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  • Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Buscaste el cuestionario, encontraste diez PDF distintos y ninguno te dijo qué hacer con el número que te salió. Pasa siempre. Las escalas de sueño circulan por internet como formularios sueltos, sin la mitad que importa: la corrección y la lectura.

    Esta guía ordena las tres escalas que más se piden (la Escala de Somnolencia de Epworth, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh y los cuestionarios de higiene del sueño), explica qué mide cada una y, sobre todo, cómo se interpreta un puntaje del PSQI componente por componente. Más abajo hay una calculadora que hace esa lectura contigo: le entregas tus siete puntajes de componente y te devuelve el global, la banda y qué área concreta está tirando el resultado hacia abajo.

    El dato que viniste a buscar: el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) suma 19 preguntas en siete componentes de 0 a 3 puntos cada uno, que dan un puntaje global de 0 a 21. Un global mayor a 5 identifica a un mal dormidor con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La escala de Epworth mide algo distinto, la somnolencia diurna, y los cuestionarios de higiene miden hábitos, no síntomas.

    ¿Qué mide cada escala del sueño y cuál te corresponde?

    Las tres escalas se confunden porque suenan parecido, pero preguntan cosas diferentes. El PSQI pregunta cómo dormiste el último mes. Epworth pregunta cuánto te duermes de día. Los cuestionarios de higiene preguntan qué haces alrededor de la hora de acostarte. Se pueden puntuar alto o bajo de forma independiente.

    EscalaQué mideÍtems y rangoPunto de corte publicado
    PSQI (Pittsburgh)Calidad del sueño del último mes19 ítems, 7 componentes, global 0-21Global mayor a 5 = mal dormidor
    ESS (Epworth)Probabilidad de quedarse dormido de día8 situaciones, total 0-2410 o más = somnolencia excesiva
    SHI (Índice de Higiene del Sueño)Conductas que ayudan o estorban al sueño13 conductasSin corte diagnóstico; se lee conducta a conducta
    FSS (Escala de Severidad de Fatiga)Fatiga percibida y su impacto9 ítemsSin corte establecido en población sana

    Un ejemplo que se ve seguido en consulta: alguien con PSQI de 12 (calidad de sueño mala) y Epworth de 4 (nada de somnolencia diurna). Suena contradictorio y no lo es. Es el perfil clásico del insomnio, donde el sistema de alerta está tan encendido que la persona ni duerme de noche ni cabecea de día. El patrón inverso, PSQI bajo y Epworth alto, apunta más bien a un sueño de mala calidad que la persona no registra como tal, y ahí lo que corresponde investigar es la respiración durante el sueño.

    ¿Cómo se interpreta el cuestionario de calidad de sueño de Pittsburgh?

    El PSQI se interpreta en dos niveles: el puntaje global, que dice si hay o no un problema, y los siete componentes, que dicen de qué tipo es. La mayoría de los sitios se queda en el primero, que es justamente el menos informativo.

    Lo publicaron Buysse y su equipo en 198990047-4) en Psychiatry Research y desde entonces es el cuestionario de calidad de sueño más usado del mundo. Sus 19 ítems se agrupan en siete componentes, cada uno puntuado de 0 (sin dificultad) a 3 (dificultad severa):

    1. Calidad subjetiva del sueño. Cómo calificarías tu sueño en general.
    2. Latencia del sueño. Cuánto demoras en quedarte dormido.
    3. Duración del sueño. Horas efectivas de sueño.
    4. Eficiencia habitual del sueño. Cuánto del tiempo en cama duermes de verdad.
    5. Perturbaciones del sueño. Despertares por dolor, calor, ruido, ir al baño, pesadillas.
    6. Uso de medicación para dormir.
    7. Disfunción diurna. Somnolencia y falta de energía para lo cotidiano.

    La suma de los siete da el global, entre 0 y 21. En el estudio original, comparando 52 buenos dormidores sanos con 116 malos dormidores (pacientes con depresión y con trastornos del sueño), un global mayor a 5 distinguió unos de otros con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad (kappa = 0,75). Ese es el origen del famoso “más de 5 es mala calidad de sueño”, y viene con una condición que casi nadie menciona: se validó contra población psiquiátrica y de clínica de sueño, no como cribado poblacional.

    Qué significa cada componente cuando está alto

    Aquí está la parte útil. Dos personas con el mismo global de 10 pueden necesitar cosas opuestas:

    • Latencia alta, duración normal. El problema es entrar al sueño. Suele asociarse a activación cognitiva en la cama (la cabeza que arranca al apagar la luz). Responde bien a control de estímulos y a trabajo cognitivo sobre la preocupación por dormir.
    • Eficiencia baja con duración baja. Pasas mucho tiempo en cama para lo poco que duermes. Es el patrón que la restricción de tiempo en cama corrige, y el que más empeora si la persona “compensa” acostándose antes.
    • Perturbaciones altas y el resto normal. Algo está interrumpiendo el sueño desde afuera del insomnio: dolor, reflujo, nicturia, ronquido, un ambiente ruidoso. Hay que buscar la causa, no tratar el insomnio.
    • Uso de medicación alto. Cambia por completo la lectura del resto: los otros componentes ya están medidos bajo el efecto del fármaco.
    • Disfunción diurna alta con lo demás normal. Ojo aquí, porque el cansancio diurno con sueño nocturno aparentemente correcto es una de las puertas de entrada más frecuentes de un cuadro depresivo, no de un trastorno del sueño.

