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  • Hitos motores del bebé en el primer año

    Hitos motores del bebé en el primer año

    ¿Tu sobrino de ocho meses ya se sienta solo y tu bebé todavía no? ¿Se te quedó mirando, otra vez, el video de “mi bebé caminó a los 10 meses” que alguien subió al grupo de WhatsApp del jardín? Casi todos los padres pasan por esto: comparan los hitos motores del bebé en el primer año con los del vecino, el de la prima o el de un video viral, y terminan preguntándose si algo anda mal. La mayoría de las veces no pasa nada. El desarrollo motor tiene un rango de normalidad mucho más ancho de lo que parece: memorizar una edad exacta para cada logro sirve de poco, porque lo que marca la diferencia es saber dónde empieza la variación normal y dónde empieza una señal real de alerta.

    Esta guía ordena los hitos del desarrollo motor grueso del primer año (sentarse, gatear, pararse, caminar) con la fuente que usa la Atención Primaria en Chile para vigilar el desarrollo psicomotor (la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor, EEDP, y la Pauta Breve del programa Chile Crece Contigo) y con la guía de hitos revisada en 2022 por la Academia Americana de Pediatría (AAP). También responde algo que casi nadie explica bien: qué significa que un hito esté “basado en el percentil 75”, por qué el gateo no es obligatorio y qué cambia si tu bebé nació antes de tiempo.

    La respuesta corta, antes de los detalles

    Un bebé sano puede sentarse solo entre los 6 y los 9 meses, iniciar el gateo (o saltárselo) entre los 7 y los 10, y caminar sin apoyo entre los 12 y los 18 meses; hasta un 25% de los bebés sanos todavía no alcanza un hito aunque ya haya pasado la edad “típica” que circula en internet, así que la ausencia aislada de un logro casi nunca es motivo de alarma por sí sola. Lo que sí amerita evaluación pronta es la pérdida de una habilidad ya adquirida, o la ausencia del hito más allá del umbral que se detalla en la tabla de abajo.

    ¿Por qué cada bebé que conoces parece tener un calendario distinto?

    Las listas de hitos que circulan en folletos y apps no están pensadas como una línea de meta que todos los bebés deben cruzar el mismo día. La revisión de hitos de 2022 de la Academia Americana de Pediatría (coalición con los CDC) cambió deliberadamente el criterio: antes, los hitos se fijaban en el percentil 50 (la mitad de los niños), lo que llevaba a un enfoque de “esperemos a ver” que retrasaba la detección real de un retraso. Desde 2022 se usa el percentil 75: una habilidad que “corresponde” a una edad es, en rigor, una que ya domina el 75% de los bebés sanos a esa edad (Zubler et al., 2022). Eso deja, por definición, hasta un 25% de bebés sanos que todavía no la logran sin que eso signifique nada patológico.

    Esto no es un tecnicismo menor. Significa que comparar a tu bebé con “la edad promedio” que aparece en un buscador casi garantiza una alarma innecesaria, porque esa cifra suele estar más cerca del percentil 50 que del 75. El marco clínico real no pregunta “¿ya llegó a la edad típica?”, sino “¿sigue dentro del rango esperable, o ya cruzó el umbral de alerta?”. Son preguntas distintas, y la segunda es la que de verdad importa. Una revisión reciente de la práctica clínica resume el reparto: vigilancia activa en cada control de niño sano, y cribado formal con herramientas validadas a los 9, 18 y 30 meses (Koopman et al., 2025). Si prefieres algo visual, el CDC también ofrece checklists imprimibles por edad (“Learn the Signs. Act Early.“), aunque, igual que las de este artículo, están pensadas para orientar la observación en casa, no para reemplazar el control de tu pediatra.

