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    Escalas para Evaluar el Insomnio: ISI, Atenas, Pittsburgh y Epworth

    Si llegaste buscando el Índice de Gravedad del Insomnio (ISI) en PDF, lo más probable es que ya hayas encontrado media docena de copias sueltas dando vueltas por internet. La pregunta que casi nadie responde es la que importa: una vez que tienes el puntaje, ¿qué significa? Porque el mismo número puede querer decir cosas distintas según dónde se aplicó la escala, y hay cuatro instrumentos que la gente usa indistintamente cuando en realidad miden cosas diferentes.

    Esta es una ficha comparativa de las cuatro escalas que aparecen en toda evaluación de sueño (ISI, Atenas, Pittsburgh y Epworth), con lo que mide cada una, cómo se corrige, dónde están sus puntos de corte reales y qué se puede concluir de un puntaje alto. Al final hay un selector para orientarte sobre cuál corresponde a tu caso y un registro de sueño de 14 días en PDF para imprimir, que es por donde empieza de verdad una evaluación de insomnio.

    Las cuatro escalas de un vistazo

    Escala Qué mide Ítems Rango Punto de corte Período
    ISI (Índice de Gravedad del Insomnio) Gravedad e impacto del insomnio 7 0-28 10 en población general; 14 en atención primaria Último mes
    AIS (Escala de Insomnio de Atenas) Síntomas de insomnio según criterios CIE-10 8 0-24 6 Último mes
    PSQI (Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh) Calidad global del sueño en 7 componentes 19 0-21 5 (uso convencional) Último mes
    ESS (Escala de Somnolencia de Epworth) Propensión a quedarse dormido de día 8 0-24 10 (uso convencional) Últimas semanas

    Fíjate en la última columna de “qué mide”: tres de las cuatro apuntan al insomnio, y una, la Epworth, apunta a otra cosa completamente distinta. Ese es el error más caro de esta lista, y lo veremos en detalle más abajo.

    Índice de Gravedad del Insomnio (ISI)

    Qué es y cómo se corrige

    El ISI es un cuestionario de siete preguntas que evalúa la naturaleza, la gravedad y el impacto del insomnio durante el último mes. Cubre la dificultad para quedarse dormido, para mantenerse dormido y el despertar precoz; la insatisfacción con el sueño; la interferencia con el funcionamiento diurno; cuánto lo notan los demás; y el malestar que todo eso genera.

    Cada ítem se responde en una escala de 0 a 4, así que el total va de 0 a 28 puntos. Las bandas de interpretación convencionales son:

    • 0-7: sin insomnio clínicamente significativo
    • 8-14: insomnio subclínico o subumbral
    • 15-21: insomnio clínico moderado
    • 22-28: insomnio clínico grave

    El punto de corte no es uno solo, y esto casi nunca se dice

    Acá está el detalle que separa una lectura correcta de una equivocada. El corte para “detectar un caso” cambia según el contexto donde se aplica la escala.

    En el estudio psicométrico de referencia, realizado sobre 959 personas de la comunidad y una muestra clínica de 183 pacientes más 62 controles, un corte de 10 puntos resultó óptimo para detectar casos en población general: 86,1% de sensibilidad y 87,7% de especificidad (Morin et al., 2011). La consistencia interna fue excelente en ambas muestras (alfa de Cronbach de 0,90 y 0,91).

    Pero cuando la misma escala se llevó a la consulta de medicina general, el corte óptimo subió. En 410 pacientes de seis consultorios, con entrevista clínica semiestructurada como referencia, el corte que mejor funcionó fue 14 puntos (82,4% de sensibilidad, 82,1% de especificidad), con un área bajo la curva ROC de 0,87 (Gagnon et al., 2013).

    Un 12 no es “el mismo 12” si lo respondiste en tu casa que si lo respondiste esperando al médico. La población a la que perteneces cambia lo que ese número predice.

    Qué tan sólida es la escala

    Un metaanálisis de generalización de la fiabilidad que reunió 33 estudios psicométricos, 42 estimaciones y 29.688 participantes encontró un alfa acumulado de 0,83 (Cerri et al., 2023). Buena consistencia. Pero los alfas individuales fueron de 0,65 a 0,92 y la heterogeneidad resultó altísima (I² = 97%), sin que el continente, el entorno, la edad ni el riesgo de sesgo la explicaran.

    Sobre qué mide exactamente hay menos acuerdo del que parece: se han publicado alrededor de trece modelos factoriales distintos para las mismas siete preguntas. Una revisión sistemática con metaanálisis concluyó que la solución de dos factores es la representación más robusta, y de paso dejó un dato incómodo: 15 de 20 estudios no emplearon ni análisis factorial exploratorio ni confirmatorio (Manzar et al., 2021).

    En español

    Sí existe validación en población hispanohablante, aunque los sitios que reparten el PDF rara vez la citan. En 310 adultos mexicanos, el ISI mostró un alfa de 0,82 y un omega general de 0,91, con un modelo bifactor (un factor general más un factor específico de impacto) que ajustó mejor que las soluciones previas de uno, dos y tres factores: CFI = 0,98, TLI = 0,96, RMSEA = 0,07. Además presentó invarianza configural, métrica y escalar por sexo, lo que significa que hombres y mujeres responden la escala de forma comparable (Álvarez-García et al., 2023).

    Cuánto tiene que bajar para que sea mejoría real

    Tres cifras publicadas, y no coinciden entre sí:

    • 6 puntos, a partir de un ensayo con 828 pacientes con insomnio primario: quienes bajaban 6 puntos tenían 48% menos probabilidad de sentirse agotados y 52% menos de sentirse fatigados (Yang et al., 2009).
    • 8,4 puntos para una mejoría calificada como moderada por un evaluador independiente, en la muestra clínica de Morin et al. (2011).
    • 5 puntos sobre una versión de seis ítems, en un análisis de 1.956 pacientes de dos ensayos fase III (Lenderking et al., 2024).

    Como referencia práctica: una baja de dos o tres puntos entre una medición y otra está dentro del ruido esperable. No es progreso todavía.

    Escala de Insomnio de Atenas (AIS)

    Qué es

    Ocho ítems construidos directamente sobre los criterios CIE-10 de insomnio no orgánico: los primeros cuatro miden el sueño en términos cuantitativos (inducción, despertares, despertar precoz, duración total), el quinto la calidad del sueño, y los últimos tres el impacto diurno (bienestar, funcionamiento y somnolencia). Cada uno va de 0 a 3, con un total de 0 a 24. Existe también una versión corta de cinco ítems que evalúa solo las dificultades de sueño, sin el impacto diurno.

    Su punto de corte, y la trampa que esconde

    El estudio de validez diagnóstica00604-9) administró la escala a 299 personas (105 con insomnio primario, 100 pacientes psiquiátricos ambulatorios, 44 hospitalizados y 50 controles no pacientes), evaluadas a ciegas contra el diagnóstico CIE-10. Un puntaje de 6 o más identificó insomnio con 93% de sensibilidad y 85% de especificidad, un 90% de clasificación correcta (Soldatos et al., 2003).

    Suena redondo. Ahora el dato que decide cómo hay que leer un resultado positivo: con ese mismo corte, en población general el valor predictivo positivo es de apenas 41%, frente a un valor predictivo negativo de 99%.

    Traducido a lo concreto: si te da negativo, es casi seguro que no tienes insomnio. Si te da positivo, hay más o menos un 40% de probabilidad de que efectivamente lo tengas. La escala es excelente para descartar y mediocre para confirmar. Entre pacientes psiquiátricos la cosa cambia (valor predictivo positivo del 86%), porque la enfermedad es más frecuente en ese grupo. Y si se sube el corte a 10, el valor predictivo positivo en población general trepa a cerca del 90%, a costa de dejar pasar casos.

    Qué tan sólida es

    Un metaanálisis de generalización de la fiabilidad sobre la escala y sus traducciones encontró una consistencia interna de 0,84 y una fiabilidad test-retest de 0,86 (Jahrami et al., 2023). Estable en el tiempo, que es justo lo que se le pide a una escala de gravedad.

