Tu hijo le da de comer a un osito con una cuchara vacía, o convierte un bloque de madera en un auto y lo hace rodar haciendo “brrrm”. Eso es juego simbólico, y los controles de salud lo preguntan porque tiende a aparecer en una ventana de edad bastante predecible. Si el tuyo todavía no lo hace, quizá llegaste con una duda concreta: mi hijo no juega a imaginar, ¿debería preocuparme?
Este artículo explica qué es el juego simbólico en el desarrollo infantil, a qué edad aparece, qué dice de verdad la investigación sobre su importancia (bastante menos rotunda que lo que repiten muchas guías) y cuándo su ausencia justifica una consulta. Más abajo hay una tabla con los hitos del juego infantil por edad.
Respuesta directa: el juego simbólico es jugar “como si”: un objeto, un gesto o una acción representan otra cosa. Suele aparecer entre los 12 y los 24 meses y se vuelve más elaborado hacia los 3 años. Que falte, por sí solo, no diagnostica nada, pero a los 18 meses es una de las señales que las guías de detección piden comentar con el equipo de salud, sobre todo si además el niño responde poco a su nombre o no señala. La investigación no demuestra que jugar a imaginar sea indispensable para aprender; lo que sí muestra es que funciona como indicador de cómo va el desarrollo.
¿Qué es el juego simbólico y qué tipos hay?
El juego simbólico (también llamado juego de ficción, juego de representación o pretend play) ocurre cuando el niño trata un objeto o una acción como si fueran otra cosa: la caja es un barco, la mano es un teléfono, la muñeca tiene hambre. Es una conducta que aparece en todas las culturas y siguiendo un calendario bastante fijo, razón por la que se la considera una conducta evolucionada (Lillard, 2017).
Siguiendo los modelos de Piaget y Bates, Mendoza Lara (2016) y García (2014) la ordenan en niveles que se pueden reconocer en casa:
- Dirigido a sí mismo: el niño finge beber de una taza vacía o peinarse.
- Dirigido a muñecos u otros: da de comer a la muñeca, la arropa.
- Con sustitución de objetos: un bloque pasa a ser auto, un plátano hace de teléfono.
- De roles: el niño interpreta a un personaje (“jugar a la mamá, al doctor, al bombero”) y usa objetos neutros para reemplazar los reales.
¿A qué edad comienza el juego simbólico? Hitos del juego infantil por edad
Según las fuentes que describen su evolución (Mendoza Lara, 2016; García, 2014), la secuencia habitual es esta:
| Edad aproximada | Qué suele verse | Ejemplo |
|---|---|---|
| 12 a 18 meses | Primeros gestos simbólicos, casi siempre dirigidos a sí mismo. Aparecen junto con las primeras palabras. | Fingir beber de una taza vacía, peinarse |
| 18 a 24 meses | Acciones simbólicas sobre muñecos y objetos, que se encadenan en secuencias cortas. Coincide con las primeras combinaciones de dos palabras. | Dar de comer a una muñeca, hacer rodar un bloque como si fuera un auto |
| 2 a 3 años | El juego se vuelve más fantasioso y sale de la situación real. | Usar objetos neutros en lugar de los verdaderos |
| 3 años en adelante | Juego de roles y de escenas compartidas. | Jugar a la mamá, al doctor, al bombero |
Las edades son aproximadas, y cada niño puede adelantarse o demorarse unas semanas. En las normas técnicas del Ministerio de Salud de Chile (2004), la escala EEDP (0 a 24 meses) no trae un ítem rotulado “juego simbólico”: mide los precursores sociales, como cooperar en juegos (7 meses) e imitar gestos simples (10 meses). La pauta breve sí lo incluye en el control de los 3 años (área social, ítem 20: “juega a la mamá y al papá u otro juego de imitación”), y se verifica preguntándole al cuidador.
Un seguimiento de 66 niños a los 15, 18 y 21 meses muestra además que este juego no avanza solo: los niños que ya se reconocían en el espejo usaban más pronombres personales y mostraban juego simbólico más avanzado, como si a mitad del segundo año se juntaran varios saltos del desarrollo a la vez (Lewis y Ramsay, 2004).