    Hitos motores del bebé en el primer año, mes a mes (con la fuente que usa Chile)

    En Chile, el control de niño sano aplica la EEDP (Rodríguez, Arancibia y Undurraga, 1976) de forma masiva a los 2 y a los 18 meses, y la Pauta Breve del Desarrollo Psicomotor en los controles de los 4, 8 y 12 meses, dentro del programa Chile Crece Contigo (Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], 2004). Si quieres entender cómo se evalúa el desarrollo psicomotor en general, antes de entrar en el detalle motor puro, esa guía cubre las áreas y los métodos completos. Aquí, estos son los hitos motores gruesos que evalúa la EEDP, en el orden en que suelen aparecer:

    Control de cabeza y tronco (2 a 4 meses). Al llevarlo de espaldas a la posición sentada, el bebé intenta sostener la cabeza (2 meses) y luego levanta cabeza y hombros por sí mismo (4 meses). En posición boca abajo, hacia los 4 meses se apoya en los antebrazos y levanta el pecho.

    Volteo (4 a 6 meses). Gira de boca arriba a boca abajo y viceversa. Suele aparecer primero el giro hacia un lado.

    Sedestación o sentarse sin apoyo (6 a 9 meses). Alrededor de los 6 meses se mantiene sentado un momento con apoyo leve; a los 7, por 30 segundos o más; a los 8, sentado solo y erguido sin ayuda. El umbral de alerta real, si tu bebé todavía no logra ninguna forma de sedestación hacia los 9 meses, es consultar en el próximo control.

    Bipedestación y primeros pasos sostenidos (8 a 12 meses). Entre los 8 y los 9 meses empuja hasta ponerse de pie y da pasos si lo sostienen bajo los brazos. Hacia los 9 meses se pone de pie apoyado en muebles.

    Gateo (variable, muchas veces ausente). A diferencia de los hitos anteriores, el gateo no tiene un ítem puntuable específico en la EEDP: no es un paso obligatorio del desarrollo motor. Más abajo se explica por qué.

    Marcha con apoyo y marcha independiente (12 a 18 meses). A los 12 meses camina afirmado de una mano o apoyado en muebles. La marcha independiente y autónoma suele consolidarse entre los 12 y los 15 meses, y se considera dentro de rango hasta los 18.

    Estos ítems se registran en la ficha clínica como Normal, Riesgo o Retraso según el Coeficiente de Desarrollo (CD) que arroja la EEDP: un CD de 0,85 o más se clasifica como normal, entre 0,70 y 0,84 como riesgo (alrededor de 1 desviación estándar bajo la media) y 0,69 o menos como retraso (más de 2 desviaciones estándar bajo la media). Son los mismos puntos de corte que usan otras escalas estandarizadas de desarrollo infantil para distinguir variación normal de una señal que sí requiere seguimiento.

    Una comparación que genera dudas con frecuencia es la que ocurre entre hermanos: “la primera caminó a los 11 meses y el segundo todavía no, a los 14”. El ritmo de cada hijo dentro de una misma familia puede variar varios meses sin que eso diga nada sobre el desarrollo de ninguno de los dos.

    ¿Es grave que mi bebé no gatee?

    No, casi nunca. El gateo es, de todos los hitos motores, el que muestra mayor variabilidad individual. Desde la teoría de sistemas dinámicos del desarrollo motor de Esther Thelen (1995), el desarrollo motor no se entiende como una secuencia fija de pasos que el cerebro “ejecuta” en orden: es el resultado cambiante de varios sistemas (fuerza muscular, proporción corporal, motivación, superficie disponible) que se autoorganizan de forma distinta en cada bebé. El gateo es lo que esta teoría llama un “atractor”: un patrón motor estable y frecuente, pero no necesario ni obligatorio. Muchos bebés sanos lo omiten por completo, o se desplazan reptando, rodando o “scooting” (sentados, impulsándose con una pierna) antes de ponerse de pie directamente.

    La norma técnica del MINSAL sí marca un límite distinto: no gatear ni caminar con apoyo hacia los 12 meses se registra como conducta de alerta, no porque el gateo en sí sea obligatorio, sino porque a esa edad ya debería existir alguna forma de desplazamiento autónomo. La distinción importa: lo que se vigila es la ausencia de desplazamiento, no la ausencia específica del gateo.