    ¿Por qué el puntaje global del PSQI engaña si lo lees solo?

    Porque el propio instrumento no se comporta como una sola cosa medible. Una revisión sistemática de 45 artículos sobre su dimensionalidad encontró que el PSQI acumula más estructuras factoriales publicadas que cualquier otra escala de sueño, y que 31 de esos 45 estudios ni siquiera aplicaron análisis factorial (Manzar et al., 2018). Traducido: no hay acuerdo sobre qué mide exactamente ese número único.

    El caso más reciente y más grande lo muestra bien. En una evaluación psicométrica con 7.182 mujeres jóvenes en Soweto, el modelo de un solo factor ajustó mal, mientras que los modelos de dos y tres factores ajustaron bien, y los autores terminan recomendando explícitamente interpretar los componentes en vez del puntaje global (Alcock et al., 2026).

    Eso no invalida el instrumento. Una revisión sistemática con metodología COSMIN sobre 37 estudios concluyó que el PSQI tiene fuerte fiabilidad y validez, con validez estructural moderada (Mollayeva et al., 2016). Sirve, y sirve bien, siempre que lo leas como lo que es: un perfil de siete áreas que además da un número resumen.

    Ahora sí, con eso en la cabeza, esta calculadora hace la lectura por componentes. Necesitas tus siete puntajes de componente (los que entrega la hoja de corrección del PSQI), no las respuestas crudas.

    Intérprete del PSQI: qué dice tu puntaje, componente por componente

    Si te aplicaron el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, tienes siete puntajes de componente (de 0 a 3 cada uno) en la hoja de corrección. Ingrésalos aquí y esta herramienta calcula el global y te dice qué área está pesando más. No reproduce el cuestionario: lo interpreta.

    Faltan componentes por completar. Marca los siete para obtener el puntaje global.
    0 / 21 puntos

      Basado en la estructura y el punto de corte publicados por Buysse, Reynolds, Monk, Berman y Kupfer (1989) en Psychiatry Research: global mayor a 5 identificó malos dormidores con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La lectura por componentes sigue la recomendación de Alcock et al. (2026), que desaconseja quedarse solo en el puntaje global.

      Esto es una orientación, no un diagnóstico. Un puntaje alto indica que conviene una evaluación profesional que integre tu historia, tus horarios y, si corresponde, exámenes del sueño. Agendar una evaluación del sueño
      Pintura impresionista de un despertador y un vaso de agua en una mesa de noche al amanecer, escalas de sueno

      ¿Qué mide la escala de Epworth y qué no mide?

      La Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) mide una sola cosa: qué tan probable es que te quedes dormido en ocho situaciones cotidianas, puntuando cada una de 0 a 3, con un total de 0 a 24. Un total de 10 o más se considera somnolencia diurna excesiva y motivo de evaluación, según la ficha del instrumento en BiblioPRO.

      Como medida, es consistente. Un metaanálisis de fiabilidad que reunió 46 publicaciones psicométricas con 92.503 participantes obtuvo un alfa de Cronbach acumulado de 0,82, aunque con heterogeneidad altísima que ni el país, ni el idioma, ni la edad lograron explicar (Gonçalves et al., 2023).

      Lo que la Epworth no hace es detectar apnea, y este es el error más caro que se comete con ella. Un metaanálisis de 34 estudios que comparó los cuestionarios de cribado contra polisomnografía le midió a la Epworth una sensibilidad de 0,48: se le pasa casi la mitad de las personas que sí tienen apnea obstructiva del sueño. El STOP-BANG, en cambio, llegó a 0,89 de sensibilidad (Li et al., 2024). Si tu Epworth dio bajo y roncas, despiertas ahogado o tu pareja describe pausas, el cuestionario no descarta nada y corresponde un estudio de sueño.

      Un detalle práctico para quien repite la escala en el tiempo: la diferencia mínima importante de la Epworth se estimó en 2 puntos a partir de datos individuales de 639 pacientes de tres ensayos aleatorizados (Crook et al., 2019). Bajar de 14 a 13 no significa nada. Bajar de 14 a 11, sí.

      Si lo que te interesa es la somnolencia y no la calidad global del sueño, el artículo del test de Epworth desarrolla ese instrumento en detalle.

      ¿Se pueden descargar en PDF estas escalas del sueño?

      Esta es la pregunta que trae a casi todo el mundo hasta acá, y la respuesta honesta incomoda un poco: estos cuestionarios circulan libremente en internet, pero ninguno de los dos principales es de libre reproducción. Que estén en un buscador no significa que quien los subió tuviera permiso.

