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  • Efecto Flynn: qué es y por qué el CI promedio ha subido con los años

    Efecto Flynn: qué es y por qué el CI promedio ha subido con los años

    Tus abuelos hicieron un test de inteligencia a los veinte años, tus padres otro, y tú o tus hijos uno distinto. Si alguien pusiera a las tres generaciones frente a la misma prueba y las comparara con la misma regla, los puntajes no saldrían iguales: irían subiendo. Eso es el efecto Flynn, y lleva más de cuarenta años desconcertando a quienes miden la inteligencia.

    Aquí vas a ver el efecto Flynn: qué es, cuánto ha subido el coeficiente intelectual (CI), qué explicaciones tienen respaldo, por qué en varios países la tendencia se detuvo o se dio vuelta, y qué cambia todo esto cuando alguien te entrega el resultado de un test de CI.

    Respuesta corta: el efecto Flynn es el aumento de los puntajes de CI entre generaciones, de unos 3 puntos por década durante buena parte del siglo XX. Se explica sobre todo por cambios del ambiente (más escolaridad, mejor salud y nutrición, entornos más exigentes en razonamiento abstracto) y no por genes. Las ganancias se concentran en el razonamiento abstracto, y en varios países ricos hoy se estancaron o retrocedieron.

    Efecto Flynn: ¿qué es?

    El Flynn effect explicado de forma simple: el efecto Flynn es el incremento sostenido de las puntuaciones de CI de una generación a la siguiente. Lleva el nombre de James R. Flynn, el investigador que lo documentó con datos de 14 países en un trabajo clásico de 1987, recogido en el manual de Colom (2013). Su hallazgo central fue que las mayores ganancias se registraban en pruebas con poca carga cultural y mucho contenido abstracto, como las Matrices Progresivas de Raven.

    Para entender por qué ocurre hace falta un dato de base: el CI no es una cantidad absoluta, es una posición dentro de un grupo de referencia. El puntaje de 100 siempre se define como el promedio de la población con la que se baremó el test. Si la población real sube y el baremo se queda congelado, el promedio verdadero deja de ser 100.

    ¿Cuántos puntos ha subido el CI con el tiempo?

    Cerca de 3 puntos por década, aunque con matices según el tipo de test y la época. Un metaanálisis de 2015 reunió 271 muestras independientes de 31 países y casi 4 millones de personas entre 1909 y 2013. Estimó una ganancia de 0,28 puntos al año para el CI total (0,41 para el razonamiento fluido y 0,21 para el cristalizado), mayor en adultos que en niños y más lenta en las décadas recientes (Pietschnig y Voracek, 2015).

    Otro metaanálisis, centrado en estudios que aplicaron dos versiones de un mismo test con normas de años distintos, calculó 2,31 puntos por década en general y 2,93 para los Stanford-Binet y Wechsler modernos (Trahan et al., 2014). La cifra clásica de 15 puntos más cada 50 años se sostiene bastante bien.

    En España, Colom, Andrés-Pueyo y Juan-Espinosa (1998) aplicaron el procedimiento de Flynn a datos de estandarización de Raven con 28 años de distancia (1963-1968 frente a 1991-1996). Según los resume Colom (2013), la ganancia en la Escala General superó una desviación típica, más de 15 puntos de CI.

    ¿Significa que somos más inteligentes que nuestros abuelos?

    No exactamente, y esa es la parte que más se malinterpreta. Si extrapolas la ganancia hacia atrás, tus bisabuelos habrían tenido un CI cercano a 70, el umbral de la discapacidad intelectual. Flynn planteó esa contradicción (la paradoja del efecto Flynn) y la resolvió así: los tests no estarían midiendo un aumento de la capacidad cognitiva general pura, sino una mayor soltura para resolver problemas abstractos y manejar categorías lógicas alejadas de la vida práctica (Colom, 2013).

    Los datos van en esa dirección. Lynn, Hampson y Mullineux, con niños británicos entre 1935 y 1985, hallaron un aumento de 2,5 puntos por década en inteligencia fluida y de solo 0,5 en inteligencia cristalizada (según los cita Colom, 2013). Y en los datos españoles del DAT entre 1979 y 1995, el razonamiento abstracto y la visualización espacial subieron mientras el razonamiento verbal y la aptitud numérica bajaron (Colom et al., 1998, citado en Colom, 2013).

    Un estudio austriaco con 1.392 personas (2005 a 2018) apunta en la misma línea. Encontró ganancias positivas en todos los dominios del test (d de Cohen entre 0,21 y 0,91), junto con una tendencia, no significativa, a que las habilidades se correlacionaran menos entre sí (Andrzejewski et al., 2024). Los autores lo leen como una posible diferenciación y especialización de las habilidades.

