Si llegaste buscando el Índice de Gravedad del Insomnio (ISI) en PDF, lo más probable es que ya hayas encontrado media docena de copias sueltas dando vueltas por internet. La pregunta que casi nadie responde es la que importa: una vez que tienes el puntaje, ¿qué significa? Porque el mismo número puede querer decir cosas distintas según dónde se aplicó la escala, y hay cuatro instrumentos que la gente usa indistintamente cuando en realidad miden cosas diferentes.
Esta es una ficha comparativa de las cuatro escalas que aparecen en toda evaluación de sueño (ISI, Atenas, Pittsburgh y Epworth), con lo que mide cada una, cómo se corrige, dónde están sus puntos de corte reales y qué se puede concluir de un puntaje alto. Al final hay un selector para orientarte sobre cuál corresponde a tu caso y un registro de sueño de 14 días en PDF para imprimir, que es por donde empieza de verdad una evaluación de insomnio.
Las cuatro escalas de un vistazo
| Escala | Qué mide | Ítems | Rango | Punto de corte | Período |
|---|---|---|---|---|---|
| ISI (Índice de Gravedad del Insomnio) | Gravedad e impacto del insomnio | 7 | 0-28 | 10 en población general; 14 en atención primaria | Último mes |
| AIS (Escala de Insomnio de Atenas) | Síntomas de insomnio según criterios CIE-10 | 8 | 0-24 | 6 | Último mes |
| PSQI (Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh) | Calidad global del sueño en 7 componentes | 19 | 0-21 | 5 (uso convencional) | Último mes |
| ESS (Escala de Somnolencia de Epworth) | Propensión a quedarse dormido de día | 8 | 0-24 | 10 (uso convencional) | Últimas semanas |
Fíjate en la última columna de “qué mide”: tres de las cuatro apuntan al insomnio, y una, la Epworth, apunta a otra cosa completamente distinta. Ese es el error más caro de esta lista, y lo veremos en detalle más abajo.
Índice de Gravedad del Insomnio (ISI)
Qué es y cómo se corrige
El ISI es un cuestionario de siete preguntas que evalúa la naturaleza, la gravedad y el impacto del insomnio durante el último mes. Cubre la dificultad para quedarse dormido, para mantenerse dormido y el despertar precoz; la insatisfacción con el sueño; la interferencia con el funcionamiento diurno; cuánto lo notan los demás; y el malestar que todo eso genera.
Cada ítem se responde en una escala de 0 a 4, así que el total va de 0 a 28 puntos. Las bandas de interpretación convencionales son:
- 0-7: sin insomnio clínicamente significativo
- 8-14: insomnio subclínico o subumbral
- 15-21: insomnio clínico moderado
- 22-28: insomnio clínico grave
El punto de corte no es uno solo, y esto casi nunca se dice
Acá está el detalle que separa una lectura correcta de una equivocada. El corte para “detectar un caso” cambia según el contexto donde se aplica la escala.
En el estudio psicométrico de referencia, realizado sobre 959 personas de la comunidad y una muestra clínica de 183 pacientes más 62 controles, un corte de 10 puntos resultó óptimo para detectar casos en población general: 86,1% de sensibilidad y 87,7% de especificidad (Morin et al., 2011). La consistencia interna fue excelente en ambas muestras (alfa de Cronbach de 0,90 y 0,91).
Pero cuando la misma escala se llevó a la consulta de medicina general, el corte óptimo subió. En 410 pacientes de seis consultorios, con entrevista clínica semiestructurada como referencia, el corte que mejor funcionó fue 14 puntos (82,4% de sensibilidad, 82,1% de especificidad), con un área bajo la curva ROC de 0,87 (Gagnon et al., 2013).
Un 12 no es “el mismo 12” si lo respondiste en tu casa que si lo respondiste esperando al médico. La población a la que perteneces cambia lo que ese número predice.
Qué tan sólida es la escala
Un metaanálisis de generalización de la fiabilidad que reunió 33 estudios psicométricos, 42 estimaciones y 29.688 participantes encontró un alfa acumulado de 0,83 (Cerri et al., 2023). Buena consistencia. Pero los alfas individuales fueron de 0,65 a 0,92 y la heterogeneidad resultó altísima (I² = 97%), sin que el continente, el entorno, la edad ni el riesgo de sesgo la explicaran.