      • PSQI. El copyright pertenece a la Universidad de Pittsburgh. Se reimprime sin cargo solo para investigación y docencia no comerciales; para uso comercial la universidad lo licencia mediante pago. La vía correcta es solicitarlo en el sitio oficial del instrumento, que además entrega la hoja de corrección, sin la cual el cuestionario no sirve de nada.
      • Epworth. Copyright de Murray W. Johns. El sitio oficial es explícito en que se requiere licencia para usarla, se pague o no. Las licencias y traducciones las gestiona Mapi Research Trust, y son gratuitas para uso no comercial.

      Por eso esta página explica las escalas, su corrección y su interpretación, y te deriva a la fuente legítima de cada una en vez de alojar una copia. Un profesional que te aplique estas escalas debería tenerlas licenciadas.

      Hay una alternativa gratuita y moderna que casi nadie menciona: el Sleep Condition Indicator (SCI), diseñado directamente sobre los criterios del DSM-5. Una revisión COSMIN y STARD que identificó 285 estudios con más de 720.000 participantes en 13 versiones lingüísticas encontró una estructura estable de dos factores, buen desempeño diagnóstico y un punto de corte recomendado de 16 para cribado de insomnio (Meng et al., 2025).

      Y lo que sí puedes armar hoy mismo sin permiso de nadie es un registro de sueño de dos semanas: hora de acostarte, hora estimada de dormirte, despertares, hora de levantarte, siestas y cómo amaneciste. Es lo primero que pide cualquier evaluación seria, y es información que ningún cuestionario retrospectivo entrega con la misma fidelidad.

      ¿Qué evalúan los cuestionarios de higiene del sueño?

      Los cuestionarios de higiene del sueño miden conductas, no síntomas: siestas, horarios irregulares, cafeína y alcohol cerca de la noche, actividad estimulante en la cama, ambiente del dormitorio. El más usado es el Índice de Higiene del Sueño, de 13 ítems.

      Cuando Mastin, Bryson y Corwyn lo desarrollaron con 632 participantes, encontraron dos cosas que conviene tener claras: las conductas de higiene son bastante estables en el tiempo en población no clínica, y se relacionan fuertemente con la calidad del sueño pero solo de forma modesta con la somnolencia diurna (Mastin et al., 2006). O sea, corregir hábitos mejora cómo duermes bastante más que cuánto cabeceas al día siguiente.

      Aquí viene el matiz que se omite en casi todos los listados de "10 consejos para dormir mejor". La higiene del sueño, sola, es un tratamiento débil para el insomnio ya instalado. Un metaanálisis de 15 estudios comparó educación en higiene del sueño contra terapia cognitivo-conductual para el insomnio: hubo mejoría con la educación, con tamaño de efecto pequeño a mediano, pero fue significativamente menos eficaz que la TCC-I, y la diferencia entre ambas promedió dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      Dos puntos de PSQI, ese es el tamaño real de lo que te estás perdiendo si te quedas en la higiene. Y la TCC-I tiene detrás resultados sólidos: en 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes mejoró la gravedad del insomnio con tamaño de efecto grande (Scott et al., 2025).

      La higiene del sueño es el piso, no el edificio. Ayuda cuando el problema recién empieza y sostiene el resto del tratamiento, pero un insomnio de meses pide bastante más que apagar la pantalla a las once.

      ¿Fatiga o somnolencia? No son lo mismo

      Mucha gente llega diciendo "tengo sueño todo el día" cuando lo que tiene es fatiga. La diferencia es operativa: la somnolencia es la tendencia a quedarse dormido (eso mide Epworth); la fatiga es falta de energía sin necesariamente poder dormirse.

      El instrumento habitual para lo segundo es la Escala de Severidad de Fatiga (FSS), de 9 ítems. Una revisión sistemática con metaanálisis de fiabilidad sobre 59 artículos la respalda como válida y confiable, y deja anotada una limitación honesta que vale para cualquier autoaplicación: falta calcular puntos de corte en personas sanas para saber qué es fatiga normal y qué no (Ruotolo et al., 2025). Interpretá tu resultado como una descripción de intensidad, no como un diagnóstico con umbral.

      ¿Cuándo un puntaje alto apunta a algo psicológico?

      Este es el ángulo que las clínicas del sueño suelen dejar de lado. Un PSQI alto no siempre es un trastorno del sueño primario.

      Tres señales que en consulta hacen mirar hacia el estado de ánimo o la ansiedad antes que hacia la respiración:

      • El componente de disfunción diurna está alto mientras duración y eficiencia se ven razonables.
      • El sueño empeoró en paralelo con desgano, irritabilidad o pérdida de interés en cosas que antes importaban.
      • La persona describe despertar de madrugada sin poder volver a dormirse, con la cabeza ya funcionando a toda velocidad.

      Nada de eso diagnostica nada por sí solo. Es lo que orienta la entrevista. Y funciona en los dos sentidos: dormir mal sostenidamente empeora el ánimo, y el ánimo bajo desorganiza el sueño. Por eso la evaluación decente incluye ambos, y por eso entender qué mantiene el problema (los factores perpetuadores del modelo 3P del insomnio) suele importar más que el puntaje del día.