    ¿Por qué el CI ha subido con los años? Las explicaciones con más respaldo

    Las ganancias son demasiado rápidas para explicarse por cambios genéticos de la población (en 30 años se acumulan unos 9 puntos). Por eso casi todas las explicaciones apuntan al ambiente. Las principales son estas:

    • Más y mejor escolaridad. Aprender a razonar con símbolos, categorías y problemas hipotéticos entrena justo lo que miden las pruebas fluidas.
    • Nutrición y salud. Richard Lynn defendió que la mejor alimentación del último siglo favoreció el desarrollo neurológico, con un paralelo en el aumento de la estatura (Colom, 2013, pp. 306-307).
    • Familias más pequeñas y padres más alfabetizados, con más atención por hijo y más estimulación en casa.
    • Entornos más complejos: medios de comunicación, tecnología, trabajos que exigen abstracción.
    • Familiaridad con los tests. Hoy la gente está más acostumbrada a pruebas estandarizadas.

    Hay evidencia que respalda el peso del ambiente. En un estudio con niños rurales de Kenia, con datos de 1984 y 1998, aparecieron ganancias claras, sobre todo en las matrices de Raven. Las hipótesis que mejor encajaron con lo observado fueron la alfabetización de los padres, la estructura familiar y la nutrición y salud de los niños (Daley et al., 2003).

    Un análisis noruego con datos de reclutamiento militar de tres décadas de cohortes (1962 a 1991) lo refuerza. Mostró que el aumento, su punto de giro y la caída posterior se reproducen dentro de una misma familia, entre hermanos. El análisis no encontró apoyo para las explicaciones del descenso que dependen de los genes o de otros factores que varían entre familias y no dentro de ellas (Bratsberg y Rogeberg, 2018).

    Los estudios con gemelos añaden un matiz importante. En una muestra de 7 a 15 años seguida durante cuatro décadas (Louisville Twin Study), el aumento fue de unos 3 puntos por década, y qué tanto se beneficiaba cada niño dependía de una combinación de factores genéticos y ambientales (Giangrande et al., 2022). Que la causa sea ambiental no quiere decir que todos respondan igual al ambiente.

    ¿Qué es el efecto Flynn inverso? ¿Sigue subiendo el CI?

    En varios países ricos el aumento se frenó o se revirtió. No pasa en todas partes ni en todas las habilidades. En Estados Unidos, un estudio con 394.378 adultos que respondieron pruebas de razonamiento en línea entre 2006 y 2018 mostró un patrón de efecto Flynn inverso en el puntaje compuesto, en matrices y en series de números. El razonamiento verbal casi no cambió, y la rotación mental de figuras en 3D siguió subiendo (Dworak et al., 2023).

    Entre adolescentes estadounidenses, un estudio con 10.073 jóvenes comparó normas de 1989 y 2003 en inteligencia fluida y no encontró un efecto significativo en conjunto. Por edad, sin embargo, el CI subió 2,3 puntos por década a los 13 años y bajó 1,6 a los 18 (Platt et al., 2019). Una tendencia única para toda la población es demasiado simple.

    ¿Y por qué se frena? Un estudio noruego con 579.379 hombres de 25 cohortes (1967 a 1991) sugiere que el descenso empezó antes de lo que se creía y que la expansión de la educación lo estuvo compensando en los grupos de menores ingresos. Cuando esa expansión se estancó, los puntajes cayeron en todos los grupos (Bratsberg et al., 2026). En personas mayores pasa algo parecido: un estudio con 92.739 personas de 50 a 84 años en 10 países europeos vio que la memoria de palabras mejoró entre 2004 y 2013 en todos, pero con ganancias menores en los países que partían de un nivel más alto (Hessel et al., 2018).

    Una advertencia de lectura: estos datos hablan de promedios de grupo. No dicen que una persona de hoy sea menos inteligente que sus padres, y las causas del retroceso siguen en debate.

    ¿Qué cambia el efecto Flynn cuando te dan un resultado de CI?

    Cambia más de lo que parece, y por eso importa fuera de la investigación.

    Un test con normas antiguas compara a la persona con una población que rendía menos que la actual, así que sobreestima su CI. Colom (2013) explica el mecanismo: alguien cuyo CI real con normas vigentes sería 68 podría obtener 75 u 80 con un test desactualizado. Con el corte de CI menor a 70 para discapacidad intelectual, esa diferencia puede dejarlo fuera del diagnóstico y de los apoyos. En el otro extremo, con normas viejas es más fácil llegar al corte de 130 y producir falsos positivos de altas capacidades.