    En español tiene dos validaciones útiles. La traducción al español se validó en 242 participantes mexicanos con un alfa de 0,90 en la muestra completa, y los ocho ítems se agruparon en un solo componente que explicó el 59,5% de la varianza (Nenclares Portocarrero y Jiménez-Genchi, 2005). En 367 adultos peruanos la estructura unidimensional se confirmó con buen ajuste (CFI = 0,99, RMSEA = 0,05), omega de 0,83 e invarianza por sexo (Baños-Chaparro et al., 2021).

    Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI)

    Qué es

    El más largo de los cuatro y el más usado en investigación. Diecinueve preguntas de autoaplicación (más cinco dirigidas a quien duerme contigo, que no puntúan) se agrupan en siete componentes: calidad subjetiva, latencia, duración, eficiencia habitual, perturbaciones, uso de medicación para dormir y disfunción diurna. Cada componente va de 0 a 3 y la suma da un global de 0 a 21, donde más alto es peor. Por convención, un global sobre 5 se lee como “mal dormidor”.

    Ojo con una diferencia de fondo: el PSQI mide calidad de sueño, no trastorno de insomnio. Son cosas relacionadas pero no idénticas. Alguien con apnea, con dolor crónico o con un turno de noche puede tener un PSQI pésimo sin cumplir criterios de insomnio.

    El problema del puntaje global

    Una revisión sistemática de 37 estudios evaluados con metodología COSMIN concluyó, por síntesis de mejor evidencia, que el PSQI tiene fuerte fiabilidad y validez, pero una validez estructural solo moderada (Mollayeva et al., 2016). Esa palabra hace mucho trabajo.

    El asunto es que sumar siete componentes distintos en un número único supone que todos miden lo mismo, y eso no está demostrado. Una revisión de su dimensionalidad sobre 45 artículos encontró que el PSQI tiene la mayor cantidad de estructuras factoriales publicadas de cualquier escala de sueño, y que 31 de esos 45 artículos no usaron análisis factorial de ningún tipo (Manzar et al., 2018).

    Un ejemplo reciente de hasta dónde llega el problema: en 7.182 mujeres jóvenes de Soweto, la consistencia interna del PSQI fue de apenas 0,57 y el modelo de un solo factor ajustó mal (CFI = 0,65, RMSEA = 0,13), mientras que los modelos de dos y tres factores ajustaron bien. La recomendación de los autores es directa: interpretar los componentes, no el puntaje global (Alcock et al., 2026).

    Si vas a usar el PSQI, el dato útil no es “17 de 21”. Es cuál de los siete componentes está disparado: si el problema es la latencia, la eficiencia o los despertares, porque cada uno lleva a una intervención distinta.

    Escala de Somnolencia de Epworth (ESS)

    Ocho situaciones cotidianas y una pregunta en cada una: qué tan probable es quedarse dormido. De 0 a 3, total de 0 a 24.

    La Epworth no mide insomnio. Mide propensión a dormirse durante el día, que es casi lo contrario del problema típico del insomne, que se acuesta y no logra dormir. Aparece en estas listas porque toda evaluación de sueño la incluye, pero responde a otra pregunta.

    Qué tan distinta es esa pregunta se ve en los números: en la muestra mexicana, el ISI correlacionó 0,84 con la Escala de Atenas y solo 0,39 con la Epworth (Álvarez-García et al., 2023). ISI y Atenas miden prácticamente lo mismo; la Epworth mide otra cosa.

    Y para lo que la mayoría cree que sirve, que es detectar apnea del sueño, rinde mal: en un metaanálisis de 34 estudios contra polisomnografía, la Epworth mostró 0,48 de sensibilidad y 0,73 de especificidad, o sea que deja pasar cerca de la mitad de los casos, mientras el STOP-BANG alcanzó 0,89 de sensibilidad (Li et al., 2024). Su diferencia mínima importante es de unos 2 puntos (Crook et al., 2019).

    Hay más detalle sobre esta escala en particular en la guía de autoevaluación del sueño con la Epworth.

    Por qué acá no vas a encontrar los cuatro PDF

    Es la parte que las páginas que reparten los formularios no mencionan: ninguna de estas cuatro escalas es de dominio público.

    Escala Titular del copyright Cómo se obtiene legalmente
    ISI Charles M. Morin (1993, 1996) y Mapi Research Trust Solicitud en ePROVIDE / Mapi Research Trust
    AIS Soldatos, Dikeos y Paparrigopoulos (2000), © Elsevier Permiso a Elsevier sobre el artículo original
    PSQI University of Pittsburgh Gratis para uso no comercial en sleep.pitt.edu/psqi; con licencia pagada para uso comercial
    ESS Murray W. Johns / Mapi Research Trust Licencia obligatoria en ePROVIDE

    La ficha oficial del ISI es explícita: la modificación, reproducción y uso no autorizados de cualquier parte del documento están prohibidos. El PSQI se puede reimprimir sin cargo solo para investigación y docencia no comerciales; la Universidad de Pittsburgh lo licencia mediante pago a entidades comerciales. Un sitio profesional que ofrece consultas es uso comercial.

    Que medio internet los reparta igual no cambia el estatus legal de ninguno. Si eres profesional y necesitas usarlos en tu práctica, la vía correcta es la tabla de arriba y en varios casos la licencia no cuesta nada: solo hay que pedirla.

    El error más común: elegir la escala equivocada

    Un puntaje solo responde la pregunta que la escala hace. Cuatro situaciones frecuentes:

    • “Me acuesto y no logro dormirme.” Es insomnio de conciliación. Corresponde el ISI o la Atenas, no la Epworth.
    • “Duermo ocho horas y despierto molido.” Eso no es insomnio: es sueño no reparador, y la sospecha razonable apunta a un trastorno respiratorio del sueño. Ahí sirve la Epworth y, sobre todo, un estudio del sueño.
    • “Duermo mal desde hace años, con de todo un poco.” El PSQI da el mapa por componentes, y ese perfil es más informativo que el total.
    • “Me quedo dormido en reuniones o manejando.” Esa es la pregunta de la Epworth, y es la más urgente de las cuatro.

    Lo que un puntaje alto sí significa (y lo que no)

    Ninguna de estas escalas diagnostica. En el estudio de atención primaria, la concordancia entre el corte del ISI y la entrevista diagnóstica fue solo moderada (kappa = 0,62), y eso con clínicos entrenados aplicando la entrevista de referencia (Gagnon et al., 2013). El ISI completo detecta trastorno de insomnio con 86% de sensibilidad y 80% de especificidad (Kraepelien et al., 2021): muy bueno para un cuestionario, insuficiente para cerrar un diagnóstico.

    Lo que un puntaje alto sí hace es dos cosas útiles: justifica consultar, y da una línea de base contra la cual comparar dentro de unas semanas.

    Y hay una razón práctica para no quedarse en el puntaje: el insomnio crónico tiene un tratamiento de primera línea que funciona, y no es un fármaco. En 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) mejoró la gravedad del insomnio con un tamaño de efecto grande (g = 0,98), con abandono medio del 13,3% y efectos adversos raros (Scott et al., 2025).

    Lo que sí conviene llevar a la consulta: el registro de sueño

    Acá va la parte contraintuitiva. Si tuvieras que elegir una sola cosa para llegar preparado a una evaluación de insomnio, no sería ninguno de los cuatro cuestionarios. Sería un registro de sueño de dos semanas.

    Los cuestionarios te piden que recuerdes el último mes de una sola vez, y el recuerdo retrospectivo del sueño es notoriamente poco fiable: la percepción de cuánto se tardó en dormir y cuántas veces se despertó uno se distorsiona bastante. El registro diario, en cambio, se llena cada mañana y captura el patrón: si el problema es todos los días o solo los domingos, si empeora cuando cambia el horario, si las siestas están alimentando el círculo.

    Es además lo que permite calcular la eficiencia de sueño (horas dormidas divididas por horas en cama), que es la variable sobre la que trabaja directamente la TCC-I.

    Más abajo tienes un selector que te orienta sobre qué escala corresponde a tu caso y qué anotar.