      Si lo que buscas son los instrumentos específicos para insomnio y no para hábitos generales de sueño, están en la guía de escalas de insomnio ISI, Atenas y PSQI.

      ¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

      Los cuestionarios orientan; no cierran nada. Vale la pena pedir hora cuando:

      • El problema para dormir lleva tres meses o más, al menos tres noches por semana.
      • Hay ronquido fuerte, pausas respiratorias o despertares con ahogo (ahí corresponde evaluación médica del sueño, y puede requerir un especialista en trastornos del sueño).
      • Te quedas dormido conduciendo o en situaciones de riesgo. No es un detalle menor: un metaanálisis de 9 estudios mostró que tratar la apnea con CPAP reduce de forma marcada el riesgo de accidente de tránsito (Tregear et al., 2010).
      • Ya intentaste corregir hábitos durante varias semanas y el puntaje no se mueve.
      • El sueño malo viene acompañado de ánimo bajo, ansiedad intensa o pensamientos de que no vale la pena seguir. Eso se consulta ahora, no en tres meses.

      Para el insomnio crónico, el tratamiento con mejor respaldo no es un fármaco: es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que puede entregarse presencial o por videollamada. La MedlinePlus de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. y la Guía de Práctica Clínica española para el manejo del insomnio en atención primaria coinciden en ese orden.

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuál es el puntaje normal del cuestionario de Pittsburgh? Un puntaje global de 5 o menos se considera calidad de sueño adecuada. Más de 5 identifica a un mal dormidor, con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad según el estudio original de Buysse et al. (1989). El rango total va de 0 a 21 puntos, sumando siete componentes de 0 a 3 cada uno.

      ¿Cómo se calcula el puntaje global del PSQI? Las 19 preguntas se convierten primero en siete puntajes de componente (calidad subjetiva, latencia, duración, eficiencia, perturbaciones, medicación y disfunción diurna), cada uno de 0 a 3 puntos. El global es la suma simple de esos siete componentes y va de 0 a 21. Sin la hoja de corrección oficial no se puede calcular bien.

      ¿Se puede descargar gratis el PSQI o la escala de Epworth en PDF? Ninguna de las dos es de libre reproducción. El PSQI es propiedad de la Universidad de Pittsburgh y se cede gratis solo para uso académico no comercial; la Epworth requiere licencia gestionada por Mapi Research Trust, gratuita para uso no comercial. Se solicitan en sus sitios oficiales.

      ¿Qué diferencia hay entre el PSQI y la escala de Epworth? Miden cosas distintas. El PSQI evalúa la calidad del sueño nocturno del último mes en siete áreas. La escala de Epworth mide la probabilidad de quedarse dormido durante el día en ocho situaciones. Se puede tener PSQI alto con Epworth normal, algo típico del insomnio.

      ¿La higiene del sueño sirve para tratar el insomnio? Ayuda, pero no alcanza sola. Un metaanálisis de 15 estudios encontró que la educación en higiene del sueño mejora el sueño con efecto pequeño a mediano, y resulta claramente inferior a la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, con una diferencia promedio de dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      ¿Un puntaje alto en estas escalas significa que tengo un trastorno del sueño? No. Son instrumentos de cribado y orientación, no diagnósticos. Un puntaje alto indica que vale la pena una evaluación con un profesional, que integrará la historia clínica, el contexto y, cuando corresponda, exámenes específicos como la polisomnografía.

      Dormir mal no se arregla con un cuestionario

      Tener el número es un buen comienzo y no es el tratamiento. Si tu PSQI salió sobre 5, si arrastras semanas de sueño roto o si el cansancio ya te está pasando la cuenta en el trabajo o con tu familia, una consulta permite pasar del puntaje al plan.

      En terapia trabajamos con lo que mantiene el problema hoy: los horarios, la relación con la cama, la preocupación por dormir, el ánimo que empuja y es empujado por el insomnio. Es un tratamiento acotado, con tareas concretas y resultados medibles con estas mismas escalas.

      Agenda una primera sesión de evaluación y revisemos juntos qué te está pasando con el sueño.

      Referencias

      Alcock, S., Beukes, J., Hart, C., Scheuermaier, K., Lye, S. J., & Norris, S. A. (2026). Psychometric evaluation of the Pittsburgh Sleep Quality Index among South African women participating in the Bukhali trial: Healthy Life Trajectories Initiative. Journal of Clinical Sleep Medicine, 22, 131. https://doi.org/10.1007/s44470-026-00146-z

      Buysse, D. J., Reynolds, C. F., Monk, T. H., Berman, S. R., & Kupfer, D. J. (1989). The Pittsburgh Sleep Quality Index: A new instrument for psychiatric practice and research. Psychiatry Research, 28(2), 193-213. https://doi.org/10.1016/0165-1781(89)90047-4