Importancia del juego simbólico en el desarrollo infantil: lo que muestra la investigación
La respuesta honesta tiene dos mitades.
Lo que sí está respaldado: el juego simbólico acompaña al lenguaje. En niños con desarrollo típico de 1 a 6 años, y controlando la edad cronológica, el juego simbólico se relacionaba con el lenguaje expresivo y el receptivo, pero no con el juego funcional (apilar, encajar) ni con la habilidad no verbal (Lewis et al., 2000). Por eso los profesionales lo miran: sirve de ventana para ver cómo va la capacidad de representar y comunicar.
Lo que no está demostrado: que jugar a imaginar sea necesario para desarrollarse bien. Una revisión de la evidencia publicada en Psychological Bulletin examinó si el juego simbólico es crucial, una entre varias rutas posibles o un simple acompañante de otros factores. Para lenguaje, narrativa y regulación emocional, los estudios eran compatibles con las tres posibilidades pero insuficientes para decidir; para funciones ejecutivas y habilidades sociales, la evidencia se inclinaba en contra de que fuera causal; y para resolución de problemas no había pruebas convincentes de que ayudara. Sus autores concluyen que la evidencia existente no sostiene afirmaciones causales fuertes sobre su importancia única (Lillard et al., 2013).
También hay usos clínicos con resultados modestos: en entornos médicos, las intervenciones con juego simbólico ayudan a prevenir y reducir ansiedad y malestar en niños, pero los efectos se vieron a corto plazo y no se mostraron estables a largo plazo (Moore y Russ, 2006; revisión).
Traducido a la vida diaria: el juego simbólico es un buen indicador del desarrollo y una actividad que los niños disfrutan, pero no hace falta convertirlo en una tarea ni vivirlo como un examen. Si tu hijo juega poco a imaginar y por lo demás se comunica, te mira, responde y progresa, esa sola observación no basta para preocuparse.
Mi hijo no juega a imaginar: ¿cuándo preocuparse?
Lo que importa es el conjunto de señales, no un solo comportamiento. La guía práctica de la Sociedad Europea de Psiquiatría Infantil y Adolescente reproduce la lista de señales de alerta de los CDC para autismo en niños pequeños: no responde a su nombre a los 12 meses, no señala objetos para mostrar interés a los 14 y no juega a “hacer como si” (por ejemplo, darle de comer a una muñeca) a los 18 meses (Fuentes et al., 2021). Esa misma guía aclara que no existe una única medida recomendable para la detección temprana. El cuestionario de cribado M-CHAT-R/F, que completan los padres entre los 16 y los 30 meses, incluye una pregunta sobre si el niño finge, por ejemplo hablar por teléfono o cuidar a una muñeca (Robins et al., 2014).
La investigación sobre autismo respalda por qué se mira este juego:
- En una revisión de alcance de 22 estudios, los niños con autismo tenían más dificultades en juego simbólico que los niños con otros trastornos del neurodesarrollo y que los de desarrollo típico, incluso controlando la edad verbal, y las dificultades eran mayores en el juego libre o espontáneo. Los autores señalan que su ausencia o pobreza puede servir como indicador temprano entre el primer y el segundo año de vida (González-Sala et al., 2021).
- A los 20 meses, niños con autismo y niños con retraso del desarrollo hacían juego funcional, pero muy pocos producían juego simbólico espontáneo; con ayuda del adulto, el juego simbólico apareció en el grupo con retraso del desarrollo pero no en el de autismo (Charman et al., 1997).
- A los 22 meses, los hermanos de niños con autismo que luego recibieron el diagnóstico mostraron menos juego simbólico y menos compromiso social que los niños de bajo riesgo y que los de alto riesgo sin diagnóstico (Campbell et al., 2016).
Mirar solo el juego se queda corto. En un estudio longitudinal, la atención conjunta temprana (compartir con otro la mirada y el interés por algo) fue lo que predijo de forma fuerte y única cuánto juego simbólico desarrollarían después los niños con autismo (Rutherford et al., 2007). Por eso, junto con el juego, conviene observar si tu hijo te mira cuando hace algo, si te muestra cosas, si señala y si responde a su nombre.