    Descárgalo en PDF: registro de sueño de 14 días, hoja imprimible. Dos páginas en A4: la tabla de las dos semanas con las siete columnas que se llenan cada mañana (hora de acostarse, cuánto tardaste en dormirte, despertares, hora del despertar final, hora de levantarte, siestas y calidad de 1 a 5), y en la segunda página la hoja de cálculo para sacar horas en cama, horas dormidas y eficiencia de sueño día por día, con su promedio de los 14 días.

    No lleva puntos de corte, y es a propósito. Un registro no los tiene: la eficiencia media se lee junto al horario, el ánimo y los fármacos de cada persona, y es el número sobre el que la TCC-I trabaja directamente. Tampoco reproduce ninguna de las cuatro escalas de arriba, que siguen teniendo copyright vigente.

    ¿Qué escala de sueño corresponde a tu caso?

    Cinco preguntas para orientarte sobre cuál de los cuatro instrumentos responde tu pregunta, y qué conviene registrar antes de consultar. No entrega un puntaje clínico ni reproduce ninguna escala: las cuatro tienen copyright.

    1. ¿Cuál es tu queja principal con el sueño?





    2. ¿Hace cuánto tiempo ocurre?



    3. ¿Alguien que duerma contigo te ha dicho que roncas fuerte o que dejas de respirar?




    4. ¿Te has quedado dormido manejando, o en una situación donde eso era peligroso?



    5. ¿Para qué quieres usar la escala?





    Registro de sueño de 14 días

    Complétalo cada mañana, apenas te levantes, sin mirar lo anotado los días anteriores. La columna de eficiencia se calcula al final: horas dormidas dividido por horas en cama, por cien.

    Día Hora de
    acostarse
    Cuánto tardé
    en dormirme
    Despertares
    (n.º y minutos)
    Hora del
    despertar final
    Hora de
    levantarme
    Siestas
    (minutos)
    Calidad
    1 a 5

    Horas en cama = desde que te acostaste hasta que te levantaste. Horas dormidas = horas en cama menos lo que tardaste en dormirte, menos los minutos despierto en la noche. Eficiencia = (horas dormidas ÷ horas en cama) × 100.

    Importante: esta herramienta orienta, no diagnostica. Ninguna escala de autoinforme cierra un diagnóstico de trastorno del sueño: en atención primaria la concordancia entre el punto de corte del ISI y la entrevista clínica fue solo moderada (kappa = 0,62; Gagnon et al., 2013). Si te has quedado dormido conduciendo, deja de conducir y consulta pronto.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es mejor, el ISI o la Escala de Atenas?

    Para gravedad del insomnio son casi equivalentes: correlacionan 0,84 entre sí. El ISI tiene más investigación acumulada sobre cambio con tratamiento y sus puntos de corte están mejor caracterizados por contexto. La Atenas es más corta, está anclada en criterios CIE-10 y tiene validación en español en México y Perú.

    ¿Puedo autoaplicarme estas escalas?

    Están diseñadas para autoaplicación, así que responderlas no tiene misterio. El problema no es responderlas: es interpretarlas. Un positivo en población general acierta cerca del 40% de las veces en la Atenas. Sirve para decidir consultar, no para concluir nada.

    ¿Cuántas veces puedo repetir el ISI?

    Es sensible al cambio, así que se usa habitualmente antes, durante y después del tratamiento. Repetirlo cada dos a cuatro semanas es razonable; repetirlo cada dos días solo agrega ruido, porque los cambios menores a 5-6 puntos no son interpretables.

    ¿Un puntaje bajo descarta un problema de sueño?

    Descarta bastante bien el insomnio (el valor predictivo negativo de la Atenas es del 99%), pero no descarta otros trastornos del sueño. Alguien con apnea puede puntuar bajo en ISI y en Atenas y tener igualmente un problema serio. Si hay ronquidos, pausas respiratorias observadas o somnolencia diurna marcada, esa vía se explora con otro tipo de estudio.

    ¿Necesito un especialista en sueño o basta con un psicólogo?

    Depende de a qué apunte el cuadro. El insomnio crónico sin sospecha respiratoria tiene su tratamiento de primera línea en la TCC-I, que es intervención psicológica. Si hay sospecha de apnea, piernas inquietas o conductas raras durante el sueño, hay criterios para saber a quién consultar.

    En resumen

    Los cuatro instrumentos son buenos en lo suyo y ninguno reemplaza una evaluación. El ISI y la Atenas miden gravedad del insomnio y son intercambiables en la práctica; el PSQI mapea la calidad del sueño por componentes y conviene leerlo por partes; la Epworth mide somnolencia diurna y responde una pregunta distinta de las otras tres.

    Si tu sueño lleva meses funcionando mal y ya sabes el puntaje pero no qué hacer con él, eso es exactamente lo que se trabaja en consulta, y el tratamiento con mejor respaldo es psicológico. Agenda una hora y lo revisamos con el registro en la mano.

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    Referencias

    Alcock, S., Beukes, J., Hart, C., Scheuermaier, K., Lye, S. J., & Norris, S. A. (2026). Psychometric evaluation of the Pittsburgh Sleep Quality Index among South African women participating in the Bukhali trial: Healthy Life Trajectories Initiative. Journal of Clinical Sleep Medicine, 22, 131. https://doi.org/10.1007/s44470-026-00146-z

    Álvarez-García, H. B., Lugo-González, I. V., & González Betanzos, F. (2023). Psychometric properties of the Insomnia Severity Index (ISI) in Mexican adults. Interacciones, 9, e311. https://doi.org/10.24016/2023.v9.311

    Baños-Chaparro, J., Fuster Guillen, F. G., & Marín-Contreras, J. (2021). Escala de Insomnio de Atenas: evidencias psicométricas en adultos peruanos. Liberabit, 27(1), e458. https://doi.org/10.24265/liberabit.2021.v27n1.07

    Cerri, L. Q., Justo, M. C., Clemente, V., Gomes, A. A., Pereira, A. S., & Marques, D. R. (2023). Insomnia Severity Index: A reliability generalisation meta-analysis. Journal of Sleep Research, 32(6), e13835. https://doi.org/10.1111/jsr.13835

    Crook, S., Sievi, N. A., Bloch, K. E., Stradling, J. R., Frei, A., Puhan, M. A., … Kohler, M. (2019). Minimum important difference of the Epworth Sleepiness Scale in obstructive sleep apnoea: Estimation from three randomised controlled trials. Thorax, 74(4), 390-396. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2018-211959

    Gagnon, C., Bélanger, L., Ivers, H., & Morin, C. M. (2013). Validation of the Insomnia Severity Index in primary care. The Journal of the American Board of Family Medicine, 26(6), 701-710. https://doi.org/10.3122/jabfm.2013.06.130064

    Jahrami, H., Trabelsi, K., Saif, Z., Manzar, M. D., BaHammam, A. S., & Vitiello, M. V. (2023). Reliability generalization meta-analysis of the Athens Insomnia Scale and its translations: Examining internal consistency and test-retest validity. Sleep Medicine, 111, 133-145. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2023.09.015

    Kraepelien, M., Blom, K., Forsell, E., Hentati Isacsson, N., Bjurner, P., Morin, C. M., … Kaldo, V. (2021). A very brief self-report scale for measuring insomnia severity using two items from the Insomnia Severity Index, Development and validation in a clinical population. Sleep Medicine, 81, 365-374. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2021.03.003

    Lenderking, W. R., Savva, Y., Atkinson, M. J., Campbell, R., Chabot, I., Moline, M., … Morin, C. M. (2024). Re-examining the factor structure of the Insomnia Severity Index (ISI) and defining the meaningful within-individual change (MWIC) for subjects with insomnia disorder in two phase III clinical trials of the efficacy of lemborexant. Journal of Patient-Reported Outcomes, 8, 65. https://doi.org/10.1186/s41687-024-00744-6

    Li, X., Zha, L., Zhou, L., Xu, Y., Li, X., Yang, J., … Li, H. (2024). Diagnostic utility of obstructive sleep apnea screening questionnaires: A comprehensive meta-analysis. Sleep & Breathing, 29(1), 14. https://doi.org/10.1007/s11325-024-03169-z