      Chung, K. F., Lee, C. T., Yeung, W. F., Chan, M. S., Chung, E. W., & Lin, W. L. (2018). Sleep hygiene education as a treatment of insomnia: A systematic review and meta-analysis. Family Practice, 35(4), 365-375. https://doi.org/10.1093/fampra/cmx122

      Crook, S., Sievi, N. A., Bloch, K. E., Stradling, J. R., Frei, A., Puhan, M. A., & Kohler, M. (2019). Minimum important difference of the Epworth Sleepiness Scale in obstructive sleep apnoea: Estimation from three randomised controlled trials. Thorax, 74, 390-396. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2018-211959

      Gonçalves, M. T., Malafaia, S., Moutinho Dos Santos, J., Roth, T., & Marques, D. R. (2023). Epworth sleepiness scale: A meta-analytic study on the internal consistency. Sleep Medicine, 109, 261-269. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2023.07.008

      Li, X., Zha, L., Zhou, L., Xu, Y., Li, X., Yang, J., & Li, H. (2024). Diagnostic utility of obstructive sleep apnea screening questionnaires: A comprehensive meta-analysis. Sleep & Breathing, 29, 14. https://doi.org/10.1007/s11325-024-03169-z

      Manzar, M. D., BaHammam, A. S., Hameed, U. A., Spence, D. W., Pandi-Perumal, S. R., Moscovitch, A., & Streiner, D. L. (2018). Dimensionality of the Pittsburgh Sleep Quality Index: A systematic review. Health and Quality of Life Outcomes, 16, 89. https://doi.org/10.1186/s12955-018-0915-x

      Mastin, D. F., Bryson, J., & Corwyn, R. (2006). Assessment of sleep hygiene using the Sleep Hygiene Index. Journal of Behavioral Medicine, 29(3), 223-227. https://doi.org/10.1007/s10865-006-9047-6

      Meng, R., Huang, M., Miller, C. B., Fong, D. Y. T., Gregory, A. M., Pakpour, A. H., & Espie, C. A. (2025). Global perspectives on the Sleep Condition Indicator for DSM-5 insomnia disorder: A COSMIN and STARD systematic review of psychometric and diagnostic performance. BMC Medicine, 23, 542. https://doi.org/10.1186/s12916-025-04285-7

      Mollayeva, T., Thurairajah, P., Burton, K., Mollayeva, S., Shapiro, C. M., & Colantonio, A. (2016). The Pittsburgh Sleep Quality Index as a screening tool for sleep dysfunction in clinical and non-clinical samples: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 25, 52-73. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.01.009

      Ruotolo, I., Carenza, A., Sellitto, G., Simeon, R., Panuccio, F., Marini Padovani, A., & Galeoto, G. (2025). Exploring the psychometric properties of the fatigue severity scale: Results from a systematic review and reliability meta-analysis. Expert Review of Pharmacoeconomics & Outcomes Research, 25, 1021-1036. https://doi.org/10.1080/14737167.2025.2511128

      Scott, A. J., Correa, A. B., Bisby, M. A., Chandra, S. S., Rahimi, M., Christina, S., & Dear, B. F. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in people with chronic disease: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 185, 1350-1361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2025.4610

      Tregear, S., Reston, J., Schoelles, K., & Phillips, B. (2010). Continuous positive airway pressure reduces risk of motor vehicle crash among drivers with obstructive sleep apnea: Systematic review and meta-analysis. Sleep, 33, 1373-1380. https://doi.org/10.1093/sleep/33.10.1373

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    • Test de Hábitos de Sueño Gratis: Evalúa la calidad de tu sueño online

      Test de Hábitos de Sueño Gratis: Evalúa la calidad de tu sueño online

      por Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Son las tres de la mañana, llevas dos horas mirando el techo y terminas buscando en el teléfono un test del sueño gratis que te diga de una vez qué te pasa. Lo entendemos. El problema es que casi todos los que encontrarás hacen lo mismo: te dan un número y una frase genérica del tipo “consulte a su médico”, sin decirte qué significa ese número ni, sobre todo, qué depende de ti.

      Acá abajo hay una autoevaluación distinta, de unos tres minutos. No te va a poner una etiqueta. Va a calcular cuánto del tiempo que pasas en cama estás realmente durmiendo, y va a devolverte, uno por uno, los hábitos que pueden estar sosteniendo el problema. Antes de que la hagas conviene entender qué puede y qué no puede decirte un test así, porque de eso depende que el resultado te sirva o te confunda.

      La respuesta corta

      Un test del sueño gratis es una herramienta de orientación, no de diagnóstico. Sirve bien para descartar (si sale limpio, es poco probable que haya un trastorno) y muy mal para confirmar. Lo más útil que puedes medir por tu cuenta son tus hábitos de sueño y tu eficiencia de sueño: el porcentaje del tiempo en cama que pasas dormido. Sobre 85% se considera bueno.

      ¿Qué mide realmente un test del sueño gratis?

      Mide señales, no enfermedades. Los cuestionarios de sueño están construidos para hacer de filtro: separan a quien probablemente no tiene un problema de quien conviene que lo revise alguien. Confundir eso con un diagnóstico es el error más común, y tiene una cifra que lo demuestra.