Sobre qué mide exactamente hay menos acuerdo del que parece: se han publicado alrededor de trece modelos factoriales distintos para las mismas siete preguntas. Una revisión sistemática con metaanálisis concluyó que la solución de dos factores es la representación más robusta, y de paso dejó un dato incómodo: 15 de 20 estudios no emplearon ni análisis factorial exploratorio ni confirmatorio (Manzar et al., 2021).
En español
Sí existe validación en población hispanohablante, aunque los sitios que reparten el PDF rara vez la citan. En 310 adultos mexicanos, el ISI mostró un alfa de 0,82 y un omega general de 0,91, con un modelo bifactor (un factor general más un factor específico de impacto) que ajustó mejor que las soluciones previas de uno, dos y tres factores: CFI = 0,98, TLI = 0,96, RMSEA = 0,07. Además presentó invarianza configural, métrica y escalar por sexo, lo que significa que hombres y mujeres responden la escala de forma comparable (Álvarez-García et al., 2023).
Cuánto tiene que bajar para que sea mejoría real
Tres cifras publicadas, y no coinciden entre sí:
- 6 puntos, a partir de un ensayo con 828 pacientes con insomnio primario: quienes bajaban 6 puntos tenían 48% menos probabilidad de sentirse agotados y 52% menos de sentirse fatigados (Yang et al., 2009).
- 8,4 puntos para una mejoría calificada como moderada por un evaluador independiente, en la muestra clínica de Morin et al. (2011).
- 5 puntos sobre una versión de seis ítems, en un análisis de 1.956 pacientes de dos ensayos fase III (Lenderking et al., 2024).
Como referencia práctica: una baja de dos o tres puntos entre una medición y otra está dentro del ruido esperable. No es progreso todavía.
Escala de Insomnio de Atenas (AIS)
Qué es
Ocho ítems construidos directamente sobre los criterios CIE-10 de insomnio no orgánico: los primeros cuatro miden el sueño en términos cuantitativos (inducción, despertares, despertar precoz, duración total), el quinto la calidad del sueño, y los últimos tres el impacto diurno (bienestar, funcionamiento y somnolencia). Cada uno va de 0 a 3, con un total de 0 a 24. Existe también una versión corta de cinco ítems que evalúa solo las dificultades de sueño, sin el impacto diurno.
Su punto de corte, y la trampa que esconde
El estudio de validez diagnóstica00604-9) administró la escala a 299 personas (105 con insomnio primario, 100 pacientes psiquiátricos ambulatorios, 44 hospitalizados y 50 controles no pacientes), evaluadas a ciegas contra el diagnóstico CIE-10. Un puntaje de 6 o más identificó insomnio con 93% de sensibilidad y 85% de especificidad, un 90% de clasificación correcta (Soldatos et al., 2003).
Suena redondo. Ahora el dato que decide cómo hay que leer un resultado positivo: con ese mismo corte, en población general el valor predictivo positivo es de apenas 41%, frente a un valor predictivo negativo de 99%.
Traducido a lo concreto: si te da negativo, es casi seguro que no tienes insomnio. Si te da positivo, hay más o menos un 40% de probabilidad de que efectivamente lo tengas. La escala es excelente para descartar y mediocre para confirmar. Entre pacientes psiquiátricos la cosa cambia (valor predictivo positivo del 86%), porque la enfermedad es más frecuente en ese grupo. Y si se sube el corte a 10, el valor predictivo positivo en población general trepa a cerca del 90%, a costa de dejar pasar casos.
Qué tan sólida es
Un metaanálisis de generalización de la fiabilidad sobre la escala y sus traducciones encontró una consistencia interna de 0,84 y una fiabilidad test-retest de 0,86 (Jahrami et al., 2023). Estable en el tiempo, que es justo lo que se le pide a una escala de gravedad.
En español tiene dos validaciones útiles. La traducción al español se validó en 242 participantes mexicanos con un alfa de 0,90 en la muestra completa, y los ocho ítems se agruparon en un solo componente que explicó el 59,5% de la varianza (Nenclares Portocarrero y Jiménez-Genchi, 2005). En 367 adultos peruanos la estructura unidimensional se confirmó con buen ajuste (CFI = 0,99, RMSEA = 0,05), omega de 0,83 e invarianza por sexo (Baños-Chaparro et al., 2021).
Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI)
Qué es
El más largo de los cuatro y el más usado en investigación. Diecinueve preguntas de autoaplicación (más cinco dirigidas a quien duerme contigo, que no puntúan) se agrupan en siete componentes: calidad subjetiva, latencia, duración, eficiencia habitual, perturbaciones, uso de medicación para dormir y disfunción diurna. Cada componente va de 0 a 3 y la suma da un global de 0 a 21, donde más alto es peor. Por convención, un global sobre 5 se lee como “mal dormidor”.