    Manzar, M. D., BaHammam, A. S., Hameed, U. A., Spence, D. W., Pandi-Perumal, S. R., Moscovitch, A., … Streiner, D. L. (2018). Dimensionality of the Pittsburgh Sleep Quality Index: A systematic review. Health and Quality of Life Outcomes, 16, 89. https://doi.org/10.1186/s12955-018-0915-x

    Manzar, M. D., Jahrami, H. A., & Bahammam, A. S. (2021). Structural validity of the Insomnia Severity Index: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 60, 101531. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2021.101531

    Mollayeva, T., Thurairajah, P., Burton, K., Mollayeva, S., Shapiro, C. M., & Colantonio, A. (2016). The Pittsburgh sleep quality index as a screening tool for sleep dysfunction in clinical and non-clinical samples: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 25, 52-73. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.01.009

    Morin, C. M., Belleville, G., Bélanger, L., & Ivers, H. (2011). The Insomnia Severity Index: Psychometric indicators to detect insomnia cases and evaluate treatment response. Sleep, 34(5), 601-608. https://doi.org/10.1093/sleep/34.5.601

    Nenclares Portocarrero, A., & Jiménez-Genchi, A. (2005). Estudio de validación de la traducción al español de la Escala Atenas de Insomnio. Salud Mental, 28(5), 34-39.

    Scott, A. J., Correa, A. B., Bisby, M. A., Chandra, S. S., Rahimi, M., Christina, S., … Dear, B. F. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in people with chronic disease: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 185(11), 1350-1361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2025.4610

    Soldatos, C. R., Dikeos, D. G., & Paparrigopoulos, T. J. (2003). The diagnostic validity of the Athens Insomnia Scale. Journal of Psychosomatic Research, 55(3), 263-267. https://doi.org/10.1016/S0022-3999(02)00604-9

    Yang, M., Morin, C. M., Schaefer, K., & Wallenstein, G. V. (2009). Interpreting score differences in the Insomnia Severity Index: Using health-related outcomes to define the minimally important difference. Current Medical Research and Opinion, 25(10), 2487-2494. https://doi.org/10.1185/03007990903167415

    Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

    Nicolás Alcayaga

    Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

    Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

    Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

  • Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Escalas para Evaluar Hábitos de Sueño: Epworth, Pittsburgh e Higiene del Sueño

    Buscaste el cuestionario, encontraste diez PDF distintos y ninguno te dijo qué hacer con el número que te salió. Pasa siempre. Las escalas de sueño circulan por internet como formularios sueltos, sin la mitad que importa: la corrección y la lectura.

    Esta guía ordena las tres escalas que más se piden (la Escala de Somnolencia de Epworth, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh y los cuestionarios de higiene del sueño), explica qué mide cada una y, sobre todo, cómo se interpreta un puntaje del PSQI componente por componente. Más abajo hay una calculadora que hace esa lectura contigo: le entregas tus siete puntajes de componente y te devuelve el global, la banda y qué área concreta está tirando el resultado hacia abajo.

    El dato que viniste a buscar: el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) suma 19 preguntas en siete componentes de 0 a 3 puntos cada uno, que dan un puntaje global de 0 a 21. Un global mayor a 5 identifica a un mal dormidor con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La escala de Epworth mide algo distinto, la somnolencia diurna, y los cuestionarios de higiene miden hábitos, no síntomas.

    ¿Qué mide cada escala del sueño y cuál te corresponde?

    Las tres escalas se confunden porque suenan parecido, pero preguntan cosas diferentes. El PSQI pregunta cómo dormiste el último mes. Epworth pregunta cuánto te duermes de día. Los cuestionarios de higiene preguntan qué haces alrededor de la hora de acostarte. Se pueden puntuar alto o bajo de forma independiente.

    EscalaQué mideÍtems y rangoPunto de corte publicado
    PSQI (Pittsburgh)Calidad del sueño del último mes19 ítems, 7 componentes, global 0-21Global mayor a 5 = mal dormidor
    ESS (Epworth)Probabilidad de quedarse dormido de día8 situaciones, total 0-2410 o más = somnolencia excesiva
    SHI (Índice de Higiene del Sueño)Conductas que ayudan o estorban al sueño13 conductasSin corte diagnóstico; se lee conducta a conducta
    FSS (Escala de Severidad de Fatiga)Fatiga percibida y su impacto9 ítemsSin corte establecido en población sana

    Un ejemplo que se ve seguido en consulta: alguien con PSQI de 12 (calidad de sueño mala) y Epworth de 4 (nada de somnolencia diurna). Suena contradictorio y no lo es. Es el perfil clásico del insomnio, donde el sistema de alerta está tan encendido que la persona ni duerme de noche ni cabecea de día. El patrón inverso, PSQI bajo y Epworth alto, apunta más bien a un sueño de mala calidad que la persona no registra como tal, y ahí lo que corresponde investigar es la respiración durante el sueño.

    ¿Cómo se interpreta el cuestionario de calidad de sueño de Pittsburgh?

    El PSQI se interpreta en dos niveles: el puntaje global, que dice si hay o no un problema, y los siete componentes, que dicen de qué tipo es. La mayoría de los sitios se queda en el primero, que es justamente el menos informativo.

    Lo publicaron Buysse y su equipo en 198990047-4) en Psychiatry Research y desde entonces es el cuestionario de calidad de sueño más usado del mundo. Sus 19 ítems se agrupan en siete componentes, cada uno puntuado de 0 (sin dificultad) a 3 (dificultad severa):

    1. Calidad subjetiva del sueño. Cómo calificarías tu sueño en general.
    2. Latencia del sueño. Cuánto demoras en quedarte dormido.
    3. Duración del sueño. Horas efectivas de sueño.
    4. Eficiencia habitual del sueño. Cuánto del tiempo en cama duermes de verdad.
    5. Perturbaciones del sueño. Despertares por dolor, calor, ruido, ir al baño, pesadillas.
    6. Uso de medicación para dormir.
    7. Disfunción diurna. Somnolencia y falta de energía para lo cotidiano.

    La suma de los siete da el global, entre 0 y 21. En el estudio original, comparando 52 buenos dormidores sanos con 116 malos dormidores (pacientes con depresión y con trastornos del sueño), un global mayor a 5 distinguió unos de otros con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad (kappa = 0,75). Ese es el origen del famoso “más de 5 es mala calidad de sueño”, y viene con una condición que casi nadie menciona: se validó contra población psiquiátrica y de clínica de sueño, no como cribado poblacional.

    Qué significa cada componente cuando está alto

    Aquí está la parte útil. Dos personas con el mismo global de 10 pueden necesitar cosas opuestas:

    • Latencia alta, duración normal. El problema es entrar al sueño. Suele asociarse a activación cognitiva en la cama (la cabeza que arranca al apagar la luz). Responde bien a control de estímulos y a trabajo cognitivo sobre la preocupación por dormir.
    • Eficiencia baja con duración baja. Pasas mucho tiempo en cama para lo poco que duermes. Es el patrón que la restricción de tiempo en cama corrige, y el que más empeora si la persona “compensa” acostándose antes.
    • Perturbaciones altas y el resto normal. Algo está interrumpiendo el sueño desde afuera del insomnio: dolor, reflujo, nicturia, ronquido, un ambiente ruidoso. Hay que buscar la causa, no tratar el insomnio.
    • Uso de medicación alto. Cambia por completo la lectura del resto: los otros componentes ya están medidos bajo el efecto del fármaco.
    • Disfunción diurna alta con lo demás normal. Ojo aquí, porque el cansancio diurno con sueño nocturno aparentemente correcto es una de las puertas de entrada más frecuentes de un cuadro depresivo, no de un trastorno del sueño.

    ¿Por qué el puntaje global del PSQI engaña si lo lees solo?

    Porque el propio instrumento no se comporta como una sola cosa medible. Una revisión sistemática de 45 artículos sobre su dimensionalidad encontró que el PSQI acumula más estructuras factoriales publicadas que cualquier otra escala de sueño, y que 31 de esos 45 estudios ni siquiera aplicaron análisis factorial (Manzar et al., 2018). Traducido: no hay acuerdo sobre qué mide exactamente ese número único.