Las guías clínicas españolas de atención primaria describen además cómo suele verse el juego en estos casos: en lugar de ficción, predomina la manipulación repetitiva o sensorial (alinear juguetes, girar ruedas, abrir y cerrar puertas) (Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con TEA en Atención Primaria, 2009).
Hay un matiz importante para no quedarse tranquilo ni alarmarse por una sola escena: en una revisión sobre juego simbólico en autismo, la dificultad era marcada cuando el niño tenía que producir el juego por sí mismo, pero se reducía cuando el adulto daba mucha estructura o cuando solo se evaluaba si entendía el juego fingido de otra persona (Jarrold, 2003). Que tu hijo haga “como si” una vez, con tu ayuda, no descarta nada, y que no lo haga mientras juega solo tampoco confirma nada.
¿Retraso del lenguaje o autismo? Cómo se ve distinta la dificultad en el juego
Un niño que habla poco puede jugar menos a imaginar sin que eso signifique autismo. Una revisión crítica encontró que, en niños con trastornos del lenguaje, el juego simbólico suele estar menos desarrollado que en sus pares, pero argumenta que eso no demuestra un déficit marcado de la capacidad de representación: parte de las pruebas mezclaban lenguaje en el procedimiento y las diferencias reales no han sido sustanciales (Casby, 1997).
Las fuentes clínicas de referencia (Mendoza Lara, 2016; García, 2014) describen en general este contraste:
| Qué se observa | Trastorno del lenguaje | Autismo |
|---|---|---|
| Imaginación | Se conserva: entiende la lógica del “como si” | La dificultad se concentra en el juego de ficción espontáneo |
| Juego a solas o con un adulto | Puede mostrar secuencias imaginativas y usa gestos para compensar | Tiende a quedarse en lo sensorial o repetitivo |
| Juego de roles con otros niños | Cuesta seguir el ritmo verbal del grupo, y a veces queda fuera por eso | Escasea el juego compartido, también con buen nivel verbal |
| Mirada, gestos y atención conjunta | Suelen estar presentes | Pueden estar disminuidos |
Es un mapa orientativo para ordenar la conversación con el profesional. Para saber de cuál se trata hace falta una evaluación que mire lenguaje, comunicación social y juego en conjunto. Si te interesa la parte del habla, puedes revisar los hitos del desarrollo del lenguaje por edad, qué hacer si tu hijo de 2 años no habla y la diferencia entre TEL y TDL.
Cómo favorecer el juego simbólico en casa
Sin presión y sin convertirlo en ejercicio, estas ideas (que recogen Condemarín, Chadwick y Milicic, 2004; García, 2014 y el Ministerio de Salud de Chile, 2004) suelen ayudar:
- Objetos versátiles y baratos: cajas de cartón, ropa usada, sombreros, recipientes plásticos, bloques. Un objeto abierto permite que el niño decida qué es, mejor que un juguete que ya trae su función.
- Unirte al juego, sin dirigirlo: si propone “jugar al doctor”, tú eres el paciente. Responde dentro de la lógica de su juego y deja que él lleve la trama.
- Preguntas abiertas dentro de la ficción: “¿adónde viaja este tren?”, “¿qué le pasó al oso?”. Amplían lo que hace sin sacarlo del juego.
- Ampliar lo que dice: si dice “oso come”, puedes responder “sí, el oso tiene mucha hambre y come sopa caliente”.
- Tiempo sin estructura: ratos sin pantallas ni correcciones, donde equivocarse forma parte de la fantasía.
Como la evidencia no prueba que este juego sea indispensable, no hace falta venderlo como estimulación obligatoria. Jugar con tu hijo vale por sí mismo, y de paso te deja ver cómo juega.
Qué hacer si se sospecha un retraso: evaluación e intervención temprana
Si varias señales coinciden, lo habitual es pedir una evaluación del desarrollo en el control de salud o con un pediatra, un psicólogo infantil o un equipo de neurodesarrollo. Consultar no compromete a nada: lo peor que puede pasar es que confirmen que todo va bien.