    ¿Y si mi bebé nació antes de tiempo?

    Si tu bebé nació prematuro, compara estos hitos con su edad corregida: la edad cronológica (la que marca el calendario desde el nacimiento) menos las semanas que faltaron para llegar a las 40 semanas de gestación. Un bebé que nació con 8 semanas de anticipación y hoy tiene 6 meses de edad cronológica tiene, en términos de desarrollo esperado, 4 meses de edad corregida.

    Evaluar a un bebé prematuro con su edad cronológica sin corregir es la forma más común de etiquetarlo erróneamente con un “retraso” que en realidad no existe: su sistema nervioso tiene, literalmente, menos tiempo de maduración. La edad corregida se usa de forma estándar en estudios con lactantes prematuros de muy bajo peso al evaluar motricidad fina y gruesa entre los 6 y los 12 meses, según recoge la adaptación y validación del Bayley-III para población latinoamericana (Madaschi et al., 2016), y es, junto con la calidad de la interacción con el cuidador, una de las variables con más peso para seguir la trayectoria de desarrollo durante el primer año, de acuerdo con una (Soto Hernández et al., 2023). Fuera de la prematuridad extrema (menos de 28 semanas de gestación o menos de 1.500 g al nacer), nacer antes de tiempo no implica, por sí solo, un retraso permanente del desarrollo: con la edad corregida bien aplicada, la mayoría de los prematuros alcanza sus hitos motores dentro del rango esperable.

    Qué puedes hacer en casa para acompañar el desarrollo motor

    Las propias normas de estimulación del MINSAL describen actividades simples por tramo de edad, pensadas para integrarse al juego cotidiano, no como “ejercicios” adicionales:

    De 0 a 4 meses. Tiempo boca abajo (tummy time) varias veces al día mientras está despierto y supervisado, para fortalecer el control de cuello y tronco. Mostrarle objetos a unos 60 cm del rostro y moverlos lentamente de lado a lado para que los siga con la mirada y gire la cabeza.

    De 4 a 8 meses. Colocar un juguete a un costado, fuera de su alcance directo, para motivar el volteo. Sentarlo apoyado en tu falda o en el suelo, soltando el apoyo por períodos cada vez más largos a partir de los 5 o 6 meses. Ofrecer objetos livianos para que practique pasarlos de una mano a otra.

    De 8 a 12 meses. Poner juguetes llamativos sobre superficies bajas y estables (un sillón, una silla baja) para que se impulse y se ponga de pie sujetándose. Dejar espacio de piso seguro, acolchado y amplio para que explore el desplazamiento, sea gateando, reptando o rodando. Tomarlo de ambas manos (y progresivamente de una sola, cerca de los 12 meses) para dar algunos pasos juntos.

    El clima en el que ocurre esta estimulación importa tanto como la actividad misma: un ambiente cálido y con atención real del adulto rinde más que cualquier rutina estructurada, y el exceso de estímulo desorganizado (televisión o radio de fondo de forma permanente) tiende a jugar en contra, porque le resta al bebé la atención sostenida que necesita para practicar un movimiento nuevo.

    Señales de alerta reales (y las que no lo son)

    No toda demora es una señal de alerta, y no toda señal de alerta es una demora. La literatura distingue tres situaciones que se confunden con facilidad:

    • Variación normal o “meseta”. El bebé no pierde ninguna habilidad adquirida, simplemente tarda más en sumar la siguiente (por ejemplo, gatea y se sienta bien, pero tarda en soltarse a caminar). Suele responder a más oportunidades de práctica y tiempo.
    • Retroceso de transición. Al aprender un hito nuevo e inestable, el bebé “retrocede” momentáneamente al patrón anterior, más seguro (por ejemplo, vuelve a gatear cuando está aprendiendo a caminar, sobre todo si está cansado o la superficie es resbalosa). Es parte normal del proceso, no una pérdida real.
    • Regresión real. El bebé deja de hacer algo que ya dominaba de forma consolidada y autónoma durante semanas, sin un motivo situacional claro (por ejemplo, perdía la capacidad de mantenerse sentado erguido, o deja de usar la pinza que ya manejaba). A diferencia de las dos anteriores, esta sí es, siempre, señal de alarma clínica que amerita evaluación médica pronta, independiente de la edad.