Ojo con una diferencia de fondo: el PSQI mide calidad de sueño, no trastorno de insomnio. Son cosas relacionadas pero no idénticas. Alguien con apnea, con dolor crónico o con un turno de noche puede tener un PSQI pésimo sin cumplir criterios de insomnio.
El problema del puntaje global
Una revisión sistemática de 37 estudios evaluados con metodología COSMIN concluyó, por síntesis de mejor evidencia, que el PSQI tiene fuerte fiabilidad y validez, pero una validez estructural solo moderada (Mollayeva et al., 2016). Esa palabra hace mucho trabajo.
El asunto es que sumar siete componentes distintos en un número único supone que todos miden lo mismo, y eso no está demostrado. Una revisión de su dimensionalidad sobre 45 artículos encontró que el PSQI tiene la mayor cantidad de estructuras factoriales publicadas de cualquier escala de sueño, y que 31 de esos 45 artículos no usaron análisis factorial de ningún tipo (Manzar et al., 2018).
Un ejemplo reciente de hasta dónde llega el problema: en 7.182 mujeres jóvenes de Soweto, la consistencia interna del PSQI fue de apenas 0,57 y el modelo de un solo factor ajustó mal (CFI = 0,65, RMSEA = 0,13), mientras que los modelos de dos y tres factores ajustaron bien. La recomendación de los autores es directa: interpretar los componentes, no el puntaje global (Alcock et al., 2026).
Si vas a usar el PSQI, el dato útil no es “17 de 21”. Es cuál de los siete componentes está disparado: si el problema es la latencia, la eficiencia o los despertares, porque cada uno lleva a una intervención distinta.
Escala de Somnolencia de Epworth (ESS)
Ocho situaciones cotidianas y una pregunta en cada una: qué tan probable es quedarse dormido. De 0 a 3, total de 0 a 24.
La Epworth no mide insomnio. Mide propensión a dormirse durante el día, que es casi lo contrario del problema típico del insomne, que se acuesta y no logra dormir. Aparece en estas listas porque toda evaluación de sueño la incluye, pero responde a otra pregunta.
Qué tan distinta es esa pregunta se ve en los números: en la muestra mexicana, el ISI correlacionó 0,84 con la Escala de Atenas y solo 0,39 con la Epworth (Álvarez-García et al., 2023). ISI y Atenas miden prácticamente lo mismo; la Epworth mide otra cosa.
Y para lo que la mayoría cree que sirve, que es detectar apnea del sueño, rinde mal: en un metaanálisis de 34 estudios contra polisomnografía, la Epworth mostró 0,48 de sensibilidad y 0,73 de especificidad, o sea que deja pasar cerca de la mitad de los casos, mientras el STOP-BANG alcanzó 0,89 de sensibilidad (Li et al., 2024). Su diferencia mínima importante es de unos 2 puntos (Crook et al., 2019).
Hay más detalle sobre esta escala en particular en la guía de autoevaluación del sueño con la Epworth.
Por qué acá no vas a encontrar los cuatro PDF
Es la parte que las páginas que reparten los formularios no mencionan: ninguna de estas cuatro escalas es de dominio público.
| Escala | Titular del copyright | Cómo se obtiene legalmente |
|---|---|---|
| ISI | Charles M. Morin (1993, 1996) y Mapi Research Trust | Solicitud en ePROVIDE / Mapi Research Trust |
| AIS | Soldatos, Dikeos y Paparrigopoulos (2000), © Elsevier | Permiso a Elsevier sobre el artículo original |
| PSQI | University of Pittsburgh | Gratis para uso no comercial en sleep.pitt.edu/psqi; con licencia pagada para uso comercial |
| ESS | Murray W. Johns / Mapi Research Trust | Licencia obligatoria en ePROVIDE |
La ficha oficial del ISI es explícita: la modificación, reproducción y uso no autorizados de cualquier parte del documento están prohibidos. El PSQI se puede reimprimir sin cargo solo para investigación y docencia no comerciales; la Universidad de Pittsburgh lo licencia mediante pago a entidades comerciales. Un sitio profesional que ofrece consultas es uso comercial.
Que medio internet los reparta igual no cambia el estatus legal de ninguno. Si eres profesional y necesitas usarlos en tu práctica, la vía correcta es la tabla de arriba y en varios casos la licencia no cuesta nada: solo hay que pedirla.