    El impacto práctico es medible. En un estudio en 9 sitios de Estados Unidos, los estudiantes en rango límite o de discapacidad intelectual leve perdieron en promedio 5,6 puntos al ser reevaluados con una versión renormada del test, y se clasificaban como discapacidad intelectual con más frecuencia que sus pares reevaluados con el mismo test (Kanaya et al., 2003). Los autores subrayan que esto afecta políticas de educación, seguridad social y servicio militar, entre otras.

    Hoy la situación es menos clara que hace una década. En los dos estudios de calibración del manual del WAIS-5 (N = 186 y N = 98), la ganancia entre versiones fue de 1,2 puntos en vez de los 3 esperados. Eso hace dudar de si el ajuste automático de unos 3 puntos por década que usan los criterios diagnósticos debe aplicarse siempre igual, aunque con muestras pequeñas y efecto de práctica (Winter et al., 2024).

    Si estás por recibir o ya recibiste un informe de CI, el artículo sobre cómo leer un informe de WISC o WAIS te explica el percentil, el intervalo de confianza y los índices. Y para ver qué mide cada prueba, mira cómo se mide la inteligencia en adultos y en niños.

    ¿Qué pasa si busco un test de CI?

    Un resultado solo se entiende si se sabe con qué baremo y de qué año se comparó. Antes de dar importancia a un número, conviene preguntar qué prueba se usó, qué normas tenía y cuándo se estandarizaron. Un test de internet sin baremo conocido no sirve para esto, y ni siquiera una prueba profesional bien hecha entrega «tu inteligencia» en una cifra única: entrega una posición frente a un grupo de referencia.

    Si quieres probar una orientación, el sitio tiene un test de coeficiente intelectual gratis. Y si una duda concreta sobre capacidades, aprendizaje o un diagnóstico te trajo hasta aquí, la ruta es otra: una evaluación con un profesional que use instrumentos vigentes.

    ¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

    Conviene consultar si el interés por el CI viene de una preocupación concreta: dificultades de aprendizaje o de adaptación de un hijo, dudas sobre si un resultado de hace años sigue siendo válido, un diagnóstico de discapacidad intelectual o altas capacidades que no calza con lo que ves en la vida diaria, o la necesidad de un informe para el colegio o la universidad.

    Una evaluación bien hecha no mira solo el número. Considera la versión del test y su baremo, el intervalo de confianza, cómo rinde la persona en cada área y qué pasa en su vida cotidiana. Un CI aislado, sobre todo si es antiguo, no basta para decidir apoyos ni diagnósticos.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es el efecto Flynn en palabras simples?

    Es el aumento de los puntajes de CI de una generación a la siguiente, de unos 3 puntos por década durante buena parte del siglo XX. Lleva el nombre de James Flynn. Significa que, al comparar con la misma regla, las personas de hoy rinden mejor en tests de razonamiento abstracto que las de hace décadas.

    ¿Cuántos puntos sube el CI por década?

    Los metaanálisis dan entre 2,3 y 2,9 puntos por década según el tipo de test y la época. El de 2015 estimó 0,28 puntos al año para el CI total entre 1909 y 2013. El ritmo se ha vuelto más lento en las décadas recientes y no es igual en todos los países.

    ¿Por qué ha subido el CI con el tiempo?

    Casi todas las explicaciones son ambientales: más escolaridad, mejor nutrición y salud, familias más pequeñas, padres más alfabetizados, entornos que exigen más razonamiento abstracto y mayor familiaridad con los tests. Un análisis entre hermanos en Noruega apoya que el cambio ocurre por factores que actúan dentro de las familias.

    ¿Se dio vuelta el efecto Flynn?

    En varios países ricos el aumento se estancó o retrocedió, con datos de Noruega y de Estados Unidos, entre otros. Depende de la edad, de la habilidad medida y del grupo social. Las causas siguen en discusión. La expansión de la educación parece haber ocultado el descenso durante años, según un estudio noruego reciente.

    ¿Por qué importa el efecto Flynn en un informe de CI?

    Importa porque un test con normas antiguas sobreestima el CI de quien lo rinde. Eso afecta los diagnósticos que dependen de un corte, como discapacidad intelectual (CI menor a 70) o altas capacidades (130 o más). Por eso los tests se renorman cada cierto tiempo y conviene saber qué baremo usó tu informe.

    Cómo seguir

    Si te llegó un resultado de CI y quieres entender qué significa de verdad, partir por la versión del test y su baremo ahorra malentendidos. Si hay una decisión pendiente (diagnóstico, apoyos escolares, una evaluación de hace años), puedes agendar una consulta y vemos qué evaluación tiene sentido en tu caso.

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    Referencias

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    Sobre el autor

    Ps. Nicolás Alcayaga, Psicólogo Clínico especializado en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud.

    En este blog revisa la evidencia científica disponible sobre salud mental, aprendizaje y bienestar. Los artículos se actualizan cuando aparecen datos que cambian su interpretación.

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