Cuando efectivamente hay autismo, el juego simbólico también puede trabajarse. En un ensayo aleatorizado con 58 niños con autismo de 3 y 4 años, una intervención dirigida específicamente al juego simbólico (30 minutos diarios durante 5 a 6 semanas) mejoró, frente al grupo control, la variedad de tipos de juego y los niveles de juego, tanto en la evaluación estructurada como en la interacción con la madre. Los autores piden estudiar los efectos a largo plazo (Kasari et al., 2006). Ese equipo de investigación desarrolló después el programa JASPER, que trabaja atención conjunta y juego simbólico.
Cuándo pedir ayuda
Conviene consultar si ocurre alguna de estas situaciones:
- No responde a su nombre a los 12 meses, no señala para mostrar interés a los 14 o no juega a “hacer como si” a los 18 (Fuentes et al., 2021).
- Su juego se limita a alinear, girar o golpear objetos, y casi no mira ni comparte lo que hace.
- Perdió habilidades que ya tenía (palabras, gestos, juego). Una pérdida de habilidades sin explicación requiere una evaluación más completa (Fuentes et al., 2021).
- A los 3 años no hace ningún juego de imitación, como jugar a la mamá y al papá, que es el ítem que revisa la pauta breve del control de salud (Ministerio de Salud de Chile, 2004).
- Hablas con otros adultos que lo cuidan (jardín, abuelos) y coinciden en que algo les llama la atención.
Preguntas frecuentes sobre el juego simbólico
¿Qué es el juego simbólico en palabras simples? Es jugar “como si”: el niño usa un objeto o una acción para representar otra cosa, por ejemplo una caja como barco o un bloque como teléfono. Aparece entre los 12 y los 24 meses y se vuelve más complejo hacia los 3 años, cuando incluye roles.
¿A qué edad aparece el juego simbólico? Los primeros gestos, como fingir beber de una taza, aparecen entre los 12 y los 18 meses. Hacia los 18 a 24 meses surgen secuencias con muñecos y sustitución de objetos, y desde los 3 años el juego de roles. Son edades aproximadas.
¿Mi hijo de 2 años no juega a imaginar: es autismo? No necesariamente. Los niños con autismo suelen jugar menos a fingir, pero también lo hace un niño con retraso del lenguaje o simplemente más lento. El juego se evalúa junto con la mirada, el señalar, la respuesta al nombre y el lenguaje. Si hay dudas, conviene pedir una evaluación del desarrollo.
¿Es obligatorio el juego simbólico para aprender? No hay evidencia de que lo sea. Una revisión en Psychological Bulletin concluyó que los estudios disponibles no sostienen que sea crucial ni insustituible para el desarrollo. Lo que sí sirve es como indicador de cómo evoluciona el desarrollo y como actividad que los niños disfrutan.
¿Cómo puedo estimular el juego simbólico en casa? Ofrece objetos versátiles (cajas, telas, bloques), únete al juego sin dirigirlo, haz preguntas abiertas dentro de la historia, amplía lo que dice el niño y deja tiempo libre sin pantallas. Hazlo como juego compartido, sin exigirle resultados.
¿Cuándo consultar si mi hijo no juega a hacer como si? Si a los 18 meses no finge en absoluto, sobre todo si además no responde a su nombre, no señala o mira poco, conviene consultar. También ante cualquier pérdida de habilidades que ya tenía.
Si te preocupa cómo juega tu hijo
Si llevas tiempo mirando cómo juega y no sabes si lo que ves es normal, puede ayudar anotar qué hace, con qué objetos, si te mira y te muestra cosas, y desde cuándo. Esa información permite decidir con calma si basta con esperar y jugar juntos, o si conviene pedir una evaluación. Puedes escribir por el formulario de contacto y revisamos tu caso paso a paso.
¿Te gustaría conversarlo con alguien?
Si algo de lo que leíste te tocó de cerca y quieres hablarlo con un psicólogo, puedes agendar una hora. Vemos juntos por dónde empezar, a tu ritmo.
Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
Referencias
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