El error más común: elegir la escala equivocada
Un puntaje solo responde la pregunta que la escala hace. Cuatro situaciones frecuentes:
- “Me acuesto y no logro dormirme.” Es insomnio de conciliación. Corresponde el ISI o la Atenas, no la Epworth.
- “Duermo ocho horas y despierto molido.” Eso no es insomnio: es sueño no reparador, y la sospecha razonable apunta a un trastorno respiratorio del sueño. Ahí sirve la Epworth y, sobre todo, un estudio del sueño.
- “Duermo mal desde hace años, con de todo un poco.” El PSQI da el mapa por componentes, y ese perfil es más informativo que el total.
- “Me quedo dormido en reuniones o manejando.” Esa es la pregunta de la Epworth, y es la más urgente de las cuatro.
Lo que un puntaje alto sí significa (y lo que no)
Ninguna de estas escalas diagnostica. En el estudio de atención primaria, la concordancia entre el corte del ISI y la entrevista diagnóstica fue solo moderada (kappa = 0,62), y eso con clínicos entrenados aplicando la entrevista de referencia (Gagnon et al., 2013). El ISI completo detecta trastorno de insomnio con 86% de sensibilidad y 80% de especificidad (Kraepelien et al., 2021): muy bueno para un cuestionario, insuficiente para cerrar un diagnóstico.
Lo que un puntaje alto sí hace es dos cosas útiles: justifica consultar, y da una línea de base contra la cual comparar dentro de unas semanas.
Y hay una razón práctica para no quedarse en el puntaje: el insomnio crónico tiene un tratamiento de primera línea que funciona, y no es un fármaco. En 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) mejoró la gravedad del insomnio con un tamaño de efecto grande (g = 0,98), con abandono medio del 13,3% y efectos adversos raros (Scott et al., 2025).
Lo que sí conviene llevar a la consulta: el registro de sueño
Acá va la parte contraintuitiva. Si tuvieras que elegir una sola cosa para llegar preparado a una evaluación de insomnio, no sería ninguno de los cuatro cuestionarios. Sería un registro de sueño de dos semanas.
Los cuestionarios te piden que recuerdes el último mes de una sola vez, y el recuerdo retrospectivo del sueño es notoriamente poco fiable: la percepción de cuánto se tardó en dormir y cuántas veces se despertó uno se distorsiona bastante. El registro diario, en cambio, se llena cada mañana y captura el patrón: si el problema es todos los días o solo los domingos, si empeora cuando cambia el horario, si las siestas están alimentando el círculo.
Es además lo que permite calcular la eficiencia de sueño (horas dormidas divididas por horas en cama), que es la variable sobre la que trabaja directamente la TCC-I.
Más abajo tienes un selector que te orienta sobre qué escala corresponde a tu caso y qué anotar.
Descárgalo en PDF: registro de sueño de 14 días, hoja imprimible. Dos páginas en A4: la tabla de las dos semanas con las siete columnas que se llenan cada mañana (hora de acostarse, cuánto tardaste en dormirte, despertares, hora del despertar final, hora de levantarte, siestas y calidad de 1 a 5), y en la segunda página la hoja de cálculo para sacar horas en cama, horas dormidas y eficiencia de sueño día por día, con su promedio de los 14 días.
No lleva puntos de corte, y es a propósito. Un registro no los tiene: la eficiencia media se lee junto al horario, el ánimo y los fármacos de cada persona, y es el número sobre el que la TCC-I trabaja directamente. Tampoco reproduce ninguna de las cuatro escalas de arriba, que siguen teniendo copyright vigente.
¿Qué escala de sueño corresponde a tu caso?
Cinco preguntas para orientarte sobre cuál de los cuatro instrumentos responde tu pregunta, y qué conviene registrar antes de consultar. No entrega un puntaje clínico ni reproduce ninguna escala: las cuatro tienen copyright.
Registro de sueño de 14 días
Complétalo cada mañana, apenas te levantes, sin mirar lo anotado los días anteriores. La columna de eficiencia se calcula al final: horas dormidas dividido por horas en cama, por cien.
| Día | Hora de acostarse |
Cuánto tardé en dormirme |
Despertares (n.º y minutos) |
Hora del despertar final |
Hora de levantarme |
Siestas (minutos) |
Calidad 1 a 5 |
|---|
Horas en cama = desde que te acostaste hasta que te levantaste. Horas dormidas = horas en cama menos lo que tardaste en dormirte, menos los minutos despierto en la noche. Eficiencia = (horas dormidas ÷ horas en cama) × 100.