      La Escala de Insomnio de Atenas, uno de los cuestionarios breves más usados, tiene un rendimiento excelente en clínica. Pero cuando se aplica en población general00604-9), su valor predictivo positivo cae al 41%, mientras que el negativo se mantiene en 99% (Soldatos et al., 2003). Traducido: si te sale limpio, casi seguro estás bien. Si te sale alterado, hay poco más de un 40% de posibilidades de que efectivamente tengas insomnio. Es una diferencia enorme que ningún test online menciona.

      El patrón se repite con los cuestionarios de apnea. Un metaanálisis de 34 estudios comparados contra polisomnografía encontró que la Escala de Epworth detecta apenas al 48% de quienes tienen apnea obstructiva (Li et al., 2024), y una revisión de 38 estudios prospectivos mostró que el STOP-Bang alcanza sensibilidades del 92% al 96% con especificidades de solo 27% a 35% (Bernhardt et al., 2022). Los cuestionarios de cribado están diseñados para no dejar pasar casos, aunque eso les cueste muchos falsos positivos.

      Hay otra cosa que casi nadie te dice: los cuatro instrumentos estándar de sueño (el Pittsburgh, el Índice de Gravedad del Insomnio, la Escala de Atenas y la de Epworth) tienen copyright activo. Las páginas que te los ofrecen “gratis online” los están reproduciendo sin licencia. Por eso acá no vas a encontrar una copia de ninguno: vas a encontrar el cálculo que sí puedes hacer con tus propios datos, y la ruta legítima para acceder a cada instrumento si lo necesitas.

      Hábitos o trastorno: la pregunta que cambia qué hacer

      Antes de medir nada vale la pena separar dos cosas que se parecen y se tratan distinto. Una persona que duerme mal porque se acuesta a horas dispares y toma café a las siete de la tarde tiene un problema de hábitos. Una persona que hace todo bien y aun así lleva cuatro meses despertando a las cuatro de la mañana tiene otra cosa.

      El modelo que mejor explica esta diferencia, las tres P del insomnio, lleva casi cuarenta años en uso. Spielman describió el insomnio crónico a partir del papel de los factores perpetuadores, y de ahí salió la terapia de restricción de sueño (Spielman et al., 198730532-x)). Más tarde el modelo se formuló como tres grupos de factores: predisponentes, precipitantes y perpetuadores (Savard y Morin, 2001). Lo interesante es lo que implica. Lo que inició tu mal dormir (un duelo, un cambio de turno, una preocupación) puede haber desaparecido hace meses, y el problema seguir en pie porque lo sostienen las conductas que adoptaste para compensarlo.

      Eso convierte a los hábitos en el objetivo práctico. No porque sean la causa original, sino porque son lo que queda funcionando ahora y lo único sobre lo que puedes actuar hoy.

      Un estudio prospectivo con 140 personas con insomnio agudo y 737 durmientes normales reevaluadas al mes encontró qué predice que el problema persista en vez de resolverse solo: haber tenido un episodio previo, tener más síntomas depresivos y, sobre todo, la preocupación afectiva por el sueño (Ellis et al., 2021). Ese último factor aparece seguido en consulta. La persona empieza a calcular durante el día cuánto va a dormir esa noche, y el cálculo mismo la mantiene activada.

      En qué momento deja de ser un mal hábito: cuando el problema aparece tres o más noches por semana, se sostiene por más de tres meses y te afecta el día siguiente. Ahí hablamos de trastorno de insomnio, que afecta a cerca del 10% de la población adulta europea (Bassetti et al., 2026) y tiene tratamiento propio.

      ¿Qué hábitos pesan de verdad?

      Acá conviene una advertencia honesta, porque va contra lo que promete la mitad de internet. La higiene del sueño funciona, pero menos de lo que se cree cuando se usa sola.

      El instrumento clásico para medir hábitos, el Índice de Higiene del Sueño, se desarrolló con 632 participantes y dejó un hallazgo práctico: la higiene del sueño se relaciona fuertemente con la calidad del sueño y solo de forma modesta con la somnolencia diurna (Mastin et al., 2006). O sea, corregir hábitos mejora bastante más cómo duermes que cuánto cabeceas al día siguiente. Si tu queja principal es quedarte dormido en reuniones, los hábitos probablemente no sean toda la explicación.

      Y hay un techo medido. Una revisión sistemática de 15 estudios encontró que la educación en higiene del sueño produce mejoría real, con efecto pequeño a mediano, pero significativamente inferior a la terapia cognitivo conductual para el insomnio: la diferencia entre una y otra fue de alrededor de dos puntos de PSQI y de un 8% de eficiencia de sueño (Chung et al., 2018). Los hábitos son el piso, no el techo.

