (2020). Anhedonia in depressive disorder: A narrative review. Psychopathology, 53(5-6), 274-281. https://doi.org/10.1159/000508773

    Ducasse, D., Loas, G., Dassa, D., Gramaglia, C., Zeppegno, P., Guillaume, S., Olié, E., & Courtet, P. (2018). Anhedonia is associated with suicidal ideation independently of depression: A meta-analysis. Depression and Anxiety, 35(5), 382-392. https://doi.org/10.1002/da.22709

    Gillissie, E. S., Le, G. H., Rhee, T. G., Cao, B., Rosenblat, J. D., Mansur, R. B., Ho, R. C., & McIntyre, R. S. (2023). Evaluating anhedonia as a risk factor in suicidality: A meta-analysis. Journal of Psychiatric Research, 158, 209-215. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2022.12.024

    McMakin, D. L., Olino, T. M., Porta, G., Dietz, L. J., Emslie, G., Clarke, G., Wagner, K. D., Asarnow, J. R., Ryan, N. D., Birmaher, B., Shamseddeen, W., Mayes, T., Kennard, B., Spirito, A., Keller, M., Lynch, F. L., Dickerson, J. F., & Brent, D. A. (2012). Anhedonia predicts poorer recovery among youth with selective serotonin reuptake inhibitor treatment-resistant depression. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 51(4), 404-411. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2012.01.011

    Pizzagalli, D. A. (2022). Toward a better understanding of the mechanisms and pathophysiology of anhedonia: Are we ready for translation? American Journal of Psychiatry, 179(7), 458-469. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.20220423

    Rizvi, S. J., Pizzagalli, D. A., Sproule, B. A., & Kennedy, S. H. (2016). Assessing anhedonia in depression: Potentials and pitfalls. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 65, 21-35. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2016.03.004

    Tolin, D. F. (2024). Doing CBT: A comprehensive guide to working with behaviors, thoughts, and emotions (2nd ed.). Guilford Press.

    Trøstheim, M., Eikemo, M., Meir, R., Hansen, I., Paul, E., Kroll, S. L., Garland, E. L., & Leknes, S. (2020). Assessment of anhedonia in adults with and without mental illness: A systematic review and meta-analysis. JAMA Network Open, 3(8), e2013233. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.13233

    Wong, S., Le, G. H., Phan, L., Rhee, T. G., Ho, R., Meshkat, S., Teopiz, K. M., Kwan, A. T. H., Mansur, R. B., Rosenblat, J. D., & McIntyre, R. S. (2024). Effects of anhedonia on health-related quality of life and functional outcomes in major depressive disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 356, 684-698. https://doi.org/10.1016/j.jad.2024.04.086

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y bienestar emocional. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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