    El caso más reciente y más grande lo muestra bien. En una evaluación psicométrica con 7.182 mujeres jóvenes en Soweto, el modelo de un solo factor ajustó mal, mientras que los modelos de dos y tres factores ajustaron bien, y los autores terminan recomendando explícitamente interpretar los componentes en vez del puntaje global (Alcock et al., 2026).

    Eso no invalida el instrumento. Una revisión sistemática con metodología COSMIN sobre 37 estudios concluyó que el PSQI tiene fuerte fiabilidad y validez, con validez estructural moderada (Mollayeva et al., 2016). Sirve, y sirve bien, siempre que lo leas como lo que es: un perfil de siete áreas que además da un número resumen.

    Ahora sí, con eso en la cabeza, esta calculadora hace la lectura por componentes. Necesitas tus siete puntajes de componente (los que entrega la hoja de corrección del PSQI), no las respuestas crudas.

    Intérprete del PSQI: qué dice tu puntaje, componente por componente

    Si te aplicaron el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, tienes siete puntajes de componente (de 0 a 3 cada uno) en la hoja de corrección. Ingrésalos aquí y esta herramienta calcula el global y te dice qué área está pesando más. No reproduce el cuestionario: lo interpreta.

    Faltan componentes por completar. Marca los siete para obtener el puntaje global.
    0 / 21 puntos

      Basado en la estructura y el punto de corte publicados por Buysse, Reynolds, Monk, Berman y Kupfer (1989) en Psychiatry Research: global mayor a 5 identificó malos dormidores con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad. La lectura por componentes sigue la recomendación de Alcock et al. (2026), que desaconseja quedarse solo en el puntaje global.

      Esto es una orientación, no un diagnóstico. Un puntaje alto indica que conviene una evaluación profesional que integre tu historia, tus horarios y, si corresponde, exámenes del sueño. Agendar una evaluación del sueño
      Pintura impresionista de un despertador y un vaso de agua en una mesa de noche al amanecer, escalas de sueno

      ¿Qué mide la escala de Epworth y qué no mide?

      La Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) mide una sola cosa: qué tan probable es que te quedes dormido en ocho situaciones cotidianas, puntuando cada una de 0 a 3, con un total de 0 a 24. Un total de 10 o más se considera somnolencia diurna excesiva y motivo de evaluación, según la ficha del instrumento en BiblioPRO.

      Como medida, es consistente. Un metaanálisis de fiabilidad que reunió 46 publicaciones psicométricas con 92.503 participantes obtuvo un alfa de Cronbach acumulado de 0,82, aunque con heterogeneidad altísima que ni el país, ni el idioma, ni la edad lograron explicar (Gonçalves et al., 2023).

      Lo que la Epworth no hace es detectar apnea, y este es el error más caro que se comete con ella. Un metaanálisis de 34 estudios que comparó los cuestionarios de cribado contra polisomnografía le midió a la Epworth una sensibilidad de 0,48: se le pasa casi la mitad de las personas que sí tienen apnea obstructiva del sueño. El STOP-BANG, en cambio, llegó a 0,89 de sensibilidad (Li et al., 2024). Si tu Epworth dio bajo y roncas, despiertas ahogado o tu pareja describe pausas, el cuestionario no descarta nada y corresponde un estudio de sueño.

      Un detalle práctico para quien repite la escala en el tiempo: la diferencia mínima importante de la Epworth se estimó en 2 puntos a partir de datos individuales de 639 pacientes de tres ensayos aleatorizados (Crook et al., 2019). Bajar de 14 a 13 no significa nada. Bajar de 14 a 11, sí.

      Si lo que te interesa es la somnolencia y no la calidad global del sueño, el artículo del test de Epworth desarrolla ese instrumento en detalle.

      ¿Se pueden descargar en PDF estas escalas del sueño?

      Esta es la pregunta que trae a casi todo el mundo hasta acá, y la respuesta honesta incomoda un poco: estos cuestionarios circulan libremente en internet, pero ninguno de los dos principales es de libre reproducción. Que estén en un buscador no significa que quien los subió tuviera permiso.

      • PSQI. El copyright pertenece a la Universidad de Pittsburgh. Se reimprime sin cargo solo para investigación y docencia no comerciales; para uso comercial la universidad lo licencia mediante pago. La vía correcta es solicitarlo en el sitio oficial del instrumento, que además entrega la hoja de corrección, sin la cual el cuestionario no sirve de nada.
      • Epworth. Copyright de Murray W. Johns. El sitio oficial es explícito en que se requiere licencia para usarla, se pague o no. Las licencias y traducciones las gestiona Mapi Research Trust, y son gratuitas para uso no comercial.

      Por eso esta página explica las escalas, su corrección y su interpretación, y te deriva a la fuente legítima de cada una en vez de alojar una copia. Un profesional que te aplique estas escalas debería tenerlas licenciadas.

      Hay una alternativa gratuita y moderna que casi nadie menciona: el Sleep Condition Indicator (SCI), diseñado directamente sobre los criterios del DSM-5. Una revisión COSMIN y STARD que identificó 285 estudios con más de 720.000 participantes en 13 versiones lingüísticas encontró una estructura estable de dos factores, buen desempeño diagnóstico y un punto de corte recomendado de 16 para cribado de insomnio (Meng et al., 2025).

      Y lo que sí puedes armar hoy mismo sin permiso de nadie es un registro de sueño de dos semanas: hora de acostarte, hora estimada de dormirte, despertares, hora de levantarte, siestas y cómo amaneciste. Es lo primero que pide cualquier evaluación seria, y es información que ningún cuestionario retrospectivo entrega con la misma fidelidad.

      ¿Qué evalúan los cuestionarios de higiene del sueño?

      Los cuestionarios de higiene del sueño miden conductas, no síntomas: siestas, horarios irregulares, cafeína y alcohol cerca de la noche, actividad estimulante en la cama, ambiente del dormitorio. El más usado es el Índice de Higiene del Sueño, de 13 ítems.

      Cuando Mastin, Bryson y Corwyn lo desarrollaron con 632 participantes, encontraron dos cosas que conviene tener claras: las conductas de higiene son bastante estables en el tiempo en población no clínica, y se relacionan fuertemente con la calidad del sueño pero solo de forma modesta con la somnolencia diurna (Mastin et al., 2006). O sea, corregir hábitos mejora cómo duermes bastante más que cuánto cabeceas al día siguiente.

      Aquí viene el matiz que se omite en casi todos los listados de "10 consejos para dormir mejor". La higiene del sueño, sola, es un tratamiento débil para el insomnio ya instalado. Un metaanálisis de 15 estudios comparó educación en higiene del sueño contra terapia cognitivo-conductual para el insomnio: hubo mejoría con la educación, con tamaño de efecto pequeño a mediano, pero fue significativamente menos eficaz que la TCC-I, y la diferencia entre ambas promedió dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      Dos puntos de PSQI, ese es el tamaño real de lo que te estás perdiendo si te quedas en la higiene. Y la TCC-I tiene detrás resultados sólidos: en 67 ensayos aleatorizados con 5.232 participantes mejoró la gravedad del insomnio con tamaño de efecto grande (Scott et al., 2025).

      La higiene del sueño es el piso, no el edificio. Ayuda cuando el problema recién empieza y sostiene el resto del tratamiento, pero un insomnio de meses pide bastante más que apagar la pantalla a las once.

      ¿Fatiga o somnolencia? No son lo mismo

      Mucha gente llega diciendo "tengo sueño todo el día" cuando lo que tiene es fatiga. La diferencia es operativa: la somnolencia es la tendencia a quedarse dormido (eso mide Epworth); la fatiga es falta de energía sin necesariamente poder dormirse.

      El instrumento habitual para lo segundo es la Escala de Severidad de Fatiga (FSS), de 9 ítems. Una revisión sistemática con metaanálisis de fiabilidad sobre 59 artículos la respalda como válida y confiable, y deja anotada una limitación honesta que vale para cualquier autoaplicación: falta calcular puntos de corte en personas sanas para saber qué es fatiga normal y qué no (Ruotolo et al., 2025). Interpretá tu resultado como una descripción de intensidad, no como un diagnóstico con umbral.