      Dicho eso, hay dos costumbres que en consulta aparecen una y otra vez y que pesan más que las demás:

      • Quedarse en la cama despierto. Es lo más intuitivo y lo más contraproducente. Cada noche que pasas horas en cama sin dormir, la cama se asocia un poco más con estar despierto.
      • Alargar el tiempo en cama para recuperar horas. Acostarse antes tras una mala noche parece razonable y suele empeorar las cosas. La terapia hace justo lo contrario: comprime el tiempo en cama hasta acercarlo al que realmente duermes y lo amplía después. Un ensayo con 234 personas comparó las dos formas de hacerlo y encontró que la restricción de sueño da mejorías mayores y más rápidas que la compresión (Jernelöv et al., 2025). Es un procedimiento que conviene hacer acompañado, no a pulso.

      La hora de levantarse merece mención aparte. Es la que ancla el reloj biológico, así que fijarla todos los días (sí, también el domingo) suele ordenar el resto sin que tengas que hacer nada más.

      ¿Cómo se calcula la eficiencia de tu sueño?

      La eficiencia de sueño es el porcentaje del tiempo en cama que pasas efectivamente dormido. Se calcula dividiendo el tiempo dormido por el tiempo en cama y multiplicando por cien. Si estás ocho horas en cama y duermes seis, tu eficiencia es 75%.

      Es la medida más útil que puedes obtener por tu cuenta por dos razones. Primero, no depende de que interpretes síntomas: son cuatro datos que ya conoces. Segundo, tiene tramos publicados. En el trabajo original del Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, la eficiencia habitual se puntúa en cuatro tramos: sobre 85%, entre 75% y 84%, entre 65% y 74%, y bajo 65%90047-4) (Buysse et al., 1989). Ese mismo trabajo, con 52 buenos durmientes y 116 malos durmientes, encontró que un puntaje global sobre 5 distinguía a unos de otros con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. Vale el matiz que casi nadie cita: la validación se hizo contra pacientes psiquiátricos y de clínica del sueño, no como cribado poblacional.

      La calculadora de abajo aplica esos tramos a tus horarios. Un aviso sobre cómo responder: piensa en una noche típica de las últimas dos semanas y estima. Si no recuerdas los minutos exactos, no importa demasiado. El promedio pesa más que la precisión, y de todos modos lo que registres de memoria y lo que registres día a día suelen diferir, algo que ya documentó la revisión de la Academia Americana de Medicina del Sueño sobre actigrafía al comparar medidas objetivas con autorreporte (Smith et al., 2018).

      Ahora sí. Respóndelo con calma, no hay respuestas trampa.

      Autoevaluación de tus hábitos de sueño

      Dos partes, unos tres minutos. La primera calcula tu eficiencia de sueño con tus propios horarios. La segunda revisa qué costumbres pueden estar sosteniendo el problema. No entrega un diagnóstico ni un puntaje global: entrega información que puedes usar (o llevar a la consulta).

      1. Tu eficiencia de sueño

      Responde pensando en una noche típica de las últimas dos semanas. Si no sabes los minutos exactos, estima: el promedio importa más que la precisión.

      2. Tus hábitos, uno por uno

      Marca lo que te pasa la mayoría de las noches o las semanas. Ninguna respuesta suma puntos: cada una que marques vuelve abajo con qué hacer con ella.

      Eficiencia de sueño
      …
      …
      Hábitos que conviene mirar

      Los tramos de eficiencia de sueño (sobre 85%, 75 a 84%, 65 a 74%, bajo 65%) son los del componente de eficiencia habitual del Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (Buysse et al., 1989). Esta herramienta no reproduce ese cuestionario ni ningún otro instrumento con licencia: solo aplica la fórmula de eficiencia a los datos que tú ingresas. La revisión de hábitos no tiene puntaje ni baremo porque no existe uno validado para una lista propia: es autoobservación guiada, no una escala. Nada de esto reemplaza una evaluación clínica.

      Pintura impresionista de sabanas al sol con siete pinzas alineadas, test de habitos de sueno

      ¿Y si mi reloj dice que duermo mal?

      Con cautela. Los relojes y pulseras estiman el sueño a partir de movimiento y frecuencia cardíaca, y les cuesta justo lo que a ti te importa: distinguir estar quieto y despierto de estar dormido.

      Una revisión sistemática de modelos Fitbit comparados contra polisomnografía encontró que sobreestimaban el tiempo total de sueño entre unos 7 y 67 minutos y subestimaban el tiempo despierto tras dormirse entre 6 y 44 minutos, con especificidades para detectar vigilia de entre 0,10 y 0,52 (Haghayegh et al., 2019). Los modelos más nuevos mejoraron algo. Una revisión de Fitbit Charge 4, Garmin Vivosmart 4 y WHOOP encontró que WHOOP tuvo el menor desacuerdo en tiempo total de sueño, aunque el mayor en sueño REM, y que todos siguen necesitando mejorar en las etapas concretas (Schyvens et al., 2024). Una revisión reciente del campo lo dice sin rodeos: muchos dispositivos de medición ambulatoria del sueño carecen de evidencia suficiente de validez (Dressle et al., 2025).