    Con esa distinción en mente, estos son los puntos concretos en los que conviene pedir hora (no esperar al próximo control de rutina):

    • No logra ningún tipo de sedestación (sentarse con algo de apoyo) hacia los 9 meses.
    • No gatea, repta ni camina apoyado de ambas manos hacia los 12 meses.
    • No camina sin apoyo hacia los 18 meses.
    • Pierde una habilidad motora que ya tenía consolidada, a cualquier edad.
    • Marcada asimetría entre un lado del cuerpo y el otro (usa solo un brazo o una pierna).
    • Hipotonía (se siente “flojo”, como un muñeco de trapo) o hipertonía (rigidez marcada) persistentes.

    Cuándo y cómo se deriva en el sistema de salud chileno

    Si la EEDP o la Pauta Breve arrojan un resultado de riesgo o retraso, el flujo dentro de Chile Crece Contigo no es automáticamente “tu hijo tiene un trastorno”: depende de la causa. La propia guía clínica para la detección en atención primaria recomienda derivar de inmediato ante cualquier preocupación de los padres o del clínico, sin esperar al próximo control agendado (Lipkin, Macias et al., 2020). Cuando el déficit parece de origen sociocultural (falta de oportunidades de estimulación, más que un problema orgánico), el lactante ingresa a tres consultas mensuales de estimulación con enfermera o personal capacitado, y se reevalúa con la EEDP a los pocos meses para confirmar si recuperó el nivel esperado. Cuando se sospecha un compromiso neurosensorial u orgánico, la derivación es directa a especialista (neurología infantil, fonoaudiología u otro, según el hallazgo). Más adelante, a los 3 años, el seguimiento del desarrollo psicomotor continúa con el TEPSI, que ya no es puramente motor. Saber esto ayuda a bajar la ansiedad de “me dijeron que salió en riesgo”: ese resultado abre una puerta de evaluación del desarrollo infantil y apoyo, no un diagnóstico cerrado.

    Si en cambio el resultado confirma un retraso real (no solo riesgo), conviene entender con más detalle qué significa un retraso del desarrollo psicomotor y qué pasos siguen después del diagnóstico.

    Lo que más ayuda es mirar la tendencia, no un mes aislado

    Un hito motor que “se demora” un mes o dos, dentro de los rangos de esta guía, casi nunca significa nada por sí solo. Lo que de verdad orienta es la tendencia: si tu bebé sigue sumando habilidades nuevas, aunque sea despacio, y no pierde ninguna de las que ya tenía, está dentro de lo esperable. Si además quieres revisar los demás dominios del desarrollo (lenguaje, cognitivo, socioemocional) y no solo el motor, puedes seguir con el desarrollo del bebé mes a mes en todas las áreas, o con la guía en español de MedlinePlus sobre desarrollo del bebé y el recién nacido. Y si tienes dudas concretas sobre el ritmo de tu bebé, o el control de niño sano arrojó un resultado de riesgo, una evaluación psicológica infantil puede ayudarte a entender qué está pasando y qué hacer a continuación, sin esperar a que la duda crezca sola en casa.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuándo se sienta un bebé sin ayuda?

    La mayoría se sienta sin apoyo entre los 6 y los 9 meses; hacia los 8 meses, el 75% de los bebés sanos ya lo logra. La ausencia total de sedestación hacia los 9 meses es el punto en el que conviene consultar.

    ¿Cuándo camina un bebé solo?