      ¿Cuándo un puntaje alto apunta a algo psicológico?

      Este es el ángulo que las clínicas del sueño suelen dejar de lado. Un PSQI alto no siempre es un trastorno del sueño primario.

      Tres señales que en consulta hacen mirar hacia el estado de ánimo o la ansiedad antes que hacia la respiración:

      • El componente de disfunción diurna está alto mientras duración y eficiencia se ven razonables.
      • El sueño empeoró en paralelo con desgano, irritabilidad o pérdida de interés en cosas que antes importaban.
      • La persona describe despertar de madrugada sin poder volver a dormirse, con la cabeza ya funcionando a toda velocidad.

      Nada de eso diagnostica nada por sí solo. Es lo que orienta la entrevista. Y funciona en los dos sentidos: dormir mal sostenidamente empeora el ánimo, y el ánimo bajo desorganiza el sueño. Por eso la evaluación decente incluye ambos, y por eso entender qué mantiene el problema (los factores perpetuadores del modelo 3P del insomnio) suele importar más que el puntaje del día.

      Si lo que buscas son los instrumentos específicos para insomnio y no para hábitos generales de sueño, están en la guía de escalas de insomnio ISI, Atenas y PSQI.

      ¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

      Los cuestionarios orientan; no cierran nada. Vale la pena pedir hora cuando:

      • El problema para dormir lleva tres meses o más, al menos tres noches por semana.
      • Hay ronquido fuerte, pausas respiratorias o despertares con ahogo (ahí corresponde evaluación médica del sueño, y puede requerir un especialista en trastornos del sueño).
      • Te quedas dormido conduciendo o en situaciones de riesgo. No es un detalle menor: un metaanálisis de 9 estudios mostró que tratar la apnea con CPAP reduce de forma marcada el riesgo de accidente de tránsito (Tregear et al., 2010).
      • Ya intentaste corregir hábitos durante varias semanas y el puntaje no se mueve.
      • El sueño malo viene acompañado de ánimo bajo, ansiedad intensa o pensamientos de que no vale la pena seguir. Eso se consulta ahora, no en tres meses.

      Para el insomnio crónico, el tratamiento con mejor respaldo no es un fármaco: es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que puede entregarse presencial o por videollamada. La MedlinePlus de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. y la Guía de Práctica Clínica española para el manejo del insomnio en atención primaria coinciden en ese orden.

      Preguntas frecuentes

      ¿Cuál es el puntaje normal del cuestionario de Pittsburgh? Un puntaje global de 5 o menos se considera calidad de sueño adecuada. Más de 5 identifica a un mal dormidor, con 89,6% de sensibilidad y 86,5% de especificidad según el estudio original de Buysse et al. (1989). El rango total va de 0 a 21 puntos, sumando siete componentes de 0 a 3 cada uno.

      ¿Cómo se calcula el puntaje global del PSQI? Las 19 preguntas se convierten primero en siete puntajes de componente (calidad subjetiva, latencia, duración, eficiencia, perturbaciones, medicación y disfunción diurna), cada uno de 0 a 3 puntos. El global es la suma simple de esos siete componentes y va de 0 a 21. Sin la hoja de corrección oficial no se puede calcular bien.

      ¿Se puede descargar gratis el PSQI o la escala de Epworth en PDF? Ninguna de las dos es de libre reproducción. El PSQI es propiedad de la Universidad de Pittsburgh y se cede gratis solo para uso académico no comercial; la Epworth requiere licencia gestionada por Mapi Research Trust, gratuita para uso no comercial. Se solicitan en sus sitios oficiales.

      ¿Qué diferencia hay entre el PSQI y la escala de Epworth? Miden cosas distintas. El PSQI evalúa la calidad del sueño nocturno del último mes en siete áreas. La escala de Epworth mide la probabilidad de quedarse dormido durante el día en ocho situaciones. Se puede tener PSQI alto con Epworth normal, algo típico del insomnio.

      ¿La higiene del sueño sirve para tratar el insomnio? Ayuda, pero no alcanza sola. Un metaanálisis de 15 estudios encontró que la educación en higiene del sueño mejora el sueño con efecto pequeño a mediano, y resulta claramente inferior a la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, con una diferencia promedio de dos puntos de PSQI (Chung et al., 2018).

      ¿Un puntaje alto en estas escalas significa que tengo un trastorno del sueño? No. Son instrumentos de cribado y orientación, no diagnósticos. Un puntaje alto indica que vale la pena una evaluación con un profesional, que integrará la historia clínica, el contexto y, cuando corresponda, exámenes específicos como la polisomnografía.

      Dormir mal no se arregla con un cuestionario

      Tener el número es un buen comienzo y no es el tratamiento. Si tu PSQI salió sobre 5, si arrastras semanas de sueño roto o si el cansancio ya te está pasando la cuenta en el trabajo o con tu familia, una consulta permite pasar del puntaje al plan.

      En terapia trabajamos con lo que mantiene el problema hoy: los horarios, la relación con la cama, la preocupación por dormir, el ánimo que empuja y es empujado por el insomnio. Es un tratamiento acotado, con tareas concretas y resultados medibles con estas mismas escalas.

      Agenda una primera sesión de evaluación y revisemos juntos qué te está pasando con el sueño.

      Referencias

      Alcock, S., Beukes, J., Hart, C., Scheuermaier, K., Lye, S. J., & Norris, S. A. (2026). Psychometric evaluation of the Pittsburgh Sleep Quality Index among South African women participating in the Bukhali trial: Healthy Life Trajectories Initiative. Journal of Clinical Sleep Medicine, 22, 131. https://doi.org/10.1007/s44470-026-00146-z

      Buysse, D. J., Reynolds, C. F., Monk, T. H., Berman, S. R., & Kupfer, D. J. (1989). The Pittsburgh Sleep Quality Index: A new instrument for psychiatric practice and research. Psychiatry Research, 28(2), 193-213. https://doi.org/10.1016/0165-1781(89)90047-4

      Chung, K. F., Lee, C. T., Yeung, W. F., Chan, M. S., Chung, E. W., & Lin, W. L. (2018). Sleep hygiene education as a treatment of insomnia: A systematic review and meta-analysis. Family Practice, 35(4), 365-375. https://doi.org/10.1093/fampra/cmx122

      Crook, S., Sievi, N. A., Bloch, K. E., Stradling, J. R., Frei, A., Puhan, M. A., & Kohler, M. (2019). Minimum important difference of the Epworth Sleepiness Scale in obstructive sleep apnoea: Estimation from three randomised controlled trials. Thorax, 74, 390-396. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2018-211959

      Gonçalves, M. T., Malafaia, S., Moutinho Dos Santos, J., Roth, T., & Marques, D. R. (2023). Epworth sleepiness scale: A meta-analytic study on the internal consistency. Sleep Medicine, 109, 261-269. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2023.07.008

      Li, X., Zha, L., Zhou, L., Xu, Y., Li, X., Yang, J., & Li, H. (2024). Diagnostic utility of obstructive sleep apnea screening questionnaires: A comprehensive meta-analysis. Sleep & Breathing, 29, 14. https://doi.org/10.1007/s11325-024-03169-z

      Manzar, M. D., BaHammam, A. S., Hameed, U. A., Spence, D. W., Pandi-Perumal, S. R., Moscovitch, A., & Streiner, D. L. (2018). Dimensionality of the Pittsburgh Sleep Quality Index: A systematic review. Health and Quality of Life Outcomes, 16, 89. https://doi.org/10.1186/s12955-018-0915-x

      Mastin, D. F., Bryson, J., & Corwyn, R. (2006). Assessment of sleep hygiene using the Sleep Hygiene Index. Journal of Behavioral Medicine, 29(3), 223-227. https://doi.org/10.1007/s10865-006-9047-6