      Úsalo para ver tendencias de tus horarios, que es donde sí acierta. Para las etapas de sueño y para el "dormiste mal" de la mañana, tómatelo como una estimación gruesa. En consulta se ve seguido a personas que duermen razonablemente bien y están angustiadas porque una aplicación les puso un puntaje bajo, y esa angustia sí termina afectándoles el sueño.

      ¿Cuándo dejar de autoevaluarte y consultar?

      Cuando el problema lleva más de tres meses, aparece tres o más noches por semana y te está pasando la cuenta en el día. También cuando hay señales que ningún test de hábitos cubre: ronquidos fuertes con pausas respiratorias que alguien haya presenciado, quedarte dormido conduciendo, o dormir bien de noche y aun así vivir con sueño. Esas tres apuntan a algo respiratorio o neurológico, y se aclaran con un estudio del sueño o con un especialista en trastornos del sueño, no con otro cuestionario.

      La buena noticia es que el tratamiento de primera línea para el insomnio crónico no es un fármaco ni un examen. Es la terapia cognitivo conductual para el insomnio, que trabaja exactamente los factores perpetuadores de los que hablamos arriba, se entrega en unas seis a ocho sesiones e incluye restricción de sueño, control de estímulos e intervención cognitiva (Walker et al., 2022). Un metaanálisis de 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes que además tenían una enfermedad crónica encontró mejorías grandes en gravedad del insomnio y en eficiencia de sueño, con abandono medio del 13,3% y efectos adversos raros (Scott et al., 2025). Y a diferencia de los hipnóticos, mejora de forma duradera y no genera dependencia, con formatos presenciales, por telesalud o digitales (Stearns et al., 2026).

      Lo que conviene llevar a esa primera consulta es justamente lo que acabas de generar: tu eficiencia de sueño y la lista de hábitos que marcaste. Vale más que un puntaje de un test online. Si quieres afinarlo, registra dos semanas de horarios antes de ir, porque la evaluación del insomnio parte de una línea base, no de un recuerdo. Puedes complementar con la información de MedlinePlus sobre higiene del sueño y con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre salud mental.

      Preguntas frecuentes sobre el test del sueño

      ¿Es fiable un test del sueño gratis?

      Es fiable para orientar, no para diagnosticar. Los cuestionarios de sueño sirven bien para descartar problemas y mal para confirmarlos: en población general, un resultado alterado en la Escala de Atenas acierta poco más del 40% de las veces, mientras que un resultado normal descarta con un 99% de acierto (Soldatos et al., 2003).

      ¿Cuánta eficiencia de sueño es normal?

      Sobre 85% se considera buena eficiencia. Entre 75% y 84% ya hay una parte de la noche en cama sin dormir; entre 65% y 74% se considera baja, y bajo 65% muy baja. Son los tramos del componente de eficiencia habitual del Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (Buysse et al., 1989).

      ¿Cuántas horas hay que dormir?

      No hay un número igual para todos, y perseguir una cifra suele empeorar el insomnio porque agrega presión. Es más informativo mirar la eficiencia de sueño y cómo funcionas al día siguiente que contar horas. Si duermes siete horas con buena eficiencia y amaneces bien, ese es tu número.

      ¿Puedo hacer el test del Pittsburgh o el de Epworth gratis en internet?

      Circulan copias, pero esos instrumentos tienen copyright y las páginas que los reproducen suelen hacerlo sin licencia. El Pittsburgh pertenece a la Universidad de Pittsburgh y la Epworth se licencia a través de Mapi Research Trust. Un profesional puede aplicártelos por la vía correcta en consulta.

      ¿Sirve de algo cambiar hábitos si tengo insomnio crónico?

      Sirve, pero no suele bastar. Una revisión de 15 estudios encontró que la educación en higiene del sueño mejora el sueño con efecto pequeño a mediano y queda significativamente por debajo de la terapia cognitivo conductual para el insomnio (Chung et al., 2018). Considera los hábitos como el punto de partida.

      Un último punto

      Si llegaste hasta acá buscando un test del sueño gratis, probablemente ya intentaste varias cosas por tu cuenta. Que los hábitos tengan un techo no significa que no valgan la pena: significa que cuando los corriges y el problema sigue, la respuesta no es insistir más fuerte, es cambiar de herramienta.

      Si tu eficiencia salió baja, si marcaste varios hábitos o si esto lleva meses, conversarlo con un psicólogo clínico te va a ahorrar tiempo. Agenda una hora y llevemos tu resultado a algo concreto.

      Sobre Terapia Online Chile

      Este contenido fue escrito y revisado por Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico, un espacio de psicología clínica online para personas adultas en Chile. Trabajamos con terapia cognitivo conductual, que es el enfoque de primera línea para el insomnio crónico.

      Aviso: este artículo tiene fines informativos y de orientación. La herramienta de autoevaluación no reproduce ningún instrumento con licencia, no entrega un diagnóstico y no reemplaza una evaluación clínica. Si tu problema de sueño lleva más de tres meses o te afecta el día, consulta con un profesional.

      Agenda una hora

      Referencias

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      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.