Importante: esta herramienta orienta, no diagnostica. Ninguna escala de autoinforme cierra un diagnóstico de trastorno del sueño: en atención primaria la concordancia entre el punto de corte del ISI y la entrevista clínica fue solo moderada (kappa = 0,62; Gagnon et al., 2013). Si te has quedado dormido conduciendo, deja de conducir y consulta pronto.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es mejor, el ISI o la Escala de Atenas?
Para gravedad del insomnio son casi equivalentes: correlacionan 0,84 entre sí. El ISI tiene más investigación acumulada sobre cambio con tratamiento y sus puntos de corte están mejor caracterizados por contexto. La Atenas es más corta, está anclada en criterios CIE-10 y tiene validación en español en México y Perú.
¿Puedo autoaplicarme estas escalas?
Están diseñadas para autoaplicación, así que responderlas no tiene misterio. El problema no es responderlas: es interpretarlas. Un positivo en población general acierta cerca del 40% de las veces en la Atenas. Sirve para decidir consultar, no para concluir nada.
¿Cuántas veces puedo repetir el ISI?
Es sensible al cambio, así que se usa habitualmente antes, durante y después del tratamiento. Repetirlo cada dos a cuatro semanas es razonable; repetirlo cada dos días solo agrega ruido, porque los cambios menores a 5-6 puntos no son interpretables.
¿Un puntaje bajo descarta un problema de sueño?
Descarta bastante bien el insomnio (el valor predictivo negativo de la Atenas es del 99%), pero no descarta otros trastornos del sueño. Alguien con apnea puede puntuar bajo en ISI y en Atenas y tener igualmente un problema serio. Si hay ronquidos, pausas respiratorias observadas o somnolencia diurna marcada, esa vía se explora con otro tipo de estudio.
¿Necesito un especialista en sueño o basta con un psicólogo?
Depende de a qué apunte el cuadro. El insomnio crónico sin sospecha respiratoria tiene su tratamiento de primera línea en la TCC-I, que es intervención psicológica. Si hay sospecha de apnea, piernas inquietas o conductas raras durante el sueño, hay criterios para saber a quién consultar.
En resumen
Los cuatro instrumentos son buenos en lo suyo y ninguno reemplaza una evaluación. El ISI y la Atenas miden gravedad del insomnio y son intercambiables en la práctica; el PSQI mapea la calidad del sueño por componentes y conviene leerlo por partes; la Epworth mide somnolencia diurna y responde una pregunta distinta de las otras tres.
Si tu sueño lleva meses funcionando mal y ya sabes el puntaje pero no qué hacer con él, eso es exactamente lo que se trabaja en consulta, y el tratamiento con mejor respaldo es psicológico. Agenda una hora y lo revisamos con el registro en la mano.
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →
Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.
Referencias
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Álvarez-García, H. B., Lugo-González, I. V., & González Betanzos, F. (2023). Psychometric properties of the Insomnia Severity Index (ISI) in Mexican adults. Interacciones, 9, e311. https://doi.org/10.24016/2023.v9.311
Baños-Chaparro, J., Fuster Guillen, F. G., & Marín-Contreras, J. (2021). Escala de Insomnio de Atenas: evidencias psicométricas en adultos peruanos. Liberabit, 27(1), e458. https://doi.org/10.24265/liberabit.2021.v27n1.07
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Mollayeva, T., Thurairajah, P., Burton, K., Mollayeva, S., Shapiro, C. M., & Colantonio, A. (2016). The Pittsburgh sleep quality index as a screening tool for sleep dysfunction in clinical and non-clinical samples: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 25, 52-73. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.01.009
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Scott, A. J., Correa, A. B., Bisby, M. A., Chandra, S. S., Rahimi, M., Christina, S., … Dear, B. F. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in people with chronic disease: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 185(11), 1350-1361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2025.4610
Soldatos, C. R., Dikeos, D. G., & Paparrigopoulos, T. J. (2003). The diagnostic validity of the Athens Insomnia Scale. Journal of Psychosomatic Research, 55(3), 263-267. https://doi.org/10.1016/S0022-3999(02)00604-9
Yang, M., Morin, C. M., Schaefer, K., & Wallenstein, G. V. (2009). Interpreting score differences in the Insomnia Severity Index: Using health-related outcomes to define the minimally important difference. Current Medical Research and Opinion, 25(10), 2487-2494. https://doi.org/10.1185/03007990903167415
Nicolás Alcayaga
Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
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