      Meng, R., Huang, M., Miller, C. B., Fong, D. Y. T., Gregory, A. M., Pakpour, A. H., & Espie, C. A. (2025). Global perspectives on the Sleep Condition Indicator for DSM-5 insomnia disorder: A COSMIN and STARD systematic review of psychometric and diagnostic performance. BMC Medicine, 23, 542. https://doi.org/10.1186/s12916-025-04285-7

      Mollayeva, T., Thurairajah, P., Burton, K., Mollayeva, S., Shapiro, C. M., & Colantonio, A. (2016). The Pittsburgh Sleep Quality Index as a screening tool for sleep dysfunction in clinical and non-clinical samples: A systematic review and meta-analysis. Sleep Medicine Reviews, 25, 52-73. https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.01.009

      Ruotolo, I., Carenza, A., Sellitto, G., Simeon, R., Panuccio, F., Marini Padovani, A., & Galeoto, G. (2025). Exploring the psychometric properties of the fatigue severity scale: Results from a systematic review and reliability meta-analysis. Expert Review of Pharmacoeconomics & Outcomes Research, 25, 1021-1036. https://doi.org/10.1080/14737167.2025.2511128

      Scott, A. J., Correa, A. B., Bisby, M. A., Chandra, S. S., Rahimi, M., Christina, S., & Dear, B. F. (2025). Cognitive behavioral therapy for insomnia in people with chronic disease: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 185, 1350-1361. https://doi.org/10.1001/jamainternmed.2025.4610

      Tregear, S., Reston, J., Schoelles, K., & Phillips, B. (2010). Continuous positive airway pressure reduces risk of motor vehicle crash among drivers with obstructive sleep apnea: Systematic review and meta-analysis. Sleep, 33, 1373-1380. https://doi.org/10.1093/sleep/33.10.1373

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

    • Test del Sueño Gratis: Qué Mide la Escala de Epworth y Cuándo tu Somnolencia Necesita Evaluación

      Test del Sueño Gratis: Qué Mide la Escala de Epworth y Cuándo tu Somnolencia Necesita Evaluación

      Te quedaste dormido en una reunión, o pestañeaste de más en un semáforo, y ahora andas buscando un test del sueño gratis que te diga si eso es normal. La búsqueda casi siempre termina en el mismo lugar: la Escala de Epworth, ocho preguntas, un puntaje de 0 a 24 y una frase que dice si deberías consultar.

      Vale la pena saber qué mide ese puntaje antes de dejar que te tranquilice. Porque la Epworth es un buen instrumento para lo que fue diseñada, y bastante malo para lo que la mayoría de la gente cree que hace. Más abajo hay una guía de autoobservación (unos dos minutos) que ordena lo que conviene registrar antes de pedir hora. No entrega un puntaje, y en un momento te explico por qué eso es deliberado.

      Qué es la Escala de Epworth, en breve

      La Escala de Somnolencia de Epworth (ESS) es un cuestionario de ocho situaciones cotidianas donde se pregunta qué tan probable es que te quedes dormido en cada una. Cada respuesta va de 0 a 3 y el total va de 0 a 24. Mide propensión a dormirse, no cansancio ni calidad de sueño. Un puntaje alto sugiere somnolencia diurna excesiva, pero no dice por qué la tienes ni qué trastorno la produce.

      ¿Qué mide en realidad el test de Epworth?

      La escala la creó Murray Johns (1991) en el Hospital Epworth de Melbourne, y su idea era simple: en vez de preguntar “¿te sientes cansado?”, preguntar qué tan probable es que te quedes dormido en situaciones concretas y pasivas, como leer sentado o ir de pasajero en un auto. La suma de esas ocho probabilidades da una estimación de tu somnolencia habitual de las últimas semanas.

      Como instrumento de medición, funciona. Un metaanálisis de generalización de la fiabilidad que reunió 46 publicaciones psicométricas, 63 estimaciones y 92.503 participantes encontró un alfa de Cronbach acumulado de 0,82, lo que se considera bueno (Gonçalves et al., 2023). Los mismos autores advierten algo que rara vez se menciona: la variabilidad entre estudios es enorme (I² cercano al 99%) y ni el idioma, ni la edad, ni el continente, ni el entorno lograron explicarla.

      Traducido: la escala mide de forma consistente, pero lo que mide se comporta distinto según a quién se lo apliques.

      ¿Por qué acá no vas a encontrar el test para rellenar?

      Ésta es la parte que casi ninguna de las páginas que ofrecen el test gratis te va a contar. La Escala de Epworth no es de dominio público. Tiene copyright de Murray W. Johns y sus licencias las administra Mapi Research Trust. El sitio oficial es explícito: se necesita licencia para usar la ESS, se pague o no una tarifa por ella. Es gratuita para uso no comercial, y con costo para organizaciones de salud, usuarios académicos financiados y sitios comerciales.

      Un sitio de un psicólogo que ofrece consultas es uso comercial. Así que reproducir aquí los ocho ítems sería copiar un instrumento con dueño, en un sitio firmado por un profesional colegiado. Que medio internet lo haga igual no lo convierte en legal.

      Hay una razón clínica que apunta en la misma dirección, y para tu caso pesa más que la legal: un puntaje sin alguien que lo interprete rara vez te sirve. Lo que sigue es la información que sí te ayuda a decidir qué hacer.

      ¿Qué significan los puntajes de la Escala de Epworth?

      En la práctica clínica se usa un corte habitual de 10: entre 0 y 9 el resultado se considera dentro de lo esperable, y de 10 en adelante sugiere somnolencia diurna excesiva que amerita evaluación. Es una convención útil, no una frontera biológica.

      Para dimensionar ese número: en un estudio que reunió datos individuales de 639 pacientes con apnea provenientes de tres ensayos aleatorizados, la mediana del puntaje antes de tratarse era exactamente 10, con la mitad de los pacientes entre 6 y 13 (Crook et al., 2019). O sea que había gente ya diagnosticada con apnea puntuando 6.

      Ese mismo trabajo respondió otra pregunta útil: cuánto tiene que cambiar el puntaje para que el cambio signifique algo. La respuesta fue 2 puntos. Si haces la escala hoy y en tres meses, y bajas de 14 a 13, no pasó nada relevante.

      Lo que un puntaje normal no descarta

      Acá está el problema serio, y es la razón por la que este artículo existe.

      La Epworth es fiable midiendo somnolencia, pero es mala detectando apnea del sueño, que es justamente para lo que la mayoría de la gente la busca. En un metaanálisis de 34 estudios que comparó los cuestionarios de cribado contra polisomnografía, la Escala de Epworth mostró una sensibilidad de 0,48 y una especificidad de 0,73 (Li et al., 2024).

      Una sensibilidad de 0,48 significa que la Epworth deja pasar a cerca de la mitad de las personas que sí tienen apnea obstructiva del sueño. No es un matiz técnico. Es la diferencia entre “el test me salió bien, entonces estoy tranquilo” y la realidad.

      Otros cuestionarios rinden mejor en esa tarea específica. En ese mismo trabajo el STOP-BANG alcanzó una sensibilidad de 0,89 y el cuestionario de Berlín 0,80, ambos a costa de una especificidad más baja. Una revisión de 38 estudios prospectivos validados contra polisomnografía encontró el mismo patrón: el STOP-Bang detectó entre el 92% y el 96% de los casos según la gravedad, pero con especificidades de entre 27% y 35% (Bernhardt et al., 2022).

      Ese contraste explica para qué sirven de verdad estos cuestionarios. Están hechos para no dejar pasar casos, no para confirmarlos. Un resultado positivo obliga a un estudio del sueño; nunca lo reemplaza. Y si estás embarazada, la precisión empeora todavía más: una revisión de 8 estudios con 10.043 embarazadas concluyó que tanto Berlín como Epworth tienen precisión diagnóstica pobre en ese grupo (La Verde et al., 2026).

      ¿Somnolencia o cansancio? No son lo mismo

      En consulta esta confusión aparece seguido. Alguien llega diciendo que está agotado y, al preguntar en detalle, resulta que no se duerme en ningún momento del día: se siente sin energía, pero perfectamente despierto. Son dos cosas distintas y se tratan distinto.