    La marcha independiente suele aparecer entre los 12 y los 15 meses, y se considera dentro de rango esperable hasta los 18 meses. Caminar antes o después de ese rango, sin otras señales de alerta, no es por sí solo motivo de preocupación.

    ¿Es normal que mi bebé no gatee y pase directo a caminar?

    Sí. El gateo no es un hito obligatorio: muchos bebés sanos se desplazan reptando o rodando, o directamente se saltan esa etapa. Lo que sí importa es que exista alguna forma de desplazamiento autónomo hacia los 12 meses.

    ¿Qué hago si mi bebé no se sienta a los 9 meses?

    Pide hora con tu pediatra o en tu control de niño sano antes de la fecha agendada por rutina. No significa necesariamente un trastorno, pero sí amerita una evaluación con la EEDP o la Pauta Breve para descartarlo y, si corresponde, iniciar apoyo temprano.

    ¿Qué es la edad corregida y cuándo se usa?

    Es la edad cronológica menos las semanas que faltaron para llegar a término (40 semanas). Se usa para evaluar hitos motores en bebés prematuros durante los primeros 1 a 2 años, y evita etiquetar como “retraso” lo que en realidad es un desarrollo típico para su madurez real.

    ¿Qué significa que mi bebé pierda una habilidad motora que ya tenía?

    Es distinto a una simple demora y se considera siempre una señal de alarma, sin importar la edad. A diferencia de un retraso (que puede deberse a falta de oportunidades de práctica), la pérdida de una habilidad ya consolidada sugiere la posibilidad de un compromiso del sistema nervioso y amerita evaluación médica pronta.

    ¿Te gustaría conversarlo con alguien?

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    Si estás pasando por una crisis o piensas en hacerte daño, llama al *4141, la Línea de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud: es gratuita desde celulares y atiende las 24 horas, todos los días.

    Referencias

    Koopman, J. J., Fiore, D. C., & Thiele, K. (2025). Approach to developmental screening and surveillance in young children. American Family Physician, 112(1), 55-61. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2025/0700/developmental-screening-young-children.html

    Lipkin, P. H., Macias, M. M., Council on Children with Disabilities, & Section on Developmental and Behavioral Pediatrics. (2020). Promoting optimal development: Identifying infants and young children with developmental disorders through developmental surveillance and screening. Pediatrics, 145(1), e20193449. https://doi.org/10.1542/peds.2019-3449

    Madaschi, V., Mecca, T. P., Macedo, E. C., & Paula, C. S. (2016). Bayley-III scales of infant and toddler development: Transcultural adaptation and psychometric properties. Paidéia (Ribeirão Preto), 26(64), 189-197. https://doi.org/10.1590/1982-43272664201606

    Ministerio de Salud de Chile [MINSAL], Programa de Salud del Niño. (2004). Normas técnicas para la estimulación y evaluación del desarrollo psicomotor del niño y la niña menor de 6 años.

    Rodríguez, S., Arancibia, V., & Undurraga, C. (1976). Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor de 0 a 24 meses (EEDP). Editorial Galdoc.

    Soto Hernández, H., Cadima Coelho, P., Rabelo Almeida Farias, M., Teixeira Coutinho, R., & Hazin, I. (2023). Escalas de evaluación del desarrollo infantil para niños de entre 6 a 18 meses: una revisión sistemática. Neuropsicologia Latinoamericana, 15(3).

    Thelen, E. (1995). Motor development: A new synthesis. American Psychologist, 50(2), 79-95. https://doi.org/10.1037/0003-066X.50.2.79

    Zubler, J. M., Wiggins, L. D., Macias, M. M., Whitaker, T. M., Shaw, J. S., Squires, J. K., Pajek, J. A., Wolf, R. B., Slaughter, K. S., Broughton, A. S., Gerndt, K. L., Mlodoch, B. J., & Lipkin, P. H. (2022). Evidence-informed milestones for developmental surveillance tools. Pediatrics, 149(3), e2021052138. https://doi.org/10.1542/peds.2021-052138

    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental y desarrollo infantil. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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