      La distinción importa porque orienta hacia lugares distintos:

      • Somnolencia es la tendencia a quedarse dormido cuando bajas la actividad. Si te sientas a leer y cabeceas, eso es somnolencia. Apunta a un problema con la cantidad o la calidad del sueño, incluida la apnea.
      • Fatiga o cansancio es falta de energía y de ganas, sin quedarse dormido. Aparece mucho en cuadros depresivos, en hipotiroidismo, en anemia y en el agotamiento sostenido.

      La Epworth mide lo primero. Alguien con una depresión importante puede tener un puntaje bajo y sentirse destruido igual. Y ahí un test que solo mide somnolencia no va a captar nada.

      Vale la pena tener presente que la somnolencia diurna se pesquisa tarde en mujeres con mayor frecuencia, porque suelen consultar por fatiga, ansiedad o problemas de concentración, y esos motivos no llevan a pensar en un trastorno respiratorio del sueño.

      Guía de autoobservación: qué registrar antes de consultar

      Lo que viene no es un test ni entrega un puntaje. Es una lista de señales que conviene tener ordenada cuando pidas hora, porque son las que el profesional va a preguntar y las que más orientan el diagnóstico.

      Guía de autoobservación del sueño

      Marca lo que reconozcas en las últimas semanas. No entrega un puntaje ni un diagnóstico: arma un resumen ordenado de tus señales para que llegues a la consulta con la información que el profesional va a preguntar.

      1. Lo que ocurre mientras duermes
      2. Cómo pasas el día
      3. Cómo llegas a dormir

      Importante: esta guía no es un test validado ni reemplaza una evaluación clínica. No calcula puntajes porque las escalas de somnolencia con puntuación (como la Escala de Epworth) están sujetas a licencia y, sobre todo, porque un número aislado orienta poco: lo que sirve al profesional son las señales concretas que acabas de marcar. Si alguien presenció pausas respiratorias mientras duermes o te has quedado dormido conduciendo, consulta pronto aunque el resto esté en orden.

      ¿Cuándo buscar ayuda profesional?

      Hay señales que no conviene postergar. Si alguien presenció que dejas de respirar mientras duermes, si te has quedado dormido conduciendo o a punto de hacerlo, o si la somnolencia te está afectando el trabajo o los estudios, corresponde evaluación ahora y no en unos meses.

      El motivo de la urgencia con el volante es concreto. La somnolencia al volante es tratable, y tratarla cambia el riesgo: un metaanálisis de 9 estudios de conductores con apnea encontró que el riesgo de accidente de tránsito cae de forma marcada tras iniciar CPAP (razón de riesgo 0,278, es decir cerca de un 72% menos), y que la somnolencia mejora ya después de una sola noche de tratamiento (Tregear et al., 2010).

      En Chile, la ruta habitual pasa por tu médico de cabecera, que deriva a broncopulmonar, otorrinolaringología o neurología según lo que sospeche. La Sociedad Chilena de Medicina del Sueño agrupa a los especialistas certificados. Si lo que aparece es insomnio (te cuesta dormir, no que te sobre sueño de día), el camino es distinto y la terapia cognitivo conductual para el insomnio es el tratamiento con mejor respaldo, no un examen.

      Si sospechas apnea, el paso siguiente probablemente sea un estudio del sueño, y ahí conviene saber de antemano cuál te corresponde y cuánto cuesta.

      Preguntas frecuentes

      ¿Puedo hacerme el test de Epworth por mi cuenta?

      Puedes responderlo si accedes a una versión con licencia, pero el resultado por sí solo tiene poco valor. La escala mide propensión a dormirse en las últimas semanas y no identifica la causa. Un puntaje bajo no descarta apnea, y uno alto no confirma ningún diagnóstico: ambos requieren evaluación clínica.

      ¿Un resultado normal en Epworth significa que no tengo apnea?

      No. Es el error más frecuente. La Escala de Epworth tiene una sensibilidad cercana a 0,48 para apnea obstructiva del sueño, así que pasa por alto aproximadamente a la mitad de quienes la tienen. Si roncas fuerte, alguien vio pausas respiratorias o despiertas con dolor de cabeza, consulta aunque el puntaje sea bajo.

      ¿Qué diferencia hay entre somnolencia y cansancio?

      Somnolencia es quedarse dormido cuando baja la actividad, por ejemplo al leer o ver televisión. Cansancio o fatiga es falta de energía sin llegar a dormirse. La primera suele apuntar a problemas de cantidad o calidad del sueño; la segunda aparece con frecuencia en depresión, hipotiroidismo o anemia.

      ¿Sirve el reloj inteligente para saber si duermo mal?

      Sirve para ver tendencias de horario, no para diagnosticar. Una revisión de los modelos Fitbit comparados con polisomnografía encontró que sobreestiman el tiempo total de sueño y tienen baja precisión para distinguir vigilia de sueño (Haghayegh et al., 2019). Son útiles para notar que te acuestas a horas distintas cada día, no para descartar un trastorno del sueño.

      ¿Cuánto tiene que bajar el puntaje para notar mejoría real?

      Alrededor de 2 puntos. Ésa es la diferencia mínima importante estimada a partir de tres ensayos clínicos en pacientes con apnea. Cambios de un punto entre una medición y otra caen dentro de la variación esperable y no indican mejoría clínica.

      Qué hacer con esto

      Si llegaste buscando un número que te dijera si tu sueño está bien, la respuesta honesta es que ese número no existe, y que el más popular deja pasar la mitad de los casos que más importan. Lo que sí funciona es llegar a la consulta con las señales ordenadas: cuánto duermes, qué observó quien duerme contigo, y en qué situaciones te has quedado dormido.

      Si la somnolencia te está pasando la cuenta y no tienes claro si el asunto es respiratorio, de hábitos o del ánimo, esa distinción se puede trabajar en consulta. Agenda una hora y lo revisamos con calma.

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

      Referencias

      Bernhardt, L., Brady, E. M., Freeman, S. C., Polmann, H., Réus, J. C., Flores-Mir, C., ... Squire, I. B. (2022). Diagnostic accuracy of screening questionnaires for obstructive sleep apnoea in adults in different clinical cohorts: A systematic review and meta-analysis. Sleep & Breathing, 26(3), 1053-1078. https://doi.org/10.1007/s11325-021-02450-9

      Crook, S., Sievi, N. A., Bloch, K. E., Stradling, J. R., Frei, A., Puhan, M. A., ... Kohler, M. (2019). Minimum important difference of the Epworth Sleepiness Scale in obstructive sleep apnoea: Estimation from three randomised controlled trials. Thorax, 74(4), 390-396. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2018-211959

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      Haghayegh, S., Khoshnevis, S., Smolensky, M. H., Diller, K. R., & Castriotta, R. J. (2019). Accuracy of wristband Fitbit models in assessing sleep: Systematic review and meta-analysis. Journal of Medical Internet Research, 21(11), e16273. https://doi.org/10.2196/16273

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      La Verde, M., Renata, E., Marrapodi, M. M., Della Corte, L., Fordellone, M., Uzunçıbuk, H., ... Minervini, G. (2026). Diagnostic accuracy of the screening questionnaires for obstructive sleep apnoea in pregnancy: A meta-analysis and updated systematic review. Journal of Sleep Research, 35(1), e70197. https://doi.org/10.1111/jsr.70197

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      Tregear, S., Reston, J., Schoelles, K., & Phillips, B. (2010). Continuous positive airway pressure reduces risk of motor vehicle crash among drivers with obstructive sleep apnea: Systematic review and meta-analysis. Sleep, 33(10), 1373-1380. https://doi.org/10.1093/sleep/33.10.1373

      Nicolás Alcayaga, psicólogo clínico

      Nicolás Alcayaga

      Psicólogo Clínico · Especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)

      Psicólogo inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud (Superintendencia de Salud) · Quién soy →

      Su experiencia clínica incluye el tratamiento de adicciones y la atención de pacientes en el sistema público y privado de salud en Chile. En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre cada tema; cada artículo es un trabajo en curso que se actualiza a medida que surge nueva evidencia.

      Pintura impresionista de un pasajero que se adormece en un tranvia a media tarde, test del sueno de Epworth